21 de diciembre de 1949: la «Ley de arrendamiento forzoso»

Durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo se emite el decreto 712, conocido como la «Ley de arrendamiento forzoso»

21diciembre1949
Vistas de las entonces nuevas plantaciones de café en Guatemala en 1875. Grabados realizados con base en fotografías tomadas por Eadweard Muybridge. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La cuestión de la tenencia de la tierra en Guatemala ha sido un tema complicado desde la época colonial.  Durante la dominación española las grandes órdenes regulares de la Iglesia Católica eran propietarias de enormes haciendas, en donde utilizaban la mano de obra de los indígenas que vivían en las doctrinas a su cargo, y la de esclavos negros que habían hecho venir para el efecto. Por otra parte, los criollos hacendados habían heredado las encomiendas de los conquistadores, y los criollos aristócratas en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y en la Nueva Guatemala de la Asunción se encargaban de comercializar los productos de los hacendados con la península española, obteniendo grandes ganancias e influencia política en el proceso.  Los indígenas por su parte, si bien no poseían terrenos propios, sí tenían tierras ejidales comunitarias en todos los poblados en donde estaban las doctrinas y encomiendas.1

Luego de la Independencia, el sistema de tenencia de tierra no cambió, pero sí lo hizo el poder de los criollos hacendados, quienes hartos de la dominación de los aristócratas, se rebelaron en contra de ellos, utilizando como excusa el golpe de estado dado a Juan Barrundia en el Estado de Guatemala en septiembre de 1826.  Allí se inició la Guerra Civil Centroamericana, en la que los criollos hacendados, aglutinados en el partido liberal, utilizaron la bandera de la Ilustración para  atarcar a los religiosos y a los aristócratas, esto últimos agrupados en el partido conservador.2

Tras la victoria de los liberales en 1829, los aristócratas y los religiosos fueron expulsados de Centroamérica,3 y las grandes fincas de los frailes pasaron a manos de los hacendados liberales, quienes las vendieron o arrendaron a los ingleses que los habían apoyado durante la guerra civil.1 Esto, junto con el impuesto personal para los campesinos y las leyes anticlericales que se impusieron hiceron que estallara una revolución campesino-católica contra el gobierno del Dr. Mariano Gálvez, quien fue derrocado en 1838 y sustituido por Mariano Rivera Paz, quien se alió con los conservadores que regresaron de su exilio.4

Los conservadores también hicieron negocios con los ingleses y dieron concesiones a los belgas en Izabal,5 pero la estructura de la tenencia de la tierra no se modificó significativamente.1 No fue sino hasta después del triunfo de la Revolución Liberal de 1871 que las leyes se reformaron drásticamente ya que se introdujo la producción del café a gran escala, lo cual requería de grandes extensiones de tierra y de una cantidad considerable de mano de obra barata.  De esta forma, tras expulsar nuevamente a los frailes y confiscar sus bienes,6 también se subastaron las tierras ejidales y comunes de las poblaciones indígenas, resultando en la formación de grandes fincas cafetaleras, que pasaron a manos de los colaboradores del general presidente J. Rufino Barrios y a las del mismo gobernante.7

El sistema de tenencia de la tierra se mantuvo sin mayor alteración durante los gobiernos liberales que se sucedieorn hasta 1944, y fue hasta en el gobierno del Dr. Juan José Arévalo que se empezaron a hacer pequeños cambios en la estructura de la misma.8 La constitución de 1945 era muy diferente a la constitución de 1879,9 bajo la cual se formaron las fincas cafetaleras en el país, ya que en 1945 se declaró que era responsabilidad del Estado desarrollar actividades agrícolas, y que los beneficios de las mismas deberían ir a los productores. De hecho, el artículo 90 de esta Constitución indicaba que la propiedad privada debía ser reconocida y garantizada solamente si la misma llenaba su función social.9 Además, estipuló la expropiación cuando fuera de beneficio público, la abolición de los contratos de servidumbre en las fincas (establecidos por el Reglamento de Jornaleros de Barrios10 y las leyes de Vagancia y de Vialidad de Ubico11), y la autorización de la organización y sindicalización de los campesinos y jornaleros. Es decir, con un marco constitucional favorable a los campesinos, se pudieron promulgar leyes con la finalidad de aliviar la situación de la población campesina. De esta forma, en 1945 se puso en vigor la Ley de Titulación Supletoria, que establecía un mecanismo por medio del cual el título de propiedad de la tierra trabajada durante diez años por lo menos, podía ser concedido a aquellos que la habían trabajado12 y, por otra parte, en 1947 fue aprobado el Código de Trabajo, que prohibía la sindicalización en la fincas que tuvieran menos de treinta trabajadores, pero lo permitía en las grandes plantaciones.13

El 20 de diciembre de 1949, tras un temporal que daño la agricultura nacional, el gobierno aprobó  el Decreto Legislativo No. 712, llamado «Ley de arrendamiento forzoso«, la cual obligaba a los propietarios que hubiesen dado parcelas en arrendamiento durante los últimos cuatro años a seguir arrendándolas por dos años más, así como exigía a los prpoiertarios a arrendar tierras ociosas y a no cobrar más del 5 por ciento del valor de la cosecha que se obtuviera.8 Aquel fue el primer intento de realizar una reforma agraria en el país, la cual fue impulsada a mayor escala poco tiempo después por el régimen del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y que eventualmente le costaría la presidencia en 1954, ya que aquella reforma agraria no solamente afectó a los terranientes locales sino que a la mayor propietaria de tierra en el país: la compañía transnacional estadounidense United Fruit Company.14

A continuación se reproduce la sección de los considerandos de aquella ley aprobada el 21 de diciembre de 1949, por su importancia histórica:15

Decreto Legislativo No. 712

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que es notoria la resistencia de algunos propietarios de fincas rústicas a seguir dando parcelas en arrendamiento a labriegos que han probado plenamente su capacidad para hacer producir la tierra y para responder a sus compromisos contractuales. Que esta negativa de parte de los propietarios, sólo obedece a un concepto excesivo del derecho de propiedad, tanto más dañino para los intereses colectivos cuanto que por costumbre han venido dando en arrendamiento sus tierras, las cuales sólo se han hecho productivas mediante el trabajo de los susodichos labriegos;

Considerando: que algunos propietarios de fincas rústicas, por razones y en circunstancias similares a las ya mencionadas, están expulsando a los labriegos de parcelas que arriendan desde hace varios años, ya por vías de hecho o por procedimientosjudiciales;

Considerando: que los menoscabos ocasionados a la República con motivo del recién pasado temporal hacen imperativa una política de fomento intensivo y extensivo de la producción agrícola, política que compete orientar al Estado de conformidad con el artículo 88 de la Constitución, en beneficio primordial de los que hacen producir la tierra y por ende, contribuyen más directamente al acrecentamiento de la riqueza nacional;

Considerando: que están plenamente establecidos la necesidad y utilidad públicas, y el interés nacional que median para limitar el derecho de propiedad privada de algunos propietarios de fincas rústicas que al pretender dejarlas improductivas en una época de emergencias serias como la actual, no hacen cumplir a esas fincas con su función social, según el espíritu del artículo 90 de la Constitución de la República.15


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871  (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  5. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union»Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  6. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 117-123.
  7. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. pp. 1-26.
  8. Godínez Juárez, Ingrid Elizabeth (2014). Análisis jurídico del fideicomiso de apoyo financiero para los productores del sector cafetalero guatemalteco, otorgado a favor de la comunidad agraria Chocolá del municipio de San Pablo Jocopilas en el Departamento de Suchitepéquez. Guatemala: Universidad Mariano Gálvez, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. pp. 40-41.
  9. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  10. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  11. Ubico Castañeda, Jorge (1933). Decreto 1974. Ley de Vialidad. Guatemala: Tipografía Nacional.
  12. Gobierno de Guatemala (1945). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala 1944-1945, LXIII, Tipografía Nacional, Guatemala, pp. 444-445.
  13. Colmenares Arandi, Rodolfo (2007). Código de Trabajo, 1947-2007. Edición conmemorativa. Guatemala: Ministerio de Trabajo y Previsión Social. p. 1.
  14. Árbenz, Jacobo; Fortuny, José Manuel (1954). «Discurso de renuncia de Árbenz (audio)». YouTube
  15. Congreso de la República de Guatemala (1949). Ley de Arrendamiento Forzoso. Decreto Legislativo No. 712. Guatemala: El Guatemalteco.

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13 de noviembre de 1951: restablecen municipio de Canillá

El gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán eleva nuevamente a Canillá a la categoría de municipio luego de que la perdiera por las medidas de austeridad del gobierno del general Jorge Ubico.

13noviembre1951
El municipio de Canillá en el departamento de Quiché en 2006. En el recuadro, el coronel Jacobo Arbenz Guzmán, presidente de la República cuando Canillá fue elevado nuevamente a la categoría de municipio. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego de la conquista española en 1524, las referencias de Canillá fueron muy escasas en los siglos XVI y XVII. No fue sino hasta 1768, cuando el entonces arzobispo de Guatemala, doctor Pedro Cortés y Larraz, anotó algunos apuntes sobre la región cuando realizó su visita pastoral a su diócesis. En ese entonces, llegó a la entonces cabecera de parroquia de San Andrés Sahcabahá (San Andrés Sajcabajá), y reportó a Canillá de la siguiente forma: «Se da en un rancho llamado Caniliá y aunque aparece alguna llanura, como de media hora, pero es tierra aridísima y un laberinto de barrancos profundísimos a un lado y otro de la senda; luego se cruza el río Cacux, que lleva bastante caudal y corre de sur a norte«. Cortés y Larraz llama rancho a Canillá para indicar que en esa época todavía no había sido reducido a poblado (fuera para algún terrateniente criollo o para una doctrina eclesiástica), mientras que los «barrancos profundísimos» se deben a que el lugar está enclavado en la Sierra de Chuacús.​1

Canillá quedó junto con San Andrés Sajcabajá en el vasto departamento de Totonicapán/Huehuetenango luego de la Independencia de Centroamérica, y allí se mantuvo durante los gobiernos conservadores. Posteriormente, tras el triunfo de la Reforma Liberal en 1871, el presidente de facto provisiorio Miguel García-Granados y Zavala dispuso crear el departamento de Quiché para mejorar la administración territorial de la República, dada la enorme extensión del territorio de los departamentos de Totonicapán/Huehuetenango y de Sololá/Suchitepéquez; de esta cuenta, el 12 de agosto de 1872 Caniyá —como se le decía entonces— pasó a formar parte del nuevo departamento de Quiché.​2 La sección del decreto No.72 que se refiere a Canillá es la siguiente:

    1. Se establece un nuevo Departamento, que denominará Quiché, cuya cabecera es la villa de este nombre.
    2. Componen este departamento las poblaciones siguientes: Joyabaj, Lemoa, Santo Tomás Chichicastenango, Chinic, Chiché, San Pedro Jocopilas, San Andrés Joyabajá, Cunem, San Miguel Uspantán, Cotzal, Chujuyup, Patzité, San Bartolo Jocotenango, Sacapulas, Nebaj, Chajul, Caniyá y Sacualpa.​2

En el Censo de Población del 31 de octubre de 1880, Canillá aparece como aldea del municipio de San Andrés Sajcabajá, descrito de la siguiente forma: «Canillá, aldea del departamento del Quiché, dista de Santa Cruz del Quiché, su cabecera, 13 leguas; 607 habitantes, quienes se dedican en su mayor parte a trabajos agrícolas; en el municipio no existen industrias principales que puedan catalogarse como tales.«​​3

Canillá fue erigido a municipio por medio del acuerdo gubernativo del gobierno del general presidente Manuel Lisandro Barillas el 21 de marzo de 1893, el cual decía:​4

«Apareciendo el expediente formado a iniciativa de la aldea denominada Canillá, en el departamento de Quiché, que reúne todos los requisitos exigidos por la ley para poder ser constituida en municipio independiente de San Andrés Sajcabajá, como lo solicitan con apoyo del Jefe Político respectivo y del Fiscal del Gobierno;

El Presidente Constitucional de la República,

Acuerda:

Acceder a la referida solicitud; y faculta al Jefe Político departamental para que dicte todas las disposiciones conducentes a la instalación de la nueva municipalidad con el personal que el decreto número 214 determina.

      • Manuel Lisandro Barillas4

Cuando el general Jorge Ubico asumió la presidencia de la República el 14 de febrero de 1931, se encontró con un país sumido en una profunda crisis económica derivada de la Gran Depresión que se inició en 1929 y que afectaba a la economía mundial. De esta cuenta, emprendió un agresivo plan económico de austeridad y a partir de 1935, restructuró la división administrativa de la República; para esto suprimió varios departamentos y municipios, los cuales fueron integrados a sus vecinos. Por esta razón, Canillá fue suprimido por acuerdo gubernativo del 26 de agosto de 1936 y anexado como aldea al de San Andrés Sajcabajá.​5

Cuando los gobiernos revolucionarios se hicieron con el poder tras la revolución de octubre de 1944, la situación económica que recibieron era mucho mejor, debido a la efectiva gestión del general Ubico. Por eso, poco a poco fueron restableciendo muchos de los municipios que habían sido suprimidos en 1935 y 36, y según acuerdo gubernativo del gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán del 13 de noviembre de 1951, que decía:5

«Se restablece el municipio de Canillá en las mismas condiciones en que se encontraba el 26 de agosto de 1936, en que fue anexado a San Andrés Sajcabajá y que la de esta última, con intervención de la Gobernación departamental, hiciera constar en acta detalladamente los límites, y presentar los planos a la Dirección General de Estadística para los efectos del registro territorial.»​5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cortés y Larraz, Pedro (1770). Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala. Guatemala: Diócesis de Guatemala. ISBN 9788400080013. ISSN 0589-8056.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  3. Gobierno de Guatemala (1895). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1893-94 XII. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  5. Chimaltenango en línea (s.f.). «Canillá». Chimaltenango.org. Archivado desde el original el 23 de mayo de 2014.

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8 de noviembre de 1949: Costa Rica decreta la abolición definitiva del ejército

La nueva constitución de Costa Rica, decreta la abolición definitiva del ejército de ese país luego de una fallida invasión contra el presidente de Nicaragua Anastasio Somoza

8noviembre1949
Monumento a José Figueres Ferrer en Costa Rica, en conmemoración de la abolición del ejército de su país. En el recuadro, Figueres Ferrer durante su primera presidencia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La desaparición del ejército costarricense está directamente relacionada con el movimiento revolucionario que se produjo en Guatemala en 1944. En ese año, los gobiernos militares dictatoriales de Hernández Martínez en El Salvador y el de Jorge Ubico en Guatemala fueron derrocados entre mayo y junio y el gobierno de Guatemala tuvo un cambio dramático el 20 de octubre de ese año cuando una revolución cívico-militar derrocó al presidente interino, general Federico Ponce Vaides.1

Tras las elecciones presidenciales del 17 al 19 de diciembre de 1944, llegó al poder el doctor Juan José Arévalo Bermejo, quien invitó a varios líderes pro-democráticos de Centroamérica y El Caribe a visitar su país, quienes eventualmente suscribieron documento conocido como el «Pacto del Caribe» el 17 de diciembre de 1947 en la Ciudad de Guatemala.2

El Pacto del Caribe señalaba que los miembros integraban una red “de grupos representativos de la República Dominicana, Nicaragua y Costa Rica […] Una vez derrocados los dictadores, los recursos de las naciones liberadas servirán para reforzar nuestro común esfuerzo. […] Todos los grupos representativos de los pueblos oprimidos del Caribe serán invitados para unirse a este pacto, para que así también –con nuestra ayuda– puedan liberar sus propios países”.3

Entre los que asistieron a aquella primera reunión de la Legión Caribe estuvo el costarricense José Figueres Ferrer, quien había tenido que salir al exilio en 1942, durante la presidencia de médico Rafael Ángel Calderón Guardia, luego de que las fuerzas policiales lo detuvieran durante un discurso radiofónico en el que criticaba duranmente al gobierno. Figueres Ferrer se fue a México, en donde estuvo hasta 1944, y luego regresó a Costa Rica cuando Calderón Guardia entregó el poder a Teodoro Picado Michalski, que gobernó de 1944 a 1948 bajo el control de los partidarios de Calderón y del Partido Comunista. Luego, en 1945, Figueres Ferrer contribuyó a la fundación del Partido Social Demócrata (PSD). y en 1947 participó de la convención de los sectores de oposición política al calderonismo, aunque fue derrotado por Otilio Ulate Blanco, en la postulación para la candidatura presidencial por la coalición con el Partido de Unión Nacional (PUN) en las elecciones de febrero de 1948. En aquellas elecciones también se postuló Calderón Guardia, que aspiraba a ser electo presidente para un segundo término.3 Ese mismo año, tras la reunión en Guatemala, Figueres Ferrer obtuvo apoyo para organizar una fuerza armada irregular de 700 mercenarios, que logró controlar algunas áreas rurales, pero no pudo pasar de allí.4

En ese momento, el ambiente era muy tenso en Costa Rica debido a las acusaciones mutuas entre los oficialistas y la oposición sobre un posible fraude electoral, aunado a los llamamientos que hacía Figueres Ferrer desde sus posiciones en el interior del país. El Gobierno en un intento de apaciguar los ánimos, decidió dejar en manos de la oposición la organización de los comicios en los que resultó provisionalmente electo el candidato opositor, Ulate Blanco. Sin embargo, antes de poder confirmar con el conteo manual el resultado, la sede en donde se encontraban los votos -el Colegio Superior de Señoritas- se incendió en forma sospechosa por lo que el doctor Calderón Guardia presentó al Congreso una demanda de nulidad de las elecciones presidenciales, aunque no de las legislativas, en las que sus partidarios sí habían obtenido mayoría. El 1 de marzo el Congreso, donde la alianza de calderonistas y comunistas tenía mayoría, anuló las elecciones presidenciales detonando una guerra civil, en las que los mercenarios del Ejército de Liberación Nacional de Figueres Ferrer entraron finalmente en acción.4

Una de las primeras acciones realizadas por las fuerzas mercenarias fue tomar el aeropuerto de Pérez Zeledon, con el fin de establecer un puente aéreo con Guatemala, por medio del cual hombres y armas de la Legión Caribe y armas del ejército Guatemalteco pudieran ser transportadas a Costa Rica para ayudar a la causa de los rebeldes. Miguel Ángel Ramírez Alcántara, exiliado dominicano y miembro prominente de la Legión Caribe, fue el líder del estado mayor de aquella fuerza mercenaria del Ejército de Liberación Nacional.4

Figueres Ferrer estaba ansioso por irrumpir en la vida política con un proyecto de modernización que modificaría el orden social agroexportador que se mantenía desde la Independencia. Si bien ya había habido algunas reformas sociales iniciadas por Calderón Guardia, (por ejemplo, la creación de la asistencia social, la aprobación del Código de Trabajo y otras más, todas inspiradas en el «New Deal» del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt). El pacto Ulate-Figueres, firmado tras el triunfo de los rebeldes el 1 de marzo de 1948, permitió que Figueres Ferrer fuera el Secretario de Relaciones Exteriores, puesto en el que declaró el rompimiento de relaciones diplomáticas con el gobierno de Trujillo en la República Dominicana. Poco después, Figueres Ferrer encabezaría una Junta de Gobierno que se extendió durante los próximos dieciocho meses y que dió origen a la fundación de la Segunda República de Costa Rica.3,4

Antes de que finalizara la guerra civil, Figueres se había comprometido con los comunistas a respetar las reformas sociales de Calderón, para la gran frustración de las élites cafetaleras. La junta de gobierno estableció el monopolio estatal de los depósitos bancarios y nacionalizó los bancos. Y ya en el poder, Figueres Ferrer decidió apoyar el derrocamiento de Anastasio Somoza García en Nicaragua, pero los mercenarios de la Legión Caribe tuvieron una conducta indisciplinada que fue advertida por la prensa internacional, despretigiando el movimiento revolucionario. Entonces, en diciembre de 1948 Somoza organizó una invasión a Costa Rica, y Figueres Ferrer tuvo que recurrir ante la Organización de Estados Americanos para buscar una salida pacífica. Como parte de los compromisos, Figueres devolvió las armas al gobierno de Guatemala, devolvió a algunos exiliados nicaragüenses, renunció a la Legión Caribe y tuvo que abolir al ejército costarricense.4

Aquellas armas devueltas a Guatemala provocaron una fractura irremediable en el gobierno guatemalteco. El gobierno del Dr. Arévalo Bermejo había apoyado con ellas a la invasión contra la República Dominicana por parte de las fuerzas de la Legión Caribe, pero como ésta fracasó rotundamente, las armas quedaron decomisadas en Guatemala, primero en el Puerto de San José, y luego en la residencia presidencial «El Morlón» en Amatitlán. El Jefe de las Fuerzas Armadas, coronel Francisco Javier Arana, fue a revisar la condición de aquellas armas el 18 de julio de 1949, y murió tratando de evitar que lo capturaran los hombres del ministro de la Defensa, coronel Jacobo Arbenz Guzmán, a quienes había enviado el Arbenz por orden del presidente, luego de que Arana había exigido a Arévalo que este cambiara a todo su gabinete por personas de su confianza. Tras la muerte de Arana, se produjeron fuertes combates contra el presidente Arévalo por los militares leales al fallecido jefe, pero finalmente las fuerzas arbencistas se impusieron.5

Mientras tanto en Costa Rica, la medida de abolir el ejército fue confirmada en el artículo 12 de la Constitución del 8 de noviembre de 1949, la cual entró en vigor el mismo día que la Junta de Gobierno entregó el poder a Utilio Olate Blanco. Figueres Ferrer gobernó Costa Rica nuevamente de 1953 a 1958 y de 1970 a 1974, en ambos casos llegando al poder por medio de elecciones.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  2. Monge Alfaro, Carlos (1980). Historía de Costa Rica 16a. edición. Cota Rica: Imprenta Trejos. pp. 298-299
  3. Rovira Mas, Jorge (2017). José Figueres Ferrer. En Enciclopedia Latinoamericana.
  4. Aguilar Bulgarelli, Oscar (1974). Costa Rica y sus Hechos Políticos de 1948. San José, Costa Rica: EDUCA.
  5. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution». Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 527-552.

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5 de noviembre de 1950: fracasa revuelta de Castillo Armas

El coronel Carlos Castillo Armas lidera una fracasada revuelta para tomar la base militar de La Aurora

5noviembre1950
Edificio de la antigua Penitenciaría Central, construida por el gobierno del general J. Rufino Barrios y que operó hsata la década de 1960. Allí estuvo prisonero el coronel Castillo Armas (en el recuadro) tras el fallido ataque a la Base Militar «La Aurora». Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El coronel Carlos Castillo Armas era un militar fiel al coronel Francisco Javier Arana, y tras la muerte de éste a manos de miembros del gobierno del Dr. Juan José Arévalo que estaba dirigidos por el Ministro de la Defensa, el coronel Jacobo Arbenz en 1949, empezó a complotar contra los gobiernos revolucionarios.  Tras laborar como director en la Escuela Politécnica, Carlos Castillo Armas lideró su primera incursión armada el 5 de noviembre de 1950, cuando en compañía de cien civiles, todos ellos sin ningún entrenamiento, intentó tomar la Base Militar «La Aurora«. 

Los apologistas de la Liberación, como el escritor Mario López Villatoro, embellecieron aquella fracasada rebelión comparando, sin querer, a los métodos los gobiernos revolucionarios con los de los presidentes liberales que los antecedieron (en especial a los brutales métodos judiciales y carcelarios del general J. Rufino Barrios,1 del licenciado Manuel Estrada Cabrera2 y del general Jorge Ubico3):

«Una inolvidable tarde del 5 de noviembre de 1950, a la cabeza de cien patriotas, se rebela en armas y asalta casi sorpresivamente el primer cuartel denominado «Base Militar», tenido como una especia de ciudadela de la Revolución. Se aseguraba contar con simpatizantes del movimiento en el interior de la fortaleza, pues el sentimiento de repudio hacia el gobierno descabellado de Arévalo, había invadido todos los ámbitos de la República; lo cierto es que cuando los primeros guardias reaccionan y se sacuden del natural atolondramiento, suenan los primeros disparos y entonces se entabla el tiroteo, que tomara desprevenidos a los jefes del mencionado cuerpo castrense.

De los cien ciudadanos valerosos y heróicos, fueron sacrificados veintuno, escapando el resto y siendo atrapados irremediablemente entre la furia de la sodadesca que disparaba a la ciega; entre los ametrallados que quedaron tendidos en los patios dados por muertos, debido a la forma en que fueron atacados, a fuerzas misteriores, a designios impenetrables del Supremo Hacedor, todavía permanecían vivos tres hombres que han pasado ya a la historia: Carlos Castillo Armas, Mario Arrivillaga y José Segundo Mancio, como supervivientes para relatar la grandeza de esa aventura con la cual está marcado con signos de sacrificio el camino a seguir para la liberación de la patria del quetzal.

Trasladados al Hospital para la autopsia de ley descrubre el médico forense que vivían tres hombres, gravemente heridos; se da el parte urgente a la Presidencia de la República y los matarifes del comunismo opinaban que se liquidara sin ningún escrúpulo a los traidores reaccionarios, según ladraban en el delirio de su ira; pero contra todo lo anhelado por los insensatos se procede a la curación de tales guatemaltecos, siendo traslados a la Penitenciaría Central.

Y es aquí donde Carlos Castillo Armas, resignado a su suerte, pero con fe profunda en sus compatriotas y en medio de la pesadumbre por la desaparición de sus valientes compañeros sacrificados por la redención de Guatemala, alimenta la segunda fase de la gran operación.  Se gesta el primer episodio de una odisea, consistente en escapar de la cueva de los lobos marxistas e ir a comenzar de nuevo la batalla y es así como un 11 de junio d 31952, logra fugarse del centro penitenciario en compañía de otros recluidos abnegados y dispuestos a todo por servir a la Patria.   Ante la expectación pública, y la tormenta de comentarios a cual más variados y contradictorios que se desata en el ambiente, Castillo Armas se ve protegido por la embajada de Colombia adonde fuera en busca de asilo inesperadamente«.4

Por su parte, el escritor revolucionario Manuel Galich describió así los hechos:

«A los 7 meses de haber consumado el asalto a la base militar, de 1950, Carlos Castillo Armas continuaba guardando prisión, rodeado de consideraciones por los jefes del penal.  Pendía sólo la sentencia por los delitos de sedición y rebelión, y sus comunicaciones con el exterior eran expeditas.  En el Gobierno ya nadie se acordaba más de él, porque existían problemas de mucho mayor interés nacional y porque, consignado a los tribunales de justicia, el Ejecutivo no lo consideraba asunto de su incumbencia.

A cargo de los jefes del penal corría el distraer la atención de los presos con una función vespertina de cine, y allí fueron reclusos y guardianes.  Mientras tanto, se escurrían por un túnel Castillo Armas, un teniente, un chofer y dos sargentos, compañeros suyos del 5 de noviembre, más uno de los autores del crimen del Studebaker gris, muy sonado en 1948; un parricida condenado a 30 años, un doble homicida y un ladrón sentenciado a 5 años.  Castillo Armas surgió del suelo, a las 6 de la tarde del 9 de junio de 1951, seguido de aquella ‘selecta’ escolta.  El centinela no dio la alarma a que estaba obligado sino después de un tiempo prudencial, porque quiso creer que aquellos aparecidos eran ‘fontaneros’ a juzgar por sus vestimentas.  Ganó el prófugo la Legación de Colombia y de allí salió del país con salvoconducto del Gobierno.

Para la United Fruit Company (UFCO) aquel individuo no podía sino parecer su ‘mesías’, y lo trajo al sitio ideal, allí donde su dominio es absoluto, fronterizo, para mayor fortuna, con Guatemala: la costa norte de Honduras […] El pupilo tenía algunos antecedentes que lo abonaban. Además de su aranismo de 1949 y de su asalto a la base militar de 1950, había recibido unos cursillos, un tanto olvidados, en West Point, y un oficialato de Estado Mayor.  No obstante, no pasaba de ser un neófito para la envergadura de la operación a que se le destinaba: lanzarlo contra Guatemala, armado, equipado y financiado por la UFCO, dirigido por expertos ‘yanquis’ y seguido por mercenarios caribes y centroamericanos.»5

(Nota de HoyHistoriaGT: dejamos que el lector decida cual de los dos versiones es más real, basado en los documentos desclasificados por la CIA estadounidense en 2003 en donde no solamente aparecen los tres criptónimos que esta organización utilizó para Castillo Armas -PANCHO, RUFUS y CALLIGERIS- sino que se detalla la forma en que fue el embajador John Puerifoy y el Departamento de Estado los que verderamente derrocaron al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954, y no la mal preparada operación PBSUCCESS que estaba a cargo de Castillo Armas.6)

Castillo Armas fue asesinado el 26 de julio de 1957 bajo circunstancias todavía no esclarecidas, y el 27 de julio de 1957, durante la breve presidencia del licenciado Luis Arturo González López, el decreto gubernativo No. 590 concedió el indulto a los autores, cómplices o encubridores de los delitos de rebelión y sedición de los sobrevivientes de la asonada del 5 de noviembre de 1950.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales. p. 50.
  2. Ávila Pessel, Carlos (6 de mayo de 1920). Defensa presentada por el Licenciado don Emeterio Ávila Echeverría después de ratificada la sentencia que le condenó a muerte, con relación al atentado del 29 de abril de 1907. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  4. López Villatoro, Mario (1956). Por los fueros de la verdad histórica. Una voz de la Patria escarnecida. Guatemala, ante la diatriba de uno de sus hijos renegados. Guatemala: Imprenta Moderna. pp. 218-219.
  5. Galich, Manuel (1956) Por qué lucha Guatemala : Arévalo y Arbenz dos hombres contra un imperio. Argentina : Elmer Editor.
  6. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.
  7. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999). Causas y orígenes del enfrentamiento armado interno. Naciones Unidas. p. 247.

14 de octubre de 1951: se funda la Confederación General de Trabajadores de Guatemala

Durante el gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán se funda la Confederación General de Trabajadores de Guatemala

14octubre1951
Un Boeing 377 Stratocruiser de la Pan American World Airways en 1947.  La aerolínea estadounidense enfrentaría serios conflictos laborales con las organizaciones de obreros de Guatemala tras la fundación de la CGTG en 1951.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante todos los gobiernos que hubo en Guatemala entre 1821 y 1944 nunca hubo grupos debidamente organizados de trabajadores ni campesinos en Guatemala. Aunque hubo algunos intentos de organización para lograr el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera el 14 de abril de 1920, que florecieron un tanto durante los gobiernos de José María Orellana y Lázaro Chacón, todos éstos fueron proscritos con la llegada al poder del general Jorge Ubico con el fuerte de apoyo de la embajada de los Estados Unidos y de la United Fruit Company el 14 de febrero de 1931.1 No fue sino hasta después de que la Revolución de Octubre de 1944 derrocó al gobierno del general Federico Ponce Vaides que las organizaciones laborales se establecieron formalmente, luego de que nuevamente tuvieron vestigios de organización para derrocar a los regímenes de Ubico y del mismo Ponce Vaides.2

Con la organización obrera y campesina se iniciaron fuertes conflictos laborales contra las principales empresas en el país, destacando entre ellas la United Fruit Company y sus subsidiarias, las cuales tenían los monopolios de producción de banano, y transporte de carga y de pasajeros.  También se vería afectada la también estadounidense Pan American World Airways, la cual tenía el monopolio del transporte aéreo.3

En junio y julio de 1948, durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo, los trabajadores de la Compañia Agrícola de Tiquisate, Escuintla y de la United Fruit Company en Bananera, Izabal, plantearon largos pliegos de peticiones a sus patronos. Aunque los tribunales declararon ilegal a la huelga, los trabajadores insistieron en llevarla a cabo, ante lo que los personeros de la UFCO presionaron al gobierno guatemalteco para que interveniera en el conflicto. La frutera estadounidense había controlado al gobierno guatemalteco desde principos de la larga presidencia del licenciado Estrada Cabrera, y no estaba acostumbrada a que sus trabajadores se rebelaran ya que mantenía el control de los mismos por medio del ejército. Pero como en esta ocasión esto no ocurrió así, la UFCO amenazó con el cese de operaciones de la Great White Fleet, su naviera, en Puerto Barrios lo que afectaria el comercio y vida económica del país.3

El presidente Arévalo resistió a la presión de la frutera, pero eventualmente el Jefe de las Fuerzas Armadas, el coronel Francisco Javier Arana se trasladó a Puerto Barrios, llevando tropas del ejército guatemalteco para proteger los intereses de la Compañía, como ha habían hecho los gobiernos liberales ante cualquier protesta laboral. El asunto finalmente se resolvió con el arreglo logrado por el Ministro de Economía y Trabajo, Alfonso Bauer Paiz el 7 de mayo de 1949, y que concluyó con la firma del Pacto Colectivo por medio del cua los trabajadores de la UFCO obtuvieron un aumento global de un millón y medio de quetzales.4

Pero este prolongado conflicto con la United Fruit Company y la obvia influencia que la frutera tenía en el coronel Arana hizo que el gobierno decidiera capturar a Arana y enviarlo al exilio a Cuba. Los hombres del ministro de la Defensa, coronel Jacobo Árbenz Guzmán, intentaron capturar a Arana el 18 de julio de 1949, pero éste se defendió y cayó muerto bajo las balas de sus captores, aunque alcanzó a matar a uno de ellos. Como éste último era un conocido colaborador de Árbenz, la versión que presentó el gobierno de que los grupos reaccionarios habían asesinado al Jefe de las Fuerzas Armadas no fue creíble y resultó en un alzamiento militar de las fuerzas leales a Arana, las cuales fueron derrotadas por las fuerzas leales a Árbenz tras dos días de combates.5

Todos estos hechos reforzaron la conciencia de la unificación en la dirigencia obrera guatemalteca, y con el beneplácito del gobierno del teniente coronel Árbenz quien asumió la presidencia el 15 de marzo de 1950, un Comité Preparatorio realizó el Congreso de Unidad de los Trabajadores de Guatemala con la participación de aproximadamente dos mil delegados representando a más de cuatrocientas organizaciones obreras, del 12 al 14 de octubre de 1951. En la sesión de clausura de este congreso, realizada el 14 de octubre en recién construído Palacio de los Deportes, se fundó la Confederación General de Trabajadores de Guatemala (CGTG), con el carácter de central única. Concurrieron a su fundación diecinueve federaciones (once reconocidas y ocho en trámite de reconocimiento) y tres sindicatos, entre ellos la Sociedad de Auxilio Mutuo Ferrocarrilero, uno de los mayores y que estaba formado por los trabajadores de la International Railways of Central America (IRCA), otra de las subsidiarias de la United Fruit Company en Guatemala.3

Los objetivos de la nueva Conferederación eran los siguientes:

    1. Luchar por el incesante bienestar material y cultural y por los intereses de los trabajadores y de los campesinos
    2. Mantener y ampliar la unificación de todos los trabajadores de Guatemala
    3. Luchar por la unificación y solidaridad de todos los trabajadores de América y del mundo
    4. Propiciar la alianza de los obreros y de los campesinos
    5. Luchar por el progreso de la legislación del Trabajo y de la Seguridad Social
    6. Luchar por el desarrollo de la agricultura y de la industria, por la reforma agraria, el reparto de tierras y el bienestar de los campesinos
    7. Defender la democracia y luchar por la independencia nacional3

Todos estos principios estaban fundamentados en el «New Deal» que había establecido el presidente Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos pasar sacar a los Estados Unidos de la Gran Depresión de 1929, aunque fueron vistos por la UFCO y sus subsidiarios, y por los empresarios guatemaltecos, como una amenaza comunista para el país.  Finalmente, tras el éxito del Departamento de Estado en derrocar al presidente Arbenz, con la ayuda de la Operación PBSUCCESS de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) del gobierno estadounidense, la organización obrera guatemalteca fue prácticamente desmantelada.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-190.
  2. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 439.
  3. Cazali Avila, Augusto (25 de junio de 1976) Breve Historia del Movimiento Sindical Guatemalteco Universidad de San Carlos; Guatemala.
  4. Arévalo Bermejo, Juan José (1998). Despacho Presidencial. Obra póstuma. Tipografía Oscar de León Palacios, Guatemala.
  5. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution». Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 527-552.
  6. Gleijeses, Piero (1991). Shattered Hope: The Guatemalan Revolution and the United States, 1944–1954. Princeton, New Jersey: Princeton University Press. ISBN 978-0-691-02556-8.

18 de julio de 1949: asesinato del coronel Francisco Javier Arana

Asesinato del coronel Francisco Javier Arana en el Puente «La Gloria» en Amatitlán, punto de inflexión en los gobiernos revolucionarios

18julio1949
Vistas de Amatitlán a principios del siglo XX.  En la primera imagen se observa el Puente «La Gloria», que es donde asesinaron el coronel Arana en 1949.  Fotografía de Hamilton M. Weight.

La muerte del coronel Francisco Javier Arana, entonces Jefe de las Fuerzas Armadas de Guatemala, fue el hecho que marcó un antes y un después en los gobiernos revolucionarios ya que a partir de ese momento se consolidó la candidatura presidencial del teniente coronel Jacobo Arbenz Guzman, entonces Ministro de la Defensa Nacional del gobierno del doctor Juan José Arévalo.

De acuerdo al historiador Piero Gleijeses, el viernes 15 de julio de 1949, el coronel Francisco Javier Arana, desoyendo a sus consejeros y amigos que le habían aconsejado dar un golpe de estado de una vez en lugar de estar jugando al gato y al ratón con el presidente Juan José Arévalo,  había presentado un ultimatum al gobernante: sustituir a todos los ministros por colaboradores de Arana antes del 18 de julio a las diez de la noche, lo que constituía en golpe de estado técnico.  Arana optó por este método porque no solamente estaba seguro de su triunfo, sino que no quería pasar a la historia como un golpista, sino presidente constitucional; su plan era que Arévalo capitulara a sus demandas y que Arbenz, quien contaba con la lealtad de oficiales pero no de tropas, dejara el cargo de Ministro de la Defensa, con lo que Arana se haría con el control absoluto del Ejército.  De esta forma, el congreso se acobardaría y Arana tendría al presidente Arévalo donde quería: sin poder oponerse a las ambiciones presidenciales del Jefe de las Fuerzas Armadas.1

Pero Arana no contaba con la sagacidad del presidente Arévalo.  Tan pronto como Arana salió de su despacho, el presidente llamó a Arbenz y a otros colaboradores imporantes y les dijo todo acerca del ultimatum que le había dado el Jefe de las Fuerzas Armas y todos estuvieron de acuerdo en que lo que procedía era enviar a Arana al exilio. Por ello, el 16 de julio, mientras Arana estaba en la propiedad de Barrios Pena, la Comisión Permanente del Congreso de Guatemala, que había sido convocada para analizar modificaciones a la ley del licores,  se reunió en una sesión secreta en la que sus miembros votaron por unanimidad que el Jefe de las Fuerzas Armadas fuera destituido.1

Ya estaba todo listo para enviar al exilio a Arana, aunque faltaba lo más importante: capturar a Arana desprevenido y evitar que sus correligionarios se alzaran en armas al enterarse de que había sido enviado al exilio.  La oportunidad la puso el mismo Arana en bandeja de plata, ya que cuando el plazo estaba por vencerse, el lunes 18 de julio por la mañana, él se presentó sin previo aviso en el palacio presidencial seguro del triunfo de su estrategia y le dijo al presidente Arévalo que iba a «El Morlón«, la residencia presidencial a orillas del Lago de Amatitlán, para confiscar un lote de armas que Arévalo había escondido allí luego de que las autoridades mexicanas las confiscaran a un grupo de exiliados dominicanos miembros de la Legión Caribe que patrocinaba el gobierno arevalista, a quienes el gobierno guatemalteco se las había regalado para derrocar al generalísimo Rafael Leónidas Trujillo. Las armas habían sido sustraídas de la base militar del Puerto de San José y ahora iba a confiscarlas en la residencia presidencial. Esto puso sobre aviso a Arévalo, quien supo en donde iba a encontrarse Arana.2

Hábilmente, Arévalo le sugirió a Arana que se llevara al coronel Felipe Antonio Girón (jefe de la guardia presidencial) lo que confirmó a Arana de su aparente triunfo y de que Arévalo y Árbenz jamás se atreverían a enfrentase con él.  Pero en cuanto salió Arana, Arévalo llamó a Árbenz , y le dijo que Arana le había dicho en tono «insolente y amenazante» que iba a ir a Amatitlán a confiscar las armas, por lo que le ordenó que se hiciera cargo de la situación.  Por esta razón, el Ministro de la Defensa envió a varios hombres armados, quienes salieron desde la capital en dos carros e iban bajo las órdenes del jefe de la policía, teniente coronel Enrique Blanco y por el diputador del PAR Alfonso Martínez, un oficial retirado y amigo de Árbenz.3

En «El Morlón» todo fue rápido.  Al llegar Arana con sus hombres se encontraron con la residencia presidencial cerrada con candado, pero tras bocinar un par de veces salió el encargado y los llevó al embarcadero, en donde estaba un camión rojo con las armas.  Poco después llegó el coronel Juan José de León, a quien Arana había ordenado hacerse cargo del armamento. Viendo que todo estaba en orden, Arana y sus hombres emprendieron el regreso a la Ciudad de Guatemala, pero cuando llegaron al puente «La Gloria» en Amatitlán, un Dodge gris estaba parado allí obstruyéndole el paso.3 Después de una corta balacera quedaron tres fallecidos: Arana, su asistente el mayor Absalón Peralta y el teniente coronel Blanco. Los testigos presenciales nunca confirmaron cual fue el detonante de los disparos y si la intención había sido capturar a Arana como estaba previsto.4

Al conocerse la noticia de su muerte, la Guardia de Honor (que era leal al fallecido Jefe de las Fuerzas Armadas) se alzó en armas y se iniciaron Fuertes combates en la ciudad, que tardaron veinticuatro horas. Por un momento pareció que los aranistas iban a triunfar aquél 18 de julio, pero no lograron su objetivo porque carecían de un líder que los dirigiera contra las escasas fuerzas leales al presidente que estaban dirigidas por Árbenz, quien demostró mucha sangre fría y habilidad militar.   Por cierto, que el coronel Carlos Castillo Armas, uno de los principales colaboradores de Arana, estaba en Mazatenango observando las elecciones para el Consejo Superior de la Defensa (entidad que iba a proponer al sustituo de Arana cuando éste renunciara a la jefatura de las Fuerzas Armadas para participar en las elecciones presidenciales) y no regresó a la capital a tiempo para hacerse cargo de los alzados, que habían sido tomados por sorpresa por la muerte de su caudillo.4

La versión oficial – propuesta por Arévalo e impuesta por éste a sus ministros, entre los que no se encontraba  Árbenz por estar a cargo de la defensa del gobierno – era que los miembros reaccionarios de la sociedad guatemalteca habían sido los culpables de la muerte del coronel Arana, algo que muchos guatemaltecos vieron con incredulidad desde el principio, pues se sabía que Martínez estaba herido y que éste era incondicional de Árbenz.  Esta versión quedó plasmada en el decreto número 19, por medio del cual se estableció el estado de sitio y en el que firmó el subsecretario de la Defensa Nacional en lugar del Ministro Árbenz:5

Decreto Número 19

El Presidente Constitucional de la República, 

Considerando: que el día de hoy el Coronel Francisco Javier Arana, Jefe de las Fuerzas Armadas y dos oficiales del Ejército, fueron atacados y mortalmente heridos por un grupo sedicioso de asaltantes, lo cual constituye una perturbación grave de la paz y una amenaza para las instituciones del Estado; que es deber del Gobierno de la República tomar todas las medidas y precauciones que las circunstancias demandan para preservar la paz, la seguridad de las personas y los bienes y el orden público gravemente amenazados por actos subversivos como el doloroso episodio acaecido el día de hoy que, presuntamente forma parte de un vasto plan conspirativo; por tanto:

De acuerdo con el Consejo de Ministros y en uso de las facultades que le confieren los artículos 138 y 160 de la Constitución de la República, decreta:

Artículo 1°.— A partir del día de hoy se restringen las garantías constitucionales a que se refieron los artículos 25, 27, 31, 33, 34, 35, 36, 37, 43 y 48 de la Constitución de la República; la restricción afecta todo el territorio nacional y durará treinta días.

Artículo 2°.— De conformidad con el artículo 160 de la Constitución de la República, se hará cargo interinamente de la Jefatura de las Fuerzas Armadas el Ministro de la Defensa Nacional, Teniente Coronel Jacobo Árbenz Guzmán.

Artículo 3°.— Del presente decreto entrará a conocer el Congreso inmediatamente. 

Dado en el Palacio Nacional: a los diez y ocho días del mes de julio de mil novecientos cuarenta y nueve.

Publíquese y cúmplase.

      • Juan José Arévalo
      • [Siguen las firmas de los ministros de Estado, aunque el teniente coronel Árbenz no firmó, por estas ocupado con la defensa de las posiciones gubernamentales.  En su lugar firmó el subsecretario de la Defensa Nacional, Rafael O’Meany].5

Este decreto presidencial fue ratificado por la Comisión Permanente del  Congreso mediante el decreto siguiente:6

Decreto Número 644

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que son atendibles las razones expuestas por el Presidente de la República en Consejo de Ministros, para restringir las garantías constitucionales que expresa el Decreto número 19 del Organismo Ejecutivo;

Considerando: que dada la gravedad de la situación y la alteración de la paz pública es necesario declarar de urgencia nacional el presente decreto; por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se ratifica el articulo 1°. del Decreto número 19, emitido por el Presidente de la República en Consejo de Ministros.

Articulo 2°. El presente decreto se declara de urgencia nacional, es parobado de conformidad con la segunda parte del artículo 123 de la Constitución de la República y entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial.

Pase al Organismo Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Organismo Legislativo; en Guatemala, a los diez y ocho días del mes de julio de mil novecientos cuarenta y nueve, ano quinto de la Revolución.

      • Mario Monteforte Toledo, presidente
      • Franco. José Silva, secretario
      • Héctor Morgan, secretario6

Los leales al gobierno, engrosados por obreros a quienes se les dió armas recuperaron el control del Palacio Nacional y de la Policía Nacional, y luego  sitiaron la Guardia de Honor, que también fue atacada por la Fuerza Aérea —pero con bombas obsoletas que muchas veces no estallaron— hasta que dicho cuartel finalmente se rindió.  La lucha se dio por concluida con un saldo de ciento cincuenta muertos y más de doscientos heridos.7

A partir de ese momento —y dado que no se hizo una investigación del hecho ni se encontró a los culpables—, se originaron los rumores de un complot par asesinar al coronel Arana, los cuales han persisitido hasta la actualidad y que inculpan directamente a Árbenz de ser el responsable de la muerte de un rival que habría estado robándole protagonismo y seguramente la presidencia en 1951. Y también se ha especulado que Arévalo dio esta orden para traspasar toda la responsabilidad de la muerte del coronel Arana a Árbenz .


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution». Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 542.
  2. Ibid., p. 543.
  3. Ibid., p. 544.
  4. Ibid., p. 545.
  5. Morales Urrutia, Mateo; Azurdia Alfaro, Roberto (1958). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1949-1950.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 197.
  6. Ibid., pp. 111-112.
  7. Gleijeses, Piero, The death of Francisco Arana, p. 547.

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18 de mayo de 1936: Ubico establece la Orden del Quetzal

El gobierno del general Jorge Ubico establece la Orden del Quetzal

18mayo1936
Orden del Quetzal en el grado de «Gran Cruz», máximo galardón que otorga la República de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 18 de mayo de 1936 el gobierno del general Jorge Ubico instituyó la Orden del Quetzal, la cual ha sido el máximo galardón que otorga la República de Guatemala desde entonces. El decreto por medio del cual fue creada la condecoración es:1

Decreto Número 2157

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que el Jefe del Estado ha sido objeto, y lo es actualmente, de muy elevadas distinciones por parte de gobiernos de nacionaes amigas, honor que la reciprocidad y la cortesía internacional obligan a corresponder en reconocimiento de importantes servicios prestados a Guatemala;

Considerando: que a la vez se hace también necesario premiar grandes merecimientos adquiridos por ciudadanos guatemaltecos o extranjeros que se hayan senalado por notorios méritos de carácter científico, literario, artístitco o humanitario,

Por tanto, en uso de las facultades que le confiere el inciso 10 del artículo 54 de la Constitución, decreta:

Artículo 1°.— Se instituye la Condecoración denominada Orden del Quetzal, consistente en Banda con Placa, en Placa y una Cruz que, considerada como símbolo de alto honor y de reconocimiento, serán conferidas a los Jefes de Gobiernos de naciones amigas, y a ciudadanos guatemaltecos o extranjeros, por eminentes servicios de orden internacional, por virtudes cívicas acrisoladas o por notorios méritos de carácter científico, literario, artístico o humanitario.

Artículo 2°.— La orden comprenderá tres grados: Gran Cruz, Gran Oficial y Oficial.

Artículo 3°.— La Placa a que se refiere el artículo 1° consistirá en una estrella, de nueve centímetros de diámetro, con treinta y dos picos, de los cuales diez y seis, rematados en una pequeña esfera, serán de oro y sobresaldrán de los otros diez y seis, de plata, rematados en punta.  En el centro, dentro de dos circunferencias concéntricas y sobre campo celeste claro, irá en colores el escudo nacional de guatemala y, en la faja formada por las dos circunferencias indicadas, que será dorada, la leyenda: «Guatemala, al Mérito».  Sobre la circunferencia exterior, y en la parte más alta, descansará un Quetzal, esmaltado con sus colores naturales.

La Cruz indicada en el mismo artículo será pentagonal, de cincuenta milímetros, de oro y de cinco aspas, cada una de éstas, de dos puntas, terminadas en pequeñas esferas. En las separaciones de las aspas aparecerán cinco puntas de lanza de plata, y rodeado por una faja circular, delimitada por dos circunferencias concéntricas, figurará sobre fondo celeste, el escudo nacional de Guatemala, en colores.  En la faja antes dicha irá la leyenda, en negro: «Guatemala al Mérito», y descansando sobre la circunferencia exterior llevará un Quetzal esmaltado, con los colores naturales.  Del centro del aspa superior saldrá un dispositivo de oro en forma de argolla, que se unirá a una armadura del mismo metal, y de  forma trinagular de base dentada, que a su vez irá unida al distintivo de seda de los colores nacionales, de veintiséis milímetros de largo, recogido en su extremo inferior, de cuarenta y dos milímetros de ancho y pendiente en su parte superior, a un broche metálico de forma rectangular y de oro.

Artículo 4°.— Las insignias de Gran Cruz son: una banda de seda, ancha, color celeste, que se llevará de derecha a izquierda y penderá de ella la Cruz que se especifica en el artículo anterior; además, la Placa detallada en el mismo artículo, colocada en el lado izquierdo del pecho.

La insignia de Gran Oficial, es la Placa que se llevará como se acaba de indicar; y la de Oficial, la Cruz.

Artículo 5°.— La Gran Cruz sólo se concederá a jefe de Gobiernos de países extranjeros o a guatemaltecos que hayan prestado eminentes servicios al país; de Gran Oficial, a miembros de Gobiernos extranjeros o a guatemaltecos que tengan o hayan tenido ese carácter.

Artículo 6°.— La concesión de esta Condecoración, en cualquiera de sus grados, corresponde al Presidente de la República a propuesta del Consejo de la Orden.  Dicho funcionario la impondrá por si o por medio de delegación que recaerá en los representantes diplomáticos de la República, excepción hecha del caso en que el Presidente nombre una comisión especial para ese objeto.

Artículo 7°.— El Presidente de la República es de derecho el Jefe Supremo de la Orden y le corresponde en tal concepto la categoría de Gran Cruz.

Artículo 8°.— El Consejo de la orden del Quetzal lo formarán los Secretarios de Estado.

Artículo 9°.— La Secretaría de Relaciones Exteriores queda encargada de dar cumplimiento a las disposiciones de este Decreto, y al efecto reglamentará todo lo concerniente a la Orden del Quetzal.  Llevará un libro de registro donde figuren las concesiones que acuerde el Presidente de la República, extenderá y refrendará los diplomas respectivos, dejando las constancias correspondientes y tendrá a su cargo lo relativo a la Orden creada.

Artículo 10°.— El presente Decreto entrará en vigor desde la fecha de su promulgación en el Diario Oficial.

Pasa al ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Gutaemala, el veintitrés de abril de mil novecientos treinta y seis.

        • L.F. Mendizábal, presidente
        • F. Hernández de León, secretario
        • F. Castellanos B., secretario

Casa del Gobierno: Guatemala, deiz y ocho de mayo del mil novecientos treinta y seis.  

Publíquese y cúmplase. 

        • Jorge Ubico
        • El Secretario de Estado en el Depacho de Hacienda y Crédito Público, encargado del la Secretaría de Relaciones Exteriores, J. González Campo1

En 1973, el gobierno del también general Carlos Arana Osorio modificó los grados en que se otorga la orden, dejándolos de la siguiente forma:2

    • Gran Collar
    • Gran Cruz
    • Gran Oficial: Collar de seda muaré de color celeste con filetes blancos a los bordes, del cual pende la cruz.  Cruz idéntica a la ya descrita.  Placa en forma de estrella, de sesenta milímetros de diámetro, de iguales características que la del Grado anterior.  La cruz superpuesta mide cuarenta y cinco milímetros y los brazos son de oro mate con filetes y contornos bruñidos.
    • Comendador: Collar y ruz de dimensiones y colores idénticos al collar, si placa.
    • Oficial: Listón de seda muaré, de color celeste con filete blanco en los bordes, del cual pende la cruz; rosetón del mismo material, de cuarenta y cinco milímetros de diámetro, realzado en el centro del listón.  Cruz de cuarenta milímetros; anverso y reverso de la misma forma de la ya descrita; oro mate con filetes y contornos brunidos.
    • Caballero: Insignia en un todo a la del Grado anterior, sin llevar rosetón.2

En su historia ha habido polémicas condecoraciones, ya que éstas se han otorgado a personajes que son del aprecio de los gobernantes de turno.  Por un lado, el presidente Ubico la otorgó a Benito Mussolini, el dictador italiano que gobernó a ese país europeo desde 1922 y que lo llevó a la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, aliado con la Alemania Nazi;3 por otro lado, el gobierno socialista de Alvaro Colom la otorgó al líder cubano comunista Fidel Castro.4 Por su parte, los gobiernos militares que gobernaron Guatemala entre 1954 y 1985, otorgaron la condecoración a dictadores militares latinoamericanos como Juan Domingo Perón de Argentina, Alfredo Stroessner de Paraguay y Augusto Pinochet de  Chile.3

Aparte de polémicas también hubo una instancia en que se sospechó que el anhelo de obtener la condecoración fue mortal para un presidente de facto de Guatemala.  Una de las teorías del asesinato del coronel Carlos A. Castillo Armas fue que no le dió la Orden del Quetzal al dictador dominicano, el generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, que gobernó a la República Dominica desde 1930 hasta su asesinato en 1961 y quien tenía prácticamente toda las condecoraciones habidas y por haber.  La teoría asume que Trujillo apoyó la invasión liberacionista a Guatemala para derrocar al coronel Jacobo Arbenz en 1954 a cambio de que Castillo Armas le concediera la condecoración guatemalteca, pero que cuando el presidente liberacionista no lo hizo, ordenó su asesinato.5 Esta teoría nunca ha sido demostrada ni desmentida por completo.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1938).  Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1936-1937. LIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 80-82.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1976).  Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1973-1974. XCIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 147-148.
  3. Palma, Claudia (15 de abril de 2015). «Polémica Orden del Quetzal». Prensa Libre.
  4. Radio Rebelde. «Conceden a Fidel Castro La Orden del Quetzal de Guatemala». Radio Rebelde. 17 de febrero de 2009.
  5. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa». Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.

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