22 de diciembre de 1871: el gobierno de facto del presidente provisorio Miguel García Granados elimina el diezmo y lo sustituye por una contribución anual de veinte mil pesos a la arquidiócesis

22diciembre1871
Salón de actos de la Facultad de Medicina y Farmacia del Centro en 1896.  El edificio, (desaparecido durante los terremotos de 1917-18) había sido expropiado a la Orden de los Padres Paulino en la década de 1870.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca“.

La Revolución Liberal de 1871 empezó a atacar frontalmente a la Iglesia Católica desde su triunfo el 30 de junio.  Poco a poco fueron expropiando monasterios y haciendas a las órdenes regulares, principiando por los jesuitas, por quienes tenían un odio casi patológico.  Por su parte, al clero secular lo debilitaron eliminando el diezmo obligatorio, aduciendo que las municipalidades tenían dificultades logísticas para cobrarlo.

En 1871 el gobierno de Guatemala todavía no había denunciado el Concordato establecido con la Santa Sede en 1852 y no podia tomar decisiones unilaterales con respecto a los clérigos. Por esta razón, decidieron otorgar una contribución anual de viente mil pesos que el gobierno le daría a la arquidiócesis, además de los cuatro mil pesos anuales estipulados en el Concordato.  Esta erogación fue otorgada únicamente los primeros dos años ya que cuando el general Miguel García Granados fue sustituido por el general J. Rufino Barrios el ataque contra la Iglesia Católica fue frontal.

Lo que ocurrió fue que el presidente provisorio era miembros de las famlias más adineradas de Guatemala (aunque estuviera en el partido liberal) y tenía muchos parientes en el clero. Fue por ello que los liberales, ansiosos por quedarse con las propiedades de los religiosos, lo cambiaron por J. Rufino Barrios en 1873 quien, emulando a lo que ya había hecho Francisco Morazán en 1829, procedió a expulsar a todos los frailes y monjas, a eliminar los privilegios de los obispos y curas y a expropiar los bienes, especialmente las grandes haciendas que fueron repartidas entre sus correligionarios para formar grandes fincas cafetaleras.

Esta ataque frontal dejó a la iglesia guatemalteca en una situación sumamente precaria, la cual se extendió hasta el gobierno del general José María Reina Barrios cuando se permitió el retorno del arzobispo Ricardo Casanova y Estrada luego de un exilio de diez años en Costa Rica.  En cuanto a las órdenes religiosas y los bienes de las mismas, estas no pudieron regresar oficialmente al país sino hasta en 1954, luego del derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz, ya que el arzobispo Mariano Rossell y Arellano trabajó en la causa liberacionista al ver que era la oportunidad para recuperar los privilegios de la Iglesia.


BIBLIOGRAFIA:


 

19 de diciembre de 1871: el gobierno de facto del presidente provisorio Miguel García Granados reduce la mayoría de edad para los efectos civiles de veinticinco a veintiún años

19diciembre1871
Jóvenes parejas en una fotografía de principios del siglo XX tomada por el fotógrafo japonés Juan José de Jesús Yas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno liberal de Miguel García Granados inició una serie de modificaciones sociales y civiles tendientes a eliminar las costumbres y leyes coloniales que se habían mantenido en la sociedad guatemalteca de los regímenes conservadores hasta 1871.   Hasta entonces, el gobierno dirigía los destinos del país estrechamente con los autoridades eclesiásticas y hasta había un Ministro de Asuntos Eclesiásticos en el gabinete del presidente.  Es más, las autoridades del clero secular eran parte del Consejo de Estado.

Pero los liberales promovían la separación de la Iglesia y del Estado y por ello modificaron numerosas leyes que los prelados habían perpetuado.  Una de ellas era la de la mayoría de edad, que hasta entonces era de veinticinco años;  además, los padres tenían patria potestad sobre los bienes y vida de sus hijos indefinidamente y éstos no podían contraer matrimonio sin el consentimiento de sus progenitores.

El 19 de diciembre de 1871 esto cambió en Guatemala; el régimen liberal decretó que la mayoría de edad para ambos sexos sería de veintiún años y que a partir de ese momento los hijos pasaban automáticamente a hacerse cargo de sus bienes y podían casarse sin necesidad de contar con el consentimiento de sus padres.  Por supuesto, el cambio no fue inmediato y tomó varias décadas para hacerse totalmente efectivo, pero puede decirse que ese fue el momento en el que las leyes civiles empezaron a imponerse ante las antiguas leyes romanas perpetuadas por los clérigos y conservadores.


BIBLIOGRAFIA:

 


 

 

3 de noviembre de 1871: el presidente de facto provisorio Miguel García Granados levanta el estado de sitio en los departamentos de Guatemala, Santa Rosa, Chiquimula y Jutiapa

3noviembre1871
Fuerte de San José en 1875. Fotografía de Eadweard Muybridge.

En la historia liberal que se ha inculcado en la educación guatemalteca desde el gobierno de J. Rufino Barrios se le llama “Reforma Liberal” al movimiento revolucionario de 1871 y se le hace ver como un transformación de la estructura económica guatemalteca que logró enormes beneficios para el país.  Pero el proceso de reforma no se inició sino hasta en 1873 y solamente logró los mencionados beneficios para un grupo privilegiado a expensas de la mayoría de la población.

El proceso consistió principalmente en promover una reforma agraria que expropió las grandes tierras comunales de los grupos indígenas y de las órdenes religiosas en favor de los correligionarios de Barrios y de extranjeros, y luego emitió leyes laborales que obligaron a las comunidades indígenas a trabajar como jornaleros en las grandes fincas cafetaleras que se formaron con la introducción de la producción de dicho grano a gran escala.  La construcción del ferrocarril obedeció más a la necesidad que tenían las fincas de exportar sus productos y trasladarlos de forma eficiente hasta los puertos del Pacífico y del Atlántico.

Inicialmente, la revolución liberal de 1871 tuvo que repeler la resistencia conservadora en el oriente guatemalteco luego del triunfo contra el gobierno de Vicente Cerna y Cerna el 30 de junio. Esto se debió a que la revolución ingresó por la frontera mexicana y fue venciendo las plazas militares del occidente con relativa facilidad, principalmente debido a que dicha region siempre fue favorable a los intereses de los criollos liberales y a la superioridad del armamento del puñado de alzados.  (Esa región incluso se había separado de Guatemala y e intentado formar su propio estado, el Estado de Los Altos, en 1838 y 1848).

Los consevadores se refugiaron en el oriente y desde allí iniciaron la resistencia, lo que obligó al presidente de facto provisorio, Miguel García Granados, a instaurar el estado de sitio en la region el 16 de septiembre de ese año y  salir en persona con sus soldados a pacificar el área.

Las salidas de García Granados eran aprovechadas por el presidente en funciones, J. Rufino Barrios, para imponer decretos que adelantaban su agenda anticlerical a espaldas del presidente provisorio.  Eventualmente, esta situación se hizo insostenible y García Granados tuvo que entregar el poder en manos de Barrios en 1873.

Fue entonces cuando Barrios inició un gobierno despótico que no toleró ninguna crítica y persiguió duramente a sus rivales politicos, muchos de los cuales terminaron torturados en las ergástulas de la Penitenciaría Central que Barrios construyó frente al Fuerte de San José en la Ciudad de Guatemala.  Su principal colaborador en este régimen de terror fue el general Juan Martín Barrundia, su ministro de la Guerra, quien tras la muerte de Barrios en 1885, fue culpado de todos los crímenes por los historiadores liberales para glorificar así la figura del general Barrios, al que empezaron a llamar “benemérito héroe de Chalchuapa“.

A pesar del régimen despótico de Barrios, la situación económica del país mejoró considerablemente, al punto que el gobierno del sobrino del general Barrios, José María Reina Barrios, obtuvo grandes ganancias derivadas del alto precio internacional del café.  Los primeros años del gobierno de Reina se caracterizaron por una bonanza económica sin precedentes y por la extension de los beneficios a todos los ciudadanos, por primera vez en la historia del país; pero todo eso se vino abajo en 1897, cuando el precio internacional del café se desplomó cuando Brasil empezó a producirlo en gran escala.


BIBLIOGRAFIA:


 

14 de octubre de 1871: los Ministros de Estado del presidente de facto provisorio Miguel García Granados, deciden nombrarlo Capitán General del Ejército de Guatemala

14octubre1871
Fotografía de la inauguración del monument al general Miguel García Granados en 1896.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano publicada por “La Ilustración Guatemalteca“.

Tras el triunfo de la Revolución Liberal en 1871, Miguel García Granados fue nombrado presidente provisorio y de inmediato se dió a la tarea de establecer un gobierno que favoreciera tanto a sus correligionarios liberales, como a sus parientes conservadores. Aquella era una árdua tarea, tomando en cuenta las diferencias irreconciliables que había entre ambos grupos de criollos guatemaltecos.

A principios de octubre de 1871 se produjo una revuelta conservadora en el oriente del país, que obligó a García Granados a salir de la ciudad a aplacarla.  Entonces,  aprovechando su ausencia, los ministros de Estado emitieron los decretos N.° 21 y 22 del 14 de octubre de 1871, y lo nombraron a él como Capitán General del Ejército y al entonces mariscal J. Rufino Barrios como Teniente Genral del Ejército, por sus “servicios en favor de los pueblos“.

Aparte de ser una medida de adulación, los Ministros de Estado estaban esperando que con esos nombramientos los dirigentes de la Revolución iniciaran reformas drásticas que los favorecieran en perjuicio del poder económico hasta entonces en manos del partido conservador.  Pero no contaban con que García Granados no quería realizar modificaciones drásticas tan pronto, debido a sus lazos familiares con los miembros del partido conservador; además de que, acostumbrado a la vida aristocrática, pasaba las noches en tertulias que ofrecía en su casa y se levantaba pasado el medio día, lo que le dejaba poco tiempo para atender los asuntos de Estado.

Por estas razones los liberales procedieron poco a poco a pasar el poder a manos de J. Rufino Barrios, mucho más joven que el anciano García Granados, y quien tenía una animadversión irreconcialiable con los conservadores, ya que era originario de San Marcos, departamento que fue parte del Estado de Los Altos en 1838-39  y que fuera sometido a sangre y fuego por el fallecido Rafael Carrera al dominio de Guatemala.

Para 1873, Barrios había sido nombrado presidente en lugar de García Granados, y gobernaría hasta su muerte durante la Intentona Unionista en 1885.


BIBLIOGRAFIA:


 

12 de septiembre de 1968: por acuerdo gubernativo, el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro reglamenta en detalle las especificaciones de la bandera y del escudo de Guatemala

12septiembre1968
Bandera oficial de Guatemala, de acuerdo al acuerdo gubernativo del 12 de septiembre de 1968.  Entró en vigencia el 15 de septiembre de ese año. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La bandera actual de Guatemala fue establecida por el gobierno de facto del general Miguel García Granados luego del triunfo de la Revolución Liberal de 1871.  Antes a esa nueva bandera, Guatemala había tenido cinco diferentes estandartes, los cuales fueron establecidos cuando aún era estado de la República Federal de Centroamérica y luego por los gobiernos conservadores del Régimen de los 30 años.

La bandera y el escudo se mantuvieron vigentes desde 1871, pero no así su uniformidad.  Cada quien podía elaborar una bandera o un escudo con diferentes dimensiones y tonalidades de azul, pues el decreto de García Granados era muy vago al respecto.   Finalmente, el gobierno del lienciado Julio César Méndez Montenegro decidió reglamentar las especificaciones de la bandera el 12 de septiembre de 1968.

He aquí el decreto gubernativo:

PALACIO NACIONAL

Guatemala 12 de septiembre de 1968

EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA,

CONSIDERANDO:

Que mediante Decretos números 12 y 33 de fechas 10 de agosto y 18 de noviembre de 1871, dictados por el entonces presidente de Guatemala general Miguel García Granados, se establecieron respectivamente, la bandera y el escudo de armas de la República,

CONSIDERANDO: Que la falta de una reglamentación adecuada en materia tan importante, ha dado origen a que dichos símbolos patrios se hayan venido representando en forma caprichosa y arbitraria, tanto que en lo que se refiere al matiz de sus colores como al diseño del escudo de armas de la República,

CONSIDERANDO: Que por Acuerdo Gubernativo de fecha 30 de noviembre de 1967 se designó una comisión con el objeto de que efectuó los estudios pertinentes a la correcta aplicación de las leyes mencionadas, la que después de meritoria labor rindió dictamen presentando el proyecto respectivo:

POR TANTO: En uso de las facultades que le confiere el inciso 4º del artículo 189 de la Constitución de la República.

En Consejo de Ministros

ACUERDA:

Artículo 1. La bandera de Guatemala es la insignia suprema de la Patria. Lleva en su centro el escudo de armas de la República, de conformidad con lo estipulado en los Decretos números 12 y 33 de 10 de agosto y 18 de noviembre de 1871.

Artículo 2. La bandera no ostenta ninguna leyenda o inscripción adicional salvo en los casos específicos previstos por los reglamentos militares.

Artículo 3. Los colores de la bandera serán el azul y el blanco, dispuestos en tres franjas verticales del mismo ancho: dos azules los extremos y una blanca en medio. La franja blanca lleva en su centro el escudo de armas de la República, en dimensiones proporcionales a las de la Insignia Patria; la bandera mercante será la misma, pero sin escudo.

El color azul que expresa justicia y lealtad corresponde al azul del cielo de Guatemala y en la nomenclatura de uso internacional se designa como ISCC-NBS 177, o VM 1.6 PB 5.9/9.4. El color blanco, que simboliza pureza e integridad, equivale al ISCC-NBS 263, o VM 2.5 PB 9.5/0.2.

Artículo 4. La forma de la bandera es un rectángulo con las dimensiones proporcionales, vertical y horizontal, de 5 a 8 respectivamente. La relación de 5 a 8 corresponde a la regla de oro de la proporción estética.

DEL ESCUDO

Artículo 5. El escudo de armas de la República, cuando se diseñe independientemente de la bandera, irá en campo celeste claro conforme Decreto de su creación. Dicho color, que representa idealidad, equivale al ISCC-NBS 184, o VM 1.5 PB 8.3/3.3.

Artículo 6. Los rifles Remington de la época (1871), se representan con bayoneta triangular calada, de perfil, con el guardamontes hacia abajo, y entrecruzados en ángulo recto en el centro del escudo.

Artículo 7. Las espadas, símbolo de justicia y soberanía, desenvainadas y en oro, se entrecruzan en ángulo recto al de los rifles.

Artículo 8. Las ramas de laurel, símbolo de victoria, que enlazan las armas, se representan al natural con frutos, entrecruzadas en la parte inferior y sin atadura alguna. Las hojas inferiores de las ramas enlazan con las empuñaduras de las espadas, las subsiguientes con las culatas de los rifles y las últimas, en el extremo superior, con las bayonetas.

Artículo 9. El pergamino, cuya leyenda hace inmortal la fecha del nacimiento de la Patria, va desenrollado en el centro del escudo, sobre el cruce de los rifles; tiene una vuelta y media hacia el frente de la parte superior y vuelta y media hacia el reverso en la inferior, descansando ésta sobre las hojas de las espadas. Centrada en el pergamino, figura la siguiente leyenda en letras de oro, mayúsculas, en cuatro líneas, así: en la primera LIBERTAD, en la segunda 15 DE, en la tercera SETIEMBRE, y en la cuarta DE 1821.

Artículo 10. En la parte superior del pergamino posa el Quetzal, símbolo supremo de libertad. Se representa diestrado, en sus colores propios. Las plumas caudales más largas, pasan sobre las ramas del lado correspondiente y sobrepasan ligeramente las hojas inferiores del laurel.

DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 11. La bandera de Guatemala, como máximo emblema de la Patria, no saluda ni rinde honores.

Artículo 12. En lo que se refiere al uso de las insignias nacionales, continúan en vigor el “Reglamento para el Servicio del Ejército en Tiempo de Paz” (Acuerdo Gubernativo de 29 de abril de 1935, modificado por el de 8 de abril de 1960) y el “Reglamento de Instrucción de Infantería de Orden Cerrado” (Acuerdo Gubernativo de 23 de enero de 1957), así como las demás disposiciones gubernativas que traten sobre la materia, en el entendido de que deben de adaptarse a lo preceptuado en el presente reglamento.

Artículo 13. Toda persona, individual o jurídica, que se dedique a la elaboración de banderas y escudos nacionales, deberá solicitar previamente en cada caso, a la Dirección General de Cultura y Bellas Artes, la aprobación del modelo respectivo, a fin de que dichas insignias se ajusten a lo establecido en el presente Acuerdo. La mencionada dependencia hará la comprobación correspondiente, antes de que las insignias se pongan a disposición del público.

Artículo 14. La nomenclatura empleada en este reglamento corresponde a la de la Sociedad Internacional del Consejo del Color (ISCC), conjuntamente con la Oficina Nacional de Normas de los Estados Unidos de Norteamérica (NBS), así como a la del Sistema Internacional de Designación de Colores de la Casa “Munsel Color Company” (VM).

Artículo 15. Los particulares, entidades públicas o privadas, empresas y establecimientos de toda naturaleza que a la fecha ostentaren los símbolos patrios en forma distinta a los colores, dimensión y diseño descritos en este reglamento, deberán sustituirlos por los que corresponden conforme a lo preceptuado en los artículos que anteceden.

Artículo 16. Dicha sustitución no incluye a los símbolos y documentos de valor histórico ni a los que forman parte integrante de monumentos o edificaciones en general.

En cuanto al uso del escudo en monedas y demás valores del Estado, se estará a lo que disponen las leyes y reglamentos de la materia.

Artículo 17. El presente Acuerdo entrará en vigor el quince de septiembre en curso, Día de la Patria.

Comuníquese,

  • MÉNDEZ MONTENEGRO
  • Siguen las firmas de los Ministros de Estado

BIBLIOGRAFIA

  • Diario de Centro América (15 de septiembre de 1968). «Acuerdo gubernativo: reglamentación adecuada en materia de la bandera y del escudo de armas de la República». Diario de Centro América (Guatemala).
  • Gaceta de Guatemala (5 de diciembre de 1843). «Decreto de la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, de 14 de noviembre de 1843, modificando el Escudo de Armas por los cambios políticos verificados en Centro América». La Gaceta de Guatemala, órgano de la República de Guatemala (Guatemala) (134): 543-544.
  • — (21 de marzo de 1851). «Decreto del Gobierno de la República de 14 de marzo de 1851, fijando los colores de que deba formarse el pabellón nacional con otras prevenciones del caso». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala) V (39).
  • — (31 de mayo de 1858). «Decreto del Gobierno, de 31 de mayo de 1858, fijando definitivamente el Escudo de Armas de la Nación». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala).
  • — (18 de agosto de 1871). «Decreto N.°12, Decreto que nos da los símbolos nacionales». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala).
  • — (20 de noviembre de 1871). «Decreto N.°33, Decreto de modificación del escudo de armas de la República». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala).

 

17 de agosto de 1871: tras el triunfo de la Revolución Liberal el 30 de junio de ese año, el presidente provisorio decreta una nueva bandera para Guatemala

17agosto1871

La bandera de Guatemala ha sufrido modificaciones durante su historia, dependiendo del grupo criollo que ha estado en el poder.  Al principio siguió los lineamientos impulsados por la República Federal de Centroamérica, y tenia dos franjas horizontales azules y una blanca.  Posteriormente, cuando los conservadores se hicieron con el poder y fundaron la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847, modificaron el pabellón nacional para incluir referencias a España, la Iglesia Católica y la fecha de fundación de la República.

Cuando los criollos liberales por fin se hicieron nuevamente del poder en 1871, removieron las referencias indicadas, en especial la de la Fundación de la República el 21 de marzo, y lo sustituyeron por una bandera más simplificada y similar a la del resto de las naciones centroamericanas.   Posteriormente incluirían al quetzal como símbolo en remembranza al fallido intento de crear el Estado de los Altos en 1838 e incluirían la fecha de la Independencia de Centroamérica, como una añoranza a la República Centroamericana que habían intentado construir tras haber expulsado a los criollos conservadores en 1829.  Solamente que no contaban con la férrea personalidad y fervor católico del general Rafael Carrera, quien echo por tierra todos sus planes cuando restituyó al Jefe de Estado Mariano Paz y se convirtió en el verdadero poder tras el torno en 1839.

Reproducimos aquí los decretos por los cuales los conservadores y liberales establecieron la bandera durante sus respectivos gobiernos a fin de que el lector juzgue las motivaciones que tuvieron para hacerlo:

Decreto conservador:

El Excelentísimo Señor Presidente de la República se ha servido emitir el decreto siguiente:

don Rafael Carrera, capitán general del Ejército; Caballero Gran Cruz de la Orden Pontificia de San Gregorio Magno, en la Clase Militar; Comendador de la de Leopoldo de Bélgica; Presidente de la República de Guatemala, etc, con presencia del artículo 2º del Decreto del 6 de abril de 1857, tiene a decretar y

DECRETA:

  • Artículo 1º. Las armas de la república serán en lo sucesivo un escudo dividido transversalmente en dos cuarteles; el superior en el campo raso azul con barras verticales de plata, y el inferior con tres volcanes sobre campo celeste claro. Sobre el escudo irá un sol y a cada uno de sus lados dos pabellones con los colores nacionales desplegados y recogidos los extremos hacia abajo, anudados en las astas. A la derecha del escudo irá una rama de encino, y a la izquierda otra de laurel. En una cinta blanca ondeante enlazada con los pabellones, irá la siguiente leyenda en letras de oro: GUATIMALAE RESPÚBLICA SUB DEI OPTIM MÁXIMO PROTECTIONE.
  • Artículo 2º. Se conservarán en el pabellón los colores rojo, amarillo, azul y blanco, distribuidos en siete fajas horizontales, las dos de los extremos de azul; blancas las inmediatas; rojas las siguientes y amarilla la del centro, sobre la cual irán las armas.

Dado en el Palacio del Gobierno en Guatemala, a treinta y uno de mayo de mil ochocientos cincuenta y ocho.

  • Rafael Carrera
  • El Ministro de Gobernación Manuel Echeverría

Decreto liberal:

Miguel García Granados, presidente provisorio de la República de Guatemala.

Considerando: que la Revolución que se ha verificado impone el deber de adoptar un nuevo pabellón que esté en mejor armonía con las leyes fundamentales que establecen la independencia absoluta de la República.

Que este requisito se cumple restableciendo los colores fijados en el Decreto de la Asamblea Nacional Constituyente de 21 de agosto de 1823;

DECRETA:

  • Artículo 1. Los colores nacionales serán el azul y el blanco, dispuestos en tres fajas verticales, quedando la blanca en el centro.
  • Artículo 2. El Pabellón Nacional llevará sobre la faja blanca el Escudo de Armas de la República.
  • Artículo 3. El pabellón mercante será el mismo, pero sin Escudo.
  • Artículo 4. La cucarda llevará los mismos colores nacionales dispuestos en la misma forma.

Dado en el Palacio del Gobierno, en Guatemala, a diez de agosto de mil ochocientos setenta y uno.

  • Miguel García Granados
  • El Ministro de Relaciones Exteriores encargado de la Secretaría de Gobernación
    Felipe Gálvez.

BIBLIOGRAFIA:

  • Diario de Centro América (15 de septiembre de 1968). «Acuerdo gubernativo: reglamentación adecuada en materia de la bandera y del escudo de armas de la República». Diario de Centro América (Guatemala).
  • Gaceta de Guatemala (21 de marzo de 1851). «Decreto del Gobierno de la República de 14 de marzo de 1851, fijando los colores de que deba formarse el pabellón nacional con otras prevenciones del caso». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala) V (39).
  • — (31 de mayo de 1858). «Decreto del Gobierno, de 31 de mayo de 1858, fijando definitivamente el Escudo de Armas de la Nación». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala).
  • — (18 de agosto de 1871). «Decreto N.°12, Decreto que nos da los símbolos nacionales». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala).
  • — (20 de noviembre de 1871). «Decreto N.°33, Decreto de modificación del escudo de armas de la República». La Gaceta de Guatemala, órgano oficial de la República de Guatemala (Guatemala).
  • Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871». Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.
  • (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press

 

12 de agosto de 1872: el gobierno del presidente provisorio Miguel García Granados crea el departamento del Quiché tomando gran parte de los departamentos de Sololá y deTotonicapán

 

12agosto1872
La Catedral y el Palacio de la Gobernación del departamento de Quiché en la villa de Santa Cruz del Quiché en 1910. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la Revolución Liberal de 1871, el presidente de facto provisiorio Miguel García Granados dispuso crear el departamento de Quiché para mejorar la administración territorial de la República dada la enorme extensión del territorio de Totonicapán y del de Sololá.​ De esta cuenta, el 12 de agosto de 1872 se creó el nuevo departamento de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto N.º 72

Considerando, que la grande extensión que hoy tienen los Departamentos de Sololá y Totonicapán hace ineficaz la acción de las autoridades, y que es conveniente para remediar este mal y atender al mejor servicio público de aquellos pueblos, la creación de un nuevo Departamento, tengo a bien decretar y

DECRETO:

  1. Se establece un nuevo Departamento, que denominará Quiché, cuya cabecera es la villa de este nombre.
  2. Componen este departamento las poblaciones siguientes: Joyabaj, Lemoa, Santo Tomás Chichicastenango, Chinic, Chiché, San Pedro Jocopilas, San Andrés Joyabajá, Cunem, San Miguel Uspantán, Cotzal, Chujuyup, Patzité, San Bartolo Jocotenango, Sacapulas, Nebaj, Chajul, Caniyá y Sacualpa.
  3. En consecuencia, el Departamento de Sololá queda con los pueblos siguientes: villa de Sololá, cabecera, San José Chacallá, San Andrés Semetabaj, Concepción, Panajachel, San Jorge, Santa Cruz, Santa Lucía Utatlán, Santa Clara, Santa Bárbara, San Juan de los Leprosos, Visitación, San Pedro, San Juan, San Pablo, San Marcos, Atitlán, San Lucas Tolimán, San Antonio Palopó, Santa Catarina Palopó y Patulul.
  4. El Departamento de Totonicapán se compone de los pueblos siguientes: Totonicapam, ciudad cabecera, San Cristóbal, San Andrés Xecul, San Francisco El Alto, San Carlos Sija, San Antonio Sija, San Bartolo Agua Caliente, Calel, Momostenango, Santa María Chiquimula, San Antonio Ilotenango, Nagualá, Santa Catarina Ixtahuacán y Santo Tomás Perdido, en la costa de Suchitepéquez.

Dado en Guatemala, a doce de agosto de mil ochocientos setenta y dos,


BIBLIOGRAFIA:


10 de agosto de 1871: el gobierno de facto del presidente Miguel García Granados cambia el escudo de la República de Guatemala instituyendo el que se utiliza actualmente

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Todos los escudos utilizados por el Estado o la República de Guatemala desde la Independencia.  Los últimos dos fueron instituidos por el gobierno conservador de Rafael Carrera, y en ellos los colores amarillo y rojo son referencias a España y la Iglesia Católica.  Imagen tomada de Wikipedia en español.

La llamada “Reforma Liberal de 1871” se caracterizó desde un principio por su distanciamiento con los miembros de Partido Conservador que había gobernado a Guatemala desde 1838.  Los criollos liberales esperaron a que el líder conservador Rafael Carrera falleciera y luego que pasaran otros seis años más para al fin hacerse del poder nuevamente en el país.

La revolución que finalmente obtuvo la victoria se inició en 1871, cuando J. Rufino Barrios y cuarenta y cinco voluntarios invadieron Guatemala desde México armados con modernos fusiles que les proporcionó el gobierno liberal anticlerical de Benito Juárez.  Disponiendo de mucho mejor armamento, pero tambien aprovechando el descontento de la tropa guatemalteca y la buena voluntad de los criollos del occidente guatemalteco para con los liberales, los rebeldes pronto ganaron numerosas plazas venciendo a regimientos de más de doscientos hombres y consiguiendo más y más aliados conforme avanzaban.

El 30 de junio entraron triunfalmente en la Ciudad de Guatemala, después de nombrar como presidente provisorio a Miguel García Granados en Patzicía el 3 de junio, y a quien ya habían nombrado capitán general, mientras que a J. Rufino Barrios lo habían nombrado como teniente general.  A partir de ese momento empezaron los grandes cambios que ocurrieron con el gobierno liberal, siendo el principal que se introdujo el cultivo del café en cantidades industriales, lo cual requería enormes cantidades de terreno y mucha disponibilidad de mano de obra.  Por estas razones, se emprendió una Reforma Agraria que eventualmente despojó a las órdenes religiosas y a las comunidades indígenas de grandes extensiones de territorio para formar fincas cafetaleras y se establecieron leyes, como el “Reglamento de Jornaleros“, para obligar a los indígenes a trabajar como colonos en dichas fincas.

Otro frente fue contra la Iglesia Católica, en especial contra las órdenes religiosas, las cuales habían recuperado mucho poder en el país con el gobierno de Carrera, luego de que éste les permitió retornar después de que los liberales de Francisco Morazán los expulsaran en 1829.

Como ocurre en la política nacional, hubo importantes cambios de partido. El líder liberal, Miguel García Granados, quien era de origen español, había sido uno de los afectados por la expropiación hecha por los criollos liberales en 1829, pero al no tener espacio politico durante el gobierno de Carrera, se hizo liberal y terminó siendo líder de la revolución de 1871.  Por sus lazos de amistad y parentezco con los miembros del partido conservador, sus reformas fueron tibias y paulatinas, lo que exasperó a los liberales quienes lo sustituyeron por el mucho más joven e impetuoso J. Rufino Barrios en la presidencia interina en 1873.

Para demostrar su orientación liberal que incluía un acercamiento a una Centroamérica unida bajo un marcado alejamiento de la Iglesia Católica, el gobierno del presidente provisorio emitió el decreto de 10 de agosto de 1871 en el cual se cambiaba el escudo conservador, que incluía numerosas referencias a la Iglesia, por uno con el Quetzal y ramas de olivo.


BIBLIOGRAFIA:


10 de julio de 1796: nace la poetisa, periodista e influyente política María Josefa Garcia Granados y Zavala en Cádiz, España

 

10julio1796
Grabado del siglo XIX que representaría a María Josefa García Granados. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

María María Josefa García Granados y Zavala, conocida como “Pepa” o “Pepita” por sus amigos, fue una literata, periodista y poetisa guatemalteca, de origen español, considerada como una de las mayores exponentes intelectuales de la época en que se independizó Guatemala. Puede decirse que fue una feminista adelantada a su tiempo ya que con su carácter fuerte y dominante se impuso en la sociedad guatemalteca de la época. Era la hermana mayor del general Miguel García Granados y de Adelaida García Granados, esposa de Luis Batres Juarros y quien fue tutora de Petrona Álvarez, esposa del general Rafael Carrera, presidente conservador vitalicio de Guatemala. 1  En sus memorias, Miguel García Granados la describe como “mujer de genio independiente, despreocupada, de mucho ingenio y travesura; con gran facilidad para versificar, y mucho chiste en sus sátiras; era lo que puede llamarse un ente original, y de trato peligroso.”2

Se casó con Ramón Saborío de la Villa en 1818 y durante la Guerra Civil Centroamericana y el posterior triunfo de Francisco Morazán en 1829, la familia García Granados corrió la misma suerte que los miembros del Clan Aycinena: le fue confiscada la tercera parte de todos sus bienes.  En esa época, con su esposo en el exilio, Pepita se tuvo que ir a vivir  a la casa de sus padres y empezó a escribir poemas de sátira sangrienta con los que atacaba a los jefes liberales, a sus esposas y familias; en especial atacó al general Francisco Morazán.2 Por esos ataques fue perseguida y tuvo que huir a Chiapas a refugiarse junto con una amiga en Ciudad Real.  (Nota de HoyHistoriaGT: para entonces, Chiapas ya se había desligado de la República Federal de Centro América y se había anexado a México).3

Ya establecida en Chiapas, empezó nuevamente a escribir contra los criollos liberales y sus esposas.  He aquí un ejemplo de un verso dirigo al doctor Pedro Molina, jefe de estado de Guatemala:3

Pues que es tiempo
de que hablemos
empecemos
Por el Jefe del Estado;
Este verso no es usado,
Pero lo entiende la gente,
Y le llama vulgamente,
pie quebrado.3

En 1830 su hermano llegó a vivir con ella a Chiapas y se dió cuenta de que Pepita padecía de ataques de histeria y de que el clima frío y húmedo de la región le había provocado una grave enfermedad respiratoria. Decidieron retornar a Guatemala, y tuvieron que hacerlo a pie y bajo la lluvia en caminos en estado calamitoso, que no contribuyeron a que Pepita se recuperara.  Finalmente llegaron a Guatemala, en donde fue atendida por el doctor liberal Pedro Molina, a quien no le importaron las duras críticas que ella le hiciera.  Desafornamente, la poetisa perdió un pulmón debido a estas penosas condiciones.4

Como data curioso, su hermano Miguel también fue su yerno, pues era la costumbre entre las familias aristocráticas de la época los matrimonios endogámicos, y Miguel se casó con Cristina, hija de María Josefa. (De esta forma, Pepita era abuela y tía al mismo tiempo de María García Granados y Saborío, la famosa “Niña de Guatemala“).

En su época las mujeres eran relegadas a las labores de su hogar, pero Pepita no se adaptó a este molde en lo absoluto.  Utilizando el seudónimo “Juan de las Viñas” fundó dos periódicos y varios boletines en los que daba muestra de su gran ingenio crítico y satírico. Además participaba de las tertulias de las principales figuras políticas del país, sin importar el partido al que pertenecían: así pues, frecuentaba la residencia tanto de Mariano Rivera y Paz como la del general Rafael Carrera.  Fue también una gran amiga y colaboradora del poeta José Batres Montúfar.5,6

Su obra más conocida en su época fue el “Sermón para José María Castilla“, escrito en verso junto con Batres Montúfar y dedicado al canónigo José María Castilla, el cual era un duro ataque a los excesos del clero secular y de la Iglesia Católica, derivado de las ideas anticlericales de la primera mitad del siglo XIX.  El “Sermón” ataca con fiereza las costumbres y los vicios de la iglesia de su época, en especial el celibato, y está escrito en forma burlona, con lenguaje erótico y a veces vulgar, remedando a los sermones ofrecidos por los religiosos en las misas.7

También junto con Batres Montúfar escribieron el periódico conservador “Cien veces una” que rebatía las ideas del periódico liberal “Diez veces diez“.  Cuenta una leyenda que Pepita dejó de escribir porque los dos poetas pactaron que el primero que se muriera regresaría a contarle al otro si existía el infierno; así que cuando Batres murió en 1844, regresó y le dijo “¡Sí hay infierno, Pepa!6

Pepita murió en 1848, y fue sepultada en el cementerio de San Juan de Dios, que se encontraba donde en el siglo XIX se encuentran estacionamientos al sur del Hospital General; cuando se construyó el Cementerio General en 1883, este pasó a conocerse como “el cementerio viejo”. Desafortunadamente, la tumba de la célebre poetisa fue destruida por los terremotos de 1917-18 y sus restos se perdieron para siempre8, aunque su recuerdo pesiste y ha sido presentada en obras de teatro escritas por José Arzú y Manuel Galich.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados. Tomo 2. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 18
  3. Ibid., p. 19.
  4. Ibid., pp. 22-23.
  5. Toledo, Aída (Abril 2002). Josefa García Granados y el arte de sobrevivir a pesar de todo. En: La Cuerda. 5, (44). 
  6. Escobedo Mendoza, Juan Carlos (2006). Página de la Literatura Guatemalteca.  Guatemala.
  7. Móbil J. (2011). Personajes Históricos de Guatemala. Guatemala: Serviprensa, S.A.
  8. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921 III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 375.
  9. Villacorta C., Jorge Luis (1971). María Jose García Granados: su vida, su obra, su correspondencia, sus papeles, en la leyenda, en el teatro.  Guatemala: José de Pineda e Ibarra.

28 de mayo de 1872: el encargado de la presidencia, teniente general J. Rufino Barrios, otorga a los pobladores de Palencia una hacienda expropiada a los dominicos

28mayo1872
Iglesia de Santo Domingo en la ciudad de guatemala a principios del siglo XX.  Fotografía de Adolfo Biener.  En el recuadro: retrato oficial del presidente J. Rufino Barrios que se conserva en el Museo Nacional de Historia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La relación entre Miguel García Granados y J. Rufino Barrios ha sido idealizada en los libros de los historiadores liberales, que a su vez han sido la base de los libros de historia que se utilizan en la actualidad en la educación histórica guatemalteca.  En dichos libros se dice que ambos eran colaboradores y que el traspaso de poder de uno al otro fue totalmente planificado y sin problemas; pero no hay nada más lejos de la realidad.

Miguel García Granados era originario de España y tenía muchos lazos de parentesco con los miembros de la familia Aycinena, recién derrocada por la Revolución Liberal de 1871. Por su parte, J. Rufino Barrios era oriundo de San Marcos, es decir, del Estado de Los Altos (que incluía desde Soconusco hasta Suchitepéquez y Sololá) y por ende, era un liberal de la nueva guardia que aborrecía a los conservadores.  Una vez que éstos fueron derrocados, García Granados empezó una política de acercamiento para iniciar cambios graduales, a los que se oponían Barrios y sus adláteres rotundamente.

De acuerdo al político liberal Francisco Lainfiesta, uno de los principales colaboradores de Barrios y uno de los principales beneficiados económicamente de sus políticas liberales, los conservadores estaban satisfechos con el gobierno que había emprendido García Granados, pues iban a visitar al presidente a su casa, que siempre estaba abierta  desde las doce del medio día hasta la media noche.  Y García Granados y su esposa simplemente se quedaban descansando en su cama hasta el medio día, y luego se entretenían en recibir a sus visitas discutiendo los asuntos de gobierno entre los tertulianos, que incluían hombres, mujeres y niños en busca de puestos en el gobierno.1

Pero los liberales radicales, con Barrios a la cabeza, no miraban esta situación con agrado. Algunos periódicos empezaron a llamar al presidente provisorio “Huevo Tibio” por haber dejado salir al exilio a antiguos colaborades del régimen del mariscal Vicente Cerna, entre ellos al escritor y político José Milla y Vidaurre.  Pero el asunto que preocupó más a Barrios fue el hecho de que los hermanos Manuel, Luis y Rafael Batres estuvieran influyendo en el gobierno de García Granados, ya que eran hijos de Luis Batres Juarros, quien fuera estrecho colaborador del gobierno del generalRafael Carrera, y reconocidos aristócratas, a pesar de que ahora se reconocían liberales.2

Tras unas cuantas semanas en la ciudad de Guatemala tras el triunfo de la Revolución, Barrios fue nombrado comandante general de Los Altos lo que lo dejaba al mando de la mitad más liberal del país con 800 mil habitantes. Y allí empezó a ejercer su autoridad por encima de la ley, sin pedirle permiso a García Granados en lo absoluto.  Sus órdenes no se discutían y se obedecían sin chistar, e incluso obligó a los principales capitalistas de la región a contribuir para la compra de 1000 rifles Remington para la defensa de la región, pues pensaba que iba a tener que volver a alzarse en armas por la debilidad del carácter de García Granados.3  Ante aquellas demostraciones de poder, el país pronto se dió cuenta de que el verdadero gobernante era Barrios.

En 1872, el oriente del país se levantó en armas contra el gobierno liberal, bajo el grito de “¡Viva la religión!” y García Granados tuvo que salir a hacerle frente, llamando a Barrios a la capital para que se hiciera cargo del gobierno durante su ausencia.  Aquello fue aprovechado por Barrios para empezar a realizar su política anticlerical y anticonservadora, y uno de sus primeros actos fue ordenar que le dieran de palos a Rafael Batres, por haber ondeado una bandera del gobierno conservador el año anterior. 4 Luego, cambió la administración pública a su antojo y expropió los conventos de las órdenes regulares que se encontraban en el país, entre otras: San Francisco, Santo Domingo, La Merced, La Recolección y Belén, pasando algunas de las propiedades de los conventos a servicio de las oficinas públicas,5 y otra a la propiedad privada de sus colaboradores, entre quienes se encontraba el mismo Lainfiesta que se quedó con la Escuela de Cristo.6 Por cierto,  que solamente Guatemala durante el gobierno de Rafael Carrera había permitido a las órdenes regulares nuevamente en su territorio en toda Centroamérica, y fue el único estado que les permitió tener posesiones materiales; de esta cuenta, para 1871, las  órdenes que habían regresado al país eran poseedoras no solo de grandes monasterios sino que también lo eran de grandes extensiones de tierra.

Otro de los cambios drásticos que hizo Barrios mientras estaba encargado de la presidencia fue la expropiación de las haciendas e ingenios de las órdenes regulares, entre ellas una de las haciendas que tenían los frailes dominicos en Palencia, la cual había pertenecido al general Rafael Carrera, pero que éste había vendido al Estado en 1848 para que, a su vez, éste se la donara a los dominicos cuando tuvo que salir temporalmente exiliado hacia México. La donación se la hizo al Estado a la orden religiosa para el “fomento y adelanto” de la región, y Carrera incluyó en la venta al Estado las tierras de Agua Caliente, Plan Grande, Los Cubes, El Cangrejito y Lo de Silva. Carrera solicitó a los Dominicos que las tierras no fueran comprometidas en ningún sentido y que se reuniera a los habitantes sin violencia y que se les educara. Los frailes se dedicaron a cultivar grandes extensiones de tierra con caña de azúcar, particularmente en Santa Rosa Grande, Canalitos y El Aceituno, contratando gente de El Salvador y utilizando además algunos negros escendientes de los antiguos esclavos.7

El 28 de mayo de 1872, Barrios emitió el decreto en que la finca de Palencia se otorga a los pobladores de la región:

Habiendo la comunidad de Santo Domingo devuelto al Gobierno la posesión de la hacienda de Palencia; y
Considerando:
Que los habitantes de este lugar carecen de tierras para hacer sus sementeras; que es conveniente formar centros de población y un deber del Gobierno proporcionarles los medios de que subsistan y progresen;

El teniente General, Encargado de la Presidencia del Gobierno Provisorio, oídas las solicitudes que la Municipalidad y los vecinos de Palencia le han elevado, pidiendo el amparo del gobierno contra los malos tratamientos de que eran víctimas como arrendantes de esa hacienda, ha tenido a bien acordar:

1º. Se concede el ejido al pueblo de Palencia la legua cuadrada que señala la ley, en las tierras que componen la hacienda del mismo nombre, debiendo todos los habitantes de ésta reducirse a poblado dentro del menor término posible y

2º. Se comisiona al agrimensor don Félix Vega para que haga la medida del mencionado ejido, aprobada la cual, se darán al pueblo de Palencia los títulos que corresponden.

Comuníquese

J. Rufino Barrios”.7

García Granados estaba muy molesto cuando regresó a hacerse cargo del gobierno y vió todo lo que había hecho Barrios en su ausencia, pero simplemente se limitó a decir: “¡Ya saben que así es Rufino!“.  Aquella situación era insostenible, y los liberales finalmente obligaron a García Granados a entregarle la presidencia a Barrios en 1873.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 84.
  2. Ibid, p. 85.
  3. Ibid, pp. 86-90.
  4. Ibid, pp. 117-118.
  5. Ibid, pp. 120-123.
  6. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  7. Martínez Gallardo, Libia Elina (2005). El Municipio de Palencia. Tesis. Guatemala: Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 24 de enero de 2014.