4 de julio de 1944: el triunviro general Federico Ponce Vaides obliga a la Asamblea Legisltiva a nombrarlo presidento interino

 

Retrato del general Federido Ponce Vaides durante su corta presidencia.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Contrario a la opinion popular la Revolución de Octubre de 1944 no derrocó al general Jorge Ubico, sino que a su sucesor, el general Federico Ponce Vaides.

Debido a que los Estados Unidos estaban inmersos en la Segunda Guerra Mundial, Ubico no contaba con su principal aliado, la United Fruit Company, ya que ésta había tenido que proporcionar a la marina estadounidense su flota mercante “Great White Fleet” y estaba sufriendo pérdidas considerables cuando los alemanes hundían sus buques.  Ubico entonces perdió el control de la situación en Guatemala ante una ola de protestas contra su régimen y prefirió renunciar el 1 de julio de 1944, antes que se produjera una guerra civil.

En su lugar, dejó a los tres militares de menor capacidad: Federico Ponce, Trinidad Oliva y Buenaventura Pineda, en lo que algunos historiadores consideran como un castigo para Guatemala por pedirle su renuncia, y otros como un juego politico de Roderico Anzueto, quien pensaba utilizar a los triunviros a su antojo.

Ya en el poder, a los triunviros les correspondía llamar a elecciones, lo cual fue aprovechado por los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar el gobierno de Ubico para exigir a la asamblea que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario.​ Llegaron incluso a enviar comisiones para ir a traer a cada uno de los diputados que faltaban para hacer quorum a su casa de habitación. Ya con los diputados necesarios, el acto de la Asamblea Legislativa se estaba desarrollando con toda intensidad, cuando ingresó al recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de Cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y ordenaron a todos los presentes desalojar el recinto. Tras el desalojo forzado de la Asamblea, los militares impidieron a los diputados que se retiraran, y éstos designaron al general Ponce Vaides como presidente, en una sesión a puerta cerrada. A los pocos días de haber llegado al poder, el nuevo presidente obligó a los indígenas que vivían en la capital del país a desfilar con garrotes para intimidar a la población civil.

El gobierno de Ponce sería derrocado el 20 de octubre de 1944 en la llamada “Revolución de Octubre”.

BIBLIOGRAFIA:

25 de mayo de 1935: se realiza un plesbicito para determinar si se extiende o no el período constitucional del presidente general Jorge Ubico

 

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Volante a favor de la extension del mandato presidencial.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Constitución de 1879 que el general J. Rufino Barrios mandó a hacer para poder extender legalmente su mandato presidencial, que ya tenia desde 1873, fue la base de los gobiernos liberales que le siguieron.  Con algunas modificaciones fue utilizada por Manuel Lisandro Barillas y por José María Reina Barrios.  Pero fueron el licenciado Manuel Estrada Cabrera y su émulo, el general Jorge Ubico, quienes hicieron caso omiso a la prohibición de reelección.  Estrada Cabrera se reeligió cuatro veces por decreto legislativo e incluso particiPó en las elecciones presidenciales tras quedar como presidente interino luego del asesinato del general José María Reina Barrios a pesar de que se lo prohibía la mencionada Constitución.

El general Ubico, con el antecedente del licenciado Estrada Cabrera (de quien fue Ministro y Jefe Político de Retalhuleu y Verapaz) modificó la metodología para extender su gobierno.  Hizo un referendum al que convocó a todos los ciudadanos para determinar si era conveniente que él siguiera en la presidencia.

Para justificar ese referendum el gobierno digo que había un complot de civiles que planeaban asesinar al general presidente, y que incluso había colaboradores militares que habían perdido los mensajes o comandos administrativos bajo su gobierno. Sin embargo, de acuerdo a la versión oficial, los complotistas fueron traicionados desde dentro, y muchos fueron ejecutados como resultado. Seis meses después, la Asamblea Legislativa habría recibido miles du peticiones espontáneas e idénticas de 246 municipios, en la que todos hacían in llamado para que la Constitución de 1879 fuera modificada y que Ubico pudiera extender su mandato. Ubico luego llamó a un plesbicito sobre el tema, el cual fue aprobado por unanimidad.

El escritor Efraín de los Ríos en su obra “Ombres contra Hombres” da otra versión sobre el supuesto complot.  De acuerdo a de los Ríos, cuando Ubico decidió a convocar a un plebiscito para que Guatemala decidiera si podría seguir otros seis años en el poder, el licenciado Efraín Aguilar Fuentes (director del Primer Registro de la Propiedad Inmueble) se negó a ser parte de los seguidores del presidente, y cuando éste lo citó a su despacho para recriminarle su actitud, Fuentes le dijo que estaba enterado de que el entonces director de la policía nacional, Roderico Anzueto Valencia, se había apropiado ilícitamente de veintiocho propiedades y que por esa razón ya no apoyaría al gobierno. Ahora bien, de acuerdo a De los Ríos, lo que Aguilar Fuentes no sabía en ese momento, era que Anzueto Valencia solamente era testaferro del general Ubico en unas de esas propiedades.​

En las semanas siguientes, Anzueto Valencia elaboró una lista de personas involucradas en un complot para asesinar al presidente, y entre ellas estaba el licenciado Aguilar Fuentes. Todos los conjurados fueron apresados y torturados, y sus confesiones arrancadas en las torturas fueron publicadas en el periódico “El Liberal Progresista”, período oficialista. De los Ríos escribió estas fuertes acusaciones en el libro “El Jardín de las Paradojas”, el cual fue confiscado cuando De los Ríos fue apresado y enviado a la Penitenciaría Central, en donde pasó la mayor parte del resto del gobierno del general Ubico Castañeda.  Estas acusaciones vieron la luz hasta que “Ombres contra Hombres” fue publicada en 1945, ya durante el gobierno del doctor Juan José Arévalo.

Para promocionar el referendum, el gobierno de Ubico public panfletos en donde aparecía sentado con la República parada detrás suyo, en la misma forma en que los militares de la época se retrataban con sus progenitoras.  Los enemigos del régimen le hicieron entonces este poema, lógicamente de autor anónimo:

Si una pública mujer
por p… es conocida,
una república vendría a ser
una mujer más corrompida.
Siguiendo el decir
de esta lógica absoluta,
tenemos que convenir
que todo aquel que se reputa
ser de la República hijo
viene a resultar de fijo,
un hijo de la gran p…”

BIBLIOGRAFIA:

  • Batres Villagrán, Ariel (2009). «Ombres contra Hombres de Efraín de los Ríos». El diario del gallo.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México, D.F.: Fondo para la cultura de la Universidad de México.
  • Gaitán, Héctor (1989). La calle donde tu vives. Volumen 2 (2.a edición). Guatemala: Artemis y Edinter.
  • Grieb, Kenneth J (1996) “El gobierno de Jorge Ubico” Historia general de Guatemala 1993-1999. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Volume 5, p54
  • Schlewitz, Andrew James (1999) The rise of a military state in Guatemala, 1931-1966 New York: New School University. Unpublished dissertation, p319
  • Yashar, Deborah J (1997) Demanding democracy: reform and reaction in Costa Rica and Guatemala, 1870s-1950s Stanford: Stanford University Press,p42

20 de abril de 1908: el cadete Víctor Vega intenta asesinar al presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera

Edificio original de la Escuela Politcnica.  Había sido el convento de La Recolección en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala  y fue convertido en la Academia Militar tras la Revolución Liberal de 1871.  Imagen de Revista Militar tomada de Wikimedia Commons.

En abril de 1907 se produjo el “Atentado de La Bomba“, del que salió ileso el presidente Manuel Estrada Cabrera, y cuyas represalias fueron terribles no solamente para los autores intelectuales y materiales, sino que para sus familias y numerosos ciudadanos inocentes.

Para 1908 el gobierno cabrerista mantenía su régimen dictatorial y el servilismo estaba en su apogeo; de hecho, la iglesia de Santo Domingo había cambiado el recorrido de su solemne procesión de Viernes Santo para pasar frente a la casa de habitación del presidente, situada en la 7.ª avenida sur de la Ciudad de Guatemala. Esta circunstancia fue tenida en cuenta por varios cadetes y oficiales de la Escuela Politécnica, quienes advirtieron que el capirote del traje de cucurucho (que por esos años cubría el rostro de los penitentes) era ideal para esconder a posibles conspiradores. Los cadetes concibieron un plan sencillo: aprovechando que la procesión iba a pasar frente a la casa del presidente, irían disfrazados de cucuruchos, invadirían la casa presidencial y apresarían a Estrada Cabrera. Pero para el Miércoles Santo de ese año los conjurados estaban presos: dos de ellos, durante una borrachera en una fonda, habían hablado de más y terminado en la cárcel. Estrada Cabrera, una vez que supo de la conjura, puso palizadas frente a su casa, prohibió que la procesión pasara enfrente y prohibió el uso de los capirotes en el traje de cucurucho.​ Uno de los delatores fue el oficial Roderico Anzueto Valencia, agente de Estrada Cabrera, y quien años más tarde sería el brazo derecho del régimen dictatorial del general Jorge Ubico.

El 20 de abril de 1908 estaba planificada la recepción oficial del nuevo ministro plenipotenciario de Estados Unidos, Mr. William Heinke, en el Palacio de Gobierno; esas recepciones se realizaban en el salón de honor del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el viejo palacio colonial y en ellas montaban guardia los cadetes de la Escuela Politécnica, que acababan de relevar a la guardia de línea, que se trasladó al patio del Palacio. De hecho, Estrada Cabrera era muy aficionado a que los cadetes prestaran sus servicios en exhibiciones públicas oficiales.

Estrada Cabrera, vestido de rigurosa etiqueta, llegó a la puerta del salón en el palacio en su coche de punto; el imaginaria avisó a a concurrencia, y el presidente bajó del coche, y atravesaba el corredor público frente al Pabellón Nacional cuando sonó un disparo. El cadete de la Escuela Politécnica Víctor Manuel Vega, en venganza por la prisión y las torturas de sus jefes y amigos, en lugar de presentar el arma le disparó a Estrada Cabrera a quemarropa, pero el proyectil sólo hirió a éste en el dedo meñique de la mano izquierda.​ Por una casualidad increíble, el presidente se salvó porque el corredor público era muy estrecho, y cuando pasó frente a la bandera se quitó el sombrero de copa y apartó la tela de la insignia con la mano izquierda justo cuando salía el disparo de Vega. Estrada Cabrera se tiró al suelo y rápidamente se arrastró hasta la esquina más próxima y se metió a la primera oficina del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se puso a salvo.​ Allí se le unieron el ministro de Relaciones Exteriores, Juan Barrios M. (revólver en mano) y el subsecretario Felipe Estrada Paniagua, además de algunos soldados. Posteriormente fue tratado por los médicos, y salió a un balcón del Palacio para calmar a los ciudadanos y evitar que se produjera la anarquía al saberse de su supuesta muerte.​

La guardia del presidente reaccionó de inmediato, atacando a la compañía entera de los cadetes que montaba guardia, hiriendo y matando a varios de ellos, mientras que el resto fue conducido a los calabozos o logró refugiarse en casas vecinas.​ Los oficiales a cargo del Estado Mayor presidencial eran: brigadier José María Orellana, coronel Mauro de León, tenientes coroneles Ernesto de León y Juan B. Arias, comandante Carlos Jurado, capitán Lisandro Anleu y Silvano Miralles.​ Fue precisamente Anleu quien mató al cadete Vega en el lugar donde intentó perpetrar el magnicidio, quien cayó a los pies de la comitiva de Estrada Cabrera, quedando tendido entre el corredor y la alfombra de la subsecretaría de Relaciones Exteriores. ​

Como había ocurrido tras el atentado de La Bomba los ciudadanos se apresuraron a manifestar su adhesión al Benemétiro presidente y jefe del Partido Liberal. La manifestaciones quedaron recogidas en la obra “El crimen del 20 y el pueblo de Guatemala” de Fernando Somoza Vives, publicada en 1908 y que tenía la siguiente dedicatoria: “‘La Mañana’ y su Redactor dedican este volumen, síntesis del afecto de un pueblo a su Gobernante, al gran Repúblico licenciado don Manuel Estrada Cabrera.”

A continuación se reproducen algunos de los mensajes publicados:

  • Felicitamos a la República por la salvación de su prestigiado Jefe y a la madre amorosa por la salvación del amado hijo
  • Con profunda pena, con dolor inmenso, [en los] corazones leales al hombre generoso, a quien sus […] enemigos gratuitos no tienen más que echarle en cara una perpetua compasión para sus obsecados adversarios
  • Señor Presidente: Guatemala entera, por nuestro medio, os presenta sin reticencias de ningun género con toda espontaneidad y con toda sinceridad también su incondicional y firme adhesión a vuestra causa y a vuestra persona, sus congratulaciones por haberos salvado providencialmente. […] Dignaos de recibir con benevolencia, Señor Presidente, esta sencilla pero ingenua manifetación de simpatía y aprecio que individual y colectivamente vienen a haceros, en esta ocasión solemne, los Representantes del pueblo de Guatemala.
  • [Tras el ataque] volvió el rostro sereno al grupo de homicidas y entró al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde después de enjugarse la preciosa sangre […] comenzó a disponer lo conveniente […] para la Nación, que felizmente permanece inalterable.
  • El pueblo entero ha condenado ese delito incalificable en que no se ve sino la mano misteriosa de alguien que quiere poner en práctica venganzas personales que la moral y el derecho no pueden admitir.

Por el mismo estilo continúan los mensajes provenientes de toda la República y de todas las dependencias estatales, algunos con más de dos mil firmas.

BIBLIOGRAFIA:

 

15 de abril de 1920: tras la caída del gobierno de 22 años del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el pueblo lincha a algunos de sus agentes

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Postal de los colaboradores cabretistas, impreso por la Unión Tipográfica en 1920.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los episodios que Unionistas quisieran olvidar ocurrió el 15 de abril de 1920, el día que se rindió el presidente Manuel Estrada Cabrera.  Ese día, la turba enardecida acorraló a los esbirros cabreristas en la Plaza de Armas (hoy Plaza de la Constitución) y al grito de “¡Otro toro!” los fueron linchando uno por uno.  Fue necesaria la intervención de los líderes criollos conservadores Manuel Cobos Batres y de José Azmitia para que aquella masacre se detuviera.

Entre quienes se salvaron de morir linchados estuvo el teniente coronel Roderico Anzueto Valencia, quien era agente cabrerista y había delatado a sus compañeros de la Escuela Politécnica cuando éstos intentaron secuestrar al presidente en 1908.  Años después fue uno de los principals colaboradores del gobierno del general Jorge Ubico Castañeda, quien por cierto fue Ministro y Jefe Político durante el gobierno de Estrada Cabrera, pero quien renunció a formar parte de la “tiranía” el 8 de abril de 1920.

A continuación, la descripción de los colaboradores de Estrada Cabrera que apareció publicada en la postal de Unión Tipográfica en 1920:

N.° Nombre Breve descripción
2 Teniente coronel Eduardo Anguiano Falleció durante la Semana Trágica de 1920.
3 Juan Viteri Sicario de Estrada Cabrera. Era hijo de Juan Viteri a quien el gobierno había mandado asesinar en 1908 junto con su hermano Adolfo; había estado preso varios años y al salir de prisión quedó al servicio del presidente Estrada Cabrera.
4 General J. Antonio Aguilar Jefe de la policía en Antigua Guatemala. Murió en la Penitenciaría Central el 10 de mayo de 1920.
5 Licenciado Manuel Echeverría y Vidaurre Asistente del presidente. Logró huir del país.
6 Máximo Soto Hall Poeta, político e ideólogo del cabrerismo que alabó al presidente hasta el final. Al momemto de la caída del presidente, se encontraba en Washington, D.C. y no regresó a Guatemala sino hasta en 1926.
7 Coronel Miguel López -Coronel «Milpas Altas»- Jefe del cuartel de Matamoros. Estuvo a cargo del bombardeo de la ciudad y fue linchado por el populacho el 15 de abril de 1920 en la Plaza de Armas.
8 Coronel Salvador Alarcón Comandante de Totonicapán. Murió en ese departamento el 10 de mayo de 1920.
9 Licenciado Franco Gálvez Portocarrero Asistente y adulador del presidente. Murió linchado en la Plaza de Armas el 16 de abril de 1920.
10 Teniente coronel Roderico Anzueto Valencia Militar que fue uno de los delatores de los cadetes que intentaron secuestrar al presidente en 1908. Tras salir de prisión se reintegró al ejército y fue jefe de la policía y Ministro durante el gobierno del general Jorge Ubico .​
11 Alberto García Estrada Segundo jefe del cuartel de Matamoros y también estuvo a cargo del bombardeo de la ciudad. Murió linchado en la Plaza de Armas el 15 de abril de 1920.
12 José Félix Flores, hijo Cómplice de Eduardo Anguiano.
13 José Félix Flores Murió el 13 de abril de 1920, durante los combates.
14 Luis Fontaine Ciudadano francés. Estuvo al servicio del presidente y encargado de la reconstrucción del Teatro Colón tras los terremotos de 1917-1918. Murió durante los combates el 10 de abril de 1920.
15 Comandante José María Mirón Militar leal al presidente, que murió el 15 de abril de 1920 durante los linchamientos en la Plaza de Armas.
16 Comandante Emilio Méndez Director de la Penitenciaría Central. Murió en combate en Chimaltenango el 10 de abril de 1920.
17 Ricardo Sánchez Familiar del presidente.
18 Gregorio «Goyito» González Comandante de la segunda jefatura de la Policía y ex-director de la policía en Antigua Guatemala. Era un temido sicario y fue asesinado por sus propios agentes en el barrio de «San Pedrito» el 9 de abril de 1920.
19 Comandante Julio Ponce Militar que murió en combate el 8 de abril de 1920.​

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México, D.F.: Fondo de Cultura de la Universidad de México.
  • Molina Jiménez (2001). «La Polémica de “El problema (1899)”, de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.