29 de abril de 1944: el decreto 2795

El gobierno del general Jorge Ubico emite un decreto por el que exonera a los dueños de fincas cafetaleras y a la United Fruit Company de responsabilidad criminal en caso de matar a alguien que estuviera robando en sus propiedades rústicas

29abril1944
Palacio Nacional de la ciudad de Guatemala en la década de 1940. En el recuadro, el presidente, general Jorge Ubico. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Hacia finales de su gobierno, el general Jorge Ubico aprobó el decreto 2795 de la Asamblea Legislativa, el cual dice así:1

Decreto Número 2795

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que para el desarrollo de la producción agrícola es indispensable poner fin a los delitos contra la propiedad que se cometen en los predios rústicos por personas ajenas a ellos, facultando a sus dueños para emplear contra éstas los medios adecuados para la protección de sus intereses; por tanto, decreta:

Estarán exentos de responsabilidad criminal los propietarios de fincas rústicas cercadas o sus legítimos representantes, por los delitos que cometan contra los individuos que, habiendo penetrado sin autorización al interior de aquellas, fueren hallados in fraganti, cogiendo o llevándose los animales, frutos, productos forestales o instrumentos de labrana pertenecientes a las mismas.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el veintisiete de abril de mil novecientos cuarenta y cuatro.

Palacio Nacional: Guatemala, veintinueve de abril de mil novecientos cuarenta y cuatro.  Publíquese y cúmplase.

De acuerdo al escritor comunista Luis Cardoza y Aragón, este decreto le dió a los propietarios de fincas cafetaleras y a la United Fruit Company permiso para matar indiscriminadamente.2,Nota Y, al parecer, la Junta Revolucionaria de Gobierno que tomó el poder tras la Revolución del 20 de octubre de ese año así lo comprendió, y derogó el decreto 2795 por medio del decreto siguiente:3

Decreto Número 9

La Junta Revolucionaria de Gobierno, 

Considerando: que la disposición del Decreto legislativo número 2795 no se ajusta a los principios del Derecho penal, toda vez que, sin discriminación alguna, declara exentos de responsabilidad criminal a los propietarios de tales fincas, ya que éstos, así como sus representantes y administradores, están reputados en el interior de las mismas como agentes de autoridad, al tenor de lo estatuido en el artículo 154 del Código Penal; por tanto, decreta:

Artículo único – Se abroga el Decreto legislativo número 2795, de veintisiete de abril del año en curso.

Del presente decreto, que entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial, se dará cuenta a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones ordinarias.

Dado en el palacio Nacional: en Guatemala a primero de noviembre de mil novecientos cuarenta y cuatro.

Este decreto fue parcialmente resucitado durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro, ya que cada vez que se extendía el Estado de Alarma o el Estado de Sitio en el país debido a la Guerra Civil que estaba dándose entre el Ejército y las grupos paramilitares por un lado, y las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) por el otro, se incluía un artículo como el siguiente:

Artículo 1°. — Se ratifica el Decreto número 630 emitido por el Presidente de la República en Consejo de Ministros, estableciendo el Estado de Sitio en toda la República por treinta días a partir del 18 de marzo de 1968, limtando el libre ejercicio de las garantías individuales que cita dicho decreto e imponiendo la vigencia de la Ley de Orden Público.[…]

La vigencia del Decreto número 630 del presidente de la República deberá interpretarse en el sentido de que se conservan incólumes los recursos jurisdiccionales que la constitución concede a los habitantes para la defensa de sus recursos.4


NOTA:

  • El mismo presidente Ubico era favorecido con esta disposición, ya que era propietario de la finca cafetalera «Hacienda San Agustín Las Minas«.5

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. LXIII. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 304-305. 
  2. Cardoza y Aragón, Luis (1991). Miguel Angel Asturias: Premio Lenin de la Paz 1965, Premio Nobel de Literatura 1967. Casi Novela. México: Ediciones Era. p. 146.
  3. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, p. 446.
  4. Azurdia Alfaro, Roberto (19) Recopilación de las Leyes de la República de GuatemalaLXXXVII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 60-61.
  5. Cadenhead, Ivie E. (1974) The Personal Finances of General Jorge Ubico. En: Caribbean Studies. 13 (4). Puerto Rico: Institute of Caribbean Studies, UPR, Rio Piedras. p. 127-133.

20 de febrero de 1947: se publica el Código de Trabajo

El gobierno del Dr. Juan José Arévalo decreta el Código de Trabajo, el cual entraría en vigor el 1 de mayo de ese año.

20febrero1947
El Estadio de La Revolución en 1950. Fue construido por el gobierno del Dr. Juan José Arévalo y luego se le cambió el nombre por «Mateo Flores» y «Doroteo Guamuch Flores» en honor al ganador de la Maratón de Boston de 1952. En el recuadro: el capitán Jacobo Arbenz, el mayor Francisco Javier Arana y el Dr. Juan José Arévalo en la toma de posesión de éste en 1945. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Una de las principales leyes emitidas por el gobierno revolucionario del Dr. Juan José Arévalo fue el Código de Trabajo, el cual fue aprobado por el presidente el 17 de febrero de 1947, fue publicado el 20 de febrero en el Diario Oficial, y entró en vigencia el 1 de mayo de ese mismo año, para conmemorar el Día Internacional del Trabajo.

El documento es sumamente extenso, pero reproducimos aquí los considerandos del Congreso de la República y la autorización del presidente Arévalo por su importancia histórica:1, Nota

Decreto Número 330

Que es urgente e inaplazable emitir un Código de Trabajo que regule sobre bases de bien entendida equidad las relaciones entre patronos y trabajadores y que por ser ésta una de las más trascendentales reformas hasta ahora emprendidas en Guatemala conviene, desde ahora, adoptar todas las medidas conducentes a garantizar su feliz aplicación a nuestro medio;

Considerando: que la más eficaz de esas medias consiste en la determinación de una norma ideológica, precisa y uniforme que tanto sirve para deslindar el campo de aplicación del Derecho de Trabajo del que es propio del Derecho Común, como para guiar obligatoriamente por los buenos principios a las autoridades encargadas de administrar e interpretar el Código de Trabajo, a patronos y trabajadores;

Considerando: que esas características ideológicas del Derecho de Trabajo y, en consecuencia, también las del Código de Trabajo, por ser éste una concreción de aquél adaptada a la realidad de Guatemala, se pueden resumir así:

      1. El Derecho de Trabajo es un derecho tutelar de los trabajadores, puesto que trata de compensar la desigualdad económica de éstos otorgándoles una protección jurídica preferente;
      2. El Derecho de Trabajo constituye un minimum de garantías sociales protectoras del trabajador, irrenunciables únicamente para éste y llamadas a desarrollarse posteriormente en forma dinámica, en estricta conformidad con las posibilidades de cada empresa patronal, mediante la contratación individual o colectiva y, de manera muy especial, por medio de los pactos colectivos de condiciones de trabajo;
      3. El Derecho de Trabajo es un derecho necesario e imperativo, o sea, de aplicación forzosa en cuanto a las prestaciones mínimas que conceda la ley, de donde se deduce que esta rama del Derecho limita bastante el principio de la «autonomía de la voluntad» propio del Derecho Común, el cual supone erróneamente que las partes de todo contrato tienen un libre arbitrio absoluto para perfeccionar un convenio, sin que su voluntad esté condicionada por diversos factores y desigualdades de orden económica-social;
      4. El Derecho de Trabajo es un derecho realista y objetivo: lo primero, porque estudia al individuo en su realidad social y considera que para resolver un caso determinado a base de una bien entendida equidad es indispensable enfocar ante todo la posición económica de las partes y lo segundo, porque su tendencia es la de resolver los diversos problemas que conmotivo de su aplicación surjan, con criterio social y a base de hechos concretos y tangibles;
      5. El Derecho de Trabajo es una rama del Derecho Público, por lo que al ocurrir su aplicación, el interés privado debe ceder ante el interés social o colectivo; y
      6. El Derecho de Trabajo es un derecho hondamente democrático porque se orienta a obtener la dignificación económica y moral de los trabajadores, que constituyen la mayoría de la población, realizando así una mayor armonía social, lo que no perjudica, sino que favorece los intereses justos de los patronos; y porque el Derecho de Trabajo es el antecedente neesario para que impere una efectiva libertad de contratación, que muy pocas veces se ha contemplado en Guatemala, puesto que al limitar la libertad de contratación puramente jurídica que descansa en el falso supuesto de su coincidencia con la libertad económica, impulsa al país fuera de los rumbos legales individualistas; que sólo en teoría postulan la libertad, la igualdad y la fraternidad;

Considerando: que para la eficaz aplicación del Código de Trabajo también es necesario crear un sistema flexible y moderno de Tribunales de trabajo y previsión social, integrados por funcionarios competentes e imparciales así como un conjunto de normas procesales sencillas y desprovistas de mayores formalismos, que permitan administrar justicia pronta y verdadera; y que igualmente es necesario crear un Ministerio especializado en materias de trabajo y previsión social a fin de que el Organismo Ejecutivo pueda resolver con acierto los problemas que van a surgir con motivo de la opeación y desarrollo de la legislación social; y

Considerando: que  otras de las medidas mencionadas en el considerando inicial consisten en que todas las autoridades encargadas de aplicar el Código de Trabajo en nuestro medio deben orientar su acción y esfuerzos hacia la consecución de un creciente equilibrio social, tratando de proteger a los trabajadores en armonía con los intereses justos de los patronos y con las exigencias de progreso de la economía nacional; en que la aplicacion del Código de Trabajo se haga con toda la firmeza que las circunstancias exijan, pero también con toda la prudencia que demandan las actuales condiciones sociales por que atraviesa el país, entre las que se destancan el problema del crecido analfabetismo, la falta de integración al conjunto de la nacionalidad de grandes masas indígenas, la relativa inexperiencia que hay en Guatemala sobre cuestiones de trabajo y otras más que sería largo enumerar; y, fundamentalmente, que la administración e interpretación de la legislación de trabajo debe realizarse con criterio eminetemente técnico para dar confianza y estimulo al capital y al trabajo por ser ambos los dos factores básicos en que descansa la estructura democrática nacional. […]1

Este Código debe entrar en vigor el primero de mayo del año en curso, en conmemoración del Día del Trabajo.

Dentro de los ocho meses posteriores a su promulgación, el Organismo Ejecutivo puede emitir, por vía de reglamento, todas las otras disposiciones transitorias que demande la mejor organización de las instituciones que el presente Código crea o que exija la mejor adaptación a la realidad nacional de las disposiciones del mismo y ue, en uno u otro caso, se hayan omitido en este capítulo.

Pase al Organismo Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Congreso: en la Ciudad de Guatemala, a los ocho días del mes de febrero de mil novecientos cuarenta y siete, año tercero de la Revolución.

        • Gerardo Gordillo Barrios, presidente
        • Ricardo Asturias Valenzuela, secretario
        • Egil Ordoñez M., secretario

Palacio Nacional: Guatemala, diez y siete de febrero de mil novecientos cuarenta y siete.

Publíquese y cúmplase.


NOTAS:

  • El lector interesado en aquel Código original puede encontrarlo en los enlaces presentados en las Bibliografía.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1949) Recopilación de las leyes de la Republica de Guatemala, 1946-1947.  LXV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 840-841.
  2. Ibid., p. 902.

19 de diciembre de 1944: elección del presidente Arévalo

En las elecciones presidenciales realizadas del 17 al 19 de diciembre resulta electo por aplastante mayoría el Dr. Juan José Arévalo Bermejo

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Palacion Nacional de Guatemala, que fuera sede del Ejecutivo de 1943 a 1996. En el recuadro: el presidente Arévalo en el despacho presidencial. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras los acontecimientos de la Revolución del 20 de octubre de 1944, la Constitución Liberal, decretada por una Asamblea Constituyente plegada a los deseos del general presidente J. Rufino Barrios el 11 de diciembre de 1879,1 fue finalmente derogada.2 Aquella Constitución ha sido la que más tiempo ha estado vigente en el país, ya que la primera constitución del Estado de Guatemala rigió del 1825 a 1838, cuando fue derogada tras el derrocamiento del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez  por la revolución católico-campesina dirigida por el general mestizo Rafael Carrera;3 posteriormente, hubo un período de facto hasta 1851, cuando se hace la Constitución Conservadora para beneficiar al general Carrera,4 la cual estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871, en que fue derogada por  el triunfo de la revolución liberal liderada por J. Rufino Barrios y Miguel García-Granados y Zavala.5 Tras otro período de facto en que los presidente liberales gobernaron amparados en el Acta de Patzicía que ellos mismos establecieron el 3 de junio de 1871,6 se emitió la Constitución de 1879, la cual estuvo vigente hasta 1944, aunque con modificaciones realizadas en 1887 y 1897, y una breve suspensión entre el 14 de abril de 1920 y el 5 de diciembre de 1921,6 es decir,entre la caída del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y el golpe de estado perpetrado por el general José María Orellana.7

La Junra Revolucionaria de Gobierno que se formó tras la caída del gobierno del general Federico Ponce Vaides, presidente interino desde la renuncia del general Jorge Ubico ocurrida el 1 de julio de 1944,8 convocó a elecciones a celebrarse del 17 al 19 de diciembre de ese mismo año.  Es conveniente indicar que aquella revolución no fue similar a las que hubo en el siglo XIX, en que eran productos de los criollos conservadores o de los criollos liberales tratando de derrocar a sus acérrimos rivales del poder, sino que se trató de un movimiento urbano de clases medias altas que, aprovechando la debilidad de la United Fruit Company (UFCO) en la región por estar enfocada en la Segunda Guerra Mundial, lograron tomar el poder.  Y es que la UFCO era una poderosa transnacional estadounidense que se había adueñado del sistema ferroviario de la región centroamericana por medio de la International Railways of Central America (IRCA) y de los puertos guatemaltecos por medio de la Great White Fleet, y de esta forma tenía el monopolio del transporte de bienes y pasajeros en Honduras, Guatemala y El Salvador, con la complicidad de los gobiernos a los que había ayudado a llegar al poder.9

En las elecciones de diciembre de 1944 se permitió por primera vez el voto femenino y el de los analfabetos, y los requisitos para ser candidato eran únicamente, ser guatemalteco natural, mayor de 35 años y estar en el pleno goce de sus derechos ciudadanos; además no era necesario que los candidatos estuvieran forzosamente inscritos en alguna organización política para ser postulados, únicamente bastaba el registro electoral.10 Sin embargo, los partidos que se formaron tras la Revolución de Octubre buscaron al candidato ideal que no estuviera relacionado ni con los liberales ni con los conservadores y fue así como el partido de los estudiantes universitarios, llamado «Frente Popular Libertador«, se decidió por el Dr. Arévalo Bermejo, éste era un distinguido maestro egresado de la Escuela Normal para Varones a quien ya apoyaban un groupo de sus ex-compañeros de clases.  Cuando se supo que lo estudiante apoyaban la candidatura de Arévalo, ésta fue acogida de tal manera que éste se convirtió en un personaje distinguido y aclamado en muchas ciudades de país. Por otra parte, habían surgido otros movimientos políticos, como el «Partido Social Democrático«, el cual estaba integrado por abogados en su mayoría conservadores y liderados por un militar distanciado del general Ubico, el coronel Guillermo Flores Avendaño. El otro grupo era la «Unión Cívica«, encabezada por Jorge Toriello Garrido, quien era uno de los triunviros que formaban al Junta Revolucionaria de Gobierno, junto con el mayor Francisco Javier Arana, quien también fue candidato presidencial, y el capitán Jacobo Arbenz Guzmán.​11

Sin embargo, la popularidad de la candidatura de Arévalo llegó a tal grado, que el grito «¡Viva, Arévalo!«, se escuchabra por todos lados, incluyendo los mítines de sus oponentes; por ejemplo, cuando el licenciado Adrián Recinos llevó a cabo la presentación de su plan de gobierno en el Teatro Lux en el Centro de la Ciudad de Guatemala, justo en el momento en que se abrió el telón se escuchó un débil grito de «¡Viva, Arévalo!«, lo que bastó para que el público que abarrotaba el teatro estallara en una ovación para el Dr. Arévalo, lo que finalmente provocó que el licenciado Recinos y sus colaboradores se retiraran sin poder exponer ninguno de sus puntos, y bajo una lluvia de improperios.12

Las elecciones se realizaron en total calma y al realizarse el escrutinio se comprobó el triunfo arrollador de Arévalo, un profesional que había obtenido un doctorado en pedagogía en la Universidad de Tucumán en Argentina, gracias a una beca otorgada por los gobiernos de los generales José María Orellana y Lázaro Chacón. Arévalo promovía el socialismo espiritual, como su principio de gobierno, con la intención de agregar a las clases más necesitadas a los programas de gobierno; años después,definió su política de gobierno de esta forma: «En materia de métodos de gobierno somos democráticos, es decir que vamos a la socialización respetando la persona individual. En otras palabras no somos totalitarios, respetamos la opinión de los adversarios y escuchamos a los que saben cualquiera que sea la procedencia política de esas opiniones.13

Los resultados de aquellas elecciones se presentan a continuación, mostrando la abrumadora mayoría con la que resultó electo el Dr. Arévalo:11

Candidato Datos Votos %
Dr. Juan José Arévalo   255,660 86.3
Lic. Adrián Recinos Funcionario de varios gobiernos liberales y experto en el estudio de escritos mayas 20,949 7.0
Ing. Manuel María Herrera Cordón Nieto del licenciado del mismo nombre que fue Ministro del gobierno del general J. Rufino Barrios y sobrino del licenciado homónimo que representó a Guatemala en el nefasto tratado de límites con México en 1882.14 11,062 3.7
Coronel Guillermo Flores Avendaño Militar allegado al general Lázaro Chacón,15 quien se había distancia del general Ubico por la enemistad entre éste y Chacón 8,230 2.8
Coronel Teodoro Díaz M.   342 0.1
Lic. Bernardo Alvarado Tello   115 0.0
Coronel Ovidio Pivaral   22 0.0
Mayor Francisco Javier Arana Miembro de la Junta Revolucionaria de Gobierno y uno de los líderes de la revolución del 20 de octubre. 12 0.0
Lic. Clemente Marroquín Rojas Patriarca de los periodistas guatemaltecos y enemigo personal del general Jorge Ubico.  Regresó del exilio tras la renuncia de éste.16 5 0.0
José Gregorio Díaz   5 0.0
Luis Cardoza y Aragón Escritor izquierdista 3 0.0
General Miguel Ydígoras Fuentes Ex-jefe político de varios departamentos durante el gobierno del general Jorge Ubico 2 0.0
Lic. Humberto Robles   2 0.0
Jorge Toriello Garrido Miembro de la Junta Revolucionaria de gobierno y uno de los líderes de la revolución del 20 de octubre. 2 0.0
Dr. Julio Bianchi Respetado médico conservador que había formado parte del Partido Unionista que derrocó al Licenciado Manuel Estrada Cabrera y fue embajador de Guatemala en EEUU durante el gobierno de Carlos Herrera.17 Fue uno de los firmantes de la carta de los 311.18 1 0.0
Bachiller Manuel Galich Líder del Frente Popular Libertador, el partido de los estudiantes universitarios. Fue uno de los firmantes de la carta de los 311.18 1 0.0
Lic. Eugenio Silva Peña   1 0.0
Totales 296,214 99.9

Aquel socialismo espiritual que era el fundamento del gobierno arevalista iba en contra de la forma de gobierno que las élites criollas guatemaltecas y la UFCO habían establecido en el país, por lo que su gobierno estuvo bajo ataque tanto por los contrarevolucionarios como por el gobierno de los EEUU,13 aunque también ayudó a formar la Legión del Caribe, para intentar patrocinar revoluciones en otros país de la región en los que la UFCO tenía el control de la situación.19


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Rodríguez de Ita, G. (2003). «La participación política en la primavera guatemalteca: una aproximación a la historia de los partidos durante el período 1944-1954»Google books. Humanidades. Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 9789688358122.
  3. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. p. 335.
  6. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  8. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  9. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala»Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
  10. Galicia, Néstor (16 de diciembre de 2016). Las elecciones de 1944: libertad y transparencia. Guatemala: Prensa Libre.
  11. Promoción 66 Liceo Guatemala (26 de abril de 2007) «Evocación de un presidente digno: Juan José Arévalo». Guatemala: Ex-alumnos del Liceo Guatemala.
  12. Herrera Sanjosé, Víctor Manuel (1985)  «¡Viva Arévalo!«. Guatemala: inédito.
  13. Poitevin, René (s.f.) Arévalo, un Hombre de su Tiempo. En: Actas del Encuentro «Juan José Arévalo». Guatemala. p. 19.
  14. Lainfiesta, Francisco (1885) Apuntamientos para la historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 191-192.
  15. Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario.
  16. Diario La Hora (3 de julio de 1920). Diario La Hora en su primera época; 100 años. Guatemala: Diario La Hora.
  17. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  18. Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  19. Aguilar Bulgarelli, Oscar (1974). Costa Rica y sus Hechos Políticos de 1948. San José, Costa Rica: EDUCA.

8 de noviembre de 1949: Costa Rica decreta la abolición definitiva del ejército

La nueva constitución de Costa Rica, decreta la abolición definitiva del ejército de ese país luego de una fallida invasión contra el presidente de Nicaragua Anastasio Somoza

8noviembre1949
Monumento a José Figueres Ferrer en Costa Rica, en conmemoración de la abolición del ejército de su país. En el recuadro, Figueres Ferrer durante su primera presidencia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La desaparición del ejército costarricense está directamente relacionada con el movimiento revolucionario que se produjo en Guatemala en 1944. En ese año, los gobiernos militares dictatoriales de Hernández Martínez en El Salvador y el de Jorge Ubico en Guatemala fueron derrocados entre mayo y junio y el gobierno de Guatemala tuvo un cambio dramático el 20 de octubre de ese año cuando una revolución cívico-militar derrocó al presidente interino, general Federico Ponce Vaides.1

Tras las elecciones presidenciales del 17 al 19 de diciembre de 1944, llegó al poder el doctor Juan José Arévalo Bermejo, quien invitó a varios líderes pro-democráticos de Centroamérica y El Caribe a visitar su país, quienes eventualmente suscribieron documento conocido como el «Pacto del Caribe» el 17 de diciembre de 1947 en la Ciudad de Guatemala.2

El Pacto del Caribe señalaba que los miembros integraban una red “de grupos representativos de la República Dominicana, Nicaragua y Costa Rica […] Una vez derrocados los dictadores, los recursos de las naciones liberadas servirán para reforzar nuestro común esfuerzo. […] Todos los grupos representativos de los pueblos oprimidos del Caribe serán invitados para unirse a este pacto, para que así también –con nuestra ayuda– puedan liberar sus propios países”.3

Entre los que asistieron a aquella primera reunión de la Legión Caribe estuvo el costarricense José Figueres Ferrer, quien había tenido que salir al exilio en 1942, durante la presidencia de médico Rafael Ángel Calderón Guardia, luego de que las fuerzas policiales lo detuvieran durante un discurso radiofónico en el que criticaba duranmente al gobierno. Figueres Ferrer se fue a México, en donde estuvo hasta 1944, y luego regresó a Costa Rica cuando Calderón Guardia entregó el poder a Teodoro Picado Michalski, que gobernó de 1944 a 1948 bajo el control de los partidarios de Calderón y del Partido Comunista.   Luego, en 1945, Figueres Ferrer contribuyó a la fundación del Partido Social Demócrata (PSD). y en 1947 participó de la convención de los sectores de oposición política al calderonismo, aunque fue derrotado por Otilio Ulate Blanco, en la postulación para la candidatura presidencial por la coalición con el Partido de Unión Nacional (PUN) en las elecciones de febrero de 1948.  En aquellas elecciones también se postuló Calderón Guardia, que aspiraba a ser electo presidente para un segundo término.3  Ese mismo año, tras la reunión en Guatemala, Figueres Ferrer obtuvo apoyo para organizar una fuerza armada irregular de 700 mercenarios, que logró controlar algunas áreas rurales, pero no pudo pasar de allí.4

En ese momento, el ambiente era muy tenso en Costa Rica debido a las acusaciones mutuas entre los oficialistas y la oposición sobre un posible fraude electoral, aunado a los llamamientos que hacía Figueres Ferrer desde sus posiciones en el interior del país. El Gobierno en un intento de apaciguar los ánimos, decidió dejar en manos de la oposición la organización de los comicios en los que resultó provisionalmente electo el candidato opositor, Ulate Blanco. Sin embargo, antes de poder confirmar con el conteo manual el resultado, la sede en donde se encontraban los votos -el Colegio Superior de Señoritas- se incendió en forma sospechosa por lo que el doctor Calderón Guardia presentó al Congreso una demanda de nulidad de las elecciones presidenciales, aunque no de las legislativas, en las que sus partidarios sí habían obtenido mayoría. El 1 de marzo  el Congreso, donde la alianza de calderonistas y comunistas tenía mayoría, anuló las elecciones presidenciales detonando una guerra civil, en las que los mercenarios del Ejército de Liberación Nacional de Figueres Ferrer entraron finalmente en acción.4

Una de las primeras acciones realizadas por las fuerzas mercenarias fue tomar el aeropuerto de Pérez Zeledon, con el fin de establecer un puente aéreo con Guatemala, por medio del cual hombres y armas de la Legión Caribe y armas del ejército Guatemalteco pudieran ser transportadas a Costa Rica para ayudar a la causa de los rebeldes. Miguel Ángel Ramírez Alcántara, exiliado dominicano y miembro prominente de la Legión Caribe, fue el líder del estado mayor de aquella fuerza mercenaria del Ejército de Liberación Nacional.4

Figueres Ferrer estaba ansioso por irrumpir en la vida política con un proyecto de modernización que modificaría el orden social agroexportador que se mantenía desde la Independencia.  Si bien ya había habido algunas reformas sociales iniciadas por Calderón Guardia, (por ejemplo, la creación de la asistencia social, la aprobación del Código de Trabajo y otras más, todas inspiradas en el «New Deal» del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt). El pacto Ulate-Figueres, firmado tras el triunfo de los rebeldes el 1 de marzo de 1948, permitió que Figueres Ferrer fuera el Secretario de Relaciones Exteriores, puesto en el que declaró el rompimiento de relaciones diplomáticas con el gobierno de Trujillo en la República Dominicana.  Poco después, Figueres Ferrer encabezaría una Junta de Gobierno que se extendió durante los próximos dieciocho meses y que dió origen a la fundación de la Segunda República de Costa Rica.3,4

Antes de que finalizara la guerra civil, Figueres se había comprometido con los comunistas a respetar las reformas sociales de Calderón, para la gran frustración de las élites cafetaleras. La junta de gobierno estableció el monopolio estatal de los depósitos bancarios y nacionalizó los bancos. Y ya en el poder, Figueres Ferrer decidió apoyar el derrocamiento de Anastasio Somoza García en Nicaragua, pero los mercenarios de la Legión Caribe tuvieron una conducta indisciplinada que fue advertida por la prensa internacional, despretigiando el movimiento revolucionario. Entonces, en diciembre de 1948 Somoza organizó una invasión a Costa Rica, y Figueres Ferrer tuvo que recurrir ante la Organización de Estados Americanos para buscar una salida pacífica. Como parte de los compromisos, Figueres devolvió las armas al gobierno de Guatemala, devolvió a algunos exiliados nicaragüenses, renunció a la Legión Caribe y tuvo que abolir al ejército costarricense.4

Aquellas armas devueltas a Guatemala provocaron una fractura irremediable en el gobierno guatemalteco.  El gobierno del Dr. Arévalo Bermejo había apoyado con ellas a la invasión contra la República Dominicana por parte de las fuerzas de la Legión Caribe, pero como ésta fracasó rotundamente, las armas quedaron decomisadas en Guatemala, primero en el Puerto de San José, y luego en la residencia presidencial «El Morlón»  en Amatitlán.  El Jefe de las Fuerzas Armadas, coronel Francisco Javier Arana, fue a revisar la condición de aquellas armas el 18 de julio de 1949, y murió tratando de evitar que lo capturaran los hombres del ministro de la Defensa, coronel Jacobo Arbenz Guzmán, a quienes había enviado el Arbenz por orden del presidente, luego de que Arana había exigido a Arévalo que este cambiara a todo su gabinete por personas de su confianza.  Tras la muerte de Arana, se produjeron fuertes combates contra el presidente Arévalo por los militares leales al fallecido jefe, pero finalmente las fuerzas arbencistas se impusieron.5

Mientras tanto en Costa Rica, la medida de abolir el ejército fue confirmada en el artículo 12 de la Constitución del 8 de noviembre de 1949, la cual entró en vigor el mismo día que la Junta de Gobierno entregó el poder a Utilio Olate Blanco.  Figueres Ferrer gobernó Costa Rica nuevamente de 1953 a 1958 y de 1970 a 1974, en ambos casos llegando al poder por medio de elecciones.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  2. Monge Alfaro, Carlos (1980). Historía de Costa Rica 16a. edición. Cota Rica: Imprenta Trejos. pp. 298-299
  3. Rovira Mas, Jorge (2017). José Figueres Ferrer. En Enciclopedia Latinoamericana. 
  4. Aguilar Bulgarelli, Oscar (1974). Costa Rica y sus Hechos Políticos de 1948. San José, Costa Rica: EDUCA.
  5. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution»Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 527-552.

1 de mayo de 1947: entra en vigencia el Código de Trabajo

Durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo entra en vigencia el decreto 330 del Congreso de la República: el Código de Trabajo

1mayo1947
Escenas de la producción cafetalera en Guatemala grabadas en madera con base a las fotografías realizadas por Eadweard Muybridge en 1875.  Este era el trabajo tradicional y prácticamente forzoso de los indígenas guatemaltecos hasta 1947.  En el recuadro: el presidente de Guatemala, Dr. Juan José Arévalo.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Hasta 1947, las leyes vigentes en Guatemala favorecían grandemente a los patronos, en especial a todos aquellos que establecieron sus fincas cafetaleras o de otra índole durante el gobierno del general J. Rufino Barrios y los gobiernos liberales que le siguieron.  Leyes como el Reglamento de Jornaleros redactado por el ministro de Fomento del general Barrios, el licenciado Manuel María Herrera Moreno,1 o la Ley de Vagancia y la Ley de Vialidad emitidas durante el gobierno del general Jorge Ubico,2 tenían como único propósito proporcionar de mano de obra indígena casi gratuita a los grandes cafetaleros a fin de impulsar la economía nacional.

Los cambios globales que se produjeron hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, impulsados por el fin del fascismo y el establecimiento del New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos produjeron una oleada de leyes que mejoraban las condiciones de los trabajados en todo el mundo.3 En Guatemala gobernaba el Dr. Juan José Arévalo, quien llegó al poder en las primeras elecciones que se realizaron tras el gobierno de 14 años del general Jorge Ubico, que fue el último gobernante liberal en la región.  En Guatemala, tanto el período liberal, que duró de 1871 a 1944, como el conservador, que fue de 1838 a 1871, se caracterizaron porque los presidentes eran dictadores prácticamente dueños de vidas y haciendas que se perpetuaron en el poder y que sólo salieron de la presidencia muertos o derrocados, con la única excepción del general Manuel Lisandro Barillas en 1892.4

Los cambios sociales que se observaron durante la época revolucionaria (1944-1954) obedecieron a las transformaciones globales que se produjeron por la caída de los regímenes fascistas de Hitler en Alemania y de Mussolini en Italia.  En Guatemala, los principales cambios que se dieron incluyeron la implementación de un Instituto de Seguro Social y la de leyes que ofrecieran un mínimo de protección a los trabajadores. Así pues, el Decreto 330 del Congreso de la República fue enviado al ejecutivo el 8 de febrero de 1947 y aprobado por el presidente, Dr. Juan José Arévalo el 20 de febrero, entrando en vigor el 1 de mayo de eso año para conmemorar el Día Internacional del Trabajo.5

Desde entonces, el Código ha sufrido varias y serias reformas. Por ejemplo, luego del triunfo del Departamento de Estado estadounidense derrocando al presidente, coronel Jacobo Arbenz Guzmán6 – quien había atacado frontalmente los intereses de los monopolios estadounidenses en GuatemalaNota el coronel Carlos Castillo Armas —colocado en la presidencia por el Secretario de Estado, John Foster Dulles—, emitió el Decreto Presidencial 570 el 28 de febrero de 1956, el cual modificó 97 artículos del Código de Trabajo y derogó 7 de ellos. Posteriormente, durante el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, se aprobó la reforma contenida en el Decreto 1441 del Congreso de la República del 29 de abril de 1961, que constituyó prácticamente una sustitución total del Decreto 330, por lo que desde entonces se considera al Decreto 1441 como el Código de Trabajo.7

Desde entonces se han venido dando otras reformas para actualizar la ley a las nuevas formas de trabajo que han surgido en las últimas décadas, especialmente las de las maquilas y el trabajo por internet.5


NOTA:

    • Gracias a las generosas concesiones otorgadas por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera a compañías estadounidenses, para 1947 los principales monopolios de ese país en Guatemala eran: International Railways of Central America (IRCA), Electric Light Company, United Fruit Company, W. R. Grace and Company y sus subsidiarias, National Aviation Company, Rosenthal bankers, Pacific Bank and Trust Company, Standard Oil Company, Union Oil, Pan American Airways, Retalhuleu Electric Company, Amsinck Sanne and Company, British American Tobacco Company, y otras doce compañías menores.8

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  2. Wagner, Regina (2001). Historia del café de Guatemala. Guatemala: ANACAFE, Villegas Editores. p. 97.
  3. Bianchi S., Julio (1941). Prólogo de «¡Ecce Pericles!» de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional. p. vi-x.
  4. Eric Rauchway (2007), The Great Depression and the New Deal: a Very Short Introduction. (en inglés) Oxford University Press ISBN 9780195326345. pp. 10 y siguientes.
  5. Colmenares Arandi, Rodolfo (2007). Código de Trabajo, 1947-2007. Edición conmemorativa. Guatemala: Ministerio de Trabajo y Previsión Social. p. 1.
  6. Azurdia Alfaro, Roberto (1960), Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1954-1955LXXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. LXVII-LXVIII.
  7. Congreso de la República de Guatemala (5 de mayo de 1961). Decreto 1441: Código de Trabajo.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 1-193.
  8. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. p. 192.

Viernes de Dolores de 1945: resurge la Huelga de Dolores

Después de 14 años de prohibición, revive la Huelga de Dolores de los estudiantes universitarios

viernesdolores1945
Desfile bufo de la Huelga de Dolores en 1945, primera que salía desde que fue prohibida por el gobierno de Jorge Ubico en 1931.  En el recuadro:  «La Chabela», estandarte de los huelgueros, dibujada por Hernán «Pan» Martínez Sobral en 1921.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Así como la Universidad de San Carlos de Guatemala ha tenido varias transformaciones profundas desde su fundación como una institución católica para los criollos guatemaltecos, la Huelga de Dolores ha pasado por varias fases desde su creación en 1898.  El desfile bufo dejó de salir en 1903, luego de quelos estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado fueran atacados por los guardias del presidente, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y el «No Nos Tientes«, periódico de la Escuela Facultativa de Medicina, dejó de publicarse en 1908, luego de los atentados de los que se salvó milagrosamente Estrada Cabrera en abril de 19071 y abril de 19082.

Las actividades de la Huelga de Dolores se retomaron en 1921, ya cuando había sido derrocado don Manuel,3 y siguieron realizándose todos los años hasta que en 1931 fueron prohibidas nuevamente cuando llegó al poder el general Jorge Ubico.  Nuevamente, fue hasta que el gobierno del general Federico Ponce Vaides fue derrocado el 20 de octubre de 1944, que los estudiantes universitarios empezaron a realizar nuevamente las actividades de Huelga.

En esos años, el desfile bufo y el periódico «No Nos Tientes» cumplían una función muy importante:  la de informar al pueblo por medio de sátira escrita y representada los demanes en que incurría el gobierno de turno.  Y es que en la ciudad de Guatemala de esa época había muy pocos periódicos (y casi todos estaban controlados o censurados por el gobierno), las estaciones de radio apenas acababan de empezar a dar las noticias (y también estaban muy censuradas), y la televisión todavía no había llegado al país.  Es más, cuando llegó la televisión en la década en 1955, el restringido poder adquisitivo de la mayoría de la población limitó el uso de la misma a unas cuantas familias privilegiadas.4 No fue sino hasta que se inventó el radio de transistores y el sistema de ventas a plazos que la población dispuso de formas más amplias de conocer las noticias (algo prácticamente inimaginable para la sociedad guatemalteca del siglo XXI, la cual se ha vuelto muy dependiente de los teléfonos inteligentes que le permiten conocer lo que esta ocurriendo en cualquier parte del mundo instantáneamente).

Uno de los principales intelectuales que participó en el resurgimiento de la Huelga en 1945 fue el licenciado Carlos Guzmán Böckler, quien relata de la siguiente forma sus experiencias con esta actividad universitaria:5

«Fue a principio de 1945 cuando el entonces estudiante de los últimos años de la Facultad de Derecho, Jesús «Chus» Guerra Morales, secundado por Francisco «Chico» Luna (Sir Jesus War y Sir Francis Moon, según decía este último), […] y otros [estudiantes], presentaron ante la asamblea general de la Asociación de Estudiantes «El Derecho» la moción de reanudar la celebración de la Huelga de Dolores, silenciada durante [el largo gobierno] de Jorge Ubico. Una respuesta jubilosa, vertida a través de una votación unánime, dio paso a una etapa más en la vida azarosa de la chusca y controvertida festividad estudiantil. El entusiasmo se contagió a los estudiantes de medicina, en primer término, y a los de las otras Facultades con menor intensidad. De ahí que el paso obligado fuera constituir el Comité de Huelga y tratar de llenar, a partir del ingenio de los revividores, el esquema general de la festividad trazando a partir de 1898 […] el cual contenía dos grandes actividades: la publicación del «No Nos Tientes» y la realización del Desfile, con el objeto de combinar la sátira escrita con la escenificación ambulante de situaciones embarazosas para los políticos de turno, sea mediante cuadros en vivo, sea con esculturas perecederas montadas en plataformas rodantes y ornamentales: las carrozas, a fin de que, de la combinación de las palabras con las formas, los volúmenes y los colores surgieran las expresiones capaces de cautivar la imaginación de un público simple y multitudinario, al que se gratificaba con la burla de los poderosos, en especial de quienes gobernaban, caricaturizados para escarnio propio y alegría de la concurrencia. Correspondía entonces a los niveles huelgueros del 45 dar forma y contenido a los temas y los personajes de su propia época, uniendo en una sola expresión las dificultades de los géneros cómico y satírico.

Como era de esperarse, recurrieron a los huelgueros de la generación de 1920 que aun mantenían el entusiasmo de sus años mozos, en especial al médico Joaquín «la Chinche» Barnoya, pero en gran medida echaron mano de su propia inventiva y, casi sin proponérselo, en algunos momentos, cruzaron los umbrales de la creatividad. Además, de Chus Guerra, primer director del No Nos Tientes, cabe recordar a Mario «El Loco» Alvarado Rubio, encargado de las carrozas junto con Rodolfo «La Vieja» Martínez Sobral, hijo del huelguero de la generación del 20 Hernán «Pan» Martínez Sobral, que le heredó las habilidades carroceras y las de pintar a La Chabela, esqueleto blanco sobre fondo negro que haciendo una mueca obscena danza al inicio del desfile, portada por estudiantes de medicina ataviados como tales.

[…] desde que la Huelga se inició, el desfile es la parodia de una procesión de la Semana Santa, que se abre con la réplica chusca de la pintura del esqueleto que simboliza la muerte y que inicia la marcha del santo entierro. Las carrozas son la versión burlona de las andas que llevan los pasos; las hileras de estudiantes que, en fila india, caminan flanqueándolas, están compuestas por los epígonos chocarreros de los cucuruchos, y la tarjeta que, con dibujos y versitos alusivos al momento, lleva cada huelguero en el pecho, es la versión profana de la que, con el retrato de la imagen a cargar y con el turno en que le corresponde a cada cual hacerlo, portan en igual forma los cucuruchos. La banda, en vez de tocar marchas fúnebres, esparce las notas irreverentes de versos satíricos pespuntados a piezas de música popular fácilmente reconocibles e incluso coreables por la concurrencia. El haber escogido el Viernes de Dolores para llevar a cabo el desfile, apareja un desafío al recato y la continencia que la iglesia exigía de sus fieles durante la cuaresma y, máxime, cuando se estaba a las puertas de su culminación natural, es decir, de la Semana Santa; y la transmutación de los dolores propios de la pasión de Cristo en los dolores que el pueblo sufría a causa de la arbitrariedad, la desfachatez y la venalidad de sus gobernantes subrayaba la hipocresía del clero que, coludido con los poderosos, se escudaba en una moral incompatible con su proceder en la vida cotidiana.

Para comprender la profundidad de la crítica social y política que tenía toda esta pantomima, hay que recordar que, en la Ciudad de Guatemala de fines del siglo XIX y de un poco más de la mitad del XX, la población no sólo era muy escasa, si la comparamos con la de [1998] (entre 1945 y [1998], ha pasado de 350,000 a 3.500,000 habitantes, incluyendo los municipios conurbados) sino que los personajes que en ella sobresalían eran bastante conocidos tanto en las clases acaudaladas y medias como en ciertos barrios populares. La chismografía propia de todos los pueblos chicos (o infiernos grandes como reza el dicho) hacía circular de boca en boca las actuaciones públicas y las debilidades íntimas de muchas familias y personas, por lo que no era difícil para los huelgueros recopilar las historias que ya andaban de boca en boca o que se guardaban bajo una secretividad más que dudosa y, debidamente aderezadas, volverlas a desparramar con una dosis pura de picardía y con un vocabulario coloquial y desvergonzado que fácilmente invadía los terrenos de la procacidad, a pesar de algunos intentos de guardar las normas de un ingenio que siempre está ligado al aquí y al ahora, razón por la cual los artículos de los ‘No Nos Tientes’ de años anteriores arrancan muy pocas sonrisas a los lectores de hoy, sobre todo porque las palabras y las situaciones sobreentendidas en los textos nunca quedan, según el caso, escritas ni señaladas5

Y no solamente las palabras y situaciones sobreentendidas quedaron en el olvido.  Actualmente aunque el desfile bufo sigue recorriendo las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, su crítica pasa inadvertida para la mayoría de la población de la ciudad, que ahora no solamente vive en las afueras de la ciudad original (específicamente en los municipios de Chinautla, Fraijanes, Santa Catarina Pinula, Mixco, Petapa, San Juan Sacatepéquez, y Villa Nueva), sino que tiene un sinnúmero de opciones para enterarse de los desacatos del gobierno de turno.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Invernizzio, Enrique (10 de mayo de 1907). «El 29 de abril y otras minas»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) II (33): 6-13.
  2. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala).
  3. Asturias, Miguel Ángel (1978). Viernes de Dolores. Buenos Aires: Losada.
  4. Guatemala.com (s.f.) Así fue la primera transmisión oficial de televisión en Guatemala. Guatemala.com.
  5. Guzmán Böckler, Carlos:  La Huelga de Dolores que viví con mi generación (1945-1977).  Guatemala: Universitaria.

9 de diciembre de 1944: se deroga la constitución de 1879

Se deroga la constitución de 1879, según el decreto 18 de la Junta Revolucionaria de Gobierno

9diciembre1944
Los triunviros de la Junta Revolucionaria de Gobierno: ciudadano Jorge Toriello, teniente coronel Francisco Javier Arana y mayor Jacobo Arbenz. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la revolución de octubre de 1944 que derrocó al gobierno del general Federico Ponce Vaides, la Junta revolucionaria emitió el decreto 18, derogando la constitución de 1879 el 28 de noviembre de 1944, y la Asamblea Legislativa lo aprobó el 9 de diciembre de ese mismo año, convocando a una Asamblea Constituyente que emitió la nueva constitución de la República el 15 de marzo de 1945.1,2

En ese decreto, se dejaron vigentes los títulos I, II, III, V y VI de la constitución de 1879, tal y como estaban antes de las reformas que hizo el general Jorge Ubico el 11 de julio de 1935 mientras se escribía la nueva constitución.  Los títulos indicados eran los siguientes:

  • Título I: de la Nación  y sus Habitantes
  • Título II: de las Garantías
  • Título III: del Poder Legislativo
    • Sección 1a.: organización del poder legislativo
    • Sección 2a.: atribuciones del poder legislativo
    • Sección 3a.: de la formación y sanción de la ley
    • Sección 4a.: de la comisión permanente
  • Título V: del Poder Judicial
  • Título VI: del Gobierno de los Departamentos y de las Municipalidades1,2

Se reproducen las porciones más importantes del decreto Número 18 por su importancia histórica:

La Junta Revolucionaria de Gobierno,

Considerando:

Que de acuerdo con la Declaración de Principios hecha el día de hoy en Decreto número diecisiete, procede dictar las medidas a que debe sujetarse la organización política-administrativa del país,

Por tanto, decreta:

Artículo 1.°— se deroga totalmente la Constitución de la República.

Artículo 2.°— mientras la Asamblea Nacional Constituyente dicta la nueva Carta fundamental, se claran en vigor los títulos I, II, III, V y VI de la Constitución existente antes de las reformas del once de julio de mil novecientos treinta y cinco, con las siguientes modificaciones:

Artítulo 3°.— el Artículo 8°., Título I queda así: «Son ciudadanos los guatemaltecos mayores de diez y ocho años que sepan leer y escribir o tengan renta, industria, oficio o profesión que les proporcione medio de subsistencia». […]

Artículo 5°.— el Artículo 18.° del mismo título, queda así: «La instrucción primera es obligatoria; la sostenida por la Nación es laica y gratuita. La Universidad Nacional es autónoma.»

Artículo 6.°— la fracción 2a. del artículo 22, del mismo título, queda así: «La fuerza arma es una institución apolítica, no puede ejercer los derechos de petición y de sufragio, ni deliberar, salvo en los asuntos relativos a su propia organización y demás que autorice la Ley Constitutiva del Ejército.» […]

Artículo 11.°— el presente Decreto entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Diario Oficial y de él se dará cuenta a la Asamblea Nacional Legislativa en sus próximas sesiones extraordinarias.

Dado en el Palacio Nacional: ciudad de Guatemala, a los veintiocho días del mes de noviembre de mil novecientos cuarenta y cuatro.

Publíquese y cúmplase.

El 9 de diciembre de 1944, la Asamblea Legislativa, entonces presidida por el dramaturgo Manuel Galich y Alfonso Bauer Paiz, ratificó este decreto y convocó a elecciones de una Asamblea Legislativa para redactar la nueva constitución política de la República.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Legislativa (1944): Constitución de la República de Guatemala con todas sus reformas, vigente hasta el 28 de noviembre de 1944, en que fue derogada por Decreton Número 18 de la Junta Revolucionaria de Gobierno. Guatemala: Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Guatemala.
  2. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945.. LXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 455-456.

1 de diciembre de 1944: decretan la autonomía universitaria

Entra en vigor el decreto No. 12 de la Junta Revolucionaria de Gobierno que autoriza definitivamente la autonomía económica y administrativa de la Universidad Nacional

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El paraningfo universitario, en 1920.  En 1944 se celebró allí la ceremonia en que se le otorgó la autonomía jurídica y administrativa a la Universidad Nacional. En el recuadro: los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La autonomía de la Universidad Nacional inició el 1 de diciembre de 1944, mediante el decreto No. 12 de la Junta Revolucionaria de Gobierno, el cual se reproduce a continuación por su importancia histórica:

Decreto No. 12

La Junta Revolucionaria de Gobierno

Considerando: Que uno de los anhelos más legítimos de los sectores intelectuales del país, ha sido la organización de la Universidad Nacional en forma que corresponda a las realizaciones de auténtica cultura que el pueblo esperaba de ella;

Considerando: Que fue fermento valioso de la revolución trascendental que vivimos, la decisión de estudiantes y profesionales dignos, de llegar a la autonomía universitaria para poner al Alma Mater a salvo de las agresiones dictatoriales que la habían convertido en mera fábrica de profesionistas, donde la libre investigación era anulada, y el pensamiento perdía toda su eficacia, al quedar bajo control hasta en sus más mínimos detalles;

Considerando: Que la investigación de los numerosos problemas que confronta el país y la difusión de la cultura exigen nueva orientación para la Universidad, y libertad para decidir acerca de su organización, propósitos y fines;

Por tanto: en uso de las facultades que le confiere el artículo 77 de la Constitución de la República, en su inciso 23, decreta:

Artículo 1°.- La Universidad Nacional de San Carlos, con sede en la capital de la República, es autónoma en el cumplimiento de su misión científica y cultural, y en orden administrativo.

Artículo 2°.- La Universidad Nacional tiene la personalidad jurídica necesaria para el desarrollo de sus fines y para adquirir, administrar, poseer y enajenar bienes, contraer obligaciones y ejercer toda clase de acciones de acuerdo con la ley.

Artículo 3°.- Integran la Universidad Nacional, las siguientes facultades: de Ciencias Jurídicas y Sociales; de Ciencias Médicas; de Ciencias Económicas; de Ciencias Naturales y Farmacia; de Ingeniería; de Odontología; de Humanidades; y las demás facultades e institutos que en lo sucesivo se establezcan.

Artículo 4°.- Mientras se emite la nueva Ley orgánica de la Universidad Nacional y los correspondientes estatutos y reglamentos, estarán en vigencia las leyes que la rigen, en cuanto no afecten el espíritu del presente Decreto.

Artículo 5°.- El Ejecutivo dispondrá la manera de asegurar la autonomía económica de la Universidad Nacional.

Artículo 6°.- La Ley Orgánica decidirá la forma en que el Ejecutivo verificará la suprema inspección que le corresponde de conformidad con lo dispuesto en el artículo 77, inciso 7°., de la Constitución de la República.

Artículo 7°.- Este Decreto entrará en vigor el día primero de diciembre próximo entrante, y se dará cuenta de él a la Asamblea Legislativa de la República en sus próximas sesiones ordinarias.

Dado en el Palacio Nacional: en Guatemala, a los nueve días del mes de noviembre de mil novecientos cuarenta y cuatro.


BIBLIOGRAFIA:


28 de noviembre de 1944: Junta Revolucionaria modifica la estructura del gobierno

La Junta Revolucionaria de Gobierno emite el Decreto No. 17 por medio del cual se modifica completamente la estructura del gobierno

28noviembre1944
El Palacio Nacional de Guatemala el 20 de octubre de 1944.  En el recuadro: los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobienro: Jacobo Arbenz, Jorge Toriello y Francisco J. Arana.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la creación de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847 por el general conservador Rafael Carrera,1 hasta la caída del general Federico Ponce Vaides el 20 de octubre de 1944,2 el gobierno guatemalteco era dirigido por el presidente de la República, el cual tenía control absoluto sobre todos los organismos del Estado. Es decir, a pesar de que había tres poderes en el Estado, esto solamente era una pantalla para disfrazar el absolutismo imperante.

No importando la clase social, el respeto hacia la figura presidencial rayaba el fanatismo. Así pues, la población ilustrada se refería al presidente de turno como «Benemérito de la Patria«,3 «Supremo Gobierno«,1 «Excelentísimo Señor Presidente«, «Caudillo Adorado de los Pueblos» etc., mientras que la población indígena se refería al gobernante o a los mandos militares como «Tata» —por ejemplo, a Rafael Carrera le decían «Tata Rafa«, a J. Rufino Barrios le decían «Tata Rufo«; y al mariscal Serapio Cruz le decían «Tata Lapo«—.

Esto empezó a cambiar cuando el 20 de octubre de 1944, la revolución de Octubre derrocó al gobierno del general Federico Ponce Vaides, quien había intentado perpetuarse en el poder tras la renuncia del general Jorge Ubico el 1 de julio de 1944. El 28 de noviembre de ese mismo año, la Junta Revolucionaria emitió el Decreto No. 17, el cual modificó por completo la forma de hacer gobierno en el país, eliminando la centralización del poder en la figura dictatorial de un presidente, y otorgó autonomía diferentes entidades gubernamentales.  Desafortunadamente, el resultado no deseado de este cambio fue la creación de gobernantes títeres que han pasado con mayor pena que gloria por el Despacho Presidencial, obedeciendo a los intereses de grupos de poder nacionales y extranjeros.

El decreto se reproduce a continuación por su importancia histórica:4

Decreto Número 17

La Junta Revolucionaría de Gobierno,

CONSIDERANDO: que es imperativo e impostergable consolidar el triunfo de la Revolución del veinte de octubre, iniciada en la gesta cívica de junio y afirmar la obra revolucionaria en forma que garantice los justos anhelos del pueblo para lograr una efectiva libertad política, económica y religiosa y un estado de bienestar social de acuerdo con las exigencias de la época y los postulados de la Revolución;

CONSIDERANDO: que la centralización de los poderes del Estado en manos de un dictador irresponsable ha sido característica de todos los gobiernos anteriores con detrimento de los principios democráticos que propugnan todos los pueblos libres de la tierra; que el pueblo de Guatemala está resuelto a defender esos principios para hacerlos efectivos y evitar que se repita la farsa democrática en que hasta ahora hemos vivido;

CONSIDERANDO: que el centralizar en un solo hombre las facultades y poderes para gobernar, ha traído como consecuencia la desmedida ambición de mando, creando el tipo absurdo de presidente providencial que tiende a perpetuarse no obstante la prohibición constitucional absoluta, establecida para garantizar el principio de alternabilidad; que la institución de designados a la presidencia ha sido uno de los medios para que hombres sin escrúpulos burlen el sufragio y ha contribuido de manera eficaz a que individuos que no encarnan la genuina voluntad del pueblo, lleguen al poder y se mantengan en él;

CONSIDERANDO: que para mejor garantizar el principio de no reelección, además de la disposición constitucional tantas veces violada, es indispensable poner en manos del pueblo un medio más eficaz: el derecho de rebelión;

CONSIDERANDO: que el Ejército Nacional debe ser una institución vinculada al pueblo e identificada con él en sus aspiraciones democráticas, apolítica en su organización, guardián fiel de la Constitución de la República y defensor de la integridad territorial, pero nunca sostén de las dictaduras ni apoyo de la opresión;

CONSIDERANDO: que la organización del municipio a base de elección popular de sus componentes constituye una modalidad de la forma democrática de Gobierno, y que la institución de intendentes fue creada dictatorialmente como uno de los medios de centralización del Poder, para cimentar la opresión e impedir el libre ejercicio del sufragio;

CONSIDERANDO: que el funcionamiento orgánico de la democracia exige como condición primordial la aplicación de la ley sin privilegios irritantes; y que para que la Justicia llene las altas finalidades a que está llamada, se hace indispensable la autonomía del Poder Judicial, condición ineludible para la defensa del derecho contra la arbitrariedad;

CONSIDERANDO: que una de las cuestiones de más alta trascendencia para el futuro de Guatemala, estriba en la difusión de la cultura en todas sus formas; y que hasta ahora los gobiernos totalitarios que nos han regido han sido enconados adversarios de las manifestaciones del pensamiento, negando a la Universidad Nacional su condición de autónoma, que es indispensable para que pueda realizar su elevada misión;

CONSIDERANDO: que el sistema de sufragio mayoritario para elegir miembros de los cuerpos colegiados que establece la Carta Constitutiva deja sin representación en dichos cuerpos a las minorías organizadas en partidos políticos, con lo que a un sector de la opinión pública se le priva de intervenir en la gestión de los negocios del Estado; y que por tal razón debe reconocerse constitucionalmente la existencia de los partidos políticos que reúnan los requisitos que la ley determine;

CONSIDERANDO: que el sistema de sufragio que rige en Guatemala es imperfecto y constituye un mecanismo propicio para defraudar la voluntad del pueblo y que, por otra parte, no acepta las modernas tendencias que aspiran a conceder la ciudadanía a la mujer preparada para ejercerla;

CONSIDERANDO: que el peculado y la malversación de fondos del Erario ha sido vicio de las administraciones anteriores, sin que haya sido obstáculo para el enriquecimiento indebido de los altos funcionarios la existencia de disposiciones legales tendientes al resguardo de los haberes públicos; y que se hace indispensable el establecimiento de normas de moralidad y honradez para garantizar al pueblo, de manera efectiva, el manejo de los dineros que le pertenecen; POR TANTO, DECRETA:

ARTICULO 1.°- Se declaran principios fundamentales de la Revolución del veinte de octubre, los siguientes:

I.— Descentralización de los poderes del Ejecutivo y efectiva separación de los del Estado.
II.— Supresión de designados a la presidencia y substitución de éstos por un Vicepresidente.
III.— Alternabilidad en el poder, aboliendo la reelección y reconociendo al pueblo el derecho de rebelarse cuando se intente
IV.— Nueva constitución y organización del Ejército, que garantice en forma efectiva su posición apolítica y le permita desempañar la función, para que fue instituido, de defender la libertad, la Constitución y la integridad nacional, creando dentro de la nueva organización de éste una garantía efectiva para sus miembros a efecto de que su profesión quede instituída bajo bases sólidas que no puedan ser destruídas a capricho del gobernante, quien no tendrá ingerencia en la organización técnica ni profesional del mismo, la cual será delegada en el Consejo Superior del Ejército para obtener así la posición social y profesional que se merece.
V.— Organización democrática de las municipalidades mediante la elección popular de sus miembros.
VI.— Autonomía efectiva del Poder Judicial.
VII.— Autonomía de la Universidad Nacional.
VIII.— Reconocimiento constitucional de los partidos políticos de tendencia democrática, organizados conforme la ley, y representación de las minorías en los cuerpos colegiados de elección popular.
IX.— Sufragio obligatorio y voto secreto para el hombre alfabeto. Sufragio obligatorio y voto público para el hombre analfabeto, limitando su ejercicio a elecciones municipales. Reconocimiento de la ciudadanía a la mujer preparada para ejercerla.
X. — Efectiva probidad administrativa.

Los principios anteriores se consideran esenciales para consolidar la ideología de la Revolución del veinte de octubre y deberán incorporarse a la Constitución de la República. La reforma del principio III sólo podrá decretarse cuando lo resuelva así la Asamblea Nacional Legislativa, por el voto de las dos terceras partes de sus miembros, por lo menos; y aun así, la Asamblea Constituyente no podrá reunirse para conocer de reforma en tal caso, sino cuando hayan transcurrido doce años contados desde que se decretó. La reforma de los otros principios sólo podrá ser decretada transcurridos seis años desde la promulgación de la nueva Carta fundamental.

Artículo 2.°— Mientras se organiza el Poder Ejecutivo de acuerdo con la nueva Constitución que se dicte, la Junta Revolucionaria de Gobierno hará sus veces, y en ese concepto podrá dictar todas las disposiciones, acuerdos y decretos que a su juicio sean necesarios para consolidar los principios de la Revolución consignados anteriormente. La Junta durará en el ejercicio de sus funciones hasta el día quince de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco, fecha en que hará formal entrega del Poder al Presidente electo por la voluntad del pueblo.

Artículo 3°.— Ninguno de los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno podrá ser postulado candidato ni electo Presidente de la República para el próximo período constitucional. Esta prohibición, que constituye un compromiso irrevocable e ineludible de la Junta Revolucionaria de Gobierno para con el pueblo de Guatemala, se hace extensiva a sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, y a los miembros del Gabinete.

Artículo 4°. Para el mejor desempeño de sus funciones ejecutivas, la Junta Revolucionaria de Gobierno actuará con el número de Secretarios que considere conveniente a la buena organización de la administración pública.

Artículo 5°.— Todos los contratos y tratados internacionales debidamente aprobados y llevados a cabo de conformidad con la ley serán respetados por la Junta Revolucionaria de Gobierno y conservarán su plena validez jurídica.

Artículo 6°.— Mientras entra en vigor la nueva Constitución, las municipalidades de la República continuarán organizadas en la forma en que se encuentran actualmente.

Artículo 7°.— Practicadas las elecciones presidenciales, el Presidente electo tomará posesión de su cargo el día quince de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco.

Artículo 8°.— La nueva Carta fundamental de la República deberá ser promulgada a más tardar el cinco de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco, a efecto de que entre en vigor y sea jurada por el Presidente de la República en el momento en que tome posesión de su cargo.

Artículo 9°.— El presente Decreto entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Diario oficial y de él se dará cuenta a la Asamblea Nacional Legislativa en sus próximas sesiones extraordinarias.

Dado en el Palacio nacional: en la ciudad de Guatemala, a los veintiocho días del mes de noviembre de mil novecientos cuarenta y cuatro.

Comuníquese y cúmplase.

        • Francisto Javier Arana
        • Jacobo Arbenz
        • Jorge Toriello
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Juan Córdova Cerna
        • El Secretario de Estado en el Despachode Relaciones Exteriores, E. Muñoz Meany
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Educación Pública, Jorge Luis Arriola
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Rafael Pérez de León
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, Gabriel Orellana, h
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Agricultura, Pedro G. Cofiño
        • El Delegado de la Junta Encargado del Despacho de Guerra, Francisco J. Arana
        • El Secretario de Estado sin Cartera, F. Silva Peña4

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República  I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 73-76.
  2. Móbil, José Antonio (2010). La Década Revolucionaria 1944-1954. Guatemala: Serviprensa Centroamericana. ISBN 978-9929-554-42-9.
  3. Estrada Paniagua, Felipe (1908) Recopilacion de las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. pp. 253-254.
  4. Junta Revolucionaria de Gobierno (28 de noviembre de 1944). Decreto 17.  Guatemala: Tipografía Nacional.

31 de mayo de 1946: retiran despachos de general a Ubico

El Congreso de la República retira el cargo de general de Brigada y de División al ciudadano Jorge Ubico.

31mayo1946
Retrato del general Jorge Ubico en 1931.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del general Jorge Ubico es considerado como un período en el que el orden y la legalidad imperaban en Guatemala.   No se discute que durante el gobierno ubiquista era mucho el orden, principalmente en los centros urbanos, así como en la repartición de jornaleros para los trabajos en las fincas e ingenios, y el suministro de trabajadores para las empresas transnacionales United Fruit Company e International Railways of Central America.  Pero la cuestión de la legalidad es diferente.

Al igual que sus predecesores en los gobiernos liberales, Ubico fomentó la economía nacional por medio de leyes que suministraban mano de obra prácticamente gratuita a las fincas cafetaleras, leyes que, dicho sea de paso, lo ayudaban económicamente a él mismo, ya que era un importante cafetalero con una propiedad de 25 caballerías en la Hacienda de San Agustín Las Minas, que heredó de su padre,  el licenciado Arturo Ubico Urruela.1-3  Las leyes hechas a favor del sector cafetalero le permitieron recuperar la economía nacional, que estaba en la ruina cuando asumió el poder el 14 de febrero de 1931, pero a cambio del empobrecimiento de la mayoría indígena del país el cual quedó una posición de servidumbre.4,5

El licenciado Arturo Ubico había aumentado su fortuna gracias a la enorme influencia que tuvo en los gobiernos liberales desde la época de J. Rufino Barrios hasta la del licenciado Manuel Estrada Cabrera; de hecho, fungió como Ministro y Embajador de Barrios, y luego presidente de la Asamblea Legislativa durante algunos períodos durante los gobiernos de Manuel L. Barillas y de José María Reina Barrios, y luego durante los veintidós años completos que el gobierno cabrerista.6  De hecho, fue gracias a la influencia de su padre que Jorge Ubico ascendió rápidamente en el ejército, a pesar de haber dejado sus estudios en la Escuela Politécnica tras cursar solamente tres semestres.7

Otra ilegalidad que se le atribuye al gobernante guatemalteco es la que relata el escritor Efraín de Los Ríos, en su obra «Ombres contra Hombres«, en donde acusa al general Ubico de haber promovido el despojo de propiedades por medio de testaferros, entre los que se encontraba el Jefe de la Policía, coronel Roderico Anzueto Valencia.  De los Ríos pasó diez años en prisión durante el régimen ubiquista por intentar hacer púbica esta acusación en 1934.8 De Los Ríos documentó en su libro las torturas a las que eran sometidos los prisioneros en la Penitenciaría Central, especialmente los presos políticos, métodos que son comparables a los que describieron los que fueron perseguidos durante el gobierno del general J. Rufino Barrios9 y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.10

Ubico renunció a la presidencia el 1 de julio de 1944, y se retiró a la vida privada, pero salió al exilio luego de la revolución del 20 de octubre de 1944 que derrocó al general Federico Ponce Vaides.  Ubico se fué a Nueva Orleáns, en donde tenía su sede principal su principal aliado durante su régimen: la United Fruit Company. Y el 31 de mayo de 1946, el Congreso de la República despojó al expresidente Jorge Ubico de los grados de general de división y de brigada por medio del decreto 245, que dice:

Decreto Número 245

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que es pública y notoria la indignidad del general Jorge Ubico, quien en el ejercicio de la presidencia violó la Constitución de la República entonces vigente, al continuar en la primera magistratura por más tiempo del que establecía el artículo 66 de la Carta Magna; 

que mantuvo durante todo su gobierno al país sumergido en la más oprobiosa de las dictaduras al extremo de incomunicarlo con el exterior y limitar en forma arbitraria la salida de los guatemaltecos; 

que segó la vida de muchos ciudadanos sin más razón que su capricho personal y con absoluto desprecio de la ley;

que valiéndose de la preeminencia que se derivaba de su posición, con amenazas y en forma coactiva, arrebató por precios irrisorios el patrimonio de algunos ciudadanos; 

y que cometió, además de estas violaciones otras de las que dió fehaciente testimonio la conciencia ciudadana en la gesta cívica de junio, razones todas que a juicio del Congreso hacen a Jorge Ubico, indigno de pertenecer al Ejército Nacional de la Revolución.

Considerando: que el consejo superior de la Defensa Nacional en cumplimiento del artículo 4°. de las Disposiciones transitorias de la Ley constitutiva del Ejército, Decreto número 116, ha pedido a este Congreso la cancelación de los grados de general de división y de brigada de los ciudadanos siguientes: Daniel Corado Ruiz, Gustavo Wyld Ospina, Sarbelio Castillo González y Nicolás de León López; de Brigada a los ciudadanos: José Domingo Juárez Aragón, David H. Ordóñez Peralta, Daniel Antonio Montenegro Morales, Federico Ponce Vaides, y Serapio Monroy Cuyún, por no haber ascendido por riguroso escalafón, ni haber llenado el tiempo requerido por la ley y además, porque se les considera indignos de pertenecer al Ejército nacional Revolucionario;

Considerando: que la Constitución vigente al decretarse el ascento a general de los nombrados ciudadanos, establecía un tiempo mínimo de servicios militares prestados a la Nación de veinte y veintidós años para general de brigada y de división, respectivamente, y las leyes de la materia exigían la obtención de los despachos por riguroso escalafón, extremos éstos que no han sido cumplidos según consta en los archivos del Estado mayor general del Ejército;

Considerando: que los ciudadanos generales de brigada Federico Ponce Vaides y Serapio Monroy Cuyún aun cuando obtuvieron su grado de conformidad con la ley, se consideran indignos de pertenecer al Ejército por sus actuaciones públicas manifiestamente atentatorias contra los preceptos constitucionales y por haber faltado a su honor de militares desprestigiando a la institución armada a la cual pertenecen;

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se cancelan los grados de general de brigada y de división al ciudadano Jorge Ubico».

Artículo 2°. Se cancelan los grados de general de división y de brigada a los ciudadanos: Daniel Corado Ruiz, Gustavo Wyld Ospina, Sarbelio Castillo González, Roderico Anzueto Valencia y Nicolás de León López

Artículo 3°. Se cancela el grado de general de brigada de los ciudadanos José Domingo Juárez Aragón, David H. Ordóñez Peralta, Daniel Antonio Montenegro Morales, Federico Ponce Vaides y Serapio Monroy Cuyún.

Artículo 4°. Se derogan los Decretos legislativos números 1076, 1200, 1602, 1798, 1802, 2213, 2214, 2217, 2220, 2224, 2228, 2421, 2422, 2431, 2432 y 2452;a y el artículo 2° del Decreto legislativo número 1048, en lo que se refiere al ciudadano Jorge Ubico.b

Artículo 5°. El presente Decreto entrará en vigor el día siguiente de su publicación en el Diario oficial.c

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.  

Dado en el Palacio del Congreso: en la ciudad de Guatemala, a los treinta y un días del mes de mayo de mil novecientos cuarenta y seis, año segundo de la Revolución.

      • Gerardo Gordillo Barrios, presidente
      • J.G. Prem, secretario
      • Ricardo Asturias Valenzuela, secretario

Palacio Nacional: Guatemala, diez de julio de mil novecientos cuarenta y seis.

Comuníquese y cúmplase.

El Ministro de la Defensa Nacional,

Para entonces el general Ubico estaba sumido en una profunda depresión, y falleció poco después. Pero tras la contrarrevolución de 1954, Ubico fue reinstaurado en el Ejército de Guatemala y durante el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia se hicieron las gestiones pertinentes ante el Gobierno de los Estados Unidos para repatriar sus restos. Cuando el avión Boeing 707 de la línea aérea Pan American en que se transportaba su féretro ingresó al espacio aéreo guatemalteco fue escoltado por la cuadrilla Quetzal de la Fuerza Aérea de Guatemala hasta aterrizar en el Aeropuerto Internacional La Aurora; desde allí fue transportado en hombros de antiguos oficiales y correligionarios y fue objeto de varios homenajes. Finalmente, fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en una tumba muy sencilla.


NOTAS:

  • a. Estos son los decretos de la Asamblea Legislativa en los que se les confirieron los grados de general de brigada y de división a los ciudadanos mencionados en este decreto.
  • b. Decreto de la Asamblea legislativa en el que se le confirió el grado de general a Jorge Ubico.
  • c. Publicado el 15 de julio de 1946.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 310-315 y 345.
  2. Estrada Paniagua, Felipe (1 de febrero de 1907) Votos por la educación popular. Guatemala: La Locomotora. II (24). p. 1.
  3. – (1908). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901XIX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 124-125.
  4. Ubico Castañeda, Jorge (1933). Decreto 1974. Ley de Vialidad. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. p. 5-7.
  6. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118.
  7. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia. p. 43.
  8. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  9. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales. pp. 3-14.
  10. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  11. Congreso de la República (1946). Decreto del Congreso número 245. Guatemala: Congreso de la República de Guatemala. 
  12. Méndez, Rosendo P. (1949). Recopilación de Leyes de Guatemala 1946-1947 LXV. Guatemala: Tipografía Nacional.  pp. 697-698.