5 de noviembre de 1887: la Asamblea Constituyente convocada por el general presidente Manuel Lisandro Barillas modifica la Constitución de 1879 en beneficio del gobernante

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Salón de Reuiones de la Asamblea Nacional a finales del siglo XIX.  Imagen tomada de La Locomotora, revista oficial del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Tras una rebelión que fue sofocada con “toda la severidad que la ley militar prescribe” a finales de octubre de 1887, el presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas disolvió la Asamblea Legislativa y en su lugar convocó a una Asamblea Constituyente para que modificar la Constitución aprobada en 1879.

La Asamblea presentó las modificiones al Ejecutivo el 5 de noviembre de 1887, y éste las aprobó el 7 del mismo mes.

Los artículos que fueron modificados en esa oportunidad fueron:

  1. Artículo 5°.: se declararon como naturales de Guatemala todos aquellos nacidos en el país, cualquiera que fuera la nacionalidad del padre, con excepción de los hijos de los diplomáticos. Tambien fueron declarados como naturales los hijos de padre guatemalteco o los ilegítimos de madre guatemalteca nacidos en el extranjero.
  2. Artículo 6°.: se declararon como naturales de Guatemala a todos los nacidos en las otras Repúblicas de Centro América.
  3. Artículo 8°.: se declararon como ciudadanos todos los guatemaltecos varones mayores de 21 años que supieran leer y escribir o que tuviera renta, industria, oficio o profesión; todos los pertenecientes al ejército (incluyendo los soldados analfabetos) mayores de 18 años y aquellos indiviuos mayores de 18 años que hubieran obtenido un título en los establecimientos nacionales (es decir, los egresados del Instituto Nacional Central para Varones y de la Escuela Politécnica que llegaban apenas a 20 entre todos cada año).
  4. Artículo 17°.: todo poder reside en la Nación; los funcionarios no son dueños sino depositarios de la autoridad, sujetos y jamás superiores a la ley.
  5. Artículo 20°.: la industra es libre y el autor o inventor gozaba de la propiedad de su obra por quince años.  La propiedad literaria se declare perpetua.  El Ejecutivo podría otorgar concesiones por un término que no pase de diez años a los que introdujeran industrias nuevas en Guatemala.  (Este sería el principio de los concesiones a empresas extranjeras en el país).
  6. Artículo 42°.: la Asamblea Legislativa solamente puede sesionar cuando está presente la mayoría absoluta de representantes.
  7. Artículo 52°.: la Asamblea Legislativa quedaba encargada, entre otras cosas, de hacer el escrutionio de los votos populares para proclamar Presidente; en caso no hubiera mayoría, elegiría entre los tres candidatos con el mayor número de sufragios.  También podía nombrar a los designados a la presidencia cada fin de año y designer a la persona que podría cubrir al presidente cuando este se ausentara del territorio centoramericano con permiso de la Asamblea.
  8. Artículo 66°.: el período presidente sería de 6 años y el presidente en funciones no podia reelegirse a menos que pasara un período constitucional entre elecciones.  (Este artículo estaba de adorno, pues tanto Reina Barrios, como Estrada Cabrera y Ubico lograron extender su mandato constitucional más allá de los seis años que les correspondían).

Entre los diputados que modificaron la constitución estaban los siguientes personajes históricos:

  • José María Reina Barrios: diputado Izabal-Livingston, Segundo vice-presidente.  Llegó a ser presidente de la República en 1892.
  • Francisco Vela: diputado por Salamá.  Era ingeniero militar y entre sus principales obras está el Mapa en Relieve de la República y la Comisión de Límites con Honduras.
  • José María Reina Andrade: diputado por Salamá.  Ha sido el único ciudadano en la historia de Guatemala que ha sido presidente de los tres organismos del Estado, siendo presidente interino de la República en 1931, cuando traspasó el poder al general Jorge Ubico.
  • Ramón Salazar:  abogado, escritor y político que sería, además de historiador, uno de los principals editors de “La Ilustración Guatemalteca” y luego Ministro del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Entre los Ministros de Estado estaban:

  • Lorenzo Montúfar:  ideólogo e historiador del movimiento liberal guatemalteco entre 1871 y 1898.   Era el Ministro de Relaciones Exteriores y en su honor se le erigió un monumento que se encuentra en la intersección de la Calle Montúfar y la Avenida La Reforma en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala en 1923.
  • Calixto Mendizábal: militar muy reconocido e influyente del ejército guatemalteco.  Era el Ministro de la Guerra y en 1897, fue el encargado de sofocar las rebeliones que se alzaron en contra el gobierno del general José . Reina Barrios cuando éste intentó extender su mandato constitucional.  Fue envenedado por Manuel Estrada Cabrera en 1898.

