25 de septiembre de 1876: el gobierno de J. Rufino Barrios decreta una ley castigando severamente a quienes hurten plantas de café de los cultivos a gran escala

Monumento a Barrios en su ubicación original en el Palacio del final de la Avenida La Reforma, construido por su sobrino, el general presidente José María Reina Barrios en 1896.  El palacio fue destruido por los terremotos de 1917-18 y la estatua trasladada al Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El auge económico que vivió Guatemala durante el gobierno del general J. Rufino Barrios estuvo íntimamente ligado a la producción a gran escala del café, razón por la cual aquellos que se dedicaron a su cultivo tuvieron grandes concesiones y protección de parte del gobierno.

Esto se pone en evidencia en el decreto de Barrtios del 25 de septiembre de 1876, en el que textualmente dice: “Considerando: que el cultivo del café, es uno de los ramos en que la agricultura del país ofrece mejores resultados por lo que merece la mayor protección”.  Las penas impuestas a quienes robasen o comprasen las plantas de café no eran de cárcel sino de trabajos forzados en los caminos rurales, para así beneficiar las comunicaciones para la exportación del grano.

No solamente la economía del país, sino que la personal del general Barrios mejoró considerablemente con el cultuvo del café, ya que poseía numerosas fincas, entre ellas:

  • “La Majada” en Mixco
  • “Los Tarros” en Santa Lucía Cotzumalguapa
  • “Rodeo del Incienso” en Guatemala
  • “Paso Antonio” en Escuintla
  • “El Barón”
  • “Primavera” en San Cristóbal Verapaz
  • “Punián” en Escuintla
  • “El Porvenir” en San Pablo, San Marco
  • “El Rodeo” en San Marcos
  • “Pacajá” en Quetzaltenango
  • “El Malacate” en San Marcos
  • “Los Cerritos”
  • “El Sauce” en Izabal

Se calcula que la herencia que recibió la viuda del expresidente, Francisca Aparicio de Barrios, tras la muerte del general en 1885 ascendió a más de treinta y tres millones de la época, de los cuales cuatro millones correspondieron a la venta de sus exportaciones de café por diez años hasta 1884 y otros dos millones por el ahorro en el pago de sus administradores, mayordomos, caporales y mozos, cuyo pago salía del presupuesto militar y por lo estipulado en la ley de vialidad que él mismo implementó.

El artículo en mención textualmente dice:

Decreto Número 163

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

Considerando: que el cultivo del café, es uno de los ramos en que la agricultura del país ofrece mejores resultados por lo que merece la mayor protección:

Que son reiterados los informes que se reciben de las autoridades de algunos departamentos acerca de los frecuentes hurtos de almácigos y árboles de café, sin que hasta ahora haya sido dable evitar tan graves perjuicios con las medidas preventivas y económicas que se han puesto en práctica, ni con los procedimientos judiciales encaminados a ese fin; y

Que para impedir la comisión del indicado delito cuya gravedad debe apreciarse, no en proporción al valor de lo Hurtado, sino a los perjuicios causados al incremento de las plantaciones de café, se hace indispensable imponer penas que por su severidad sean capaces de reprimirlo.

DECRETA:

  1. Se declara que para la apreciación de la gravedad del hurto de que se trata, no debe atenderse al valor de la cosa sino a la calidad especial del delito.
  2. A los que hurtaren o destruyeren en la propiedad ajena, semilleros, almácigos o plantillas de café en número de uno a cien plantas, sea cual fuera el tamaño de estas, así como a los que las vendan sin poder justificar su propiedad, se les impondrá con calidad de inconmutable, la pena de cuatro meses de obras públicas.
  3. En el caso del artículo anterior, se procederá en juicio verbal, conforme a las reglas comunes de ese procedimiento.
  4. Si el hurto se cometiere en una escala mayor respecto del número de plantas destruidas, hurtadas o vendidas, se impondrá al reo o reos la pena de un año de obras públicas, de que solo podrá, a juicio del Juez, permitirse la conmutación de la mitad del tiempo a razón de diez pesos mensuales, previa indemnización del perjudicado.
  5. En este ultimo caso, conocerán de la causa, los Jueces de 1ra. instancia, y en grado la Corte de Apelaciones; el recurso se sustanciarán con señalamiento de día para la vista, la que tendrá lugar con asistencia del Fiscal y Procurador de pobres y en la audiencia inmediata se pronunciará la sentencia de que no habrá ulterior recurso.
  6. Por el solo hecho de no justificarse la procedencia legítima de las plantas vendidas, y aun cuando no proceda querella de parte, se tendrá por convicto al vendedor de que hablan los artículos 2do. y 4to. de esta ley.
  7. Serán tenidos como cómplices del hurte de que se trata y castigados con las mismas penas que los reos principals, no solo los que compren a sabiendas de la mala procedencia de las plantas, sino tambien cuando traten con personas desconocidas o sospechosas y concurran las circunstancias de bajo precio y entrega furtive de la cosa.
  8. El conocimiento de los delitos a que se refiere esta ley, corresponde exclusivamente a la autoridad ordinaria y sin excepción de fuero privilegiado.
  9. Se derogan las disposiciones anteiores que se opongan a las contenidas en el presente decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a veinticinco de septiembre de mil ochocientos setenta y seis.

J. Rufino Barrios

J. Barberena, Ministro de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos”
BIBLIOGRAFIA:

 

24 de septiembre de 1924: fallece en prisión el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó a Guatemala de 1898 a 1920

Tumba del presidente Manuel Estrada Cabrera luego de su sepelio. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras su derrocamiento en abril de 1920, “don Manuel” fue reducido a prisión, en donde pasó los últimos años de su vida, hasta su fallecimiento el 24 de septiembre de 1924.  Fue llevado sin mayor ceremonia al cementerio de Quetzaltenango, en donde fue sepultado.

La vida del licenciado Manuel Estrada Cabrera (como la de los otros presidentes guatemaltecos que sí tuvieron en sus manos las riendas del poder) debe juzgarse investigando fuentes tanto favorables como desfavorables a su figura pública.  En el caso específico de “Don Manuel”, muchos lectores hacen referencia a la obra “¡Ecce Pericles!” del escritor guatemalteco Rafael Arévalo Martínez, pero una lectura objetiva del mismo denota que fue un documento escrito por los líderes conservadores de la época y la figura presidencial no sale muy bien parada.

Por otro lado, si se leen las publicaciones oficiales de la época, se observa que estaban totalmente sesgadas hacia la figura del presidente, a quien nombraban como “Señor Presidente”, “Su Excelencia”, “Benemérito”, “El Gran Benefactor”, “Figura Sagrada”, etc.  Era tal el grado de adulación, que en las revistas oficiales el nombre de Estrada Cabrera era mostrada en todas las páginas y a veces varias veces en la misma página.

Finalmente, quienes han leído la obra “El Señor Presidente” tienen la idea de un líder déspota y cruel.  Pero quizá estos mismos lectores no sabrán que Miguel Angel Asturias, el autor de la novella, fue uno de los aduladores del régimen del general Jorge Ubico (un émulo de Estrada Cabrera) desde su programa radial “Tribuna del Aire”.

En resumen, como todos los líderes destacados de cualquier nación la figura de “don Manuel” tiene sus detractores y sus seguidores y una evaluación objetiva quedará a juicio del lector.  Lo cierto es que la influencia de “don Manuel” perduró más allá de su gobierno, con los siguientes puntos:

  1. La frutera estadounidense “United Fruit Company” se estableció durante su gobierno y se convirtió en el principal ente politico y económico de Guatemala durante su gobierno y en los que le siguieron, hasta que la compañía quebró a finales de la década de 1960.
  2. La compañía ferroviria “International Railways of Central America” (IRCA), subsidiaria de la UFCO, tuvo el monopolio de los trenes guatemaltecos hasta que, debido a la construcción de la carretera al Atlántico iniciada por el gobierno de Arbenz y concluida por el de Castillo Armas, quebró y le vendió al estado guatemalteco toda su chatarra que pasó a llamarse “FEGUA”.
  3. Puerto Barrios siguió siendo el principal puerto de Guatemala, monopolizado por la “Great White Fleet”, también subsidiaria de la UFCO.  Este monopolio fue roto cuando se construyó el puerto de Santo Tomás de Castilla que fue ideado en tiempos de Arbenz pero no se materialize sino hasta el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.
  4. El presidente Jorge Ubico, el último gobernante liberal de Guatemala, fue un émulo de Estrada Cabrera. Ubico era hijo del licenciado Arturo Ubico Urruela, quien fue presidente de la Asamblea Legislativa durante la mayor parte del gobierno de “Don Manuel” y gracias a esta posición Ubico logró ascender meteóricamente en los rangos del ejército, a pesar de no haber hecho más que un semestre en la Escuela Politécnica.  Ubico llegó a ser Jefe Político de la Verapaz y Ministro de Estado durante el regimen de Estrada Cabrera.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

21 de septiembre de 1848: aprovechando el exilio del presidente general Rafael Carrera, los departamentos del occidente de Guatemala establecen nuevamente el Estado de los Altos

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En las imágenes: el Escudo del Estado de Los Altos, retrato del capitán general Rafael Carrera y la verdadera firma del president, a quien los historiadores liberals acusaron de analfabeto y de firmar como “Raca Carraca”.  Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

Para septiembre de 1848 el presidente Rafael Carrera había sido obligado a renunciar y abandonar Guatemala por sus mismos partidarios, los criollos conservadores.  Carrera no había logrado pacificar el país y eran constantes los crímenes politicos, los asesinatos en las carreteras, las invasiones de forajidos desde Honduras y El Salvador y los intentos de invasión desde esos países.

Los criollos, tanto liberales como conservadores, no miraban con buenos ojos que un mestizo como Carrera dirigiera los destinos del país y encontraron en la situación imperante la oportunidad perfecta para salir de él.  Carrera renunció y se fue a exiliar a México, hasta donde le llegó la noticia de que iba a ser fusilado sin previo juicio si osaba poner nuevamente un pie en Guatemala.

Pero era el general Carrera muy inteligente y más sagaz que sus rivales políticos y se dedicó a esperar un tiempo prudencial en el exilio, a sabiendas de que los criollos no iban a poder gobernar el país en su ausencia.

Y así sucedió.  Para el 21 de septiembre de 1848, el estado de Los Altos se volvió a formar, de la mano de su líder militar y político, el general Agustín Guzmán y con el apoyo de los criollos liberales que residían al oeste de las Verapaces y de Escuintla.  La respuesta del gobierno guatemalteco fue muy timorata, y da una idea de por qué Carrera simplemente esperó el momento oportuno para retornar a hacerse cargo del país en 1849.

He aquí la respuesta de la Asamblea Constituyente:

“Habiendo tomado en consideración la asamblea constituyente la consulta que el gobierno dirigió con fecha 31 de agosto ultimo, con motivo del pronunciamiento de la municipalidad de Quetzaltenango, erigiendo a los departamentos de Los Altos en estado independiente de Guatemala: oídos los dictámenes de varias comisiones que entendieron en el asunto con presencia de los demás pronunciamientos que posteriormente fueron remitidos; tuvo a bien acordar este alto cuerpo se diga al gobierno:

  1. Que los pronunciamientos indicados, se consideran perjudiciales a la causa misma que por ellos se quiso establecer.
  2. Que la voluntad general, libremente expresada por los pueblos de Los Altos, será respetada y decidirá de su suerte cuando se obtenga legalmente.
  3. Que para reglamentar la manera de lograrlo como corresponde, es muy urgente la concurrencia de los diputados de todos los distritos de Los Altos.
  4. Que el gobierno proteja eficazmente a los pueblos que no hayan secundado el pronunciamiento, o tengan manifestada su voluntad de continuar unidos a esta república.
  5. Que explore la voluntad de aquellos pueblos, ya manifestada en muchos documentos, trayéndonos a la vista y dictando otras medidas, si lo tiene por conveniente.
  6. Y en fin, que emplée todos los medios suaves que dicta la prudencia para atraer al orden a los pronunciados en aquellos departamentos, y si no fueren bastante para obtener el resultado que se desea, que use de sus facultades ordinarias conforme previente las leyes vigentes.”

De más estaría decir que el Estado de Los Altos se formó y empezó a intentar relaciones internacionales para ser reconocido.  Pero no contaba con que el general Carrera regresaría en cuestión de unos pocos meses, y que retomar Los Altos por la fuerza sería solamente el primero de una larga serie de triunfos políticos y militares que se extendieron hasta su muerte, en 1865.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

19 de septiembre de 1903: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera aclara la circular a los Jefes Políticos en la que se especifica un jornal de doce reales diarios para los mozos jornaleros de las fincas

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Temporeras (jornaleras) en una finca de café en 1875, fotografía de Eadweard Muybridge.  En los retratos: general J. Rufino Barrios, quien implement el Reglamento de Jornaleros (arriba) y el licenciado Manuel Estrada Cabrera (abajo) quien lo restableció en 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Restablecido el Reglamento de Jornaleros para surtir de mano de obra a las fincas del país durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue necesario emitir algunas directrices para regular su implementación. Para que el lector se de una idea de como era aplicada en la práctica, se reproducen a continuación fragmentos de dos circulares que envió el gobierno a sus Jefes Políticos para intentar regular el reglamento y evitar los abusos que se estaban cometiendo.

El 12 de agosto de 1903, el gobierno emitió una circular enviada a los Jefes Políticos, a quienes se les informaba que el reglamento mencionado no debería “nunca convertirse en in azote para el infeliz, ni en ramo de especulación y de comercio, que es tan más infame cuanto que recae sobre los desheredados de la fortuna, sobre los padres que abandonan sus hogares, que no pueden ni subsistir con el mezquino jornal que ahora se les paga“.

Por estas poderosas razones“, continuaba la circular, “se le solicita notificar a los propietarios y pueblos de su jurisdicción, que el jornal que desde el próximo 1 de septiembre debe satisfacerse a los mozos es el de doce reales diarios, sin descuento alguno“.  Y finalizaba: “haga Ud. que los jornaleros cumplan con exactitude los compromisos contraídos; que los propietarios entre sí respeten sus mutuos derechos; que no se exploten la ignorancia o la pobreza, y que no re cobren por ninguno ni a ninguno emolumentos indebidos“.

Pero la implementación de semejante circular era muy difícil, al punto que el 19 de septiembre se envió una nueva, que decía: “Aunque es bastante clara y precisa la circular del 12 de Agosto, ha sido, por ignorancia o malicia, mal interpretada.  El Presidente de la República hace las siguientes aclaraciones:

  1. La circular del 12 de agosto no se refiere en manera alguna a los mozos colonos de las fincas rústicas, culaquiera que sea la clase de cultivo a que sus propietarios los hayan destinado o en lo sucesivo los destinen.
  2. Tampoco afecta a los mozos habilitados con anterioridad o que, voluntariamente, lo fueren después de la fecha de la expresada disposición,
  3. Los contratos celebrados quedan en todo su vigor y fuerza; y los finqueros y mozos en complete y absoluta libertad para celebrar otros nuevos, al precio que les convenga.

Luego continuaba diciendo: “reitero a Ud. (como Jefe Político) de una manera enérgica y terminante, la prevención de vigilar con toda actividad y eficacia, porque no se trafique por ninguno ni para ninguno con la ignorancia o la pobreza del indio“.

BIBLIOGRAFIA:

 

18 de septiembre de 1979: surge públicamente la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), agrupación guerrillera que operó en el suroccidene de Guatemala

Parque de la Ciudad de Quetzaltenango en 1979.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Este grupo se organizó en 1971 a partir de una escisión en las “Fuerzas Armadas Rebeldes” (FAR). Su comandante en jefe fue Rodrigo Asturias Amado (conocido entre los grupos guerrilleros como “Comandante Gaspar Ilom”), hijo del escritor Miguel Ángel Asturias. Esta nueva agrupación se sumaría a las FAR y al “Ejército Guerrillero de los Pobres”, con el gran incentivo de que  la revolución Sandinista había triunfado en Nicaragua, derrocando al regimen de Anastasio Somoza.

La ORPA surgió originalmente en San Marcos, reclutando colaboradores locales para formar su base social, que llamban “Resistencia Popular Campesina”.  Hasta 1978 sus métodos de trabajo eran clandestinos y selectivos.

El 18 de septiembre de 1979, durante el gobierno del general Romeo Lucas García, una unidad guerrillera ocupó militarmente la finca cafetalera de Mujuliá, en Quetzaltenango. Con esta acción y la distribución de un manifiesto se inició la acción pública de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), la cual se autodefinió como “una organización político-militar a nivel nacional, que desarrolla el proceso de guerra popular revolucionaria en forma consciente, progresiva y responsable y que después de varios años de preparación, en los que se construyó en la clandestinidad, surgió públicamente para sumarse a la lucha del pueblo guatemalteco”.

Sus métodos de combate, aparte de la guerra de guerrillas incluía secuestros selectivos, impuesto de guerra a las grandes fincas e industrias, y atentados explosivos en contra de infraestructura vital para la transmisión eléctrica, las comunicaciones y transportes de productos.

En febrero de 1982 se integró a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), coalición de cuatro grupos rebeldes que continuó la lucha guerrillera con un mando central en el que los comandantes principales vivían en lujosos hoteles en el exilio, y que negoció y firmó los Acuerdos de Paz con el Gobierno y el Ejército el 29 de diciembre de 1996.

BIBLIOGRAFIA:

7 de septiembre de 1897: estalla la Revolución Quetzalteca en contra del intento del presidente José María Reina Barrios de extender su mandato hasta 1902

La calle del Hospital en Quetzaltenango luego de los combates de septiembre de 1897.  Obsérvese las paredes acribilladas a tiros.  Imagen de la revista “La Ilustración del Pacífico

En diciembre de 1896, “La Ilustración Guatemalteca” decía que en Quetzaltenango el comercio estaba muy desarrollado, y el lujo y la riqueza se iban acentuando entre los habitantes; el comercio al por menor estaba en manos de inmigrantes chinos y judíos, mientras que el alto comercio estaba representado por las casa de Ascoli, Meyer, Maegli, Stahl, Zadik y Vizcaíno, entre otras. Ya existían el Banco de Occidente, y agencia del banco de Guatemala, del Agrícola Hipotecario y del Internacional. Por otra parte, toda la ciudad y muchos edificios públicos y particulares estaban alumbrados con luz eléctrica y la población contaba con doscientos cincuenta teléfonos; ambos servicios eran eficientes y habían sido introducidos por la casa de Juan Aparicio.  El Hospital de San Juan de Dios era, después del de la Ciudad de Guatemala, el mejor de la República por su amplitud.

Pero la prosperidad se vió alterada en 1897, cuando el precio internacional del café se desplomó luego de que Brasil saliera de una cruenta guerra civil y empezara a producir el grano en enormes cantidades. Poco a poco se fue propaganda un gran descontento en el país por el despilfarro que el gobierno había hecho tratando de promocionar el ferrocarril interoceánico mediante la Exposición Centroamericana de 1897, la cual fue un rotundo fracaso porque debido al colapso económico, el ferrocarril no fue concluido a tiempo y la exposición quebró aún más la ya endeble economía del país, obligando al presidente a tomar medidas de austeridad, como cerrar las escuelas públicas.

Un grupo de revolucionarios (entre quienes estaba el ex ministro de la Guerra del general Reina Barrios, Próspero Morales) tomó las amas con el fin de apoderarse de varias instituciones y evitar que el gobernante siguiera en el poder. El 7 de septiembre  estalló la revolución y los alzados avanzaron contra San Marcos, en donde tomaron el cuartel militar, la cárcel, las oficinas de rentas y las de telégrafos de esa ciudad. El 8 de septiembre, se registraron los primeros combates en San Juan Ostuncalco y varios revolucionarios murieron bajo las balas de los militares leales al presidente. Ese día en Quetzaltenango los militares detuvieron a Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio, quienes fueron delatados y traicionados por unos supuestos amigos.

El 11 de septiembre, las fuerzas revolucionarias llegan a la ciudad de Quetzaltenango.  In grupo dejó sus caballos  en el ingreso principal de la ciudad, para así atacar en puntos estratégicos a los leales al gobierno de Reina Barrios mientras que otro grupo atacó desde el parque central a las fuerzas militares atrincheradas en La Pedrera y tomaron el antiguo edificio de rentas.

El 15 de septiembre las fuerzas revolucionarias proclamaron su victoria sobre las fuerzas militares y las autoridades quetzaltecas desconocieron al gobierno del presidente José María Reina Barrios. Posteriormente los revolucionarios tomaron Ocós, Colomba Costa Cuca y Coatepeque.

El 4 de octubre del mismo año el ejército, al mando del general de división Calixto Mendizábal, quien retomó el control y dio fin a la revolución.​  Pero la situación no terminó allí; el presidente Reina Barrios, ordenó fusilar a los ex alcaldes quetzaltecos, Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio, por ser supuestamente los líderes revolucionarios. La sociedad quetzalteca mandó una petición urgente al presidente para que no se llevará a cabo la ejecución, ya que Aparicio era un filántropo muy apreciado en la region.  Reina Barrios accedió, pero su ministro de Gobernación, el licenciado quetzalteco Manuel Estrada Cabrera tenía una problema personal con Aparicio por las concesiones de la empresa eléctrica de Quetzaltenango y se demoró en enviar el telegrama con el indulto a Quetzaltenango hasta cuando estuvo seguro que la ejecución se había realizado.

Aquello sería el principio del fin del gobierno de Reina Barrios, quien murió asesinado en la ciudad de Guatemala el 8 de febrero de 1898, a manos de Edgar Zolinger, antiguo trabajador de Aparicio.  Irónicamente, fue el principio del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el cual se prolongaría hasta 1920.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

26 de agosto de 1848: aprovechando que Rafael Carrera estaba en el exilio, el Estado de Los Altos proclama nuevamente su separación de Guatemala

Edificio del gobierno del Estado de Los Altos en una imagen del Appleton’s Guide to Mexico and Guatemala, editada en 1884.

El 26 de agosto de 1848, durante la breve ausencia de Carrera del poder central, los capitulares quetzaltecos, con el apoyo del Presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, y de la facción anticarrerista de Vicente y Serapio Cruz (este ultimo conocido como “Tata Lapo”), proclamaron, una vez más, su segregación de Guatemala con Agustín Guzmán como presidente interion, creyendo que Carrera jamás regresaría al poder.

Luego, el 5 de septiembre, eligieron un gobierno interino dirigido por Fernando Antonio Martínez. La existencia del Sexto Estado todavía se prolongó hasta el 8 de mayo de 1849, cuando el general Guzmán fue a entrevistarse con representantes del presidente guatemalteco Mariano Paredes a la Antigua Guatemala, momento que fue aprovechado por Rafael Carrera para tomar Quetzaltenango y quedarse en la plaza.  Para este momento, mucho había cambiado en el panorama politico de Guatemala y Yucatán:  los criollos liberales no pudieron controlar la situación de anarquía que vivía el país, mientras que el gobierno yucateco se enfrentaba a un sangriento alzamiento de indágenas que masacraron a numerosos criollos.

Carrera, quien había estado siguiendo el curso de los acontecimientos desde su exilio en México ingresó a Guatemala por Huehuetenango, y fue estableciendo alianzas con todos los caudillos indígenas con quienes se encontró.  Además, cuando llegó a Suchitepéquez,  encontró el apoyo militar del Corregidor José Víctor Zavala. El gobierno de Paredes había nombrado al mayor Zavala como Corregidor para detener a Carrera; pero Zavala, en vez de eso, se puso a sus órdenes.

Al saber la noticia, y al enterarse del masivo apoyo de las diferentes etnias indígenas al general Carrera, el presidente Mariano Paredes, tras mucho deliberar con los liberales liberales y conservadores, finalmente siguió el consejo del conservador Luis Batres Juarros, quien le hizo ver que combatir a Carrera era abrir un frente en el occidente del país, y dispuso revocar la pena de muerte sobre Carrera y nombrarlo Comandante General de las Armas, con autorización para atender a la pacificación de los pueblos conmovidos en el oriente del país, y para dirigir las operaciones militares de la manera que lo creyere conveniente. Ante este decreto, los principales líderes liberales huyeron hacia El Salvador, donde les dio asilo el presidente Doroteo Vasconcelos.​ Finalmente, Carrera entró triunfalmente en la Ciudad de Guatemala el 8 de agosto de 1849.

El general Guzmán salió huyendo de Guatemala con sus jefes y oficiales a las 11 am del 1 de junio de 1849, mientras que el resto de sus tropas quedó abandonada a su suerte. Paredes con trescientos hombres salió tras él, pero no pudo darle alcance.​

Ese sería el final definitivo del Estado de Los Altos.

BIBLIOGRAFIA: