18 de febrero de 1824: la Asamblea Nacional Constituyente habilita el Puerto de Iztapa en Escuintla al que llama “Puerto de la Independencia”

Trabajos del Ferrocarril y Puerto de Iztapa en 1896. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La infraestructura de Guatemala dejaba mucho que desear al momento de la Independencia de Centro América en 1821, y eso preocupó a los miembros de la Asamblea Constituyente, quienes se esforzaron por mejorar las vías de comunicación del estado.

En el decreto del 18 de de 1824, dicha Asamblea reconoció la importancia del Puerto de Iztapa en el Océano Pacífico, abandonado desde la época colonial y emitió el siguiente decreto:

  • Artículo 1.°: Se rehabilita el Puerto antiguo de Iztapa, en el partido de Escuintla.
  • Artículo 2.°: Se denominará de ahora en Adelante, Puerto de Iztapa o de la Independencia.
  • Artículo 3.°: el gobierno cuidará de proveer cuanto sea necesario para su major planta y seguridad.

Desafortunadamente, las guerras que se desataron en 1828 y se prolongaron hasta 1851 dejaron relegado el desarrollo de la infraestructura del país y el uerto de Iztapa quedó nuevamente en un segundo plano hasta que en 1892 el general presidente José María Reina Barrios inició un agresivo plan para el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria nacional, construyendo Puerto Barrios en Izabal y renovando por completo el puerto de Iztapa en Escuintla, los cuales serían los puertos de entrada a Guatemala desde el Océano Atlántico y el Pacífico, respectivamente.  Es más, estos puertos estarían comunidados por el entonces moderno Ferrocarril Interoceánico que convertiría a Guatemala en un punto estratégico para el comercio mundial.

Nuevamente, la mala suerte se cebó sobre Iztapa:  el gobierno de Reina Barrios había emprendido sus ambiciosos proyectos gracias a superavit commercial derivado del alto precio internacional del café, pero éste se desplom  en 1897 y con él, los sueños del presidente, la economía nacional y el la infraestructura de Iztapa.

BIBLIOGRAFIA:

 

9 de febrero de 1898: tras el asesinato del presidente José María Reina Barrios se inicia la larga presidencia del licenciado Manuel Estrada Cabrera

El general presidente José María Reina Barrios y sus Ministros de Estado.  El licenciado Manuel Estrada Cabrera aparece a la izquiera del presidente, ya que era el Ministro de Gobernación. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La muerte sorprendió al general José María Reina Barrios a las 8 de la noche del 8 de febrero de 1898, cuando regresaba al Palacio Presidencial luego de visitar a una de sus amantes.  En el palacio había quedado Algerie Benton de Reina, su esposa, encinta de varios meses pero con quien ya no tenia intimidad al punto que la hija que esperaba la Primera Dama era del general Salvador Toledo.

 

El asesinato desencadenó una serie de violentos acontecimientos que causaron la zozobra de los habitantes de la Ciudad de Guatemala.  Pero hubo un personaje que tomó la iniciativa y se dirigió de inmediato a donde estaban los Ministros de Estado reunidos para decidir a quien le correspondía la presidencia interina; este personaje era el primer designado a la presidencia, licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Don Manuel acababa de regresar de su exilio en Costa Rica, a donde había sido enviado tras ser destituido como ministro de Gobernación de Reina Barrios por haber desobedecido la orden de no fusilar al ciudadano quetzalteco Juan Aparicio.  Pero la Asamblea no le había quitado su nombramiento como Primer Designado a la Presidencia y por ello, se presentó ante los ministros de Reina Barrios que no se podían poner de acuerdo y les dijo: “¡Vengo a hacerme cargo de la presidencia interina, porque a mí me corresponde!”

Los ministros, estupefactos solo atinaron a decirle que esperara afuera del salón a ver qué decidían.  Estrada Cabrera se sentó en un sillón sin moverse porque sabía que solamente dos cosas podían pasar: que lo mataran o que lo nombraran presidente interino.  Al final, uno a uno los ministros fueron retirándose mirándolo con desprecio, pero accedieron a nombrarlo presidente interino.

