25 de junio de 1944: muere la profesora María Chinchilla durante una manifestación de maestros en contra el régimen del general Jorge Ubico

 

25junio1944

El proceso que llevó al general presidente Jorge Ubico a presentar su renuncia el 1 de julio de 1944 se inició justamente un mes antes, el 1 de junio, cuando el presidente incrementó el salario de los empleados públicos en un 15%, pero solo para aquellos que ganaban menos de 15 quetzales mensuales. Como esto dejaba fuera a los maestros, éstos reaccionaron con una serie de protestas pacíficas con el fin de ser beneficiados con ese aumento.

Por su parte, los estudiantes de las Escuelas Facultativas (que en ese entonces estaban separadas y eran dependientes del Ministerio de Instrucción Pública) también iniciaron marchas pacíficas para exigir la destitución de sus decanos, ya que éstos eran nombradas directamente por el presidente de la República. Ubico accedió a cambiar a los decanos, pero los sustitutos nombrados, no fueron del agrado de los estudiantes, quienes redoblaron sus protestas.

El gobierno reprimió las protestas y suspendió las garantías constitucionales, y ante esto, los organizadores de las protestas le enviaron la llamada “Carta de los 311” el 22 de junio, la que incluía trescientas once firmas, principalmente de jóvenes universitarios y ciudadanos conservadores que participaron en el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera. El documento (que incluye referencias a la Segunda Guerra Mundial y recriminaciones al presidente por haber hecho solamente obra física sin mejoras para la sociedad) fue escrito en la residencia del doctor Julio Bianchi y entre los firmantes estuvieron Eduardo Cáceres Lehnhoff, futuro vicepresidente de la República, los escritores Manuel Galich y Flavio Herrera, el futuro presidente Julio César Méndez Montenegro, el doctor Carlos Federico Mora y el periodista David Vela.  Fueron los licenciados Federico Carbonell y Jorge A. Serrano (este último padre del presidente Jorge Serrano Elías) los encargados de llevar personalmente la carta al presidente.

El documento dice así:

 Señor Presidente de la República:

Los suscritos ciudadanos guatemaltecos, en ejercicio del derecho garantizado por el artículo 22 de la Constitución de la República, nos dirigimos a usted con las muestras de nuestro mayor respeto y exponemos:

El día de hoy promulgó su gobierno el Decreto No. 3114, que restringe las garantías constitucionales. La parte considerativa de esta disposición consigna que elementos disociadores de tendencias nazi-fascistas perturban gravemente la paz de la República procurando obstaculizar al gobierno el mantenimiento del orden.

Es por todos conocida la génesis de ese decreto, y la propia Secretaría Presidencial, en un boletín dado a publicidad en la prensa, la funda en la acción de problemas de orden interno de la Universidad.

La opinión pública espontáneamente se ha solidarizado con las aspiraciones de los estudiantes en esta hora trágica en que la flor de la juventud de los países libres ofrendan sus vidas en defensa de los altos ideales de la humanidad y de la democracia, a cuya causa está afiliada nuestra patria.

Es por ello doloroso ver que el Primer Magistrado de la Nación, sin duda basado en informaciones inexactas, tendenciosas e interesadas, haya lanzado a la juventud el grave cargo de nazi-fascismo. La juventud, señor Presidente, jamás vibra al impulso de mezquinas tendencias y, por el contrario, interpreta y encarna los ideales más limpios y las más nobles aspiraciones. La de Guatemala no es en este caso una excepción.
Convencidos de la pureza de los ideales de la juventud universitaria guatemalteca, nos sentimos obligados, como ciudadanos conscientes, a solidarizarnos plenamente con sus legítimas aspiraciones.

Es así como, movidos tan sólo por nuestro fervoroso patriotismo, venimos a rogar la ilustrada atención de usted acerca de los apremios de la hora actual y del imperativo del deber, sentido por todos, de que el Gobierno se encauce hacia metas prometedoras que aseguren el derecho y satisfagan las legítimas aspiraciones de la familia guatemalteca.
El decreto de suspensión de garantías ha venido a crear una situación de intranquilidad y zozobra que agudiza la angustia de la hora en que vive la humanidad, en vez de asegurar la paz y el orden que pareció inspirarlo.

La restricción de garantías crea una situación de hecho, en la cual el pueblo carece de medios legales para manifestar sus justos anhelos y es susceptible de provocar consecuencias funestas que, como guatemaltecos conscientes, seríamos los primeros en deplorar. Ante un régimen de derecho, la ciudadanía actúa dentro de la legalidad. Una situación de hecho engendra, tarde o temprano, una reacción de violencia. Con toda hidalguía reconocemos que la actual administración presidida por usted ha hecho, en lo material, obra constructiva. Empero, su labor, como todo lo humano, no ha llegado a satisfacer muchas aspiraciones populares por falta de medios de libre expresión.
Alrededor de los gobernantes actúan y medran fuerzas burocráticas e intereses creados que se fortalecen con el transcurso de los años y que llevan al mandatario visiones falseadas de la realidad ambiente. Por esta razón debe desconfiarse siempre de las “adhesiones” que, nacidas del temor o del interés, llegan hasta el gobernante a través del mecanismo oficial, las cuales jamás presentan el auténtico “sentimiento popular”. Seguramente corresponderá a usted aquilatar muy pronto el valor de tales “adhesiones”, a diferencia de la genuina sinceridad que nos anima.

Guatemala no puede substraerse a los imperativos democráticos de la época. Es imposible frustrar con medidas coercitivas los incontenibles impulsos de la generosa ideología que está reafirmándose en la conciencia universal a través de la más sangrienta de las luchas libradas entre la opresión y la libertad.

Estamos seguros, señor Presidente, de que su espíritu comprensivo acogerá la presente gestión con el mismo interés patriótico que nos mueve a dirigírsela. Confiados en él, pedimos lo siguiente:

  1. El restablecimiento de las garantías suspendidas, para que el pueblo pueda gozar, sin demora, de la plenitud de sus derechos constitucionales; y
  2. Dictar las disposiciones pertinentes a fin de que tales garantías tengan plena efectividad.

Guatemala, 22 de junio de 1944

Las respuesta del gobierno no fue positiva.  Inicialmente había mandado a llamar a un grupo de representantes de los 311 para negociar una salida pacífica al problema de las protestas, pero no se llegó a ningun acuerdo, pues los ciudadanos quería la restitución de las garantías, mientras que el presidente y el gobierno se empecinaban en suspenderlas.  El 25 de junio de 1944 el gobierno accedió a dialogar con los ciudadanos nuevamente, esta vez con el Cuerpo Diplomático como mediador pero mientras estaban reunidos en el Palacio Nacional la policía y el ejército dispararon indiscriminadamente contra los protestantes, hiriendo a la senora Julieta Castro de Rölz Bennett y matando a la profesora María Chinchilla Recinos.

Ante esta situacion, los miembros de la comision se dieron cuenta de que iban a ser perseguidos y enviaron una misiva al presidente el 26 de junio, en donde describían los hechos antes mencionados, aceptaban sus responsabilidades, y le exigían al presidente su renuncia al cargo como una “solución patriótica y conveniente”.

Tras unos cuantos días más de protestas, Ubico renunció el 1 de julio.


BIBLIOGRAFIA:

  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  • González, José Miguel (2009). «La muerte de Alejandro Córdova». El blog chapín. Guatemala. Archivado desde el original el 17 de abril de 2014.
  • Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″». Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.

4 de julio de 1944: el triunviro general Federico Ponce Vaides obliga a la Asamblea Legisltiva a nombrarlo presidente interino

 

Retrato del general Federido Ponce Vaides durante su corta presidencia.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Contrario a la opinion popular la Revolución de Octubre de 1944 no derrocó al general Jorge Ubico, sino que a su sucesor, el general Federico Ponce Vaides.

Debido a que los Estados Unidos estaban inmersos en la Segunda Guerra Mundial, Ubico no contaba con su principal aliado, la United Fruit Company, ya que ésta había tenido que proporcionar a la marina estadounidense su flota mercante “Great White Fleet” y estaba sufriendo pérdidas considerables cuando los alemanes hundían sus buques.  Ubico entonces perdió el control de la situación en Guatemala ante una ola de protestas contra su régimen y prefirió renunciar el 1 de julio de 1944, antes que se produjera una guerra civil.

En su lugar, dejó a los tres militares de menor capacidad: Federico Ponce, Trinidad Oliva y Buenaventura Pineda, en lo que algunos historiadores consideran como un castigo para Guatemala por pedirle su renuncia, y otros como un juego politico de Roderico Anzueto, quien pensaba utilizar a los triunviros a su antojo.

Ya en el poder, a los triunviros les correspondía llamar a elecciones, lo cual fue aprovechado por los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar el gobierno de Ubico para exigir a la asamblea que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario. Llegaron incluso a enviar comisiones para ir a traer a cada uno de los diputados que faltaban para hacer quorum a su casa de habitación. Ya con los diputados necesarios, el acto de la Asamblea Legislativa se estaba desarrollando con toda intensidad, cuando ingresó al recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de Cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y ordenaron a todos los presentes desalojar el recinto. Tras el desalojo forzado de la Asamblea, los militares impidieron a los diputados que se retiraran, y éstos designaron al general Ponce Vaides como presidente, en una sesión a puerta cerrada. A los pocos días de haber llegado al poder, el nuevo presidente obligó a los indígenas que vivían en la capital del país a desfilar con garrotes para intimidar a la población civil.

El gobierno de Ponce sería derrocado el 20 de octubre de 1944 en la llamada “Revolución de Octubre”.


BIBLIOGRAFIA:

12 de diciembre de 1930: el presidente general Lázaro Chacón sufre un derrame cerebral que lo imposibilita para ejercer su cargo

12diciembre1930Tras una presidencia marcada por la Gran Depresión de la economía mundial iniciada por la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929, el general presidente Lázaro Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, que lo dejó imposibilitado para seguir al frente del país. A partir de su muerte se sucedieron una serie de golpes de presidencias interinas y golpes de estado que no fueron avalados por el gobierno del presidente Hoover de los Estados Unidos, hasta que, finalmente, fue investido como presidente el general Jorge Ubico, acérrimo enemigo del general Chacón.

Reproducimos a continuación el documento que se publicó en los principales diarios del país con motivo de la grave enfermedad del presidente:

“INFORME DE AUTORIDADES DE MEDICINA

Más detalles

El general Chacón padecía de algún tiempo atrás constances ataques de tensión alta en las arterias; la solicitud de sus familiares y la intervención médica, había prolongado el golpe que, desgraciadamente, se manifestó antenoche, en condiciones penosas. Un derrame cerebal ha colocado al presidente electo, en imposibilidad de continuar el ejercicio de sus delicadas funciones.

Esta mañana hubo una reunión de ministros, en la casa particular del general Chacón y, en vista de la gravedad de la salud del presdiente, se resolvió llamar al licenciado don Baudilio Palma segundo Designado y con funciones de primero, por haber renunciado dicho cargo el general don Mauro de León, actual Ministro de la Guerra.

Presente el licenciado Palma, fue reconocido como Designado en ejercicio, ante los siete secretarios de Estado y citados los jefes de los cuerpos, fue dado a reconocer el nuevo funcionario, por el ministro de la Guerra, general Mauro de León. A estos actos, estuvo presente el Director General de la Policía, coronel Herlindo Solórzano.

Inmediatamente se hizo saber a toda la república, el reconocimiento que se hiciera del licenciado Palma.”

Chacón ya nunca se recuperó, a pesar de que fue llevado a Nueva Orleans, Louisina, Estados Unidos, para recibir tratamiento médico y falleció el 8 de abril de 1931, no sin antes enterarse de que su enemigo Jorge Ubico había sido electo presidente de Guatemala el 7 de febrero de ese mismo año.


BIBLIOGRAFIA:


 

1 de julio de 1944: el general Jorge Ubico renuncia a la presidencia de Guatemala

1julio1944
El general Jorge Ubico durante uno de sus viajes presidenciales a Retalhuleu.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los gobiernos más recordados por muchos guatemaltecos es el del general Jorge Ubico Castañeda, el cual (como todos los gobiernos que marcaron época) es añorado por los grupos sociales a los que favoreció y vilipendiado por los grupos a quienes afectó.

Ubico llegó al poder tras una serie de golpes de estado que siguieron a la renuncia del general Lázaro Chacón en diciembre de 1930 tras sufrir un derrame cerebral.  Los presidentes que se sucedieron tardaron solamente unos cuantos días en el poder porque fueron derrocados por golpes militares o no fueron reconocidos por el gobierno de los Estados Unidos, entonces con fuertes inversiones en el enclave bananero en Izabal de la United Fruit Company.

En el aspecto económico, el gobierno ubiquista fue muy eficiente para sus correligionarios y allegados:  habiendo recibido el poder en medio de la Gran Depresión, impulsó una política de austeridad que incluyó la eliminación de numerosos municipios para reducir el gasto público, y la derogación del Reglamento de Jornaleros que obligaba a los indígenas a trabajar jornales en las fincas cafetaleras desde el gobierno de Barrios.  Ubico sutituyó el reglamento por las leyes de Vagancia y de Vialidad, las cuales hacían aún más difícil las condiciones laborales de los indígenas, obligándolos a trabajar jornadas más extensas y largas y colocándolos a merced de los cafetaleros.

Ubico era miembro de una de las familias de más prestigio en la época liberal.  Su padre, Arturo Ubico Urruela, fue presidente de la Asamblea Legislativa durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, y gracias a ello Ubico tuvo un ascenso meteórico. En la región de la Verapaz, Ubico conservaba fuertes nexos con los colonos alemanes que se habían establecido allí durante el gobierno de J. Rufino Barrios, pues fue Jefe Político de la región durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Al mismo tiempo, el presidente tenía un fuerte apoyo de la united Fruit Company, a cambio de protección militar y política para evitar que hubiera huelgas de los trabajadores o que se formaran sindicatos.

La Segunda Guerra Mundial obligó a Ubico a tomar una decisión entre la United Fruit Company y la Colonia Alemana, y tras el ataque de Pearl Harbor en 1941, se vio obligado a expulsar a los alemanes de la Verapaz y a expropiarles sus fincas.   Los Estados Unidos pusieron bases militares en La Aurora, Escuintla e Izabal y la flota de la bananera, que tenía el monopolio del transpote marítimo en el país, fue utilizada para transporte de pertrechos de guerra y tropa.

En 1944, surgió un movimiento popular en la ciudad de Guatemala encabezado por maestros, obreros y estudiantes univesitarios. Inicialmente Ubico reprimió el movimiento como acostumbraba, pero la imagen de un gobierno represivo en medio de la lucha por la libertad con la Alemania nazi y la Italia fascista no convenía a la política del gobierno estadounidense de Roosevelt y Ubico no tuvo el apoyo estadounidense.

Cuando se dio cuenta de que la situación se le escapaba de las manos, Ubico prefirió renunciar y evitar un derramamiento de sangre como el que hubo en 1920 cuando el lienciado Manuel Estrada Cabrera (mentor de Ubico) se resistió a renunciar y hubo combates durante la llamada Semana Trágica.  El 1 de julio de 1944 Ubico presentó su renuncia y dejó el poder en un triunvirato encabezado por el general Federico Ponce Vaides. Por cierto que Ubico no quiso renunciar el 30 de junio pues esa era una fecha sagrada para los presidentes liberales:  el aniversario del triunfo de la Reforma Liberal de 1871.

El manifiesto de renuncia del general Ubico decía así:

Manifiesto del general Jorge Ubico al pueblo de Guatemala

El día de hoy presenté a la Honorable Asamblea Legislativa la renuncia del cargo de presidente de la República. La presenté con carácter de irrevocable.

Volveré así a la vida privada, después de consagrar al servicio del país mis energías y experiencia en la vasta labor de dirección de un gobierno de orden y progreso.

Me retiro del poder dejando tras de mí una obra realizada que, si no llena ni hubiera llegado nunca a colmar mis aspiraciones de guatemalteco, es prueba no refutable del amor que como ciudadano profeso a mi patria y del cuidado que le dediqué como gobernante.

Jamás mis antecesores tuvieron que hacer frente, como yo, a una época tan preñada de dificultades y peligros; y me satisface poder asegurar que los que juzguen mi actuación hoy y mañana, con espíritu ecuánime y sereno, ajustarán su veredicto a la medida de mis pretensiones.

Un movimiento que empezaba a tomar caracteres de violencia, iniciado y proseguido hasta ahora por una minoría de los habitantes de la capital, me llevó a la decisión de resignar el mando, pues, a pesar del pequeño número de quienes se rebelaron como descontentos del régimen gubernativo, es manifiesto, en las peticiones que ellos me dirigieron, su deseo principal y unánime de que renunciara al ejercicio de la presidencia. Así lo hice, enseguida, sin dudas ni vacilaciones, porque en ningún momento del lapso de mi mandato abrigué el propósito de afirmarme en el poder contra la voluntad de mis condicionales.

Al cesar en las fatigas y sinsabores del elevado cargo que acepté en cumplimiento de un deber de ciudadano, hago expresa mi gratitud para el pueblo leal que estuvo a mi lado en circunstancias prósperas y adversas, lo mismo que para los funcionarios y empleados que me prestaron meritoria ayuda; y formulo votos muy sinceros por la ventura de mi patria y la armonía entre mis ciudadanos.

Guatemala, 1o. de julio de 1944

Jorge Ubico


BIBLIOGRAFIA:

  • Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  • — (2006). «The United Fruit Company in Latin America: Business Strategies in a Changing Environment». En Jones, Geoffrey; Wadhwani, R. Daniel. Entrepreneurship and Global Capitalism (en inglés) 2. Cheltenham (UK): Edward Elgar. pp. 342-383.
  • — (2003). «United Fruit Company in Latin America». En Moberg, Mark; Striffler, Steve. Banana Wars: Power, Production, and History in the Americas (en inglés). Durham: Duke University Press. ISBN 978-0-8223-3196-4.
  • Chapman, Peter (2007). Bananas: How the United Fruit Company Shaped the World (en inglés). Canongate Books Ltd. ISBN 1-84195-881-6.
  • Chávez, Carlos (25 de enero de 2009). «La cara alemana de Guatemala». La Prensa Gráfica (San Salvador). Archivado desde el original el 30 de junio de 2015.
  • Colby, Jason (2011). The Business of Empire: United Fruit, Race, and US Expansion in Central America (en inglés). Cornell University Press.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Gaitán, Héctor (1982). La calle donde tú vives I (rústica edición). Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489452114.
  • Gleijeses, Piero (1992). Shattered Hope: The Guatemalan Revolution and the United States, 1944-1954. Princeton Paperbacks (en inglés). EE.UU.: Princeton University Press. p. 430. ISBN 9780691025568.
  • Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″». Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.
  • Prensa Libre (7 de noviembre de 2007). «Fascismo en Guatemala». Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 22 de enero de 2015.
  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.

25 de mayo de 1935: se realiza un plesbicito para determinar si se extiende o no el período constitucional del presidente general Jorge Ubico

25mayo1935
Volante a favor de la extension del mandato presidencial.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Constitución de 1879 que el general J. Rufino Barrios mandó a hacer para poder extender legalmente su mandato presidencial, que ya tenia desde 1873, fue la base de los gobiernos liberales que le siguieron.  Con algunas modificaciones fue utilizada por Manuel Lisandro Barillas y por José María Reina Barrios.  Pero fueron el licenciado Manuel Estrada Cabrera y su émulo, el general Jorge Ubico, quienes hicieron caso omiso a la prohibición de reelección.  Estrada Cabrera se reeligió cuatro veces por decreto legislativo e incluso participó en las elecciones presidenciales tras quedar como presidente interino luego del asesinato del general José María Reina Barrios a pesar de que se lo prohibía la mencionada Constitución.

El general Ubico, con el antecedente del licenciado Estrada Cabrera (de quien fue Ministro y Jefe Político de Retalhuleu y Verapaz) modificó la metodología para extender su gobierno.  Hizo un referendum al que convocó a todos los ciudadanos para determinar si era conveniente que él siguiera en la presidencia.

Para justificar ese referendum el gobierno digo que había un complot de civiles que planeaban asesinar al general presidente, y que incluso había colaboradores militares que habían perdido los mensajes o comandos administrativos bajo su gobierno. Sin embargo, de acuerdo a la versión oficial, los complotistas fueron traicionados desde dentro, y muchos fueron ejecutados como resultado. Seis meses después, la Asamblea Legislativa habría recibido miles de peticiones espontáneas e idénticas de 246 municipios, en la que todos hacían un llamado para que la Constitución de 1879 fuera modificada y que Ubico pudiera extender su mandato. Ubico luego llamó a un plesbicito sobre el tema, el cual fue aprobado por unanimidad.

El escritor Efraín de los Ríos en su obra “Ombres contra Hombres” da otra versión sobre el supuesto complot.  De acuerdo a de los Ríos, cuando Ubico decidió a convocar a un plebiscito para que Guatemala decidiera si podría seguir otros seis años en el poder, el licenciado Efraín Aguilar Fuentes (director del Primer Registro de la Propiedad Inmueble) se negó a ser parte de los seguidores del presidente, y cuando éste lo citó a su despacho para recriminarle su actitud, Fuentes le dijo que estaba enterado de que el entonces director de la policía nacional, Roderico Anzueto Valencia, se había apropiado ilícitamente de veintiocho propiedades y que por esa razón ya no apoyaría al gobierno. Ahora bien, de acuerdo a De los Ríos, lo que Aguilar Fuentes no sabía en ese momento, era que Anzueto Valencia solamente era testaferro del general Ubico en unas de esas propiedades y pagaría muy caro su atrevimiento.

En las semanas siguientes, Anzueto Valencia elaboró una lista de personas involucradas en un complot para asesinar al presidente, y entre ellas apareció el licenciado Aguilar Fuentes. Todos los conjurados fueron apresados y torturados, y sus confesiones arrancadas en las torturas fueron publicadas en el periódico “El Liberal Progresista”, período oficialista. De los Ríos escribió estas fuertes acusaciones en el libro “El Jardín de las Paradojas”, el cual fue confiscado cuando De los Ríos fue apresado y enviado a la Penitenciaría Central, en donde pasó la mayor parte del resto del gobierno del general Ubico Castañeda.  Estas acusaciones vieron la luz hasta que “Ombres contra Hombres” fue publicada en 1945, ya durante el gobierno del doctor Juan José Arévalo.

Para promocionar el referendum, el gobierno de Ubico publicó panfletos en donde aparecía sentado con la República parada detrás suyo, en la misma forma en que los militares de la época se retrataban con sus progenitoras.  Los enemigos del régimen le hicieron entonces este poema, lógicamente de autor anónimo:

Si una pública mujer
por p… es conocida,
una república vendría a ser
una mujer más corrompida.
Siguiendo el decir
de esta lógica absoluta,
tenemos que convenir
que todo aquel que se reputa
ser de la República hijo
viene a resultar de fijo,
un hijo de la gran p…”


BIBLIOGRAFIA:

  • Batres Villagrán, Ariel (2009). «Ombres contra Hombres de Efraín de los Ríos». El diario del gallo.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México, D.F.: Fondo para la cultura de la Universidad de México.
  • Gaitán, Héctor (1989). La calle donde tu vives. Volumen 2 (2.a edición). Guatemala: Artemis y Edinter.
  • Grieb, Kenneth J (1996) “El gobierno de Jorge Ubico” Historia general de Guatemala 1993-1999. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Volume 5, p54
  • Schlewitz, Andrew James (1999) The rise of a military state in Guatemala, 1931-1966 New York: New School University. Unpublished dissertation, p319
  • Yashar, Deborah J (1997) Demanding democracy: reform and reaction in Costa Rica and Guatemala, 1870s-1950s Stanford: Stanford University Press, p42

20 de abril de 1908: el cadete Víctor Vega intenta asesinar al presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera

20abril1908
Escuela Politécnica original, que se encontraba en el Convento de La Recolección en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.  Fue demolido hasta sus cimientos y sus terrenos convertidos en parcelas por el gobierno de Estrada Cabrera tras el atentado. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En abril de 1907 se produjo el “Atentado de La Bomba“, del que salió ileso el presidente Manuel Estrada Cabrera, y cuyas represalias fueron terribles no solamente para los autores intelectuales y materiales, sino que para sus familias y numerosos ciudadanos inocentes.

Para 1908 el gobierno cabrerista mantenía su régimen dictatorial y el servilismo estaba en su apogeo; de hecho, la iglesia de Santo Domingo había cambiado el recorrido de su solemne procesión de Viernes Santo para pasar frente a la casa de habitación del presidente, situada en la 7.ª avenida sur de la Ciudad de Guatemala. Esta circunstancia fue tenida en cuenta por varios cadetes y oficiales de la Escuela Politécnica, quienes advirtieron que el capirote del traje de cucurucho (que por esos años cubría el rostro de los penitentes) era ideal para esconder a posibles conspiradores. Los cadetes concibieron un plan sencillo: aprovechando que la procesión iba a pasar frente a la casa del presidente, irían disfrazados de cucuruchos, invadirían la casa presidencial y apresarían a Estrada Cabrera. Pero para el Miércoles Santo de ese año los conjurados estaban presos: dos de ellos, durante una borrachera en una fonda, habían hablado de más y terminado en la cárcel. Estrada Cabrera, una vez que supo de la conjura, puso palizadas frente a su casa, prohibió que la procesión pasara enfrente y prohibió el uso de los capirotes en el traje de cucurucho.​ Uno de los delatores fue el oficial Roderico Anzueto Valencia, agente de Estrada Cabrera, y quien años más tarde sería el brazo derecho del régimen dictatorial del general Jorge Ubico.

El 20 de abril de 1908 estaba planificada la recepción oficial del nuevo ministro plenipotenciario de Estados Unidos, Mr. William Heinke, en el Palacio de Gobierno; esas recepciones se realizaban en el salón de honor del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el viejo palacio colonial y en ellas montaban guardia los cadetes de la Escuela Politécnica, que acababan de relevar a la guardia de línea, que se trasladó al patio del Palacio. De hecho, Estrada Cabrera era muy aficionado a que los cadetes prestaran sus servicios en exhibiciones públicas oficiales.

Estrada Cabrera, vestido de rigurosa etiqueta, llegó a la puerta del salón en el palacio en su coche de punto; el imaginaria avisó a a concurrencia, y el presidente bajó del coche, y atravesaba el corredor público frente al Pabellón Nacional cuando sonó un disparo. El cadete de la Escuela Politécnica Víctor Manuel Vega, en venganza por la prisión y las torturas de sus jefes y amigos, en lugar de presentar el arma le disparó a Estrada Cabrera a quemarropa, pero el proyectil sólo hirió a éste en el dedo meñique de la mano izquierda.​ Por una casualidad increíble, el presidente se salvó porque el corredor público era muy estrecho, y cuando pasó frente a la bandera se quitó el sombrero de copa y apartó la tela de la insignia con la mano izquierda justo cuando salía el disparo de Vega. Estrada Cabrera se tiró al suelo y rápidamente se arrastró hasta la esquina más próxima y se metió a la primera oficina del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se puso a salvo.​ Allí se le unieron el ministro de Relaciones Exteriores, Juan Barrios M. (revólver en mano) y el subsecretario Felipe Estrada Paniagua, además de algunos soldados. Posteriormente fue tratado por los médicos, y salió a un balcón del Palacio para calmar a los ciudadanos y evitar que se produjera la anarquía al saberse de su supuesta muerte.​

La guardia del presidente reaccionó de inmediato, atacando a la compañía entera de los cadetes que montaba guardia, hiriendo y matando a varios de ellos, mientras que el resto fue conducido a los calabozos o logró refugiarse en casas vecinas.​ Los oficiales a cargo del Estado Mayor presidencial eran: brigadier José María Orellana, coronel Mauro de León, tenientes coroneles Ernesto de León y Juan B. Arias, comandante Carlos Jurado, capitán Lisandro Anleu y Silvano Miralles.​ Fue precisamente Anleu quien mató al cadete Vega en el lugar donde intentó perpetrar el magnicidio, quien cayó a los pies de la comitiva de Estrada Cabrera, quedando tendido entre el corredor y la alfombra de la subsecretaría de Relaciones Exteriores. ​

Como había ocurrido tras el atentado de La Bomba los ciudadanos se apresuraron a manifestar su adhesión al Benemérito presidente y jefe del Partido Liberal. La manifestaciones quedaron recogidas en la obra “El crimen del 20 y el pueblo de Guatemala” de Fernando Somoza Vives, publicada en 1908 y que tenía la siguiente dedicatoria: “‘La Mañana’ y su Redactor dedican este volumen, síntesis del afecto de un pueblo a su Gobernante, al gran Repúblico licenciado don Manuel Estrada Cabrera.”

A continuación se reproducen algunos de los mensajes publicados:

  • Felicitamos a la República por la salvación de su prestigiado Jefe y a la madre amorosa por la salvación del amado hijo
  • Con profunda pena, con dolor inmenso, [en los] corazones leales al hombre generoso, a quien sus […] enemigos gratuitos no tienen más que echarle en cara una perpetua compasión para sus obsecados adversarios
  • Señor Presidente: Guatemala entera, por nuestro medio, os presenta sin reticencias de ningun género con toda espontaneidad y con toda sinceridad también su incondicional y firme adhesión a vuestra causa y a vuestra persona, sus congratulaciones por haberos salvado providencialmente. […] Dignaos de recibir con benevolencia, Señor Presidente, esta sencilla pero ingenua manifetación de simpatía y aprecio que individual y colectivamente vienen a haceros, en esta ocasión solemne, los Representantes del pueblo de Guatemala.
  • [Tras el ataque] volvió el rostro sereno al grupo de homicidas y entró al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde después de enjugarse la preciosa sangre […] comenzó a disponer lo conveniente […] para la Nación, que felizmente permanece inalterable.
  • El pueblo entero ha condenado ese delito incalificable en que no se ve sino la mano misteriosa de alguien que quiere poner en práctica venganzas personales que la moral y el derecho no pueden admitir.

Por el mismo estilo continúan los mensajes provenientes de toda la República y de todas las dependencias estatales, algunos con más de dos mil firmas.


BIBLIOGRAFIA:


 

15 de abril de 1920: tras la caída del gobierno de 22 años del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el pueblo lincha a algunos de sus agentes

15abril1920a
Lámina que presenta los retratos de los principales esbirros del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los episodios que Unionistas quisieran olvidar ocurrió el 15 de abril de 1920, el día que se rindió el presidente Manuel Estrada Cabrera.  Ese día, la turba enardecida acorraló a los esbirros cabreristas en la Plaza de Armas (hoy Plaza de la Constitución) y al grito de “¡Otro toro!” los fueron linchando uno por uno.  Fue necesaria la intervención de los líderes criollos conservadores Manuel Cobos Batres y de José Azmitia para que aquella masacre se detuviera.

Entre quienes se salvaron de morir linchados estuvo el teniente coronel Roderico Anzueto Valencia, quien era agente cabrerista y había delatado a sus compañeros de la Escuela Politécnica cuando éstos intentaron secuestrar al presidente en 1908.  Años después fue uno de los principales colaboradores del gobierno del general Jorge Ubico Castañeda, quien por cierto fue Ministro y Jefe Político durante el gobierno de Estrada Cabrera, pero quien renunció a formar parte de la “tiranía” el 8 de abril de 1920.

A continuación, la descripción de los colaboradores de Estrada Cabrera que apareció publicada en la postal de Unión Tipográfica en 1920:

N.° Nombre Breve descripción
2 Teniente coronel Eduardo Anguiano Falleció durante la Semana Trágica de 1920.
3 Juan Viteri Sicario de Estrada Cabrera. Era hijo de Juan Viteri a quien el gobierno había mandado asesinar en 1908 junto con su hermano Adolfo; había estado preso varios años y al salir de prisión quedó al servicio del presidente Estrada Cabrera.
4 General J. Antonio Aguilar Jefe de la policía en Antigua Guatemala. Murió en la Penitenciaría Central el 10 de mayo de 1920.
5 Licenciado Manuel Echeverría y Vidaurre Asistente del presidente. Logró huir del país.
6 Máximo Soto Hall Poeta, político e ideólogo del cabrerismo que alabó al presidente hasta el final. Al momento de la caída del presidente, se encontraba en Washington, D.C. y no regresó a Guatemala sino hasta en 1926.
7 Coronel Miguel López -Coronel «Milpas Altas»- Jefe del cuartel de Matamoros. Estuvo a cargo del bombardeo de la ciudad y fue linchado por el populacho el 15 de abril de 1920 en la Plaza de Armas.
8 Coronel Salvador Alarcón Comandante de Totonicapán. Murió en ese departamento el 10 de mayo de 1920.
9 Licenciado Franco Gálvez Portocarrero Asistente y adulador del presidente. Murió linchado en la Plaza de Armas el 16 de abril de 1920.
10 Teniente coronel Roderico Anzueto Valencia Militar que fue uno de los delatores de los cadetes que intentaron secuestrar al presidente en 1908. Tras salir de prisión se reintegró al ejército y fue jefe de la policía y Ministro durante el gobierno del general Jorge Ubico .​
11 Alberto García Estrada Segundo jefe del cuartel de Matamoros y también estuvo a cargo del bombardeo de la ciudad. Murió linchado en la Plaza de Armas el 15 de abril de 1920.
12 José Félix Flores, hijo Cómplice de Eduardo Anguiano.
13 José Félix Flores Murió el 13 de abril de 1920, durante los combates.
14 Luis Fontaine Ciudadano francés. Estuvo al servicio del presidente y encargado de la reconstrucción del Teatro Colón tras los terremotos de 1917-1918. Murió durante los combates el 10 de abril de 1920.
15 Comandante José María Mirón Militar leal al presidente, que murió el 15 de abril de 1920 durante los linchamientos en la Plaza de Armas.
16 Comandante Emilio Méndez Director de la Penitenciaría Central. Murió en combate en Chimaltenango el 10 de abril de 1920.
17 Ricardo Sánchez Familiar del presidente.
18 Gregorio «Goyito» González Comandante de la segunda jefatura de la Policía y ex-director de la policía en Antigua Guatemala. Era un temido sicario y fue asesinado por sus propios agentes en el barrio de «San Pedrito» el 9 de abril de 1920.
19 Comandante Julio Ponce Militar que murió en combate el 8 de abril de 1920.​

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México, D.F.: Fondo de Cultura de la Universidad de México.
  • Molina Jiménez (2001). «La Polémica de “El problema (1899)”, de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.