9 de febrero de 1898: tras el asesinato del presidente José María Reina Barrios se inicia la larga presidencia del licenciado Manuel Estrada Cabrera

El general presidente José María Reina Barrios y sus Ministros de Estado.  El licenciado Manuel Estrada Cabrera aparece a la izquiera del presidente, ya que era el Ministro de Gobernación. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La muerte sorprendió al general José María Reina Barrios a las 8 de la noche del 8 de febrero de 1898, cuando regresaba al Palacio Presidencial luego de visitar a una de sus amantes.  En el palacio había quedado Algerie Benton de Reina, su esposa, encinta de varios meses pero con quien ya no tenia intimidad al punto que la hija que esperaba la Primera Dama era del general Salvador Toledo.

 

El asesinato desencadenó una serie de violentos acontecimientos que causaron la zozobra de los habitantes de la Ciudad de Guatemala.  Pero hubo un personaje que tomó la iniciativa y se dirigió de inmediato a donde estaban los Ministros de Estado reunidos para decidir a quien le correspondía la presidencia interina; este personaje era el primer designado a la presidencia, licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Don Manuel acababa de regresar de su exilio en Costa Rica, a donde había sido enviado tras ser destituido como ministro de Gobernación de Reina Barrios por haber desobedecido la orden de no fusilar al ciudadano quetzalteco Juan Aparicio.  Pero la Asamblea no le había quitado su nombramiento como Primer Designado a la Presidencia y por ello, se presentó ante los ministros de Reina Barrios que no se podían poner de acuerdo y les dijo: “¡Vengo a hacerme cargo de la presidencia interina, porque a mí me corresponde!”

Los ministros, estupefactos solo atinaron a decirle que esperara afuera del salón a ver qué decidían.  Estrada Cabrera se sentó en un sillón sin moverse porque sabía que solamente dos cosas podían pasar: que lo mataran o que lo nombraran presidente interino.  Al final, uno a uno los ministros fueron retirándose mirándolo con desprecio, pero accedieron a nombrarlo presidente interino.

Eran las primeras horas del 9 de febrero de 1898, y se iniciaba así una de las presidencias más prolongadas y totalitarias de la historia de Guatemala y que no terminó sino hasta el 14 de abril de 1920.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

1 de febrero de 1897: el gobierno del general José María Reina Barrios contrata al ingeniero estadounidense Silvanus Miller para terminar la ruta del Ferrocarril del Norte

Afiche del Ferrocarril del Norte publicado por “La Ilustración Guatemaltecaen 1897.

El principal proyecto del gobierno del general José María Reina Barrios fue la construcción del Ferrocarril del Norte, que entroncaría en la Ciudad de Guatemala con el ferrocarril hacia el Pacífico.  Para mejorar la infraestructura del puerto del sur, el general Reina Barrios emprendió la construcción de un nuevo puerto en el poblado de Iztapa para que los barcos pudieran atracar en un muelle formal para que los pasajeros pudieran desembarcar sin necesidad del endeble elevador que era utilizado en Puerto de San José.

El plan de Reina Barrios era tener una infraestructura moderna que pudiera ofrecer a los inversionistas extrajeros un canal seco para el transporte de mercadería desde el océano Atlántico al Pacífico.  Todavía no se había construido el Canal de Panamá y la opción de un canal seco representaba una excelente alternativa para Guatemala dada su estratégica ubicación geográfica.

El 1 de febrero de 1897 el gobierno guatemalteco estableció un contrato con la compañía del ingenierio Silvanus Miller para que reacondicionara los tramos que ya estaban construidos desde Puerto Barrios hasta Zacapa, y que terminara lo que hacía falta.  Para financiar el ferrocarril, el presidente emitió bonos del Ferrocarril los cuales eran muy cotizados cuando salieron dada la bonanza económica que se vivía en el país y el ímpetu que tenia el presidente para fnalizar el proyecto.

El gobierno también emitió bonos de la “Exposicióm” y de “Acatán” para patrocinar los proyectos de la Exposición Centroamericana y del acueducto de Acatán, otros dos ambiciosos proyectos.  Y todo iba muy bien, el Ferrocarril llegó hasta el Rancho de San Agustín y la Exposición se inauguró con bombos y platillos.  Pero en eso se desplomó el precio internacional del café y todo quedó a medias; el precio de los bonos cayó por los suelos y el gobierno tuvo que aceptar créditos leoninos con bancos ingleses para mantenerse a flote.  Para colmo de males, el presidente intentó extender su mandato presidencial, lo que fue recibido por la población con revueltas y alzamientos armados en el Occidente y en el Oriente del país.

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24 de enero de 1899: arriba a la Ciudad de Guatemala el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa en representación del gobierno de Porfirio Díaz

El Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala en la época en que Federico Gamboa llegó al país.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 24 de enero de 1899 arribó a la Ciudad de Guatemala el embajador de México y escritor Federico Gamboa, en representación del gobierno del general Porfirio Díaz.  Eran momentos difíciles para México con el auge de la influencia de los Estados Unidos luego de derrotar a España y quedarse con Cuba y Puerto Rico.  Díaz miraba con preocupación el acercamiento que el licenciado Manuel Estrada Cabrera había mostrado hacia los estadounidenses desde que inició su gestion en febrero de 1898.

Gamboa dejó registrado en su obra “Mi Diario” su paso por las tierras guastemaltecas, y en ellas se deja ver la animadversión hacia el gobierno cabrerista.  De hecho, desde el principio dejó constancia de su rechazo al gobierno guatemalteco; pocos días después fue invitado al palacio del ejecutivo por el presidente Manuel Estrada Cabrera para intercambiar impresiones; Gamboa describió el palacio de gobierno de ese entonces como “un caserón destartalado y feo de los antiguos tiempos coloniales que no era agradable a la vista, aunque en su interior la decoración lo hacía un tanto más agradable”.

Luego, Gamboa recorrió la ciudad y la describió su diario, indicando que el paseo de La Reforma -o Bulevar «30 de junio»- “era bellísimo, pero que tenía dos problemas: no había nadie en él y estaba completamente descuidado“.​ Al circular en su carruaje por el paseo “de trazado a la europea“, logró ver tres o cuatro edificios de buena manufactura, los restos derruidos del salón de la Exposición Centroamericana de 1897, el monumento al general Miguel García Granados y el museo del Palacio de La Reforma con el monumento a J. Rufino Barrios, que se encontraba donde hoy en día está el Obelisco.

Conforme pasaron los años fue registrando en su diario los hechos que ocurrían en Guatemala durante el regimen de Estrada Cabrera, incluyendo el terremoto de Quetzaltenango de 1902 y el atentado de la Bomba en 1907​.  Muchos de estos hechos fueron referidos textualmente en la obra “¡Ecce Pericles!” del escritor conservador Rafael Arevalo Martínez, quien no indica al lector que Gamboa tenia un fuerte sesgo anti-cabrerista por la política del gobierno de Porfirio Díaz.

Cuando Díaz fue derrocado en México por la Revolución Mexicana, el legado y memoria de Gamboa fueron casi olvidados aunque en años recientes ha habido un resurgimiento de su obra.

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20 de diciembre de 1908: la Corte de Justicia Centroamericana exonera al gobierno de Guatemala de los cargos de haber incitado revoluciones en El Salvador y Honduras

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Niñas guatemaltecas representando las cinco naciones centroamericanas durante las fiestas de Minerva en 1908.  Imagen tomada de La Locomotora.

Durante la primera década del siglo XX el gobierno del general Porfirio Díaz en México miraba con preocupación cómo la influencia de los Estados Unidos se iba hacienda cada vez más fuerte en la región centroamericana.  De esta cuenta, quiso contrarrestar el avance de los estadounidenses en Panamá apoyando a los gobiernos de Nicaragua, Honduras y El Salvador, pero se encontró con que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera en Guatemala era un férreo aliado de los Estados Unidos.

Estrada Cabrera estrechó su alianza con el gigante norteamericano por cuestiones logísticas: tras el asesinato del general José María Reina Barrios el 8 de febrero de 1898, el gobierno de Guatemala recayó en sus manos, pero dicho gobierno estaba muy lejos de ser estable.  Su principal amenaza era la enorme deuda que Reina Barrios había contraído para sufragar los gastos de la construcción del Ferrocarril del Norte, del Puerto de Iztapa y de la Exposición Centroamericana luego del colapso del precio internacional del café en 1897.  Así que para evitar una posible invasion inglesa similar a la que ya había ocurrido en México cuando los franceses invadieron para cobrar las deudas que les tenían, decidió que lo mejor era establecer una alianza con los Estados Unidos, luego de que éstos demostraron su poder tras vencer fácilmente a la armada Española en Cuba en 1898.

Díaz enardeció los ánimos entre los “porfiritos” (apodo con que llamaban despectivamente a los dictadores centroamericanos) al punto que estalló la llamada Guerra del Totoposte que se decidió en favor en Guatemala.  Se celebró un tratado de paz luego de la guerra, pero los rencores se mantuvieron vigentes y hubo intentos de revoluciones en El Salvador y de invasiones en Honduras, los cuales fueron atribuidos a agentes guatemaltecos infiltrados en aquellos países, lo que provocó que Honduras levantara una formal queja en contra del gobierno guatemalteco ante la Corte de Justicia Centroamericana.

Pero los representantes de los países centroamericanos votaron en contra de la petición hondureña y el 20 de diciembre de 1908 el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera se vió más reforzado que nunca:  tenia el apoyo de los Estados Unidos y el favor de la mayoría de sus vecinos, muy a pesar del general Porfirio Díaz.  Estrada Cabrera acababa de sobrevivir dos atentados de magnicidio en 1907 y 1908 de los cuales se escapó milagrosamente y los acontecimientos internacionales lo ayudaron, pues poco después, el gobierno mexicano de Díaz tuvo que combatir a una prolongara revolución que terminó derrocándolo en 1914.

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11 de diciembre de 1879: la Asamblea Constituyente decreta la Ley Constitutiva de la República de Guatemala que estuvo vigente hasta el 20 de octubre de 1944

Antiguo Colegio y Seminario Tridentino de la Ciudad de Guatemala convertido en el Instituto Nacional Central para Varones por la Reforma Liberal en 1875.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los dictadores guatemaltecos del siglo XIX gobernaron a su sabor y antojo y consiguieron que las Asambleas Constituyentes de su tiempo decretaran leyes constitutivas que se acomodaban perfectamente a su estilo de Gobierno.  Rafael Carrera tuvo su propia constitución, la cual estuvo vigente de 1851 hasta 1865, y luego J. Rufino Barrios también tuvo la suya, que estuvo vigente durante toda la época de las dictaduras liberales.

La constitución del general Carrera tenia una gran influencia de la Iglesia Católica, mientras que la de Barrios completamente neutralizó a la religion católica, prohibió el ingreso de las órdenes regulares, eliminó la educación religiosa, no permitió que la Iglesia tuviera propiedades, y prohibió que el clero secular cobrara el diezmo obligatorio.  De más está decir que durante el gobierno de Barrios y sus inmediatos sucesores, la situación de los prelados en Guatemala fue precaria.

Barrios había sido presidente de Guatemala pero de facto desde 1873, cuando sus correligionarios liberales se cansaron de la tibieza de carácter del general Miguel Garcia Granados y lo sustituyeron en la presidencia.  A partir de allí fue cuando verdaderamente se inició la Reforma Liberal y se produjeron las grandes expropiaciones de tierras de las comunidades campesinas y de las órdenes religiosas, las que dieron lugar a enormes fincas cafetaleras que convirtieron en grandes potentados no solamente a Barrios sino a que sus principales colaboradores.

La Constitución de 1879 entró en vigor el 1 de marzo de 1880 y establecía que el mandato presidencial sería de seis años sin posibilidad de reelección consecutivo, aunque dejaba la opción de que mediara por lo menos un período para poder ser reelecto.  La idea de Barrios era de seguir en el poder hasta 1885, descansar seis años y luego retomar el poder.  Pero su muerte en Chalchuapa truncó sus fines.  Sus sucesores empezaron a alterar la constitución para lograr perpetuarse en el poder.   Manuel Lisandro Barillas fue el único que lo entregó después de seis años, pero a partir de José María Reina Barrios todos los presidentes se reeligieron o extendieron su mandato por medio de artimañas por lo menos una vez; de hecho, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico se reeligieron varias veces cada uno.

La nueva constitución garantizaba la libertad de expresión y de prensa, pero eso solamente se cumplió durante el gobierno del general José María Reina Barrios.  Todos los otros gobiernos tuvieron a la prensa completamente restringida e incluso hubo varios presidents que tuvieron sus propios periódicos (Estrada Cabrera era propietario del “Diario de Centro América“, y Jorge Ubico del “Liberal Progresista“).

Finalmente, la Constitución declaraba como ciudadano guatemalteco a todo aquel varón nacido en Centroamérica, mayor de 21 años y que supiera leer y escribir.  Esto, claro está, aplicaba únicamente a menos del 2% de la población, así que para que hubiera más votantes también decía que eran ciudadanos los soldados del ejército guatemalteco, quienes eran reclutados forzosamente entre las poblaciones indígenas y todos eran analfabetos.  Es por ello que todos menos uno de los presidentes guatemaltecos de la época liberal fueron generales.

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29 de noviembre de 1927: fallece en París, Francia, el renombrado cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo

Tumba de Enrique Gómez Carrillo y de su tercera esposa, Consuelo Suncín de Saint-Exupery en Francia.  Imagen de Pierre-Yves Beaudouin

El escritor, cronista y diplomático Enrique Gómez Carrillo (nacido en la Ciudad de Guatemala como Enrique Gómez Tible) tuvo una vida digna de un personaje de su talla histórica.   Nacido en el seno de una influyente familia guatemalteca, el díscolo muchacho no terminó sus studio y prefirió dedicarse a la bohemia y a la literatura.

Siendo aún muy joven consiguió que gracias al prestigio de su padre, Agustín Gómez Carillo, el presidente de Guatemala general Manuel Lisandro Barillas lo ayudara a viajar a España en donde escribió sus primeras obras y tuvo numerosas aventuras amorosas que lo marcarían para siempre.  Al regresar a Guatemala, se dedicó a adular en forma desmedida al president interino, licenciado Manuel Estrada Cabrera, y consiguió que este lo nombrara como cónsul de Guatemala en Hamburgo.

Nuevamente en Europa, Gómez Carillo fue uno de los principales propagandistas del gobierno cabrerista y se trasladó a París en donde entabló amistad con las principales figuras del arte europeo de su época.  En esa ciudad conoció a sus tres esposas: Aurora Cáceres, Raquel Meller y Consuelo Suncín, todas ellas importantes artistas de la literature y del teatro.  Sin embargo, debido a su naturaleza bohemia y disipada, y sus innumerables infidelidades, sus matrimonios no duraron mucho.  De hecho, por su fama de Casanova fue acusado de haber sido él quien traicionó a la famosa espía alemana Mata Hari, entregándola a los franceses; ese no fue el caso, pero Gómez Carrillo incluso escribió una obra al respecto aprovechando el escándalo.

En el plano literario, fue corresponsal de los periódicos en lengua castellana más importantes de su época dejando para la posteridad una enorme obra entre crónicas y reportajes.  También viajó por el mundo y publicó libros sobre sus visitas a la Rusia zarista, al Japón Imperial y las atrocidades de la Primera Guerra Mundial.

Murió de una enfermedad cerebral el 27 de noviembre de 1927 en Paris, Francia, y fue sepultado con honores gracias a la embajada de Argentina.  Para entonces, su prestigio en Guatemala era nulo, dada su estracha vinculación con el gobierno de veintidós años del licenciado Estrada Cabrera, que para entonces ya había fallecido y era recordado como un sátrapa, autócrata y dictador por los mismos personajes que antes lo llamaban “Benemérito de la Patria”.

La obra de Gómez Carrillo quedó relegada en Guatemala debido a que el influyente escritor Luis Cardoza y Aragón se encargó personalmente de ello; aunque él decía que era por la afiliación cabrerista de Gómez Carrillo, muchos críticos aseguran que fue por una fuerte envidia profesional.  Sea como fuere, irónicamente Cardoza y Aragón también quedó relegado en su natal Guatemala debido a su vinculación con el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y los movimientos guerrilleros de las décadas de 1970 y 1980.

Algunas de las obras más importantes de Gómez Carrillo:

Género Título Año de publicación
Crónica La Rusia actual. París: Garnier Hnos.  1906
De Marsella a Tokio, sensaciones de Egipto, la India, la China y el Japón. París, Francia: Garnier Hnos.  1906
El alma japonesa. París: Garnier Hnos.  1907
La Grecia eterna (en francés). París: Perrit et. Cie.  1909
El Japón Heroico y Galante. Madrid, España: Renacimiento.  1912
Romerías. París, Francia: Garnier Hnos.  1913
La sonrisa de la esfinge 1913
Jerusalén y la Tierra Santa 1914
En el corazón de la tragedia (en inglés). Londres, Nueva York y Toronto: Garnier Hodder and Stoughton.  1917
Vistas de Europa. Madrid, España: Mundo Latino.  1919
El encanto de Buenos Aires. Madrid, España: Mundo Latino.  1921
Campo de Batalla y Campos de Ruinas. España: Ediciones del Viento. 
Pequeñas historias de la Gran Guerra. Libros de la Ballena. 
Ensayo Sensaciones de arte 1893
Literatura extranjera 1895
El modernismo 1905
Treinta años de mi vida; El despertar del alma 1. Buenos Aires, Argentina: Casa Vaccaro.  1918
Literaturas exóticas 1920
Safo, Friné y otras seductoras 1921
El misterio de la vida y de la muerte de Mata-Hari 1923
Las cien obras maestras de la literatura universal 1924
La nueva literatura francesa 1927
Narrativa Almas y cerebros: historias sentimentales, intimidades parisienses, etc.. París: Garnier Hnos.  1900
Maravillas, novela funambulesca. París y Ciudad de México: Librería de la viudad de Ch. Bouret.  1906
El evangelio del Amor. Madrid, España: Mundo Latino.  1922
La teta y la maleta. Libros de la Ballena. 
Propaganda política «Manuel Estrada Cabrera». Club Constitución (Guatemala: Síguere y Cía).  1898
Guatemala y su gobierno liberal: conferencia leída en La Sorbona de París. Barcelona: P. Toll.  1902

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Alemán Bolaños, G. (1953). «Odisea de Consuelito Suncín, la última esposa de Gómez Carrillo». Impacto (Guatemala). 
  • Cáceres, Aurora (1929). Mi Vida con Enrique Gómez Carrillo. Madrid: Co. Iberoamericana de Publicaciones. 
  • Diario de Centro América (16 de julio de 1941). «Organización del Comité Pro-monumento a Enrique Gómez Carrillo». Diario de Centro América. Archivado desde el original el 16 de julio de 1941
  • El Guatemalteco (1907). «Reporte del Señor Cónsul de Guatemala en Hamburgo». El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala, en la América Central. 
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional. 
  • Naval, E. (31 de marzo de 1930). «La vida amorosa de Gómez Carrillo». El Imparcial (Guatemala). 
  • Rivera, Luis Eduardo (28 de junio de 2015). «Al rescate de Gómez Carrillo». ElPeriódico (Guatemala). Archivado desde el original el 29 de junio de 2015
  • Torres Espinoza, Enrique (2007). Enrique Gómez Carrillo, el cronista errante (2a. edición). Guatemala: F&G. ISBN 9789992261569.

8 de noviembre de 1912: se suicida en la Casa Presidencial Francisco Estrada Cabrera, hijo del presidente guatemalteco, el licenciado Manuel Estrada Cabrera

Esquela de Francisco Cabrera con una fotografía de Alberto G. Valdeavellano. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida personal del presidente Manuel Estrada Cabrera estuvo plagada de sinsabores.   Sus únicos dos hijos legítimos con Desideria Ocampo, Diego y Francisco, se suicidaron por diferentes motivos cuando aún eran muy jóvenes.

Diego llevó una vida díscola que lo llevó a contraer enfermedades de transmisión sexual y tuberculosis mientras estudiaba en los Estados Unidos, y decidió terminar con su vida antes que las enfermedades lo hicieran en 1910.  Por su parte, Francisco que estudiaba en Paris, Francia, en donde estudiaba en una escuela de agricultura decidió terminar con su vida cuando se sintió acorralada por las deudas en que había incurrido por culpa de una mujer francesa.

Cuando se encontraba en Francia, la joven mujer se enteró que Francisco era hijo del presidente de la nación centroamericana e hizo todo para que el joven guatemalteco se fijara en ella.  El joven decidió huir de Europa y regresó a Guatemala, pero ella lo siguió y se mantuvo acosándolo.  Francisco cayó nuevamente en sus redes y le terminó comprando joyas por un valor total de cuatro mil dólares (una cifra astronómica para la época).

Cupo la mala suerte de Francisco que la factura fue enviada directamente al presidente guatemalteco aquel fatídico 8 de noviembre de 1912.  Al leerla, se contrarió mucho y la puso debajo del plato sopero de su hijo, esperando a ver su reacción. Cuando éste llegó a la hora de comer, vio la factura y palideció. Sin decir palabra, salió del comedor y momentos después se suicidó de un tiro en su habitación.

La bandera nacional fue izada a media asta, y los empleados civiles y militares llevaron luto por cinco días tras su fallecimiento, como se acostumbraba en esa época cuando fallecía alguno de los miembros de la familia Estrada Cabrera.

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Vidaurre, Adrián (1921). Los últimos treinta años pasados de la vida política de Guatemala. La Habana, Cuba: Imprenta Sainz, Arca y Cía.