1935: filman la película “Las Nuevas Aventuras de Tarzán” en Guatemala

Título de la película “Las Nuevas Aventuras de Tarzán” que fue filmada en Guatemala en 1935. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

VIDEO:

ARGUMENTO:

El francés D’Arnot (quien había rescatado a Tarzán de la custodia de los monos y lo había restituido en Inglaterra como Lord Greystoke), se accidenta con su avioneta en selvas guatemaltecas y es hecho prisionero por una tribu de adoradores de la Diosa Verde, que era un ídolo relleno de joyas y con la fórmula de un explosivo capaz de aniquilar el planeta. Al enterarse de la noticia, Tarzán (interpretado por el actor Bruce Bennett), quien está en África, se une a una expedición que busca la Diosa Verde y viajan por barco hasta Guatemala.

El barco atraca en Puerto Barrios y los expedicionarios se dirigen al poblado indígena de Chichicastenango para encontrarse con el Padre Muller y obtener el mapa que los lleve al templo de la Diosa Verde, pero alguien se les adelanta y lo roba. Deciden partir sin el mapa y dirigirse hacia Río Dulce para finalmente ingresar en la densa selva para encontrar a los adoradores de la Diosa Verde. Tarzán logra seguir el rastro del ladrón del mapa y encuentra el templo de la Diosa Verde, que está en las ruinas de una antigua ciudad española construida sobre los restos de una ciudad maya; Tarzán y todos los exploradores son capturados, pero se salvan de ser sacrificados cuando el ladrón del mapa se roba también el ídolo de la Diosa y los nativos salen a perseguirlo. Tarzán encuentra a D’Arnot entre los nativos, y logra aprehender al malhechores que se habían infiltrado entre los exploradores, luego de que uno de los exploradores utiliza una ametralladora hechiza para matar y espantar a los nativos.

Tras asegurar del ídolo, se dirigen nuevamente a la costa atlántica, pasando por la ciudad maya de Quiriguá y terminando sus aventuras en un poblado de la costa, de nombre At Mantique, que cuenta con buen hotel, marimba y suntuosas instalaciones.​ La expedición parte de regreso a Europa y Tarzán regresa a su vida selvática en África.

RODAJE:

Sitios en donde se filmaron las diferentes escenas de la serie Las nuevas aventuras de Tarzán
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En los primeros fotogramas de la película se hace un reconocimiento al personal que trabajó en la filmación y se indica que las condiciones fueron sumamente adversas, al punto que muchos de ellos se enfermaron y el sonido fue muy pobre por las condiciones climatológicas adversas; posteriormente, en 1992, el escritor D. Peter Ogden (biógrafo de Edgar Rice Burroughs) viajó a Guatemala para visitar los lugares en los que se rodó “Las nuevas aventuras de Tarzán”​. A juicio de Ogden los productores y actores tuvieron que enfrentar numerosas dificultades para movilizarse por las carreteras del país en 1935, pues todavía era muy difícil hacerlo en 1992; siguiendo el itinerario presentado en la película, desembarcó en Puerto San José, —aunque no llevaba el camión con cuatro toneladas de equipos fílmico y de sonido—, para luego ir a Chichicastenango —que sirvió como el poblado indígena a donde llegan los expedicionarios antes de internarse en la selva—, después a la costa del norte —Puerto Barrios, Livingston, Río Dulce, de ahí a las selvas peteneras en el norte, para regresar a Quiriguá en Izabal.

Ahora bien, la mayoría lugares fueron visitados por los cineastas utilizando la línea férrea de la compañía estadounidense International Railways of Central America (IRCA) en 1935, servicio que en 1992, el ferrocarril ya estaba descontinuado y el transporte se hacía por carretera exclusivamente, llevando a Ogden a la conclusión errada de las dificultades de los productores. En 1935 (durante el gobierno del general Jorge Ubico Castaneda), el ferrocarril estaba en su apogeo y era controlado por la empresa estadounidense (subsidiaria de la United Fruit Company, empresa multinacional estadounidense y principal apoyo del gobierno guatemalteco) y tenía una estación principal en Puerto San José, otra en Ciudad de Guatemala y otra en Puerto Barrios, lo que permitió a los cineastas transportar todo su equipo cómodamente a la mayoría de las diferentes ubicaciones en donde filmaron.

Las únicas locaciones con difícil acceso fueron Chichicastenango y la selva petenera, pues no había servicio ferroviario hacia esos lugares y los caminos eran de terracería, aunque se podían acceder por vía aérea. De hecho, era comun que la empresa ferrocarrilera ofreciera paquetes para que turistas visitaran las plantaciones de esa compañía frutera en Izabal y la ciudad maya de Quiriguá (la cual se encontraba dentro de las propiedades de la compañía) y que ofreciera a sus pasajeros la opción de navegar cómodamente por el Río Dulce y el Lago de Izabal hasta la ciudad de Livingston en uno de sus vapores.

Ruinas de la iglesia de San Francisco en 1875; así lucía el interior de la iglesia cuando se rodó allí la película Las nuevas aventuras de Tarzán en 1935. Fotografía de Eadweard Muybridge.Enter a caption
Los lugares en donde se filmó fueron:
  • Chichicastenango: escenas de la aldea indígena en donde los exploradores se reúnen con el Padre Muller buscando el mapa antes de salir hacia Río Dulce. Se aprecia la iglesia y el puente de Gucumatz.
  • Antigua Guatemala: templo de la Diosa Verde; en 1935 la Iglesia de San Francisco estaba en ruinas (ya que fue reconstruida hasta en 1967) y fue utilizada para las escenas en que los expedicionarios son capturados por los adoradores de la Diosa Verde en las ruinas de una «antigua ciudad española construida sobre los restos de una antigua ciudad maya» y están a punto de ser sacrificados.
  • Río Dulce: navegación en piraguas por el río y escena en que Tarzán escapa de varios cocodrilos que le persiguen
  • Puerto Barrios: arribo de los exploradores y partida hacia Europa
  • Selva petenera: escenas de jungla
  • Quiriguá: ciudad en ruinas en donde explican a los exploradores los orígenes de la cultura Maya.
  • Ciudad de Guatemala: el entonces lujoso hotel Palace fue el escenario de las escenas del hotel del imaginario poblado de At Manatique

BIBLIOGRAFIA:

21 de noviembre de 1882: el general a cargo de la presidencia, José María Orantes, autoriza la construcción de una línea telegráfica para el hasta entonces aislado departamento de Petén

Isla de Flores en 1877, según un grabado aparecido en Across Central America de John W. Boddam.  

En 1882, el general presidente J. Rufino Barrios se encontraba de viaje en los Estados Unidos trabajando para establecer el tratado definitive de Límites con México y así poder enfocarse en su campaña de conseguir la Unión Centroamericana.  En su lugar quedó el general José María Orantes como encargado de la presidencia pero siempre con comunicación directa (aunque dilatada) con el general Barrios.

El 21 de noviembre, el encargado de la presidencia emitió el decreto por el cual autorizada la construcción de la línea telegráfica hasta el departamento de Petén (específicamente hasta la Isla de Flores), el cual había estado incomunicado con el resto de la República hasta entonces.

Se reproduce a continuación dicho decreto, dada su relevancia histórica:

Palacio Nacional: Guatemala, 21 de noviembre de 1882

Considerando: que el departamento del Petén es el único que aun se halla fuera de la red telegráfica que liga a todos los demás departamentos de la República; que aquella sección del país no podrá alcanzar la prosperidad a que está llamada por sus riquezas, mientras permanezca en el estado de aislamiento en que se encuentra todavía; que, aunque la construcción de una línea telegráfica hasta la cabecera de dicho departamento, importará al erario algunos sacrificios, éstos se compensarán con lo fecundo que será un progreso tan significativo como el que desea relizar el Gobierno al llevar a efecto esta mejorar; y que además, muchos vecinos de aquella sección han levantado una suscripción voluntaria que ascienda ya a la suma de $1,616, con lo cual y con la cooperación de las Municipalidades respectivas, que proporcionarán los postes y otros elementos necesarios, seminorará la erogación que el Tesoro Público debería imponerse para la ejecución de la obra; por tanto, el General encargado de la Presidencia, acurda: Facultar a la Secretaría de Fomento para que mande construir la línea telegráfica a que se ha hecho referencia, autorizando los gastos que sean indispensables para tal fin, y que se han presupuestado en la suma de doce mil pesos.  Comuníquse –

José María Orantes, general encargado de la Presidencia

BIBLIOGRAFIA:

 

23 de octubre de 1876: debido a las circunstancias difíciles en que se hallaba Guatemala, la Asamblea Constituyente pospone la emisión de la nueva ley constitutiva y mantiene al presidente Barrios como dictador

Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala.  Se observan la Catedral Metropolitana, la Fuente Colonial, el Colegio de Infantes y el Portal del Comercio. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada en 1875, el año en que Barrios fue nombrado dictador.

El 21 de octubre de 1875 la Asamblea Constituyente que había convocado el presidente J. Rufino Barrios entre sus correligionarios decidió conferirle al presidente guatemalteco amplios poderes de los que “se había hecho mérito” entre los pueblos que ellos representaban, con miras a mantener el orden público; de esta cuenta, el presidente Barrios gobernó como dictador con poderes absolutos a partir de ese momento.

Luego, el 23 de octubre de 1876, por considerar que las circunstancias no habían mejorado, la Asamblea convocada ese año consideró que las circunstancias difíciles se mantenían y por ello consideraron que no era conveniente emitir todavía la Constitución de la República por los próximos cuatro años.

Sin embargo, en 1878 Barrios convocó a una nueva Asamblea Nacional Constituyente compuesta por sesenta y un representantes de los pobladors de Guatemala, ya que consideraba que el país estaba finalmente en paz y era momento de regresar a la constitucionalidad.

Solamente los Jefes Políticos, Comandantes de armas y curas párrocos eran quienes no podían ser diputados constituyentes; pero debe aclararse que en esa época solamente los varones que supieran leer y escribir o que fueran soldados eran considerados como ciudadanos.

De esta cuenta, Barrios gobernó sin una constitución vigente desde que tomó el poder en 1873 hasta que fue electo como primer presidente constitucional en 1879, momento en el que fue elegido para un período de seis años.   Queda claro que, con constitución o sin ella, el general Barrios, al igual que había hecho el general Carrera antes que él, gobernó el país a su sabor y antojo.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

26 de septiembre de 1859: su Majestad Británica ratifica el convenio Wyke-Aycinena, firmado con el gobierno de Rafael Carrera, por el que se le concede a Belice el territorio entre el río Belice y el río Sarstún

El territorio centroamericano en 1840.  Imagen tomada del libro “Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan” del enviado estadounidense John Lloyd Stephens.

La historia del establecimiento británico en Belice se remonta hasta antes de la Independencia.  El establecimiento original se encontraba entre la bahía de Chetumal en la frontera con México hasta el río Belice y no era accessible desde Petén o la Verapaz por la lejanía, la falta de caminos, y lo insalubre de la region selvática circundante.  De esta forma, los ingleses se dedicaron tranquilamente al contrabando desde ese centro de operaciones, ya que éste era solamente accesible por el Mar Caribe y la Real Armada Española no se daba abasto para proteger las rutas comerciales con la península Ibérica de los ataques de los corsarios ingleses.

Después de la Independencia de Centroamérica la influencia inglesa en la región creció considerablemente, al punto que durante el gobierno federal de Francisco Morazán existieron fuertes lazos politicos y económicos entre el establecimiento británico en Belice y el gobierno morazanista.

En ese entonces, los Estados Unidos apenas se estaban estableciendo y no tenían aún mayor poder, pero Inglaterra se había convirtido en el nuevo impero mundial, teniendo colonias en todos los continentes.  Específicamente en Centroamérica, aparte de Belice, tenían presencia en Roatán y la Mosquitia.  En Guatemala, fueron un fuerte aliado y patrocinador del gobierno conservador del general Rafael Carrera, a quien proveían de armamento, municiones, uniformes militares y préstamos a través de la casa comercial de Skinner y Klee.

En 1856 se produjo la invasion filibustera a Nicaragua y los ingleses apoyaron a los ejércitos centroamericanos para expulsar al estadounidense William Walker.  Pero Walker intentó volver en 1859 y fue entonces cuando Guatemala se vió obligada a negociar con Inglaterra la concesión de la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún, como compensación por el apoyo logístico recibido y a cambio de la construcción de una carretera entre la ciudad de Guatemala y el lejano puerto de Belice.  El tratado por el cual se hizo esta concesión fue firmado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena y por el embajador inglés en Centroamérica Charles Lennox Wyke, y es conocido como el tratado de Wyke-Aycinena.

Como la carretera nunca se construyó debido a que el general Carrera falleció en 1865 y luego Guatemala entró en una Guerra civil que terminó en 1871 tras el triunfo de la revolución liberal dirigida por Barrios y Garcia Granados.  Esto ha servido de base para que Guatemala reclame el territorio al sur del río Belice, situación que ha afrontado varias dificultades a lo largo de la historia, a pesar del considerable debilitamiento internacional de la Gran Bretaña.

BIBLIOGRAFIA:

19 de septiembre de 1903: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera aclara la circular a los Jefes Políticos en la que se especifica un jornal de doce reales diarios para los mozos jornaleros de las fincas

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Temporeras (jornaleras) en una finca de café en 1875, fotografía de Eadweard Muybridge.  En los retratos: general J. Rufino Barrios, quien implement el Reglamento de Jornaleros (arriba) y el licenciado Manuel Estrada Cabrera (abajo) quien lo restableció en 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Restablecido el Reglamento de Jornaleros para surtir de mano de obra a las fincas del país durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue necesario emitir algunas directrices para regular su implementación. Para que el lector se de una idea de como era aplicada en la práctica, se reproducen a continuación fragmentos de dos circulares que envió el gobierno a sus Jefes Políticos para intentar regular el reglamento y evitar los abusos que se estaban cometiendo.

El 12 de agosto de 1903, el gobierno emitió una circular enviada a los Jefes Políticos, a quienes se les informaba que el reglamento mencionado no debería “nunca convertirse en in azote para el infeliz, ni en ramo de especulación y de comercio, que es tan más infame cuanto que recae sobre los desheredados de la fortuna, sobre los padres que abandonan sus hogares, que no pueden ni subsistir con el mezquino jornal que ahora se les paga“.

Por estas poderosas razones“, continuaba la circular, “se le solicita notificar a los propietarios y pueblos de su jurisdicción, que el jornal que desde el próximo 1 de septiembre debe satisfacerse a los mozos es el de doce reales diarios, sin descuento alguno“.  Y finalizaba: “haga Ud. que los jornaleros cumplan con exactitude los compromisos contraídos; que los propietarios entre sí respeten sus mutuos derechos; que no se exploten la ignorancia o la pobreza, y que no re cobren por ninguno ni a ninguno emolumentos indebidos“.

Pero la implementación de semejante circular era muy difícil, al punto que el 19 de septiembre se envió una nueva, que decía: “Aunque es bastante clara y precisa la circular del 12 de Agosto, ha sido, por ignorancia o malicia, mal interpretada.  El Presidente de la República hace las siguientes aclaraciones:

  1. La circular del 12 de agosto no se refiere en manera alguna a los mozos colonos de las fincas rústicas, culaquiera que sea la clase de cultivo a que sus propietarios los hayan destinado o en lo sucesivo los destinen.
  2. Tampoco afecta a los mozos habilitados con anterioridad o que, voluntariamente, lo fueren después de la fecha de la expresada disposición,
  3. Los contratos celebrados quedan en todo su vigor y fuerza; y los finqueros y mozos en complete y absoluta libertad para celebrar otros nuevos, al precio que les convenga.

Luego continuaba diciendo: “reitero a Ud. (como Jefe Político) de una manera enérgica y terminante, la prevención de vigilar con toda actividad y eficacia, porque no se trafique por ninguno ni para ninguno con la ignorancia o la pobreza del indio“.

BIBLIOGRAFIA:

 

30 de julio de 1847: pobladores indígenas de Yucatán se rebelan y exterminan a los pobladores blancos en Tepich, dando inicio a la Guerra de Castas. Esta rebelión indígena ayudó a consolidar al gobierno de Rafael Carrera en Guatemala

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Piedras talladas con las principals comunicaciones del gobierno mexicano relacionadas con la Guerra de Castas en Yucatán.  Las piedras están en el Zoológico del Centenerario, en Mérida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Actualmente la historia de Guatemala ha sido relatada de tal forma que pareciera que los indígenas nativos fueron subyugados con relativa facilidad en 1524 tras la conquista dirigida por Pedro de Alvarado.  Pero la conquista de todo el territorio no concluyó sino hasta en 1697, cuando los españoles finalmente lograron aniquilar a los nativos itzáes que se refugiaban en el vasto territorio del Petén y en donde habían logrado mantenerse independientes gracias a los remoto del lugar, a lo difícil de las condiciones climáticas y a su férrea voluntad.

De esta cuenta, los indígenas del sureste de la Península de Yucatán quedaron solo medianamente dominados, aunque reducidos a vasallaje por un método en el que eran sometidos, entre otras formas, por medio de deudas. Un indígena nacía y moría en la hacienda donde trabajaba desarrollando arduas tareas y en la que se le había asignado un pago bajo al arbitrio del hacendado, el cual se realizaba a través de la tienda de raya, propiedad del propio hacendado, donde era obligado a adquirir, a precios también arbitrarios, los elementos básicos para su subsistencia. De esta forma, el indígena quedaba endeudado para siempre y no sólo era incapaz de pagarlo sino que no podia abandonar la hacienda porque era un requisito indispensable pagar sus deudas para poder irse.  Así, si huía, se convertía en fugitivo y era perseguido por las autoridades del estado.  Y, por si fuera poco, las cuentas era hereditarias, de forma que los hijos debían pagar lo que el padre no hubiera podido cubrirle al patrón, perpetuándose la dependencia de la familia y llegándose al extremo de que, para saldar una deuda, al hacendado le era permitido comerciar con sus trabajadores vendiéndolos en el mercado de esclavos de Cuba.​

(Debe anotarse que este sistema de endeudamiento indirecto ha sido utilizado también en Guatemala tras la independencia.  El gobierno del general J. Rufino Barrios estableció el “Reglamento de Jornaleros“, una ley muy similar a la utilizada en Yucatán, y el gobierno del genera Jorge Ubico lo sustituyó por las leyes de “Vagancia” y de “Vialidad”, que perseguían a los indígenas que “no trabajaban” en alguna finca cafetalera y los obligaban a trabajar en los caminos rurales).

Cuando se presentó la oportunidad de rebelarse, los indígenas yucatecos no dejaron dudaron ni un momento.  En 1847, Yucatán no era parte de México, y de hecho armó a un batallón de indígenas para repeler los avances el ejército mexicano que pretendía anexarlo.  Tras la victoria los indígenas se resistieron a devolver las armas y esperaron pacientemente por una oportunidad.  México entones se desentendió de Yucatán porque se tuvo que enfrentar a la invasión estadounidense que terminaría con la pérdida de California, Arizona, Nuevo México, Colorado y Texas, lo que aprovecharon los yucatecos de Mérida (meridianos) y los de Campeche (campechanos) para enfrentarse de una vez por todas y tomar el poder absoluto de la peninsula.

Aprovechando la Guerra civil entre criollos, los indígenas se alzaron, y luego de que fueran reprimidos fuertemente en el poblado de Tepich, el comandante Cecilio Chi atacó el mismo poblado, pero esta vez dió orden de que exterminaran a todos los pobladores blancos.  Era el 30 de julio de 1847.

La guerra se extendió por dos años, en los cuales los ingleses de Belice le proporcionaban armas a los indígenas separatistas, quienes estuvieron a punto de tomar el control de la peninsula y aniquilaron a muchos pobladores blancos.  Sin embargo, en un momento de desesperación, el gobernador yucateco aceptó la ayuda de México a cambio de que Yucatán se convirtiera en estado de ese país. Así, en 1849 lograron derrotar a los indígenas, aunque se mantuvo la inestabilidad pues los indígenas conservaron el control del sureste de la peninsula y organizaban guerras de guerrillas hasta 1901.

En Guatemala, el general Rafael Carrera acaba de regresar de un exilio forzado en México al que lo enviaron los criollos conservadores, antes sus aliados y quienes consideraban que el líder mestizo ya no les era útil. Pero al no poder hacerse cargo del gobierno del estado, se alegraron con el retorno de Carrera al Estado.  Sabían que el general había estado pactando con los líderes indígenas de todo el occidente guatemalteco, y como estaban aterrorizados de que algo similar a la Guerra de Castas ocurriera en el Estado, decidieron reconocer la autoridad del presidente mestizo, el cual se perpetuó en el poder hasta su muerte, gobernando con mano de hierro sobre criollos, mestizos e indígenas hasta su muerte en 1865.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrios, Justo Rufino (1877). «Decreto número 177: Reglamentos de jornaleros». El Guatemalteco (Guatemala). Archivado desde el original el 8 de mayo de 2015
  2. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1. 
  3. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.
  4. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. 
  5. — (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  6. Jaulin, Robert (1976). El etnocidio a través de las Américas: textos y documentos. México: Siglo Veintiuno, pp. 70. ISBN 978-9-68230-693-8.
  7. Menéndez, Carlos R (1922). “Historia del infame comercio de indios en Yucatán”,  Mérida, Yucatán.
  8. Reed, Nelson (1964). The Caste War of Yucatan, Stanford University Press.
  9. (2007). La Guerra de castas de Yucatán. México: Ediciones Era, pp. 131. ISBN 978-9-68411-192-9.
  10. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  11. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821-1871». Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. 
  12. — (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).
  13. La Guerra de Castas 1847 – 1901. Archivo General del Estado de Yucatán

 

15 de mayo de 1896: la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” publica las primeras fotografías jamás tomadas de la Isla de Flores, Petén

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Fotografía del Ingeniero Claudio Urrutia, publicada en la revista “La Ilustración Guatemalteca” en 1896.

En 1896 la Comisión de Límites con México estaba terminando el trabajo para el que fue creada y que se inició luego de la firma del tratado Herrera-Mariscal en 1882 entre el gobierno del general J. Rufino Barrios en Guatemala y el gobierno del general Porfirio Díaz en México.  En otra oportunidad hablaremos con más detalle de lo desventajoso que resultó este tratado para Guatemala, no solo por la entrega del Soconusco sino porque representó una significativa pérdida de territorio para el país, de acuerdo al propio jefe de la Comisión, el ingeniero Claudio Urrutia.

Fue precisamente Urrutia quien al llegar a la entonces remota Isla de Flores, tomó varias fotografías que fueron enviadas a la revista “La Ilustración Guatemalteca” para que esta revista cultural las publicara.  Así pues, las fotografías aparecieron en la publicación del 15 de mayo de 1896, durante el gobierno del general José María Reina Barrios, siendo la primera vez que los guatemaltecos de la ciudad pudieron ver cómo era el lago Petén Itzá y la Isla de Flores.

He aquí cómo describieron a la Isla en esa oportunidad los escritores liberales de “La Ilustración Guatemalteca“:

“La cabecera del Petén, la ciudad de Flores, está situada en una pintoresca isla de la laguna Itzá o del Petén: tiene forma bastante regular con un diámetro de unos 300 metros.  Está a una elevación sobre el nivel derl mar de 150 metros.  La plaza en que está la Jefatura y la Iglesia ocupa casi su centro que es bastante elevado respecto a la playa.  Toda ella está cubierta de casas, la mayor parte pajizas.  Fue en un tiempo una ciudad importante de los mayas.  Parece que no sólo la ocupaban por completo con su población sino también se extendía la ciudad en la península que está al norte de ella.  Más tarde fue presidio, en tiempo de la colonia.  Hoy es el único centro importante del Petén:  sus moradores lo pasan del miserable comercio que hacen con Belice y Tabasco, pero viven encariñados a ese peñasco como un molusco a su concha.  Allí se pasa una vida animada por continuas fiestas de iglesia, bailes, algun paseo por la pintoresca laguna, todo ello sazonado con una murmuración de que no se puede formar idea sin estar en ella.”

BIBLIOGRAFIA: