20 de septiembre de 1783: nace Dolores Bedoya, esposa del doctor Pedro Molina Mazariegos, gestor de la Independencia de Centroamérica y líder del partido liberal que se formó tras la misma

Celebración de los criollos luego de la declaración de la Independencia de 1821.  Doña Dolores Bedoya lucía seguramente como una de las damas en el cuadro de Fernando Beltranena que se conserva en el Museo Nacional de Historia.

De todos los guatemaltecos es conocido que la señora Dolores Bedoya de Molina organizó una celebración en las afueras del Palacio de los Capitanes Generales de la Nueva Guatemala de la Asunción, en lo que hoy en día es la Plaza de la Constitución.  Sin embargo, después de eso ya no se le mencione más en los libros de historia.  ¿Qué ocurrió con ella?  Y, ¿por qué fué tan importante su participación durante la Independencia?

María Dolores Bedoya nació en la recién fundada Nueva Guatemala de la Asunción el 20 de septiembre de 1783, y era hija de Pedro Bedoya y de Manuela Antonia González.   En esa época la ciudad apenas se estaba edificando y eran muy pocos los edificios y los servicios públicos disponibles por lo que eran frecuentes las epidemias.  A pesar de ello, la señorita Bedoya alcanzó la edad adulta y el 9 de febrero de 1804 se casó por poder con el doctor Pedro Molina, destacado médico guatemalteco que por ese entonces residía en Nicaragua.

Tras la boda, partió para Granada, en donde tuvo a sus primeros cuatro de los ocho hijos que tuvo en total.  Regresaron a Guatemala en 1814, y tienen sus otros cuatro hijos.  En esa época ya se había producido el golpe de estado que derrocó al rey absolutista en España y convocó a las Cortes de Cádiz para promulgar una constitución más republicana, la cual quedó truncada cuando el rey Fernando VII regresó al poder.  Fue en esta década que se empezaron a dar los movimientos independentistas en las colonias americanas y en la Capitanía General de Guatemala, fue cuando se formaron dos grandes grupos entre los criollos:  los conservadores y los liberales.

Los criollos conservadores eran los miembros de la familia Aycinena, la cual tenía lazos muy estrechos con las autoridades españolas al punto que muchos de ellos ocupaban cargos de importancia militar, económica, religiosa y política, además de que el patriarca de la familia, Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, había sido nombrado Marqués de Aycinena, siendo uno de los primeros y últimos poseedores de títulos nobiliarios en el Reino de Guatemala.  Entre los otros miembros estaba José Alejandro de Aycinena quien fue militar y rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo; entre sus acciones militares estuvo pacificar las regiones que luchaban por la independencia.  Y también estuvo Juan José de Aycinena, quien también fue rector de la Universidad, pero fue además eclesiástico llegando a ser obispo in partibus de Trajanópolis.

Por su parte, los criollos liberales eran el resto de descendientes de conquistadores, quienes no tenían los mismos privilegios que los de la familia Aycinena y consideraban que habían sido relegados a un segundo plano.  Era en este grupo en donde el doctor Pedro Molina fue uno de los principales líderes, al punto que cuando se hicieron del poder en 1829, fue nombrado rector de la Academia de Ciencias y Estudios, que fue fundada en lugar de la Universidad de San Carlos, ya que los liberales ya no querían enseñar educación religiosa.

Conociendo entonces como estaba la situación de los criollos centroamericanos en 1821, se entiende major el papel que tuvo la señora Bedoya de Molina, y el por qué dicho papel ha sido documentado por los historiadores guatemaltecos:  ella era esposa del principal líder del partido liberal y la historia fue relatada por Alejandro Marure, Lorenzo Montúfar, Ramón Rosa y Ramón Salazar, todos ellos liberales.  (El lector podrá decir que autores conservadores como José Milla, Agustín Gómez Carrillo y Antonio Bátres Jauregui también fueron historiadores de renombre, pero todos ellos escribieron sus obras por encargo de las autoridades liberales de su época y sufrieron la censura correspondiente).  Le solicitaron que enardeciera los ánimos de los presents en la Plaza mayor aquel 15 de septiembre de 1821, para que los que estaban en la reunión dentro del Palacio de los Capitanes sintieran presión popular, y lo logró a la perfección.

En el Acta de Independencia se describe el rol de la señora Bedoya de Molina, ya que dice textualmente así: “reunidos en uno de los salones de este palacio la misma diputación provincial, el ilustrísimo señor arzobispo, los señores individuos que diputasen la excelentísima audiencia territorial, y el venerable señor dean y cabildo eclesiástico, el consulado y el muy ilustre colegio de abogados, los prelados regulares, jefes y funcionarios públicos: congregados todos en el mismo salón, leídos los oficios expresados, discutido y meditado detenidamente el asunto, y oído el clamor de Viva la Independencia que repetía de continuo el pueblo que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio, se acordó…”

Es decir, sabiendo que las autoridades españolas y los criollos conservadores no eran partidarios de la Independencia, enardeció los ánimos de los presents para que las autoridades se decidieran de una buena vez.

Irónicamente, a pesar de estar casada con uno de los mejores y escasos medicos de su época, su salud no era muy buena y durante sus últimos diez años padeció de una grave enfermedad, muriendo en la ciudad de Guatemala el 9 de julio de 1853 a los 70 años de edad.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

 

 

13 de septiembre de 1831: el gobierno de la República Federal de Centro América establece una férrea política restringiendo la libre locomoción de criollos y mestizos

El Puerto de San José en 1860. Era la única salida del territorio guatemalteco hacia el Litoral Pacífico, pero los barcos atracaban muy esporádicamente.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la expulsion de los miembros del partido conservador del territorio centroamericano, la República Federal de Centroamérica estableció una rígida política para verificar que todos los extranjeros que llegaran al Estado se reportaran a las autoridades de gobierno.

Las medidas exigían que todos los visitantes extranjeros se reportaran a la autoridad edil o gubernamental más próxima, so pena de cárcel.  Tambien se exigía que los jefes ediles notificaran a su inmediato superior de la llegada de cualquier extranjero y que todos los viajeros tuvieran un pasaporte para viajar entre Estados de la República Federal, y entre departamentos de cada Estado, ya que, según decía la ley, “nadie puede transitar libremente”.

Ahora bien, el mismo decreto hace la salvedad de que los comerciantes y los indígenas estaban exentos al requisite del pasaporte, lo que evidencia la intención de no permitir que los criollos conservadores retornaran a la región.

Además de las autoridades ediles, el decreto hace énfasis en que todos los centinelas y dueños de pensiones estaban obligados a hacer cumplir la ley y que debían notificar a las autoridades la presencia de cualquier visitante.

Con semejantes leyes, los conservadores no se atrevieron a retornar al territorio centroamericano, y esperaron pacientemente la oportunidad para hacerlo.  Esta se present cuando se declaró una epidemia de cólera en 1837 y los campesinos se alzaron contra el gobierno liberal del doctor Mariano Galvez enarbolando la bandera de la religion católica.

BIBLIOGRAFIA:

24 de julio de 1820: el doctor Pedro Molina funda “El Editor Constitucional”, primera publicación privada en la Capitanía General de Guatemala

Retrato de Molina Mazariegos tomado de Wikimedia Commons.

Muchos conocen al doctor Pedro Molina como uno de los promotores de la Independencia de Centroamérica, ya que con su periódico “El Editor Constitucional” se dedicó a abogar por la separación de la región de la corona española.  También, son muchos los que saben que su esposa, Dolores Bedoya de Molina, estuvo motivando a las personas que acudieron a la Plaza de Armas el 15 de septiembre de 1821 para que apoyaran la declaración de la Independencia.

Pero, ¿quién fue en realidad el doctor Pedro Molina Mazariegos?  Primero que todo, fue uno de los muy escasos médicos que se graduó de la Escuela de Medicina de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo. Además de ser galeno, fue catedrático de la Universidad, y como tal fue fue consultado sobre las llagas de estigmata que se decía aparecían a la monja María Teresa Aycinena hacia finales de la época colonial.  Cabe destacar que Molina pertenecía al grupo criollo que consideraba que la familia Aycinena tenía demasiados privilegios por sus estrechas relaciones con la corona española y quizá esa rivalidad haya influido en el dictamen desfavorable que elaboró sobre la mencionada estigmata.

Viendo que la situación de la Capitanía General era precaria y que el gobernante era débil y timorato, Molina inició la publicación de su periódico a favor de la Independencia.  Su ideal era que ya no era posible continuar con las estructuras coloniales y había que establecer un sistema político más progresista, entendiendo por ello, independiente no solamente de la corona, sino que también de las órdenes religiosas, que hasta ese momento conservaban aún un buen porcentaje del poder prácticamente absoluto del que habían gozado hasta 1767.  Puede decirse que Molina fue el ideólogo de los criollos anticlericales que posteriormente se aglutinaron en el Partido Liberal, opuesto al Conservador.

Tras la Independencia, Molina fue un personaje influyente en la política de la región. llegando incluso a ser Jefe del Estado de Guatemala luego de que Francisco Morazán invadiera a Guatemala en 1829 y expulsara a todos los miembros de la Familia Aycinena y de las órdenes regulares de la Iglesia Católica de todo el territorio centroamericano.    Ya cuando el doctor Mariano Gálvez fue Jefe de Estado de Guatemala, Molina fue nombrado como rector de la Academia de Ciencias y Estudios, que fue la institución laica que fue creada por los liberales en sustitución de la desaparecida Real y Pontificia Universidad.  Desafortunadamente, debido a las convulsa situación que se vivía en Guatemala, no se pudo apoyar a la Academia de Ciencias y ésta fue cerrada poco después de que los conservadores retomaron el poder en el país y restablecieran la Pontificia Universidad, solo que ahora únicamente para el Estado de Guatemala.

La figura de Molina siguió siendo muy relevante incluso cuando ya era de edad avanzada.  Cuando los conservadores recuperaron el poder del Estado de Guatemala en 1838, todos los liberales huyeron a El Salvador o hacia el Occidente de Guatemala para formar el Estado de Los Altos y así formar dos frentes para expulsar a los conservadores de Guatemala.  Por su edad, Molina no abandonó el país, pero sí colaboró arduamente con la causa liberal.  Luego de que el general Rafael Carrera derrotara a Los Altos y los reincorporara a Guatemala por la fuerza, el todavía presidente federal Francisco Morazn decidió invadir una vez más a Guatemala para acabar con Carrera y los conservadores, pero fue derrotado de forma aplastante y tuvo que huir del país.  Fue un hijo de Molina quien ayudó a Morazán a huir de la Ciudad de Guatemala, en donde dejó a sus soldados abandonados a su suerte.

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23 de julio de 1823: la Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas de Centro América sustituye los términos de Audiencia y Ayuntamiento por los de Cortes Territoriales y Municipalidades, respectivamente

Mapa de Centroamérica en 1823.  Tomado de “A statistical and commercial history of the Kingdom of Guatemala 

En julio de 1823, tras separarse de México por el colapso del efímero imperio de Agustín de Iturbide, las autoridades de la región empezaron a distanciarse de las costumbres españolas  Primero, especificaron que “las Provincias Unidas del Centro de América eran libres e independientes de España, de México y de cualquier otra potencial de Antiguo y del Nuevo Mundo, y que no eran ni debían ser propiedad de familia alguna“.  Y luego, el 23 de julio, eliminaron los tratamientos de “alteza”, “majestad”, “excelencia” y “señoría” para los funcionarios públicos y de “eminencia” para los prelados.  Ese mismo día se cambió el nombre de “Audiencia” por el de “Corte territorial” y el de “Ayuntamiento” por el de “municipalidad”.

¿A qué correspondían esos cambios?  Eran un afán por manifestar su oposición al status quo, y en particular a las familias criollas más poderosas y que se habían aglutinado en el Partido Conservador.  Debe recordarse que la “Audiencia” no solamente era una corte sino que era el símbolo del poder peninsular en la colonia, mientras que el “Ayuntamiento” era el símbolo del poder criollo que se anteponía a los españoles.

Estos cambios fueron principalmente comésticos y como las tensiones entre los grupos criollos se fueron tensando hasta terminar en la Guerra Civil Centroamericana unos años más tarde, se produjo el rompimiento de Centroamérica en cinco pequeñas y débiles naciones que no solamente no son ni independientes ni soberanas, sino que están regidas por un puñado de familias que rigen sus destinos.

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10 de julio de 1796: nace la poetisa, periodista e influyente política María Josefa Garcia Granados y Zavala en Cádiz, España

 

Grabado del siglo XIX que representaría a María Josefa García Granados. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

María María Josefa García Granados y Zavala, conocida como “Pepa” o “Pepita” por sus amigos, fue una literata, periodista y poetisa guatemalteca, de origen español, considerada como una de las mayores exponentes intelectuales de la época en que se independizó Guatemala. Puede decirse que fue una feminista adelantada a su tiempo ya que con su carácter fuerte y dominante se impuso en la sociedad guatemalteca de la época. Era hermana del general Miguel García Granados y de Adelaida García Granados, quien fue tutora de Petrona Álvarez, esposa del general Rafael Carrera, presidente conservador vitalicio de Guatemala.   (Por sus fuertes nexos con el gobierno conservador de Rafael Carrera, su trabajo fue dejado en el olvido, a pesar de que hermano Miguel García Granados fue el líder de la revolución liberal de 1871 muchos años después de la muerte de “Pepita“.)

La familia García Granados decidió radicarse en la Capitanía General de Guatemala tras la invasión napoleónica a la Península Ibérica a principios del siglo XIX.  Y por ello Pepita vivió en la region durante la turbulenta época de la Independencia y de la Guerra Civil de Centroamérica que estalló poco después.  Se casó con Ramón Saborío de la Villa, con quien estuvo casada hasta la muerte y de quien tuvo seis hijos.  Como data curioso, su hermano Miguel también  fue su yerno, pues era la costumbre entre las familias pudientes de la época los matrimonios endogámicos y éste se casó con Cristina, hija de María Josefa. (De esta forma, Pepita era abuela y tía al mismo tiempo de María García Granados y Saborío, la famosa “Niña de Guatemala“).

Durante la Guerra Civil Centroamericana, la familia García Granados corrió la misma suerte que los miembros del Clan Aycinena: le fue confiscada la tercera parte de todos sus bienes.  Fue en este momento en que empezó a escribir poemas de sátira sangrienta con los que atacaba a los jefes liberals, a sus esposas y familias; por eso fue perseguida y tuvo que huir a Chiapas a refugiarse junto con su hermano Miguel en Ciudad Real.  (Para entonces, Chiapas ya se había desligado de la República Federal de Centro América y se había anexado a México.)

En su época las mujeres eran relegadas a las labores de su hogar, pero “Pepita” no se adaptó a este molde en lo absoluto.  Utilizando el seudónimo “Juan de las Viñas” fundó dos periódicos y varios boletines en los que daba muestra de su gran ingenio crítico y satírico. Además participaba de las tertulias de las principales figuras políticas del país, sin importar el partido al que pertenecían: así pues, frecuentaba la residencia tanto de Mariano Rivera y Paz como la del general Rafael Carrera.  Fue también una gran amiga del poeta José Batres Montúfar.

 

 

 

En cuanto a su poesía, ésta no era del género lírico, tan común entre las poetisas de su época.  Lejos de ello, son poemas llenos de ingenio, buen humor y crítica hacia Francisco Morazán y la horda de liberales que invadieron Guatemala y expulsaron a los aristócratas y a las hasta entonces poderosas órdenes religiosas.  El resultado fue, entonces, una poesía que retrata sin evasiones, ni romanticismos, los hechos de la élite cultural y política de su época.

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13 de junio de 1830: la Asamblea Legislativa de Guatemala, controlada por los criollos liberales, declara traidor a la patria al arzobispo Ramón Casaus y Torres y lo expulsa del territorio

Tras el triunfo de Francisco Morazán contra Mariano de Aycinena y Manuel José Arce en 1829, los criollos liberales dispusieron de la antigua capital de la Capitanía General de Guatemala a su sabor y antojo.  Morazán expulsó a la familia Aycinena y a los miembros de las órdenes regulares de todo el territorio centroamericano y sus aliados liberales saquearon cuanto pudieron de las casas y monasterios de los expulsados.  Además, las enormes haciendas de los religiosos fueron entregadas a los socios ingleses del caudillo liberal.  En cuanto al clero secular, dirigido por el arzobispo Casaus y Torres, éste fue marginado por la eliminación del diezmo obligatorio y la expulsión del arzobispo el 13 de junio de 1830.

En ese entonces, como ahora en el siglo XXI, los criollos abrazaban causas idealistas para esconder sus verdaderos fines.  Por su lado, los criollos liberales decían que defendían el progreso y las ideas avanzadas del siglo XIX contra el oscurantismo católico colonial, mientras que los criollos conservadores decían defender la verdadera religión y las buenas costumbres.  En realidad, ambos perseguían el poder político y económico, y cuando lo perdían, luchaban sin cesar por recuperarlo.  Así fue como el país se vio envuelto en una guerra civil hasta 1851.

Volviendo a Casaus y Torres, cuando el campesinado católico al mando de Rafael Carrera recuperó el poder para los conservadores en 1839, la Asamblea Constituyente declaró nula e inconsistente la expulsión del arzobispo, y lo reconoció de nuevo.  La Catedral, que había estado cerrada desde la partida del prelado en 1830, volvió a abrir sus puertas en espera del pastor.  Pero éste nunca regresó, de hecho, tras dos años de que el gobierno le estuvo rogando que dejara La Habana y regresa a Guatemala, se decidió que lo mejor era dirigirse al Vaticano directamente.

Finalmente, en 1843 fue reconocido como arzobispo metropolitano de Guatemala el presbítero Francisco de Paulo García y Peláez, quien sería un de los baluartes del gobierno conservador del capitán general Rafael Carrera.

BIBLIOGRAFIA:

11 de mayo de 1827: el jefe del Estado de Guatemala, el líder conservador Mariano de Aycinena, manda a fusilar al mercenario francés José Pierzon quien se había aliado a los liberales y alzado en armas

 

Cementerio San Juan de Dios, ubicado junto al hospital del mismo nombre en la Nueva Guatemala de la Asunción.  Allí fue sepultado Pierzon tras su fusilamiento en 1827.  La mayoría de las tumbas de este cementerio fueron trasladadas al entonce Nuevo Cementerio General en la década de 1880. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada en 1875. .

 

José Pierzon era un ciudadano francés que llegó a Centroamérica en busca de aventuras y fortuna en 1825, huyendo del despotismo del reinado de Luis XVIII y su primer ministro Richelieu.  Al llegar, se puso a las órdenes del gobierno Federal de Centroamérica, entonces a cargo del presidente Arce, quien lo nombró teniente coronel.

Arce envió al recién nombrado teniente coronel a vigilar la frontera de Soconusco y Chiapas (que ya para entonces había abandonado a Centroamérica y se había unido a México), situación que aprovechó Pierzon para buscar fortuna con los mexicanos.  Al enterarse de esto, el presidente federal envió al coronel Manuel Montúfar a sustituir a Pierzon, quien se resistió a entregar su puesto.

Pero, para variar, las constantes pugnas entre los criollos liberales y conservadores marcarían el rumbo de la historia:  las autoridades federales, apoyadas por la familia Aycinena entraron en conflicto con las autoridades del Estado guatemalteco, dirigido por liberales.  Las autoridades del estado saliendo de la Nueva Guatemala de la Asunción y se fueron a San Martín Jilotepeque, a donde llegó Pierzon y se puso a las órdenes de los liberales; ya a las órdenes de sus nuevos jefes fue a Chimaltenango, a la Antigua Guatemala y a Quetzaltenango en donde enardeció los ánimos y reclutó a doscientos hombres dispuestos a derrocar a los aristócratas de la ciudad.

Las autoridades federales encarcelaron al jefe de Estado liberal Juan Barrundia, mientras que el vicejefe de Estado, el doctor Cirilo Flores fue linchado en Quetzaltenango por un conflictu con los  frailes franciscanos (férreos aliados de los conservadores).  Tras ese asesinato, Pierzon se enfrentó a las fuerzas federales conservadoras en Salcajá y en Malacatán, en donde su escasa preparación militar resultó en sendas derrotas.

Llegó entonces Mariano de Aycinena al poder del estado en Guatemala y emitió duros decretos que le permitían, entre otras cosas, ordenar el fusilamiento de cualquier instigador de rebelión y por ellos empezaron a perseguir a Pierzon, quien salió huyendo a Chiapas.   Pero los mexicanos lo devolvieron a Guatemala tras varias gestiones diplomáticas, y cuando Pierzon huyó de sus captores, le avisaron a las autoridades guatemaltecas del camino que seguía el prófugo.

Pierzon fue capturado y enviado engrilletado y encadenado a la Nueva Guatemala de la Asunción, a donde llegó el 10 de mayo de 1827.  Fue juzgado sumariamente y el jefe de Estado, decretó su fusilamiento inmediato.

Pierzon fue fusiliado el 11 de mayo, frente a los muros del hospital San Juan de Dios, luego de desfilar desde la Plaza de Armas y fumaba un habano.  No permitió que le vendaran los ojos y él mismo ordenó fuego en su contra.

La Guerra Civil Centroamericana y la caída de los aristócratas guatemaltecos, apenas empezaba.

BIBLIOGRAFIA: