13 de marzo de 1857: el gobierno de Rafael Carrera extiende los beneficios el montepío a los deudos de los muertos en la campaña contra William Walker en Nicaragua

Acción military entre el buque filibuster “Granada” (primer plano) y el buque costarricense “11 de abril” (al fondo) durante la Guerra Nacional de Nicaragua.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La guerra contro los filibusteros, llamada “Guerra Nacional” en Nicaragua, fue una campaña atípica en Centroamérica, en la que todos los países de la region dejaron sus diferencias ideológicas por un lado y enviaron tropas a Nicaragua para combatir y expulsar a los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker, quienes se habían apoderado del gobierno en Nicaragua.

La guerra significó grandes sacrificios para los gobiernos y los ciudadanos.  En Guatemala, por ejemplo, tuvo que ceder el territorio de lo que ahora es el sur de Belice al enclave inglés que ya existía al norte del río Belice a cambio del armamento que el Imperio Británico les proporcionó para combater a los estadounidenses.  (Los ingleses no querían intromisiones a sus intereses comerciales en la region y patrocinaron a todos los ejércitos centroamericanos).

Debido a la importancia del triunfo obtenido y los sacrificios de sus soldados, el gobierno del general Rafael Carrera decretó la extensión del montepío a los deudos de los fallecidos en la guerra contra los filibusteros.

El decreto del 13 de marzo de 1857 dice así:

  1. El goce del montepío militar, que por las leyes vigentes se limitaba a las viudad e hijos legítimos de los que morían en acción de guerra, se hará extensive a las viudas e hijos legítimos de los que han muerto o murieren en la presenta campaña de Nicaragua por causa de enfermedad o cualquiera otro accidente. 
  2. Las viudas, hijos legítimos y madres viudas de los oficiales subalternos, cabos y soldados muertos, o que murieren en la misma campaña recibirán por una vez la suma correspondiente a un año del sueldo que disfrutaban sus respectivos deudos.
  3. Los que por cause de heridas, enfermedades o cualquiera otro accidente en la presente guerra, se declararen inválidos, gozarán medio sueldo del que les correspondía segun su empleo o clase respectivas, si no obtuvieren algun destino compatible con su situación.

BIBLIOGRAFIA:

3 de octubre de 1792: nace en Tegucigalpa, Reino de Guatemala, el general y líder liberal Francisco Morazán

La República Federal de Centro América en 1829, México y el Caribe.  Nótese que ya aparecía el establecimiento inglés al norte del río Belice y que Soconusco y el este de Tabasco eran parte de Guatemala. Mapa tomado de HISTORISCH-GENEALOGISCH-GEOGRAPHISCHER ATLAS von Le Sage Graf Las Cases. Karlsruhe. Bei Creuzbauer und Nöldeke 1829.

Uno de los personajes más importantes en la historia de Centroamérica es indudablemente el general liberal Francisco Morazán, quien tuvo la distinción de ser presidente de la República Federal de Centro América, y Jefe de Estado de cada uno de los estados que la conformaban.  Por su gran importancia para los criollos liberales centroamericanos, la figura de este caudillo fue elevada a la categoría de un héroe benemérito por los historiadores de ese partido (entre ellos Ramón Rosa, Lorenzo Montúfar y Ramón Salazar).  Por esta razón había un parque “Morazán” en la Ciudad de Guatemala y hasta hoy en día existe el municipio “Morazán” del departamento de El Progreso (antiguamente Tocoy Tzima).

Pero, ¿cuál fue el verdadero papel que jugó Morazán en Guatemala específicamente?

Morazán puede considerarse como el principal enemigo los criollos conservadores que vivían en Guatemala, en especial la familia Aycinena, ya que el lideró el ejército revolucionario que derrotó a las fuerzas federales de Manuel José Arce y a las estatales de Mariano de Aycinena en 1829.  Una vez consiguió que Aycinena se rindiera incondicionalmente, redujo a prisión a todos los criollos conservadores, les confiscó sus bienes y los expulsó de Centroamérica.  Entre los exiliados no solamente había politicos y militares sino que también miembros de las órdenes de frailes, pues muchos de ellos eran descendientes de criollos.

Una vez derrotados los conservadores, Morazán se consolidó como líder en Centroamérica, al mando de los liberales, quienes se apropiaron de las haciendas y posesiones de los exiliados y de los tesoros de los templos y monasterios católicos.  Con esta nueva fortuna, hicieron negocios con los ingleses del asentamiento de Belice y manejaron la República Federal de Centro América.  Pero los conservadores no se quedaron de brazos cruzados y poco a poco empezaron a retornar a la region.

En Guatemala, el clero secular hizo labor de hormiga, instigando a los campesinos rurales en contra del gobierno liberal diciéndoles que las leyes laicas contravenían lo ordenado por la Iglesia, que los liberales eran herejes por negociar con los ingleses, y que no era justo que se hubiese expulsado al arzobispo Ramón Casaus y Torres.  Finalmente, encontraron a un caudillo en el joven campesino Rafael Carrera a quien ungieron como el designado por Santa María para rescatar a Guatemala de las garras de los herejes.

Las rebeliones de Carrera hicieron que Morazán invadiera nuevamente a Guatemala desde El Salvador, implementando una política de tierra arrasada a su paso por el oriente guatemalteco pues allí era en donde tenían sus aliados el ejército campesino.  Tras una hábil estratagema, Carrera derrotó a las fuerzas de Morazán en el centro de la Ciudad de Guatemala en 1840, y con ello dio fin no solamente a la República Federal de Centro América, sino a la carrera política de Morazán que moriría fusilado cuando gobernaba Costa Rica en 1842.

Carrera nunca perdonó a Morazán por las atrocidades que cometió cuando invadió a Guatemala en 1840, y cuando el caudillo guatemalteco invadió a El Salvador en 1862, ordenó cañonear el mausoleo de Morazán hasta que no quedaran vestigio de sus restos.

BIBLIOGRAFIA:

 

18 de septiembre de 1860: muere fusilado en Trujillo el filibustero estadounidense William Walker

William Walker. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

El filibustero William Walker, de origen estadounidense, podrá haber sido un criminal desalmado y sin escrúpulos pero era in hombre valiente y decidido que dió muchos dolores de cabeza no solamente a Nicaragua, sino a toda Centroamérica.

Tras su primera derrota en 1856, Walker regresó a los Estados Unidos, específicamente a Nueva Orleans, en donde tenia estrecha relación con los grupos esclavistas que ya para entonces empezaban a tener choques frontales con los abolicionistas.   En esa época, Walker se presentaba como el presidente auténtico de Nicaragua y daba discursos en la ciudad de Luisiana diciendo que iba a establecer la esclavitud en Centroamérica.

Fue hecho prisionero por no respetar la neutralidad pero salió libre bajo fianza y contra todas las dificultades nuevamente se hizo a la mar en el buque “Fashion” con destino a Nicaragua el 25 de noviembre de 1857.  Después de desembarcar e iniciar una invasión, fue hecho prisionero por el propio gobierno estadounidense junto con sus hombres en 1858.

Tras ser juzgado en junio del 58, fue dejado en libertad quedando como héroe anexionista y gracias a ello recibió dinero de varios patrocinadores para intentar por tercera vez hacerse del poder en Nicaragua.  Esta vez entró por las Islas de la Bahía, que entonces estaban en poder de los ingleses y estableció su base de operaciones en Roatán.  Después se dirigió a Trujillo, en Honduras, en donde desembarcó el 6 de agosto junto con cien hombres y se proclamó presidente de Nicaragua. Su gobierno fue reconocido por el presidente de los Estados Unidos.

Nuevamente los estados Centroamericanos se organizaron para expulsarlo.  Guatemala, entonces gobernado por el presidente conservador Rafael Carrera, envió al mayor Cano Madrazo con una embarcación que adquirieron en Belice y cien hombres.  Y así, el resto de naciones envió ejércitos.  Walker se vio copado, pero decidió aventurarse en Nicaragua en donde fue derrotado y obligado a huir hasta que regresó a Trujillo.

Fue hecho prisionero por el comandante del vapor inglés “Icarus” quien de inmediato lo entregó a los militares centroamericanos quienes ordenaron que fuera juzgado sumariamente por un consejo de guerra que lo condenó a muerte.

Fue fusilado y sepultado en Trujilo el 18 de septiembre de 1860, aunque en algunas obras aparece su fecha de fusilamiento como el 12 de septiembre.  Nos hemos guiado por el prólogo de la obra escrita por el propio Walker “La Guerra de Nicaragua“.

BIBLIOGRAFIA:

 

29 de Agosto de 1865: fusilan al general salvadoreño Gerardo Barrios, último gobernante liberal centroamericano que intentó invadir la Guatemala conservadora de Rafael Carrera

Escultura que representa el Sitio de San Salvador por las fuerzas de Rafael Carrera en 1863.  Se encuentra en el monument a Gerardo Barrios en la capital salvadoreña. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Inicialmente, el general liberal salvadoreño Gerardo Barrios tenia una relación cordial con el gobernante guatemalteco, pero las relaciones se enfriaron y luego de una fallida invasion a Guatemala, Carrera invadió El Salvador, tomó San Salvador y sustituyó a Barrios por el doctor Francisco Dueñas.  En los primeros días de noviembre de 1863, Barrios tuvo que embarcarse en el Puerto de La Unión para huir al exilio.

Barrios era yerno del general Trinidad Cabañas y junto se pusieron de acuerdo para el retorno de Barrios al poder.  Mientras Barrios estaba en Panamá, el general Rafael Carrera murió en Guatemala el 14 de abril de 1865, y Cabañas agitó El Salvador, alzándose en San Miguel y desconociendo la autoridad del doctor Dueñas, esperando que su aliado, el general Santiago Delgado hiciera lo mismo en San Salvador.  Sin embargo, las fuerzas gubernamentales descubrieron a Delgado y lo encarcelaron, y luego salieron a buscar a Cabañas, quien se parapetó en el puerto de La Unión en donde fue derrotado ampliamente el 29 de mayo.

Para cuando Gerardo Barrios intentó viajar a El Salvador desde Panamá, su viaje se retrasó porque el buque que había alquilado originalmente no le permitió llevar ni sus armas ni su pólvora. Al fin logró fletar otra goleta y al frente de un puñado de voluntarios regresó a su patria en donde todavía no había desembarcado cuando se enteró del rotundo fracaso de su suegro.  Barrios logró huir de aguas salvadoreñas, pero el 27 de junio de 1865 su goleta fue alcanzada por un rayo frente a las costas limítrofes de Honduras y Nicaragua.  Luego del naufragio, los sobrevivientes fueron llevados a Corinto.

Cupo la desgracia, que en ese puerto se encontraba Enrique Palacios, agente del general Carrera y enemigo personal del general Gerado Barrios ya que éste había no solo deshonrado a una hija de Palacios sino que se había burlado de ella después de hacerlo.  Palacios consiguió que el comandante del Puerto enviara a Barrios a la capital de Nicaragua en calidad de prisionero acusado de graves delitos.

Barrios no sabía que el presidente de Nicaragua, Tomás Martinez, no solamente era conservador y aliado de Carrera sino que tenia una excelente relación con el gobierno de Dueñas.  Al saber que era Barrios el que había naufragado, Martinez se comunicó con el gobierno de El Salvador, quien envió al vicepresidente de ese país con plenos poderes para exigir la extradición del reo, lo que finalmente consiguió el 14 de julio de 1865.

Barrios fue juzgado sumariamente, cargado de cadenas y condenado a muerte en el patíbulo por influencia directa del presidente Dueñas, siendo fusilado frente al Calvario el 29 de Agosto a las cuatro y media de la mañana.  Solamente dijo antes de morir: “¡los calvareños duermen, y yo marcho a la tumba!”

BIBLIOGRAFIA:

 

 

Agosto de 1849: el gobierno de Nicaragua establece secretamente un convenio con una empresa estadounidense para construir un Canal Interocéanico; este hecho marcó el principio del fin del dominio británico en la región

Mapa geológico del Lago de Nicaragua en 1882.  En esta región varios gobiernos han intentado infructuosamente construir el Gran Canal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la Independencia de Centroamérica, la Guerra Civil Centroamericana hubo un gran ganador: el gobierno de su Majestad Británica.  Representado en la región por el cónsul Frederick Chatsfield, la Corona Británica quitaba y ponía gobiernos en los países en los que les eran hostiles.  En Guatemala, Chatsfield estableció una excelente relación con el gobierno conservador de Rafael Carrera cuando este se consolidó en 1840 y fue quien le proveyó de armas, municiones y hasta uniformes durante mucho tiempo.

