5 de mayo de 1856: tropas guatemaltecas parten para luchar contra Walker en Nicaragua

Tropas guatemaltecas pasando revista durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: el héroe costarricense Juan Santamarina, quien se autoinmoló para incendiar un mesón en donde había filibusteros. Imágenes tomadas de Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano y Wikimedia Commons.

Durante la guerra contra los filibusteros, luego de la salida de las fuerzas costarricenses debido a los estragos que estaba provocando entre ellos el cólera morbus, los gobiernos conservadores de la región enviaron a sus ejércitos para combatir al filibustero estadounidense William Walker y a sus mercenarios estadounidenses y europeos.1

El 5 de mayo de 1856, al alba, el general Mariano Paredes, expresidente de la República de Guatemala, partió del Guarda de Buena Vista en la Ciudad de Guatemala al frente de quinientos soldados, escogidos de entre los mejores del ejército guatemalteco de la época. 2

El gobierno de los Estados Unidos al principio había rechazado la invasión que perpetró Walker, pero luego cambió de opinión y el 4 de marzo de 1856 reconoció al gobierno presidido por Walker, recibiendo en Washington, D.C., al representante del gobierno filibustero, el padre Vigil.3

El capitán general Rafael Carrera, presidente de la república, publicó un manifiesto a todos los habitantes aquel 5 de mayo, en el que les decía: «A la vanguardia de las fuerzas expedicionarias. Bien conocidos son los sucesos ocurridos en Nicaragua desde que, en octubre del año pasado, unos pocos extranjeros, procedentes de California, se apoderaron en aquella república de la autoridad, aprovechándose del agotamiento que había producido la discordia y una prolongada lucha intestina.».  Y terminaba su manifiesto diciendo: Vais a defender una causa santa: la causa de nuestra religión y de nuestra raza.  A vuesto hermanos de Costa Rica ha cabido el honor de derramar la primera sangre en defensa de la patria.  Vosotros váis a acreditar que en Guatemala estamos dispuestos a sacrificar todo por ella. Tengo entera confianza en el jefe que os manda y en vuestro valor y sufrimiento  Yo os seguiré de cerca, con todos vuestros compañeros, si fuere necesario.  Entretanto os recomiendo la más estrecha unión con vuestros hermanos del Salvador, Honduras y Costa Rica, para llevar a cabo la obra común de lanzar del país a los que, sin derecho alguno, han venido a mezclarse en nuestra disensiones y a amenazarnos con la más oprobiosa servidumbre«.4

Las tropas guatemaltecas iniciaron entonces, a pie, el largo y tortuoso camino hasta Nicararagua.  El entonces coronel José Víctor Zavala, quien estaba en El Salvador en una comisión diplomática, recibió la orden del presidente Carrera de incorporarse a la columna guatemalteca en calidad de segundo jefe lo que cumplió cuando la tropas pasaron por el territorio de aquel país.5

Las tropas aliadas centroamericanas eventualmente vencieron a Walker, pero todo aquel sacrificio no serviría de nada, pues en 1912, el gobierno conservador de Nicaragua llevó nuevamente a los Estados Unidos al país. Al respecto, un líder conservador hizo la siguiente observación: «En el año 56 un gobierno liberal llevó a los filibustero sa Nicaragua; el gobierno conservador de Guatemala, presidido por Carrera, el gobierno conserador del Salvador, presidido por don Rafael Campo en inmediatamente por don Francisco Dueñas, el gobierno conservador presidido por el general Guardiola, imitaro pronto al gobierno de Costa Rica, presidido por Mora y pusieron a las órdenes de la soberanía centroamericana dinero y hombres, para combatir contra los [estadounidenses].  Pasaron los años y un gobierno conservador en Nicaragua llevó de nuevo a los gringos. ¿Qué pasó?  El gobierno liberal de Guatemala, presidido por Estrada Cabrera, el gobierno liberal del Salvador presidido por el doctor Manuel Enrique Araujo, el gobierno liberal de Honduras presidido por el general Manuel Bonilla y el amplio gobierno de Costa Rica, presidido por don Ricardo Jiménez, se cruzaron de brazos ante la tragedia que los [estadounidenses] consumaron en las tierras ensangrentadas por Walker, y no hubo siquiera una protesta por el sacrificio de Benjamín Zeledón, el gran mártir«.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 225.
  2. Ibid., p. 226.
  3. Ibid., p. 227.
  4. Ibid., pp. 227-228.
  5. Ibid., pp. 229.

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18 de abril de 1853: llega el Ministro Plenipotenciario estadounidense Solon Borland

Arriba a Nicaragua el Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de los Estados Unidos para Centro América, Solon Borland

La ciudad de Managua en la época en que el Ministro Plenipotenciario Solon Borland llegó a Nicaragua. En el recuadro: retrato de Borland. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de los Estados Unidos estableció oficialmente una Legación embajada en el Estado Independiente de Guatemala el 21 de enero de 1849, la cual estuvo interinamente a cargo del diplomático Elijah Hise hasta el 23 de junio de ese año en lo que el gobierno norteamericano retiró a su embajador de la república debido a la inestabilidad que existía en la misma.1

La Legación estadounidense se mantuvo desocupada hasta el 18 de abril de 1853, fecha en que llegó el conflictivo diplomático Solon Borland, quien ya había tenido una tormentosa carrera militar y política en los Estados Unidos. Solon Borland era un médigo originario del estado de Virginia e hijo de inmigrantes provenientes de Escocia. Estudió medicina en Filadelfia y Louisville y en 1831 fue nombrado capitán del ejército encargado de contrarrestar la revoución de esclavos de Nat Turner.2 Luego, durante la guerra con México estuvo a cargo del regimiento de la Infantería Montada de Arkansas, pero fue hecho prisionero de guerra por el ejército mexicano el 23 de enero de 1847, aunque logró escapar y se reintegró al ejército estadounidense participando en todas las acciones militares desde la batalla de Molino del Rey hasta la captura de la ciudad de México el 14 de septiembre de 1847.3

Después de la guerra, Borland fue electo como senador para terminar el perído de Ambrose Hundley Sevier. Sin embargo, su posición política no era popular entre los miembros del senado ni entre los ciudadanos de Arkansas, a quienes representaba. En 1853 renunció al senado y fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos ante los gobiernos de Centroamérica, dirigiéndose primero a Managua, la capital de Nicaragua. Inmediatamente después de su llegada, hizo un llamado a su gobierno para que repudiara el tratado de Clayton–Bulwer que se había firmado con la Gran Bretaña para que estos últimos evitaran la construcción del Canal Interoceánico, y también solicitó que el ejército estadounidense ayudara a los hondureños contra los ingleses.4

Su estilo agresivo lo llevó a decir públicamente que su mayor ambición era que Nicaragua se convirtiera en una brillante en la bandera de los Estados Unidos, lo que le valió una reprimenda de parte del Secretario de Estado, William Marcy, quien ya estaba cansado de la indisciplina del Ministro Plenipotenciario. Borland decidió renunciar, pero antes de hacerlo provocó una grave incidente en San Juan del Norte en mayo de 1854, cuando intervino para evitar que los residentes apresaran a un estadounidense. La gente se agrupó alrededor de él y alguien le arrojó una botella que le dió en la cara a Borland, quien preso de cólera notificó del hecho al presidente de los Estados Unidos quien envió al navío de guerra «Cyane«. Cuando el barco arribó el 13 de julio de 1854, exigió que se le diera una disculpa a Borland, pero los pobladores se negaron y el poblado fue bombardeado por los marinos estadounidenses.5

Borland regresó a Little Rock, Arkansas en octubre de 1854 en donde retomó su práctica médica y reabrió su faramacia. pero su trabajo en Nicaragua dió pié para la invasion de los filibusteros de William Walter en ese país, lo que provocó la Guerra Nacional que unificó a los ejércitos centroamericanos contra los estadounidenses en 1856.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bureau of Public Affairs – U.S. Department of State (9 de septiembre de 2013). «Diplomatic Representation for Guatemala» (en inglés).
  2. Parramore, Dr. Thomas C. (1998). Trial Separation: Murfreesboro, North Carolina and the Civil War. (en inglés). Murfreesboro, North Carolina: Murfreesboro Historical Association, Inc. p. 10. LCCN 00503566.
  3. Portraits of United States Senators. (en inglés). Claremont, N. H.: Tracy, Kenney & Company. 1856. pp. 108-09. OL 7023541M
  4. Departamento de Estado de los Estados Unidos (2005). List of Ambassadors to Guatemala. United States Department of State. (en inglés)
  5. Encyclopedia of Arkansas (s.f.) This day in Arkansas History: July 13, 1854. (en inglés).  Encyclopedia of Arkansas.
  6. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.

12 de octubre de 1856: heroismo del coronel Zavala

El coronel José Víctor Zavala, comandante de las fuerzas guatemaltecas, atraviesa el campo de batalla para arrebatar la bandera a los filibusteros de William Walker en Nicaragua.

12octubre1856
Acción de Granada durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: retrato del mariscal José Víctor Zavala que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la Guerra Nacional de Nicaragua, en la que las nacionales centroamericanas dejaron por un lado sus divisiones entre conservadores y liberales y formaron el Ejército Aliado Centroamericano, el oficial guatemalteco José Víctor Zavala se destacó por su valentía y arrojo.

El 12 de octubre de 1856 tuvo lugar la acción más temeraria de Zavala en toda la campaña.  Ese día, arrancó la bandera cubana de la casa que ocupaban los filibusteros de William Walker en la ciudad de Granada en medio de fuego nutrido de las balas enemigas.  Dicha bandera era un ultraje para el patriotismo centroamericano pues era el símbolo de la presencia del filibustero estadounidense y sus mercenarios cubanos intentando convertir a Nicaragua en una colonia esclavista para los Estados Unidos.1

El historiador guatemalteco Federico Hernández de León, describe así aquel hecho:2

«El general Zavala mostraba a cada paso, en los momentos de mayor peligro y en los instantes de vacilación su carácter alborotado y antojadizo, cubierto por el escudo de su valor temerario.  Era el arrojo que dispone los grandes jefes de soldados en lucha, para imprimir valor a sus subordinados.  En este incidente de la toma de Granada, puso en evidencia el general Zavala el valor personal de que disponía, realizando una empresa que no vaciló en juzgar de heroísmo, como que se jugaba la vida en forma abierta.

A eso del mediodía los libertadores ocuparon la plaza de Granada, dejando al margen la iglesia.  Desde las alturas de Jalteva, los filibusteros no cesaban de hacer disparos.  Zavala dispuso atravesar la plaza, solo, para llegar hasta la casa que ocupaba personalmente Walker y apropiarse de una bandera revolucionaria.  Como lo pensó lo hizo.  Atravesó la plaza con e paso ordinario de un hombre que va a paseo, en tanto que una granizada de balas le rodeaba.  Llegó a la casa y tomó la bandera.  Luego, sin alterar los movimientos se volvió al lado de sus soldados que, parapetados en las vías vecinas, esperaban ver caer a su jefe, acribillado por los impactos del enemigo. 

Continuó serenamente Zavala su camino, cuando recibió un tiro en la propia bandera, luego un segundo tiro en el abrigo que llevaba puesto.  No se alteró y llegó hasta integrarse a las filas de sus compañeros, que lo recibieron con las hurras más justificadas. Zavala se limitó a gritarles: ‘¡Ya ven, las balas filibusteras no matan!'»2

Después de vencer a los filibusteros de Walker y expulsarlos de las tierras centroamericanas, Zavala retornó a Guatemala cubierto de gloria. Años después, cuando el cuartel del Aceituno fue convertido en la Brigada Mariscal Zavala en su honor, la bandera filibustera y la espada que portaba en aquella memorable ocasión fueron expuestas durante el acto de inauguración.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  2. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Sánchez y de Guise. p. 486.

6 de junio de 1857: premian a militares que combatieron contra Walker

El gobierno de la República de Guatemala premia a los militares que participaron en la campaña de Nicaragua contra William Walker.

6junio1857
La iglesia de La Merced el Volcán «El Viejo» en la ciudad de León, Nicaragua, escenario de varios combates durante la campaña contra William Walker. En el recuadro, el mariscal José Víctor Zavala, general en jefe de las fuerzas guatemaltecas en Nicaragua. Imágenes tomadas de la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

El 1 de mayo de 1857 se logró la victoria de las fuerzas aliadas centroamericanas contra los filibusteros estadounidenses de William Walker y doce días después llegó la noticia a la Ciudad de Guatemala1, en donde el gobierno del capitán general Rafael Carrera emitió el siguiente decreto para premiar a los militares que participaron en la contienda:2

1°. El general, jefes y oficiales que se hallaron en la campaña de Nicaragua, serán condecorados con una cruz de honor, que llevará la inscripción siguiente:

Defensa de Nicaragua
Guatemala al mérito distinguido
1856-1857

2°. El general llevará esta cruz al cuello, pendiente de una cinta de seda encarnada.  Los jefes y oficiales la llevará en el pecho, al lado izquierdo, pendiente de una cinta de seda del mismo color.

3°. Los individuos de la clasa de tropa serán condecorados con una medalla de plata con la misma inscripción, que llevarán también en el pecho y en el lado izquierdo, pendiente de una cinta encarnada.  Al entregarse a éstos las medallas, recibirán, como gratificación, la cantidad correspondiente a un mes del sueldo que disfruten.

4°. Estos distintivos serán distribuidos por el presidente, en un acto solemne al general, jefes y soldados que regresen de Nicaragua: y podrán concederse, oído el informe de los respectivos jefes, a los que habiendo concurrido a la campaña, hubieren vuelto anteriormente y no hayan desmerecido esta honorífica condecoración.2

El general guatemalteco que llevó a las fuerzas aliadas a la victoria fue José Víctor Zavala, amigo personal del general presidente Carrera y primo del líder liberal Miguel García-Granados y Zavala y de la esposas de los líderes conservadores Luis Batres Juarros, José Nájera y José Pavón, todas ellas hermanas de García- Granados.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1871). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1870 II. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 745-746.

25 de noviembre de 1855: primer informe anual del presidente vitalicio

El capitán general Rafael Carrera presenta su primer informe anual como presidente vitalicio a la Cámara de Representantes

25noviembre1855
El Teatro Carrera, construido en la época en que se presentó el informe anual de 1855.  El escudo en el portal del teatro era el de la República de Guatemala en esa época.  En el recuadro:  la porta del informe anual del presidente, con la ortografía de la época.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 25 de noviembre de 1855 presentó el capitán general Rafael Carrera, presidente de vitalicio de Guatemala, su informe anual a la Cámara de Representantes como parte de la apertura de sesiones del cuerpo legislativo.

Los puntos que tocó Carrera en su informe fueron los siguientes:

Presidencia vitalicia:

En su reporte, Carrera reporta que las disposiciones acordadas por la Cámara de Representantes el año anterior se habían ejecutido sin dificultad, y agradeció especialmente las que tuvieron por objeto modificar la Constitución «en consecuencia del acto que declaró perpetua en su persona la autoridad que ejercía«.

Fallecimiento de Manual Francisco Pavón:

Carrera describió así la muerte del líder conservador Manuel Francisco Pavón y Aycinena: «la dolorosa pérdida de uno de sus más celosos é inteligentes servidores, del Ministro de lo interior, miembro del Consejo de Estado é individuo de este respetable cuerpo. No fué de poco consuelo para mi, al verme privado de los servicios de este distinguido ciudadano, el observar el sentimiento unánime de pesar que ocasionó su fallecimiento

Tratado de relaciones con España:

Aunque habia estado suspensa la negociación iniciada para ajustar un tratado con la España, que ademas de mantener y afianzar los vínculos entre ambos países pusiera término a las cuestiones suscitadas sobre nacionalidad de sus ciudadanos.

Situación en México:

Carrera hizo referencia al derrocamiento del presidente conservador Antonio López de Santa Anna en México, indicando «los graves acontecimientos que han tenido lugar recientemente en la República mexicana, agitada durante tantos años» la tenían «de nuevo expuesta a la anarquía y al desorden«. Esto afectaba a Guatemala porque se habían interrumpido las negociaciones de un tratado que de comercio con México, y por la situación que había en esos tiempos por el reclamo territorial sobre los territorios de Soconusco y Chiapas.

Derrocamiento de Trinidad Cabañas en Honduras:

Carrera reportó que «agotados los medios de traer á un término pacífico las dificultades suscitadas por el Presidente de Honduras, fué necesario al fin emplear las fuerzas de la República para terminar una situación violenta, que no podia prolongarse por más tiempo.»  Después de dos años de estar soportando la constante amenaza del gobierno hondureño, se negoció la paz, que no aceptó el Presidente de Honduras. Entonces Carrera no tuvo más remedio que invadir Honduras y derrocar al gobierno de ese país tras dos cruentas batallas.

Situación en Nicaragua:

Como indica Carrera en su reporte, Nicaragua estaba inmersa en una guerra civil entre liberales y conservadores, y la presencia de los filibusteros estadounidenses de William Walker.  Menciona que estaba pendiente de lo que estaba ocurriendo en aquella nación, pero no había intervenido en ella todavía.

Situación en el interior de la República:

Las cosechas de 1855 fueron abundantes, aliviando así la escasez del año anterior y que afectó principalmente a las clases pobres. Por otra parte, se había mantenido la concordia y la unidad, lo que llevaba a una mejora visible de la «condición moral y material«. La tranquilidad se había mantenido en todos los departamentos, exceptuando en la Verapaz, en donde algunos forajidos vivían abrigados en las montañas «sin religión y sin gobierno«; y en Quetzaltenango, en donde un grupo de asaltantes lograron sorprender la pequeña corta guarnición, causando desórdenes y asesinatos.

Fomento e infraestructura:

Los caminos, que por tantos años permanecieron abandonados y casi intransitables, fueron reparados y estaban comenzando a construir el camino de la capital a la costa del Norte, y con miras a mejorar el comercio, ya que esa vía es la que unía al país con Europa y los Estados Unidos. También contratqaron a un buque de vapor para navegar en el lago de Izabal y en el golfo de Honduras, con la intención de hacer entronque frecuente con la línea de vapores ingleses que tocan en dicho Golfo.

Seguridad y gobernación:

En materia de seguridad, Carrera indicó que los agentes del gobierno no bastaban, por si solos, a asegurar el bien común. Indicó que necesitaban de la cooperación de todos, incluyendo el buen ejemplo del clero,  y la rectitud de los magistrados, ya que hasta entonces la acción de la justicia había estado «oscurecida en los tiempos de turbación, entre fórmulas vanas ó viciosas». Asimismo, indicó que era necesario que todos los que ejercían funciones públicas y administrativas, trabajaran con dignidad y honradez, y que ayudaran «a la represión de los fraudes y de los abusos«.

Hacienda pública:

La hacienda pública todavía no había podido terminar los pagos de los compromisos contraidos para mantener el estado militar que se había mantenido desde 1837, y había tenido que recurrir al crédito para cumplir con sus erogaciones. A pesar de todo, Carrera reportó que había un rendimiento creciente de las rentas, lo que indicaba la continuada  amortización de la deudacon la mas estricta puntualidad. También indicó que el crédito se había afianzado más, como lo demostraba el valor que tenían en el mercado las obligaciones de la tesorería nacional.

Educación:

En su informe, Carrera indica que se había emitido un nuevo reglamento para la Universidad, con el fin de «mejorarla notablemente» y basado en la experiencia y las necesidades mismas que se experimentaban en él.  También reportó que las ciencias y las artes se estaban impulsando en el Seminario Tridentino, el cual contaba entonces con un «considerable número de profesores«, y que cerca de doscientos niños que recibían en él su educación.


BIBLIOGRAFIA:


16 de junio de 1855: Walker desembarca en Nicaragua

El filibustero William Walker y sus mercenarios desembarcan en Nicaragua para intentar convertirla en una colonia esclavista estadounidense

16junio1855
La ciudad de León en Nicaragua en la época en que desembarcó William Walker en el país. En el recuadro: el filibustero estadounidense. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la Independencia de Centroamérica el interés por un canal interoceánico en la region por parte de las potencias europeas del momento fue creciendo. Pero cuando después de que los Estados Unidos compraron Luisiana y se expandieron al oeste tras vencer a México en 1845, la necesidad de transporte hacia el oeste de Estados Unidos aumentó considerablemente.1,2

El descubrimiento de oro en California en 1849 hizo necesario buscar alternativas al transporte terrestre, y los Estados Unidos pensaron en la vía marítima, siendo una opción atravesar Centroamérica. Para entonces, Panamá era la ruta terrestre más popular por su corto recorrido, pero Nicaragua ofrecía más ventajas por el buen clima, precios de transporte más baratos. Además, existía la posibilidad de construir un canal interoceánico aprovechando las aguas de los lagos interiores y el río San Juan.1,2

Esta oportunidad atrajo al multimillonario Cornelius Vanderbilt, «El Comodoro«, quien llegó a Nicaragua en 1849 para obtener los derechos exclusivos del transporte de pasajeros sobre el territorio mediante la empresa Accesory Transit Company. El 19 de abril de 1850 los Estados Unidos y Reino Unido, firmaron el tratado Clayton-Bulwer para neutralizar sus influencias e impedir que pudieran colonizar o controlar algún país de Centroamérica; en realidad, el tratado fue suscrito para que Vanderbilt pudiera realizar el transporte a través de Nicaragua, pues el empresario estadounidense enfrentaba el rechazo del poderoso Imperio Británico, el cual no veía con buenos ojos la presencia de estadounidenses en Centroamérica y de hecho controlaba la situación en la región, En 1851 se realizó el primer viaje desde Nueva York a California en 45 días por medio de una línea naviera de Vanderbilt y un año después el servicio se redujo a 25 días.1,2

Por su parte, William Walker se encontraba en San Francisco. se enteró de la situación ideal de Nicaragua como lugar para emprender una colonización, pues le informó del caos político del país, que se encontraba fragmentado por las facciones políticas criollas de «legitimistas» (conservadores aliados de la Iglesia Católica) y «democráticos» (liberales y aliados de los Estados Unidos).

Con un conglomerado que incluía a militares de carrera, vagabundos y antiguos camaradas de sus correrías en Sonora, México en 1853, William Walker reunió a 58 individuos que serían conocidos como «Los Inmortales» quienes zarparon el 4 de mayo de 1855 y llegaron a Nicaragua el 16 de junio desembarcando en el puerto de El Realejo. Posteriormente arribaron a la localidad de León, donde fueron bien recibidos por sus residentes.1,2

Se iniciaba así la Guerra Nacional de Nicaragua, la cual se extendió a toda Centroamérica, cuando instigados por los ingleses todos los gobiernos de la region enviaron ejércitos para combater a Walker, sin importar el partido que goberanba en acada uno. En Guatemala. el presidente Rafael Carrera envió a su ejército comandado por el expresidente general Mariano Paredes y el coronel José Víctor Zavala, siendo este último quien se hizo cargo de las fuerzas guatemalteca tras la mauerte de paredes.3,4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  2. Rosengarten, Jr., Frederic (1976). Freebooters must die!. Haverford House, Publishers. ISBN 0-910702-01-2.
  3. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  4. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).

13 de marzo de 1857: extienden montepío a veteranos de guerra contra Walker

El gobierno de Rafael Carrera extiende los beneficios el montepío a los deudos de los muertos en la campaña contra William Walker en Nicaragua.

13marzo1857
Acción militar entre el buque filibustero «Granada» (primer plano) y el buque costarricense «11 de abril» (al fondo) durante la Guerra Nacional de Nicaragua.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La guerra contro los filibusteros, llamada «Guerra Nacional» en Nicaragua, fue una campaña atípica en Centroamérica, en la que todos los países de la region dejaron sus diferencias ideológicas por un lado y enviaron tropas a Nicaragua para combatir y expulsar a los filibusteros estadounidenses liderados por el filibustero estadounidense William Walker, quienes se habían apoderado del gobierno en Nicaragua.1

La guerra significó grandes sacrificios para los gobiernos y los ciudadanos.  Guatemala, por ejemplo, tuvo que ceder el territorio de lo que ahora es el sur de Belice al enclave inglés que ya existía al norte del río Belice a cambio del armamento que el Imperio Británico le proporcionó para combatir a los estadounidenses.2 De hecho, los ingleses estaban sumamente interesados en expulsar a Walker y sus filibusteros porque no querían intromisiones a sus intereses comerciales en la región y por eso patrocinaron a todos los ejércitos centroamericanos.1

Debido a la importancia del triunfo obtenido y los sacrificios de sus soldados, el gobierno del general Rafael Carrera decretó la extensión del montepío a los deudos de los fallecidos en la guerra contra los filibusteros mediante un decreto emitido el 13 de marzo de 1857, y que dice así:3

  1. El goce del montepío militar, que por las leyes vigentes se limitaba a las viudas e hijos legítimos de los que morían en acción de guerra, se hará extensiva a las viudas e hijos legítimos de los que han muerto o murieren en la presente campaña de Nicaragua por causa de enfermedad o cualquiera otro accidente. 
  2. Las viudas, hijos legítimos y madres viudas de los oficiales subalternos, cabos y soldados muertos, o que murieren en la misma campaña recibirán por una vez la suma correspondiente a un año del sueldo que disfrutaban sus respectivos deudos.
  3. Los que por causa de heridas, enfermedades o cualquiera otro accidente en la presente guerra, se declararen inválidos, gozarán medio sueldo del que les correspondía según su empleo o clase respectivas, si no obtuvieren algún destino compatible con su situación.3

BIBLIOGRAFIA:

  1. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  2. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859»Google Docs. Guatemala.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1871). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Supremo Gobierno de la República II. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 639.

26 de septiembre de 1859: reina de Inglaterra ratifica convenio Wyke-Aycinena

Su Majestad Británica ratifica el convenio Wyke-Aycinena, firmado con el gobierno de Rafael Carrera, por el que se le concede a Belice el territorio entre el río Belice y el río Sarstún

26septiembre1859
El territorio centroamericano en 1840.  Imagen tomada del libro «Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan» del enviado estadounidense John Lloyd Stephens.

La historia del establecimiento británico en Belice se remonta hasta mucho antes de la Independencia.  El establecimiento original se encontraba entre la bahía de Chetumal en la frontera con México hasta el río Belice y no era accessible desde Petén o la Verapaz por la lejanía, la falta de caminos, y lo insalubre de la region selvática circundante.  De esta forma, los ingleses se dedicaron tranquilamente al contrabando desde ese centro de operaciones, ya que éste era solamente accesible por el Mar Caribe y la Real Armada Española no se daba abasto para proteger las rutas comerciales con la península Ibérica de los ataques de los corsarios ingleses.1

Después de la Independencia de Centroamérica la influencia inglesa en la región creció considerablemente, al punto que durante el gobierno federal de Francisco Morazán existieron fuertes lazos politicos y económicos con el establecimiento británico en Belice.2

En ese entonces, los Estados Unidos apenas se estaban estableciendo y no tenían aún mayor poder, pero Inglaterra se había convirtido en el nuevo impero mundial, teniendo colonias en todos los continentes.3 Específicamente en Centroamérica, aparte de Belice, tenían presencia en Roatán y la Mosquitia.  En Guatemala, fueron un fuerte aliado y patrocinador del gobierno conservador del general Rafael Carrera, a quien proveían de armamento, municiones, uniformes militares y préstamos a través de la casa comercial de Skinner y Klee.2

En 1855 se produjo la invasión filibustera a Nicaragua y los ingleses apoyaron a los ejércitos centroamericanos para expulsar al estadounidense William Walker.4,5 Pero Walker intentó volver en 1859 y fue entonces cuando Guatemala se vió obligada a negociar con Inglaterra la concesión de la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún, como compensación por el apoyo logístico recibido y a cambio de la construcción de una carretera entre la ciudad de Guatemala y el lejano puerto de Belice.2 El tratado por el cual se hizo esta concesión fue firmado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena y por el embajador inglés en Centroamérica Charles Lennox Wyke, y es conocido como el tratado de Wyke-Aycinena.6

La carretera nunca se construyó debido a que el general Carrera falleció en 18657 y luego Guatemala entró en una Guerra civil que terminó en 1871 tras el triunfo de la revolución liberal dirigida por J. Rufino Barrios y Miguel García Granados, lo que ha servido de base para que Guatemala reclame el territorio al sur del río Belice, situación que ha afrontado varias dificultades a lo largo de la historia, a pesar del considerable debilitamiento internacional de la Gran Bretaña.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Johnson, Melissa A. (2003). «The Making of Race and Place in Nineteenth-Century British Honduras». (en inglés) Environmental History 8 (4). pp. 598-617. JSTOR 3985885 doi:10.2307/3985885.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  4. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  5. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).
  6. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859». Google Docs. Guatemala.
  7. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

18 de septiembre de 1860: fusilamiento de William Walker

Muere fusilado en Trujillo el filibustero estadounidense William Walker

18septiembre1860
William Walker. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El filibustero William Walker, de origen estadounidense, podrá haber sido un criminal desalmado y sin escrúpulos pero era un hombre valiente y decidido que dió muchos dolores de cabeza no solamente a Nicaragua, sino a toda Centroamérica. Tras su primera derrota en 1857, Walker regresó a los Estados Unidos, específicamente a Nueva Orleans, en donde tenía estrecha relación con los grupos esclavistas que ya para entonces empezaban a tener choques frontales con los abolicionistas.   En esa época, Walker se presentaba como el presidente auténtico de Nicaragua y daba discursos en la ciudad de Luisiana diciendo que iba a establecer la esclavitud en Centroamérica.1

Fue hecho prisionero por no respetar la neutralidad pero salió libre bajo fianza y contra todas las dificultades nuevamente se hizo a la mar en el buque «Fashion» con destino a Nicaragua el 25 de noviembre de 1857.  Después de desembarcar e iniciar una invasión, fue hecho prisionero por el propio gobierno estadounidense junto con sus hombres en 1858. Tras ser juzgado en junio de 1858, fue dejado en libertad quedando como héroe anexionista y gracias a ello recibió dinero de varios patrocinadores para intentar por tercera vez hacerse del poder en Nicaragua.  Esta vez entró por las Islas de la Bahía, que entonces estaban en poder de los ingleses y estableció su base de operaciones en Roatán.  Después se dirigió a Trujillo, en Honduras, en donde desembarcó el 6 de agosto junto con cien hombres y se proclamó presidente de Nicaragua. Su gobierno fue reconocido por el presidente de los Estados Unidos.2

Nuevamente los estados Centroamericanos se organizaron para expulsarlo.  Guatemala, entonces gobernado por el presidente conservador Rafael Carrera, envió al mayor Cano Madrazo con una embarcación que adquirieron en Belice a cambio de cederle el territorio entre el río Belice y el río Sarstún, y cien hombres.3 Y así, el resto de naciones envió ejércitos.

Walker se vio copado, pero decidió aventurarse en Nicaragua en donde fue derrotado y obligado a huir hasta que regresó a Trujillo. Allí fue hecho prisionero por el comandante del vapor inglés «Icarus» quien de inmediato lo entregó a los militares centroamericanos quienes ordenaron que fuera juzgado sumariamente por un consejo de guerra que lo condenó a muerte.4

Walker fue fusilado y sepultado en Trujilo el 18 de septiembre de 1860, aunque en algunas obras aparece su fecha de fusilamiento como el 12 de septiembre.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. pp. 152 y siguientes.
  2. Walker, William (1860): The War of Nicaragua, S. H. Goetzel & Co. Mobile, Alabama.
  3. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859»Google Docs. Guatemala.
  4. Batres Jáuregui, Antonio (1949): La América Central ante la Historia.   1821 -1921, Memorias de un Siglo, III, Tipografía Nacional, Guatemala.

19 de junio de 1856: Walker se autodeclara dictador de Nicaragua

El filibustero estadounidense William Walker se declara dictador del gobierno de Nicaragua

19junio1856
Escena de la Segunda Batalla de Rivas durante la Guerra contra los Filibusteros en 1856.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En el siglo XIX, como en el XX y en el XXI, la rivalidad entre criollos liberales y conservadores en la región centroamericana ha generado conflictos militales que resultan en inestabilidad y poco avance en el desarrollo de las naciones del Istmo.  Y Nicaragua no es la excepción. Era tal el encono entre los liberales y conservadores nicaragüenses, —que en ese momento se hacían llamar «legitimistas» y «demócratas«—, que prefirieron llamar a los filibusteros estadounidenses para imponer orden en el país.1

El 4 de junio de 1856, el filbustero William Walker había hecho su entrada triunfal en la ciudad de León al grito de «Salvador de la Patria» y fue agasajado con banquetes, fiestas y cantos de las damas de la ciudad.  Aunque no todos estaban felices, pues entre algunos de los principales personajes de la ciudad (como Máximo Jerez y el presidente Patricio Rivas) circulaba el rumor de que el temido presidente guatemalteco Rafael Carrera había organizado un ejército para invadir a Nicaragua.1

Walker empezó a imponer su voluntad en Nicaragua, pero cuando salió a hacer una diligencia a Masaya, fue informado de que el general filibustero que había dejado a cargo de León había intentado hacer prisioneros a Rivas y a Jerez, quienes tuvieron que huir hacia Chinandega. Al llegar allí, y ya teniendo hombres a su mando, Rivas ordenó a Walker que se dirigiera a Granada. Como respuesta, el filibustero trasladó a sus tropas a Granada y se erigió en dictador y en general en jefe del ejército de la República.1

El 19 de junio por la noche, Walker no solamente se autonombró general en jefe del ejército, sino que destituyó a Rivas y lo sustituyó por Fermín Ferrer, como presidente provisiorio;  además, ordenó que se realizaran elecciones y desconoció definitivamente a Rivas con fecha retroactiva del 12 de junio. Al día siguiente, Walker (que había llegado a Nicaragua como mercenario el 23 de octubre de 1855) emitió un manifiesto al pueblo nicaragüense en el que se declaraba protector del pueblo, justificaba la eliminación del gobierno por traición e informaba de la organización de un gobierno provisional.1

Este sería el principio de lo que en Nicaragua llaman la «Guerra Nacional» y que en el resto de Centroamérica se llama «Guerra contra los Filibusteros«.2,3 Todas las naciones del Istmo tuvieron que enviar sus tropas para expulsar al advenedizo estadounidense, y en las acciones militares destacaría en gran manera el entonces brigadier José Víctor Zavala, quien tras la muerte del general Mariano Paredes víctima del cólera morbus dirigiría el temido ejército guatemalteco enviado por Rafael Carrera.46

Aquel triunfo, aunque muy importante no solamente sería nefasto para Guatemala, sino que además sería pasajero.  A cambio de las armas que se requirieron para expulsar al filibustero, Guatemala entregó al enclave británico de Belice la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún,7, la epidemia de cólera fue llevada de Nicaragua a Guatemala por un soldado desertor, y apenas cincuenta años más tarde, Nicaragua y el resto de Centroamérica, estaríann ya sujetos a la política del Gran Garrote del presidente estadounidense Theodore Roosevelt8 y a los designios de la frutera transnacional norteamericana United Fruit Company.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de América Central III. Sánchez y de Guise.
  2. Rosengarten, Frederic, Jr. (1976). Freeboosters must die! (en inglés). EE.UU.: Haverford House, Publishers. ISBN 0910702012.
  3. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  4. Fernández Molina, Luis (2013). «El mariscal Zavala». Diario La Hora (Guatemala).
  5. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  6. Museo Militar de Guatemala (s.f.). «Mariscal Zavala». Museo Militar de Guatemala. Guatemala. Archivado desde el original el 12 de agosto de 2014.
  7. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859»Google Docs. Guatemala
  8. Berman, Karl (1986). Under the Big Stick: Nicaragua and the United States Since 1848. (en inglés) South End Press.
  9. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.