12 de abril de 1888: muere el doctor José Luna

Fallece el eminente médico José Luna, quien fuera Protomédico de Guatemala de 1860 a 1872.

Sala de pacientes en el antiguo Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX. En el recuadro: el Dr. José Luna, protomédico de Guatemala de 1860 a 1872. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons e Historia de la Medicina en Guatemala.

El doctor José Luna nació en Metapán, estado de El Salvador el 1 de septiembre de 1805 y después de recibir una educación esmerada por parte de sus padres, se trasladó a la ciudad de Guatemala, en donde obtuvo el bachillerato en Filosofía en la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo en 18251 y luego el grado de licenciado en Medicina y Cirugía Latina el 29 de agosto de 1829  tras haber sido Primer Practicante hasta 1828.1,2 Tras graduarse viajó a Europa, en donde obtuvo el doctorado en la Facultad de Medicina de París el 12 de enero de 1833.3

De regreso en Guatemala muchas habían cambiado, y ya estaba gobernando en el Estado el Dr. Mariano Gálvez, un líder liberal.  Entre los cambios, estaba que ya no existía la Pontifica Universidad, sino que ahora había una Academia de Estudios, dirigida por el Dr. Pedro Molina, en donde Luna impartió adhonorem las cátedras de Historia Natural, Partos y Vendajes y luego fue nombrado por el Dr. Gálvez como catedrático de Prima de Medicina y Cirujano Mayor del Ejército.4

Ahora bien, para entonces los frailes regulares habían sido expulsados y los curas párrocos ya no disfrutaban del diezmo obligatorio quedando una situación precaria.  Por otra parte, también se habían establecido impuestos individuales excesivos a los campesinos así como las leyes laicas del Código de Livingston, las cuales no se aplicaban a la realidad de los campesinos.  En medio de todo esto, se desató una epidema de cólera asiático, que fue la gota que derramo el vaso del descontento popular.5

El gobierno de Gálvez se movió rápidamente.  Desde que se supo del primer brote en Jilotepeque en Chiquimula, el jefe de Estado dictó medidas de resguardo de la salud pública, y organizó juntas de sanidad, fundó cementerios para las víctimas del cólera y no escatimó en gastos para hacer frente a la emergencia.6 Pero cuando intentó establecer cordones sanitarios que impedían a los pobladores ir a sus fuentes de agua, estalló una revuelta campesina en la región de Mataquescuintla, dirigida por el comandante Rafael Carrera.5

En medio de esta crisis, Gálvez perdió el control de su propio partido y se empezaron a circular los rumores de que era el gobierno el que estaba envenenando a las comunidades mandando venenos disfrazados como medicinas, lo que agravó la situación sanitaria.   La enfemedad hizo estragos hasta en la ciudad de Guatemala, y en Jilotepeque la situación llegó a ser tan grave, que ante la gran cantidad de fallecidos, ya no podían enterrarlos bien y los perros los desenterraban, propagando aún más la epidemia.7

Entre los médicos que enfrentaron la enfemedad estuvo el doctor José Luna, quien daba instrucciones a voluntarios para que fueran a las diferentes regiones a aplicar los remedios dada la grave escacez de doctores.  Y él mismo fue al poblado de Petapa, en sustitución del doctor Quirino Flores, en donde logró salvar a muchos enfermos y dió lecciones sobre la profilaxia del cólera y cómo tratar a los afectados.3

Gálvez terminó siendo derrocado por el levantamiento de la montaña y tuvo que salir al exilio mientras que el doctor Luna se quedó en el país colaborando con el gobierno de Mariano Rivera Paz, un estudiante de Medicina que tuvo hacerse cargo de la Jefatura del Estado en medio de aquellas críticas circunstancias.7 En 1841, junto con los doctores Eusebio Murga y Nazarao Toledo pidieron al Rector de la restituida Pontificia Universidad que les concedieran algunos cadáveres del Hospital General para estudiar la Anatomía, ya que en esa época los estudios en esta materia estaban muy atrasados.8

Luego de que Rivera Paz entregara el gobierno al general Rafael Carrera —quien se había convertido en el hombre fuerte de Guatemala tras derrocar a Gálvez—, el doctor Luna partió nuevamente para París, en donde fue a profundizar sus conocimientos médicos durante dos años, al cabo de los cuales regresó a Guatemala y fue catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos de Borromeo.  A finales de 1846 empezó los tratamientos de reumatismo con yoduro de potasio y en 1847 recibió de París «un aparato para romper las piedras en la vejiga» y ensayó, por disposición del gobierno del general Carrera, el entonces nuevo descubrimiento del «etherismo o inhalación del éter que se aplica a los enfermos para evitar los dolores en las operaciones quirúrgicas» reportando en 1850 que sus experimentos fueron exitosos.4

Durante la guerra contra los filibusteros de William Walker en Nicaragua, un soldado desertado de los buques nacionales llegó a la ciudad de Guatemala el 8 de julio de 1857 y murió al día siguiente, afectado por el cólera.  Aquel fue el inicio de una nueva epidemia en el país y el 16 de julio se formó la Junta de Sanidad, de la que formó para el Doctor Luna, junto con José María de Urruela, Buenaventura Lambur, José Balcárcel y Andrés Fuentes Franco. Aquella epidema fue desastrosa para el país, dejando más de diez mil fallecidos y treinta mil infectados, incluyendo a la esposa del presidente capitán general, Rafael Carrera. Entre las víctimas también estuvo el primer médico del Hospital General, doctor Quirino Flores, quien fue sustituido el Dr. Luna.4

En 1858, empleó con éxito el licor de Sistach —un preparado con ácido arnioso— contra las fiebres palustres y el sulfato de quinina contra las disenterías de que adolecían los pacientes que habían tenido cólera.9 Finalmente, en 1860 el Dr. Luna fue nombrado como Protomédico, también en sustitución del Dr. Flores, para lo cual tuvo que doctorarse en Guatemala de conformidad con las leyes que regían en ese entonces.4

El 14 de abril de 1865 fue uno de los médicos que embalsamaron el cadáver del presidente vitalicio Rafael Carrera y En 1868, viendo que la enseñanza de la Medicina era deficiente, nombró una comisión, compuesta de los doctores Manuel Saravia y J. González Mora, para que estudiaran detenidamente el asunto y el 13 de enero de 1869, propusieron que se crearan las cátedras de Terapéutica, Obstetricia, Farmacología Y Medicina Legal, de las cuales solamente se enseñaban nociones, y los estudiantes tenían que pagar a profesores privados para aprenderlas. Aquellas clases se iniciaron inmediatamente, y para ayudar a la Tesorería de la Facultad, cada estudiante tuvo que pagar matrículas extra de un peso al mes para cursarla. El Dr. Luna fue nombrado catedrádico de Obstetricia.9

El Dr. Luna dejó el protomedicato en abril de 1872, y fue sustituido en mayo de ese mismo año por el doctor Nazario Toledo.  Dejó como legado haber sido el primer médico que usó el sulfato de quinina, las inyecciones hipodérmicas, la eterización, la cloroformización, el litotritor, el licor de Sistach y las píldoras de Segond, entre otras.4 Falleció el 12 de abril de 1888 a los 83 años de edad.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asturias, Francisco (1902). Historia de la Medicina en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional, p. 522.
  2. Ibid., p. 316.
  3. Ibid., p. 523.
  4. Ibid., p. 524.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documents Históricos y Biográficos. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 15-25.
  6. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 89.
  7. Ibid., p. 91.
  8. Asturias, Historia de la Medicina en Guatemala, p. 289.
  9. Ibid., p. 388. 

7 de abril de 1885: Zaldívar se niega firmar la paz con Guatemala

Tras la victoria en Chalchuapa, el presidente salvadoreno Rafael Zaldívar se niega a pactar la paz con Guatemala.

El antiguo Hospital Militar en la ciudad de Guatemala, acondicionado durante el gobierno de J. Rufino Barrios. En el recuadro: la muerte del general Barrios en Chalchuapa. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Cuando el general presidente J. Rufino Barrios lanzó su proclama unionista el 28 de febrero de 1885, pensaba que contaba con el apoyo incondicional de los presidentes de El Salvador y Honduras, a quienes él mismo había colocado en el poder en sus respectivos países.1

Pero Barrios no sabía que estaba siendo traicionado por el presidente salvadoreño Rafael Zaldívar, cuyo canciller había hecho que los Estados Unidos y México se opusieran rotundamente al plan de Barrios.  Barrios se enteró por medio del telegrama que el general Porfirio Díaz, presidente de México, le envió el 7 de marzo, y en donde le decía que sabía que su intento de unión era rechazado por los gobiernos de Nicaragua, Costa Rica y El Salvador, y que México estaba preparado para tomar acción ante la «amenaza de la independencia y autonomía de las naciones del continente«. Por su parte, los Estados Unidos se mantenían a la expectativa, aunque en El Salvador se decía que la política de ese país era hostil hacia las intenciones del presidente guatemalteco.2

Después de que Barrios murió en Chalchuapa el 2 de abril la noticia llegó de forma confusa a El Salvador. El 3 de abril se supo que un general Barrios había muerto, pero no se sabía si era el presidente o su hijo, el general Venancio Barrios. Y luego, en la mañana del 4 de abril, llegó un parte oficial que decía «el enemigo ha habandonado todas las posiciones que ocupara ayer frente a Chalchuapa. Se dice que el general Barrios va en cama, y aquí tenemos su propia espada con sus iniciales y guarnición de oro, rota«.  Finalmente llegó el parte de la una y media de la tarde, que decía: «el plomo salvadoreño arrancó la vida del general J. Rufino Barrios, Presidente de Guatemala; ya no existe el jefe valeroso del gobierno tiránico que nos arrojó el guante.»3

El júbilo se desbordó entre los salvadoreños y el orgullo vencedor se hizo evidene en todo lo que se escribió en esa época.  Luego, cuando Guatemala revocó el decreto del 28 de febrero, los representantes de italia, Francia, Alemania, Inglaterra, España y Estados Unidos hablaron con Zaldívar para se firmara la paz, pero éste no aceptó.  Y es que el presidente salvadoreño, antiguo títere del fallecido presidente Barrios —y a quien le había tendido una trampa en Chalchuapa—, se desbordó de júbilo y quería llegar hasta la ciudad de Guatemala.  He aquí lo que  proclamó el 7 de abril:  

El suelo salvadoreño está limpio de guatemaltecos; ante la fuerza de nuestras armas huyen despavoridos.  Sigamos adelante, hasta colocar la bandera redentora en lo alto del Palacio de los Capitanes Generales. Repito lo que decía a los comienzos de la guerra: «si avanzo, seguidme; si retrocedo, matadme; si los enemigos me matan, vengadme. ¡Oh, salvadoreños prosigamos adelante, sin detenernos un momento!»

Se me hacen propuestas de paz; las hacen cuando ya están vencidos.  Nosotros queremos la paz, porque los pueblos no pueden avanzar en la lucha fraticida. Pero habremos de exigir que se nos indemnice de los daños inferidos y, sólo con el avance sobre las tierras guatemaltecas, lograremos que se reparen en su justo precio, los daños que se nos han causado con esta guerra injusta.4

Pero Zaldívar era antipático para los mismos salvadoreños y sus llamados no obtuvieron respuesta.  Así que cuando el presidente hondureño Luis Bográn ya no siguió con ningun movimiento militar sobre El Salvador, se firmó la paz del Namasigüe el 18 de abril.

Eventualmente, Zaldívar ya no podía permanecer en la presidencia y renunció cuando empezó la revolución del general Francisco Menéndez, quien fuera amigo personal de Barrios.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 332-337.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 56.
  3. Ibid,,  p. 57.
  4. Ibid,,  p. 58.
  5. Ibid,,  p. 59.

11 de febrero de 1891: Ruben Darío se casa en la Catedral

El célebre poeta nicaragúense Rubén Darío, quien se encontraba viviendo en Guatemala, contrae matrimonio religioso con Rafaela Contreras Cañas en la capilla del Sagrario de la Catedral Metropilana.

11febrero1891
La Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 1890. Se observa la fuente de Carlos III a la izquierda y el Palacio Arzobispal, así como las esculturas de los evangelistas en el atrio. En el recuadro: la cuentista costarricense Rafaela Contreras, primera esposa de Rubén Darío. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El poeta nicaragüense Rubén Darío, cuyo verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento, llegó a Guatemala a finales de julio de 1890, cuando el gobierno del general presidente Manuel Lisandro Barillas estaba por irse a la guerra contra el gobierno golpista de los hermanos Ezeta en El Salvador.  Darío fue bien recibido e Guatemala, ya que tras una reunión con el presidente Barillas, éste le pidió que se reuniera con los Ministros de Hacienda y de Relaciones Exteriores, con quienes organizaron la fundación del periódico semi-oficial «El Correo de la Tarde«.  De este periódico dijo Darío que lo hizo como una cotidiana revista literaria, y en él tuvo la oportunidad de colaborar con el intelectual español Valero Pujol, y los entonces jóvenes guatemaltecos Enrique Gómez Tible (quien luego cambió su nombre a Enrique Gómez Carrillo, tomando el apellido de su padre para que no le dijeran «comestible«) y José Tible Machado.1

Darío había llegado solo, dejando a su esposa Rafaela Contreras Cañas en San Salvador. Se había casado con la cuentista costarricense por lo civil el 21 de junio de 1890, y decidió que había llegado el momento de celebrar su matrimonio religioso, ya que admiraba mucho «la inteligencia, sutileza y superiores dotes» de su esposa. La pareja contrajo matrimonio el 11 de febrero de 1891 en la capilla del Sagrario en la Catedral Metropolitana de la ciudad de Guatemala.  Uno de los padrinos de boda fue el doctor Fernando Cruz, quien luego sería embajador de Guatemala en París.2  En ese momento Darío tenía 23 años, y Rafaela Contreras, 21.3

En el «Correo de la Tarde» publicaron así la noticia: «Antenoche verificose el matrimionio religioso de nuestro amigo Rubén Darío, director de este diario, con la señorita Rafaela Contreras.  Ayer por la mañana tomaron el tren para Escuintla los nuevos esposos, donde pasarán una corta temporada.  Deseamos toda clase de felicidades al nuevo matrimonio».  Una vez en Escuintla, Darío ofreció un banquete a sus amigos literatos, entre los que estaban los ya mencionados, y el poeta cubano José Joaquín Palma, autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala.2

 Los recién casados se fueron a vivir a una casa en en la 10a. calle oriente No. 18 de la Ciudad  de Guatemala pero, desafortunadamente para los esposos, El Correo de la Tarde” dejó de circular el 5 de junio de 1891 cuando Barillas dejó de pasarle el subsidio gubernamental, por lo que la madre de Rafaela los convenció de que viajaran a Costa Rica, donde tenía parientes. Los esposos llegaron a ese país el 24 de agosto de 1891, y allí nació su primogénito, Rubén Darío Contreras.3

Debido a que las deudas los agobiaban, Darío volvió a partir hacia Guatemala y Nicaragua buscando mejores posibilidades económicas, hasta que el gobierno nicaragüense lo nombró como miembro de la delegación que viajó a Madrid para preparar las celebraciones del IV Centenario del Descubrimiento de América.  Dejando a su familia en San Salvador, viajó a España, donde compartió con numerosos literatos y políticos desde agosto hasta noviembre, y regresó a Nicaragua, en donde se enteró de la enfermedad de Rafaela Contreras.4

Su esposa falleció el 23 de enero de 1893 debido a una sobredosis de cloroformo que un médico le aplicó durante una operación, y él permaneció en Nicaragua, tras pedirle a su madre que viaja a El Salvador para encargase de su hijo.  En Nicaragua, Darío reinició su romance con Rosario Murillo, quien no podía casarse con ningún caballero respetable debido a las costumbres de la época, por lo que el hermano de ésta lo obligó a casarse con ella aprovechándose de la falta de carácter de que sufría el poeta cuando estaba bajo los efectos del alcohol.  Cuando Darío despertó de su estupor el 8 de marzo de 1893, se encontraba en el lecho junto con la señorita Murillo, ya casado por la iglesia y sin que recordara casi nada.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Alemán Bolaños, Gustavo (1958). La Juventud de Rubén Darío. Guatemala: Editorial Universitaria. p. 121.
  2. Ibid, p. 122.
  3. Hemeróteca PL (18 de enero de 2017).  El paso de Rubén Darío por Guatemala.  Guatemala: Prensa Libre.
  4. Torres, Edelberto (1966). La dramática vida de Rubén Darío. (4a. edición). Ediciones Grijalbo.

22 de diciembre de 1888: el gobierno reparte la «Reseña Histórica»

El gobierno de Guatemala reparte gratuitamente a las municipalidades los siete volúmenes de la «Reseña Histórica de Centro-América» escrita por el Dr. Lorenzo Montúfar por encargo del gobierno, la cual idealiza la causa liberal centroamericana

22diciembre1888
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a prinicpios del siglo XX. Se observa el Palacio de Gobierno a la izquierda y la Municipalidad al frente. En el recuadro: el Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera, en la primera fotografía utilizada en Guatemala para una propaganda presidencial en 1891. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Una de las principales referencias históricas de Gutaemala es la extensa obra «Reseña Histórica de Centro-América» del Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera la cual ha servido de base para los texto y compendios de Historia del país desde su publicación entre 1878 y 1887.  Desafortunadamente, la obra es propagandística a favor de la causa de los criollos liberales centroamericanos, y está enfocada en denunciar lo que el Dr. Montúfar consideraba las perversidades de los conservadores.  Es más, fue una obra hecha por encargo oficial del gobierno de Guatemala, controlado en ese entonces por los criollos liberales y, en el caso del tomo VII, también del gobierno de Costa Rica, por los que recibió pagos simultáneamente.  De hecho, sus adversarios políticos en la campaña presidencial de 1891 lo acusaron de corrupción por esto, entre otras cosas.1

Durante la época en que escribió los primeros cinco volúmenes de su Reseña Histórica, el Dr. Montúfar era muy influyente en el gobierno guatemalteco del general presidente J. Rufino Barrios; es más, por su cercanía al gobernante se le facilitó el trabajo de historiador, ya que pudo sacar documentos del archivo de Guatemala y llevarlos a su residencia para consultar.1 Pero su ruptura con el presidente en 1882 a raíz de la cuestión del tratado de Límites entre Guatemala y México,2 provocó que los dos últimos volúmenes fuesen publicados hasta después de la muerte de Barrios el 2 de abril de 1885.3

Montúfar empieza su relato histórico con los acontecimientos ocurridos a finales de 1828, es decir, en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se inició tras el golpe de estado contra el Jefede Estado de Guatemala, Juan Barrundia, en septiembre de 1826.4 Montúfar indica que empezؚó en este punto porque retoma el hilo narrative de la obra que había iniciado Alejandro Marure, historiador oficial del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, y hace énfasis en que solamente un ejemplar del tomo segundo de la obra de Marure se salvó de las llamas tras el triunfo de la revolución-católica campesina del general mestizo Rafael Carrera en 1839.5 Ahora bien, Montúfar escogió específicamente la obra de Marure por ser afín a su ideología liberal, dejando por un lado la de su propio tío, Manuel Montúfar y Coronado quien era conservador. Si bien Marure abrazó la causa conservadora tras el triunfo de Carrera, Montúfar lo justifica diciendo que era Marure era de caráter débil y por eso se había cambiado de bando.3

La obra de Montúfar, aunque evidentemente con sesgo hacia la causa liberal, está muy bien documentada y está estructura de la siguiente forma:

  • Los párrafos son usualmente cortos por lo que la obra se asemeja a una crónica donde se consignan eventos en forma cronológica.
  • Casi en todos los capítulos se incluye una sección denominada “Reflexiones” y otras veces “Observaciones”, donde el autor expresa su punto de vista y saca sus conclusiones.
  • Los temas principales de cada capítulo son hechos militares y políticos así como debates parlamentarios, aunque algunas veces se hace referencia a fenómenos naturales.
  • En algunos casos se incluye la biografía de personajes relevantes.
  • Algunos capítulos contienen un apéndice documental denominado “Documentos Justificativos”.6

Inicialmente, Montúfar quería que la Reseña finalizara en la década de 1870, pero no lo logró ya que se involucró en la política activa para las elecciones de 1891, y luego sufrió un ataque que lo dejó inválido en 1893.7

Aunque desde el punto de vista histórico, el problema con la obra de Montúfar está marcada por un profundo desdén hacia las ideas del partido conservador y por una burla constante de las creencias católicas8, en Guatemala la historia oficial del país se ha basado en la «Reseña Histórica» de Montúfar.  Desde un principio, la obra fue enviada gratuitamente a las municipalidades, según indica el siguiente documento del 22 de diciembre de 1888: “Como un obsequio del Gobierno a esa Municipalidad, remito a Ud. en siete tomos, la Reseña Histórica de Centro-América, escrita por el Dr. Montúfar. Recomiendo a ud. que esa obra importante, sea conservada con esmero en el archivo municipal, a fin de que puedan consultarla todas las personas que lo deseen”.1

Debido al evidente sesgo liberal y su falta de imparcialidad, la obra del Dr. Montúfar es escasamente consultada por HoyHistoriaGT, pero el lector interesado puede encontrar los tomos completos aquí:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Acuña Ortega, Víctor Hugo (2006) La historiografía liberal centroamericana: La obra de Lorenzo Montúfar (1823-1898). En: Revista Historia y Sociedad (12). Medellín. P. 35
  2. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.
  3. Acuña Ortega, La historiografía liberal centroamericana, p. 36.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  6. Acuña Ortega, La historiografía liberal centroamericana, p. 37.
  7. Ibid., p. 38.
  8. Ibid., p. 40.

15 de diciembre de 1887: Tocoy Tzimá es renombrado «Morazán»

El poblado de Tocoy Tzimán, entonces en Baja Verapaz, es renombrado «Morazán» por el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas en honor al general liberal Francisco Morazán.

15diciembre1887
Castillo de San Fernando de Omoa, en Honduras, principal puerto comercial del Reino de Guatemala durante la época colonial. Los artículos que salían de Santiago de los Caballeros pasaban por Tocoy Tzimá, en donde eran embarcados en piraguas por el río Motagua. En el recuadro: la ubicación del municipio de Morazán en del departamento de El Progreso en Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La rivalidad entre los criollos conservadores y liberales en Guatemala dio lugar a numerosas guerras, rebeliones e invasiones, que retrasaron el progreso del país por décadas.  Cada vez que uno de los dos grupos llegaba al poder, el otro conspiraba en su contra para derrocarlo, en detrimento de las finanzas e infraestrucutra del Estado, que tenía que endeudarse para conseguir las armas necesarias para repeler las invasiones, muchas veces patrocinadas por los mismos financistas que le prestaban al gobierno.1

En medio de este juego patrocinado por financistas ingleses desde el enclave británico de Belice aprovechando las rivalidades de los criollos se produjeron las guerras entre el general liberal Francisco Morazán y las fuerzas guatemaltecas.  Morazán invadió a Guatemala en 1829, saqueando la Ciudad de Guatemala2 y expulsando a los criollos conservadores y los frailes regulares de la Iglesia Católica de toda la región centroamericana.3 Después, ya convertido en presidente de la República Federal de Centro América favoreció el desarrollo de las provincias, exceptuando Guatemala, a la que miraba como el reflejo de la dominación española previa a la Independencia.4 Luego, cuando el gobierno liberal de Mariano Gálvez fue derrocado por la revolución católico-campesina liderada por el general mestizo Rafael Carrera,5 Morazán ingresó con su ejérecito a Guatemala y destituyó al jefe de Estado Mariano Rivera Paz, colocando al salvadoreño Carlos Salazar en su lugar, con la esperanza de que éste derrotara definitivamente a Carrera y consiguiera que se formara el Estado de Los Altos con todos los departamentos del Occidente de Guatemala, el cual estaría controlado por los criollos liberales de la región.

Cuando Carrera dió un golpe de estado en abril de 18392 para colocar a Rivera Paz nuevamente en el poder, y luego retomó el Estado de Los Altos a sangre y fuego a petición de los indígenas de la región en 1840,1 Morazán invadió a Guatemala para retomar el control de la situación, pues ya la República Federal se había desmoronado debido a sus errores administrativos como presidente, y solamente quedaban El Salvador, Guatemala y Los Altos; de hecho, para entonces Morazán era el Jefe de Estado de El Salvador y ya no presidente federal.   Pero en la Ciudad de Guatemala, la cual había tomado gracias a una treta del ejército liderado por Carrera, Morazán se apropió de los fondos de la municipalidad para pagar los gastos de la invasión y cuando estaba disfrutando de su supuesta victoria, fue atacado por las fuerzas de Carrera y tuvo que huir de la ciudad gritando «¡Que viva Carrera!» junto con unos cuantos de su allegados, dejando abandonados a los miembros de ejército, que fueron pasados por las armas por los guatemaltecos hasta que Carrera tuvo que intervenir para que no continuaran masacrándolos.6

El desastre de Morazán fue total, pues debido a su comportamiento con los soldados salvadoreños fue obligado a salir de El Salvador también y zarpar rumbo a el Perú, desde donde intentó regresar a Centroamérica, haciéndose con el poder en Costa Rica, en donde finalmente fue fusilado el 15 de septiembre de 1842.7 Carrera, por su parte, se afianzó como el hombre fuerte de Guatemala, y tras un corto exilio en México entre 1848 y 1849,8 retornó para hacerse cargo de la situación, venciendo de forma aplastante a los criollos liberales centroamericanos en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851,9 y quedando como presidente vitalicio hasta su muerte, el 14 de abril de 1865.10

Tras la muerte de Carrera, los criollos liberales aprovecharon para reforzarse y finalmente retomaron el poder el 30 de junio de 1871,11 y desde entonces rescribieron la historia, mostrando al gobierno de Carrera, que era aliado de los indígenas, de los conservadores y de los eclesiásticos, como una época retrógrada y a él mismo como un individuo sin educación que era títere de los criollos conservadores, que no sabía leer ni escribir y que firmaba como «Raca Carraca«.12 Al mismo tiempo, elevaron a Morazán a la categoría de héroe centroamericano y culparon a Carrera, y no a los desaciertos de Morazán, de la destrucción de la República Federal de Centro América, a pesar de que Guatemala fue el último estado que se separó de la federación cuando Carrera fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847.13

Siguiendo esta línea de los criollos liberales, que dejaron por un lado todos los logros del gobierno conservador para la región guatemalteca, y lo sustituyeron por un supuesto héroe centroamericano que solamente trajo desolación y ruina al país, el general presidente Manuel Lisandro Barillas nombró al poblado de Tocoy Tzimá, en el departamento de Verapaz y paso estratégico de comercio hacia el Atlánico, como «Morazán» el 15 de diciembre de 1887, por medio del siguiente decreto:14

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, diciembre 15 de 1887.

Con esta fecha acordó el Gobierno cambiar el nombre del pueblo de Tocoy, en el de «MORAZÁN.»

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, diciembre 15 de 188714

Tras la finalización del Ferrocarril del Norte por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el municipio de Morazán pasó a formar parte del nuevo departamento de «El Progreso» el 13 de abril de 1908.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. Consultado el 28 de diciembre de 2014.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  4. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 229 y siguientes.
  5. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.
  6. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  7. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.
  8. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 266.
  9. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  10. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.
  11. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 345.
  12. Montúfar, Lorenzo (1887). Reseña Histórica de Centro América. 6 Guatemala: Tipografía La Unión.
  13. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 73-76.
  14. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 365.

17 de octubre de 1889: crean municipio de El Progreso, San Marcos

Gobierno de Manuel Lisandro Barillas crea el municipio de El Progreso en el departamento de San Marcos

17octubre1889
Logia Masónica de San Marcos, construida durante los regímenes liberales anticlericales. En el recuadro: el general presidente Manuel Lisandro Barillas, quien gobernó a Guatemala de 1885 a 1892. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El municipio de Nuevo Progreso en el departamento de San Marcos tiene una historia curiosa. Inicialmente fue creado por el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas el 17 de octubre de 1889 con el nombre de «Progreso«, desmembrándolo del municipio de San Marcos mediante los siguientes decretos:1

Decreto N.° 1:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 17 de octubre de 1889.

Vista la exposición del Jefe Político de San Marcos, relativa a que la aldea La Conquista, que depende de la jurisdicción municipal de San Marcos, sea segregada de éste y anexada al distrito de Nueva Plaza, creado por acuerdo de 22 mayo de este año; y

Considerando: Que aquel funcionario informa que no sólo los vecines y las autoridades civiles y militares de La Conquista soicitan esta segregación, sino que la conveniencia pública reclama dicha medida, pues así estarán mejor atendidos los intereses locales respectivos y se evitará el inconveniente de que La Conquista quede dentro de un distrito jurisdiccional a que no pertenece; el Presidente de la República, con presencia de lo pedido por el Fiscal del Gobierno,

Acuerda: De conformidad, quedando en estos términos adicionada la disposición de mayo último.

Comuníquese:

      • Barillas
      • El Secretario de Estado en el despacho de Gobernación y Justicia: Francisco Anguiano

Decreto N.° 2:

Con presencia de la exposición del Jefe Político de San Marcos, relativa a que la comprehensión municipal que forman las aldeas de Nueva Plaza, Ixtal, Río Pajá, Sucuchún, Río Naranja y La Conquista, lleve en lo sucesivo el nombre de Progreso, el Presidente de la República,

Acuerda: De conformidad.

Comuníquese.

      • Barillas
      • El Secretario de Estado en el despacho de Gobernación y Justicia: Francisco Anguiano1

El general Barillas fue el único presidente de la época liberal que realizó elecciones en las que no participó, entregando el poder a su sucesor, el general José María Reina Barrios el 15 de marzo de 1892. Como la mayoría de los pobladores eran originarios de San Antonio Sacatpéquez, El Progreso siguió siendo dependiente de ése, por lo que los pobladores solicitaron al nuevo presidente que  formara definitivamente el municipio de El Progreso. Reina Barrios accedió a la solicitud, mediante el siguiente decreto:2

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 2 de junio de 1,892 

Traído a la vista el expediente formado a solicitud de los vecinos de El Progreso,
departamento de San Marcos, relativo a que se les conceda segregarse de la jurisdicción municipal de San Antonio Sacatepéquez y erigirse en municipio
independiente, compuesto de El Progreso y las aldeas Buena Vista, San José La
Providencia, Santa Clara, San Antonio Ixtal y La Conquista, y

Considerando: Que El Progreso, es centro de fincas importantes de café y de las aldeas mencionadas; y que todas ellas reúnen el número de habitantes y los demás requisitos exigidos por la ley para la erección de un municipio; el Presidente Constitucional de la República con presencia de los informes favorables que constan en el expediente y conformándose con la consulta fiscal,

Acuerda: De conformidad y dispone que por ahora la Corporación Municipal de “El Progreso” se componga de un Alcalde, cuatro Regidores y un Síndico.

Comuníquese.

    • José María Reina Barrios
    • El Secretario de Estado en el despacho de Gobernación y Justicia: 
      Manuel Estrada Cabrera.2

Desafortunadamente para el municipio y para todo el país, tras varios años de bonanza económica y grandes proyectos, la presidencia de Reina Barrios se desmoronó cuando el precio internacional del café se desplomó en 1897, y el gobernante murió asesinado el 8 de febrero de 1898.3

El general Reina Barrios fue sucedido por el primer designado a la presidencia, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó con mano de hierro durante 22 años.​  En 1902, toda la región del occidente de Guatemala fue afectada por el terremoto de San Perfecto4,5 y la erupción del volcán Santa María, que no solamente acabaron con las plantaciones de café en la zona, sino que destruyeron la infraestructura local.6 El Progreso no fue la excepción, y su cabecera municipal, que originalmente estaba en donde en el siglo XXI se encuentra la aldea Pueblo Viejo, fue totalmente destruida y tuvo que trasladarse a un nuevo terreno, recibiendo el nombre de «Nuevo Progreso». 

Para entonces, los aduladores del presidente iniciaron un programa en que numerosas obras de infraestructura y municipios fueron bautizados con los apellido del gobernante, y el municipio de El Progreso se convirtió en el municipio «Estrada Cabrera» el 2 de junio de 1905 (además de mover su feria patronal para el 21 de noviembre para celebrar el cumpleaños del presidente), mediante el siguiente decreto:7

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 23 de mayo de 1905.

Vista la solicitud de la Municipalidad, Autoridades, vecinos y finqueros de la jurisdicción de «Nuevo Progreso», departamento de San Marcos, relativa a que ese Municipio lleve, en lo sucesivo, el nombre de «Estrada Cabrera», en vez del que hoy tiene; y que la feria que allí se celebra del 29 de abril al 3 de mayo se traslade con la denominación de «Feria del 21 de Noviembre», a los días 20, 21 y 22 del mes último citado; y

Apareciendo del informe del Jefe Político del departamento respectivo, que conviene a los interes económicos del Municipio solicitante, que se traslade la feria a los días que se indica, pues en ese mes se hace el transporte y venta de los productos que se cultivan en esa zona, y es el más a propósito por haber cesado la época de las lluvias,

El Presidente Constitucional de la República, oído el parecer del Fiscal, y obsquiando además los deseos de los peticionarios,

Acuerda: Acceder a la solicitud en todos los puntos que contiene.

Comuníquese.

    • Manuel Estrada Cabrera
    • Subsecretario del Gobierno encargado del Ministerio de Fomento: José Flamenco7

En 1908, continuando con la adulación desmedida de los partidarios del presidente, el municipio fue renombrado nuevamente, esta vez como «San Joaquín», en honor de la madre del gobernante, Joaquina Cabrera, quien había fallecido el 3 de julio de ese año.8 (Nota de HoyHistoriaGT: esta información fue obtenida del Plan de Desarrollo de 2010 elaborado por la Secretaría General de Planificación del Gobierno de Guatemala (SEGEPLAN), pero no se encontró un decreto gubernativo en la Recopilación de Leyes de 1908 que lo corrobore).

Finalmente, el municipio recuperó su nombre de «Nuevo Progreso» el 3 de mayo de 1920, cuando el gobierno de Carlos Herrera y Luna, emitió un decreto para remover todas las referencias a Estrada Cabrera y a sus familiares luego del derrocamiento del expresidente el 14 de abril de ese año.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gómez Carrillo, Agustín (1891). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1889 VIII. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 174-175.
  2. Gobierno de Guatemala (1894). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1892-93 XI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 58-59.
  3. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Disparos en la Obscuridad. El Asesinato del General José María Reina Barrios»Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación (Guatemala).
  4. Gamboa, Federico (1920). Gómez de la Puente, Eusebio (ed.), ed. Mi diario, primera serie III. México: Hispano Americana.
  5. Rockstroh, Edwin (1902). «1902 Earthquake in Guatemala»Nature (en inglés) 66: 150. doi:10.1038/066150a0. p. 150.
  6. Aragón, Magda (2013). «Cuando el día se volvió noche; La erupción del volcán Santa María de 1902»Revista Estudios Digital (Guatemala: Escuela de Historia, Universidad de San Carlos) (No. 1). Archivado desde el original el 8 de noviembre de 2014.
  7. SEGEPLAN (2010) Plan de Desarrollo de Nuevo Progreso, San Marcos. Guatemala: SEGEPLAN.
  8. Villalobos Viato, Roberto (22 de noviembre de 2014). «Sitios con nombres de líderes»D Fondo (Guatemala: Prensa Libre). Archivado desde el original el 21 de noviembre de 2014.

2 de septiembre de 1887: protesta del arzobispo Casanova

El arzobispo de Guatemala, licenciado Ricardo Casanova y Estrada, protesta formalmente el decreto 395 que limitaba la potestad eclesiástica.

2septiembre1887
La Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 1890. Se aprecia la fuente colonial y las esculturas de los apóstoles, antes de la remodelación de 1896. En el recuadro: el arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1887, el ministro de Instrucción Pública del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, dirigido por el salvadoreño Manuel Antonio Herrera, dispuso que se reimprimiera el libro «Cartas a Eugenia» de Fréret, para que fuera lectura obligatoria en todas las escuelas guatemaltecas.  El libro, totalmente anticlerical, fue rechazado por el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en los términos siguientes:1

«Desde la primera a la última página, ese opúsculo contiene multitud de herejías, errores y calumnias… Para el autor de las Cartas a Euginea la Religión es una invención de los sacerdotes, es superstición, es fanatismo; los libros sagrados de la Biblia, ficción humana también; la Revelación, un imposible, como si Dios que pudo crear al hombre, no tuviera bastante poder para comunicar con él e instruirlo… Pinta al Sacerdote cristiano con los más negros colores… Que la Fe, la Esperanza y la Caridad son errores y debilidades… La castidad y pobreza voluntarias cosas absurdas prohibiéndole al hombre los más legítimos placeres.  La Religión es un mal; los sacerdotes los más malos de los hombres y peores ciudadanos de un Estado«.1

En resumen, aquel libro era detestado por la Iglesia, y cuando los curas párrocos quisieron prohibirlo, hubo problemas entre ellos y las autoridades municipales.  Los padres llevaban la peor parte, pues terminaban en prisión y eran multados.2

Casanova y Estrada declaró que el libro en mención era pecaminoso y perniciosa, y que constituía pena de pecado y excomunión para quienes lo leyeran.  Al enterarse de dicha resolución eclesiástsica, el 29 de agosto de 1887 el presidente Barillas emitió el decreto 395, que se reproduce a continuación:

DECRETO NUM. 395

Manuel L. Barillas, general de division y presidente de la República de Guatemala,

Considerando:

        1. Que por el artículo 92 del Código Penal se etsablece que: «Toda persona, culaquiera que sea su clase, condición o fuero, que, sin el pase del Gobierno, ejecutare en la República bulas, breves, rescriptos o despachos de la Curia Romana; les diero curso o los publicare, será castigado con la pena de arresto mayor y con multa de trescientos a tres mil pesos.
        2. Que para garantizar mejor el orden y tranquilidad públicos, se hace necesario ampliar la prohibición contenida en el artículo transcrito.

Por tanto, decreto:

Artículo 1: El artículo 92 del Código Penal, se adiciona así: «Tampoco deberá darse curso, ni publicarse, bajo ninguna forma, disposiciones dimanadas de cualquier cura eclesiástica, ya tenga la denominación de «Pastorales», edictos u otra, sin la previa autorización por escrito del Ministerio de Gobernación, quien la negará en caso que tales disposiciones afecten o puedan afectar directa o indirectamente la tranquilidad o el orden público, las leyes o las instituciones políticas o civiles de la Nación; castigándose también la infracción de esta segunda parte del artículo 92 citado, con arresto mayor y multa de trescientos a tres mil pesos.

Artículo 2: Cuando, a consecuencia de la infracción del artículo 92 adicionado, resulten otros delitos, porque se trastorne el orden público, se desobedezcan las leyes o se amenacen las instituciones de la República, se aplicarán las disposiciones respectivas de la legislación penal.

Artículo 3: Este decreto comenzará a regir el día de su promulgación.

Dado en el Palacio del Gobierno, a veintinueve de agosto de mil ochocientos ochenta y siete.

        • M.L. Barillas
        • Siguien las firmas de los Ministros de Estado3

Como se ve, este era un decreto hecho a propósito en contra del arzobispo Casanova y Estrada, y por esta razón, cuando éste presentó su enérgica protesta contra el mismo, el 2 de septiembre, argumentando que limitaba los ejercicios de la potestad eclesiástica y atentaba contra la independencia de la iglesia local, violando los decretos que se referían a la liberal de culto, y que además era un acto de abuso de poder del gobierno, Barillas no esperó más y al día siguiente expulsó al arzobispo país.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 80.
  2. Ibid., p. 81.
  3. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 232-233.

26 de agosto de 1889: nace Federico Ponce Vaides

Nace en Alta Verapaz el general Federico Ponce Vaides, quien fuera presidente interino de Guatemala del 1 de julio al 20 de octubre de 1944.

26agosto1889
El Calvario y antiguo cementerio de Cobán, Alta Verapaz. Allí estuvo la tumba del general Ponce Vaides hasta que el cementerio fue clausurado. En el recuadro: el presidente Ponce en el primer día de su gobierno interino. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Federico Ponce Vaides nació en Cobán, Alta Verapaz, el 26 de agosto de 1889. Siendo adolescente, se trasladó a la Ciudad de Guatemala en donde realizó sus estudios medios en el entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones, en la Escuela Normal y en la Escuela Politécnica, cuando esta última era una institución de nivel medio que preparaba no solamente militares sino que también ingenieros civiles y topógrafos.1

Ponce ingresó a la Escuela Politécnica el 2 de julio de 1903 y obtuvo sus despachos de teniente de infantería tras el triunfo fortuito de la fuerzas guatemaltecas durante la Guerra del Totoposte el 12 de julio de 1906.  Tras graduarse, fue incorporado en el Estado Mayor presidencial del licenciado Manuel Estrada Cabrera el 2 de enero de 1907.1

Poco a poco fue ascendiendo en la carrera militar, en la ocupó varios puestos: inspector de milicias, instructor militar, jefe de escolta ambulante, jefe político y comandante de armas.  También tuvo cargos en la administración pública, siendo administrator de rentas, alcalde primero municipal y juez de paz.  Incluso fue docente, ya que impartió clases de matemáticas, deportes y ejercicios militares en el Instituto del Norte.2

Se casó en 1922 y tuvo ocho hijos, llegando a ser coronel y comandante de armas del departamento de Petén en 1940.  Allí donde se encontraba cuando fue asecendido a general de brigada el 15 de abril de 1940, ya durante el gobierno del general Jorge Ubico.1 Luego, en 1943 fue incorporado al Estado Mayor General, y allí se encontraba cuando renunció el presidente Ubico el 1 de julio de 1944.2

El periódico oficial «El Liberal Progresista«, dirigido por Ricardo Peralta, dijo lo siguiente tras la renuncia de Ubico: «Estos acontecimientos acaban de culminar con la renuncia del general Ubico, que, con la más noble y majestuosa dignidad, ha resignado su alto cargo en un triunvirato militar, con la sola idea -que fue siempre suya- de que en Guatemala no se desaten disturbios ni se derrame sangre.  Jamás en lo mucho que tenemos de vida política, había visto una resignación del mando de un gobernante tan patriota y noble, como la que nos tocó presenciar casi inesperadamente… Abrigamos la certeza de que la Historia no tendrá que esperar mucho tiempo para que dicte su justiciero veredicto y de en sus páginas la altura que corresponde al más honrado y patriota gobernante que hemos tenido…»3

El triunvirato militar estaba formado por los generales Buenaventura Pineda, Eduardo Villagrán Ariza y Federico Ponco Vaides, y entró en funcionaes inmediatamente.  Y aunque el boletín oficial al respecto dice que fueron designados por el Estado Mayor y que tenían el respaldo absoluto del ejército,4 existen varias versiones sobre cómo fue que se formó el triunvirato que sucedió al general Ubico en la presidencia, ya que los tres generales mencionados eran reconocidos por su incompetencia y adicción al consumo de alcohol.  Una teoría sugiere que fue Roderico Anzueto el que escogió a los militares más incompetentes del Ejército de Guatemala a fin de poderlos manejar a su antojo.5; Pero existen otras versiones que sugieren que los generales estaban ansiosos por saber quién iba a suceder al presidente cuando éste renunciara, y decidieron enviar una comisión formada por los más ineptos para que le preguntaran.6 Es la respuesta del general Ubico la que varía dependiendo de la versión:  unos dicen que cuando le preguntaron quién podía sucederlo, el presidente contestó sin siquiera levantar la vista de los papeles que estaba revisando: «¡ustedes tres!»; otros relatan que cuando entraron los generales a preguntar, Ubico ya había firmado la carta de renuncia y llorando de rabia se las tiró en la cara diciendo: «¡Aquí está esta su m#!@#!»6

Ponce Vaides logró quedarse en el poder como presidente interino, pero fue finalmente derrocado por la Revolución de Octubre, el 20 de octubre de 1944.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Torón España, José (1978) Partidos Políticos y Régimen provisorio de Federico Ponce. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 24.
  2. Ibid., p. 25.
  3. Ibid., p. 20.
  4. Ibid., p. 21.
  5. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522. p. 18.
  6. Herrera, Víctor Manuel (10 de abril de 1984). Entrevista con un miembro de las juventudes universitarias de 1944. Guatemala: inédita.

21 de julio de 1890: la primera «guerra del Totoposte»

Tras el golpe de estado de los Ezeta en El Salvador, el general presidente Manuel Lisandro Barillas declara la guerra al vecino país

21julio1890
Volcán de Agua visto desde Santa María de Jesús en 1890.  En ese año, los gobernantes de El Salvador, el general Carlos Ezeta (a la izquierda) y de Guatemala, el general Manuel Lisandro Barillas (a la derecha) se enfrascaron en una corta guerra que fue llamada por sus contemporáneos «guerra del totoposte».  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1890, el general Manuel Lisandro Barillas tenía una buena relación con el presidente de El Salvador, general Francisco Menéndez, de tal forma que cuando éste murió durante una revolución en su contra el 22 de junio de ese año, el gobierno guatemalteco emitió el siguiente decreto:1

Decreto No. 430:

Manuel Lisandro Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

Considerando:

Que se tiene noticia de haber fallecido, a causa de un movimiento revolucionario en la noche del veintidós de este mes, el Benemérito de la Patria, general don Francisco Menéndez, Presidente de la República de El Salvador:

Que este doloroso acontecimiento es motivo de duelo para el pueblo y gobierno de Guatemala, porque aquel eminente ciudadano, Jefe de una sección hermana, mantuvo leales y amistosas relaciones con esta República, y prestó importantísimos servicios a la paz y a la unión de la América Central:

Que, si por un deber de fraternidad corresponde dar prueba de deferencia al pueblo salvadoreño con motivo de la muerte de su ilustre Mandatario, ese deber es aun más imperioso en estas circunstancias, en que el vecino Estado sufre un movimiento perturbador de la tranquilidad pública, la cual mantuvo el General Menéndez con notable tino; por tanto;

Decreta:

      1. Durante seis días, que comenzarán a contarse desde esta fecha, los empleados civiles y militares de la República llevarán luto por la muerte del Excelentísimo señor General don Francisco Menéndez, Presidente de la República de El Salvador.
      2. Durante esos mismos días estará izado, a media asta, el pabellón de la República en todos los edificios nacionales.
      3. Este decreto será comunicado por telégrafo a todos los departamentos para que en ellos se haga igual demostración.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a los veincuatro días del mes de junio de mil ochocientos noventa.

        • Manuel L. Barillas
        • E. Martínez Sobral, secretario de Estado de Relaciones Exteriores1

Menéndez había muerto luego del alzamiento de Carlos Ezeta, el cual de inmediato se comunicó con el general Juan Martín Barrundia, antiguo ministro de la Guerra del gobierno de J. Rufino Barrios y enemigo mortal de Barillas, y quien se encontraba exiliado en México trabajando en desestabilizar al gobierno guatemalteco que pretendía juzgarlo por apropación indebida de fondos públicos, y abuso de poder.2  Barrundia había intentado quedarse con el poder a la muerte de Barrios, pero Barillas y los diputados de la Asamblea Legislativa le ganaron la partida.

La situación empeoró y el veintiocho de junio, el gobierno guatemalteco se vió obligado a suspender las garantías constitucionales en los departamentos de Santa Rosa, Jutiapa y Chiquimula:3

Decreto No. 431

Manuel L. Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

Considerando:

Que los últimos graves acontecimientos de El Salvador, que han perturbado la paz en aquella República, son motivo de amenaza para la tranquilidad en nuestros departamentos limítrofes al vecino Estado;

Que es un deber del Poder ejecutivo velar por la conservación del orden público, dictando las medidas que se dirijan a ese efecto; por tanto,

En Consejo de Ministros y con presencia de lo dispuesto en los artículos 39 y 77 de la Constitución,

Decreta:

      1. Se suspende en los departamentos de Santa Rosa, Jutiapa y Chiquimula, las garantías individuales a que se contrae el título 2.° de la ley constitutiva.
      2. Dése cuenta de este decreto a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala a veintiocho de junio de mil ochocientos noventa.

        • M. L. Barillas,
        • E. Martínez Sobral, ministro de Relaciones Exteriores3

Pero cuando la situación lejos de mejorar se agravó, Barillas extendió la suspensión de garantías constitucionales a todo el país el 20 de julio, mediante el siguiente decreto:4

Decreto Número 433

Manuel L. Barillas, General de División y presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que los acontecimientos ocurridos en El Salvador y que han sido una amenaza para la tranquilidad del país, determinaron la emisión del decreto de 28 de junio próximo pasado;

Que habiendo tomado mayores proporciones el estado de anarquía de la vecina República, son más trascendentales para la paz de Guatemala los sucesos que en El Salvador se verifican;

Siendo un deber del Gobierno velar por la conservación del orden público: en consejo de Ministros y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 39 y 77 de la Constitución, decreto:

      1. Se hace extensiva a todos los departamentos de la República la suspensión de las garantías individuales a que se refiere el decreto citado de 28 de junio anterior.
      2. Dése cuenta de este decreto a la Asamblea Legislativa para sus próximas sesiones.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a los veinte días del mes de julio de mil ochocientos noventa.

        • M. L. Barillas
        • F. Anguiando, secretario de Estado de Gobernación y Justicia4

Finalmente, el 21 de julio, Guatemala aceptó la guerra con El Salvador y adjudicó los recursos necesarios para el efecto.  Como la guerra duró apenas unas cuantas batallas y no se resolvió nada con ella, los guatemaltecos la llamaron burlonamente «Guerra del Totoposte«, pues sólo había servido para transportar dicho alimento al frente de batalla. 5  A pesar de esto, la guerra tuvo un importante beneficio para el presidente guatemalteco, ya que el general Juan Martín Barrundia fue muerto por la policía del país cuando se encontraba a bordo del vapor estadounidense «Acapulco» el 28 de agosto de 1890 haciendo escala en el Puerto de San José en camino a reunirse con las fuerzas salvadoreñas.2

El decreto en el Barillas solicitó el uso de recursos para los combates es el siguiente:

Decreto No. 435

Manuel L. Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que las circunstancias que el país atraviesa exigen gastos extraordinarios, que no pueden llenarse con el actual producto de las rentas establecidas:

Que, sin afectar los intereses de las clases pobres ni gravar los artículos de consumo general, se puede atender a aquellas necesidades, haciendo algún aumento transitorio, por tanto; en Consejo de Ministros, decreto:

      1. Desde el 1 de agosto del presente año se pagará un peso más por cada quintar de café que se exporte.
      2. La contribución sobre la propiedad inmueble será de seis por millar desde el trimestre en curso.
      3. Se aumentar cinco centavos por cada botella de aguardiente que se extraiga de los depósitos fiscales para el consumo, desde el 1 de agosto del presente año.
      4. Se suspenden los efectos del Decreto número 101 de la Asamblea Legislativa, que declara libre la elaboración de la sal en el país.
      5. Los artefactos y productos naturales que de las Repúblicas de Centro América se introduzcan de 1 de agosto próximo en adelante, serán libres de derechos de importanción, menos la sal común, jabones, candelas de estearina o de cualquiera otra clase, aguardiente y tabaco.
      6. Los aumentos que este Decreto establece tendrán efecto solamente por un año.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo: en Guatemala, a veintidós de julio de mil ochocientos noventa.

Debiendo reunirse los fondos necesarios para el sostenimiento de las fuerzas que se han levantado con motivo de los acontecimientos políticos, el presidente de la República, acuerda:

      1. Autorizar al señor secretario en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, para que, de conformidad con las bases que ha formulado, contrate un empréstito por valor de un millón de pesos, que se repartirá proporcionalmente en toda la República.
      2. Igualmente se le autoriza para que nombre las personas que deban encargarse de recoger la subscripción.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gómez Carrillo, Agustín (1890). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala. IX. Guatemala: El Modelo. p. 116.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5 y siguientes.
  3. Gómez Carrillo, Recopilación de las Leyes, pp. 111,112.
  4. Ibid, p. 116.
  5. Hernández de León, Federico (1930) El Libro de las Efemérides. III. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  6. Gómez Carrillo, Recopilación de las Leyes, pp. 117,118.

28 de agosto de 1890: muerte de Juan M. Barrundia

A manos de la policía y a bordo de un buque estadounidense anclado en Puerto de San José, muere el general Juan M. Barrundia

28agosto1890
Desembarque de pasajeros en el muelle del puerto de San José en la década de 1890. Nótese que los pasajeros eran llevados en pequeñas embacarciones de los grandes vapores al muelle antes de ser subidos en un elevador. En el recuadro: el general Juan Martín Barrundia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la muerte del general J. Rufino Barrios en Chalchuapa, el 2 de abril de 1885, su ministro de la Guerra, el temido general Juan M.  Barrundia empezó a mover los hilos para hacerse con el poder en Guatemala.  Inicialmente le fue fácil, gracias al débil caráter del primer designado a la presidencia, Alejandro M. Sinibaldi, pero no contaba con que los miembros d ela Asamblea legislativa iban a contactar al segundo designado, el general Manuel Lisandro Barillas, entonces jefe político de Quetzaltenango, para que se hiciera cargo de la situación.1

Mediante un hábil ardid durante el sepelio de Barrios en el Cementerio General, Barillas logró hacerse con la presidencia, y para cuando Barrundia se dió cuenta de la treta, ya era tarde. Poco después salió hacia Italia nombrado como embajador de Guatemala en ese país, pero a medio camino le cancelaron el nombramiento1 ya que el nuevo presidente hizo público que Barrundia se había apropiado de grandes cantidades de fondos nacionales y que había abusado de su poder como Ministro de la Guerra durante el gobierno del general Barrios.2  Aunque éste era un secreto a voces, estas investigaciones tenían la intención de enjuiciar al exministro de la guerra, ya que determinaron que Barrundia no solamente había cometido graves abusos de poder, sino que abusos personales en contra de personas que eran sus enemigos personales.3  Así, aunque Barrios había cometido el mismo tipo de abusos y de malversación de fondos, fue Barrundia el que se convirtió en el enemigo público de Guatemala, mientras que Barrios fue endiosado por sus aduladores hasta convertirlo en un héroe que supuestamente murió por el ideal de la Unificación Centroamericana.4

Inicialmente, cuando iba camino de Italia, Barrundia se fue a Nueva York, en donde se encontró con el embajador de Guatemala en Estados Unidos, el licenciado Antonio Batres Jáuregui.  Este último relata el encuentro de esta forma:5

«Averigüé que estaban en el hotel Windsor.  Fui a verlos. […] Luego encontré el nombre de don Martín, y en el siguiente renglón decía, Mrs. Barrundia, […] procedentes de Guatemala. […] Salió a recibirme don Martín, y después de las frases usuales, le dije: ‘¿Usted vino con su esposa?’ ‘¿Por qué me lo pregunta?’ replicó, con el modo seco y áspero que gastaba en sus tiempos prósperos de imperioso mando. ‘No me interesa mucho – le repuse- pero, como vi, en el libro de entradas, el nombre de Mrs. Barrundia, me pareció, por ubanidad, preguntar por ella’. ‘¡Ah!, tiene usted razón -agregó- voy a ser franco, traje a la italiana, aquella bailarina, con quien tenía relaciones en Guatemala; y para que pueda vivir conmigo aquí, he puesto que es mi señora’.  [Le respondí]: ‘Váyase usted mañana, a otro hotel.  Esto es muy delicado, en este país.  Si se descubre la falsedad, le costaría dolores de cabeza; además, es peligroso, porque constiutye prueba de reconocimiento de estado.  Pida usted un cuarto contiguo al suyo, para la italiana, en nombre de ella, como si fuera su amiga, nada más procediendo con cautela.  Aquí no son las cosas como allá.’  Al día siguiente les ayudé a arreglar el asunto, porque ninguno de ellos hablaba inglés. Procuré que fuese un hotel en que no hubiera la delicadeza puritana que existe, en ese punto, en todos los de primera clase».5

Como sabía muy bien que era detestado por el pueblo guatemalteco, Barrundia se cuidó de no regresar y se autoexilió en México hasta 1888, año en que luego de haber solicitado una y otra vez al gobierno de Barillas que le permitieran el retorno, éste se lo autorizó.  Barillas le permitió retornar, pero le pusieron una guardia personal para protegerlo contra el descontento popular contra su persona; Barrundia creyó que pasados tres años el sentimiento de los guatemaltecos se había calmado, pero no pudo llegar a la ciudad de Guatemala, porque a todo lugar al que iba se encontraban con que la guardia no era suficiente para contener a todos los que querían vengarse de él.3

El ex-ministro decidió entonces permanecer en México e iniciar una campaña de desgaste contra el gobierno de Barillas escribiendo y distribuyendo panfletos llenos de insultos y calumnias contra el presidente guatemalteco y pidiéndole a los ciudadanos que se alzaran en armas contra él.6  La intención era derrocar a Barillas y llegar él a poder, para hacerse cargo de un gobierno similar al de Barrios, y que tantos beneficios económicos le habían producido.

De los panfletos pasó a la acción e intentó invadir a Guatemala en dos ocasiones, el 30 de marzo de 1890 y a principios de agosto de ese mismo año, pero en ambas fue neutralizado por las autoridades mexicanas.  Enterado del triunfo del general Ezeta en El Salvador, se embarcó para Guatemala en el vapor estadounidense «Acapulco» con la intención de unirse al ejército salvadoreño para invadir Guatemala, pero fue interceptado en el puerto de Champerico, cuando el vapor se detuvo allí.  Como el capitán del navío no aceptó a entregar a Barrundia, el vapor continuó su marcha al Puerto de San José, y para entonces el gobierno guatemalteco ya tenía un acuerdo con los Estados Unidos para apresar a Barrundia.7

Para ayudar a la captura del ex-ministro, así como para tomar todas las precauciones para protegerlo durante su traslado a la ciudad de Guatemala, el gobierno envió al puerto al subdirector de la Policía con tres agentes, quienes se pusieron a las órdenes del coronel Enrique Toriello, comandante del puerto.  Acompañado de los tres oficiales, Toriello abordó el «Acapulco» tan pronto como recibió la carta donde se autorizaba la captura de Barrundia; el capitán del barco al camarote de Barrundia, pero cuando el capitán empezó a traducir al español lo que decía la carta del embajador de los Estados Unidos, éste inmediatamente sacó sus revólveres y empezó a disparar, primero a Toriello y luego a los agentes de la policía, quienes regresaron el fuego y mataron a Barrundia.8

Al enterarse, una de las hijas de Barrundia, la señora Teresa Barrundia de Bengoechea tomó un revólver fue a la Legación de los Estados Unidos en Guatemala, y entrando al despacho del embajador, lo encontró sentado en su escritorio y le disparó un tiro que fue a dar a un diccionario Webster que estaba en un atril.9 La familia del fallecido reclamó al gobierno estadounidense, generando un conflicto con los Estados Unidos que causó mucho revuelo en ese país, pero que al final se resolvió favorablemente para Guatemala, ya que ésta explicó que el ex-ministro había muerto cuando estaban intentando aprehenderlo por las siguientes razones:

    • Era contrabando de guerra y traidor a la patria, pues iba hacia El Salvador para unirse a un ejército invasor.
    • Había serias acusaciones sobre Barrundia por los crímenes que había cometido durante su gestión como Ministro de la Guerra del gobierno de Barrios.10

BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia; 1821-1921, Memorias de un siglo. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 490.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5.
  3. Ibid., p. 6.
  4. Polanco Pérez, Perla Patricia (2016)Ubico frente al héroe liberal: El Centenario de Barrios en la legitimación de la dictadura, Guatemala 1935. Guatemala: Universidad de San Carlos, Facultad de Humanidades. p. 68 y siguientes.
  5. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 508.
  6. Secretaría de Relaciones exteriores, Report of the secretary of foreing relations, p. 7.
  7. Ibid., pp. 23-26.
  8. Ibid., p. 27.
  9. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 494.
  10. Secretaría de Relaciones exteriores, Report of the secretary of foreing relations, p. 36.