Eran las primeras horas del 9 de febrero de 1898, y se iniciaba así una de las presidencias más prolongadas y totalitarias de la historia de Guatemala y que no terminó sino hasta el 14 de abril de 1920.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

1 de febrero de 1897: el gobierno del general José María Reina Barrios contrata al ingeniero estadounidense Silvanus Miller para terminar la ruta del Ferrocarril del Norte

Afiche del Ferrocarril del Norte publicado por “La Ilustración Guatemaltecaen 1897.

El principal proyecto del gobierno del general José María Reina Barrios fue la construcción del Ferrocarril del Norte, que entroncaría en la Ciudad de Guatemala con el ferrocarril hacia el Pacífico.  Para mejorar la infraestructura del puerto del sur, el general Reina Barrios emprendió la construcción de un nuevo puerto en el poblado de Iztapa para que los barcos pudieran atracar en un muelle formal para que los pasajeros pudieran desembarcar sin necesidad del endeble elevador que era utilizado en Puerto de San José.

El plan de Reina Barrios era tener una infraestructura moderna que pudiera ofrecer a los inversionistas extrajeros un canal seco para el transporte de mercadería desde el océano Atlántico al Pacífico.  Todavía no se había construido el Canal de Panamá y la opción de un canal seco representaba una excelente alternativa para Guatemala dada su estratégica ubicación geográfica.

El 1 de febrero de 1897 el gobierno guatemalteco estableció un contrato con la compañía del ingenierio Silvanus Miller para que reacondicionara los tramos que ya estaban construidos desde Puerto Barrios hasta Zacapa, y que terminara lo que hacía falta.  Para financiar el ferrocarril, el presidente emitió bonos del Ferrocarril los cuales eran muy cotizados cuando salieron dada la bonanza económica que se vivía en el país y el ímpetu que tenia el presidente para fnalizar el proyecto.

El gobierno también emitió bonos de la “Exposicióm” y de “Acatán” para patrocinar los proyectos de la Exposición Centroamericana y del acueducto de Acatán, otros dos ambiciosos proyectos.  Y todo iba muy bien, el Ferrocarril llegó hasta el Rancho de San Agustín y la Exposición se inauguró con bombos y platillos.  Pero en eso se desplomó el precio internacional del café y todo quedó a medias; el precio de los bonos cayó por los suelos y el gobierno tuvo que aceptar créditos leoninos con bancos ingleses para mantenerse a flote.  Para colmo de males, el presidente intentó extender su mandato presidencial, lo que fue recibido por la población con revueltas y alzamientos armados en el Occidente y en el Oriente del país.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

26 de diciembre de 1946: fallece el maestro compositor Rafael Alvarez Ovalle, autor de la música del Himno Nacional de Guatemala

El maestro Rafael Alvarez Ovalle en la época en que escribió la música del Himno Nacional, que fue estrenado como parte de las celebraciones de la Exposición Centroamericana que se realize en 1897.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca“.

El maestro compositor Rafael Alvarez nació en San Juan Comalapa, Chimaltenango y era hijo de Rosendo Álvarez e Ildefonsa Ovalle. Estudió sus primeras letras con el profesor Juan Alegría y música con su padre, quien durante mucho tiempo fue el maestro de capilla del pueblo y después fue designado para ocupar la dirección de la escuela de música de Santa Lucía Cotzumalguapa en Escuintla.

En 1874, cuando tenía 16 años de edad, falleció su padre y lo sustituyó en el cargo de director de la escuela de música en Santa Lucía.​ Algunos años más tarde contrajo matrimonio con Anita Minera de García, con quien tuvo ocho hijos.

En 1879, por orden expresa del presidente J. Rufino Barrios, Álvarez Ovalle llegó a la Ciudad de Guatemala a estudiar en la Escuela de Sustitutos de la Banda Nacional, bajo la dirección de Pedro Vissoni. A los tres meses ya podía tocar la flauta y el pícolo, y pasó a formar parte como integrante de la Banda Marcial, bajo la dirección del músico alemán Emilio Dressner.​

En 1887, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas llamó a un concurso literario para seleccionar la mejor composición que serviría como himno nacional de Guatemala. El poeta Ramón Pereira Molina, originario de Totonicapán, ganó la competencia y ya con la letra se promovió la selección de una partitura para acompañar la composición triunfante. El ganador de este concurso musical, por unanimidad, fue Rafael Álvarez, quien tenia 28 años de edad en ese entonces.  Desafortunadamente, la selección nunca fue oficializada y el país siguió si Himno.

Nueve años después, en 1896, el gobierno del general presidente de la República José María Reina Barrios estaba organizando la Exposición Centroamericana de 1897 y abrió un nuevo concurso para seleccionar definitivamente la letra y música al Himno Nacional. Esta vez, las obras seleccionadas fueron declaradas como Himno Nacional oficialmente por el decreto del 19 de febrero de 1897.

Música original del Himno Nacional de Guatemala, publicado en “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.

El decreto dice textualmente así:

Palacio del Poder Ejecutivo, 19 de febrero de 1897

Teniendo presente que por acuerdo del 24 de julio del año próximo anterior, fue convocado un concurso para premiar en público certamen el mejor himno nacional que se escribiera y la mejor música que a él se adaptara fijándose para cerrar, el que a las composiciones literarias se refiere, la fecha de 15 de octubre de ese año, y señalando como término para la presentación de composiciones musicales el 1.° de febrero del año en curso:

Habiéndose adoptado como letra el Himno, la que fija el decreto de 28 de octubre de 1896, que se hizo circular profusamente, y presentándose con posteridad varias composiciones musicales, las que fueron sometidas a un examen de Jurado competente para su calficación; con vista en el dictamen emitido por dicho jurado, el Presidente de la República

ACUERDA:

  1. Que sea tenida como música del Himno Nacional la composición presentada anteriormente por el profesor guatemalteco don Rafael Alvarez, que mereció la calificación preferente
  2. Que por la respective secretaría se tomen las disposiciones necesarias y relativas a la adjudicación del premio que corresponde al autor de la música. que el autor de la letra manifesto renunciar a él deseando permanecer anónimo.

Comníquese

REINA BARRIOS

Ministro de Instrucción Pública

PROSPERO MORALES

El 14 de marzo de 1897, los alumnos del Conservatorio Nacional ―dirigidos por el propio maestro Álvarez Ovalle― cantaron por primera vez el himno oficial de Guatemala en el Teatro Colón.

Rafael Álvarez Ovalle tocaba la guitarra, el piano, el violín y la flauta. Organizó diversos conjuntos musicales, entre otros, las estudiantinas La Broma y La Tuna, para difundir la música guatemalteca. Fue maestro del Conservatorio Nacional de Música y de escuelas públicas y privadas. Fundó también la Concertina Guatemalteca y la orquesta femenina del Instituto Normal Central para Señoritas Belén y la del Colegio Centroamericano.

BIBLIOGRAFIA:

24 de diciembre de 1854: nace en San Marcos el general José María Reina Barrios, quien sería presidente de Guatemala de 1892 a 1898

Uno de los presidentes que más se preocupó por el desarrollo de sus conciudadanos sin importar su raza fue el general José María Reina Barrios.   Nacido en San Marcos el 24 de diciembre de 1854, era sobrino lejano de J. Rufino Barrios, estuvo casado con la vedette estadounidense Algerie Benton y tuvo una esmerada educación en Europa y Estados Unidos, países en donde también fue consul.

Tuvo la suerte de llegar al poder cuando todos los esfuerzos de los gobiernos liberales empezaron a rendir frutos: el precio del café estaba por las nubes y el gobierno pudo invertir en infraestructura, educación, e incluso en el embellecimiento de la Ciudad de Guatemala.

Durante su gobierno se construyeron varios palacios en la ciudad de Guatemala, entre ellos el nuevo Palacio Presidencial (inagurado el 24 de diciembre de 1896 para celebrar el cumpleaños del presidente), el Palacio de la Reforma (que estaba en donde ahora está el Obelisco), el Palacio del Registro de la Propiedad Inmueble (que ahora funciona como el Museo de Historia) y la Escuela Agrícola de Indígenas en los campos de La Aurora en donde se estudiaban los alumnos indígenas más aventajados de todo el país.  Para recorrer todos estos edificios, embelleció el Paseo de la Reforma con estatuas y monumentos.

Tambien hubo libertad de prensa, algo completamente novedoso y que no había existido nunca antes en Guatemala (y, de hecho, no existió después sino hasta que llegaron al poder los gobiernos revolucionarios en 1944).  Es posible encontrar en la Hemeroteca Nacional y en las bibliotecas de las principales universidades de Guatemala ejemplares de periódicos completamente opuestos al régimen, lo que no puede decirse de ningun otro gobierno liberal ni del gobierno conservador de Rafael Carrera.

Pero en donde estuvo la caída del gobierno fue cuando intentó hacer obras faraónicas simultáneamente:  su principal objetivo fue construir el ferrocarril del Norte entre Puerto Barrios y la Ciudad de Guatemala, el cual por poco termina, pero al mismo tiempo intentó construir un segundo acueducto para la ciudad y organizar una Exposición Centroamericana para exponer el ferrocarril a los gobiernos extranjeros, con tan mala suerte, que en ese momento se desplomó el precio internacional del café y todos los proyectos se quedaron a medias.

Reina Barrios pasó de ser un gobernante benévolo a convertirse en otro tirano más en la lista de presidents de Guatemala cuando disolvió la Asamblea para extender su mandato presidencial hasta 1902, sometió rebeliones a sangre y fuego, endeudó al país como nunca antes e incluso llegó a cerrar las escuelas para ahorrar en el gasto público.

El desastre que sobrevino sobre el país en 1897 terminó no solamente con el gobierno de Reina Barrios sino con su vida:  murió asesinado el 8 de febrero de 1898.

BIBLIOGRAFIA:

11 de diciembre de 1879: la Asamblea Constituyente decreta la Ley Constitutiva de la República de Guatemala que estuvo vigente hasta el 20 de octubre de 1944

Antiguo Colegio y Seminario Tridentino de la Ciudad de Guatemala convertido en el Instituto Nacional Central para Varones por la Reforma Liberal en 1875.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los dictadores guatemaltecos del siglo XIX gobernaron a su sabor y antojo y consiguieron que las Asambleas Constituyentes de su tiempo decretaran leyes constitutivas que se acomodaban perfectamente a su estilo de Gobierno.  Rafael Carrera tuvo su propia constitución, la cual estuvo vigente de 1851 hasta 1865, y luego J. Rufino Barrios también tuvo la suya, que estuvo vigente durante toda la época de las dictaduras liberales.

La constitución del general Carrera tenia una gran influencia de la Iglesia Católica, mientras que la de Barrios completamente neutralizó a la religion católica, prohibió el ingreso de las órdenes regulares, eliminó la educación religiosa, no permitió que la Iglesia tuviera propiedades, y prohibió que el clero secular cobrara el diezmo obligatorio.  De más está decir que durante el gobierno de Barrios y sus inmediatos sucesores, la situación de los prelados en Guatemala fue precaria.

Barrios había sido presidente de Guatemala pero de facto desde 1873, cuando sus correligionarios liberales se cansaron de la tibieza de carácter del general Miguel Garcia Granados y lo sustituyeron en la presidencia.  A partir de allí fue cuando verdaderamente se inició la Reforma Liberal y se produjeron las grandes expropiaciones de tierras de las comunidades campesinas y de las órdenes religiosas, las que dieron lugar a enormes fincas cafetaleras que convirtieron en grandes potentados no solamente a Barrios sino a que sus principales colaboradores.

La Constitución de 1879 entró en vigor el 1 de marzo de 1880 y establecía que el mandato presidencial sería de seis años sin posibilidad de reelección consecutivo, aunque dejaba la opción de que mediara por lo menos un período para poder ser reelecto.  La idea de Barrios era de seguir en el poder hasta 1885, descansar seis años y luego retomar el poder.  Pero su muerte en Chalchuapa truncó sus fines.  Sus sucesores empezaron a alterar la constitución para lograr perpetuarse en el poder.   Manuel Lisandro Barillas fue el único que lo entregó después de seis años, pero a partir de José María Reina Barrios todos los presidentes se reeligieron o extendieron su mandato por medio de artimañas por lo menos una vez; de hecho, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico se reeligieron varias veces cada uno.

La nueva constitución garantizaba la libertad de expresión y de prensa, pero eso solamente se cumplió durante el gobierno del general José María Reina Barrios.  Todos los otros gobiernos tuvieron a la prensa completamente restringida e incluso hubo varios presidents que tuvieron sus propios periódicos (Estrada Cabrera era propietario del “Diario de Centro América“, y Jorge Ubico del “Liberal Progresista“).

Finalmente, la Constitución declaraba como ciudadano guatemalteco a todo aquel varón nacido en Centroamérica, mayor de 21 años y que supiera leer y escribir.  Esto, claro está, aplicaba únicamente a menos del 2% de la población, así que para que hubiera más votantes también decía que eran ciudadanos los soldados del ejército guatemalteco, quienes eran reclutados forzosamente entre las poblaciones indígenas y todos eran analfabetos.  Es por ello que todos menos uno de los presidentes guatemaltecos de la época liberal fueron generales.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

10 de diciembre de 1896: se perciben los primeros efectos de la crisis económica que acabaría con el gobierno y la vida del general José María Reina Barrios

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Puente sobre el río Motagua recién construido en 1896.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca“.

En diciembre de 1896 en una pequeña nota en una esquina escondida en la página 144, la revista quincenal La Ilustración Guatemalteca” comentó que la situación económica que atravesaba el país era difícil.  Hasta entonces, el gobierno del general José María Reina Barrios había emprendido dos grandes proyectos de infraestructura: el Ferrocarril del Norte entre Puerto Barrios y la Ciudad de Guatemala y un acueducto secundario para surtir de agua a dicha ciudad, y que sería el complemento del acueducto de Pinula.  Además de esas obras faraónicas, el gobierno había construido varios edificios suntuosos para sus oficinas y un Nuevo Palacio Presidencial en uno de los patios del antiguo Palacio Colonial en el Centro Histórico.  Y, por su no fuera poco, se había propuesto realizar una Exposición Centroamericana en 1897 al major estilo de la exposición internacional de Paris, con la esperanza de que fuera el marco perfecto para inaugurar el Ferrocarril del Norte y comunicar asía Puerto Barrios con Puerto de San José y colocar a Guatemala a la vanguardia de las líneas comerciales mundiales en una época en que Cuba todavía era de España y no existía el Canal de Panamá.

Pero a finales de 1896 se empezaron a acumular los problemas económicos para el gobierno de Reina Barrios, producto de una situación totalmente fuera de su control: la bonanza económica que vivía Guatemala se debía al alto precio de exportación del grano de café el cual se había disparado cuando Brasil dejó de producir debido a una revolución.  Pero en 1896 dicha revolución terminó y Brasil volvió a producir café en cantidades industriales.

Los efectos se empezaron a sentir en diciembre:  los bancos se empezaron a negar a hacer descuentos y a prolonger los plazos, aduciendo que el balance de fin de año estaba muy cerca.  Además no se había recibido el préstamo de plata acuñada que había pedido el gobierno y el interés del dinero se había elevado.  Las hipotecas sobre las fincas rústicas ascendieron al entonces astronómico interés del dos por ciento mensual debido a la necesidad de pagar planillas y muchas contabilidades estaban en números rojos.

Desgraciadamente para Reina Barrios y todo el país, la situación era irreversible.  El 8 de febrero de 1898 murió asesinado el presidente, quien había extendido su mandato presidencial hasta 1902, lo que provocó violentas revueltas en el interior del país, cansados del despilfarro del gobierno.  Claro, ahora acusaban a Reina Barrios de haber iniciado un ferrocarril que no terminó, de dejar in acueducto a medias y de organizar una Exposición que fue un rotundo fracaso, pero todo ello hubiera resultado en una gran inversión para Guatemala si tan solo Brasil hubiera salido de su crisis un año después.

BIBLIOGRAFIA: