18 de febrero de 1824: rehabilitan el Puerto de Iztapa en Escuintla

La Asamblea Nacional Constituyente de Centro América habilita el Puerto de Iztapa en Escuintla, al que llama «Puerto de la Independencia»

18febrero1824
Trabajos del Ferrocarril y Puerto de Iztapa en 1896. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La infraestructura de Guatemala dejaba mucho que desear al momento de la Independencia de Centro América en 1821, y eso preocupó a los miembros de la Asamblea Constituyente de Centro América que se estableció por iniciativa del general italiano Vincenzo Filísola, luego de la caída del Primer Imperio Mexicano del emperador Agustín de Iturbide.1 Los diputados constituyentes se esforzaron por mejorar las vías de comunicación del estado de Guatemala, y por ello, en el decreto del 18 de febrero de 1824, dicha Asamblea reconoció la importancia del puerto de Iztapa en el Océano Pacífico -abandonado desde la época colonial- y emitió el siguiente decreto:2

    • Artículo 1.°: Se rehabilita el Puerto antiguo de Iztapa, en el partido de Escuintla.
    • Artículo 2.°: Se denominará de ahora en adelante, Puerto de Iztapa o de la Independencia.
    • Artículo 3.°: el gobierno cuidará de proveer cuanto sea necesario para su mejor planta y seguridad.2

Desafortunadamente, las guerras que se desataron en 1826 tras el golpe de estado contra Juan Barrundia,3 dieron lugar a serios conflictos internos dentro del Estado de Guatemala, llegando hasta la efímera secesión del Estado de Los Altos en 1838 y en 1848.4 Las guerras y anarquía se prolongaron hasta 1851 – cuando finalmente Rafael Carrera derrotó a los criollos liberales en la Batalla de La Arada– dejando relegado el desarrollo de la infraestructura del país.5

Finalmente, en 1892 el general presidente José María Reina Barrios inició un agresivo plan para el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria nacional, construyendo Puerto Barrios en Izabal6 y renovando por completo el puerto de Iztapa en Escuintla,7 los cuales serían los puertos de entrada a Guatemala desde el Océano Atlántico y el Pacífico, respectivamente. La idea era que el nuevo puerto en Iztapa contaría con un moderno muelle que eliminaría las serias incomodidades y riesgos que padecían los pasajeros que atracaban en Puerto de San José,8 y que ambos puertos estarían comunidados por el entonces moderno Ferrocarril Interoceánico que era el principal proyecto de infraestructura del gobierno, y que convertiría a Guatemala en un punto estratégico para el comercio mundial.9

Nuevamente, la mala suerte se cebó sobre Iztapa:  el gobierno de Reina Barrios había emprendido sus ambiciosos proyectos gracias al superavit comercial derivado del alto precio internacional del café, pero éste se desplomó en 1897 y con él, los sueños del presidente, la economía nacional y la infraestructura de Iztapa.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  2. Ibid, p. 771.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-36.
  4. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91 y siguientes.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 270 y siguientes.
  6. Gobierno de Guatemala (1896). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1895-96 XIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 39-40.
  7. Maudslay, Anne Cary; Maudslay, Alfred Percival (1899). A Glimpse at Guatemala and some notes on the Ancient Monuments of Central America. (en inglés).  Londres: John Murray. pp. 5-8.
  8. Macías del Real, A. (15 de julio de 1897). «Puerto de Iztapa». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (24).
  9. Maudslay, Alfred Percival; Maudslay, Anne Cary (1899). A glimpse at Guatemala, and some notes on the ancient monuments of Central America (en inglés). Londres: John Murray.
  10. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.

17 de febrero de 1865: muere Juan José de Aycinena y Piñol

Muere Juan José de Aycinena y Piñol, Marqués de Aycinena, Obispo de Trajanópolis, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gobierno de Rafael Carrera

17febrero1865
Catedral de la Ciuda de Guatemala en la época en que falleció el obispo de Aycinena. En el recuadro: retrato de Juan José de Aycinena y Piñol que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En Guatemala el marquesado de Aycinena fue el único título nobiliario que se extendió por el Rey de España. Este título fue otorgado a Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, un ciudadano español que había llegado al Nuevo Mundo a buscar fortuna y había logrado hacer un imperio comercial gracias al transporte de carga en mulas desde los puertos del Atlántico hasta las principales ciudades de la Capitanía General.  Gracias a su imperio comercial y a su origen español, Aycinena y su familia lograron conseguir las mejores posiciones en el gobierno colonial a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, al punto que tuvieron puesto que hasta entonces habían estado a cargo únicamente de ciudadanos españoles. Por otra parte, varios de sus miembros ingresaron al clero, tanto regular como secular y gracias a todo esto, la familia alcanzó importantes posiciones gubernamentales que incluyeron el rectorado de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo y diputados ante las Cortes de Cádiz.1

En la década de 1810, los Aycinena pelearon junto con los españoles para sofocar cualquier intento independentista en América Central y estuvieron en contra de cualquier movimiento de esa índole ya que implicaba perder el poder que habían conseguido. Pero la debidlidad de la corona española tras la invasion Napoleónica y el fracaso de las Cortes de Cádiz tras el retorno al poder del rey Fernando VII en 1814,2 llevaron a la Independencia en 1821.3

Tras la fracasada anexión a México4 y la subsecuente creación de las Provincias Unidas del Centro de América,5 los Aycinena y sus familiares aristócratas se aglutinaron en el partido conservador, el cual buscaba que no se cambiara absolutamente nada en la estructura política y social del nuevo país, mientras que el resto de criollos no-aristócratas se aglutinaron en el partido liberal y pelearon por un cambio radical en la política, específicamente la separaciónde Iglesia y Estado y la eliminación de los títulos nobiliarios.6

En medio de esta vorágine de acontecimientos vivió el obispo Juan José de Aycinena y Piñol, quien nació en la Ciudad de Guatemala, el 29 de agosto de 1792 y quien heredó el título de Marqués de Aycinena a la muerte de su padre. En 1825 fue nombrado rector de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo7 y estuvo en el cargo durante el gobierno estatal de Mariano de Aycinena que siguió al golpe de estado contra Juan Barrundia en septiembre de 18268, y permaneció en él hasta que fue expulsado de Centroamérica junto con el resto de su familia en 1829, luego de la invasion liberal liderada por el general Francisco Morazán.9

Vivió un tiempo en el exilio, y tras el colapso del gobierno liberal de Mariano Gálvez luego del triunfo de la revolución católico-campesina de Rafael Carrera,10 se convirtió en el líder del partido conservador ya que Mariano de Aycinena se retiró de la política. Como su posición era mucho más débil que cuando estaban en el poder en 1829, tuvo que empezar pactando con el general campesino Rafael Carrera, quien se había convertido en el hombre fuerte de Guatemala.7,10

Entre 1840 y 1844, ya siendo nombrado nuevamente rector de la Pontifica Universidad y miembro del gobierno, Aycinena tuvo una relación tirante con el general Carrera, al punto que tuvo que renunciar al Consejo de Estado tras el convenio de Guadalupe en 1844 luego de que Carrera le mostrara quien era el que realmente mandaba en el país al mover al ejército para exigir que los eclesiásticos no se mezclaran en política.11 Cuando Carrera se hizo con la Jefatura de Estado a finales de 1844 su gobierno se vió afectado por las constantes invasiones de forajidos y exiliados liberales guatemaltecos desde El Salvador, quienes contaban con la ayuda del presidente de ese país, Doroteo Vasconcelos.12 Cuando Aycinena y sus familiares vieron que parecía que Carrera iba a perder el control de la situación en 1847, no dudaron en pedirle la renuncia y enviarlo al exilio. Carrera midió sus opciones perfectamente y salió del país hacia México sin oponer resistencia, desde donde estuvo esperando que la crisis interna de Guatemala obligara que lo llamaran de vuelta al poder.13

Carrera regresó a Guatemala en 1849, con el apoyo del presidente, general Mariano Paredes, y tras haber pactado con los líderes indígenas de occidente y cuando se estaba desarrollando una sangrienta Guerra civil en Yucatán, en donde los indígenas estaban masacrando a criollos y europeos.6,14 A su retorno, los criollos liberales huyeron hacia El Salvador, pero Aycinena y los criollos conservadores no podían huir porque no eran aceptados en otros país por su tendencia pro-católica, como estaban aterrados de que una guerra civil como la de Yucatán se desatara en Guatemala, tuvieron que pactar con Carrera.6

Aycinena y sus familiares se convirtieron en el Consejo de Estado del general Carrera y gobernaron junto con él hasta 1865; Aycinena falleció el 17 de febrero y Carrera el 14 de abril de ese año y puede decirse que fue en ese momento que verdaderamente terminó el gobierno conservador en Guatemala.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  2. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2OCLC 212905232.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada por virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  4. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaRXVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las Leyes de Guatemala, pp. 24-27.
  6. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  7. Belaubre, Christopher (2009). «Juan José de Aycinena» (edición en línea). Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica (Guatemala).
  8. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  9. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  10. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 15-50.
  11. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemala: Nuestro Diario.
  12. – (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 160.
  13. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. pp. 112-115.
  14. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.

25 de octubre de 1824: decretan el reglamento del Jefe del Estado

El Congreso Constituyente de Guatemala decreta el reglamento del Jefe del Estado, como parte del gobierno de la República Federal de Centroamérica

25octubre1824
Centroamérica en 1840. Obsérvese las fronteras indefinidas entre Guatemala, México y Belice, y entre Honduras y Nicaragua.  Nótese también el área ocupada por Guatemala en ese entonces. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centroamérica, las Provincias Unidas de la región decidieron anexarse al efímero imperio de Agustín de Iturbide. Los criollos liberales y los conservadores pasaron todo el siglo XIX acusándose mutuamente de ser los instigadores  de dicha anexión, pero independientemente de quien haya sido el promotor de la idea, Guatemala salió muy perjudicada al perder el territorio de Chiapas y, eventualmente, el de Soconusco.

Cuando las aguas se calmaron un poco luego de la fracasada anexión, se establecieron las Provincias Unidas del Centro de América gracias a la Asamblea Constituyente convocada por Vincenzo Filísola en 1823; y, eventualmente, se formó la República Federal de Centro América en la que cada estado estableció su propio gobierno local, pero adscrito al Federal.  Reproducimos a continuación la explicación que da el recopilador de leyes Manuel Pineda de Mont al respecto:

«La constitución federal de Centro América, al prevenir que las intendencias del tiempo del gobierno colonial de España, del Reyno de Guatemala, se constituyesen en estados componentes de la Unión, organizándose como unas pequeñas repúblicas filiales, o subordinadas a la federal, en unos puntos de su administración, y soberanas y absolutas en otros, segun la complicación de facultados que embarazaban su marcha; previene que los funcionarios superiors, encargados de ejercer el poder ejecutivo en cada sección federativa sean llamados «Jefes del Estado».

Con esta denominación comenzaron todos a ejercer sus respectivas funciones oficiales, desde su primitiva organización en el año de 1824.  Y al decretarse la constitución política de Guatemala, se previno en ella:  que el primer mandatario encargado del gobierno político superior del estado (poder ejecutivo) se denominase «jefe del Estado».

Y cuando en 1838 los referidos estados rompieron el vínculo federal, desconociendo la autoridad emanada de la constitución de 1824, reasumiendo cada uno de ellos en sí mismos la plenitud de soberanía en sus respectivas demarcaciones territoriales, que antes residía en la federación centroamericana; Guatemala, que había sido hasta entonces la única que había estado sufragando los gastos de la administración al fin imitó a las otras secciones, separándose (la última) del pacto, cuya sombra y fragmentos no podían ya conservarse, y en efecto dió el grito de independencia el 13 de abril de 1839.  Desde entonces se consideró en el libre ejercicio de su plena soberanía nacional.  El supremo encargado del gobierno tuvo la denominación de «presidente del Estado de Guatemala», conforme al decreto de la asamblea constituyente del 29 de noviembre de 1839, y su misma denominación adoptaron en seguida los otros estados.

A virtud del decreto expedido por el gobierno en 21 de marzo de 1847, elevando el estado al rango de nación libre, soberana e independiente, por los fundamentos consignados en el decreto dicho, y en el manifiesto que se publicó entonces, se llamó desde aquel día, president de la República de Guatemala, cuyo acto se ratificó en decreto de la Asamblea Constituyente dado el 14 de septiembre de 1848.  Y los cuatro estados de la referida pasada federación, siguieron en esto último la conducta política de Guatemala.»


BIBLIOGRAFIA:


11 de octubre de 1825: decretan la primera constitución del Estado de Guatemala

La Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala decreta la primera constitución del Estado de Guatemala, en ese momento parte de la República Federal de Centro América

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La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a principios de la década de 1890, cuando todavía tenía la Fuente de Carlos III y estaba en pie el Palacio Colonial, que estaba ubicado en donde hoy se encuentra el Parque Centenerio y la Biblioteca Nacional.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La República Federal de Centro América se formó el 22 de noviembre de 1824, con el mismo territorio que antes ocupara la Capitanía General de Guatemala —exceptuando a Chiapas que se quedó en México tras la efímera Anexión de Centroamérica a México— y quedó compuesta por cinco estados: Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

El Estado de Guatemala fue definido de la siguiente forma por la Asamblea Constituyente que emitió la constitución del 11 de octubre de 1825: «el estado conservará la denominación de Estado de Guatemala y lo forman los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo. El estado de Guatemala es soberano, independiente y libre en su gobierno y administración interior«.​

La misma constitución de 1825 indicó cual era el territorio del estado, y la primera división administrativa del mismo se hizo oficial el 4 de noviembre de 1825, cuando la Asamblea Constituyente dividió al territorio en siete departamentos.Nota Algunos de los artículos de aquella Constitución se reproducen a continuación:

Título I: Del estado; sus derechos; sus garantías particulares; del territorio

      • Artículo 1°.— El estado conservará la denominación de Estado de Guatemala.
      • Artículo 2°.— Forman el estado los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo.
      • Artículo 3°.— El estado de Guatemala es soberano e independiente, y libre en su gobierno y administración interior.1

Sección 1a.: Del estado

      • Artículo 5°.— Ningún individuo, ninguna reunión parcial de ciudadanos, ninguna fracción del pueblo puede atribuirse la soberanía, que reside en la universalidad de los ciudadanos del estado.
      • Artículo 6°.— Los ciudadanos investidos de la autoridad legislativa, ejecutiva y judiciaria son dependientes del estado, y responsables a él, en los términos que prescribe la constitución.
      • Artículo 7°.— Ninguna autoridad del estado es superior a la ley: por ella ordenan juzgan y gobiernan las autoridades; por ella se debe a los funcionarios respeto y obediencia.
      • Artículo 8°.— Delegando el estado el ejercicio de los poderes legislativo, ejecutivo y judiciario, conserva la facultad de nombrar constitucionalmente sus funcionarios.
      • Artículo 9°.— Ningun oficio poúblico es venal ni hereditario.
      • Artículo 10°.— El estado no reconoce condecoraciones ni distintivos hereditarios. Tampoco admite vinculaciones.
      • Artículo 14.— Ninguno puede ejercer autoridad en nombre del estado, ni llenar ninguna función pública sin estar autoridado por la ley.
      • Artículo 15.— La fuerza pública es instituida para la seguridad comun y no para utilidad de los funcionarios a quienes se confía.
      • Artículo 16.— El estado es un asilo sagrado para todo extranjero, y también la patria de todo el que quiera residir en su territorio, raidándose en él con arreglo a las leyes.
      • Artículo 17.— La policía de seguridad no podrá ser confiada sino a la sautoridades civiles, en la forma que la ley determine.
      • Artículo 18.— Ninguna población podrá ser dearmada, ni despojarse a ninguna persona de las armas que tenga en su casa ni que lleve lícitamente.2

Sección 2a.: derechos particulares de los habitantes

      • Artículo 20.— Los derechos del hombre en sociedad son: la libertad, la igualdad, la seguridad y la propiedad.
      • Artículo 21.— Todo hombre es libre en el estado: nadie puede venderse ni ser vendido.
      • Artículo 22.— No existen las distinciones sociales sino para la utilidad comun: no hay entre los ciudadanos otra superioridad legal que la de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones, ni otra distinción que la de las virtudes y los talentos.
      • Artículo 23.— Todos los ciudadanos son adminisbles a los empleos públicos.
      • Artículo 24.— Todos los habitantes del estado están obligados a obedecer y respetar la ley, que es igual para todos, ya premie, ya castigue: a servir a la patria, a defenderla con las armas y a contribuir proporcionalmente a los gastos públicos, sin exención ni privilegio alguno.
      • Artículo 25.— A nadie puede impedirse la libertad de decir, escribir, imprimir y publicar sus pensamientos, sin que puedan sujetarse en ningun caso, ni por pretexto alguno a examen ni censura.
      • Artículo 26.— Ninguno está obligado a hacer lo que la ley no ordena, ni puede impedírselo lo que no prohibe.
      • Artículo 27.— Las acciones privadas que no hieren el orden, la moralidad, ni la decencia pública, ni producen perjuicio de tercero, están fuera de la jurisdicción de los magistrados.
      • Artículo 28.— Todos los habitantes del estado deben ser protegidos en el goce de su vida, de su reputación, de su libertad, seguridad y propiedad.  ninguno puede ser privado de estos derechos sino en los casos prevenidos por la ley, y con las formalidades legales.
      • Artículo 29.— Todo habitante libre de responsabilidad puede trasladarse a un país extranjero, y volver al estado cuando le convenga.3
      • Artículo 39.— El gobierno del estado es el republicano, popular, representativo.[…]4
      • Artículo 94.— Corresponde a la Asamblea:
        1. Proponer y decretar, interpretar y derogar las leyes, ordenanzas y reglamentos, que en todos los ramos de la administración pública, deben regir en lo interior del estado.
        2. Determinar anualmente el gasto de la administración del estado, y decretar los impuestos y contribuciones de todas clases, necesarios para cubrirle, y para llenar el cupo que le corresponda en los gastos de la administración federal, estableciendo las contribuciones públicas, su naturaleza, cantidad, duración, y modo de percibirlas.
        3. Aprobar el repartimiento que de las contribuciones directas se haga a los departamentos del estado, según su población y riqueza; velando sobre su inversión y la de todos los ingresos públicos de cualquiera clase, haciéndose dar cuenta de ellos al poder ejecutivo.
        4. Decretar la creación o supresión de los oficios públicos, dotados por la hacienda del estado, por los fondos comunes.
        5. Permitir o negar la introducción de tropas de otros estados para guarnición interior del de Guatemala.
        6. Fijar periódicamente la fuerza permanente, si se necesitase en tiempo de paz; crear la milicia cívica, la activa, y levntar toda la que corresponda al estado en tiempo de guerra.
        7. Dar ordenanzas a la fuerza pública del estado […].5

Título IX. Sección 3a.: Justicia criminal. Garantías.

      • Artículo 182.— No podrá imponerse pena de muerte, sino por delitods que atenten directamente contra el orden público, y en el asesinato u homicidio premeditado o seguro.
      • Artículo 183.— Están abolidos para siempre el uso de los tormentos, los apremios, la confiscación de bienes, azotes y penas crueles.
      • Artículo 184.— Nadie puede ser preso sino en virtud de orden escrita de autoridad competente para darla.  No podrá librarse ésta sin que preceda justificación de que se ha cometido un delito que merezca pena más que correccional; y sin que resulte al menos por el dicho de un testigo, quién es el delincuente.
      • Artículo 185.— Pueden ser detenidos el delincuente cuya fuga se tema con fundamento, el que sea encontrado en el acto de delinquir; y en este caso cualquiera pude aprenderlo para llevarle al juez.6

NOTAS:

  • La constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 fue la base para los distritos y circuitos estipulados para los juicios de jurados el 11 de abril de 1836. Esto lo explica la publicación de Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, volumen I de 1869 de Manuel Pineda de Mont, la cual especifica en la página 467 que para dicha Recopilación se utilizó la copia del acta de los distritos que fue elaborada el 11 de abril de 1836; sin embargo, leyendo cuidadosamente toda la ley transcrita por Pineda de Mont, se advierte que al principio de la misma, en la página 463, dice: «Ley 4: Artículos de la Constitución Política del Estado de Guatemala, decretada por su Asamblea el 11 de octubre de 1825, decretando los pueblos que comprende el territorio del Estado«.​

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 42.
  2. Ibid, p. 222.
  3. Ibid, p. 223.
  4. Ibid, p. 69.
  5. Ibid, p. 201.
  6. Ibid, p. 224.

3 de octubre de 1792: nace Francisco Morazán

Nace en Tegucigalpa, Reino de Guatemala, el general y líder liberal Francisco Morazán

3octubre1792
Barracas de Tegucigalpa, ciudad natal de Francisco Morazán, a finales del siglo XIX.  En el recuadro:  retrato a lápiz de Morazán. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los personajes más importantes en la historia de Centroamérica es indudablemente el general liberal Francisco Morazán, quien tuvo la distinción de ser presidente de la República Federal de Centro América, y Jefe de Estado de cada uno de los estados que la conformaban.  Por su gran importancia para los criollos liberales centroamericanos, la figura de este caudillo fue elevada a la categoría de un héroe benemérito por los historiadores de ese partido —entre ellos Ramón Rosa1, Lorenzo Montúfar y Ramón Salazar2—.  Y por esta razón, tras la Reforma Liberal que se inició en 1871, hubo un parque «Morazán» en la Ciudad de Guatemala y se estableció el municipio «Morazán» del departamento de El Progreso —poblado que antiguamente se llamaba Tocoy Tzima y era estratégico en el transporte de carga por el río Motagua hacia y desde el Atlántico—.3

Pero, ¿cuál fue el verdadero papel que jugó Morazán en Guatemala específicamente y por qué aquí se le conoce con el apodo de «Chico Ganzúa«?

Morazán puede considerarse como el principal enemigo los criollos aristócratas conservadores que vivían en Guatemala, en especial la familia Aycinena, ya que lideró el ejército «defensor de la ley» que derrotó a las fuerzas federales y a las estatales de Mariano de Aycinena en 1829 tras el golpe de estado que derrocó al jefe de estado Juan Barrundia en Guatemala en 1826 y tras el brutal ataque de las fuerzas guatemaltecas sobre Tegucigalpa.4 Una vez consiguió que Aycinena se rindiera incondicionalmente, redujo a prisión a todos los criollos conservadores, les confiscó sus bienes y los expulsó de Centroamérica.  Entre los exiliados no solamente había politicos y militares sino que también miembros de las órdenes de frailes, pues muchos de ellos eran descendientes de criollos aristócratas y la Iglesia era uno de los principales enemigos políticos de los liberales.5

Una vez derrotados los conservadores, Morazán se consolidó como líder en Centroamérica, al mando de los liberales, quienes se apropiaron de las haciendas y posesiones de los exiliados y de los tesoros de los templos y monasterios católicos. Con esta nueva fortuna, hicieron negocios con los ingleses del asentamiento de Belice y manejaron la República Federal de Centro América.  Pero los conservadores, quienes apodaron a Morazán «Chico Ganzúa» por su afinidad a afiansarse de lo ajeno, no se quedaron de brazos cruzados y esperaron pacientemente para poder retornar a la región.6

En Guatemala, el clero secular hizo labor de hormiga, instigando a los campesinos rurales en contra del gobierno liberal diciéndoles que las leyes laicas contravenían lo ordenado por la Iglesia, que los liberales eran herejes por negociar con los ingleses, y que no era justo que se hubiese expulsado al arzobispo Ramón Casaus y Torres.7  Finalmente, encontraron a un caudillo en el joven campesino Rafael Carrera a quien ungieron como el designado por Santa María para rescatar a Guatemala de las garras de los «herejes«.8

Las rebeliones de Carrera derrocaron al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez el 2 de febrero de 1838, y ese mismo día se separaron los departamentos occidentales de Guatemala y eventualmente formaron su propio estado, Los Altos.9  Debido a que el nuevo estado se había llevado el 50% del territorio de Guatemala y el 75% de su capacidad productiva, era solamente cuestión de tiempo para que hubiera una guerra entre ambos Estados.

Al mismo tiempo, los otros estados de Centro América se separaron de la Unión cuando Morazán no quiso convocar a elecciones presidenciales para elegir a quien lo debería suceder el 1 de marzo de 1839, dando por terminado el Pacto Federal.10

Así pues, a Morazán únicamente le quedaban una Guatemala sumida en la anarquía, el nuevo Estado de Los Altos, y el Estado de El Salvador, en donde había sido nombrado Jefe de Estado.  Para calmar la situación en Guatemala, nuevamente invadió desde El Salvador, implementando una política de tierra arrasada a su paso por el oriente guatemalteco pues allí era en donde tenían sus aliados el ejército campesino. Tras esto, Morazán cambió al jefe de Estado mariano Rivera Paz por el salvadoreño Carlos Salazar, y logró reducir a Carrera a las serranías de Mita, pero aquello solamente fue temporal.11

Carrera regresó al poder en Gutaemala tras dar un golpe de estado a Salazar y reinstalar a Rivera Paz el 13 de abril de 1839, lo que eventualmente llevó a la guerra entre Los Altos y Guatemala, resultando en la completa derrota de los primeros en enero de 1840.12  Ante esto, Morazán invadió Guatemala una vez más, pero esta vez, tras una hábil estratagema, Carrera derrotó a las fuerzas de Morazán en el centro de la Ciudad de Guatemala el 19 de marzo de 1840, y con ello dio fin a la carrera política de Morazán ya que éste tuvo que salir huyendo con sus allegados y no paró sino hasta llegar a Perú.13

Estando en Perú fue llamado por los criollos liberales costarricenses para que se hiciera cargo de la situación, y pronto llegó a ocupar la Jefatura del Estado, pero por sus errores hubo una rebelión en su contra,14 al fin de la cual fue fusilado sumariamente el 15 de septiembre de 1842, en la Plaza de Armas de San José.15

Carrera nunca perdonó a Morazán por las atrocidades que cometió cuando invadió a Guatemala en 1839 y 1840, y cuando el caudillo guatemalteco invadió a El Salvador en 1863 y derrocó al general liberal Gerardo Barrios, ordenó cañonear el mausoleo de Morazán hasta que no quedaran vestigio de sus restos.16


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rosa, Ramón (1974). Historia del Benemérito Gral. Don Francisco Morazán, expresidente de la República de Centroamérica. Tegucigalpa: Ministerio de Educación Pública, Ediciones Técnicas Centroamericana.
  2. Montúfar, Lorenzo; Salazar, Ramón A. (1892). El centenario del general Francisco Morazán. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 365.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 34-36.
  5. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  6. Gómez Carrillo, Agustín (1900). Elementos de la historia de Centroamérica. Madrid, España: Imprenta de Hernando y Compañía.
  7. Hernández de León, Federico (6 de marzo de 1926) El Capítulo de las Efemérides, 6 de marzo de 1837, Levantamiento en San Juan Ostuncalco. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  8. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise.  pp. 17-50.
  9. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  10. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  11. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 172-175.
  12. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 75-81.
  13. Solís, Memorias de Carrera, p. 90.
  14. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Francisco Morazán llega a Costa Rica para atender llamado de auxilio. Honduras: El Heraldo.
  15. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.
  16. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.

20 de septiembre de 1783: nace Dolores Bedoya de Molina

Nace Dolores Bedoya, esposa del doctor Pedro Molina Mazariegos, gestor de la Independencia de Centroamérica y líder del partido liberal que se formó tras la misma

20septiembre1783
Celebración de los criollos luego de la declaración de la Independencia de 1821.  Doña Dolores Bedoya lucía seguramente como una de las damas en el cuadro de Fernando Beltranena que se conserva en el Museo Nacional de Historia.

De todos los guatemaltecos es conocido que la señora Dolores Bedoya de Molina organizó una celebración en las afueras del Palacio de los Capitanes Generales de la Nueva Guatemala de la Asunción, en lo que hoy en día es la Plaza de la Constitución el 15 de septiembre de 1821.1  Sin embargo, después de eso ya no se le menciona más en los libros de historia.  ¿Qué ocurrió con ella?  Y, ¿por qué fué tan importante su participación durante la Independencia?

María Dolores Bedoya nació en la recién fundada Nueva Guatemala de la Asunción el 20 de septiembre de 1783, y era hija de Pedro Bedoya y de Manuela Antonia González.   En esa época la ciudad apenas se estaba edificando y eran muy pocos los edificios y los servicios públicos disponibles por lo que eran frecuentes las epidemias.  A pesar de ello, la señorita Bedoya alcanzó la edad adulta y el 9 de febrero de 1804 se casó por poder con el doctor Pedro Molina, destacado médico guatemalteco que por ese entonces residía en Nicaragua.1

Tras la boda, partió para Granada, en donde tuvo a los primeros cuatro de sus hijos; cuando regresaron a Guatemala en 1814, tuvo a sus otros cuatro hijos.1 En esa época ya se había producido la invasión napoleónica a España y el golpe de estado que derrocó al rey absolutista Fernando VII y se convocó a las Cortes de Cádiz para promulgar una constitución más republicana, la cual quedó truncada cuando el rey regresó al poder.2  Fue en esta década que se empezaron a dar los movimientos independentistas en las colonias americanas y en la Capitanía General de Guatemala fue cuando se formaron dos grandes grupos entre los criollos:  los aristócratas y los hacendados.3

Los criollos aristócratas eran los miembros de la familia Aycinena, la cual estableció su centro comercial en la capital del Reino de Guatemala en el siglo XVIII y gracias a ello tenía lazos muy estrechos con las autoridades españolas al punto que muchos de ellos ocupaban cargos de importancia militar, económica, religiosa y política, además de que el patriarca de la familia, Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, había sido nombrado Marqués de Aycinena, siendo uno de los primeros y últimos poseedores de títulos nobiliarios en el Reino de Guatemala.3,4  Entre los otros miembros estaba José Alejandro de Aycinena quien fue militar y rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo; y entre cuyas acciones militares estuvo pacificar las regiones que luchaban por la independencia.5  Y también estuvo Juan José de Aycinena, quien heredó el marquesado y también fue rector de la Universidad y eclesiástico, llegando a ser obispo in partibus de Trajanópolis.6

Por su parte, los criollos hacendados eran el resto de descendientes de conquistadores, quienes no tenían los mismos privilegios que los de la familia Aycinena y consideraban que habían sido relegados a un segundo plano por los comerciantes de la capital.  Era en este grupo en donde el doctor Pedro Molina fue uno de los principales líderes, al punto que cuando se hicieron del poder en 1829, fue nombrado rector de la Academia de Ciencias y Estudios, que fue fundada en lugar de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos, ya que los liberales ya no querían enseñar educación religiosa.7

Conociendo entonces como estaba la situación de los criollos centroamericanos en 1821, se entiende major el papel que tuvo la señora Bedoya de Molina, y el por qué dicho papel ha sido documentado por los historiadores guatemaltecos:  ella era esposa del principal líder del partido liberal y la historia fue relatada por Alejandro Marure, Lorenzo Montúfar, Ramón Rosa y Ramón Salazar, todos ellos liberales.8  El hecho fue que a ella le solicitaron que enardeciera los ánimos de los presents en la Plaza de Armas aquel 15 de septiembre de 1821, para que los que estaban en la reunión dentro del Palacio de los Capitanes sintieran presión popular, y lo logró a la perfección.1

En el Acta de Independencia se describe el rol de la señora Bedoya de Molina, ya que dice textualmente así: «reunidos en uno de los salones de este palacio la misma diputación provincial, el ilustrísimo señor arzobispo, los señores individuos que diputasen la excelentísima audiencia territorial, y el venerable señor dean y cabildo eclesiástico, el consulado y el muy ilustre colegio de abogados, los prelados regulares, jefes y funcionarios públicos: congregados todos en el mismo salón, leídos los oficios expresados, discutido y meditado detenidamente el asunto, y oído el clamor de ‘Viva la Independencia’ que repetía de continuo el pueblo que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio, se acordó […]»9 Es decir, sabiendo que las autoridades españolas y los criollos aristócratas no eran partidarios de la Independencia, enardeció los ánimos de los presentes para que las autoridades se decidieran de una buena vez.

Irónicamente, a pesar de estar casada con uno de los mejores y escasos médicos de su época, su salud no era muy buena y durante sus últimos diez años padeció de una grave enfermedad, muriendo en la ciudad de Guatemala el 9 de julio de 1853 a los 70 años de edad.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Nuñez de Rodas, Edna (1984) Dolores Bedoya. Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  2. La Parra López, Emilio (2018). Fernando VII. Un rey deseado y detestado. XXX Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias. Barcelona: Tusquets. ISBN 978-84-9066-512-1.
  3. Casaús Arzú, Marta Elena (s.f.). «El papel de las redes familiares en la configuración de poder de la élite en Centroamérica». Revista Realidad (Madrid, España). Archivado desde el original el 27 de marzo de 2014.
  4. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  5. Cañas, José Simeón (1812). Oración encomiástica ofrecida por el Rector y Claustro de la Real y Pontificia Universidad de Guatemala al Excmo. Señor don José de Aycinena y Carrillo. Guatemala: Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.
  6. Belaubre, Christopher (2009). «Juan José de Aycinena» (edición en línea). Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica (Guatemala).
  7. Pineda de Mont, Manuel  (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  8. Montúfar, Lorenzo; Salazar, Ramón A. (1892). El centenario del general Francisco Morazán. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.

24 de julio de 1820: Pedro Molina funda «El Editor Constitucional»

El doctor Pedro Molina funda «El Editor Constitucional», primera publicación privada en la Capitanía General de Guatemala

24julio1820
Retrato de Molina Mazariegos tomado de Wikimedia Commons.

Muchos de nuestros estimados lectores conocen al doctor Pedro Molina como uno de los promotores de la Independencia de Centroamérica, ya que con su periódico «El Editor Constitucional» se dedicó a abogar por la separación de la región de la corona española.  También, son muchos los que saben que su esposa, Dolores Bedoya de Molina, estuvo motivando a las personas que acudieron a la Plaza de Armas el 15 de septiembre de 1821 para que apoyaran la declaración de la Independencia.

Pero, ¿quién fue en realidad el doctor Pedro Molina Mazariegos?  En primer lugar, provenía de una familia criolla y fue uno de los muy escasos médicos que se graduó de la Escuela de Medicina de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo.1 Además de ser galeno, fue catedrático de la Universidad y miembro del partido criollo que se oponía  a las familias aristocráticas locales.  En una oportunidad, fue consultado sobre las llagas de estigmata que se decía le aparecían a la monja María Teresa Aycinena hacia finales de la época colonial, y como Molina pertenecía al grupo criollo que consideraba que la familia Aycinena tenía demasiados privilegios por sus estrechas relaciones con la Corona Española, quizá esa rivalidad haya influido en el dictamen desfavorable que elaboró sobre la mencionada estigmata.2,3

Viendo que la situación del Reino de Guatemala era precaria y que el gobernante era débil y timorato, Molina inició la publicación de su periódico a favor de la Independencia.  Su ideal era que ya no era posible continuar con las estructuras coloniales y había que establecer un sistema político más progresista, entendiendo por ello, independiente no solamente de la corona, sino que también de las órdenes religiosas que hasta ese momento conservaban aún un buen porcentaje del poder prácticamente absoluto del que habían gozado hasta 1767, cuando fuerzon expulsados los jesuitas.4  Puede decirse que Molina fue el ideólogo de los criollos anticlericales que posteriormente se aglutinaron en el Partido Liberal, opuesto al Conservador.

Tras la Independencia, Molina fue un personaje influyente en la política de la región, oponiéndose al gobierno conservador de Mariano de Aycinena tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826, y llegando incluso a ser electo Jefe del Estado de Guatemala luego de que Francisco Morazán invadiera a Guatemala en 1829 y expulsara a todos los miembros de la Familia Aycinena y de las órdenes regulares de la Iglesia Católica de todo el territorio centroamericano.    Sin embargo, Molina no llegó a tomar posesión del cargo por desaveniencias con Morazán.5

Ya cuando el doctor Mariano Gálvez fue Jefe de Estado de Guatemala, Molina fue nombrado como rector de la Academia de Ciencias y Estudios, que fue la institución laica que fue creada por los liberales en sustitución de la desaparecida Real y Pontificia Universidad el 1 de marzo de 1832, cuando publicaron la reforma educativa del Estado.6 Desafortunadamente, debido a las convulsa situación que se vivía en Guatemala, no se pudo apoyar a la Academia de Ciencias y ésta fue cerrada poco después de que los conservadores retomaron el poder en el país y restablecieran la Pontificia Universidad el 26 de febrero de 1840, solo que ahora únicamente para el Estado de Guatemala.7

La figura de Molina siguió siendo muy relevante incluso cuando ya era de edad avanzada.  Cuando los campesinos liderados por Rafael Carrera  se hicieron con el poder del Estado de Guatemala en febrero 1838,8 todos los liberales huyeron a El Salvador o hacia el Occidente de Guatemala, en donde formaron el Estado de Los Altos.9 De esta cuenta, se establecieron dos frentes para intentar recuperar el poder en Guatemala.  Luego de que el general Rafael Carrera derrotara a Los Altos y los reincorporara a Guatemala por la fuerza,10 Francisco Morazán decidió invadir una vez más a Guatemala en marzo de 1840 para, según él, acabar con Carrera y los conservadores, pero fue derrotado de forma aplastante y tuvo que huir del país.  Fue un hijo de Molina quien ayudó a Morazán a huir de la Ciudad de Guatemala gritando «¡Que viva Carrera y la Santísima Virgen María!«, en donde dejó a sus soldados abandonados a su suerte.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala. ISBN 9789993967583.
  2. Casaús Arzú, Marta Elena (s.f.). «El papel de las redes familiares en la configuración de poder de la élite en Centroamérica». Revista Realidad (Madrid, España). Archivado desde el original el 27 de marzo de 2014.
  3. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  4. Real Gobierno de España (18050 [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  6. Pineda de Mont, Manuel  (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 61-65.
  7. Ibid, pp. 167-171.
  8. Hernández de León, Federico (27 de febrero de 1959). «El capítulo de las efemérides: Caída del régimen liberal de Mariano Gálvez». Diario La Hora (Guatemala).
  9. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  10. — (29 de enero de 1959). «El capítulo de las efemérides: Reconquista del Estado de los Altos». Diario La Hora.
  11. — (16 de marzo de 1959). «El capítulo de las efemérides: Segunda invasión de Morazán». Diario La Hora (Guatemala).

23 de julio de 1823: eliminan los términos de «Audiencia» y «Ayuntamiento»

La Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas de Centro América sustituye los términos de «Audiencia» y «Ayuntamiento» por los de «Cortes Territoriales» y «Municipalidades», respectivamente

23julio1823
Mapa de Centroamérica en 1823.  Tomado de «A statistical and commercial history of the Kingdom of Guatemala«

En julio de 1823, tras separarse de México por el colapso del efímero imperio de Agustín de Iturbide, las autoridades de la región empezaron a distanciarse de las costumbres españolas  Primero, especificaron que «las Provincias Unidas del Centro de América eran libres e independientes de España, de México y de cualquier otra potencial de Antiguo y del Nuevo Mundo, y que no eran ni debían ser propiedad de familia alguna«.  Y luego, el 23 de julio, cambió el nombre de «Audiencia» por el de «Corte territorial» y el de «Ayuntamiento» por el de «municipalidad«.  Pocos días después, el 30 de julio, eliminaron los tratamientos de «alteza«, «majestad«, «excelencia» y «señoría» para los funcionarios públicos y de «eminencia» para los prelados.1

Ahora bien, ¿a qué correspondían esos cambios?

Eran un afán por manifestar su oposición al status quo, y en particular a las familias criollas más poderosas y que se habían aglutinado en el Partido Conservador.  Debe recordarse que la «Audiencia» no solamente era una corte sino que era el símbolo del poder peninsular en la colonia, mientras que el «Ayuntamiento» era el símbolo del poder criollo que se anteponía a los españoles.2

Estos cambios fueron principalmente comésticos y como las tensiones entre los grupos criollos se fueron tensando hasta terminar en la Guerra Civil Centroamericana unos años más tarde, se produjo el rompimiento de Centroamérica en cinco pequeñas y débiles naciones que no solamente no son ni independientes ni soberanas, sino que están regidas por un puñado de familias que rigen sus destinos.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides. III. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta pública y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.

12 de junio de 1822: una división del ejército mexicano del emperador Agustín de Iturbide ocupa Guatemala

12junio1822
Escudo de Agustín de Iturbide, primer emperador de México.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Salvador fue la única provincia de Centro América que se negó rotundamente a anexarse al imperio de Agustín de Iturbide, y por ello el emperador envió al general Vincenzo Filísola a que relevara al hasta entonces presidente Gabino Gaínza en el gobierno de Guatemala.  Gaínza era el oficial español que había traicionado a la corona española y entregado la región centroamericana a los criollos locales y fue llamado por Iturbide a México con la falsa oferta de un nuevo puesto.  Ese puesto no existía, y Gaínza moriría olvidado y en la miseria.1

Al retirarse, Gaínza dejó al poder en manos de Filísola quien tuvo que enfrentar varios conflictos y resolver peticiones de diferentes diputaciones desde su llegada al mando del contingente militar. El enviado de Iturbide tendría que arreglárselas para dar un buen gobierno a Centroamérica mientras luchaba contra la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide.2

Ya establecido en el poder, Filísola dio pasos necesarios para la reconciliación política. Liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior.  Luego, una vez expulsados los mandatarios más opresivos de la ciudad, el enviado de Iturbide tuvo que hacer frente a la crisis fiscal, ya que después de la Independencia, las provincias retuvieron los impuestos recaudados en sus localidades, lo que significó una pérdida considerable de ingresos para el gobierno en la Ciudad de Guatemala. Además, la abolición del tributo de indios en febrero de 1822 también golpeó las arcas del gobierno, mientras que la escasez de agentes aduanales favorecía el contrabando. Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre criollos liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general como las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible.2

Pero el Imperio Mexicano no duró mucho debido a los errores del Emperador, y éste fue derrocado luego del golpe militar del Acta de Casa-Mata en febrero de 1823.3 Filísola se enteró de este hecho el 12 de febrero, apenas tres días después de haber sometido a El Salvador por la fuerza,4 y él y sus hombres se retiraron de Guatemala el 3 de agosto de 1823 tras convocar a la primera Asamblea Constituyente de Centro América,5 dejando el camino libre para la larga Guerra Civil Centroamericana entre criollos liberales y conservadores, que se prolongaría hasta 1851.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pastor, Rodolfo (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). Tomo II. México: Porrúa.
  2. — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1823 a 1828). VI. México: Porrúa.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  4. Ibid., p. 229. 
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.

21 de abril de 1825: Arce es elegido Presidente de Centroamérica

El general Manuel José Arce es elegido por los criollos liberales en el Congreso Federal como el primer Presidente de de la República Federal de Centro América

Pintura que muestra a los criollos guatemaltecos celebrando luego de la Independencia de Centroamérica en 1821.  En el mismo salón fue juramentado Manuel José Arce como presidente.  Pintura de Rafael Beltranena. En el recuadro: retrato del general Manuel José Arce. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En las elecciones presidenciales centroamericanas de 1825, la mayoría numérica le correspondió al criollo conservador hondureño José Cecilio del Valle, pero la fracción liberal del Congreso Federal decidió que no había habido mayoría absoluta y escogió a Manuel José de Arce y Fagoaga como Presidente para el período 1825-1829. Esto hizo que su administración fuese polémica desde el principio.1

El problema fue el siguiente:  del Valle era un personaje vanidoso y antipático que representaba al partido de los criollos aristócratas, además de haber sido la voz cantante de éstos con su periódico «El Amigo de la Patria» cuando se oponían  los movimientos independentistas;2 y si bien fue uno de los que redactó el acta de Independencia, debe recordarse que aquella acta fue más bien una negociación entre los criollos aristócratas, los líderes católicos y el presidente provisorio Gabino Gaínza cuando se dieron cuenta de que la causa de la indepencia de México a cargo del grupo liderado por Agustín de Iturbide era irreversible.3 Y, por encima de todo, formó parte de la Junta Provisional Consultiva que autorizó la anexión al Primer Imperio Mexicano el 5 de enero de 1822, y llegó a ser Primer Ministro del emperador Iturbide, poco antes de que éste se derrumbara.4 Manuel José Arce, por su parte, si bien también era arrogante, no lo era tanto como del Valle, y además tenía en su haber el haber sido el líder militar de la provincia de San Salvador cuando ésta fue invadida por las fuerzas de Vincenzo Filísola durante la breve Anexión al Primer Imperio Mexicano.2

Las elecciones fueron populares y se formaron los 82 colegios electorales para ello.  Los resultados finales fueron:

  • José Cecilio del Valle: 41 votos
  • Manuel José Arce: 34 votos
  • El resto de votos fue para otros candidatos que solamente llegaron a 1 o 2 votos.5

Al contar los votos efectivos, resultaron ser 78, por lo que del Valle había obtenido la mayoría absoluta, pero como sus 41 votos no correspondían a la mayoría de los 82 votos posibles, el asunto se elevó al Congreso para que éste decidiera.  El congreso, compuesto en su mayoría por criollos liberales, votó a favor de Arce, quien triunfó con 22 votos contra 5. Además, los diputados eligieron a del Valle como vice-presidente de la República.5

Al enterarse del resultado, del Valle renunció a la vice-presidencia mediante la siguiente carta, para el deleite de los diputadores liberales: 

No tengo ambición, ni es posible que la haya en quien conozca toda la delicadeza de nuestras circunstancias.  No pretendo empleos; no deseo destinos ni he mendigado sueldos. Abro mi alma para que la lea el que quiera.  Mi primera pasión, la que ha formado mi carácter y creado el género de mi vida, no es la de  mandar, especialmente en la época más espantosa para los mandos; noes la de estar cosido a un bufete leyendo procesos insípidos y repugnantes.  Es la del estudio en las delicias del retiro y soledad; la de cultivar esas ciencias que han sido el primer placer de mi alma; la de leer lo que ha publicado el talento en los libros inmortales, gloria del hombre, orgullo de la especia; la de admirar aquellas obras que al contemplarlas su autor puede decir con razón: «yo me adoro en lo que he escrito«.6

Admitida la renuncia de del Valle, designaron al líder liberal José Francisco Barrundia como vice-presidente, pero éste no aceptó, como tampoco lo hicieron los otros líderes liberales Mariano Gálvez —quien fue nombrado Ministro de Hacienda—, y el doctor Pedro Molina.  Tras el rechazo de los liberales, Arce se desmoralizó y buscó ayuda entre los aristócratas, hasta que finalmente fue designado Mariano de Beltranena.7

En septiembre de 1826, hartos de la serie de decretos que afectaban seriamente sus intereses y los de sus principales aliados del clero, los aristócratas lograron que Arce hiciera prisionero al jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, y en octubre de 1826, Arce disolvió el Congreso y el Senado de Centroamérica e intentó establecer un sistema unitario.  Cuando Mariano de Aycinena resultó electo jefe de Estado de Guatemala en noviembre de ese año, los liberales se rebelaron y se inició la Guerra Civil Centroamericana.1

 


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1895) [1844] Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Cento-américa, desde el año 1821 hasta 1842.  Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1925]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 140.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 81-82.
  5. Hernández de León, El libro de las Efemérides, p. 141.
  6. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta publica y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.