19 de abril de 1525: Cortés cruza la selva petenera

Cortés y sus hombres cruzan la selva petenera y la región del norte de Izabal para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras

Ruta que utilizó Hernán Cortés para cruzar la selva petenera con sus soldados y aliados indígenas para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Después de la muerte de Cuauhtemoc, Hernán Cortés emprendió un vaje desde México hasta Honduras para encontrarse con la fuerzas expedicionarias de Cristóbal de Olid, el cual lo llevó a atravesar la inhóspita selva petenera. Aquel viaje fue terrible, no solamente por el terreno y la selva, sino por la mutua desconfianza entre los españoles y los indígenas cholultecas y tlaxcaltecas que los acompañaban, y por la escasez de víveres que se fue agravando conforme avanzaban.1

Atacados por el hambre lograron llegar al lago Petén-Itzá, en donde los recibieron los habitantes de la isla que se encuentra en él —y que en el siglo XXI es la ciudad de Flores—.  Ajenos a las verdaderas intenciones de los visitantes, los itzáes los ayudaron en lo que pudieron y les proporcionaron la comida que necesitaban desesperadamente.1

De esta visita surgió la historieta de un caballo enfermo que dejó Cortés en la isla.  Los itzáes atendieron al caballo lo mejor que pudieron, pero como nunca habían visto uno antes no sabían como alimentarlo.  Así que de nada sirvieron las viandas que le ofrecieron y el animal murió al cabo de una semana.  Los indígenas lo envolvieron en un saco y lo colgaron en la parta alte de su templo principal, y para perpetuar su memoria unos escultores lo cincelaron en piedra para mostrárselo a Cortés cuando regresara, cosa que nunca pasó.2

Cortés y sus hombres emprendieron nuevamente la marcha, ya repuestos gracias a los cuidados de los itzáes. Pero cometieron un grave error: subestimaron lo inhóspito del terreno y no llevaron suficientes víveres.  De hecho, se internaron en la parte más difícil de toda la región, dirigiéndose hacia el lago de Izabal sin saber lo que les esperaba.3

La temporada de lluvias se adelantó y por las noches los aguaceros causaban estragos entre los expedicionarios, además de generar grandes cantidades de fangales que eran difíciles de transitar con agua o lodo hasta la cintura por horas. Al salir de la selva se encontraron con llanuras sin abrigo ni protección o por montañas rocosas con desfiladeros donde era fácil resbalar.  Ya no había animales para cazar ni plantas comestibles, así que tuvieron que recurrir a comer serpientes y otros reptiles o insectos, lo que a más de uno le provocó un envenamiento.3

Era la temporada de Semana Santa y cuando llegó el Domingo de Ramos, 19 de abril de 1525, los expedicionarios llegaron a una cuesta empinada formada de pedernales de cuarenta kilómetros de extensión.  La lluvia hacía que muchos hombres y bestias cayeran sobre los pedenales, hacíanse graves cortaduras.  En ese momento ya no había víveres y los expedicionarios tuvieron que recurrir a devorar los restos de sus compañeros muertos para poder sobrevivir.  Cortés iba a la retaguardia estimulando a los soldados y a los indígenas sobrevivientes con una pica como si se tratara de animales de carga.4

Después de doce días de este tormento encontraron un río que se había desbordado por las lluvias.  Trabajaron en construir un puente durante tres días y fueron pasando de uno en uno tratando de mantener el equilibro, ya que un resbalón significaba la muerte.  Finalmente, los que sobrevivieron llegaron a un poblado en donde les dieron suficientes alimentos y lograron continuar su marcha para encontrarse con Olid.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 127.
  2. Ibid., p. 128.
  3. Ibid., p. 129.
  4. Ibid., p. 130.
  5. Ibid., p. 131.

25 de marzo de 1524: Alvarado condena a muerte a los dos últimos reyes k’iche’

Tras evadir una emboscada en la que pretendía quemarlo vivo a él y a sus hombres, Pedro de Alvarado hace prisioneros y condena a muerte a los reyes k’iche’ en Q’umakaj

25marzo1524
Mapa de Q’umarkaj (Utatlán) la capital del reino k’iche’ en 1524. Aquí querían emboscar a las fuerzas de Alvarado para quemarlos vivos dentro de la ciudad, pero el plan le falló a los reyes k’iche’ que fueron apresados y posteriormente quemados en la hoguera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la decadencia de la Cultura Maya, sus pueblos descendientes fueron perdiendo poco a poco las características de aquella y se fueron segregando en diferente grupos sociales que se hicieron la guerra unos contra otros.  Así pues, los pueblos indígenas se encontraban en marcada decadencia a la llegada de los españ0les al continente americano:  algunos todavía tenían centros urbanos, como los k’iche’ y k’achik’el, mientras que otros, los itzáes de Tezulutlán —actualmente la zona de las Verapaces y Petén— habían adoptado una forma de vida nómada más adecuada a la región selvática en donde vivían.1

Pedro de Alvarado invadió la región que ocupan los indígenas con centros urbanos en 1524 al frente de trescientos soldados españoles de infantería y ciento veinte de caballería y de varios miles de guerreros tlaxcaltecas y cholultecas que se habían aliado a las fuerzas de Hernán Cortés en México para derrotar al Imperio Azteca; se estima que por cada soldado español había de diez a treinta guerreros tlaxcaltecas o cholultecas.2

Las armas con que contaban los españoles  —que no eran soldados entrenados de los famosos tercios sino que simples aventureros que huían de la miseria de la península— eran: ballestas, escopetas muy rudimentarias de chispa y mampuesta, y cuatro cañones que se cargaban por la boca con balas de piedra; por su parte, los guerreros mexicanos traían sus arcos, flechas y lanzas.3  Pero hubo un factor muy importante y quizá decisivo en el proceso de conquista, ya que diezmó considerablemente a las poblaciones indígenas americanas tras la llegada de los europeos: la viruela, el sarampión, la gripe, el tifus y la fiebre amarilla que traían las ratas que venían en los barcos y a las que los europeos ya habían desarrollado defensas. De hecho, mientras se llevaba a cabo la conquista del Imperio Azteca en México, las epidemias hacían estragos en las poblaciones del territorio guatemalteco.4

El 20 de febrero de 1524 se produjo la batalla contra los k’iche’ de donde salió la leyenda del guerrero Tecún Umán, la cual se ha documentado que más bien es un registro histórico k’iche’ que ha amalgamado en la figura de aquel gran capitán a sus principales príncipes y capitanes militares que cayeron muertos en aquel combate.5 Alvarado, por su parte, solamente reportó que uno de los principales guerreros había muerto en la batalla de aquel día, en el que murieron muchos k’iche’ al punto que el río cercano se tiñó de rojo.6  Es muy probable que los guerreros k’iche’ hayan estado muy debilitados por las viruelas y otras enfermedades, lo que podría haber contribuido sobremanera a la espantosa derrota.

Ante aquel desastre, los reyes k’iche’ Oxib-Keh, el Ahpop (rey), y Beleheb-Tzy, el Ahpop Quecham (rey electo), se sintieron entre la espada y la pared y convocaron a una gran asamblea de notables para planificar la defensa contra los invasores.  Decidieron que las mujeres, niños y ancianos salieran de las poblaciones y buscaran refugio en las montañas y en improvisadas cuevas, y luego, planearon invitar a los europeos a la ciudad de Q’umarkaj  (Utatlán), que estaba formaba por casas de paredes de madera y techos de paja ubicada sobre unas colinas rodeadas de barrancos que no permitía una salida fácil, para quemarlos vivos en la ciudad.7

Alvarado aceptó la invitación de la comitiva k’iche’ que enviaron los reyes, y sin sospechar nada partió para Utatlán.  Sin embargo, cuando llegaron a la ciudad, la ubicación hizo que el español sospechara que algo no andaba bien, por lo que decidió dejar a sus tropas en las afueras de la población y entrar sólo con un grupo de soldados españoles bien armados.  Ya dentro de Q’umarkaj se confirmaron sus sospechas cuando en medio del agasajo que le hicieron a él y al grupo de españoles se dieron cuenta de que no había ni mujeres ni niños; entonces, Alvarado le agradeció a los k’iche’ por el recibimiento y les dijo que iba a salir de la ciudad para organizar la entrada de las tropas mexicanas.8

Ya en su tienda, Alvarado invitó a los reyes para que le visitaran previo a entrar a la ciudad, y cuando llegaron, sus ayudantes les cayeron encima y los cargaron de cadenas.  Sin apenas reponerse de la sorpresa se dieron cuenta de que estaban perdidos, y se resignaron a su suerte.  Después, Alvarado instaló un tribunal entre sus propios oficiales aventureros y con una farsa de juicio condenó a los reyes k’iche’ a unos días de prisión y luego a morir en la hoguera.8 Cuando los guerreros k’iche’s se dieron cuenta de lo que había sucedido, atacaron a los españoles y a sus aliados tlaxcaltecas y cholultecas y lograron matar a uno de los soldados españoles.9​ Pero en este momento Alvarado ordenó que después de repeler el ataque incendiaran toda la ciudad como escarmiento.10

Tras la destrucción de Q’umarkaj, la cruel sentencia contra los reyes k’iche’ que solamente buscaban proteger a su pueblo de una invasión de aventureros se ejecutó el Viernes Santo de 1524, fiesta sagrada de la religión católica a la que pertenecían los invasores.11

Por su parte, los indígenas itzáes de Tezulutlán, resistieron a la invasión española por muchos años gracias a su estrategia de permanecer en la selva petenera protegidos por la muralla natural de los Cuchumatanes, y fueron el único pueblo independiente de la América Española hasta que finalmente fueron brutalmente conquistados en 1697.12


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El Libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 486
  2. Restall, Matthew; Asselbergs, Florine (2007). Invading Guatemala: Spanish, Nahua, and Maya Accounts of the Conquest Wars (en inglés). University Park, Pensilvania, EE.UU.: Pennsylvania State University Press. ISBN 978-0-271-02758-6OCLC 165478850. p. 16.
  3. Jones, Grant D. (2000). «The Lowland Maya, from the Conquest to the Present«. En Richard E.W. Adams y Murdo J. Macleod (eds.), ed. The Cambridge History of the Native Peoples of the Americas, II: Mesoamerica, part 2 (en inglés). Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press. ISBN 0-521-65204-9OCLC 33359444. p. 363.
  4. Lovell, W. George (2005). Conquest and Survival in Colonial Guatemala: A Historical Geography of the Cuchumatán Highlands, 1500-1821 (en inglés) (3.a edición). Montreal, Canadá: McGill-Queen’s University Press. ISBN 0-7735-2741-9OCLC 58051691. p. 70.
  5. van Akkeren, Ruud W. Tecun Umam: ¿personaje mítico o histórico?. En: Ciclo de Conferencias 2004. Nuevas investigaciones. Nuevas ideas.  Guatemala: Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín. pp. 3-7.
  6. Gall, Francis (julio a diciembre de de 1967). «Los Gonzalo de Alvarado, Conquistadores de Guatemala«. En Anales de la Sociedad de Geografía e Historia. XL Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. OCLC 72773975. pp 41-42.
  7. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 487.
  8. Ibid., p. 488.
  9. Recinos, Adrián (1998). Memorial de Sololá, Anales de los Kaqchikeles; Título de los Señores de Totonicapán. Guatemala: Piedra Santa. ISBN 84-8377-006-7OCLC 25476196.
  10. Sharer, Robert J.; Traxler, Loa P. (2006). The Ancient Maya (en inglés) (6.ª edición (completamente revisada)). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 0-8047-4817-9OCLC 57577446. p. 764-765.
  11. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 489.
  12. Jones, Grant D.  (1998). The Conquest of the Last Maya Kingdom (en inglés). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3522-3OCLC 9780804735223. 240 y siguientes.

22 de marzo de 1960: declaran a Tecún Umán como Héroe Nacional

22marzo1960
Anverso y reverso del billete de cincuenta centavos que circuló en Guatemala en la década de 1990 y que tenía la efigie de Tecún Umán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tecún Umán fue reconocido como Héroe Nacional de Guatemala mediante el siguiendo decreto legislativo:

Decreto Número 1344

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que Tecún Umán, egregio personaje de la Historia de Guatemala se perfila en sus anales como supremo Héroe Nacional; 

Considerando: que corresponde al Congreso de la República decretar honores públicos y que éstos deben otorgarse a la memoria de quienes, como Tecún Umán, murieron luchando en defensa del suelo patrio; 

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. — Se consagra a Tecún Umán, Héroe Nacional y símbolo de la defensa de la nacionalidad guatemalteca.

Artículo 2°.— Para honrar su memoria, declárase el 20 de febrero de cada año Día de Homenaje a Tecún Umán.  Las instituciones y los establecimientos públicos y privados de enseñanza, realizarán anualmente en esa fecha, actos cívicos en honor de aquel eximio representativo de la raza autóctona.

Artículo 3°. — Se declara de urgencia nacional, la erección de monumentos que perpetúen la memoria del Héroe Tecún Umán.

Artículo 4°.— Este decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial.

Dado en el palacio del Organismo Legislativo: en Guatemala, a los veintidós días del mes de marzo de mil novecientos sesenta.

        • Jorge Luis Zelaya Coronado, presidente
        • Adrián Calderón Romero, secretario
        • Felipe Neri Barrientos Rosales, secretario1

Ahora bien, ¿quién fué Tecún Umán y por qué el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes lo declaró Héroe Nacional?

La leyenda del enfrentamiento entre el capitán invasor Pedro de Alvarado y el capitán k’iche’ Tecún Umán relata que este último iba al frente de un ejército de miles de guerreros k’iche’, y buscaba al español en los llanos de Urbina. Cuando se encontraron, Tecún Umán se transformó en un águila vestida en plumas de quetzal y voló para atacar a Alvarado. En el primer choque cortó la cabeza al caballo del español, pensando que hombre y animal eran uno solo; pero cuando Alvarado no murió, lo atacó una segunda vez.  Esta vez, el español lo mató con su lanza y  los perros de guerra de los españoles quisieron desgarrar su cuerpo, pero Alvarado los detuvo por un guerrero tan valiente y audaz merecía ser enterrado con todo respeto.2

De acuerdo a esta leyendo, Tecún Umán estaba vestido con tres coronas y con muchas plumas de quetzales, por lo que los españoles bautizaron aquel lugar con el nombre Quetzaltenango, —Lugar de las Plumas del Quetzal—. En cuanto a los guerreros del capitán k’iche’ viendo que su capitán estaba muerto, huyeron pero fueron perseguidos por los españoles que los masacraron en el río que corría por allí y que tornó rojo por la sangre derramada. Aquel río fue bautizado como Kik’el en recuerdo a la matanza.2

Debido a los sucesos fantasiosos que ocurren en la leyenda, la existencia de Tecún Umán se ha puesto en duda.  Sin embargo, existen algunas evidencias históricas sobre la existencia del príncipe k’iche’ de la leyenda, y la primera es una carta que envió Alvarado a Hernán Cortés, en la cual relata que el 20 de febrero de 1524 salió de Xetulul o San Martín Zapotitlán hacia lo que ahora es Quetzaltenango, entonces territorio de los k’iche’ por el camino de Palajunoj.  En el camino montañoso, los emboscaron los indígenas en dos tantas: primero salieron de tres a cuatro mil guerreros, y cuando estuvieron vencidos, salió una segunda ola de aproximadamente treinta mil guerreros que atacaron a los españoles, tlaxcaltecas y cholultecas con flechas.  El segundo ataque también fue infructuoso, ya que los españoles iban a caballo y cargaron contra los atacantes, quienes huyeron espantados al ver a las monturas.3

Entonces, el plan de Alvarado fue el de llevar a los atacantes a campo abierto en caso hubiera un tercer ataque. Cuando éste se produjo, los jinetes hicieron como que salían huyendo, y se dejaron alcanzar por los guerreros k’iche’s, que —según Alvarado— los atacaron esta vez con un ejército aún mayor. Cuando los atacantes los alcanzaron, los jinetes se dieron la vuelta y arremetieron contra ellos, venciéndolos categóricamente.  En esa batalla, de acuerdo a Alvarado: «murió uno de los cuatro señores de esta ciudad de Utatlán, que venía por capitán general de toda la tierra«.4

Si bien Alvarado no dice nada respecto un combate frente a frente entre él y el señor de Utatlán, ni que un quetzal que se posara sobre el pecho del caído, esta es la primera mención de un personaje que podría ser Tecún Umán en un documento histórico.

Por otra parte, está el «Título K’oyoi» descubierto en 1973 por el antropólogo Robert Carmack, en el cual se describe la versión k’iche’ de la batalla que relató Alvarado en su carta.  Allí menciona que luego de que Alvarado irrumpiera fácilmente contra las fortificaciones de Xetulul, los señores k’iche’ se asustaron y mandaron a pedir refuerzos a Q’umarkaj-Utatlán.  Al enterarse, Tecum, nieto del rey k’iche’ K’iq’ab, salió de inmedio por Tzibachaj (Totonicapán).  El relato en k’iche’ dice:

xel wi nima rajpo achij adelantado Tecum umam rey k’iche’ don k’iq’ab

que traducido quiere decir:

el grán capitán adelantado Tecum nieto del rey k’iche’ don K’iq’ab’.5

Así pues, el nombre del príncipe es Tecum, y Umam simplemente significa que «era nieto de» el rey k’iche’.

De acuerdo al «Título K’oyoi«, la ciudad de Q’umarkaj ya estaba tomando sus medidas contra la invasión y preparando la marcha del gran capitán Tecum con sus soldados hacia la zona de guerra.  En las preparaciones hubo procesiones, bailes y festividades en la que el capitán se atavió con plumas de Quetzal.6

Con respecto a la batalla entre Alvarado y Tecum, el «Título K’oyoi» dice que Tecum cortó la cabeza del caballo de Alvarado, pero cayó en medio de los españoles.  Su cuerpo tenía tres coronas con plumas verdes como si fuera un sol bajando del cielo.  Entonces, cuando ya estaba muerto, Alvarado le preguntó a los tlaxcaltecas y cholultecas que lo acompañaban cómo le iban a poner a aquel pueblo, y ellos le dijeron Quetzaltenango «para alabar al señor«, a lo que accedió el capitán español porque «un gran capitán se murió«.  Después, relata que fue innumerable la gente que murió junto con Tecum y que el agua del río se enrojeció por la sangre, por lo que lo llamaron kik’el (río de Sangre).6

En conclusión: es muy probable que el «Título K’oyoi» sea una versión embellecida por los k’iche’ para relatar su derrota frente a Alvarado y por ello crearon el personaje de Tecum que simboliza a los señores que fueron sacrificados por el capitán español después de vencerlos en combate.  Luego, cronistas coloniales como Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán encontraron documentos en donde se relataban historias similares, y así por errores en la traducción del nombre del príncipe k’iche’ nació la leyenda de Tecún Umán.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Azurdia Alfaro, Roberto (1962). Recopilación de la Leyes de la República Guatemala, 1960-1961. LXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  2. van Akkeren, Ruud W. Tecun Uman: ¿personaje mítico o histórico?. En: Ciclo de Conferencias 2004. Nuevas investigaciones. Nuevas ideas.  Guatemala: Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín. p. 3.
  3. Ibid., p. 1.
  4. Ibid., p. 2.
  5. Ibid., p. 4.
  6. Ibid., p. 7.

10 de agosto de 1541: notifican a Carlos V la muerte del Adelantado

El obispo Francisco Marroquín notifica al emperador Carlos V la muerte del Adelantado Pedro de Alvarado

10agosto1541
Poblado de Ciudad Vieja, Guatemala, en 2014. Al fondo se observa el Volcán de Agua. En este lugar se ubicaba la capital de Guatemala cuando falleció el Adelantado en 1541. En el recuadro: el emperador Carlos V, quien goberna España, Alemania y el Sacro Imperio Romano en esa época. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al morir Pedro de Alvarado en México, el virrey Antonio de Mendoza envió uan carta con la noticia, fechada 15 de julio de 1541, en México1, la cual llegó a Santiago de los Caballeros de Guatemala hasta el 29 de agosto 2. Por su parte, el obispo Francisco Marroquín envió una carta informándole del hecho al emperador Carlos V, fechada el 10 de agosto de 1541; Marroquín estaba realizando una visita pastoral en Chiapas cuando falleció el Adelantado y por eso lo supo antes que la Audiencia en Guatemala. Marroquín dice en su carta: «acabando de hacer la tasación desta provincia que ha sido harto provechosa, estando de camino para mi casa, recibí cartas del visorey, con las más tristes nuevas que me podían venir, que fue la muerte del Adelantado Don Pedro de Alvarado, así por perder v. mt. el más bueno y leal servidor (a nadie pongo delante) en estas partes, como por el mucho y entrañable amor que yo le tenía […]; deja cincuenta mil pesos de deuda, todos gastados en servicio de v. mt.; él deja seis hijos e hijas desnudos, sin abrigo alguno: él deja muchos sobrinos y deudos que le han servido, sin amparo«.3

Poco antes de morir, Alvarado había nombrado como albaceas a Juan de Alvarado y al obispo Marroquín; no obstante, Juan de Alvarado cedió su derecho en enero de 1542 al obispo Marroquín ya que éste era el más indicado, ya que con él había “comunicado e platicado” de estos asuntos.4 Este testamento, reproducido por Fray Antonio de Remesal en su «Historia general de las Indias Occidentales y particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala«, consta de treinta cláusulas:5

    • I-II: disposiciones referentes a los esclavos.
    • III-IV: referentes a los solares que se habían asignado a Don Pedro en la nueva traza de la ciudad de Santiago de Guatemala.
    • V-XVII: disposiciones para saldar las deudas que ha dejado.
    • XVIII-XIX: promesas que dejó pendientes de cumplir
    • XX-XXIII: sufragios que se han de aplicar por el alma del Adelantado y de su esposa doña Beatriz.
    • XXIV-XXVII: disposiciones acerca de otras deudas, algunas contraídas con motivo de la armada que zarparía al Mar del Sur.
    • XXVIII-XXX: disposiciones acerca de los bienes que quedasen, después de pagadas todas las deudas, y de los legítimos herederos6

Algunos fragmentos del testamento muestran cómo funcionaban las encomiendas de indígenas esclavos tras la conquista:

Sobre sus esclavos indígenas que estaban en su encomienda:

«Primeramente digo: Que por cuanto el dicho Adelantado dejó en el valle, términos de esta ciudad, una labranza de tierras donde están muchos esclavos casados con sus mujeres e hijos, y a mí me consta no se haber hecho esclavos con recta conciencia: porque en los años primeros de la población de la dicha labranza el dicho Adelantado llamó a los señores principales de los demás pueblos que el dicho Adelantado tenía en encomienda, e les hizo cierta plática y les pidió a cada señor de cada pueblo que le diesen tantas casas con su principales para las poner e juntar en la dicha labranza. Los cuales como le tuviesen por señor e haberlas él conquistado se las dieron así como las pidió. E se herraron por esclavos los más de ellos sin preceder otro examen. E para el descargo de la conciencia del dicho Adelantado e conforme a lo que yo con él tenía comunicado e platicado, y a lo que sabía de su voluntad, digo: que dejo por libres a todos los indios esclavos que están en dicha labranza, milpa e a sus mujeres e hijos. E porque ninguna persona no se entremeta en se querer servir de ellos, lo cual sería en mucho perjuicio suyo. Digo que por les hacer bien quiero y es mi voluntad, porque sé que la misma voluntad tenía el dicho Adelantado, que en las tierras en que al presente están y poseen los dichos indios esclavos, se las tengan e posean e mando que no salgan ni sean sacados de ellas».7

Sobre sus esclavos indígenas que trabajaban en minas de oro:

«Item, por cuanto el dicho Adelantado que haya gloria, dejó muchos esclavos sacando oro en la minas, de lo cual llevó mucha carga para su ánima, por los haber pedido a los indios, que tuvo en encomienda, y habérselos dado de la misma manera contenida en la cláusula antes de ésta: lo cual yo muchas veces se lo dije y así él lo conoció y por tener tantas deudas como dejó no osaba hacer lo que convenía a su conciencia. E siempre el dicho Adelantado me decía que cuando se viese sin deudas dejaría libres a los dichos esclavos. Y por me constar lo susodicho como me consta y descargar la conciencia del dicho Adelantado como la descargo. Digo que en nombre del dicho Adelantado y como cosa que tanto viene a la salvación de su ánima, dejo por libres a todos los indios esclavos, hombres y mujeres y sus hijos que así andan a sacar oro por el dicho Adelantado, y desde ahora todos sean libres para siempre, con aditamento en condición que saquen oro para pagar las dichas deudas que el dicho Adelantado debe y dejó por no haber otros bienes ni rentas de dónde se puedan pagar en tanta cantidad, y en el entretanto saquen oro sean muy bien mantenidos y curados, y tratados y doctrinados en las cosas de nuestra santa fe católica.” 8

Sobre sus propiedades:

«[…] por cuanto el dicho Adelantado tiene cuatro solares en la plaza de esta ciudad, mando que se edifiquen poco a poco con los dichos esclavos que están en la dicha heredad y labranza y se hagan en los dichos solares unas tiendas con su servicio conveniente para que alquilen, y de los frutos y rentas de las dichas tiendas sean para ayudar a pagar las deudas que el dicho Adelantado debe, guardando siempre cierta parte, la que fuere necesario para el reparo de las dichas tiendas y acabadas de pagar las dichas deudas con el oro que han de sacar las dichas cuadrillas como se contiene en el capítulo antes de este. Y con la ayuda de la renta de dichas tiendas de allí adelante por el descargo de la conciencia y ánima del dicho Adelantado, porque esto es conforme su voluntad, según él conmigo la comunicó, mando que la renta que rentaren las dichas tiendas de los alquileres se distribuyan en casar hijas de conquistadores huérfanas y pobres , por el mucho cargo que el dicho Adelantado es a sus padres en el tiempo de la Conquista, y la tercia parte de las rentas que las dichas tiendas rentaren se dé y distribuya a los pobres del hospital de esta ciudad”.9

Sobre sus deudas a colaboradores:

«[…] por cuanto el dicho Adelantado siempre en el tiempo de la conquista de esta gobernación, y antes y después tuvo mucha gente a su cargo y contrató con muchos y sé yo de él y de otras personas dignas de fe y de creencia que como el dicho Adelantado andaba en la guerra, era en cargo a muchas personas en deudas de dineros y de otras cosas, por tanto que por descargo de su conciencia, digo: Que cualquiera persona que viniere, jurando que el dicho Adelantado le es encargo de alguna cosa, por juramento hecho en juicio, sea creído por él y le sean pagados hasta en cantidad de veinte pesos dando razones legítimas y verosímiles, declarando de qué, y cómo se los deben, los cuales dichos veinte pesos le sean pagados de los bienes del dicho Adelantado.»10

Sobre los cautivos de sus batallas:

«digo que, por cuanto el dicho Adelantado anduvo muchos años en servicio de Su Majestad en la conquista de la isla Española y Cuba y Nueva España, y gobernación de Guatemala, y Honduras, y Perú, y otras partes de las Indias del mar Océano. En las cuales conquistas es mucho en cargo a los naturales de ellas, y por ser personas inciertas y no se poder hacer el descargo necesario a su conciencia, mando que de lo mejor parado de sus bienes del dicho Adelantado que ahora hay y hubiere, se tomen quinientos pesos de oro, los cuales sean para redención de cautivos, y ellos los gasten en redimir los cautivos que la dicha cantidad montare, y no se distribuyan en otra cosa ninguna, ni se entremeta ninguna persona directa ni indirecta a impedir que no se cumpla lo en esta cláusula contenido; y si se estorbare de lo cumplir, esta dicha manda sea en sí ninguna y de ningún valor ni efecto. Las cuales dichas persona sean obligadas a lo cumplir dentro de un año”.11

Declaración de sus bienes para efectos del testamento:

“digo, que para cumplir este testamento, mandas y legados en él contenidos, dejo e nombro por bienes del dicho Adelantado todos los navíos con todos los pertrechos e artillería e municiones que están en la compañía que el dicho Adelantado hizo con el señor visorrey don Antonio de Mendoza y más todos los negros que el dicho Adelantado dejó. Y más todos los intereses y provechos que de la dicha compañía se siguieren. Y más todas las milpas, casas, heredades, ganados y todos y cualesquier derechos y acciones que en cualquier manera pertenezcan al dicho Adelantado, y todas y cualesquiera gracias y mercedes que Su Majestad fuere servido de le hacer o haya hecho para descargo de su ánima, pues todas las dichas deudas que el dicho Adelantado debe, son por cosas tocantes a su real servicio”.12


BIBLIOGRAFIA:

  1. Libro Viejo (1934): De la fundación de Guatemala y papeles relativos a D. Pedro de Alvarado. XII Guatemala: Biblioteca “Goathemala” de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. p: 384.
  2. Pardo, José Joaquín, 1944: Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779, Guatemala:  Unión Tipografáfica. p. 1.
  3. Sáenz de Santamaría, 1964: pp. 164-165
  4. Remesal, Antonio de (1619)Historia de la Provincia de S. Vicente de Chiapa y Guatemala de la orden de nuestro glorioso padre Sancto Domingo: escribense juntamente los principios de las demas provincias de esta religion de las Indias Occidentales, y lo secular de la gobernacion de Guatemala. Madrid: Provincia de Guatemala por Francisco de Angulo. p. 182
  5. Ibid., pp. 182-189.
  6. Díaz del Castillo, Bernal (1968). Historia de la conquista de Nueva España, México: Porrúa. pp.: 632-634.
  7. Remesal, Historia de las Provincia de S. Vicente de Chiapa y Guatemala, p. 182.
  8. Ibid., pp. 183.
  9. Ibid., pp. 184.
  10. Ibid., p. 185.
  11. Ibid., p. 186.
  12. Ibid., p. 188.

6 de agosto de 1526: fuerzas de Alvarado vencen a Cuscatlán

Las fuerzas de Pedro de Alvarado, en su mayoría indígenas tlaxcaltecas y cholultecas, vencen defintivamente al señorío de Cuscatlán.

6agosto1526
Grabado de la Guerra de Cuscatlán. Nótese que entre las fuerzas españolas había soldados indígenas originarios de México que vestían de forma distinta a los indígenas cuscatlecos. En el recuadro: grabado del conquistador Pedro de Alvarado. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.,

La sangrienta conquista de la región de El Salvador por parte de Pedro de Alvarado concluyó el 6 de agosto de 1526 con la cruenta batalla contra el señorío de Cuscatlán. Las fuerzas expedicionarias de Alvarado estaban conformadas por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México y participado en la conquista de Guatemala.1 Al terminar la batalla, las fuerzas de Alvarado asesinaron a una gran cantidad de la población y quemaron sus aldeas.2

El conquistador dio la orden que en homenaje a su triunfo, y para dar gracias a Dios por haber «pacificado» aquella tierra de los «indios salvajes«, se celebraría cada 6 de agosto una fiesta en honor a la advocación del día que según el calendario coincidía con la celebración católica de la Transfiguración del Señor. De esta forma, aquella victoria de las fuerzas españolas se celebró hasta principios del siglo XX, con una procesión encabezada por la espada de Alvarado.2

Tras la muerte de Alvarado en México en 1541, su hermano Jorge, para tener sujeta la provincia de Cuscatlán, que era una de las más ricas de esta Gobernación, dispuso se fundase en ella una villa española a la que nombró «Salvador» por haberse ganado la última batalla el día en que la Iglesia Católica celebra la Transfiguración del Señor. Por esta misma razón se dedicó la Iglesia parroquial al Salvador del Mundo. En el altar mayor del templo (construido entre 1546 y 1551 bajo la dirección de Francisco Castellón, mayordomo del templo) se colocó una pesada escultura del Salvador del Mundo, donada por el emperador Carlos V de Alemania y I de España.2

En esa época, Juan Pérez de Sardoal, el rico encomendero y Alcalde Mayor de San Salvador cabalgaba en su caballo negro, armado de todas las armas, custodiando en el desfile la espada de Alvarado, que se guardaba en la ermita del pueblo de Mejicanos y que se paseaba todos los años en San Salvador junto con el Pendón Real de su majestad cada 6 de agosto. Por su parte, su esposa iba vestida de brocatel, en una litera pintada, toda cubierta de revoloteos de cupidos y llevada en hombros de esclavos negros. El Alcalde Mayor poseía miles de indígenas en encomienda y grandes extensiones de tierra.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  2. Diario 1 (6 de agosto de 2018). Opiniones sobre el significado del 6 de agosto. El Salvador: Diario 1.

11 de abril de 1530: Alvarado asume como gobernador y Capitán General

Pedro de Alvarado llega a Santiago de Guatemala y asume el cargo de gobernador y Capitán General de la provincia tras salir de México durante su juicio de residencia

11abril1530
Ciudad Vieja, Sacatepéquez en 2011.  En el recuadro, un grabado de Pedro de Alvarado de 1787.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

En 1528 Pedro de Alvarado regresó de España en compañía del padre Francisco Marroquín, a quien había conocido en ese viaje. Aquellos serían momentos difíciles para el cruel militar, pues su primera esposa, Francisca de la Cueva, había fallecido y, cuando pasó por la ciudad de México, fue detenido por orden del tesorero Alonso de Estrada, quien ordenó que no le dejaran partir para Guatemala hasta que pagara quintos reales y otros impuestos que debía a la Corona Española. Y por si esto no fuera poco, el 9 de diciembre de 1528 se instaló la primera audiencia de la Nueva España, presidida por Nuño de Guzmán, quien era enemigo personal de Hernán Cortés, y por ende, de Alvarado, razón por la que sometió a juicio de residencia al conquistador de Guatemala durante todo el año de 1529.

Alvarado, quien no podía salir de la ciudad mexicana y estaba preso en las Reales Atarazanas, fue juzgado por los abusos que cometió cuando fue capitán de Hernán Cortés durante la conquista de México, y por las atrocidades que ordenó cuando conquistó Guatemala. Mientras duró su juicio de residencia, nombró a su hermano Jorge como teniente gobernador de las provincias y tierras de Guatemala. Los comisionados de llevar las órdenes fueron Francisco Zorrila, Francisco de Castellanos y Gonzalo Ronquillo, quienes llegaron a Santiago de Guatemala junto con el fraile Domingo de Betanzos —encargado de fundar el primer convento dominico en Guatemala— el 6 de mayo de 1529.1

Jorge de Alvarado no tenía capacidad de mando y apenas tres meses después, Francisco de Orduña tomó el poder en Guatemala. Orduña había sido enviado por la Audiencia de México como juez de residencia y gobernador.1

Al cabo de unos meses, Nuño de Guzmán se enteró del retorno de Hernán Cortés de España y decidió enviar a Pedro de Alvarado de regreso a Guatemala, para que Cortés no tuviera a este poderoso aliado durante su juicio de residencia.  De esta forma, Alvarado regresó a Santiago de Guatemala el 11 de abril de 1530, entrando en posesión de las órdenes reales que lo nombraban gobernador y capitán general de aquellas tierras y provincias.1

Su primer acto oficial fue realizar un repartimiento general de indígenas entre aquellos que le habían sido fieles a él y a su hermano, y luego tuvo que enfrentarse a varios problemas principales:

  • Retomar la provincia de Cuscatlán —actualmente El Salvador— y la de Nicaragua que Orduña había perdido ante Pedrarias Dávila.
  • El reclamo del adelantado de Yucatán, Francisco de Montejo —otro antiguo capitán de Hernán Cortés—, quien reclamaba para sí la provincia de Chiapas.
  • Repartir las tierras y encomiendas que le exigían sus compañeros de armas.
  • Acabar con la prolongada revuelta indígena.2

Y así como 1529 fue un año difícil para Alvarado, 1530 fue todo lo contrario. En cuestión de unos cuantos meses resolvió todos los problemas que había encontrado a su retorno a la región: las tropas de Pedrarias Dávila tuvieron que retirarse de Cuscatlán, los indígenas cachiqueles se rindieron en mayo y el mismo Dávila murió en Nicaragua el 6 de marzo de 1531.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Vallejo García-Hevia, José María (2008).  Juicio a un conquistador.  Su proceso de residencia en Guatemala (1536 – 1538). España: Marcial Pons Historia. p. 148
  2. Ibid. p. 149

7 de abril de 1537: consagración del Obispo Francisco Marroquín

7abril1537
Ruinas coloniales en Ciudad Vieja, Sacatepéquez, luegar en donde se asentaba la ciudad de Santiago de los Caballeros cuando el obsipo Francisco Marroquín fue consagrado.  En el recuadro: retrato idealizado del obispo realizado por el artista español Tomás Mur en 1896.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Francisco Marroquín no fue solamente el primer obispo de Guatemala, sino el primer obispo consagrado en las colonias americanas.  Su consagración ocurrió en la Ciudad de México el 7 de abril de 1537 y estuvo a cargo del obispo Juan de Zumárraga, quien es tristemente recordado por haber incenciado todos los códices de los indígenas mexicanos en enero de 1525 por ser «contrarios a la verdadera religión«. 1

Marroquín llegó a Guatemala porque se hizo amigo de Pedro de Alvarado cuando éste estuvo en España tras conquistar el altiplano guatemalteco.  Se conocieron en Valladolid, y Alvarado quedó impresionado al saber que Marroquín era Maestro de Sagrada Teología y egresado de la Universidad de Osma, en Castilla.  Una vez en Guatemala, Marroquín se hizo cargo de la parroquia local en sustitución del soldado Juan Godínez, quien había sido nombrado cura por Alvarado durante la conquista.   Aunque había muy pocos sacerdotes y frailes en la región, Marroquín fue nombrado vicario de Guatemala, Chiapas y Honduras, y gracias a la amistad de Alvarado con el emperador Carlos V, fue recomendado a la mitra a la que accedió el Papa Paulo III, por bula del 18 de diciembre de 1534.1

En aquellos tiempos las noticias llegaban muy lentamente,  y por ello el licenciado Marroquín fue consagrado como obispo hasta el  7 de abril de 1537.  Y al día siguiente, mandó la siguiente nota a los miembros del cabildo de la ciudad de Santiago de los Caballeros:

«Magníficos señores.  Por no se haber ofrecido en el camino de que hacer mención, no he escrito a vuestras mercedes: llegué a esta ciudad sábado de ramos con un poco de mala disposición; y me duró toda la semana santa.  Ayer domingo de cuasimodo, se hizo la consagración con mucha solemnidad; plega a Dios que sea para alcanzar el cielo, y llevarlos allá a todas vuestras mercedes, que a fe el mayor deseo que yo tengo a esto. 

Las nuevas de España son muy tristes, que está en mucho trabajo el día de hoy la cristiandad, segun contaran las nuevas que envió el Sr. Gobernador.  Su Majestad está en España, hace cortos trece que vino por ser invierno, y por no haber guerra, y proveerse entre tanto de lo necesario para el ejército, y para otras muchas cosas que cada día se ofrecen.

Yo quisiera que nuestra jornada pasara adelante de mi y de mis compañeras y a la hora de aogra llegó un navío de catorce que salieron en conserva, y las nuevas que trajo son que a vista de las islas tomadas a los franceses dos, y atras esto otro, y van dando cabida y así mismo tomaron otros dos del Perú, y otros que iba de aquí de la Nueva España.  Lo que esperan es tomarle o la moneda, y envianle en salvo, a cuya causa estamos todos en gran confusión. No querríamos ni será razón a cabo de tantos años, lleguemos en España sin blanca.  Ha nos parecido esperar aquí a S. Juan y ver las nuevas que traen los navíos; y si fuese cosa que cumpla seguiremos nuestro camino, que por ninguna cosa querríamos volver atrás.  Dios lo ordene como él sea más servido.

A vuestras mercedes suplico siempre se acuerden en lo espiritual y temporal de mí, y de mi iglesia y ministros, que todo mi oficio y cuidado no es sino emplearme a lo que toca a sus conciencias y haciendas.  Yo quedo bueno, y siempre que hubiere mensajeros escribiré a vuestras mercedes, cuyas magníficas personas Nuestro Sr. guarde y prospere como por vuestras mercedes es deseado.

De México 8 de abril

Orador de vuestras mercedes. Episcopus Sancti Jacobi Huatemalensis»1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (7 de abril de 1926) “El capítulo de las efemérides: 7 de abril de 1537, Consagración del obispo Marroquín”. Guatemala: Nuestro Diario.

27 de julio de 1524: fundan la primera capital del Reino de Guatemala

Los españoles fundan en Iximché la primera capital del Reino de Guatemala

Ruinas de Iximché en 2008. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Desde su fundación en 1470 hasta su abandono en 1527, Iximche’ fue la capital del reino k’aqch’ikel. La arquitectura del sitio incluye un número de templos piramidales, palacios y dos campos de juego de pelota mesoamericano.  Durante algunos años, los k’aqch’ikel fueron aliados de los k’iché; sin embargo, el crecimiento del poder de los k’aqch’ikel dentro de esta alianza finalmente causó tantas tensiones que los k’aqch’ikel se vieron obligados a huir de la capital de los k’iché y de fundar la ciudad de Iximche’.1-3

Los k’aqch’ikel establecieron su nueva capital en una cumbre con buenas defensas naturales, casi totalmente rodeada de profundos barrancos, y gracias a ello la ciudad se desarrolló rápidamente, alcanzando su extensión máxima en cuestión de cincuenta años. El consejo de gobernantes de Iximche’ estaba conformado por cuatro nobles principales, que representaban a los cuatro clanes más importantes del pueblo k’aqch’ikel, aunque solo eran los señores de los clanes Sotz’il y Xajil quienes poseían el poder real.1-3

Al principio vivieron en paz con los k’iché, pero alrededor de 1491 los k’aqch’ikel combatieron y derrotaron a sus antiguos señores; esto, sin embargo, fue seguido por conflictos internos entre los clanes k’aqch’ikel, en los cuales los clanes rebeldes finalmente fueron subyugados en 1493.1-3

Además, la guerra contra los k’iché no terminó en 1491, sino que continuó durante la primera parte del siglo XVI. En esa época se produjo la llegada de los primeros españoles al área ocupada por el México actual, y el emperador Azteca envió mensajeros para avisar a los k’aqch’ikel de la presencia de los invasores. Además, los europeos trajeron consigo enfemedades contagiosas ajenas a los indígenas americanos, lo que provocó una epidemia de viruela que diezmó a la población nativa debilitando considerablemente a los señoríos locales. Para entonces, Iximché era la segunda ciudad más importante del altiplano de Guatemala después de Q’umarkaj, la capital del reino k’iché, pero la epidemia redujo su población considerablemente.1-3

Debido a la alianza propuesta en 1524, el enviado de Cortés, Pedro de Alvarado, fue bien recibido en Chi Iximche’ y los reyes k’aqch’kel proporcionaron a los españoles y a sus aliados cholultecas y tlaxcaltexas guerreros nativos para ayudar en la conquista de los demás reinos indígenas en el altiplano. Alvarado mantuvo la alianza y el 27 de julio del mismo año, Iximché fue declarada la primera capital del Reino de Guatemala.1-3

Pero gracias a las excesivas exigencias tributarias de los españoles, los k’aqch’ikel no tardaron en romper la alianza y abandonaron su capital, que fue quemada dos años más tarde por desertores españoles. Los europeos fundaron una nueva ciudad cercana, pero la abandonaron en 1527 por la continuas hostilidades de los k’aqch’ikel, que finalmente se rindieron en 1530.1-3

El poblado quedó parcialmente olvidado tras la conquista y fue hasta en el siglo XVII, que las ruinas de Iximche’ fueron descritas en la «Recordación Florida» del historiador y militar criollo Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. En el siglo XIX, fueron visitadas varias veces por científicos que publicaron planes y descripciones del sitio, pero no fue sino hasta en la década de 1940 que se iniciaron investigaciones serias, las cuales continuaron en forma esporádica hasta principios de 1970.4-6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guillemín, Jorge F. (1965). Iximché: Capital del Antiguo Reino Cakchiquel. Guatemala: Tipografía Nacional de Guatemala.
  2. Sharer, Robert J.; Loa P. Traxler (2006). The Ancient Maya (en inglés) (6.ª edición revisada). Stanford, CA: Stanford University Press. ISBN 0-8047-4817-9. OCLC 57577446.
  3. Polo Sifontes, Francis (1986). Los Cakchiqueles en la Conquista de Guatemala. Guatemala: CENALTEX.
  4. Nance, C. Roger (junio de de 1998). «La cerámica y palacios de Iximché: examen preliminar de la colección Guillemín proveniente de la capital kaqchikel». Mesoamérica (Antigua Guatemala: Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA) y Plumsock Mesoamerican Studies, South Woodstock, VT) 35: 199-215. ISSN 0252-9963. OCLC 7141215.&lt
  5. Whittington, Stephen L.; David Reed (junio de de 1998). «Evidencia de Dieta y Salud en los Esqueletos de Iximché». Mesoamérica (Antigua Guatemala: Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA) con Plumsock Mesoamerican Studies, South Woodstock, VT) 35: 73-82. ISSN 0252-9963. OCLC 7141215.
  6. Frühsorge, Lars (abril de de 2007). «Archaeological Heritage in Guatemala: Indigenous Perspectives on the Ruins of Iximche’». Archaeologies: Journal of the World Archaeological Congress (en inglés) (World Archaeological Congress) 3 (1): 39-58. doi:10.1007/s11759-007-9001-4.

31 de marzo de 1528: se funda la Villa Real de Chiapa

Se funda la Villa Real de Chiapa, hoy San Cristóbal Las Casas, en el estado de Chiapas, México

31marzo1528
Catedral de San Cristóbal, Chiapas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la conquista de la región del altiplano guatemalteco en 1524, la región de Chiapa fue sojuzgada por el capitán Diego de Mazariegos quien para mantenerla bajo control español dispuso fundar una villa poblada por españoles e indígenas.  El nuevo poblado se llamó Villa Real y su trazo original se dispuso el 31 de marzo de 1528.1

Lo primero que trazaron fue la iglesia, la cual dedicaron a la Virgen de la Anunciación, título que conservó hasta 1535, de acuerdo al documento llamado «Libro de visitación de la Iglesia de nuestra Señora de la Anunciación de esta Villa de San Cristóbal, que se hizo a 7 días del mes de abril de 1535«.  Sin embargo, por razones desconocidas por los historiadores eclesiásticos, la iglesia cambió de nombre en 1538 y ya no estuvo dedicada a la Virgen de la anunciación sino a San Cristóbal, según la bula papal de Paulo III que elevó la parroquia a Catedral.1

Originalmente, la villa estuvo a cargo del obispado de Tlaxcala, hasta que se fundó el obispado de Guatemala.  Pero después, cuando fue erigida en Catedral en 1538 por el papa Paulo III,  fue la sede del obispado de Chiapa y estuvo a cargo de lo que es hoy el estado de Chiapas en México y la region de Petén y las Verapaces en Guatemala.   Luego, en 1559, las Verapaces fueron separadas de esta diócesis  y se constituyeron en su propio obispado, dada su extension territorial y la cantidad de pobladores.1

El caso de Soconusco es interesante, pues formó parte del obispado de Chiapa, cuando el fraile dominico Bartolomé de las Casas (o Casaus) era obispo, pero luego, por Real Cédula de 1565 fue trasladado a la diócesis de Guatemala junto con Sacapulas, Sacatepéquez, y Soloma.  El problema era que, debido a la escasez de curas párrocos, el clero secular se veía obligado a echar mano de soldados a los que convertían en capellanes, o bien tenía que pedir ayuda a los frailes regulares.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta. p. 68.
  2. Ibid., p. 70.

8 de enero de 1525: Alvarado regresa a Iximché tras conquistar Cuscatlán

Pedro de Alvarado regresa a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (entonces en Iximché) tras conquistar la región de Cuscatlán

8enero1525
La conquista de Cuscatlán por las fuerzas de Alvarado (en el recuadro), las cuales estaban compuestas en su gran mayoría por indígenas tlaxcalteras y cholulteras provenientes de México.  Es por ello que los nombres de los poblados de Guatemala y El Salvador tienen el nombre de un Santo en español y un topónimo de origen náhuatl (idioma que hablaban los indígenas invasores).  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El historiador eclesiástico Domingo Juarros relata que una expedición de Pedro de Alvarado a Cusclatlán —hoy El Salvador— terminó el 8 de enero de 1525, con el retorno del español a la recién fundada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, en donde nombró como alcaldes del Ayuntamiento a Baltazar de Mendoza y a Gonzalo de Alvarado.

De acuerdo a Juarros, la descripción de dicha expedición estaba en el tercer tomo de la «Recordación Florida» escrita por Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, la cual desafortunadamente se perdió sin publicarse poco después de la muerte del cronista colonial.  Lo único que se sabe es que Alvarado recorrió 400 leguas y sojuzgó a los pueblos que habitaban la zona, a sangre y fuego indudablemente, ya que el mismo Juarros indicada que habían sido regiones muy pobladas, mucho más que lo que estaban para cuando él escribió su Compendio de Historia en 1808.

Indica Juarros que a pesar de las invasiones en Cuscatlán y el éxito de la empresa, todavía quedaban pobladores indígenas que seguían hostigando a la ciudad de Guatemala, entre ellos los de Jumai, Jalpatagua y Petapa, lo que obligó a Alvarado a organizar una nueva expedición.  Dicha expedición estuvo conformada por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México.


BIBLIOGRAFIA: