26 de septiembre de 1859: reina de Inglaterra ratifica convenio Wyke-Aycinena

Su Majestad Británica ratifica el convenio Wyke-Aycinena, firmado con el gobierno de Rafael Carrera, por el que se le concede a Belice el territorio entre el río Belice y el río Sarstún

26septiembre1859
El territorio centroamericano en 1840.  Imagen tomada del libro «Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan» del enviado estadounidense John Lloyd Stephens.

La historia del establecimiento británico en Belice se remonta hasta mucho antes de la Independencia.  El establecimiento original se encontraba entre la bahía de Chetumal en la frontera con México hasta el río Belice y no era accessible desde Petén o la Verapaz por la lejanía, la falta de caminos, y lo insalubre de la region selvática circundante.  De esta forma, los ingleses se dedicaron tranquilamente al contrabando desde ese centro de operaciones, ya que éste era solamente accesible por el Mar Caribe y la Real Armada Española no se daba abasto para proteger las rutas comerciales con la península Ibérica de los ataques de los corsarios ingleses.1

Después de la Independencia de Centroamérica la influencia inglesa en la región creció considerablemente, al punto que durante el gobierno federal de Francisco Morazán existieron fuertes lazos politicos y económicos con el establecimiento británico en Belice.2

En ese entonces, los Estados Unidos apenas se estaban estableciendo y no tenían aún mayor poder, pero Inglaterra se había convirtido en el nuevo impero mundial, teniendo colonias en todos los continentes.3 Específicamente en Centroamérica, aparte de Belice, tenían presencia en Roatán y la Mosquitia.  En Guatemala, fueron un fuerte aliado y patrocinador del gobierno conservador del general Rafael Carrera, a quien proveían de armamento, municiones, uniformes militares y préstamos a través de la casa comercial de Skinner y Klee.2

En 1855 se produjo la invasión filibustera a Nicaragua y los ingleses apoyaron a los ejércitos centroamericanos para expulsar al estadounidense William Walker.4,5 Pero Walker intentó volver en 1859 y fue entonces cuando Guatemala se vió obligada a negociar con Inglaterra la concesión de la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún, como compensación por el apoyo logístico recibido y a cambio de la construcción de una carretera entre la ciudad de Guatemala y el lejano puerto de Belice.2 El tratado por el cual se hizo esta concesión fue firmado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena y por el embajador inglés en Centroamérica Charles Lennox Wyke, y es conocido como el tratado de Wyke-Aycinena.6

La carretera nunca se construyó debido a que el general Carrera falleció en 18657 y luego Guatemala entró en una Guerra civil que terminó en 1871 tras el triunfo de la revolución liberal dirigida por J. Rufino Barrios y Miguel García Granados, lo que ha servido de base para que Guatemala reclame el territorio al sur del río Belice, situación que ha afrontado varias dificultades a lo largo de la historia, a pesar del considerable debilitamiento internacional de la Gran Bretaña.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Johnson, Melissa A. (2003). «The Making of Race and Place in Nineteenth-Century British Honduras». (en inglés) Environmental History 8 (4). pp. 598-617. JSTOR 3985885 doi:10.2307/3985885.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  4. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  5. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).
  6. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859». Google Docs. Guatemala.
  7. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

19 de agosto de 1919: Estados Unidos retira apoyo a Estrada Cabrera

El presidente en funciones de los Estados Unidos, Joseph Patrick Tumulty, emite un comunicado indicando que los Estados Unidos no permitirán una cuarta reelección del licenciado Manuel Estrada Cabrera

19agosto1919
Cuadro alegórico al derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrea que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La caída del gobierno de 22 años del gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera está documentado en la segunda parte del libro «¡Ecce Pericles»!» del escritor Rafael Arévalo Martinez —llamada «Cantar de Gesta«—.1 Sin embargo, Arévalo Martínez omitió mencionar algunos detalles muy importantes, a pesar de que puso una nota al principio de su obra indicando que fue lo más imparcial posible; en realidad, el libro es un documento sesgado hacia los miembros del partido conservador, en especial a la familia Aycinena.

Los detalles que omite Arévalo Martínez son:

    1. El Obispo Piñol y Batres era descendiente directo de la familia Aycinena.  El lector debe recordar que los principales colaboradores del gobierno conservador de Rafael Carrera fueron: Manuel Francisco Pavón, Juan José de Aycinena y Piñol —Obispo de Trajanópolis, marqués de Aycinena, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos— Pedro de Aycinena y Piñol —Ministro de Relaciones Exteriores— y Luis Batres Juarros —Consejero de Estado y un importante legislador.2
    2. Entre quienes colaboraron para proteger al Obispo de Faselli de la persecusión de Estrada Cabrera estaba la familia de Manuel Cobos Batres, descendiente de Luis Batres Juarros.
    3. Batres Juarros estaba casado con Adela García-Granados y Zavala, quien era hermana del líder liberal Miguel García-Granados.3
    4. Tanto los Batres Juarros como los Pavón, los Aycinena y los García-Granados eran las familias aristocráticas más acaudaladas durante la época colonial; para que el lector se de una idea, he aquí las fortunas documentadas de estas familias al momento de la Independencia de Centro América, las cuales están expresadas en pesos, con una conversión de $16 pesos por cada onza de oro español:

        • Pavón: $1,250,000
        • Aycinena: $750,000
        • Batres Juarros: $500,000
        • García-Granados: $650,0004

Una vez aclarados estos puntos, veamos qué dice Arévalo Martínez.

El presbítero y doctor José Piñol y Batres fue electo obispo de Granada en 1913, pero renunció a esa prelatura y entonces obtuvo el título de obispo de Faselli. ​ En nueve conferencias pronunciadas en las ruinas el templo de San Francisco durante el mes de mayo de 1919​—redactadas por su primo Manuel Cobos Batres—, realizó la primera parte del programa que le había encomendado los conservadores, ahora aglutinados en el llamado «Partido Unionista«, y cuyo principal fin era terminar con el gobierno de más de veinte años del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​ Cobos Batres, por su parte, era un líder conservador, que acababa de retornar a Guatemala luego de concluir sus estudios en el extranjero y vió en el servilismo y sometimiento social guatemalteco imperante la situación adecuada para que su partido recuperara el poder, que había perdido en 1871.1

Estrada Cabrera estuvo muy molesto con las primeras críticas abiertas que recibía en mucho tiempo y quiso sancionar al obispo.​ Ya otros políticos y presidentes liberales como Francisco Morazán,12 J. Rufino Barrios13 y Manuel Lisandro Barillas​14 habían expulsado al arzobispo de turno en Guatemala y a los miembros de las órdenes regulares de la Iglesia católica por desavenencias políticas, y con esos precedentes se decidió a enviarlo a prisión.1

El obispo fue llevado a la cárcel de Escuintla, pero, cuando los guardias del penal se arrodillaron ante él, las autoridades se dieron cuenta de que no podrían retenerlo en prisión por su alta posición en la jerarquía eclesiástica. Entonces Estrada Cabrera recurrió al arzobispo metropolitano, Julio Ramón Riveiro y Jacinto, O.P. —quien había sido nombrado a la mitra guatemalteca tras la muerte de Ricardo Casanova y Estrada en 1913 gracias a las influencias del presidente— y este confinó al obispo conservador en prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal.​ Además, Estrada Cabrera dió orden de que quienes se atrevieran a visitarlo en dicho palacio, quedarían en prisión.​ Al cumplirse tales órdenes, varias damas y niños de las familias conservadoras fueron hechos prisioneros, haciendo que los hombres no se animaran a visitar al obispo. De acuerdo a Arévalo Martínez, los conservadores habrían logrado que autoridades eclesiásticas de varias partes del mundo solicitaran al presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, que sancionara al Gobierno de Estrada Cabrera por la prisión del obispo,1 aunque fueron los cardenales estadounidenses los que consiguieron una reunión entre el secretario privado de Wilson y Piñol y Batres luego de que éste llegara al exilio a Nueva Orleans.15

Ahora bien, ya los Estados Unidos estaban buscando una excusa para no permitir una nueva reelección de Estrada Cabrera, pues éste no había logrado formar la Rep?blica Suroriental en México, aprovechando la contrarevolución que hubo contra el gobierno del general Victoriano Huerta, y con la cual los Estados Unidos hubieran tomada el control del importante Istmo de Tehuantepec.  Así pues, la prisión del obispo Pinol y Batres fue el pretexto perfecto para que el secretario privado del presidente Wilson, Joseph Patrick Tumulty —quien gobernaba de hecho en Estados Unidos porque Wilson ya sufría de parálisis para entonces— emitiera un comunicado el 19 de agosto de 1919 en que aseguraba que el Gobierno de los Estados Unidos no permitiría una nueva reelección del presidente guatemalteco.16,17

Esta prohibición no preocupó demasiado al presidente guatemalteco, ya que su período constitucional finalizaba en 1923, mientras que el de Wilson lo hacía en 1921 y le bastaba con hacer lo que siempre hacía: contribuir con un millón de dólares a la campaña del candidato republicano y con un monto igual a la del demócrata para que el nuevo gobernante estadounidesne lo dejara en paz. Eso sí, el 21 de agosto dejó en libertad al obispo para evitar polémicas mayores, y éste salió de su prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal directamente hacia el exilio a los Estados Unidos.1

Estrada Cabrera no contaba con que Tumulty iba a fortalecer el movimiento unionista en su contra en los próximos meses, y a pesar del apoyo con que contaba gracias a las concesiones que había otorgado a la poderosoa transnacional estadounidense United Fruit Company —principal soporte de su régimen— su gobierno caería el 15 de abril de 1920.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena»Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 145-147.
  4. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 238-239. 
  5. Gobierno de Guatemala (1899). Álbum de Minerva 1899 I. Guatemala: Tipografía Nacional.
  6. — (1900). Álbum de Minerva 1900 II. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. — (1902). Álbum de Minerva 1902 IV. Guatemala: Tipografía Nacional.
  8. — (1907). Álbum de Minerva 1907 VII. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Spinden, Herbert J. (1919). «Shattered capitals of Central America»National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  10. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918»Graphical Review 5: 459-469. JSTOR 207805.
  11. Prins Wilhelm (1922). Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209.
  12. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  13. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-120.
  14. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. pp. 80-81.
  15. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una tiranía: páginas de las Historia de Centro América. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise. pp. 8-11.
  16. Buchenau, J. (1996). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  17. Pérez Verdía, Luis (19 de abril de 1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014

3 de agosto de 1853: se promulga el Concordato con la Santa Sede

Se promulga en Guatemala el Concordato con la Santa Sede por medio del cual se le entrega a a Iglesia Católica la educación pública del país

3agosto1853
Portada de la edición oficial del Concordato entre Guatemala y la Santa Sede.  Tomado del documento digitalizado.

El Concordato fue un tratado entre el presidente, capitán general Rafael Carrera, y la Santa Sede, suscrito en 1852 por el cardenal Jacobo Antonelli y por el embajador guatemalteco ante el Vaticano, Fernando Lorenzana.  El documento fue promulgado en Guatemala el 3 de agosto de 1853 y finalmente fue ratificado por ambas partes en 1854, con las firmas de Antonelli, quien era el Secretario de Estado del Vaticano, el general Carrera y Pedro de Aycinena, Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala.1

Por medio de este tratado, Guatemala le otorgó la educación del pueblo guatemalteco a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, y se comprometió a respetar las propiedades y los monaterios eclesiásticos, autorizando el diezmo obligatorio y permitendo que los obispos censuraran lo que se publicaba en el país.  En la práctica, esto se tradujo en lo siguiente:2

    1. Los jesuitas retornaron a Guatemala tras ser exiliados por la corona Española en 1767 y se hicieron cargo de la educación de la élite guatemalteca, ya que tuvieron a su cargo el Colegio y Seminario Tridentino
    2. Las grandes órdenes religiosas que retornaron al país, recuperaron parte de sus propiedades, incluyendo grandes haciendas e ingenious azucareros.  De esta forma, los frailes recuperaron el poder económico y político que perdieron en 1829.
    3. El diezmo obligatorio sirvió para afianzar el poder económico del clero secular a cargo del arzobispo.  Los curas párrocos tuvieron así una sólida fuente de ingresos, de la que otorgaban un porcentaje a la curia.
    4. Los religiosos censuraron toda la literatura liberal anticlerical que era muy común en América Latina en esa época.2

Por su parte, el Vaticano otorgó indulgencias a los miembros del ejército, permitió que quienes hubiesen adquirido las propiedades que los liberales habían expropiado a la Iglesia en 1829 las conservaran, autorizó a que el gobierno guatemalteco percibiera impuestos por lo generado por las propiedades de la Iglesia, y acordó que Guatemala tenía el derecho de juzgar con las leyes guatemaltecas a los eclesiásticos que perpetraran crímenes.2 En la práctica, lo que ocurrió fue lo siguiente:1

  1. El Vaticano perdonó de pecado mortal a todos los soldados guatemaltecos que mataran a soldados de gobiernos liberales, ya que éstos eran considerados herejes.
  2. Dado que muchos criollos compraron bienes embargados a los frailes por una fracción de su valor real luego de la expulsion de los religiosos en 1829, se logró negociar que estas propiedades no fueran retornadas a los frailes ya que significaría romper a estabilidad socioeconómica del país.
  3. El Vaticano cedió al respecto de que los curas o frailes que infringieran a ley tendrían que pagar las consecuencias ante los tribunales civiles del país.1

El Concordato mantuvo la relación estrecha entre Iglesia y Estado en Guatemala que caracterizó al gobierno conservador de los 30 años y estuvo vigente hasta la caída del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Alejos-Grau, Carmen José (2008). Saranyana, José Ignacio, ed. Teología en América Latina 3 (ilustrada edición). Iberoamericana. ISBN 9788495107473.
  2. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.

23 de mayo de 1854: los pueblos aclaman a Carrera como presidente perpetuo

Los pueblos aclaman como presidente vitalicio de Guatemala al capitán general Rafael Carrera

23mayo1854
Acta que declara al capitán general Rafael Carrera como presidente vitalicio de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 23 de mayo de 1854, los representantes civiles, militares, y religiosos de todos los corregimientos  y principales poblaciones del país prácticamente al unísono acordaron nombrar como presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera y Turcios. Y también los principales miembros de su gobierno estuvieron de acuerdo con este nombramiento.1

El gobierno del general Carrera era muy particular, ya que estaba estructurado por tres grandes grupos de poder:  el propio general Carrera y su férrea personalidad, la familia Aycinena y los altos mandos del clero secular, encabezado por el arzobispo Francisco de Paula García Peláez.  Había incluso personajes que estaban en varios grupos, tal el caso del marqués Juan José de Aycinena, quien no solamente era obsipo de Trajanópolis, sino que además era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gabinete de Carrera.  Aparte de esto, Carrera tenía una excelente relación con los líderes indígenas y gracias a los pactos que suscribió con éstos mantuvo la integridad de la República.2

Aquel gobierno conservaba la influencia de la Iglesia Católica e incluso celebró un Concordato con la Santa Sede en 1852.3 Solamente la fuerte personalidad del general Carrera y su gran habilidad militar evitó que las fuerzas de los criollos liberales centroamericanos invadieran el país, aunque lo intentaron varias veces.2 México, por su parte, inmerso en su propia guerra de Reforma y luego en la guerra contra las fuerzas estadounidenses y francesas, no tuvo injerencia en Guatemala en ese tiempo.

Aunque los autores liberales retrataron al gobierno de Carrera como una época oscura y retrógrada en donde él era simplemente el brazo armado de los Aycinena,4 esto no pudo ser más lejano a la realidad pues fueron los criollos conservadores quienes tuvieron que aceptar a Carrera como presidente para no tener que salir del país ya que no eran bienvenidos por los regímenes liberales del área y, además querían evitar a toda costa que los indígenas los lincharan, como estaba ocurriendo en Yucatán con la Guerra de Castas. Y así el nombramiento como presidente vitalicio fue hecho oficial el 25 de octubre de 1854, por medio de un acta en la que se aconsejaba modificar la constitución para reflejar que Carrera era presidente de por vida.2

He aquí como describe el escritor Federico Hernández de León el momento en que Carrera fue elegido presidente perpetuo:1

«Esta traición a las instituciones políticas, cometida por las generaciones del año 54, alcanza una excusa.

Ya era mucha la fatiga ocasionada con treinta años de guerrear.  No había garantía ni para la persona, ni para los bienes.  La agricultura incipiente, las industrias reducidas, el comercio sin in desarrollo beneficioso, se sentían aún más constreñidos, por causas de las revueltas internas y de las invasiones de los otros Estados. Liberales y conservadores se habían sucedido en el poder y, ni las restricciones, ni los procedimientos drásticos, ni la habilidad política, ni la hombría de bien, ni la astucia, dieran resultado para ordernar tanto alboroto.  Solo Carrera lograra, con la rudeza de su espada, aquietar Los Altos, sofocar los levantamientos de la Montaña, poner en cintura a los agitadores y dar la acción de La Arada, que equivalía al sometimiento de Honduras y El Salvador.1

Y los pobres guatemaltecos de mediados del siglo [XIX] vieron en Carrera a un Salvador y buscaron su arrimo.  No les importó cometer la inmensa traición a los principios de la democracia defendida y preconizada: lo que los pueblos ansiaban era sosiego, una tranquilidad que les prestara garantía de vida y de acción. -¿A qué costo?- A cualquiera: ya no importaban los procedimientos.  Paz era lo que necesitaban; paz a cualquier precio para poder dedicarse a distender las actividades.  Y Carrera daba las seguridades de poner en cintura a todo el mundo, a los de arriba como a los de abajo, a los de fuera como a los de dentro.5

A Carrera le llamaban ‘Caudillo’, ‘Salvador de la Patria’, ‘Protector de la Religión’, ‘Hijo Predilecto’, ‘Enviado de la Providencia’; el clero veía a Carrera con arrobos místicos, la aristocracia con respeto profundo,, los liberales con terror, el pueblo con simpatía. El guerrillero se imponía: el rudo montañés, era por estos tiempos un hombre que ya leía y firmaba, que se trajeaba como un dandy, que conservaba con alguna soltura y salpicaba sus frases de observaciones pertinentes, que galanteaba a las niñas bien y que, cada vez que se avistaba con el consul inglés Mr. Chattfield, le decía con acento de la otra vida: -‘Hallo, Mr. Chattfield; how do you do’?5

[…]

Habrá de confesarse que Carrera no llegó a más porque no quiso.  El país se le ponía bajo sus plantas: el servilismo y el vasallaje de los guatemaltecos, tocaba las lindes.  Triste herencia, que después se repitiera ante la figura del general Barrios y, más tarde, ante la […] de Estrada Cabrera5

Y así, Carrera gobernó hasta su muerte, ocurrida el 14 de abril de 1865.

Entre los firmantes del acta del 25 de octubre hay varios personajes históricos que se pueden clasificar en tres grupos: correligionarios de Carrera durante su época de guerrillero, los miembros del clero y los miembros del partido conservador.  He aquí algunos de ellos:6

  • Francisco:  es el arzobispo Francisco de Paulo García y Peláez, líder del clero secular
  • Manual Francisco Pavón:  miembro prominente del clan Aycinena y ministro de Gobernación y de Asuntos eclesiásticos
  • Pedro de Aycinena: miembro del clan Aycinena y ministro de Relaciones Exteriores
  • Luis Batres Juarros: miembro del clan Aycinena y Consejero de Estado
  • Mariano Paredes: expresidente de Guatemala, y brigadier del ejército
  • Pedro José Valenzuela: ex-jefe de Estado de Guatemala y vice-rector de la Pontifica Universidad de San Carlos
  • Vicente Cerna: correligionario de Carrera desde la época de las guerrillas campesinas y corregidor de Chiquimula; sería presidente de Guatemala de 1865 a 1871.
  • J. Ignacio Irigoyen: miembro del clan Aycinena, brigadier y corregidor de Quetzaltenango
  • Santos Carrera: hermano y correligionario de Carrera, y coronel del ejército.
  • Joaquín Solares: general y correligionario de Carrera
  • Serapio Cruz («Tata Lapo«): general, y quien luego sería elevado a héroe liberal por morir en una revolución contra el presidente Vicente Cerna.
  • José Víctor Zavala: general, amigo personal de Carrera y diputado en la Cámara de Representantes
  • Fr. José Ignacio Méndez: superior del convento de Santo Domingo
  • Fr. Julián Hurtado: guardián del Colegio de Cristo
  • José Milla y Vidaurre: escritor, representante en la Cámara y oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores6

El lector interesado puede darse una idea de como era la vida durante la larga presidencia del general Carrera leyendo la obra de José Milla y Vidaurre «Cuadros de Costumbres«7 y la de Ramón Salazar «El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud«8  las cuales describen ese período desde la perspectiva de los criollos conservadores, y la de los liberales, respectivamente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 335.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  4. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 114-165.
  5. Hernández de León, El libro de las efemérides. pp. 336-337.
  6. Junta General de Autoridades (1854). Acta declarando presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  7. Milla y Vidaurre, José (1865). Cuadros de costumbres guatemaltecas. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  8. Salazar, Ramón A. (1896). El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud. Guatemala: Tipografía Nacional.

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14 de mayo de 1897: muere Pedro de Aycinena

Muere el licenciado Pedro de Aycinena, expresidente de Guatemala y Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno del general Rafael Carrera

14mayo1897
Retrato de Pedro de Aycinena. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Pedro de Aycinena fue uno de los líderes más prominentes del partido conservador de Guatemala durante el siglo XIX, no solo como miembro de la familia aristocrática Aycinena sino por su papel como Ministro de Relaciones Exteriores durante el largo gobierno del capitán general Rafael Carrera.1

La familia Aycinena inicialmente se opuso férreamente a la Independencia de Centroamérica dadas las grandes conexiones comerciales y políticas que tenía con las autoridades españolas; pero cuando la Independencia se hizo inevitable, se esforzó porque las condiciones sociales, políticas y religiosas no cambiaran en lo absoluto, razón por la que fueron llamados «conservadores» o «cachurecos» por sus rivales, los criollos liberales a quienes ellos, a su vez, llamaban «pirujos«.1

Cuando Francisco Morazán invadió Guatemala en 1829 para acabar con el gobierno federal que controlaban los Aycinena en ese momento, no solamente les expropió todos sus bienes sino que los expulsó de Centroamérica.  Junto con los Aycinena, salieron sus principales aliados: los miembros de las órdenes regulares de la Iglesia Católica, dueños de importantes haciendas y edificios en las principales ciudades de la región.2

Los conservadores, liderados por el marqués y obispo Juan José de Aycinena, estuvieron en el exilio, esperando el momento justo para retornar a su antigua patria.  Pasaron diez años, pero el trabajo que hicieron los curas párrocos entre el campesinado guatemalteco rindió sus frutos:  lograron convencer a sus feligreses que los liberales eran herejes que se habían aliado con los ingleses para combatir la Santa Religión Católica.  Se inició entonces una guerra de guerrillas de parte de los campesinos contra el gobierno liberal de Mariano Gálvez al que derrotaron en 1838, dirigidos por el general mestizo Rafael Carrera.3

Sabiendo que Carrera era mestizo, los Aycinena decidieron regresar a Guatemala para utilizarlo como su hombre fuerte, pero se encontraron con un hombre de gran carisma e inteligencia, además de férrea voluntad con quien tuvieron que pactar.  Así surgió una alianza que se prolongó hasta el 14 de abril de 1865, cuando murió Carrera siendo presidente vitalicio de Guatemala.4

Cuando Carrera fue presidente sus principales ministros fueron aristócratas de la familia Aycinena:  Manuel Francisco Pavón, Juan José de Aycinena y Pedro de Aycinena.  Este último fungió como Ministro de Relaciones Exteriores y durante su gestión se realizaron dos tratados muy importantes:

  1. El Concordato con la Santa Sede: por medio de este se le entregó a la Iglesia la educación del país, a cambio de la aprobación de indulgencias para todo aquel que matara a un liberal en combate.5
  2. El Tratado Wyke-Aycinena:  por medio de este tratado, Guatemala le cedió a la Corona Británica el territorio comprendido desde el río Belice hasta el río Sartún en usufructo a cambio de la construcción de una carretera que uniera a la ciudad de Guatemala con la ciudad de Belice.  La carretera no se construyó porque el general Carrera murió en 1865 y los gobiernos que le siguieron no trabajaron  con los ingleses en este aspecto.6

Cuando el general Carrera falleció ya habían muerto sus principales aliados: Manuel Francisco Pavón7 y Juan José de Aycinena, por lo que fue Pedro de Aycinena el nombrado como presidente interino ya que era el Ministro con mayor tiempo en su cargo.  Fungió como tal hasta que el mariscal Vicente Cerna y Cerna fue designado como presidente de Guatemala el 24 de mayo de 1865.6

Luego de la Revolución Liberal de 1871, el partido conservador cayó en desgracia y es poco lo que se menciona a Pedro de Aycinena.  Solamente se sabe que sufrio humillaciones por parte del general presidente J. Rufino Barrios quien lo obligo a esperar en una fila bajo la lluevia afuera de su residencia para darle audiencia tras hacer prisionero a uno de sus hijos,8 y que murió el 14 de mayo de 1897, por una escueta publicación que apareció en la revista cultural liberal «La Ilustración Guatemalteca«.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  3. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.
  5. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  6. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859»Google Docs. Guatemala.
  7. Gobierno de Guatemala  (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala»La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62). p. 21.
  8. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  9. class=»citation publicación»>La Ilustración Guatemalteca (1897). «Fallece don Pedro de Aycinena». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía): 263.

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19 de abril de 1855: muere Manuel Francisco Pavón y Aycinena

Muere el líder conservador Manuel Francisco Pavón y Aycinena, uno de los principales ideólogos del gobierno del general Rafael Carrera.

Iglesia de La Merced, en donde fue sepultado Pavón y Aycinena. La foto es de 1906. En el recuadro: retratro de Pavón y Aycinena. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los personajes del régimen conservador que ha sido más desprestigiado por los historiadores liberales que reescribieron la historia de Guatemala luego de la Revolución Liberal de 1871, fue Manuel Francisco Pavón, de quien dice el historiador Federico Hernández de León: «ha sido pararrayos de las iras liberales y sobre su figura, cuando yo era muchacho, tejí una leyenda en la que aparecía don Manuel Francisco con todas las características del Tenebroso de mis antepasados los quiches».1

La figura de Pavón empezó a destacar cuando su primo, Mariano de Aycinena se convirtió en el gobernador del Estado de Guatemala, luego del golpe de estado en contra del gobierno liberal de Juan Barrundia en 1826.2 Cuando Francisco Morazán y su ejército liberal invadió Guatemala en represalia por el golpe de Estado, Pavón tuvo la idea de ofrecerle la dictadura del Estado a Morazán a fin de mantener la integridad de la Federación Centroamericana, algo que el invasor rechazó pues desconfiaba y aborrecía a los criollos aristócratas guatemaltecos luego del ataque que estos ordenaron contra Tegucigalpa. Dice Hernández de León al respecto: «Morazán – hay que decirlo rotundamente – no tuvo una vision elevada y, desconfiado, rechazó la oferta. Aquella dictadura habría salvado la Federación, habría impuesto la paz y los destinos de la nacionalidad fueran muy otros».3

Luego de que triunfaran los guerrilleros campesino-católicos al mando del general comandante Rafael Carrera en 1838,4 Pavón trabajó incansablemente para que su familia recuperara el poder que había tenido antes de que Morazán les embargara todos sus bienes y los expulsara de Centroamérica en 1829.5 Y cuando los criollos pensaron que Carrera no podría resolver el caos que se vivía en Guatemala por las bandas de forajidos e invasiones liberales desde El Salvador en 1848, fue el propio Pavón el que le pidió la renuncia al general presidente.6

Cuando Carrera regresó al país definitivamente en 1849, Pavón se convirtió en su principal aliado, pues los aristócratas tuvieron que pactar con Carrera porque no eran bien vistos en las naciones vecinas y no querían ser linchados como ya les estaba ocurriendo a los criollos de Yucatán. Pavón era un trabajador incansable: fue ministro de Estado, diplomático y diputado, entre otras cosas, y redactó varias leyes, entre ellas la Ley de Pavón de educación pública. Además, colaboró con el Ministro Plenipotenciario Británico, Frederick Chatsfield, quien tenía en ese entonces una gran influencia en el gobierno guatemalteco.5

Pero por este régimen de trabajo, Pavón enfermó de gastritis y luego de unas vacaciones en Costa Rica y las Antillas con Chatsfield, regresó a Guatemala con molestias estomacales de las que ya no se recuperó, pero aun así siguió trabajando. Dice Hernández de León: «en cuanto tornó a la capital, volvió a las actividades. Hizo modificaciones en todos los ramos administrativos. Como se le diera el ministerio de relaciones exteriores, se hizo traspasar las dependencias de correos, caminos, colonizaciones y lo que hoy está a cargo de fomento y agricultura. Luego se metió a dirigir la enseñanza y el cultivo de las artes. Era muy mal escritor, pero tenía las iniciativas a montones. Estableció legaciones, celebró un concordato y el hombre se multiplicaba atendiendo un inmenso radio de actividades. El estómago, sin embargo, era un verdugo y le daba unos mordiscos que le hacían ver las estrellas«.5

En 1853 se enfermó gravemente, pero eso no le impidió trabajar decidídamente en las reformas a la constitución de 1851 para que ésta fuera alterada de froma que estuviera en armonía con el sistema de Presidente Vitalicio que se estableció cuando se proclamó a Carrera como tal en 1854. Este fue su último gran proyecto, dejando completo el sistema político con las facultades y prerrogativas que correspondían al jefe de Estado vitalicio.7

Tras terminar el proyecto se tomó unas largas vacaciones en Escuintla para tratar de recuperar su salud, pero éstas fueron contraproducentes. El 17 de marzo regresó a la ciudad de Guatemala, ya muy debilitado por la enfermedad. El Dr. Abella, su médico de cabecera, intentó salvarlo, pero sin éxito. La nota fúnebre que se publicó en 1855 dice lo siguiente sobre sus últimos momentos: «El 15 de abril, como el mal se hiciese más y más intenso, el Sr. Pavón recibió el Sagrado Viático en la visita general de enfermos, administrándoselo el Cura Rector de la parroquia del Sagrario. Desde entonces, varios de los padres jesuitas, y especialmente Luis Amoros, su confesor, no le abandonaron, proporcionándole los consuelos de la religión, al mismo tiempo que su esposa, hermanas y todas las demás personas de su familia y amigos íntimos, le prodigaban los cuidados más esmerados y afectuosos. Con anticipación había hecho sus disposiciones testamentarias, nombrando por albaceas y ejecutores de su última voluntad, además de sus hermanos, a los señores Pedro de Aycinena, Ministro de Gobernación, Luis Batres, Consejero de Estado y licenciado Lázaro Galdames. Tranquilo después de haberse preparado a la muerte y viéndola acercarse con la resignación del cristiano y la serenidad del filósofo, el día 18 se agravó el mal que padecía, y por la noche, después de haber caído en algunos parasismo, volvió en sí y pidió llamasen al Sr. Dean y Provisor del Arzobispado y al Sr. Canónigo Puertas, eclesiásticos a quienes tenía mucho afecto. Ausente de la ciudad el Sr. Barrutia, solo el Sr. Puertas pudo acudir al llamamiento hacia las dos de la madrugada del 19; y poco después a las cinco menos cuarto, rodeado de eclesiásticos y de las personas de su familia, Manuel F. Pavón entregó su alma al Señor, sin grandes padecimientos físicos y con mucha traquilidad de espíritu. Contaba 57 años, dos meses diez y nueve días de edad«.7, Nota

Carrera y sus ministros no estaban en la ciudad, sino que se encontraban en Chimaltenango, y desde allí emitieron un acuerdo por el cual estipulaban la forma en que se iban a realizar los funerales de Pavón en la bódeva de la Iglesia de la Merced, y ordenaba que los empleados públicos llevaran luto por tres días. La ceremonia luctuosa fue espléndida, con una misa fúnebre en la Catedral presidida por el arzobispo y con la presencia del cabildo criollo, el clero secular, los doctores de la Universidad, los ministros de Estado, el cuerpo diplomático, el Consejo de Estado, y muchos otros empleados del gobierno. Posteriormente, el féretro fue transportado a la iglesia de La Merced, en hombros del Ministro de Gobernación, del Embajador de México —que era el decano del cuerpo diplomático en Guatemala—, del Regente de la Corte de Justicia, del Consejo más antiguo, del Mayor general del Ejército y del Prior del Consulado de Comercio.8

Carrera se encontraba de gira por Los Altos, pero cuando regresó a la ciudad el 7 de mayo, emitió un decreto por el cual ordenaba que se colocara el retrato de Pavón en la sala de sesiones del Consejo de Estado y dispuso que a la viuda se le asignara una pensión vitalicia equivalente a la mitad del salario que devengaba el difunto Ministro.8


NOTAS:

  • a: nótese como, al contrario de lo que ocurría en los gobiernos liberales, la prensa oficial enaltecía a la Iglesia Católica durante el gobierno de Carrera. Además, nótese la influencia de los jesuitas en el gobierno guatemalteco de la época.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. II. Sánchez y de Guise. p. 111.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  3. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 113.
  4. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 114.
  6. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112-115.
  7. Gobierno de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala». La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62). p. 21.
  8. Ibid., p. 22.

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28 de marzo de 1838: nace Juan Fermín de Aycinena y Aycinena

Nace el poeta y literato guatemalteco Juan Fermín de Aycinena y Aycinena

28marzo1838
Retrato del poeta publicado en «La Ilustración del Pacífico» en 1898. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El poeta y literato guatemalteco Juan Fermín de Aycinena y Aycinena nació el 28 de marzo de 1838 en la Ciudad de Guatemala . Era hijo de Pedro de Aycinena, quien fue ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno del capitán general Rafael Carrera y presidente interino tras la muerte de éste en 1865.1

Aycinena y Aycinena fue diputado ante la Cámara de Representantes en 1870 y consejero de Estado durante el gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna.  Tras el derrocamiento de Cerna en 1871, la familia Aycinena se retiró de la política, y Juan Fermín de Aycinena se dedicó a la escritura y poesía.​ Siendo devoto católico, como todos los miembros de su familia, fungió como secretario de la hermandad San Juan de Dios, fue miembro de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, y en 1888 fue uno de los miembros fundadores de la Academia Guatemalteca de la Lengua.1,2

Aycinena y Aycinena era un hombre tranquilo y pacífico que vivía dedicado a su obra literaria, pero a pesar de ello sufrió un violento ataque en su residencia por parte de un desconocido que lo golpeó brutalmente en la cabeza el 23 de diciembre de 1897. Era el período turbulento e inestable que siguió al colapso económico y el autogolpe de estado del general José María Reina Barrios a mediados de ese año. Desafortunadamente, el poeta ya no se pudo recuperar y murió en su casa el 11 de enero de 1898.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario histórico biográfico de Guatemala. Guatemala: Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. ISBN 99922-44-01-1.
  2. La Ilustración del Pacífico (15 de febrero de 1898). «La lírica guatemalteca está de duelo; Ramón Uriarte y Juan Fermín de Aycinena». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Síguere y Cía.) II (36).

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