Los ingleses dominaban la situación a su antojo, al punto que tenían establecimientos en Belice, en la isla de Roatán, en la Mosquitia nicaragüense y en algunas islas de Costa Rica sin que ningún débil gobierno centroamericano se atreviera a rechazarlos.  Pero surgió un rival local que haría retroceder a los británicos:  los Estados Unidos.

Cuando el gobierno de los Estados Unidos finalmente se consolidó, se iniciaron sus pretensiones expansionistas.   Primero hacia el Oeste, y luego hacia el Sur; con la compra de los territorios franceses en Luisiana (que no eran solamente el actual estado de ese nombre sino un basto territorio que se extendía hasta Canadá) los estadounidenses empezaron a formar lo que con el tiempo se convertiría en in inmenso imperio.

Los ingleses advirtieron con preocupación este crecimiento, y más cuando en agosto de 1849 se supo que el gobierno nicaragüense había contratado a una compañía estadounidense para construir el canal interoceánico en ese país.  Los británicos protestaron y lograron que se firmara el tratado Clayton-Bulwer por medio del cual se balanceaban las fuerzas de ambas potencias en Centroamérica y se logró que no se construyera el canal.

Puede decirse que fue a partir de ese tratado que la balanza empezó a inclinarse hacia los Estados Unidos, aunque no fue de un día para otro.  Las guerras contra México en la década de 1850, y luego la Guerra civil en la de 1860 retardaron el desarrollo norteamericano, mientras que Inglaterra se reforzaba formando el mayor imperio marítimo conocido.

Pero en Guatemala, la influencia de la nación del norte se reforzó con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien para evitar que los ingleses cobraran la deuda que el país les tenia, otorgó importantes concesiones a empresas norteamericanas, en especial a la United Fruit Company (UFCO) y a sus subsidiarias International Railways of Central America (IRCA) y la Great White Fleet.

Luego, con la victoria en la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña quedó como la primera potencia mundial, seguida solamente por Francia. No fue sino hasta que los Estados Unidos fueron el factor decisivo en la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial que la influencia británica decayó considerablemente y la UFCO pasó a dirigir los destinos de Guatemala.

En cuanto a Nicaragua, el canal ha sido siempre un punto de contingencia para sus gobernantes. Incluso en el siglo XXI, cuando la empresa china HKND Group inció la construcción del proyecto en 2014, generando masivas protestas en esa nación.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

19 de junio de 1856: el filibustero estadounidense William Walker se declara dictador del gobierno de Nicaragua, dando así inicio a la Guerra Nacional de Nicaragua, o Guerra contra los Filibusteros

 

Escena de la Segunda Batalla de Rivas durante la Guerra contra los Filibusteros en 1856.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

En el siglo XIX, como en el XX y en el XXI, la rivalidad entre criollos liberales y conservadores en la región centroamericana ha generado conflictos militales que resultan en inestabilidad y poco avance en el desarrollo de las naciones del Istmo.  Y Nicaragua no es la excepción. Era tal el encono entre los liberales y conservadores, (que en ese momento se hacían llamar “legitimistas” y “demócratas”), que prefirieron llamar a los filibusteros estadounidenses para imponer orden en el país.

El 4 de junio de 1856, Walker había hecho su entrada triunfal en la ciudad de León al grito de “Salvador de la Patria” y fue agasajado con banquetes, fiestas y cantos de las damas de la ciudad.  Aunque no todos estaban felices, pues entre algunos de los principales personajes de la ciudad (como Máximo Jerez y el presidente Patricio Rivas)
circulaba el rumor de que el temido presidente guatemalteco Rafael Carrera había organizado un ejército para invadir a Nicaragua.

Walker empezó a imponer su voluntad en Nicaragua, pero cuando salió a hacer una diligencia a Masaya, fue informado de que el general filibustero que había dejado a cargo de León había intentado hacer prisioneros a Rivas y a Jerez, quienes tuvieron que huir hacia Chinandega. Al llegar allí, y ya teniendo hombres a su mando, Rivas ordenó a Walker que se dirigiera a Granada. Como respuesta, el filibustero trasladó a sus tropas a Granada y se erigió en dictador y en general en jefe del ejército de la República.

En una sola noche, el 19 de junio, Walker no solamente se autonombró general en jefe del ejército, sino que destituyó a Rivas y lo sustituyó por Fermín Ferrer, como presidente provisiorio.  Además, ordenó que se realizaran elecciones y desconoció definitivamente a Rivas con fecha retroactiva del 12 de junio.

Al día siguiente, Walker (que había llegado a Nicaragua como mercenario el 23 de octubre de 1855) emitió un manifiesto al pueblo nicaragüense en el que se declaraba protector del pueblo, justificaba la eliminación del gobierno por traición e informaba de la organización de un gobierno provisional.

Este sería el principio de lo que en Nicaragua llaman la “Guerra Nacional” y que en el resto de Centroamérica se llama “Guerra contra los Filibusteros”.  Todas las naciones del Istmo tuvieron que enviar sus tropas para expulsar al advenidizo estadounidense, y en las acciones militares destacaría en gran manera el entonces coronel José Víctor Zavala, quien dirigía el temido ejército guatemalteco enviado por Rafael Carrera.

BIBLIOGRAFIA:

 

1 de mayo de 1857: el Ejército Aliado Centroamericano derrota a los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker en Rivas, Nicaragua

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Retrato del Mariscal José Víctor Zavala, que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los conflictos entre criollos liberales y conservadores siempre han tenido consecuencias catastróficas para los países latinoamericanos.  Véase por ejemplo en México, cuando los conservadores quisieron oponerse a los cambios impuestos por los liberales liderados por Benito Juárez y para ello implantaron una monarquía en el país, la que otorgaron al Emperador Maximiliano con el respaldo de Napoleón III, emperador de Francia.  Esto tuvo resultados desastrosos no solamente para los criollos mexicanos, sino que para todo el país y para el mismo Maximiliano, que murió fusilado tras solo un corto tiempo en el poder.

En Nicaragua la cuestión no fue muy diferente.  Enemistados como siempre, los criollos liberales y conservadores entraron en disputa por el gobierno y terminaron pidiendo ayuda al filibustero estadounidense William Walker, quien vio la oportunidad perfectar para hacerse del poder en la nación centroamericana, muy apetecida por sus grandes lagos y la facilidad que estos ofrecían para pasar del Océano Pacífico al Atlántico, en una época en que todavía no existía el Canal de Panamá.

Los países de la región dejaron por un lado sus diferencias y, con la ayuda de armamento porporcionado por los ingleses, y con sus mejores militares se enfrascaron en la Guerra contra los Filibusteros, o Guerra Nacional de Nicaragua.

Entre los militares guatemaltecos, estuvo el sargento mayor José Víctor Zavala, quien a los 42 años fue enviado a Nicaragua por el presidente guatemalteco Rafael Carrera como parte del Ejército Aliado Centroamericano. Zavala condujo sus tropas por territorio nicaragüense para luego agregarse a la columna al mando del general Mariano Paredes, expresidente de Guatemala, con quien se dirigió a Cojutepeque, logrando una avasalladora victoria.

​Paredes fue asesinado y Zavala quedó como primer jefe de las tropas guatemaltecas en Nicaragua. Por esta razón, el 19 de diciembre el ministro de la Guerra de Guatemala ascendió a Zavala a coronel efectivo de infantería y le confirió el grado de brigadier.​  Ya al mando de los guatemaltecos, Zavala entró en discordia con el comandante general de los aliados, el salvadoreño Ramón Belloso.

El 12 de octubre de 1856, durante el sitio de Granada, Zavala demostró su valentía al atravesar la plaza de la ciudad hacia la casa donde se resguardaban los filibusteros bajo fuego intenso, logrando arrancar la bandera del enemigo.  Cuando regresó a sus trincheras se ubicó en la parte más alta y blandiendo la bandera le gritó a sus soldados: “¡Veis, las balas filibusteras no matan!”

​No obstante haber recibido un proyectil la bandera y otro la guerrera que vestía, el futuro Mariscal saldría ileso de la acción.

Cuando los filibusteros estadounidenses se rindieron, Zavala recibió bajo su autoridad la ciudad de Rivas el 1 de mayo de 1857.

BIBLIOGRAFIA: