19 de abril de 1525: Cortés cruza la selva petenera

Cortés y sus hombres cruzan la selva petenera y la región del norte de Izabal para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras

Ruta que utilizó Hernán Cortés para cruzar la selva petenera con sus soldados y aliados indígenas para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Después de la muerte de Cuauhtemoc, Hernán Cortés emprendió un vaje desde México hasta Honduras para encontrarse con la fuerzas expedicionarias de Cristóbal de Olid, el cual lo llevó a atravesar la inhóspita selva petenera. Aquel viaje fue terrible, no solamente por el terreno y la selva, sino por la mutua desconfianza entre los españoles y los indígenas cholultecas y tlaxcaltecas que los acompañaban, y por la escasez de víveres que se fue agravando conforme avanzaban.1

Atacados por el hambre lograron llegar al lago Petén-Itzá, en donde los recibieron los habitantes de la isla que se encuentra en él —y que en el siglo XXI es la ciudad de Flores—.  Ajenos a las verdaderas intenciones de los visitantes, los itzáes los ayudaron en lo que pudieron y les proporcionaron la comida que necesitaban desesperadamente.1

De esta visita surgió la historieta de un caballo enfermo que dejó Cortés en la isla.  Los itzáes atendieron al caballo lo mejor que pudieron, pero como nunca habían visto uno antes no sabían como alimentarlo.  Así que de nada sirvieron las viandas que le ofrecieron y el animal murió al cabo de una semana.  Los indígenas lo envolvieron en un saco y lo colgaron en la parta alte de su templo principal, y para perpetuar su memoria unos escultores lo cincelaron en piedra para mostrárselo a Cortés cuando regresara, cosa que nunca pasó.2

Cortés y sus hombres emprendieron nuevamente la marcha, ya repuestos gracias a los cuidados de los itzáes. Pero cometieron un grave error: subestimaron lo inhóspito del terreno y no llevaron suficientes víveres.  De hecho, se internaron en la parte más difícil de toda la región, dirigiéndose hacia el lago de Izabal sin saber lo que les esperaba.3

La temporada de lluvias se adelantó y por las noches los aguaceros causaban estragos entre los expedicionarios, además de generar grandes cantidades de fangales que eran difíciles de transitar con agua o lodo hasta la cintura por horas. Al salir de la selva se encontraron con llanuras sin abrigo ni protección o por montañas rocosas con desfiladeros donde era fácil resbalar.  Ya no había animales para cazar ni plantas comestibles, así que tuvieron que recurrir a comer serpientes y otros reptiles o insectos, lo que a más de uno le provocó un envenamiento.3

Era la temporada de Semana Santa y cuando llegó el Domingo de Ramos, 19 de abril de 1525, los expedicionarios llegaron a una cuesta empinada formada de pedernales de cuarenta kilómetros de extensión.  La lluvia hacía que muchos hombres y bestias cayeran sobre los pedenales, hacíanse graves cortaduras.  En ese momento ya no había víveres y los expedicionarios tuvieron que recurrir a devorar los restos de sus compañeros muertos para poder sobrevivir.  Cortés iba a la retaguardia estimulando a los soldados y a los indígenas sobrevivientes con una pica como si se tratara de animales de carga.4

Después de doce días de este tormento encontraron un río que se había desbordado por las lluvias.  Trabajaron en construir un puente durante tres días y fueron pasando de uno en uno tratando de mantener el equilibro, ya que un resbalón significaba la muerte.  Finalmente, los que sobrevivieron llegaron a un poblado en donde les dieron suficientes alimentos y lograron continuar su marcha para encontrarse con Olid.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 127.
  2. Ibid., p. 128.
  3. Ibid., p. 129.
  4. Ibid., p. 130.
  5. Ibid., p. 131.

26 de enero de 1888: Convenio sobre Reclamaciones entre México y Guatemala

A pesar del tratado Herrera Mariscal, se celebra una convención entre Guatemala y México para establecer el método a seguir en caso de reclamaciones fronterizas

26enero1888
Valle del río Chixoy en Sacapulas, actualmente en el departamento de Quiché. Hasta este río llegaban las incursiones fronterizas antes de que se definieran físicamente las fronteras en 1896. En el recuadro: el Ministro de Relaciones Exteriores de México, Ignacio Mariscal, quien firmó el Tratado Herrera-Mariscal en 1882 que definió la frontera, y la Convención de 1888. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La situación de la frontera entre México y Guatemala se mantuvo en constante crisis aún después de la firma del Tratado Herrera-Mariscal en 1882,1 debido a que no se hicieron las delimitaciones sobre el terreno sino hasta en 1896, dadas las dificultades que presentaba la topografía y lo inhóspito del clima.2  Es por ello que hubo varios reclamos entre ambas naciones durante ese tiempo, lo que llevó al gobierno del general Manuel Lisandro Barillas en Guatemala y al del general Porfirio Díaz en México, a celebrar una Convención de Reclamaciones el 26 de enero de 1888, la cual reproducimos parcialmente a continuación, dada su importancia histórica:3

En vista de que ciudadanos de la República de Guatemala han presentado quejas y hecho reclamaciones por perjuicios sufridos en sus personas y propiedades y de los cuales consideran responsables  a autoridades de la República mexicana, y de que se han presentado igualmente quejas y reclamaciones semejantes por perjuicios causados a ciudadanos mexicanos en sus personas y propiedades, y de los cuales se considera responsables a autoridades guatemaltecas, el Presidente de […] Guatemala y el Presidente de […] México han determinado celebrar una convención para el arreglo de dichas reclamaciones y han nombrados sus Plenipotenciarios.

El Presidente de Guatemala, al señor don José Salazar, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la República Mexicana; y el Presidente de […] México, al señor don Ignacio Mariscal, Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes […] han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°. Todas las reclamaciones pendientes de […] nacionalidad guatemalteca, […] de los cuales se considere responsables a autoridades de México, y todas las reclamaciones pendientes de […] nacionalidad mexicana, […] de los cuales se considere responsables a autoridades guatemaltecas, como también todas las reclamaciones que se presentaren dentro del término que se fija más adelante en este convenio, será remitidas a dos comisionados, de los cuales uno será nombrado por el Presidente de […] Guatemala, y el otro por el Presidente de […] México.  En caso de muerte, ausencia o impedimiento de cualquiera de los comisionados […], el Presidente de […] Gutaemala, o el Presidente de […] México, en su caso, nombrará desde luego a otra persona para que funcione como comisionado en el lugar del nombrado originariamente.

Artículo 2°. Cuando una reclamación se funde en hechos de autoridades guatemalecas o mexicanas, ejecutados en terrenos cuya pertenencia a una u otro nación haya sido disputada antes de fijarse los límites de Soconusco, Chiapas u otra porción del territorio mexicano con Guatemala, en el tratado [Herrera-Mariscal], los comisionados se declararán incompetentes para decidirla, siempre que fuere imposible resolver sobre la legalidad de los referidos hechos sin determinar previamente a cual de las dos naciones pertenecía dicho terreno.

Artículo 3°. Cuando la queja de un reclamante suponga su derecho de propiedad en bienes raíces, esta propiedad se comprobará ante los comisionados conforme a las leyes del país donde estén situados dichos bienes y que hayan estado vigentes al verificarse los hechos que sirvan de fundamente a la reclamación. 

Artículo 4°. Las comisiones nombradas se reunirán en la Ciudad de México dentro de seis meses contados desde el canje de las ratificaciones de esta convención, y antes de dar principio a sus trabajos harán y firmarán una declaración solemne de que examinarán cuidadosamente y fallarán […]  sin temor, favor ni inclinación hacia su respectivo país, sobre todas aquellas reclamaciones que respectivamente les fueron presentadas […]; y dicha declaración será asentada en el acta de procedimientos.

En seguida, los comisionados nombrarán una tercera persona para que funcione como árbitro en el caso o casos en que opinen de distintos modos.  Si no pudieren ponerse de acuerdo respecto al nombramiento […], el Ministro de Guatemala en México y el Secretario de Relaciones Exteriores de […] México harán dicho nombramiento.  […]

Artículo 5°. Después de haber suscrito las protestas respectivas, procederán los comisionados juntos a examinar y resolver las reclamaciones que se les presenten, en el orden y de la manera que de comun acuerdo juzguen oportuno; pero aceptarán solamente aquellos informes o pruebas que les fueren suministraods por sus respectivos Gobiernos o en nombre de éstos. […]

Artículo 6°. El fallo de los comisionados y del árbitro se dará por escrito en cada caso de reclamación; especificará que la cantidad que se concede debe ser pagada en moneda mexicana; y será firmado por ellos.

Artículo 7°. Cada Gobierno podrá nombrar una persona para que, obrando en su nombre, presente y apoyo reclamaciones, responda a las que se hicieren contra él, y lo represente en general en todos los asuntos relacionados con el examen y fallo de las mismas.

Artículo 8°. El Presidente de […] Guatemala y el Presidente de […] México se comprometen solemne y sinceramente a considerar de todo punto definitivo y final el fallo dado de común acuerdo por los comisionados o por el árbitro en su caso, sobre cada una de las reclamaciones, y a dar cumplimiento a esos fallos sin objeción, excusa ni demora. […]

Artículo 10°. Después de haberse fallado por los comisionados y el árbitro en todos los casos sometidos a su resolución, la suma de las cantidades concedias a los ciudadanos de una parte, será rebejada de la suma de las cantidades concedidas a los ciudadanos de la otra parte; y la diferencia, hasta la cantidad de sesenta mil pesos en moneda mexicana, sin rédito ni otra rebaja que la especificada en el artículo 13 de esta convención, será pagada en la ciudsad de Guatemala, o en la de México, dentro de doce meses, contados desde el término de los trabajos de la comisión, al Gobierno a cuyos ciudadanos se hubiere concedido mayor cantidad.  El resto de dicha diferencia se pagará en abonos anuales, que no excedan de senta mil pesos de moneda mexicana cada uno, hasta que la suma total de esa diferencia esté pagada. 

[…]

La presente Convención será ratificada conforme a las leyes vigentes en cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se hará en la ciudad de México tan pronto como fuere posible.  En fe de lo cual, los respectivos Plenipotenciarios la hemos firmado y sellado.  Hecho en México, a dos originales, el  día veinteséis de enero de mil ochocientos ochenta y ocho.

        • José Salazar
        • Ignacio Mariscal3

Después de algunas revisiones y correcciones, el presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas ratificó la convención el 20 de diciembre de 1889, y el Secretario Mariscal lo hizo el 1 de febrero de 1890.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 325.
  2. La Ilustración Guatemalteca (15 de mayo de 1896). «Nuestras fronteras»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (13).
  3. Gómez Carrillo, Agustín (1889). Recopilación de Leyes de la República de Guatemala, 1889 VIII. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 262 – 266
  4. Ibid., pp. 266-268.

25 de enero de 1825: tropas de Centroamérica ocupan Tapachula

Luego de que México no aceptar la separación de Sonocusco de Chiapas y de que esta provincia se anexara a la Federación Mexicana, tropas de Centroamérica ocuparon Tapachula para preservar ese territorio.

25enero1825
Mapa de Soconusco, región actualmente en México y que estuvo en disputa territorial entre la República Federal de Centro América y México entre 1824 y 1842, y luego en disputa territorial entre Guatemala y México hasta 1882. En el recuadro: Recopilación de Leyes de Guatemala desde 1821 hasta 1871 las que contienen las leyes relativas al reclamo territorial de Soconusco. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La región de Soconusco estuvo mucho tiempo en disputa entre Centroamérica y México luego del desmoronamiento del Primer Imperio Mexicano y de la adbidación del emperador Agustín de Iturbide en 1823,1 imperio al que se había anexado Centroamérica el 5 de enero de 1822.2

El 1 de julio de 1823 Centroamérica declaró su independencia absoluta pero Chiapas, con Manuel Escobar como representate de Soconusco, firmó el decreto de Bases en el que declaró a Chiapas libre e independiente de México y de toda otra autoridad y en estado de resolver lo que mejor le conviniera.  De esta forma, Soconusco quedó unido a Chiapas y en posición de declararse estado independiente o unirse ya sea a Guatemala o a México.3

La Junta Suprema de Chiapas, con Manuel Ignacio Escarra como representante de Soconusco, se reunió el 9 de febrero de 1824 para deliberar qué hacer tras la caída del Imperio de Iturbide y el 24 de marzo de ese año envió un oficio a sus habitantes preguntándoles de a qué Federación preferían unirse: si a México o a Centroamérica.4

Los habitantes de Tapachula, entonces capital del Soconusco, se reunieron el 3 de mayo de 1824 y decidieron «a pluralidad de votos agregarse al gobierno federado de la nación mexicana» sin haber tenido suficiente documentación verídica para tomar una decisión.  Por ello, el 24 de julio de ese mismo año, Tapachula declaró que se separaba de Chiapas, declarando nula el acta del 3 de mayo, y declaró además que pasaba a formar parte del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Centro de América, aduciendo que obraba de esa manera en consecuencia al decreto del Congreso general, a una nota del Ministro de Relaciones de México y a que no dispuso de documentos verídicos para tomar su decisión el 3 de mayo.5

Pronunciamiento de Soconusco

En esta Villa de Tapachula a 24 de julio de 1824, reunidos los señores de este ayuntamiento, las diputaciones de los demás del partido, el señor cura encargado Don Eugenio Córdova, previo convite, el comandante encargado, don Manuel Córdova, la oficialidad de estas compañías y de las de Tuxtla Chico, excepto el señor comandante de dicho punto, don Francisco Bermúdez y el capitán Benito Bermúdez, que ni aún contestaron a la citación que se les hizo al efecto este vecindario y la mayor parte de los habitantes del partido, presidiendo al acto de esta junta el Regidor Primero Ponciano Prado por no haber asistido el señor Alcalde Primero se trajo a la vista el decreto del 26 de mayo y oficio del Ministerio de Relaciones del Gobierno Mexicano de la misma fecha que de orden de la Suprema Junta se sirvió adjuntar en fecha 25 de junio el señor jefe político.  Leído que fue por el secretario del Ayuntamiento enterados todos de su contenido, después de muchas reflexiones y una detenida discusión trataron de traer a la vista el Código Constitucional  del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas para enterarse de su gobierno; al efecto, lo facilitó gustoso el mencionado señor cura encargado y entendido que fue después de leído en voz alta, de uniformidad acordaron los puntos siguientes:

      1. Que en vista del pronunciamiento de libertad que la Suprema Junta de la provincia de Chiapa hizo el 31 de julio del año próximo pasado, fijando sus bases de gobierno, desde luego en uso de aquella este partido parte hoy por unánime expresión de la mayoría de sus habitantes, a ser parte del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Centro de América separándose del gobierno de Ciudad Real de Chiapas, con la condición de volver a unirse a él siempre que el resto de la provincia se agregue a la Federación del expresado Supremo Gobierno de Centro América.
      2. Que al representante de este partido que existe en la Suprema Junta de Ciudad Real se le remita por este ilustre Ayuntamiento el correspondiente cese en sus funciones, menos en la parte que mira a que la provincia de la Chiapa sea un Estado Federado con el Supremo Gobierno ya expresado. 
      3. Que para la sustentación del orden y la tranquilidad de este partido, se nombra por Jefe Político al señor don Manuel Escobar y por Comandante General al teniente Manuel Córdova, interín del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Centro de América nombra a las autoridades que deban subrogar a éstas. 
      4. Que para el procedimiento de este pronunciamiento se ponga sobre las armas la división que acuerden los expresados señores Jefe Político  y Comandante General para cuyo pago dichas autoridades de acuerdo con los ilustres Ayuntamientos tratarán los arbitrios necesarios.
      5. Que a la mayor posible brevedad se preste el juramento de obediencia al Supremo Gobierno indicado conf0rme al Supremo Decreto de la materia. 
      6. Se faculta al Ayuntamiento de esta cabecera para que en el caso de que las nuevas autoridades tengan que manifestar alguna excusa legal para el ejercicio de sus funciones, la califique y pueda nombrar quien le suceda en unión de la oficialidad cuando se trate de nuevo Comandante General.
      7. Que por este Ayuntamiento se dirigan inmediatamente testimonios íntegros al Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Centro de América, al supremo gobierno de la provincia de Chiapa y los partidos que la componen.
      8. Que no con poco dolor se lamenta este partido de no haber tenido a la vista documentos ciertos que acreditasen por cierta la opinión pública por Guatemala y por México a tiempo de manifestar su voluntad por éste en fecha de 3 de mayo último, y sí papeles subversivos que aparentando la opinión de toda la provincia por México dieron motivo al Acta de dicha fecha, la que se tendrá por nula. 
      9. Que este procedimiento se celebre con un solemne Te Deum con ocho días de iluminación general y las demás funciones que acordase este ilustre Ayuntamiento.

Y para constancia, firmaron esta Acta todos los que supieron hacerlo.6

Esta acta de Tapachula se convirtió en el argumento de Centroamérica y de Guatemala para reclamar sus derechos sobre Soconusco; por su parte, la Junta Suprema de Chiapas no la tomó en cuenta y el 12 de septiembre de 1824 declaró que Chiapas se unía nuevamente a la República Mexicana, dejando implícito que esto incluía a Soconusco.7

Pese a la anexión de Chiapas a México, los argumentos de Guatemala para reclamar el Soconusco eran dos; primero, que Soconusco había pertenecido históricamente a su territorio; y, segundo, que así como México sostenía que Chiapas fue libre para separarse de Guatemala, así debe reconocer que Soconusco lo fue para separarse de Chiapas.7 En virtud de esto, el 18 de agosto de 1824 Centro América declaró a Soconusco incorporado a la República del Centro y, tras varios meses de esperar una resolución diplomática al asunto, decidió ocupar con sus tropas a Tapachula el 25 de enero de 1825.8

El gobierno mexicano envió tropas a Tonalá, Chiapas en junio de 1825; este envío de tropas no afectaba a Guatemala pues Chiapas no era la región en disputa.  Entonces, para evitar que la situación terminara en una guerra, los Ministros de Relaciones Exteriores de México y de la República Federal de Centro América llegaron a un acuerdo tras intercambiar algunas cartas, y las tropas de ambos países se retiraron, dejando a Soconusco en una situación muy comprometida, dada su lejanía tanto de la capital mexicana como la de la guatemalteca.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-4746-4. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  3. Secretaría de Relaciones Exteriores (1875). Cuestión de Límites entre México y Guatemala. México: Revista Universal. p. 26.
  4. Ibid, p. 27.
  5. Ibid, p. 28.
  6. Becerra, Abelino (s.f.). Acta de Tapachula a 24 de julio de 1824.  México: Estado Soconusco.
  7. Secretaría de Relaciones Exteriores, Cuestión de Límites entre México y Guatemala, p. 29.
  8. Ibid, pp. 32-34.

5 de enero de 1822: la Anexión a México

El antiguo Reino de Guatemala se anexa al Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide

5enero1822
Las tropas mexicanas proclaman al Presidente de la Regencia, Agustín de Iturbide, como emperador de México. En el recuadro: el emperador Agustín I. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras una misiva del 19 de octubre de 1821 en la que el futuro emperador de México Agustín de Iturbide le invitaba a anexarse, el jefe político de la Junta Provisional Consultiva, Gabino Gaínza, le contestó el 3 de diciembre indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Gaínza finalizó su carta diciendo: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«, en alusión a la división del ejército que Iturbide había mandado a la frontera entre ambos países.1

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, mientras que otros veintinún ayuntamientos opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo, según lo indicaba el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821.2 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza.  Y a los dos días, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada en la Ciudad de Guatemala, la cual dice así:2

Palacio Nacional de Guatemala, enero 5 de 1822.

Habiendo traído a la vista las contestaciones de los ayuntamientos de las provincias, dadas a virtud del oficio circular de 30 de noviembre último, en que se les previno que en consejo abierto explorasen la voluntad de los pueblos sobre la unión al imperio mexicano, que el serenísimo señor don Agustín de Iturbide, presidente de la Regencia, proponía en su oficio de diez y nueve de octubre, que se acompañó impreso; y trayéndose igualmente las contestaciones que sobre el mismo punto han dado los tribunales y comunidades eclesiásticas y seculares, jefes políticos, militares y de hacienda, y personas particulares, a quienes se tuvo por conveniente consultar, se procedió a examinar y regular la voluntad general en la manera siguiente:

        • Los ayuntamientos que han convenido llanamente en la unión, según se contiene en el oficio del gobierno de México, son ciento cuatro.
        • Los que han convenido en ella con algunas condiciones que les ha parecido poner, son once.
        • Los que han comprometido su voluntad en lo que parezca a la Junta Provisional, atendido el conjunto de circunstancias en que se hallan las provincias, son treinta y dos.
        • Los que se remiten a lo que diga el congreso que estaba convocado desde quince de septiembre, y debía reunirse el primero de febrero próximo son veintiuno.
        • Los que manifestaron no conformarse con la unión, son dos.
        • Los restantes no han dado contestación, ó si la han dado, no se ha recibido.

Traido a la vista el estado impreso de la población del reino, hecho por un cálculo aproximado, sobre los censos existentes, para la elección de diputados, que se circuló en noviembre próximo anterior, se halló: que a voluntad manifestada llanamente por la unión excedía de la mayoría absoluta de la población reunida á este gobierno. Y, computándose la de la intendencia de Nicaragua que, desde su declaratoria de independencia del gobierno español, se unió al de México, separándose absolutamente de este; la de la de Comayagua que se halla en el mismo caso; la de la de Ciudad Real de Chiapas, que se unió al imperio, aun antes de que se declarase la independencia en esta ciudad; la de Quezaltenango, Solóla y algunos otros pueblos que en estos últimos días se han adherido por sí mismos ala unión; se encontró que la voluntad general subía a una suma casi total y teniendo presente la junta que su deber, en este caso, no es otro que trasladar al gobierno de México lo que los pueblos quieren, acordó verífícarlo así, como ya se le indicó en oficio de tres del corriente.

Entre las varias consideraciones que ha hecho la junta en esta importante y grave materia, en que los pueblos se hallan amenazados en su reposo, y especialmente en la unión con sus hermanos de las otras provincias con quienes han vivido siempre ligados por la vecindad, el comercio y otros vínculos estrechos, fué una de las primeras, que por medio de la unión a México querían salvar la integridad de lo que antes se ha llamado Reino de Guatemala y restablecer entre sí la unión que ha reinado por lo pasado; no apareciendo otro, para remediar la división que se experimenta.

Como algunos pueblos han fiado al juicio de la junta lo que más le convenga resolver en la presente materia y circuntancias, por no tenerlas todas a la vista; la junta juzga que manifestada, como está de un modo tan claro la voluntad de la universalidad, es necesario que los dichos pueblos, se adhieran a ella para salvar su integridad y reposo.

Como las contestaciones dadas por lo ayuntamientos, lo son con vista del oficio del serenísimo señor Iturbide que se les circuló, y en el se propone como base la observancia del plan de Iguala y de Córdova, con otras condiciones benéficas al bien y prosperidad de estas provincias, las cuales si llegasen a término de poder por sí constituirse en estado independiente, podrán libremente constituirlo; se ha de entender que la adhesión al imperio de México es bajo estas condiciones y bases.

Las puestas por algunos ayuntamientos, respecto a que parte están virtualmente contenidas en las generales y parte difieren entre sí, para que puedan sujetarse a una expresión positiva; se comunicarán al gobierno de México para el efecto que convenga; y los ayuntamientos mismos en su caso podrán darlas como instrucción a sus diputados respectivos, sacándose testimonio por la secretaría.

Respecto de aquellos ayuntamientos que han contestado remitiéndose al congreso que debía formarse, y no es posible ya verificarlo, porque la mayoría ha expresado su voluntad, en sentido contrario, se les comunicará el resultado de esta, con copia de esta acta.

Para conocimiento y noticia de todas las provincias, pueblos y ciudadanos, se formará un estado general de las contestaciones que se han recibido, distribuyéndolas por clases conforme se hizo al tiempo de reconocerse en esta junta, el cual se publicará posteriormente.

Se dará parte a la soberana junta legislativa provisional, a la regencia del imperio y al serenísimo señor Iturbide con esta acta, que se imprimirá y ciruclará a todos los ayuntamientos, autoridades, tribunales, corporaciones y jefes para su inteligencia y gobierno.

Lejos de conseguir el bienestar de la región, aquella anexión fue el inicio de todos los problemas que han aquejado a Centroamérica desde su independencia, ya que se formaron dos grupos: el de los criollos aristócratas que favorecían un sistema monárquico y católico similar al que tenía España, y el de los criollos liberales, que se inclinaban hacia un sistema republicano, con influencia protestante.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.

2 de diciembre de 1899: rebelión castillista en Oriente

Una rebelión liderada por el excandidato presidencial José León Castillo invade Jutiapa y Chiquimula

2diciembre1899
Caricatura aparecida en «El Torpedo» poco antes de las elecciones de 1898, en la que se muestra al candidato José León Castillo recibiendo ayuda económica del presidente salvadoreño Tomás Regalado para invadir Guatemala tras resultar perdedor. En el recuadro: el general Tomás Regalado, último caudillo de Cuscatlán. Imágenes tomadas de «El Torpedo» y de Wikimedia Commons.

El licenciado José León Castillo se distanció del gobierno del general José María Reina Barrios cuando éste dio un autogolpe de estado e intentó extender su mandado presidencial hasta 1902 luego de que estallara la grave crisis económica por la caída del precio internacional del café.  Reina Barrios lo había enviado como Jefe Político a Jutiapa en mayo de 1897, y tras le extensión de su mandato lo iba a hacer prisionero, pero Castillo huyó a El Salvador y desde allí intentó dirigir la Revolución de oriente en septiembre de 1897.  Sin embargo, por su nula preparación militar, su movimiento fracasó.1-5

Tras el asesinato del presidente el 8 de febrero de 1898, y la llegada al poder del licenciado Manuel Estrada Cabrera,6-7 la situación en el país retornó al férreo estilo dictatorial del general J. Rufino Barrios, y Castillo postuló su candidatura a la presidencia para las elecciones a las que convocó el presidente interino para agosto de ese año.8  Aquellas elecciones fueron irregulares, ya que Estrada Cabrera movió todas las influencias a su alcance para resultar electo, incluyendo sacar presos a las calles para que le sirvieran como esbirros y amedrentaran a los votantes, y la publicación de pasquines en contra de sus rivales;8 específicamente, se publicó «El torpedo» en la casa editorial «A. Siguere y Cía». (la misma que publicaba «La Ilustración Guatemalteca«), y en el que atacaban directamente a Castillo.  Aunque Castillo y los otros candidatos también publicaron periódicos en los que atacaban al presidente interino exponiendo que éste utilizaba los recursos del Estado para su campaña, Estrada Cabrera resultó electo y Castillo salió al exilio a El Salvador, en donde lo apoyaba el general Tomás Regalado y desde donde intentó derrocar al gobierno liberal.9

Su primer intento en contra de Estrada Cabrera ocurrió el 2 de diciembre de 1899, cuando dirigió una nueva revolución en el oriente del país, invadiendo Jutiapa y de Chiquimula por unas horas. Al respecto, el presidente mencionó lo siguiente en su mensaje anual a la Asamblea Legislativa en marzo de 1900: «la paz y la tranquilidad han reinado, felizmente, en todo el país; y si bien el dos de diciembre próximo pasado, unos cuantos ambiciosos turbaron, de momento, el sosiego público penetrando a los departamentos de Jutiapa y Chiquimula, fueron rechazados por la opinión pública y batidos y deshechos inmediatamente por las fuerzas del Gobierno, tornando la calma, apenas turbada, a aquellos leales pueblos de Oriente; y los ciudadanos todos, al amparo de la ley, han vuelto á sus habituales ocupaciones, pues que comprenden que sólo con la paz y con el trabajo, pueden restañarse, siquiera sea paulatinamente, las antiguas heridas de la patria10 A esto, el presidente de la Asamblea Legislativa, licenciado Arturo Ubico Urruela, contestó: «La Asamblea deplora que en el mes de diciembre último el sociego público se haya turbado por la invasión que unos cuantos enemigos de la paz efectuaran en los departamentos de Jutiapa y Chiquimula; pero se complace á la vez en que las fuerzas del Gobierno secundadas por la opinión pública hayan impedido la realización de los propósitos de aquéllos, tornando de nuevo la tranquilidad de que felizmente se ha disfrutado en todo el país.»11

Es importante destacar que para entonces, las relaciones entre el presidente de Guatemala, el general Tomás Regalado (presidente de El Salvador) y el general José Santos Zelaya (presidente de Nicaragua) eran muy tirantes. Los tres eran conocidos despectivamente como los «Porfiritos«, en alusión a que su estilo de gobierno era semejante al del general Porfirio Díaz en México y a que los tres creían estar destinados a seguir el ideal liberal de J. Rufino Barrios de lograr la unión centroamericana. Además, debido al triunfo de los Estados Unidos en la guerra contra España en 1898, la posibilidad de construir el canal Interoceánico en Nicaragua era más real que nunca antes. Por esto, el que lograra constuir el canal, dominaría en la región centroamericana y sería un rival de peso para Porfirio Díaz y México.12

Por esta razón, Díaz apoyó cualquier movimiento que apoyara las fricciones entre los porfiritos, en especial en contra de Guatemala, ya que el gobierno de Estrada Cabrera se había aliado con los Estados Unidos para evitar que Inglaterra invadiera el país para cobrar la gran deuda que arrastraba el país debido al colapso económico de 1897. Así pues, Díaz proporcionó ayuda a Regalado para desestabilizar a Guatemala, quien a su vez patrocinó el intento fallido de José León Castillo.13


BIBLIOGRAFIA:

  1. Nuestro Diario (12 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  2. — (13 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el auge de la Revolución.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  3. — (14 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: la Revolución recibe nuevos elementos.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  4. — (15 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el desastre de la Revolución.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  5. — (16 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: la huída de los castillistas.  Guatemala: Nuestro Diario.
  6. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Disparos en la Obscuridad. El Asesinato del General José María Reina Barrios»Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación (Guatemala).
  7. — (2009). «La suerte de los que se quedan… los hechos que siguieron al asesinato de Reina Barrios»Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación(Guatemala).
  8. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 34.
  9. Rivera Cabezas, Napoleón (16 de julio de 1898) El Torpedo.  Guatemala: A. Siguere y Cía.
  10. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala. XIX. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. IV.
  11. Ibid., p. X.
  12. Bucheanu, Jürgen (1996). The making of México’s Central America Policy, 1876-1930. XIX. (en inglés) Tuscaloosa, Alabama: The University of Alabama Press. p. 53.
  13. Ibid., p. 51.

17 de noviembre de 1842: Guatemala se queja ante México por el Soconusco

Guatemala se queja de la decisión de México de apropiarse militarmente de la región del Soconusco

17noviembre1842
Mapa de México en 1847, mostrando la enorme extensión de ese país norteamericano antes de perder sus territorios por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848. En la frontera sur, se aprecia que Soconusco todavía aparecía en Guatemala, pese a la anexión de 1842, ya que el territorio era reclamado por Guatemala. En el recuadro: el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, que anexó Sonocusco en 1842 y perdió California, Colorado, Nuevo México, Arizona y Texas en 1848. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Aunque Anastasio Bustamante y Oseguera, presidente de México de 1839 a 1841, era partidario de anexar al Soconusco a su país, no pudo realizarlo porque durante su corta presidencia tuvo que enfrentar la Guerra de los Pasteles, el Pronunciamiento Federal del 15 de julio de 1840, la rebelión federalista del Plan de Tacubaya el 28 de septiembre de 1841 y su propio derrocamiento el 11 de octubre de 1841 por el movimiento del Plan de Huejotzingo.1

Por ello, cuando el alcalde de Tapachula pidió la anexión a México debido al abandono en que se encontraba su región el 11 de septiembre de 1842, el nuevo presidente mexicano Antonio López de Santa Anna zanjó la cuestión mediante una invasión militar, motivando las protestas de Guatemala.2

La primera protesta formal ante esta situación fue la del 12 de septiembre de 1842, dirigida por el Ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco a su homólogo mexicano en la que abundaban datos geográficos, históricos y económicos, que demostraban los derechos de Guatemala y se reiteraba el calificativo de ocupación por la fuerza y terminaba exigiendo al gobierno de México la evacuación de las tropas destacadas en Soconusco, tras advertir que la agresión perpetrada podría ser justificadamente repelida con el uso de la fuerza.2 Pero no se declaró la guerra y tampoco se rompieron las relaciones diplomáticas sencillamente porque en ese momento Guatemala no tenía la capacidad logística para emprender una guerra, ya que estaba prácticamente en la ruina tras la revolución católico-campesina de Rafael Carrera en 1837-38,3 la secesión y posterior guerra contra el Estado de Los Altos (al que pertenecía el Soconusco) entre 1838 y 18404, y la guerra entre Guatemala y las fuerzas invasoras de Francisco Morazán en 1840.5

El 17 de noviembre de 1842 Guatemala hizo llegar a todos los países con los que se tenían establecidas relaciones diplomáticas otra protesta en la que denunciaba la ocupación militar y el decreto de anexión emitido por el Presidente mexicano López de Santa Anna y en la que reafirmaba la vigencia de los derechos guatemaltecos sobre Chiapas y Soconusco. Como la anterior, aquella protesta se quedó en nada debido a la debilidad del estado guatemalteco.2

Guatemala siguió en una situación de anarquía por los siguientes 10 años, y no logró consolidarse sino hasta que el general Rafael Carrera venció a los criollos liberales centroamericanos que intentaban hacerse con el poder del Estado el 2 de febrero de 1851 en la batalla de la Arada.6 Durante todo ese tiempo, como es natural, Guatemala no estaba en capacidad de reclamar a México sus derechos sobre el Soconusco, ya que ella misma estaba en peligro de perder su soberanía como Estado. De esta cuenta, si bien el asunto era el de dos países enfrascados en una relación asimétrica donde el más fuerte se impone sobre el más débil, también se logró «el triunfo del hecho consumado sobre el derecho inadecuadamente defendido«.2

A pesar de esa difícil situación, sí se mantuvieron hasta bien avanzado el siglo y en suficiente vigencia, los derechos que Guatemala defendía. Pero, cuando el presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios se hizo cargo del asunto7, los acontecimientos se precipitaron y culminaron con la firma del desastrozo Tratado de Límites Herrera-Mariscal entre Guatemala y México de 18828, por el que Guatemala renunció para siempre al reclamo sobre el Soconusco, debido a la incapacidad diplomática del presidente guatemalteco y la de los miembros de su cuerpo diplomático.9 De acuerdo al ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión de Límites, «en todo con lo que la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente10

Es importante destacar que debido a la ineptitud de los militares y dirigentes de México, en la guerra contra los entonces débiles Estados Unidos, el poderoso estado mexicano terminó perdiendo enormes territorios en su frontera norte por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Vigil, J.M., México a través de los siglos, la Reforma, Tomo V, Ed. Cumbre, México D.F., 1958.
  2. Solís Castañeda, Sara (2013). La cuestión limítrofe-territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice. Guatemala: Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.
  3. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Hernández de León, Federico (13 de marzo de 1926)  «El Capítulo de las Efemérides. 13 de marzo de 1840: Sale Morazán de El Salvador sobre Guatemala». Guatemla: Nuestro Diario.
  6. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  7. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-432.
  8. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  10. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional.

27 de octubre de 1954: primera entrevista al exilado expresidente Arbenz

La revista mexicana «Siempre» publica la primera entrevista que se le hace al ex- presidente Arbenz en el exilio.

27octubre1957
La Catedral de la ciudad de México, en 1954. En el recuadro, el coronel Arbenz, cuando tuvo que desnudarse en el Aeropuerto La Aurora antes de salir al exilio a México el 9 de septiembre. Imágenes tomadas de Wikimedia commons.

Desde un principio, el ex-presidente Jacobo Árbenz Guzmán estuvo en constante observación y vigilancia por los miembros de la operación PBHISTORY de la CIA, los cuales incluían a su supuesto amigo y correligionario Carlos Manuel Pellecer.1 Este había descubierto en 1975, por el ex-agente de la CIA Philip Agee, quien publicó su información como agente de infiltración en el Partido Guatemalteco del Trabajo en el libro «La CIA por dentro«, y  luego, cuando en 2003 la CIA desclasificó sus documentos sobre los ocurrido en Guatemala en 1954, varios de los reportes que habían llegado a la CIA sobre el exilio de Árbenz eran prácticamente idénticos a los libros publicados por Pellecer años antes, confirmando que era, en efecto un operativo de la agencia secreta estadounidense.1,2

Árbenz había partido hacia México el 9 de septiembre de 1954, luego de setenta y tres días de asilo en la embajada de ese país en la Ciudad de Guatemala, y de sufrir una fuerte humillación en el Aeropuerto La Aurora cuando iba a salir del país.  Entonces, el embajador de Guatemala en ese país declaró que «confiaba en que el gobierno mexicano, fiel cumplidor de los tratados internacionales, entregaría a los criminales de delitos comunes que se han asilado en ese país«.  Aunque luego tuvo que publicar un Boletín Informativo aclarando sus declaraciones, el gobierno mexicano resintió la presión estadounidense sobre sus auntos internos.  Además, circulaban rumores de que Árbenz y sus principales funcionarios serían devueltos a Guatemala y juzgados.3

Fue en ese ambiente cuando el periodista peruano Genaro Carnera Checha, de la revista mexicana «Siempre» consiguió entrevistar al ex-gobernante guatemalteco.4

Empezó el relato de la entrevista diciendo que Árbenz vivía en algún lugar del Distrito Federal y que «salvo unos cuantos libros y periódicos sobre alguno de los muebles, nada hay de personal, de casa propio o de hogar, en este sencillo departamento.»  Árbenz  desmintó encontrarse escondido y dijo que necesitaba «reajustar algunas cosas en esta nueva etapa de mi vida, antes de poder visitar o recibir a mis amigos como son mis mejores deseos«.  También negó haberse intentado comunicar con el ex-presidente mexicano, el general Lázaro Cárdenas (conocido por haber nacionalizado la industria petrolera en su país) aunque dijo que le hubiera gustado.5

Con relación a su renuncia el 27 de junio, dijo que «no hubo tal decisión de mi parte […] fue una imposición.  La imposición del Ejército que prefirió traicionar sus deberes patrióticos, por instigación y acuerdo con la Embajada norteamericana y la United Fruit«.  Igualmente, dijo que la «imposición» no había terminado con su renuncia, sino que las exigencias para [con su sucesor, el coronel Carlos Enrique] Díaz, a quien consideraba como un militar «leal y democrático«, fueron «aún mayores de parte del embajador norteamericano, quien pretendió que fusilaran a todos los dirigentes políticos y populares«.  Y agregó: «[El embajador John] Puerifoy exigió todo, sin condiciones».6

Con respecto a la resistencia [a la invasión liberacionista], dijo que «se intentó, y que las órdenes fueron claras y se dieron«.  Que miles de obreros parecían dispuestos a combatir, pero su presencia «agravó las contradicciones y aceleró el golpe traidor«. Con respecto a México, no tuvo sino palabras de elogio y no opinó sobre su política interna.  Y con respecto a su asilo, dijo que respetaría «escrupulosamente» las reglas del mismo, dejando en claro que «los asuntos de Guatemala los resolverá en Guatemala el pueblo de Guatemala, y no en el exterior».6

Finalizó diciendo: «la intervención desde el exterior sólo la ha utilizado en Guatemala la United Fruit y la embajada norteamericana».6


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  2. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  3. García Ferreira, Operaciones en contra, p. 136.
  4. Ibid., p. 139.
  5. Ibid., p. 140.
  6. Ibid., p. 141.

20 de julio de 1906: tratado de paz del «Marblehead»

Se firma el tratado de paz en el buque «Marblehead», con el que Guatemala ratifica su hegemonía en el Istmo, y se inicia de hecho la injerencia de los Estados Unidos en la región.

20julio1906
Los representantes de El Salvador, Honduras y Guatemala, reunidos con el embajador de los Estados Unidos Leslie Combs y con el de México, Federico Gamboa, a bordo del crucero estadounidense «Marblehead» para la firma del tratado de paz de 1906.  En el recuadro: el embajador Combs, de los Estados Unidos. Imágenes tomadas de «La Locomotora«.

Tras la fortuita victoria del ejército guatemalteco sobre las fuerzas salvadoreñas  comandadas por el general Tomás Regalado el 9 de julio de 1906, la situación del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera fue inmejorable.1 Hasta ese momento, las potencias de Norteamérica, Estados Unidos y México, (en donde gobernaban los presidentes Theodore Roosevelt y Porfirio Díaz, respectivamente) tenían un gran interés en mantener el control de la región centroamericana, y por ello el gobierno de Díaz había apoyado las invasiones desde El Salvador y desde el propio México para derrocar al gobierno de Estrada Cabrera, el cual se había aliado a los Estados Unidos desde el principio para contrarrestar la amenaza de una invasión inglesa.2  Dicha invasión, era una fuerte posibilidad, dado el grave endeudamiento que dejó su antecesor, el fallecido general José María Reina Barrios, debido a los grandiosos proyectos que había emprendido durante su gobierno y que quedaron inconclusos tras el desplome de la economía guatemalteca en 1897.3

Con el triunfo de las armas de Guatemala, la posición del presidente Roosevelt en la región quedó consolidada; aunque ya era más poderosa después del triunfo de los Estados Unidos contra España por las islas de Cuba y Puerto Rico en 1898, y por la construcción del Canal Interoceánico después de independizar a Panamá de Colombia, todavía no había controlado al resto de países centroamericanos, que hasta 1906 habían estado más allegados al régimen porfirista que al de los Estados Unidos. De hecho, a los presidentes centroamericanos les llamaban despectivamente «porfiritos«.4

Reconociendo su derrota, Díaz no tuvo más remedio que convocar a una reunión en aguas neutrales entre los representantes de Guatemala, Honduras y El Salvador, junto con enviados de los Estados Unidos y México.  Dicha reunión se llevó a cabo en el crucero estadounidense «Marblehead» en presencia del embajador Leslie Combs, de los Estados Unidos, y del embajador Federico Gamboa, de México, y los delegados firmaron un convenio que terminaba la contienda suscitada por la invasión de Regalado.5  Esto significó un gran triunfo para los Estados Unidos y para Estrada Cabrera, ya que los primeros y sus poderosas transnacionales impusieron sus condiciones en la región, mientras que el segundo, seguiría siendo presidente de Guatemala hasta que ya no le sirvió a los intereses norteamericanos en 1920.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921III Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 660-662.
  2. Buchenau, J. (1996). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6. pp. 50 y siguientes.
  3. La Ilustración Guatemalteca (15 de mayo de 1897). «Resumen quincenal»La Ilustración Guatemaleca (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) I (20).
  4. Buchenau, In the Shadow of the Giant, p. 57.
  5. Estrada Paniagua, Felipe (28 de julio de 1906). «Paz». La Locomotora (Guatemala: Pacheco) I (2)  pp. 1,2.
  6. Dosal, Paul (1995). Doing Business with the Dictators: A Political History of United Fruit in Guatemala, 1899-1944 (en inglés). Nueva York: Rowman and Littlefield.

30 de marzo de 1885: Arturo Ubico no puede entregar una comisión a Bográn

Los enviados del gobierno guatemalteco, Lic. Arturo Ubico y Lic. Antonio Batres Jáuregui logran escapar ser capturados por El Salvador y Costa Rica

30marzo1885
El antiguo muelle del puerto de Acajutla en El Salvador, en donde no pudo desembarcar el Lic. Ubico debido a la guerra con Guatemala. En los recuadros: el presidente de Honduras, Luis Bográn, y el enviado de Guatemala, Arturo Ubico Urruela. Imágenes tomadas de Fotos antiguas de Sonsonate y de Wikimedia Commons.

El general presidente, J. Rufino Barrios, había estado manipulando la política de Honduras y El Salvador desde 1876, colocando a los licenciados Marco Aurelio Soto1 y Rafael Zaldívar2 como presidentes de Honduras y El Salvador, respectivamente.  A cambio, ambos presidentes le pasaban un generoso impuesto feudal cada año3 y se comprometieron a ser sus aliados en caso de guerra.  Cuando Soto ya no fue del agrado de Barrios, lo sustituyó por Luis Bográn, y empezó sus preparaciones para intentar la Unificación Centroamericana. 

Sin embargo, a diferencia de Bográn que fue su aliado incondicional y hasta fue condecorado por la Asamblea Legislativa de Guatemala como «Benemérito de Centro América», Zaldívar traicionó a Barrios y el 22 de marzo firmó un pacto con Nicaragua y Costa Rica para defenderse de la agresión «del salvaje de San Marcos», que era como llamaban a Barrios sus rivales centroamericanos.4

Barrios partió para reunirse con sus tropas en la frontera con El Salvador el 23 de marzo,5 y envió al licenciado Arturo Ubico en una comisión para el presidente hondureño Luis Bográn, y al licenciado Antonio Batres Jáuregui, a una comisión para Washington.  Ambos comisionados partieron en el mismo vapor en el que también iban dos ministros salvadoreños que habían estado en Guatemala, los cuales, cuando llegaron al puerto salvadoreño de Acajutla, se encargaron de hacerle saber a todo el mundo que iban dos comisionados guatemaltecos a bordo.  Por esta razón, no los dejaron desembarcar y tuvieron que seguir hasta Costa Rica, pero al llegar al puerto de Puntarenas, tampoco pudieron desembarcar pues los estaban esperando quince lanchas con veinte hombres armados cada una.6

Así pues, Ubico no pudo cumplir con su misión de entregarle doce mil pesos de plata al presidente Bográn, y se los tuvo que dar a Batres Jáuregui, que siguió su viaje hacia los Estados Unidos.  Según cuenta este último en su obra «La América Central ante la Historia«, he aquí lo que pasó con aquel dinero tras la muerte de Barrios el 2 de abril de 1885:

«Ubico andaba con pocos fondos, como que creía que ir a Honduras, nada más. Me dió una libranza por mil pesos, contra don Manuel Hernández, que se hallaba en Guatemala y éste la cubrió inmediatamente que le fué presentada.  Los doce mil pesos fueron a pasar a San Francisco California, y por influencias de don Florentín Souza, llegaron a poder de doña Francisca Aparicio de Barrios, que era quien menos los necesitaba, y que ningún derecho tenía sobre los fondos nacionales».6

Y aquellos fondos no serían los únicos que heredara la viuda de Barrios, ya que, de acuerdo a un inventario levantado Carlos F. Murga, la Sra. Aparicio de Barrios fue la heredera universal de los bienes que el fallecido presidente guatemalteco acumuló durante su gobierno, y que ascendieron a treinta y tres millones de pesos de la época.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lozano, Enrique (18 de diciembre de 1890). «Drama Político en Honduras». La Opinión (México, D. F.): 56.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala.  Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 170-176.
  3. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”.  p. 14.
  4. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua
  5. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El Libro de las Efemérides, capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 474-476.
  6. Batres Jauregui, Antonio (1949). La América Central Ante la Historia 1821-1921 Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografia Nacional. pp. 484-485.
  7. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente, p. 19.

14 de noviembre de 1925: muere Manuel Herrera Moreno

El licenciado Manuel Herrera fue quien firmó por Guatemala el nefasto tratado Herrera-Mariscal por el que Guatemala renunció definitivamente al Soconusco en 1882.

14noviembre1925
Frontera entre Guatemala y México vista de norte a sur. En el recuadro: croquis de la frontera luego de la finalización del trabajo de la Comisión de Límites en 1896. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Manuel Herrera Moreno se graduó de la Facultad de Derecho y Notariado en 1873 en donde fue compañero del Arturo Ubico Urruela, padre del general Jorge Ubico1 y hermano de Ernestina Ubico, esposa de Herrera Moreno.2

Herrera Moreno era hijo de Manuel María José Herrera,2 quien fue un poderoso personaje del gobierno liberal del general J. Rufino Barrios, y artífice de varias políticas económicas del mismo. Manuel María José Herrera, era un acaudalado empresario fue el primer ministro de Fomento del general Barrios y se preocupó por el desarrollo agrícola y la obra pública, pero que a pesar de ello fue víctima de ataques del general Barrios por sus negocios de molinos de trigo y murió de una afección cardíaca en 1883.3 Herrera también fue el artífice de la Reforma Agraria impulsada por el gobierno del general J. Rufino Barrios que resultó en la creación de las grandes fincas cafetaleras producto del despojo de las tierras comunales indígenas y de las tierras confiscadas a las órdenes religiosas y, junto con los otros Ministros de Estado, fue también uno de los diputados constituyentes que redactó la Constitución de 1879, con la que Barrios pudo extender su gobierno hasta 1886.4

Por su parte, Manuel Herrera Moreno nació el 25 de marzo de 1847 quien en 1881 fue descrito así por el licenciado Francisco Lainfiesta: «era un joven bastante instruido, de caráter un tanto caprichoso, vivo y naturalmente inquieto había sido despachado a México, sustitución de Ramón Uriarte en 1878 o 1879. [El presidente] Barrios aseguraba que al nombrar a Herrerita para ese puesto, sólo quiso obsequiar los deseos de su padre, que le solicitó aquella separación, para evitarse de las molestias que le ocasionaba el hijo con ciertas reclamaciones de bienes hereditarios5

Ya en México, Herrera Moreno se hizo cargo activamente de la gestión del tratado de límites entre Guatemala y ese país, mientras el general Barrios promovía las intromisiones de guatemaltecos al territorio en disputa en Soconusco, promoviendo la ira del senado mexicano que amenazó con ir a la guerra en 1881. La gestión de Herrera Moreno en México y la de los licenciados Arturo Ubico Urruela, primero, y Lorenzo Montúfar, después, en Washington buscando la mediación del gobierno de los Estados Unidos, se veía entorpecida porque tenían que consultar con el presidente guatemalteco a cada paso. Aquel era un plan preconcebido del presidente Barrios, quien amparándose en la supuesta ineptitud de sus embajadores, emprendió un viaje a los Estados Unidos para resolver el asunto de límites personalmente y aprovechó para comprar bienes en Nueva York, a donde ya había emigrado su familia temiendo por su vida por los múltiples enemigos que Barrios tenía en Guatemala.6

Cuando Barrios llegó a Estados Unidos hizo llegar a Herrera Moreno, Montúfar y Ubico a Nueva Orleands, y cuando llegaron, los trató con frialdad e insolencia, como sirvientes que no habían complido con su deber.  Barrios llegó a tratarlos de traidores, y quizá en el caso de Herrera Moreno tuvo razón. De acuerdo con el licenciado Lainfiesta, un oficial español residente en México le relató en Nueva York cuatro años después que Herrera Moreno originalmente debía haber recibido del gobierno mexicano del general Porfirio Díaz la suma de 50,000 pesos por conseguir que el tratado de límites favoreciera a México, pero solamente obtuvo 30,000 porque su relación con el general Díaz se resquebrajó irremediablemente. Lainfiesta también refiere que en una cena que hubo en México, el ministro de relaciones de ese país, Mariscal, había relatado que Herrera Moreno había sido su principal colaborador en favor de los intereses de México.7

Por su parte, el ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión de Límites de Guatemala con México, en su informe final en 1900, dice: «No debieron nunca fundarse para formar el tratado, como consta hicieron, en los defectuosísimos mapas que tanto México como Guatemala han tenido de sus territorios hasta hace pocos años.”8 «Herrera e Irungaray cedieron todo ese extenso y rico territorio y se preocuparon de que debían hacerse por otras partes insignificantes modificaciones que ampliaran el territorio de guatemala, en lugares de poco o de ningun valor, modificaciones que en último resultado fueron desechadas, por lo menos las de alguna impotancia».9 «Para concluir este punto falta solamente agregar que Guatemala perdió con la cuarta línea unas 2700 millas cuadradas de terreno que incuestionablemente le pertenecían y del que estaba en quieta y pacífica posesión«.10,Nota

Herrera firmó por Guatemala el nefasto tratado Herrera-Mariscal el 27 de septiembre de 1882, por el cual Guatemala renunció para siempre a su reclamación del territorio del Soconusco.  Tras la muerte de su padre de una dolencia cardíaca en 1883, Herrera Moreno perdió el favor de Barrios y fue perseguido por su gobierno.  Finalmente, murió el 14 de noviembre de 1925.2

Como nota final, mencionamos que Herrera Moreno tambien era medio hermano de Carlos Herrera, enmpresario cafetalero y diputado por Santa Lucía Cotzumaltguapa, quien sucedió al derrocado presidente el 15 de abril de 1920.2


NOTAS:

    • a: cabe mencionar que este informe final de la Comisión de Límites describía a cabalidad las desastrosa gestión del general Barrios en este asunto, y por ello fue confiscada por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera cuando fue publicada en 1900. Cuando fue reimpresa en 1966 durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro en la editorial del Ejército, la obra tuvo que ser confiscada.  Actualmente el documento se encuentra en Google Books.

BIBLIOGRAFIA: