16 de junio de 1855: William Walker y sus filibusteros desembarcan en Nicaragua para intentar convertirla en colonia estadounidense

La ciudad nicaragüense de León, en la época de la llegada de William Walker. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Desde la Independencia de Centroamérica el interés por un canal interoceánico en la region por parte de las potencias europeas del momento fue creciendo. Pero cuando después de que los Estados Unidos compraron Luisiana y se expandieron al oeste tras vencer a México en 1845, la necesidad de transporte hacia el oeste de Estados Unidos aumentó considerablemente.

El descubrimiento de oro en California hizo necesario buscar alternativas al transporte terrestre, y los Estados Unidos pensaron en la vía marítima, siendo una opción atravesar Centroamérica. Para entonces, Panamá era la ruta terrestre más popular por su corto recorrido, pero Nicaragua ofrecía más ventajas por el buen clima, precios de transporte más baratos. Además, existía la posibilidad de construir un canal interoceánico aprovechando las aguas de los lagos interiores y el río San Juan.

Esta oportunidad atrajo al multimillonario Cornelius Vanderbilt, “El Comodoro“, quien llegó a Nicaragua en 1849 para obtener los derechos exclusivos del transporte de pasajeros sobre el territorio mediante la empresa Accesory Transit Company. El 19 de abril de 1850 los Estados Unidos y Reino Unido, firmaron el tratado Clayton-Bulwer para neutralizar sus influencias e impedir que pudieran colonizar o controlar algún país de Centroamérica; en realidad, el tratado fue suscrito para que Vanderbilt pudiera realizar el transporte a través de Nicaragua, pues el empresario estadounidense enfrentaba el rechazo del poderoso Imperio Británico, el cual no veía con buenos ojos la presencia de estadounidenses en Centroamérica y de hecho controlaba la situación en la región, En 1851 se realizó el primer viaje desde Nueva York a California en 45 días por medio de una línea naviera de Vanderbilt y un año después el servicio se redujo a 25 días. .

Por su parte, William Walker se encontraba en San Francisco. se enteró de la situación ideal de Nicaragua como lugar para emprender una colonización, pues le informó del caos político del país, que se encontraba fragmentado por las facciones políticas criollas de “legitimistas” (conservadores aliados de la Igleisa Católica) y “democráticos” (liberales y aliados de los Estados Unidos).

Con un conglomerado que incluía a militares de carrera, vagabundos y antiguos camaradas de sus correrías en Sonora, México en 1853, William Walker reunió a 58 individuos que serían conocidos como «Los Inmortales” quienes zarparon el 4 de mayo de 1855 y llegaron a Nicaragua el 16 de junio desembarcando en el puerto de El Realejo. Posteriormente arribaron a la localidad de León, donde fueron bien recibidos por sus residentes.

Se iniciaba así la Guerra Nacional de Nicaragua, la cual se extendió a toda Centroamérica, cuando instigados por los ingleses todos los gobiernos de la region enviaron ejércitos para combater a Walker, sin importar el partido que goberanba en acada uno. En Guatemala. el presidente Rafael Carrera envió a su ejército comandado por el expresidente general Mariano Paredes y el coronel José Víctor Zavala.


BIBLIOGRAFIA:

4 de junio de 1873: el general Miguel Garcia Granados entrega el poder al general J. Rufino Barrios

Retrato de Miguel García Granados que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Miguel García Granados y Zavala era un criollo muy particular, a quien algunos historiadores han definido como un “aristócrata liberal“. Don Miguel había nacido en Espana y pertenecía a las familias aristocráticas (conocidas en su época como “las familias” o “clan Aycinena“) que conformaron el partido conservador después de la Independencia de Centroamérica, combatió a las fuerzas de los liberales peleando bajo las órdenes de Manuel José Arce, y sufrió el despojo de buena parte de sus bienes por parte Francisco Morazán cuando éste invadió a Guatemala en 1829 y expulsó a los aristócratas del territorio de Centroamerica.  Pero, a diferencia de los Aycinena, a él y a su familia se le permitió permanecer en Guatemala;  en esa época se alió con los criollos liberales, encabezados por Francisco Barrundia  y poco a poco se fue ganando su confianza, ya que recelaban de él por ser aristócrata. 

Cuando los conservadores tomaron el poder en 1840, García Granados permanecio en Guatemala y era crítico de la labor del general presidente Rafael Carrera hasta que un día, luego de una fuerte crónica de don Miguel contra el presidente, durante un elegante almuerzo en el Palacio de Gobierno se produjo el siguiente dialogo entre el genral Carrera y el entonces teniente coronel José Víctor Zavala, quien por cierto, era primo de García Granados:

Estimado Coronel – dijo Carrera -, ¿usted cree que los suenos  nos avisan algo?

General – contestó Zavala, que era un hombre muy preparado – sé de buena fuente que ha habido estudios al respecto, y que en efecto, es posible que los sueños nos digan cosas.  Si me permite preguntarle, ¿por qué le interesan los suenos?

Es que figúrese Ud., coronel, que anoche en mi sueño yo tenía preso aquí en el Palacio a don Miguel, a quien tanto estimamos, y le ordenaba a mi guardia personal que lo condujera al paredón que está aquí detrás del comedor para que lo pasaran por las armas.  Me desperté muy sobresaltado por lo que había hecho y en eso me di cuenta de que se trataba solamente de un sueño.

Todos los presentes, incluyendo García Granados comprendieron a cabalidad el significado del supuesto sueño, pero nadie hizo comentario alguno al respecto.  Algunas horas después, uno de los criollos aristócratas presentes en el almuerzo llegó a la mansión de don Miguel y le dijo que lo más prudente era que partiera en el acto, o que de lo contrario, se cumpliría el sueño.  García Granados y su familia salieron a lomo de mula de Guatemala ese mismo día.

En el exilio, García Granados estrecho sus lazos con los criollos liberales y, logro un lugar preponderante entre ellos cuando propuso que, cuando se recobrara el poder en Guatemala, se hiciera una profunda reforma agrarian para establecer grandes plantaciones de café, y se utilizara a la enorme población indígena del país para la mano de obra que requería dicho cultivo a gran escala  Este plan quedó pospuesto por varios años, ya que Carrera tenía bajo control la situacion en Guatemala, Honduras y El Salvador, además de pactos con los líderes indígenas locales.  Pero tras la muerte del “Caudillo adorado de los pueblos” en 1865, y la de los principales criollos conservadores como el marqués Juan José de Aycinena, el poder del gobierno conservador se fue debilitando y finalmente los liberales recobraron el poder en 1871.  García Granados regresó a Guatemala después de la muerte de Carrera y encabezó movimientos rebeldes por lo que fue hecho prisionero en el Fuerte de San José durante un tiempo.

Como García Granados había propuesto el plan de la reforma agraria para el cultivo del café, fue nombrado como presidente provisorio de Guatemala en el Acta de Patzicía, a pesar de que ya contaba con una edad avanzada.  Sin embargo, dados sus fuertes lazos de consanguinidad con los criollos aristócratas y su escasa disciplina para atender los asuntos de estado (pues llegaba a su despacho pasado del medio día después de una larga noche de tertulia), las reformas que los liberales querían establecer no avanzaban con la prontitud deseada.  Esto no le pareció a sus correligionarios, en especial al joven e impetuoso J. Rufino Barrios, quienes decidieron sustituir al presidente.

Y así se hizo.  El 4 de junio de 1873, García Granados dejo el poder en manos de su joven sucesor, con instrucciones de que convocara a una Asamblea Constituyente lo antes posible para establecer una nueva constitución, ya que él no habia podido hacerlo debido a las constantes rebeliones en el oriente del pais (obviando en su solicitud mención alguna a su escasa aplicacion a los asuntos de Estado).  Ya en el poder, Barrios emprendió profundas reformas para favorecer el cultivo del café y la economía de sus correligionarios amparando en  el Acta de Patzicía, y por fin convoco a una Asamblea Constituyente en 1878.


BIBLIOGRAFIA:

24 de mayo de 1869: el Mariscal Vicente Cerna inaugura su segundo período presidencial

Iglesia del Cerrito del Carmen hacia principios del siglo XX.  El área seguía muy similar a la época en que Cerna juró para su segundo período presidencial.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

Cuando el general Rafael Carrera fue nombrado presidente vitalicio en 1854, tuvo la prerrogativa de elegir a su sucesor, y Carrera eligió al Mariscal Vicente Cerna con quien había sido compañero de armas desde su época de guerrillero.

Tras la muerte de Carrera en 1865, el primer período del Mariscal Cerna había sido una continuación del gobierno del extinto presidente vitalicio, pero las circunstancias imperantes exigían un nuevo gobernante, ya que Cerna era muy honrado y muy moralista, pero no tenia la capacidad suficiente para enfrentarse a los criollos liberales.  Llegado el momento de convocar a elecciones, los miembros de la Cámara de Representantes (como se le llamaba al Congreso de la República en aquellos años) tenían la opción de elegir al Mariscal José Víctor Zavala, quien también había sido correligionario de Carrera, pero quien además había estudiado en la Universidad y en el extranjero y había retornado de Nicaragua cubierto de gloria tras vencer al filibustero William Walker.

Pero el 17 de enero de 1859, luego de asistir a una misa para recibir la “inspiración del Espíritu Santo“, los diputados votaron y eligieron al Mariscal Cerna con 31 votos, contra 21 que recibió Zavala. Sin quererlo, habían dado la estocada final al régimen conservador en Guatemala.

La ceremonia de juramentación se llevó a cabo el 24 de mayo en la sede la Cámara de Representantes, cuyo presidente era el señor Juan Matheu, un ciudadano español radicado en Guatemala y quien había estado en el puesto desde la época del general Carrera. Además de los diputados, estaban los miembros del Consejo de Estado, la Corte de Justicia, el Ayuntamiento, el Claustro de la Universidad, y el Consulado de Comercio.  Y también estaban las autoridades eclesiásticas, principiando por el arzobispo metropolitano, y su corte que incluía a los estudiantes del Seminario, y  los colegios de Infantes y Clerical; y los frailes de las órdenes regulares. Por su parte, Cerna hizo su ingreso al recinto acompañado del Corregidor del departamento, del Mayor General del Ejército y de los miembros de su Estado Mayor.

De acuerdo a lo indicado por la constitución vigente en la época, el arzobispo tomó el juramento al presidente y luego de los discursos de ley, salieron en comitiva hacia la Catedral en donde se celebró un Te Deum con motivo del magno acontecimiento.

Aquella sería la última gran celebración de los conservadores guatemaltecos, ya que un poco más de dos años después, Cerna caía derrotado por la Revolución Liberal el 30 de junio de 1871 y se tenia que ir huyendo del país en lomo de mula y con solamente veinte pesos en el bolsillo.


BIBLIOGRAFIA:

 

13 de marzo de 1857: el gobierno de Rafael Carrera extiende los beneficios el montepío a los deudos de los muertos en la campaña contra William Walker en Nicaragua

Acción military entre el buque filibuster “Granada” (primer plano) y el buque costarricense “11 de abril” (al fondo) durante la Guerra Nacional de Nicaragua.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La guerra contro los filibusteros, llamada “Guerra Nacional” en Nicaragua, fue una campaña atípica en Centroamérica, en la que todos los países de la region dejaron sus diferencias ideológicas por un lado y enviaron tropas a Nicaragua para combatir y expulsar a los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker, quienes se habían apoderado del gobierno en Nicaragua.

La guerra significó grandes sacrificios para los gobiernos y los ciudadanos.  En Guatemala, por ejemplo, tuvo que ceder el territorio de lo que ahora es el sur de Belice al enclave inglés que ya existía al norte del río Belice a cambio del armamento que el Imperio Británico les proporcionó para combater a los estadounidenses.  (Los ingleses no querían intromisiones a sus intereses comerciales en la region y patrocinaron a todos los ejércitos centroamericanos).

Debido a la importancia del triunfo obtenido y los sacrificios de sus soldados, el gobierno del general Rafael Carrera decretó la extensión del montepío a los deudos de los fallecidos en la guerra contra los filibusteros.

El decreto del 13 de marzo de 1857 dice así:

  1. El goce del montepío militar, que por las leyes vigentes se limitaba a las viudad e hijos legítimos de los que morían en acción de guerra, se hará extensive a las viudas e hijos legítimos de los que han muerto o murieren en la presenta campaña de Nicaragua por causa de enfermedad o cualquiera otro accidente. 
  2. Las viudas, hijos legítimos y madres viudas de los oficiales subalternos, cabos y soldados muertos, o que murieren en la misma campaña recibirán por una vez la suma correspondiente a un año del sueldo que disfrutaban sus respectivos deudos.
  3. Los que por cause de heridas, enfermedades o cualquiera otro accidente en la presente guerra, se declararen inválidos, gozarán medio sueldo del que les correspondía segun su empleo o clase respectivas, si no obtuvieren algun destino compatible con su situación.

BIBLIOGRAFIA:

2 de febrero de 1851: el general Rafael Carrera aplasta a los liberales en la Batalla de la Arada, iniciando por fin el desarrollo de Guatemala

Retrato oficial del Capitan General Rafael Carrera, quien derrotó a los criollos liberals centroamericanos en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851 y se convirtió en el gobernante absoluto del país desde entonces hasta su muerte en 1865.  Retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

Los primeros treinta años de vida independiente de Guatemala estuvieron marcados por la Guerra Civil Centroamericana, la invasion de Francisco Morazán en 1829, la expulsión de los aristócratas guatemaltecos, la revolución católico-campesina contra Mariano Gálvez en 1838, el intento de formación del Estado de Los Altos y la segunda invasion de Morazán en 1840, en donde fue derrotado definitivamente por Carrera.

Tras la derrota de Morazán, Carrera se convirtió en el hombre fuerte de Guatemala, pero eso no impidió que hubiera constantes revueltas, invasiones desde El Salvador y Honduras, y que el Soconusco se anexara a México por sentir que estaba abandonado por las autoridades guatemaltecas.  La situación llegó a un punto crítico en 1848, cuando los criollos (tanto liberales como conservadores) le pidieron a Carrera que renunciara al poder para hacerse ellos cargo de la situación.

Carrera se fue a México sin chistar y la situación se puso todavía peor.  El Estado de Los Altos intentó resurgir una vez más, y las rebeliones se recrudecieron.  Por si eso no fuera poco, se inició una guerra civil en Yucatán en donde los indígenas se alzaron y empezaron a cometer masacres en contra de los criollos y europeos, lo que aterrorizó a los criollos guatemaltecos. Obligados por las circunstancias, los criollos aristócratas tuvieron que pedirle a Carrera que regresa al poder, sabiendo de sus fuertes alianzas con los campesinos indígenas del país.  Los criollos liberales, por su parte, huyeron hacia El Salvador y Honduras, en donde se organizaron con los gobiernos liberales de esos países para acabar de una vez por todas con el régimen católico-aristócrata-campesino que Carrera impuso en Guatemala.

El punto álgido del conflicto fue la Batalla de la Arada, ocurrida el 2 de febrero de 1851, cuando los liberales invadieron Guatemala y enfrentaron a un ejército guatemalteco con menos tropa y menos militares de alta graduación que el de ellos.  La estrategia que utilizar  Carrera para repelerlos fue magistral, al punto que hasta el día de hoy se estudia en la Academia Militar de West Point, en donde estudian los oficiales del ejército de los Estados Unidos.

Carrera, a diferencia de muchos de los llamados generales que han gobernado el país, sí combatió junto con sus tropas en el frente y tras la batalla lo encontraron desmayado por el agotamiento, con su espada todavía en la mano.  De hecho, tuvieron que cortarle el pomo de la espada para poder retirársela, porque la tenía hinchada de tanto matar enemigos.

A partir de ese momento, Carrera fue el gobernante absoluto de Guatemala, y también a partir de entonces se empezó a trabajar en infraestructura y desarrollo en el país, porque por primera vez en 30 años reinó la paz en el territorio guatemateco.  Muy pocos se atrevieron a indavir a Guatemala desde entonces, y siempre con resultados desastrosos, por lo que los criollos liberales esperaron pacientemente hasta que pasaran seis años después de la muerte del presidente mestizo para retomar el poder en el país.


BIBLIOGRAFIA: