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5 de junio de 1849: Paredes autoriza el regreso de Carrera

5 de junio de 1849: Paredes autoriza el regreso de Carrera

El presidente de Guatemala, Mariano Paredes, anula el decreto legislativo que había impuesto la pena de muerte al expresidente Rafael Carrera en 1848.

Detalle de la fuente de Jocotenango.  Al fondo, la avenida Simeón Cañas.  Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada de la recopilación de Luis Luján Muñoz.
Detalle de la fuente de Jocotenango. Al fondo, la avenida Simeón Cañas. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada de la recopilación de Luis Luján Muñoz.

Anarquía en Guatemala en 1849:

Véase también: renuncia de Carrera, Mariano Paredes

El 5 de junio de 1849 gobernaba Guatemala como presidente interino el general Mariano Paredes, quien había llegado al poder el 1 de enero de ese año, luego de que el teniente general Rafael Carrera renunciara al poder en agosto, y que los presidentes Juan Antonio Martínez y Bernardo Escobar apenas estuvieran por muy breves períodos en el poder. Los criollos pensaron que iban a poder hacerse cargo de la situación con la salida de Carrera, y la prensa que manejaban se había dedicado a insultar al ex-presidente exiliado en México, ya que la anarquía que imperaba en el país lo había obligado a separarse del cargo.1

Levantan la pena de muerte contra Carrera:

Pero la situación empeoró de tal forma, que el 19 de mayo los miembros de la Asamblea pidieron a Paredes que derogara el decreto del 13 de octubre de 1848, en el que habían declarado a Carrera reo de muerte si intentaba regresar a Guatemala.2 Así pues, el presidente interino emitió el siguiente decreto el 5 de junio, el cual fue publicado por bando a través de un tiraje de hojas sueltas:3

Decreto Número 35

El Presidente interino de la República de Guatemala, facultado por orden especial de la Asamblea Constituyente de 24 de abril último, para obrar respecto del señor General don Rafael Carrera, conforme lo demandan las circunstancias, hasta el completo restablecimiento de la paz; y tiendo en consideración que los artículos 4 y 5 del Decreto de 13 de octubre de 1848, son contrarios a lo que dispone la Ley Constitutiva de Garantías de 5 de diciembre de 1839; oído el dictamente del Consejo Consultivo, decreta:

Artículo 1°.— Se declaran insubsistentes los artículos 4 y 5 del Decreto legislativo de 13 de octubre del año próximo pasado, que prohiben al teniente general don Rafael Carrera, regresar al territorio de la República.3

Artículo 2°.— El gobierno dirigirá, por medio de su Ministro Plenipotenciario, al de la República mexicana, poniendo en su conocimiento el presente decreto para los efectos consiguientes.

Dado en el Palacio de Guatemala, a 5 de junio de 1849.

(f.) Mariano Paredes

(f.) El Ministro de la Guerra, Francisco Cáscara4

Retorno de Carrera:

Véase también: Guerra de Castas en Yucatán, Rafael Carrera

Los diputados liberales, ya viendo que el retorno del caudillo es inminente, y sabiendo que había establecido pactos con los líderes indígenas de la región occidental de Guatemala durante su retorno, temían que se desatara una carnicería contra los criollos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán.5 Muchos de los liberales se ocultaron, como el joven Lorenzo Montúfar y Rivera —quien era secretario de la Asamblea cuando se firmó el decreto que declaraba a Carrera como reo de muerte— se escondió en la casa del ingeniero Julián Rivera, pariente suyo, y luego huyó del país disfrazado de clérigo. Y no sólo los liberales temían el retorno de Carrera, pues habían sido los criollos conservadores y los miembros del clero los que le habían pedido la renuncia al ex-presidente el 15 de agosto de 1848.6

Y como la situación del país siguiera en completo caos, el 3 de agosto Paredes nombró a Carrera como Comandante General de las Armas de la República por medio de otro bando. Ahora, la prensa guatemalteco dió un giro completo y en vez de vilipendiar al general Carrera, lo llamaba «general invicto«, «salvador de Guatemala«, «hombre providencial«, «estratega genial y maravilloso«. Y no solamente la prensa se apresuró a adularlo; Quetzaltenango —que poco antes había intentado formar nuevamente el Estado de Los Altos— no solamente firmó un tratado de paz con él, sino que se apresuró a brindarle a los miembros de su ejército para que combatiera a su lado.7

Carrera entró triunfalmente el 8 de agosto, y una comitiva con el presidente Mariano Paredes a la cabeza salió a recibirlo mientras los liberales huían, y los conservadores, que no eran bien recibidos en el resto de Centro América por aristócratas, tuvieron que pactar con él sabiendo que tenía fuertes alianzas con los líderes indígenas y temiendo que los lanzara en su contra.4


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 394.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  3. Hernández de León, El libro de las Efemérides, p. 395.
  4. Ibid., p. 396.
  5. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  6. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 258.
  7. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.

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22 de diciembre de 1888: el gobierno distribuye la «Reseña Histórica»

22 de diciembre de 1888: el gobierno distribuye la «Reseña Histórica»

El gobierno del presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas, reparte gratis a las municipalidades los 7 volúmenes de la «Reseña Histórica» escrita por el Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera.

22diciembre1888
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a prinicpios del siglo XX. Se observa el Palacio de Gobierno a la izquierda y la Municipalidad al frente. En el recuadro: el Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera, en la primera fotografía utilizada en Guatemala para una propaganda presidencial en 1891. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Reseña Histórica de Centro-América:

Véase también: Lorenzo Montúfar y Rivera

Una de las principales referencias históricas de Guatemala es la extensa obra «Reseña Histórica de Centro-América» del Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera la cual ha servido de base para los texto y compendios de Historia del país desde su publicación entre 1878 y 1887. Desafortunadamente, la obra es propagandística a favor de la causa de los criollos liberales centroamericanos, y está enfocada en denunciar lo que el Dr. Montúfar consideraba las perversidades de los criollos conservadores aristócratas. Es más, fue una obra hecha por encargo oficial del gobierno de Guatemala, controlado en ese entonces por los criollos liberales y, en el caso del tomo VII, también del gobierno de Costa Rica, por los que recibió pagos simultáneamente. De hecho, sus adversarios políticos en la campaña presidencial de 1891 lo acusaron de corrupción por esto, entre otras cosas.1

Distanciamiento de Montúfar y J. Rufino Barrios:

Véase también: tratado de Límites entre Guatemala y México

Durante la época en que escribió los primeros cinco volúmenes de su Reseña Histórica, el Dr. Montúfar era muy influyente en el gobierno guatemalteco del general presidente J. Rufino Barrios; es más, por su cercanía al gobernante se le facilitó el trabajo de historiador, ya que pudo sacar documentos del archivo de Guatemala y llevarlos a su residencia para consultar.1 Pero su ruptura con el presidente en 1882 a raíz de la cuestión del tratado de Límites entre Guatemala y México,2 provocó que los dos últimos volúmenes fuesen publicados hasta después de la muerte de Barrios el 2 de abril de 1885.3

La Reseña Histórica de Centro-América:

Montúfar empieza su relato histórico con los acontecimientos ocurridos a finales de 1828, es decir, en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se inició tras la captura del jefe de estado Juan Barrundia, luego de su fallido golpe de estado contra el presidente federal Manuel José Arce  en septiembre de 1826.4 Montúfar indica que empezؚó en este punto porque retoma el hilo narrativo de la obra que había iniciado Alejandro Marure, historiador oficial del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, y hace énfasis en que solamente un ejemplar del tomo segundo de la obra de Marure se salvó de las llamas tras el triunfo de la revolución-católica campesina del general mestizo Rafael Carrera en 1839.5 Ahora bien, Montúfar escogió específicamente la obra de Marure por ser afín a su ideología liberal, dejando por un lado la de su propio tío, Manuel Montúfar y Coronado quien era conservador. Si bien Marure abrazó la causa conservadora tras el triunfo de Carrera, Montúfar lo justifica diciendo que Marure era de caráter débil y por eso se había cambiado de bando.3

La obra de Montúfar, aunque evidentemente con sesgo hacia la causa liberal, está muy bien documentada y está estructurada de la siguiente forma:

  • Los párrafos son usualmente cortos por lo que la obra se asemeja a una crónica donde se consignan eventos en forma cronológica.
  • Casi en todos los capítulos se incluye una sección denominada “Reflexiones” y otras veces “Observaciones”, donde el autor expresa su punto de vista y saca sus conclusiones.
  • Los temas principales de cada capítulo son hechos militares y políticos así como debates parlamentarios, aunque algunas veces se hace referencia a fenómenos naturales.
  • En algunos casos se incluye la biografía de personajes relevantes.
  • Algunos capítulos contienen un apéndice documental denominado “Documentos Justificativos”.6

Inicialmente, Montúfar quería que la Reseña finalizara en la década de 1870, pero no lo logró ya que se involucró en la política activa para las elecciones de 1891, y luego sufrió un ataque que lo dejó inválido en 1893.7

Impacto en la Historia Oficial:

A pesar de que la obra de Montúfar está marcada por un profundo desdén hacia las ideas del partido conservador y por una burla constante de las creencias católicas8, en Guatemala la historia oficial del país se ha basado precisamente en la «Reseña Histórica«. Desde un principio, la obra fue enviada gratuitamente a las municipalidades, según indica el siguiente documento del 22 de diciembre de 1888: “Como un obsequio del Gobierno a esa Municipalidad, remito a Ud. en siete tomos, la Reseña Histórica de Centro-América, escrita por el Dr. Montúfar. Recomiendo a ud. que esa obra importante, sea conservada con esmero en el archivo municipal, a fin de que puedan consultarla todas las personas que lo deseen”.1

Debido al evidente sesgo liberal y su falta de imparcialidad, la obra del Dr. Montúfar es escasamente consultada por HoyHistoriaGT, pero el lector interesado puede encontrar los tomos completos aquí:

2 de septiembre de 1887: protesta del arzobispo Casanova

2 de septiembre de 1887: protesta del arzobispo Casanova

En 1887, el ministro de Instrucción Pública del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, dirigido por el salvadoreño Manuel Antonio Herrera, dispuso que se reimprimiera el libro «Cartas a Eugenia» de Fréret, para que fuera lectura obligatoria en todas las escuelas guatemaltecas. El libro, totalmente anticlerical, fue rechazado por el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en los términos siguientes:1

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 1890. Se aprecia la fuente colonial y las esculturas de los apóstoles, antes de la remodelación de 1896.
La Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 1890. Se aprecia la fuente colonial y las esculturas de los apóstoles, antes de la remodelación de 1896. En el recuadro: el arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Primera protesta de Casanova y Estrada:

Véase también: Ricardo Casanova y Estrada

«Desde la primera a la última página, ese opúsculo contiene multitud de herejías, errores y calumnias… Para el autor de las Cartas a Eugenia la Religión es una invención de los sacerdotes, es superstición, es fanatismo; los libros sagrados de la Biblia, ficción humana también; la Revelación, un imposible, como si Dios que pudo crear al hombre, no tuviera bastante poder para comunicar con él e instruirlo… Pinta al Sacerdote cristiano con los más negros colores… Que la Fe, la Esperanza y la Caridad son errores y debilidades… La castidad y pobreza voluntarias cosas absurdas prohibiéndole al hombre los más legítimos placeres. La Religión es un mal; los sacerdotes los más malos de los hombres y peores ciudadanos de un Estado«.1

El decreto 395 del gobierno de Barillas:

Véase también: Manuel Lisandro Barillas

En resumen, aquel libro era detestado por la Iglesia, y cuando los curas párrocos quisieron prohibirlo, hubo problemas entre ellos y las autoridades municipales. Los padres llevaban la peor parte, pues terminaban en prisión y eran multados.2

Casanova y Estrada declaró que el libro en mención era pecaminoso y perniciosa, y que constituía pena de pecado y excomunión para quienes lo leyeran. Al enterarse de dicha resolución eclesiástsica, el 29 de agosto de 1887 el presidente Barillas emitió el decreto 395, que se reproduce a continuación:

DECRETO NUM. 395

Manuel L. Barillas, general de division y presidente de la República de Guatemala,

Considerando:

        1. Que por el artículo 92 del Código Penal se establece que: «Toda persona, cualquiera que sea su clase, condición o fuero, que, sin el pase del Gobierno, ejecutare en la República bulas, breves, rescriptos o despachos de la Curia Romana; les diero curso o los publicare, será castigado con la pena de arresto mayor y con multa de trescientos a tres mil pesos.
        2. Que para garantizar mejor el orden y tranquilidad públicos, se hace necesario ampliar la prohibición contenida en el artículo transcrito.

Por tanto, decreto:

Artículo 1°.— El artículo 92 del Código Penal, se adiciona así: «Tampoco deberá darse curso, ni publicarse, bajo ninguna forma, disposiciones dimanadas de cualquier cura eclesiástica, ya tenga la denominación de «Pastorales», edictos u otra, sin la previa autorización por escrito del Ministerio de Gobernación, quien la negará en caso que tales disposiciones afecten o puedan afectar directa o indirectamente la tranquilidad o el orden público, las leyes o las instituciones políticas o civiles de la Nación; castigándose también la infracción de esta segunda parte del artículo 92 citado, con arresto mayor y multa de trescientos a tres mil pesos.

Artículo 2°.— Cuando, a consecuencia de la infracción del artículo 92 adicionado, resulten otros delitos, porque se trastorne el orden público, se desobedezcan las leyes o se amenacen las instituciones de la República, se aplicarán las disposiciones respectivas de la legislación penal.

Artículo 3°.— Este decreto comenzará a regir el día de su promulgación.

Dado en el Palacio del Gobierno, a veintinueve de agosto de mil ochocientos ochenta y siete.

        • M.L. Barillas
        • Siguien las firmas de los Ministros de Estado3

Segunda protesta y expulsión de Casanova y Estrada:

Véase también: Expulsión del arzobispo Casanova

Como se ve, este era un decreto hecho a propósito en contra del arzobispo Casanova y Estrada, y por esta razón, cuando éste presentó su enérgica protesta contra el mismo, el 2 de septiembre, argumentando que limitaba los ejercicios de la potestad eclesiástica y atentaba contra la independencia de la iglesia local, violando los decretos que se referían a la liberal de culto, y que además era un acto de abuso de poder del gobierno, Barillas no esperó más y al día siguiente expulsó al arzobispo país.2


Bibliografía:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 80.
  2. Ibid., p. 81.
  3. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 232-233.

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20 de mayo de 1877: primer número del periódico «El Porvenir»

20mayo1877
Composición fotográfica del Teatro Colón (anteriormente Teatro Carrera) realizada por Alberto G. Valdeavellano y publicada por la revista cultura «La Ilustración Guatemalteca» en 1897. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Sociedad literaria «El Porvenir» se formó en Guatemala con las principales personalidades literarias entre los criollos liberales que habían tomado el poder tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1871. «El Porvenir» se reunió por primera vez la noche del lunes 19 de marzo de 1877, por iniciativa de Vicente Carrillo, quien fue su primer presidente, y con el objetivo de crear una «literatura nacional«.1

Los estatutos de la nueva sociedad fueron redactados por Carrillo, sometidos a discusión y aprobados por todos los miembros. Contaron desde el principio con la venia del gobierno del general J. Rufino Barrios, y todos los representantes del gobierno eran automáticamente miembros honorarios de ella, destacando entre ellos el licenciado Lorenzo Montúfar, quien no solamente era Ministro de Estado sino que era el principal ideólogo liberal anticlerical.1 Montúfar, quien fue un guía-protector de los miembros más jóvenes de la Sociedad dada su experiencia como Ministro de Estado en Costa rica y de Rector de la Universidad de Santo Tomás,1 había regresado a Guatemala durante el gobierno de Barrios, tras haber salido huyendo del país disfrazado de clérigo cuando el general Rafael Carrera regresó a Guatemala de su autoimpuesto exilio en agosto de 1849.2

Las reuniones de la Sociedad eran semanales, y de julio acordaron también imponer una cuota de 50 centavos a cada miembro, para sufragar los gastos y en agosto de este mismo año, Barrios concedió, a través de la tesorería de la Universidad, cincuenta pesos mensuales para apoyar las labores de «El Porvenir», dada la importancia de esta asociación en la formación y desarrollo de los intelectuales liberales guatemaltecos.1

El 20 de mayo de 1877 la sociedad empezó a publicar un periódico quincenal que llevó el nombre de “El Porvenir” y en su primer número incluyó una lista de los socios que la componían:

  1. Honorarios: personajes relevantes, principalmente miembros del gobierno y a las mujeres.
  2. Asistentes: los que concurrían con regularidad a las juntas.
  3. Corresponsales: socios que se encontraban fuera de la ciudad o del país y contribuían con materiales para las sesiones y el periódico.1
  4. La junta directiva se componía de presidente vicepresidente, secretario, sub-secretario, varios vocales y tesorero, aunque en de 1879 se suprimieron los cargos de presidente y vice-presidente y se eligieron doce presidentes para ejercer el cargo durante un mes cada uno. Y en mayo de 1880 ampliaron las temáticas abordadas a otras ciencias e inauguraron una serie de conferencias públicas como otro medio de difusión de sus trabajos para lo cual organizaron veladas artístico-literarias en el Teatro Nacional.1

Máximo Soto Hall, quien luego sería un ideólogo del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, clasificó a los miembros de la siguiente forma: 3

  • «Sombras protectoras»: eran las personalidades de mayor edad, y entre ellas estaba el ya mencionado Lorenzo Montúfar, el padre Ángel María Arroyo, quien a pesar de ser sacerdote fue uno de los principales aliados de J. Rufino Barrios y uno de sus principales aduladores,4 Antonio Machado y el escritor José Milla y Vidaurre. Los tres primeros citados eran considerados como los grandes oradores de la época,5 mientras que Milla, era muy respetado como orador y catedrático universitario a pesar de ser conservador y miembro de los gabinetes de Carrera y Vicente Cerna antes de la revolución de 1871.3
  • Mayores de 30 años: eran los que empezaban por aquel entonces a a labrarse un nombre. Entre ellos destacan:3
    1. Antonio Batres Jáuregui: quien luego sería Ministro de Estado de Barrios y de todos los presidentes liberales hasta Manuel Estrada Cabrera, a pesar de ser conservador. Fue vice-presidente de la Sociedad desde su fundación hasta noviembre de 1877.
    2. Fernando Cruz: quien luego sería Ministro de Estado.
    3. Salvador Falla: jurista y político que fue vocal 1º y luego asumió la presidencia de la asociación desde noviembre de 1877 hasta enero de 1879.
    4. Ricardo Casanova y Estrada: por entonces un joven abogado, quien después de ser humillado por el presidente Barrios durante un litigio que se seguía por la propiedad que había sido de la Orden de San Felipe Neri de la Escuela de Cristo, decidió hacerse sacerdote y llegó a ser el arzobispo de Guatemala.
    5. Juan Fermín de Aycinena: otro escritor conservador, quien era descendiente del patriarca de su familia, que tenía el mismo nombre. Aycinena fue miembro del gobierno de Carrera, pero abandonó la política tras la Revolución de 1871.
  • Jóvenes: los literatos que apenas empezaban. Entre ellos se encontraban:
    1. Manuel Valle: joven poeta de 16 años, miembro asistente y asiduo colaborador del periódico con su poesía. Llegó a ser abogado, escribió varias obras de teatro y en 1902, junto a Virgilio Rodríguez Beteta y Francisco Contreras fundó el primer ateneo de Guatemala.3
    2. Miguel Ángel Urrutia: secretario particular de Barrios. Ingresó a la sociedad en febrero de 1879 y fue un asiduo colaborador del periódico principalmente con su poesía.3
    3. Ramón A. Salazar: médico, quien luego llegaría Ministro de Instrucción Pública de Barrios y luego editor de la revista cultural «La Ilustración Guatemalteca» durante el gobierno del general José María Reina Barrios. Fue miembro de varias Asambleas Legislativas que favorecieron al gobernante liberal de turno y también fue ministro del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Fue uno de los principales intelectuales anticlericales guatemaltecos y director del «Diario de Centro América«, que en esa época era un periódico semi-oficial.
    4. Juan Arzú Batres: ingeniero, quien fue director del Diario de Centroamérica y padre del escritor José Arzú. Fue miembro fundador de la Academia Guatemalteca correspondiente a la española de la lengua y ocupó diferentes puestos en la directiva de la sociedad.3
    5. Guillermo Hall: tío de Máximo Soto Hall y padre de Elisa Hall de Asturias
    6. Domingo Estrada: de 22 años de edad, era hijo de Arcadio Estrada, un abogado que participó en el movimiento de 1871 y que ocupó varios puestos ministeriales durante los gobiernos liberales. Por la influencia de su padre, Estrada ocupó puestos públicos mientras todavía estudiaba en al Universidad de donde se graduó de abogado en agosto de 1877. Pasó la mayor parte de su vida fuera de Guatemala sirviendo puestos diplomáticos, principalmente en los Estados Unidos. Fue vocal, tesorero, miembro de la comisión de imprenta y publicó asiduamente en el periódico «El Porvenir«.3

Entre los miembros extranjeros destacaron:

  • El ingeniero mexicano Alejandro Prieto, quien fungió en la sociedad como vocal 1º y era Secretario de la Legación de México en Guatemala. Prieto escribió el primer Tratado de Agrimensura recopilando leyes y decretos, y se hizo cargo, ad honorem, de las asignaturas de Topografía, Agrimensura y dibujos y con ello formó la Facultad de Ciencias Exactas de donde salieron los primeros veintidós Ingenieros Topógrafos. Trazó el Cementerio General y el Hipódromo del Norte. Hizo el primer estudio de los límites con México, y la nivelación de los ríos Pensativo y Democracia.1
  • El licenciado hondureño Marco Aurelio Soto,3 quien fuera Ministro del gobierno de Barrios durante los primeros años de éste, y luego fue colocado en la presidencia de Honduras junto a su primo Ramón Rosa por el general Barrios. Años después, cuando ya no le era útil, Barrios lo derrocó y lo sustituyó por Luis Bográn.
  • El poeta cubano José Martí, quien aparece en la lista de socios asistentes que se publicó en el primer número del periódico. En 1878 figura como Vicepresidente de la sociedad y pronunció un discurso en la primera velada que realizara la sociedad el 25 de julio de 1877, que fue el que le valió el sobrenombre de «Dr. Torrente«.6

Por supuesto, la ideología liberal y el progreso que proponía y documentaba la Sociedad Literaria era para las élites ilustradas y no para el ciudadano común, en particular el indígena. Los literatos se convirtieron, entonces, en apologistas de la medidas económicas anticlericales y pro-cafetaleras de J. Rufino Barrios que utilizaron a los indígenas como mano de obra casi gratuita. He aquí algunas frases publicadas en las páginas de aquel periódico por Salvador Falla, que dejan clara la posición de los intelecuales liberales:

«El aborigen, poseedor de inmensos terrenos vírgenes henchidos de fecundidad, pero que yacen hace siglos esperando la hora de la redención por el cultivo, … alega no sé qué derechos señoriales adquiridos de tiempos remotísimos y se opone con una tenacidad propia de su raza a que una mano extraña, una mano aleve toque el árbol que él no ha plantado, el árbol que no ha cuidado ni visto crecer.»7

«No le pidamos al indio iniciativa, adelanto, progreso; porque la iniciativa individual no se encuentra en la degeneración y en la ignorancia; no queramos que sienta la sed de la riqueza, la ambición del bienestar material; porque la ambición no puede avenirse con una alma empequeñecida. Pidámosle al indígena lo que puede darnos: que auxilie la obra del progreso con su mano callosa, su brazo fornido, su índole suave«.8

Así pues, para aquellos eruditos liberales, lo «nacional» era únicamente lo español y lo occidental. Juan Arzú Batres, en un artículo titulado “La imaginación y el pensamiento” llega al extremo de eliminar a toda la población indígena de América considerando que el continente era únicamente la reunión de dos razas: la inglesa y la española, y que estaba llamado a ser la síntesis de ambas y lograr con ello “que no se reconozca otra raza que la raza humana, ni otra civilización que la civilización Universal”.9

Uno de los sucesos más relevante de la Sociedad Literaria ocurrió en diciembre de 1879 cuando el presidente Barrios les encargó convocar a un concurso para elegir un himno nacional. Pretendían utilizarlo para las celebraciones que el gobierno planeaba para el mes de marzo de 1880 cuando entraría en vigor la Constitución de 1879, cuya redacción se había pospuesto por varios motivos desde que Miguel García-Granados y Zavala se había hecho con el poder en 1871. El 5 de enero de 1880 la sociedad convocó al concurso para el cual se otorgó un plazo de quince días. Nombró un jurado calificador compuesto por José Milla, José Antonio Salazar, Javier Valenzuela, Manuel Ramírez y Salvador Falla. Pero solamente se recibieron sólo trece composiciones y cuando el jurado eligió los tres primeros lugares, todos miembros de la Sociedad —Juan Fermín de Aycinena, Miguel Ángel Urrutia y Manuel Arzú y Saborío—, dictaminó que ninguno de ellos merecía el calificativo de Himno Nacional y el evento quedó como un simple concurso literario.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Fuentes Oliva, Regina (4 de junio de 2009). Una aproximación al ambiente intelectual guatemalteco de la Reforma Liberal, a través de la sociedad Literaria El Porvenir«. En Boletín AFHEC. (41) Guatemala: Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  3. Soto Hall, Máximo (1966). La niña de Guatemala: el idilio trágico de José Martí. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 53.
  4. Vela, David (1948). Literatura Guatemalteca Guatemala: Tipografía Nacional. p. 315.
  5. Ibid., p. 307.
  6. Hall, La niña de Guatemala, p. 67.
  7. Falla, Salvador (24 de julio de 1877). El Porvenir ¡Adelante!. En: El Porvenir I (5), p. 65.
  8. Ibid., pp. 66-67.
  9. Arzú Batres, Juan (5 de julio de 1877). La novela. En: El Porvenir I (4), pp. 53-54.

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28 de abril de 1882: autorizan a presidente Barrios a viajar a EEUU

28 de abril de 1882: autorizan a presidente Barrios a viajar a EEUU

Con la excusa de ver por si mismo cómo se resolvía el asunto de límites con México el presidente J. Rufino Barrios solicitó permiso a la Asamblea Legislativa para viajar a los Estados Unidos. Barrios tenía intenciones de tomarse unas vacaciones, además de visitar a su familia que ya vivía en ese país, por temor a posibles atentados en su contra en Guatemala.

28abril1882
Atentando contra el presidente estadounidense James Garfield el 2 de julio de 1881. Junto a Garfield, quien murió pocos semanas después, está el Secretario de Estado James Blaine, quien le había ofrecido al embajador Lorenzo Montúfar (en el recuadro) que los EEUU apoyarían la devolución de Chiapas y Soconusco a Guatemala, y la Unión Centroamericana con J. Rufino Barrios como presidente. El sucesor de Garfield, Chester Arthur, destituyó a Blaine y no apoyó ninguna de estas ofertas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nombramiento de Montúfar como embajador ante EEUU:

En 1881, el gobierno del general J. Rufino Barrios envió al Dr. Lorenzo Montúfar como embajador a Washington para tratar el asunto de los límites con México, ante el Secretario de Estado, James G. Blaine, quien desconfiaba del embajador de México, el señor Matías Romero. Cuando Montúfar le hizo ver a Blaine los incuestionables derechos que Guatemala tenía sobre los territorios de Chiapas y de Soconusco, el funcionario estadounidense le dijo a través de un intérprete: «Es sencillo, señor Ministro, arreglar el asunto. No tiene usted sino proponer que los Estados Unidos sean árbitros de la cuestión; yo haré que México acepte el arbitramiento; y sé que la justicia está en favor de Guatemala; harto conozco los antecedentes. Además, convendría bajo todos los conceptos, llevar a cabo la Unión de Centroamérica. Mi gobierno apoyará al general Barrios, como presidente de ellas, porque es el hombre de grandes impulsos y prestigios, para el caso«.1

Gestión de Montúfar para el Tratado de Límites::

Montúfar quedó complacido con la solución del Secretario Blaine, pues a éste le interesaba mantener la paz en la región y mantener a México bajo control, y por eso apoyaba a Guatemala. El embajador guatemalteco de inmediato mandó un reporte de su reunión con el Secretario de Estado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, sin saber que aquel triunfo sería de corta duración, pues el 2 de julio de 1881 hirieron al presidente James A. Garfield en la gran estación del ferrocarril de Pensilvania, cuando iba en compañía de Blaine. Garfield murió el 19 de septiembre debido al mal tratamiento médico y su sucesor, el presidente Chester Arthur, destituyó a Blaine y en su lugar colocó a Frederick T. Frelinghuysen, quien no compartía la forma de pensar de su antecesor.2

De acuerdo a la versión presentada por el historiador y diplomático Antonio Batres Jáuregui, diez días después de la muerte de Garfield, Montúfar se presentó ante el nuevo Secretario de Estado, en compañía del exministro de Venezuela en Washington, el señor Camacho Roldán. Este último no podía regresar a Venezuela por un cambio de gobierno y Matías Romero, que tenía una enemistad personal con Barrios por un terreno en Soconusco, lo sobornó para que sirivera de intérprete a Montúfar pero que no tradujera correctamente lo que dijera el Secretario de Estado. 3 Cuando se presentaron ante Frelinghuysen, éste le dijo a Montúfar:

«El gobierno del Sr. Arthur no puede ofrecer [que Chiapas y Soconusco sean devueltos a Guatemala ni que se apoyo al general Barrios como jefe de la Unión Centroamericana]. Si México aceptar voluntariamente el arbitramiento, también los Estados Unidos aceptarán proceder como árbitros de la cuestión de límites; pero sin comprometerse a nada ulterior. Chiapas y Soconusco se darán al que apareciere tener el mejor derecho sobre ellos. En cuanto a la Unión de Centroamérica, sería grato para mi gobierno, que se llevase a cabo espontáneamente; pero no podemos apoyar al que sea presidente, esa es cuestión de los pueblos; y nosotros no estamos dispuestos de intervenir en negocios internos de otros países».4

El sobornado Roldán, le tradujo el párrafo anterior así a Montúfar:

«Dice Mr. Frelinghuysen, que tien las mismas ideas que su antecesor, y que puede el señor Ministro de Guatemala, estar seguro de que respetará las ofertas que se le han hecho anteriormente, obrando Mr. Arthur en los mismos términos convenidos con el anterior Secretario de Estado. Que se complace en devolver, con aprecio, el saludo que le trae esta visita; y que tendrá gusto en tratar los asuntos con el señor doctor Montúfar que cree que pronto se podrá resolver la cuestión de límites con México; y se apoyará al general Barrios en la jefatura de la Unión Centroamericana, formada de una feliz confederación».4

Barrios obtiene permiso para viajar a EEUU:

Véease también: Asamblea autoriza a Barrios a viajar a EEUU

Montúfar se apresuró a comunicar esto al ministro Felipe Cruz, y Barrios convocó a una reunión con el padre Angel María Arroyo, el licenciado Manuel J. Dardón, Cruz y otros amigos personales para decidir qué hacer al respecto, y decidieron que lo mejor era que Barrios fuera en persona a Washington a resolver el asunto.5 Entonces, para darle apariencia democrática a aquello, Barrios envió el siguiente mensaje a la Asamblea:

«Así pues, me propongo agotar todos los medios de acabar este envejecido asunto, semillero de resentimientos y disputas, consultando práctica y concienzudamente los positivos intereses del país, y en la persuasión de que, con ello, le presto valiosísimo servicio, y si por desgracia quedase defraudada mi esperanza, y escollaren mis esfuerzo, se habrá evidenciado al menos, que a Guatemala nada queda ya que hacer, que no se quiere por parte de México concluirlo de ningun modo, y entonces no habrá que volver a pensar en trabajos de ese género. Tratándose de negocio de esa magnitud, no quiero, sin embargo, decidirme a proceder, sin pleno conocimiento de la Asamblea, y sólo en ejercicio de las facultades que ordinariamente atribuye al Ejecutivo la Constitución, sino que quiero y pido, si la Representación Nacional estima oportuno concederla, autorización muy especial y amplia, conferida en un Decreto, para ponerle término del modo que yo juzgue que mejor conviene a los verdaderos intereses de la República.»6

Y, como ya estaba pactado de antemano, el 28 de abril de 1882, la Asamblea Legislativa publicó el siguiente decreto:

Decreto Número 42

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala,

Habiendo tomado en consideración el mensaje últimamente dirigido por le Jefe del Poder Ejecutivo y que se contrae a que se le faculte amplia y especialmente para poner término a la antigua cuestión de límites con los Estados Unidos Mexicanos:

Encontrando que las sólidas razones, expuesta en aquelimportante documento, obedecen a la necesidad de un arreglo definitivo en que sean consultados los intereses y el honor del país: de conformidad con el dictamente de la Comisión Extraodinaria que ha examinado el asunto y con presencia de lo dispuesto en el inciso 12, artículo 54 de la ley constitutiva.

Decreta:

Artículo Unico.- Se autoriza de una manera especial y amplia al Presidente de la República, general J. Rufino Barrios para arreglar definitivamente y del modo que juzgue que mejor conviene a los verdaderos intereses del país, la cuestión de fronteras pendiente con los Estados Unidos Mexicanos.

Dado en el Salón de Sesiones, en Gutaemala a los veintiocho días del mes de abril de 1882.

        • José Antonio Salazar, presidente
        • E. Martínez Sobral, secretario
        • Vicente Sáenz7

El desastroso resultado del viaje de Barrios:

Según narra Batres Jáuregui, Barrios partió para los Estados Unidos junto con Arroyo y Cruz, dejando como encargado de la presidencia al general José María Orantes, y cuando llegó a Nueva Orleans, lo recibió Montúfar con una pequeña comitiva, y le dijo: «¡Señor Presidente, los tamales están servidos en la mesa!«; a lo que le respondió el presidente: «Nos los comeremos todos juntos«. Partieron para Washington, y al llegar, Barrios fue a ver al Secretario de Estado, junto con Arroyo, Cruz y el intérprete Jacobo Gaiz, cónsul de guatemala en Nueva York.8 Cuando Frelinguysen le dijo que el convenio que le había dicho Montúfar no existía, Barrios insistió tres veces, creyendo no haber entendido bien al intérprete, hasta que finalmente Cruz, que sí hablaba inglés, le dijo en voz baja que era mejor retirarse. Ya fuera del despacho del Secretario de Estado, Barrios montó en cólera e hizo llamar a Montúfar a su habitación en el hotel Arlington; cuando el embajador entró, Barrios se avalanzó sobre él, pero el padre Arroyo se interpuso, dando tiempo a que Montúfar saliera huyendo.9

Renuncia de Montufar:

Véase también: renuncia de Lorenzo Montúfar

Montúfar terminó presentando su dimisión el 2 de agosto, pues no estaba conforme con los malos tratos recibidos ni con lo que estaba haciendo el presidente, ya que fue predispuesto contra Barrios por el propio Matías Romero, sin saber que había sido víctima de éste desde la primera reunión con Frelinghuysen.9

Finalmente, el 3 de diciembre de 1882, Barrios envió el siguiente mensaje a la Asamblea para guardar las apariencias:10

«Las comunicaciones oficiales de los ministros que Guatemala tenía acreditados en los Estados Unidos de América y en México; me hicieron comprender que el asunto de límites, tratado a la vez en dos puntos diferentes, por diferentes personas y bajo bases diferentes, ofrecería graves complicaciones y que, para alejarlas y para llegar a un desenlace satisfactorio, era indispensable unificar la acción, ocupándome yo directamente del asunto y oyendo a la vez a los dos representantes del Gobierno. Creí imprescindible mi intervención personal, y resultó evidentemente confirmado que no me equivocaba. Me dirigí a los Estados Unidos del Norte, y desde luego comprendí que la cuestión corría y estaba corriendo un grave riesgo de convertirse en verdadero conflicto: que llegaba yo en momentos solemnes, y que, de no llegar en tan oportunas circunstancias, habría sido imposible detener más tarde el torrente de las dificultades y calamidades en que el país iba a ser envuelto.[…] Las comunicaciones del Ministro de Guatemala en Washington [Lorenzo Montúfar] decían que había tenido conferencias en esa capital con el Plenipotenciario de México: que tenían convenido ya un proyecto para someter a arbitramento la cuestión; que conforme a ese proyecto, el Gobierno de los Estados Unidos obraría como árbitro para resolverla; que este Gobierno aceptaba aquel carácter, y que debía prescindirse de toda idea de tratado en México. [Por otra parte] las comunicaciones del Dr. Manuel Herrera, Representante de la República en los Estados Unidos Mexicanos, decían sería aceptado en México el tratado propuesto por él, renunciando a Chiapas y Soconusco, mediante una indemnización; que era éste el partido que se debía adoptar; que allí debía concluirse el asunto, y que el arbitrariamiento era imposible. Las cosas no podían ocntinuarse en ese camino por más tiempo, y así, al salir para la capital de los Estados Unidos de Norte América, dí aviso por telégrafo a nuestro Representante en México para que fuera allá a reunírseme, a fin de discutir y terminar el asunto».10

Como resultado, Barrios no obtuvo el reconocimiento del gobierno de Arthur para ser el presidente de la Unión Centroamericana, y tuvo que renunciar definitivamente a los territorios de Chiapas y de Soconusco en el Tratado Herrera-Mariscal que se firmó el 27 de septiembre de 1882, con el afán de que México no invadiera a Guatemala cuando él intentara unificar a Centroamérica por la fuerza.

Ahora bien, de acuerdo al ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites con México, lo que narra Batres Jáuregui habría sido sólo una versión de lo ocurrido, ya que en su «Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México» dice: «El Tratado fue fatal para Guatemala. En todo lo que con la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala, a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los ausntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente«.11 Y tras una extensa explicación sobre los límites finaliza: En resumen, Guatemala perdió por una parte cerca de 6000 millas y ganó por otra cosa de 2000; resultado: una pérdida de 4000 millas cuadradas. Guatemala perdió 14 pueblos, 19 aldeas y 54 rancherías, mientros que México perdió un pueblo y 28 rancherías con 2500 habitantes; júzguese la equidad en las compensaciones. Así concluyó el fatal tratado de 27 de septiembre de 1882, en que Guatemala dió a México todo lo que éste quiso y mucho más12

Lo que dice Urrutia parece concordar con lo aseverado por Francisco Lainfiesta, otro estrecho colaborador de Barrios, quien dice al respecto en su obra «Apuntamientos para la Historia de Guatemala» lo siguiente: «Barrios llevaba, seguramente, la ilusión de que su presencia personal en Washington serviría eficazmente para allanar dificultades, pero el terreno estaba allá tan trabajado por [el embajador mexicano] Romero, que acaso habría sido mejor fiar el asunto a la sola intervención del ministro guatemalteco. El Gobierno Americano excusó políticamente tomar cartas directas en el asunto, conformándose con la oferta de aceptar un arbitramiento en el caso de ser solicitado por ambas partes. Las gestiones y conferencia se principiaron entre el señor Romero por parte de México, y Barrios, Cruz, Herrera (hijo) y Montúfar, por parte de Guatemala, dando por resultado que se asentasen las bases para un tratado de límites que debería celebrarse en la capital de México. El pacto fue firmado por Herrera (hijo), con aprobación de Barrios y Cruz; y aunque Montúfar ha dicho que él no lo habría firmado, por ser onerosísimo para Centroamérica; debe creerse que requerido para ese efecto, lo habría signado sin observación«.13 Y con respecto al disgusto entre Barrios y Montúfar, dice Lainfiesta: «Amostazado Montúfar, por el desaire que Barrios le hiciera, no valiéndose de él para presidir las gestiones y firma del pacto, y no pudiendo soportar el maltrato que de él recibía, le envió una lacónica carta en que le notificaba renunciar el puesto de ministro, fundado en el motivo de ese maltrato. La destemplada misiva de Montúfar apareció en uno de los acreditados periódicos de Nueva York, y fue leída por Barrios antes de tener en su manos el original. […] Montúfar se excusó diciéndome que la publicación de la carta había provenido del abuso cometido por un amigo a quien confiara el borrador; y que ese amigo fue quien sin previa consulta la hizo publicar«.14

Barrios no quedó contento con el tratado y obligó a Herrera a presentar su renuncia por incompetencia, pero comprendió que si no aprobaba el tratado después de todo lo ocurrido en Washington y Nueva York, iba a exponer a Guatemala a todos los graves, ciertos y seguros males que surgirían.15


Bibliografía:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-432.
  2. Ibid, pp. 432-433.
  3. Ibid, p. 433.
  4. Ibid, pp. 434-435.
  5. Ibid, p. 436.
  6. Cruz, Felipe (1888). La verdad Histórica acerca del Tratado de Límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 3.
  7. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 444.
  8. Batres Jáuregui, La America Central Ante la Historia. p. 438.
  9. Ibid, p. 439.
  10. Cruz, La Verdad Histórica acercal del Tratado de Límites, pp. 6-7.
  11. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 164.
  12. Ibid, p. 177.
  13. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 269.
  14. Ibid, pp. 270-271.
  15. Comisión Guatemalteca de Límites con México, Memoria sobre la cuestión de Límites, p. 178.

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29 de marzo de 1881: proyecto de ley para el matrimonio civil

29 de marzo de 1881: proyecto de ley para el matrimonio civil

Durante el gobierno dle presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios, presentan a la Asamblea Legislativa el proyecto de ley para el matrimonio civil.

La moda en vestidos de novia a principios de la década de 1890. 
La moda en vestidos de novia a principios de la década de 1890.  Imagen tomadas del Porvenir de Centro América, publicado en 1892.

La Iglesia Católica después de la Independencia:

Véase también: clero secular, clero regular

Las corrientes religiosas en Guatemala pasaron de ser completamente controladas por la Iglesia Católica entre los criollos, y del sincretismo religioso entre las religiones precolombinas y el catolicismo entre los indígenas durante la época colonial, a sufrir una serie de cambios luego de la independencia en 1821.

Cuando los criollos liberales encabezados por Francisco Morazán se hicieron con el poder en 1829, usaron la bandera del libre pensamiento, la masonería y el anticlericalismo para poder expulsar a los criollos aristócratas católicos y a los miembros de las adineradas órdenes regulares. Con aquella excusa, lograron hacerse de las grandes propiedades que los expulsados poseían y empezaron a hacer negocios con ciudadanos ingleses en el enclave de Belice, los cuales empezaron a inmiscuirse más y más en los asuntos del país después de la Independencia.1

Primeras leyes laicas:

Véase también: Códigos de Livingston, José Francisco Barrundia

Cuando ya llevaban casi diez años en el poder en el Estado de Guatemala, impulsados por el empuje de José Francisco Barrundia, establecieron los Códigos de Livingston, que incluían —entre otras leyes impracticables para la sociedad guatemalteca de esa época— la ley del matrimonio civil y el divorcio.2 Esas leyes novedosas fueron uno de los detonantes que provocaron la revuelta católico-campesina de 1838 que acabó con el régimen liberal.3 En medio de la anarquía, el jefe de Estado Mariano Rivera Paz derogó todas las leyes anticlericales y permitió el retorno de los criollos aristócratas y de los frailes con quienes llegarían a hacer gobierno, dirigidos por la férrea voluntad del capitán general Rafael Carrera.4

Treinta años después, ya cuando Carrera había fallecido, los liberales de Los Altos —que habían intentado independizarse de Guatemala en 1838 y en 1848— por fin lograron tomar el control del país con el triunfo de la revolución del 30 de junio de 1871, y repitieron las acciones de Francisco Morazán en 1829: expulsaron a los eclesiásticos de las órdenes regulares y eliminaron el diezmo obligatorio para debilitar al clero secular. Pero esta vez fueron más precavidos y esperaron diez años antes de modificar la ley del matrimonio en el país.5

Ley de Matrimonio Civil de 1881:

Véase también: Lorenzo Montúfar, Angel María Arroyo

El 29 de marzo de 1881, la ley del matrimonio civil fue presentada a la Asamblea Legislativa para su discusión. He aquí los puntos que se propusieron:

    1. La ley respeta y garantiza la libertad de todos los habitantes de la República para celebrar matrimonio religioso con las solemnidades del culto al que pertenezcan y solo exige que, previamente, se cumplan las disposiciones civiles contrayendo el matrimiinio civil.
    2. El Ministro de cualquier culto que comprometa el estado civil de las personas, por el hecho de proceder a las ceremonias religiosas de un matrimonio, sin que se le acredite con certificación completa que esté celebrado ya el matrimonio civil, incurrirá en una multa de cincuenta a trescientos pesos en la primera vez, según las circunstancias, aumentado otro tanto en cada caso de reincidencia.
    3. Si el infractor de la ley fuere insolvente o se resistiese por cualquier motivo al pago de rigor, se hará aplicación de los dispuesto en el artículo correspondiente del Código Penal.Nota
    4. Las personas que pretendan contraer matrimonio, pueden elegir entre presentar oposición escrita solicitándolo, u ocurrir con el mismo objeto y por palabra a la autoridad respectiva, la cual deberá levantar el acta correspondiente, y previas todas las demás formalidades y requisitos legales, proceder a la celebración.5

Después de escuchar la exposición, el diputado Angel María Arroyo —sacerdote y ahora incondicional y uno de los principales aduladores del general presidente J. Rufino Barrios— se opuso rotundamente a la aprobación de aquella ley y le pidió al Ministro de Gobernación que regresara para que se discutiera en tercera lectura dicho proyecto de ley.  Fue hasta entonces, que con la ayuda del licenciado Lorenzo Montúfar, el gobierno logró que la ley se aprobara.5


Notas:

  • Por supuesto que los curas párrocos iban a ser insolventes, pues el gobierno había eliminado el diezmo obligatorio, dejándolos a merced de las limosnas de sus fieles.

Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recoplicación de las Leyes de Guatemala. III. Guatemala: Imprenta de la Paz. pp. 300-309.
  3. Solís, Ignacio (1906) Memorias del general Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 15-39.
  4. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. — (29 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 29 de marzo de 1881, Proyecto de ley del matrimonio civil”. Guatemala: Nuestro Diario.

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27 de septiembre de 1882: se firma el Tratado Herrera-Mariscal

27 de septiembre de 1882: se firma el Tratado Herrera-Mariscal

El nefasto tratado de límites con México firmado por el gobierno del general J. Rufino Barrios representó no solamente la renuncia definitiva al reclamo territorial de la región del Soconusco, sino que también una pérdida considerable de territorio guatemalteco debido a la ineptitud o corrupción de los diplomáticos guatemaltecos que estuvieron a cargo del asunto.

Los miembros de la Comisión Guatemalteca de Límites con México. Al centro, el ingeniero Claudio Urrutia, director de la Comisión.Los miembros de la Comisión Guatemalteca de Límites con México. Al centro, el ingeniero Claudio Urrutia, director de la Comisión. Imagen tomada de «La Ilustración Guatemalteca«, publicada cuando los límites finalmente fueron fijados en 1896.

¿Por qué se llama así el tratado de límites?

Véase también: Manuel Herrera, hijo

El tratado se llama así porque fue firmado por el Plenipotenciario guatemalteco Manuel Herrera (hijo) y por el canciller mexicano Ignacio Mariscal. A Herrera (hijo), el escritor Francisco Lainfiesta, estrecho colaborador del presidente J. Rufino Barrios, lo describe de esta manera: «Don Manuel Herrera, hijo del ministro de Fomento [Manuel María Herrera Moreno], joven bastante instruido, de carácter un tanto caprichoso, vivo y naturalmente inquieto, había sido despachado a México, en sustitución de don Ramón Uriarte en 1878 o 1879. Barrios aseguraba que al nombrar a Herrerita para aquel puesto, sólo quiso obsequiar los deseos del padre, que le suplicó esa separación, para evitarse de las molestas que le ocasionaba el hijo, con ciertas reclamaciones de bienes hereditarios1 «Don Ramón Uriarte había trabajado con algún éxito en la […] cuestión [de límites], llegando hasta el punto de establecer por medio de un protocolo, firmado con el ministro Vallarta, las bases de un arreglo que aun cuando no llenara las aspiraciones del Gobierno de Guatemala, podía conducir a una inteligencia equitativa y favorable. Herrera (hijo) prosiguió la gestión con bastante actividad, y acaso con talento; mas como Barrios continuase entretanto tolerando si no ordenando las violaciones a territorio que se decía perteneciente a México, el asunto llegó a agriarse de tal suerte, que una amenaza de guerra a Guatemala partió del Congreso Mexicano en 18812

Texto íntegro del Tratado:

Reproducimos a continuación el tristemente célebre tratado de Herrera-Mariscal, por medio del cual Guatemala renunció para siempre a su reclamo territorial sobre Soconusco y el Estado de Chiapas, para resolver la incertidumbre de las poblaciones limítrofes dada la poca claridad de los límites, y sin pedir nada a cambio en restitución:3

Los Gobiernos de Guatemala y de México, deseosos de terminar amistosamente las dificultades existentes entre ambas Repúblicas, han dispuesto concluir un tratado que llene tan apetecible objeto; y á ese fin han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios; á saber:

El Presidente de la República de Guatemala, á don Manuel Herrera hijo, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de México; y el Presidente de la República Mexicana, á don Ignacio Mariscal, Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes, después de presentarse mutuamente sus respectivos poderes, hallándolos en debida forma y teniendo á la vista los preliminares firmados por los Representantes de ambas Naciones en la ciudad de Nueva York, de los Estados Unidos de América, el doce de agosto del corriente año, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1.°— La República de Guatemala renuncia para siempre los derechos que juzga tener al territorio del Estado de Chiapas y su Distrito de Soconusco, y en consecuencia, considera dicho territorio como parte integrante de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 2.°— La República Mexicana aprecia debidamente la conducta de Guatemala y reconoce que son tan dignos como honrosos los fines que le han inspirado la Anterior renuncia, declarando que, en igualdad de circunstancias, México hubiera pactado igual desistimiento. Guatemala, por su parte, satisfecha con este reconocimiento y esta declaración solemne, no exigirá indemnización de ningún género con motivo de la estipulación precedente.

Artículo 3.°— Los límites entre las dos Naciones serán á perpetuidad los siguientes:

      1. La línea media del río Suchiate, desde un punto situado en el mar, á tres leguas de su desembocadura, río arriba, por su canal más profundo, hasta el punto en que el mismo río corte el plano vertical que pase por el punto más alto del volcán de Tacaná y diste veinticinco metros del pilar más austral de la garita de Talquián, de manera que esta garita quede en territorio de Guatemala;
      2. La línea determinada por el plano vertical definido anteriormente, desde su encuentro con el río Suchiate hasta su intersección con el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista é Ixbul;
      3. La línea determinada por el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista, fijada ya astronómicamente por la Comisión científica mexicana, y la cumbre del cerro de Ixbul, desde su intersección con la anterior hasta un punto á cuatro kilómetros adelante del mismo cerro;
      4. El paralelo de latitud que pasa por este último punto, desde él, rumbo al Oriente, hasta encontrar el canal más profundo del río Usumacinta, ó el del Chixoy, en el caso de que el expresado paralelo no encuentre al primero de estos ríos;
      5. la línea media del canal más profundo, del Usumacinta en un caso, ó del Chixoy y luego del Usumacinta, continuando por este, en el otro, desde el encuentro de uno u otro río con el paralelo anterior, hasta que el canal más profundo del Usumacinta encuentre el paralelo situado á veinticinco kilómetros al Sur de Tenosique en Tabasco, medidos desde el centro de la plaza de dicho pueblo:
      6. El paralelo de latitud que acaba de referirse, desde su intersección con el canal más profundo del Usumacinta hasta encontrar la meridiana que pasa á la tercera parte de la distancia que hay entre los centros de las plazas de Tenosique y Sacluc, contada dicha tercera parte desde Tenosique;
      7. Esta meridiana, desde su intersección con el paralelo anterior hasla la latitud de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos (17°49′) ;
      8. El paralelo de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos, (17°49′), desde su intersección con la meridiana anterior indefinidamente hacia el Este.

Artículo 4.°— Para trazar la línea divisoria con la precisión debida en mapas fehacientes, y establecer sobre el terreno,monumentos que pongan á la vista los límites de ambas Repúblicas, según quedan descritos en el anterior artículo, nombrará cada uno de los dos Gobiernos una comisión científica. Ambas comisiones se reunirán en Unión Juárez, á más tardar á los seis meses contados desde el canje de ratificaciones de este Tratado, y procederán desde luego á practicar las expresadas operaciones. Llevarán diarios y levantarán planos de las mismas, y el resultado de sus trabajos, convenido por ellas, se considerará parte de este Tratado, y tendrá la misma fuerza que si estuviere en él inserto. El plazo para la conclusión de dichas operaciones será de dos años contados desde la fecha en que las comisiones se reúnan. Si una de las dos no estuviere presente en el término de seis meses antes fijado, la otra comenzará, a pesar de ello sus trabajos y los que ejecutare aisladamente tendrán la misma fuerza y validez que si fueran de ambas comisiones. Los dos Gobiernos celebrarán á la mayor brevedad un arreglo para determinar los detalles relativos á estas comisiones y sus trabajos.

Artículo 5.°— Los nacionales de cualquiera de las dos partes contratantes que, en virtud de las estipulaciones de éste Tratado, queden para lo futuro en territorio de la otra, podrán permanecer en ellos ó trasladarse en cualquier tiempo á donde mejor les convenga, conservando en dichos territorios los bienes que posean ó enajenándolos y pasando su valor á donde quisieren, sin que por esto último pueda exigírseles ningún género de contribución, gravamen ó impuesto. Los que prefieran permanecer en los territorios cedidos, podrán conservar el título y derechos de nacionales del país á que antes pertenecían dichos territorios, ó adquirir la nacionalidad de aquel á que van á pertenecer en lo de adelante. Más la elección deberá hacerse entre una y otra nacionalidad dentro de un año contado desde la fecha del canje de las ratificaciones del presente Tratado; y los que permanecieren en dichos territorios después de trascurrido el año, sin haber declarado su intención de retener su antigua nacionalidad, serán considerados como nacionales de la otra parte contratante.

Las propiedades de todo género existentes en los territorios cedidos, serán respetadas inviolablemente; y sus actuales dueños, sus herederos y los que en lo sucesivo puedan adquirir legalmente dichas propiedades, disfrutarán respecto de ellas tan amplias garantías como si perteneciesen á nacionales del país en que están situadas.

Artículo 6.°— Siendo el objeto de ambos Gobiernos, al ajustar el presente Tratado, no sólo poner fin á las dificultades existentes entre ellos, sino terminar y evitar las que se originan entre pueblos vecinos de uno y otro país, á causa de la incertidumbre de la línea divisoria actual, se estipula que, dentro de seis meses de reunidas, las comisiones científicas de que habla el artículo 4.° enviarán de común acuerdo á sus Gobiernos una noticia de aquellas poblaciones, haciendas y rancherías, que sin duda ninguna deban quedar en determinado lado de la línea divisoria convenida en el artículo 3.° Recibida esa noticia cada uno de los dos Gobiernos estará facultado para expedir desde luego las órdenes convenientes á fin de que su autoridad se establezca en aquellos puntos que deban quedar dentro del territorio de su nación respectiva.

Artículo 7.°— El presente Tratado será ratificado conforme á la constitución política de cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se verificará en esta capital á la mayor brevedad posible.

En fe de lo cual, los Plenipotenciarios firmaron y sellaron el presente tratado.

Hecho en dos originales en la ciudad de México, á veintisiete de septiembre de mil ochocientos ochenta y dos.

Aprobado por la Asamblea Decreto número 27 de 25 de diciembre de 1882; ratificado por el Gobierno el 29 del mismo.

Evaluación final del jefe de la Comisión de Límites:

A pesar de lo estipulado originalmente en el tratado, los límites no se pudieron concluir sino hasta en 1896, dada la gran dificultad topográfica que presentaba el terreno.4

El Ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites en su informe final de 1900 dice al respecto: «la pérdida allí sufrida por Guatemala fue inmensa; y tan sensible como la pérdida material fueron los conflictos en que nuestra República se vió por causa de esa línea y las dificultades de todo género que se originaron para fijarla«.5 «Para fijar los límites se debería respetar la posesión actual, y esa posesión la tenía sin disputa Guatemala, poco más o menos desde el cerro de Ixbul hacia el Nordeste limitándose por la una línea que corriera dicho cerro casi al Nordeste. No debieron nunca fundarse para formar el tratado, como consta hicieron, en los defectuosísimos mapas que tnato México como Guatemala han tenido de sus territorios hasta hace pocos años.»6 «Herrera e Irungaray cedieron todo ese extenso y rico territorio y se preocuparon de que debían hacerse por otras partes insignificantes modificaciones que ampliaran el territorio de guatemala, en lugares de poco o de ningun valor, modificaciones que en último resultado fueron desechadas, por lo menos las de alguna impotancia».7 «Para concluir este punto falta solamente agregar que Guatemala perdió con la cuarta línea unas 2700 millas cuadradas de terreno que incuestionablemente le pertenecían y del que estaba en quieta y pacífica posesión«.8

Con respecto a la región del Petén, dice Urrutia: «en cambio, de la comarca y pueblos perdidos por Guatemala al Norte del Petén, que puede calcularse aquella en unas 3000 millas cuadradas o sean más de 300 leguas, México cedió el desierto contiguo al meridiano, despoblado e inútil para Guatemala, de unas 190 cuadradas de superficie; si es que hubo tal cesión, que como se dijo antes, no lo creyó así el señor Mariscal. En resumen, Guatemala perdió por una parte cerca de 6000 millas y ganó por otra cosa de 2000; resultado: una pérdida de 4000 millas cuadradas. Guatemala perdió 14 pueblos, 19 aldeas y 54 rancherías, mientros que México perdió un pueblo y 28 rancherías con 2500 habitantes; júzguese la equidad en las compensaciones. Así concluyó el fatal tratado de 27 de septiembre de 1882, en que Guatemala dió a México todo lo que éste quiso y mucho más9

Acusaciones contra Herrera:

Véase también: renuncia de Lorenzo Montúfar

Sobre este asunto, dice Francisco Lainfiesta: «Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible. Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aquel debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 pesos, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara. Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompimiento10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  2. Ibid, 264.
  3. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. La Ilustración Guatemalteca (1896). «Nuestras fronteras». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (13).
  5. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  6. Ibid, p. 171.
  7. Ibid, p. 173.
  8. Ibid, p. 174.
  9. Ibid, p. 177.
  10. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 268.
  11. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.

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6 de julio de 1853: general Cerna aplasta a invasores liberales en Chiquimula

6 de julio de 1853: general Cerna aplasta a invasores liberales en Chiquimula

El general Vicente Cerna, entonces corregidor de Chiquimula, aplasta a los invasores liberales hondureños y guatemaltecos que habían invadido el departamento de Chiquimula bajo las órdenes del general Trinidad Cabañas, presidente de Honduras.

Detalle de la proclama que el general Rafael Carrera envió a todos los guatemaltecos ante la invasión de Trinidad Cabanas en Chiquimula en 1853.
Detalle de la proclama que el general Rafael Carrera envió a todos los guatemaltecos ante la invasión de Trinidad Cabanas en Chiquimula en 1853. Imagen tomada de la «Proclama del capitán general Rafael Carrera«.

Antecedentes:

Véase también: Batalla de la Arada, Carrera restringe derecho de asilo, José Francisco Barrundia

Tras el retorno del capitán general Rafael Carrera de su breve exilio en México entre 1848 y 1849, los criollos liberales guatemaltecos huyeron a Honduras y El Salvador desde donde intentaron retomar el poder, aliándose con los gobernantes liberales de esos países. En 1853, el general Trinidad Cabañas estaba en la presidencia de Honduras y gracias al ascenso al poder de su amigo Fruto Chamorro en Nicaragua se sintió lo suficientemente fuerte como para retar al gobierno guatemalteco. Como existía un tratado de alianza entre Nicaragua y Honduras, que databa del 20 de agosto de 1851, en él se amparó Cabañas para solicitar la ayuda de Chamorro contra el general presidente de Guatemala, Rafael Carrera. Es importante destacar tmabién que en esa época, el ministro plenipotenciario de Honduras ante el gobierno de los Estados Unidos era el líder criollo liberal guatemalteco José Francisco Barrundia.1

Intento de pláticas de paz con Cabañas:

Cabañas se ubicó en Gracias con un ejército amenazando a Guatemala si no le daban cierta reparaciones que exigía en compensación porque una tropas guatemalteca habían causado algunos destrozos en Copán en días anteriores. El general Carrera, presidente de la República desde 1851, se encontraba en Chiquimula y cuando supo lo que había dicho Cabañas le mandó a decir que é aceptaba la guerra cuando se la proponían, pero que no era el caso de sacrificar a los pueblos en luchas estériles y que le parecía más prudente resolver el conflicto por medios conciliatorios. Al saber esto, Cabañas puso sus condiciones, y Carrera las aceptó.1

Ambos presidentes se acercaron a la frontera, mientras sus delegados discutían las cuestiones básicas y eran consultadas a sus respectivos comitentes. Los miembros de la comisión hondureña eran Juan Lindo, José Antonio MIlla y Justo Rodas, mientras que a Guatemala la representaba el cura José María Gutiérrez. Ambas partes llegaron a un acuerdo muy favorable a Honduras, ya que debían ser puestos en libertad todos los hondureños que estuviesen presos por las fuerzas de Carrera, además de que serían respetadas las fronteras y Guatemala indemnizaría a los dañados en la incursión de Copán. El convenio fue firmado por los delegados y ratificado por Carrera, pero cuando se estaba ya hablando de entrar al cumplimiento de las cláusulas, Cabañas dijo que no aceptaba las bases del acuerdo porque decían que Honduras había sido la culpable de todo, y eso no le parecía.1

Chamorro no apoya a Cabañas:

Cabañas esperaba que el presidente nicaragüense lo apoyara en su campaña contra Guatemala, pero Fruto Chamorro no solamente no lo quiso ayudar, sino que proclamó adhesión para Carrera, nombrando únicamente a un intermediario para que interviniera en busca de la paz entre Honduras y Guatemala para resolver los reclamos superfluos de Cabañas. Éste, sintiéndose traicionado, organizó a los emigrados nicaragüenses que pudo encontrar y les proporcionó armas y dinero para que se revelaran contra Chamorro; al frente de los alzados estaba el doctor Máximo Jerez, y así se inició una larga guerra civil en Nicaragua.1

Invasión de Cabañas a Guatemala:

Mientras se desangraban en Nicaragua, Cabañas depositó el mando en el senador José María Medina, y se marchó al frente de sus tropas hacia Guatemala. Cabañas reclutó forzosamente a muchos soldados y giró un préstamo por cincuenta mil pesos para cubrir los gastos militares. Por todo esto, la causa no era bien vista por los propios hondureños y doscientos hombres se revelaron y abandonaron las armas, refugiándose en las montañas el 24 de mayo. Cabañas tuvo que recurrir a los fusilamientos y los consejos de guerra para evitar las deserciones y con la escasa tropa que le quedaba tomó el pueblo de Esquipulas el 30 de junio. Con sus tropas siguió avanzando y llegó a Quetzaltepeque, luego a Chiquimula y el 3 de julio ocupó los alrededores de Zacapa.1

Proclama de Carrera:

Carrera emitió una proclama con el fin de levantar el espíritu popular y el 6 de julio firmo un decreto en el que llama a las armas a todos los habitantes de la República, junto con su Ministro Pedro de Aycinena.El decreto dice así:2

Rafael Carrera

CAPITAN GENERAL DEL EJERCITO, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, ETC., ETC., ETC.

ATENDIENDO

A que el departamento de Chiquimula ha sido invadido por fuerzas del Gobierno de Honduras, bajo el mando del Presidente Cabañas y dirección de algunos emigrados facciosos de la República, con la mira de sujetarla y privarla de su independencia, satisfaciendo al mismo tiempo con saqueos y violencias sus resentimientos personales; y siendo de mi deber el mantener el sosiego, bienestar y seguridad de los pueblos, adoptando al efecto las medidas convenientes,

ORDENO Y MANDO:

    1. Todo habitante de la República, segun su condición y circunstancias, prestará al Gobierno sus servicios, tan luego como fuere requerido, por autoridad competente, a fin de repeler al enemigo exterior y mantener el orden interior.  Cualquiera negativa o resistencia al cumplimiento de este deber, dará lugar a que se imponga la pena que corresponda, segun la gravedad del caso, por la autoridad militar que ejercen en cada departamento los comandantes y jefes de las fuerzas, a quienes se encomienda el cumplimiento de estas disposiciones.
    2. Todo el que se uniere al enemigo, comunicare con él, o le prestare cualesquiera auxilios, será juzgado sumariamente conforme a ordenanza, y comprobándose el hecho, será pasado por las armas como traidor, siendo responsables los expresados comandantes de cualquier acto de tolerancia.
    3. Los tribunales, jueces, corregidores y demás agentes de la autoridad, reprimirán severamente con el mayor celo y actividad a los que se ocupen de esparcir papeles, falsos rumores, o cualquiera especie maliciosa; en el concepto de que también serán responsables de cualquier abandono, tolerancia o descuido en el particular.
    4. Desde esta fecha queda cortada toda comunicación con el Estado de Honduras, mientras exista su actual Gobierno y no se satisfaga a Guatemala por la ofensa que se le ha inferido.  En consecuencia, no se consentirá en adelante por las autoridades fronterizas, ni por otra alguna, que vayan o vengan pasajeros, ni se hagan introducciones o extracciones de efectos de comercio, y productos naturales; en el concepto de que transcurrido el término que el Gobierno fijará en una disposición separada, serán destruidos todos los frutos o efectos que se importen de Honduras, en contravención a lo dispuesto en el presente artículo, sin perjuicio de proceder a lo que haya lugar contra los contraventores.

Publíquese en la forma acostumbrada en esta capital, en las cabeceras de departamento, y en los pueblos fronterizos, a fin de que llegue a noticia de todos y no se alegue ignorancia.

Dado en el Palacio del Gobierno, en Guatemala, a 6 de julio de 1853.

      • Rafael Carrera
      • El Ministro de lo interior, encargado del despacho de la guerra, Pedro de Aycinena2

Cerna derrota a Cabañas:

Véase también: Vicente Cerna

Ese mismo día el entonces general Vicente Cerna atacó las fuerzas invasoras a las 8 de la mañana  y tras dos horas y media de fieros combates en los que se llego al uso de las bayonetas, se impuso a Cabañas, quien tuvo que retirarse y pedir a los gobiernos de El Salvador y Nicaragua para que mediaran en el asunto, no sin antes no poder impedir que Carrera tomara el Castillo de Omoa y retirara toda la artillería gruesa del mismo, la cual hizo llevar hasta la ciudad de Guatemala como trofeo de guerra.

Evaluación de Lorenzo Monútufar sobre Cabañas:

Como dice el ideólogo liberal Lorenzo Montúfar en el volúmen 5 de su «Reseña Histórica de Centro-América»: «Varios encuentros entre las tropas de Carrera y Cabañas fueron siempre funestos para este Jefe. El General Cabañas, siempre liberal, siempre intrépido y valiente, no tuvo la calma que era indispensable para no exponer en aquellas circunstancias a su patria y a su partido. En mejores días la causa liberal defendida por él habría podido triunfar; en aquellos momomentos Cabañas era preciso que sucumbiera».3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos completos de la Historia de la América Central. VII Guatemala: Tipografía Nacional. p. 447-450.
  2. Carrera, Rafael; Aycinena, Pedro de (6 de julio de 1853). Proclama. Guatemala.
  3. Montúfar, Lorenzo (1881). Reseña Histórica de Centro-América. Guatemala. El Progreso.

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11 de marzo de 1823: nace Lorenzo Montúfar

11 de marzo de 1823: nace Lorenzo Montúfar

Muchos hemos pasado por la intersección de la Calle Montúfar con la Avenida de La Reforma de la Ciudad de Guatemala, en donde está el monumento al doctor Lorenzo Montúfar y Rivera, quien aparece sentado en una silla de diputado. Sin embargo, este importante personaje de la historia guatemalteca ha quedado relegado de los libros de historia, algo que irónicamente, él hizo con los miembros del Partido Conservador. De hecho, lo único que muchos guatemaltecos contemporáneos saben del doctor Montúfar es la leyenda de que en las noches, su espíritu pide un aventón a los automovilistas en la Avenida La Reforma.

La Plaza de la Constitución en la ciudad de Guatemala durante una protesta en 2015. Al fondo se observa la casa restaurada en donde nació el Dr. Lorenzo Montúfar en 1823.
La Plaza de la Constitución en la ciudad de Guatemala durante una protesta en 2015. Al fondo se observa la casa restaurada en donde nació el Dr. Lorenzo Montúfar en 1823. En el recuadro: retrato del Dr. Montúfar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nace en una familia aristocrática:

Véase también: Familia Aycinena

El Dr. Montúfar nació en la Nueva Guatemala de la Asunción, el 11 de marzo de 1823, cuando ésta todavía era parte del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide,1 quien, abdicó apenas ocho días más tarde.2 Por cierto, que en 1863, Montúfar entabló una discusión epistolar con el Ministro Plenipotenciario de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos, el coronel Antonio José de Irisarri, sobre quién habría sido el culpable de la anexión de Centroamérica al Primer Imperio Mexicano en 1822. Estas cartas y refutaciones están repletas de argumentos a favor y en contra de sus respectivos partidos, redactados en lo que se ha considerado la mejor muestra del castellano en la región.3-4

La familia de Montúfar era de las más acomodadas de la aristocracia colonial guatemalteca, y estaba emparentada con los Aycinena, Batres y Pavón; de hecho, era primo del gran poeta guatemalteco José Batres Montúfar. En la casa de la familia Montúfar, situada en la esquina opuesta al Colegio de Infantes y a la de la mansión de los Aycinena en la Nueva Guatemala de la Asunción, eran frecuentes las visitas de los clérigos dada su proximidad con la Catedral Metropolitana. Antonio de Larrazabal y los párrocos de las iglesias de San José y de Santa Rosa eran visitantes frecuentes a las tertulias de la familia, y como resultado, el niño Lorenzo Montúfar era acólito y participaba diariamente en por lo menos una misa en alguna de las parroquias o templos de la ciudad.Nota

Se une al movimiento liberal:

Véase también: Rafael Carrera, J. Rufino Barrios

Pero a pesar de sus lazos familiares con los aristócratas, Montúfar apoyó a los gobiernos liberales que se establecieron cuando el general Rafael Carrera renunció a la presidencia,5 aunque luego tuvo que salir al exilio disfrazado de clérigo cuando se supo que Carrera regresaba a Guatemala en agosto de 1849.6 Entonces, Montúfar permaneció en el exterior durante el resto del gobierno de Carrera y fue uno de los principales ideólogos de los criollos liberales exilados durante esa época, llegando a ser Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica.7

Luego, cuando cayó el régimen conservador en 1871, fue uno de los principales consejeros y Ministros de Estado de los gobiernos de Miguel García-Granados y Zavala y de J. Rufino Barrios, de quienes fue instrumental en lo que respecta a la política anticlerical, ya que su animadversión hacia los jesuitas —a quienes profesaba un odio casi irracional— lo llevó a recomendar establecer políticas que aseguraran la separación de la Iglesia y el Estado en Guatemala.6 También sirvió como Ministro Plenipotenciario de Guatemala en Madrid durante el gobierno de Barrios en 1876.8


Notas:

  • El historiador Antonio Batres Jáuregui en su obra «La América Central Ante la Historia» presenta un listado de las familas más pudientes de Guatemala al momento de la Independencia de Centroamérica en 1821, y la familia Montúfar aparece como la menos acaudalada de todas, con solamente diez mil pesos de oro español, comparada con el millón doscientos cincuenta mil de la familia Pavón y los setecientos mil de la familia Aycinena y los quinientos mil de los Batres Juarros.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Montúfar, Lorenzo; Montúfar, Rafael (1898). Memorias autobiográficas de Lorenzo Montúfar. Guatemala.
  2. Muñoz Saldaña, Rafael (2009). México independiente. El despertar de una nación. México: Editorial Televisa Internacional. ISBN 978-968-5963-25-1.
  3. Gobierno de Guatemala (1863). Refutación de la refutación que don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  4. Irisarri, Antonio José (1863). Carta de don Antonio José de Irisarri a don Lorenzo Montúfar. Gutaemala: Imprenta de la Paz.
  5. Hernández de León, Federico (1966). El Libro de las Efemérides, capítulos de la Historia de la América Central. VII Guatemala: Tipografía Nacional. p. 233.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 268.
  7. Fernández Alfaro, Joaquin Alberto (2014). El Canciller Montúfar (1ª. edición). San José, Costa Rica: Instituto Manuel María de Peralta, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica. p. 384.
  8. La Ilustración Española y Americana (1876). «Doctor don Lorenzo Montúfar y Rivera, Ministro plenipotenciario de Guatemala en Madrid». Fundación Joaquín Díaz 20 (79).

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5 marzo de 1885: Asamblea secunda proclama de Unión Centroamericana

5 marzo de 1885: Asamblea secunda proclama de Unión Centroamericana

5marzo1885
Salón de sesiones de la Asamblea Legislativa de la ciudad de Guatemala durante el gobierno de J. Rufino Barrios. Imagen tomada de la revista gubernamental «La Locomotora» de 1906. En el recuadro: el presidente de la Asamblea en ese momento, diputado Angel María Arroyo, quien era conocido por sus exageradas muestras de servilismo hacia Barrios.

Durante los gobiernos dictatoriales del siglo XIX y primera parte del siglo XX la figura del presidente no era decorativa como lo es ahora, si que era la que verdaderamente mandaba en el país. Para darle apariencia de regimen democrático se nombraban los diputados de la Cámara de Representantes —durante los gobiernos conservadores— o de la Asamblea Legislativa —durante los gobiernos liberales—, además de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, pero en realidad, era el presidente el poder máximo y se referían a él como el «Supremo Gobierno«.1,2 En 1920, tras la caída del licenciado Manuel Estrada Cabrera, se derogó la constitución de 1879 que había establecido J. Rufino Barrios, y se emitió otra en la que al presidente se le había dejado «menos poder que a un alcalde de pueblo«, pero el golpe de estado de 1921 retornó a la de 1879.3

Durante toda esa época, la Asamblea era solamente una figura decorativa totalmente servil a los designios del presidente y que le servía a sus miembros para conseguir negocios que los beneficiaran mediante su eficiente cabildeo. Como muestra de esto, reproducimos a continuación el decreto por el cual los diputados se adhirieron y secundaron la disposición del general J. Rufino Barrios de emprender unilateralmente la Unión Centroamericana, aprovechando la oportunidad para colmarlo de los elogios acostumbrados:4

Decreto Número 90

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Considerando: que el Presidente de la República, General J. Rufino Barrios, por medio del Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, ha dado cuenta del importantísimo Decreto datado en esta ciudad a 28 de febrero de 1885, contraído a proclamar la Unión de Centro América y dictar las providencias conducentes a realizar la patriótica y necesaria proclamación.

Considerando: que examinadas todas y cada una de las resoluciones que contiene, no menos que los razonamientos que las preceden, se encuentran conformes con las necesidades de los pueblos, con las mas legítimas aspiraciones y con los fines importantes que Centro América está llamada a cumplir en el concierto de las Naciones.

Considerando: que el Decreto emitido por el señor General Barrios, obedece a reiteradas y enérgicas manifestaciones, que la opinion pública de la América Central, en diversas ocasiones y por varios medios, ha dirigido a ese ilustre Jefe, para que lleve a la práctica la idea salvadora de hacer de las cinco pequeñas repúblicas una sola Nación grande, fuerte, próspera y feliz.

Considerando: que bien sea por el prestigio del General Barrios, demostrado en aclamaciones de que ha sido constante objeto; bien por haber contribuido poderosamente a cambiar las instituciones añejas que regían en estos países; bien porque animado de las más generosas ideas, ha dado innumerables progresos a Guatemala y coadyuvado de un modo decisivo al logro del adelanto, paz y bienestar de las otras secciones; bien por último por la gran copia de elementos de que dispone, es él el único que se encuentra en aptitud de convertir en hecho ese pensamiento, que lleva el germen de una nueva vida en que serán prácticos los verdaderos principios de la República.

Todo esto atentamente considerado; penetrado el Cuerpo Legislativo de la necesidad de disposición semejante; obsequiando las justas exigencias de los pueblos y victoreando a la República de Centro América y a su digno y esclarecido Jefe, general J. Rufino Barrios, decreta:

        • Artículo 1°. La Asamblea de la Repúbica de Guatemala, por unánime aclamación de todos los diputados presentes, se adhiere y secunda en un todo los propósitos del ilustre Mandatario de la República y las resoluciones contenidas en el susodicho Decreto.
        • Artículo 2° Conságrase el más expresivo voto de admiración al general J. Rufino Barrios por la proclamación de la República de Centro América.
        • Artículo 3° Todos los diputados presentes, constituidos en Asamblea, pasarán a poner este Decreto en manos del señor general Barrios.

Pase al Ejecutivo para su publicación.

Dado en el Salón de Sesiones en Guatemala, a cinco de marzo de mil ochocientos ochenta y cinco.4

Entre los diputados que firmaron su adhesion al general Barrios estaban:

    • Angel María Arroyo, presidente de la Asamblea y amigo personal de Barrios. Era sacerdote, pero eso no le impidió adherirse de lleno al partido liberal.
    • Próspero Morales, quien luego sería luego Ministro de la Guerra del presidente José María Reina Barrios e iniciaría una revolución en su contra cuando éste extendió su mandato presidencial en 1897.5
    • Arturo Ubico, quien era un diputado de mucho prestigio ya que había sido Ministro y Embajador del gobierno de Barrios. Durante el gobierno de veintidós años del licenciado Manuel Estrada Cabrera sería el presidente de la Asamblea durante la mayor parte del tiempo. Era el padre del general Jorge Ubico.6
    • Alejandro M. Sinibaldi, que era también era el primer designado a la presidencia y quedó a cargo de la misma tras la muerte del general Barrios el 2 de abril de 1885. Era bisabuelo del político guatemalteco Alejandro Sinibaldi Aparicio.7

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 79-85.
  2. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  4. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 664-666.
  5. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  6. Soto Hall, Máximo (1915).El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118
  7. Guerra, Recopilación: Las leyes emitidas por el Gobierno de Guatemala, p. 683.

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5 de enero de 1883: Barrios retoma el ejercicio de la presidencia

5 de enero de 1883: Barrios retoma el ejercicio de la presidencia

Tras su viaje a los Estados Unidos por el tratado de límites con México, el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios retoma sus funciones.  En su lugar había quedado como encargado de la presidencia en papel el general José María Orantes, y en realidad el general Juan Martín Barrundia.

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Retrato del general José María Orantes, encagardo de la presidencia de Guatemala entre 1882 y principios de 1883.  Fotografía de los Hermanos Chávez tomada en 1893. Imagen de Wikimedia Commons.

Interinato de José María Orantes:

Véase también: Juan M. Barrundia, Tratado Herrera-Mariscal

Uno de los presidentes menos conocidos para los guatemaltecos es el general José María Orantes, quien estuvo a cargo de la presidencia de Guatemala interinamente mientras el general J. Rufino Barrios se ausentó del país para realizar un viaje oficial a los Estados Unidos para terminar los últimos detalles del Tratado de Límites con México que se firmó en 1882 y que se conoce como de Herrera-Mariscal. Si bien él era quien firmaba los decretos, quien en realidad estaba al mando de la situación era el ministro de la Guerra, general Juan M. Barrundia.1

Devuelven el poder a Barrios:

Véase también: J. Rufino Barrios

Durante su ausencia, Orantes y Barrundia se encargaron de la administración pública sin mayores sobresaltos, entregando el poder el 5 de enero de 1883 por medio de este escueto decreto:

Palacio Nacional: Guatemala, 5 de enero de 1883.

El general encargado de la Presidencia, Acuerda:

Que el general Don J. Rufino Barrios, Presidente Constitucional de la República, vuelva al ejercicio de sus funciones, una vez que han cesado los motivos que tuvo para separarse del mando.

Comuníquese.

(f.) Orantes

(f.) Díaz Mérida2

Ultimos años del gobierno de Barrios:

Véase también: Intentona de Barrios

Barrios retomó el ejercicio de sus funciones como presidente a partir del 5 de enero mismo, como lo demuestra el decreto sobre las matrículas de carros tirados por bestias, o carretas, en los departamentos de Baja Verapaz, Sololá, Totonicapán, Quetzaltenango, Suchitepéquez, Retalhuleu y San Marcos que el presidente firmó el mismo día 5.2

Al retomar sus funciones al frente del Ejecutivo, Barrios se enfocó de lleno en la Unificación Centroamericana. El plan del presidente guatemalteco era sencillo: renunciar definitivamente al reclamo de Guatemala sobre el territorio de Chiapas y de Soconusco para que México no atacara el occidente de Guatemala mientras él dirigía su atención hacia el resto de Centroamérica. Barrios inició así la malhadada Intentona de Reunificación, que terminó abruptamente cuando murió en los llanos de Chalchuapa el 2 de abril de 1885, en circunstancias en las que los historiadores todavía no se ponen de acuerdo.1

En cuanto al general Orantes, a quien no le gustaba la vida pública, y solamente era presidente interino de nombre porque quien verdaderamente gobernaba era el general Juan M. Barrundia, éste no aceptó el nombrado de Primer Designado a la presidencia, quedando en su lugar el ciudadano Alejandro M. Sinibaldi, quien quedaría como presidente interino a la muerte de Barrios en 1885.1


Bibliografía:

  1. Batres Jauregui, Antonio (1949). «La América Central ante la Historia«. III Guatemala, Tipografía Nacional. Pág. 500-502
  2. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso.

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11 de diciembre de 1879: la Constitución Liberal de 1879

11 de diciembre de 1879: la Constitución Liberal de 1879

Los dictadores guatemaltecos del siglo XIX gobernaron a su sabor y antojo y consiguieron que las Asambleas Constituyentes de su tiempo decretaran leyes constitutivas que se acomodaban perfectamente a su estilo de Gobierno. Rafael Carrera tuvo su propia constitución, la cual estuvo vigente de 1851 hasta 1865,1 y luego J. Rufino Barrios también tuvo la suya, que estuvo vigente durante toda la época de las dictaduras liberales.2

Colegio y Seminario Tridentino de la Nueva Guatemala de la Asunción. Convertido en el Instituto Nacional Central para Varones por los gobiernos liberales en 1873.
Colegio y Seminario Tridentino de la Nueva Guatemala de la Asunción. Convertido en el Instituto Nacional Central para Varones por los gobiernos liberales en 1873. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Constitución conservadora de 1851:

Véase también: Rafael Carrera

La constitución del general Carrera tenía una gran influencia de la Iglesia Católica, mientras que la de Barrios completamente neutralizó a la religion, prohibió el ingreso de las órdenes regulares, eliminó la educación religiosa, no permitió que la Iglesia tuviera propiedades, y prohibió que el clero secular cobrara el diezmo obligatorio.2 De más está decir que durante el gobierno de Barrios y sus inmediatos sucesores, la situación de los prelados en Guatemala fue precaria.

Gobierno de J. Rufino Barrios:

Véase también: Acta de Patzicía, J. Rufino Barrios

Barrios había sido presidente de facto desde 1873, cuando sus correligionarios liberales se cansaron de la tibieza de carácter del general Miguel García-Granados y Zavala y lo sustituyeron en la presidencia. En esa época gobernó amparándose en el Acta de Patzicía y dándole largas a la emisión de una nueva constitución.3 Fue a partir de allí que verdaderamente se inició la Reforma Liberal y se produjeron las grandes expropiaciones de tierras de las comunidades campesinas y de las órdenes religiosas, las que dieron lugar al Banco Nacional de Guatemala y a enormes fincas cafetaleras que convirtieron en grandes potentados no solamente a Barrios sino a que sus principales colaboradores.4

Diputados que formaron parte de la Asamblea del 79:

De hecho, he aquí un listado de los «representantes del pueblo» que pertenecieron a la Asamblea Constituyente que emitió esta constitución:5

Nombre Distrito Puesto en 1879 Puestos posteriores
Juan Martín Barrundia Sacatepéquez
  • Ministro de Hacienda y Crédito Público
  • Ministro de la Guerra
Ministro de la Guerra (1879-1885)
Alejandro M. Sinibaldi Guatemala Diputado Constituyente
  • Diputado (1879-1885)
  • Primer Designado a la Presidencia
  • Presidente Interino (1885)
Lorenzo Montúfar Chiquimulilla Ministro de Relaciones Exteriores
  • Ministro de Relaciones Exteriores (1879-1882)
  • Diputado
  • Candidato presidencial (1892)
Arturo Ubico Urruela Escuintla Ministro de Gobernación y Justicia
  • Ministro de Gobernación y Justicia(1879-1882)
  • Diputado
  • Presidente de la Asamblea Legislativa (1898-1920)
Angel María Arroyo Salamá Diputado constituyente
  • Diputado
  • Presidente de la Asamblea Legislativa (1880-1885)
  • Ministro de Gobernación y Justicia (1885-1892)
Delfino Sánchez San Marcos
  • Propietario de fincas cafetaleras y azucareras, y de fábrica Cantel
  • Ministro de Instrucción Pública
  • Ministro de Fomento
  • Embajador en Francia
  • Embajador en Centroamérica
José María Orantes Zacapa Diputado constituyente
  • Primer Designado a la Presidencia
  • General Encargado de la Presidencia (1882-1883)
Manuel Herrera Sacatepéquez
  • Ministro de Fomento
  • Esposo de Ernestina Ubico Urruela
  • Medio hermano de Carlos Herrera
  • Ministro de Fomento
  • Diputado
Manuel Lisandro Barillas Quetzaltenango Diputado Constituyente
  • Jefe Político de Quetzaltenango
  • Segundo Designado a la Presidencia
  • Presidente de la República (1885-1892)
Francisco Lainfiesta Sacatepéquez
  • Propietario de Imprenta Oficial «El Progreso»
  • Diputado Constituyente
  • Presidente de la Asamblea Nacional Legislativa
  • Ministro de Gobernación y Justicia
  • Candidato presidencial (1892)

Vigencia de esta constitución:

La Constitución de 1879 entró en vigor el 1 de marzo de 1880 y estuvo vigente hasta 1944. La Constitución establecía que el mandato presidencial sería de seis años sin posibilidad de reelección consecutivo, aunque dejaba la opción de que mediara por lo menos un período para poder ser reelecto.2 La idea de Barrios era de seguir en el poder hasta 1885, descansar seis años y luego retomar el poder. Pero su muerte en Chalchuapa truncó sus fines. Aunque inicialmente la Asamblea modificó la constitución para reducir el poder del presidente Manuel Lisandro Barillas en 1885, éste dió un autogolpe de estado y la modificó para favorecerlo en 1887.6,7

Barillas fue el único presidente que entregó el poder después de seis años a su sucesor democráticamente electo, pero a partir de José María Reina Barrios todos los presidentes se reeligieron o extendieron su mandato por medio de artimañas por lo menos una vez; de hecho, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico se reeligieron varias veces cada uno.

La constitución de 1879 garantizaba la libertad de expresión y de prensa, pero eso solamente se cumplió durante una parte del gobierno del general José María Reina Barrios. Todos los otros gobiernos tuvieron a la prensa completamente restringida e incluso hubo varios presidentes que tuvieron sus propios periódicos que los adulaban Por ejemplo, el licenciado Manuel Estrada Cabrera era propietario del «Diario de Centro América«8, y Jorge Ubico del «Liberal Progresista«.

Finalmente, la Constitución declaraba como ciudadano guatemalteco a todo aquel varón nacido en Centroamérica, mayor de 21 años y que supiera leer y escribir. Esto, claro está, aplicaba únicamente a menos del 2% de la población, así que para que hubiera más votantes también decía que eran ciudadanos los soldados del ejército guatemalteco, quienes eran reclutados forzosamente entre las poblaciones indígenas y todos eran analfabetos. Es por ello que todos menos uno de los presidentes guatemaltecos de la época liberal fueron generales.2


Bibliografía:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  2. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  4. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 345
  5. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala, período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  6. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  7. Barillas, Manuel Lisandro (1887). Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  8. Diario de Centro América (2012). «Historia del Diario de Centro América». Foro red boa.

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5 de noviembre de 1887: Asamblea Constituyente modifica la Constitución en beneficio de Barillas

5noviembre1877
Salón de Reuiones de la Asamblea Nacional a finales del siglo XIX. Imagen tomada de La Locomotora, revista oficial del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. En el recuadro: retrato del general Manuel Lisandro Barillas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras una rebelión que fue sofocada con «toda la severidad que la ley militar prescribe» a finales de octubre de 1887, el presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas disolvió la Asamblea Legislativa y en su lugar convocó a una Asamblea Constituyente para que modificara la Constitución aprobada en 1885,1 la cual había corregido a la de 1879 para reducir el poder del ejecutivo tras la muerte del general J. Rufino Barrios.2

La Asamblea presentó las modificiones al Ejecutivo el 5 de noviembre de 1887, y éste las aprobó el 7 del mismo mes. Los artículos que fueron modificados en esa oportunidad fueron:3

  • Artículo 5°.— se declaran como naturales de Guatemala todos aquellos nacidos en el país, cualquiera que fuera la nacionalidad del padre, con excepción de los hijos de los diplomáticos. Tambien fueron declarados como naturales los hijos de padre guatemalteco o los ilegítimos de madre guatemalteca nacidos en el extranjero.
  • Artículo 6°.— se declaran como naturales de Guatemala a todos los nacidos en las otras Repúblicas de Centro América.
  • Artículo 8°.— se declararon como ciudadanos todos los guatemaltecos varones mayores de 21 años que supieran leer y escribir o que tuviera renta, industria, oficio o profesión; todos los pertenecientes al ejércitoNota_a mayores de 18 años y aquellos indiviuos mayores de 18 años que hubieran obtenido un título en los establecimientos nacionales.Nota_b
  • Artículo 17°.— todo poder reside en la Nación; los funcionarios no son dueños sino depositarios de la autoridad, sujetos y jamás superiores a la ley.
  • Artículo 20°.— la industra es libre y el autor o inventor gozaba de la propiedad de su obra por quince años. La propiedad literaria se declara perpetua. El Ejecutivo podría otorgar concesiones por un término que no pase de diez años a los que introdujeran industrias nuevas en Guatemala.Nota_c
  • Artículo 42°.— la Asamblea Legislativa solamente puede sesionar cuando está presente la mayoría absoluta de representantes.
  • Artículo 52°.— la Asamblea Legislativa quedaba encargada, entre otras cosas, de hacer el escrutinio de los votos populares para proclamar Presidente; en caso no hubiera mayoría, elegiría entre los tres candidatos con el mayor número de sufragios. También podía nombrar a los designados a la presidencia cada fin de año y designe a la persona que podría cubrir al presidente cuando éste se ausentara del territorio centoramericano con permiso de la Asamblea.
  • Artículo 66°.— el período presidencial sería de 6 años y el presidente en funciones no podría reelegirse a menos que pasara un período constitucional entre elecciones.2, Nota_d

Entre los diputados que modificaron la constitución estaban los siguientes personajes históricos:

  • José María Reina Barrios: diputado Izabal-Livingston, Segundo vice-presidente. Llegó a ser presidente de la República en 1892.4
  • Francisco Vela: diputado por Salamá. Era ingeniero militar y entre sus principales obras está el Mapa en Relieve de la República y la Comisión de Límites con Honduras.5
  • José María Reina Andrade: diputado por Salamá. Ha sido el único ciudadano en la historia de Guatemala que ha sido presidente de los tres organismos del Estado, siendo presidente interino de la República en 1931, cuando traspasó el poder al general Jorge Ubico.6
  • Ramón Salazar: médico, escritor y político que sería, además de historiador, uno de los principales editores de « La Ilustración Guatemalteca«. También fue Ministro de los gobiernos de los generales Barrios, Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.7

Entre los Ministros de Estado estaban:

  • Lorenzo Montúfar: ideólogo e historiador del movimiento liberal guatemalteco entre 1871 y 1898. Era el Ministro de Relaciones Exteriores y en su honor se le erigió un monumento que se encuentra en la intersección de la Calle Montúfar y la Avenida La Reforma en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala en 1923.8
  • Calixto Mendizábal: militar muy reconocido e influyente del ejército guatemalteco. Era el Ministro de la Guerra y en 1897, fue el encargado de sofocar las rebeliones que se alzaron en contra el gobierno del general Reina Barrios cuando éste intentó extender su mandato constitucional. Fue envenedado por Manuel Estrada Cabrera en 1898.9

NOTAS:

    • a: esto incluía a los soldados analfabetos en beneficio de los militares que se postularan a la presidencia.
    • b: es decir, los egresados del Instituto Nacional Central para Varones y de la Escuela Politécnica que llegaban apenas a 20 entre todos cada año.
    • c: este sería el retorno a la práctica de otorgar concesiones lesivas a empresas extranjeras en el país en beneficio del gobernante de turno.
    • d: en la práctica este artículo estuvo de adorno, ya que tanto José María Reina Barrios, como Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico lograron extender su mandato constitucional más allá de los años que les correspondían mediante diferentes manipulaciones a la constitución.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Barillas, Manuel Lisandro. Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  2. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 721-725.
  3. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 452-458.
  4. Castellanos, Lorena (2014). «Vida y obra de José María Reyna Barrios». Universidad Francisco Marroquín (Guatemala).
  5. González, Miguel Rómulo (1 de septiembre de 1899). «Escuela Politécnica». Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (19).
  6. Department of State. (1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-190.
  7. Moré Cueto, Julián (1894). «Gabinete del señor general Reina Barrios». El Educacionista (Guatemala: Ministerio de Instrucción Pública de Guatemala): 50.
  8. Montúfar, Lorenzo; Montúfar, Rafael (1898). Memorias autobiográficas de Lorenzo Montúfar. Guatemala.
  9. Revista Militar (1 de agosto de 1899). «El general don Calixto Mendizábal». Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (17).

6 de septiembre de 1882: Orantes acepta renuncia del embajador Montúfar

6 de septiembre de 1882: Orantes aceptar la renuncia del embajador Montúfar

Molesto con el presidente Barrios por la forma en que se había manejado el asunto del tratado de Límites con México, le embajador de Guatemala ante los Estados Unidos, licenciado Lorenzo Montúfar, presenta su renuncia al cargo, lo que le llevó caer en desgracia entre los liberales guatemaltecos que eran serviles al presidente.

Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco. En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar.
Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco. En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nombramiento como embajador:

Véase también: Lorenzo Montúfar, Arturo Ubico

En 1881, el licenciado Lorenzo Montúfar había sido nombrado como Ministro Plenipotenciario en Washington para tratar el asunto de los límites con México en sustitutición de Arturo Ubico.​ Creyendo que contaba con el apoyo del nuevo presidente Chester Arthur para el retorno de Chiapas y Soconusco a Guatemala, y para la formación de la Unión Centroamericana con el general J. Rufino Barrios como presidente, Montúfar se apresuró a enviar esta información al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala.1 Barrios, entonces, solicitó permiso a la Asamblea Legislativa para viajar a Washington a resolver personalmente el asunto, dejando en la presidencia interina de forma nomimal al general José María Orantes,2 y de forma efectiva al cuidado y responsabilidad del Ministro de la Guerra, Juan Martín Barrundia.3

Causas de la renuncia de Montúfar:

Véase también: Tratado Herrera-Mariscal

Existen varias versiones sobre lo que ocurrió en Estados Unidos. De acuerdo al historiador y diplomático Antonio Batres Jáuregui —quien fungía como Ministro de Relaciones Exteriores cuando ocurrieron los hechos—, cuando Barrios llegó a Nueva Orleans, lo recibió Montúfar muy amigablemente, seguros ambos de haber conseguido un excelente resultado para la gestión diplomática. Ambos viajaron a Washington junto con el Padre Arroyo y el canciller Felipe Cruz, pero cuando Barrios se reunió con el Secretario del presidente Arthur, se llevó la sorpresa de que Montúfar lo había desinformado, pues el nuevo presidente estadounidense no iba a apoyar lo que el embajador le había dicho.1 El Padre Arroyo tuvo que intervenir para que Barrios no atacara a Montúfar a puñetazos y Montúfar, ofendido por el trato que se le dió, y por el carácter despótico del general J. Rufino Barrios, envió la siguiente misiva de renuncia al presidente en funciones de Guatemala, general Orantes, no sin antes enviarla a la prensa:

Señor Presidente de la Repú​blica de Guatemala, General Orantes:

Lorenzo Montúfar, enviado Extraordinario y Ministro plenipotenciario de Guatemala en Washington, D.C., ante Ud. respetuosamente digo que no tengo el honor de estar de acuerdo con el señor general Don J. Rufino Barrios en muchos y muy importantes puntos de la política de Centroamérica, ni me es posible continuar sufriendo por más tiempo el trato que el expresado general da a muchas personas, sin exceptuar a sus más leales servidores.

Por tanto, renuncio al cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y protestando mi lealtad a Guatemala y a Centroamérica, a Ud. pido se digne admitir la renuncia.

Nueva York, 2 de Agosto de 1882

(f.) Lorenzo Montúfar4

Por otra parte, de acuerdo al licenciado Francisco Lainfiesta —otro estrecho colaborador de Barrios—, las cosas habrían ocurrido como sigue: Barrios quería visitar a su familia (que ya vivía en los Estados Unidos por temor atentados en su contra), y conocer algo de los Estados Unidos, pero para que no se dijese que por tan ligeras razones abandonaba la presidencia, utilizó el tratado de límites como la excusa perfecta, ya que tras la muerte de Garfield, México se envalentonó nuevamente sobre el asunto. Barrios llegó a Nueva Orleans, en donde fue recibido por Manuel Herrera (hijo), y no por Montúfar como asegura Batres Jáuregui, y luego fue a Pittsburgh en donde sí se encontró con Montúfar, para finalmente llegar a Nueva York, en donde se encontró con Arturo Ubico. Barrios regañó a los tres como quien trata a un sirviente que no ha podido realizar ni el más sencillo encargo.5 El presidente guatemalteco llevaba la ilusión de que con su sola presencia se resolviera el asunto, pero ya Matías Romero tenía al gobierno de Arthur muy bien trabajado, y por ello el gobierno estadounidense excusó políticamente tomar cartas directas en el asunto, conformándose con ofrecer el arbitramiento. En cuanto a la carta que Montúfar envió, el maltrato referido en la misma fue la humillación de dejarlo por un lado en las gestiones, y que la carta apareciera en los periódicos fue porque, de acuerdo a Montúfar, el borrador se lo había dado a un amigo y éste lo habría filtrado sin su consentimiento.6

Carta de renuncia:

Se como haya sido, la carta llegó a Orantes, quien respondió en los siguientes términos:

Palacio Nacional: Guatemala, 6 de septiembre de 1882

Vista la renuncia que ha hecho el Dr. Lorenzo Montúfar del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos de América y los términos en que está concebida, el general encargado de la Presidencia, rechaza los motivos calumniosos en que la funda, reprueba la insidiosa y pérfida conducta que con notable abuso de confianza ha tenido el Doctor Montúfar, y admite su dimisión.

Comuníquese

(f.) José María Orantes

(f.) Ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Batres Jáuregui1,7

Consecuencias para Montúfar:

Retomando la versión del diplomático e historiador Antonio Batres Jáuregui, todo se debió a una mala jugada del embajador mexicano Matías Romero, quien había sobornado al venezolano que sirvió de intéprete a Montúfar en su reunión con el secretario del presidente Arthur. Cuando le dijeron a Montúfar que el nuevo gobierno no apoyaría ni el retorno de Chiapas y Soconusco, ni la Unión Centroamericana con Barrios a la cabeza, el intérprete le dijo que todo seguía como se lo había ofrecido el secretario del presidente Garfield.1 Por otra parte, según Lainfiesta, no hubo tal reporte, sino que Barrios decidió ir a visitar los Estados Unidos por su cuenta, ofendiendo a Montúfar al dejarlo por un lado.6

Como era de esperarse, el comportamiento de Montúfar fue recibido con enorme sorpresa en Guatemala, en donde el servilismo que caracterizó a todos los gobiernos dictatoriales —desde el del conservador Rafael Carrera hasta el del liberal Jorge Ubico— era la norma. Las respuestas a semejante temeridad no se hicieron esperar y desconociendo los verdaderos motivos de la ruptura entre Barrios y Montúfar, la reputación de quien fuera el ideólogo liberal hasta entonces quedó reducida a cenizas. Primero, el gabinete completo del general Barrios, —exceptuando, según Lainfiesta, al ministro José Barberena—, sabiendo que aquella renuncia lo había encolerizado sobremanera, publicó un documento en defensa de la política del presidente y atacando a Montúfar, llamándolo traidor y calumniador injurioso que estaba tratando de «manchar la alta reputación del general Barrios«. He aquí algunos extractos de aquel documento:

«El Gobierno de Guatemala, en justo homenaje al caudillo ilustre de Guatemala, General J. Rufino Barrios, ha rechazado inmediata, espontánea y enérgicamente, las imputaciones calumniosas con que el Doctor Montúfar ha querido manchar la alta reputación del mandatario, suponiendo temerariamente, que el señor General Barrios corresponde con ultrajes a la solicitud de sus leales servidores».7

Y a continuación, muchos otros oficiales del gobierno liberal a nivel municipal en incluso de institutos públicos fundados por Barrios dieron muestras de un profundo servilismo, publicando sendos mensajes de adhesión al dictador liberal, llamando todos ingrato, traidor e incluso estúpido​ a Montúfar, alegando que era mejor dejarlo en el olvido​ por sus injustificados ataques contra el «Benemérito» general Barrios. He aquí algunos ejemplos:

  • Del Estado Mayor del Ejército: «Pero más nos ha herido la insidiosa imputación con que trata de denigrar el carácter altamente conciliador y fino del ilustre Presidente Constitucional de la República, general Don J. Rufino Barrios, al querer con la más negra ingratitud atribuirle un trato inconveniente y severo hacia aquellas personas que le han sido leales y amigas8
  • De los miembros de Partido Liberal: «¡Nosotros, hijos del pueblo de Guatemala, condenamos enérgicamente la conducta de los que traicionan a la patria y al digno Mandatario de la República!  Con no menos energía lanzamos el más solemne mentís, contra las calumniosas imputaciones que Montúfar dirige respecto del General Barrios. Es su renuncia escrita con absoluto olvido de los términos que prescribe la diplomacia.   En esa renuncia-libelo se hacen al General Barrios cargos estúpidos que no creerá el que tenga conocimiento del carácter bondadoso que distingue al Benemérito Presidente de la República9
  • De la Jefatura Política de Quetzaltenango: «Conocedores de los méritos del General Barrios, empleados casi todos los que suscribimos de su Gobierno paternal y progresista, amigos y leales defensores de la causa liberal, hemos tenido repetidas ocasiones de contemplar en el General Barrios al amigo franco y generoso, de fino y amable trato, tolerante con sus adversarios, justiciero con todos, protector del desvalido, defensor de la causa del pueblo; y no comprendemos como es que un empleado como el Señor Montúfar trate de calumniar al Presidente Constitucional de la República de Guatemala».10
  • De la Jefatura Política de Amatitlán: El General Presidente Barrios, sin ignorar muchos de los antecedentes poco favorables de aquel y su conducta en Costa Rica, apropiándose de una valiosa finca para saciar su ambición y codiciosos deseos; y de su inmoral manejo con el General Don Gerardo Barrios, en El Salvador; así como otros manchones que la historia no podrá borrar, le recibió aquí de una manera la más digna, propia de sus filantrópicos sentimientos, empleándolo desde luego en los destinos más elevados por espacio de siete años11
  • Del Instituto Nacional de Quetzaltenango: «Nosotros y la juventud que se educa bajo nuestra dirección, hemos recibido siempre el trato afable, expansivo y bondadoso del General Barrios, que no desperdicia oportunidad para hacer el bien y propagar las luces y la prosperidad entre sus conciudadanos; protestamos contra la conducta del señor Montúfar, y contra la calumnia que intenta arrojar sobre su benefactor; y al hacer esa protesta, hacemos pública nuestra gratitud, adhesión y respecto al digno Presidente General Barrios».12
  • De la ciudad de Totonicapán: «Protestar contra los conceptos calumniosos que el expresado Ministro ha vertido contra el ilustro nombre del General J. Rufino Barrios, Benemérito de la Patria y Presidente Constitucional de la República. Con este objeto hacemos propias las expresiones de justa indignación que los altos funcionarios del Estado publicaron y que hemos visto en el periódico oficial; puesto que tales expresiones son la genuina interpretación del sentimiento general13
  • De la ciudad de Cuajiniquilapa: «Nosotros que hemos tenido la honra de servir al Señor General Presidente Don J. Rufino Barrios y que siempre hemos encontrado en él al Jefe bondadoso e indulgente, al amigo leal y sincero, consecuente con todos, porque para el General Barrios no hay distinción de clases; protestamos solemnemente la calumna y perfidia de Don Lorenzo Montúfar, cuyos destemplados gritos no llegarán jamás a mancillar la alta y bien merecida reputación del ilustre caudillo defensor de nuestras libertades, de nuestros derechos y de nuestras instituciones republicanas14

Barrios retornó a Guatemala a principios de noviembre de 1882, y fue recibido con nuevas muestras de servilismo, con documentos de adhesión en donde se le felicitaba por su regreso y por haber llevado a feliz término el tratado de límites con México.

Evaluación del tratado de Límites:

Véase también: Tratado Herrera-Mariscal

En lo que respecta al tratado de límites, que lleva el nombre de Tratado Herrera-Mariscal, he aquí un par de análisis objetivos sobre el mismo:

  • Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites: «Han sido precisos 16 años para llevar a cabo la demarcación de nuestros límites con México: para ello se han invertido enormes sumas de dinero, se han distraído de nuestra casi única fuente de producción actual, la Agricultura, gran cantidad de brazos y se han empleado muchas inteligencias en la resolución de los conflictos y cuestiones derivadas del tratado del 82; por la misma causa se ha visto el país amenazado por guerras formidables, de las que ha escapado de una manera casi providencial; se ha hallado a punto de perder todavía una buena parte del exíguo territorio a que quedó reducido, y, por último, perdió en la misma demanda muchos cientos de sus hijos, víctimas del clima y de los trabajos a que se les sometió».15
  • Sigue Urrutia: «El tratado fue fatal para Guatemala. En todo lo que con la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala, a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, tratan los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente».16
  • A este respecto dice Lainfiesta: «Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación  que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible. Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aqeul debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 peso, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara. Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompomiento4
  • Y finaliza Urrutia: «Este convenio de límites, con el que se culminó un largo período de negociaciones y el ulterior trazado de la frontera, que fue su consecuencia, constituyeron para Guatemala hechos fundamentales en su historia de finales del siglo XIX. Por este tratado, Guatemala renunció no solamente a discutir sus derechos sobre Chiapas y Soconusco, sino a los derechos mismos. Se cerró definitivamente la oportunidad para posteriores reclamos, sin siquiera pedir absolutamente nada a cambio; este convenio cerró herméticamente la puerta a toda posterior reclamación, en virtud de que, al Guatemala ceder Chiapas y Soconusco, renunció expresa y categóricamente a toda compensación o indemnización. Este es un ejemplo singular, en los anales del Derecho Internacional, de un arreglo entre dos países en el que uno de ellos llegó a hacer generosa entrega de sus posiciones y clausuró definitivamente la puerta de posteriores reclamos, sin pedir a cambio absolutamente nada».17

Bibliografía:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-436.
  2. Cruz, Felipe (1888). La verdad Histórica acerca del Tratado de Límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 3.
  3. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 266.
  4. Ibid, pp. 267-268.
  5. Ibid, p. 269.
  6. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso. p. 3.
  7. Ibid, p. 4.
  8. Ibid, p. 5.
  9. Ibid, p. 8.
  10. Ibid, p. 11.
  11. Ibid, pp. 17-18.
  12. Ibid, p. 20.
  13. Ibid, pp. 24-25.
  14. Ibid, p. 27.
  15. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  16. Ibid, p. 165.
  17. Solís Castañeda, Sara (2013). «La cuestión limítrofe territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice». Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.

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3 de septiembre de 1887: gobierno de Barillas expulsa al arzobispo Casanova y Estrada

3 de septiembre de 1887: gobierno de Barillas expulsa al arzobispo Casanova y Estrada

El presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas, aprovechando que se había erigido en dictador tras un autogolpe de estado, aprovecha una protesta del arzobispo Ricardo Casanova y Estrada como excusa para expulsarlo del país.

El desaparecido Palacio del Ejecutivo que estaba en donde ahora está el Parque Centenario. En los recuadros: el arzobispo Casanova y Estrada y el general Barillas.
El desaparecido Palacio del Ejecutivo que estaba en donde ahora está el Parque Centenario. En los recuadros: el arzobispo Casanova y Estrada y el general Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Antecedentes:

Véase también: Manuel Lisandro Barillas, Ricardo Casanova y Estrada

Reproducimos a continuación el decreto del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas en el que se expulsa al entonces arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Por medio del decreto 380, se había restringido el orden constitucional, prohibiendo la libertad de imprenta y la la libre circulación de impresos, a pesar de lo cual, el 2 de septiembre el arzobispo protestó el decreto 395, que prohibía las publicaciones y edictos pastorales y que fue promulgado luego de que Casanova y Estrada protestara por el hecho de que el ministro de Instrucción Pública hiciera obligatorio el uso del libro «Cartas a Eugenia» en las escuelas nacionales, el cual era totalmente anticlerical. 1

Declaración de expulsión del arzobispo:

La protesta fue dirigida al Ministro de Gobernación y Justicia, y en respuesta, Barillas —quien gobernaba como dictador en ese momento— expulsó al arzobispo en la siguiente declaración, firmada por todos sus ministros, entre quienes estaba el general Calixto Mendizábal como encargado del despacho de la Guerra y el licenciado Lorenzo Montúfar, encargado del despacho de Relaciones Exteriores:2

DECRETO NUM. 399

Manuel L. Barillas, general de division y presidente de la República de Guatemala,

Considerando:

      1. Que ninguna nación puede ser independiente si carece de la facultad de constituirse de la manera que le plazca y de dictar las leyes que juzgue conveniente a su organización
      2. Que es in deber de todo gobierno cumplir y hacer cumplir las leyes existentes
      3. Que nuestras leyes, de conformidad con las que rigen en las naciones católicas del mundo, prohiben la publicación de editos y disposiciones pontificias sin el correspondiente pase de la autoridad civil
      4. Que el Arzobispo don Ricardo Casanova y Estrada sostiene que es permitido a los obispos publicar dichas disposiciones sin permiso del gobierno, en virtud de la autonomía que atribuye al poder eclesiástico
      5. Que tambien se opone al cumplimiento de una ley vigente que, haciendo extensivo un artículo del Código Penal, prohibe la publicación de las disposiciones eclesiásticas que emanen de cualquiera curia sin previo permiso del gobierno
      6. Que en comunicación dirigida al Ejecutivo, con fecha 2 del corriente, a la observancia de las leyes llama someterse a una servidumbre vergonzosa y culpable, y agrega que el gobierno no debe de esperar que él se someta
      7. Que el expresado Arzobispo, insistiendo en su negativa a dar cumplimiento a dichas leyes, protestas contra ellas y asegura que ninguna autoridad civil tiene poder para coartarle la libertad de entenderse, como lo crea conveniente, con su clero y con su pueblo
      8. Que esta protesta es un atentado contra la autoridad, que el Jefe de la Nación está en la necesidad de sostener firmemente
      9. Que aunque no estuviera suspense la Constitución y facultado omnímodamente el Ejecutivo, la misma Constitución lo autorizaría para proceder enérgicamente porque ella prohibe al clero ejercer actos subversivos o practices incompatibles con la paz y el orden público y oponerse al cumplimiento de las leyes.

Todo esto considerado y de acuerdo con el Consejo de Ministros, decreto: 

Artículo 1º.— Se expulse del territorio de la República, por todo el tiempo que el Poder Ejecutivo lo juzgue indispensable, al Arzobispo don Ricardo Casanova y Estrada

Artículo 2º.— El Ministerio de la Guerra queda encargado del cumplimiento de esta disposición, la cual será puesta en conocimiento de la Asamblea en su oportunidad.

Dado en el Palacio del Gobierno, a tres de septiembre de mil ochocientos ochenta y siete.

      • M.L. Barillas2
      • Siguen las firmas de los Ministros de Estado2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 81.
  2. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.

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28 de agosto de 1968: las FAR asesinan al embajador de EEUU

28agosto1968
Monumento al doctor Lorenzo Montúfar en 1925.  El embajador estadounidense Gordon Mein falleció a los pies de éste en 1968. Imagen tomada de Wikimeda Commons.

La Guerra Civil de Guatemala —llamada ahora «Conflicto Armado Interno» por razones de derecho internacional luego de los Acuerdos de Paz Firme y Duradera firmados en 1996— tuvo dos períodos álgidos, ambos con diferentes protagonistas.  En la década de 1960, los principales frentes estaban en al Oriente de Guatemala, en donde el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13) y las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) fueron derrotados por el ejército guatemalteco en ese entonces al mando del coronel Carlos Arana Osorio, y con el asesoramiento del ejército de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas que estaba en Panamá. El otro período, se inició en la década de 1970 y tuvo como escenario la Franja Transversal del Norte, en especial el departamento de Quiché y las áreas en donde se encontraron yacimientos petroleros com Chisec en Alta Verapaz y Rubelsanto en Petén.  Los principales grupos guerrilleros fueron: la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y el brazo armado del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), quienes luego se agruparían en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) en 1982.1

Durante la primera fase guerrillera, el principal grupo lo formaron las Fuerzas Armadas Rebeldes, las cuales se caracterizaron por intentar dar golpes de gran magnitud. Uno de ellos fue intentar secuestrar el embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.2,3

De acuerdo a un sucesor suyo, el embajador  John Hamilton, el asesinato Gordon Mein ocurrió de la siguiente manera: «Eran las 3:30 de la tarde. El embajador, de 54 años, iba de regreso a la Embajada después de participar en un almuerzo ofrecido por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Emilio Arenales Catalán. Estaba a sólo unas diez calles de la Embajada. En lo que parece haber sido un frustrado intento de secuestro, su carro fue detenido sobre la Avenida de la Reforma por dos autos que le bloquearon el paso. Dos hombres salieron del carro que paró frente al suyo, y le ordenaron que saliera y que subiera a uno de los vehículos. El Embajador empezó a correr y le dispararon, cayendo a los pies del monumento a Lorenzo Montúfar en la Avenida La Reforma. Los atacantes huyeron del lugar.»4

De acuerdo a los reportes de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, en ese entonces en la Ciudad de Guatemala el capitán guerrillero que dirigía la «Resistencia de la Ciudad«, Ramiro Díaz, tenía las posiciones más radicales dentro de las FAR. Cuando el comandante Camilo Sánchez fue capturado por las fuerzas de seguridad, Ramiro Díaz quiso aprovechar el momento no solamente para liberarlo, sino que también para dar un golpe espectacular y demostrarle a los altos mandos de las FAR que era en la ciudad en donde debería estar la directiva de las fuerzas rebeldes.5

Aquello fue solamente el inicio de un endurecimiento de la política anticomunista en Guatemala, ya que el coronel Carlos Arana Osorio fue electo presidente para el período 1970-1974 y durante su gobierno prácticamente se erradicó a la guerrilla.  El movimiento comunista, antes que desfallecer esperó el momento oportuno y lo encontró durante el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud Garcia.   Aunque Laugerud no era débil, sí era mucho más tolerante que su predecesor y tuvo que enfrentarse a la crisis del terremoto de San Gilberto de 1976, lo cual fue aprovechado por los intelectuales comunistas guatemaltecos para establecer diversos frentes en las principales instituciones académicas y sociales, entre ellas la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Asociación de Estudiantes Universitarios, los principales sindicatos y la Coordinadora de Estudiantes de Educación Media.5

La gran coordinación de la izquierda en esos años obligó al sucesor de Laugerud, el general Romeo Lucas Garcia, a implementar una represión sin precedentes que acabó no sólo con las fuerzas armadas guerrilleras, sino que con la gran mayoría de los intelectuales de izquierda en los años más cruentos de la Guerra Civil.


BIBLIOGRAFIA:

  1. LEMUS (9 de febrero de 1982). Se unen los grupos guerrilleros de Guatemala y llaman a la revolución.  México: Diario de Colima. XXIX (8894). p. 1.
  2. LIFE (6 de septiembre de 1968). «Eight Bullets in Guatemala». LIFE (en inglés) (EE.UU.): 52A.
  3. Media News (s.f.). «Chronologie des attentats terroristes depuis 1945: 1968». Media News (en francés). Archivado desde el original el 15 de marzo de 2003.
  4. Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Vol. IV,2 (1999). «Atentados contra la libertad» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  5. Hamilton, John (2003). «Recordando a John Gordon Mein». Prensa Libre. Archivado desde el original el 12 de octubre de 2014.

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