8 de diciembre de 1844: Rivera Paz renuncia a la presidencia del Estado

El Jefe de Estado Mariano Rivera Paz presente su renuncia irrevocable por la presión del capitán general Rafael Carrera

8diciembre1844
La entrada a Río Dulce en la época en que Mariano Rivera Paz era el Jefe de Estado de Guatemala, según un dibujo del arquitecto británico Frederick Catherwood. En el recuadro: el Jefe de Estado Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Mariano Rivera Paz tuvo que hacerse cargo de la Jefatura de Estado de Guatemala en los momentos más críticos de la existencia del mismo:  después del derrocamiento del Dr. Mariano Gálvez por las guerrillas católico-campesinas del oriente guatemalteco dirigidas por el general mestizo Rafael Carrera.1  Pero gracias a su habilidad, logró mantenerse en el poder mediando entre el férreo carácter del líder campesino y los fuertes intereses económicos de los criollos conservadores que habían retornado al país tras la caída de los liberales. Y, por si fuera poco, tuvo que lidiar también con la injerencia de los intereses británicos en el país.

A pesar del corto tiempo que estuvo en el poder, Rivera Paz afrontó varias crisis graves, entre las que destacan:

  1. La separación de Estado de Los Altos en 1838.2
  2. La destitución forzada del cargo a manos del presidente federal Francisco Morazán en 1839 en favor de Carlos Salazar.
  3. El golpe de estado de Rafael Carrera el 13 de abril de 1839 contra Salazar que lo restituyó en el poder.3
  4. La sangrienta recuperación del Estado de los Altos en 1840.4
  5. La invasión del presidente de El Salvador, Francisco Morazán en marzo de 1840 para vengar a Los Altos, y su posterior derrota a manos de Rafael Carrera en la Ciudad de Guatemala.5

A finales de 1841, aduciendo que estaba enfermo, Rivera Paz solicitó un permiso de dos meses para ausentarse de sus funciones como gobernante, y se fue a descansar a Escuintla, a donde le llegó la notificación de que el 14 de febrero de 1842 tenía que presentarse nuevamente a su despacho.  Rivera Paz dijo que todavía no se había repuesto y le pidió a la Asamblea que le “quitara esa obligación de sus espaldas“, a lo que los diputadores respondieron afirmativamente.  De esta forma, Rivera Paz dejó la Jefatura del Estado el 25 de febrero de 1842, siendo sustituido por José Venancio López, un liberal moderado.6,7

Tras el cambio de gobierno, todo estuvo tranquilo en Guatemala hasta que Francisco Morazán regresó a la región en abril de 1842.  Inicialmente quiso entrar a El Salvador, pero al darse cuenta de que sus fuerzas eran considerablemente inferiores a las de sus rivales, optó por irse a Costa Rica.  Sin embargo, cuando se supo que Morazán iba a entrar en  El Salvador, el general Rafael Carrera pidió autorización para un préstamo de $40,000 para el ejército y $3,000 para marchar en ayuda de El Salvador.  Poco después, el presidente López presentó su renuncia el 13 de mayo y Rivera Paz fue nombrado nuevamente como gobernante luego de que Carrera no la aceptara.7

Desde un principio estuvo claro que Rivera Paz era un subordinado del general Carrera y un aliado de los criollos conservadores, ya que con su llegada al poder, la familia Aycinena empezó a publicar nuevamente la “Gaceta Oficial“, que habían dejado de publicar desde que López asumió la jefatura de Estado.  Y con el nombramiento de Juan José de Aycinena como Ministro de Justicia y Asuntos Eclesiásticos, el cónsul británico Frederick Chatfield (quien retornó a Centroamérica el 18 de mayo) retomó su influencia en los círculos de gobierno guatemaltecos.8

Aprovechando este desorden administrativo en Guatemala, México se apropió de Soconusco, luego de que el alcalde de Tapachula le pidiera ayuda, a lo que el gobierno de Rivera Paz solamente pudo presentar un débil reclamo.9 Carrera también hizo alarde de que iba a usar las armas en esta situación, pero en realidad estaba más preocupado con que los conservadores y eclesiásticos influyeran en el gobierno y sabiendo que éstos desconfiaban de él, decidió sacarlos del gobierno y hacerse definitivamente con el poder con toda la apariencia de legalidad.10

Así pues, mediante un ardid, Carrera consiguió que Juan José de Aycinena renunciara a su cargo  en marzo de 1844.  El 26 de abril, Rivera Paz formó un nuevo gabinete, conformado por moderados, y con este nuevo gobierno se mudó el 2 de mayo a unas elegantes oficinas que habían sido remodeladas en el Palacio Colonial, después de haber estado sesionando en el edificio que estaba en la esquina opuesta a la Iglesia de Santa Rosa en la Ciudad de Guatemala.  Pero luego de un intento de invasión del presidente salvadoreño Francisco Malespín en represalia a una fallida invasión de Manuel José Arce apoyda por Carrera, y del subsiguiente convenio de paz firmado en la hacienda de Quesada el 5 de agosto de 1844, el gobierno guatemalteco se quedó sin dinero para pagar a la tropa, la cual provocó una revuelta para exigir su pago.  Aunque Rafael Carrera en persona disolvió la revuelta e hizo ejecutar a los seis cabecillas, esto aceleró la caída del Jefe de Estado Rivera Paz para quien se hizo cada vez más difícil poder gobernar debido a las exigencias del general Carrera. Finalmente, el 8 de diciembre Rivera Paz declaró que el país necesitaba un cambio de administración y presentó su renuncia irrevocable.10

De inmediato se reunió inmediatamente un Consejo Constituyente, que escogió como su presidente al liberal José Venancio López, mediante el siguiente decreto:

Nosotros, los representantes de los pueblos del Estado de Guatemala en Centro América, reunidos en bastante número a consecuencia de la convocatoria mandada hacer por el decreto de 14 de marzo del presente año; después de haber examinado nuestros respectivos poderes y habiéndolos hallado conformes declaramos:

El consejo constituyente del Estado de Guatemala, libre y soberano, está solemnemente instalado.

Comuníquese al supremo gobierno para su publicación.

Guatemala, en el salón de sus sesiones a ocho de diciembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro.

      • José Venancio López, presidente
      • Rafael de Arias y Lavairu
      • Manuel Gálvez
      • Ignacio María Ponciano
      • Rodrigo Arrazola
      • Feliz Juárez
      • Plácido Flores, secretario.
      • M.J. Arango, secretario.11

Este Consejo supuestamente constituyente solamente sirvió para elegir a Carrera para suceder a Rivera Paz, el 11 de diciembre de 1844.  De esta forma, con toda la apariencia de legalidad, Carrera consumó su segundo golpe de estado, y se hizo finalmente con el poder el 14 de diciembre de ese año.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  2. Hernández de León, Federico (17 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 17 de marzo de 1837: Suchitepéquez y Los Altos. Guatemla: Nuestro Diario.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 137.
  6. Hernández de León, Federico (26 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 26 de febrero de 1842, Asume la presidentcia del Estado el Regente de la Corte Suprema”. Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Woodard, Rafael Carrera en the Emergence of the Republic of Guatemala, p. 147.
  8. Ibid., pp. 149-150.
  9. Solís Castañeda, Sara (2013). La cuestión limítrofe-territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice. Guatemala: Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.
  10. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía nacional.
  11. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.

17 de noviembre de 1842: Guatemala se queja ante México por el Soconusco

Guatemala se queja de la decisión de México de apropiarse militarmente de la región del Soconusco

17noviembre1842
Mapa de México en 1847, mostrando la enorme extensión de ese país norteamericano antes de perder sus territorios por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848. En la frontera sur, se aprecia que Soconusco todavía aparecía en Guatemala, pese a la anexión de 1842, ya que el territorio era reclamado por Guatemala. En el recuadro: el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, que anexó Sonocusco en 1842 y perdió California, Colorado, Nuevo México, Arizona y Texas en 1848. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Aunque Anastasio Bustamante y Oseguera, presidente de México de 1839 a 1841, era partidario de anexar al Soconusco a su país, no pudo realizarlo porque durante su corta presidencia tuvo que enfrentar la Guerra de los Pasteles, el Pronunciamiento Federal del 15 de julio de 1840, la rebelión federalista del Plan de Tacubaya el 28 de septiembre de 1841 y su propio derrocamiento el 11 de octubre de 1841 por el movimiento del Plan de Huejotzingo.1

Por ello, cuando el alcalde de Tapachula pidió la anexión a México debido al abandono en que se encontraba su región el 11 de septiembre de 1842, el nuevo presidente mexicano Antonio López de Santa Anna zanjó la cuestión mediante una invasión militar, motivando las protestas de Guatemala.2

La primera protesta formal ante esta situación fue la del 12 de septiembre de 1842, dirigida por el Ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco a su homólogo mexicano en la que abundaban datos geográficos, históricos y económicos, que demostraban los derechos de Guatemala y se reiteraba el calificativo de ocupación por la fuerza y terminaba exigiendo al gobierno de México la evacuación de las tropas destacadas en Soconusco, tras advertir que la agresión perpetrada podría ser justificadamente repelida con el uso de la fuerza.2 Pero no se declaró la guerra y tampoco se rompieron las relaciones diplomáticas sencillamente porque en ese momento Guatemala no tenía la capacidad logística para emprender una guerra, ya que estaba prácticamente en la ruina tras la revolución católico-campesina de Rafael Carrera en 1837-38,3 la secesión y posterior guerra contra el Estado de Los Altos (al que pertenecía el Soconusco) entre 1838 y 18404, y la guerra entre Guatemala y las fuerzas invasoras de Francisco Morazán en 1840.5

El 17 de noviembre de 1842 Guatemala hizo llegar a todos los países con los que se tenían establecidas relaciones diplomáticas otra protesta en la que denunciaba la ocupación militar y el decreto de anexión emitido por el Presidente mexicano López de Santa Anna y en la que reafirmaba la vigencia de los derechos guatemaltecos sobre Chiapas y Soconusco. Como la anterior, aquella protesta se quedó en nada debido a la debilidad del estado guatemalteco.2

Guatemala siguió en una situación de anarquía por los siguientes 10 años, y no logró consolidarse sino hasta que el general Rafael Carrera venció a los criollos liberales centroamericanos que intentaban hacerse con el poder del Estado el 2 de febrero de 1851 en la batalla de la Arada.6 Durante todo ese tiempo, como es natural, Guatemala no estaba en capacidad de reclamar a México sus derechos sobre el Soconusco, ya que ella misma estaba en peligro de perder su soberanía como Estado. De esta cuenta, si bien el asunto era el de dos países enfrascados en una relación asimétrica donde el más fuerte se impone sobre el más débil, también se logró “el triunfo del hecho consumado sobre el derecho inadecuadamente defendido“.2

A pesar de esa difícil situación, sí se mantuvieron hasta bien avanzado el siglo y en suficiente vigencia, los derechos que Guatemala defendía. Pero, cuando el presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios se hizo cargo del asunto7, los acontecimientos se precipitaron y culminaron con la firma del desastrozo Tratado de Límites Herrera-Mariscal entre Guatemala y México de 18828, por el que Guatemala renunció para siempre al reclamo sobre el Soconusco, debido a la incapacidad diplomática del presidente guatemalteco y la de los miembros de su cuerpo diplomático.9 De acuerdo al ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión de Límites, “en todo con lo que la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente.”10

Es importante destacar que debido a la ineptitud de los militares y dirigentes de México, en la guerra contra los entonces débiles Estados Unidos, el poderoso estado mexicano terminó perdiendo enormes territorios en su frontera norte por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Vigil, J.M., México a través de los siglos, la Reforma, Tomo V, Ed. Cumbre, México D.F., 1958.
  2. Solís Castañeda, Sara (2013). La cuestión limítrofe-territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice. Guatemala: Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.
  3. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Hernández de León, Federico (13 de marzo de 1926)  “El Capítulo de las Efemérides. 13 de marzo de 1840: Sale Morazán de El Salvador sobre Guatemala”. Guatemla: Nuestro Diario.
  6. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  7. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-432.
  8. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  10. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional.

10 de noviembre de 1844: nace Ricardo Casanova y Estrada

Nace en la ciudad de Guatemala el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien sería arzobispo de Guatemala de 1886 a hasta su muerte en 1913.

10noviembre1844
Catedral de la Ciudad de Guatemala en 1890. En el recuadro: el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en 1897, cuando regresó de su destierro en Costa Rica. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los arzobispos guatemaltecos que luchó por su archidiócesis a pesar de haber sido expulsado del país por el gobierno liberal del general presidente Manuel Lisandro Barillas en 1887 fue el licenciado Ricardo Casanova y Estrada.

Casanova y Estrada nació el 10 de noviembre de 1844 en la Ciudad de Guatemala y era descendiente de una acomodada familia española originaria de Aragón.  Cursó sus primeros estudios en el colegio privado de Juan de Urrutia y Alejandro Urrué, y al recibirse en 1857, ingresó a estudiar filosofía en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos de Borromeo.  Al mismo tiempo, estudió Matemáticas, contabilidad, retórica y lengua italiana con el progresor particular José Antonio Salazar. Gracias a su avanzada educación obtuvo el título de Bachiller en Filosofía rápidamente, recibiendo el título de manos del rector de la Universidad, el Dr. Juan José de Ayciena, obispo titular de Trajanópolis, el 16 de junio de 1860.1

En 1861 ingresó a la Escuela de Derecho de la Universidad, en donde recibió clases con el Dr. Angel María Arroyo (quien luego sería uno de los principales líderes del partido liberal) y se recibió el 18 de agosto de 1864.  Luego, estudió Derecho Teórico Práctico en donde recibió clases de Derecho Internacional con el escritor e historiador José Milla y Vidaurre.  Finalmente, hizo su pasantía de abogado en el Tribunal del Consulado de Comercio, luego en el Juzgado Mercantil que reemplazó al del Consulado y finalmente reemplazó al licenciado Manuel Ubico en el Tribunal Supremo de Justicia.2

También asistió a clases particulares de literatura con José Milla y a un curso de Medicina Legal en la Universidad en 1866 y 1867, impartido por el Dr. Máximo Soto.  Allí tuvo compañeros a los futuros influyentes políticos hondureños Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, y entre los asistentes estuvo el presidente de la República, mariscal Vicente Cerna y Cerna.  También estudió francés e inglés, así como música, formando parte de la Sociedad Filarmónica de Aficionados. Finalmente, recibió su título de Licenciado el 2 de julio de 1868, y fue incorporado en el Colegio de Abogados.3

A partir de ese momento tuvo importantes cargos públicos: fue prosecretario de la Sociedad Económica, secretario de una Comisión de Inmigración, síndico de la Municipalidad, segundo secretario de la Junta Directiva de la Hermand de Misericordia, síndico de la Junta de Gobierno del Consulado de Comercio, y secretario del Consejo de Estado.3

En marzo de 1871 realizó un viaje por Europa y América, visitando Inglaterra, Francia, España, Suiza y Bélgica, y también las ciudad de Nueva York y San Francisco en los Estados Unidos.  Mientras se encontraba de viaje se produjo la Revolución Liberal que derrocó a Cerna el 30 de junio de 1871, pero al regresar, sus méritos profesionales le permitieron ser nombrado para trabajar en un proyecto para una Ley Hipotecaria.

En 1873, siendo síndico de la municipalidad fue electo como proesor de la cátedra de Literatura Española y Derecho Internacional, en sustitución del profesor titular, José Milla y Vidaurre, quien estaba en un autoimpuesto exilio. Y fue en 1874 cuando se produjo el incidente que lo decidió a abrazar los hábitos.4

Uno de los vecinos de la ciudad, Elegio Baca, solicitó del municipio cierta cantidad de agua potable, pidiendo que se tomara de la que disfrutaba la casa de la extinguida comunidad del Oratorio de San Felipe Neri, que había sido expulsada del país el 27 de mayo de 1872.  Casanova tuvo a su cargo el expediente y dictaminó que “la paja de agua podía adjudicarse, a no ser que vuelvan los religiosos alguna vez a entrar en posesión de su predio, en el cual caso a ellos debe devolvérseles el usufructo de dicha paja de agua“.  Debido a esta cláusula, Casanova fue denunciado ante el general presidente, J. Rufino Barrios, quien en uno de sus acostumbrados arrebatos de ira, lo hizo llamar para insultarlo y abofetearlo, y luego mandó que le pusieran un bonete y una sotana para exhibirlo ante los pobladores de la ciudad y luego que lo llevaran a una celda del Oratorio, en donde lo dejaron por ocho días, obligándolo a no quitarse el hábito so pena de ser apaleado.4 Cuando Barrios consideró que estaba lo suficientemente castigado, y tras insultarlo nuevamente y exigirle que se volviera liberal, le permitió quitarse la sotana.5

Casanova, sumamente irritado por los insultos y vejámenes, dejó de practicar el derecho, renunció a todos sus cargos públicos y decidió tomar los hábitos, siendo ordenado presbítero por el obispo de Chiapas el 21 de septiembre de 1875, ya que el arzobispo de Guatemala, Bernando de Aycinena, había sido expulsado en 1871.  Impartió su primera misa el 27 de febrero de 1876 en la Iglesia Catedral y, al igual que ocurrió con su carrera de abogado, tuvo un ascenso meteórico en la carrera eclesiástica, siendo nombrado administrador interino del arzobispado por el papa Leon XIII en caso de fallecimiento del administrador Raull, quien estaba a cargo de la mitra por la expulsión del arzobispo Aycinena.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ramírez Colom, José M. (1913). Reseña biográfica del Ilustrísimo y reverendísimo señor Arzobispo de Santiago de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Guatemala: Sáchez y de Guise. p. 9.
  2. Ibid. p. 10.
  3. Ibid. p. 11.
  4. Ibid. p. 12.
  5. Ibid. p. 13.
  6. Ibid. p. 15.

1 de octubre de 1839: el ejército de Los Altos masacra a 39 indígenas

El ejército del Estado de Los Altos masacra a 39 indígenas que se negaban a pagar el impuesto individual en Santa Catarina Ixtahuacán; principio del fin del Estado de Los Altos

1octubre1839
Ruinas del poblado de Santa Catarina Ixtahuacán en el departamento de Sololá, Guatemala. En el recuadro: el capitán general Rafael Carrera, quien invadió Los Altos y lo retomó para Guatemala tras la masacre del 1 de octubre. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Un asunto que se ha dejado por un lado del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez ha sido el papel que jugó el impuesto individual que se impuso a los campesinos en su derrocamiento.  He aquí como describe el general Rafael Carrera en sus memorias aquel infortunado tributo:

Muchas causas habían preparado de antemano el disgusto de los habitantes del Estado: una de ella fue la contribución personal que se había asignado por aquel Gobierno a cada uno de los habitantes, a quienes se les señaló dos pesos por persona que pagaban anualmente.  Sufrieron este gravamen con resignación, sustituyendo le tributo antes abolido desde que se hizo la Independencia del Gobierno Español.1

Carrera era originario de la Ciudad de Guatemala, pero se mudó a Mataquescuintla, entonces parte del distrito de Santa Rosa. En 1821, con la Independencia, los indígenas de Mataquescuintla solicitaron ser exentados del tributo individual (llamado también capitación) y el año siguiente no lo pagaron.  Luego, en 1824, recharzaron nuevamente pagar el tributo a pesar de que todos los demás poblados del departamento de Chiquimula lo pagaron.  Y ya para 1834, las autoridades del departamento de Chiquimula informaron al gobierno de Gálvez que los pueblos ignoraban el pago del impuesto.2

La capitación fue solamente uno de los elementos que alteraron a la población y la llevaron a la rebelión.  Nuevamente reproducimos las memorias del general Carrera:

En seguidas jefes militares, no de muy buena conducta fueron desacreditando al Gobierno por el despotismo y arbitrariedades con que obraban, echándose la odiosidad de sus Gobernados.   Otras de las causas que contribuyeron no menos que las primeras, fue el establecimiento de [los Códigos de Livingston] en que se variaba enteramente la administración Judicial y la Religiosa, autorizando a los jueces a casar y descasar a su antojo echando por tierra de un golpe a la Religión y a sus ministros, y variando el sistema, estableciendo solamente por influencia de unos pocos a quienes parecía bueno el Código, que ellos mismos no entendían; esto causó una alarma general en todo el país, en que por naturaleza las gentes son religiosas.  Todavía sufrieron tal providencia; pero en seguidas la cosa subió de punto; sobre tanto conjunto de males, vino la epimedia del Cólera morbus, epidemia desconocida en este país, y estando todos mal prevenidos con los sucesos anteriores, a la primera orden que dio el Gobierno para despejar los pueblos, botar toda la arboleda de dentro de ellos y sus inmediaciones, y cercar las fuentes de agua de que se surtían los habitantes, subió […] la agitación general.”3

Esto provocó el estallido de la rebelión católico-campesina contra Gálvez, quien tomó podedes excepcionales en junio de 1837, y en agosto de ese mismo año suspendió definitivamente la contribución individual.  A pesar de eso, los tropas de Carrera ganaban terrirtorio en el oriente del país, y Gálvez perdió el apoyo de los criollos liberales quienes se aglutinaron en el occidente del Estado y decidieron independizarse de Guatemala, formando el Estado de Los Altos.  En diciembre de 1837, Gálvez formó un nuevo gabinete con criollos conservadores recientemente retornados del exilio, pero a finales de enero de 1838 no pudo evitar que las fuerzas campesinas de Carrera entraran en la ciudad.  Aquel fue el final del impuesto de capitación en el Estado de Guatemala, pues el 17 de marzo de 1838 el periódico oficial publicó que dicho impuesto no se podía cobrar porque pesaba sobre las clases más pobres y éstas se resistían a pagarla.2

Sin embargo, en Los Altos, las nuevas autoridades criollas establecieron nuevamente la capitación, y ésta fue la causa de su caída.  El rechazo al cobro de dicho impuesto en Santa Catarina Ixtahuacán llevó a la masacre de 39 indígenas de ese poblado el 1 de octubre de 1839, a manos de las tropas de los altos.  Pero no sólo era en Santa Catarina donde se negaban a pagar; muchos de los poblados no querían pagar el impuesto individual en parte porque no querían ser parte de Los Altos, y en parte porque se oponían a que las autoridades del nuevo estado los obligaron a construir un camino de Quetzaltenango a la costa sur en Suchitepéquez usando las tierras y la mano de obra de los indígenas de la región.2 Aquel episodio es narrado en forma muy diferente por los historiadores liberales; he aquí un ejemplo:

“Con motivo de una contribución impuesta por el Gobierno del Estado, los indios de Santa Catarina Ixtahuacán se sublevaron. Los jefes departamentales de Sololá y Totonicapán estuvieron a punto de perecer en la sublevación.  Un indio de Santa Catarina perdió un hijo en el combate de 1 de octubre, y tuvo la salvaje ocurrencia de cortar la cabeza al cadáver de su hijo y llevarla en exhibición al palacio de Gobierno, como una prueba de la tiranía y de la crueldad de[l jefe de Estado de Los Altos].4

El resultado fue que cuando el general Rafael Carrera se enteró de la masacre, decidió invadir el Estado de Los Altos con un ejército de 2000 hombres; para entonces las relaciones entre Guatemala y Los Altos estaban demasiado tirantes y el resultado no podía ser otro que llegar a la lucha armada.2

Aquella invasión no solamente sería el fin del Estado altense, sino también de la carrera política del general Francisco Morazán, quien invadió a Guatemala en marzo de 1840 para vengar la acción de Carrera, pero fue rotundamente vencido por las fuerzas guatemaltecas en la capital del Estado.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 15
  2. Pollack, Aaron (2019) La contribución directa y la capitación en Chiapas y Guatemala en las décadas republicanas. En: Anuario de Estudios Centroamericanos. 45. Costa Rica: Universidad de Costa Rica.
  3. Solís, Memorias de Carrera, 1837 a 1840. p. 16-17.
  4. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán).  Quetzaltenango: Popular. p. 100.

15 de septiembre de 1842: fusilamiento de Morazán

Fusilan al ex-presidente de la República Federal de Centroamérica, el general liberal Francisco Morazán, en San José, Costa Rica

15septiembre1842
Fusilamiento de Morazán y Villaseñor en la Plaza de Armas de San José, Costa Rica en presencia de numerosas personas. Imagen tomada de Casa de Morazán.

Uno de los personajes más nefastos para la historia de los criollos aristócratas  guatemaltecos es el líder liberal Francisco Morazán, quien invadió Guatemala en 1829 y los expulsó junto con sus principales aliados: los frailes de las órdenes regulares.1  Tras esto, Morazán llegó a convertirse en el presidente de la República Federal de Centro América, y fue durante su mandato que las medidas desatinadas llevaron al rompimiento de la Federación y a la formación de los débiles estados que actualmente ocupan la región.

Derrotado por Rafael Carrera en marzo de 1840 luego de que invadir a Guatemala desde El Salvador para tratar de evitar que ésta retomara el territorio del Estado de Los Altos, Morazán tuvo que salir huyendo del país gritando “¡Salve Regina!” y “¡Que viva Carrera!” para salvar la vida, dejando abandonados a su suerte a los soldados salvadoreños que lo acompañaron en aquella funesta invasión.  Por estos hechos, no fue bien recibido en El Salvador y terminó huyendo hasta Perú.1

Morazán se encontraba exiliado en David, Panamá, cuando un grupo de criollos liberales costarricenses le envió una carta pidiéndole que fuera a Costa Rica para combatir al jefe de Estado conservador Braulio Carrillo, quien el 6 de junio de 1842 se había declarado “jefe perpetuo e inamovible” (por cierto que éste fue el mismo gobernante que el 14 de noviembre de 1838 emitió el decreto retirando a Costa Rica de la Federación Centroamericana cuando Morazán no quiso convocar a elecciones). Entre aquellos liberales estaban varios enemigos personales de Carrillo, incluyendo al ex-jefe de Estado Juan Mora Fernández, y varios exiliados costarricenses que vieron en Morazán la mejor opción para retomar el poder en su Estado.2

Si bien puede decirse que la carrera política de Morazán había terminado a manos de Rafael Carrera en la batalla de la ciudad de Guatemala en 1840, los costarricenses el enviaron una carta en la que le decían entre otras cosas, lo siguiente: “Por Dios, véngase inmediatamente, general, porque usted es el único llamado a redimir a estos pueblos y a poner dique a todas las vejaciones y tormentos de que son víctimas todos sus amigos y partidarios, por parte de Carrera, Ferrera y Carrillo“.2 Es conveniente aclarar que aquellas “vejaciones y tormentos” que mencionan los liberales en este escrito, no es más que el retorno de los privilegios para criollos aristócratas y el clero regular, que Morazán había expulsado tras invadir a Guatemala en 1829, pero que habían regresado tras el derrocamiento del gobierno liberal de Mariano Gálvez en Guatemala en 1838, y la aplastante derrota que le infringió Carrera a Morazán en 1840. Por su parte, por “redimir a estos pueblos”, querían decir: trasladar los privilegios de que antes gozaban los criollos aristócratas a los criollos liberales, quienes en su mayoría eran hacendados y resentían el poder político y económico que los criollos aristócratas, en especial los guatemaltecos, habían gozado durante la colonia.1

En Perú, Morazán recibió del presidente de aquel país un batallón de cinco mil hombres, y de los desterrados costarricenses, un capital de 18 mil pesos, con lo cual compró armamento y arrendó un navío para ir a Costa Rica, a donde llegó el 7 de abril de 1842.  Al enterarse, Carrillo ordenó que sus fuerzas repelieran la invasión morazanistas, pero fue traicionado por el saldoreño Vicente Villaseñor, a quien Carrillo había protegido, pero quien se alió a Morazán.2

Así pues, con gran facilidad, Morazán llegó a convertirse en Jefe de Gobierno Provisorio de Costa Rica. Pero para entonces, debido a sus múltiples errores y arbitrariedades cuando era presidente de la República Federal, ya contaba con numerosos enemigos en toda la región, principiando por el hombre fuerte de Guatemala, el general Rafael Carrera, seguido por el cónsul británico Frederick Chatfield, y muchos miembros del clero, que desaprobaban el anticlericalismo de Morazán.3

Del 10 al 15 de septiembre de 1842 se realizaron reuniones secretas para diseñar un plan para derrocar a Morazán y el 11 de septiembre a las 2:00 de la mañana, un grupo de ciudadanos suscribió un acta en la que expresaban su inconformidad por “los aprestos de guerra y reclusión de tropas que el general pretende hacer contra los verdaderos sentimientos de los costarricenses“. Al amanecer de ese mismo día, un grupo de insurrectos instigados sitió la manzana del Cuartel Principal, la de los Almacenes y el Cabildo e insubordinó a los doscientos soldados josefinos acuartelados en el Cabildo Principal. Al darse cuenta de ello, el coronel Manuel Antonio Lazo enseguida le avisó a Morazán y a Villaseñor, por medio de José Antonio Vigil, y que esta tropa se resistía a salir para Puntarenas’. El Jefe de Gobierno Provisorio no le dio la importancia a esta revuelta y simplemente nombró una comisión negociadora al mando del vicejefe de Estado, Juan Mora Fernández, y el presbítero José Antonio Castro.3

Sin embargo, cuando las negociaciones no prosperaron, Morazán regresó a las 11 de la mañana al Cuartel Principal y se apresuró a organizar a sus pequeñas fuerzas para defenderse de sus conspiradores.  En ese momento, no contaba con sus hombres porque había mandado al jefe del Estado Mayor, el general mercenario francés Isidoro Saget, a detener una rebelión en el Guanacaste.3 Al mando de dichas fuerzas colocó al general hondureño José Trinidad Cabañas, quien combatiría más tarde combatiría con ahínco pero con mucho desacierto por la causa liberal. Aquella fuerza contaba con apenas 25 hombres, y aún así logró repeler a los asaltantes hasta el polvorín, en dirección del cementerio, dado que los atacantes josefinos hacían una descarga, luego huían y desaparecían, para luego reaparecer.3

Poco a poco se reunieron dos mil soldados alzados, obligando a la pequeña fuerza de Cabañas a retroceder hasta el cuartel donde se hallaba Morazán. Esa tarde y noche del 11 de septiembre Morazán se sumó a la batalla para defender la plaza, pero para la mañana del 12 la situación era la misma. El número de alzados aumentaba cada vez mientras que los soldados cartagineses de Morazán comenzaron a desertar al ver caer a muchos de sus compañeros.3

Finalmente, Morazán fue capturado y juzgado sumariamente. Los últimos segundos de Francisco Morazán, fueron de desasosiego, ya que estaba preocupado por la vida de su familia que también corría peligro; de hecho, dictó su testamento a su hijo Francisco, de sólo 14 años de edad. En ese momento, Morazán vestía un traje civil y estaba detenido en el edificio del Palacio Nacional, a donde había llegado a la una de la tarde ese 15 de septiembre. A unos pasos está el edificio donde operó el Cuartel Militar, donde Morazán tenía su pequeño ejército. De este edificio las fuerzsa comandadas por el coronel retirado portugués Antonio “Tata” Pinto, sacaron al hijo de 14 años de Morazán que lo había pedido para dictarle su testamento; y a unos 200 metros, caminando en línea recta, está la esquina del parque, donde las fuerzas de Pinto fusilaron al otrora poderoso caudillo, a las 6:00 de la tarde del 15 de septiembre de 1842, rodeado de un bullicio ensordecedor.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Francisco Morazán llega a Costa Rica para atender llamado de auxilio. Honduras: El Heraldo.
  3. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.

13 de agosto de 1839: restablecen el Consulado de Comercio

Se restablece el Consulado de Comercio de Guatemala, ente de los criollos aristócratas suprimido en 1826.

13agosto1839
Fotografía de Eadweard Muybrdige del Cerrito del Carmen en 1875.  En el recuadro: Mariano Rivera Paz, Jefe del Estado de Guatemala en 1839.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la derrota del gobierno liberal y el ascenso al poder fáctico del general guerrillero Rafael Carrera, el gobierno del estado de Guatemala restableció el Consulado de comercio,1 que había sido creado por Real Cédula del 11 de diciembre de 1793 y que había sido suprimido por el gobierno liberal de Juan Barrundia el 22 de julio de 1826,2 lo que provocó el golpe de estado que los conservadores dieron para colocar a Mariano de Aycinena en el poder.3 El 21 de septiembre se instaló formalmente el nuevo Cuerpo Consular, con Rafael Urruela como Prior del mismo.1

En la primera época del Consulado de Comercio (1793-1826), los grandes comerciantes de la Ciudad de Guatemala (especialmente los miembros de la familia Aycinena) habían obtenido el control del monopolio comercial por la fuerza sobre el resto de negociantes centroamericanos, desplazando incluso a los poderosos hacendados criollos.4 Esto les proporcionaba considerables privilegios y por ello se oponían rotundamente a la Independencia.  Pero cuando vieron que era imposible evitarla, dado el descalabro de la Nueva España tras las luchas de Agustín de Iturbide, negociaron con el Capitán General Gabino Gaínza para que la región se declarara independiente, pero que mantuviera la misma estructura económica que la colonia.5  Esto era insostenible, pues los criollos hacendados y el resto de comerciantes se aglutinaron en el partido liberal ya que querían un nuevo estilo de vida tras el fin de la colonia; el cierre del consulado en 1826 fue el detonante no solo del golpe de estado contra los criollos liberales que gobernaban el Estado de Guatemala, sino de la Guerra Civil Centroamericana que terminó con la invasión de Francisco Morazán a Guatemala el 14 de abril de 18296 y la posterior expulsión de los principales comerciantes guatemaltecos que habían formado parte del Consulado de comercio y del gobierno de Mariano de Aycinena.7

La razón oficial para restablecer el Consulado en 1839 fue que con ello se producirían grandes beneficios por estar encargado de dirimir las disputas de comercio, y de sentenciar pleitos por “el principio de verdad sabida y buena fe guardada“, además de promover y ejecutar la construcción de bodegas en los puertos, la de puentes, caminos y calzadas, y de fomentar al mismo tiempo los ramos de la industria nacional.2 Pero, en realidad, el gobierno de Mariano Rivera Paz estaba tratando de congraciarse con los conservadores, luego de que éstos recuperaran el poder; así pues, durante el régimen de los 30 años, el consulado se transformó en una agencia gubernamental que funcionó para regular el comercio de los criollos conservadores.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1895) [1844]. Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Tipografía Nacional.  p. 117.
  2. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  3. Asamblea Legislativa de Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  4. Bertrand, El Consulado colonial de Guatemala. p. 40.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  6. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  7. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala. pp. 114-120.

29 de mayo de 1839: se establece una Asamblea Constituyente

Tras el golpe de estado de Rafael Carrera se establece una Asamblea Constitutiva que emitió una Constitución en 1842 aunque nunca fue ratificada

29mayo1839
Plaza de Armas de la Nueva Guatemala de la Asunción en la época en que se convocó a la Asamblea Constituyente de 1839.  En el recuadro: el general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los máximos líderes de Guatemala del siglo XIX fueron el general católico conservador Rafael Carrera quien impuso su voluntad de 1839 a 1865 y el general anticlerical J. Rufino Barrios, quien lo hizo de 1871 a 1885. Ambos llegaron al poder después de revoluciones, ambos fueron el verdadero poder detrás de los jefes de estado o presidentes provisorios, y ambos gobernaron sin el amparo de una Constitución durante los primeros años de sus respectivos gobiernos.  Como corolario, ambos consiguieron que las Asambleas Constituyentes les redactaran una Constitución que amparara su estilo de gobierno y les permitiera perpetuarse en el poder; Carrera consiguió su constitución en 1851 y Barrios en 1879.  Y no es que no hubiera intentos por establecer una constitución, que sí los hubo.  Lo que ocurría era que no satisfacían las necesidades de Carrera o de Barrios, y quedaban en letra muerta.

El primer intento de hacer una constitución para el Estado Independiente de Guatemala se hizo cuando éste se separó de la República Federal de Centro América el 17 de abril de 1839, y se eligió a una Asamblea Constituyente para el efecto el 29 de mayo.1 Pero el estado de cosas en el país no era estable en lo absoluto; el Estado de Los Altos se había separado en 1838 y cuando los indígenas le pidieron ayuda a Carrera para que los ayudara contra la opresión de los criollos liberales de la región, éste combatió a las fuerzas altenses y recuperó el territorio para Guatemala.2 Esta situación, a su vez provocó que el jefe de Estado de El Salvador, el líder liberal Francisco Morazán invadiera a Guatemala.  Carrera y Morazán se enfrentaron en la capital guatemalteca y el general guatemalteco infringió una definitiva derrota al hondureño, quien huyó a El Salvador dejando a sus hombres a su suerte.  Aunque el hecho resultó en una decisiva victoria para las armas guatemaltecos, retrasó la discusión de la Asamblea Constituyente.3

La Asamblea finalmente redactó y firmó un proyecto el 29 de enero de 1842 y dió orden de imprimirlo el 20 de abril del mismo año luego de que una comisión conformada por los criollos aristócratas Aycinena, Pavón, Dardón, Colom, Andreu y Estrada le diera su aprobación.  Luego de impresa, se empezó a discutir en sesión pública el 1 de julio de 1843, aprobando el 6 de ese mes el primer artículo.  Pero hasta allí llegó la discusión, que quedó en suspenso el 3 de octubre cuando los diputados Pavón y Andreu solicitaron que ya no se siguiera discutiendo.4  Así terminó el primer intento de redactar una constitución para el gobierno conservador.

Viendo que el clero, y en especial el marqués de Aycinena, Juan José de Aycinena y Piñol, estaban intentando hacerse con el poder absoluto en el país, Carrera organizó una falsa sublevación en Pinula, la que utilizó para firmar un convenio en la Villa de Guadalupe el 11 de marzo de 1844, por medio del cual se organizó un congreso que prohibió a los clérigos participar en política, con lo que salió del molesto Aycinena.  Por otra parte, aquel congreso redactóuna constitución el 16 de septiembre de 1845, pero nunca fue sancionada porque dicha constitución era copia de la que habían redactado en el Estado de Los Altos y no aplicaba al estado guatemalteco.  Esto dió por finalizado el segundo intento de escribir una constitución para el Estado.4

Carrera finalmente se hizo con la jefatura del Estado en 1844, en sustitución de Mariano Rivera Paz, pero cuando en 1846 todavía no se había establecido una constitución en el Estado un partido de jóvenes estudiantes universitarios decidieron llenar aquel vacío constitucional, asesinando al presidente Carrera para así convocar una constituyente auténtica, y dar al poder militar una organización regularizada. Así, el 26 de junio de 1846, cuando habrían de celebrarse en la Iglesia Catedral las honras fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres, quien había muerto en el exilio en la Habana, los estudiantes llegaron armados al templo para asesinar al Jefe de Estado, pero su plan fracasó y los tuvieron que salir al exilio a Chiapas tras pasar un tiempo encarcelados en el Castillo de San José.5,6

El 21 de marzo de 1847 Carrera fundó la República de Guatemala, convirtiéndose en su primer presidente, y nuevamente convocó a a una constituyente en 1848, la cual fue disuelta en 1849 luego de queCarrera tuviera que salir al exilio cuando el país entró en una completa anarquía y los criollos (tanto conservadores como liberales) le pidieron la renuncia.  Carrera se fue a México, y regresó en 1849, aunque como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, bajo el presidente Mariano Paredes, aunque todo el país sabía quien era el que verdaderamente gobernaba.7  La Asamblea Constituyente se disolvió, y el asunto quedó nuevamente incluso.4

Fue hasta después del triunfo de Carrera en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, que finalmente una Asamblea Constituyente logró aprobar la Constitución de la República de Guatemala, la cual estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871, cuando fue sustituida por el Acta de Patzicía que firmaron los criollos altenses liberales para desconocer el gobierno del mariscal Vicente Cerna, dando inicio nuevamente a un largo proceso para redactar una nueva constitución.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. Tomo I. Imprenta de la Paz. p. 85.
  2. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  3. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, p. 86
  5. Brañas, César (1979). Tras las huellas de Juan Diéguez Olaverri. Guatemala: Unión TIpográfica.
  6. Vela Salvatierra, David (1943). “Juan Diéguez Olaverri”, en Literatura guatemalteca. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 2 y siguientes.
  7. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  8. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 79-85.

24 de diciembre de 1840: nace Delfino Sánchez

Nace en Totonicapán Delfino Sánchez, Ministro de Estado del gobierno del general presidente J. Rufino Barrios

24diciembre1840
Tumba de Agripita Coutiño, vda. de Sánchez en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala, la cual es una de las mejor conservadas del otrora majestuoso camposanto.  La Sra. Sánchez era la madre de Delfino Sánchez, quien aparece en el recuadro.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Manuel Delfino Sánchez Coutiño nació en Totonicapán el 24 de diciembre de 1840 y junto con su familia salió al destierro tras la derrota del Estado de Los Altos en 1848.1 Tras la victoria de la Revolución Liberal en 1871, fue nombrado Jefe Político de Sololá en 1872 y luego fue ministro de Fomento del gobierno del general J. Rufino Barrios.  Y junto con su familia, prosperó considerablemente.

Era hijo de Francisco y Agripita Sánchez, hermano de Dolores, Guillermo y Urbano quiene tuvieron una enorme influencia económica y política no solamente en Quetzaltenango sino que entodo el país durante el gobierno de Barrios. Francisco Sánchez expandió su negocio de aguardiente en Totonicapán en 1853 y adquirió vastas extensiones de tierra en la cosa, traslandando a su familia a Quetzaltenango, en donde estableció su casa de comercio, en la que vendía artículos para artesanos y granjeros, así como ropa, instrumentos musicales, artículos de lujo, bombas de agua y similares.2

Salieron al exilio hacia el final del gobierno de Vicente Cerna, pero tras la victoria de la Revolución Liberal, a la que Francisco Sáncehz patrocinó con 60,000 pesos, la familia tuvo gran auge en el gobierno de Barrios. Francisco Sánchez fundó el primer periódico liberal tras el gobierno conservador, y su hijo Delfino tuvo numerosos cargos públicos de gran importancia; es más, Urbano Sánchez, otro hijo de Francisco, se casó con Clotilde Barrios, hija del presidente en 1883.2

Delfino Sánchez dirigió la construcción de la Penitenciaría de Totonicapán y la reconstrucción de la Iglesia de Totonicapán que se había incendiado en 1878 y ya siendo Ministro de Fomento, fue diputado por San Marcos a la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución de 1879 luego de ocho años de que los presidentes de Guatemala estaban gobernando basados en los “amplios poderes” del Acta de Patzicía.<sup>3</sup> Aquella consitución fue hecha a la medida de los deseos del general presidente J. Rufino Barrios de tal modo que, cuando éste murió en 1885, tuvo que ser modificada para restringir el poder de su sucesor, el general Manuel Lisandro Barillas quien era conocido Sánchez ya que fue Jefe Político de Quetzaltenango.

Durante la expropiación eclesiásticas de 1872 y 73, Delfino Sánchez adquirió a muy bajo costo el antiguo convento de Santa Clara, que convirtió en su casa de habitación en la Ciudad de Guatemala, y en 1880, cuando éste ya era Ministro de Fomento, la famila Sánchez consiguió de parte del gobierno de Barrios una concesión para construir una fábrica de textiles en el poblado de Cantel, dada la proximidad de este municipio tanto de Quetzaltenango como de Totonicapán.  Para ayudar a la construcción de esta fábrica, a partir de 1882 el Jefe Político de Quetzaltenango, el general Barillas, obligó a los jornaleros de la región a trabajar en la construcción de la infraestructura de la planta transportando materiales desde las canteras de Totonicapán y equipo de producción desde los puertos en el Pacífico, así como trabajando de albañiles.   Las autoridades municipales de la región se quejaron con Barillas de que el trato de los jornaleros era inhumano y muy mal pagado, pero no lograron cambiar nada.<sup>2</sup>

Y por si fuera poco, el Ministerio de Fomento, dirigido por Delfino Sánchez, confiscó los ingresos municipales de la región para la construcción de dos puentes que se necesitaban para comunicar a Cantel con Quetzaltenango.

En 1881 fue embajador de Guatemala ante el gobierno de Francia por la cuestión de Pilet, y en 1882 fue el embajador ante las naciones centroamericanas cuando el gobierno de J. Rufino Barrios estaba temporalmente en manos del presidente interino José María Orantes, mientras el presidente estaba en Estados Unidos finalizando el tratado de límites con México.

Falleció en la ciudad de Guatemala en 1885, y aunque sus restos fueron trasladados a Quetzaltenango, en el Cementerio General se encuentra la tumba de su madre, la Sra. Agripita de Sánchez, la cual es un monumento artístico de gran calidad que ha sido de los pocos que se han conservado intactos desde 1882.  He aquí cómo lo describió Ramón Salazar, también ex-Ministro de Estado y constituyente de 1879, en su revista cultural “La Ilustración Guatemalteca“:

“[…] Pero lo que en la Avenida en que estos muertos sobresale de toda ponderación es el sepulcro de Doña Agripita de Sánchez.  La señora fue madre de personas muy distinguidas en el país, entre las que se cuentan Don Delfino Sánchez, notable Ministro de Instrucción Pública del General Don. J. Rufino Barrios, muerto ya, y Don Guillermo Sánchez, honrado industrial que aún vive.  Ella era la viuda de Don Francisco Sánchez, notable hombre público en su tiempo, a quien conocí y quise por sus virtudes republicanas.  Nada sé de las cualidades familiares de doña Agripita; esposa de este último dewen haber sido muchas y su memoria muy querida cuando se le ha levantado el más hermoso monumento que hay en el Cementerio erigido por la piedad filial. La matrona yace tendida en su féretro y a sus pies hay un ángel que señala para lo alto.

Al examinar aquellas facciones no se nota ninguna contracción nerviosa ni ningún signo que denote que se ha temido la muerte; al contrario, el rostro de la matrona indica que ha aguardado a la pálida tranquilidad, esperanzada y aguardano un mundo mejor.  Arriba hay un catafalco de mármol negro, que será su sepulcro en la tierra, y que está adornado con una multitud de angelitos, que dicen que son sus nietos. En lo alto del monumento hay la figura de una mujer que surge de la tumba, transfigurada, ideal y hermosa y que está en actitud de elevar su vuelo hacia lo alto y hacia lo hermoso. Nuestro bello cielo azul forma el fondo de esa esplendent concepción artística, que mientras más se estudia y contempla más gusta y entusiasma”.


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Locomotora (1906). Don Delfino Sánchez. Guatemala: La Locomotora. p. 6.
  2. Grandin, Greg (1997). The Strange Case of “La Mancha Negra”: Maya-State relations in Nineteenth Century Guatemala. Hispanic American Historical Review. 77 (2). pp. 211-243.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 345.
  4. Salazar, Ramón (1 de noviembre de 1896) “Una excursion al país de los Muertos“. La Ilustración Guatemalteca 1 (7). Síguere, Guirola y Cía. Guatemala. p. 98.

 

17 de abril de 1839: Guatemala se separa de la República Federal

El Estado de Guatemala se separa definitivamente de la República Federal (fue el cuarto estado que lo hizo)

17abril1839
La región del río Chixoy en Verapaz en 1884.  Guatemala estaba reducida únicamente a los departamentos del centro y oriente cuando se separó de la República Federal.  En el recuadro: el jefe de Estado Mariano Rivera Paz.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de la República Federal de Centro América pasó de hecho a las manos del general Francisco Morazán cuando derrotó a Mariano de Aycinena tras invadir Guatemala el 14 de abril de 1829.  A partir de allí, el destino de la República estuvo en sus manos, y puede decirse que él fue el responsable de que se formaran las cinco pequeñas y débiles repúblicas que ahora existen en la región centroamericana.  Es más, en 1839, cuando Guatemala se separó de la federación eran seis pequeños estados, pues el Estado de Los Altos se había formado con todos los departamentos del occidente Guatemala.1

El papel que tuvo Morazán (quien, es de reconocer, era un excelente militar, no así estadista) en la desintegración de la República Federal parece ser el único punto en el que los historiadores criollos tanto conservadores como liberales se ponen de acuerdo. Dicen los conservadores:  “Cuando [Francisco] Morazán subió al poder, encontró una sola patria, envuelta en revoluciones, pero llena de juventud y esperanza.  Cuando bajó del solio presidencial, dejó el país envuelto en la más espantosa anarquía, convertido en cinco microscópicas repúblicas“. Por su parte, un autor liberal concedió en 1839 que: “El general Morazán ha invadido dos veces el Estado de El Salvador, en los años de 32 y 35; dos veces anuló sus autoridades; dos veces las aprisionó; y ahora, en 1839, acaba de arrancar de su silla al legítimo gobernante de Guatemala, para colocar en su lugar a un general sin misión.  Después que el triunfo lo elevó a la silla de la presidencia, el señor Morazán que había sostenido la causa de los estados, contra las pretensiones que se atribuyeron al primer presidente de Centro América [Manuel José Arce y Fagoaga], adoptó las mismas miras y conducta que tanto se ha censurado en su predecesor; el mismo o mayor empeño por concentrar todo el poder en el jefe de la federación, los mismo y aún más violentos, par amantener sojuzgadas las autoridades de los estados. En Centro América, lo que ha existido con el nombre de federación, no ha sido más que un cnetralismo disfrazado, bajo las formas de un pacto eminentemente defectuoso.”1

Por esta razón, uno de los primeros actos oficiales del restituido Jefe de Estado Mariano Rivera Paz tras el golpe de estado del general campesino Rafael Carrera del 13 de abril de 1839 (que había huir por los tejados al general Carlos Salazar, que era el monigote que Morazán puesto en el poder en Guatemala en sustitución), fue separarse de la República Federal mediante el siguiente decreto:<sup>2</sup>

El consejero Jefe de Estado:

Considerando

1°. Que los Estados de Costa Rica, Honduras y Nicaragua se han separado solemnemente del pacto federal, desconociendo al gobierno que existe en la ciudad de San Salvador, con título de nacional.

2°. Que los mismos Estados han reasumido la administración de todas sus rentas: se han dado nuevas constituciones y celebrado tratados, con el objeto de sostener sus pronunciamientos, el libre ejercicio de sus derechos y soberanía, y la libertad de los demás Estados.

3°. Que no habiéndose hecho elecciones para renovar los funcionarios llamados federales, no hay ni puede existir Congreso ni Senado, sin cuyos cuerpos el Ejecutivo que pretende ejercer por la fuerza el vice-Presidente, y a su nombre el general Morazán, es una verdadera usurpación, contraria a los principios de libertad y a los intereses de los pueblos.

4°. Siendo expresa y general la opinión de los habitantes del Estado, de secundar aquellos pronunciamientos, y un deber del Gobierno el proveer al bienestar y seguridad de los pueblos, así como también el cuidar de que el producto de sus contribuciones no se malverse.

5°. Que las rentas federales se hallan hipotecadas a la deuda contraída por el Estado en el año anterior; y no es justo ni legal el que con estas mismas rentas se cubran de preferencia créditos posteriores a aquella deuda, con perjuicio de los prestamistas, que en circunstancias tan difíciles acudieron con sus caudales al llamamiento del Gobierno.

6°. Estando dispuesto por el decreto constitucional del estado de 27 de enero de 1838, que siempre que algunos de los otros Estados desconociesen o se separasen del pacto federal, el de Guatemala se considera constituido como preexistente al pacto.

7°. En cumplimiento del referido decreto, y atendiendo a las circunstancias presentes:

Ha tenido a bien declarar:

Artículo 1°. El Estado de Guatemala, compuesto de los departamentos de Guatemala, Sacatepéquez, Verapaz y Chiquimula, es libre, soberano e independiente.

(Nota de HoyHistoriaGT: obsérvese Guatemala solamente contaba con la mitad del territorio con que cuenta actualmente).

Artículo 2°. Celebrará un nuevo pacto con los demás de Centro América, por medio de la convención decretada por el último Congreso federal.

(Nota de HoyHistsoriaGT: los intereses de las grandes potentias mundiales, primero, y de las grandes corporaciones multinacionales, después, han evitado que esto se materialice, dado que es más fácil manejar cinco débiles estados que una nación fuerte).

Artículo 3°. Sus relaciones con los demás Estados continuarán sin alteración; y lo mismo se entiende en cuanto al reconocimiento de la deuda extranjera y demás disposiciones que toca al exterior.

(Nota de HoyHistoriaGT: esa deuda en lugar de pagarse fue aumento exponencialmente, hasta que finalmente fue pagada en 1944 por elgeneral Jorge Ubico, el último día de su presidencia).

Artículo 4°. Las rentas llamadas federales, entrarán a la administración del Estado, no reconociendo otros compromisos que los contraídos hasta la fecha.

Artículo 5°. Con el presente decreto se dará cuenta a la Asamblea constituyente, tan luego como esté reunida; y desde ahora se pondrá en ejecución, publicándose con toda solemnidad.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta Asamblea constituyente se reunió y disolvió varias veces y no logró decretar la nueva constitución de Guatemala debido a guerras, invasiones y revueltas sino hasta en 1851).

Dado en Guatemala, a 17 de abril de 1839.

Mariano Rivera Paz2

Morazán, por supuesto, no aceptó esta declaración, y cuando Carrera invadió y tomó al Estado de Los Altos por la fuerza a principios de 1840, invadió nuevamente a Guatemala.  Solamente que lo único que encontró, fue una espantosa derrota y el final de su carrera militar y política.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (17 de abril de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 10 de marzo de 1566: Guatemala se segrega del pacto federal. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 46-48.

 

 

17 de marzo de 1838: Suchitepéquez se une al Estado de Los Altos

El distrito de Suchitepéquez se une al Estado de Los Altos tras expulsar a las autoridades de Guatemala.

17marzo1838
El poblado de Mazatenango en 1875.  Junto con Cuyotenango y Retalhuleu, Mazatenango fue una de las tres poblaciones principales del distrito de Suchitepéquez que se unió al Estado de Los Altos en 1838.  Fotografía de Eadweard Muybdrige.

Contrario a la opinión generalizada, el Estado de los Altos no solamente estuvo formado por la ciudad de Quetzaltenango, sino que con todos los departamentos del occidente (es decir, con casi la mitad del Estado de Guatemala) cuando se separó del mismo en 1838. Allí se aglutinaron todos los criollos liberales que no estaban de acuerdo con el gobierno conservador que se estableció en Guatemala tras el derrocamiento del gobierno del Dr. Mariano Gálvez en febrero de ese año.  Aquella región tenía dos grandes ventajas para los liberales:  la frontera comercial con México y la posibilidad de construir puertos de salida al Pacífico en Champerico y en Ocós.

El 17 de marzo de 1838, el funcionario del estado de Guatemala en el distrito de Suchitpéquez, Felipe Pedrosa, envió al gobierno la siguiente carta explicando los hechos que rodearon la sedición de aquel distrito:

“Como en enero próximo pasado se circuló órden de ese ministerio a los jueces de distrito, para que sin mando del Gobierno no saliesen del que les correspondiese, aún concluídos los términos de audiencias, y que fué comunicada al que suscribe como juez del distrito de Suchitepéquez; creo de mi deber informar al Supremo Gobierno por conducto del ministerio de su cargo, del motivo que ocasionó mi egreso de aquel sin mando acuerdo, y fue un desorden criminal, introducido a los pueblos pacíficos del mismo distrito, sin que los miembros de una autoridad legítima, celosa del orden y del cumplimiento dela ley pudieran evitarlo; igualmente cual fuese mi  conducta como funcionario judicial.”

“Abiertas las audiencias de la corte del 11o. distrito del 1 de enero último en el circuito de Cuyotenango, en principios del siguiente febrero aún se ocupaba aquella en el despacho de muchos asuntos criminales y civiles que para dicho término se le presentaban.  En tales circunstancias y al anunciarse la venida de dos comisionados de la Ciudad de Quetzaltenango venían con el objeto indebido de excitar a las municipalidad y vecindario del distrito para separarse del supremo Gobierno general del Estado y unirse a Quetzaltenango, proclamado independiente con afán de constituir un nuevo Estado, el fiscal público se marchó al pueblo de su vecindario, pretextando enfermedad y yo llamé al magistrado ejecutor residente en Mazatenango para que viniese a ejercer las funciones de agente del ministerio y se excusó con las mismas insuficientes razones, que lo hizo para no ocurrir a las mismas diligencias, en concepto de ejecutor.  A uno y otro le presenté en diversas cartas oficiales, la urgencia de los asuntos pendientes, y las circunstancias de desorden que amenazaban la paz del distrito; pero nada pudo hacerlos venir al cumplimiento de sus debereres: esto consta de las comunicaciones que en copia adjunto en los número 1.° a 5.”

“En este estado dos inviduos que los fueron los ciudadanos Manuel Arellano y José Antonio Paniagua, titulándose comisionados del Gobierno de Quetzaltenango,  me hablaron personalmente sobre el objeto de su misión que no era otro que el excitar a los PP.MM. sobre la segregación del Gobierno general del Estado.  Di orden a aquellos para que no diesen un paso en su tal comisión, y la repetí por escrito en los términos que expresa la copia número 8, y a consecuencia de su causa criminal que inicié contra los referidos, pedí auxilio al magistrado ejecutor para proceder a su captura, quien me lo negó como se vé en los números 6 y 7.  Cometí la orden de prisión al mismo ejecutor por hallarse éste y aquellos en Mazatenango, pero no fue cumplida ni retornada por dicho funcionario.”

“Circulé, dirigida a los gobernadores, la comunicación adjunta en la copia con el número 9.  Obtuve varias contestaciones de enterado, y del de Mazatenango, en donde ya se había verificado el pronunciamiento a virtud de intriga de los mismos y de la cooperación decidida del mismo magistrado ejecutor, ciudadano  Mariano Rodríguez y el juez del circuito, subdiácono, José María Figueroa, recibí el oficio número 10 que contiene el acta acordada.  Más como los término de este pronunciamiento no fuesen a la satisfacción de los agentes de Quetzaltenango y las provincias que había yo tomado con el buen sentido de la generalidad en aquellos pueblos, atentos aun a la voz de la justicia y de la razón, fueran un obstáculo para que la empresa de aquellos tuviera el mejor éxito, vino de aquella ciudad una fuerza armada y por comisionados el mismo señor Antonio Paniagua y el presbítero regular José María Chacón, y al influjo de esta fuerza, de la intriga y de hechos violentos, fueron debidos los pronunciamientos verificados en Retalhuleu y Cuyotenango, en cuyo lugar llegó al punto la exaltación de varios intrigantes y zánganos más desmoralizados, puso en peligro hasta mi existencia, amenazada por manos asesinas, y me hizo salir rápidamente a otro punto del distrito.”

“Como el último de los comisionados referidos contaba con la fuerza armada y sostenido por la desmoralización de otros perversos, continuáse ejecutando con mayores excesos, removiendo autoridades legítimas, rompiendo el sistema judicial establecido y dirigiendo sus miras a un completo desorden que la autoridad central no pudo contener por su aislamiento y falta de auxilio y de recursos, yo me vi violentada por estas circunstancias a salir del distrito después de ver el desorden y de oir el grito de segregación de la autoridad legítima y general del Estado en los tres pueblos principales del mismo distrito.”

“Si la cooperación de los funcionarios de quienes hice mérito, no hubiese sido tan manifiesta y declarada sobre el particular, faltando así criminalmente a sus deberes, si el ejecutor hubiese cumplido con las órdenes repetidas del Ejecutivo sobre formación de la milicia cívica, si él no hubiera remitido a la comandancia de Quetzaltenango las armas que tenía el distrito para cuya reunión dió sus órdenes a los gobernadores y anduvo personalmente los pueblos donde estaban para despojarlos de ellas, sino hubiese trabajado infinito en preparar la opinión a favor de la segregación, en convocar personalmente las municipalidad y desconociendo en sus hechos a la corte, cuyos hechos son notorios; el distrito de Suchitepéquez no se había manchado con el crimen de la sedición, perdiendo sus derechos políticos, su seguridad y garantías; y el Estado una parte que legítimamente le corresponde.”

“Las providencias indicadas y otras del mismo tenor, fueron las únicas que en el mayor aislamiento y falta de auxilio y de recursos pude tomar, y aquel el motivo de mi vuelta del distrito de Suchitepéquez.”

“Con el objeto de esclarecer mi conducta, hago de Ud., C.M., esta manifestación, para que se digne ponerlo en noticia del supremo Gobierno, a quien protesto mis respetos y a Ud. mi singular consideración.”

Guatemala, marzo 17 de 1838

Felipe Pedrosa

Llama aquí la atención que entre los agentes sediciosos que menciona Pedrosa en su carta menciona al sacerdote regular José María Chacón.  Debe recordarse que en esa época, los miembros del clero regular todavía no habían retornado del exilio que les impuso Francisco Morazán en 1829, por lo que es suponerse que Chacón había sido fraile pero renunció a los hábitos para poder seguir en Guatemala.

Lejos estaba Pedrosa de imaginar que aquella sedición iba a terminar de forma sangrienta justamente dos años después de su informa al gobierno sobre los sucesos en Suchitepéquez; el 17 de marzo de 1840, el general Rafael Carrera derrotaba de forma definitiva al ejército invasor salvadoreño dirigido por Francisco Morazán y no solamente terminaba con el Estado de Los Altos, sino que con la Federación Centroamericana de los liberales y con la carrera del caudillo hondureño.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (17 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 17 de marzo de 1837: Suchitepéquez y Los Altos. Guatemla: Nuestro Diario.