5 de mayo de 1856: tropas guatemaltecas parten para luchar contra Walker en Nicaragua

Tropas guatemaltecas pasando revista durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: el héroe costarricense Juan Santamarina, quien se autoinmoló para incendiar un mesón en donde había filibusteros. Imágenes tomadas de Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano y Wikimedia Commons.

Durante la guerra contra los filibusteros, luego de la salida de las fuerzas costarricenses debido a los estragos que estaba provocando entre ellos el cólera morbus, los gobiernos conservadores de la región enviaron a sus ejércitos para combatir al filibustero estadounidense William Walker y a sus mercenarios estadounidenses y europeos.1

El 5 de mayo de 1856, al alba, el general Mariano Paredes, expresidente de la República de Guatemala, partió del Guarda de Buena Vista en la Ciudad de Guatemala al frente de quinientos soldados, escogidos de entre los mejores del ejército guatemalteco de la época. 2

El gobierno de los Estados Unidos al principio había rechazado la invasión que perpetró Walker, pero luego cambió de opinión y el 4 de marzo de 1856 reconoció al gobierno presidido por Walker, recibiendo en Washington, D.C., al representante del gobierno filibustero, el padre Vigil.3

El capitán general Rafael Carrera, presidente de la república, publicó un manifiesto a todos los habitantes aquel 5 de mayo, en el que les decía: «A la vanguardia de las fuerzas expedicionarias. Bien conocidos son los sucesos ocurridos en Nicaragua desde que, en octubre del año pasado, unos pocos extranjeros, procedentes de California, se apoderaron en aquella república de la autoridad, aprovechándose del agotamiento que había producido la discordia y una prolongada lucha intestina.».  Y terminaba su manifiesto diciendo: Vais a defender una causa santa: la causa de nuestra religión y de nuestra raza.  A vuesto hermanos de Costa Rica ha cabido el honor de derramar la primera sangre en defensa de la patria.  Vosotros váis a acreditar que en Guatemala estamos dispuestos a sacrificar todo por ella. Tengo entera confianza en el jefe que os manda y en vuestro valor y sufrimiento  Yo os seguiré de cerca, con todos vuestros compañeros, si fuere necesario.  Entretanto os recomiendo la más estrecha unión con vuestros hermanos del Salvador, Honduras y Costa Rica, para llevar a cabo la obra común de lanzar del país a los que, sin derecho alguno, han venido a mezclarse en nuestra disensiones y a amenazarnos con la más oprobiosa servidumbre«.4

Las tropas guatemaltecas iniciaron entonces, a pie, el largo y tortuoso camino hasta Nicararagua.  El entonces coronel José Víctor Zavala, quien estaba en El Salvador en una comisión diplomática, recibió la orden del presidente Carrera de incorporarse a la columna guatemalteca en calidad de segundo jefe lo que cumplió cuando la tropas pasaron por el territorio de aquel país.5

Las tropas aliadas centroamericanas eventualmente vencieron a Walker, pero todo aquel sacrificio no serviría de nada, pues en 1912, el gobierno conservador de Nicaragua llevó nuevamente a los Estados Unidos al país. Al respecto, un líder conservador hizo la siguiente observación: «En el año 56 un gobierno liberal llevó a los filibustero sa Nicaragua; el gobierno conservador de Guatemala, presidido por Carrera, el gobierno conserador del Salvador, presidido por don Rafael Campo en inmediatamente por don Francisco Dueñas, el gobierno conservador presidido por el general Guardiola, imitaro pronto al gobierno de Costa Rica, presidido por Mora y pusieron a las órdenes de la soberanía centroamericana dinero y hombres, para combatir contra los [estadounidenses].  Pasaron los años y un gobierno conservador en Nicaragua llevó de nuevo a los gringos. ¿Qué pasó?  El gobierno liberal de Guatemala, presidido por Estrada Cabrera, el gobierno liberal del Salvador presidido por el doctor Manuel Enrique Araujo, el gobierno liberal de Honduras presidido por el general Manuel Bonilla y el amplio gobierno de Costa Rica, presidido por don Ricardo Jiménez, se cruzaron de brazos ante la tragedia que los [estadounidenses] consumaron en las tierras ensangrentadas por Walker, y no hubo siquiera una protesta por el sacrificio de Benjamín Zeledón, el gran mártir«.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 225.
  2. Ibid., p. 226.
  3. Ibid., p. 227.
  4. Ibid., pp. 227-228.
  5. Ibid., pp. 229.

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26 de abril de 1856: Costa Rica retira sus tropas de Nicaragua

Costa Rica retira precipitadamente sus tropas de Nicaragua, y Guatemala envía a su ejército para ayudar a combatir a los filibusteros de William Walker

Hospital de pacientes cólera morbus en Granada, durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: el presidente costarricense Juan Rafael Mora. Imágenes tomadas de Revista conservadora del Pensamiento Centroamericano y de Wikimedia Commons.

Luego de que el filibustero estadounidense William Walker invadiera Nicaragua, el presidente de Costa Rica, Juan Rafael Mora, dejó el mando en manos del doctor José María Castro y se puso al frente de sus tropas invadiendo Nicaragua.  Iba a combatir a mercenarios que procedían no solamente de los Estados Unidos, sino que de Francia, Alemania y Holanda, entre otros.1

En las primeras batallas hicieron pedazos a los filibusteros, y aunque éstos contraatacaron en la ciudad de Rivas, los costarricenses lograron resistir al asesio filibustero. Sin embargo, el clima de Nicaragua en esa época era hostil y fue propicio para que se desatara una epidemia de cólera morbus, la cual diezmó a los soldados costarricenses.2 Ante esta situación, Mora no tuvo más remedio que retirarse de Nicaragua, no sin antes lanzar la siguiente proclama:3

Jefes y oficiales: derrota de los filibusteros en cuanto encuentro hemos tenido, ocupación de San José y de Rivas, posesión de la línea de tránsito, tales son los resultados de nuestra corta campaña.  A pesar de mil obstáculos y de peligros independientes del cálculo humano, hemos hecho por ahora lo bastante por el honor de nuestro nombre, para la gloria del ejército, para el interés de la república.  No hay deshonor en cejar ante un clima insalubre.  Podemos retirarnos a nuestro territorio con serenidad y erguila la cabeza dejando escarmentado y a distancia a un enemigo  exhausto, sin prestigios, sin recursos, mejor preparado para la fuga que para la resistencia.3

Así pues, el 26 de abril Mora retiró a sus tropas en Nicaragua, y el secretario general del gobierno nicaragüense hizo saber al Ministro de la Guerra: «al comunicar al Ministerio esta urgente medida, dictada por los progresos alarmantes del cólera y la necesidad de atender a la salud de nuestras valientes tropas, no puedo prescindir  de deplorar el que una calamidad, superior a las fuerzas humanas, detenga el triunfo de nuestros triunfos y la ruina del filbusterismo…«3

La actitud digna del presidente Mora llegó al punto de separar a sus hombres en diferentes grupos que se internaron en la selva para evitar el paso por ciudades y poblados, aunque esto significara dejar numerosos soldados muertos.3

Ante la salida del fuerte ejército costarricense, los Estados Unidos siguieron proveyendo de armas y municiones a los filibusteros de Walker que se perfilaban como nuevos conquistadores de Nicaragua.  Pero entonces, en mayo de 1856 el gobierno del capitán general Rafael Carrera envió sus tropas comandadas por el general y expresidente Mariano Paredes y el coronel José Víctor Zavala.4 En Nicaragua, por su parte, Walker se declaró dictador del país el 19 de junio, iniciando así la segunda parte de la Guerra Nacional.

Eventualmente, las fuerzas comandadas por Zavala resultaron triunfantes sobre los filibusteros, aunque con muchas pérdidas, incluyendo la de Paredes, quien murió víctima del cólera morbus.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 171.
  2. Ibid., p. 172.
  3. Ibid., p. 173.
  4. Ibid., p. 174.

18 de abril de 1853: llega el Ministro Plenipotenciario estadounidense Solon Borland

Arriba a Nicaragua el Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de los Estados Unidos para Centro América, Solon Borland

La ciudad de Managua en la época en que el Ministro Plenipotenciario Solon Borland llegó a Nicaragua. En el recuadro: retrato de Borland. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de los Estados Unidos estableció oficialmente una Legación embajada en el Estado Independiente de Guatemala el 21 de enero de 1849, la cual estuvo interinamente a cargo del diplomático Elijah Hise hasta el 23 de junio de ese año en lo que el gobierno norteamericano retiró a su embajador de la república debido a la inestabilidad que existía en la misma.1

La Legación estadounidense se mantuvo desocupada hasta el 18 de abril de 1853, fecha en que llegó el conflictivo diplomático Solon Borland, quien ya había tenido una tormentosa carrera militar y política en los Estados Unidos. Solon Borland era un médigo originario del estado de Virginia e hijo de inmigrantes provenientes de Escocia. Estudió medicina en Filadelfia y Louisville y en 1831 fue nombrado capitán del ejército encargado de contrarrestar la revoución de esclavos de Nat Turner.2 Luego, durante la guerra con México estuvo a cargo del regimiento de la Infantería Montada de Arkansas, pero fue hecho prisionero de guerra por el ejército mexicano el 23 de enero de 1847, aunque logró escapar y se reintegró al ejército estadounidense participando en todas las acciones militares desde la batalla de Molino del Rey hasta la captura de la ciudad de México el 14 de septiembre de 1847.3

Después de la guerra, Borland fue electo como senador para terminar el perído de Ambrose Hundley Sevier. Sin embargo, su posición política no era popular entre los miembros del senado ni entre los ciudadanos de Arkansas, a quienes representaba. En 1853 renunció al senado y fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos ante los gobiernos de Centroamérica, dirigiéndose primero a Managua, la capital de Nicaragua. Inmediatamente después de su llegada, hizo un llamado a su gobierno para que repudiara el tratado de Clayton–Bulwer que se había firmado con la Gran Bretaña para que estos últimos evitaran la construcción del Canal Interoceánico, y también solicitó que el ejército estadounidense ayudara a los hondureños contra los ingleses.4

Su estilo agresivo lo llevó a decir públicamente que su mayor ambición era que Nicaragua se convirtiera en una brillante en la bandera de los Estados Unidos, lo que le valió una reprimenda de parte del Secretario de Estado, William Marcy, quien ya estaba cansado de la indisciplina del Ministro Plenipotenciario. Borland decidió renunciar, pero antes de hacerlo provocó una grave incidente en San Juan del Norte en mayo de 1854, cuando intervino para evitar que los residentes apresaran a un estadounidense. La gente se agrupó alrededor de él y alguien le arrojó una botella que le dió en la cara a Borland, quien preso de cólera notificó del hecho al presidente de los Estados Unidos quien envió al navío de guerra «Cyane«. Cuando el barco arribó el 13 de julio de 1854, exigió que se le diera una disculpa a Borland, pero los pobladores se negaron y el poblado fue bombardeado por los marinos estadounidenses.5

Borland regresó a Little Rock, Arkansas en octubre de 1854 en donde retomó su práctica médica y reabrió su faramacia. pero su trabajo en Nicaragua dió pié para la invasion de los filibusteros de William Walter en ese país, lo que provocó la Guerra Nacional que unificó a los ejércitos centroamericanos contra los estadounidenses en 1856.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bureau of Public Affairs – U.S. Department of State (9 de septiembre de 2013). «Diplomatic Representation for Guatemala» (en inglés).
  2. Parramore, Dr. Thomas C. (1998). Trial Separation: Murfreesboro, North Carolina and the Civil War. (en inglés). Murfreesboro, North Carolina: Murfreesboro Historical Association, Inc. p. 10. LCCN 00503566.
  3. Portraits of United States Senators. (en inglés). Claremont, N. H.: Tracy, Kenney & Company. 1856. pp. 108-09. OL 7023541M
  4. Departamento de Estado de los Estados Unidos (2005). List of Ambassadors to Guatemala. United States Department of State. (en inglés)
  5. Encyclopedia of Arkansas (s.f.) This day in Arkansas History: July 13, 1854. (en inglés).  Encyclopedia of Arkansas.
  6. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.

23 de marzo de 1885: J. Rufino Barrios parte para combatir contra El Salvador

El general presidente J. Rufino Barrios parte de la Ciudad de Guatemala para ponerse al frente de las tropas guatemaltecas en la campana de unificación centroamericana.

23marzo1885
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en una fotografía de Eadweard Muybridge de 1875. En el recuadro: J. Rufino Barrios y Rafael Zaldívar, presidente de Guatemala y de El Salvador en 1885, respectivamente. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general presidente J. Rufino Barrios había estado preparando el proceso de la Unión Centroamericana por varios años, colocando presidentes a su antojo en El Salvador y en Honduras desde 1876, y pensando que con el apoyo de ambos gobiernos tomar Nicaragua y Costa Rica sería sencillo.1

Los obstáculos para la empresa no eran internos, sino externos: el gobierno del general Porfirio Díaz en México se oponía la Unión porque no le convenía que existiera un estado fuerte en la región que estuviera aliado con los Estados Unidos; por su parte, el gobierno estadounidense prefería un débil gobierno en Nicaragua al cual podría manejar a su antojo para construir el canal interoceánico.  Así pues, ambos países reprobaron la Proclama Unionista que había lanzado Barrios el 28 de  febrero y le advirtieron que considerarían la acción militar como un acto hostil contra países amigos.2

Pero el 9 de marzo empezaron los problemas internos.  Ese día, Barrios lanzó una aclaración de su proclama, tratando con ello de tranquilizar a México.3  Ese mismo día, mientras el presidente de Honduras, Luis Bográn, se adhería a la proclama de la Unión y había sido nombrado Benemérito de la Patria Centro-americana por la Asamblea Legislativa de Guatemala,4 el presidente de El Salvador, Rafael Zaldívar, le respondió evasivamente diciendo que tenía que esperar el permiso del Congreso para adherirse a la proclama.5

Barrios se dió cuenta que Zaldívar lo iba a traicionar y, en efecto, el 22 de marzo, se consumó la traición del presidente salvadoreño cuando en Santa Ana se firmó el Tratado de Alianza entre Nicaragua, Costa Rica y El Salvador para oponerse a Barrios, a quien llamaban «el salvaje de San Marcos«.4  En vista de esto, al presidente guatemalteco no le quedó otra opción que ponerse al frente de sus tropas y marchar hacia El Salvador, contando únicamente con el apoyo del presidente de Honduras, Luis Bográn, a quién el mismo Barrios había colocado en la presidencia, al igual que a Zaldívar.1

Envalentonado por el reciente pacto con Nicaragua y Costa Rica, Zaldívar arengaba a sus soldados diciendo: 

Embriagado con la copa en que liban los opresores de las naciones, el general Barrios, sin razón y contra derecho, intenta predominar sobre todos, orpimiento a los pueblos con el abrumador peso de la conquista; pero antes se inundará de sangre el pueblo salvadoreño, y veremos cubiertas de ruinas nuestras ciudades, que aceptar el yugo de una servidumbre que nos deshonraría ante las naciones del mundo y ante la historia.6

La movilización del ejército guatemalteco hacia la frontera ya había empezado y el lunes 23 de marzo de 1885, Barrios se levantó a las 4 de la mañana y se vistió par saliar la ciudad de Guatemala a reunirse con sus tropas.  Antes de partir redactó el siguiente manifiesto:

Consecuente con la promesa formal y solemne que tengo hecha a mis compatriotas, los hijos de Centro América, salgo hoy de esta capital a reunirme a las fuerzas que se hallan escalonadas en las fronteras de oriente y que he movilizado con el propósito de proteger y apoyar la unidad de Centro América.  Marcho con la conciencia de que voy a poner cuanto soy y cuanto valgo, al servicio del más grande de los deberes que el destino ha querido hacer pesar sobre mis hombros.6

A las 7 de la mañana salió Barrios montado en su yegua junto con sus hombres por la Barranquilla camino de la Villa de Guadalupe.   Entre quienes iban con él estaban: el mariscal José Víctor Zavala, el general Pedro Rómulo Negrete, el general José Beteta, el coronel Andrés Téllez; el coronel Fernando Alvarez, el teniente coronel Francisco Vachet, el teniente coronel Miguel Montenegro, el teniente coronel Tomás Terán y el comandante primero Jorge Tejada.7

La comitiva llegó a Cerro Redondo al mediodía, y allí almorzaron para emprender nuevamente la marcha hasta llegar a Barberena en donde pasaron la noche.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El Libro de las Efemérides, capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 474.
  2. Carregha Lamadrid, Luz (Mayo/Agosto 2018) Mirando al sur sin perder de vista el norte. México frente a la Unión de Repúblicas Centroamericanas, 1885. Región y sociedad, 30, (72) Hermosillo: Región y sociedad. doi: 10.22198/rys.2018.72.a901 ISSN: 1870-3925
  3. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 339-340.
  4. Ibid., p. 682.
  5. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua
  6. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 475.
  7. Ibid., p. 476.

1 de diciembre de 1869: insurrección en Los Altos

La Cámara de Representantes suspende sus sesiones ante petición del mariscal presidente Vicente Cerna, tras la insurrección en Los Altos

1diciembre1869
Mapa del Estado de Guatemala en 1838. Se aprecia el Estado de Los Altos, que se componía de todo el occidente del país, y el enclave de Belice al norte de la Verapaz, que databa desde antes de la Independencia. Esta misma región se alzó contra el gobierno de Vicente Cerna en 1869, haciendo que el presidente pidiera a la Cámara de Representantes que cesara sus reuniones ordinarias. Imagen de HoyHistoriaGT.

Luego de la muerte del capitán general Rafael Carrera el 14 de abril de 1865, los conservadores se mantuvieron en el poder, eligiendo como presidente de la República al hasta entonces Corregidor de Chiquimula, mariscal Vicente Cerna.  Cerna había sido correligionario de Carrera desde la revolución de 1838 y había estado al mando de la región oriental durante todo el gobierno del fallecido ex-presidente.1

Cerna, pues, no conocía el manejo de la situación en la ciudad de Guatemala y pronto cayó en la red de los criollos aristócratas y de los jerarcas de la Iglesia Católica, tanto secular como regular, y simplemente dejó que éstos controlaran la situación del país.  Los criollos liberales, por su parte, comprendiendo que la fuerte presencia del capitán general Carrera ya no se interponía en su camino para recuperar el poder, empezaron a promover revueltas contra el gobierno de Cerna.2  De esta forma, el nuevo presidente tuvo que combatir varias revoluciones, especilamente en la región de Los Altos (es decir, todo el occidente guatemalteco), que era en donde estaba el núcleo de los criollos liberales, quienes ya habían intentado separarse de Guatemala en 1838 y en 1848. El gobierno conservador empleó medidas represivas en contra de los insurrectos, llegando al extremo de trasladar poblados enteros en la región en conflicto a nuevas ubicaciones para que los líderes rebeldes perdieran sus bases.3

Una de tantas revueltas estuvo al mando de Francisco Cruz, quien inició su revolución desde la hacienda que tenía J. Rufino Barrios en Malacatán, San Marcos, aunque fue derrotado y capturado junto con otros treinta y siete individuos, entre los que estaba el padre de Barrios, quien fue trasladado a la ciudad de Guatemala en donde, de acuerdo a los historiadores liberales, fue encarcelado y torturado. Barrios, por su parte, logró huir a Chiapas, en donde aprovechó para obtener el apoyo del presidente anticlerical mexicano, Benito Juárez.3

Para calmar los ánimos en la capital, Cerna no mencionó estas revueltas en sus mensajes presidenciales de 1867 y 1868, en los que solamente dijo que Guatemala disfrutaba de paz, estabilidad y crecimiento económico.  Pero la Cámara de Representantes, por su parte, sí mencionó en sus respuesta oficiales al presidente que había «revoluciones contrarias al progreso» que se originaban en «la negación de la ley del progreso, que era una iniciativa que la Providencia había encomendado a los sectores más iluminados del país«.3

Para intentar calmar la situación, el 8 de enero de 1869 Cerna dijo que iba a convocar a elecciones presidenciales ya que iba a entregar el poder el 23 de mayo.  Se convocó entonces a una Asamblea General el 17 de enero para que eligiera al nuevo presidente, cuyo período iba a terminar a finales de 1872.  Los criollos liberales se organizaron como pudieron, y presentaron como candidato al mariscal José Víctor Zavala, a pesar de que había sido amigo personal de Carrera y era de familia aristócrata; de hecho, los liberales lo escogieron porque era muy popular, no se llevaba bien con Cerna,3 y, sobre todo, porque era primo hermano de Miguel García-Granados y Zavala.4

Cerna cometió el grave error de conseguir que la Asamblea General lo eligiera como presidente nuevamente, lo que provocó mucho malestar entre los liberales y les dió nuevos ánimos para continuar con sus revueltas luego de la segunda inauguración del presidente el 24 de mayo.5 De esta cuenta, cuando llegó el momento de convocar a la Cámara de Representantes para que iniciara sus sesiones ordinarias, envió un mensaje muy distinto al de los años anteriores, y ahora decía que era mejor que no se reunieran los diputados, ya que el gobierno estaba enfocado en repeler las insurrecciones en Los Altos:6

Para cumplir con lo prevenido en el articulo 11°. del Acta Constitutiva, he convocado la Cámara, con el objeto de que pueda iniciar sus importantes trabajos del último año del tercer período constitucional.

Las circunstancias en que se encuentra una parte de la República, perturbada por una faccion que sin proclamar principios políticos, intenta promover un cambio favorable solamente a intereses individuales, ha exigido y exige aún que la atencion del Gobierno se consagre a restablecer el orden y la tranquilidad. La experiencia, tan costosamente adquirida en épocas anteriores, y el conocimiento de nuestra condición social, nos han enseñado lo que los pueblos pueden esperar de revoluciones como la que se ha intentado promover últimamente en Los Altos. Retroceso en todos los ramos, desolación y ruina de familias enteras, sacrificadas a las malas pasiones de unos cuantos caudillos de revueltas, abandono de la agricultura, del comercio y de las artes útiles, y las calamidades más dolorosas afligiendo a inocentes y a culpables, he aqui, en breves rasgos, el cuadro desconsolador que la guerra civil ofrece en un pais como el nuestro. Se comprenderá, pues, fácilmente, que el Gobierno se ocupe de toda preferencia en hacer cesar ese mal, que si bien no ha tornado aun proporciones alarmantes, gracias al buen sentido de los pueblos, no deja de inquietar los ánimos, creando ese malestar y esa desconfianza que son obstáculos graves al adelanto social y a la marcha regular de la administracion pública.

En estas circunstancias, en que el interés grande y primordial de la conservación de la paz, exige toda la atención de la autoridad, no debe extrañarse que no se hayan preparado ciertos trabajos en que la representación nacional no podría ocuparse ahora con la calma y el detenimiento indispensables para el acierto.

En esta virtud, y no habiendo entre los asuntos que quedaron pendientes al aplazarse las sesiones en Enero último, ninguno cuyo despacho pueda considerarse de urgente necesidad, juzgo conveniente a los intereses públicos que despues de practicarse la elección de los ocho Consejeros de Estado que deben nombrarse ahora segun lo dispuesto en el articulo 11°. del Acta Constitutiva, queden aplazadas las sesiones de la Cámara para el día 4 de Abril de 1870, pudiendo regir provisionalmente el presupuesto decretado para el corriente año, en tanto se discute y aprueba el que se prepara para el próximo entrante.

Abrigo la confianza de que, favorecidos por la Providencia, que ha dispensado siempre una proteccion especial a la República, y secundado el Gobierno por todos los buenos ciudadanos, podréis, Señores Representantes, restablecida ya la paz en las poblaciones en donde ha sido alterada, continuar vuestros importantes trabajos, encaminados siempre al bienestar ya la prosperidad del pais.

Palacio del Gobierno: Guatemala, Noviembre 25 de 1869.6

Así pues, la Cámara de Representantes se reunió solamente para elegir a los ocho miembros del Consejo de Estado, y luego de que lo hizo, se disolvió el 1 de diciembre de 1869.3

Empezaba el final del régimen conservador de los 30 años.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward Jr., Ralph Lee (1993) Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871. (en inglés) Georgia, EEUU: The University of Georgia Press. p. 335.
  2. Ibid., p. 336.
  3. Ibid., p. 337.
  4. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. p. 146.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  6. Cerna y Cerna, Vicente (1869). Mensaje dirigido por el Excelentísimo Señr Presidente, Mariscal de Campo, don Vicente Cerna, a la Cámara de Representantes en la apertura de las últimas sesiones del tercer período constitucional. Guatemala: Imprenta de La Paz.

21 de octubre de 1854: aclaman a Carrera como presidente perpetuo

Los representantes de los pueblos de Guatemala aclaman al capitán general José Rafael Carrera y Turcios como presidente perpetuo de la República

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Los miembros del gabinete de Carrera: abajo, a su izquierda, Pedro Aycinena y abajo, a su derecha, Manuel Cerezo. Verticalmente, bajo la figura de Carrera, está Manuel Echeverría quien tiene a su izquierda a J. Antonio Azmitia y a su derecha, a Juan Matheu. Debajo de Echeverría, se encuentra arzobispo Francisco de Paula García Pelaez; a su izquierda, el Dr. José Luna y a su derecha Juan José de Aycinena, Inmediatamente siguen José Milla y Vidaurre y Antonio José de lrisarri. Luego continuan de izquierda a derecha: Cayetano Batres, Manuel Arrivillaga, Bernardo Piñol y Aycinena, Pedro José -Valenzuela y Marcelo Molina; los de la última fila son: J. Víctor Zavala, José Montufar, Vicente Cerna, Ignacio Aycinena, Antonio Padilla e Ignacio García Granados. Imagen tomada de «Huellas de una familia vasco centroamericana en 5 siglos de historia«.

El surgimiento de la figura del general Rafael Carrera y su impacto en la racista sociedad guatemalteca dominada por los criollos, es resumido por el historiador estadounidense Ralph Lee Woodward, Jr. de la siguiente manera:1

«una personalidad como la de Rafael Carrera y sus seguidores no surgen de cualquier lugar de este país; aparecen en la región oriental que nunca fue hábitat indígena, campesinos pobres y propietarios en precario de tierras áridas como Castilla.  Los curas y los políticos conservadores estimularon ahí el rechazo al régimen liberal (que proyectaba a largo plaza traer población blanca de Bélgica y Holanda a la región de Verapaz y Chiquimula y eliminar la tierra comunal de los indígenas y campesinos) y luego de mil detalles […] prepararon una insurrección.  Y buscando un liderazgo militar encontraron, a disgusto, una figura cerril, pero que gozaba de fuerte apoyo entre los belicosos mestizos de la región de Mita: era Rafael Carrera, dueño de una porqueriza al por mayor. Renuente, primero, pero sensible al ruego popular, organizó y encabezó finalmente una cataclísmica expresión de descontento campesino, quizá la mayor nunca habida en la historia social.  Cuando entraron a la ciudad de Guatemala en febrero de 1838 eran una masa de 8 a 12 mil gentes, que saquearon, asesinaron y se pasearon durante 3 días por una ciudad extraña, que nunca habían conocido.  El descalabro del régimen liberal, en ese momento, no fue propiamente una victoria conservadora sino de los alzados, el efecto disolvente del primer gran levantamiento campesino, la ‘Rebelión de la Montaña’.  Lo ocurrido fue algo más que un desborde de masas animadas por la oferta de saqueo, fanatizadas por la Iglesia; fue, en rigor, un desafío si precedentes a todo el orden político por el hecho de invadir y entrar con violencia a la ciudad de Guatemala.  Sus efectos marcaron la historia inmediata, llenaron de terror proléptico la sensibilidad de los grupos dominantes. […] como el primer ingreso de las masas ladino/mestizas, y parcialmente grupos indígenas en la política nacional, tuvo efectos negativos para la conciencia criolla, tanto liberal como conservadora, pero racista en ambos casos.«1

Al paso de los años, y a pesar de la anarquía y las fuertes amenazas de invasión de los estados dominados por los criollos liberales, Rafael Carrera siempre salió avante, dominando por la fuerza a los liberales de Los Altos, estableciendo pactos con los indígenas del occidente de la República y derrotando al principal caudillo liberal, el general Francisco Morazán en la ciudad de Guatemala en marzo de 18402. Llegó, incluso, a renunciar al poder voluntariamente en 1848, solamente para que lo llamaran de vuelta pocos meses después.3 Finalmente, cuando aplastó definitivamente las ambiciones de los criollos liberales en la batalla de La Arada el 2 de febrero de 18514, su poder se consolidó de forma absoluta siendo nombrado presidente poco después de que se emitiera por fin la constitución de la República de Guatemala, la cual había quedado pendiente desde 1837.5

El pueblo guatemalteco, harto de las constantes guerras, proclamó al presidente Carrera como presidente perpertuo en mayo de 1854, y el 21 de octubre de 1854, se firmó formaente la siguiente acta:6

«En Guatemala a veintiuno de octubre de mil ochocientos cincuenta y cuatro, reunidos en la sala del consejo de estado, los funcionarios públicos, que suscriben esta acta, ministros del despacho, consejeros, diputados a la cámara de representantes, regente y magistrados de la corte suprema de justicia y jueces de primera instancia, miembros del venerable cabildo eclesiástico, jefe superiores de hacienda, y del ejército, corregidores de los departamentos, prelados de las órdenes regulares, párrocos de la ciudad y diputaciones de la municipalidad, claustro de doctores, y sociedad de amigos del país, presididos por el ilustrísimo y veneradísimo arzobispo metropolitano, como vocal nato del consejo, y en virtud de excitación especial; después de haber abierto la sesión con un discurso relativo al objeto de la reunión, el señor ministro presidente del mismo consejo manifestó: que la reunión den respetables funcionarios tenía por objeto aclamar, como se había hecho en los departamentos, jefe supremo perpetuo de la nación al catual presidente excelentísimo señor capitán general don Rafael Carrera, pidiéndose al mismo tiempo se hagan en el acta constitutiva las consiguientes modificaciones, segun todo consta de las actas que están a la vista.

Que conforme al dictamente de la comisión, adoptado por el consejo, proponía a los funcionarios presentes concurriesen, si lo tenían a bien, a hacer más general y uniforme la importante manifestación de aprecio y de confianz ahecha en los departamentos, proclamado pública y solemnemente perpetua la autoridad que tan dignamente ejerce su excelencia.

Y reconociéndose con general aceptación que lo aclamado en los departamentos, es también lo que se desea declarar solemnemente, por constituir la benéfica autoridad de su excelencia el bienestar presente de la república, y las esperanzas de su futura prosperidad y engrandecimiento, se nombró una comisión para que propusiera la forma en que debía expresarse; y con vista de su dictámen, fue aprobado, por unanimidad y aclamación de todos los concurrentes, se haga constar en la presente acta: ‘Que la junta general de autoridades superiores, corporaciones y funcionarios públicos, reunida en este día, ha reconocido que la suprema autoridad que reside en la persona de su excelencia el general Carrera, por favor de la Divina Providencia y la voluntad de la nación, no debe ter limitación de tiempo, aclamándose en consecuencia su perpetuidad: y que debe modificarse el acta constitutiva, por el orden establecido en ella misma, para que esté en armonía con este suceso. Que al expressar este unánime sentimiento, todos los concurrentes esperan que el Todopoderoso continuará su protección a Guatemala, y dará a su excelencia la fuerza necesaria para llenar los grandes deberes que le están encomendados, y el acierto y prudencia necesarios para gobernar la república con bondad y justicia’.

Se acordó igualmente que todos los funcionarios presentes pasen a casa de su excelencia el presidente a felicitarle por este suceso, dirigéndose en seguida a la santa iglesia Catedral, en donde se cantará un solemne Te Deum; y finalmente, que la presente acta, después de firmada, se deposite en el archivo del consejo de estado.»6

Entre todos los firmantes del acta destacan los siguientes personajes:

  1. Francisco: el arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García y Peláez
  2. Manuel Francisco Pavón y Aycinena: líder conservador y en esa época ministro de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos
  3. José Nájera: líder conservador y ministro de Hacienda y de la Guerra
  4. Pedro de Aycinena: ministro del Interior, encargado del despacho de Relaciones Exteriores
  5. Luis Batres Juarros: líder conservador y consejero de estado.
  6. Mariano Paredes: brigadier, consejero de estado, corregidor de Verapaz y expresidente de la República.
  7. Ignacio de Aycinena: corregido de Guatemala
  8. Vicente Cerna: brigadier, corregidor y comandante general de Chiquimula; posteriormente sería el sucesor de Carrera en la presidencia en 1865.
  9. Santos Carrera: coronel y hermano de Carrera.
  10. Serapio Cruz: coronel.  Cruz es el famoso «Tatalapo«, quien posteriormente se alzaría en armas contra el presidente Cerna y fue convertido en mártir por los historiadores liberales.
  11. José Víctor Zavala: coronel. Gran colaborador de Carrera, y quien se cubriría de gloria en la Guerra Nacional de Nicaragua contra los filibusteros de William Walker.  Es el famoso Mariscal Zavala.
  12. José Milla y Vidaurre: represente de la cámara y oficial mayor del ministerio de Relaciones Exteriores.  Es uno de lo más reconocidos escritores guatemaltecos. 6

Por este hecho, los criollos liberales dieron en llamar a los conservadores como «Partido Servil«, aunque las muestras de servilismo y abyección fueron similares o aún mayores durante los regímenes liberales del general J. Rufino Barrios, del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico.


BIBLIOGRAFIA:

    1. Torres Rivas, Edelberto (2008). La Restauración Conservadora: Rafael Carrera y el destino del Estado nacional en Guatemala. En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura (35), pp. 347-348, ISSN: 0120-2456.
    2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
    3. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 113.
    4. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
    5. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 335.
    6. Pineda Mont, Manuel (1859). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Imprenta de la Paz. pp. 87-89.

12 de octubre de 1856: heroismo del coronel Zavala

El coronel José Víctor Zavala, comandante de las fuerzas guatemaltecas, atraviesa el campo de batalla para arrebatar la bandera a los filibusteros de William Walker en Nicaragua.

12octubre1856
Acción de Granada durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: retrato del mariscal José Víctor Zavala que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la Guerra Nacional de Nicaragua, en la que las nacionales centroamericanas dejaron por un lado sus divisiones entre conservadores y liberales y formaron el Ejército Aliado Centroamericano, el oficial guatemalteco José Víctor Zavala se destacó por su valentía y arrojo.

El 12 de octubre de 1856 tuvo lugar la acción más temeraria de Zavala en toda la campaña.  Ese día, arrancó la bandera cubana de la casa que ocupaban los filibusteros de William Walker en la ciudad de Granada en medio de fuego nutrido de las balas enemigas.  Dicha bandera era un ultraje para el patriotismo centroamericano pues era el símbolo de la presencia del filibustero estadounidense y sus mercenarios cubanos intentando convertir a Nicaragua en una colonia esclavista para los Estados Unidos.1

El historiador guatemalteco Federico Hernández de León, describe así aquel hecho:2

«El general Zavala mostraba a cada paso, en los momentos de mayor peligro y en los instantes de vacilación su carácter alborotado y antojadizo, cubierto por el escudo de su valor temerario.  Era el arrojo que dispone los grandes jefes de soldados en lucha, para imprimir valor a sus subordinados.  En este incidente de la toma de Granada, puso en evidencia el general Zavala el valor personal de que disponía, realizando una empresa que no vaciló en juzgar de heroísmo, como que se jugaba la vida en forma abierta.

A eso del mediodía los libertadores ocuparon la plaza de Granada, dejando al margen la iglesia.  Desde las alturas de Jalteva, los filibusteros no cesaban de hacer disparos.  Zavala dispuso atravesar la plaza, solo, para llegar hasta la casa que ocupaba personalmente Walker y apropiarse de una bandera revolucionaria.  Como lo pensó lo hizo.  Atravesó la plaza con e paso ordinario de un hombre que va a paseo, en tanto que una granizada de balas le rodeaba.  Llegó a la casa y tomó la bandera.  Luego, sin alterar los movimientos se volvió al lado de sus soldados que, parapetados en las vías vecinas, esperaban ver caer a su jefe, acribillado por los impactos del enemigo. 

Continuó serenamente Zavala su camino, cuando recibió un tiro en la propia bandera, luego un segundo tiro en el abrigo que llevaba puesto.  No se alteró y llegó hasta integrarse a las filas de sus compañeros, que lo recibieron con las hurras más justificadas. Zavala se limitó a gritarles: ‘¡Ya ven, las balas filibusteras no matan!'»2

Después de vencer a los filibusteros de Walker y expulsarlos de las tierras centroamericanas, Zavala retornó a Guatemala cubierto de gloria. Años después, cuando el cuartel del Aceituno fue convertido en la Brigada Mariscal Zavala en su honor, la bandera filibustera y la espada que portaba en aquella memorable ocasión fueron expuestas durante el acto de inauguración.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  2. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Sánchez y de Guise. p. 486.

6 de junio de 1857: premian a militares que combatieron contra Walker

El gobierno de la República de Guatemala premia a los militares que participaron en la campaña de Nicaragua contra William Walker.

6junio1857
La iglesia de La Merced el Volcán «El Viejo» en la ciudad de León, Nicaragua, escenario de varios combates durante la campaña contra William Walker. En el recuadro, el mariscal José Víctor Zavala, general en jefe de las fuerzas guatemaltecas en Nicaragua. Imágenes tomadas de la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

El 1 de mayo de 1857 se logró la victoria de las fuerzas aliadas centroamericanas contra los filibusteros estadounidenses de William Walker y doce días después llegó la noticia a la Ciudad de Guatemala1, en donde el gobierno del capitán general Rafael Carrera emitió el siguiente decreto para premiar a los militares que participaron en la contienda:2

1°. El general, jefes y oficiales que se hallaron en la campaña de Nicaragua, serán condecorados con una cruz de honor, que llevará la inscripción siguiente:

Defensa de Nicaragua
Guatemala al mérito distinguido
1856-1857

2°. El general llevará esta cruz al cuello, pendiente de una cinta de seda encarnada.  Los jefes y oficiales la llevará en el pecho, al lado izquierdo, pendiente de una cinta de seda del mismo color.

3°. Los individuos de la clasa de tropa serán condecorados con una medalla de plata con la misma inscripción, que llevarán también en el pecho y en el lado izquierdo, pendiente de una cinta encarnada.  Al entregarse a éstos las medallas, recibirán, como gratificación, la cantidad correspondiente a un mes del sueldo que disfruten.

4°. Estos distintivos serán distribuidos por el presidente, en un acto solemne al general, jefes y soldados que regresen de Nicaragua: y podrán concederse, oído el informe de los respectivos jefes, a los que habiendo concurrido a la campaña, hubieren vuelto anteriormente y no hayan desmerecido esta honorífica condecoración.2

El general guatemalteco que llevó a las fuerzas aliadas a la victoria fue José Víctor Zavala, amigo personal del general presidente Carrera y primo del líder liberal Miguel García-Granados y Zavala y de la esposas de los líderes conservadores Luis Batres Juarros, José Nájera y José Pavón, todas ellas hermanas de García- Granados.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1871). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1870 II. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 745-746.

17 de septiembre de 1837: boda inspira el poema «Yo pienso en ti»

El líder conservador y consejero de Rafael Carrera, Luis Batres Juarros, contrae matrimonio con Adela García-Granados y Zavala, hermana del general Miguel García-Granados y Zavala, líder libera.l La boda inspiró el poema «Yo pienso en ti»

17septiembre1837
Parte de la Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la época en que se casó Batres Juarros. Se aprecia el Portal del Comercio, el Colegio de Infantes y el antiguo mercado, ya desaparecido. En los recuadros: miniaturas de Francisco Cabrera de Adela García-Granados y Luis Batres Juarros. Imágenes tomadas de la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

La figura de Luis Batres Juarros es muy importante para la historia del Gobierno conservador de los 30 años porque junto con Manuel Francisco Pavón Aycinena eran los principales líderes intelectuales de los criollos aristócratas durante la época del general Rafael Carrera.  De hecho, su esposa Adela García-Granados fue mentora de Ramona García, la primera esposa del general Rafael Carrera cuando éste llegó al poder en 1844.1

Tanto los Batres Juarros como los Pavón y Aycinena eran las familias aristocráticas más acaudaladas durante la época colonial; para que el lector se de una idea, he aquí las fortunas documentadas de las familias Batres Juarros, Pavón, Aycinena y García-Granados al momento de la Independencia de Centro América, las cuales están expresadas en pesos, con una conversión de $16 pesos por cada onza de oro español:

  • Pavón: $1,250,000
  • Aycinena: $750,000
  • Batres Juarros: $500,000
  • García-Granados: $650,0002

El 17 de septiembre de 1837, siguiendo la costumbre de los matrimonios endogámicos entre aristócratas, Batres Juarros se casó con Adela García-Granados y Zavala, nacida en 1814 y hermana del general Miguel García Granados, quien muchos años más tarde sería el líder de la revolución liberal que se hizo con el poder en 1871.3 Este hecho es importante tanto a nivel político como social, ya que era uno de los matrimonios de las familias criollas más aristocráticas de Guatemala, y fue celebrado cuando el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez estaba combatiendo la revuelta campesino-católica dirigida por el general guerrillero Rafael Carrera. 4

De Adela, escribió el escritor liberal cabrerista Máximo Soto Hall: «el ovalado rostro de Adela; la boca perfectamente delineada y ligeramente provocativa; la nariz fina y recta; los ojos, unos ojos de sorprendete atracción y belleza; la palidez transparente que se adivina en una blancura mate; el cabello renegrido y lustroso; el cuello torneado y alto; la distinción jerárquica del busto; los rasgos artísticamente distintivos de Adela…«5  Y por su belleza, es que se cuenta que el renombrado poeta e ingeniero agrimensor José Batres Montúfar, primo de Batres Juarros, sufrió enormemente por este enlace, y que le dedicó a Adela unos sencillos versos que han sido memorizados por innumerables guatemaltecos:

«¡Yo pienso en ti, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
al través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entra el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme el ciego frenesí
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento…
¡y pienso en ti!5

En 1848, cuando la situación del país era caótica, los criollos conservadores pensaron que era el momento de salir de Carrera, a quien hasta ese momento habían considerado como un caudillo barato que les había ayudado a recuperar el poder.  Fue Luis Batres Juarros el que le entregó la renuncia para que la firmara y la entregara a la Asamblea Legislativa. Al respecto, dice el periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas: «los liberales comprendieorn que Carrera no era un general cualquiera que se dejara manejar y ellos, que creyeron dominarlo en los momentos de su distancianiemto de los nobles, se convencieron de que tenía mucha personalidad.  Sin embargo, insistieron en la lucha y esta fue culminando, hasta que llegó a estallar en los días de agosto de 1848.5  Para terminar con las rebeliones, lo alzamientos en la montaña, las ambiciones de los hermanos Cruz, los problemas críticos del erario nacional y la lucha de los partidos criollos, Carrera renunció y se fue exiliado a México.1,5

Pero la situación real del país se evidenció con la ausencia del caudillo.  Los liberales tomaron el poder pero no pudieron aprovechar su oportunidad, y cuando la situación estaba en completa anarquía, llevaron al general conservador Mariano Paredes a la presidencia, quien permitió el retorno de Carrera en 1849.6  Al enterarse del regreso del general mestizo, los liberales guatemaltecos huyeron hacia El Salvador, mientras que los conservadores, con Batres Juarros a la cabeza, tuvieron que quedarse en el país porque eran aborrecidos en el resto de Centroamérica, y además, se vieron obligados a pactar con Carrera, ya que éste tenía fuertes lazos con los líderes indígenas guatemaltecos y los conservadores temían que se produjera otra masacre contra los europeos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 238-239. 
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 183.
  4. Ibid., p. 145.
  5. Ibid., p. 146.
  6. Ibid., p. 147.
  7. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.

30 de junio de 1871: triunfa la Revolución Liberal

Triunfa la Revolución Liberal dirigida por Miguel García-Granados y Zavala, y J. Rufino Barrios.

30junio1871
Transporte de café durante la época liberal.  La producción a gran escala de dicho grano, junto con la formación de grandes haciendas con la expropiación de los terrenos de las órdenes religiosas y la subasta de las tierras comunales de los pueblos indígenas, así como el uso de mano de obra indígena casi gratuita fueron los principales cambios que ocurrieron tras la revolución de 1871.  En los recuadros:  la bandera conservadora y la bandera liberal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la anarquía que se produjo en el Estado de Guatemala y la República Federal de Centro América entre 1837 y 1838, los criollos liberales guatemaltecos decidieron segregarse de Guatemala, formando su propio estado, el Estado de Los Altos, con casi el 50% del territorio nacional que comprendía los actuales departamentos de Huehutenango, San Marcos, Retalhuleu, Suchitepéquez, Totonicapán, Sololá, Quetzaltenango, parte de Quiché y la región del Soconusco que actualmente pertenece a México.1,2  Aquel nuevo estado fue reconocido por el gobierno federal de Francisco Morazán pero encontró mucha resistencia entre la población indígena, debido a que la obligaron a pagar nuevamente el impuesto individual que había estado cobrando el gobierno del Dr. Mariano Gálvez antes de su derrocamiento en Guatemala.2

Bastó una trifulca entre criollos e indígenas en Santa Catarina Ixtahuacán para que los campesinos fueran a pedir ayuda al caudillo mestizo Rafael Carrera a Guatemala y éste se apresurara a ir a retomar a Los Altos en 1840.3  El triunfo de Carrera fue absoluto, si se toma en cuenta que Morazán invadió a Guatemala para vengar la derrota de Los Altos, y fue vencido de forma aplastante por el caudillo guatemalteco.1

Los criollos liberales huyeron de Guatemala y se refugiaron en El Salvador y Honduras, desde donde intentaron por todos lo medios de desestabilizar al régimen conservador, hasta que finalmente fueron derrotados categóricamente por Carrera en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, consolidando así el gobierno conservador en el país. Por esta acción, Carrera fue nombrado presidente de la República, y luego proclamado presidente vitalicio en 1854.

A continuación se presenta un resumen de lo que ocurrió tras la muerte del «caudillo adorado de los pueblos» el 14 de abril de 1865.  Nótese cómo la revolución liberal de 1871 se inició en San Marcos, departamento de donde era originario Barrios, y con tan solo 45 hombres; si bien es cierto que su armamento era superior al del gobierno guatemalteco de la época, el descontento de la región de Los Altos con el presidente conservador ayudó a que los destacamentos de esos departamentos no presentaran mayor resistencia, y que hubiera muchas personas que se unieran a la causa revolucionaria.3

Antecedentes y acciones militares de la Revolución Liberal de 1871
Campaña Fecha Descripción
Antecedentes 14 de abril de 1865 Muere el capitán general Carrera, presidente vitalicio de Guatemala, y poco después se inician insurrecciones en el área dominada por los criollos liberales. El mariscal Vicente y Cerna es electo como sucesor de Carrera, de acuerdo a lo prescrito por la constitución de 1851, vigente en ese entonces.
1868 El gobierno conservador tomó fuertes medidas represivas en la región montañosa, mudando poblados completos a nuevas ubicaciones y evacuando a la población de las regiones en conflicto para debilitar a los rebeldes.6​ Francisco Cruz se alzó en armas desde la hacienda de J. Rufino Barrios en Malacatán, pero fue derrotado y pasado por las armas; Barrios huyó a Chiapas y se convirtió en el líder de los liberales guatermalteco, con la ayuda del presidente mexicano Benito Juárez.6​ El padre de Barrios fue capturado y torturado en la ciudad de Guatemala.6​ El gobierno de Cerna estaba completamente identificado con la élite conservadora de la familia Aycinena y por ello había perdido el apoyo de las grandes masas indígenas que habían sido  incondicionales a Carrera.7
8 de enero de 1869 El mariscal Vicente Cerna y Cerna, anuncia que su período presidencial terminaría el 23 de mayo de ese año y convoca a una reunión de la asamblea el 17 de enero para elegir nuevo presidente, cuya presidencia terminaría en 1872.6​ Los liberales se dedicen por José Víctor Zavala, conservador y amigo de Carrera, como su candidato, pues consideran que es el único que podría guiar la transición entre los radicales conservadores y los liberales positivistas.6
3 de mayo de 1869 El mariscal Cerna fue reelecto en la Cámara de Representantes, mientras que el general Zavala empieza a coincidir con los representantes liberales, aunque sin dejar de ser leal al gobierno conservador.8
25 de noviembre de 1869 Tras suspender las garantías constitucionales, Cerna avisa a la Cámara de Representantes que va a suspender sus sesiones pues las condiciones del país no garantizaban que este cuerpo se reuniera normalmente. La Cámara cierra sus sesiones el 1 de diciembre de 1869 y da poder al presidente para acabar con los insurrectos.9
Campaña del mariscal Serapio Cruz («Tata Lapo») 7 de diciembre de 1869 Las tropas del mariscal Serapio Cruz atacan la plaza de Huehuetenango donde fueron rechazadas por las fuerzas del gobierno conservador.10
22 de enero de 1870 El mariscal Cruz fue derrotado en Palencia en donde sus fuerzas se dispersaron y él fue hecho prisionero y fusilado. Su cadáver fue decapitado y la cabeza freída en aceite y luego fue paseada en triunfo en las calles de la Ciudad de Guatemala.11​ Cerna eliminó la libertad de pensamiento que había en Guatemala desde la muerte de Carrera y ordenó que capturaran a los líderes liberales, el diputado Miguel García Granados, Manuel Larrave y José María Samayoa. Solamente García Granados pudo escapar, ayudado por su primo, el también diputado José Víctor Zavala, y luego se asiló en la embajada inglesa, de donde pudo abandonar el país tras pagar una fianza de $10,000.9
Campaña de 1871 2 de abril de 1871 Con la ayuda del gobierno mexicano de Benito Juárez,12​ quien les facilitó rifles Winchester y Remington a los rebeldes,7​ el autonombrado general J. Rufino Barrios junto con cuarenta y cinco hombres ocupó el pueblo de Tacaná, en su natal departamento de San Marcos.
3 de abril de 1871 El capitán Antonio Búrbano, al mando de doscientos sesenta hombres de las fuerzas gubernamentales atacó Tacaná, pero tras un breve combate, se retiró dejando el campo a la pequeña fuerza de los liberales.13​ Ese mismo día fue derrocado el presidente conservador Dueñas en El Salvador, permitiendo que se iniciara el frente oriental contra el gobierno guatemalteco.7
14 de mayo de 1871 Cuando las fuerzas de Miguel García Granados se aproximaron a Retalhuleu, esta fue abandonada por su guarnición de doscientos cincuenta hombres. Los liberales fueron atacados luego por cuatrocientos hombres de Santa Rosa, al mando del sargento mayor Simón Ruano junto con los doscientos cincuenta que habían huido. Pero los liberales lograron rechazar a las fuerzas del gobierno conservador.14
28 de mayo de 1871 El coronel Aquilino Calonge con novecientos hombres del gobierno conservador se dirigió sobre los liberales alzados, que solamente sumaban trescientos hombres. El combate se inició a las 9:00 AM, y a pesar de la superioridad numérica de las fuerzas gubernamentales, fueron completamente derrotadas, dejando sobre el campo doscientas armas, ocho cajas de municiones y otros pertrechos.15
3 de junio de 1871 Se firma el Acta de Patzicía: Barrios y otros líderes liberales se reúnen en Patzicía, y desconocen la autoridad del gobierno de Cerna nombrando al general Miguel García Granados como presidente provisional, autorizado a establecer su gobierno.12
23 de junio de 1871 Ochocientos hombres del ejército liberal habían tomado posiciones en la cumbre del cerro el Coshón, y el 22 de junio se adelantaron hasta Tierra Blanca. El 23 a las 4:00 AM las tropas conservadoras de Cerna, que se extendían desde las alturas del Calvario de Totonicapán hasta el Agua Caliente, iniciaron el combate, que terminó a la 1:00 p. m., con una derrota para las fuerzas de Cerna, que a pesar de ser de seis mil hombres, tuvieron que ceder la plaza a los liberales. Cerna se retiró de Totonicapán y las tropas de García Granados ocuparon la plaza al día siguiente.16
29 de junio de 1871 Después de la derrota en Tierra Blanca, el presidente Cerna fue a Chimaltenango, donde pensaba fortificarse, pero a último momento decidió seguir hacia Antigua Guatemala;17​ los liberales que lo seguían tomaron el camino de Sumpango, cortándole la comunicación con la Ciudad de Guatemala. A las 8:30 AM del 29, los liberales ocuparon San Lucas Sacatepéquez. El general García Granados ordenó al general Barrios situarse en posiciones que dominaran la encrucijada de San Lucas, en donde se bifurca el camino entre Antigua Guatemala y la Ciudad de Guatemala. Barrios destacó tres compañías a ocupar el cerro de San Bartolo, las cuales se enfrentaron con la vanguardia conservadora y ocuparon la posición. Cerna hizo ocupar las alturas que dominan el camino que conduce a la Labor de Diéguez y otras inmediatas, pero fue derrotado tras una hora de combate.18
30 de junio de 1871 Entrada del ejército liberal a la capital de Guatemala: el mariscal José Víctor Zavala intervino para evitar que las tropas liberales hicieran una matanza en la ciudad, y para garantizar que hubiera una transición eficiente al nuevo gobierno.7​ Cerna y su gabinete huyeron a Honduras; Cerna tuvo que pedir dinero prestado para poder huir.
Revuelta conservadora 23 de septiembre de 1871 El teniente general Barrios triunfó sobre las fuerzas de la facción conservadora que se alzó contra los liberales.19
24 de septiembre de 1871 Luego de ocupar Cerro Gordo, Barrios venció nuevamente a los revolucionarios conservadores en Santa Rosa.20

El 30 de junio de 1871, el ejército liberal entró en la Ciudad de Guatemala y García Granados se convirtió en presidente provisional, gobernando hasta el 4 de junio de 1873.1​ Sus ministros de estado fueron: mariscal José Víctor Zavala en el ministerio de la Guerra, Felipe Gálvez en el ministerio de Relaciones Exteriores y en el de Instrucción Pública, J.M. Samayoa en el recién creado ministerio de Fomento, y Francisco Alburez en el de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos.21

Desde los primeros días de su gobierno, se iniciaron los decretos que modificaron radicalmente la política económica y diplomática del régimen guatemalteco. Por ejemplo, el ministerio de Fomento fue creado por García Granados el 25 de agosto de 1871, según el decreto N.°14 del gobierno liberal, en sustitución del Consulado de Comercio que había funcionado durante los gobiernos conservadores; este nuevo ministerio quedó encargado de promover y mejorar el comercio, la agricultura, ganadería, artes, industrias, obras públicas, líneas telegráficas y demás medios de comunicación.22​ Pero el principal cambio fue la introducción a gran escala de la producción de café, lo que requería una profunda reforma agraria, dada la gran cantidad de terreno y mano de obra barata que se requería para producirlo; se expropiaron entonces grandes haciendas a las hasta entonces poderosas órdenes regulares y se subastaron las tierras ejidales y comunitarias de las poblaciones indígenas, por medio de leyes ambiguas que favorecían a los colaboradores cercanos de Barrios frente a cualquier otra persona.

Aquel régimen de facto gobernó amparado en el Acta de Patzicía hasta principios de 1880, ya que al igual como había ocurrido durante el gobierno del general Rafael Carrera, le dieron largas a la redacción de una nueva constitución para la República, la cual estuvo lista hasta el 11 de diciembre de 1879, y que permitió al general Barrios gobernar como presidente constitucional por otros seis años, cuando ya llevaba siete en el poder.24


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.
  3. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. p. 335.
  5. Ibid., p. 336.
  6. Ibid., p. 337.
  7. Ibid., p. 347.
  8. Ibid., p. 339.
  9. Ibid., p. 340.
  10. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 345.
  11. Ibid., p. 20.
  12. Woodward, Rafael Carrera y la creación de la República, p. 346.
  13. Aceña, Efemérides Militares, p. 73.
  14. Ibid., p. 122.
  15. Ibid., p. 136.
  16. Ibid., p. 172-173.
  17. Ibid., p. 179.
  18. Ibid., p. 180.
  19. Ibid., p. 285.
  20. Ibid., p. 286.
  21. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso.
  22. Ibid., p. 13.
  23. Ibid., pp. 11-12
  24. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.