11 de marzo de 1823: nace el doctor en Derecho Lorenzo Montúfar y Rivera, principal ideólogo de los criollos liberales guatemaltecos del siglo XIX

Propaganda política del doctor Lorenzo Montúfar durante su campaña presidencial de 1892.  Fue la primera vez que se imprimó una fotografía de un candidato.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Muchos hemos pasado por la intersección de la Calle Montúfar con la Avenida de La Reforma de la Ciudad de Guatemala, en donde está el monumento al licenciado Lorenzo Montúfar, sentado en una silla de diputado.  Sin embargo, este importante personaje de la historia guatemalteca ha quedado relegado de los libros de historia, algo que irónicamente, él hizo con los miembros del Partido Conservador.  De hecho, lo único que muchos guatemaltecos saben del licenciado Montúfar es la leyenda de que en las noches, su espíritu pide un aventón a los automobilistas en la Avenida La Reforma.

¿Quién fue el doctor Lorenzo Montúfar?  Fue el principal ideólogo de los criollos liberales durante la época del gobierno conservador de Rafael Carrera, y Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica.  Luego, cuando cayó el régimen conservador en 1871, fue uno de los principales consejeros y Ministros de Estado de los gobiernos de Miguel García Granados y de J. Rufino Barrios.

El Dr. Montúfar nació en la ciudad de Guatemala, el 11 de marzo de 1823, cuando esta todavía era parte del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide. Antes de que triunfara la revolución liberal en 1871, Montúfar entabló una discusión epistolar con el Ministro Plenipotenciario de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos, Antonio José de Irisarri, sobre quién fue el culpable de la anexión de Centroamérica al Primer Imperio Mexicano en 1822.  Estas cartas y refutaciones están repletas de argumentos a favor y en contra de sus respectivos partidos, redactados en lo que se ha considerado la mejor muestra del castellano en la región.

Montúfar fue instrumental en la política anticlerical de los gobiernos liberales, ya que su animadversión hacia los jesuitas (a quienes profesaba un odio casi irracional) lo llevó a establecer políticas que aseguraran la separación de la Iglesia y el Estado en Guatemala.

En 1882, con motivo de la firma del tratado de límites entre Guatemala y México, Montúfar se opuso radicalmente a que el entonces J. Rufino Barrios renunciara al reclamo territorial que Guatemala tenia sobre el Soconusco, lo que hizo que cayera en desgracia entre los liberales del país.  Pero tras la muerte de Barrios en Chalchuapa en 1885, recuperó su prestigio, llegando incluso a ser candidato a la presidencia de la República de las elecciones de 1892, en las que perdió en contra del general José María Reina Barrios.

Montúfar también fue historiador, y él es el principal responsable de la tergiversación que se hizo del gobierno de Rafael Carrera.  En resumen, hizo ver a los criollos aristócratas de la familia Aycinena como retrógados medievales y al general Carrera como el brazo armado de los conservadores y como un analfabeto que firmaba como “Raca Carraca”.  (En realidad, Carrera tenia el control absoluto de la situación, sabía leer, escribir y hasta canta ópera, y los Aycinena tuvieron que pactar con él para evitar que los indígenas guatemaltecos se alzaran en armas contra ellos).

Lorenzo Montúfar falleció en mayo de 1898, y su memoria fue recordada por el gobierno del general José María Orellana en 1923, con la construcción del monumento en su honor en la Avenida de La Reforma, con motivo de conmemorarse 25 años de su fallecimiento.

BIBLIOGRAFIA:

 

8 de marzo de 1913: fuerte terremoto destruye Cuilapa, la cabecera del departamento de Santa Rosa, y varios pueblos vecinos

El puento sobre el río Los Esclavos, situado cerca del epicentro del terremoto.  No fue afectado por el sismo.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano, tomada en 1897.  Imagen de “La Ilustración del Pacífico

De acuerdo al boletín enviado al presidente Manuel Estrada Cabrera, el 8 de marzo entre las 9 y 10 de la mañana se sintió en Cuilapa un temblor que dejó en completa ruina a esa cabecera departamentos y los puebos vecinos; en las casas se lamentaban hasta quince víctimas pero fue en la Escuela Pública en donde ocurrió la mayor tragedia, pues allí murieron sepultados dos maestros con todos sus alumnos.​ También se derrumbaron los edificios del Cuartel, del Juzgado de Instancia, el de Administración de Rentas y la prisión, quedando los prisioneros sin custodia alguna. El informe también indica que se interrumpió la conexión telegráfica.

Tanto el terremoto inicial como las réplicas destruyeron muchas casas, escuelas e incluso la catedral y la prisión, con una considerable cantidad de víctimas mortales; similar destrucción sufrieron las localidades de Barberena, Cerro Redondo, Llano Grande y El Zapote también sufrieron daños considerables. También fueron dañados seriamente los poblados de Fraijanes, Pueblo Nuevo Viñas, Coatepeque y Jalpatagua.​ En el área del epicentro, el terremoto provocó derrumbes y bloqueo de caminos y carreteras; los vecinos culpaban del terremoto al cerro Los Esclavos, a 4 km de distancia, al punto que creían haber detectado una gran grieta que se veía desde Cuilapa.​ Por su parte, el puente de Los Esclavos, construido durante la época colonial no sufrió daño alguno.

El sismo se sintió en lugares tan remotos como en el municipio de Salamá, departamento de Baja Verapaz y en la ciudad de Guatemala, en donde provocó alarma, pero solamente daños menores en la infraestructura. También se sintió en el departamento de Sololá y en algunos lugares de El Salvador

BIBLIOGRAFIA:

 

20 de febrero de 1787: se inaugura y bendice la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, en la Nueva Guatemala de la Asunción; conocida coloquialmente como “El Calvario”

El antiguo “Calvario” al final de la Calle Real (hoy sexta Avenida) en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala en 1940.  En la época de la fotografía funcionaba como el Museo Nacional de Historia.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1784 se iniciaron los trabajos de construcción de una iglesia definitiva para la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en la recién fundada ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, específicamente en las faldas del “Cerro del Cielito”, que era el final de la “Calle de los Pasos” (hoy sexta Avenida del Centro Histórico).  En ese entonces, era el límite al sur de la nueva ciudad. La iglesia se inauguró y se bendijo el 20 de febrero de 1787 con el nombre original de “Iglesia de Nuestra Señora De Los Remedios”, aunque la construcción finalizó efectivamente hasta en 1789.

Como la iglesia estaba ubicada en la cima del “Cerro del Cielito”, para poder llegar al atrio principal se construyó una escalinata de cincuenta gradas de treinta centímetros de altura cada una, en un área de ocho por cincuenta metros. Este graderio se iniciaba desde “Calle de la Habana” (hoy 18 calle del Centro Histórico)​ y su construcción fue costeada por Juan J. González Batres.​ Por lo difícil del acceso a la iglesia, ésta fue apodada como “El Calvario” por los feligreses.

Tras la Independencia de Centroamérica en 1821, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado; en dicha constitución se menciona que el barrio de Los Remedios, que rodeaba a El Calvario era parte del Circuito Sur-Guatemala, junto con los barrios de la parroquia de Santo Domingo y los poblados de San Pedro Las Huertas, Ciudad Vieja, Guadalupe, Pinula, Arrazola, los Petapas, Mixco, Villa Nueva y Amatitlán.

La estructura resistió muy bien los terremotos de 1917-18, y únicamente perdió uno de sus campanarios, mientras que en su interior solamente se dañaron unas cuantas pinturas coloniales.  A pesar de ello, en 1926 el gobierno del general José María Orellana anunció el proyecto de demolición del viejo Templo del Calvario, ya que esto serviría para prolongar la Calle Real hacia el Cantón Tivoli (ampliando la sexta Avenida lo que hoy es la zona 9 de la Ciudad de Guatemala). Los reclamos y solicitudes de los feligresos consiguieron que la demolición no se realizara de inmediato, y que el gobierno de Orellana se comprometiera a que previamente se construiría un nuevo templo a pocos metros del antiguo, y el cual es el modern templo de “El Calvario”.

El Proyecto fue abandonado por la crisis económica que sobrevino en 1929, y el antiguo Calvario fue convertido en el Museo Nacional de Historia, hasta que finalmente fue demolido durante el gobierno del doctor Juan José Arevalo en 1946.

BIBLIOGRAFIA:

5 de diciembre de 1921: golpe militar derroca al presidente Carlos Herrera

Generales Jorge Ubico y José María Orellana poco después del golpe de Estado de 1921.  Ubico fue uno de los principals colaboradores de este golpe. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera, se derogó la Constitución de 1879 y se estableció una nueva constitución, llamada “Federalista” ya que se hizo con el fin de conseguir la unidad centroamericana, supuestamente el objetivo principal del Partido Unionista. Los liberales (a quienes los unionistas llamaban “cabreristas”) refutaban las pretenciones unionistas de los conservadores (a quienes llamaban “cachurecos”) pues aducían (no sin razón) que eran los conservadores los que se habían opuestos a la Unión Centroamericana durante el gobierno de Rafael Carrera.

Pero los problemas pronto se hicieron evidentes:  los liberales se fraccionaron y empezaron a formar partidos de diferente enfoque.  Surgieron así, partidos como el Liberal Federalista y el Liberal Democrático y la inestabilidad del regimen se hizo evidente.  A eso se unió el hecho de que Herrera se opuso a ratificar las concesiones lesivas que había hecho el gobierno de Estrada Cabrera a la United Fruit Company (UFCO) y su subsidiaria, la International Railways of Central America (IRCA).

La UFCO decidió tomar el control de la situación y patrocinó un golpe de estado.  Así pues, en la tarde del 5 de diciembre de 1921, un grupo de altos oficiales del ejército ingresó a la residencia del presidente Carlos Herrera y Luna y le exigió su renuncia.   Herrera se vió obligado así a dejar el poder en manos de un triunvirato militar compuesto por los generales José María Lima, José María Orellana y Miguel Larrave.  Orellana fue durante muchos años el Jefe del Estado Mayor del derrocado presidente Manuel Estrada Cabrera.​

Unas horas después, el triunvirato declaró que la Asamblea Legislativa en ejercicio había sido asentada ilegalmente y que, por lo tanto, toda la legislación emitida por ésta, incluida la promulgación de la Constitución, carecía de base jurídica. La Constitución anterior a 1921 (que había sido promulgado en 1879) y la Asamblea que existía en el momento de la caída de Cabrera fueron reinstauradas y el primer designado de Herrera, José Ernesto Zelaya , fue descalificado para ejercer presidencia.

La Asamblea reinstaurada eligió como presidente provisional al general José María Orellana el 15 de diciembre de 1921. Por su parte, los miembros del gabinete de Herrera que pertenecían al partido unionista fueron encarcelados, entre ellos José Azmitia González, quien era el presidente del Tribunal de Cuentas y uno de los principals líderes del movimiento que había derrocado al presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920.​

Al respecto de Azmitia, se cuenta una anécdota que relata cómo eran los gobernantes guatemaltecos de la época: Josefina Gómez Tible, Hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo, pretendía casarse con Azmitia y como conocía al general Orellana, decidió hacer algo para liberar a su pretendiente.​ Enterada de que luego de anochecer ciertas meretrices eran admitidas en la casa presidencial e informada por el hijo de su cocinera (quien era sargento que estaba frecuentemente de guardia en dicho lugar) de que el general se encerraba en un pequeño despacho entre las nueve y las once de la noche a atender sus asuntos, decidió disfrazarse y llegar a pedir la libertad de Azmitia González. Alquiló un lujoso carruaje y usando un vestido de largo escote y que mostraba sus pantorrillas, llegó a la casa presidencial en donde los soldados la confundieron con una de las visitantes cotidianas y no le impidieron el paso; llegó así hasta el despacho de Orellana sin ser molestada.​ Orellana estaba en su despacho leyendo unos documentos con un pequeño revólver al alcance de la mano; cuando la vio, se echó a reír y le dijo: “Entre Josefinita, mire que bien me cuidan, ha entrado usted como en su casa. Ya sé que quiere: casarse con don José. Está bien. Mañana a las once estará el jefe político en la Penitenciaría. Si don José promete, frente a ese funcionario, no meterse en babosadas, saldrá inmediatamente libre y no lo molestaré.”  Azmitia fue fiel a su palabra y ya nunca más participó en política.

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala. 
  • Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala). 
  • Díaz Romeu, Guillermo. “ Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico.” Historia general de Guatemala. 1993-1999. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Volume 5. 1996. Pp. 38.
  • Dosal, Paul J. Doing business with the dictators: a political history of United Fruit in Guatemala, 1899-1944. Wilmington: Scholarly Resources.1993. Pp. 102.
  • Jiménez, Ernesto Bienvenido. Ellos los presidentes. Guatemala: Editorial José de Pineda Ibarra. 1981. Pp. 192.
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; biografía crítico literaria: su vida, su obra y su época. Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Ortiz Rivas, Silverio (1922). Reseña histórica de la parte que el elemento obrero tuvo en el Partido Unionista. Guatemala: Inédito; reproducido parcialmente en el libro ¡Ecce Pericles! de Rafael Arévalo Martínez. 
  • Pitti, Joseph A. Jorge Ubico and Guatemalan politics in the 1920s. Albuquerque: University of New Mexico. Unpublished dissertation. 1975. Pp. 36.

 

20 de noviembre de 1935: el gobierno de Jorge Ubico inaugura el Museo de Historia en el edificio del antiguo Calvario de la Ciudad de Guatemala luego de la construcción del nuevo Calvario en 1932

Una de las primeras fotografías del antiguo Calvario de la Ciudad de Guatemala, aproximadamente en 1870.  El edificio se encontraba en lo alto del “Cerro del Cielito” hasta que fue derrumbado durante el gobierno del doctor Juan José Arevalo para extender la Sexta Avenida hacia el sur de la Ciudad.  Imagen de Miguel Alvarez Arevalo, cronista de la Ciudad de Guatemala.

Uno de los templos emblemáticos de la Nueva Guatemala de la Asunción era el Calvario, ubicado en el Cerro del Cielito al final de la Sexta Avenida en el sur de la ciudad. Inicialmente, durante del traslado de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios fue ubicada provisionalmente en la esquina de la “Calle de los Pasos o de las Estaciones”​ y la “Calle de la Pedrera”​ en la parte sureste del Jardín Concordia.

En 1784 empezó la construcción de la iglesia definitiva en el “Cerro del Cielito”,  y se inauguró el 20 de febrero de 1787 con el nombre original de “Iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios”. Ahora bien, como la iglesia estaba ubicada en la cima del mencionado cerro, para poder llegar al atrio principal se construyó una escalinata de cincuenta gradas de treinta centímetros de altura cada una, en un área de ocho por cincuenta metros.   Esto hacía difícil el acceso a la iglesia, por lo que recibió el apodo de “El Calvario” por parte los feligreses.

En 1917-18, la estructura resistió muy bien los terremotos que desolaron el resto de la ciudad; la iglesia únicamente perdió uno de sus campanarios, mientras que en su interior solamente se dañaron unas cuantas pinturas coloniales.​ Esto no impidió, no obstante, que en 1926 el gobierno del general José María Orellana anunciara el proyecto de demolición del viejo Templo del Calvario, ya que esto serviría para prolongar la Calle Real (hoy Sexta Avenida) hacia el Cantón Tívoli. Los reclamos y solicitudes de los feligreses consiguieron que la demolición no se realizara de inmediato, y que el gobierno de Orellana se comprometiera a que previamente se construiría un nuevo templo a pocos metros del antiguo.

El 30 de agosto de 1926 se inició la construcción del nuevo Templo de Nuestra Señora de los Remedios y se inauguró oficialmente el 15 de octubre de 1932, ya durante el primer período presidencial del general Jorge Ubico.​ El antiguo templo fue cerrado y a instancias del historiador Antonio Villacorta, el gobierno de Ubico convirtió al antiguo templo en el Museo de Historia, para lo cual ordenó que se reconstruyera y reacondicinara el edificio, colocando un arco al lado izquierdo del templo. El Museo de Historia se inauguró el 20 de noviembre de 1935, y funcionó como tal hasta 1944, cuando el general Ubico fue obligado a renunciar por los movimientos populares de junio de ese año.

Los gobiernos revolucionarios se instituyeron tras la Revolución del 20 octubre de 1944, y cuando ya el doctor Juan José Arévalo se encontraba en el poder, ordenó que se demoliera el antiguo templo para expandir la sexta avenida. La demolición terminó en 1946,​ y fue acompañada de numerosas protestas de los feligreses en contra del gobierno arevalista.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

26 de octubre de 1856: nace en Guatemala Carlos Herrera y Luna, presidente de la República de 1920 a 1921 y pionero de la producción azucarera a gran escala

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Vista aérea de la Ciudad de Guatemala en 1921.  En la esquina inferior derecho se observan la Catedral (sin torres tras el terremoto de 1917-18), el Parque Central y el Palacio de Cartón.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

​Carlos Herrera nació el 26 de octubre de 1856; era hijo de Manuel María Herrera y Delfina Luna. Como empresario, fundó una reconocida industria azucarera guatemalteca en Santa Lucía Cotzumalguapa a comienzos de la década de 1900.  Además, era el diputado por Cotzumalguapa ante la Asamblea Legislativa  durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​

Si bien había participado en la Asamblea, su papel en política se reducía en cabildear para lograr mejoras en la región en donde tenía su empresa azucarera.  Pero todo eso cambió cuando los Unionistas y algunos elementos del gobierno del licenciado Estrada Cabrera pactaron el derrocamiento de éste y acordaron a nombrar a Herrera en su lugar.   Este acuerdo estuvo basado en la exigencia de los Unionistas de que el presidente provisional que sustityera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva del partido unionist y no debía de ser un miembro relevante del partido unionista, dejando para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.

Al final, acordaron que el presidente interino fuera Herrera, mientras que los cabreristas iban a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres.  Este sería el principio del fin del gobierno unionista, pues fue prácticamente copado por los liberales cabreristas desde un principio.

Los conservadores que se habían unido en el Partido Unionista a finales de 1919 carecían de experiencia política y fueron hábilmente manejados por los antiguos miembros del gobierno liberal de Estrada Cabrera tras la caída de éste.

Ahora bien, el descontento producido entre los políticos cabreristas del país y la oposición a ratificar contratos con la UFCO y otras empresas extranjeras dieron lugar a que Herrera fuera depuesto en un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana en el 5 de diciembre de 1921. (Cabe destacar que el general Orellana había sido diputado y Jefe del Estado Mayor del Ejército durante el gobierno de Estrada Cabrera).  Entre los colaboradores de este golpe de Estado estuvo el general Jorge Ubico, quien luego sería presidente de Guatemala.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre se instituyó un triunvirato militar encabezado por el general Orellana y los generales Lima y Larrave. Los miembros del gabinete de Herrera pertenecían al Partido Unionista fueron encarcelados.​

El 27 de diciembre de 1921, frente al notario Carlos Salazar, firmaron como testigos de su testamento Juan Bautista Vásquez, José Quevedo, Dámaso Biguria; en el mismo declaró que tenía diez hijos de su primera boda y dos de la segunda y en la cláusula décima dice: “a sus hijos varones no mezclarse ni dejarse mezclar jamás en la política, por la triste experiencia que había tenido al aceptar la Presidencia de la República, lo que hizo únicamente con el objeto de hacer el bien a su país y en donde solamente cosechó ingratitud y amarguras”.

Tras su derrocamiento, Herrera se exilió en Francia.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

24 de septiembre de 1924: fallece en prisión el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó a Guatemala de 1898 a 1920

Tumba del presidente Manuel Estrada Cabrera luego de su sepelio. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras su derrocamiento en abril de 1920, “don Manuel” fue reducido a prisión, en donde pasó los últimos años de su vida, hasta su fallecimiento el 24 de septiembre de 1924.  Fue llevado sin mayor ceremonia al cementerio de Quetzaltenango, en donde fue sepultado.

La vida del licenciado Manuel Estrada Cabrera (como la de los otros presidentes guatemaltecos que sí tuvieron en sus manos las riendas del poder) debe juzgarse investigando fuentes tanto favorables como desfavorables a su figura pública.  En el caso específico de “Don Manuel”, muchos lectores hacen referencia a la obra “¡Ecce Pericles!” del escritor guatemalteco Rafael Arévalo Martínez, pero una lectura objetiva del mismo denota que fue un documento escrito por los líderes conservadores de la época y la figura presidencial no sale muy bien parada.

Por otro lado, si se leen las publicaciones oficiales de la época, se observa que estaban totalmente sesgadas hacia la figura del presidente, a quien nombraban como “Señor Presidente”, “Su Excelencia”, “Benemérito”, “El Gran Benefactor”, “Figura Sagrada”, etc.  Era tal el grado de adulación, que en las revistas oficiales el nombre de Estrada Cabrera era mostrada en todas las páginas y a veces varias veces en la misma página.

Finalmente, quienes han leído la obra “El Señor Presidente” tienen la idea de un líder déspota y cruel.  Pero quizá estos mismos lectores no sabrán que Miguel Angel Asturias, el autor de la novella, fue uno de los aduladores del régimen del general Jorge Ubico (un émulo de Estrada Cabrera) desde su programa radial “Tribuna del Aire”.

En resumen, como todos los líderes destacados de cualquier nación la figura de “don Manuel” tiene sus detractores y sus seguidores y una evaluación objetiva quedará a juicio del lector.  Lo cierto es que la influencia de “don Manuel” perduró más allá de su gobierno, con los siguientes puntos:

  1. La frutera estadounidense “United Fruit Company” se estableció durante su gobierno y se convirtió en el principal ente politico y económico de Guatemala durante su gobierno y en los que le siguieron, hasta que la compañía quebró a finales de la década de 1960.
  2. La compañía ferroviria “International Railways of Central America” (IRCA), subsidiaria de la UFCO, tuvo el monopolio de los trenes guatemaltecos hasta que, debido a la construcción de la carretera al Atlántico iniciada por el gobierno de Arbenz y concluida por el de Castillo Armas, quebró y le vendió al estado guatemalteco toda su chatarra que pasó a llamarse “FEGUA”.
  3. Puerto Barrios siguió siendo el principal puerto de Guatemala, monopolizado por la “Great White Fleet”, también subsidiaria de la UFCO.  Este monopolio fue roto cuando se construyó el puerto de Santo Tomás de Castilla que fue ideado en tiempos de Arbenz pero no se materialize sino hasta el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.
  4. El presidente Jorge Ubico, el último gobernante liberal de Guatemala, fue un émulo de Estrada Cabrera. Ubico era hijo del licenciado Arturo Ubico Urruela, quien fue presidente de la Asamblea Legislativa durante la mayor parte del gobierno de “Don Manuel” y gracias a esta posición Ubico logró ascender meteóricamente en los rangos del ejército, a pesar de no haber hecho más que un semestre en la Escuela Politécnica.  Ubico llegó a ser Jefe Político de la Verapaz y Ministro de Estado durante el regimen de Estrada Cabrera.

BIBLIOGRAFIA: