31 de marzo de 1528: se funda la Villa Real de Chiapa, hoy San Cristóbal Las Casas, en el estado de Chiapas, México

Catedral de San Cristóbal, Chiapas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la conquista de la región del atiplano guatemalteco en 1524, la de Chiapa fue sojuzgada por el capitán Diego de Mazariegos quien para mantenerle bajo control español dispuso fundar una villa poblada por españoles e indígenas.  El nuevo poblado se llamó Villa Real y su trazo original se dispuso el 31 de marzo de 1528.

Lo primero que trazaron fue la iglesia, la cual dedicaron a la Virgen de la Anunciación, título que conservó hasta 1535, de acuerdo al documento llamado “Libro de visitación de la Iglesia de nuestra Señora de la Anunciación de eta Villa de San Cristóbal, que se hizo a 7 días del mes de abril de 1535“.  Sin embargo, por razones desconocidas por los historiadores eclesiásticos, la iglesia cambió de nombre en 1538 y ya no estuvo decided a la Virgen de la anunciación sino a San Cristóbal, según la bula papal de Paulo III que elevó la parroquia a Catedral.

Originalmente, la villa estuvo a cargo del obispado de Tlaxcala, hasta que se fundó el obispado de Guatemala.  Pero después, cuando fue erigida en Catedral en 1538 por el papa Paulo III  fue la sede del obispado de Chiapa y estuvo a cargo de lo que es hoy el estado de Chiapas en México y la region de Petén y las Verapaces en Guatemala.   Luego, en 1559, las Verapaces fueron separadas y se constituyeron en su propio obispado, dada su extension territorial y la cantidad de pobladores.

El caso de Soconusco es interesante, pues formó parte del obispado de Chiapa, cuando el fraile dominico Bartolomé de las Casas (o Casaus) era obispo, pero luego, por Real Cédula de 1565 fueron trasladados a la diócesis de Guatemala las regiones de Sacapulas, Sacatepéquez, Soloma y Soconusco.  Tambien es importante notar que por la escasez de curas párrocos el clero secular se veía obligado a echar mano de soldados a los que convertían en capellanes, o a frailes regulares, como en el caso de Las Casas que era fraile.


BIBLIOGRAFIA:

8 de enero de 1525: Pedro de Alvarado regresa a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (entonces en Iximché) tras conquistar la región de Cuscatlán

La conquista de Cuscatlán por las fuerzas de Alvarado.  Estas estaban compuestas en su gran mayoría por indígenas tlaxcalteras y cholulteras provenientes de México.  Es por ello que los nombres de los poblados de Guatemala y El Salvador tienen el nombre de un Santo en español y un topónimo de origen náhuatl (idioma que hablaban los indígenas invasores).  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El historiador eclesiástico Domingo Juarros relata que una expedición de Alvarado a Cusclatlán (hoy El Salvador) terminó el 8 de enero de 1525, con el retorno del español a la recién fundada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y nombró como alcaldes del Ayuntamiento a Baltazar de Mendoza y a Gonzalo de Alvarado.

De acuerdo a Juarros, la descripción de dicha expedición estaba en el tercer tomo de la Recordación Florida escrita por Francisco de Fuentes y Guzmán, la cual deafortunadamente se perdió sin publicarse poco después de la muerte del cronista colonial.  Lo que se sabe es que Alvarado recorrió 400 leguas y sojuzgó a los pueblos que habitaban la zona, a sangre y fuego indudablemente, ya que el mismo Juarros indicada que eran regions muy pobladas, mucho más que lo que estaban para cuando él escribió su Compendio de Historia en 1808.

Indica Juarros que a pesar de las invasiones en Cuscatlán y el éxito de la empresa, todavía quedaban pobladores indígenas que seguían hostigando a la ciudad de Guatemala, entre ellos los de Jumai, Jalpatagua y Petapa, lo que obligó a Alvarado a organizaruna nueva expedición.  Dicha expedición estuvo conformada por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México.

BIBLIOGRAFIA:

18 de diciembre de 1527: Pedro de Alvarado consigue del Emperador Carlos V el nombramiento de Adelantado y autorización para conquistar islas en el Mar del Sur

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Mapa del proceso de conquista de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.
Contrario a la version idealizada que se relata en las escuelas, el proceso de conquista del territorio de Guatemala fue un proceso cruento que incluyó epidemias, traiciones, masacres y estrategias de tierra arrasada.  Pero esta historia fue tergiversada a partir de la obra del capitán criollo Antonio de Fuentes y Guzmán quien en su Recordación Florida pinta a su antepasado Bernal Díaz del Castillo y a los compañeros de armas de éste como héroes cristianos y a los indígenas como villanos paganos.

El proceso de conquista siguió este patrón:

  1.  Los aventureros españoles que llegaron al continente americano no eran lo más granado de la sociedad peninsular, en la que ya de por sí las costumbres de higiene dejaban mucho que desear.  Eso significa que cuando arribaron al nuevo continente traían consigo muchas enfermedades que rápidamente se propagaron entre los indígenas, matando a muchos de ellos y dejando al resto debilitado para el combate.
  2. Los españoles utilizaron a su favor las rivalidades que existían entre las poblaciones americanas y consiguieran que se traicionaran unas a otras.  De esa forma, se aliaron con los cholultecas y los tlaxcaltecas para derrotar a los aztecas, y luego engrosaron sus tropas considerablemente con estos indígenas para invadir el altiplano guatemalteco.
  3. Ya en Guatemala, recurrieron a ardides y traiciones para eliminar poblados enteros y tomar como esclavos a los sobrevivientes.
  4. Los indígenas que lograron huir, se refugiaron en la Fortaleza natural de Los Cuchumatanes hasta donde no pudieron llegar los españoles.  De allí que el pueblo de los itzáes se mantuviera independiente en la selva petenera hasta 1697, cuando los españoles los atacaron y masacraron.

Triunfador en Guatemala tras este proceso, Pedro de Alvarado regresó a España y consiguió que el emperador Carlos V lo nombrara Adelantado de Guatemala el 18 de diciembre de 1527.  Ya con este título, Alvarado fue facultado para conquistar todas las islas que pudiera encontrar en el Mar del Sur y las tierras hacia el poniente. Además, le correspondería a él y a sus herederos el 12% de todo lo que descubriera y tenía el cargo de Alguacil Mayor, lo que significaba que era la máxima autoridad local.

Alvarado pasó los próximos años preparando una expedición con doce barcos hacia el sur, y así, en 1534 se hizo a la mar.  Desafortunadamente para él, no solamente tuvo muchas bajas entre sus tripulantes sino que terminó en los dominios del Adelantado del Perú, Francisco Pizarro, con quien tuvo que negociar la venta de su flota por estar completamente fuera de su jurisdicción y regresar a Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

Diciembre de 1534: el papa Paulo III, íntimo amigo del emperador Carlos V de España, emite la bula para elevar a Obispo al licenciado Francisco Marroquin, cura párroco de la capital del Reino de Guatemala

Retrato del Obispo Francisco Marroquin elaborado por el artista español Tomás Mur en 1894.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación parcialmente el texto del artículo del licenciado Federico Hernández de León, en el que se relata la elevación del licenciado Francisco Marroquin a la jefatura de la Diócesis de Guatemala.  El lector observará varios comentarios que hace el licenciado Hernández de León al repecto de algunos personajes históricos muy importantes relacionados directamente con este hecho:

” […] España aprontaba soldados que sometieran a la corona de Castilla pueblos y tierras, y largas filas de clérigos dejaban las costa de Europa, para someter a la fe del Cristianismo las inmensas tribus de idólatras que poblaban estas vastas regiones.  Era Carlos V el poderoso emperador en cuyos dominios no se ponía el sol, y en la silla papal se sentaba Paulo III, que en el trato mundane fuera conocido con el nombre de Alejandro Farnesio.”

“El pontificado de Paulo III es uno de los más ruidosos en el correr de los siglos.  Por su amistad con Carlos V, lanzó una bula de excomunión contra Enrique VIII de Inglaterra, que había repudiado a Catalina de Aragón, pariente cercana del emperador, excomunión que originó el cisma, mantenido hasta la fecha; por esa misma amistad, hizo una alianza para echarse contra los turcos, y soldados españoles y de los estados pontificios, tiñeron con su sangre las aguas del Mediterráneo; bajo tales relaciones de Amistad, San Ignacio de Loyola logró que se le reconociera la Compañía de Jesús, que después había de dar esos frutos envenenados que se llaman jesuitas y, por ultimo, convocó el famoso Concilio de Trento, encaminado a extirpar las herejías de la Refrma implantada por Lutero, súbdito del emperador Carlos V.” (Carlos V era rey de Alemania).

“Cuando a Carlos V se le ocurrió elevar a la categoría de Obispado la Iglesia de Guatemala, encontró suave terreno en la voluntad de Paulo III y le fue fácil conseguir que al licenciado don Francisco Marroquin, cura párroco de la capital del reino de Gutaemala, se le destinara para la jefatura de la Diócesis.  En diciembre de 1534, el papa expidió las bulas necesarias; pero hasta los dos años y medio se pudo celebrar la función solemne de la consagración.”

BIBLIOGRAFIA:

 

10 de septiembre de 1541: la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala es destruida por un alud que baja del Volcán de Agua

Portada del document que describe la destrucción de la ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy Ciudad Vieja. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El historiador eclesiástico Domingo Juarros describe que la recién fundada ciudad de Santiago de los Caballeros no pudo prosperar porque a los catorce años de fundada fue arruinada por “un formidable torrente de agua que bajó del Volcán de Agua la noche del 10 al 11 de septiembre de 1541; el torrento trajo consigo grandes rocas que destruyeron una parte de los edificios y maltrataron al resto”. El deslave se produjo a raíz de un un terremoto, el que a su vez era consecuencia de la actividad volcánica del Volcán de Fuego.

La ciudad quedó destruida y los sobrevivientes a la deriva, pues la gobernadora Beatriz de la Cueva había muerto en el desastre, que ocurrió poco después de que muriera su esposo, el Adelantado Pedro de Alvarado y ella fuera nombrada gobernadora por el noble Ayuntamiento.  Como ella había guardado luto riguroso, muchos vecinos estaban indignados y creyeron que había sido culpa suya el deslave que asoló la naciente ciudad.  El recién nombrado Obispo Marroquín tuvo que recurrir a todo su prestigio para evitar que los vecinos arrojaran el cadaver de la Sin Ventura a los perros.

Los pobladores pidieron entonces a Francisco de la Cueva que pusiera a disposición la vara de Adelantado de su difunta hermana y celebró cabildo el 17 y 18 de septiembre, resultando seleccionados el obispo Francisco Marroquín y el propio Francisco de la Cueva como gobernadores interinos. Los vecinos también quisieron tratar el punto del traslado del poblado a un área alejada del volcán de Agua, pero no pudieron porque la sesión —que se celebraba en la catedral del pueblo— fue interrumpido por varios temblores que hicieron que los presentes huyeran.

El 27 de septiembre se eligió una comisión de dos alcaldes y once ciudadanos para que inspeccionaron el área y recomendaran un nuevo lugar para trasladar allí la ciudad, y a los dos días retornaron y asegurando que el sitio idóneo era el Valle de Tianguecillo, a donde ordenó el cabildo que se mudaran los pobladores. Pero, antes de que se realizara el traslado, arribó el ingeniero Juan Bautista Antonelli, constructor de ciudades y villas, quien recomendó que la ciudad fuera trasladada al Valle de Panchoy —o Valle del Tuerto—, porque “en él se aparta el peligro de los volcanes, que nunca podrán inundarla, está resguardada del Norte, con los cerros que la rodean; tiene abundancia de aguas, que naciendo muy altas corren por este valle sobre la faz de la tierra, y se pueden encañar y llevar fácilmente a todas partes; que dicho terreno es llano, y por esto cómodo para la formación de las plazas, calles y casas; y tan dilatado, que por mucho aumento que tome la Ciudad, tendrá suelo donde extenderse, hasta ocho, o nueve leguas de circunvalación. [Además], que dicho sitio en todos tiempos está bañado de Sol, y es tan fértil, que todo el año se ve cubierto de hierba, y por esta parte es bueno para apacentar bestias y ganados. [Finalmente], en sus inmediaciones hay gran proporción para fabricar tejas, ladrillo y adobes, que en los cerros que rodean el valle se encuentran canateras a distancia de dos o tres millas; y no lejos se halla la cal y el yeso”.

En 1895, Anne Cary Maudslay y su esposo, el arqueólogo Alfred Percival Maudslay visitaron el área de Antigua Guatemala como parte de su viaje a través de los monumentos mayas y coloniales de Guatemala, y para escalar el Volcán de Agua; en su libro “A glimpse at Guatemala”  explican que el agua del cráter del volcán no pudo haber destruido la vieja ciudad de Santiago: “La causa de esta catástrofe es generalmente atribuida al rompimiento de uno de los bordes de un lago que se habría formado en el cráter del extinto volcán; pero examinando el cráter, se advierte que esta no es una explicación probable, pues se observa que la apertura que tiene está en la dirección opuesta, y por lo tanto el agua que hubiese salido de allí no habría podido afectar al poblado. Es más, no hay evidencia alguna que muestre que la porción inferior del cráter —que todavía está intacto— haya albergado grandes cantidades de agua. De hecho, lo más probable es que se haya acumulado agua en esos tormentosos días en una obstrucción temporal de las profundas ranuras que hay en las pendientes de esta gran montaña, y posteriormente, un deslizamiento de tierra hay provocado el daño sin que hubiese ninguna erupción ni ninguna apración sobrenatural, como las reportadas por los cronistas de la época”.

Los primeros pobladores creyeron en las palabras del ingeniero Antonelli, y vivieron dos siglos más con la zozobra de las erupciones del volcán de Fuego y las inundaciones provocadas por el crecimiento del río Pensativo, pero eso sí, estuvieron a salvo de posibles deslaves provenientes del volcán de Agua, los cuales no han vuelto a ocurrir.

BIBLIOGRAFIA:​