17 de marzo de 1920: Estrada Cabrera libera a los presos políticos

Tras recibir informes de que el gobierno de los Estados Unidos lo apoyaría nuevamente, el licenciado Manuel Estrada Cabrera libera a todos los presos políticos

17marzo1920
Masiva protesta con el licenciado Manuel Estrada Cabrera que se realizó el 11 de marzo de 1920 pasando por la Penitenciaría Central, y que el presidente no pudo reprimir porque ya había perdido el apoyo del gobierno de los Estados Unidos. En el recuadro: el presidente Estrada Cabrera en los últimos años de su gobierno. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 13 de marzo de 1920, dos días después de la multitudinaria manifestación en su contra, el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien sabía que había perdido el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, se sentó en la mesa de negociaciones con los representantes del Partido Unionista teniendo como mediador al cuerpo diplomático.1

Por iniciativa del embajador inglés las reuniones se llevaron a cabo en la Legación estadounidense, empezando a las 2:30 de la tarde.  Las reuniones eran presididas por el decano del cuerpo diplomático, que en ese momento era el embajador de España.  A partir de ese momento, y sin importar que había dos representantes de la rama obrera del Partido Unionista —siendo uno de ellos el líder obrero Silverio Ortiz—, las discuciones se hicieron en inglés.  Los puntos que se discutieron aquel día fueron:

  1. Que el gobierno se comprometa a que todas las autoridades cumplan la ley a cabalidad.
  2. Que se ordenara la libertad de los reos y detenidos políticos
  3. Que se ordenara la restitución a sus hogares de los reos políticos que estaban confinados en otros puntos.2

Sin embargo, como los delegados de Estrada Cabrera no tenían facultad para autorizar los puntos segundo y tercero por lo que se decidió cerrar la sesión y esperar la respuesta del presidente.2

Pero hubo una nueva reunión el 15 de marzo en la que se discutieron dos nuevos puntos, sin que se llegara a conclusión alguna con respecto a los presos políticos.  Fue aquí que, cansados de no entender las largas discusiones en inglés y de que no hubiera resultado en cuando a la libertad de los presos, los representantes obreros del Partido Unionista decidieron ya no asistir a más reuniones con los representantes de Estrada Cabrera.3

Cuando se abrió la sesión del 16 de marzo, los miembros del Cuerpo diplomático no quiseron realizar la reunión porque «falta la representación obrera que, constituye la veradera representación del pueblo«.  Entonces se acordó que una delegación compuesta por el embajador francés, el embajador inglés y el secretario de la legación estadounidense se reuniera con Estrada Cabrera para indicarle que el pueblo se negaba a negociar con sus delegados en tanto no se comprometiera a liberar a los presos políticos.4

Por otra parte, ese mismo día el presidente guatemalteco había manifestado al jefe de la Legación estadounidense que «veía la situación de Guatemala sumamente seria y que ponía la suerte de su país en manos del gobierno de los Estados Unidos». Al saber esto, el 17 de marzo el Departamento de Estado envió instrucciones al jefe de la Legación, Benton McMillin, para que hiciera saber a Estrada Cabrera que el gobierno de los Estados Unidos declararía públicamente que tenía plena confianza en las promesas del presidente guatemalteco y que veía con horror cualquier intento de derrocarlo, siempre y cuando Estrada Cabrera hiciera una proclama pública reconociendo los derechos garantizados por la Constitución y comprometiéndose a no reprimir al Partido Unionista ni a ningun otro partido opositor.4

Estrada Cabrera no hizo la proclama, pero sí liberó a los presos políticos ese mismo día satisfecho de que habría recuperado el apoyo del gobierno norteamericano.  Los presos unionistas fueron recibidos con ovaciones en la casa del Partido, y algunos hasta fueron llevados en hombros desde una cuadra de distancia.  Además, ese mismo día se unieron al Partido Unionista los empleados de correos, los telegrafistas y los empleados de aduanas, y por la noche, hubo manifestaciones de júbilo en la reunión  de la Liga Obrera, a la que asistieron cuatro mil personas.5

Por supuesto, los Unionistas no estaban al tanto de las negociaciones que tuvo Estrada Cabrera con el jefe de la Legación estadounidense, y creyeron que había sido la comisión de diplomáticos y sus reuniones con los representantes de Estrada Cabrera lo que habían logrado la liberación de los presos políticos.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles! Guatemala: Tipografía Nacional. p. 451.
  2. Ibid., p. 452.
  3. Ibid., p. 454.
  4. Ibid., p. 455.
  5. Ibid., p. 457.

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2 de abril de 1920: Estrada Cabrera nombra a Jorge Ubico como Ministro de Fomento

El licenciado Manuel Estrada Cabrera nombra a su último gabinete, en el que se encuentra el coronel Jorge Ubico como Ministro de Fomento.

2abril1920
Armamento disponible en la Finca «La Palma» del presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera, hacia el final de su presidencia. En el recuadro: el entonces coronel Jorge Ubico, nombrado Ministro de Fomento. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Hacia el final de su gobierno, el gabinete en pleno del licenciado Manuel Estrada Cabrera presentó su renuncia al gobernante, debido al auge del Partido Unionista y a la percepción de que el presidente ya no gozaba del apoyo del gobierno de los Estados Unidos. De esta forma, el 2 de abril de 1920, el presidente organizó su nuevo gabinete por medio del siguiente decreto:1

Palacio del Poder Ejecutivo, Guatemala 2 de abril de 1920

El Presidente Constitucional de la República

Con vista de la renuncia que los señores Licenciado José María Reina Andrade, don Guillermo Aguirre, don Luis F. Mendizábal y Licenciado J Eduardo Girón presentaron de las Carteras de Gobernación y Justicia, Hacienda y Crédito Público, Fomento e Instrucción Pública, respectivamente, acuerda:

Organizar el Gabinete con el personal siguiente:

      1. Para el desempeño de Gobernación y Justicia, al Licenciado José Serrano Muñoz; para el de Hacienda y Crédito Público don Guillermo Aguirre; para el de Fomento, Coronel Jorge Ubico; para el de Instrucción Pública, General José María Orellana;
      2. Para mientras dure la ausencia del Doctor Luis Toledo Herrarte, quien se haya en el exterior en misión especial, desempeñará interinamente la de Relaciones Exteriores el Licenciado Manuel Echeverría y Vidaurre;
      3. Crear la Cartera de Agricultura y Trabajo, nombrando para su desempeño al Licenciado Mariano López Pacheco;
      4. Asumir la de Guerra, nombrando Subsecretario al General Miguel Larrave;
      5. Dar las más expresivas y sinceras gracias a los dimitentes por los servicios que prestaron durante el tiempo que tuvieron a su cargo las carteras mencionadas.

Comuníquese

        • Estrada Cabrera1

Durante todos los días que duró su breve gestión al frente del Ministerio de Fomento, Ubico aprovecó para otorgar autorización para que se registraran marcas estadounidenses a varios de sus representantes en Guatemala; he aquí un ejemplo de uno de esos decretos en mención:2

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 3 de abril de 1920.

Vista la solicitud presentada por el Licenciado don Federico S. de Tejada, relativa a que se registre a favor de su poderdante W. M. Simpson, Sons & C°., de Filadelfia, Pennsylvania, Estados Unidos de América, una marca de fábrica usada en telas de algodón, hilo y lana para vestidos,

Resulta: que en las diligencias seguidas al efecto, se llenaron los requisitos que exigen las leyes de la materia; que hechas las publicaciones del caso no se presentó parte opositora; que es favorable el informe emitido por la Dirección General de Industrias y Comercio encargada del ramo, por tanto;

El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Acuerda:

En observancia de la disposición gubernativa de fecha 5 de diciembre de 1917, que de conformidad con lo prescrito por el Decreto legislativo 441 y con las salvedades a que se refiere el artículo 31 de la misma ley. se registre por la Oficina respectiva la marca de referencia.

Comuniqúese.

        • Ubico2

Ubico renunció al saber que iban a declarar mentalmente incapaz al presidente el 8 de abril, aduciendo que no quería ser parte de la dictadura, a pesar de que su padre, el licenciado Arturo Ubico Urruela era el presidente de la Asamblea Legislativa desde que Estrada Cabrera tomó el poder el 9 de febrero de 1898. La renuncia de Ubico le valió ser elevado a general de brigada poco después por el gobierno de Carlos Herrera, de acuerdo al siguiente decreto:3

Decreto número 1076

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Decreta:

Artículo único.— Se asciende al grado de General de Brigada al Coronel Jorge Ubico.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo, en Guatemala, el veintiocho de mayo de mil novecientos veinte.

        • Arturo Ubico, Presidente.
        • León de León Flores, Secretario
        • Ricardo C. Castañeda, Secretario

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 1° de junio de 1920.

Cúmplase y publíquese.

        • Carlos Herrera.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra, Emilio Escamilla3

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1926) Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 190-191.
  2. Ibid, p. 194.
  3. Ibid, p. 47.

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11 de marzo de 1920: multitudinaria manifestación Unionista

Multitudinaria manifestación organizada por el Partido Unionista contra el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera

11marzo1920
La manifestación unionista a su paso por la Penitenciaría Central el 11 de marzo de 1920.  En el recuadro: el licenciado Manuel Estrada Cabrera, presidente de Guatemala desde 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1919 la relación entre los Estados Unidos y el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera se fracturó.  El distanciamiento se inició durante la guerra civil que se desató en México tras el asesinato del presidente Francisco Madero y la contrarevolución de Victoriano Huerta, cuando los Estados Unidos intentaron desmembrar el sur de México con la ayuda de Estrada Cabrera y forma la República Suroriental con parte de Chiapas, Tabasco y Petén; para conseguir este fin, el presidente guatemalteco intentó sobornar a un general antihuertista que estaba en el país —el lugarteniente de Venustiano Carraza, Ricardo Carrascosa— pero no lo consiguió.1,2 A partir de allí, el gobierno estadounidense solamente estaba esperando una excusa para deshacerse del gobernante guatemalteco, al que había apoyado incondicionalmente desde 1900 sin importar el partido del gobernante de turno en el país norteamericano, aunque no había encontrado un sustituto adecuado y apoyó su reelección en 1915.3

La excusa para que los estadounidenses le quitaran el apoyo al gobernante guatemalteco finalmente llegó con las charlas del obispo de Facelli, José Piñol y Batres, quien era miembro de la familia Aycinena y primo del líder conservador Manuel Cobos Batres, quien escribió los discursos y quien aborrecía al presidente por ser ser liberal y por considerarlo «mestizo de indio«.4 Hasta poco antes, el obispo Piñol y Batres había incondicional de Estrada Cabrera, e incluso había encabezado el comité que trabajó para conseguir la reelección del presidente en 1915, cuando todavía era obispo de Granada.5

El obispo de Facelli dio varias charlas entre las ruinas del templo de San Francisco en mayo de 1919 —que todavía no estaba reconstruido tras los terremotos de 1917-18— en donde acusaba al gobierno liberal de Estrada Cabrera de todos los abusos que había cometido durante su ya larga gestión de más de 20 años.  Los esbirros del gobierno empezaron a perseguir al obispo, aunque sabían muy bien que la profunda fe católica del pueblo guatemalteco les impedía arrestarlo y llevarlo a la Penitenciaría Central, como habían hecho con todos los enemigos del gobierno hasta ese momento.6

Estrada Cabrera entonces optó por reducir al obispo de Facelli a prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal, ya que el arzobispo de entonces, Julián Raymundo Riveiro, había sido puesto en la mitra por el propio presidente guatemalteco tras la muerte del arzobispo Casanova y Estrada en 1913 y era incondicional al presidente.  Tras un período en esta situación, Piñol y Batres fue exiliado del país el 21 de agosto de 1919.7

Los conservadores, reunidos en el Partido Unionista, organizaron una comisión para quejarse del maltrado que había sufrido el obispo a manos del gobierno y consiguieron que el Secretario de Estado Joseph Patrick Tumulty –quien era el presidente de hecho tras el derrame cerebral que sufrió Woodrow Wilson— retirara su apoyo al gobierno guatemalteco ese mismo mes de agosto.  A partir de este momento, el Partido Unionista surgió como la espuma y se fue envalentonando más y más.8

Así se llegó al 11 de marzo de 1920, cuando los Unionistas organizaron una manifestación contra el gobierno en la Ciudad de Guatemala, algo que no se había visto en varias décadas.  La marcha iba encabezada por el ciudadano José Azmitia, quien portaba la bandera centroamericana y quien no quiso entregarla a los otros miembros del partido que tenían que portarla por turnos, porque sabía que Estrada Cabrera había colocado francotiradores con órdenes de asesinar al que llevara la bandera.9 Azmitia, ya había estado en prisión varias veces desde el atentado de los cadetes en 1908 pues, aunque no había tenido nada que ver en el asunto, fue a ponerse a las órdenes de las familias de los implicados frente a los agentes del gobierno.10

La marcha fue un éxito rotundo para el Partido Unionista, ya que aunque no derrocó al presidente en ese momento, si lo debilitó considerablemente y abrió las puertas para que los cabreristas traicionaran al presidente y pactaran con los unionistas declararlo mentalmente incapaz el 8 de abril de 1920.8-11

(NOTA ACLARATORIA:  a nuestros lectores que han tenido el libro «¡Ecce Pericles!» como referencia del gobierno de don Manuel, es conveniente indicarles que dicho libro adolece de parcialidad hacia los conservadores, mostrando a los miembros del Partido Unionista como héroes de una gesta patriótica y defenestrando al presidente liberal.  Aquel libro fue escrito por el periodista Rafael Arévalo Martínez, quien tiene un sesgo marcadamente conservador y dejó en el tintero numerosas aclaraciones sobre las fuentes que utilizó para escribir su libro.  Por ejemplo, se basa en la obra «Mi Diario» del escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa —quien era el embajador de México en Guatemala— para describir los horrores que se vivieron tras el atentado de La Bomba en 1907, pero convenientemente olvida mencionar que dicho diplomático era representante del gobierno conservador del general Porfirio Díaz, y que éste era enemigo declarado de don Manuel por la alianza que éste último tenía con los Estados Unidos.12 Otro ejemplo es que Arévalo Martínez omite las relaciones familiares entre los líderes del Partido Unionista, quienes eran descendientes de la otrora poderosa familia Aycinena que gobernó el país junto con Rafael Carrera y Vicente Cerna de 1851 a 1871.13-14)


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 252-258.
  2. Pérez Verdía, Luis (1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014.
  3. Dosal, Paul (1995). Doing Business with the Dictators: A Political History of United Fruit in Guatemala, 1899-1944 (en inglés). Nueva York: Rowman and Littlefield.
  4. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, p. 268.
  5. Ibid., p. 269.
  6. Ibid., pp. 324-326.
  7. Ibid., p. 361.
  8. Ortiz Rivas, Silverio (1922). Reseña histórica de la parte que el elemento obrero tuvo en el Partido Unionista. Guatemala: Inédito. «Reproducido parcialmente en el libro ¡Ecce Pericles! de Rafael Arévalo Martínez».
  9. Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José»Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  10. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, pp. 211-214.
  11. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921Guatemala: Tipografía Nacional. pp.: 4-6.
  12. Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea. Archivado desde el original el 4 de junio de 2015
  13. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena»Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  14. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 145-147.

24 de septiembre de 1930: honras fúnebres al ex-presidente Carlos Herrera

Se realizan las honras fúnebres a las cenizas del ex-presidente Carlos Herrera, quien falleció en exilio voluntario en Francia

24septiembre1930
El vapor para transporte de banano SS Albangarez de la United Fruit Company que llevó los restos del ex-presidente Carlos Herrera a Guatemala.  En el recuadro: el expresidente Herrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre de 1921 con el que Guatemala regresó al cabrerismo en la figura del general José María Orellana, el expresidente Carlos Herrera partió al exilio voluntario en Francia en donde vivió alejado de la política hasta su muerte, en julio de 1930.1,2

Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Guatemala a donde arribaron a las 7:30 de la mañana del 23 de septiembre de ese año para que, por orden del presidente general Lázaro Chacón, se le rindieron honores como General en Jefe del Ejército. Irónicamente, las cenizas de Herrera llegaron a Puerto Barrios en el vapor bananero SS Albangarez de la Great White Fleet, y luego fueron transportados hasta la ciudad de Guatemala por un tren de la International Railways of Central America, ambas empresas subsidiarias de la frutera estadounidense United Fruit Company, que fue la que patrocinó el golpe de estado en su contra en 1921.

En Puerto Barrios fue recibido por la comandancia local y los ministros de Gobernación Castillo Monterroso, de Fomento Aguilar Valenzuela, y el de Agricultura, Manuel María Herrera, quien además era sobrino del ex-presidente. Luego, los restos de Herrera fueron conducidos por tren hasta la Ciudad de Guatemala, y de allí al local que ocupaba la Lotería del Hospicio en la décima avenida sur y que fue convertido en capilla ardiente por orden del presidente Chacón.

La compañía de cadetes de la Escuela Politécnica montó guardia toda la noche y muchas personas de todas las clases sociales pasaron a presentar sus respetos al fallecido.

A las 10 de la mañana del 24 de septiembre, partió el cortejo fúnebre acompañado de escolta militar y de los Boy Scouts, quienes habían iniciado sus actividades en Guatemala durante el gobierno de Herrera.  El cortejo fue seguido por numerosas personas, entre las cuales se encontraban miembros del Estado Mayor, diputados y ministros de Estado.

El cortejo llegó al Cementerio General de la ciudad, en donde las cenizas fueron depositadas en el mausoleo de la familia Herrera que estaba a la entrada del camposanto, a mano derecha. Y allí, frente a los familiares, a miembros del gobierno y del cuerpo diplomático, el diputado Marcial García Salas, representante de la Asamblea Legislativa, dió el discurso de rigor en el que indicó que la última voluntad de Herrera era que sus restos descansaran en Guatemala.1,2

Luego del discurso de la Asamblea, el señor Mayora estuvo a cargo del discurso en representación del gobierno, para dar paso luego al licenciado Eliseo Solís quien habló en representación del presidente Chacón y del Ejército.  Al finalizar los actos oficiales, el padre Centeno, de Santa Lucía Cotzumalguapa llegó a rezar a la tumba de Herrera, enviado por los trabajadores de las fincas de Escuintla que habían pertenecido al fallecido ex-presidente.1,2


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (23 de septiembre de 1930) «El solemne sepelio» Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.
  • — (24 de septiembre de 1930) «Funerales bajo el cielo» Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.

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17 de mayo de 1920: Herrera reorganiza al Ejército

El presidente Carlos Herrera reorganiza la estructura del Ejército y nombra al general José María Orellana como Jefe del Estado Mayor

17mayo1920
El gabinete del presidente Carlos Herrera luego de la sustitución del general Felipe Pereira por el general Rodolfo Mendoza en la cartera de Guerra.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera en abril de 1920, el presidente nombrado por la Asamblea Legislativa, Carlos Herrera, trató de tomar en sus manos los problemas que más inestabilidad e intranquilidad causaban en el país; sin embargo, su campo de acción estaba muy limitado, ya que llegó al poder luego de que los conservadors del Partido Unionista y los liberales cabreristas llegaran a un acuerdo sobre su presidencia, y que le nombraran a sus ministros de estado, la mayoría de ellos cabreristas.1

En esos momentos, una de las situaciones más apremiantes era la inestabilidad del ejército, ya que había insistentes alarmas de conspiraciones e intentos de golpe de estado. En primer lugar, por acuerdo gubernativo del 2 de mayo de 1920, Herrera clausuró la Academia Militar que Estrada Cabrera había instituido en sustitución de la Escuela Politécnica tras el atentado de los cadetes de 1908, y reorganizó la antigua Escuela, con el reglamento original de 1873.  Luego, el 17 de mayo de 1920, aplicando en la reestructuración del ejército los reglamentos emitidos en 1887 y 1897, reorganizó el Estado Mayor y lo puso bajo el mando del general José María Orellana; por otra parte, nombró al general Felipe S. Pereira como Secretario de la Guerra, siguiendo la costumbre que se utilizaba en aquella época de que en el Ministerio de la Guerra permanecieron los militares «de línea» —es decir, los militares que no habían cursado estudios y ascendían por su longevidad en el servicio— y en el Estado Mayor los oficiales profesionales o de escuela. Por último, en septiembre de ese mismo año, el presidente Herrera decretó el incremento de los salarios de toda la institución, desde generales de división hasta los soldados rasos.2

Pereira era un hombre de carácter impulsivo y poco después de ser nombrado recibió informaciones sobre unas reuniones sospechosas que se estaban llevando a cabo en la casa del licenciado José María Reina Andrade, a la que acudían varios oficiales de alta graduación, entre ellos los generales José María Lima, José María Orellana, Jorge Ubico Castañeda y Antonio Méndez Monterroso. Pereira ordenó que arrestaran a los sospechosos de inmediato, y el Director de la Policía, al recibir la orden consultó con el Jefe del Castillo de San José, quien de inmediato alertó a los liberales cabreristas, quienes convencieron a Pereira que dejara sin efecto la orden. Herrera, al enterarse del incidente, inmediatamente destituyó a Pereira y nombró en su lugar al general Rodolfo A. Mendoza, Jefe del Castillo de San José y afín a los liberales cabreristas.2

Sin saberlo, Herrera había dejado en libertad a quienes lo derrocarían el 5 de diciembre de 1921 con instrucciones de la United Fruit Company.3,4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bianchi Smout, Julio (1941). Prólogo de «¡Ecce Pericles!» de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008) La breve presidencia de Carlos Herrera. Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.
  3. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146).

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15 de abril de 1920: capitulación del presidente Manuel Estrada Cabrera

Tras una semana de combates, negociaciones y sobornos capitula el presidente Manuel Estrada Cabrera

El licenciado Estrada Cabrera (sentado, al centro) con visitantes cuando guardaba prisión en la Academia Militar luego de ser derrocado. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El final del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera esta relatado desde el punto de vista del Partido Unionista por el escritor Federico Hernández de León en la efeméride que reproducimos a continuación:

El 8 de abril de 1920, después que la Asamblea Legislativa declarara loco a Estrada Cabrera y removido de su puesto, el autócrata se creyó fuerte aún; quiso decretar a la República en estado de sitio y disolver la Asamblea; pero los miembros de su gabinete se opusieron, a excepción de un mal hombre, que continuó a su lado estimulando sus infernales instintos. Los patriotas, a eso de las cinco de la tarde de aquel día, se armaron como pudieron y, organizándose violentamente, se prepararon a sostener por la fuerza, los dictados de la Asamblea. Estrada Cabrera, imaginándose que infundiría el pánico en la ciudad, inició un violento cañoneo sobre la población. Así empezó la semana que se llamó trágica, semana de jueves a miércoles, en la que los vecinos de la Ciudad de Guatemala se vieron amenazados de muerte, como en los días de las invasiones de Morazán y Carrera. […]1

Después de empeñadas gestiones que llevaran a cabo los licenciados José Ernesto Zelaya, Marcial García Salas y Manuel Valladares, se llegó a conminar la rendición de Estrada Cabrera. El ultimátum se le presentó el 14 de abril y [se reproduce a continuación]:2

Enrique Haussler, Canuto Castillo y Manuel Echeverría y Vidaurre, representantes del Gobierno del señor Manuel Estrada Cabrera, por una parte; y Marcial García Salas, José Ernesto Zelaya y Manuel Valladares, representantes del Gobierno del señor don Carlos Herrera; y Saturnino González, José Azmitia, Francisco Rodríguez y J. Demetrio Avila, en representación del Partido Unionista, han convenido en lo siguiente:

          1. En que el Doctor Manuel Estrada Cabrera capitule en lo absoluto y se entregue al Gobierno del señor don Carlos Herrera, Gobierno que lo conducirá y alojará en la Academia Militar.
          2. En ue el señor Estrada Cabrera será conducido de su residencia «La Palma» a dicho lugar, con el acompañamiento de los Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático, para su seguridad personal y a petición del Señor Ministro de Relaciones Exteriores. Además irán los seis miembros del Gabinete del señor Herrera, seis representantes del Partido Unionista, y seis Jefes Militares del Gobierno del señor Herrera. El señor Estrada Cabrera podrá llevar sus ayudantes militares.
          3. El Gobierno del señor Herrera y el Partido Unionista garantizarán la vida del señor Estrada Cabrera, de su familia y de las personas de su séquito, según la lista seleccionada por el Gobierno del señor Carlos Herrera. Todas esas personas se alojarán con el señor Estrada Cabrera en la Academia Militar.
          4. Dicha garantía la prestan ante el Honorable Cuerpo Diplomático.
          5. El Gobierno del señor Herrera, respecto a los bienes del señor Estrada Cabrera, le da plena garantía legal.
          6. Este convenio será también firmado por el señor Estrada Cabrera y por el señor don Carlos Herrera.
          7. Al acto dela capitulación concurrirán también los señores delegados García Salas, Zelaya y Valladares.

Se firma en triplicado en la Ciudad de Guatemala a los catorce días del mes de abril de mil novecientos veinte.2

Este ultimátum contrasta con el decreto de la Asamblea [del 8 de abril], en que se disponía la separación del poder del mandatario; el artículo 3° dice así:

«Mientras el doctor Estrada Cabrera se encuentre en el país, se le harán los honores correspondientes al alto cargo que ha ejercido; y se le garantiza ampliamente por el pueblo en el goce de sus derechos.»

Pero el doctor de marras no quiso aceptar lo que la Legislativa ordenaba y, al cabo de siete días, tenía que someterse a la humillación a que le sujetaba el pueblo, capitulando presa del espanto que le causaran las balas disparadas por los patriotas, sobre las cercas de su cubil.3

Pronto se regó por la ciudad, en la tarde del 14 de abril, que Estrada Cabrera aceptaba los puntos del ultimátum y que, al día siguiente, a las nueve de la mañana, se daría preso. Sólo puso por condiciones que fueran a tomarlo en su propia residencia de «La Palma», que le acompañara el cuerpo diplomático, una comisión del partido unionista, un representante del presidente Herrera y los señores Ministros que formaban el nuevo gabinete. El hombre quería marchar, por última vez, en medio de gente distinguida.3

[…] A las ocho de la mañana de aquel día, llegaron al edificio de la Legación Inglesa, en la esquina de la 9a. Avenida y 13 Calle, los miembros del cuerpo diplomático, punto de cita que se diera la noche anterior, para acudir a la rendición de Estrada Cabrera ; una larga fila de automóviles cubría la calle, en tanto que grupos de vecinos asistían, especiantes, a la organización del singular cortejo. Ya cerca de las nueve, el señor Armstrong, encargado de la Legación británica, envió aviso a la casa del gobierno que todo estaba listo y solo se esperaba la concurrencia de los señores ministros, para dirigirse a «La Palma».4

En la casa del gobierno se desarrollaba en esos momentos una curiosa escena. El señor [Adrián Vidaurre], ministro de hacienda del nuevo gabinete decía:

— ¡Yo no voy a La Palma! ¡Cómo va ser eso! Sería exponerme a sufrir las injurias que quisiera decirme Estrada Cabrera; yo he sido su amigo y considérese el papel que desempeñaría sirviendo de su aprehensor…

— ¡Pues si tú no vas, no voy yo tampoco! — exclamaba el ministro de la guerra, licenciado Beteta. — Yo también he sido su amigo, y haría el mismo papel desairado ….4

Y el doctor don Manuel Arroyo, ministro de instrucción pública, agregaba: ¡Si ustedes no van, yo tampoco podré ir! Debo a Estrada Cabrera muchas atenciones y no sería correcto que me le presentara en estos momentos. . . .

—¡Y qué diré yo!— clamaba don Alberto Mencos— que también he sido su amigo

Y en tanto que el diálogo se enredaba sobre los mismos tópicos, de la Legación Inglesa se continuaba a la pronta presentación que, de lo contrario, la capitulación se quedaría sin cumplir

Los ministros unionistas Aguirre y Saravia estimulaban a sus colegas al cumplimiento de lo pactado; pero las voces de los ministros amigos de «don Manuel» se mostraban inflexibles. Don Carlos Herrera, se pasaba el índice por los ojos, como queriéndose apartar una mala visión y daba pasitos alrededor de la sala. Los apremios de la Legación eran continuos y ya se temía que todo se echara a perder, cuando por fin se convino en que los ex-amigos del mandatario caído, no fueran expuestos a una segura inculpación.

Los automóviles se pusieron en marcha, como un gigantesco ofidio que se arrastrara hacia San Pedrito. Por las calles extraurbanas, las filas de patriotas, con sus improvisados jefes a la cabeza, saludaban a las personas de los automóviles. Al llegar a «La Palma», Estrada Cabrera recibió a la brillante comitiva, en un cenador octógono, cuyas paredes de vidrios de colores, ponían una nota más de alegría. El Viejo dictador hacía esfuerzos supremos por mantenerse sereno.5

— Quise la felicidad de la patria — chillaba— con todas las fuerzas de mi alma; si no lo logré no ha sido por falta de voluntad. Me entrego a la seguridad del cuerpo diplomático y a la hidalguía del partido unionista…

En las afueras de La Palma Julio Bianchi y Emilio Escamilla ordenaban la procesión: en el primer automóvil (un hermoso carro que fuera del ex-ministro Girón) protegido por todas las banderas de las naciones amigas, tomó asiento el caído, en medio de los ministros de los Estados Unidos y de España; en los siguientes carros, todo el resto de carne enferma sacada de «La Palma» y custodiada por los elementos del partido unionista. Don Pedro Quartín, el meritísimo representante de España, resaltaba por su talante de caballero castellano.

Y don Manuel fué depositado en el salón de honor de la Academia Militar. Con voz un tanto angustiada dijo:

— Supongo que no me dejarán aquí, comiéndome estas paredes…

Uno de los jefes unionistas lo consoló: se le daría de comer y de vestir, para lo material y un defensor para lo espiritual …. Y el fiero tirano divagaba la mirada entre el grupo de personas que le había conducido al sitio que le serviría de prisión, con gestos que movían a piedad.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 91.
  2. Méndez, Rosendo P. (1925) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional: p. 165.
  3. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 93.
  4. Ibid., p. 94.
  5. Ibid., p. 95.
  6. Ibid., p. 96.

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5 de diciembre de 1921: golpe militar derroca al presidente Carlos Herrera

5diciembre1921
Generales Jorge Ubico y José María Orellana poco después del golpe de Estado de 1921. Ubico fue uno de los principales colaboradores de este golpe y fue nombrado Ministro de la Guerra por Orellana. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera, se disolvió la Asamblea Legislativa y se instauró una Asamblea Constituyente integreda por unionistas y cabreristas el 15 de noviembre de 1920, la cual modificó la Constitución de 1879 el 11 de marzo de 1921.1 Aquellas modificaciones a la constitución entraron en vigencia el 15 de marzo, y por ella el presidente Carlos Herrera fue declarado presidente constitucional para el período que se extendía del 15 de marzo de 1921 al 15 de marzo de 1925.2

Pero para entonces los problemas con el gobierno unionista ya eran evidentes. El 29 de abril de 1920 se separó una fracción de unionistas que conformaron el Partido Democrático,3 Y luego, en 1921, el Partido Liberal se fraccionó y se empezaron a formar partidos de diferente enfoque, como el Liberal Federalista y el Liberal Democrático.4

A esta inestabilidad política se agregó el hecho de que Herrera se opuso a ratificar las concesiones lesivas que había hecho el gobierno de Estrada Cabrera a la United Fruit Company (UFCO) y su subsidiaria, la International Railways of Central America (IRCA). Para defender sus intereses, la UFCO decidió tomar el control de la situación y patrocinó un golpe de estado.5

Así pues, en la tarde del 5 de diciembre de 1921, un grupo de altos oficiales del ejército ingresó a la residencia del presidente Carlos Herrera y Luna y le exigió su renuncia. Herrera se vió obligado así a dejar el poder en manos de un triunvirato militar compuesto por los generales José María Lima, José María Orellana y Miguel Larrave.6 Entre los tres instituyeron un «Consejo Militar», y asumieron por decreto el Poder Ejecitvo de la Nación «con todas las facultades extraordinarias que las circunstancias demandan«.7

Orellana era el Jefe del Estado Mayor de Herrera, y ya lo había sido por muchos años durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Es más, él estaba con el presidente cuando éste sufrió los atentados de La Bomba8 y de los Cadetes9 en 1907 y 1908, respectivamente. Por su parte, el general Lima tambien era célebre en la historia del gobierno de Estrada Cabrera porque fue él quien tramó y ordenó, por orden del presidente, el asesinato del general Manuel Lisandro Barillas, quien estaba exilado en México por ser enemigo del régimen. Este asesinato tuvo graves consecuencias internacionales entre los dos gobiernos.10

Unas horas después, el triunvirato declaró que la Asamblea Legislativa en ejercicio había sido asentada ilegalmente y que, por lo tanto, toda la legislación emitida por ésta, incluida la promulgación de la Constitución, carecía de base jurídica. La Constitución anterior a 1921 y la Asamblea que existía en el momento de la caída de Cabrera fueron reinstauradas y el primer designado de Herrera, José Ernesto Zelaya , fue descalificado para ejercer presidencia.7

La Asamblea reinstaurada eligió como presidente provisional al general José María Orellana el 15 de diciembre de 1921. Por su parte, los miembros del gabinete de Herrera que pertenecían al partido unionista fueron encarcelados,7 entre ellos José Azmitia, quien era el presidente del Tribunal de Cuentas y uno de los principals líderes del movimiento que había derrocado al presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920.​11

Al respecto de Azmitia, se cuenta una anécdota que relata cómo eran los gobernantes guatemaltecos de la época: Josefina Gómez Tible —hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo12— pretendía casarse con Azmitia y como conocía al general Orellana, decidió hacer algo para liberar a su pretendiente.​ Enterada de que luego de anochecer ciertas meretrices eran admitidas en la casa presidencial e informada por el hijo de su cocinera (quien era sargento que estaba frecuentemente de guardia en dicho lugar) de que el general se encerraba en un pequeño despacho entre las nueve y las once de la noche a atender sus asuntos, decidió disfrazarse y llegar a pedir la libertad de Azmitia González. Alquiló un lujoso carruaje y usando un vestido de largo escote y que mostraba sus pantorrillas, llegó a la casa presidencial en donde los soldados la confundieron con una de las visitantes cotidianas y no le impidieron el paso; llegó así hasta el despacho de Orellana sin ser molestada.​ Orellana estaba en su despacho leyendo unos documentos con un pequeño revólver al alcance de la mano; cuando la vio, se echó a reír y le dijo: «Entre Josefinita, mire qué bien me cuidan, ha entrado usted como en su casa. Ya sé que quiere: casarse con don José. Está bien. Mañana a las once estará el jefe político en la Penitenciaría. Si don José promete, frente a ese funcionario, no meterse en babosadas, saldrá inmediatamente libre y no lo molestaré.» Azmitia fue fiel a su palabra y ya nunca más participó en política.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 62-79.
  2. Ibid., p. 78.
  3. Ibid., p. 167-172.
  4. Ibid., p. 172-175.
  5. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1921-1922. XL. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 181-209.
  6. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala. pp. 35-37.
  7. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una Tiranía. Páginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-159.
  8. La Locomotora (10 de mayo de 1907). «Criminal atentado». La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) II (33). p. 1.
  9. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  10. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 167-168.
  11. Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  12. Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; biografía crítico literaria: su vida, su obra y su época. Guatemala: Tipografía Nacional.

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19 de agosto de 1919: Estados Unidos retira apoyo a Estrada Cabrera

El presidente en funciones de los Estados Unidos, Joseph Patrick Tumulty, emite un comunicado indicando que los Estados Unidos no permitirán una cuarta reelección del licenciado Manuel Estrada Cabrera

19agosto1919
Cuadro alegórico al derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrea que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La caída del gobierno de 22 años del gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera está documentado en la segunda parte del libro «¡Ecce Pericles»!» del escritor Rafael Arévalo Martinez —llamada «Cantar de Gesta«—.1 Sin embargo, Arévalo Martínez omitió mencionar algunos detalles muy importantes, a pesar de que puso una nota al principio de su obra indicando que fue lo más imparcial posible; en realidad, el libro es un documento sesgado hacia los miembros del partido conservador, en especial a la familia Aycinena.

Los detalles que omite Arévalo Martínez son:

    1. El Obispo Piñol y Batres era descendiente directo de la familia Aycinena.  El lector debe recordar que los principales colaboradores del gobierno conservador de Rafael Carrera fueron: Manuel Francisco Pavón, Juan José de Aycinena y Piñol —Obispo de Trajanópolis, marqués de Aycinena, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos— Pedro de Aycinena y Piñol —Ministro de Relaciones Exteriores— y Luis Batres Juarros —Consejero de Estado y un importante legislador.2
    2. Entre quienes colaboraron para proteger al Obispo de Faselli de la persecusión de Estrada Cabrera estaba la familia de Manuel Cobos Batres, descendiente de Luis Batres Juarros.
    3. Batres Juarros estaba casado con Adela García-Granados y Zavala, quien era hermana del líder liberal Miguel García-Granados.3
    4. Tanto los Batres Juarros como los Pavón, los Aycinena y los García-Granados eran las familias aristocráticas más acaudaladas durante la época colonial; para que el lector se de una idea, he aquí las fortunas documentadas de estas familias al momento de la Independencia de Centro América, las cuales están expresadas en pesos, con una conversión de $16 pesos por cada onza de oro español:

        • Pavón: $1,250,000
        • Aycinena: $750,000
        • Batres Juarros: $500,000
        • García-Granados: $650,0004

Una vez aclarados estos puntos, veamos qué dice Arévalo Martínez.

El presbítero y doctor José Piñol y Batres fue electo obispo de Granada en 1913, pero renunció a esa prelatura y entonces obtuvo el título de obispo de Faselli. ​ En nueve conferencias pronunciadas en las ruinas el templo de San Francisco durante el mes de mayo de 1919​—redactadas por su primo Manuel Cobos Batres—, realizó la primera parte del programa que le había encomendado los conservadores, ahora aglutinados en el llamado «Partido Unionista«, y cuyo principal fin era terminar con el gobierno de más de veinte años del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​ Cobos Batres, por su parte, era un líder conservador, que acababa de retornar a Guatemala luego de concluir sus estudios en el extranjero y vió en el servilismo y sometimiento social guatemalteco imperante la situación adecuada para que su partido recuperara el poder, que había perdido en 1871.1

Estrada Cabrera estuvo muy molesto con las primeras críticas abiertas que recibía en mucho tiempo y quiso sancionar al obispo.​ Ya otros políticos y presidentes liberales como Francisco Morazán,12 J. Rufino Barrios13 y Manuel Lisandro Barillas​14 habían expulsado al arzobispo de turno en Guatemala y a los miembros de las órdenes regulares de la Iglesia católica por desavenencias políticas, y con esos precedentes se decidió a enviarlo a prisión.1

El obispo fue llevado a la cárcel de Escuintla, pero, cuando los guardias del penal se arrodillaron ante él, las autoridades se dieron cuenta de que no podrían retenerlo en prisión por su alta posición en la jerarquía eclesiástica. Entonces Estrada Cabrera recurrió al arzobispo metropolitano, Julio Ramón Riveiro y Jacinto, O.P. —quien había sido nombrado a la mitra guatemalteca tras la muerte de Ricardo Casanova y Estrada en 1913 gracias a las influencias del presidente— y este confinó al obispo conservador en prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal.​ Además, Estrada Cabrera dió orden de que quienes se atrevieran a visitarlo en dicho palacio, quedarían en prisión.​ Al cumplirse tales órdenes, varias damas y niños de las familias conservadoras fueron hechos prisioneros, haciendo que los hombres no se animaran a visitar al obispo. De acuerdo a Arévalo Martínez, los conservadores habrían logrado que autoridades eclesiásticas de varias partes del mundo solicitaran al presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, que sancionara al Gobierno de Estrada Cabrera por la prisión del obispo,1 aunque fueron los cardenales estadounidenses los que consiguieron una reunión entre el secretario privado de Wilson y Piñol y Batres luego de que éste llegara al exilio a Nueva Orleans.15

Ahora bien, ya los Estados Unidos estaban buscando una excusa para no permitir una nueva reelección de Estrada Cabrera, pues éste no había logrado formar la Rep?blica Suroriental en México, aprovechando la contrarevolución que hubo contra el gobierno del general Victoriano Huerta, y con la cual los Estados Unidos hubieran tomada el control del importante Istmo de Tehuantepec.  Así pues, la prisión del obispo Pinol y Batres fue el pretexto perfecto para que el secretario privado del presidente Wilson, Joseph Patrick Tumulty —quien gobernaba de hecho en Estados Unidos porque Wilson ya sufría de parálisis para entonces— emitiera un comunicado el 19 de agosto de 1919 en que aseguraba que el Gobierno de los Estados Unidos no permitiría una nueva reelección del presidente guatemalteco.16,17

Esta prohibición no preocupó demasiado al presidente guatemalteco, ya que su período constitucional finalizaba en 1923, mientras que el de Wilson lo hacía en 1921 y le bastaba con hacer lo que siempre hacía: contribuir con un millón de dólares a la campaña del candidato republicano y con un monto igual a la del demócrata para que el nuevo gobernante estadounidesne lo dejara en paz. Eso sí, el 21 de agosto dejó en libertad al obispo para evitar polémicas mayores, y éste salió de su prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal directamente hacia el exilio a los Estados Unidos.1

Estrada Cabrera no contaba con que Tumulty iba a fortalecer el movimiento unionista en su contra en los próximos meses, y a pesar del apoyo con que contaba gracias a las concesiones que había otorgado a la poderosoa transnacional estadounidense United Fruit Company —principal soporte de su régimen— su gobierno caería el 15 de abril de 1920.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena»Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 145-147.
  4. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 238-239. 
  5. Gobierno de Guatemala (1899). Álbum de Minerva 1899 I. Guatemala: Tipografía Nacional.
  6. — (1900). Álbum de Minerva 1900 II. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. — (1902). Álbum de Minerva 1902 IV. Guatemala: Tipografía Nacional.
  8. — (1907). Álbum de Minerva 1907 VII. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Spinden, Herbert J. (1919). «Shattered capitals of Central America»National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  10. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918»Graphical Review 5: 459-469. JSTOR 207805.
  11. Prins Wilhelm (1922). Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209.
  12. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  13. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-120.
  14. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. pp. 80-81.
  15. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una tiranía: páginas de las Historia de Centro América. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise. pp. 8-11.
  16. Buchenau, J. (1996). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  17. Pérez Verdía, Luis (19 de abril de 1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014

15 de abril de 1920: linchan a algunos esbirros cabreristas

Tras la caída del gobierno de 22 años del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el pueblo lincha a algunos de sus agentes.

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Lámina que presenta los retratos de los principales esbirros del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los episodios que Unionistas quisieran olvidar ocurrió el 15 de abril de 1920, el día que se rindió el presidente Manuel Estrada Cabrera.  Ese día, la turba enardecida acorraló a los esbirros cabreristas en la Plaza de Armas (hoy Plaza de la Constitución) y al grito de «¡Otro toro!» los fueron linchando uno por uno. Fue necesaria la intervención de los líderes criollos conservadores Manuel Cobos Batres y de José Azmitia para que aquella masacre se detuviera.1

Entre quienes se salvaron de morir linchados estuvo el teniente coronel Roderico Anzueto Valencia, quien era agente cabrerista y había delatado a sus compañeros de la Escuela Politécnica cuando éstos intentaron secuestrar al presidente en 1908. Años después fue uno de los principales colaboradores del gobierno del general Jorge Ubico Castañeda, quien por cierto fue Ministro y Jefe Político durante el gobierno de Estrada Cabrera, pero quien renunció a formar parte de la «tiranía» el 8 de abril de 1920.2

A continuación, la descripción de los colaboradores de Estrada Cabrera que apareció publicada en la postal de Unión Tipográfica en 1920:3

N.° Nombre Breve descripción
2 Teniente coronel Eduardo Anguiano Falleció durante la Semana Trágica de 1920.
3 Juan Viteri Sicario de Estrada Cabrera. Era hijo de Juan Viteri a quien el gobierno había mandado asesinar en 1908 junto con su hermano Adolfo; había estado preso varios años y al salir de prisión quedó al servicio del presidente Estrada Cabrera.
4 General J. Antonio Aguilar Jefe de la policía en Antigua Guatemala. Murió en la Penitenciaría Central el 10 de mayo de 1920.
5 Licenciado Manuel Echeverría y Vidaurre Asistente del presidente. Logró huir del país.
6 Máximo Soto Hall Poeta, político e ideólogo del cabrerismo que alabó al presidente hasta el final. Al momento de la caída del presidente, se encontraba en Washington, D.C. y no regresó a Guatemala sino hasta en 1926.
7 Coronel Miguel López -Coronel «Milpas Altas»- Jefe del cuartel de Matamoros. Estuvo a cargo del bombardeo de la ciudad y fue linchado por el populacho el 15 de abril de 1920 en la Plaza de Armas.
8 Coronel Salvador Alarcón Comandante de Totonicapán. Murió en ese departamento el 10 de mayo de 1920.
9 Licenciado Franco Gálvez Portocarrero Asistente y adulador del presidente. Murió linchado en la Plaza de Armas el 16 de abril de 1920.
10 Teniente coronel Roderico Anzueto Valencia Militar que fue uno de los delatores de los cadetes que intentaron secuestrar al presidente en 1908. Tras salir de prisión se reintegró al ejército y fue jefe de la policía y Ministro durante el gobierno del general Jorge Ubico .​
11 Alberto García Estrada Segundo jefe del cuartel de Matamoros y también estuvo a cargo del bombardeo de la ciudad. Murió linchado en la Plaza de Armas el 15 de abril de 1920.
12 José Félix Flores, hijo Cómplice de Eduardo Anguiano.
13 José Félix Flores Murió el 13 de abril de 1920, durante los combates.
14 Luis Fontaine Ciudadano francés. Estuvo al servicio del presidente y encargado de la reconstrucción del Teatro Colón tras los terremotos de 1917-1918. Murió durante los combates el 10 de abril de 1920.
15 Comandante José María Mirón Militar leal al presidente, que murió el 15 de abril de 1920 durante los linchamientos en la Plaza de Armas.
16 Comandante Emilio Méndez Director de la Penitenciaría Central. Murió en combate en Chimaltenango el 10 de abril de 1920.
17 Ricardo Sánchez Familiar del presidente.
18 Gregorio «Goyito» González Comandante de la segunda jefatura de la Policía y ex-director de la policía en Antigua Guatemala. Era un temido sicario y fue asesinado por sus propios agentes en el barrio de «San Pedrito» el 9 de abril de 1920.
19 Comandante Julio Ponce Militar que murió en combate el 8 de abril de 1920.​

BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México, D.F.: Fondo de Cultura de la Universidad de México.
  3. Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.

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8 de abril de 1920: declaran mentalmente incapaz a Estrada Cabrera

Tras pactar con los cabreristas, el Partido Unionista que aglutinaba a los conservadores guatemaltecos, consigue que la Asamblea Legislativa declare mentalmente incapaz al licenciado Manuel Estrada Cabrera.

8abril1920
Barricada de unionistas preparade para el ataque a la residencia presidencial de «La Palma».  En el recuadro: retrato oficial del presidente Manuel Estrada Cabrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En Guatemala la rivalidad entre criollos (ya sean liberales y conservadores, o comunistas y anticomunistas) ha sido la causante de los golpes de estado, guerras civiles y revoluciones que han retrasado el desarrollo del país.  Esta rivalidad ha sido aprovechada por las potencias internacionales desde el inicio de la vida independiente, fomentando la inestabilidad local para su beneficio, dada la privilegiada ubicación geográfica del país y su proximidad al Canal Interoceánico de Panamá y al de Nicaragua —que las potencias extranjeras han estado intentando construir desde 1821—.1

Hasta 1898, la principal potencia con intereses en el área era Inglaterra, la cual dominaba la situación desde el enclave comercial en Belice y sus hábiles diplomáticos y banqueros —entre ellos el embajador Frederick Chatfield y las familias Skinner y Klee— quienes endeudaron a los gobiernos del área gracias a la venta de armas para repeler ataques de sus enemigos.

La situación empezó a cambiar poco a poco cuando en 1871 el gobierno mexicano por fin empezó a poner orden en su territorio y en 1898 los Estados Unidos se consolidaron como el otro gigante local al vencer a España y arrebatarle Cuba y Puerto Rico. Los gobiernos de ambos países empezaron a influir en la política centroamericana, con los Estados Unidos aliándose con el presidente de Guatemala, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, mientras que el presidente mexicano, el general Porfirio Díaz, buscaba alianzas con las otras naciones del Istmo.   Desafortunadamente para Díaz, la Revolución Mexicana de 1910 dió al traste con las aspiraciones porfiristas de dominio en la región y los estadounidenses consolidaron su hegemonía en Centroamérica, apoyando al gobierno de Estrada Cabrera por más de 20 años y haciendo sentir su presencia por el enclave bananero de la United Fruit Company —y sus empresas subsidiarias que tenían los monopolios del transporte ferroviario y marítimo—.2

Pero el licenciado Manuel Estrada Cabrera perdió el apoyo político de los personeros de la United Fruit Company tras no poder aprovechar la agitación que había México por las revoluciones contra el golpista Victoriano Huerta para formar la República Suroriental con Chiapas y Petén y quedarse con el apetecido y estratégico estrecho de Oaxaca.   El gobierno norteamericano solamente estaba esperando una excusa para no permitir una nueva reelección de Estrada Cabrera, y tras las quejas de los criollos conservadores de que había perseguido al obispo José Pinol y Batres por haber dado unas homilías en las que criticó al gobierno, le retiró su apoyo. Esto envalentonó a los conservadores, quienes a finales de 1919 distribuyeron el «Acta de los tres dobleces» anunciando la formación del Partido Unionista,  que don Manuel tuvo que aceptar.  Aquel partido estaba formado por los conservadores y su directiva incluía, entre otros, a Emilio Escamilla, Tácito Molina, Julio Bianchi, José Azmitia, Manuel Cobos Batres —quien era primo del obispo perseguido— y otros miembros prominentes de la familia Aycinena. El 1° de marzo de 1920 en la inauguración del período de sesiones de la Asamblea Nacional Legislativa, se reconoció al partido quedando así oficializada su existencia. A partir de entonces, Estrada Cabrera reiteró públicamente su voluntad de atender los deseos de la comunidad internacional para dar mayor apertura política, aunque seguía arrestando y persiguiendo a los simpatizantes unionistas.3

​El 11 de marzo de 1920, los unionistas convocaron a una manifestación en la que participaron miles de ciudadanos, siendo abanderado de aquella manifestación el ciudadano y dirigente unionista José Azmitia. Pero esta manifestación fue reprimida por el Gobierno; el Ejército y la Policía dispararon contra los indefensos manifestantes, lo que unió a la población y a la comunidad internacional en contra de que Estrada Cabrera continuara en el poder. Y ya el 18 de marzo todo el personal de correos y aduanas se unió al nuevo partido, acción que fue inmediatamente imitada por el personal de telégrafos.4

Para el 7 de abril de 1920, todo el pueblo de Guatemala estaba afiliado al partido unionista y la autoridad de su directiva regía en toda la República.​ Con Estrada Cabrera quedaba un grupo reducido de partidarios que todavía buscaban su precaria protección y unos cinco mil hombres de tropa, en su mayoría indígenas de Momostenango, bien armados y en posesión de las dos anticuadas fortalezas de Matamoros y San José y del fuerte contingente militar en la residencia presidencial de La Palma. ​ Los unionistas no tenían armas ni habían buscado conexiones militares; Silverio Ortiz, líder obrero, y algunos otros directores habían recibido la promesa de muchos jefes militares de apoyarlos en caso de conflicto armado, pero solo uno de ellos, López Avila, tenía a la sazón tropas a su mando y exigía un decreto de la Asamblea para resguardo de su honor militar.​ Había llegado el momento de dar el golpe decisivo, pero se resolvió, a propuesta de Tácito Molina, que el presidente provisional que sustituyera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva del partido unionista, pero no un miembro relevante de este, dejándose para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.4

Para lograr el acuerdo, fue necesario que los unionistas entraran en componendas con un grupo de diputados liberales cabreristas, y con el presidente de la Asamblea Nacional, que en ese momento era el cabrerista Adrián Vidaurre y su segundo, José Beteta; entre los diputados con quienes se pactó estaban: Mariano Cruz, Carlos Herrera y Luna y Manuel Arroyo. Por parte de los unionistas, los que negociaron con los diputados fueron: Tácito Molina, Manuel Cobos Batres, Demetrio Avila y Julio Bianchi.​ Al final, acordaron que el presidente interino fuera el ciudadano Carlos Herrera, mientras que los cabreristas iban a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres.3,4 Escritores unionistas como el propio Julio Bianchi y Rafael Arévalo Martínez aducen que el partido aceptó esta fórmula propuesta por Vidaurre por buena fe y por desconocimiento político, dados los nefastos resultados que tuvo, pero es más probable que aquellas hayan sido las directrices del embajador de los Estados Unidos.

Ya acordado como se formaría el gabinete, se procedió a programar la sesión de la Asamblea del 8 de abril. Se acordó que el orden del día sería:

  1. dar la licencia, no solicitada, a Estrada Cabrera para que pudiera ausentarse del país;
  2. elegir a Herrera como presidente provisional, y
  3. emitir un decreto ordenando a todas las fuerzas militares que reconocieran al nuevo Gobierno como la única autoridad legítima de la república.4

En la sesión legislativa del 8 de abril de 1920 el líder unionista José Azmitia entregó un documento con las acusaciones contra el presidente, y el diputado Letona (reconocido cabrerista que había hablado con los unionistas la noche anterior) pronunció un discurso que había sido acordado, y en el que proponía derrocar al presidente declarándolo mentalmente incapaz para gobernar, contentando así al pueblo sin que los diputados aparecieran como traidores. Su discurso fue saludado con una gran ovación.5

El decreto por el cual se declaró mentalmente incapaz al presidente se reproduce a continuación:6

Decreto número 1022

La Asamblea de la República de Guatemala,

Considerando: que por los documentos que se tienen a la vista se ha establecido debidamente la alteración mental del Doctor Manuel Estrada Cabrera, Presidente de la República, por lo que está imposibilitado para continuar al frente del Poder Ejecutivo; y a fin de que pueda atenderse al restablecimiento de su salud; de conformidad con los artículos 52, inciso VII y VIII, y 63 de la Ley Constitución. Por tanto; decreta:

Artículo 1°. — Se declara separado de la Presidencia de la República al Doctor Manuel Estrada Cabrera, y se le concede licencia para ausentarse del territorio de Centro América.

Artículo 2°. — El mando supremo se depositará en el Ciudadano que se nombre al efecto por la Asamblea.

Artículo 3°. — Mientras el Doctor Estrada Cabrera se encuentre en el país, se le harán los honores correspondientes al alto cargo que ha ejercido; y se le garantiza ampliamente por el pueblo en el goce de sus derechos.

Pase al Ejecutivo para su cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo, en Guatemala, el ocho de abril de mil novecientos veinte.

        • José A. Beteta
        • Adrián Vidaurre
        • Carlos Herrera
        • Alberto MencosNota a
        • León de León Flores, Secretario
        • Alberto Madrid, Secretario interino
        • Santiago Romero, Secretario interino
        • J. Antonio Villacorta, Secretario interino
        • Otros diputados firmantes: J. M. Letona R., Abr. Orantes, F. S. Pereira, C. Escobar, Mariano Batres Pineda, Luis Ibarra Rivera, Virgilio J. Valdés, Ignacio G. Saravia, Adalberto Aguilar F., Francisco Fuentes, Guillermo Sánchez, B. López R., T. A. Barrios, Mariano Cruz, F. Z. Mazariegos, M. Serrano M., Leopoldo Rosales, José María Lazo, Luis Aguilar P., J. Antonio Godoy, Manuel Palomo Arrióla, Domingo F. Muñoz, José A. Medrano, N. Gálvez S., Salvador Ortega, Antonio G. Saravia, Aurelio F. Recinos, S. Serrano M., J. Pinto, Ramón Alvarado, Fernando Aragón Dardón6

Y he aquí el decreto por el que se nombró presidente interino a Carlos Herrera:7

Decreto número 1023

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que por Decreto de esta fecha se ha tenido por separado del ejercicio del Poder Ejecutivo al Doctor Estrada Cabrera, y que debe nombrarse la persona que haya de sucederle en ese alto puesto, Por tanto;

De conformidad con lo dispuesto en el articulo 52, Inciso 8°. de la Constitución, decreta:

Se nombra Presidente Constitucional de la República, en sustitución del Doctor Manuel Estrada Cabrera, al ciudadano Carlos Herrera.

Pase al Ejecutivo para su publicación. Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo, en Guatemala, el ocho de abril de mil novecientos veinte.

        • José A. Beteta, Presidente.Nota a
        • León de León Flores, Secretario
        • Alberto Madrid, Secretarlo interino
        • J. Antonio Villacorta C., Secretario interino
        • Santiago Romero, Secretarlo interino7

Al enterarse de los decretos, el presidente Estrada Cabrera dijo simplemente: «¿Loco, yo?  ¡Ya verán su loco!» y así se inició la llamada «Semana Trágica«, en la que se produjeron bombardeos desde La Palma hacia la Ciudad de Guatemala, empezando por el bombardeo desde el Cuartel de Matamoros el mismo 8 de abril.  Después de encarnizados combates durante las primeras 48 horas, la situación bélica se calmó y los unionistas finalmente se consiguió que el ejército leal a Estrada Cabrera se rindiera luego que se consiguiera sobornar a sus oficiales cercanos.8


NOTAS:

  • a. El presidente de la Asamblea, licenciado Arturo Ubico Urruela, la había presidido durante los vientidós años que gobernó Estrada Cabrera.  Nótese cómo en su lugar firman Letona, Mencos, y Adrián Vidaurre, los diputados que habían negociado con los unionistas.  Nótese también que Carlos Herrera firma como presidente de la Asamblea.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  2. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (Mayo de 2005). «The Octopus and the generals: The United Fruit Co. in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés)
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Bianchi Smout, Julio (1941). Prólogo de «¡Ecce Pericles!» de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  6. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp.: 4-5.
  7. Ibid., pp. 5-6.
  8. Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209

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