24 de septiembre de 1924: fallece en prisión el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó a Guatemala de 1898 a 1920

Tumba del presidente Manuel Estrada Cabrera luego de su sepelio. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras su derrocamiento en abril de 1920, “don Manuel” fue reducido a prisión, en donde pasó los últimos años de su vida, hasta su fallecimiento el 24 de septiembre de 1924.  Fue llevado sin mayor ceremonia al cementerio de Quetzaltenango, en donde fue sepultado.

La vida del licenciado Manuel Estrada Cabrera (como la de los otros presidentes guatemaltecos que sí tuvieron en sus manos las riendas del poder) debe juzgarse investigando fuentes tanto favorables como desfavorables a su figura pública.  En el caso específico de “Don Manuel”, muchos lectores hacen referencia a la obra “¡Ecce Pericles!” del escritor guatemalteco Rafael Arévalo Martínez, pero una lectura objetiva del mismo denota que fue un documento escrito por los líderes conservadores de la época y la figura presidencial no sale muy bien parada.

Por otro lado, si se leen las publicaciones oficiales de la época, se observa que estaban totalmente sesgadas hacia la figura del presidente, a quien nombraban como “Señor Presidente”, “Su Excelencia”, “Benemérito”, “El Gran Benefactor”, “Figura Sagrada”, etc.  Era tal el grado de adulación, que en las revistas oficiales el nombre de Estrada Cabrera era mostrada en todas las páginas y a veces varias veces en la misma página.

Finalmente, quienes han leído la obra “El Señor Presidente” tienen la idea de un líder déspota y cruel.  Pero quizá estos mismos lectores no sabrán que Miguel Angel Asturias, el autor de la novella, fue uno de los aduladores del régimen del general Jorge Ubico (un émulo de Estrada Cabrera) desde su programa radial “Tribuna del Aire”.

En resumen, como todos los líderes destacados de cualquier nación la figura de “don Manuel” tiene sus detractores y sus seguidores y una evaluación objetiva quedará a juicio del lector.  Lo cierto es que la influencia de “don Manuel” perduró más allá de su gobierno, con los siguientes puntos:

  1. La frutera estadounidense “United Fruit Company” se estableció durante su gobierno y se convirtió en el principal ente politico y económico de Guatemala durante su gobierno y en los que le siguieron, hasta que la compañía quebró a finales de la década de 1960.
  2. La compañía ferroviria “International Railways of Central America” (IRCA), subsidiaria de la UFCO, tuvo el monopolio de los trenes guatemaltecos hasta que, debido a la construcción de la carretera al Atlántico iniciada por el gobierno de Arbenz y concluida por el de Castillo Armas, quebró y le vendió al estado guatemalteco toda su chatarra que pasó a llamarse “FEGUA”.
  3. Puerto Barrios siguió siendo el principal puerto de Guatemala, monopolizado por la “Great White Fleet”, también subsidiaria de la UFCO.  Este monopolio fue roto cuando se construyó el puerto de Santo Tomás de Castilla que fue ideado en tiempos de Arbenz pero no se materialize sino hasta el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.
  4. El presidente Jorge Ubico, el último gobernante liberal de Guatemala, fue un émulo de Estrada Cabrera. Ubico era hijo del licenciado Arturo Ubico Urruela, quien fue presidente de la Asamblea Legislativa durante la mayor parte del gobierno de “Don Manuel” y gracias a esta posición Ubico logró ascender meteóricamente en los rangos del ejército, a pesar de no haber hecho más que un semestre en la Escuela Politécnica.  Ubico llegó a ser Jefe Político de la Verapaz y Ministro de Estado durante el regimen de Estrada Cabrera.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

23 de septiembre de 1915: el municipio de “Pueblo Viejo” es renombrado como “San Joaquín Villa Canales” en honor a Joaquina Cabrera, fallecida madre del presidente Manuel Estrada Cabrera

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Joaquina Cabrera, madre del presidente Manuel Estrada Cabrera, fallecida en 1908. Durante el gobierno de su hijo, muchos lugares e instituciones fueron bautizados con su nombre, aun después de su muerte. Imagen tomada de “La Locomotora“.

Tras la conquista Española el territorio que actualmente ocupa el municipio de Villa Canales era parte del convento de Amatitlán, dirigido por la Orden de Predicadores.  Estos tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular en 1754, aunque este no estaba preparado para hacerse cargo de ellas, como lo reporta el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en su informe del estado de su arquidiócesis en 1770.

Tras la Independencia, las nuevas autoridades utiliaron la organización que tenían las doctrinas católicas para establecer la division política de los nuevos Estados centroamericanos.  Posteriormente, ya en el año de 1839 la asamblea constituyente del estado de Guatemala, decreta formar el distrito de Amatitlán, formado por la ciudad de Amatitlán, y los poblados de San Cristóbal, Palín, Villa Nueva, San Miguel y Santa Inés Petapa y Pueblo Viejo. Posteriormente, en 1866, Amatitlán fue elevado a la categoría de departamento.

El 3 de junio de 1912 Pueblo Viejo fue convertido en municipio y el 21 de agosto de 1915 la corporación municipal se reunió con el entonces presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera, para cambiar el nombre del municipio por el de «San Joaquín Villa Canales», en conmemoración del natalicio de la madre del presidente, Joaquina Cabrera quien había fallecido en 1908.

El cambio de nombre fue aprobado el 23 de septiembre de 1915, y fue oficial hasta que el presidente Estrada Cabrera fue derrocado en abril de 1920.  El nuevo presidente, el ciudadano Carlos Herrera y Luna emitió un acuerdo gubernativo el 3 de mayo de 1920, ordenando suprimir los nombres del expresidente y de sus familiares de cualquier lugar que los tuvieran.  Esto incluía municipios, la Universidad Nacional, numerosas instituciones y establecimientos educativos. De esta forma, el municipio que nos ocupa pasó a llamarse simplemente “Villa Canales”.

El departamento de Amatitlán fue suprimido por decreto legislativo 2081 del 29 de abril e 1935 durante el gobierno del general Jorge Ubico como parte de una reorganización administrativa del país para ahorrar recursos debido a la Gran Depresión.  Con este cambio, Villa Canales pasó a la jurisdicción del Departamento de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

19 de septiembre de 1903: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera aclara la circular a los Jefes Políticos en la que se especifica un jornal de doce reales diarios para los mozos jornaleros de las fincas

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Temporeras (jornaleras) en una finca de café en 1875, fotografía de Eadweard Muybridge.  En los retratos: general J. Rufino Barrios, quien implement el Reglamento de Jornaleros (arriba) y el licenciado Manuel Estrada Cabrera (abajo) quien lo restableció en 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Restablecido el Reglamento de Jornaleros para surtir de mano de obra a las fincas del país durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue necesario emitir algunas directrices para regular su implementación. Para que el lector se de una idea de como era aplicada en la práctica, se reproducen a continuación fragmentos de dos circulares que envió el gobierno a sus Jefes Políticos para intentar regular el reglamento y evitar los abusos que se estaban cometiendo.

El 12 de agosto de 1903, el gobierno emitió una circular enviada a los Jefes Políticos, a quienes se les informaba que el reglamento mencionado no debería “nunca convertirse en in azote para el infeliz, ni en ramo de especulación y de comercio, que es tan más infame cuanto que recae sobre los desheredados de la fortuna, sobre los padres que abandonan sus hogares, que no pueden ni subsistir con el mezquino jornal que ahora se les paga“.

Por estas poderosas razones“, continuaba la circular, “se le solicita notificar a los propietarios y pueblos de su jurisdicción, que el jornal que desde el próximo 1 de septiembre debe satisfacerse a los mozos es el de doce reales diarios, sin descuento alguno“.  Y finalizaba: “haga Ud. que los jornaleros cumplan con exactitude los compromisos contraídos; que los propietarios entre sí respeten sus mutuos derechos; que no se exploten la ignorancia o la pobreza, y que no re cobren por ninguno ni a ninguno emolumentos indebidos“.

Pero la implementación de semejante circular era muy difícil, al punto que el 19 de septiembre se envió una nueva, que decía: “Aunque es bastante clara y precisa la circular del 12 de Agosto, ha sido, por ignorancia o malicia, mal interpretada.  El Presidente de la República hace las siguientes aclaraciones:

  1. La circular del 12 de agosto no se refiere en manera alguna a los mozos colonos de las fincas rústicas, culaquiera que sea la clase de cultivo a que sus propietarios los hayan destinado o en lo sucesivo los destinen.
  2. Tampoco afecta a los mozos habilitados con anterioridad o que, voluntariamente, lo fueren después de la fecha de la expresada disposición,
  3. Los contratos celebrados quedan en todo su vigor y fuerza; y los finqueros y mozos en complete y absoluta libertad para celebrar otros nuevos, al precio que les convenga.

Luego continuaba diciendo: “reitero a Ud. (como Jefe Político) de una manera enérgica y terminante, la prevención de vigilar con toda actividad y eficacia, porque no se trafique por ninguno ni para ninguno con la ignorancia o la pobreza del indio“.

BIBLIOGRAFIA:

 

16 de septiembre de 1896: el gobierno del general presidente José María Reina Barrios inaugura el nuevo edificio del Registro de la Propiedad Inmueble, hoy convertido en Museo Nacional de Historia

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El 16 de septiembre de 1896 fue inaugurado el edificio del Registro de la Propiedad​ de la Ciudad de Guatemala— obra del arquitecto José de Bustamante. La institución del Registro es una de las reformas implantadas por la legislación civil guatemalteca de 1877. En la Ciudad de Guatemala de 1896 había un promedio mensual de novecientas inscripciones que incluían enajenaciones de fincas rústicas, enajenaciones de fincas urbanas, hipotecas sobre fincas rústicas, hipotecas sobre fincas urbanas y cancelaciones hipotecarias.

Tiene una planta de setecientos cuarenta y dos metros cuadrados y una altura de catorce metros, con dos plantas y una bóveda para el archivo; es de estilo renacimiento francés y costó doscientos mil pesos guatemaltecos. Está fabricado de ladrillo y hierro y decorado con cemento y mármol y contiene veintidós piezas para oficinas y un sótano que está protegido por rejas y tela metálica.

Fue uno de los pocos edificios construidos por el gobierno del general José María Reina Barrios que sobrevivieron el terremoto de 1917-18.  Posteriormente fue convertido en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

Reina Barrios gobernó durante el período económico más próspero de los regímenes liberales, y aprovechó la bonanza para realizar obras de infraestructura majestuosas, que incluyeron el Palacio de Gobierno, el Pabellón de la Exposición Centroamericana, el Museo de la Avenida de la Reforma, los cuales fueron destruidos por los mencionados terremotos.  El presidente general José María Reina Barrios también había contratado al arquitecto José de Bustamante, para la construcción del Palacio Presidencial o Casa Presidencial. El contrato se aprobó el 8 de febrero de 1895, tres años exactamente antes del asesinato del Presidente, y el edificio se construyó en el predio que ocupaba la huerta ubicada, en el ala suroeste del antiguo Palacio Colonial sobre la 8ª Calle con un costo aproximado de cuatrocientos mil pesos. La obra dio inicio el 1 de enero de 1895 y se inauguró el 24 de diciembre de 1896. Fue la sede de gobierno de Reina Barrios y de su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera hasta que fue destruido por los terremotos.

BIBLIOGRAFIA:

7 de septiembre de 1897: estalla la Revolución Quetzalteca en contra del intento del presidente José María Reina Barrios de extender su mandato hasta 1902

La calle del Hospital en Quetzaltenango luego de los combates de septiembre de 1897.  Obsérvese las paredes acribilladas a tiros.  Imagen de la revista “La Ilustración del Pacífico

En diciembre de 1896, “La Ilustración Guatemalteca” decía que en Quetzaltenango el comercio estaba muy desarrollado, y el lujo y la riqueza se iban acentuando entre los habitantes; el comercio al por menor estaba en manos de inmigrantes chinos y judíos, mientras que el alto comercio estaba representado por las casa de Ascoli, Meyer, Maegli, Stahl, Zadik y Vizcaíno, entre otras. Ya existían el Banco de Occidente, y agencia del banco de Guatemala, del Agrícola Hipotecario y del Internacional. Por otra parte, toda la ciudad y muchos edificios públicos y particulares estaban alumbrados con luz eléctrica y la población contaba con doscientos cincuenta teléfonos; ambos servicios eran eficientes y habían sido introducidos por la casa de Juan Aparicio.  El Hospital de San Juan de Dios era, después del de la Ciudad de Guatemala, el mejor de la República por su amplitud.

Pero la prosperidad se vió alterada en 1897, cuando el precio internacional del café se desplomó luego de que Brasil saliera de una cruenta guerra civil y empezara a producir el grano en enormes cantidades. Poco a poco se fue propaganda un gran descontento en el país por el despilfarro que el gobierno había hecho tratando de promocionar el ferrocarril interoceánico mediante la Exposición Centroamericana de 1897, la cual fue un rotundo fracaso porque debido al colapso económico, el ferrocarril no fue concluido a tiempo y la exposición quebró aún más la ya endeble economía del país, obligando al presidente a tomar medidas de austeridad, como cerrar las escuelas públicas.

Un grupo de revolucionarios (entre quienes estaba el ex ministro de la Guerra del general Reina Barrios, Próspero Morales) tomó las amas con el fin de apoderarse de varias instituciones y evitar que el gobernante siguiera en el poder. El 7 de septiembre  estalló la revolución y los alzados avanzaron contra San Marcos, en donde tomaron el cuartel militar, la cárcel, las oficinas de rentas y las de telégrafos de esa ciudad. El 8 de septiembre, se registraron los primeros combates en San Juan Ostuncalco y varios revolucionarios murieron bajo las balas de los militares leales al presidente. Ese día en Quetzaltenango los militares detuvieron a Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio, quienes fueron delatados y traicionados por unos supuestos amigos.

El 11 de septiembre, las fuerzas revolucionarias llegan a la ciudad de Quetzaltenango.  In grupo dejó sus caballos  en el ingreso principal de la ciudad, para así atacar en puntos estratégicos a los leales al gobierno de Reina Barrios mientras que otro grupo atacó desde el parque central a las fuerzas militares atrincheradas en La Pedrera y tomaron el antiguo edificio de rentas.

El 15 de septiembre las fuerzas revolucionarias proclamaron su victoria sobre las fuerzas militares y las autoridades quetzaltecas desconocieron al gobierno del presidente José María Reina Barrios. Posteriormente los revolucionarios tomaron Ocós, Colomba Costa Cuca y Coatepeque.

El 4 de octubre del mismo año el ejército, al mando del general de división Calixto Mendizábal, quien retomó el control y dio fin a la revolución.​  Pero la situación no terminó allí; el presidente Reina Barrios, ordenó fusilar a los ex alcaldes quetzaltecos, Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio, por ser supuestamente los líderes revolucionarios. La sociedad quetzalteca mandó una petición urgente al presidente para que no se llevará a cabo la ejecución, ya que Aparicio era un filántropo muy apreciado en la region.  Reina Barrios accedió, pero su ministro de Gobernación, el licenciado quetzalteco Manuel Estrada Cabrera tenía una problema personal con Aparicio por las concesiones de la empresa eléctrica de Quetzaltenango y se demoró en enviar el telegrama con el indulto a Quetzaltenango hasta cuando estuvo seguro que la ejecución se había realizado.

Aquello sería el principio del fin del gobierno de Reina Barrios, quien murió asesinado en la ciudad de Guatemala el 8 de febrero de 1898, a manos de Edgar Zolinger, antiguo trabajador de Aparicio.  Irónicamente, fue el principio del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el cual se prolongaría hasta 1920.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

21 de Agosto de 1836: nace Joaquina Cabrera, madre del presidente Manuel Estrada Cabrera

El multitudinario cortejo fúnebre que acompañó a los restos de doña Joaquina Cabrera llega al Templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala, el 5 de julio de 1908.  Imagen tomada de La Locomotora.

Los regimens dictatoriales que se sucedieron en Guatemala entre 1840 y 1944 se caracterizaron por dos cosas:  el férreo control de la figura presidencial sobre todo lo que acontecía en el país y un desmedido servilismo de los guatemaltecos, el cual estaba influenciado en gran parte por el terror que producían las redes de delatores que tejían los gobernantes.  Esto ocurrió desde el gobierno del general Rafael Carrera hasta el del general Jorge Ubico, pero fue quizá en el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (que se prolongó desde 1898 hasta 1920) en el que servilismo llegó a grados extremos.

Si bien doña Joaquina era madre soltera y tenia una relación muy tirante con el gobernante, los aduladores del régimen escribían varias páginas en cada publicación que podían exaltando los méritos de la Primera Madre de la Nación, de su relación excelsa con su benemérito hijo e incluso se referían a ella como doña Joaquina Cabrera de Estrada, a pesar de que nunca contrajo matrimonio.  Y muchos lugares de la República fueron renombrados en su honor (aunque estos recuperaron sus nombres originales cuando el presidente Estrada Cabrera fue derrocado en abril de 1920).

En 1906, cuando terminó la Guerra del Totoposte contra El Salvador, la revista oficial “La Locomotora” reportó que la madre del presidente Estrada Cabrera había tenido la idea de crear un fondo para ayudar a las viudas de los caídos en combate;​ la adulación ya incicada hizo que se formaran inmediatamente comités de hombres y de damas para recolectar las donaciones y los editores de la revista se expresaron así al respecto:

  • Felipe Estrada Paniagua: “Pronto, pues, quedarán satisfechos los anhelos de la noble iniciadora de tan simpático acto, y entonces muchos ojos se desbordarán en llanto, pero esas lágrimas serán arrancadas por la gratitud y ellas formarán la mejor corona con que la señora doña Joaquina Cabrera de Estrada, ornará la gloriosa frente de su Ilustre Hijo”.
  • Joaquín Méndez: “¡Ya verá Ud. que las lectoras de “La Locomotora”, volarán donde Juanita de Keller [la presidente del Comité] a llevar su óbolo, para las víctimas de la defensa nacional, como vuelan las mariposas, como vuelan las aves, como vuelan por toda la República, las generosas iniciativas de Ud.; y como volarán muy pronto en el aire puro de su alma bellísima, esas mariposas de luz, las gratitudes y esas aves de amor, las bendiciones!”

Pero uno de los ejemplos más ilustrativos del servilismo era la celebración del natalicio de la progenitora del presidente, la cual se siguió llevando a cabo cada 21 de agosto hasta el final del gobierno del presidente en 1920, a pesar de que doña Joaquina falleció el 3 de julio de 1908.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

19 de agosto de 1919: el presidente en funciones de los Estados Unidos Joseph Patrick Tumulty emite un comunicado indicando que los Estados Unidos no permitarán una cuarta reelección del licenciado Manuel Estrada Cabrera

El tiempo se ha cumplido para el president Estrada Cabrera.  Obra pictórica que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El caso de la familia Bitkov que fue utilizado en 2018 para atacar la gestión de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala tiene por lo menos un antecedente en la historia guatemalteca:  la persecución del Obispo de Faselli, José Piñol y Batres por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Este episodio está documentado con todo detalle en la segunda parte del libro “¡Ecce Pericles”!” de Rafael Arévalo Martinez (llamada “Cantar de Gesta“) pero omitiendo algunos detalles muy importantes para que el lector comprenda el verdadero significado de los hechos.

A pesar de que Arévalo Martínez puso una nota al principio de su obra indicando que fue lo más imparcial posible, la verdad es que el libro es un documento sesgado hacia los miembros del partido conservador, en especial a la familia Aycinena.  Y es por esto que Arevalo Martínez no menciona lo siguiente:

  1. El Obispo Piñol y Batres era descendiente directo de la familia Aycinena.  Debe recordarse que los principales colaboradores del gobierno conservador de Rafael Carrera fueron Juan José de Aycinena y Piñol (Obispo de Trajanópolis, marqués de Aycinena, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos) y Pedro de Aycinena y Piñol (Ministro de Relaciones Exteriores).
  2. Entre quienes colaboraron para proteger al Obispo de Faselli de la persecusión de Estrada Cabrera estaba la familia de Manuel Cobos Batres, descendiente de José Batres Juarros, quien era primo de los Aycinena, además del más importante legislador conservador   Como cosa curiosa, Batres Juarros estaba casado con Adela Garcia Granados y Zavala, quien era hermana del líder liberal Miguel Garcia Granados.

He aquí lo que ocurrió:

El presbítero y doctor José Piñol y Batres, fue electo obispo de Granada en 1913, pero renunció a esa prelatura y entonces obtuvo el título de obispo de Faselli.​ Con el apoyo del su primo, Manuel Cobos Batres, pronunció nueve incendiarias conferencias en el templo de San Francisco durante el mes de mayo de 1919.​ Cobos Batres, por su parte, era un líder conservador, que acababa de retornar a Guatemala luego de concluir sus estudios en el extranjero y vio en el sometimiento social guatemalteco imperante la oportunidad para que su partido recuperara el poder, que había perdido en 1871.​

En la segunda conferencia, Piñol y Batres habló del pésimo estado de la educación, lo cual fue una fuerte crítica al Gobierno que se vanagloriaba de atender a la «juventud estudiosa» y hasta celebraba anualmente las “Fiestas Minervalias” en honor a los estudiantes.  En la cuarta conferencia, que versó sobre la libertad, indicó que los guatemaltecos no siempre podían entrar y salir del país, ni tampoco negociar con los propios bienes.  Además, no se podían hacer valer los derechos personales ante los tribunales, disponer del trabajo personal, elegir sin coacción a sus gobernantes ni emitir libremente el pensamiento.​ Fue a partir de esta conferencia que quienes lo escuchaban empezaron a perder el miedo a los agentes de la policía secreta del presidente.

Para la sexta conferencia, el Obispo alborotó el ánimo de sus oyentes cuando acusó a los administradores de rentas internas de corrupción y dejó claro que después de año y medio de los terremotos de 1917-18 que habían destruido la Ciudad de Guatemala, esta seguía en ruinas y no se había rendido ningún informe de los subsidios donados por Gobiernos extranjeros; además acusó a los aduladores del presidente de ser responsables de haberlo corrompido.  Después de la séptima conferencia, la policía secreta empezó a perseguir al Obispo, aunque pudo terminar las nueve.

Estrada Cabrera estaba muy molesto con las primeras críticas abiertas que recibía en mucho tiempo y decidió sancionar al Obispo.  El prelado fue llevado a la cárcel de Escuintla, pero, cuando los guardias del penal se arrodillaron ante él, las autoridades se dieron cuenta de que no podrían retenerlo en prisión por su alta posición en la jerarquía eclesiástica. Entonces Estrada Cabrera recurrió al arzobispo metropolitano, Julio Ramón Riveiro y Jacinto, O.P., quien había sido nombrado a la mitra guatemalteca tras la muerte de Ricardo Casanova y Estrada en 1913 gracias a las influencias del presidente para que encerrara al al obispo conservador en prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal; además se dió orden ​ de que quienes se atrevieran a visitarlo en dicho palacio, quedarían en prisión.

Al cumplirse tales órdenes, muchas damas y niños de las familias conservadoras dela familia Aycinena fueron hechos prisioneros, haciendo que los hombres no se animaran a visitar al Obispo.  Ante esa situación los conservadores guatemaltecos lograron que las autoridades eclesiásticas de varias partes del mundo solicitaran al presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson que sancionara al Gobierno de Estrada Cabrera por la prisión del obispo. Como consecuencia, el secretario privado de Wilson, Joseph Patrick Tumulty (quien gobernaba de hecho en Estados Unidos porque Wilson ya sufría de parálisis para entonces) emitió un comunicado el 19 de agosto de 1919 en que aseguraba que el Gobierno de los Estados Unidos no permitiría una nueva reelección del presidente guatemalteco.  En realidad, utilizando el pretexto del maltrato al obispo, el Gobierno estadounidense castigaba a Estrada Cabrera por no haber conseguido formar la República Suroriental en 1914 absorbiendo territorio de mexicano aprovechando la revolución de ese país.

El presidente guatemalteco no se preocupó mucho por la sanción norteamericana, ya que su período constitucional finalizaba en 1923, mientras que el de Wilson lo hacía en 1921 y con respecto al nuevo presidente, bastaba con hacer lo que siempre hacía: contribuir con un millón de dólares a la campaña del candidato republicano y con un monto igual a la del demócrata.  ​ Eso sí, dejó en libertad al obispo para evitar polémicas mayores el 21 de agosto de 1919; este salió de su prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal directamente hacia el exilio a los Estados Unidos.

BIBLIOGRAFIA: