24 de abril de 1827: liberales salvadoreños proponen la paz a Aycinena y a Arce

El Palacio Nacional de San Salvador en 1912. En el recuadro: el Jefe de Estado Mariano Prado. Imágenes tomadas de Stephen Grant y de Wikimedia Commons.

La marcada división entre los criollos centroamericanos que se produjo tras la independencia en 1821 fue producto de resentimientos acumulados durante los útimos cincuenta años de la la época colonial, en la que los aristócratas guatemaltecos se aliaron con las autoridades españolas, con quienes hacían lucrativos negocios a costa de la producción agrícola a cargo de los criollos hacendados.  Por supuesto, todo el trabajo era hecho por los campesinos indígenas de la región, pero esto estaba fuera de discusión entre los criollos.

Cuando los aristócratas guatemaltecos se hartaron de los decretos estatales del liberal Juan Barrundia que sistemáticamente atacaban sus privilegios,1 lograron que el presidente federal Manuel José Arce lo hiciera prisionero y que convocara a una nueva elección de jefe de estado.2  En esta elección realizada en noviembre de 1826 fue elegido el líder aristócrata Mariano de Aycinena, lo cual fue el chispazo que inició la rebelión del jefe de estado de El Salvador, el liberal Mariano Prado, quien desconoció la autoridad del presidente Arce y convocó a un congreso en su territorio.3

Luego del inicio de la Guerra Civil Centroamericana y del «Decreto Fatal»  de Aycinena que declaró enemigos de la patria a los liberales guatemaltecos exiliados en El Salvador, los criollos conservadores salieron de tierras salvadoreñas para irse a Guatemala, y los criollos liberales dejaron Guatemala.4

Aquel fue el inicio de la Guerra Civil Centroamericana, ya que Prado envió sus fuerzas militares a invadir Guatemala, aunque éstas fueron rechazadas por el presidente federal Arce en la batalla de Arrazola, aunque los salvadoreños lograron replegarse y rehacerse tras la derrota.  Arce, entonces al mando del ejército federal y de las armas guatemalteca, invadió a El Salvador en represalia. Este fue un punto determinante en la guerra, ya que el presidente federal era salvadoreño y había llegado al poder gracias a los liberales en el Congreso Federal, por lo que iba muy apesadumbrado a atacar a sus coterráneos.4

Prado comprendió la situación y envió al mercenario francés Nicolás Raoult para que conferenciara con el coronel Manuel Montúfar, el enviado de Arce en el poblado de Nejapa, muy cerca de San Salvador, en donde ya estaba concentrado el ejército federal.  El documento que envió Prado el 24 de abril de 1827 decía así:56

Proyecto de concordia entre las autoridades de Centro América

Ha habido un trastorno en la República. Es indudable. No hay Congreso ni Senado federal.  Ambos partidos convienen en la permanencia de la Constitución. ¿Por qué, pues, se hacen la guerra?

El restablecimiento de las autoridades de la Federación es necesario para que sigamos gobernándonos constitucionalmente.  Al efecto, el Presidente, o Vicepresidente de la República intimarán a los senadores y diputados existentes en Guatemala, y demás puntos de la República, que se reunen en este punto; en falta de ellos concurrirán sus suplentes, compeliéndolos, si fuera necesario, del modo que la Junta Preparatoria estime conveniente.6

Los diputados y senadores que debieron renovarse, o sus suplentes, deberán concurrir también, a efecto de que se vea lo más pronto reunida la representación nacional, y ésta dé el decreto de elecciones de los que deban subrogarlos, no abandonando sus asientos hasta que no vengan a ocuparlos sus sucesores; pero el Congreso, entretaton, no podrá tratar sobre acusaciones a los funcionarios públicos, que se versaren acerca de procedimientos en el actual trastorno, hasta que su mitad no sea renovada. Podrá sí, en virtud de sus atribuciones, si a bien lo tuviere, publicar una amnistía general.

El Estado de El Salvador se abstendrá de toda intervención en los negocios de Guatemala. Las autoridades de éste deberán convenir en su propia renovación, si el Congreso pronunciare haber sido nula la elección.

Reunidas las autoridades federales en el Estado de El Salvador, o donde el Congreso decidiere, la fuerza permanente se retirará a los puntos avanzados de su destino, o a donde deban organizarse y completarse: distante treinta leguas de las autoridades federales, volviendo al Estado de Guatemala las que con motivo de los presentes acaecimientos, se hubieren leantado provisoamente en él.

Las tropas residentes de Opica se retirarán inmediatamente, y con noticia de su llegada a Guatemala, se licenciará la guarnición de El Salvador.  Las tropas que existanen Honduras, a las órdenes del comandante Milla, se retirarán también; y en habiendo llegado a Chiquimula, hará lo mismo la división auxiliar de El Salvador, a las órdenes del coronel Ordóñez.

No se intentará jamás por la fuerza la reforma del Código Federal, sino por los medios que el mismo Código previene.  El Estado de El Salvador mediará gustosamente las diferencias con el de Nicaragua, a fin de conseguir el restablecimiento del orden.  Las autoridades de los Estados se abstendrán de todo procedimiento contra las personas que hubieren tomada partido en las presentes circunstancias dejando su derecho a salvo a las personas que hubieren recibido dado para reclamarlo en juicio.6

El presidente federal Arce leyó la petición, pero la rechazó mediante este comunidado al día siguiente:7

Eso es pedir como si no se hubiese peleado; siempre por la expresión de las pasiones y de los intereses privados.  Mi elemento es la paz; mi martirio derramar sangre centroamericana; se agrava si ella es salvadoreña.

Pidan en razón que estoy pronto a convenir; pero pídase luego porque no permitiré que se pierda tiempo.  La base principal de todo acomodamiento debe ser que haya un nuevo Congreso y un Senado en que la Nación esté representada.  Los pueblos deben elegir con presencia de los sucesos ocurridos desde septiembre: sólo así se conseguirá legitimidad. Yo no aspiro a continuar en el Gobierno: he dicho que reunida la representación dimitiré el mando; pero lo he de cumplir.7

El gobierno de El Salvador juzgó como arrogante la respuesta de Arce e hizo prisionero a Raoult, por considerarlo traidor a la causa.  Después Prado se preparó para la defensa y lanzó una proclama en la que dijo: «el presidente pide como un conquistador, que hace sentir en el platillo de la balanza, el peso de los triunfos«.8

Arce se arrepentiría de no haber aceptado aquella propuesta de paz, pues fue derrotado categóricamente en la batalla de Milingo, en donde no solamente perdió ante El Salvador, sino que por esa derrota fue obligado a separarse de a la presidencia, en la que fue sustituido por el aristócrata Mariano de Beltranena.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  3. Flemion, Philip F. (Noviembre de 1973) States’ Rights and Partisan Politics: Manuel José Arce and the Struggle for Central American Union (en inglés) En: 53 (4). pp. 600–618. doi: //doi.org/10.1215/00182168-53.4.600
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 158.
  5. Ibid., p. 159.
  6. Ibid., p. 160.
  7. Ibid., p. 161.
  8. Ibid., p. 162.
  9. García-Granados y Zavala, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados.  1. Guatemala. Tipografia Nacional.

11 de enero de 1873: eximen a los indígenas del servicio militar

El gobierno del general Miguel García-Granados y Zavala emite el decreto 83 eximiendo a los indígenas del servicio militar

11enero1873
Soldados guatemaltecos luego de la renuncia del licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1920. Nótese que todos están descalzos. En el recuadro: el general Miguel García-Granados y Zavala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la Revolución Liberal de 1871, el servicio militar se hizo obligatorio en 1872 planteando que el reclutamiento no debía caer «exclusivamente sobre la clase desvalida» y que los oficiales debían realizar enganches en las poblaciones ladinas.  Esto fue aclarado en el decreto N°. 83 emitido el 1873, el cual eximió a los indígenas del servicio militar, afimando que «en cambio, prestran otros de diferente naturaleza«;1 esto último, a su vez, quedaría reglamentado en 1877 con el Reglamento de Jornaleros que forzó a los indígenas a trabajar como colonos en las fincas cafetaleras.2

El decreto 83 dice así:1

Considerando: que el decreto número 66 de 8 de junio de 1872 no ha podido llenar en su totalidad el objeto que el Gobierno tuvo en mira al emitirlo, por las dificultades con que ha tropezado en la práctica, a consecuencia del régimen militar a que los pueblos se hallaban anteriormente acostumbrados; y 

Que es justo y conveniente aliviar en lo posible a la clase proletaria que por un largo período de tiempo ha sido la sola que ha pagado a la República la contribución de sangre, a que todos los ciudadanos están igualmente obligados;

Decreto:

Art. 1°. Todos los guatemaltecos, ya sean naturales o naturalizados, desde la edad de 18 años cumplidos hasta la edad de 40, tienen la obligación de prestar servicio militar cuando las necesidades de su patria así lo exijan.

Art. 2°. Al efecto, todos aquellos a quienes comprenda esta ley deberán alistarse en el cuerpo del distrito militar en que estuvieren avecindados.  Los que faltasen a este deber, ya sea por malicia o por descuido, serán penados con un año de servicio activo en la guarnición que se designe conmutable con sesenta pesos.

Art. 3°. Los Jefes Políticos pasarán lista a los Comandantes de los distritos militares de su departamento, de los guatemaltecos que se inscribieron en virtud del decreto de 8 de junio último, con expresión de aquellos a quienes sea obligatorio el servicio militar, segun lo mandado en la presente ley.

Art. 4°. Todo guatemalteco al cumplir 18 años, y teniendo las demás cualidades que expresa esta ley, deberá presentarse al Comandante del distrito militar donde estuviese avencidado, para ser alistado como miliciano, bajo la pena prescrita en el artículo 2°.

Art. 5°. Quedan exceptuados del servicio militar:

      1. Los que no hubiesen cumplido 18 años o pasaren de 40.
      2. Los indígenas que no han estado acostumbrados a este servicio y que, en cambio, prestan otros de diferente naturaleza.
      3. Los ordenados in sacris.
      4. Los física o moralmente impedidos. Este impedimento debe ser plenamente comprobado.
      5. Los que aun cuando no hubieren cumplido los 40 años que señala el artículo 1°., fueren padres de seis o más hijos legítimos.
      6. Los jóvenes menores de 21 años que acreditaren su concurrencia sin interrupción a los establecimientos nacionales de enseñanza.

Art. 6°. Los empleados públicos, que sean de elección popular o de nombramiento del Gobierno o de cualquiera otra autoridad, no podrán ser llamados a servicio activo mientras duren en el desempeño de sus cargos o destinos.  Tampoco serán llamados al servicio activo, los directores de colegios y maestros de escuelas, aunque lo sean de establecimientos privados, mientras ejercen su profesión.

Art. 7°. También podrán exceptuarse del servicio los que, a pesar de tener para prestarlo las cualidades que esta ley exige, paguen la contribución militar.  Esta contribución será para los simples artesanos, trabajadores y proletarios, de diez pesos al año; y para los que posean algunos bienes de fortuna o tengan giro o profesión productiva, de quince pesos al año.

Art. 8°. Para obtener la excepción de que habla el artículo 7°. se procederá de la manera prevenida en el artículo 6°. del Decreto de 8 de junio último.

[…]

Art. 18. Queda derogado el decreto de 8 de junio, en todo lo que se oponga a la presente ley, cuyo cumplimiento se encarga al Ministro de la Guerra.

Dado en Guatemala, a once de enero de mil ochocientos setenta y tres.

      • Miguel García-Granados
      • El Ministro de Hacienda, encargado del Despacho de la Guerra, Francisco Alburéz1

Este decreto estuvo vigente durante poco tiempo, ya que la inestabilidad del país obligó a modificarlo el 17 de octubre de ese mismo año, por el nuevo presidente J. Rufino Barrios.  Esta modificación afectó unicamente a los indígenas, ya que los obligó a realizar prácticas militares en las fincas en que estuvieran trabajando.3

Ahora bien, al exceptuar a los indígenas del servicio militar directamente, se formaron fuerzas milicianas ladinas que fueron esenciales para garantizar las transformaciones en la tenencia de la tierra que el gobierno liberal impulsó sobre las tierras comunales indígenas, especialmente la expropiación de las mismas realizada por el Decreto 170 de redención de tierras ejidales de 1877.4

Estas fuerzas ladinas protegieron a los agrimensores e intervinieron en los conflictos que hubo por disputa de tierras, además de que aseguraron el transporte de trabajadores a las fincas y actuaron para reprimir cualquier desorden que afectara los intereses gubernamentales, y los de los finqueros que necesitaran mantener orden y control dentro de sus propiedades.5

En la práctica, cuando era necesario organizar un ejército para realizar una movilización nacional, siempre se recurrió al reclutamiento de los indígenas,5 e incluso hubo momentos tan críticos en que se requirió militarizar a los institutos de educación media y las escuelas facultativas.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 151.
  3. Gobierno de Guatemala, Recopilación: Leyes emitidas, 1871-1876, p. 226-227.
  4. Gobierno de Guatemala, Recopilación: Leyes emitidas, 1877-1881, p. 3-6.
  5. García Vetorazzi, María Victoria (2010) Acción subalterna, desigualdades socioespaciales y modernización. La formación de actores y circuitos del comercio indígena en Guatemala, siglos XIX y XX.  Louvain-la-Neuve: Université Catholique de Louvian, École des sciences politiques et sociales. p. 196.
  6. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1901-1902 XX. Guatemala: Tipografía Nacional.

1 de diciembre de 1869: insurrección en Los Altos

La Cámara de Representantes suspende sus sesiones ante petición del mariscal presidente Vicente Cerna, tras la insurrección en Los Altos

1diciembre1869
Mapa del Estado de Guatemala en 1838. Se aprecia el Estado de Los Altos, que se componía de todo el occidente del país, y el enclave de Belice al norte de la Verapaz, que databa desde antes de la Independencia. Esta misma región se alzó contra el gobierno de Vicente Cerna en 1869, haciendo que el presidente pidiera a la Cámara de Representantes que cesara sus reuniones ordinarias. Imagen de HoyHistoriaGT.

Luego de la muerte del capitán general Rafael Carrera el 14 de abril de 1865, los conservadores se mantuvieron en el poder, eligiendo como presidente de la República al hasta entonces Corregidor de Chiquimula, mariscal Vicente Cerna.  Cerna había sido correligionario de Carrera desde la revolución de 1838 y había estado al mando de la región oriental durante todo el gobierno del fallecido ex-presidente.1

Cerna, pues, no conocía el manejo de la situación en la ciudad de Guatemala y pronto cayó en la red de los criollos aristócratas y de los jerarcas de la Iglesia Católica, tanto secular como regular, y simplemente dejó que éstos controlaran la situación del país.  Los criollos liberales, por su parte, comprendiendo que la fuerte presencia del capitán general Carrera ya no se interponía en su camino para recuperar el poder, empezaron a promover revueltas contra el gobierno de Cerna.2  De esta forma, el nuevo presidente tuvo que combatir varias revoluciones, especilamente en la región de Los Altos (es decir, todo el occidente guatemalteco), que era en donde estaba el núcleo de los criollos liberales, quienes ya habían intentado separarse de Guatemala en 1838 y en 1848. El gobierno conservador empleó medidas represivas en contra de los insurrectos, llegando al extremo de trasladar poblados enteros en la región en conflicto a nuevas ubicaciones para que los líderes rebeldes perdieran sus bases.3

Una de tantas revueltas estuvo al mando de Francisco Cruz, quien inició su revolución desde la hacienda que tenía J. Rufino Barrios en Malacatán, San Marcos, aunque fue derrotado y capturado junto con otros treinta y siete individuos, entre los que estaba el padre de Barrios, quien fue trasladado a la ciudad de Guatemala en donde, de acuerdo a los historiadores liberales, fue encarcelado y torturado. Barrios, por su parte, logró huir a Chiapas, en donde aprovechó para obtener el apoyo del presidente anticlerical mexicano, Benito Juárez.3

Para calmar los ánimos en la capital, Cerna no mencionó estas revueltas en sus mensajes presidenciales de 1867 y 1868, en los que solamente dijo que Guatemala disfrutaba de paz, estabilidad y crecimiento económico.  Pero la Cámara de Representantes, por su parte, sí mencionó en sus respuesta oficiales al presidente que había «revoluciones contrarias al progreso» que se originaban en «la negación de la ley del progreso, que era una iniciativa que la Providencia había encomendado a los sectores más iluminados del país«.3

Para intentar calmar la situación, el 8 de enero de 1869 Cerna dijo que iba a convocar a elecciones presidenciales ya que iba a entregar el poder el 23 de mayo.  Se convocó entonces a una Asamblea General el 17 de enero para que eligiera al nuevo presidente, cuyo período iba a terminar a finales de 1872.  Los criollos liberales se organizaron como pudieron, y presentaron como candidato al mariscal José Víctor Zavala, a pesar de que había sido amigo personal de Carrera y era de familia aristócrata; de hecho, los liberales lo escogieron porque era muy popular, no se llevaba bien con Cerna,3 y, sobre todo, porque era primo hermano de Miguel García-Granados y Zavala.4

Cerna cometió el grave error de conseguir que la Asamblea General lo eligiera como presidente nuevamente, lo que provocó mucho malestar entre los liberales y les dió nuevos ánimos para continuar con sus revueltas luego de la segunda inauguración del presidente el 24 de mayo.5 De esta cuenta, cuando llegó el momento de convocar a la Cámara de Representantes para que iniciara sus sesiones ordinarias, envió un mensaje muy distinto al de los años anteriores, y ahora decía que era mejor que no se reunieran los diputados, ya que el gobierno estaba enfocado en repeler las insurrecciones en Los Altos:6

Para cumplir con lo prevenido en el articulo 11°. del Acta Constitutiva, he convocado la Cámara, con el objeto de que pueda iniciar sus importantes trabajos del último año del tercer período constitucional.

Las circunstancias en que se encuentra una parte de la República, perturbada por una faccion que sin proclamar principios políticos, intenta promover un cambio favorable solamente a intereses individuales, ha exigido y exige aún que la atencion del Gobierno se consagre a restablecer el orden y la tranquilidad. La experiencia, tan costosamente adquirida en épocas anteriores, y el conocimiento de nuestra condición social, nos han enseñado lo que los pueblos pueden esperar de revoluciones como la que se ha intentado promover últimamente en Los Altos. Retroceso en todos los ramos, desolación y ruina de familias enteras, sacrificadas a las malas pasiones de unos cuantos caudillos de revueltas, abandono de la agricultura, del comercio y de las artes útiles, y las calamidades más dolorosas afligiendo a inocentes y a culpables, he aqui, en breves rasgos, el cuadro desconsolador que la guerra civil ofrece en un pais como el nuestro. Se comprenderá, pues, fácilmente, que el Gobierno se ocupe de toda preferencia en hacer cesar ese mal, que si bien no ha tornado aun proporciones alarmantes, gracias al buen sentido de los pueblos, no deja de inquietar los ánimos, creando ese malestar y esa desconfianza que son obstáculos graves al adelanto social y a la marcha regular de la administracion pública.

En estas circunstancias, en que el interés grande y primordial de la conservación de la paz, exige toda la atención de la autoridad, no debe extrañarse que no se hayan preparado ciertos trabajos en que la representación nacional no podría ocuparse ahora con la calma y el detenimiento indispensables para el acierto.

En esta virtud, y no habiendo entre los asuntos que quedaron pendientes al aplazarse las sesiones en Enero último, ninguno cuyo despacho pueda considerarse de urgente necesidad, juzgo conveniente a los intereses públicos que despues de practicarse la elección de los ocho Consejeros de Estado que deben nombrarse ahora segun lo dispuesto en el articulo 11°. del Acta Constitutiva, queden aplazadas las sesiones de la Cámara para el día 4 de Abril de 1870, pudiendo regir provisionalmente el presupuesto decretado para el corriente año, en tanto se discute y aprueba el que se prepara para el próximo entrante.

Abrigo la confianza de que, favorecidos por la Providencia, que ha dispensado siempre una proteccion especial a la República, y secundado el Gobierno por todos los buenos ciudadanos, podréis, Señores Representantes, restablecida ya la paz en las poblaciones en donde ha sido alterada, continuar vuestros importantes trabajos, encaminados siempre al bienestar ya la prosperidad del pais.

Palacio del Gobierno: Guatemala, Noviembre 25 de 1869.6

Así pues, la Cámara de Representantes se reunió solamente para elegir a los ocho miembros del Consejo de Estado, y luego de que lo hizo, se disolvió el 1 de diciembre de 1869.3

Empezaba el final del régimen conservador de los 30 años.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward Jr., Ralph Lee (1993) Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871. (en inglés) Georgia, EEUU: The University of Georgia Press. p. 335.
  2. Ibid., p. 336.
  3. Ibid., p. 337.
  4. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. p. 146.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  6. Cerna y Cerna, Vicente (1869). Mensaje dirigido por el Excelentísimo Señr Presidente, Mariscal de Campo, don Vicente Cerna, a la Cámara de Representantes en la apertura de las últimas sesiones del tercer período constitucional. Guatemala: Imprenta de La Paz.

30 de septiembre de 1909: celebran primer centenario de Miguel García-Granados y Zavala

El gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera celebra el primer centenario del nacimiento del general Miguel García-Granados y Zavala

30septiembre1909
Imágenes del desfile escolar celebrado en el monumento al general García Granados en conmemoración del primer centenario de su nacimiento. En el recuadro: el ex-presidente Miguel García Granados. Imágenes tomadas de «La Locomotora»

Durante los gobiernos liberales que rigieron Guatemala de 1871 a 1944 la figura de los generales Miguel García-Granados y Zavala y J. Rufino Barrios, líderes de la revolución que derrocó al mariscal Vicente Cerna el 30 de junio de 1871, fue elevada a la categoría de héroes.  De esta forma, lo que fue un movimiento criollo liberal para convertir a Guatemala en un país dependiente del cultivo del café basado en la creación de latifundios por medio de una agresiva reforma agraria y el uso casi gratuito de mano de obra indígena, fue embellecido como una gesta reformadora que sacó al país de un atraso en que se encontraba bajo las fuerzas oscurantistas de la Iglesia Católica y los criollos conservadores.

17 de septiembre de 1837: boda inspira el poema «Yo pienso en ti»

El líder conservador y consejero de Rafael Carrera, Luis Batres Juarros, contrae matrimonio con Adela García-Granados y Zavala, hermana del general Miguel García-Granados y Zavala, líder libera.l La boda inspiró el poema «Yo pienso en ti»

17septiembre1837
Parte de la Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la época en que se casó Batres Juarros. Se aprecia el Portal del Comercio, el Colegio de Infantes y el antiguo mercado, ya desaparecido. En los recuadros: miniaturas de Francisco Cabrera de Adela García-Granados y Luis Batres Juarros. Imágenes tomadas de la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

La figura de Luis Batres Juarros es muy importante para la historia del Gobierno conservador de los 30 años porque junto con Manuel Francisco Pavón Aycinena eran los principales líderes intelectuales de los criollos aristócratas durante la época del general Rafael Carrera.  De hecho, su esposa Adela García-Granados fue mentora de Ramona García, la primera esposa del general Rafael Carrera cuando éste llegó al poder en 1844.1

Tanto los Batres Juarros como los Pavón y Aycinena eran las familias aristocráticas más acaudaladas durante la época colonial; para que el lector se de una idea, he aquí las fortunas documentadas de las familias Batres Juarros, Pavón, Aycinena y García-Granados al momento de la Independencia de Centro América, las cuales están expresadas en pesos, con una conversión de $16 pesos por cada onza de oro español:

  • Pavón: $1,250,000
  • Aycinena: $750,000
  • Batres Juarros: $500,000
  • García-Granados: $650,0002

El 17 de septiembre de 1837, siguiendo la costumbre de los matrimonios endogámicos entre aristócratas, Batres Juarros se casó con Adela García-Granados y Zavala, nacida en 1814 y hermana del general Miguel García Granados, quien muchos años más tarde sería el líder de la revolución liberal que se hizo con el poder en 1871.3 Este hecho es importante tanto a nivel político como social, ya que era uno de los matrimonios de las familias criollas más aristocráticas de Guatemala, y fue celebrado cuando el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez estaba combatiendo la revuelta campesino-católica dirigida por el general guerrillero Rafael Carrera. 4

De Adela, escribió el escritor liberal cabrerista Máximo Soto Hall: «el ovalado rostro de Adela; la boca perfectamente delineada y ligeramente provocativa; la nariz fina y recta; los ojos, unos ojos de sorprendete atracción y belleza; la palidez transparente que se adivina en una blancura mate; el cabello renegrido y lustroso; el cuello torneado y alto; la distinción jerárquica del busto; los rasgos artísticamente distintivos de Adela…«5  Y por su belleza, es que se cuenta que el renombrado poeta e ingeniero agrimensor José Batres Montúfar, primo de Batres Juarros, sufrió enormemente por este enlace, y que le dedicó a Adela unos sencillos versos que han sido memorizados por innumerables guatemaltecos:

«¡Yo pienso en ti, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
al través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entra el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme el ciego frenesí
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento…
¡y pienso en ti!5

En 1848, cuando la situación del país era caótica, los criollos conservadores pensaron que era el momento de salir de Carrera, a quien hasta ese momento habían considerado como un caudillo barato que les había ayudado a recuperar el poder.  Fue Luis Batres Juarros el que le entregó la renuncia para que la firmara y la entregara a la Asamblea Legislativa. Al respecto, dice el periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas: «los liberales comprendieorn que Carrera no era un general cualquiera que se dejara manejar y ellos, que creyeron dominarlo en los momentos de su distancianiemto de los nobles, se convencieron de que tenía mucha personalidad.  Sin embargo, insistieron en la lucha y esta fue culminando, hasta que llegó a estallar en los días de agosto de 1848.5  Para terminar con las rebeliones, lo alzamientos en la montaña, las ambiciones de los hermanos Cruz, los problemas críticos del erario nacional y la lucha de los partidos criollos, Carrera renunció y se fue exiliado a México.1,5

Pero la situación real del país se evidenció con la ausencia del caudillo.  Los liberales tomaron el poder pero no pudieron aprovechar su oportunidad, y cuando la situación estaba en completa anarquía, llevaron al general conservador Mariano Paredes a la presidencia, quien permitió el retorno de Carrera en 1849.6  Al enterarse del regreso del general mestizo, los liberales guatemaltecos huyeron hacia El Salvador, mientras que los conservadores, con Batres Juarros a la cabeza, tuvieron que quedarse en el país porque eran aborrecidos en el resto de Centroamérica, y además, se vieron obligados a pactar con Carrera, ya que éste tenía fuertes lazos con los líderes indígenas guatemaltecos y los conservadores temían que se produjera otra masacre contra los europeos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 238-239. 
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 183.
  4. Ibid., p. 145.
  5. Ibid., p. 146.
  6. Ibid., p. 147.
  7. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.

10 de septiembre de 1829: conservadores se rebelan tras expulsión de Arce y de Aycinena

Unos cuantos conservadores intentan tomar la Ciudad de Guatemala tras el exilio de Manuel José Arce y Mariano de Aycinena

10septiembre1829
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Allí residía el gobierno de la República Federal de Centro América cuando Manuel José Arce era presidente. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de la colección de La Calle donde tú vives y Wikimedia Commons.

La prensa partidista en Guatemala siempre ha sido dura con sus oponentes.  Esto queda ejemplificado cuando el periódico liberal «La Antorcha Centro-Americana» publicó las siguiente notas el 10 de septiembre de 1829:

  • Con respecto al exilio del expresidente Manuel José Arce y del ex-jefe de Estado Mariano de Aycinena:  «el 7 del corriente salieron de esta Capital con destino a embarcar a los puertos del norte, el ex-presidente C. Manuel José Arce, y el intruso Jefe de Estado C. Mariano Aycinena.  Este escarmiento en estos dos funcionarios traidores a sus juramentes y a los compromisos que debían a su Patria, es un saludable ejemplar para que los Jefes venideros no lo sigan en suerta tan desgraciada y afrentosa«.1
  • Con respecto a los acontecimientos que siguiente al exilio de los arriba indicados: «Se descubrió una conspiración en esta Capital en que se trataba de apoderarse de la plaza, destruir el orden restablecido, y reponer el imperio de los intrusos.  Uno de los proyectos era degollar a las personas empleadas en el Gobierno, y otras que pudieran resistirse.  Se deduce de la causa que contaban con armas, parque, dinero y algunos hombres. Esta tentativa es una verdadera reacción del partido que sucumbió, y que ha tenido animosidad de intentarla por la indulgencia con que han sido tratados los criminales.  Ellos no se contienen por el sentimiento noble de la gratitud de que debían estar penetrados. Ellos acaso ni aun están bastantemente convencidos de la moderación con que se se ha procedido.  Jamás se han contenido los delitos por dejarlos de castigar; esta máxima que hemos procurado gravar, ha producido contradicciones poco honrosas a sus autores, porque suponen o mucha ignorancia o complicidad en los delitos. Hay filósofos que opinan que todo crimen supone una perturbación en la mente; pero ninguno lo manifiesta tanto, como la conspiración intentada: ella era un verdadero acto de despecho, pues no tenía la más remota probabilidad del suceso. Cuando hubiesen conseguido una sorpresa habría sido momentánea; pues la opinión pública en que se apoya el actual Gobierno lo habría sostenido y destruido a los audaces conspiradores1

Es importante indicar aquí lo siguiente:

  1. El «orden restablecido» se refiere al triunfo de la invasión liberal dirigida por el general Francisco Morazán, que derrocó al jefe de Estado conservadora Mariano de Aycinena y al gobierno federal,2 entonces a cargo del vicepresidente Mariano de Beltranena, ya que el general Manuel José Arce estaba separado del cargo.3  Las autoridades conservadores habían llegado al poder en septiembre de 1826, luego del golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia.4
  2. El «imperio de los intrusos» se refiere al gobierno que presidía Mariano de Aycinena, líder del partido criollo conservador, al que detestaban los criollos liberales por todas las prebendas de que dicho grupo gozaba durante la época colonial.  De hecho, Morazán declaró como usurpador a todo lo actuado por Aycinena y su gobierno.5
  3. El «partido que sucumbió» era el partido conservador. 
  4. No hubo tal «indulgencia para los criminales» ni «moderación«, como asegura el artículo.  Tras la rendición, Morazán ocupó la plaza, y luego invitó a todas las autoridades estatales y federales al Palacio Colonial, a donde llegaron vestidos de gala, y fueron hechos prisioneros en el acto, ya que Morazán declaró unilateralmente nula la rendición.6  Todos estos personajes pasaron en prisión varios meses y sus propiedades fueron confiscadas; además de que se les obligó a devolver los salarios que habían devengado cuando eran miembros del gobierno.2,3  Por otra parte, las tropas de Morazán saquearon cuanto pudieron de las mansiones de los conservadores y de las iglesia católicas, al punto que surgió el dicho popular «se fue con Pancho» por todo lo que se perdió tras la invasión.
  5. La «opinión pública en que se apoya el actual gobierno» era obviamente favorable, pues estaba conformado por los liberales guatemaltecos.  Los conservadores habían sido expulsados del país o reducidos a prisión.

Por supuesto, cuando los conservadores retomaron el poder en 1839, luego del derrocamiento del gobierno del liberal Mariano Gálvez, la prensa que les era favorable publicó artículos similares en contra del caído gobernante y sus malhadados Códigos de Livingston.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  2. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala»La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  3. Hernández de León, Federico  (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala. pp. 114-120.
  6. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  7. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.

11 de julio de 1872: nace José María Orellana Pinto

Nace en El Jícaro el general José María Orellana Pinto, quien fue presidente de facto de Guatemala de 1921 a 1926.

11julio1872
Billete de 20 quetzales emitido por el Banco Nacional de Guatemala poco después de la muerte del general José María Orellana, y con la efigie del fallecido gobernante.  En el recuadro: el general Orellana con el presidente Manuel Estrada Cabrera y el hijo de éste, tras sobrevivir el atentado de La Bomba en 1907. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de Banknote Collection.

El general José María Orellana Pinto, nacido en El Jícaro, entonces una aldea del municipio de San Cristóbal Acasaguastlán en el departamento de Zacapa, y actualmente un municipio del departamento de El Progreso.  Estudió en la Escuela Politécnica y fue director del Instituto Nacional Central para Varones, Jefe del Estado Mayor del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del presidente Carlos Herrera, y presidente de Guatemala tras el golpe de estado perpetrado contra Herrera el 5 de diciembre de 1921 con el patrocinio de la estadounidense United Fruit Company (UFCO).

Orellana era hijo Esteban Orellana y Leonora Pinto y se graduó de subteniente de Infantería en la Escuela Politécnica en 1890 y como ingeniero topógrafo de la Escuela Facultativa de Ingeniería en 1895. Ya cuando el presidente Manuel Estrada Cabrera estaba en el poder y había militarizado la educación media, Orellana fue director del Instituto Nacional Central para Varones entre 1902 y 1904.​1

El coronel Guillermo Flores Avendaño —presidente de Guatemala en la segunda mitad de la década de 1950 y quien fue su subalterno en el Ejército— lo describió así: «en lo físico, a pesar de su color moreno de tono subido, era dueño de cualidades que le daban atractivo a su persona: de gran estatura, gallardo desenvuelto de maneras, mirada franca y voz insinuante, inspiraba respecto y confianza.«.1​  Por el color de su piel fue apodado «Rapadura» por los estudiantes de las Escuelas Facultativas que participaron en la Huelga de Dolores de 1922, poco después del golpe de estado de 1921.2

Orellana fue electo diputado en varias oportunidades, como miembro del Partido Liberal, y también fue Jefe del Estado Mayor del presidente Estrada Cabrera luego de ser ascendido a general de Brigada en 1906. Por esta razón, estuvo junto al presidente cuando ocurrieron los atentados de La Bomba en 1907 y de Los Cadetes en 1908. En el primero, sobrevivió milagrosamente, y en el segundo, que fue perpetrado por el cadete Víctor Vega sin el conocimiento del resto de sus compañeros, no estuvo en peligro pero sí estuvo a cargo de la persecución de los cadetes y supuestos cómplices junto con el coronel Mauro de León.4

El 8 de marzo de 1913 un terremoto azotó al territorio de Santa Rosa, destruyendo a la cabecera departamental, Cuilapa, dejando una considerable cantidad de víctimas mortales.5 Por acuerdo gubernativo del 10 de marzo de 1913, emitido por el presidente Estrada Cabrera el general José María Orellana estuvo a cargo de la transición de las cabeceras de Santa Rosa de la destruida Cuilapa a Barberena, junto con el general José María Letona.6

Su gobierno estuvo marcado por el entreguismo a los intereses internacionales, especialmente de la United Fruit Company y de su afiliada, la International Railways of Central America, así como por la corrupción, y la persecución a la libertad de prensa y los derechos laborales que se oponían a los intereses de las compañías mencionadas.7  Las concesiones que otorgó incluían:

    • corte de chicle en Petén, la cual fue vendida a Percy W. Shufeldt, quien llevó a cabo la explotación sin pagar impuestos.
    • contratos favorables a las compañías extranjeras, tales como la Empresa Eléctrica, que había sido expropiada a los accionistas alemanes y fue vendida a la Bond and Share Companyn​ el 4 de mayo de 1922.
    • bajo presión de la International Railways of Central America (IRCA), puso en vigor el Contrato Ferrocarrilero Méndez-Williamson de 1908, firmado en el período del presidente Manuel Estrada Cabrera. Al ser derrocado éste, la IRCA quiso darle vida a este acuerdo pero el presidente interino Carlos Herrera y Luna se resistió a poner en marcha dicho contrato por lo que la IRCA y la UFCO patronicaron el golpe de estado de Orellana contra él. ​Tras el derrocamiento de Herrera en 1921, el gobierno de Orellana ratificó el contrato el 10 de marzo de 1922.
    • contrato sobre servicio de luz, calor y fuerza eléctrica, celebrado en la capital de Guatemala entre el ministro de Fomento y la Central America Power Company
    • contrato entre el Gobierno y Emilio Capouillez, como apoderado de Washington Serruys, para la instalación de un tranvía eléctrico
    • contrato entre el Ministerio de Fomento y la Compañía All America Cables Incorporated, para el establecimiento en la capital de una oficina pública de cablegramas
    • contrato con AEG de Berlín, Alemania, para proseguir y terminar las obras del Ferrocarril de Los Altos y la planta eléctrica de Santa María.
    • contratos con empresas estadounidenses, para explotación de petróleo.7

El entreguismo hacia los intereses extranjeros no solamente quedó en las concesiones, sino que también en el uso de las fuerzas armadas para defender los intereses de éstas.  He aquí dos ejemplos:

    • A mediados de 1924, los trabajadores de Puerto Barrios, claves para la exportación de banano y para las importanciones a Guatemala por ser el puerto de la Great White Fleet (flota mercante de la UFCO), demandaron la jornada de 8 horas y aumento de sus salarios. La UFCO se negó a aceptar y no cedió; los trabajadores entonces se fueron a la huelga, a la cual se solidarizaron todos los trabajadores de las fincas de la frutera. La UFCO pidió ayuda al gobierno, que actuó con rapidez, enviado tropas que resolvieron la situación matando e hiriendo a varios obreros. La huelga tardó 27 días, pero la represión logró acabarla y 22 dirigentes fueron encarcelados y luego expatriados.8
    • A finales de 1924, los trabajadores de la IRCA demandaron la reducción de horas de trabajo, el aumento de salario y el respeto para su organización Sociedad Ferrocarrilera. Una vez más, la UFCO se negó rotundamente a aceptar estas demandas y movilizó al gobierno de Orellana para reprimir violentamente la huelga de cinco mil trabajadores.8

Debido a este entreguismo a los intereses internacionales, la prensa criticó duramente al régimen de Orellana, por lo que éste cerró varios periódicos y amordazó a otros.9

El gobierno de Orellana es conocido por haber sido el que implentó el quetzal como moneda nacional, ya que su efigie aparece en los billetes de Q.1.00. 7 Además, creó el Banco Nacional de Guatemala, en donde invirtió Q.25,000 de su propio peculio, parte del dinero que ganó como producto de las concesiones otorgadas.

Poco después de la creación del Banco Nacional, Orellana murió en circunstancias sospechosas en el hotel Manchén en la Antigua Guatemala, en donde estaba pasando unas vacaciones el 26 de septiembre de 1926.10,11  De acuerdo a la historia oficial publicado en el «Diario de Centro América», Orellana estaba con su familia y repentinamente se sintió mal del pecho, falleció de un ataque al corazón poco después.11 Sin embargo, como la prensa independiente estaba suprimida, nunca se supo con certeza qué fue lo que realmente le ocurrió.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mérida González, Aracelly Krisanda (2003). El periodismo escrito en la Ciudad de Guatemala durante los años 1900-1925. Guatemala: Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  2. Asturias, Miguel Ángel (1978). Viernes de Dolores. Buenos Aires: Lozada.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 179.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala)
  5. Ambraseys, Nicholas; Adams, Robin A. (2001). The Seismicity of Central America; a descriptive catalogue 1898-1995 (en inglés). World Scientific. p. 309. ISBN 9781860942440. pp. 72,73.
  6. Gobierno de Guatemala (1913). Auxilio para los damnificados por el terremoto de Cuilapa. Tipografía Nacional. pp. 173,174.
  7. Molina C., José (2011). «José María Orellana y el Quetzal»Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
  8. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  9. Hernández de León, Federico (3 de marzo de 1926) Agentes de perturbación. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA
  10. Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América
  11. — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América

30 de junio de 1871: triunfa la Revolución Liberal

Triunfa la Revolución Liberal dirigida por Miguel García-Granados y Zavala, y J. Rufino Barrios.

30junio1871
Transporte de café durante la época liberal.  La producción a gran escala de dicho grano, junto con la formación de grandes haciendas con la expropiación de los terrenos de las órdenes religiosas y la subasta de las tierras comunales de los pueblos indígenas, así como el uso de mano de obra indígena casi gratuita fueron los principales cambios que ocurrieron tras la revolución de 1871.  En los recuadros:  la bandera conservadora y la bandera liberal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la anarquía que se produjo en el Estado de Guatemala y la República Federal de Centro América entre 1837 y 1838, los criollos liberales guatemaltecos decidieron segregarse de Guatemala, formando su propio estado, el Estado de Los Altos, con casi el 50% del territorio nacional que comprendía los actuales departamentos de Huehutenango, San Marcos, Retalhuleu, Suchitepéquez, Totonicapán, Sololá, Quetzaltenango, parte de Quiché y la región del Soconusco que actualmente pertenece a México.1,2  Aquel nuevo estado fue reconocido por el gobierno federal de Francisco Morazán pero encontró mucha resistencia entre la población indígena, debido a que la obligaron a pagar nuevamente el impuesto individual que había estado cobrando el gobierno del Dr. Mariano Gálvez antes de su derrocamiento en Guatemala.2

Bastó una trifulca entre criollos e indígenas en Santa Catarina Ixtahuacán para que los campesinos fueran a pedir ayuda al caudillo mestizo Rafael Carrera a Guatemala y éste se apresurara a ir a retomar a Los Altos en 1840.3  El triunfo de Carrera fue absoluto, si se toma en cuenta que Morazán invadió a Guatemala para vengar la derrota de Los Altos, y fue vencido de forma aplastante por el caudillo guatemalteco.1

Los criollos liberales huyeron de Guatemala y se refugiaron en El Salvador y Honduras, desde donde intentaron por todos lo medios de desestabilizar al régimen conservador, hasta que finalmente fueron derrotados categóricamente por Carrera en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, consolidando así el gobierno conservador en el país. Por esta acción, Carrera fue nombrado presidente de la República, y luego proclamado presidente vitalicio en 1854.

A continuación se presenta un resumen de lo que ocurrió tras la muerte del «caudillo adorado de los pueblos» el 14 de abril de 1865.  Nótese cómo la revolución liberal de 1871 se inició en San Marcos, departamento de donde era originario Barrios, y con tan solo 45 hombres; si bien es cierto que su armamento era superior al del gobierno guatemalteco de la época, el descontento de la región de Los Altos con el presidente conservador ayudó a que los destacamentos de esos departamentos no presentaran mayor resistencia, y que hubiera muchas personas que se unieran a la causa revolucionaria.3

Antecedentes y acciones militares de la Revolución Liberal de 1871
Campaña Fecha Descripción
Antecedentes 14 de abril de 1865 Muere el capitán general Carrera, presidente vitalicio de Guatemala, y poco después se inician insurrecciones en el área dominada por los criollos liberales. El mariscal Vicente y Cerna es electo como sucesor de Carrera, de acuerdo a lo prescrito por la constitución de 1851, vigente en ese entonces.
1868 El gobierno conservador tomó fuertes medidas represivas en la región montañosa, mudando poblados completos a nuevas ubicaciones y evacuando a la población de las regiones en conflicto para debilitar a los rebeldes.6​ Francisco Cruz se alzó en armas desde la hacienda de J. Rufino Barrios en Malacatán, pero fue derrotado y pasado por las armas; Barrios huyó a Chiapas y se convirtió en el líder de los liberales guatermalteco, con la ayuda del presidente mexicano Benito Juárez.6​ El padre de Barrios fue capturado y torturado en la ciudad de Guatemala.6​ El gobierno de Cerna estaba completamente identificado con la élite conservadora de la familia Aycinena y por ello había perdido el apoyo de las grandes masas indígenas que habían sido  incondicionales a Carrera.7
8 de enero de 1869 El mariscal Vicente Cerna y Cerna, anuncia que su período presidencial terminaría el 23 de mayo de ese año y convoca a una reunión de la asamblea el 17 de enero para elegir nuevo presidente, cuya presidencia terminaría en 1872.6​ Los liberales se dedicen por José Víctor Zavala, conservador y amigo de Carrera, como su candidato, pues consideran que es el único que podría guiar la transición entre los radicales conservadores y los liberales positivistas.6
3 de mayo de 1869 El mariscal Cerna fue reelecto en la Cámara de Representantes, mientras que el general Zavala empieza a coincidir con los representantes liberales, aunque sin dejar de ser leal al gobierno conservador.8
25 de noviembre de 1869 Tras suspender las garantías constitucionales, Cerna avisa a la Cámara de Representantes que va a suspender sus sesiones pues las condiciones del país no garantizaban que este cuerpo se reuniera normalmente. La Cámara cierra sus sesiones el 1 de diciembre de 1869 y da poder al presidente para acabar con los insurrectos.9
Campaña del mariscal Serapio Cruz («Tata Lapo») 7 de diciembre de 1869 Las tropas del mariscal Serapio Cruz atacan la plaza de Huehuetenango donde fueron rechazadas por las fuerzas del gobierno conservador.10
22 de enero de 1870 El mariscal Cruz fue derrotado en Palencia en donde sus fuerzas se dispersaron y él fue hecho prisionero y fusilado. Su cadáver fue decapitado y la cabeza freída en aceite y luego fue paseada en triunfo en las calles de la Ciudad de Guatemala.11​ Cerna eliminó la libertad de pensamiento que había en Guatemala desde la muerte de Carrera y ordenó que capturaran a los líderes liberales, el diputado Miguel García Granados, Manuel Larrave y José María Samayoa. Solamente García Granados pudo escapar, ayudado por su primo, el también diputado José Víctor Zavala, y luego se asiló en la embajada inglesa, de donde pudo abandonar el país tras pagar una fianza de $10,000.9
Campaña de 1871 2 de abril de 1871 Con la ayuda del gobierno mexicano de Benito Juárez,12​ quien les facilitó rifles Winchester y Remington a los rebeldes,7​ el autonombrado general J. Rufino Barrios junto con cuarenta y cinco hombres ocupó el pueblo de Tacaná, en su natal departamento de San Marcos.
3 de abril de 1871 El capitán Antonio Búrbano, al mando de doscientos sesenta hombres de las fuerzas gubernamentales atacó Tacaná, pero tras un breve combate, se retiró dejando el campo a la pequeña fuerza de los liberales.13​ Ese mismo día fue derrocado el presidente conservador Dueñas en El Salvador, permitiendo que se iniciara el frente oriental contra el gobierno guatemalteco.7
14 de mayo de 1871 Cuando las fuerzas de Miguel García Granados se aproximaron a Retalhuleu, esta fue abandonada por su guarnición de doscientos cincuenta hombres. Los liberales fueron atacados luego por cuatrocientos hombres de Santa Rosa, al mando del sargento mayor Simón Ruano junto con los doscientos cincuenta que habían huido. Pero los liberales lograron rechazar a las fuerzas del gobierno conservador.14
28 de mayo de 1871 El coronel Aquilino Calonge con novecientos hombres del gobierno conservador se dirigió sobre los liberales alzados, que solamente sumaban trescientos hombres. El combate se inició a las 9:00 AM, y a pesar de la superioridad numérica de las fuerzas gubernamentales, fueron completamente derrotadas, dejando sobre el campo doscientas armas, ocho cajas de municiones y otros pertrechos.15
3 de junio de 1871 Se firma el Acta de Patzicía: Barrios y otros líderes liberales se reúnen en Patzicía, y desconocen la autoridad del gobierno de Cerna nombrando al general Miguel García Granados como presidente provisional, autorizado a establecer su gobierno.12
23 de junio de 1871 Ochocientos hombres del ejército liberal habían tomado posiciones en la cumbre del cerro el Coshón, y el 22 de junio se adelantaron hasta Tierra Blanca. El 23 a las 4:00 AM las tropas conservadoras de Cerna, que se extendían desde las alturas del Calvario de Totonicapán hasta el Agua Caliente, iniciaron el combate, que terminó a la 1:00 p. m., con una derrota para las fuerzas de Cerna, que a pesar de ser de seis mil hombres, tuvieron que ceder la plaza a los liberales. Cerna se retiró de Totonicapán y las tropas de García Granados ocuparon la plaza al día siguiente.16
29 de junio de 1871 Después de la derrota en Tierra Blanca, el presidente Cerna fue a Chimaltenango, donde pensaba fortificarse, pero a último momento decidió seguir hacia Antigua Guatemala;17​ los liberales que lo seguían tomaron el camino de Sumpango, cortándole la comunicación con la Ciudad de Guatemala. A las 8:30 AM del 29, los liberales ocuparon San Lucas Sacatepéquez. El general García Granados ordenó al general Barrios situarse en posiciones que dominaran la encrucijada de San Lucas, en donde se bifurca el camino entre Antigua Guatemala y la Ciudad de Guatemala. Barrios destacó tres compañías a ocupar el cerro de San Bartolo, las cuales se enfrentaron con la vanguardia conservadora y ocuparon la posición. Cerna hizo ocupar las alturas que dominan el camino que conduce a la Labor de Diéguez y otras inmediatas, pero fue derrotado tras una hora de combate.18
30 de junio de 1871 Entrada del ejército liberal a la capital de Guatemala: el mariscal José Víctor Zavala intervino para evitar que las tropas liberales hicieran una matanza en la ciudad, y para garantizar que hubiera una transición eficiente al nuevo gobierno.7​ Cerna y su gabinete huyeron a Honduras; Cerna tuvo que pedir dinero prestado para poder huir.
Revuelta conservadora 23 de septiembre de 1871 El teniente general Barrios triunfó sobre las fuerzas de la facción conservadora que se alzó contra los liberales.19
24 de septiembre de 1871 Luego de ocupar Cerro Gordo, Barrios venció nuevamente a los revolucionarios conservadores en Santa Rosa.20

El 30 de junio de 1871, el ejército liberal entró en la Ciudad de Guatemala y García Granados se convirtió en presidente provisional, gobernando hasta el 4 de junio de 1873.1​ Sus ministros de estado fueron: mariscal José Víctor Zavala en el ministerio de la Guerra, Felipe Gálvez en el ministerio de Relaciones Exteriores y en el de Instrucción Pública, J.M. Samayoa en el recién creado ministerio de Fomento, y Francisco Alburez en el de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos.21

Desde los primeros días de su gobierno, se iniciaron los decretos que modificaron radicalmente la política económica y diplomática del régimen guatemalteco. Por ejemplo, el ministerio de Fomento fue creado por García Granados el 25 de agosto de 1871, según el decreto N.°14 del gobierno liberal, en sustitución del Consulado de Comercio que había funcionado durante los gobiernos conservadores; este nuevo ministerio quedó encargado de promover y mejorar el comercio, la agricultura, ganadería, artes, industrias, obras públicas, líneas telegráficas y demás medios de comunicación.22​ Pero el principal cambio fue la introducción a gran escala de la producción de café, lo que requería una profunda reforma agraria, dada la gran cantidad de terreno y mano de obra barata que se requería para producirlo; se expropiaron entonces grandes haciendas a las hasta entonces poderosas órdenes regulares y se subastaron las tierras ejidales y comunitarias de las poblaciones indígenas, por medio de leyes ambiguas que favorecían a los colaboradores cercanos de Barrios frente a cualquier otra persona.

Aquel régimen de facto gobernó amparado en el Acta de Patzicía hasta principios de 1880, ya que al igual como había ocurrido durante el gobierno del general Rafael Carrera, le dieron largas a la redacción de una nueva constitución para la República, la cual estuvo lista hasta el 11 de diciembre de 1879, y que permitió al general Barrios gobernar como presidente constitucional por otros seis años, cuando ya llevaba siete en el poder.24


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.
  3. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. p. 335.
  5. Ibid., p. 336.
  6. Ibid., p. 337.
  7. Ibid., p. 347.
  8. Ibid., p. 339.
  9. Ibid., p. 340.
  10. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 345.
  11. Ibid., p. 20.
  12. Woodward, Rafael Carrera y la creación de la República, p. 346.
  13. Aceña, Efemérides Militares, p. 73.
  14. Ibid., p. 122.
  15. Ibid., p. 136.
  16. Ibid., p. 172-173.
  17. Ibid., p. 179.
  18. Ibid., p. 180.
  19. Ibid., p. 285.
  20. Ibid., p. 286.
  21. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso.
  22. Ibid., p. 13.
  23. Ibid., pp. 11-12
  24. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.

8 de septiembre de 1878: fallece Miguel García-Granados y Zavala

Muere en la ciudad de Guatemala el expresidente, general Miguel García-Granados y Zavala, quien gobernó a Guatemala tras la revolución liberal de 1871 a 1873.

8septiembre1878
Vista de la iglesia del Cerrito del Carmen en la época en que falleció el general García-Granados y Zavala. Fotografía de Eadweard Muybridge tomada en 1875.

Uno de los personajes que más influyeron entre los exiliados liberales guatemaltecos durante el gobierno conservador de los 30 años fue el general Miguel García-Granados y Zavala, quien fue el único criollo aristócrata que abrazó la causa liberal.

García-Granados nació en España, pero durante la época colonial su familia llegó a Guatemala huyendo de la caótica situación que vivía el reinado de Fernando VII en la península tras la invasión napoleónica. Ya en el Nuevo Continente, su aristocrática familia continuó con la práctica de matrimonios entre parientes cercanos para mantener un estricto control de sus bienes y se opuso férreamente a los primeros intentos independistas.  De hecho, el propio Miguel García-Granandos se casó con su sobrina, la hija de la célebre periodista y escritora conservadora María Josefa García Granados.1

Cuando la Independencia fue inetivable, los aristócratas negociaron con el Capitán General Gabino Gaínza la separación de España para evitar que el pueblo lo hiciera por su cuenta propia y, de esta forma, ellos mantuvieran el control de la situación y la misma estructura social que había imperado en la época colonial.2 Pero los criollos rurales estaban cansados del sistema político y, siguiendo el ejemplo de los liberales españoles que obligaron a Fernando VII a aceptar la Constitución de Cádiz en 1820,  desde el momento en que se firmó la Independencia empezaron sistemáticamente a atacar al régimen aristócrata. De entre estos dos grupos surgieron los partidos que desangraron a Centroamérica durante el siglo XIX: los criollos aristócratas formaron el partido conservador, mientras que los criollos rurales abrazaron la causa liberal.3

La Guerra Civil Centroamericana que se inició en 1826 con el golpe de estado contra Juan Barrundia y que eventualmente colocó como Jefe de Estado al conservador Mariano de Aycinena en Guatemala, terminó con la victoria de las fuerzas liberales de la mano de Francisco Morazán, quien invadió Guatemala y expulsó a los aristócratas y a los miembros de las órdenes regulares,4 luego de despojarlos de todos o la mayoría de sus bienes.4 García-Granados había combatido bajo las órdenes de los criollos aristócratas del gobiernos de Aycinena y había sido hecho prisionero por los liberales. Su familia sufrió la expropiación de sus bienes, pero durante la época del gobierno liberal de Mariano Gálvez, García-Granados mantuvo su presencia en el gobierno del país.5

Cuando Gálvez fue derrocado por la revolución católico-campesina de Rafael Carrera, los conservadores retornaron a Guatemala y poco a poco fueron recuperando su antiguo poder. García-Granados fue crítico del régimen de Carrera hasta que éste lo invitó a salir al exilio; ya fuera del país, García -Granados estrechó sus lazos de amistad con los gobiernos liberales de Centroamérica y poco fue identificándose con su causa.6

Sabiendo que el cultivo de los productos tradicionales como la grana ya no era rentable, los liberales empezaron a pensar en la introducción del cultivo del café a gran escala pero se enfrentaban con el problema de que dicho cultivo requería de una gran cantidad de mano de obra para la recolección del grano.  García-Granados, sabiendo de la enorme población indígena que había en Guatemala, insistió en que había que derrocar a Carrera para hacerse con las grandes extensiones de tierra que poseían las comunidades indígenas y eliminar las leyes que protegían la mano de obra indígena que había establecido Carrera y que los criollos conservadores habían tenido que aceptar para mantener sus privilegios.7

Tras varios intentos fallidos, García-Granados comprendió que había que esperar al momento oportuno para regresar al país y ese se produjo hasta cuando murió Rafael Carrera en 1865. Ya en Guatemala, aprovechando su lazos de consanguinidad con los aristócratas, empezó a trabajar en modificar al régimen para expropiar las tierras de las comunidades de indígenas, y en introducir la producción del café a gran escala lo que requeriría modificar las leyes laborales para aprovechar la mano de obra indígena. Tras sufrir persecución y cárcel, García-Granados salió al exilio pero finalmente invadió a Guatemala desde México tras negociar con el presidente liberal mexicano Benito Juárez y conseguir financiamiento logístico y armamento para su causa.

Finalmente la Revolución Liberal derrocó al presidente Vicente Cerna el 30 de junio de 1871. Los rebeldes liberales habían desconocido al gobierno de Cerna el 3 de junio mediante el Acta de Patzicía, y nombrado a García Granados como presidente provisorio, por lo que se hizo cargo del gobierno a partir del triunfo de la revolución.8 Su gobierno fue de transición, pues intentó establecer pactos con los aristócratas tomándose el asunto con calma —se dice que llegaba al Palacio de gobierno pasado del medio día—, pero sus aliados liderados por J. Rufino Barrios, no querían ningún tipo de negociación sino que pretendían que los cambios prometidos para cultivar café se hicieron lo antes posible, por lo que lo sustituyeron por Barrios el 4 de junio de 1873.9

García Granados pasó a un retiro dorado y en sus últimos años conoció al poeta cubano José Martí, quien llegó a Guatemala en 1877 y visitaba su tertulia con frecuencia, para poder cortejar a la hija del general, María García Granados, quien pasaría a la historia como «La Niña de Guatemala«, del poema del propio Martí.10

García-Granados y Zavala falleció el 8 de septiembre de 1878, pocos meses después de la muerte de su hija. Ese día el gobierno del general J. Rufino Barrios emitió el siguiente decreto:

Decreto No. 221

J. Rufino Barrios, General de División y presidente de la República de Guatemala

Considerando: que el señor general de División don Miguel García Granados prestó a la República grandes servicios, contribuyendo poderosamente a realizar el cambio político de 1871.

Que su muerte, acaecida a las cuatro de la tarde de hoy, es un acontecimiento verdaderamente doloroso para la República y su Gobierno; y

Que la patria debe mostrarse agradecida con los hombres que en su servicio han sacrificado su bienestar; decreto:

      1. Los días 9 y 10 del corriente, estarán cerradas las oficinas públicas, en señal de duelo y enarbolado a media asta el pabellón nacional en los edificios públicos.
      2. La inhumación del cadáver se verificará el 10 del corriente a las diez de la mañana, en el Cementerio [San Juan de Dios], saliendo el acompañamiento de la casa mortuoria con los honores que corresponde por las leyes militares.
      3. Se guardará durante seis días luto oficial en la capital y en los departamentos a donde se comunicará por telégrafo esta disposición.
      4. El Ministro de la Guerra queda encargado de la ejecución del presente decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a ocho de septiembre de mil ochocientos setenta y ocho.

        • J. Rufino Barrios
        • El ministro de la Guerra, J. M. Barrundia11

La tumba del general García Granados ha sido itinerante desde entonces. Primero estuvo en el Cementerio San Juan de Dios, y luego fue trasladada a un monumento en el Cementerio General por el gobierno de José María Reina Barrios, en donde estuvo hasta que las lluvias socavaron el cementerio y hubo que trasladar sus restos a una tumba común ya que su monumento se derrumbó en 2015.12


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  2. García Aguilar, Adolfo (1 de julio de 1899). «El general don Miguel García Granados». Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (15).
  3. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  5. García-Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados. Tomo 2. Guatemala: Tipografía Nacional.
  6. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia, 1821-1921: Memorias de un Siglo III. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. Woodward, Ralph Lee Jr. (2012). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala 1821-1871 (en inglés). University of Georgia Press.ISBN 9780820343600. p. 347.
  8. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  9. Ibid., p. 196.
  10. Martí, José (2010). «La América Central». Obras completas 13 (La Habana: Centro de Estudios Martianos).
  11. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 II. Guatemala: El Progreso. pp. 200-201.
  12. — (1896). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1894-95 XIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 70-71.

28 de agosto de 1871: solicitan la expulsion de los Jesuitas de toda la República

Luego de la Revolución Liberal que triunfó el 30 de junio, empiezan los clamores de los liberales para expulsar a los jesuitas de la República

28agosto1871
Vista general de Quetzaltenango en 1896.  En esta ciudad fue en donde se exigió inicialmente la expulsión de los jesuitas. Imagen publicada por «La Ilustración Guatemalteca«

Tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1871 aparecieron numerosos clubes liberales en favor de una reforma radical y rápida, entre los que sobresalían los de la Ciudad de Guatemala y los de Amatitlán. Estos clubes, que se autodenominaban «Junta Patriótica», eran imitaciones de los iniciados durante el movimiento de la independencia en la década de 1810, aunque las juntas de 1871 eran anticlericales y, de acuerdo a algunos historiadores, dominadas por los masones. Entre los miembros de la junta de la capital se contaban figuras políticas como las de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, quienes luego desmempeñarían papeles politicos prominentes después de que J. Rufino Barrios llegara a la presidencia en 1873. Rosa, por su parte, alcanzó gran notoriedad a través de sus escritos anticlericales. De hecho, todos los miembros de estos grupos eran figuras políticas sobresalientes en la comunidad y ardientes partidarios de Barrios,  que opinaban que con el liderazgo moderado de Miguel García-Granados y Zavala no podría llegarse a la reforma radical que exigían.

Cuando la Junta de Quetzaltenango empezó a exigir la expulsión de los jesuitas de su localidad, algunos escritores respaldaron la expulsión de la compañía de toda la república; por ejemplo, el 28 de agosto de 1871 Inés Ramírez, uno de los miembros de las juntas, acusó a la Compañía de Jesús de acoger «miembros hipócritas, vanidosos, orgullosos y fanáticos empeñados en impedir el progreso y en mantener al mundo entero en la ignorancia». La demanda de Ramírez seguía la de la Junta Patriótica en la capital, la cual había hecho circular un escrito en el que enfatizaba el hecho de que la demanda de expulsión de la república «no implicaba que se considerara un destino similar para las otras sociedades religiosas»; de hecho, la Junta «encontraba mucho que alabar en estas últimas, ya que a través de sus enseñanzas de principios morales ayudaban significativamente a la civilización del pueblo».

Las Juntas consideraban, que los jesuitas «ponían en peligro la estabilidad política a causa de su riqueza, porque pervertían la inteligencia de la juventud; oprimían al clero religioso nacional, cuya misión evangélica era la caridad y la paz, y desviaban a través del fanatismo a los elementos más débiles e inocentes de la sociedad, a quienes los jesuitas habían convencido que religión y jesuita tenían el mismo significado».  Se llegó a decir que esta acción había sido reconocida en todos los países civilizados y aun por el Papa Clemente XIV y se urgía a los superiores religiosos a «apaciguar las mentes perturbadas de los ciudadanos quienes habían sido agitados por los jesuitas para evitar su exilio».

Como quedaría demostrado apenas un año más tarde, lo que a las Juntas les interesaba no era el bienestar de los ciudadanos ni evitar el fanatismo, sino salir del más incómodo de sus rivales políticos: las órdenes regulares de la Iglesia Católica, por ser ellos los propietarios de las mejores haciendas, trapiches e ingenios de la República.  Los jesuitas fueron los primeros en ser expulsados, seguidos de las demás órdenes en 1872.  Los liberales fundaron el Banco Nacional de Guatemala con todos los fondos incautdos a los religiosos y, acto seguido, fueron tras las propiedades comunales de los indígenas, a quienes les despojaron de éstas por medio de hábiles ardides legales en los que hizo una subasta de los ejidos y tierras comunales y no se le permitió ofertar a las comunidades indígenas.  De esta forma, surgieron los grandes latifundios cafetaleros y ganaderos que caracterizaron a la economía guatemalteca del período liberal.


BIBLIOGRAFIA: