22 de marzo de 1960: declaran a Tecún Umán como Héroe Nacional

El gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes declara a Tecún Umán como héreo nacional de Guatemala.

22marzo1960
Anverso y reverso del billete de cincuenta centavos que circuló en Guatemala en la década de 1990 y que tenía la efigie de Tecún Umán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tecún Umán fue reconocido como Héroe Nacional de Guatemala mediante el siguiendo decreto legislativo:

Decreto Número 1344

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que Tecún Umán, egregio personaje de la Historia de Guatemala se perfila en sus anales como supremo Héroe Nacional; 

Considerando: que corresponde al Congreso de la República decretar honores públicos y que éstos deben otorgarse a la memoria de quienes, como Tecún Umán, murieron luchando en defensa del suelo patrio; 

Por tanto, decreta:

Artículo 1°.— Se consagra a Tecún Umán, Héroe Nacional y símbolo de la defensa de la nacionalidad guatemalteca.

Artículo 2°.— Para honrar su memoria, declárase el 20 de febrero de cada año Día de Homenaje a Tecún Umán.  Las instituciones y los establecimientos públicos y privados de enseñanza, realizarán anualmente en esa fecha, actos cívicos en honor de aquel eximio representativo de la raza autóctona.

Artículo 3°.— Se declara de urgencia nacional, la erección de monumentos que perpetúen la memoria del Héroe Tecún Umán.

Artículo 4°.— Este decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial.

Dado en el palacio del Organismo Legislativo: en Guatemala, a los veintidós días del mes de marzo de mil novecientos sesenta.

        • Jorge Luis Zelaya Coronado, presidente
        • Adrián Calderón Romero, secretario
        • Felipe Neri Barrientos Rosales, secretario1

Ahora bien, ¿quién fué Tecún Umán y por qué el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes lo declaró Héroe Nacional?

La leyenda del enfrentamiento entre el capitán invasor Pedro de Alvarado y el capitán k’iche’ Tecún Umán relata que este último iba al frente de un ejército de miles de guerreros k’iche’, y buscaba al español en los llanos de Urbina. Cuando se encontraron, Tecún Umán se transformó en un águila vestida en plumas de quetzal y voló para atacar a Alvarado. En el primer choque cortó la cabeza al caballo del español, pensando que hombre y animal eran uno solo; pero cuando Alvarado no murió, lo atacó una segunda vez.  Esta vez, el español lo mató con su lanza y  los perros de guerra de los españoles quisieron desgarrar su cuerpo, pero Alvarado los detuvo por un guerrero tan valiente y audaz merecía ser enterrado con todo respeto.2

De acuerdo a esta leyendo, Tecún Umán estaba vestido con tres coronas y con muchas plumas de quetzales, por lo que los españoles bautizaron aquel lugar con el nombre Quetzaltenango, —Lugar de las Plumas del Quetzal—. En cuanto a los guerreros del capitán k’iche’ viendo que su capitán estaba muerto, huyeron pero fueron perseguidos por los españoles que los masacraron en el río que corría por allí y que tornó rojo por la sangre derramada. Aquel río fue bautizado como Kik’el en recuerdo a la matanza.2

Debido a los sucesos fantasiosos que ocurren en la leyenda, la existencia de Tecún Umán se ha puesto en duda.  Sin embargo, existen algunas evidencias históricas sobre la existencia del príncipe k’iche’ de la leyenda, y la primera es una carta que envió Alvarado a Hernán Cortés, en la cual relata que el 20 de febrero de 1524 salió de Xetulul o San Martín Zapotitlán hacia lo que ahora es Quetzaltenango, entonces territorio de los k’iche’ por el camino de Palajunoj.  En el camino montañoso, los emboscaron los indígenas en dos tantas: primero salieron de tres a cuatro mil guerreros, y cuando estuvieron vencidos, salió una segunda ola de aproximadamente treinta mil guerreros que atacaron a los españoles, tlaxcaltecas y cholultecas con flechas.  El segundo ataque también fue infructuoso, ya que los españoles iban a caballo y cargaron contra los atacantes, quienes huyeron espantados al ver a las monturas.3

Entonces, el plan de Alvarado fue el de llevar a los atacantes a campo abierto en caso hubiera un tercer ataque. Cuando éste se produjo, los jinetes hicieron como que salían huyendo, y se dejaron alcanzar por los guerreros k’iche’s, que —según Alvarado— los atacaron esta vez con un ejército aún mayor. Cuando los atacantes los alcanzaron, los jinetes se dieron la vuelta y arremetieron contra ellos, venciéndolos categóricamente.  En esa batalla, de acuerdo a Alvarado: «murió uno de los cuatro señores de esta ciudad de Utatlán, que venía por capitán general de toda la tierra«.4

Si bien Alvarado no dice nada respecto un combate frente a frente entre él y el señor de Utatlán, ni que un quetzal que se posara sobre el pecho del caído, esta es la primera mención de un personaje que podría ser Tecún Umán en un documento histórico.

Por otra parte, está el «Título K’oyoi» descubierto en 1973 por el antropólogo Robert Carmack, en el cual se describe la versión k’iche’ de la batalla que relató Alvarado en su carta.  Allí menciona que luego de que Alvarado irrumpiera fácilmente contra las fortificaciones de Xetulul, los señores k’iche’ se asustaron y mandaron a pedir refuerzos a Q’umarkaj-Utatlán.  Al enterarse, Tecum, nieto del rey k’iche’ K’iq’ab, salió de inmedio por Tzibachaj (Totonicapán).  El relato en k’iche’ dice:

xel wi nima rajpo achij adelantado Tecum umam rey k’iche’ don k’iq’ab

que traducido quiere decir:

el grán capitán adelantado Tecum nieto del rey k’iche’ don K’iq’ab’.5

Así pues, el nombre del príncipe es Tecum, y Umam simplemente significa que «era nieto de» el rey k’iche’.

De acuerdo al «Título K’oyoi«, la ciudad de Q’umarkaj ya estaba tomando sus medidas contra la invasión y preparando la marcha del gran capitán Tecum con sus soldados hacia la zona de guerra.  En las preparaciones hubo procesiones, bailes y festividades en la que el capitán se atavió con plumas de Quetzal.6

Con respecto a la batalla entre Alvarado y Tecum, el «Título K’oyoi» dice que Tecum cortó la cabeza del caballo de Alvarado, pero cayó en medio de los españoles.  Su cuerpo tenía tres coronas con plumas verdes como si fuera un sol bajando del cielo.  Entonces, cuando ya estaba muerto, Alvarado le preguntó a los tlaxcaltecas y cholultecas que lo acompañaban cómo le iban a poner a aquel pueblo, y ellos le dijeron Quetzaltenango «para alabar al señor«, a lo que accedió el capitán español porque «un gran capitán se murió«.  Después, relata que fue innumerable la gente que murió junto con Tecum y que el agua del río se enrojeció por la sangre, por lo que lo llamaron kik’el (río de Sangre).6

En conclusión: es muy probable que el «Título K’oyoi» sea una versión embellecida por los k’iche’ para relatar su derrota frente a Alvarado y por ello crearon el personaje de Tecum que simboliza a los señores que fueron sacrificados por el capitán español después de vencerlos en combate.  Luego, cronistas coloniales como Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán encontraron documentos en donde se relataban historias similares, y así por errores en la traducción del nombre del príncipe k’iche’ nació la leyenda de Tecún Umán.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Azurdia Alfaro, Roberto (1962). Recopilación de la Leyes de la República Guatemala, 1960-1961. LXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  2. van Akkeren, Ruud W. Tecun Uman: ¿personaje mítico o histórico?. En: Ciclo de Conferencias 2004. Nuevas investigaciones. Nuevas ideas. Guatemala: Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín. p. 3.
  3. Ibid., p. 1.
  4. Ibid., p. 2.
  5. Ibid., p. 4.
  6. Ibid., p. 7.

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10 de febrero de 1958: Ydígoras Fuentes gana primera vuelta electoral

Tras un movimiento popular favorable a su causa luego de que se declaró que hubo fraude electoral el 20 de octubre de 1957, el general Miguel Ydígoras Fuentes gana la primera vuelta electoral de 1958.

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Ciudad Univesitaria, en la zona 12 de la Ciudad de Guatemala recién construida en 1958. Solamente estaba el edificio de la Rectoría (a la derecha), el complejo de la Facultad de Ingeniería (a la izquierda) y el Aula Magna (Iglú). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego del asesinato del coronel Carlos Castillo Armas, Guatemala entró en un período de inestabilidad en que el que sucedieron varias juntas militares en el poder, hasta que finalmente se convocó a elecciones para el 20 de octubre de 1957. Tras acusaciones de fraude, el presidente interino Carlos González López, mientro del consejo directivo del Movimiento Democrático Nacionalista (MDN) -que era el partido de los liberacionistas radicales-, tuvo que renunciar al poder y entregarlo a un triunvirato militar.1

Tras varios días de negociaciones, la Embajada de los Estados Unidos medió para que la Junta Militar entregara el poder al Segundo Designado, coronel Guillermo Flores Avendano y que el Congreso de la República emitió el decreto 1212, de fecha 18 de noviembre de 1957, que convocaba nuevamente a elecciones presidenciales para el día 19 de enero de 1958.1 Para estas nuevas elecciones, el ahora debilidato MDN postuló al coronel José Luis Cruz Salazar, a la sazón embajador de Guatemala en Washington, en alianza con la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), candidatura que contó con las simpatías y apoyo financiero de Estados Unidos, pues el MDN era el partido de los liberacionistas y Cruz Salazar no solamente representaba la continuidad de éstos, sino que en el gobierno de Eisenhower lo consideraba un político de derecha moderada que podía llenar el vacío existente entre las corrientes extremas que había en el país en ese momento. Por otra parte, el Tribunal Electoral dio vía libre a la participación del Partido Revolucionario, el cual postuló a su dirigente, Mario Méndez Montenegro. Y, finalmente, el general Ydígoras Fuentes repitió con su partido Redención. Como se esperaba, el ganador fue el general Ydígoras, por encima del liberacionismo, que había estado en el poder hasta octubre y que sufrió una contundente derrota en las primeras elecciones relativamente libres en las que participó.2

A pesar del triunfo electoral de Ydígoras, la elección se fue a segunda vuelta, la cual tenía que ser realizada en el Congreso por votación directa de sus diputados entre los dos candidatos con mayor cantidad de votos, tal y como lo estipulaba la Constitución de 1956, vigente en aquella época. Así pues, la elección fue entre Ydígoras y Cruz Salazar. Esto dió lugar a negociaciones entre los partidos participantes, con el fin de llegar al día de la elección en el Congreso con una solución ya definida.3

Un primer acuerdo entre ambas fuerzas políticas fue un pacto llamado de “Borrón y cuenta nueva” (frase que usaba la campaña de Ydígoras), firmado el 27 de enero de 1958, mediante el cual ambos candidatos y sus partidos se comprometieron, entre otras cosas, a dos puntos esenciales: respetar la decisión que tomara el Congreso respecto de la Presidencia de la República y que el candidato que fuera electo por el Congreso integraría un gobierno con la participación de partidos anticomunistas. Este documento se hizo público, aunque hubo otro que permaneció en secreto y que fue firmado el 31 de enero.  En este último, ambas partes dijeron que «[…] en la necesidad de aunar los esfuerzos de los partidos políticos en contienda a efecto de integrar un gobierno de carácter nacional y de contar así con mejores condiciones de luchar contra el comunismo, que como enemigo común, amenaza la subsistencia de las instituciones democráticas […]; se sugiere la conveniencia de que cuanto antes firme el coronel Cruz Salazar su renuncia de candidato ante el Congreso […]«.  Además, ambas partes se comprometieron a que el nuevo gobierno integraría un Gabinete con la inclusión de tres ministros anticomunistas  y que contribuiría con un subsidio mensual de 6 mil quetzales al partido MDN para su sostenimiento.3

De esta forma, el mismo 31 de enero el coronel Cruz Salazar presentó su renuncia al Congreso, mientras que Ydígoras, con el voto unánime del Congreso dado en su sesión del 12 de febrero, fue electo presidente de la República y tomó posesión del alto cargo el 2 de marzo.  Si bien Ydígoras comenzó su gobierno con un gran capital político obtenido en las jornadas de octubre de 1957, pero el nuevo presidente rápidamente perdió el favor de la ciudadanía, porque su gestión estuvo muy lejos de cumplir con las expectativas que creó su campaña electoral y porque su estilo de gobierno fue muy errático.4

Eventualmente, el gobierno de Ydígoras fue derrocado el 30 de marzo de 1963 por un golpe de estado perpetrado por el ala anticomunista radical del Ejército dirigido por su propio ministro de la Defensa, el coronel Enrique Peralta Azurdia.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013). Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACSO, Serviprensa. pp. 87-90.
  2. Ibid., p. 91.
  3. Ibid., p. 93.
  4. Ibid., p. 94.
  5. Azurdia Alfaro, Roberto (1966). Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1963-1964. LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 14-15.

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21 de enero de 1962: incursión de Francisco Sagastume y sus hombres a Belice

El agrónomo petenero Luis Francisco Sagastume intenta invadir Belice al mando de diecinueve agricultores armadas con unas cuantas armas.

21enero1962
Mapa de Belice, mostrando el territorio que fue cedido por el gobierno del capitán general Rafael Carrera a los británicos en 1859 en pago por las armas proporcionadas para combatir al filibustero estadounidense William Walker. Esa región ha estado en disputa desde la llegada de los gobiernos liberales al poder en 1871. En el recuadro: recorte del periódico guatemalteco «Prensa Libre» con fotografía de Francisco Sagastume tras su liberación y deportación desde Belice. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Hemeroteca de Prensa Libre.

Durante el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, quien era abiertamente hostil a Belice,1 el ciudadano guatemalteco Luis Francisco Sagastume Ortiz, un agrónomo de 25 años de edad originario de Poptún y excandidato al Congreso de la República, lideró a un grupo de 19 agricultores peteneros, quienes armados de tres pistolas calibre 23, cuatro rifles del mismo calibre, una escuadra sin municiones y una escopeta calibre 16, incursionaron en Belice el 21 de enero de 1962.2

Acompañaban a Sagastume en aquella incursión los agricultores peteneros: Gustavo Rosado, Esteban Nelson, Balbino Herrera, José León Ramírez, Otto Torres, Raymundo Henquis, Francisco Sass, Carlos López Cuéllar, Vicente Mejía, Santiago Chen, Mariano Milián Juárez, Justo Marroquín Cardona, Plácido Caal, Eugenio Choc Ajx, Wistremundo Molina y Felipe Salazar F.  Ninguno de ellos sabía exactamente cual era el objetivo de Sagustume, aunque éste ya había enviado una carta al comandante de la Base Militar de Poptún en la que le indicaba que estaban buscando lograr que «nuestro Petén tenga su salida natural al mar«. Punta Gorda era importante para Sagastume, porque está situada a la orilla del mar entre los ríos Grande y Moho, y en esa época contaba con aproximadamente cuatro mil habitantes, en su mayoría garífunas por lo que sería fácil de ocupar.3

De acuerdo al periódico guatemalteco Prensa Libre, la carta que Sagastume envió al Comandante de Poptún es la siguiente:3

Estimado coronel: aunque sé que usted lo consideró una locura cuando se lo planteé hace algunos meses, hoy 19 de enero estamos en San Luis para tomar rumbo este a Belice. Esperamos con la ayuda de Dios tomar las poblaciones de Pueblo Viejo, San Antonio, San Pedro y Punta Gorda.

En estos momentos creo que ya conocen de esto en Guatemala pues lo comuniqué telegráficamente a [Clemente] Marroquín Rojas [Ministro de Agricultura] con quien tuve pláticas y él lo comunicará oportunamente al presidente [Miguel) Ydígoras [Fuentes]. Le suplico no pasar esta situación a Guatemala por vía telegráfica o radio, aunque esto sea en clave, pues eso será como denunciarnos antes de tiempo a los ingleses para que nos acaben. Recuerde que ellos seguramente controlan la radio de la base de Petén y conocerán sus claves.

Esperamos llegar a Punta Gorda el domingo en la noche si Dios no dispone otra cosa. Estoy convencido que solo una determinación de estas contribuirá para que Inglaterra devuelva Belice y nuestro Petén tenga su salida natural al mar, bien vale nuestro sacrificio.3

El grupo consiguió las armas cuando Sagastume, luego de un concurso de tiro durante una feria local, le pidió prestadas las armas a los participantes para usarlas, según les dijo, en otro concurso que iba a organizar en Poptún. Por otra parte, a sus compañeros sólo les había dicho que iban a ir a explorar una región para marcar árboles de caoba y de cedro.3

Partieron de Poptún y recorrieron aproximadamente setenta kilómetros hasta llegar a a Pueblo Viejo, que está a poco más de cuatro kilómetros de Santa Elena Petén pero ya en territorio de Belice, y allí Sagastume ordenó arriar y quemar la bandera británica e izar la guatemalteca en su lugar. En ese momento, nueve de los hombres del grupo regresaron a Guatemala, mientras que el resto continuó hacia San Antonio en donde un grupo de indígenas locales los estaba esperando. Los indígenas estaban armados, pero en lugar de repeler a los guatemaltecos, les brindaron transporte para seguir el viaje hacia Punta Gorda, aunque declinaron unirse al grupo para luchar por la «libertad de Belice», como les pedía Sagastume.2

Mientras que el gobernador beliceño, Peter Stallard, de inmediato envió soldados al área de Punta Gorda, el Ministro de la Defensa de Guatemala, coronel Enrique Peralta Azurdia, negó que fueran soldados guatemaltecos los que conformaban el grupo y que éste tuviera apoyo alguno del gobierno. Así pues, el ejército inglés estaba esperando a Sagustamente en Punta Gorda, en donde sus hombres fueron fácilmente derrotados debido a la disparidad en armamento y a escacez de alimentos de los invasores. Los guatemaltecos se dispersaron iniclamente, aunque los ingleses lograron capturar a Sagastume y Gustavo Rosado ese mismo día y al resto del grupo al día siguiente.2

Rosado tenía 31 años de edad y había nacido en Benque Viejo del Carmen, en Belice, y junto con Sagastume fueron condenados a diez años de trabajos forzados en prisión, mientras que el resto fueron deportados a Petén. Sin embargo, gracias presiones internacionales, y a que pidieron clemencia, los guatemaltecos recuperaron su libertad el 17 de diciembre de ese 1962 y mientras que Sagastume fue deportado a Guatemala, a Rosado le permitieron quedarse viviendo en Benque Viejo del Carmen, en Belice.3

Así terminó aquella aventura que parece descabellada, pero que fue muy similar a las invasiones que sufrió Guatemala desde México, El Salvador y Honduras en la segunda mitad del siglo XIX.4 La gran desventaja que tuvieron Sagastume y sus hombres fue la diferencia abismal en la calidad de armamento inglés comparado con la del ejército guatemalteco de hacía cien años.

Rosado volvió a ser noticia en 1972, cuando regresó a Guatemala debido a la intranquilidad que los soldados británicos estaban provocando en Belice, y a las amenzas de las tropas a los pobladores civiles. Sagastume, por su parte, murió víctima de la violencia durante la Guerra Civl de Guatemala cuando era diputado del Congreso de la República; fue asesinado en febrero de 1981 mientras conducía su vehículo por la Calzada San Juan en la Ciudad de Guatemala.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Godínez de León, Marlon Roél (2007). «Financiamiento de la producción de unidades pecuarias»Diagnóstico socieconómico, potencialidades productivas y propuestas de inversión, municipio de Melchor de Mencos, Petén. Ejercicio profesional supervisado 13. Guatemala: Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 27 de octubre de 2014.
  2. Hemeroteca PL (2018). Las tres veces que Guatemala ha intentado recuperar territorio en conflicto con Belice. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Escobar, José Luis (2016) Preso en Belice, la historia de Francisco Sagastume. Guatemala: Prensa Libre.
  4. Nuestro Diario (12 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.

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19 de diciembre de 1944: elección del presidente Arévalo

En las elecciones presidenciales realizadas del 17 al 19 de diciembre resulta electo por aplastante mayoría el Dr. Juan José Arévalo Bermejo

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Palacion Nacional de Guatemala, que fuera sede del Ejecutivo de 1943 a 1996. En el recuadro: el presidente Arévalo en el despacho presidencial. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras los acontecimientos de la Revolución del 20 de octubre de 1944, la Constitución Liberal, decretada por una Asamblea Constituyente plegada a los deseos del general presidente J. Rufino Barrios el 11 de diciembre de 1879,1 fue finalmente derogada.2 Aquella Constitución ha sido la que más tiempo ha estado vigente en el país, ya que la primera constitución del Estado de Guatemala rigió del 1825 a 1838, cuando fue derogada tras el derrocamiento del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez  por la revolución católico-campesina dirigida por el general mestizo Rafael Carrera;3 posteriormente, hubo un período de facto hasta 1851, cuando se hace la Constitución Conservadora para beneficiar al general Carrera,4 la cual estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871, en que fue derogada por  el triunfo de la revolución liberal liderada por J. Rufino Barrios y Miguel García-Granados y Zavala.5 Tras otro período de facto en que los presidente liberales gobernaron amparados en el Acta de Patzicía que ellos mismos establecieron el 3 de junio de 1871,6 se emitió la Constitución de 1879, la cual estuvo vigente hasta 1944, aunque con modificaciones realizadas en 1887 y 1897, y una breve suspensión entre el 14 de abril de 1920 y el 5 de diciembre de 1921,6 es decir,entre la caída del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y el golpe de estado perpetrado por el general José María Orellana.7

La Junra Revolucionaria de Gobierno que se formó tras la caída del gobierno del general Federico Ponce Vaides, presidente interino desde la renuncia del general Jorge Ubico ocurrida el 1 de julio de 1944,8 convocó a elecciones a celebrarse del 17 al 19 de diciembre de ese mismo año.  Es conveniente indicar que aquella revolución no fue similar a las que hubo en el siglo XIX, en que eran productos de los criollos conservadores o de los criollos liberales tratando de derrocar a sus acérrimos rivales del poder, sino que se trató de un movimiento urbano de clases medias altas que, aprovechando la debilidad de la United Fruit Company (UFCO) en la región por estar enfocada en la Segunda Guerra Mundial, lograron tomar el poder.  Y es que la UFCO era una poderosa transnacional estadounidense que se había adueñado del sistema ferroviario de la región centroamericana por medio de la International Railways of Central America (IRCA) y de los puertos guatemaltecos por medio de la Great White Fleet, y de esta forma tenía el monopolio del transporte de bienes y pasajeros en Honduras, Guatemala y El Salvador, con la complicidad de los gobiernos a los que había ayudado a llegar al poder.9

En las elecciones de diciembre de 1944 se permitió por primera vez el voto femenino y el de los analfabetos, y los requisitos para ser candidato eran únicamente, ser guatemalteco natural, mayor de 35 años y estar en el pleno goce de sus derechos ciudadanos; además no era necesario que los candidatos estuvieran forzosamente inscritos en alguna organización política para ser postulados, únicamente bastaba el registro electoral.10 Sin embargo, los partidos que se formaron tras la Revolución de Octubre buscaron al candidato ideal que no estuviera relacionado ni con los liberales ni con los conservadores y fue así como el partido de los estudiantes universitarios, llamado «Frente Popular Libertador«, se decidió por el Dr. Arévalo Bermejo, éste era un distinguido maestro egresado de la Escuela Normal para Varones a quien ya apoyaban un groupo de sus ex-compañeros de clases.  Cuando se supo que lo estudiante apoyaban la candidatura de Arévalo, ésta fue acogida de tal manera que éste se convirtió en un personaje distinguido y aclamado en muchas ciudades de país. Por otra parte, habían surgido otros movimientos políticos, como el «Partido Social Democrático«, el cual estaba integrado por abogados en su mayoría conservadores y liderados por un militar distanciado del general Ubico, el coronel Guillermo Flores Avendaño. El otro grupo era la «Unión Cívica«, encabezada por Jorge Toriello Garrido, quien era uno de los triunviros que formaban al Junta Revolucionaria de Gobierno, junto con el mayor Francisco Javier Arana, quien también fue candidato presidencial, y el capitán Jacobo Arbenz Guzmán.​11

Sin embargo, la popularidad de la candidatura de Arévalo llegó a tal grado, que el grito «¡Viva, Arévalo!«, se escuchabra por todos lados, incluyendo los mítines de sus oponentes; por ejemplo, cuando el licenciado Adrián Recinos llevó a cabo la presentación de su plan de gobierno en el Teatro Lux en el Centro de la Ciudad de Guatemala, justo en el momento en que se abrió el telón se escuchó un débil grito de «¡Viva, Arévalo!«, lo que bastó para que el público que abarrotaba el teatro estallara en una ovación para el Dr. Arévalo, lo que finalmente provocó que el licenciado Recinos y sus colaboradores se retiraran sin poder exponer ninguno de sus puntos, y bajo una lluvia de improperios.12

Las elecciones se realizaron en total calma y al realizarse el escrutinio se comprobó el triunfo arrollador de Arévalo, un profesional que había obtenido un doctorado en pedagogía en la Universidad de Tucumán en Argentina, gracias a una beca otorgada por los gobiernos de los generales José María Orellana y Lázaro Chacón. Arévalo promovía el socialismo espiritual, como su principio de gobierno, con la intención de agregar a las clases más necesitadas a los programas de gobierno; años después,definió su política de gobierno de esta forma: «En materia de métodos de gobierno somos democráticos, es decir que vamos a la socialización respetando la persona individual. En otras palabras no somos totalitarios, respetamos la opinión de los adversarios y escuchamos a los que saben cualquiera que sea la procedencia política de esas opiniones.13

Los resultados de aquellas elecciones se presentan a continuación, mostrando la abrumadora mayoría con la que resultó electo el Dr. Arévalo:11

Candidato Datos Votos %
Dr. Juan José Arévalo   255,660 86.3
Lic. Adrián Recinos Funcionario de varios gobiernos liberales y experto en el estudio de escritos mayas 20,949 7.0
Ing. Manuel María Herrera Cordón Nieto del licenciado del mismo nombre que fue Ministro del gobierno del general J. Rufino Barrios y sobrino del licenciado homónimo que representó a Guatemala en el nefasto tratado de límites con México en 1882.14 11,062 3.7
Coronel Guillermo Flores Avendaño Militar allegado al general Lázaro Chacón,15 quien se había distancia del general Ubico por la enemistad entre éste y Chacón 8,230 2.8
Coronel Teodoro Díaz M.   342 0.1
Lic. Bernardo Alvarado Tello   115 0.0
Coronel Ovidio Pivaral   22 0.0
Mayor Francisco Javier Arana Miembro de la Junta Revolucionaria de Gobierno y uno de los líderes de la revolución del 20 de octubre. 12 0.0
Lic. Clemente Marroquín Rojas Patriarca de los periodistas guatemaltecos y enemigo personal del general Jorge Ubico.  Regresó del exilio tras la renuncia de éste.16 5 0.0
José Gregorio Díaz   5 0.0
Luis Cardoza y Aragón Escritor izquierdista 3 0.0
General Miguel Ydígoras Fuentes Ex-jefe político de varios departamentos durante el gobierno del general Jorge Ubico 2 0.0
Lic. Humberto Robles   2 0.0
Jorge Toriello Garrido Miembro de la Junta Revolucionaria de gobierno y uno de los líderes de la revolución del 20 de octubre. 2 0.0
Dr. Julio Bianchi Respetado médico conservador que había formado parte del Partido Unionista que derrocó al Licenciado Manuel Estrada Cabrera y fue embajador de Guatemala en EEUU durante el gobierno de Carlos Herrera.17 Fue uno de los firmantes de la carta de los 311.18 1 0.0
Bachiller Manuel Galich Líder del Frente Popular Libertador, el partido de los estudiantes universitarios. Fue uno de los firmantes de la carta de los 311.18 1 0.0
Lic. Eugenio Silva Peña   1 0.0
Totales 296,214 99.9

Aquel socialismo espiritual que era el fundamento del gobierno arevalista iba en contra de la forma de gobierno que las élites criollas guatemaltecas y la UFCO habían establecido en el país, por lo que su gobierno estuvo bajo ataque tanto por los contrarevolucionarios como por el gobierno de los EEUU,13 aunque también ayudó a formar la Legión del Caribe, para intentar patrocinar revoluciones en otros país de la región en los que la UFCO tenía el control de la situación.19


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Rodríguez de Ita, G. (2003). «La participación política en la primavera guatemalteca: una aproximación a la historia de los partidos durante el período 1944-1954»Google books. Humanidades. Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 9789688358122.
  3. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. p. 335.
  6. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  8. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  9. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala»Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
  10. Galicia, Néstor (16 de diciembre de 2016). Las elecciones de 1944: libertad y transparencia. Guatemala: Prensa Libre.
  11. Promoción 66 Liceo Guatemala (26 de abril de 2007) «Evocación de un presidente digno: Juan José Arévalo». Guatemala: Ex-alumnos del Liceo Guatemala.
  12. Herrera Sanjosé, Víctor Manuel (1985)  «¡Viva Arévalo!«. Guatemala: inédito.
  13. Poitevin, René (s.f.) Arévalo, un Hombre de su Tiempo. En: Actas del Encuentro «Juan José Arévalo». Guatemala. p. 19.
  14. Lainfiesta, Francisco (1885) Apuntamientos para la historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 191-192.
  15. Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario.
  16. Diario La Hora (3 de julio de 1920). Diario La Hora en su primera época; 100 años. Guatemala: Diario La Hora.
  17. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  18. Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  19. Aguilar Bulgarelli, Oscar (1974). Costa Rica y sus Hechos Políticos de 1948. San José, Costa Rica: EDUCA.

23 de octubre de 1957: licenciado González López renuncia a la presidencia

El licenciado Luis Arturo González López renuncia a la presidencia de Guatemala y es sustituido por un triunvirato militar luego de que hubieran evidentes anomalías en las elecciones del 20 de octubre de ese ano

23octubre1957
El aeropuerto de la Ciudad de Guatemala en 1957. En el recuadro: el licenciado Luis Arturo González López, presidente interino de Guatemala tras el asesinato del coronel Carlos Castillo Armas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el asesinato del coronel Carlos Castillo Armas en la casa presidencia el 23 de julio de 1957,1 Guatemala entró en un período de incertidumbre, similar al que se vivió tras el derrame cerebral del general Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 1930.2

Ahora bien, a diferencia de que ocurrió tras la renuncia obligada del general Chacón, el mismo día de la muerte de Castillo Armas el Congreso llamó al primer designado a la presidencia, licenciado Luis Arturo González López a ejercer la Presidencia de la República, se convocó a elecciones dentro de cuatro meses, aunque sin especificar fecha, y se declaró el Estado de Sitio en toda la República.3 Esto le permitió a González López contar con el respaldo de los organismos del estado, a diferencia de lo que ocurrió con el licenciado Baudilio Palma, quien era el segundo designado a presidencia en 1930, y quien había quedado en una posición muy difícil frente a los mandos militares que apoyaban al general Mauro De León, que era el primer designado, pero no que constitucionalmente no podía asumir el cargo por haber sido nombrado Ministro de la Guerra pocos días antes.4

González López  -quien era miembro del Consejo Político de Movimiento Democrático Nacionalista (MDN)-  se tuvo que enfrentar a la situación que siguió al asesinado del líder liberacionista.   Primero confirmó en su puesto a los ministros de Castillo Armas, y luego se hizo cargo de las honras fúnebres del fallecido presidente, cuyo cadáver fue expuesto a la vista de la población por tres días.  Pero lo difícil de la situación era que los liberacionistas radicalizaron su posición como guías del anticomunismo, mientras que los partidos comunistas se adjudicaron el derecho de establecer una dictadura del proletariado.  Y existían otros partidos que, aunque no eran comunistas radicales como el Partido Guatemalteco del Trabajo, sí simpatizaban con varios de los principios de la Revolución de Octubre de 1944, como el Partido Revolucionario de Mario Méndez Montenegro.4

Es conveniente enfatizar que para los liberacionistas, que nunca reconocieron ser una pantalla de la operación PBSUCCESS y de la United Fruit Company,5 su misión era vencer al comunismo internacional y a la Unión Soviética que, según ellos, estaba estimulando, apoyando, financiando y respaldando la expansión el comunismo en el mundo y de manera especial en Guatemala.  Era tan radical su posición, que habían prohibido a los guatemaltecos viajar a los países europeos del bloque del este, y cuando se les preguntaba por qué los estadounidenses sí podían viajar a esos países, respondían que ellos sí podían resistir las tentanciones del comunismo pero lo guatemaltecos no.  Esta mentalidad radical fue inculcada en gran parte de la población guatemalteca y, sobre todo, en los miembros del Ejército, y se ha mantenido incluso hasta décadas después de la caída del muro de Berlín en 19896.

En la campaña presidencial participó el Movimiento Democrático Nacionalista (MDN), que era partido oficilialista y liberacionista radical que encabezaba una coalición llamada Unidad Patriótica Anticomunista (UPA), con el licenciado Miguel Ortiz Passarelli como su candidato.  También participó el general Miguel Ydígoras Fuentes con su partido Democrático de Reconciliación Nacional —más conocido como «Redención»—, que era de derecha moderada, y la Democracia Cristiana Guatemalteca, pequeño partido que entonces era de derecha y que postuló al ingeniero Miguel Asturias Quinónez.7

Fue la primera vez que se realizaron elecciones en un solo día, ya que anteriormente se acostubraba que fueran jornadas de tres días de votaciones.  Sin embargo, hubo numerosos problemas siendo el principal que no hubo suficientes papeles enviadas a los distritos en donde la oposición era más fuerte. Luego, hubo una considerable tardanza en publicar los resultados y eso hizo que la oposición empezara a protestar, aunque tímidamente.  Sin embargo, cuando el licenciado Ortiz Passarelli empezó a celebrar su supuesta elección, los ánimos se caldearon e Ydígoras y sus partidarios acusaron al gobierno de haber perpetrado un fraude electoral.7

Las protestas salieron a las calles y fueron aumentando conforme pasaban los días, hasta que el 23 de octubre, los jefes militares le pidieron la renuncia al presidente provisorio Luis González López y anunciaron que las elecciones habían quedado anuladas.  En sustitución de González López, se formó un triunvirato militar conformado por los coroneles Oscar Mendoza Azurdia, Gonzalo Yurrita Nova y Roberto Lorenzana Salazar.  Con esto, miles de ciudadanos salieron a las calles a vitorear a Ydígoras y a celebrar que les hubieran impuesto al candidato de las fuerzas de la liberación.  De hecho, con la salida de González López, los liberacionistas perdieron el poder directo, aunque luego conseguirían negociar el siguiente gobierno.8

Tras varios días de negociaciones, la Embajada de los Estados Unidos medió para que la Junta Militar entregara el poder al Segundo Designado, coronel Guillermo Flores Avendaño, tras lo cual el Congreso de la República emitió el decreto 1212, de fecha 18 de noviembre de 1957, que convocaba nuevamente a elecciones presidenciales para el día 19 de enero de 1958 y en las que resultó electo el general Ydígoras Fuentes, aunque tuvo que negociar con el MDN para poder llegar al poder.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa»Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.
  2. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  3. Villagrán Kramer, Francisco (1994). Biografía política de Guatemala. Los pactos políticos de 1944 a 1970.  Guatemala: FLACSO. p. 254.
  4. Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  5. Cullater, Nicholas (1992). Operation PBSUCCESS. The United States and Guatemala. 1952-1954. CIA. United States.  Nota: desclasificado por la CIA en 1997.
  6. Villagrán Kramer, Biografía política de Guatemala. p. 264.
  7. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013).  Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACO, Serviprensa. p. 87.
  8. Ibid., p. 88.
  9. Ibid., p. 89.

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30 de octubre de 1958: expulsan a izquierdistas radicales del Partido Revolucionario

Mario Méndez Montenegro expulsa a izquierdistas radicales del Partido Revolucionario para poder participar en las elecciones presidenciales

30octubre1958
El Palacio de Correos en la época en que se formó el Partido Revolucionario.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la contrarrevolución del Movimiento de Liberación Nacional que dirigió la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a través de la Operación PBSUCCESS,1 Guatemala vivió una relativa tranquilidad con el gobierno liberacionista del coronel Carlos Castillo Armas, hasta que éste fue asesinado el 26 de julio de 1957.2 A este suceso le siguieron una serie de triunviratos y gobiernos militares hasta que finalmente fue electo el general Miguel Ydígoras Fuentes en marzo de 1958, quien se postuló con la promesa de una política anticomunista y un retorno al estilo del gobierno del general Jorge Ubico —de quien había sido Jefe Político—.3

Si bien el gobierno liberacionista fue efímero, sus efectos fueron trascendentales para la vida y la economía del país, puesto que suprimió o paralizó muchas de las medidas revolucionarias. En especial en el aspecto económico, se modificaron las leyes y la constitución para favorecer nuevamente a los grupos criollos locales y a la inversión extranjera en el país, especialmente los de los Estados Unidos.

Para dar una impresión de apertura democrática, el gobierno liberacionista  permitió la formación del Partido Revolucionario, dirigido por Manuel Méndez Montenegro, quien fuera alcalde de la Ciudad de Guatemala de 1944 a 1948. El nuevo partido estaba compuesto en su mayoría por miembros de los sectores que habían actuado activamente durante los gobiernos revolucionarios entre 1944 y 1954. Méndez Montenegro, uno de los más destacados directivos universitarios de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos, había tenido una destacada participación durante las jornadas de junio de 1944 contra el gobierno del general Ubico, e incluso fue uno de los firmantes de la carta de los 311 que le hicieron llegar al presidente poco antes de que éste presentara su renuncia.4

Por supuesto, en la primera oportunidad electoral que se presentó en este agitado período político, entre agosto de 1957 y febrero de 1958, el Partido Revolucionario no pudo inscribirse legalmente ni postular candidato a la Presidencia de la República. Ante esto, Méndez Montenegro expulsó a los izquierdistas más radicales de su partido el 30 de octubre de 1958, entre ellos a los abogados Alfonso Bauer Paiz, Julio Gómez Padilla y Francisco Villagrán Kramer —quien luego sería el vice-presidente del gobierno del general Fernando Romeo Lucas García—. Claro que esto también obedeció a que Méndez Montenegro no deseaba en el seno de su organización a personas que le discutieran su hegemonía en el partido.5

Con el correr de los años, Méndez Montenegro y el PR terminaron apartados de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz, adoptando una actitud anticomunista —tal y como este término se entiende en Guatemala—, aunque no tan radical como los grupos de la extrema derecha.6 Finalmente, luego del golpe de estado que derrocó al general Ydígoras Fuentes en 1963,7 el Partido Revolucionario pudo participar en las elecciones presidenciales de 1965, postulando a Mario Méndez Montenegro como candidato presidencial, pero el sueño presidencial quedó truncado para el fundador de la organización cuando murió de un balazo en octubre de 1965. Su muerte, al igual que la de muchas figuras políticas de su época, quedó sumida en el misterio pues no se ha esclarecido si fue asesinado o si se suicidó. En su lugar fue su hermano, el licenciado Julio César Méndez Montenegro quien se presentó a las elecciones y resultó electo para el período 1966-1970.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.
  2. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa»Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.
  3. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013).  Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACSO, Serviprensa. pp. 87-94.
  4. Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  5. El Imparcial (30 de octubre de 1958). “56 en total saldrán del Partido Revolucionario” Guatemala: El Imparcial. Año XXXVII. Guatemala, No. 12170.
  6. Borrayo Morales, Ana P. (2000). Historia de Guatemala, Siglo XX: Las transiciones políticas: del Ydigorismo al gobierno militar de Peralta Azurdia (1958-1966) Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, Dirección General de Investigación.
  7. Azurdia Alfaro, Roberto (1966) Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1963-1964LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 14-15.

18 de octubre de 1961: fundación de la Universidad Rafael Landívar

Se funda la primera Universidad privada de Guatemala: la Universidad Rafael Landívar de los jesuitas.

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Campus Central de la Universidad Rafael Landívar en la zona 16 de la Ciudad de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los miembros de la Compañía de Jesús han estado relacionados con la educación en Guatemala desde su arribo a la región durante la época colonial, a diferencia de las otras grandes órdenes regulares, que se enfocaron principalmente en las doctrinas de indígenas, aunque también fueron importantes en la educación. Por supuesto, al igual que las otros frailes, los jesuitas poseían lujosos monasterios, producto de los grandes ingresos que les representaban sus haciendas, ingenios y trapiches.1

Durante el siglo XVII los frailes de la Orden de Predicadores establecieron su propio colegio también en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el cual competía con el colegio jesuita de San Borja. Ambas instituciones educativas rivalizaban en calidad y prestigio y, por ello, retrasaron la fundación de la Universidad de Guatemala, pues aducían que no era necesario dicho establecimiento cuando ya había dos instituciones de tan buena calidad. Finalmente, a pesar de los bloqueos de jesuitas y dominicos, la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo se estableció en 1676, y los religiosos tuvieron que adaptarse a esta nueva organización educativa.1

Las órdenes acumularon grandes riquezas y poder gracias al control que mantenían sobre la Corona Española, pero éste se desmoronó cuando los Austrias perdieron el poder y éste recayó en los Borbones. Esta nueva familia real implementó las llamadas «Reformas Borbónicas» inspiradas en las ideas de la Ilustración de la segunda mitad del siglo XVIII y condujeron a una separación entre la Iglesia y el Estado en España.2 Una de las medidas más drásticas de estas reformas fue la Pragmática Sanción de 1767, por medio de la cual el rey expulsó a todos los jesuitas de los territorios del Imperio Español, y confiscó todos sus bienes.3

Los jesuitas tuvieron que salir de todos los territorios del Imperio España en  América en ese año y fueron a refugiarse a Bolonia, Italia, donde les dieron asilo. Aunque la orden fue restituida y recibida nuevamente por Fernando VII en España, su situación empeoró cuando las colonias americanas se independizaron, pues muchas abrazaron la idealogía liberal, y expulsaron al resto de frailes de sus territorios. En Guatemala, fue Francisco Morazán el que expulsó a las órdenes regulares en 1829.4

Pero en 1838, ocurrió en Guatemala algo que no estaba en los planes de los criollos liberales americanos: surgió un líder campesino católico que empuñó las armas y expulsó a los liberales guatemaltecos del poder.5 Ese líder fue el general Rafael Carrera, cuyos aliados conservadores permitieron que retornaran los frailes al territorio guatemalteco y, en 1840, le permitió retornar a los jesuitas. Esto convirtió a Guatemala en un refugio para los frailes que habían perdido mucho de su poder político y económico en la región.

Durante el gobierno de Carrera (1844-1865) se firmó un Concordato con la Santa Sede por medio del cual se entregó la educación del país a la Iglesia Católica, y nuevamente estuvo a cargo de los jesuitas que dirigieron el Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción en la Ciudad de Guatemala.6 Allí estuvieron hasta que el 30 de junio de 1871, el gobierno del mariscal Vicente Cerna fue derrocado por la Revolución Liberal y nuevamente empezaron a ser perseguidos por el gobierno.

Los jesuitas fueron los primeros regulares en ser expulsados de Guatemala por las nuevas autoridades, seguidos poco después del resto de órdenes religiosas.7 De hecho, en la Constitución de Guatemala de 1879 se prohibía terminantemente que se establecieran monasterios y órdenes religiosas en el país;8 es más, en 1922, el arzobispo guatemalteco Luis Muñoz y Capurón era de la comunidad jesuita, pero al primer roce que tuvo con el gobierno del general José María Orellana, este lo expulsó aduciendo que se estaba inmiscuyendo en asuntos de estado y que no debería estar en el país, puesto que la Constitución lo prohibía.9 Es más, esta prohibición fue incluída también en la Constitución de 1945, la cual tenía ya una orientación más socialista, pues fue promulgada por los gobiernos revolucionarios (1944-1954).

Durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se dió cuenta de que aliándose con los anticomunistas podría recuperar los privilegios y propiedades que la Iglesia había perdido en 1871, por lo que trabajó de lleno en atacar al «comunismo ateo«, llegando incluso a utilizar a una réplica del Cristo Negro de Esquipulas como el estandarte de los inconformes. Con el éxito de la estrategia del Departamento de Estado y del embajador John Peurifoy, la Operación PBSUCCESS de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) utilizó la pantalla del Movimiento de Liberación Nacional para derrocar al gobierno arbencista en 1954, y los grandes triunfadores fueron la United Fruit Company, el ejército y la Iglesia Católica.10 Esto quedó evidenciado con la nueva Constitución promulgada en 1956, en donde se autoriza nuevamente a los religiosas a tener propiedades y a establecer monasterios en el país.11

Los jesuitas regresaron poco después —aunque ya había algunos viviendo ilegalmente en el territorio guatemalteco— y establecieron varias instituciones educativas, entre ellas el Colegio Loyola y el Liceo Javier. Y luego, con la modificación de las leyes que permitieron que se establecieran universidades privadas, el 18 de octubre de 1961 en la Casa Yurrita, celebraron una sesión solemne presidida por el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes, en la que autoridades civiles, eclesiásticas, representantes de la Universidad de San Carlos, cuerpo diplomático y de la Universidad Católica Centroamericana —que es la universidad jesuita de El Salvador— firmaron el protocolo de la fundación de la Universidad Rafael Landívar, la cual recibió ese nombre en honor al poeta y sacerdote jesuita homónimo que fue egresado de la Pontificia Uniersidad de San Carlos y escribió el poema «Rusticatio Mexicana«.12-14


BIBLIOGRAFIA:

  1. Salazar, Ramón (1897). Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala. 1, La Colonia. Tipografía Nacional.
  2. Domínguez Ortiz, Antonio (2005) [1988]. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5970-3. pp. 135-140.
  3. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  4. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  5. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  6. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  7. Miller, Hubert J. (1972) [1969] La expulsión de los jesuitas de Guatemala en 1871. Trad. Jorge Luján Muñoz.  Escuela de Historia. Universidad de San Carlos, Guatemala.
  8. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1922-1923. XLI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 497-498.
  10. Cullater, Nicholas (1992). Operation PBSUCCESS. The United States and Guatemala. 1952-1954. CIA. United States.  Nota: desclasificado por la CIA en 1997.
  11. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1955-1956LXXIV . Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente. pp. 17-39
  12. Universidad Rafael Landívar (2017) Historia. Guatemala: Universidad Rafael Landívar
  13. Chamorro G., Faustino (2001). Rafael Landívar, Rusticatio Mexicana, Edición Crítica Bilingüe (2.ª edición). Universidad Rafael Landívar, Guatemala.
  14. Mata Gavidia, José (1979). Landívar, El Poeta de Guatemala. Editorial José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación, Guatemala.

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17 de abril de 1961: desembarco en Bahía de Cochinos

1200 guerrilleros cubanos, muchos de ellos entrenados en la finca «Helvetia» de Roberto Alejos en Retalhuleu, Guatemala, desembarcan en Playa Girón, en la Bahía de Cochinos, Cuba

17abril 1961
Mapa de la primera fase de la invasión de la Bahía de Cochinos.  Se observa que desde Guatemala iban a salir batallones desde Retalhuleu, la Finca Helvetia y la Ciudad de Guatemala.  En los recuadros:  los presidentes de EEUU y de Guatemala, John F. Kennedy y Miguel Ydígoras Fuentes, respectivamente.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 17 de marzo de 1960, el presidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower ordenó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) la organización de una unidad de guerrilla compuesta por exiliados cubanos, con el propósito de derrocar al líder Fidel Castro. En esta empresa, la CIA tenía la responsabilidad de coordinar acciones de inteligencia con grupos anticastristas dentro de Cuba, que pudieran facilitar la invasion, pues se confiaba en levantamientos populares contra Castro y en deserciones masivas en sus fuerzas.1,2

En noviembre de 1959 comenzaron a reunirse grupos que habían sido opositores a la dictadura de Fulgencio Batista, y que no estaban de acuerdo con el rumbo que estaba tomando la revolución, como la «Legión de Acción Revolucionaria» (LAR) o la «Acción Católica Universitaria» (ACU). Estos movimientos estaban formados, en su mayoría, por jóvenes universitarios católicos de clases acomodadas, quienes decidieron buscar a otros excombatientes del «Movimiento 26 de Julio» que mostrasen desacuerdo con la implementación de un régimen comunista, recibiendo además el apoyo de la CIA y parte del clero cubano.1,2

En estas reuniones se creó el «Movimiento de Recuperación Revolucionaria» (MRR) y fue trasladado a los Estados Unidos para ser entrenados militarmente por la CIA. A partir de enero de 1960 empezaron a trasladarse a Estados Unidos en forma individual el grupo formado por los estudiantes universitarios y el 17 de mayo de 1960, un grupo de diez individuos fue trasladado al Motel «María Antonieta» de Fort Lauderdale. En la madrugada del 19 de mayo, fueron presentados a los miembros de la CIA encargados de trasladarlos a Useppa Island, en el estado de Florida.1,2

En días posteriores fueron llegando los otros miembros que conformarían el grupo fundador de la Brigada 2506. A este grupo de estudiantes se sumó un grupo de jóvenes oficiales del Ejército de Cuba, que habían servido durante el gobierno de Fulgencio Batista luchando contra la guerrilla de Fidel Castro.1,2

El 4 de julio de 1960, el grupo de los radio-operadores fue trasladado al aeropuerto de Opalocka en Miami y transportado a Guatemala. Anteriormente, el grupo conformado por exmilitares y un puñado de universitarios, había sido trasladado a Panamá. El grupo de Guatemala aterrizó en el aeropuerto militar de San José, Escuintla y fue trasladado en un autobús perteneciente al Ejército de Guatemala a la finca «Helvetia» en Retalhuleu, propiedad de Roberto Alejos, hermano del Embajador de Guatemala en Washington, bajo el Gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes.1,2

Los miembros de este grupo de radio-operadores estudiaban telegrafía durante la semana, los sábados y domingos construían la Base TRAX, en las montañas adyacentes a la finca Helvetia. Posteriormente llegó el coronel Napoleón Valeriano (a) «Coronel Vallejo«, el cual tenía gran experiencia en la lucha guerrillera en Filipinas, su tierra natal, derrotando a la guerrilla comunista Hukbalahap.1,2

La Brigada 2506 contaba con la élite de las fuerzas aéreas de Cuba, compuesta por ex-pilotos de la Marina de Guerra, Fuerza Aérea y Ejército. En la parte civil de la Fuerza Aérea de Liberación (FAL), los pilotos de los aviones de transporte provenían de las líneas aéreas comerciales como Cubana de Aviación y Aerovías Q; algunos de ellos tenían un promedio de 20 000 horas de vuelo. Ellos volarían obsoletos aviones bimotores C-46 y cuatrimotores C-54 dados de baja tras la Segunda Guerra Mundial.1,2

El armamento militar que el gobierno estadounidense suministró a la Brigada se componía de pistolas, fusiles, carabinas, subfusiles, fusiles automáticos, ametralladoras y granadas. El armamento pesado consistía en morteros, así como cañones sin retroceso y explosivo C-3 y C-4 para las demoliciones. Pero gracias a sus servicios de inteligencia, el gobierno de Fidel Castro sabia que la guerrilla cubana se estaba entrenando en Guatemala y estaba preparado para la posible invasión.1,2

Tras cuatro o cinco días de navegación, durante la madrugada del lunes 17 de abril de 1961 se produjo el desembarco en Playa Girón y Playa Larga de 1200 miembros de la Brigada 2506 escoltados por sus buques y ante escasa resistencia local. Horas después los invasores son transportados tierra adentro para ampliar la zona invadida, con la misión principal de controlar las tres carreteras de acceso al lugar.1,2

Hacia las 6:30 a.m., los aviones de la naciente Fuerza Aérea Revolucionaria del gobierno cubano derribaron siete aviones B-26 que escoltaban a los invasores, y pusieron fuera de combate a los buques «Houston» y «Río Escondido», cerca de Playa Larga, perdiéndose el armamento que transportaban para las fuerzas en tierra. Los invasores quedaron sorprendidos al notar que los aviones gubernamentales dominaban el cielo de Playa Girón, en contra de lo que aseguraban los mandos militares estadounidenses desde el día 15.1,2

Las tropas regulares del gobierno cubano llegaron paulatinamente a la zona, reforzando a los miembros de las «Milicias Nacionales Revolucionarias» locales que hasta entonces rechazaban el ataque con medios bastante reducidos. Antes de la caida de la noche, los barcos de la Brigada 2506 se retiraron definitivamente quedando sin desembarcar equipos y municiones.1,2

Al final del día, los 1200 invasores habían establecido una cabeza de playa, penetrando hasta 10 kilómetros en tierra firme, mientras se proyectaban hacia las poblaciones de Jocuma y Horquitas. Pese al avance, la Brigada 2506 carecía de apoyo aéreo efectivo, en tanto el gobierno de EE. UU. no autorizó nuevos vuelos de aviones A-26 desde Nicaragua, entonces gobernaba por Anastasio Somoza.1,2

El miércoles 19 de abril, las fuerzas invasoras tuvieron que retroceder durante la madrugada desde San Blas hacia Playa Girón, donde quedan prácticamente sitiadas por las tropas gubernamentales; los que quedan rezagados pronto fueron cercados y se rindieron en el transcurso de la mañana.1,2

El propio Fidel Castro se trasladó a la zona del conflicto y observó directamente las últimas acciones bélicas. Precisamente Castro presionó fuertemente para que la ofensiva se acelerara y así evitar que transcurrieran las 72 horas que necesitaba el gobierno de los EE. UU. para reconocer al «gobierno provisional» que allí se intentaba establecer, con el objetivo de evitar la invasión directa de la Marina y el Ejército estadounidense. Hacia el final del día la mayoría de sobrevivientes debieron rendirse poco antes del anochecer. La operación terminó con una derrota total de los miembros de la Brigada 2506.1,2

El número de bajas entre los invasores sobrepasó el centenar de muertos; los capturados fueron 1189. Los prisioneros invasores fueron juzgados y condenados a prisión por el gobierno cubano, aunque algunos ex oficiales de la policía de Batista fueron condenados a muerte y ejecutados. Los sobrevivientes fueron canjeados a fines de 1962 mediante intermediarios con el gobierno estadounidense a cambio de 53 millones de dólares en forma de alimentos, medicinas y tractores.1,2

La victoria generó un enorme respaldo político a Fidel Castro entre las masas cubanas y permitió a su gobierno profundizar en el carácter socialista de la Revolución Cubana, mientras que la oposición interna quedaba neutralizada por la alarma generada durante la invasión. Por otra parte, fue un duro revés para el presidente John F. Kennedy y para el presidente guatemalteco Ydígoras Fuentes, quien fue derrocado por un golpe de estado el 31 de marzo de 1963.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Kornbluh, Peter (1 de agosto de 2011). «CIA obligada a liberar la larga historia oficial secreta de Bahía de Cochinos» (en inglés).
  2. — (1998) Bay of Pigs Declassified: The Secret CIA Report on the Invasion of Cuba. The New Press ISBN 1-56584-494-7 ISBN 978-1-56584-494-0.
  3. Azurdia Alfaro, Roberto (1966). Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1963-1964LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 14-15.

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6 de febrero de 1956: aprueban la Constitución Liberacionista

Se aprueba la nueva Constitución de la República de Guatemala tras el triunfo del Movimiento de Liberación Nacional en 1954

6febrero1956
La Basílica de Esquipulas en 1887.  Este templo fue muy importante para el Movimiento de Liberación Nacional, ya que el Cristo Negro fue nombrado comandante de la invasión y fue el estandarte del arzobispo Mariano Rossell.  Imagen tomada de Guatemala, the Land of Quetzal.  En el recuadro: el arzobispo Rossell.

El gobierno de facto liberacionista, dirigido por el coronel Carlos Castillo Armas, y que llegó al poder en Guatemala en 1954 luego del derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán con el apoyo de la Operación PBSUCCESS de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), el trabajo del Departamento de Estado dirigido por John Foster Dulles y el patrocinio de la United Fruit Company (de la que Dulles era accionista)1, convocó a una Asamblea Constituyente el 21 de septiembre de 1954.2

Las razones para convocar a aquella asamblea constituyente, además de emitir una constitución que se adaptara a los lineamientos liberacionistas dictados por el Departamento de Estado del gobierno republicano del general Dwight Eisenhower, había dos puntos que le interesaban al presidente de facto:

    1. «[…] la urgente necesidad de emprender un período de trabajo intenso en pro de la reconstrucción económica del país, require el estudio inmediato y la ratificación o aprobación de los Tratados Internacionales, y de los contratos que para grandes explotaciones, o para el funcionamiento de empresas de interés general haya celebrado o esté por celebrar el gobierno».  Es decir, que era urgente ratificar los contratos leoninos que favorecían a los intereres estadounidenses en el país, principalmente los de la United Fruit Company, de la Pan american y de la Standard Oil.3
    2. Resolver la cuestión del mandato presidencial, para dar la apariencia de legitimidad al gobierno gobierno golpista del líder del Movimiento de Liberación Nacional.3

Aquella constituyente contaba con sesenta y cinco diputados.  He aquí los nombres de algunos de los más destacados de ellos:2

    • Jorge Skinner-Klée: primer secretario. Era descendiente del comerciante inglés George Ure Skinner y del comerciante alemán Carlos Klée, quienes eran propietarios de la firma Hall, Klée y Skinner, comerciaban directamente con Inglaterra y otorgaban préstamos onerosos al gobierno del general Rafael Carrera para patrocinar las constantes guerras en que éste estuvo envuelto.4
    • Eduardo Cáceres Lehnhoff: diputado por el departamento de Guatemala. Llegó a ser vicepresidente de la República.  Murió trágicamente el 31 de enero de 1980 durante la quema de la Embajada de Espana en Guatemala.5
    • David Vela: diputado por el departamento de Guatemala. Connotado periodista y director del periódico «El Imparcial» desde el asesinato de su fundador, Alejandro Córdova en 1944. En su juventud participó junto con los estudiantes universiarios en el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera.6
    • Clemente Marroquín Rojas:  diputado por el departamento de Jalapa.  Connotado periodista y director del periódico «La Hora».  Durante su jovento participó junto con los estudiantes universitarios en el derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera y luego trabajó para el gobierno de facto del general José María Orellana.  Tras la súbita muerte de Orellana en 1926, editó «La Hora» para evitar que llegara al poder el  general Jorge Ubico.  Regresó a Guatemala tras su exilio durante el régimen ubiquista y fue muy crítico del gobierno de Arbenz.  Llegó a ser vicepresidente de la República durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro. Es el patriarca de los periodistas guatemaltecos.7
    • Raúl Aguilar Batres: reconocido ingeniero que disenó el sistema de direcciones y zonas de la Ciudad de Guatemala.8
    • Guillermo Flores Avendaño: militar que estaba a cargo del destacamento de Totonicapán cuando hubo una revuelta indígena en 1930.9 Posteriormente, llegaría a ser presidente de la República tras el asesinato del presidente Carlos Castillo Armas en 1957.10
    • José Luis Arenas Barrera: diputado por el departamento de Quiché.  Conocido como «el tigre del Ixcán» por los abusos cometidos contra los campesinos de la región en su finca «La Perla» llegando incluso a tener horca y cepos.  Tuvo varios cargos públicos durante los gobiernos militares que siguieron al de Castillo Armas y finalmente fue asesinado por el Ejército Guerrillero de los Pobres en propia finca en 1975.11

La cuestión del mandato presidencial fue resuelta el Decreto Número 2 de la Constituyente, la cual ratificó el resultado de un plesbicito en donde Castillo Armas fue ratificado por casi medio millón de votos contra apenas 400 en contra.  De esta forma, el gobierno golpista fue legitimado para un período presidencial que terminaba el 15 de marzo de 1960.11 Por su parte, la cuestión de los tratados fue resuelta mediante el Decreto Número 3, por medio del cual dió plenos poderes a Castillo Armas para negociar y ratificar tratados y convenciones, tal y como lo esperaba la United Fruit Company.12

La nueva constitución fue finalmente aprobada por Castillo Armas el 6 de febrero de 1956 y luego promulgada el 1 de marzo de 1956,  y contiene algunos cambios radicales con respecto a las constituciones de 1879 y de 1945.  He aquí algunos artículos que se transciben como ejemplo:

Artículo 16. Son ciudadanos: 

      1. Los guatemaltecos varones mayores de dieciocho años.
      2. Las mujeres guatemaltecas mayores de dieciocho años que sepan leer y escribir.13

Se incluyeron prohibiciones específicas en contra de las agrupaciones comunistas o que propugnaran sistema totalitarios, a pesar de que los gobiernos en Guatemala desde el del general Rafael Carrera hasta el del general Jorge Ubico habían sido totalitarios.  Con estas prohibiciones bastaba para que acusaran de comunitas a cualquier persona que no estuviera de acuerdo con las políticas económicas de los gobiernos liberacionistas:

Artículo 23. Es libre la formación y funcionamiento de partidos políticos que se normen por los principios democráticos. Queda prohibida la organización o funcionamiento de todas aquellas entidades que propugnen la ideología comunista o cualquier otro sistema totalitario.  

Artículo 53. Los habitantes de la república tienen derecho de asociarse libremente para los distinto fines de la vida humana […] Queda prohibido, sin embargo, la organización o funcionamiento de grupos que actúen  de acuerdo o en subordinación con entidades internacionales que propugnen la ideología comunista o cualquier otro sistema totalitario.13

Los liberacionistas se alejaron de la constitución liberal de 1879 que permitió varios mecanismos para permitir las reelecciones del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico:

Artículo 28. Queda prohibido a los partidos políticos y a los ciudadanos hacer propaganda a favor d ela reelección de la persona que ejerza la Presidencia de la República, de plesbiscito para el mismo fin, o de cualquier otro sistema que tienda a vulnerar el principio de alternabilidad en el Poder o aumentar el término fijado por la constitución para el ejercicio de la Presidencia […] 13

En otro cambio radical desde la constitución de 1879, se permitió a las iglesias poseer personería jurídica y bienes.  Esto fue en retribución por la ayuda brindada por el arzobispo Mariano Rossell para derrocar al gobierno arbencista14:

Artículo 50. Se reconocen como personas jurídicas a las iglesias de todos los cultos, las cuales podrán adquirir y poseer bienes, y disponer de ellos, siempre que los destinen exclusivamente a fines religiosos, de asistencia social o a la educación.  Su personería se determinará por las reglas de su institución, o bases constitutivas y se probará conforme a las leyes de la República.[…]13

Por primera vez desde 1871, la educación religiosa se permitió nuevamente, así como el retorno de las órdenes religiosas, lo que dió origen a colegio de frailes que alcanzaron alto prestigio entre las élites del país, como el Liceo Guatemala y el Liceo Javier que eran para varones exclusivamente, o el Colegio Belga Guatemalteco y el Colegio Monte María, que eran para senoritas:

Artículo 97: Se garantiza la libertad de ensenanza y de criterio docente.  La ley regulará lo relativo a la ensenanza religiosa en locales oficiales.  El Estado no la impartirá y la declara optativa.13

Solamente se reconocía la Universidad de San Carlos de Guatemala, aunque luego eso cambiaría con la creación de universidades privadas a partir de 196115:

Artículo 102. […] Una asignación privativa, no menor del 2% del Presupuesto de Ingresos Ordinarios de la Nación, se destinará a la Universidad de San Carlos de Guatemala[…]

Artículo 103. No se reconocerán oficilamente más títulos y diplomas que los otorgados o reconocidos por la Universidad de San Carlos de Guatemala, la cual será la única facultada para resolver la incorporación de profesionales egresados de universidades o escuelas facultativas extranjeras.[…]

Artículo 106. Es libre la creación y funcionamiento de otras universidades en el país, pero es indispensable que, tanto su organización como sus exámenes, la equivalencia de sus estudios y la validez de los títulos y diplomas que expida, sean aprobados por la Universidad de San Carlos de Guatemala.13

Para evitar que el coronel Arbenz regresara al poder por medio de las urnas, se prohibió que los caudillos de golpes de estado o revoluciones fueran presidenciables.  Ahora bien, esto también hubiera dejado a Castillo Armas fuera de la posibilidad de ser electo, pero él ya estaba gobernando gracias a decretos ley a que fue ratificado por la Asamblea Constituyente por el plesbicito de 1954:

Artículo 161. No podrán ser electos para el cargo de presidente de la República: ni el caudillo ni los jefes de un golpe de estado, revolución armada, o movimiento similar, que altere el orden constitucional, para el período durnate el que se hubiere interrumpido el régimen constitucional o el siguiente […]. 13

Las empresas transnacionales que financiaron al movimiento liberacionista incluyeron el siguiente artículo que se refiere a los códigos de Minería y de Hicrocarburos.  En dicho artículo, «la forma que la ley establezca» se refiere a que las empresas internacionales interesadas en explotar los recursos nacionales de Guatemala fueron las que escribieron dichos códigos:

Artículo 218: se declara de utilidad y necesidad públicas la explotación técnica y racional de hidrocarburos, minerales y demás recursos naturales. Los rechos de exploración de hidrocarburos y minerales, podrán adquirirse de conformidad con la ley, por un término no mayor de cuarenta anos, prorrogables hasta por veinte anos más.  Los derechos de transformación y transporte de estas sustancias se adquirirán en la forma que la ley establezca.13

Se incluyó un decreto contra los monopolios, pero en la práctica se dejó fuera de la prohibición aquí indicada a la International Railways of Central America, que siguió con el transporte de carga y pasajeros, a la United Fruit company con la producción de banano, y a ciertos monopolios locales de cemento, bebidas alcohólicas y avicultura.

Artículo 223. Se prohíben los monopolios.  El Estado limitará el funcionamiento de empresas que absorban o tiendan a absorbed, en perjuicio de la economía nacional, la producción de uno o más ramos industriales […].  Una ley determinará lo relativo a esta materia.13

La Constitución de 1956 tuvo poca duración ya que fue derogada en 1963, tras el golpe de Estado que el Ministro de la Defensa Enrique Peralta Azurdia perpetró en contra del entonces presidente Miguel Ydígoras Fuentes cuando este último insinuó que permitiría al expresidente revolucionario Juan José Arévalo ser candidato presidencial en las elecciones que se avecinaban.16


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ward, Matthew (s.f.). «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events»Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1956) Recopilación de Leyes de la República de Guatemala 1954-1955. LXXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. LXXIX.
  3. Ibid., p. 136.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 166, 375.
  5. La voz de Galicia (2004). «Acusan al exembajador en Guatemala de idear el asalto a la sede diplomática en 1980»La voz de Galicia (Galicia). Archivado desde el original el 10 de febrero de 2014.
  6. Méndez, Francisco Alejandro (2010). «David Vela Salvatierra»Diccionario de Autores y Críticos de Guatemala (Guatemala: La Tatuana). Archivado desde el original el 22 de octubre de 2010.
  7. Diario La Hora (3 de julio de 1920). Diario La Hora en su primera época; 100 años. Guatemala: Diario La Hora.
  8. González, Ana Lucía (2014). «Visionario urbano: el legado del ingeniero Raúl Aguilar Batres»Revista D (Prensa Libre). Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  9. Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) «Levantamiento de indígenas de Totonicapán«.  Guatemala: Nuestro Diario
  10. Villagrán Kramer, Francisco (1994). Biografía política de Guatemala. Los pactos políticos de 1944 a 1970.  Guatemala: FLACSO. p. 274.
  11. Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Memoria del Silenco. Caso No. 59 (1999). «Caso ilustrativo No. 59» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 26 de mayo de 2013.
  12. Azurdia Alfaro, Recopilación de Leyes, p. LXXXI.
  13. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1955-1956. LXXIV . Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente. pp. 17-39
  14. Rossell y Arellano, Mariano (1954). Declaración contra la demagogia comunista y liberal. La Iglesia no busca privilegios. Guatemala: Arzobispado de Guatemala.
  15. Universidad Rafael Landívar (2017) Historia. Guatemala: Universidad Rafael Landívar
  16. Azurdia Alfaro, Roberto (1966) Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1963-1964LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 14-15.

20 de octubre de 1944: revolución cívico-militar derroca a Ponce Vaides

Una revolución cívico-militar derroca al gobierno del general Federico Ponce Vaides

20octubre1944
La Junta Revolucionaria de Gobierno. De izquierda a derecho: el capitán Jacobo Arbenz, el ciudadano Jorge Toriello y el mayor Francisco Javier Arana.  Imagen de la revista Life, tomada de Wikimedia Commons.

La «Revolución de Octubre» o «del 20 de octubre», fue un movimiento cívico-militar ocurrido el 20 de octubre de 1944  que derrocó al Gobierno de facto del general Federico Ponce Vaides.

Aprovechando la debilidad de la empresa transnacional estadounidense United Fruit Company por estar inmersa en la Segunda Guerra Mundial, el descontento de la población urbana guatemalteca con el gobierno liberal totalitario del general Jorge Ubico se manifestó siguiendo el ejemplo dado por la población urbana salvadoreña que derrocó al dictador generla Maximiliano Hernández martínez en mayo de 19441 hasta obligarlo a renunciar el 1 de julio de 1944, dejando en su lugar a un triunvirato militar conformado por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides.2,3

De acuerdo a la constitución vigente en ese entonces, el triunvirato militar debía convocar a elecciones, lo cual aprovecharon los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar al gobierno de Ubico para exigir a la Asamblea Legislativa que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario el 4 de julio de 1944.4​ Sin embargo, al momento de que los diputados estaban discutiendo el tema, irrumpieron en el recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y desalojaron a todos menos a los diputados, a quienes ordenaron nombrar a Federico Ponce como presidente.5,6

Árbenz Guzmán, al darse cuenta de las intenciones de Ponce, pidió su baja inmediata como militar y se dedicó junto a su amigo Jorge Toriello Garrido a conspirar contra el Gobierno de Ponce. Contactaron al mayor Francisco Javier Arana, quién puso a su disposición unos tanques de combate y entre la medianoche del 19 y el mediodía del 20 de octubre, universitarios, empresarios, militares y obreros derrocaron al gobierno de Ponce Vaides por la fuerza utilizando armas que miembros del ejército proporcionaron a los alzados.7

Tras feroces combates los revolucionarios se impusieron y los cabecillas, quienes formaron una Junta Revolucionaria de Gobierno, le pidieron su renuncia por teléfono al general Ponce, quien accedió mediante intermediarios en presencia del cuerpo diplomático y de los jefes revolucionarios reunidos en la Embajada de los Estados Unidos.  Tras esa reunión se levantó el acta siguiente:8

Acta suscrita ante el Cuerpo Diplomático

La junta revolucionaria integrada por el mayor Francisco Javier Arana, el capitán Jacobo Árbenz y el señor Jorge Toriello, asumió en la tarde de hoy el poder ejecutivo de la nación, después de haber sido suscrito ante el cuerpo diplomático acreditado en la república el convenido de transmisión del gobierno, que dice así:​

En Guatemala el día 20 de octubre de 1944, a las 12 horas, se reunió el cuerpo diplomático en la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica y recibió a los representantes del gobierno del señor general Federido Ponce V., señores licenciado Luis Barrutia, coronel Francisco Andrade Guzmán, y mayor Humberto García Gálvez, y a las fuerzas militares revolucionarias y del pueblo armado que los acompaña, señores mayor Francisco Javier Arana, capitán Jacobo Árbenz y don Jorge Toriello.  Asistió también el señor general don Miguel Ydígoras Fuentes, quien aunque no participante de la revolución, ha sido elegido como garante por los representantes revolucionarios.

Después de detinada consideración se llegó a las siguientes conclusiones:

      1. Deberán salir del país el presidente de la república general Federico Ponce Vaides; los secretarios de estado, excepción hecha de don Mariano Pacheco Herrarte; los jefes de los cuerpos militares de la capital, a saber: general Fidel Torres Guzmán, coronel Cesáreo Alfonso Argueta y el señor comandante de armas de la plaza, general Cenobio Castañeda.
      2. Serán respetados los bienes que legalmente les corresponden a las personas designadas en el número anterior.
      3. Las tropas acatarán las órdenes que debe girar el presidente de la república, general Ponce, para que se entreguen inmediatamente y desarmadas para ser concentradas en los locales que designe la junta revolucionaria e incluyendo a las tropas que se encuentran en el Palacio Nacional y demás guarniciones militares de la república y al cuerpo de policía.
      4. El Cuerpo diplomático amparará el asito del señor presidente Ponce y su séquito en las misiones diplomáticas en que se recogerán mientras abandonen el país.

Se hace constar que el mando del gobierno de la república lo asume inmediatamente la junta revolucionaria ya mencionada.

En fe de lo cual se firma esta acta en triplicado con los representantes de ambas pates ya nombradas y los miembros del cuerpo diplomático acredita en Guatemala.

        • Luis Barrutia
        • H. García Gálvez
        • F. Andrade G.
        • Jacobo Árbenz
        • Francisco Arana
        • Jorge Toriello
        • Siguen las firmas de los miembros del cuerpo diplomático
        • Miguel Ydígoras Fuentes, general de brigada
        • W.C. Affel, encargado de negocios de los Estados Unidos.8

Como se ve entonces, y contrario a lo que se ha hecho ver en la tergiversada historia moderna de Guatemala, la Revolución de Octubre no fue un movimiento comunista en favor de las masas mayoritarias, sino que fue un alzamiento urbano que aprovechó la debilidad del gobierno liberal para conseguir un cambio en la forma en que se gobernaba en el país, tras casi cien años de prolongadas dictaduras, dando paso a las capas medias urbanas a llegar al poder;9 entre los alzados había criollos conservadores, obreros y estudiantes universitarios —quienes en esa época apenas llegaban a dos mil en total y provenían de las clases más pudientes del país en su mayoría.10

No fue fue sino hasta que llegó el teniente coronel Jacobo Árbenz a la presidencia en 1951 que —con su particular y notoria falta de diplomacia— empezó el ataque frontal en contra los monopolios de la transnacional United Fruit Company, así como en contra de otros intereses estadounidenses en el país y los de las élites cafetaleras locales,11,12 ante lo cual la poderosa frutera utilizó todos sus recursos e influencia en el gobierno del general Dwight Eisenhower para que se declarara a Guatemala como una amenaza comunista para el continente.13


BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. pp. 52-53.
  2. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 310.
  3. Ibid, pp. CLXXXI, CLXXXII.
  4. Cardoza y Aragón, Luis (s.f.). «Diez años de primavera en el país de la eterna dictadura». Página de la literatura guatemalteca.
  5. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. pp. 309-310.
  6. Ibid, p. 310.
  7. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo 1: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.
  8. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 439.
  9. Pinelo López, Marco Tulio; Arredondo Crasborn, Iván (2012). «Origen de la celebración del día del normalista – 25 de septiembre». Servicios Técnicos Arredondo (Petén, Guatemala).
  10. Guzmán-Böckler, Carlos (1998). La Huelga de Dolores que conocí con mi generación (1947-1977). Guatemala: Editorial Universitaria.
  11. Marroquín Rojas, Clemente (1952). «Los ricos con el agua al cuello». Impacto (Guatemala): 1.
  12. Azurdia Alfaro, Roberto (1959) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1952-1953. LXXI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 20-21.
  13. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.

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