3 de septiembre de 1930: se desata una crisis universitaria cuando los estudiantes exigen autonomía para las facultades y mejoramiento de docentes

3septiembre1930
Escuela de Ciencias Químicas y Farmacia, construida durante la administración del general Lázaro Chacón. En el recuadro: el presidente Chacón durante su gobierno. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En septiembre de 1930 el gobierno del general Lázaro Chacón enfrentaba ya no solamente la crisis económica, sino que la anarquía que se estaba extendiendo en todo el país.  Tras el mal llamado levantamiento de Totonicapán que lo obligó a suspender las garantías constitucionales por unos días,1,2 se sumó el descontento de los estudiantes universitarios de la Facultad de Medicina y Cirugía y la de los estudiantes de la Facultad de Derecho y Notariado del Centro, los cuales empezaron a tomar medidas de hecho contra las autoridades de sus escuelas y de la Rectoría.3

Era 1930 y la situación universitaria era muy diferente a la que existe en el siglo XXI.  En ese entonces, las facultades funcionaban en edificios situados en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, y solamente tenían estudiantes varones provenientes en su gran mayoría de las familias acomodadas del país y de algunos países vecinos.  Pero, lo más importante, es que la universidad no era autónoma y dependía directamente del Presidente de la República por medio del Ministerio de Instrucción Pública.

A principios de septiembre ya había habido muestras de descontento en la Facultad de Derecho, pero la situación se extendió a la Escuela Facultativa de Medicina y Cirugía el 3 de septiembre, cuando un grupo de estudiantes le exigió la renuncia al cargo de Secretario de la Facultad, doctor Ramiro Gálvez por incompetencia y por servir “de instrumento a un grupo de médicos enemigos de la juventud“, y éste, en represalia, solicitó al Decano que cerraran la Escuela para prevenir desórdenes.  Los estudiantes protestaron aquella medida, porque les dificultaba sus exámenes de grado y de inmediato entraron en contacto con el grupo de estudiantes de derecho que ya estaba en plena revolución en contra de sus autoridades.3

Las discusiones que siguieron entre los estudiantes giraron en torno a las divisiones que ya existían entre los que estaban a favor de tomar medidas de hecho y los que no; la diferencia era que en la Escuela de medicina nunca había llegado a haber un entendimiento entre los profesores y los alumnos, mientras que en la de Derecho los profesionales habían ayudado considerablemente a los cursantes y el problema de los estudiantes estaba enfocado en obtener la autonomía para la administración de la facultad y elección de autoridades, y en el mejoramiento del profesorado.3

Un estudiante resumió la posición de sus compañeros de la siguiente forma: “Es muy sencillo. Yo no estoy de acuerdo con las medidas violentas seguidas por mis compañeros, pues eso no es una buena labor de iniciación de trabajos universitarios.  La actitud violenta en contra del consejo no es justa, pues no se ha manifestado en forma hostil a nosotros en ninguna circunstancia.  El programa de los universitarios tiene cuatro puntos fundamentales y con ellos estamos acordes.  Tenemos el problema de la autonomía y del profesorado, que deben tener una solución.  El de la autonomía es el más grave, y ésta no puede conquistarse si no se cuenta con fondos; todo lo demás es música celestial.  También creemos, que el profesorado no cuenta con las facilidades que se tienen en otros países para su preparación técnica.  con treinta quetzales no vamos a conseguir catedrático capaz de perfeccionarse en la asignatura que desempeña“.3

La situación poco a poco se fue saliendo de control, pues de pedir la renuncia del Secretario de Medicina, pasaron a pedir la renunia de los decanos y a solicitar que se convocara a una asamblea de la universidad, a la que debían concurrir todos los profesionales de la República.3  Pero aquel movimiento estudiantil terminó junto con el gobierno del general Lázaro Chacón, que sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, y quedó imposibilitado de seguir en su cargo como presidente.4,5  Luego de varios golpes de estado, y la injerencia del gobierno de los Estados Unidos y de la empresa estadounidense United Fruit Company, fue electo como presidente el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931, y de inmediato adoptó fuertes medidas de austeridad para enfrentar la crisis económica que asolaba al país, y entre ellas fue la de eliminar todo intento de dar autonomía a las escuelas facultativas.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  2. — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  3. — (5 de septiembre de 1930). “Las inquietudes universitarias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  4. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  5. Nuestro Diario (14 de diciembre de 1930). «Informe de las autoridades de Medicina». Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  6. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.

 

11 de agosto de 1930: la Asamblea Legislativa aprueba un contrato por un préstamo de US$20 millones a cambio del monopolio de fósforos

11agosto1930
Anuncio de “La Samaritana” promocionando una liquidación total debido a las difíciles circunstancias por que pasaba Guatemala en 1930.  Imagen tomada de “Nuestro Diario“.

La quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York 1929, que marcó el inicio de la Gran Depresión, tuvo efectos casi inmediatos en Guatemala, ya que ésta dependía únicamente de la exportación del café, cuyo precio se desplomó. La inestabilidad económica estuvo acompañada del descontento popular por la falta de ingresos, que resultaron en huelgas de estibadores en Puerto Barrios y de estudiantes universitarios en la Ciudad de Guatemala.1

Para calmar la situación, el Gobierno decidió hacer un préstamo a la compañía sueca Svenka Tansticks Antiebologet a cambio de una concesión de monopolio en la fabricación de fósforos, cuya fase inicial fue aprobada el 16 de mayo de 1930, cuando la Asamblea Legislativa dictó la resolución correspondiente, ya que “los fondos de dichas negociaciones permitirían satisfacer algunas de las más inmediatas y urgentes necesidades del país, facilitando el estudio y las gestiones del empréstico mayor y su obtención en las mejores condiciones posibles“.2

Pero ya para julio de 1930 era imposible pagar a los maestros y a los demás empleados públicos; frente a la puerta de la Tesorería Nacional se veían a diario columnas de funcionarios en espera de sus sueldos atrasados y era de urgencia nacional conseguir el préstamo con la empresa sueca.1 Así pues, el 12 de julio se celebró el contrato entre ambas partes y el 11 de agosto la Asamblea Legislativa aprobó el segundo préstamo por US$20 millones (una cifra considerable en esa época), en los siguientes términos:

  • Monto de la operación: veinte millones de dólares, representados por bonos cuyo tipo de emisión sería del noventa por ciento y con intereses del siete por ciento anual y un plazo máximo de redención de la deuda de treinta años.
  • Garantías: se asignó el producto total de la renta del estando de fósforos y la parte que sea necesaria del impuesto del tres por millar, así como un respaldo en la producción nacional de café.2

A pesar de la aprobación por parte de la Asamblea, se consideraba que el Ejecutivo iba a vetar el decreto porque el ministro de Hacienda no era partidario de suscribir préstamos. Esto llevó a agrias discusiones entre los diputados que pospusieron la tercera lectura del decreto.2

Al final, no se logró finalizar el contrato con la compañía sueca, porque cuando se hicieron los avalúos de las garantías, la cosecha de café se encontraba ya por los suelos y su monto no cumplía con lo requerido por el contrato original.1 Ante este fracaso, el Gobierno decidió al reajuste del presupuesto y recortar los gastos, pero esto solo llevó a un total descalabro de la situación económica.  El 29 de agosto el gabinete de Chacón renunció en pleno3 y la situación se deterioró a tal punto que los comerciantes quemaban sus propios negocios para cobrar el seguro,4 ocurrió una misteriosa explosión en el polvorín del cuartel del Aceituno el 4 de diciembre5 y el general Chacón terminó sufriendo un derrame cerebral que lo dejó imposibilitado para seguir en la presidencia el 12 de diciembre de 19306.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Partido Socialista Centroamericano (14 de septiembre de 2011). Antecedentes históricos del Partido Socialista Centroamericano. En: Cuadernos de El Socialista Centroamericano. (VII). Centroamérica. p.57.
  2. Hernández de León, Federico (14 de agosto de 1930). Sesiones Extraordinarias de la Asamblea Legislativa; décimoquinta de la tanda. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1.
  3. Asturias Morales, M. (29 de agosto de 1930) “El gabinete presentó su renuncia hoy” Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz, Plaza & Cía. p. 1.
  4. Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1.
  5. Vela, David (4 de diciembre de 1930) “Esta mañana explotó el polvorín del Aceituno, provocando numerosas víctimas”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  6. — (12 de diciembre de 1930). “El general Chacón dejó la presidencia”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.

13 de junio de 1928: el gobierno de Lázaro Chacón reinagura la Escuela de Artes y Oficios con el nombre de Instituto Técnico Industrial de Varones

13junio1928
Asilo Joaquina, construido durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.  En 1928 aquí se fundó el Instituto Técnico Industrial de Varones, que era la antigua Escuela de Artes y Oficios.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno del general Lázaro Chacón ha corrido la misma suerte que los de los también generales Rafael Carrera y Manuel Lisandro Barillas: esto es, ha sido borrado de la historia oficial por sus sucesores.  En el caso específico de Chacón, fue el gobierno del general Jorge Ubico el encargado de borrar los logros de su antecesor, especialmente porque éste lo había derrotado en las elecciones presidenciales de  1926.1

Si bien es cierto que el gobierno del general Chacón terminó el 12 de diciembre de 1930, cuando éste sufrió un derrame cerebral tras varios meses de enfrentar una aguda crisis económica que afectaba a todo el país, dicha crisis no fue culpa del presidente guatemalteco sino de la Gran Depresión que afectó a todo el mundo tras la caída de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.  La grave situación financiera arrastró consigo los precios de los productos de exportación los países de América Latina, quienes solamente exportaban uno o dos productos; en el caso de Guatemala específicamente, el único producto de exportación era el café, y cuando éste se desplomó, se llevó consigo a la economía nacional y a gobierno de Chacón.  (Nota de HoyHistoriaGT:  el banano era también un importante producto de exportación, pero el mismo era controlado completamente por el enclave bananero de la transnacional estadounidense United Fruit Company en Izabal, y no afectaba ni favorecía a la economía nacional directamente3).

Antes de la Gran Depresión, el gobierno de Chacón se había enfocado específicamente en mejorar la educación nacional. Su proyecto tuvo como base fundamental la eliminación del analfabetismo, que llegaba a más del 90% de la población. Además, realizó varios concursos para elegir a los más aventajados estudiantes de magisterio y otorgarles una beca para continuar sus estudios en otros países.4

Varios pensadores extranjeros estrechamente vinculados a las redes teosóficas latinoamericanas, tuvieron especial influencia en el proyecto educativo guatemalteco; entre ellos esutvieron el mexicano José Vasconcelos, la chilena Gabriela Mistral, y el salvadoreño Alberto Masferrer, entre otros. Este útimo actuó como mediador de la red teosófica en Guatemala, a través de su trabajo intelectual y de sus estrechos lazos familiares que resultaron fundamentales en el gobierno de Chacón.5​ Entre sus principales proyectos de labor social incluían el establecimiento de una biblioteca pública, la recaudación de dinero para crear un programa de desayunos escolares, y la petición que hicieron ante la Asamblea Nacional Legislativa para regular la renta de las bebidas alcohólicas.5​ ​

Para Masferrer, era deber del Estado proveer educación, sin embargo, si los gobiernos invierten dinero y esfuerzos en educación y el pueblo sigue siendo ignorante, si tanto esfuerzo es poco productivo, es porque no hay una intervención social. Educación para los niños comprendía, según Masferrer, el acceso a la escuela primaria garantizándoles las instalaciones, los materiales, los maestros y en ciertas áreas incluso el desayuno del que muchos de ellos carecen en sus hogares. Y para los adultos la desanalfabetización y a partir de ella el aumento de su nivel cultural por medio de lecturas apropiadas, conferencias, y escuelas para adultos (dándole impulso a la Universidad Popular fundada por los estudiantes universitarios en 1922). Como complemento, la educación cívico-moral dirigida a los niños en sus asignaturas escolares y para los adultos en conferencias, cartillas cívicas y, en la educación para la lucha contra el alcoholismo.5

Con esta filosofía en mente, el gobierno de Lázaro Chacón reimprimió dos libros-ensayo en los que Masferrer se adentra en los problemas educativos y sus propuestas de solución: “Leer y escribir” y “La cultura por medio del libro“, de los cuales se imprimieron cinco mil ejemplares y se distribuyeron de manera gratuita a través de la Universidad Popular.<sup>5</sup>  Luego, intentó realizar los siguientes cambios en el sistema educativo guatemalteco:

  • Decreto 1500 del 3 de mayo de 1927: establecía el Consejo Nacional de Educación con carácter de Cuerpo Técnico Consultivo de la Secretaría de Educación Pública. Sus objetivos eran todos los trabajos técnicos de reforma, organización y reglamentación, relativos a las enseñanzas primaria, normal, secundaria y especial. Una de las primeras tareas del Consejo fue recopilar todas las leyes, que en materia educativa, habían sido dictadas para conseguir su unificación y crear así la Ley Orgánica de Educación Pública.6
  • Ley Orgánica y Reglamentaria del Personal Docente de la República de Guatemala: la educación se enfrentaba en estos momentos al grave problema de la falta de maestros calificados; se calculaba que para entonces había setecientos veintiocho maestros titulados y 2,856 empíricos. El objetivo de esta ley era formar categorías entre los maestros, de acuerdo a su tiempo de servicio y aptitudes, y por supuesto, proveerles de incrementos salariales acordes a su experiencia.
  • Reabrió la Universidad Nacional: la institución de educación superior había sido cerrada por el gobierno de Orellana para controlar la ola de protestas y descontentos por parte de los estudiantes ante las políticas del gobierno, sobre todo el entreguismo al capital estadounidense.7  Como parte de esta reapertura, reconstruyó las instalaciones de la Escuela de Medicina, que habían sido destruidas por los terremotos de 1917-18.
  • Creó la Dirección General de Cultura Indígena para hacerse cargo de la alfabetización.8

Dentro de todos estos cambios, el 13 de junio de 1928 reabrió la Escuela de Artes y Orificios, ahora con el nombre de Instituto Técnico Industrial para Varones con el objeto de preparar a los obreros y mejorar así la calidad de la mano de obra en el país.9  El instituto funcionaba en el antiguo Asilo Joaquina, construido por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera en las instalaciones del Pabellón de la Exposición, a su vez había construido el gobierno del general José María Reina Barrios en 1896.

Desafortunadamente, como ya se indicó, la Gran Depresión acabó con muchos de los cambios que el gobierno de Chacón intentó durante su administración. Y su sucesor, el general Jorge Ubico, tuvo que enfocarse en mantener la estabilidad económica de Guatemala frente a la crisis económica mundial. No fue sino hasta que el gobierno estuvo en manos del Dr. Juan José Arévalo, uno de los favorecidos por las becas magisteriales que otorgó Chacón, que algunas de las ideas de Masferrer se llevaron a la práctica.


BIBLIOGRAFIA:

  1. The Library, UC San Diego (2019) Guatemala: elections and events (1900-1943). EEUU: UC San Diego (en inglés y español).
  2. Galbraith, John Kenneth. (1954). The Great Crash: 1929. Boston: Houghton Mifflin. ISBN 0-395-85999-9.
  3. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  4. Fuentes Oliva, Regina (2012). «1920, una década de cambios educativos para Guatemala»Boletín AFEHC (N°54).  Sección 10.
  5. Ibid., Sección 30.
  6. Ibid., Sección 31.
  7. Ibid., Sección 32.
  8. Ibid., Sección 62.
  9. Ibid., Sección 62-67.

20 de noviembre de 1930: la aguda crisis económica obliga a suspender las operaciones del Ferrocarril de Los Altos

20noviembre1930
Dique de la planta de generación de Santa María de Jesús, construido para la operación del Ferrocarril de Los Altos.  En el recuadro, la planta de generación.  Imágenes tomadas de Quezaltenango : Álbum conmemorativo de la inauguración del Ferrocarril de los Altos.

En medio de la crisis económica que azotaba al país en 1930, de febrero a octubre los gastos de operación del sistema eléctrico en Quetzaltenango se habían disparado de Q189.62 mensuales a Q260 mensuales entre junio y octubre, en una época, en la que la municipalidad altense cobraba 33 centavos de quetzal por cada foco de alumbrado particular, y el 1% de la renta por cada poste de alumbrado público y debido al descenso en la cantidad de pasaje y de carga, el cabido tenía que cubrir los gastos de operación.

El 30 de agosto de 1930, el ingeniero Alberto Pons, gerente del Ferrocarril de Los Altos (el cual era eléctrico y operaba con su propia planta de generación en Santa María de Jesús), llegó a la Ciudad de Guatemala para someter a consideración el estudio que había hecho  para balancear el presupuesto de la empresa, según el cual podrían economizarse de seis mil a siete mil quetzales gracias a un reajuste técnico de las operaciones. Los costos de operación del ferrocarril también se habían disparado porque debido a la crisis se había reducido el transporte de pasajeros y la producción agrícola estaba aletargada por lo que no había suficiente transporte de carga. Pero este plan fue descartado porque ya la operación del ferrocarril era insostenible para el Estado, que para entonces ya tenía serios problemas para cumplir con sus obligaciones financieras.

Cuando en noviembre se llegó a una situación en que en vez de proveer un servicio a la población, el servicio eléctrico se estaba convirtiendo en una carga insostenible no sólo para la municipalidad sino que para el gobierno del general Lázaro Chacón, se optó por desplazar la planta de Zunil y se donó la explotación total de mil caballos de fuerza de la planta de Santa María de Jesús, para lo que el alcalde primero de Quetzaltenango obtuvo un crédito con el Banco de Occidente.  Esta donación de energía representaba un ingreso de tres mil quetzales a las arcas fiscales, por el 20% de las entradas brutas, pero estaba muy lejos de ser una solución definitiva para el problema de generación eléctrica en Los Altos.

Este fue el principio del fin del Ferrocarril de Los Altos pues la crisis económica que se había iniciado en 1929 con la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York se extendió por varios años más y el gobierno del general Jorge Ubico (quien asumió la presidencia el 14 de febrero de 1931 luego del derrame cerebral que sufrió el general Chacón en diciembre) decidió que era más rentable para el Estado desmantelar el ferrocarril que mantenerlo en funcionamiento.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico; Bauer Avilés, C. (30 de agosto de 1930)  “Presupuesto del tren de ‘Los Altos'”. Guatemala: Nuestro Diario.
  • — (21 de noviembre de 1930)  “Editoriales: Planta de Santa María y el Ferrocarril de Los Altos. I”. Guatemala: Nuestro Diario.
  • — (22 de noviembre de 1930)  “Editoriales: Planta de Santa María y el Ferrocarril de Los Altos. II”. Guatemala: Nuestro Diario.
  • — (22 de noviembre de 1930)  “Editoriales: Planta de Santa María y el Ferrocarril de Los Altos. III”. Guatemala: Nuestro Diario.

30 de octubre de 1930: nuevos cambios en el gabinete del general Chacón; el general Mauro de León es nombrado Ministro de la Guerra

30octubre1930
Recorte del periódico “El Imparcial” del 30 de octubre de 1930, que muestra que el general De León tenía que renunciar como primer designado a la Presidencia tras ser nombrado Ministro de la Guerra.  En los recuardos: los generales Lázaro Chacón y Mauro De León.  Imágenes tomadas de “El Imparcial“.

En medio de la aguda crisis económica que vivía Guatemala en 1930, el general Lázaro Chacón se veía enfrentado con numerosos problemas con un desempleo galopante, incendios de comercios, una revuelta indígena en Totonicapán, huelga en la Universidad y la indignación ciudadana por el atroz asesinato conocido como “el crimen de la novena avenida“.

En agosto ya había renunciado en pleno el gabinete y Chacón había hecho algunos cambios, resevándose para sí el ministerio de la Guerra.  Sin embargo, el 30 de octubre nuevamente renunciaron algunos ministros por lo que tuvo que modificar su gabinete una vez más; pero en esta oportunidad ocurrió un cambio que sería muy importante en los próximos dos meses, aunque en ese momento no se advirtió en su justa dimensión.

El cambio en mención fue el nombramiento del Primer Designado a la presidencia, el general Mauro De León como ministro de la Guerra.  Esto significaba que De León tenía que renunciar a su nombramiento como primer Designado, dejando el puesto vacante.  Y eso, a su vez, quería decir que, en caso de que algo le ocurriera al presidente Chacón, el llamado a sucederlo en la presidencia era el segundo designado, en este caso el licenciado Baudilio Palma.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió el 12 de diciembre de 1930, cuando se hizo del conocimiento público que el general Chacón había sufrido un derrame cerebral dos días antes, y una comisión de médicos lo declaró incapacitado para continuar a cargo de la presidencia.  En ese momento, el licenciado Palma asumió  la presidencia, como le correspondía.

Pero apenas unos cuantos días después se produjo un alzamiento militar aduciendo que el licenciado Palma había incurrido en ilegalidades para quedarse con el poder y que era el general De León quien debía haber sido nombrado presidente interino.  Como resultado de aquella asonada militar dirigida por el comandante del cuartel de Matamoros, general Manuel María Orellana, el licenciado Palma renunció a la presidencia interina, y el general De León fue una de las muy pocas víctimas mortales del enfrentamiento que se dió en el Parque Central durante el alzamiento armado.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturas Morales, M. (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.
  • Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  • Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía.
  • Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). Died. General Lazaro Chacon, 56, President of Guatemala (en inglés). Estados Unidos.

 

29 de noviembre de 1930: se produce otro incendio de un comercio en la ciudad de Guatemala, esta vez en los almacenes “Van den Henst”

29noviembre1930
Composición de varios anuncios de varios comercios tratando de vender sus artículos o servicios durante la grave crisis de 1930 en Guatemala.  Imágenes tomadas de “Nuestro Diario” y de “El Imparcial“.

La situación económica de la segunda mitad de 1930 era caótica en Guatemala, como resultado directo de la Gran  Depresión.  El desempleo se había disparado, y las fábricas dejaron de alquilar locales grandes para reducir costos, almacenando su equipo en espacio más reducidos.  Los comerciantes de la Ciudad de Guatemala, desesperados, habían recurrido a prenderle fuego a sus negocios para cobrar el seguro, lo que les representaba más ingresos.  Y el gobierno del general Lázaro Chacón, no encontraba los mecanismos adecuados para paliar la crisis, al punto que todo su gabinete le presentó la renuncia en pleno, y poco después otros ministros fueron renunciando individualmente.

La serie de incendios provocados se inició a finales de octubre, con el incendio del almacén “El Barato”, en donde no solamente perdió la vida el propietario, José García, sino que también se perdió el archivo histórico de la familia Aycinena, cuya mansión estaba a un costado del negocio incenciado;  luego siguieron otros incendios similares y el 29 de noviembre se produce el del almacén Van der Herst. Pero para cuando ocurrió este siniestro era más que evidente que los incendios eran provocados.

En el caso de este almacén, ubicado en la séptima avenida sur entre la novena y décima calle, el incendio se inició alrededor de las 12:30 am y fue advertido por los vecinos quienes avisaron a la policía; de acuerdo a los reporteros de “Nuestro Diario”, la Casa Van der Henst y Cía., tenía un fuerte seguro que ascendía a la suma de ciento treinta mil quetzales.

Reproducimos a continuación la nota policíaca que reprodujo “Nuestro Diario” aquel 29 de noviembre de 1930, sin agregar comentario alguno, para que el lector se de una idea exacta de la situación que se vivía en esa época:

“[…] anoche, a las doce y veinte minutos, el agente que cubría la línea de la séptima avenida sur del cantón, dió la señal de alarma, con motivo de desarrollarse un incendio en el interior de la casa del almacén “Van der Henst” contiguo al local que ocupa la sastrería denominada “The Gentleman” propiedad del señor Ramón Rosales. Por cierto, ya viene a sumar un número crecido de esta clase de accidentes registrado durante los últimos días.

[…] se despachó el auxilio correspondiente […], pero no obstante haberse desplagado la mayor actividad, fue totalmente imposible salvar la mercadería y mueblaje del ya citado almacén, por lo cual se supone que dicho incendio haya sido provocado de antemano por los propietarios de dichos centros de negocios, pues la violencia con que se desarrolló el incencio, no puede provocar otra clase de ideas más que la expresada.

 

[…] no se registró ninguna desgracia personal, pero […] las indagaciones que se verificaron, resulta que tanto el presitado almacén “Van der Henst” como la sastrería “The Gentleman” aparecen asegurados, el primero no se sabe por qué cantidad y el segundo por el dicho de su propio dueño, se sabe que estaba asegurado por la cantidad de cinco mil quetzales en la Compañía Guardia.

[…] todo contacto de incendio quedó completamente cortado a la una antes del meridiano del día de hoy, por lo cual, como última medida se procedió a nombrar el cuerpo de guardia.

La situación empeoró en los días siguientes, culminando con el derrame cerebral del presidente Lázaro Chacón el 12 de diciembre de ese año, lo que dió lugar a varios cambios de presidente y golpes de estado antes de que los Estados Unidos y la United Fruit Company forzaron a que fuera electo el general Jorge Ubico e iniciara su gobierno el 14 de febrero de 1931.


BIBLIOGRAFIA:


26 de septiembre de 1926: a las 12:15 am fallece en Antigua Guatemala el general presidente José María Orellana; el general Lázaro Chacón asume presidencia interina

26septiembre1926
Retrato oficial del general Orellana.  En los recuadros: los ministros de Estado del gabinete de Orellana; H. Abraham Cabrera (Gobernación), Roberto Lowenthal (Relaciones Exteriores), Miguel Larrave (Guerra), Salvador Herrera (Agricultura), Luis Sáenz Knoth (Fomento) y Carlos O. Zachrisson (Hacienda). Imágenes tomadas del Diario de Centro América.

La muerte repentina del general José María Orellana el 26 de septiembre de 1926 a las 12:15 am en el Hotel Manchén de la Antigua Guatemala tomó a toda la población guatemalteca por sorpresa, pues el general presidente no mostraba indicidos de que padeciera enfermedad alguna, y acababa de cumplir con uno de sus principales proyectos: la creación del Banco Central de Guatemala, único ente emisor de moneda autorizado en el país a partir de ese momento.

Aquel día, no ocurrió nada extraordinario en la rutina del presidente.  Acostumbraba a salir de la ciudad junto con su familia y algunos amigos, e iba ya fuera a Amatitlán o a la Antigua Guatemala.  Ese día, iban con él (de acuerdo al oficialista “Diario de Centro América“) su esposa, hijas, cuñada María de Lavagnino, el doctor Fernando Iglesias y algunos miembros de la Plana Mayor presidencial.  Estuvieron jugando hasta la media noche un juego de cartas con sus amigos y cuando se retiró a su habitación, la No. 3 del hotel Manchén comenzó a sentirse mal y llamó por ayuda diciendo que sentía cmo un ataque de pulmonía”.  Fue atendido inmediatamente por el doctor Iglesias, pero todo fue en vano.  Sus útimas palabras fueron “me muero, siento que me falta la respiración“.

Inmediatamente se dispuso que condujeran los restos a la ciudad de Guatemala, saliendo a la 1:40 am y llegando a la casa de gobierno a las 2:50 am.  Ya en la ciudad, y en medio de la crisis nerviosa de los familiares se procedió a disponer la autopsia, la cual fue llevada a cabo por el doctor Carlos Federico Mora, en presencia de otros galenos. El resulto del meticuloso proceso determinó que el general Orellana tenía problemas cardíacos y falleció de un ataque al corazón.

El cuerpo fue expuesto en capilla ardiente en el Ministerio de la Guerra y luego llevado al cementerio general para su sepultura.

Mientras tanto, los ministros de estado emitieron el siguiente decreto, nombrando al primer designado a la Presidencia, general Lázaro Chacón, como presidente interino de la República:

Guatemala, 26 de septiembre de 1926

El Consejo de Ministros

Lamentando profundamente el sensible fallecimiento del cudadano Presidente de la República, general e ingeniero José María Orellana, y con presencia de lo dispuesto en el artículo 69 de la Constitución de la República, acuerda:

Llamar al primer designado general don Lázaro Chacón, para que de conformidad con la Ley Constitutiva, se haga cargo del Poder Ejecutivo.

Comuníquese.

  • H. Abraham Cabrera, Ministro de Gobernación y Justicia
  • Miguel Larrave, Ministro de la Guerra
  • C. O. Zachrisson, Ministro de Hacienda y Crédito Público
  • Rafael Ordóñez Solís, Ministro de Educación Pública
  • Salvador Herrera, Ministro de Agricultura
  • Roberto Lowenthal, Ministro de Relaciones Exteriores
  • L. Sáenz Knoth, subsecretario de Fomento, encargado de la cartera

Y Chacón, por su parte, emitió su primer decreto como presidente interino en los siguientes términos:

Decreto No. 928

Lázaro Chacón, general de brigada, Primer Designado a la Presidencia de la República

Por cuanto:

El día de hoy falleció de muerte natural el general don José María Orellana, Presidente de la República.

Por tanto, 

en cumplimiento del artículo 69 de la Constitución, 

Decreta:

Artículo 1.°: Organizar el Gabinete con los siguientes Secretarios de Estado:

  • Licenciado H. Abraham Cabrera, en el despacho de Gobernación y Justicia
  • General Miguel Larrave, en el despacho de la Guerra
  • Licenciado Carlos O. Zachrisson, en el despacho de Hacienda y Crédito Público
  • General Luis Sáenz Knoth, en el despacho de Fomento
  • Licenciado Rafael Ordóñez Solís, en el despacho de Educación Pública
  • Ingeniero Salvador Herrera en el despacho de Agricultura
  • Licenciado Roberto Lowenthal en el despacho de Relaciones Exteriores

Artículo 2.°: Del presente decreto se dará cuenta a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones.  

Dado en la casa de Gobierno, en Guatemala, a veintiseis de septiembre de mil novecientos veintiseis.

  • Lázaro Chacón
  • E Menéndez, subsecretario general del gobierno

BIBLIOGRAFIA:

  • Diario de Centro América (26 de septiembre de 1926): “Consejo de Ministros llama al primer designado. El general L. Chacón asume el P. Ejecutivo”. Guatemala: Diario de Centro América
  • Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América
  • — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América

2 de octubre de 1926: tras reiniciar sus labores ese mes, el periódico “El Imparcial” publica la autopsia del general José María Orellana realizada por el doctor Federico Mora

2octubre1926
El Hotel Manchén en Antigua Guatemala, en donde falleció el general Orellana el 26 de septiembre de 1926.  En el recuadro, el útimo retrato del general presidente.  Imágenes tomadas del “Diario de Centro América”.

El 2 de octubre de 1926, es decir, al día siguiente de haber empezado nuevamente a operar normalmente luego de la restricción a las garantías constitucionales, el periódico “El Imparcial” publicó la autopsia del general José María Orellana, fallecido en el Hotel Manchén en la Antigua Guatemal el 26 de septiembre, la cual reproducimos a continuación:

El veintiséis de este mes en curso a las cuatro y media de la mañana, ayudado por el doctor Ramón Calderón y en presencia de los doctores Juan J. Ortega, Mario J. Wunderlich, Ricardo Alvarez, Rodolfo Robles, Alfonso Castellanos, Jorge E. Alvarado y Leopoldo Aschkel y del juez secto de primera instancia de este departamento, así como de dos oficiales de la Plana Mayor practiqué la autopsia al cadáver del general José María Orellana, en una de las habitaciones de la casa número uno de la octava calle poniente. Por el reconocimiento exterior se pudo ver que se trataba de una persona de buena constitución esquelética y bien nutrida, aunque con el panículo adiposo muy desarrollado en algunas partes del cuerpo.  Como signos que confirmaron la realidad de la muerte se comprobó que ya había manchas lívidas de hipostasis cadavérica en el dorso y que la reigidez comenzaba a establecerse en las cuatro extremidades.

Los legumentos tenían una coloración y un aspecto normales,pero había en las dos regiones maleolares un edema fácilmente visible y que se dejaba deprimir por la presión del dedo.  Además, se encontró una esquimosis rojiza en la cara anterior y tercio medio de la pierna derecha y la picadura de una aguja (¿hipodérmica?) en la fosa ilíaca derecha.  Por los orificios de las aberturas bucal y nasal se escapaba, al mover el cadáver, una abundante cantidad de espuma blanca y espesa.  En las otras cavidades naturales no se encontró nada de anormal. Abierta la cavidad del cráneo que el pericráneo, la bóveda ósea, el seno longitudinal superior y las meninges no presentaban ninguna alteración. El cerebro bien conformado, pesaba un mil trescientos gramos; se notaba al examinarlo exteriormente que los vasos superficiales estaban congestionados, principalmente en la región occipital, lo que indica que se trataba de una congestión pasiva y seguramente agónica o post-mortem.

Por el examen interno del propio cerebro se vió que estaba completamente normal y que los ventrículos laterales estaban libres.  El cerebelo, la protuberancia anular y el bulbo tampoco ofrecían ninguna alteración; la base del cráneo estaba intacta; los senos de la base se hallaban congestionados, aunque no en exceso y la hipófisis estaba completamente sana.

Fue abierta la cavidad toráxica, comprobándose, en primer lugar, que el esqueleto no tenía nada de extraordinario; que los órganos se encontraban en su posición anatómica normal y que las dos cavidades pleurales se encontraban vacías y no presentaban adherencias de ninguna clase.  El pericardio estaba muy recargado de grasa en su cara anterior y contenía en su cavidad unos treinta gramos de líquido, es decir una cantidad normal. El corazón se presentó muy aumentado de tamaño, sobre todo en la mitad izquierda, y con alguna torción sobre su eje vertical a causa del predominio del corazón izquierdo sobre el derecho.

La hoa visceral del pericardio estaba muy sobrecargada de grasa.  El órgano vaciado de la sangre que contenía sus cavidades, pesó quinientos cincuenta gramos, es decir mucho más de lo normal.  La sangre que se le extrajo era fluida y abundante; no se encontraron coágulos de ninguna clase.  El miocardio estaba muy hipertrofiado en la pared del ventrículo izquierdo en donde alcanzaba un espesor de dos centímetros, no observándose en él ninguna degeneración macroscópica.  El endocardio no presentaba ninguna modificación patológica, así como tampoco las válvulas auriculovenriculares y las pulmonares. Las válvulas aórticas, en cambio, presentaban las siguientes lesiones:

  • Retracción consecutiva a una esclerosis muy marcada que se extendía a todo el contorno del orificio aórtico y nódulos endurecidos en el espesor de las propias válvulas.
  • A consecuencia de la retracción valvular el mencionado orificio aórtico se había ensanchado considerablemente, como pudo comprobarse poniendo agua en el tronco de la aorta y asegurándose que pasaba inmediatamente a la cavidad del ventrículo.
  • Dicha cavidad estaba dilatada lo que, con el engrosamiento considerable de la pared del ventrículo demuesta que había una hipertrofia excéntrica, como son las que se observan en la insuficiencia aórtica.

El examen del cayado de la aorta permitió descubrir grandes placas de ateroma, algunas de las cuales tenían una consistencia ósea; esta degeneración de la pared arterial se extendía a toda la aorta toráxica y a causa de ella el vaso daba una sensación de dureza y tenía numerosas nudosidades.  El calibre de la arteria no estaba alterado en ninguna parte de su trayecto, es decir, que no había estrecheces, ni dilatación, ni aneurismas.

Las dos arterias coronarias estaban permeables, sus paredes estaban sanas y no había en el controno de su desembocadura ninguna formación patológica que la estrechara; tampoco había coágulos en el interior de las mencionadas arterias.

Examinados a continuación los órganos de la cavidad bucal y del cuello y los pulmones se pudo anotar lo siguiente:

La lengua tenía un tamaño, una coloración y un aspecto normales, sucediendo otro tanto con las paredes de la cavidad, en el itsmo de las fauces no había  más que un poco de espuma, la que también sse encontraba en la faringe; la laringe estaba normal y no contenía cuerpos extraños; el esófago tenía una mucosa de coloración y aspecto normales; la tráquea y los grandes bronquios estaban llenos de espuma blanca y consistente; el tiroides y las parótidas se hallaban sanas; las venas yugulares estaban muy dilatadas y repletas de sangre; en las parótidas no había nada extraordinario.

Los pulmones se presentaban, al examinarlos por fuera, con un tamaño, un color y una consistencia normales; al hacer corte sobre ellos se notaba que el parénquima no llevaba vestigios de lesiones antiguas, pero que estaba invadido de espuma, siempre blanca y espesa, que brotaba en abundancia al ejercer presiones. No había equimosis subpleurales en ningún lugar; los vasos pulmonares estaban completamente sanos y no se había obstruido ni habían formado focos de infarto pulmonar.

Haciendo la autopsia de la cavidad abdominal se realizaron las siguientes observaciones:

  • El diafragma se encontraba a la altura normal
  • En la cavidad no había ningun líquido o producto patológico de otra clase
  • Los órganos etaban situados en su posición anatómica
  • El hígado pesaba un mil ochocientos gramos y tenía algunas adherencias al diafragma en la cara superior de su lóbulo derecho, hallándose completamente sano en su interior
  • El vaso pesaba doscientos gramos y era normal
  • La vesícula biliar, sana, contenía unos veinte gramos de biis y los conductos biliares estaban permeables
  • El páncreas no tenía nada de anormal, así como tampoco las glándulas suprarenales.
  • El meenterio estaba muy recargado de grasa
  • El estómago, cuyo tamaño, forma y apareicnia externa e interna eran normales contenía en su cavidad unos ciento cincuenta gramos de materias alimenticias en vías de digestión, sin ningun olor especial.
  • Los riñones se hallaban sumergidos entre un exceso de grasa perirenal, pero estaban completamente sanos, hasta donde pudo comprobarse por el examen a simple vista
  • La vejiga contenía cincuenta gramos de orina amarillenta, sin nada en particular, en su aspecto
  • Los intestinos tampoco presentaban ninguna alteración patológica
  • El apéndice estaba atrofiado y adherido al mesenterio
  • Los órganos genitales no tenían nada de anormal.

Por considerarse innecesario no se practicó la apertura de la cavidad raquídea.

Como resumen de los resultados obtenidos por la autopsia de la diversas cavidades puede decirse que únicamente había lesiones graves en el corazón y en la aorta, por lo que es posible afirmar las siguientes conclusiones:

  1. El general José María Orellana falleció a consecuencia de un síncope cardíaco
  2. Dicho síncope fue originado por una insuficiencia aórtica y una aortitis crónica
  3. No se encontrón ninguna lesión traumática
  4. Tampoco se encontró ningún indicio que hiciera sospechar un envenenamiento.

Soy de usted atentamente.

Federico Mora


BIBLIOGRAFIA:

  • Mora, Federico (2 de octubre de 1926) “Autopsia al cadáver del general Orellana”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.

 

Enero de 1930: alcalde 3ro. de la municipalidad indígena de Totonicapán exige una contribución a la población para evitar que el gobierno imponga un impuesto a la propiedad

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Totonicapán en 1925.  En el recuadro: el general presidente Lázaro Chacón, a quien el alcalde indígena supuestamente iba a comprar un presente con una contribución de los pobladores, para evitar que decretara un impuesto sobre la propiedad. Imágenes de Wikimedia Commons y “El Imparcial“.

El actuar arbitario y despótico de un alcalde tercero de la municipalidad indígena de Totonicapán tras una visita al presidente Lázaro Chacón y su ministro de agricultura el 7 de enero de 1930, llevó a la larga a un alzamiento de los indígenas de aquel municipio el 28 de julio de ese año, y que resultó en la muerte de tres de ellos y un ataque con piedras a las instalaciones del cuartel, obligando al gobierno del general Lázaro Chacón a suspender las garantías constitucionales en todo el país por un poco más de un mes.  En aquellos momentos, Guatemala atravezaba por una aguda crisis económica derivada de la Gran Depresión que afectaba a todo el mundo después de la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1929, y la suspensión de las garantías ayudó al gobierno a calmar un poco la situación, que se le iba de las manos.

Reproducimos a continuación parte de la carta que enviaron los representantes de los 48 cantones de Totonicapán al general presidente Lázaro Chacón el 16 de octubre de 1930 para explicarle lo que realmente ocurrió durante el alzamiento indígena Totonicapán el 28 de julio, detallando el papel que tuvo en ella en alcalde tercero Roberto Baquiax.  La carta también presenta quejas graves al presidente sobre la situación en que se encontraba la población indígena en aquellos años.

“Nosotros, los que abajo firmamos y en representación de los cuarenta y ocho cantones del municipio de Totonicapán, en pleno uso de nuestros derechos ciudadanos, venimos a relatar con la verdad y la justicia los orígenes de los hechos que desgraciadamente culminaron sangrientamente en la plaza de armas de la cabecera el 28 de julio del corriente año, hechos imprevistos que fueron resultado de un momento de arrebato y de violencia ciega a que los manejos turbios y desvergonzados de dos o tres individuos de nuestra clase condujeron a los sufridos y laboriosos moradores del municipio, los que llevados por mil engaños y mútiples amenazas produjeron una santa indignación de nuestra parte, al ver nuestras propiedades en peligro y nuestra tranquilidad de honrados trabajadores a merced de dos o tres ambiciosos.

[…]

Cuando se conocieron los candidatos que oficialmente fueron propuestos por la jefatura política para integrar el cuerpo municipal que entraría a fungir en el presente año de 1930, sólo una persona fue repulsiva al pueblo, y ésta fue la de Roberto Baquiax, quien estaba postulado para desempeñar el cargo de alcalde tercero de la municipalidad indígena.  Los antecedentes de Baquiax dejaron entrever futuros males al conglomerado, pues bien conocida ha sido la actuación de este individuo en varios cargos que ha desempeñado, perfilándose como un hombre de una ambición desmedida y sin escrúpulos y capaz de toda clase de villanías.  Y el pueblo no se equivocó, desgraciadamente.  Ahí tenemos los resultados que culminaron en una protesta que causó tantos e irreparables daños.

El 5 de enero del corriente año, el alcalde tercero Roberto Baquiax, en compañía de Adrián Juárez, Cándido Batz, Victoriano Tiu y otros individuos, que están reconocidos como el azote del sufrido pueblo indígena, marcharon a la capital de la República, regresando el 10 del propio mes.  A su vuelta, hicieron saber a todos los habitantes de los cantones del municipio, que en breve plazo se decretaría una ley en que se aumentarían los impuestos territoriales, además de pagar por cada casa o rancho Q1.00 mensualmente; que así lo habían manifestado en lo personal tanto el presidente de la República como el ministro de agricultura.  Al saber la noticia los terratenientes, y en lo especial los pequeños agricultores, que apenas poseen una o dos cuerdas de tierra, manifestaron su incoformidad, como tenía que ser, a Baquiax y adláteres, a lo que contestaron que de todas maneras tendría que promulgarse dicha ley si no se tomaban medidas para evitarla o por lo menos amenguarla en sus efectos.

Como premetidamente, Baquiax ya tenía la idea de sacar provecho de aquella noticia, que con sobra de mala fe adobara en consorcio con sus cómpices, propuso a todos los cantones que se reuniera una contribución y con la suma que se colectaría poder halagar a los altos funcionarios del gobierno a manera que no se llevara a efecto la ley que se trataba de implantar.  Los indígenas rechazaron desde un principio aquella proposición, pues juzgaron que era una añagaza de Robero Baquiax y compinches para arrancarlos dineros con el pretexto de la ley de marras.  Con el objeto de manifestarlo, se reunió un crecido número de trabajadores en el despacho de Baquiax para hacerle saber que no estaban dispuestos a dar ni un centavo, porque lo consideraban indebido.  Baquiax montando en cólera, en su propio despacho, arremetió contra los manifestantes blandiendo un enorme revólver, profiriendo grandes amenazas e insultos y sacándolos del recinto a cañonazos y puntapiés.  Inmediatamente giró órdenes por medio de los alcaldes auxiliares de los cantones para que todos los habitantes hicieran efectivas las contribuciones acordadas por sí y ante sí, imponiendo una tarifa que es la siguiente: $30.00 billetes por cada habitantes que tuviera más de tres rebaños de ovejas; $20.00 por cada propietario que poseyera un rebaño, y $10.00 para los que no lo poseyeran.  Los encargados de cumplir aquella disposición, desempeñaron sus comisiones valiéndose de la violencia y de la amenaza,explotando el miedo instintivo que la raza indígena ha venido heredando desde los tiempos de la conquista y a través de muchos gobiernos despóticos de caciques y mandarines.  Así fue como, a pesar de su protesta, la mayor parte de los cantones fueron dando lo que tenían esperanzados de que talvez por ese medio se libraban del fantasma de la ley que Baquiax y cómplices decían se pondría pronto en práctica.

Desde remotos tiempos a nuestra clase indígena se nos puede explotar de mil maneras y nuestro trabajo honrado y fatigoso de esclavos, ha servido en millares de ocasiones para enriquecer a jefes políticos, alcaldes y caciques, pero en cuanto se trata de gravar nuestras parcelas con impuestos onerosos, parcelas que son nuestra fuente de vida y que guardamos con religioso respecto, nuestra voz de protesta se alza hasta las altas esferas del gobierno, y de una manera respetuosa hemos suplicado que no se nos toque en lo referente a contribuciones sobre nuestras tierras.  Por ese motivo fue que la tributación impuesta por Baquiax se dió,aunque con desgano, de buena fe.  Baquiax y adláteres nos manifestaron que la suma que se recaudara serviría para hacer un presente al presidente de la República y al ministro de agricultura y así nos libraríamos de gravámenes sobre nuestros terrenos.  Sabido es que el departamento más poblado de la República, es del de Totonicapán y que sólo el municipio de Totonicapán tiene poco más de 80,000 habitantes.  Calcúlese a cuanto ascendería la contribución impuesta por Baquiax, descontando a muchas familias que no poseen rebaños.  Muy posibles es que la cantidad recaudada haya pasado de Q2,000. En el mismo despacho de Baquiax y aun en su propia casa de habitación se fueron enterando las cantidades que según tarifa arribamencionada, se impusieron y se guardó muy bien de dar ninguna clase de recibos ni de comprobantes que sirvieran de base para una reclamación.  De aquella respetable suma deben dara cuenta Roberto Baquiax, Adrián Juárez, Cándido Batz, Domingo Chuc, Victoriano Tiu y otros que cometion tal despojo y robo desvergonzado, y que merodearon por montes y caseríos.

Quedamos esperanzados en que aquella suma colectada serviría para salvar nuestras tierras de gravámenes y gabelas, cuando sorprendidos nos dimos cuenta de que de lo que se trataba era simplemente de la revisión de la matrícula, sin recargos de mayor cuantía, para lo que Baquiax mandó citar a los de los cantones para hacer efectiva dicha revisión.  El día 28 de julio se reunieron todos los citados por Baquiax, que llegaron de diferentes lugares a la plaza de armas.  Así fue como nos encontramos reunidos ese día en la cabecera.  Era natural que existiera malestar entre nosotros, pues seguíamos creyendo que se nos quería gravar con contribuciones leoninas, máxime cuando ya habíamos contribuído para evitarlo.

Aquella carta explicando el detalle el motivo de lo ocurrido llegó muy tarde para que el presidente Chacón hiciera algo, puesto que para octubre de 1930 los efectos de la crisis mundial se habían agravado y los comerciantes en la ciudad de Guatemala habían recurrido a prenderle fuego a sus comercios para cobrar el seguro, o bien a rebajar la mercadería para liquidar sus negocios.  También había un marcado descontento entre los estudiantes universitarios, que se fueron a la huelga y lograron que el rector y los decanos de todas la facultades renunciaran.   Al final, el presidente Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre, que lo separó de la presidencia y tras varios cambios de presidente, golpes de estado e injerencia directa del gobierno de los Estados Unidos, resultó electo el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931 y desde un principio retornó a un estilo dictatorial similar al de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera y totalmente opuesto al de Chacón.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial.

24 de septiembre de 1930: se realizan las honras fúnebres a las cenizas del ex-presidente Carlos Herrera, quien falleció en exilio voluntario en Francia

24septiembre1930
El vapor para transporte de banano SS Albangarez de la United Fruit Company que llevó los restos del ex-presidente Carlos Herrera a Guatemala.  En el recuadro: el expresidente Herrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre de 1921 con el que Guatemala regresó al cabrerismo en la figura del general José María Orellana, el expresidente Carlos Herrera partió al exilio voluntario en Francia en donde vivió alejado de la política hasta su muerte, en julio de 1930.

Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Guatemala a donde arribaron a las 7:30 de la mañana del 23 de septiembre de ese año para que, por orden del presidente Lázaro Chacón, se le rindieron honores como General en Jefe del Ejército. Irónicamente, las cenizas de Herrera llegaron a Puerto Barrios en el vapor bananero SS Albangarez de la United Fruit Company, y luego fueron transportados hasta la ciudad de Guatemala por un tren de la International Railways of Central America, empresa también propiedad de la frutera estadounidense, que fue la que patrocinó el golpe de estado en su contra en 1921.

En Puerto Barrios fue recibido por la comandancia local y los ministros de Gobernación Castillo Monterroso, de Fomento Aguilar Valenzuela, y el de Agricultura, Manuel María Herrera, quien además era sobrino del ex-presidente. Luego, los restos de Herrera fueron conducidos por tren hasta la Ciudad de Guatemala, y de allí al local que ocupaba la Lotería del Hospicio en la décima avenida sur y que fue convertido en capilla ardiente por orden del presidente Chacón.

La compañía de cadetes de la Escuela Politécnica montó guardia toda la noche y muchas personas de todas las clases sociales pasaron a presentar sus respetos al fallecido.

A las 10 de la mañana del 24 de septiembre, partió el cortejo fúnebre acompañado de escolta militar y de los Boy Scouts, quienes habían iniciado sus actividades en Guatemala durante el gobierno de Herrera.  El cortejo fue seguido por numerosas personas, entre las cuales se encontraban miembros del Estado Mayor, diputados y ministros de Estado.

El cortejo llegó al Cementerio General de la ciudad, en donde las cenizas fueron depositadas en el mausoleo de la familia Herrera que estaba a la entrada del camposanto, a mano derecha. Y allí, frente a los familiares, a miembros del gobierno y del cuerpo diplomático, el diputado Marcial García Salas, representante de la Asamblea Legislativa, dió el discurso de rigor en el que indicó que la última voluntad de Herrera era que sus restos descansaran en Guatemala.

Luego del discurso de la Asamblea, el señor Mayora estuvo a cargo del discurso en representación del gobierno, para dar paso luego al licenciado Eliseo Solís quien habló en representación del presidente Chacón y del Ejército.

Luego de los actos oficiales, el padre Centeno, de Santa Lucía Cotzumalguapa llegó a rezar a la tumba de Herrera, enviado por los trabajadores de las fincas de Escuintla que habían pertenecido al fallecido ex-presidente.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (23 de septiembre de 1930) “El solemne sepelio” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.
  • — (24 de septiembre de 1930) “Funerales bajo el cielo” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.