30 de marzo de 1944: declaran a Antigua Guatemala como Monumento Nacional

Por sugerencia del arquitecto Verle L. Annis y el apoyo del embajador de Estados Unidos, Boaz W. Long, se emite un decreto legislativo declarando Antigua Guatemala como Monumental Nacional.

30marzo1944
El convento abandonado de la Escuela de Cristo en la Antigua Guatemala en la década de 1920. En ese estado se encontraba la mayoría de edificios en la ciudad antes de ser declarada Monumento Nacional. En el recuadro: el general Jorge Ubico, presidente de Guatemala de 1931 a 1944. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras siglos de abandono, la ciudad de Antigua Guatemala finalmente fue reconocida como Monumento Nacional por el gobierno del general Jorge Ubico, luego de un extenso estudio sobre la misma que fue realizado por el arquitecto Verle L. Annis, quien fue patrocinado por el entonces embajador de los Estados Unidos Boaz W. Long.  Aquel estudio fue publicado en la “Revista de Guatemala” el 1 de septiembre de 1945.1

En vista del estudio de Annis y con base a las sugerencias del embajador Long, la Asamblea Legislativa emitió el siguiente Decreto:2

Decreto Número 2772

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que la Ciudad de Antigua Guatemala contiene edificios públicos y privados, calles y plazas de inestimable valor histórico y arquitectónico;

Considerando: que dicha ciudad fue durante más de dos siglos la sede principal de las autoridades de la Capitanía General de Guatemala, y una de las ciudades más famosas y de mayor importancia del Nuevo Mundo, en los primeros años de la Colonia;

Considerando: que Guatemala, de acuerdo con las Resoluciones XIII y XIV de las conferencias interamericanas celebradas en Montevideo en 1933 y en Lima en 1938, y en cumplimiento de las estipulaciones del Tratado general interamericano sobre la protección de instituciones artísticas y científicas y monumentos históricos, suscrito en Washington por el Gobierno de Guatemala, con fecha 15 de abril de 1935.

Por tanto: con base en lo que dispone el artículo 28 de la Constitución de la República, decreta:

Artículo 1°. Se declara Monumento Nacional la ciudad de la Antigua Guatemala

Artículo 2°. Todo lo relativo a su conservación, restauración y nuevas construcciones, queda bajo la protección, cuidado y vigilancia del Ejecutivo.

Artículo 3°. Se fija un plazo máximo de tres años para cambiar por tejas de barro el techo de los edificios que lo tengan de láminas de metal;  y se sustituan por aleros volados, del mismo estilo de los primitivamente construidos, los pasamanos o antepechos que no correspondan a la estructura original.

Artículo 4°. Un Comité presidido por el Intendente municipal de la ciudad de la Antigua e integrado por un arquitecto especializado en construcciones coloniales y tres vecinos de la ciudad, todos de nombramiento del Ejecutivo, tendrá a su cargo la autorización de los trabajos que las autoridades locales o los particulares se propongan llevar a cabo para conservar, restaurar o modificar los edificios, calles y plazas comprendidos dentro del perímetro urbano, así como para las nuevas construcciones.

Artículo 5°. Queda autorizado el Ejecutivo para que emita los reglamentos, dicte las disposiciones que conduzcan al mejor resultado de lo dispuesto y de facilidades a fin de que se introduzcan las modificaciones que repongan a su estilo primitivo los edificos que hayan sufrido alteración en su estructura. 

Artículo 6°. Las infracciones a lo dispuesto en este Decreto, serán penadas conforme las leyes y reglamentos que se dicten por el Ejecutivo.  

Artículo 7°. Este Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial.Nota a

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el treinta de marzo de mil novecientos cuarenta y cuatro.

        • L.F. Mendizábal, presidente
        • F. Hernández de León, secretario
        • R. Ruiz Castanet, secretario.

Palacio Nacional: Guatemala, treinta y uno de marzo de mil novecientos cuarenta y cuatro. Publíquese y cúmplase.

        • Jorge Ubico
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Educación Pública, J. Antonio Villacorta C.2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. LXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 295.
  2. Ibid., p. 294-295.

1 de julio de 1935: suprimen al departamento de Amatitlán

Debido a la creación del departamento de El Progreso y a los estragos producidos por la Gran Depresión, el gobierno del general Jorge Ubico suprime al departamento de Amatitlán.

1julio1935
Excursión a la orilla del Lago de Amatitlán en 1897. Fotografía de Alberto G. Valveavellano publicada en “La Ilustración Guatemalteca”. En el recuadro: el general Jorge Ubico, presidente de 1931 a 1944. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Existe una leyenda romántica que relatan en Amatitlán al respecto de que el presidente de Guatemala, general Jorge Ubico, enamoraba a una dama de la localidad, y que cuando ésta lo rechazó, el presidente decidió suprimir el departamento en represalia.  Ahora bien, independientemente de la leyenda indicada, lo que ocurrió fue que el mantenimiento de dicho departamento resultaba muy oneroso para el país, pues éste estaba atravesando los efectos de la Gran Depresión, y era necesario restablecer el departamento de El Progreso para poder administrar de mejor forma el Ferrocarril del Norte.  Así pues, el 29 de abril de 1935, la Asamblea Legislativa emitió el siguiente decreto, el cual fue ratificado por el presidente Ubico el 2 de mayo de ese año:1

Decreto Número 2081

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Considerando:

Que es conveniente para los intereses del país la supresión del departamento de Amatitlán,

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se suprime el departamento de Amatitlán

Artículo 2°. Los municipios de Amatitlán, Villa Nueva, San Miguel Petapa y Villa Canales quedan incorporados al departamento de Guatemala, y los de Palín y San Vicente Pacaya al de Escuintla.

Artículo 3°. El Ejecutivo dictará las medidas del caso para el cumplimiento del presente Decreto, que entrará en vigor el primero de julio del corriente año.

Pase el Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el veintinueve de abril de mil novecientos treinta y cinco.

Casa de Gobierno: Guatemala, dos de mayo de mil novecientos treinta y cinco.

Publíquese y cúmplase.

      • Jorge Ubico
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Guillermo Sáenz de Tejada1

A este decreto legislativo le siguieron varios decretos gubernativos por los que la administración del desaparecido departamento fue distribuida entre el de Guatemala y el de Escuintla.  Reproducimos el primero de ellos, sobre las partidas del Ministerio de Hacienda, para que el lector se dé cuenta de cómo se distribuyó el gasto operativo de Amatitlán:2

Decreto Número 1683

Jorge Ubico, presidente de la República,

Considerando: que el decreto legislativo Número 2081 suprimió el departamento de Amatitlán, facultando al Poder Ejecutivo para que ordene las modificaciones que proceden en el Presupuesto General de Gastos vigente; y que, además, es necesario transferir también algunas otras partidas del mismo,

Por tanto, en uso de las facultades que le confiere la ley citada y el artículo 9°. del Decreto legislativo Número 2059, decreta:

Artículo 1° – Se transfieren las siguientes partidas del Presupuesto General de Gastos vigente.

Ramo X – Hacienda

Capítulo I – Departamento de Guatemala – Inspección de Hacienda, partida N° 70036 – Inspector de Hacienda Q.175.00/mes.

Capítulo II – Departamento de Amatitlán: De la partida N° 70461 a la 70476 – Q.47.00/mes

Ramo X. – Hacienda

Capítulo I – Departamento de Guatemala – Tribunal y Dirección General de Cuentas – Tribunal de Cuentas – Partidas N°. A-71354-55 – Dos auditores, con Q175.00 cada uno: Q350.00/mes

Dirección General de Rentas:

Inspección de Depósitos de Licores:

        • Partida N° A-71356 -Inspector de Receptorías, Contadores Automáticos y Depósitos Fiscales: Q50.00/mes

Policía de Hacienda:

        • Partidas N°. A-71357-61 – Cinco agentes, con Q13.50 cada uno: Q67.50/mes
        • Partidas N° A-71362-66 – Alimentación de cinco plazas a Q7.00 cada una: Q35.00/mes2

Depósito de Licores de Amatitlán:

        • Partida N°. A-71367 – Guardaalmacén: Q50.00/mes
        • Partida N°. A-71368 – Vigilante: Q45.00
        • Partida N°. A-71369: Gastos generales y de escritorio: Q1.00/mes

Depósito de Licores de Villa Canales:

        • Partida N°. A-71370 – Guardaalmacén: Q50.00/mes
        • Partida N°. A-71371 – Vigilante: Q45.00/mes
        • Partida N°. A-71372 – Gastos generales y de escritorio: Q1.00/mes

Capítulo X – Departamento de Escuintla

Policía de Hacienda: 

        • Partidas N°. A-71373-76 – Cuatro agentes, con Q13.50 cada uno: Q54.00/mes.

Artículo 3°. La diferencia de trescientos diez y ocho quetzales (Q318.00) que existe entre las partidas que se transfieren y las que se crean, deberá cargarse a la partida del Presupuesto N°71353 que corresponde a los gastos extraordinarios e imprevistos del Ramo de Hacienda.

Artículo 4°. La transferencia de mérito tendrá efecto a partir del primero de julio en curso y la Dirección General de Cuentas hará las operaciones que corresponden.

Dado en la Casa del Gobierno: en Guatemala, a los quince días del mes de julio de mil novecientos treinta y cinco. 

        • Jorge Ubico
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, J. González Campo3

El resto de decretos gubernativos que modificaron el presupuesto de gastos de la Nación fueron tras la supresión del Departamento de Amatitlán fueron:

      • 1684: partidas del Ministerio de Agricultura4
      • 1685: partidas del Ministerio de Educación Pública5
      • 1686: partidas del Ministerio de la Guerra6
      • 1687: partidas del Ministerio de Gobernación y Justicia7

Todos estos decretos entraron en vigor el 1 de julio de 1935, que fue cuando el departamento de Amatitlán quedó oficialmente suprimido.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1938) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1935-1936LIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 248-249
  2. Ibid., p. 377.
  3. Ibid., p. 378
  4. Ibid., p. 379
  5. Ibid., pp. 380-381
  6. Ibid., pp. 381-384
  7. Ibid., pp. 384-385

 

2 de abril de 1920: Estrada Cabrera nombra Ministro de Fomento a Ubico

2abril1920
Armamento disponible en la Finca “La Palma” del presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera, hacia el final de su presidencia. En el recuadro: el entonces coronel Jorge Ubico, nombrado Ministro de Fomento. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Hacia el final de su gobierno, el gabinete en pleno del licenciado Manuel Estrada Cabrera presentó su renuncia al gobernante, debido al auge del Partido Unionista y a la percepción de que el presidente ya no gozaba del apoyo del gobierno de los Estados Unidos.  De esta forma, el 2 de abril de 1920, el presidente organizó su nuevo gabinete por medio del siguiente decreto:1

Palacio del Poder Ejecutivo, Guatemala 2 de abril de 1920

El Presidente Constitucional de la República

Con vista de la renuncia que los señores Licenciado José María Reina Andrade, don Guillermo Aguirre, don Luis F. Mendizábal y Licenciado J Eduardo Girón presentaron de las Carteras de Gobernación y Justicia, Hacienda y Crédito Público, Fomento e Instrucción Pública, respectivamente, acuerda:

Organizar el Gabinete con el personal siguiente:

      1. Para el desempeño de Gobernación y Justicia, al Licenciado José Serrano Muñoz; para el de Hacienda y Crédito Público don Guillermo Aguirre; para el de Fomento, Coronel Jorge Ubico; para el de Instrucción Pública, General José María Orellana;
      2. Para mientras dure la ausencia del Doctor Luis Toledo Herrarte, quien se haya en el exterior en misión especial, desempeñará interinamente la de Relaciones Exteriores el Licenciado Manuel Echeverría y Vidaurre;
      3. Crear la Cartera de Agricultura y Trabajo, nombrando para su desempeño al Licenciado Mariano López Pacheco;
      4. Asumir la de Guerra, nombrando Subsecretario al General Miguel Larrave;
      5. Dar las más expresivas y sinceras gracias a los dimitentes por los servicios que prestaron durante el tiempo que tuvieron a su cargo las carteras mencionadas.

Comuníquese

Estrada Cabrera1

Durante todos los días que duró su breve gestión al frente del Ministerio de Fomento, Ubico aprovecó para otorgar autorización para que se registraran marcas estadounidenses a varios de sus representantes en Guatemala; he aquí un ejemplo de uno de esos decretos en mención:2

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 3 de abril de 1920.

Vista la solicitud presentada por el Licenciado don Federico S. de Tejada, relativa a que se registre a favor de su poderdante W. M. Simpson, Sons & C°., de Filadelfia, Pennsylvania, Estados Unidos de América, una marca de fábrica usada en telas de algodón, hilo y lana para vestidos,

Resulta: que en las diligencias seguidas al efecto, se llenaron los requisitos que exigen las leyes de la materia; que hechas las publicaciones del caso no se presentó parte opositora; que es favorable el informe emitido por la Dirección General de Industrias y Comercio encargada del ramo, por tanto;

El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Acuerda:

En observancia de la disposición gubernativa de fecha 5 de diciembre de 1917, que de conformidad con lo prescrito por el Decreto legislativo 441 y con las salvedades a que se refiere el artículo 31 de la misma ley. se registre por la Oficina respectiva la marca de referencia.

Comuniqúese.

Ubico.2

Ubico renunció al saber que iban a declarar mentalmente incapaz al presidente el 8 de abril, aduciendo que no quería ser parte de la dictadura, a pesar de que su padre, el licenciado Arturo Ubico Urruela era el presidente de la Asamblea Legislativa desde que Estrada Cabrera tomó el poder el 9 de febrero de 1898.  La renuncia de Ubico le valió ser elevado a general de brigada poco después por el gobierno de Carlos Herrera, de acuerdo al siguiente decreto:3

Decreto número 1076

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Decreta:

Artículo único. — Se asciende al grado de General de Brigada al Coronel Jorge Ubico.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo, en Guatemala, el veintiocho de mayo de mil novecientos veinte.

        • Arturo Ubico, Presidente.
        • León de León Flores, Secretario
        • Ricardo C. Castañeda, Secretario

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 1° de junio de 1920.

Cúmplase y publíquese.

        • Carlos Herrera.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra, Emilio Escamilla3

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1926) Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 190-191.
  2. Ibid, p. 194.
  3. Ibid, p. 47.

 

11 de enero de 1873: eximen a los indígenas del servicio militar

El gobierno del general Miguel García-Granados y Zavala emite el decreto 83 eximiendo a los indígenas del servicio militar

11enero1873
Soldados guatemaltecos luego de la renuncia del licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1920. Nótese que todos están descalzos. En el recuadro: el general Miguel García-Granados y Zavala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la Revolución Liberal de 1871, el servicio militar se hizo obligatorio en 1872 planteando que el reclutamiento no debía caer “exclusivamente sobre la clase desvalida” y que los oficiales debían realizar enganches en las poblaciones ladinas.  Esto fue aclarado en el decreto N°. 83 emitido el 1873, el cual eximió a los indígenas del servicio militar, afimando que “en cambio, prestran otros de diferente naturaleza“;1 esto último, a su vez, quedaría reglamentado en 1877 con el Reglamento de Jornaleros que forzó a los indígenas a trabajar como colonos en las fincas cafetaleras.2

El decreto 83 dice así:1

Considerando: que el decreto número 66 de 8 de junio de 1872 no ha podido llenar en su totalidad el objeto que el Gobierno tuvo en mira al emitirlo, por las dificultades con que ha tropezado en la práctica, a consecuencia del régimen militar a que los pueblos se hallaban anteriormente acostumbrados; y 

Que es justo y conveniente aliviar en lo posible a la clase proletaria que por un largo período de tiempo ha sido la sola que ha pagado a la República la contribución de sangre, a que todos los ciudadanos están igualmente obligados;

Decreto:

Art. 1°. Todos los guatemaltecos, ya sean naturales o naturalizados, desde la edad de 18 años cumplidos hasta la edad de 40, tienen la obligación de prestar servicio militar cuando las necesidades de su patria así lo exijan.

Art. 2°. Al efecto, todos aquellos a quienes comprenda esta ley deberán alistarse en el cuerpo del distrito militar en que estuvieren avecindados.  Los que faltasen a este deber, ya sea por malicia o por descuido, serán penados con un año de servicio activo en la guarnición que se designe conmutable con sesenta pesos.

Art. 3°. Los Jefes Políticos pasarán lista a los Comandantes de los distritos militares de su departamento, de los guatemaltecos que se inscribieron en virtud del decreto de 8 de junio último, con expresión de aquellos a quienes sea obligatorio el servicio militar, segun lo mandado en la presente ley.

Art. 4°. Todo guatemalteco al cumplir 18 años, y teniendo las demás cualidades que expresa esta ley, deberá presentarse al Comandante del distrito militar donde estuviese avencidado, para ser alistado como miliciano, bajo la pena prescrita en el artículo 2°.

Art. 5°. Quedan exceptuados del servicio militar:

      1. Los que no hubiesen cumplido 18 años o pasaren de 40.
      2. Los indígenas que no han estado acostumbrados a este servicio y que, en cambio, prestan otros de diferente naturaleza.
      3. Los ordenados in sacris.
      4. Los física o moralmente impedidos. Este impedimento debe ser plenamente comprobado.
      5. Los que aun cuando no hubieren cumplido los 40 años que señala el artículo 1°., fueren padres de seis o más hijos legítimos.
      6. Los jóvenes menores de 21 años que acreditaren su concurrencia sin interrupción a los establecimientos nacionales de enseñanza.

Art. 6°. Los empleados públicos, que sean de elección popular o de nombramiento del Gobierno o de cualquiera otra autoridad, no podrán ser llamados a servicio activo mientras duren en el desempeño de sus cargos o destinos.  Tampoco serán llamados al servicio activo, los directores de colegios y maestros de escuelas, aunque lo sean de establecimientos privados, mientras ejercen su profesión.

Art. 7°. También podrán exceptuarse del servicio los que, a pesar de tener para prestarlo las cualidades que esta ley exige, paguen la contribución militar.  Esta contribución será para los simples artesanos, trabajadores y proletarios, de diez pesos al año; y para los que posean algunos bienes de fortuna o tengan giro o profesión productiva, de quince pesos al año.

Art. 8°. Para obtener la excepción de que habla el artículo 7°. se procederá de la manera prevenida en el artículo 6°. del Decreto de 8 de junio último.

[…]

Art. 18. Queda derogado el decreto de 8 de junio, en todo lo que se oponga a la presente ley, cuyo cumplimiento se encarga al Ministro de la Guerra.

Dado en Guatemala, a once de enero de mil ochocientos setenta y tres.

      • Miguel García-Granados
      • El Ministro de Hacienda, encargado del Despacho de la Guerra, Francisco Alburéz1

Este decreto estuvo vigente durante poco tiempo, ya que la inestabilidad del país obligó a modificarlo el 17 de octubre de ese mismo año, por el nuevo presidente J. Rufino Barrios.  Esta modificación afectó unicamente a los indígenas, ya que los obligó a realizar prácticas militares en las fincas en que estuvieran trabajando.3

Ahora bien, al exceptuar a los indígenas del servicio militar directamente, se formaron fuerzas milicianas ladinas que fueron esenciales para garantizar las transformaciones en la tenencia de la tierra que el gobierno liberal impulsó sobre las tierras comunales indígenas, especialmente la expropiación de las mismas realizada por el Decreto 170 de redención de tierras ejidales de 1877.4

Estas fuerzas ladinas protegieron a los agrimensores e intervinieron en los conflictos que hubo por disputa de tierras, además de que aseguraron el transporte de trabajadores a las fincas y actuaron para reprimir cualquier desorden que afectara los intereses gubernamentales, y los de los finqueros que necesitaran mantener orden y control dentro de sus propiedades.5

En la práctica, cuando era necesario organizar un ejército para realizar una movilización nacional, siempre se recurrió al reclutamiento de los indígenas,5 e incluso hubo momentos tan críticos en que se requirió militarizar a los institutos de educación media y las escuelas facultativas.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 151.
  3. Gobierno de Guatemala, Recopilación: Leyes emitidas, 1871-1876, p. 226-227.
  4. Gobierno de Guatemala, Recopilación: Leyes emitidas, 1877-1881, p. 3-6.
  5. García Vetorazzi, María Victoria (2010) Acción subalterna, desigualdades socioespaciales y modernización. La formación de acotres y circuitos del comercio indígena en Guatemala, siglos XIX y XX.  Louvain-la-Neuve: Université Catholique de Louvian, École des sciences politiques et sociales. p. 196.
  6. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1901-1902 XX. Guatemala: Tipografía Nacional.

 

8 de enero de 1877: decreto 170 sobre redención de tierras ejidales

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios emite el decreto 170, el cual autoriza la redención de los capitales representativos del valor del dominio directo de los terrenos concedidos en enfitéusis, en todos los municipios de la República.

8enero1877
Un antiguo beneficio de café en Santa Cruz Verapaz convertido en museo. En el recuadro: la familia Diesseldorf de colonos alemanes en la Verapaz, la cual fue una de las más beneficiadas por el decreto 170. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La llamada Reforma Liberal emprendida por el gobierno de J. Rufino Barrios consistió en una Reforma Agraria por medio de la cual las tierras que anteriormente pertenecían a las órdenes religiosas y los ejidos municipales (es decir, tierras comunales de los indígenas) pasaron a manos privadas. El 8 de enero de 1877 el gobierno de Barrios decretó la alienación de los terrenos municipales a las personas privadas, eliminando la enfitéusis, o censo enfitéutico, la cual era un derecho real que se remontaba a la época colonial, y que suponía la cesión temporal del dominio útil de un terreno a cambio del pago anual de un canon o rédito.1 La enfitéusis era una especie de cesión de tierras, similar a un arrendamiento vitalicio, respecto del dominio útil de una finca por medio del cual existía un régimen compartido de tenencia de tierra  que llevaba a la disociación entre el dominio directo del propietario y el útil de la persona que usaba y aprovechaba la finca. 2

Por el medio de la enfitéusis se establecieron las tierras ejidales o comunitarias de los indígenas en Guatemala, y su eliminación por el decreto 170 supuso que las tierras que ocupaban hasta 1877 pasaran a manos privadas. 

El decreto en mención dice así:1

DECRETO Número 170

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala;

Considerando: Que el contrato de censo enfitéutico, tanto por su origen anticuado, como por las condiciones especiales en que se funda, es una institución que no está en armonía con los principios económicos de la época, por cuyo motivo es conveniente proceder á la redención del dominio directo de los terrenos que en la actualidad están poseídos bajo las estipulaciones del expresado contrato;

Que si bien la enfitéusis ha facilitado el repartimiento de la propiedad raiz poniéndola al alcance de los que de otra suerte no habrían podido adquirirla, la limitación del dominio útil a que por la naturaleza del contrato están reducidos los derechos del censatario y las trabas que son consiguientes al reconocimiento del dominio directo, producen necesariamente un obstáculo que impide la libre trasmisión de la propiedad dando por resultado el decrecimiento de su valor y la falta de estímulos para mejorarla en beneficio de la agricultura;

Que para llevar adelante la redención y conciliar mejor los intereses de los municipios censualistas con los de los censatarios, no se debe tomar por base en la deducción del capital representativo del valor de los terrenos acensuados el dos ó 3 por ciento que asigna la ley agraria para la computación del canon, por que si bien ella es moderada cuando se trata de deducir el interés, sucede lo contrario al tiempo de establecerla como tipo del capital que debe redimirse;

Que tanto por esta causa, como por la diversidad de formas adoptadas en la institución del censo de que se trata en los diferentes lugares de la República, así como también por el aumento progresivo del valor que han tenido los terrenos acensuados con la creciente mejora de la agricultura, no es oportuno ni justo que se derive de una sola base el capital redimible, sino variar esta en proporción a la época en que se instituyó el contrato, buscando por ese medio equitativo la más justa moderación del precio, sin desatender los intereses de los municipios; y finalmente,

Que abolido el contrato de censo mediante la redención obligatoria que se establece en este decreto y no debiendo hacerse nuevas concesiones en igual sentido, es consiguiente disponer al mismo tiempo la forma y términos que en adelante deban adoptarse para transferir la propiedad de los terrenos no acensuados pertenecientes a los ejidos municipales, y de los que sin pago de pensión alguna ni previa concesión a censo, están poseídos sin título que justifique su propiedad;

Por tanto, decreta:

Art. 1°. Se procederá a la redención de los capitales representativos del valor del dominio directo de los terrenos concedidos en enfitéusis, ya sean urbanos o rústicos, correspondientes a todos los municipios de la República.

Art. 2°. Dicho valor redimible se computará por la pensión del censo que se cubra a los municipios, deducido como sigue:  en las imposiciones anteriores al año de 1840 se calculará sobre el 5% anual; en las efectuadas del año de 1840 al año de 1860, sobre el 8%, y en los posteriores al último año consignado, sobre el 10%.

Art. 3°. Cuando por el cálculo anterior resultaren los terrenos con un precio extraordinario, se apreciará cada manzana, en las imposiciones anteriores al año de 1840, por la suma de cincuenta pesos; en la año de 1840 al del año de 1860 por cien pesos, y en los posteriores a este último año por ciento cincuenta pesos.

Art. 4° Los capitales procedentes de la redención relacionada, ingresarán al Banco Nacional, en donde serán administrados en cuanta corriente, con el interés del 4% anual, destinándose este producto a los gastos de los respectivos municipios. 

Art 5°. Los enteros por cuenta del valor de los terrenos acensuados, se harán por partes iguales, en seis vencimientos de tres en tres meses, siendo el primero el 28 de febrero entrante, a cuyo efecto los interesados firmarán otros tantos pagarés previa liquidación del capital é incluyéndose en los respectivos vencimientos el interés de un 6% sobre la cantidad que corresponda.  Cuando se hayan hecho anticipaciones por cuenta del censo se abonarán en ese pago los censatarios.

Art 6°. Para que se lleve a debido efecto la redención de que se trata, los Jefes Políticos de los departamentos recabarán, a la mayor brevedad posible, de las municipalidades de su jurisdicción, listas nominales de todas las personas que posean terrenos a censo, con especificación del canon anual que cubran y el área que posean.  Estas listas en todo el presente mes se remitirán a la Secretaria de Hacienda para que, conforme al artículo anterior, disponga lo conveniente. La formación de dichas listas no excusa á los poseedores de ejidos ó terrenos comunales de hacer presente á las municipalidades respectivas que tienen lotes concedidos.

Art. 7°. Verificado el último entero, cada Municipio, autorizando al efecto a uno de los Alcaldes ó al Síndico de la corporación, ante un Escribano público, ó donde no lo hubiere ante el Juez de 1a.  instancia del departamento, otorgará á favor de los compradores de los terrenos acensuados escrituras en que se haga constar su propiedad.

Art. 8°. Las ventas de dichos terrenos, efectuadas con motivo de la redención, no causarán pago de alcabala; pero los escribanos al extender las escrituras deberán atenerse en todo lo demás, a lo dispuesto por las leyes comunes respecto a los contratos de traslación de dominio.

Art. 9. – Cuando se posean ejidos sin previa concesión y sin haberse cubierto canon alguno, se valuarán esos lotes por dos peritos, uno nombrado de oficio por la Jefatura política del departamento respectivo y otro designado por la Municipalidad de acuerdo con el poseedor. Este valúo se hará atendiendo solamente a la calidad y situacion del terreno, sin tomar en cuenta las mejoras existentes. Practicado dicho justi-precio, procederá el interesado á enterar el valor del lote en lo términos señalados en el artículo 5°. Todas las diligencias que con tal objeto se practiquen serán á costa del mismo poseedor.

Art. 10°. Siendo obligatoria la redención del censo, el que se niegue a hacerla se entenderá que renuncia el derecho al terreno y el Municipio respectivo procederá a sacarlo al asta pública, rematándolo en el mejor licitante para que se entere su producto en el Banco Nacional. Si hubiere mejoras, se entregará al poseedor el exceso del precio de los terrenos indicados.

Art. 11°. Cuando algún individuo oculte que posee terreno de ejidos se le impondrá la multa de un 25% sobre el valor del terreno, a cuyo efecto se sacará este al asta pública y del producto de la venta se dará la mitad al denunciante, si lo hubiere. A los individuos de la Municipalidad que resultaren complicados en dicha ocultación, se impondrá a cada uno de ellos una multa de diez a cien pesos.

Art. 12°. Si hubiere cuestión sobre si un terreno es de ejidos o de propiedad particular, entonces el poseedor está obligado a ocurrir dentro del término de 15 días, después de publicado este decreto, a los tribunales para obtener la declaración correspondiente y no incurrir en la multa que se menciona en el artículo anterior.

Art. 13°. En lo sucesivo no se harán conseciones a censo, y cuando se soliciten terrenos pertenecientes a Municipalidades y que se patentice que están ó deban estar entre su ejidos ó en otra propiedad comunal, con aprobación del Gobierno, se medirán y sacarán al asta pública, librándose el título en la forma que se establece en el artículo 8°. En tales casos el valor del terreno ingresará al Banco Nacional, abonándose cada año al Municipio que corresponda el rédito consignado en el artículo 4°.

Art. 14°. En la solicituddes de terrenos a censo que en la actualidad se transmitan, se procederá con arreglo a lo dispuesto en el artículo anterior.

Art. 15°. La Secretaría de Hacienda queda encargada de reglamentar la forma y términos en que se deberá efectuar la redención a que se refiere el presente decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a ocho de enero de mil ochocientos setenta y siete.

      • J. Rufino Barrios
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia y Negocios Eclesiásticos1

Entre 1878 y 1894, los gobiernos liberales se enfocaron el la zona noroeste pastoral y forestal del país y se otorgaron extremas facilidades a los criadores-desbrozadores-colonos por un decreto de 1878. Las tierras dedicadas a los cultivos más especulativos (café, algodón, madera para construir) costaban 550 piastras por caballería, 400 piastras para los productos secundarios (plátano, caña de azúcar, tabaco) y únicamente 250 piastras para los productos juzgados menos rentables (ganado, cereales, viñas, añil y henequén). Por otra parte,  los entonces marginales departamentos de Alta Verapaz, Petén e Izabal, entonces ampliamente abiertos a la colonización extranjera —alemana en la Verapaz y estadounidense en Izabal y Petén—, las tierras ejidales se otorgaron otorgadas de preferencia por una simple denuncia a la prefectura y, en general, declaradas para un uso establecido en la tarifa más baja. Por esa razón, en los gobiernos liberales siguientes los colonos alemanes y la United Fruit Company adquierieronn gratuitamente, o por un precio simbólico, tierras llamadas “de crianza”, en donde en realidad cultivaban los protudos más rentables: café, algodón, plátanos, caña de azúcar.3

Fueron los gobiernos del general José María Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera los que realizaron las mayores adjudcaciones de tierras en propiedad entre 1877 y 1920:4

Gobierno

No. de
Adjudicaciones
Superficie
concedida
(hectáreas)
J. Rufino Barrios 8 9,080
Manuel Lisandro Barillas 2 315
José María Reina Barrios 385 506,025
Manuel Estrada Cabrera 1,689 689,415
TOTAL 2,084 1,207,835

BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez, Analia Silvina (2006) La Enfitéusis en la Doctrina. El Salvador: Universidad de El Salvador.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-6.
  3. Piel, Jean (1989) San Andrés y el Quiché durante el primer siglo republicano: 1821-1920. Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos. p.67
  4. Ibid., p. 68.

 

3 de enero de 1883: la Asamblea no acepta la renuncia de Barrios

La Asamblea Legislativa informa al general presidente que no acepta la renuncia que éste presentara el 29 de diciembre de 1882, debido al terror de que el Ministro de la Guerra, general Juan Marín Barrundia, quedara en su lugar.


2agosto1954
Palacio Colonial en la Ciudad de Guatemala, sede del Ejecutivo durante el gobierno del Barrios. En los recuadros: los generales J. Rufino Barrios y Juan M. Barrundia, presidente y Ministro de la Guerra, respectivamente. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 29 de diciembre de 1882, el general presidente J. Rufino Barrios hizo llegar sorpresivamente su carta de renuncia a la presidencia a la Asamblea Legislativa, que estaba en reuniones extraordinarias para conocer el Tratado de Límites entre Guatemala y México firmado poco antes.1 Ya en 1880 cuando fue electo presidente constitucional tras haber fungido durante siete años como presidente de facto basándose solamente en el Acta de Patzicía,2 Barrios había presentado su renuncia aduciendo su estado de su salud y la alternabilidad en el ejercicio del poder; en ese momento, Barrios no tenía la intención de renunciar, sino de más bien dar una imagen democrática a los miembros del cuerpo diplomático y forzar a sus aliados en la Asamblea a ratificarlo en el poder.  Como era de esperarse, la Asamblea no aceptó la renuncia y antes bien, propuso que fueran ellos los que fueran retirados en vez de Barrios.3

En 1882, Barrios adujo quebrantos de salud y decepciones en el ejercicio del poder, además de la alternabilitidad de autoridades.1  La Asamblea estaba entonces presidido por el licenciado Francisco Lainfiesta, quien era amigo personal de Barrios, y relata así lo acontecido:  “Yo fui llamado  a casa de Barrios pues era presidente de la Asamblea, para imponerme que influyese con los diputados a que le aceptase la renuncia, asegurándome que tenía por objeto hacer la unión de Centro América que él, de acuerdo con [el presidente de El Salvador] Zaldívar, proclamaría valiéndose de su prestigio militar, en cuanto saliese de la presidencia; y tantas fueron las observaciones que me hizo que estuvo a punto de convenir en la renuncia. […] Barrios obligó a los diputados Anguiano y Sáenz a tomar la palabra en favor de la aceptación de la renuncia, cuando aquélla se discutía, pero no pudiendo disimular su mandato antes en ridículo.  Barrios quería que se le aceptase la renuncia y que entrase Barrundia a subrogarle“.  Pero esto fue lo que hizo que los diputados no aceptaran la renuncia del presidente: el terror que inspiraba el Ministro de la Guerra, el general Juan Martín Barrundia.3

Una vez tomada la decisión, la Asamblea le contestó a Barrios con la adulación desmedida con que estaban acostumbrados los diputados liberales a dirigirse al Jefe del Ejecutivo:4

La Asamblea Nacional Legislativa, escuchó con profunda pena la lectura de la importante esposición que os servísteis dirigirla, renunciando la Presidencia de la Repúlica, a que os llamó el sufragio popular, unanimemente declarado en la eleccion que se verific6 en los primeros dias del año de mil ochocientos ochenta. Y ese sentimiento de justo pesar con sinceridad revelado por el Cuerpo Legislativo, no es tan solo la voz cariñosa de la amistad, que os excita a continuar en la difícil labor del poder supremo; no es tan sólo el voto de vuestros numerosos partidarios, que no dejan ni dejarán jamás de aclamar a su Caudillo: es tambien la solemne consagración del principio que sirve de fundamento a los gobiernos democráticos, y según el cual, corresponde a las Asambleas, representar con fidelidad los deseos, tendencias y aspiraciones de sus comitentes.

En efecto, Señor, los pueblos de la República, que con no acostumbrado entusiasmo, fueron a las urnas electoraIes, para investiros con el mando de Ia Nación; Ios pueblos todos, que alarmados y presurosos, ocurrieron suplicando a Ia Asamblea que no admitiese vuestra renuncia anterior; los pueblos qne ven en Vos personificados Ios más bellos ideales al par que las más lisonjeras
esperanzas de la patria; no quieren, Señor Presidente, que sus Representantes se aparten del mandato popular, aceptando esa nueva dimisión, que afecta gravemente los más caros intereses que han sido encomendados a su celo y patriotismo.

Poderosos sin duda son los motivos en que fundais vuestra renuncia. La Asamblea se complace en reconocer, y lo proclama en la faz del mundo entero, que ]os servicios cuya importancia quiere disminuir vnestra modestia, son tan incesantes, son tan provechosos a la causa de la libertad, que por ellos la República ha comenzado a marchar en la senda que conduce a su regeneración y bienestar. Vuestra so1icitud se extiende a todo: desde los más difíciles negocios que atañen directamente a Ia existencia de las nuevas instituciones a la conservación y progreso de Ia ·República, hasta muchas de las exigencias del interés privado, que reclaman vuestra autoridad; todo es sometido a la decisión presidencial y se resuelve con el recto e ilustrado criterio que adorna siempre Ios actos de vuestro benefico Gobierno. (Nota de HoyHistoriaGT: que el presidente de la República tuviera que decidir en prácticamente todos los aspectos  de la administración pública y privada era resultado de la forma en que fue redactada la Constitución de 1879,5 por medio la que Barrios fue electo presidente constitucional después de haber gobernado de facto por siete años amparándose únicamente en el Acta de Patzicía3).

Llena  de abnegacion y sacrificio, tal ha sido vuestra vida; y consecuencia de ese penoso trabajo, son las alteraciones que vuestra salud ha sufrido. Empero, la naturaleza que supo dotaros con singulares fuerzas, y que os permite recorrer infatigable el territorio de Guatemala, para velar por el orden y prosperidad de sus poblaciones; ella que os ha dado tal suma de vitalidad y de energía, que parece haber realizado en vos la leyenda de los titanes, sabrá devolveros la salud perdida, para que continueis, como hasta hoy, activamente, al servicio de la magnífica revolución de mil ochocientos setenta y uno.  Y si a la obra de la naturaleza, con vos tan pródiga en beneficios, puede coadyuvar el cariñoso cuidado de vuestros amigos y partidarios, aquí tenéis, Señor Presidente,
esta Asamblea, que empleará todo su poder constitucional y todo su afecto y gratitud hacia Vos, para allanar los obstáculos que se presenten al  restablecimiento de una salud tan querida y tan deseada, como puede y debe
serlo la pública salud de la nación Guatetmalteca.

Habeis hecho, en verdad, tanto o más de lo que estabais obligado a hacer. Régimen constitucional practicado sin serias dificultades; paz activa conservada sin esfuerzo aún durante los dias de vuestra ausencia; progreso revelado en multitud de mejoras; tales son, Señor, los rasgos más prominentes de vuestra obra grandiosa. En el interior se difunden cada día más los propósitos y tendencias que labran la felicidad de los pueblos. El trabajo, que significa bienestar de las familias y desapego a la anarqufa, viene siendo la divisa de las gentes pacíficas y laboriosas, que no dan pábulo al reclamo de mezquinas ambiciones. La instrucción, que significa conocimiento de los derechos y deberes, se generaliza, para que los ciudadanos reflexionen sobre la importancia de las nuevas instituciones, y sepan defenderlas en el día de la prueba. Pueblo laborioso y que tiende a la Ilustracion, el pueblo de Guatemala tiene derecho a ser feliz; tal puede columbrarse que sea su futuro. Eso no obstante, la Constitucion, bellísima ley que consagra los más avanzados principios de la moderna escuela, esté expuesta a sufrir los ataques de la traición y de las preocupaciones. (Nota de HoyHistoriaGT: la Asamblea se refiere aquí como pueblo a las personas que se consideraban ciudadanos en ese entonces: los criollos, los que sabían leer y escribir y los que poseían un negocio o un oficio que les permitiera subsistir).

La nueva generacion, creada al calor de los planteles de enseñanza por vos establecidos, está preparada a recibir la buena simiente; pero antiguos intereses pueden mostrarse reacios, para que el árbol de la libertad germine o crezca fecundo bajo la sombra de las doctrinas democráticas. El trabajo, las industrias y el comercio, beneficiosos si son dirigidos por acertada empresa, se convierten en improductivos, si carecen en las altas regiones gubernamentales de las atinadas medidas que los ponen en provechosa relacion con los productos y consumos.

Los brillantes progresos realizados merced a vuestra administracion, pueden de un día a otro peligrar bajo la ruda y descarnada mano de la anarquía. Y esa vuestra obra que tanto os ha costado, ·y que todos los espíritus imparciales contemplan como una gran victoria conseguida sobre un pasado que abraza más de trescientos afios, habrá de exponerse a los embates de la contraria
suerte, por la falta del grande hombre, a quien el genio quiso fayorecer con sus dones mas preciados. ¡Señor General Presidente; habeis allegado a Guatemala un venturoso porvenir, pero vos también estáis envuelto en sus destinos!

Saludable freno es en las democracias el principio de la alternabilidad de Ios fnncionarios públicos, y particularmcnte, la de aquellos que desempefian las primeras magitraturas. Vos así lo reconocéis y lo proclamais, agregando una idea luminosa a las muchas que brillan en el programa de vuestras creencias políticas. Los pueblos completamente regularizados; aquellos en donde Ia ley es sagrada y el orden público una institución que todos los ciudadanos se proponen respetar, pueden ofrecer el ejemplo de la practicabilidad de ese principio, fecundo para afianzar sobre sólidas bases las públicas libertades. Guatemala ha de sustentarlo a su vez; pero la Asamblea no tiene la honra de creer; como Vos, que la presente sea la oportunidad de llevarlo al difícil terreno de la práctica.

Aquí donde hay mucho que trabajar y muchas contrariedades qne sufrir, el poder no presenta goces ni satisfacciones duraderas: diríase que está erizado de espinas, que solo pueden quebrantarse por los hombres que, como vos, son de carácter superior. El principio, que con justicia establecéis, es un antídoto contra bastardas ambiciones; y ciertamente, vos, que acabareis de cimentar sobre fundamentos inconmovibles el orden, el progreso· y la libertad, dejareis, conforme a nuestro deseo, al concluirse vuestro período, para el que faltan·aun más de tres años, el campo libre a las legítimas aspiraciones de los que quieran
sucederos en los delicados trabajos del Poder Ejecutivo. Sea enhorabuena y en su tiempo, la alternabilidad, uno de los medios que hagan accesibles las altas esferas del poder a los liberales bien intencionados y decididos; pero no constituya jamás por el deseo de implantarla desde luego, y quiza con anticipación, un elemento disolvente, que haga de la sociedad inextricable caos y convierta la presidencia en amarga y terrible manzana de discordia. La bonancible situación de la República en sus relaciones exteriores, es un motivo más para que la Asamblea os encarezca la necesidad de no perder las ventajas obtenidas. Habeis mantenido con El Salvador y Honduras la política de mutna consideracion y fraternal armonía, que lograsteis establecer gracias a vuestro atinado y prudente manejo. Nicaragua mantiene con nosotros los mismos
lazos de amistad que nos han unido, y con la República de Costa-Rica hemos reanudado relaciones. Pertenece al pasado la antigua cuestion con Mexico, cuyo arreglo pacífico y conciliador, es el nuevo lauro que habeis adquirido, y que mereció sin reservas la más completa y unánime aprobacián de la Asamblea. (Nota de HoyHistoriaGT: si bien toda la respuesta de la Asamblea al presidente Barrios está llena de exageradas alabanzas para el dictador guatemalteco, este párrafo raya en el extremo.  Aquí los diputados llaman un “lauro” el entonces recién firmado tratado Herrera-Mariscal, que ha sido uno de los peores manejos de la política exterior de Guatemala y que representó una pérdida considerable de territorio además de la renuncia definitiva al reclamo sobre el territorio de Soconusco6).

La paz nos sonríe por doquiera, y nos brinda generosa sus halagos: bajo su ejida
protectora, Guatemala como las demás secciones de la América Central, debe continuar entregada al trabajo y a la educación de los pueblos, resolviendo los problemas de que dependen el progreso nacional, la vitalidad, la grandeza y la ventura de la patria. Mas para alcanzar tan lisonjeros objetivos, ¿quién sino vos, está predestinado a ser el obrero que prosiga levantando el edificio del
bienestar de la República?

[…] Señor General Presidente; todas las miradas se dirigen hacia vos, todos los ánimos se contristan al saber vuestra renuncia, y el mayor deseo de este Cnerpo es armonizar los motivos que la fundan con la confianza y tranquilidad de la Republica.. Si la Asamblea ha creído de su deber no aceptar esa dimisión, se promete, sin embargo, encontrar algun medio que concilie el mal estado de vuestra salud con la necesidad de vuestros servicios; medida que pudiera adoptarse en las próximas sesiones ordinarias, cuando tal vez los acontecimientos que puedan sobrevenir en orden a la unión Centro-Americana, os hayan colocado en la posibilidad de escogitar un recurso favorable, para obtener la conciliación que pretende el mismo Cuerpo Legislativo.

Senor General Presidente; la Representación nacional  espera y confía que continueis al frente de los destinos de los pueblos, labrando el bienestar de Guatemala y procurando realizar los ideales de la patria que nos legaron los
inolvidables Próceres de la Independencia; y ojalá que en esa labor, cuya importancia excede a toda ponderación y que la historia escribirá en sus anales con letras de oro puedan ayudaros todos los ciudadanos y todos y cada
uno de los diputados que componen esta Asamblea. Ellos se conceptuarían dichosos, si lograsen coadyuvar en la medida de sus facultades y conforme a los anhelos de sus patrióticas aspiraciones, a la reconstrucción de la República que nos legaron nuestros padres y que unida con estrecho lazo queremos dejar a nuestros hijos.

Salón de Sesiones: Guatemala, 3 de Enero de 1883.
Francisco Lainfiesta
Presidente.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 278.
  2. Ibid., pp. 236-237.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  4. Asamblea Legislativa (1883). Exposición de la Asamblea Legislativa de la República de Guatemala al señor general J. Rufino Barrios consignando los motivos que fundan la resolución de no admitir a aquel funcionario la
    renuncia que de la presidencia constitucional dirijió a la misma Asamblea en 29 de diciembre de 1882, expedida el 3 de enero de 1883. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  5. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  6. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 171-177.

29 de diciembre de 1930: Chacón renuncia definitivamente

El embajador de los Estados Unidos Sheldon Whitehouse se reúne con el presidente golpista Manuel María Orellana y le ordena convocar a elecciones de presidente interino luego de la renuncia del presidente Chacón.

29diciembre1930
Parque Centenario de la ciudad de Guatemala en 1930, año en que el presidente Lázaro Chacón tuvo que renunciar a la presidencia tras sufrir un derramen cerebral. En el recuadro: el presidente de los Estados Unidos Herbert Hoover, cuyo gobierno no reconoció al gobierno golpista que se impuso en Guatemala tras la enfermedad de Chacón. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego de su derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, el general Lázaro Chacón quedó imposibilitado para seguir al frente de la presidencia de Guatemala y fue sustituido por el segundo designado, -el licenciado Baudilio Palma-, porque el primer designado -el general Mauro de León- ya había sido nombrado Ministro de la Guerra el 30 de octubre de ese año. Los militares del cuartel de Matamoros, ya descontentos con el presidente Chacón, aprovecharon el nombramiento de Palma para alzarse en armas el 17 de diciembre y obligar a renunciar a éste, aduciendo que no creían en la enfermedad de Chacón.  De acuerdo a los informes enviados por la embajada de los Estados Unidos al Departamento de Estado, aquella era solamente una excusa pues solamente habían estado esperando una excusa para asaltar el poder.1

De esta forma, el general Manuel María Orellana, comandante del cuartel de Matamoros, se hizo con el poder, tras obligar a Palma a renunciar a la presidencia interina.1 Como los Estados Unidos no aceptaron el nuevo gobierno, pues violaba el Tratado General de Paz y Amistad de 1923, firmado en Washington, D.C.,2 el cuerpo diplomático buscó una salida constitucional al asunto.1

Gracias a los oficios del cuerpo diplomático, y en especial de la embajada de los Estados Unidos, se acordó que la mejor forma para regresar al régimen constitucional en Guatemala era que renunciara el general Chacón, pues Orellana se había atribuido la presidencia interina y el control de facto del estado mientras la enfermedad de Chacón continuaba.  Los diplomáticos decidieron que con la renuncia del presidente, la Asamblea Legislativa retomaría sus poderes y podría convocar a un presidente interino sin la injerencia de Orellana.

A continuación reproducimos los documentos enviados entre el embajador estadounidense y el Departamento de Estado a este respecto, los cuales dejan en claro quién estaba manejando la situación del país en ese momento:

Guatemala, 23 de diciembre de 1930 – 2:00 pm

Todos con quienes he hablado concuerdan con que hay una forma para regresar al régimen constitucional, y esta es, que el general Chacón renuncie a la presidencia y que luego el general Orellana le retorne a la Asamblea los poderes de que se ha investido, que iban a durar mientras existe la incapacidad del Presidente. La renuncia del Presidente terminaría con la incapacidad, y dejaría vacante la Presidencia. Dado que todos los vicepresidentes han muerto o han renunciado, la Asamblea tendría que elegir a otros y el primero de ellos se convertiría en el nuevo presidente interino que llamaría a elecciones.  Existe, no obstante, una inconstitucionalidad en este procedimiento, y es que la Asamblea solamente está facultada para elegir vicepresidentes durante sus sesiones ordinarias, y esta tendría que ser una extraordinaria.  No parece haber otra salida práctica, sin embargo, y nadie le va a objetar esto.

El general Chacón está… sumanente listo para renuncia, y como ya hay indicios de ruptura entre los gobernantes actuales creo que Orellana va a estar de acuerdo con hacerse a un lado eventualmente. La dificultad real será que los diferentes partidos estén de acuerdo en elegir a un presidente interino ya que éste será un factor decisivo en las próximas elecciones.  Hay dos candidatos que se mencionan para las elecciones regulares, Recinos y el general Ubico.

      • Whitehouse.3

Al día siguiente, Whitehouse reportó esto:

Guatemala, 24 de diciembre de 1930 6:00 pm

Dado que tenía razones para creer que su decisión de no reconocer al gobierno de Orellana o no había sido comunidada a Orellana, o había sido grandemente suavizada en su transmisión, arreglé una cita con el general para esta tarde en la casa del presidente de la Asamblea.  El general empezó con su ya acostumbrado discurso de que ha estado restaurando el régimen constitucional, lo maravilloso que esto ha sido recibido por el país, cómo iba a reformar todos los abusos, que no tenían ambicón personal y que estaría encantado de regresar el poder a Chacón cuando éste se recuperara.  Yo le respondí brevemente que su decisión era definitiva y que no iban a reconocer a su gobierno y no quise entrar en una discusión que sería inútil. Sin embargo, dado que había dicho que no tenía ambición personal, parecía que estaría de acuerdo en retornar al régimen constitucional mediante el método indicado en mi nota del 23 de diciembre a las 2:00 pm. Pero rápidamente se opuso, diciendo que convocaría a la Asamblea para elegir a un vicepresidente y que seguiría estrictamente la constitución.  Yo le indiqué que si quería permanecer en el poder la Asamblea no podía elegir constitucionalmente a un vicepresidente sino hasta en las sesiones de marzo.  Su elección podría solamente estar justificada por la ausencia del Presidente y de tres vicepresidentes. Y agregué que si tenía ilusiones de que otros países iban a reconocer a su gobierno yo estaba completamente seguro de que estaba equivocado y sinceramente esperaba que se dedicaría a encontrar una solución a la situación actual que los Estados Unidos pudieran aceptar. Cuando empezó a tomar la conversación otra vez por lo que había hablado, yo cambié el tema y hablé sobre el deseo del general Chacón de abandonar el país y le pregunté que si tenía alguna objeción al respecto. Me respondió que no en absoluto, y que convocaría a la Asamblea para que el permiso necesario fuera concedido.

      • Whitehouse4

Ante esta situación a Orellana no le quedó más que plegarse a las directrices del embajador estadounidense, envió al general Rodríguez Beteta a su propio hijo a reunirse con el embajador y a informale que necesitaba cuatro días para seguir con el plan de la renuncia del presidente Chacón.  La renuncia del presidente qeudó prevista para el 27 de diciembre, pero no se pudo hacer porque no estaba el presidente de la Corte de Justicia, y Chacón quería que éste estuviera presente.  Los candidatos que se mencionaban en ese momento para presidentes interinos eran el general Reyes, el licenciado José María Reina Andrade, que era diputado en ese momento, y el general Arisa, quien era el candidato de los rivales de Ubico.  Los Estados Unidos ser reservaron el derecho de reconocer al nuevo presidente interino hasta que hubiera convocado a elecciones.5

El 28 de diciembre se reunió Orellana nuevamente con el embajador Whitehouse, quien le ordenó que ninguno de los golpistas estuviera en el gobierno interino, además de que las elecciones deberían convocarse lo antes posible y que el presidente interino no pudiera participar en ellas.   Sorprendido, Orellana preguntó se los Estados Unidos querían elecciones libres, a lo que el embajador le dijo terminantemente que sí.  Whitehouse no tenía intenciones de reconocer al candidato que presentara Orellana y tampoco iba a permitir que lo nombraran Ministro de la Guerra del gobierno interino.6

Finalmente, el general Chacón presentó su renuncia el 29 de diciembre, según lo relata Whitehouse:

Guatemala, 29 de diciembre de 1930 – 12:00 pm

El Presidente Chacón acaba de renunciar en presencia del presidente de la Asamblea y del Presidente de la Suprema Corte.  Yo estaba en la habitación en ese momento.  El documento quedó en manos del presidente de la Asamblea.

[Opinión personal]. La mayoría de la Asamblea es claramente hostil al general Orellana y a menos que el general haga un despliegue impresionante de fuerza es incierto lo que ocurra con ella. Si las cosas salen mal, estarán realmente mal, y, como supongo que no hay ningún buque de guerra más próximo que en Panamá, recomiendo que se mande uno de inmediato para San José.  Si la cosas se resuelven pacíficamente, el presidente interino puede resultar fortalecido si el capitán del buque y unos cuantos oficiales pueden venir a la Ciudad de Guatemala y presentarle sus respetos. Si se decide otra cosa, la sola presencia del buque de guerra en San José puede prevenir mayores desórdenes. [Fin de opinión personal].

      • Whitehouse7

Esta injerencia de los Estados Unidos sobre los acontecimientos de diciembre de 1930 en Guatemala se desprendió en donde las naciones centroamericanas, con el fuerte patrocinio de los Estados Unidos, se comprometieron a no reconocer gobiernos golpistas en la región.2 Los estadounidenses estaban intentando con esto proteger sus fuertes intereses en el istmo, especialmente los de la United Fruit Company, la Pan American, y la


BIBLIOGRAFIA:

  1. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-179.
  2. Asamblea Nacional de la República de Nicaragua (3 de marzo de 1923). Las Convenciones de Washington – Tratado de Paz y Amistad. Nicaragua.
  3. Departament of State, Guatemala. Revolution in Guatemala. p. 186.
  4. Ibid., pp. 186-187.
  5. Ibid., p. 188.
  6. Ibid., pp. 189-190.
  7. Ibid., p. 190.

28 de diciembre de 1929: inauguran ferrocarril El Salvador-Guatemala

Se inaugura el tramo que comunica a Guatemala con El Salvador, permitiendo a este último tener salida al Atlántico. El tramo fue construido por la International Railways of Central America, subsidiaria de la UFCO.

28diciembre1929
Mapa de la línea férrea entre El Salvador y Guatemala que muestra el tramo entre Zacapa y Ahuachapán, inaugurado en 1929. En el recuadro: estampilla postal conmemorativa del evento emitida por el gobierno de El Salvador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Filatelia de El Salvador.

El 28 de diciembre de 1929, se dió por concluido el tramo para que el territorio salvadoreño quedase unido con Guatemala y tuviera así salida al Atlántico.  Aquella construcción había sido otorgada a la International Railways of Central America, una afiliada de la United Fruit Company, que era una poderosa empresa transnacional estadounidense que tenía presencia en Guatemala desde 1904.  De esta forma, el cargamento y los pasajeros guatemaltecos y salvadoreños eran transportados a Puerto Barrios, que era un puerto también controlado por la United Fruit Company mediante su flota mercante Great White Fleet con el aval del gobierno guatemalteco.

Este importante evento fue reportado mediante el siguiente comunidado oficial:1

El sábado 28 de [diciembre], a las once horas, fue inaugurado el ferrocarril entre El Salvador y Guatemala. El acto resultó imponente y en él quedó constatado el espíritu de cordialidad que felizmente existe entre salvadoreños y guatemaltecos. Los Excelentísimos señores Presidentes de ambos países, Dr. Pío Romero Bosque y General Lázaro Chacón, acompañados de sus respectivos Gabinetes y de personas de alta valía, estuvieron presentes en la inauguración del ferrocarril, acto que se realizó en la frontera que la línea férrea atraviesa […]. El Ferrocarril que acaba de inaugurarse, fue iniciado en sus trabajos el 15 de abril de 1910, en Cutuco. La subvención del Gobierno de El Salvador, dada a la International Railways of Central America (IRCA), para la obra, incluyendo los ramales, asciende a la suma de 9,160,191.20 colones (…). El Gobierno se complace vivamente en notificar a la colectividad, que sus esfuerzos han culminado en el más grande de los éxitos y que desde el 28 de este mes queda colmados los deseos del pueblo salvadoreño sobre la construcción de una línea férrea que nos uniera a nuestra hermana Guatemala y nos dé salida al Atlántico”.1

Otra notificación oficial fue el siguiente telegrama:2

Campamento San Jerónimo, 28 de diciembre de 1929.

A Nicolás S. Villafuerte, Director Imprenta Nacional.

Hoy inauguróse ferrocarril El Salvador-Guatemala, a las diez horas; asistiendo Presidentes ambos Estados, funcionarios, gran número personas particulares y sociedades salvadoreña y guatemalteca. A nombre empresa constructora ferrocarril, tomó palabra Gerente Gral. Cruzándose acto continuo discursos Ministros Fomento Dr. Mendoza y Hernández Figueroa. Dr. Romero Bosque, Presidente nuestro, cerró acto brillante discurso.2

Por la importancia de contar con salida al Atlántico, la República de El Salvador ordenó emitir 350,000 estampillas postales con los retratos de ambos presidentes, para conmemorar dicha inauguración.  He aquí el decreto correspondiente:3

San Salvador, 26 de diciembre de 1929.

Habiéndose señalado el 28 del corriente mes para la inauguración del Ferrocarirl Internacional entre El Salvador y Guatemala, acontecimiento de suma trascendencia para el progreso nacional, el Poder Ejecutivo, a iniciativa del Director General de Correos, acuerda:

Poner a la circulación a partir de la fecha indicada hasta el 31 de enero de 1930, tresciento cincuenta mil (350,000) sellos postales conmemorativos, que ostendan en el fondo los retratros de los señores Presidentes de ambas Repúblicas, general Lázaro Chacón y doctor Pío Romero Bosque, conforme al detalle siguiente [sigue el detalle de las estampillas].

Trescinto cincuenta mil sellos postales con valor total de catorce mil colones.

Comuníquese.

      • Romero Bosque
      • El Ministro de Gobernación3

De esta forma, concluía la línea férrea en El Salvador y quedaba bajo el control monopólico de la IRCA, que era una subsidiaria de la United Fruit Company


BIBLIOGRAFIA:

  1. Trujillo Vásquez, Nancy Carolina (2015). El Ferrocarril en El Salvaodr (1872-1929): conjunto ferroviario Sitio del Niño, San Juan Opico, La Libertad. Un estudio desde la perspectiva de la arqueología industrial. El Salvador: Universidad Tecnológica de El Salvador. pp. 93-94.
  2. Diario Oficial (28 de diciembre de 1929). Documentos Oficiales. El Salvador: Diario Oficial.
  3. Secretaría de Gobernación (26 de diciembre de 1929). Trescientos cincuental mis sellos postales con un valor de catorce mil colones. El Salvador: Diario Oficial.

22 de diciembre de 1888: el gobierno reparte la “Reseña Histórica”

El gobierno de Guatemala reparte gratuitamente a las municipalidades los siete volúmenes de la “Reseña Histórica de Centro-América” escrita por el Dr. Lorenzo Montúfar por encargo del gobierno, la cual idealiza la causa liberal centroamericana

22diciembre1888
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a prinicpios del siglo XX. Se observa el Palacio de Gobierno a la izquierda y la Municipalidad al frente. En el recuadro: el Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera, en la primera fotografía utilizada en Guatemala para una propaganda presidencial en 1891. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Una de las principales referencias históricas de Gutaemala es la extensa obra “Reseña Histórica de Centro-América” del Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera la cual ha servido de base para los texto y compendios de Historia del país desde su publicación entre 1878 y 1887.  Desafortunadamente, la obra es propagandística a favor de la causa de los criollos liberales centroamericanos, y está enfocada en denunciar lo que el Dr. Montúfar consideraba las perversidades de los conservadores.  Es más, fue una obra hecha por encargo oficial del gobierno de Guatemala, controlado en ese entonces por los criollos liberales y, en el caso del tomo VII, también del gobierno de Costa Rica, por los que recibió pagos simultáneamente.  De hecho, sus adversarios políticos en la campaña presidencial de 1891 lo acusaron de corrupción por esto, entre otras cosas.1

Durante la época en que escribió los primeros cinco volúmenes de su Reseña Histórica, el Dr. Montúfar era muy influyente en el gobierno guatemalteco del general presidente J. Rufino Barrios; es más, por su cercanía al gobernante se le facilitó el trabajo de historiador, ya que pudo sacar documentos del archivo de Guatemala y llevarlos a su residencia para consultar.1 Pero su ruptura con el presidente en 1882 a raíz de la cuestión del tratado de Límites entre Guatemala y México,2 provocó que los dos últimos volúmenes fuesen publicados hasta después de la muerte de Barrios el 2 de abril de 1885.3

Montúfar empieza su relato histórico con los acontecimientos ocurridos a finales de 1828, es decir, en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se inició tras el golpe de estado contra el Jefede Estado de Guatemala, Juan Barrundia, en septiembre de 1826.4 Montúfar indica que empezؚó en este punto porque retoma el hilo narrative de la obra que había iniciado Alejandro Marure, historiador oficial del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, y hace énfasis en que solamente un ejemplar del tomo segundo de la obra de Marure se salvó de las llamas tras el triunfo de la revolución-católica campesina del general mestizo Rafael Carrera en 1839.5 Ahora bien, Montúfar escogió específicamente la obra de Marure por ser afín a su ideología liberal, dejando por un lado la de su propio tío, Manuel Montúfar y Coronado quien era conservador. Si bien Marure abrazó la causa conservadora tras el triunfo de Carrera, Montúfar lo justifica diciendo que era Marure era de caráter débil y por eso se había cambiado de bando.3

La obra de Montúfar, aunque evidentemente con sesgo hacia la causa liberal, está muy bien documentada y está estructura de la siguiente forma:

  • Los párrafos son usualmente cortos por lo que la obra se asemeja a una crónica donde se consignan eventos en forma cronológica.
  • Casi en todos los capítulos se incluye una sección denominada “Reflexiones” y otras veces “Observaciones”, donde el autor expresa su punto de vista y saca sus conclusiones.
  • Los temas principales de cada capítulo son hechos militares y políticos así como debates parlamentarios, aunque algunas veces se hace referencia a fenómenos naturales.
  • En algunos casos se incluye la biografía de personajes relevantes.
  • Algunos capítulos contienen un apéndice documental denominado “Documentos Justificativos”.6

Inicialmente, Montúfar quería que la Reseña finalizara en la década de 1870, pero no lo logró ya que se involucró en la política activa para las elecciones de 1891, y luego sufrió un ataque que lo dejó inválido en 1893.7

Aunque desde el punto de vista histórico, el problema con la obra de Montúfar está marcada por un profundo desdén hacia las ideas del partido conservador y por una burla constante de las creencias católicas8, en Guatemala la historia oficial del país se ha basado en la “Reseña Histórica” de Montúfar.  Desde un principio, la obra fue enviada gratuitamente a las municipalidades, según indica el siguiente documento del 22 de diciembre de 1888: “Como un obsequio del Gobierno a esa Municipalidad, remito a Ud. en siete tomos, la Reseña Histórica de Centro-América, escrita por el Dr. Montúfar. Recomiendo a ud. que esa obra importante, sea conservada con esmero en el archivo municipal, a fin de que puedan consultarla todas las personas que lo deseen”.1

Debido al evidente sesgo liberal y su falta de imparcialidad, la obra del Dr. Montúfar es escasamente consultada por HoyHistoriaGT, pero el lector interesado puede encontrar los tomos completos aquí:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Acuña Ortega, Víctor Hugo (2006) La historiografía liberal centroamericana: La obra de Lorenzo Montúfar (1823-1898). En: Revista Historia y Sociedad (12). Medellín. P. 35
  2. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.
  3. Acuña Ortega, La historiografía liberal centroamericana, p. 36.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  6. Acuña Ortega, La historiografía liberal centroamericana, p. 37.
  7. Ibid., p. 38.
  8. Ibid., p. 40.

17 de diciembre de 1693: agradecen al rey la restitución del capitán general

El Ayuntamiento criollo acuerda elevar un memorial al Rey para agradecer la restitución del capitán general Jacinto Barrios Leal

17diciembre1693
Castillo de San Felipe de Lara en Izabal, Guatemala. Este fue reforzado por el presidente Jacinto de Barrios Leal luego de haber sido atacado por piratas en su camino a tomar posesión como Capitán General de Guatemala. En el recuadro: la firma del capitán general Barrios Leal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons. y de “Gobernantes de Guatemala del siglo XVII“.

El capitán general Jacinto Barrios y Leal había tomado posesión el el 26 de enero de 1688, luego de haber tenido problemas con piratas en su camino hacia Guatemala.1  Ya durante su gestión tuvo que enfrentarse a la crisis que se derivó del enfrentamiento entre los criollos comerciantes y el Superintendente Real de Aduana, Enríquez de Selva en 1688,2 y a los destrozos provocados por el terremoto del 12 de febrero de 1689, el cual destruyó el Real Palacio, las Casas Consistoriales y varios templos católicos.3 Y por si esto fuera poco, en forma ilícita, comerciantes peruanos vendían varios productos al Reino de Guatemala. Toda esta situación hizo que el licenciado Fernando López de Urziño fuera nombrado juez pesquisidor el 13 de marzo de 1690 para que “secreta y extrajudicialmente” verificara si Barrios Leal estuvo involucrado en el contrabando entre Guatemala y el Perú, además de la agresión sufrida por el supertindente y el acoso al Oidor Francisco de Valenzuela.4

El licenciado Fernando López de Urzino y Orbaneja llegó el 1 de febrero de 1691 a Santiago de los Caballeros, para encargarse de la comisión de juez de residencia del presidente y capitán general de caballería Jacinto Barrios Leal.5 López de Urziño tomó el poder y envió a Barrios Leal a reclusió primero a Patulul y luego a Santa Ana. A pesar de esto, la población seguía en contacto con él, lo que obligó al juez de residencia y presidente interino a celebrar un cabildo abierto el 1 de octubre de ese año para notificar a los alcaldes, capitulares y vecinos, que tenían que cesar toda comunicación con Barrios Leal, porque éste estaba “sometido a juicio de Su Majestad“. 5 Al cabo de un tiempo, el juez pesquisidor presentó serias acusasiones contra el Presidente, las cuales fueron refutadas por éste. Y mientras esperaban la resolución, la corrupción en los asuntos de la Corona prosperó por el descuido del presidente y del pesquisidor, y por el poder que ya ostentaban los criollos locales que retaban a las autoridades peninsulares.4

Uno de los asuntos más importantes que tuvo que resolver López de Urzino fue la elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, la cual se realizaba el 5 de noviembre de cada año, pero como desde 1689 existía un litigio por la compatibilidad del maestrescuela de la Catedral, doctor Lorezno Pérez Dardón para ociupar el cargo, el claustro le expuso al presidente interino la necesidad de celebrar una junta para elegir al nuevo rector. López de Urzino y Orbaneja se excusó de conocer el asunto, aduciendo que había que esperar la resolución del rey.6

Los ánimos políticos de la ciudad estaban muy caldeados con fuertes bandos contra el presidente y las autoridades peninsulares.  Por ello, el 10 de junio de 1692, para estar mejor preparado y más seguro ante el descontendo de la población, junto con la la Real Audiencia que presidía prohibió que hubiera armas de fuego en las casas particulares, y ordenó que fueran depositas en la Sala Real de Armas del Palacio.5 Aunque esto ayudó un tanto, la exaltación se mantenía, pues exactamente un año después, la Real Audiencia prohibió que los indígenas hicieran “juntas o mitotes” en sus festividades y que “usaran armas, sino que solamente usaran fuegos de cohetes, bombas y ruedas de pólvora“.7

Mientras esperaban la resolución real sobre el juicio de residencia, los miembros del ayuntamiento recibieron una carta del nuevo presidente, Gabriel Sánchez de Berrope el 21 de julio de 1693, anunciado que iba a llegar próximamente a la ciudad.  Y, finalmente, el 23 de noviembre de 1693, en real acuerdo extraordinario de justicia, el juez de residencia y presidente interino, junto con los oidores y fiscal de la Real Audiencia acordaron obedecer la Real Cédula por la cual el general Barrios Leal fue restituido en su puesto de presidente.8

El 17 de diciembre de ese año, el Ayuntamiento celebró un cabildo extraordinario para despedir al licenciado López de Urzino y Orbaneja, al terminar su comisión, y el mismo día dispusieron que despidieron al juez de residencia, acordaron elevar un memorial al rey para agradecerle que hubiera restituido al capitán general a su antiguo puesto.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cabezas Carcache, Horacio (2017) Gobernantes de Guatemala en el siglo XVII. Guatemala. p. 128.
  2. Ibid., p. 136.
  3. Ibid., p. 135.
  4. Ibid., p. 137.
  5. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica, p. 86.
  6. Ibid., p. 87.
  7. Ibid., p. 88.
  8. Ibid., p. 89.