25 de abril de 1702: terminan el puente de la calle de los Recoletos

Comoparte de la construcción del convento de los miembros del Colegio de Cristo Crucificado de Propaganda fide se termina de construir un puente sobre la calle que da al nuevo convento.

Ruinas de la Iglesia de La Recolección en 1840. En el recuadro: las ruinas en 1875 tras el terremoto de 1874. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1683 se estableció el primer Colegio franciscano de Propaganda Fide en el Virreinato de la Nueva España, específicamente en Querétaro. Estos colegios-seminarios de misioneros, tenían una doble finalidad. Por un lado, eran centros de apostolado popular para las poblaciones ya cristianizadas y servían de base de penetración en los territorios habitados todavía por indígenas todavía no convertidos. El grupo original de Querétaro floreció por toda las colonias americanas, estableciendo colegios en Santiago de los Caballeros de Guatemala, Guadalupe de Zacatecas, San Ferando en la ciudad de México, Ocopa en el Perú, Tarifa en Bolivia, Chillón en Chile, y Popayán en Colombia, entre muchos otros.1

El Colegio de Guatemala fue establecido en 1694 por los padres franciscanos Antonio Margil de Jesús, y Melchor López. Ellos habían llegado a Guatemala en 1685, pero se habían traslado a la provincia de Costa Rica en donde estaban trabajando en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, cuandor recibieron la orden del M. H. P. Comisario General, para que regresaran al Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz —hoy Petén— ya que esta «se hallaba tumultuada«.2, Nota_a Como parte de esta misión, tuvieron una parte muy importante en la conquista de los Itzaes, la cual intentaron hacer pacíficamente en un principio, pero después no tuvieron problemas en que las autoridades españolares redujeran a los indígenas a sangre y fuego en 1697.3

Cuando algunos frailes más de la orden llegaron en las años siguientes, le pidieron permiso al cabildo criollo​ de Santiago de los Caballeros para construir un monasterio; pero éste les hizo saber que no había suficientes frailes para justificar la construcción y que además ya había suficientes monasterios en la ciudad. Ante esta negativa, los frailes se dirigieron a la Real Audiencia, la cual si autorizó la construcción en 1700 del «Colegio de Cristo Crucificado de los Misioneros apostólicos«, por un decreto real.​ En 1701 se inició la construcción de los edificios cuando les fueron otorgados dos parcelas en la parte Noroeste de la ciudad y el acta del cabildo de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala del 25 de abril de 1702 indica que había quedado terminado el puente de la calle del «Colegio de los Padres Misioneros«.4

Seis años después se colocó la primera piedra de la iglesia y en 1708 se completaron el convento, la biblioteca y la enfermería. La iglesia fue inaugurada el 23 de mayo de 1717, pero pocos meses después la ciudad de Santiago de los Caballeros fue destruida por los terremotos de San Miguel.5 Tras las reparaciones correspondientes, el complejo estuvo en posición de albergar a los frailes, llegando a tener hasta 35 en 1740.

Gracias a estos colegios-seminarios, los franciscanos pudieron hacerse cargo de las misiones de los jesuitas cuando éstos fueron expulsados de todos los dominios españoles en 1767;6 es más, incluso estuvieron en condiciones de acrecentar varias de estas misiones. Así pues, a fines del siglo XVIII la gran mayoría de las misiones de América eran franciscanas, muchas veces gracias a los Colegios de Cristo Crucificado de Propaganda Fide.1

Ahora bien, aunque el nombre de «Colegio de Cristo Crucificado» podría sugerir que éstos eran centros de formación y enseñanza, en realidad se trataba principalmente de asegurar un mejor reclutamiento del personal misionero y de proporcionar a éste el ambiente propicio para que sus miembros se dedicaran exclusivamente a las misiones. Así pues, la enseñanza teórica fue esporádica y se limitaba al estudio de lenguas y principios morales. Esto era así porque para ser misionero en las colonias americanas era mucho ás importante la vocación que los conocimientos.1

En Guatemala, luego del terremoto de Santa Marta se trasladaron a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776 por orden del capitán general Martín de Mayorga, en donde fundaron un fastuoso templo y convento, gracias a la ayuda del marqués Juan Fermín de Aycinena, el criollo aristócrata más importante de su época y quien era síndico de la orden.7  Sin embargo, tras la independencia en 1821,  debido a la guerra civil entre liberales y conservadores, fueron expulsados junto con los franciscanos, dominicos y mercedarios en 1829,8 y aunque regresaron en 1840, fueron expulsados definitivamente en 1872 por el gobierno del general presidente J. Rufino Barrios y su antiguo convento fue convertido en la Escuela Politécnica en donde se preparaban los futuros oficiales del ejército guatemalteco.9  Para entonces, la organización de los Colegios de Cristo Crucificado de Propaganda Fide estaba en decadencia, hasta finalmente desaparecieron definitivamente a finales del siglo XIX.1


NOTAS:

  • a: Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia.

BIBLIOGRAFIA:

  1. de Espinosa, Isidro Félix (1964). Crónica de los Colegios de Propaganda Fide de la Nueva España. Washington, D.C.: Academy of American Franciscan History. p. XV.
  2. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de GuatemalaI. Guatemala: Ignacio Beteta.
  3. Webre, Stephen (2004). «Política, evangelización y guerra: Fray Antonio Margil de Jesús y la frontera centroamericana, 1684-1706» (DOC). VII Congreso Centroamericano de Historia, Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Tegucigalpa, 19-23 julio de 2004 (San José, Costa Rica: Universidad de Costa Rica, Escuela de Historia). Archivado desde el original el 2 de noviembre de 2014.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala. Unión Tipográfica. p 101.
  5. Ibid., pp. 115-116.
  6. Carlos III de España (1767). Colección del Real Decreto de 27 de febrero de 1767, para la ejecución del Extrañamiento de los Regulares de la Compañía, cometido por S. M. al Excmo. Señor Conde de Aranda, como Presidente del Consejo. Madrid: Imprenta Real de la Gazeta. pp. 3-30.
  7. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.:Universidad Nacional Autónoma de México). p. 137.
  8. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise  pp. 132-133.
  9. González, Miguel Rómulo (1 de septiembre de 1899). «Escuela Politécnica»Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (19).

6 de julio de 1864: los Dominicos devuelven la parroquia del Sagrario

La Orden de los Dominicos renuncia a la administración de la parroquia de Santo Domingo y ésta se restituye su antiguo nombre de parroquia del Sagrario

6julio1864
Interior del templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala en diciembre de 2015.  En el recuadro: el escudo de la orden de predicadores.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante el gobierno conservador del capitán general Rafael Carrera la Iglesia y el Estado estuvieron fusionados.  De esta cuenta, las órdenes religiosas florecieron, al punto que recuperaron mucho de su antiguo esplender, que habían perdido tras ser expulsadas por Francisco Morazán y sus correligionarios en 1829.1

Ese año, las órdenes religiosas de los dominicos, franciscanos, recoletos y mercedarios fueron expulsadas del país,  y sus bienes fueron confistados.  Las haciendas fueron confiscadas y luego repartidas entre los correligionarios de Morazán mediante subastas preparadas de antemano (exceptuando la gran Hacienda de San Jerónimo que tenían los dominicos en la Verapaz, que fue entregada a los socios ingleses de Morazán, 2 mientras que los utensilios sagrados y los muebles que no habían sido saqueados por las fuerzas invasores del líder liberal fueron repartidas entre las parroquias de la República y las alhajas de las imágenes fundidas para acuñar moneda.3  En cuanto a los conventos, éstos fueron vendidos a particulares a excepción de las siguientes secciones, que pasaron al servicio público:

    1. La mitad del convento de Santo Domingo.
    2. La casa de corrección, la escuela de primeras letras y las habitaciones accesorias del templo nuevo y de los miembros de la tercera orden.
    3. Las mismas habitaciones pero en los conventos de los frailes recoletos y de los mercedarios.
    4. Los conventos que los regulares habitaban en Antigua Guatemala, Quetzaltenango, Totonicapán y Cobán.4
    5. Nótese que a los jesuitas no les afectó esto, ya que esta congregación había sido expulsada por las autoridades españolas en 1767.

El clero secular, por su parte, quedó debilitado cuando se eliminó el diezmo obligatorio, lo que hizo que los padres recurrieran a la limosna para subsistir. Durante los siguientes años, estuvieron inculcando entre la feligresía campesina, el germen de la rebelión en contra de los liberales herejes, enemigos de la verdadera religión, y esto, aunado a los desastrosos efecto de los Códigos de Livingston, el impuesto individual a los indígenas y una epidemia de cólera, desencadenó una revolución católica-campesina que derrocó al gobierno liberal en 1838.5

A partir de ese momento, se derogaron todas las leyes anticlericales y poco a poco empezaron a retornar las órdenes de religiosos, incluyendo los jesuitas.  Al cabo de veinticinco años, cuando ya el poder del presidente vitalicio Rafael Carrera era absoluto, los frailes habían recuperado muchos de sus antiguos bienes, tal y como refleja el hecho de que el 6 de julio de 1864 los dominicos retornaron al arzobispado la última parroquia que les habían cedido para que la administraran miemtras recuperaban su convento.  El decreto del gobierno eclesiástico es el siguiente:

Vista esta exposición con los antecedentes relativos a la división territorial de las parroquias de esta ciudad: considerando que las razones expuestas por el reverendo padre prior y comunidad de Santo Domingo para renunciar la administración espiritual de la parroquia del mismo título, que ha estado a su cargo, al mismo tiempo que son dignas de atención, hacen honor al celo de la misma comunidad por la observancia de la disciplina regular: que por otra parte, segun se infiere de la misma exposición ha cesado una de las principales causas que motivaron el encargo de la misma parroquia a los reverendos padres de Santo Domingo, que fue la de auxiliarles en el restablecimiento de su convento; y finalmente que es llegado el caso de restituir a su primitivo estado la antigua división territorial, que modificada por este gobierno eclesiástico, a consecuencia del decreto de la asamblea legislativa de seis de diciembre de mil ochocientos veinte y nueve, se comenzó a restablecer por nuestro auto de diez y ocho de junio de ochocientos cincuenta y tres.6

Por tanto, en uso de nuestra autoridad ordinaria, suprimimos la parroquia de Santo Domingo, única que quedaba de las tres que mandó erigir el decreto legislativo citado.  En consecuencia, desde la publicación de este auto quedarán reincorporados a la parroquia del Sagrario todo el territorio y feligresía, que segun el artículo tercero de nuestro refereido auto de diez y ocho de julio de mil ochocientos cincuenta y tres, ha pertenecido a la de Santo Domingo, que hoy se manda suprimir, de manera que la del sagratio tendrá todo el territorio de la primitiva erección.  Y por cuanto aumentándose su área y el número de sus feligreses, no es bastante un solo sacerdote para administrarla como corresponde, nombramos segundo cura interino de ella al presbítero don Francisco Batres, a quien se extenderá el correspondiente despacho.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 255.
  3. Ibid., p. 254.
  4. Ibid, p. 257.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise.
  6. Ibid, p. 288,
  7. Ibid., p. 289.

2 de julio de 1725: muere obispo Alvarez de Toledo

Muere el Dr. Juan Baustista Alvarez de Toledo, quien fuera el XIV obispo de la diócesis de Guatemala de 1713 a 1723

2julio1725
Uno de los pasos del Via Crucis que existen en la ciudad de Antigua Guatemala entre el templo de San Francisco El Grande y la ermita del Calvario.  Estos pasos fueron construidos bajo la supervisión de Alvarez de Toledo cuando era Comisario de Terceros en esa ciudad.  En el recuadro: el obispo Alvarez de Toledo.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La historia de la Colonia Española en el Reino de Guatemala y del Estado de Guatemala tras la Independencia en el siglo XIX está íntimamente ligada a la de la religión católica en la región.  Es por ello que es importante documentar quiénes fueron los obispos y arzobispos, así como los principales de las poderosas órdenes religiosas que poseyeron enormes extensiones de tierra cultivable en el país durante esos años.

El Dr. Juan Bautista Alvarez de Toledo es un personaje religioso importante, ya que no solamente fue obispo de Guatemala de 1713 a 1723 sino que llegó a ser presidente del Capítulo de los franciscanos de Guatemala, orden a la que pertenecía.1  De acuerdo al historiador eclesiástico Domingo Juarros, su acta de bautismo es la siguiente:

«En la Ciudad de guatemla, en 20 de junio de 1655 años, yo Diego de Robles, Teniente de Cura de esta Santa Iglesia Catedral, hice los exorcismos, bautizé, puso Oleo y Cris a Juan, hijo legítimo de Don Fernando Alvarez de Quiroya y de su mujer Doña Sebastiana del Castillo y Bargas; fueron sus padrinos Don Diego Alvarez de Vega y Doña Lorenza de Estrada su mujer; dicen los padrino, que nació el 28 de mayo pasado de este año y lo firmé. 

Diego de Robles.«2

Continuando con lo indicado por Juarros, al margen de aquella partida de bautismo dice:

«Este es el Príncipe que ha ilustrado esta Ciudad, siendo Señor Obispo de ella. El Ilustrísimo Señor Doctor y Maestro Don Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo, Religioso de San Francisco, Obsipo de Guatemala, año de 1713.  Murió a 2 de julio de 1725, de edad de setenta años y dos meses. 

Doctor Sologaistoa2

Alvarez de Toledo quedó huérfano a temprana edad y fue recogido por una mulata que se hizo cargo de él hasta que éste tomó los hábitos de la poderosa orden de franciscanos en el convento que éstos tenían en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.  Allí sirvió como Lector, Guardián del Convento Grande, Comisario Visitador de la Provincia de Nicaragua, Definidor, Ministro Provincial, Comisario Visitador y Presidente de Capítulo de la de Guatemala. Por cierto, cuando era Comisario de Terceros, supervisó la construcción de las capillas del Via Crucis que van del templo de San Francisco a la Ermita del Calvario, y cuando fue electo Provincial hizo los bernegales de la Iglesia y otras piezas del Convento, fundó el Monasterio de Religiosas y promovió la del Colegio de Misioneros.1

Fue catedrático de la doctrina de Escoto en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo y, dada su erudición, fue nombrado Doctor por dicha Universidad por gracia del Rey de España, sin necesidad de examen.  Dada la escacez de miembros del clero secular en esa época, fue electo Obispo de Chiapas en 1708, y fue consagrado en la iglesia de San Francisco el 15 de diciembre de 1709.1  En Ciudad Real supervisó la construcción de un hospital para pobres enfermos3 y luego fue trasladado a la mitra de Guatemala el 30 de abril de 1713 y recibió sus bulas el 22 de octubre de ese año. 1

De acuerdo al historiador Juarros, siendo obispo de Guatemala Alvarez de Toledo construyó una casa para recogidas y fundó una capellanía para que se les dijera misa los días de fiesta.  También otorgó 18,000 pesos para el convento de Monjas Clarisas, y previno casa para las de Capuchinas.  También dió becas a más de veinte niñas para que fueran religiosas y gastó grandes sumas de dinero en beneficio de los conventos y alivio para los más pobres.3

Tras el terremoto de San Miguel el 29 de septiembre de 1717, fue uno de los promotores del traslado de la ciudad a una nueva ubicación y estuvo en los comités que promovieron a Santa Ana Chimaltenango y el valle de Las Vacas en lo que esperaba la respuesta real.  Al final, el rey decidió no trasladar la ciudad, y ésta fue reconstruida.4

En 1725 fue promovido a la mitra de Guadalajara, pero dada su avanzada edad renunció y se retiró.  Entonces, el rey Felipe V solicitó al Papa que restituyera a Alvarez y Toledo en la mitra guatemalteca, pero el obispo falleció el 2 de junio y fue sepultado en la Iglesia del Colegio de Cristo Crucificado en la ciudad de Santiago de los Caballeros.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1857) [1808]. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Imprenta de Luna. p. 287
  2. Ibid., p. 286.
  3. Ibid., p. 288.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. pp. 115-118.

28 de enero de 1776: arriba Real Cédula que reglamenta el traslado de la arruinada capital

Arriba la Real Cédula que establece la forma de traslado de la capital desde la arruinada Santiago a la Nueva Guatemala de la Asunción

28enero1776
Mapa del Llano de la Virgen, antes de la fundación de la Nueva Guatemala de la Asunción.  En el recuadro: Martín de Mayorga, capitán general de Guatemala durante la época en que se trasladó la capital a la nueva ciudad.

La Real Cédula en la que se regula la forma en que se haría el traslado de la capital del Reino de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción fue emitida el 15 de septiembre de 1775 y llegó a la provincia americana el 28 de enero de 1776, casi un mes después de que ya se hubieran trasladado oficialmente las autoridades coloniales a la nueva capital.

En aquella Cédula se explicaban ochenta y seis puntos que había que tener en cuenta para el traslado de la ciudad, de los cuales los más relevantes eran los siguientes:

    • «Se comprará el terreno de dos, tres o cuatro leguas cuadradas, por cuenta de la caja real, para emplazar la nueva ciudad.»
    • «La plaza mayor, plazuela y calles tendrán más extensión y capacidad, especialmente las últimas, según lo permita el terreno, y que tirándose a cordel como lo estaban las más en la destruida ciudad, tenga un ancho de diez y seis varas cuando menos, previendo por este medio cualquier inopinado suceso.»
    • «Se concederán gratuitamente los terrenos a las comunidades, iglesias matrices y filiales, los mismos que lograban en la asolada Guatemala, y en los propios sitios o parajes con corta diferencia, pero con la limitación o exclusión que propondremos de algunas de estas últimas, por no necesarias y por evitar los inconvenientes y ofensas de Dios que se cometían con la profanación; con advertencia de que, hallándose el terreno de alguna comunidad, iglesia, palacio arzobispal y cualquiera otra semejante, responsable a gravamen o censo consignativo, reservativo, haya de gobernarse este punto por las mismas reglas que se prescribirán para los fondos de los particulares.»Nota_a
    • «A todos los vecinos de la capital se concederá gratuitamente el propio idéntico terreno, y en el mismo lugar, con corta diferencia del que en ella lograban; sujetándose al proporcional y correspondiente gravamen que legal y prudencialmente corresponda al valor intrínseco que se considere tenga o pueda tener algún paraje o sitio donde se señale, cuya pensión deberán reconocerla a favor de aquellas comunidades, capellanías, u obras pías, con que hubiesen estado afectas sus casas, como continuaría en el valor o estimación del suelo, sin embargo de haberse destruido los edificios, teniendo igualmente consideración en este caso al valor de los fragmentos útiles que hubieren quedado y se puedan aprovechar, vender o conducir a la nueva población, deducidos los costos, cuando menos, de su extracción.»
    • «La demarcación, o delineación de la ciudad sea sustancialmente la misma que tenía en Guatemala, con la circunstancia de dar alguna más extensión a la plaza mayor, plazuelas y calles y aun a algunas manzanas y cuadras, como aquí se les nombra; pues aunque la plaza principal es bastante capaz, según se expresa en el número 1o. de la razón de los templos, juzgamos que, no debiéndose pensar en fábricas altas, ni en lo demás que ha sido objeto de las mayores y considerables ruinas, como son bóvedas y demás semejantes, se hace forzoso dar una más capacidad al ángulo que ocupara el real palacio, al de la catedral, con que se halla habido el del arzobispo, como también al del cabildo, pues los conventos y comunidades lograban comunmente suficientísimo terreno, y en cualquier evento será fácil de aumentársele por la parte que no ofrezca perjuicio a tercero.»
    • «Para fabricar en la nueva ciudad se ha de guardar precisamente la debida proporción e igualdad en la altura de las casas, la que no deberá pasar de cuatro y media varas, dando al piso, o entresuelo, un poco más o menos, sobre lo cual deberá estar a la mira el Gobierno, la Audiencia, o sus Ministros, y el Ayuntamiento para su puntual observancia, publicándose por bando, de tiempo en tiempo, con la pena de demolición de la obra.  Y por este medio se consultaba al decoro y hermosura de la ciudad, y a la mayor seguridad de los edificios, mediante la unión y enlace que mutuamente deben tener entre sí.»
    • «Que pagado el importe del sitio y terreno para la nueva ciudad, del producto de alcabalas destinado por mí a obras públicas se construyan seis casas iguales, con la posible inmediación al palacio de la Audiencia, para la habitación de los ministros de ella, y se les de sin otro gravamen que el de los reparos menos en atención a su corto sueldo y a la general necesidad de edificios.»
    • «La Iglesia Catedral es otro edificio, y muy principal, cuya fábrica nos persuadimos corra por cuenta del gobierno español, siempre y cuando no exceda en elevación de la competente y prudentemente regulada por los inteligentes de la Arquitectura Civil, con reflexión a lo expuestas que se hallan todas las Américas, Septentrional y Meridional, a los estragos que causan los temblores, con más repetición y fuerza en algunas partes, como se ha experimentado en la desgraciada Guatemala; pues, aunque discurrimos y tenemos por cierto y lo convencen los efectos, que en este valle no se han sentido con violencia y extraña fortaleza que llevamos dicho, se hace forzoso poner toda atención y posible cuidado en precaver las fábricas de cualquier inopinado suceso, sin que deba permitirse ni tolerarse, con pretexto alguno, arbitrio para lo contrario; estando, por consiguiente, a la mira la potestad secular, Presidente, Oidores, Fiscal y aun el Ayuntamiento, sobre el cumplimiento puntual y exacto de este punto tan importante al beneficio común y particular, como que el golpe y estrépito que causa la destrucción de estos edificios hace, sin la menor duda, notable daño a los de los vecinos, especialmente a los más inmediatos.»Nota_b
    • Las iglesias matrices o parroquiales, como son la de San Sebastián, la de Candelaria y los Remedios, tienen la aplicación que disponen la municipal y reales cédulas que tratan del asunto, para el caso de su reedificación, fuera del arbitrio o arbitrios que propondremos para con algunos pueblos que deben seguir a la capital y su traslación.Nota_c
    • Siguiendo el orden observado de los templos, y pasando al capítulo de iglesias filiales, tenemos dicho lo conveniente en cuanto a la de San Pedro y su Hospital, según se advierte en los números 30 y 31 de este proyecto, y no debiendo quedar otras que la de los terceros del Carmen, la de San Lázaro, y con el tiempo, la del oratorio de Espinosa, fundada por un particular, la del Calvario, las ermitas de la Víacrucis y la de Santa Lucía, no nos parece necesario ni hallamos en la actualidad arbitros para consultar sus reedificios; pero les deberán quedar señalados los propios lugares que tenían en la destruída ciudad, para cuando llegue el caso de hallarse con fodo cada una de ellas con que poder atender a su correspondiente fábrica.» 

NOTAS:

    • a: lo de profanación se refiere a la Compañía de Jesús, la cual había sido expulsada en 1767 y sus propiedades habían sido traspasadas a los mercedarios; en cuanto a la disposición de los templos, esta es la razón por la que la ubicación de las iglesias y conventos en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala guarda cierta semejanza con el de la Antigua Guatemala.
    • b: se expresa aquí la antigua creencia que tenían los pobladores originales de la Nueva Guatemala de la Asunción, de que la misma no era tan propensa a los terremotos como la antigua capital; aquella creencia fue desvanecida parcialmente con el terremoto de 1830 y disipada completamente con los graves terremotos de 1917-18.
    • c: pueblos como Jocotenango, por ejemplo.  Estas parroquias, a cargo del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, se resistieron al traslado a la nueva ciudad hasta que el arzobispo fue expulsado de la mitra en 1779.

BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (28 de enero de 1926). «El Capítulo de las Efemérides. 1776, 28 de enero: llega la Real Cédula que estable la forma de traslado de la ciudad«.  Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

30 de diciembre de 1924: La Recolección se reabre al culto

Tras ser destruida totalmente por los terremotos de 1917-18, se reabre parcialmente al culto la antigua Iglesia de la Recolección, ahora convertida en Parroquia secular.

30diciembre1924
Ruinas del templo recoleto tras los terremotos de 1917-18.  En el recuadro, cómo lucía el templo en 1875, cuando todavía existía la pila (al fondo de la calle) y el convento (el portón blanco que se ve cerca de la pila).  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los templos católicos más importantes de la Ciudad de Guatemala fue el de la orden del Colegio de Cristo Crucificado de Propaganda Fide, conocida coloquialmente como «La Recolección«, el cual fue edificado relativamente rápido después del traslado de la capital del Reino de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776 gracias a la influencia de la familia Aycinena y por ser la sede de la Inquisición.1-3

Los recoletos tenían un hermoso convento con amplios jardines además del templo, pero perdieron muchas de sus riquezas cuando Francisco Morazán los expulsó junto con los miembros de la familiya Aycinena en 1829.4 Retornaron en 1840 y recuperaron su propiedad cuando el general Rafael Carrera restituyó los privilegios para la Iglesia Católica a sangre y fuego, pero fueron expulsados nuevamente tras el triunfo de la Revolución Liberal en 1871.5 Tras la expulsión, su convento fue convertido en la Escuela Politécnica, mientras que el templo pasó a ser la Parroquia del Santísimo Nombre de Jesús y fue entregado al clero secular para el culto.6,7

Tras el atentado de los cadetes contra el presidente Manuel Estrada Cabrera en abril de 1908, el antiguo convento fue demolido hasta sus cimientos y los oficiales a cargo de la escuela fueron fusilados.8 Y luego, los terremotos de 1917-18 destruyeron casi por completo el templo, imposibilitando la celebración de los cultos sagrados pues derribaron la cúpula, bóveda y las torres de los campanarios.​9 El gobierno del presidente Manuel Estrada Cabrera fue incapaz de reconstruir la ciudad y el templo quedó destruido por varios años aunque el arzobispo consiguió una licencia para colocar una capilla provisional ante la puerta principal del templo para poder realizar los actos litúrgicos. Y como el antiguo convento había quedado convertido en un campo abandonado tras el atentado de los cadetes, tras los terremotos los vecinos afectados que perdieron sus viviendas establecieron un campamento improvisado en el lugar.10

En marzo de 1924 se hizo cargo del templo el padre Leonardo López, de la orden franciscana de Cartagena y comenzó a trabajar en la reconstrucción de la iglesia, logrando que el 30 de diciembre de 1924 se pusidera al servicio del culto toda la nave central hasta el crucero.​ Posteriormente, se reconstruyó de cemento, hierro y ladrillo la fachada hasta el cornisamiento y se convirtió en salón de actos la sacristía; también se cerró de cemento armado el arco toral principal y se inició la reconstrucción del crucero.3

Las obras de reconstrucción continuaron por varias décadas, pero desafortunadamente el templo fue destruido nuevamente por el terremoto del 4 de febrero de 1976. Para esa fecha, la situación del clero y del gobierno eran mucho mejores y el templo fue reconstruido en apenas dos años.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Andrade, Fray Antonio de (6 de mayo de 1740). «Relación histórica del Colegio de Misiones de Cristo Crucificado (Recoletos) de la ciudad de Guatemala». Relaciones geográficas e históricas del siglo XVIII del Reino de Guatemala (Guatemala: Archivo General de Centro América). A1.18, legajo 211 (Expediente 5027): 286.
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D. F.: Universidad Nacional Autónma de México). Archivado desde el original el 17 de diciembre de 2014.
  3. Pérez Valenzuela (1943). Los Recoletos. Apuntes para la historia de las misiones en la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 127.
  4. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. p. 335-340.
  6. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-120.
  7. Barrios Vital, Jenny Ivette (2006). Restauración y revitalización del complejo arquitectónico de la Recolección. Guatemala: Tesis de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
  8. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  9. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918». (en inglés) Graphical Review 5JSTOR 207805. p. 462.
  10. Recinos, Adrían (1922). La ciudad de Guatemala, crónica histórica desde su fundación hasta los terremotos de 1917-1918. Guatemala.
  11. La Recolección (1978). «Placa conmemorativa del la reconstrucción de 1978»Wikimedia Commons. Guatemala.

10 de noviembre de 1854: publican edicto arzobispal que confirma el Concordato de 1852

La Gaceta de Guatemala publica el edicto arzobispal que reproduce la bula papal que confirma el Concordato de 1852

10noviembre1854
El Papa Pío IX durante un acto en los Estados Pontificios en 1858.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En noviembre de 1854 Guatemala está finalmente en paz y han ocurrido dos hechos trascendentales para el país:  el 1 de abril se publicó y distribuyó el Concordato suscrito con la Santa Sede, y el 21 de octubre se ratificó el acta en que se proclama al general Rafael Carrera como presidente vitalicio.

Carrera llegó al poder por sus propios méritos militares y el apoyo de los curas párrocos y los campesinos, y logró mantenerse allí tras conseguir el apoyo de los grupos indígenas del occidente guatemalteco luego de que los criollos lo habían intentado expulsar del poder.

Gracias al fanatismo católico de Carrera el partido conservador prosperó considerablemente, pero fue la Iglesia la mayor beneficiada. Para que el lector se de una idea de cuánto, se reproduce a continuación el edicto que el arzobispo Francisco de Paula García Peláez publicó en la Gaceta de Guatemala el 10 de noviembre de 1854, reproduciendo la bula confirmatoria enviada por el Papa Pío IX para el Concordato de 1852.

EDICTO.

Ha circulado impreso últimamente el que acaba de expedir el lllmo. Sr. Arzobispo para la publicación de la bula confirmatoria del Concordato. Dicha bula comienza de esta manera:

PIO OBISPO,

Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria.

Colocados, aunque indignos, en la sublimísima Cátedra de Pedro, en comparacion de la cual ninguna mayor en la tierra se puede concebir. Hemos tomado el trabajo y puesto continuo empeño, ya en custodiar los dogmas de la fe, ya en defender los derechos de la iglesia, ya en aumentar á los fieles aquellos medios con que puedan conformar más y más sus costumbres á la santidad y justicia, y mayormente en estos tiempos, y en ninguna cosa hemos trabajado con más ardor, como en llenar con ahinco el cargo que nos ha sido encomendado por disposición divina en toda la redondez de la tierra. Por lo que nos hemos llenado de sumo gozo y de la mayor alegría siempre que hemos tenido la dicha de que las determinaciones de nuestra solicitud pastoral, con la protección divina, han tenido un próspero suceso.Nota_a

Y así nos ha sucedido en aquella parte de la América Septentrional que se llama la República de Guatemala, la que recibiendo cada día mayores aumentos por lo dilatado de sus regiones y su pueblo cristiano, parecía exigir sobremanera nuestra solicitud apostólica. Apenas nuestro amado hijo el ilustre y venerable varón, general Rafael Carrera nos hizo inmediatamente la súplica de que mirásemos por el bien del divino rebaño en aquella República, accedimos con el mayor gusto á sus deseos, y para que todo todo llegase próntamente al fin deseado deseado nombramos para nuestro Ministro plenipotenciario a nuestro amado hijo Santiago de Agata, Diácono Cardenal de la Santa Iglesia Romana, llamado Antonelli, nuestro Ministro de Estado, para que tratase este gravísimo negocio con nuestro amado hijo Fernando Lorenzana, Marqués de Belimonte, Ministro de la República de Guatemala y con libres poderes cerca de la Santa Sede. Ellos, después de haber presentado los documentos de sus respectívos poderes, celebraron un tratado, que ambos firmaron y sellaron el día 7 de octubre próximo pasado. En este tratado con la misma República de Guatemala donde está en todo vigor la religión católica, queda libre a todos la comunicación con el Romano Pontífice, y los derechos de los obispos se conservan ilesos e inviolables, segun los sagrados cánones, y principalmente conforme al Concilio Tridentino. La Iglesia puede libre ó independientemente adquirir y poseer sus bienes, exije diezmos y recibe algunas dotaciones del mismo gobierno. Se establecen seminarios para los jóvenes llamados á la suerte del Señor, dependientes únicamente de les ordinarios, se mira por el bienestar del clero, y por los monasterios de ambos sexos, se dan providencias para la educación mejorada de la juventud, propagación y aumento de la religión católica en esas regiones tan distantes de Nos, y se establecen otras muchas cosas conforme á los susodichos cánones y á las circunstancias de los tiempos; todo lo que no se duda ser conveniente en el Señor. Habiendo sido todas las cosas celebradas y contenidas en el mismo tratado, discutidas y consideradas detenidamente por nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia romana, de la sagrada congregación erigida para los negocios eclesiásticos extraordinarios, y pesadas por Nos con maduro examen, por consejo y parecer de los mismos hermanos nuestros, hemos creído deber acceder al dicho tratado. Por estas pues nuestras letras apostólicas, hacemos saber y publicamos las cosas que para aumento de la religión cristiana y utilidad de los fieles de la República de Guatemala se han establecido en el Concordato.Nota_b

Habiendo sido aprobados, confirmados y ratificados tanto por Nos, como por el ilustre Presidente de la República de Guatemala los pactos y concordatos de esta convención en todos y cada uno de sus puntos, cláusulas, artículos y condiciones; y habiendo pedido encarecidamente el presidente que para su más firme subsistencia le diésemos la solidez de la firmeza apostólica e interpusiésemos más sublime autoridad y decreto, Nos, confiando plenamente en el Señor, que se dignará su misericordia colmar con sus copiosos dones de su divina Gracia, este nuestro celo en arreglar los negocios eclesiásticos en la República de Guatemala, de nuestra cierta ciencia, madura deliberación y con la plenitud del poder apostólico, aprobamos, ratificamos y aceptamos por el tenor de las presentes las susodichas concesiones, pactos y concordatos, y les damos la solidez y eficacia de la defensa y firmeza apostólica.Nota_c

Amonestamos con la mayor intensidad de nuestra alma a todos y cada uno de los obispos existentes en la República de Guatemala y á los que instituiremos en adelante, á sus sucesores y á todo el clero, y les exhortamos en el Señor para que para mayor Gloria de Dios, utilidad de la iglesia y salud de las almas, observen con cuidado y diligencia los dichos decretos en todo lo que les pertenece, y que pongaan todo su pensamiento, cuidado, resolución y conato en que resplandezca más y más en los fieles de la República de Guatemala la pureza de la doctrina católica, el brillo del culto divino, el esplendor de la disciplina eclesiástica, la observancia de las leyes de la iglesia, y la honeslidad de las costumbres.

Decretando que estas presentes letras en ningún tiempo puedan ser notadas ó impugnadas por vicio de subrepción, obrepción ó nulidad, ó por delecto de nuestra intención ó cualquiera otro por grande é impensado que sea, sino que siempre sean y serán firmes, válidas y eficaces, y obliguen y consigan sus plenos é íntegros electos, y que se deben observar inviolablemente cuanto tiempo se guarden las condiciones y efectos, espresados en el tratado; no obstante las constituciones apostólicas y las sinodales provinciales y los consilios universales dadas como generales, y las determinaciones y reglas nuestras y de la Cancillería apostólica, y las fundaciones de cualesquiera iglesias, cabildos y otros lugares piadosos, aun corroboradas por confirmación apostólica, ó por cualquiera otro poder, y también los privilegios otorgados y las letras apostólicas en contrario, de cualquier modo concedidas, confirmadas y renovadas y todas las demás cosas en contrarío. A todas y cada una de las cuales, teniendo su tenor por espreso é inserto á la letra, debiendo quedar por lo demás en su vigor, derogamos especial y expresamente solo para efecto de las presentes.Nota_d

Siendo además difícil que las presentes letras lleguen a cada uno de los lugares, en los cuales deba hacerse fé de ellas, decretamos y mandamos por la misma autoridad apostólica que se de plena fé a todas sus copias, aun impresas, con tal que estén suscritas por algún notario público y selladas con el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, lo mismo que si se exhibieran y manifestaran las presentes letras. También hacemos írrito y de ningún valor, si llegare a acontecer, lo que se atentase a sabiendas ó por ignorancia en contrario acerca de ellas por cualquiera persona de cualquiera autoridad. No sea licito á ningún hombre el infringir ó contrariar con atrevimiento esta págna de nuestra concesión, aprobación, ratificacion, aceptación, exhortación, decreto, derogación, mandato y voluntad. Si alguno presumiere atentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios Omnipotente y de los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo.Nota_e

Dado en Roma en Santa María la Mayor, el año de la Encarnación del Señor mil ochocientos cincuenta y tres, el dia tres de agosto, de nuestro pontificado año octavo.


NOTAS:

  • a: esta es una típica introducción de una bula papal, en la que el pontífice dice no estar a la altura de suceder a San Pedro al frente de la Iglesia.  El papa en esa época era Pío IX, Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti, quien además fue el último soberano de los Estados Pontificios ya que éstos fueron absorbido por el nuevo Reino de Italia Unificada del Rey Victor Manuel II en 1870. Su pontificado de 31 años y 8 meses, del 16 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, es el más largo de la historia de la Iglesia, si se descarta el de san Pedro, cuya duración es difícil de determinar con exactitud.
  • b: todo lo enuncia hasta aquí demuestra que prácticamente la Iglesia Católica había recuperado todos los privilegios que había perdido en Guatemala tras la expulsión de eclesiásticos por Francisco Morazán en 1829.
  • c: ya con esta aprobación Papal que concedía a los soldados guatemaltecos indulgencias por matar a soldados liberales «herejes«, Carrera tuvo a su disposición un formidable ejército con soldados que ansiaban dichas indulgencias, y que por ello no fue vencido por ninguna invasión hasta su muerte, ocurrida en 1865.
  • d: los privilegios de la Iglesia Católica recuperaron el esplendor que tuvieron en la época colonial con grandes haciendas y poblados a su disposición. Incluso los jesuitas retornaron al país, después de que fueran expulsados por las autoridades españolas en 1767. Guatemala se convirtió así en un refugio para los eclesiásticos, que eran expulsados de muchos país de latinoamérica dado el influjo de las ideas liberales en esa época.
  • e: el Concordato fue abandonado por el gobierno de J. Rufino Barrios luego de la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo, de la confiscación de todos sus bienes y de la eliminación del diezmo obligatorio. Se estima que a Barrios lo tenía sin cuidado la indignación que aquí se menciona.

BIBLIOGRAFIA:


29 de octubre de 1824: la Asamblea Constituyente prohibe la publicación de pastorales y edictos eclesiásticos sin la aprobación del gobierno civil

29octubre1824
El desaparecido Calvario de la Nueva Guatemala de La Asunción.  Era una de las numerosas parroquias que había en la ciudad dada la influencia de la Iglesia Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Al igual que como estaba ocurriendo en España con el régimen de Fernando VII y en el resto de las naciones americanas, los criollos liberales centroamericanos estaban tratando por todos los medios de restringir los privilegios del clero, que hasta ese momento era el ente más poderoso de la sociedad.  Tras la separación de Centroamérica del efímero Primer Imperio Mexicano, la fuerza de los liberales se hizo sentir en la Asamblea Constituyente que convocó Vicente Filísola antes de regresar a México en 1823.

La Asamblea llamó a la región Provincias Unidas del Centro de América en lo que se promulgaba la constitución con el nombre definitivo, y emitió varios decretos intentando limitar el poder del clero, entre ellos el siguiente:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 29 DE OCTUBRE DE 1824

Prohibiendo la publicación de pastorales o edictos, sin el pase del gobierno civil

  1. No podrán expedirse ni circularse las pastorales, edictos y cualesquiera otras circulares del gobierno eclesiástico, sin que hayan obtenido el pase del jefe del estado; que deberá darlo ó negarlo en los mismos casos en que por las leyes vigentes debia darse dicho pase, ó mandarse retener, las bulas pontificias.
  2. Para dar ó negar el pase procederá el jefe con consulta del consejo representativo; y mientras éste no se halle instalado, con la del congreso.

Los criollos aristócratas y los religiosos fueron pacientes con estas medidas, hasta que llegó el momento en que sus intereses económicos fueron afectados cuando se restringió la edad para ingresar a los conventos y monasterios. En ese momento, se alzaron contra el gobierno de Juan Barrundia, sustituyéndolo por Mariano de Aycinena, el líder de esa familia aristocrática, y aliándose con el presidente Manuel José Arce, quien había sido liberal hasta entonces.

Estas pugnas por los aspectos religiosos y la injerencia de la Iglesia en los asuntos de estado se prolongó durante todo el siglo XIX y parte del XX, al punto que los religiosos regulares fueron expulsados del país en 1829, y luego nuevamente en 1871 y 1872. Igual suerte corrieron los arzobispos (líderes del clero secular) quienes fueron expulsados junto con las órdenes regulares en las fechas indicadas, y también en 1887 y 1922.

La Iglesia recuperó parte de su antigua prosperidad y privilegios en Guatemala hasta que el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se alió con los Estados Unidos para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.  Pero poco después, ocurrió un cisma entre los religiosos y las élites económicas cuando el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín de 1968 promulgaron la «Teología de la Liberación» que considera que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres y recurre a las ciencias humanas y sociales lograrlo. Esta nueva orientación social de la Iglesia no fue bien vista por sus antiguos aliados, que abrazaron los cultos protestantes o los movimientos más radicales de la Iglesia Católica, específicamente el Opus Dei.


BIBLIOGRAFIA:


26 de octubre de 1855: celebran primer aniversario de la presidencia vitalicia Carrera

La Gaceta de Guatemala celebra el primer aniversario de la presidencia vitalicia del general Rafael Carrera

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Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala vista desde la Catedral en 1860.  A la derecha está el edificio del Ayuntamiento, que en la actualidad ocupa el Palacio Nacional. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida en Guatemala se tornó sumamente tranquila luego de que el general Rafael Carrera fuera nombrado presidente vitalicio.  Atrás quedaron las constantes amenazas de invasiones, los levantamientos de forajidos en los caminos y los crímenes políticos.  Para que el lector se de una idea, reproducimos el artículo que la Gaceta de Guatemala publicó el 26 de octubre de 1855, periódico oficial del régimen conservador, en el que relata las celebraciones del natalicio del presidente y el primer aniversario de que fuera nombrado presidente vitalicio:

En virtud de disposiciones dadas con anticipación, para que se celebrasen en esta Capital el aniversario de la declaratoria del 21 de Octubre de 1854 y el cumpleaños de S. E. el Presidente, tuvieran lugar ambas festividades en los días domingo y miércoles de esta semana. Dispuesta una revista de las tropas de la guarnición para el 21, formaron estas en la plaza mayor, á las doce de la mañana, en número de mil hombres. Nota_a

La decencia de los uniformes, las músicas de los cuerpos, la artilleria montada etc., daban un hermoso aspecto á la parada. Poco después de las doce, el Presidente atravesó la plaza en coche y seguido de todos los jefes y oficiales de su estado niavor, á caballo, y se dirigió por la calle real al Castillo de San José, hacia donde marcharon inmediatamente las tropas, que formaron frente al fuerte y desfilaron delante del Presidente, á quien acompañaban el Sr. Ministro de la guerra y el Sr. Mayor Gral. Bolaños. Hacia las dos de la tarde, S. E. regresó á su casa y las tropas pasaron al edificio del Ayuntamiento, donde se les habia preparado de almorzar. En el salón principal estaba también dispuesto un abundante almuerzo para los gefes y oficiales, que concurrieron, en efecto, con el Sr. Ministro de la guerra, el Sr. Mayor Gral., el Sr. Corregidor y algunos individuos de la Municipalidad.Nota_b

Por la noche el mal tiempo impidió las iluminaciones del Palacio y casas consistoriales;  pero habiendo cesado la lluvia hacia las diez, salieron del Ayuntamiento el Sr. Corregidor y la Municipalidad, con una gran serenata y se dirijieron á casa de S. E. el Presidente, donde se cantaron algunos himnos dispuestos para la función. Después pasaron á las casas de los SS. Ministros, recorrieron algunas calles de la ciudad y se retiraron como a las tres de la mañana.Nota_c

El miércoles al amanecer se enarboló el pabellón en el Palacio y en los Castillos de San José y de Matamoros, saludándole las salvas de la artilleria de la plaza y de los fuertes. Mas tarde se enarboló también en todos los edificios públicos, haciéndose igual demostración de cortesía al jefe del Estado en las casas de los SS. representantes extranjeros, donde tremolaron durante todo el dia los colores de sus naciones respectivas.Nota_d

Desde las diez y media el Presidente comenzó á recibir las felicitaciones de los funcionarios, siendo los primeros que pasaron á cumplimentarle, el Illmo. Sr. Arzobispo, el Venerable Cabildo eclesiástico y los Prelados de las comunidades religiosas. A las doce el Corregidor y la Municipalidad de la Capital fueron á felicitar a S. E., quien recibió también bondadosamente á las Municipalidades de indígenas y ladinos de los pueblos del departamento, que ocurrieron con sus estandartes, insignias de las cofradías, etc. Poco después S. E. recibió al Consulado de Comercio, y á las doce y media, á los SS. Ministros de relaciones exteriores y gobernación, Consejo de Estado, jefes de rentas, oficiales mayores de los Ministerios y otros funcionarios. A la una el Sr. Ministro de hacienda y guerra, con el  Sr. Comandante general, auditor de guerra, jefes y oficiales de los cuerpos, fueron recibidos por S. E. Las músicas militares tocaron dianas y se disparó en la calle una multitud de cohetes dobles, obsequio de algunos de los oficiales. El Presidente continuó recibiendo las felicitaciones de la Corte de Justicia, empleados y particulares, hasta cerca de las tres de la tarde.Nota_e

Ese dia comieron, en familia, con S.E. y con su esposa, algunas señoras amigas de la casa; los SS. Ministros de relaciones y de hacienda; el Sr. general Bolaños; el Sr. Corregidor del departamento; el Sr. Gral. Ignacio Garcia Granados, que habia llegado la tarde anterior de regreso de su viaje á Europa; el Oficial mayor del Ministerio de relaciones; el Secretario privado del Presidente y algunos particulares amigos de S. E. La comida comenzó á las cuatro y media y concluyó á las seis, reinando en ella la mayor cordialidad y animación.

A las siete de la noche el portal y altillo de Palacio, la portada de la Corte de justicia y la fachada de las casas consistoriales estaban iluminadas de colores, y con hachas de cera los balcones del Presidente. A las ocho se exhibieron en la plaza fuegos artificiales, y en seguida se quemó un castillito de pólvora frente á la casa de S. E. y se dispararon muchos cohetes, obsequio de uno de los jefes del ejército. La concurrencia de personas de todas clases en la plaza y en la calle del Pi’esidente era numerosísima. Por la tarde S. E. había hecho dar, por medio de los oficiaies de su estado mayor y personas de su raza, limosnas de dinero á una multitud de gentes pobres que estaban agolpadas en la calle.

El público ha visto con satisfacción esas demostraciones de afecto y de respeto hechas al ilustre jefe á quien la República debe tantos y tan imporlanies servicios. Después de la época en que el vértigo revolucionario confunió las ideas al extremo de hacer considerar al jefe de la nación con uno de tantos funcionarios, y en que apenas se le creia acreedor a algunas muestras de un respeto equívoco, es satisfactorio ver ese sentimienlo unánime de adhesión y afecto que ha sabido inspirar a la generalidad de las gentes la persona a quien el pais entero ha confiado sus destinos.Nota_f

Sabemos que en la Antigua se ha celebrado el cumpleaños de S. E. el Presidente con un hermoso baile en el salón de sesiones del Ayuntamiento; en Escuintla con el obsequio de una hermosa fuente pública y en Palín con el de un nuevo Cabildo. 


NOTAS:

    • a: nótese que el Ejército de Guatemala ya existía, lo que contradice la versión de que fue creado por J. Rufino Barrios y Miguel García-Granados y Zavala el 30 de junio de 1871.
    • b: el edificio del Ayuntamiento al que se refieren en este artículo es la antigua municipalidad que se encontraba en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).
    • c: por aquella época no había sistema de alumbrado eléctrico.  Lo único de que se disponía era de un sistema de serenos que encendían faroles de cebo por las noches.
    • d: los cuarteles de Matamoros y de San José fueron construidos por el gobierno de Carrera.  El primero todavía estaba en construcción en 1855,está en el barrio de Candelaria y no tenía ninguna ventaja táctica; solamente había sido construido en el barrio en donde había nacido el presidente.  El segundo sí tenía una gran ventaja táctica, ya que se encontraba en la parte más alta de la entonces pequeña ciudad, y le permitía al ejército divisar desde lejos cualquier intento de invasión).
    • e: estas muestras de servilismo han sido siempre la norma para con los gobernantes de turno.
    • f: entre 1838 y 1854 se habían sucedido numerosos jefes de estado y presidentes de la República , incluyendo al mismo Carrera, debido a que la inestabilidad política era extrema y duraban poco en el poder.

BIBLIOGRAFIA:

  1. La Gaceta de Guatemala (26 de octubre de 1855) Funciones del 21 y 24 del corriente.  Guatemala: Imprenta de la Paz.

21 de septiembre de 1685: fray Antonio Margil de Jesús llega a Santiago de los Caballeros

Llega a Santiago de los Caballeros fray Antonio Margil de Jesús, quien fue el último fraile que intentó reducir pacíficamente al pueblo Itzá

22septiembre1826
Portada del reporte official en que se relata cómo ocurrió la consquista del pueblo Itzá en 1697.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El fraile español ntonio Margil de Jesus recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la ciudad de Valencia, España en 1675 y luego se alistó entre los misioneros que venían a la Nueva España a fundar el Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Querétaro. Hizo misión en Querétaro y en México, y luego salió en marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor López, hacia las provincias de Yucatán, Chiapa y Soconusco. Continuaron su misión por las costas del Pacífico, y llegaron a Guatemala el 21 de septiembre de 1685, estableciéndose en Santiago de los Caballeros, y desde allí predicaron en la provincia guatemalteca, para luego partir a las provincias de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.1,2

Pero cuando se hallaban inmersos en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, y ya habían levantado once iglesias en esa región, dos en la de los Turrabas, y una en la de los Tejabas, y «formado otros tantos pueblos con los indígenas que habían sacado de la montaña«, recibieron orden del M. H. P. Comisario General, para que se regresara a su Colegio de Cristo Crucificado de Propaganda Fide en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz (hoy Petén) ya que esta «se hallaba tumultuada«.1,2, Nota_a

Partieron inmediatamente para la referida Provincia y lograron calmar la situación en el área en donde la presencia española era considerable. Luego se adentraron en las montañas en busca de los indígenas Choles, que habían «apostatado de la fe y andaban por los bosques errantes y descarriados«.Nota_b Aunque al principio sufrieron vejámenes y torturas, los misioneros consiguieron que los Choles regresaran al catolicismo y se establecieran en ocho poblaciones o doctrinas. Esto lo consiguieron gracias a la labor que ya habían hecho los dominicos cien años antes en la región con las reducciones de Tezulutlán, lo que hizo un poco más fácil convencer a los Choles de regresar a la dominación espanola y al trabajo no remunerado en las doctrinas de los frailes, quienes a cambio «los instruían en la ley de Dios«.3

Pero cuando Margil y Melchor se adentraron en la región de los itzaes, quienes eran indómitos e independientes, la situación fue muy diferente. Los misioneros llegaron a esa región en febrero de 1694, pero no fueron bien recibidos por los indígenas, quienes no solamente los vilipendiaron sino que los expulsaron de su territorio.3 Ante esto, los misioneros regresaron a Santiago de los Caballeros en donde relataron a la Real Audiencia todo lo acontecido. Con base en este informe, a principios de 1695 salió el Presidente Jacinto de Barrios y Leal, por orden del rey a reducir a los itzaes, con 600 soldados, y varios religiosos dominicos, y mercedarios, ademas de Margil pero no logró completar su misión pues enfermó de gravedad y tuvo que regresar a la ciudad de Santiago de los Caballeros, en donde murió poco después.4


NOTAS:

    • a: Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia.
    • b: Lo que se traduce a que estaban en comunicación con los Itzáes que los habían convencido de luchar por su independencia.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  2. — (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta.
  3. Means, Philip Ainsworth (1917). History of the Spanish Conquest of Yucatan and of the Itzas. Papers of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Harvard University VII. Cambridge, Massachusetts, EE. UU.: Peabody Museum of Archaeology and Ethnology. OCLC 681599.
  4. Cabezas Carcache, Horacio (2017) Gobernantes de Guatemala en el siglo XVII. Guatemala. pp. 143-149.

4 de julio de 1843: Asamblea Constituyente autoriza el retorno de los jesuitas

La Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, dominada en ese entonces por los conservadores, autoriza el retorno de los jesuitas al Estado

4julio1843
Logo de la Revista Educativa «El Instituto Nacional» mostrando el patio interior de dicho plantel en 1892.  Antes de la Reforma Liberal, funcionaba allí el Colegio y Seminario Tridentino, el cual estaba a cargo de los jesuitas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Mediante la pragmática sanción del 2 de abril de 1767, los religiosos miembros de la Compañía de Jesús fueron expulsados de todos los territorios del Imperio Español, al mismo tiempo que el papa Clemente XIV disolvió a la otrora poderosa e influyente orden mediante un breve pontificio. Los jesuitas exiliados tuvieron que refugiarse provisionalmente en Bolonia.1

Luego de la Independencia de Centroamérica en 1821, y de la Guerra Civil Centroamericana la mayoría de las órdenes religiosas en la región corrieron la misma suerte que los jesuitas: los franciscanos, recoletos, mercedarios y dominicos fueron expulsados del Istmo cuando los liberales se hicieron con el poder de la República Federal en 1829,2 pero luego de la revuelta católico campesina que derrocó a Mariano Gálvez en 1838 se les permitió regresar.  El Estado de Guatemala se convirtió entonces en un refugio para los religiosos regulares, quienes eran detestados en el resto del continente debido al auge de las ideas de la Ilustración entre los criollos.3

Quedaba el asunto de los jesuitas, y la Asamblea Legislativa decidió permitir el retorno de la orden el 4 de julio de 1843 mediante este simple decreto:

DECRETO 174 DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 4 DE JULIO DE 1843, PERMITIENDO A LOS JESUÍTAS VENIR A EJERCER SU INSTITUTO RELIGIOSO,

Se declara qne los padres de la Compañía de Jesús pueden venir al estado de Guatemala, y ejercer en él su instituto religioso.4

Gracias a esto, los jesuitas retornaron a Guatemala aprovechando las instalaciones de la Compañía Belga de Colonización que se había establecido en la Bahía de Santo Tomás de Castilla en 1843.4 Sin embargo, todo parece indicar que hubo indagaciones adicionales sobre los jesuitas, ya que éstos fueron expulsados nuevamente en 1845 aduciendo que pretendían el «dominio absoluto de todo tipo de gobierno» y que por ello «no era prudente tenerlos en el estado«. El decreto de expulsion era mucho más extenso que el anterior:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 8 DE MAYO DE 1845, DEROGANDO LA LEY QUE PERMITÍA LA VENIDA DE LOS JESUITAS.

El congreso constituyente del estado de Guatemala, considerando:

Que la asamblea constituyente no tuvo presente al permitir la venida de los padres de la Compañía de Jesús a este estado los estatutos de ella, ni sus doctrinas, ni su historia pasada, ni sus hechos actuales que tanto mal han causado al estado civil y al eclesiástico en Francia, en la Bélgica y en los Cantones Suizos; y que por tanto solo se limitó a facultar al gobierno para que pudiera promover su establecimiento:

Que no estando derogadas la pragmática sanción del rey don Carlos III, y el breve de Su Santidad Clemente XIV que estinguieron la compañia en 2 de abril de 1767, ella no ha sido restablecida en este estado por ninguna otra disposición pontificia de que se tenga conocimiento en el mismo, deben considerarse vigentes las dos enunciadas disposiciones;

Que no hallándose al presente decretada la constitución política de este estado, el gobierno no cuenta con la estabilidad correspondiente para acordar el establecimiento de la Compañía de Jesús; y siendo acusados sus individuos del proyecto y tendencias de aspirar á la dominación absoluta, á la depresión de toda clase de gobiernos, y a la subordinación á todo género de autoridades, no es prudente, en tales circunstancias admitirlos y establecerlos en nuestro estado.

Que los padres jesuítas que se hallan en la bahía de Santo Tomas no han presentado al gobierno sus estatutos para que fuesen examinados y aprobados, ni disposición pontificia que autorice el restablecimiento de su orden; pero que venidos con la esperanza que les ofrecía el decreto de 4 de julio de 1843, el crédito del estado está comprometido hasta cierto punto a indemnizarles sus gastos de viaje, decreta:

      1. Se deroga el decreto de 4 de julio de 1843, que permitió la venida de los padres jesuítas al estado.
      2. El gobierno queda ampliamente autorizado para proveer á los gastos que se causen en el reembarque de los individuos de la Compañia de Jesús que se hallan en la costa del norte.4

Los jesuitas retornaron a Guatemala en 1851 cuando por fin les fue permitida le entrada y estuvieron en el país hasta 1871, cuando fueron expulsados nuevamente tras la Revolución Liberal que triunfó el 30 de junio de ese año. Finalmente, retornaron una vez más en 1954, tras el derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán. Curiosamente, establecieron una de sus principales instituciones educativas, el Liceo Javier, en un terreno donado por una nieta del expresidente J. Rufino Barrios, quien se los dió en resarcimiento por las expropiaciones hechas por su abuelo en la década de 1870, a pesar de que los jesuitas habían sido expulsados desde 1787 y no habían recuperado propieades cuando retornaron en 1851.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  3. — (20 de febrero de 1926). «El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria». Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, en virtud de una orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union»Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  6. «Breve historial del Liceo Javier». Liceo Javier, sitio oficial. Guatemala. Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.