BIBLIOGRAFIA:

6 de septiembre de 1882: el presidente interino José María Orantes acepta la renuncia del embajador en Estados Unidos, Lorenzo Montúfar, quien se oponía a que el presidente Barrios renunciara al reclamo de Chiapas y Soconusco

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Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco.  En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1882, el licenciado Lorenzo Montúfar había sido nombrado como Ministro Plenipotenciario en Washington para tratar el asunto de los límites con México.​ Barrios viajó a Washington en ese año y dejó finalizados los preliminares de un arreglo entre México y Guatemala, que se debía firmar en Nueva York, a donde se dirigió después.  Entre tanto, en Guatemala el general José María Orantes quedó a cargo de la presidencia interina.

Pero Montúfar no estuvo de acuerdo con los términos del tratado pues se cedía México Soconusco y gran parte de Chiapas y partió para Nueva York, dirigiéndole a Barrios una nota, que anticipadamente dio a la prensa, indicando que no estaba de acuerdo con e tratado. Es más, tras sus desavenencias por el tratado de límites con México, el doctor Montúfar, muy molesto por el caráter despótico del general Barrios, envió la siguiente misiva de renuncia al presidente en funciones de Guatemala, general Orantes:

Señor Presidente de la repú​blica de Guatemala, General Orantes:

Lorenzo Montúfar, enviado Extraordinario y Ministro plenipotenciario de Guatemala en Washington, D.C., ante Ud. respetuosamente digo que no tengo el honor de estar de acuerdo con el señor general Don J. Rufino Barrios en muchos y muy importantes puntos de la política de Centroamérica, ni me es posible continuar sufriendo por más tiempo el trato que el expresado general da a muchas personas, sin exceptuar a sus más leales servidores.

Por tanto, renuncio al cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y protestando mi lealtad a Guatemala y a Centroamérica, a Ud. pido se digne admitir la renuncia.

Nueva York, 2 de Agosto de 1882

Lorenzo Montúfar

Aquella carta de Montúfar fue recibida con enorme sorpresa en Guatemala, en donde el servilismo que caracterizó a todos los gobiernos dictatoriales (desde el del conservador Rafael Carrera hasta el del liberal Jorge Ubico) era la norma.  Las respuestas a semejante temeridad no se hicieron esperar.

Primero, el president interion respondió en los siguientes términos:

Palacio Nacional: Guatemala, 6 de septiembre de 1882

Vista la renuncia que ha hecho el Dr. Lorenzo Montúfar del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos de América y los términos en que está concebida, el general encargado de la Presidencia, rechaza los motivos calumniosos en que la funda, reprueba la insidiosa y pérfida conducta que con notable abuso de confianza ha tenido el Doctor Montúfar, y admite su dimisión.

Comuníquese

José María Orantes

Luego, el gabinete completo del general Barrios publicó un documento en defensa de la política de Barrios y atacando a Montúfar, llamándolo traidor y calumniador injurioso que estaba tratando de “manchar la alta reputación del general Barrios”.

Y a continuación, muchos otros oficiales del gobierno liberal a nivel municipal en incluso de institutos públicos fundados por Barrios dieron muestras de un profundo servilismo, publicando sendos mensajes de adhesión al dictador liberal, defendiendo el tratado de límites con México -sin importar la gran pérdida de territorio guatemalteco- llamando todos ingrato, traidor e incluso estúpido​ a Montúfar, alegando que era mejor dejarlo en el olvido​ por sus injustificados ataques contra el “Benemérito” general Barrios.

Eestos documentos quedaron recogidos en el documento llamado “La Traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgado por los pueblos.​ Entonces salieron a la luz supuestos problemas que el Dr. Montúfar habría tenido en sus gestiones como ministro de Estado en Costa Rica y El Salvador: en Costa Rica habría sido acusado de haberse apropiado de forma indecorosa de una valiosa finca– y luego en el gobierno del general Gerardo Barrios en El Salvador habría habido dudas sobre su administración.

Barrios retornó a Guatemala a principios de noviembre de 1882, y fue recibido con nuevas muestras de servilismo, con documentos de adhesión en donde se le felicitaba por su regreso y por haber llevado a feliz término el tratado de límites con México.

Un análisis objetivo de dicho tratado de límites, que lleva el nombre de Tratado Herrera-Mariscal, es el siguiente:

Este convenio de límites, con el que se culminó un largo período de negociaciones y el ulterior trazado de la frontera, que fue su consecuencia, constituyeron para Guatemala hechos fundamentales en su historia de finales del siglo XIX. Por este tratado, Guatemala renunció no solamente a discutir sus derechos sobre Chiapas y Soconusco, sino a los derechos mismos. Se cerró definitivamente la oportunidad para posteriores reclamos, sin siquiera pedir absolutamente nada a cambio; este convenio cerró herméticamente la puerta a toda posterior reclamación, en virtud de que, al Guatemala ceder Chiapas y Soconusco, renunció expresa y categóricamente a toda compensación o indemnización. Este es un ejemplo singular, en los anales del Derecho Internacional, de un arreglo entre dos países en el que uno de ellos llegó a hacer generosa entrega de sus posiciones y clausuró definitivamente la puerta de posteriores reclamos, sin pedir a cambio absolutamente nada.

Sara Solís Castañeda

BIBLIOGRAFIA:

3 de septiembre de 1887: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas expulsa al arzobispo Ricardo Casanova y Estrada por publicar edictos y disposiciones pontificias

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Antiguo Palacio de Gobierno en la Ciudad de Guatemala, visto desde el Parque Central. Estaba en donde ahora está el Parque Centenario.  En las fotografías: el arzobispo Casanova y Estrada y el presidente Manuel Lisandro Barillas. Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación el decreto del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas en el que se expulsa al entonces arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada.   Por medio del decreto 380, se había el orden constitucional, prohibiendo la libertad de imprenta ni permitía la libre circulación de impresos, a pesar de lo cual, el arzobispo lanzó una pastoral en la que reprobaba la política del gobierno y llamaba a los pueblos que no acataran sus disposiciones.  Además, el arzobispo se puso en abierta oposición, dirigiendo una dura protesta contra el gobernante. En virtud de esto, Barillas expulsó al arzobispo.  Entre los ministros firmantes estaba el general Calixto Mendizábal como Ministro de la Guerra y el licenciado Lorenzo Montúfar, Ministro de Relaciones Exteriores.

DECRETO NUM. 399

MANUEL L. BARILLAS, general de division y presidente de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO:

  1. Que ninguna nación puede ser independiente si carece de la facultad de constituirse de la manera que le plazca y de dictar las leyes que juzgue conveniente a su organización
  2. Que es in deber de todo gobierno cumplir y hacer cumplir las leyes existentes
  3. Que nuestras leyes, de conformidad con las que rigen en las naciones católicas del mundo, prohiben la publicación de editos y disposiciones pontificias sin el correspondiente pase de la autoridad civil
  4. Que el Arzobispo don Ricardo Casanova y Estrada sostiene que es permitido a los obispos publicar dichas disposiciones sin permiso del gobierno, en virtud de la autonomía que atribuye al poder eclesiástico
  5. Que tambien se opone al cumplimiento de una ley vigente que, haciendo extensivo un artículo del Código Penal, prohibe la publicación de las disposiciones eclesiásticas que emanen de cualquiera curia sin previo permiso del gobierno
  6. Que en comunicación dirigida al Ejecutivo, con fecha 2 del corriente, a la observancia de las leyes llama someterse a una servidumbre vergonzosa y culpable, y agrega que el gobierno no debe de esperar que él se someta
  7. Que el expresado Arzobispo, insistiendo en su negativa a dar cumplimiento a dichas leyes, protestas contra ellas y asegura que ninguna autoridad civil tiene poder para coartarle la libertad de entenderse, como lo crea conveniente, con su clero y con su pueblo
  8. Que esta protesta es un atentado contra la autoridad, que el Jefe de la Nación está en la necesidad de sostener firmemente
  9. Que aunque no estuviera suspense la Constitución y facultado omnímodamente el Ejecutivo, la misma Constitución lo autorizaría para proceder enérgicamente porque ella prohibe al clero ejercer actos subversivos o practices incompatibles con la paz y el orden público y oponerse al cumplimiento de las leyes.

Todo esto considerado y de acuerdo con el Consejo de Ministros,

DECRETO:

Artículo 1: Se expulse del territorio de la República, por todo el tiempo que el Poder Ejecutivo lo juzgue indispensable, al Arzobispo don Ricardo Casanova y Estrada

Artículo 2: El Ministerio de la Guerra queda encargado del cumplimiento de esta disposición, la cual será puesta en conocimiento de la Asamblea en su oportunidad.

Dado en el Palacio del Gobierno, a tres de septiembre de mil ochocientos ochenta y siete.

M.L. Barillas

BIBLIOGRAFIA:

28 de agosto de 1968: la Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) asesinan al embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein, luego de que este saliera de una reunión con el canciller, Emilio Arenales Catalán

Monumento al doctor Lorenzo Montúfar en 1925.  El embajador estadounidense Gordon Meir falleció a los pies de éste en 1968. Imagen tomada de Wikimeda Commons.

La Guerra Civil de Guatemala, llamada “Conflicto Armado Interno” por los Acuerdos de Paz firmados en 1996 tuvo dos períodos álgidos, con diferentes protagonistas.  En la década de 1960, los principales frentes estaban en al Oriente de Guatemala, en donde el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13) y las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) fueron derrotados por el ejército guatemalteco en ese entonces al mando del coronel Carlos Arana Osorio, y con el asesoramiento del ejército de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas que estaba en Panamá.  El otro, se inició en la década de 1970 y tuvo como escenario la Franja Transversal del Norte, en especial el departamento de Quiché y las áreas en donde se encontraron yacimientos petroleros com Chisec en Alta Verapaz y Rubelsanto en Petén.  Los principals grupos guerrilleros fueron en ese momento la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y el brazo armado del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), quienes luego se agruparían en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Durante la primera fase guerrillera, el principal grupo lo formaron las Fuerzas Armadas Rebeldes, las cuales se caracterizaron por intentar dar golpes de gran magnitud. Uno de ellos fue intentar secuestrar el embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein.

De acuerdo a un sucesor suyo, el embajador  John Hamilton, el asesinato Gordon Mein ocurrió de la siguiente manera: “Eran las 3:30 de la tarde. El embajador, de 54 años, iba de regreso a la Embajada después de participar en un almuerzo ofrecido por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Emilio Arenales Catalán. Estaba a sólo unas diez calles de la Embajada. En lo que parece haber sido un frustrado intento de secuestro, su carro fue detenido sobre la Avenida de la Reforma por dos autos que le bloquearon el paso. Dos hombres salieron del carro que paró frente al suyo, y le ordenaron que saliera y que subiera a uno de los vehículos. El Embajador empezó a correr y le dispararon, cayendo a los pies del monumento a Lorenzo Montúfar en la Avenida La Reforma. Los atacantes huyeron del lugar.”

De acuerdo a los reportes de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, en ese entonces en la Ciudad de Guatemala el capitán guerrillero que dirigía la “Resistencia de la Ciudad”, Ramiro Díaz, tenía las posiciones más radicales dentro de las FAR. Cuando el comandante Camilo Sánchez fue capturado por las fuerzas de seguridad, Ramiro Díaz quiso aprovechar el momento no solamente para liberarlo, sino que también para dar un golpe espectacular y demostrarle a los altos mandos de las FAR que era en la ciudad en donde debería estar la directiva de las fuerzas rebeldes.

Aquello fue solamente el inicio de un endurecimiento de la política anticomunista en Guatemala, ya que el coronel Carlos Arana Osorio fue electo presidente para el período 1970-1974 y durante su gobierno prácticamente se erradicó a la guerrilla.  El movimiento comunista, antes que desfallecer esperó el momento oportuno y lo encontró durante el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud Garcia.   Aunque Laugerud no era débil, sí era mucho más tolerante que su predecesor, lo cual fue aprovechado por los intelectuales comunistas guatemaltecos para establecer diversos frentes en las principales instituciones académicas y sociales, entre ellas la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Asociación de Estudiantes Universitarios, los principales sindicatos y la Coordinadora de Estudiantes de Educación Media.

La gran coordinación de la izquierda en esos años obligó al sucesor de Laugerud, el general Romeo Lucas Garcia, a implementar una represión sin precedentes que acabó no sólo con las fuerzas aramadas guerrilleras, sino que con la gran mayoría de los intelectuales de izquierda.  Esos fueron los años más difíciles de la Guerra Civil.

BIBLIOGRAFIA: