13 de abril de 1839: el general guerrillero Rafael Carrera entra a Guatemala y restituye al Jefe de Estado Mariano Rivera Paz; se inicia así el gobierno conservador de “los treinta años”

La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala vista desde el tejado de la Catedral Metroplitana, aproximadamente en 1860.  No había cambiado mucho de como estaba en la época en que Carrera entró con sus hordas a la misma en 1839.  A la izquierda está el portal del comercio, a la derecho el antiguo Palacio Colonial (destuido en 1917-18) y en la esquina inferior izquierda el Colegio de Infantes.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

Introducción:

El período conservador de los treinta años es una época poco estudiada en Guatemala, debido a que los gobiernos liberales que le siguieron rescribieron la historia para presentarlo como un período de oscurantismo, atraso y de sanguinaria dictadura en el que el grupo criollo aristocrático de la familia Aycinena dominaba la situación y tenía al general mestizo analfabeto Rafael Carrera como su brazo armado para que sofocara cualquier intento de rebelión.

Pero el estudio de documentos de la época muestra que no hubo atraso porque el gobierno no hubiera querido alcanzar el progreso, sino que por las constants invasions y rebeliones de criollos liberales y de sus allegados, formentadas muchas veces desde El Salvador y Honduras, las cuales perduraron hasta que el general Carrera las aplastó en la Batalla de La Arada en 1851. De ese fecha en Adelante empezó un período de paz y progreso, que incluyó la construcción del primer edificio público: el “Teatro Carrera” (luego llamado “Teatro Nacional” y “Teatro Colón”).

Los mismos documentos demuestran que no eran los criollos aristócratas quienes dominaban la situación, sino que era el general Carrera el que verdaderamente mandaba y quien les ponía las condiciones. De hecho, los aristócratas (muchos de ellos miembros del clero regular y secular) se vieron obligados a pactar con el militar mestizo por dos razones:

  1. En su calidad de criollos conservadores no podían abandonar el país, ya que perderían todos sus bienes y porque no los recibirían en las naciones vecinas, en las que gobernaban los liberales.
  2. Las fuerzas alianzas que Carrera tenía con los líderes indígenas, principalmente del occidente de Guatemala, por medio de las cuales evitó que ocurrieran masacres en contra de los criollos, a diferencia de lo que en esa época estaba ocurriendo en Yucatán.

Asimismo, debido a la marcada educación religiosa de Carrera, la influencia de las autoridades eclesiásticas tanto locales como las de la Santa Sede era muy marcada y dirigía en buena medida los destino de la nación. Se llegó incluso a firmar un Concordato con la Santa Sede en 1852, en el cual se entregó la educación a los religiosos a cambio de indulgencies para los soldados guatemaltecos que mataran a soldados liberales, por ser éstos anticlericales.

Por otra parte, aunque a los liberales se les ha acusado de haber hecho concesiones de nuestros recursos naturales a los europeos (la Verapaz a los alemanes de las familias Diesseldorf y Thomae, entre otras) y a los estadounidenses (Izabal a la United Fruit Company), los conservadores no se quedaron atrás. A fin de obtener fondos para armas, uniformes y municiones, el gobierno de Carrera tuvo que prestarle dinero a casas financieras inglesas y tuvo que ceder el territorio comprendido entre el río Belice y el río Sarstún al enclave inglés de Belice. Tambien, otorgó una concesión a perpetuidad a la Compañía Belga de Colonización en Izabal en 1840, aunque esta no prosperó por lo inhóspito de la región.

Si bien el período no fue perfecto ni mucho menos, es la época en que se fundó formalmente la República de Guatemala, en que se alcanzó por fin una paz duradera y en que el desarrollo del país realmente inició.

Descripción:

Reproducimos a continuación la descripción que hace de los eventos del 13 de abril de 1839 el renombrado historiador Federico Hernández de León en su obra “El libro de las Efemérides”:

Se hará cargo el lector de la importancia que entraña la fecha de las efemérides de hoy. Es el alfa de un partido, de un partido que luchaba desde los días de la independencia por ocupar el poder de manera estable. Grandes tipos de sus filas se habían acercado al solio, como don Mariano de Aycinena que se sostuvo durante dos años y medio; pero hasta el aparecimiento de Carrera, el partido no se consideró potente, ni la paz llegó a consolidarse como se consolidara después del año 51 con la batalla de la Arada. Pequeñas convulsiones agitaron el cuerpo social; pero nada comparable con los años vividos.

El general Morazán había colocado en la jefatura del Estado de Guatemala al general don
Carlos Salazar, arrancando de su puesto a don Mariano Rivera Paz, en condiciones un tanto violentas. El general Salazar había derrotado unos meses antes a Carrera, en la acción de Villa Nueva y, de ser más ágiles las fuerzas de Salazar, después de dicha acción, alcanzan al mismo Carrera, y se hubieran sacudido de un element que había de darles muchos e intensos dolores de cabeza. Carrera derrotado y herido de gravedad, pasó de Villa Nueva a la Antigua y de allí, dando un rodeo, volvió a la querencia, a la Montaña, seguido de sus leales.

El triunfo de don Carlos Salazar sobre el guerrillero y sus huestes, le creó una reputación firme y le agració ante los ojos del general Morazán, al grado que inñuyera poderosamente para que se le diese la jefatura del estado. Pero don Carlos, con todo y ser general, le faltaba la energía y el empuje que se necesitaba en aquellos críticos días, y la reacción empezó a tejer sus tramas, poniéndose en comunicación con Carrera que estaba en Mita, repuesto del susto que llevara en la acción de Villa Nueva. Con elementos suficientes. Carrera se pronunció contra el gobierno de Salazar y marchó resuelto a la capital.

Algunos liberales se dieron cabal cuenta de la trascendencia que aparejaba aquel movimiento del guerrillero. Se fueron con el jefe del estado y le hicieron ver la gravedad de la situación. Don Carlos Salazar no dió importancia al asunto.

— Así hemos vivido desde hace tiempo — dijo — ; los de Carrera se conforman con man-
tener la bandera levantada en sus montañas.

Los liberales no lo creían así. Notaban los movimientos interesados de algunos hombres
prominentes, sobre todo del canónigo Larrazábal, que públicamente expresaba su disgusto con un sistema ayuno de representación, sin respaldos morales, sin energías y que contribuía a una perenne excitación. Por otra parte, don Luis Batres se movía con grandes empeños.

Los últimos triunfos de Morazán sobre los conservadores de Honduras, alentaban al señor Salazar, sin comprender que, esos mismos triunfos operaban en el ánimo de los conservadores en un sentido de resguardo y de defensa. La batalla del Espíritu Santo ganada por los salvadoreños mandados por Morazán, contra los ejércitos aliados de Nicaragua y Honduras, provocó la precipitación de los acontecimientos, y Carrera
se presentó a las puertas de Guatemala, como Alarico a las puertas de Roma. Y en el amanecer del 13 de abril de 1839, se oyó un grito angustioso que decía:

— ¡ Los bárbaros de la Montaña están en las garitas de la ciudad!

Carrera y sus gentes habían caminado toda la noche, esquivando los encuentros de particulares y, al clarear el alba estaban en las lindes de la Parroquia Vieja y el Martinico, dirigiendo el ala hacia el barrio de Santo Domingo. Eran muchos los que acompañaban al guerrillero; tipos de aspecto feroz, verdaderas hordas de salvajes, mal vestidos, de recias y escasas barbas, peludos y de mirar siniestro. El que los dirigía,
debía ser un tipo superior, que para manejar aquellos trogloditas se necesitaba de un corazón bien puesto y de unos hígados, mejor puestos aún.

Sonaron los primeros tiros y los vecinos atrancaron sus puertas. Los liberales despertaron en sus lechos con la zozobra en el alma.

— ¡Allí está Carrera! — gritaban azorados los tranquilos vecinos, de casa a casa.

Unos se aventuraban a salir de sus domicilios, para dirigirse a carrera abierta, por el rumbo opuesto al que traían los invasores. Otros, precipitadamente abrían hoyos en los patios, para guardar sus riquezas. Y quiénes, con el espanto en la cara, subían a los cobertizos para guarecerse en los tapancos, en franca familiaridad con las ratas y las cucarachas. Aquel despertar del 13 de abril, fué algo siniestro.

Don Carlos Salazar, el aguerrido militar que derrotara a Carrera en Villa Nueva, que tuviera a su cargo la jefatura del estado, que fuera por suj condición de hombre público, la figura más significada, hizo mi papel desairado. Al enterarse que las hordas entraban por las calles, disparando sus fusiles y atrepellando lo que encontraban, no tuvo arrestos para dirigirse a un cuartel y ponerse a la cabeza de sus hombres. Arrimó nervioso una escalera a ima de las paredes de su casa y, por los tejados, como un gato perseguido, se trasladó a otras casas de amigos y, luego, ridiculamente disfrazado, dejó la ciudad y
abandonó Guatemala…

No era esa la manera de abdicar de un puesto tan elevado. Cuando se llega a tan altas jerarquías, se debe guardar todo el coraje de una vida, para terminar de manera digna.

Salazar llegó a ganar la frontera y se dirigió al Salvador ; luego, a Costa Rica : allá murió
atormentado con el recuerdo de su fuga vergonzosa y con la responsabilidad que le cabía por no haber oído los consejos de sus amigos y las indicaciones de quienes le pedían en la semana anterior al 13 de abril, que se tocase llamada general y se pusiese a la cabeza de un grupo de patriotas, para detener la avalancha de salvajes que se avecinaba.

Carrera, entre tanto, se dirigió resuelta y animosamente a la casa de don Mariano Rivera
Paz y le presentó su espada.

— No venimos — dijo el jefe bravio — a matar gente, sino a restituir a las autoridades. Vuesa merced fué arrancado por Morazán de su puesto y nosotros venimos a colocarlo de nuevo en su lugar ….

Rivera Paz se dejó hacer y acompañado de una improvisada escolta de aquellos feroces, se dirigió a la casa del gobierno y tomó posesión de la jefatura del estado. Inmediatamente llamó a sus hombres al ministerio y se expidió un despacho urgentísimo a don Pedro Nolasco Arriaga, expatriado desde el año 29 en Honduras, para
que pasara a ocupar uno de los sillones ministeriales.

Pero a pesar de las declaraciones de Carrera, sus gentes se dirigieron a las casas de los principales liberales en busca de Barrundia, del doctor Gálvez, de la familia Molina, de don José Bernardo Escobar y de cuantos hombres habían adversado al partido conservador. Los liberales no esperaron ser cogidos en sus casas y se asilaron en conventos y casas particulares de sacerdotes amigos, en donde podían estar a cubierto de las arremetidas.

Desde aquel día. Carrera fué definitivamente el hombre de la situación. Se le llamó el “caudillo adorado de los pueblos”; las turbas le victoreaban, y a su paso solo homenajes de respeto y entusiasmo recibía. El jefe del estado, vivía pendiente de sus labios y todos los señorones de la aristocracia le vieron con verdadero respeto y temor. Se hicieron los nombramientos importantes: don José Antonio Larrave, jefe politico de Guatemala; alcalde, don Marcial Zebadúa; síndico de la Municipalidad, don Manuel Beteta; jefe político de la Antigua, don Andrés Andreu; de Escuintla, don Pantaleón Arce ; de Chimaltenango, don Manuel Gálvez y, de Amatitlán, el inmenso poeta don José Batres y Montúfar.

Al año siguiente, en el mes de marzo, Morazán quiso arrojar a Carrera de Guatemala; el
arrojado fué el propio Morazán, que no paró sino hasta el Perú. A los dos años moría el guerrero hondureno, en tanto que Carrera y los conservadores se regodeaban en Guatemala y lanzaban sus rayos a todo el resto de la América Central.

BIBLIOGRAFIA:

26 de febrero de 1849: asesinan a Mariano Rivera Paz, ex-presidente del Estado de Guatemala cuando iba a tomar posesión del corregimiento de Jalapa en el departamento de Mita

Retrato el presidente Mariano Rivera Paz (1804-1849)

Durante el exilio del general Rafael Carrera a México en 1848 los criollos se hicieron cargo de la situación del país, pero en lugar de recuperar la armonía y tranquilidad, Guatemala se hundió en una profundal anarquía. Cuando Carrera partió al exilio, la Asamblea Legislativa, ahora en poder de los liberales, dictó una disposición por la que se le declaraba fuera de la ley que debía aplicársele la pena de muerte si osaba regresar al país.

Se sucedieron varios presidents que renunciaron en cuestión de semanas o meses, hasta que finalmente el coronel Mariano Paredes (hasta entonces corregidor de Quetzaltenango), tuvo que ir a la Ciudad de Guatemala para hacerse cargo de la situación  Pero a pesar de los esfuerzos de Paredes, Guatemala entró en una profunda crisis: había crímenes políticos de importantes personalidades y bandoleros sueltos por todo el país; el gobierno dictaba leyes, pero nadie las cumplía.

Así, el 26 de febrero de 1849, el ex-presidente Mariano Rivera Paz fue asesinado cuando el presidente Paredes lo nombró como corregidor de Jalapa y Rivera Paz intentó tomar posesión de su cargo.  El ex-presidente (quien había gobernado a Guatemala como Jefe de Estado en 1839 y como presidente de la República de 1842 a 1845) fue asesinado por los “lucios” Roberto Reyes y Agustín Pérez en el lugar llamado Sampaquisoy.  Y su sucesor no corrió mejor suerte: Paredes nombró al general Vicente Cruz, hermano de Serapio Cruz (Tata Lapo) como corregidor, pero también fue asesinado sin poder tomar posesión del cargo.

Era una época oscura de crímenes politicos constantes: aparte de los corregidores de Jalapa, fue asesinado Gregorio Orantes, corregidor nombrado para Jutiapa, y Marcial Zebadúa, presidente del Tribunal Supremo de Justicia.  Por cierto que los corregimientos de Jalapa y Jutiapa pertenecían al departamento de Mita que había sido creado un año antes, el 23 de febrero. Este clima de inestabilidad propició el retorno del general Carrera, quien ingresó a Guatemala por el occidente y regresó a la ciudad en agosto de 1849.

BIBLIOGRAFIA:

 

23 de febrero de 1848: el gobierno del Estado de Guatemala segrega al departamento de Mita del de Chiquimula y lo divide en los de distritos de Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa para una mejor administración

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Mapa del curato de Jutiapa, según lo describe el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en su reporte pastoral de 1768.  El poblado no hab=a cambiado mucho para 1848 debido a las constants guerras en la region centroamericana.  Imagen tomada del Archivo General de Indias.

La organización territorial de la República Federal de Centro América estuvo ligada directamente a la division eclesiástica que las autoridades de la Iglesia Católica habían hecho de los curatos que había en la región durante la época colonial.  Estos curatos estaban agrupados en grandes regiones que habían sido asignadas a determinadas órdenes de frailes y, dado que esta división administrativa estaba ya prácticamente hecha al momento de la Independencia, la primera delimitación territorial del Estado de Guatemala se basó en ella.

Uno de los departamentos originales era el de Chiquimula, el cual abarcaba prácticamente todo el oriente guatemalteco; así que el 23 de febrero de 1848 fue separado en dos, formado el departamento de Mita, el cual, a su vez, fue dividido en tres distritos (o corregimientos), de acuerdo al decreto que se reproduce a continuación:

  1. El departamento de Mita se divide para su mejor administración en tres distritos que se denominarán, el 1.° de Jutiapa; el 2.° de Santa Rosa; y el 3.° de Jalapa.
  2. El distrito de Jalapa se compondrá de las poblaciones siguientes: Jutiapa, como cabecera; Yupiltepeque, las dos Mitas y sus valles que son Suchitán, San Antonio, Achuapa, Atescatempa, Sapotitlán, Contepeque, Chingo, Quequesque, Limones y Tempisque; Comapa, Jalpatagua, Asulco, Conguatco y Moyuta.
  3. El distrito de Santa Rosa se compondrá de las poblaciones siguientes: Santa Rosa como cabecera; Cuaginiquilapa, Chiquimulilla, Guazacapan, Taxisco, Pasaco, Nancinta, Tecuaco, Sinacantán, Ixguatán, Zacualpa, la Leona, Jumay y Mataquescuintla.
  4. El distrito de Jalapa se compondrá de las poblaciones siguientes: Jalapa, cabecera; Sanarate, Sansaria, San Pedro Pinula, Santo Domingo, Agua Blanca, Espinal, Alzatate y Jutiaplilla; y para mayor claridad se entenderá este distrito dividido del de Jutiapa por el río que sale del Ingenio hasta la laguna de Atescatempa.
  5. Para los distritos de Jutiapa y Jalapa se nombrarán corregidores y jueces de primera instancia que correspondan continuando en el de Santa Rosa los funcionarios que existen.

Estos distritos fueron de corta duración, y cuando fueron suprimidos el 9 de octubre de 1850, todos los poblados regresaron a sus antiguos departamentos.

Los departamentos actuals se formaron hasta la década de 1870.

BIBLIOGRAFIA:

30 de enero de 1886: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas eleva nuevamente al poblado de Jalpatagua a la categoría de municipio

Sello postal de Guatemala emitido en 1886. Diseñado con el escudo de la República y en emisiones de 1 a 200 Centavos. Diseñado por Dr. E. Léon. e impreso en American Bank Note Co.   Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los primeros habitantes de Jalpatagua fueron pipiles y pocomames que lucharon por la soberanía ante la conquista española y lograron mantenerse independientes por más tiempo que las otras naciones indígenas.  Eventualmente, fueron conquistados y el pueblo formado por los españoles fue llamada “Xalpatagua” y perteneció al curato de San Pedro Conguaco durante la colonia española.

Jalpatagua fue uno de los municipios originales del Estado de Guatemala fundado en 1825; estaba en el departamento de Guatemala/Escuintla, cuya cabecera era la Nueva Guatemala de la Asunción, y que además de Jalpatagua tenía a los municipios de Guatemala, Amatitlán, Escuintla, Mixtán, Guazacapán, y Cuajiniquilapa.

La constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de noviembre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que el poblado de Jalpatagua y varias de sus aldeas, como Coco, Azulco, Sapuyuca y Platanar, eran parte del Circuito del mismo nombre en el Distrito N.º 3 (Mita), junto con Sacualpa, Quezada, Tempisque, Conguaco, Comapa, Moyuta, Pasaco, San Vicente, San Diego, Laguna Grande, Don Melchor, San Isidro, Soyate y Coatepeque.

La República de Guatemala fue fundada por el gobierno del presidente capitán general Rafael Carrera el 21 de marzo de 1847 para que el hasta entonces Estado de Guatemala pudiera realizar intercambios comerciales libremente con naciones extranjeras. El 25 de febrero de 1848 la región de Mita fue segregada de Chiquimula, convertida en departamento y dividida en tres distritos: Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa. Específicamente, el distrito de Jutiapa incluyó al municipio del mismo nombre como cabecera, además de Yupiltepeque, Asunción y Santa Catarina Mita y los valles aledaños que eran Suchitán, San Antonio, Achuapa, Atescatempa, Zapotitlán, Contepeque, Chingo, Quequesque, Limones y Tempisque; además, incluyó como municipios a Comapa, Jalpatagua, Asulco, Conguaco y Moyuta.

Eventualmente, Jalpatagua perdió la categoría de municipio, pero el 30 de enero de 1886 el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas lo declare nuevamente como tal de acuerdo al siguientes decreto:

Palacio del Gobierno: Guatemala, enero 30 de 1886.

Examinada la solicitud del Procurador municipal de Jalpatagua, referente a que se restablezca en ese pueblo la municipalidad que siempre había regido y que fue suprimida por acuerdo gubernativo; el general presidente, estimando ser conveniente para el buen servicio público el restablecimiento de aquella corporación, acuerda:  que se de comisión al Jefe Político de Jutiapa para que, conforme a las leyes de la materia, proceda a organizar la municipalidad que debe funcionar en el mencionado pueblo en el presente año de 1886. 

Comuníquese.

Manuel Lisandro Barillas

El día sábado 8 de marzo de 1913 un terremoto de magnitud 6.4 azotó al territorio de Santa Rosa, destruyendo a la cabecera departamental, Cuilapa.​ Tanto el terremoto inicial como las réplicas destruyeron muchas casas, escuelas e incluso la catedral y la prisión, con una considerable cantidad de víctimas mortales; similar destrucción sufrieron las localidades de Cerro Redondo, Llano Grande y El Zapote, las cuales también sufrieron daños considerables. También fueron dañados seriamente los poblados de Fraijanes, Pueblo Nuevo Viñas, Coatepeque y Jalpatagua.​ En el área del epicentro, el terremoto provocó derrumbes y bloqueo de caminos y carreteras, e incluso se reportó una larga grieta que se formó en el Cerro Los Esclavos.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

3 de noviembre de 1871: el presidente de facto provisorio Miguel García Granados levanta el estado de sitio en los departamentos de Guatemala, Santa Rosa, Chiquimula y Jutiapa

Fuerte de San José en 1875. Fotografía de Eadweard Muybridge.

En la historia liberal que se ha inculcado en la educación guatemalteca desde el gobierno de J. Rufino Barrios se le llama “Reforma Liberal” al movimiento revolucionario de 1871 y se le hace ver como un transformación de la estructura económica guatemalteca que logró enormes beneficios para el país.  Pero el proceso de reforma no se inició sino hasta en 1873 y logró los mencionados beneficios para un grupo privilegiado únicamente.

El proceso consistió principalmente en promover una reforma agrarian que expropió las grandes tierras comunales de los grupos indígenas y de las órdenes religiosas en favor de los correligionarios de Barrios y luego emitió leyes laborales que obligaron a las comunidades indígenas a trabajar como jornaleros en las grandes fincas cafetaleras que se formaron con la introducción de la producción de dicho grano a gran escala.  La construcción del ferrocarril obedeció más a la necesidad que tenían las fincas de exportar sus productos y trasladarlos de forma eficiente hasta los puertos del Pacífico y del Atlántico.

Inicialmente, la revolución liberal de 1871 tuvo que repeler la resistencia conservadora en el oriente guatemalteco luego del triunfo contra el gobierno de Vicente Cerna y Cerna el 30 de junio. Esto se debió a que la revolución ingresó por la frontera mexicana y fue venciendo las plazas militares del occidente con relativa facilidad, principalmente porque el dicha region siempre fue favorable a los intereses de los criollos liberales y a la superioridad del armamento del puñado de alzados.

Los consevadores se refugiaron en el oriente y desde allí iniciaron la resistencia, lo que obligó al presidente de facto provisio, Miguel García Granados, a instaurar el estado de sitio en la region el 16 de septiembre de ese año y de salir en persona con sus soldados a pacificar el área.

Las salidas de García Granados eran aprovechadas por el presidente en funciones, J. Rufino Barrios, para imponer decretos que adelantaban su agenda anticlerical a espaldas del presidente provisorio.  Eventualmente, esta situación se hizo insostenible y García Granados tuvo que entregar el poder en manos de Barrios en 1873.

Fue entonces cuando Barrios inició un gobierno despótico que no toleró ninguna crítica y persiguió duramente a sus rivales politicos, muchos de los cuales terminaron torturados en las ergástulas de la Penitenciaría Central que Barrios construyó frente al Fuerte de San José en la Ciudad de Guatemala.  Su principal colaborador en este régimen de terror fue el general Juan Martín Barrundia, su ministro de la Guerra, quien fue culpado de todos los crímenes por los historiadores liberales para glorificar así la figura del general Barrios, al que empezaron a llamar “benemérito héroe de Chalchuapa”.

La situación económica del país mejoró considerablemente, al punto que el gobierno del sobrino del general Barrios, José María Reina Barrios, obtuvo grandes ganancias derivadas del alto precio internacional del café.  Los primeros años del gobierno de Reina se caracterizaron por una bonanza económica sin precedentes y por la extension de los beneficios a todos los ciudadanos, por primera vez en la historia del país; pero todo eso se vino abajo en 1897, cuando el precio internacional del café se desplomó cuando Brasil empezó a producirlo en gran escala.

BIBLIOGRAFIA:

 

23 de octubre de 1876: debido a las circunstancias difíciles en que se hallaba Guatemala, la Asamblea Constituyente pospone la emisión de la nueva ley constitutiva y mantiene al presidente Barrios como dictador

Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala.  Se observan la Catedral Metropolitana, la Fuente Colonial, el Colegio de Infantes y el Portal del Comercio. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada en 1875, el año en que Barrios fue nombrado dictador.

El 21 de octubre de 1875 la Asamblea Constituyente que había convocado el presidente J. Rufino Barrios entre sus correligionarios decidió conferirle al presidente guatemalteco amplios poderes de los que “se había hecho mérito” entre los pueblos que ellos representaban, con miras a mantener el orden público; de esta cuenta, el presidente Barrios gobernó como dictador con poderes absolutos a partir de ese momento.

Luego, el 23 de octubre de 1876, por considerar que las circunstancias no habían mejorado, la Asamblea convocada ese año consideró que las circunstancias difíciles se mantenían y por ello consideraron que no era conveniente emitir todavía la Constitución de la República por los próximos cuatro años.

Sin embargo, en 1878 Barrios convocó a una nueva Asamblea Nacional Constituyente compuesta por sesenta y un representantes de los pobladors de Guatemala, ya que consideraba que el país estaba finalmente en paz y era momento de regresar a la constitucionalidad.

Solamente los Jefes Políticos, Comandantes de armas y curas párrocos eran quienes no podían ser diputados constituyentes; pero debe aclararse que en esa época solamente los varones que supieran leer y escribir o que fueran soldados eran considerados como ciudadanos.

De esta cuenta, Barrios gobernó sin una constitución vigente desde que tomó el poder en 1873 hasta que fue electo como primer presidente constitucional en 1879, momento en el que fue elegido para un período de seis años.   Queda claro que, con constitución o sin ella, el general Barrios, al igual que había hecho el general Carrera antes que él, gobernó el país a su sabor y antojo.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

5 de octubre de 1892: el gobierno del general presidente José María Reina Barrios acuerda cambiar el nombre del municipio de “Chingo” por el de “Jerez”

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Mapa de Guatemala de 1887.  Obsérvese los volcanes y cadenas montañosas.  Jerez está localizada en la frontera con El Salvador (que en el mapa aparece como “San Salvador”) y al pie del volcán Chingo ( que en el mapa aparece como “V. Chonco”).  Mapa publicado en “Guatemala: the land of the quetzal; a sketch de William T. Brigham en 1887.

El municipio de Chingo, localizado en Jutiapa y en la region fronteriza entre Guatemala y El Salvador, fue muy importante durante el gobierno liberal de J. Rufino Barrios.

El municipio se estableció formalmente poco después de la Independencia de Centroamérica en 1821, cuando la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que Chingo era parte del Circuito de Mita en el Distrito N.º 3 del mismo nombre en el departamento de Chiquimula, junto con Asunción, Achuapa, Agua Blanca, Quequesque, San Antonio, Anguiatú, Las Cañas, Limones, Mongoy, Espinal, Hermita, Jutiapa, Santa Catarina, Atescatempa, Yupiltepeque, Zapotitlán, Papaturro y San Diego.

Tras la Guerra Civil de 1838-1840 y el establecimiento definitivo del gobierno conservador de Rafael Carrera, la República de Guatemala fue fundada por el  presidente capitán general Rafael Carrera el 21 de marzo de 1847 para que el hasta entonces Estado de Guatemala pudiera realizar intercambios comerciales libremente con naciones extranjeras.  Poco después, el 25 de febrero de 1848 la región de Mita fue segregada de Chiquimula, convertida en departamento y dividida en tres distritos: Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa.​ Específicamente, el distrito de Jutiapa incluyó a Jutiapa como cabecera, Yupiltepeque, Asunción y Santa Catarina Mita y los valles aledaños que eran Suchitán, San Antonio, Achuapa, Atescatempa, Zapotitlán, Contepeque, Chingo, Quequesque, Limones y Tempisque; además, incluía a Comapa, Jalpatagua, Asulco, Conguaco y Moyuta.

En 1876 el gobierno conservador de José María Medina en Honduras se estaba desmoronando, principalmente con el escándalo de los empréstitos para la construcción del Ferrocarril Nacional de Honduras y el desaparecimiento de representantes de Honduras en el extranjero. Los liberales hondureños solicitaban cambios en la administración pública del Estado y el presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios aprovechó la oportunidad para establecer un régimen liberal en Honduras que fuera afín a sus intereses de Unión Centroamericana. Así pues, tras las elecciones en El Salvador en que resultó electo Andrés del Valle, Barrios se reunió con éste en Chingo donde acordaron apoyar la invasión de Honduras para instalar al licenciado Marco Aurelio Soto como presidente de Honduras, quien hasta entonces había fungido como Ministro de Relaciones Exteriores y de Educación en Guatemala.

Barrios y del Valle se comprometieron a poner mil hombres para dicha causa, pero los hechos políticos se precipitaron en contra de Valle, y tras la Junta de Santa Ana, en donde se reunieron alrededor de doscientos incipientes cafetaleros, terratenientes, comerciantes, políticos, militares y juristas salvadoreños, se acordó junto con el presidente guatemalteco elegir como presidente de El Salvador al doctor Rafael Zaldívar, quien apoyó el nombramiento de Soto como presidente hondureño.​

Algunos años después, cuando ya Barrios había derrocado a Soto en Honduras y estaba en pleno apogee la campaña unionist en 1885, el cadete Adolfo V. Hall luchó en primera línea en El Coco y en la frontera con El Salvador, por lo que Barrios, necesitado de jefes y oficiales decididos que comandaran las tropas guatemaltecas, lo llamó y le dijo “¡Cadete: los galones que lleva en el brazo, páseselos a la manga!“, ascendiendo así a Hall al grado de Teniente Coronel del Ejército en Campaña.  El nuevo coronel redobló su coraje para el avance, pero fue alcanzado por una bala de cañón, que lo dejó horriblemente mutilado y confundido con los restos de sus compañeros de batallón.​ Las acciones posteriores, incluyendo la muerte del propio general Barrios, impidieron recuperar el cadáver del joven coronel de 19 años quien fue sepultado en alguna fosa común de la población de Chingo.

En 1892, la municipalidad de Chingo solicitó al gobierno del general José María Reina Barrios que se cambiara el nombre por el de “Jerez”; Reina Barrios, por cierto, había organizado la retirada de las fuerzas guatemaltecas tras la muerte del general J. Rufino Barrios en 1885.  He aquí el decreto autorizando la solicitud de cambio de nombre:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 5 de octubre de 1892

Con presencia de la solicitud de la Municipalidad de Chingo, relative a que se cambie el nombre de “Chingo Abajo” por el de “Jerez”, y el de “Chingo Arriba” por el de Emeralda, y el de “Hueviapa” por el Miramar; el president Constitucional de la República tien a bien acordar de conformidad.

Comuníquese.

Reina Barrios

El Secretario de Estado en el Depacho de Gobernación y Justicia: Manuel Estrada C.” 

BIBLIOGRAFIA: