20 de septiembre de 1934: condenan al paredón a 13 implicados en complot para asesinar al presidente Jorge Ubico

20septiembre1934
La tristemente célebre Penitenciaría Central de Guatemala, en donde estuvieron prisioneros numerosos presos políticos durante los gobiernos de J. Rufino Barrios, Manuel Estrada Cabrera, Jorge Ubico y Jacobo Arbenz. En los recuadros: el coronel de aviación Miguel García-Granados Solís y el busto del periodista Clemente Marroquín rojas, acusados de ser cabecillas del atentado contra Jorge Ubico en 1934. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de septiembre de septiembre de 1934 se desarticuló un atentado contra el presidente de Guatemala, general Jorge Ubico.1 Al igual que ocurrió con los atentados en contra del general J. Rufino Barrios en 18772 y 18843, y contra el licenciado Manuel Estrada Cabrera en 19074 y 19085, los cuartos de la Auditoría de Guerra donde se efectuaban los interrogatorios estaban abarrotados con más de quince acusados, en su mayoría inocentes.1

Entre los detenidos estaba Jacobo Sánchez, de 26 años de edad, oriundo de Quetzaltenango. quien había obtenido una beca del gobierno para estudiar derecho, aunque tenía  antecedentes penales por asuntos políticos. De acuerdo a lo que se había aveiguado hasta ese momento, Sánchez Calderón ingresó a la confabulación en junio de 1934, cuando un coronel del ejército le expresó la urgencia de asesinar al general Jorge Ubico, que en ese momento contemplaba la reelección. Días más tarde, lograron evadir la férrea vigilancia del régimen ubiquista y escondieron algunas bombas en las instalaciones de una escuela. Según las declaraciones de Sánchez, querían aprovechar el desplazamiento de Ubico por la capital para concretar sus planes, lanzando ataques simultáneos en diversos cuarteles. Al igual que como ocurrió en 1907 con el atentado de la Bomba4 en contra del presidente Estrada Cabrera, escogieron varios puntos por lo que pasaba frecuentemente el gobernante; en 1934 los implicado escogieron el puente de la Penitenciaría, el parque Concordia y la avenida Reforma.1

Se decidieron por fin por el puente de la Penitenciaría e iban a transportar los explosivos en la segunda quincena de septiembre. Sánchez afirmó que entregó “cuatro candelas de dinamita que tenía en su poder desde hacía siete años más o menos”. Pero al ser trasladado al cantón Barillas, donde supuestamente estaban guardados más explosivos, intentó huir en la oscuridad del amanecer y le fue aplicada la ley fuga, según reza el parte oficial.1

Muchos de los implicados en la conspiración fueron condenados a muerte por el delito de rebelión frustrada y sedición consumada, y el resto fue hecho prisionero en la Penitenciaría Central, en donde sufrirían numerosos vejámenes. Tal y como ocurriera en tiempos de los gobiernos de Barrios y de Estrada Cabrera, el terror hizo presa de los habitantes de la Ciudad de Guatemala durante varias semanas.1,3,5  Las fuerzas de seguridad del estado desplegaron todas sus armas, tal y como lo hicieron en 1932, cuando cerraron la frontera para evitar que entraran los perseguidos por el régimen del general Maximiliano Hernández Martinez en El Salvador, y cuando neutralizaron al primer partido comunista en Guatemala.6 Y si en 1932 la represión sirvió para entronizar a Ubico como el paladín del anticomunismo, dos años más tarde el frustrado atentado fue utilizado para allanar el camino de la reelección y, de paso, salir de enemigos del régimen.1

Otro de los implicados, Carlos Pacheco Marroquín, fue hallado oculto en una residencia del centro capitalino, y cuando fue encontrado por la policía, le fue aplicada la ley fuga al igual que a Sánchez.  No contento con esto, el régimen continuó su persecución y, tal y como hiciera el embajador mexicano Federico Gamboa en 1907,7 el embajador Mexicano advirtió que parecía “que el proyectado plan terrorista ha aterrorizado al gobierno  y éste a su vez al pueblo de Guatemala, pues la zozobra y la intranquilidad y el dolor se reflejan en todas las capas sociales.” Nuevamente, como en el gobierno de Estrada Cabrera, el embajador mexicano no pudo permanecer indiferente ante las continuas peticiones de asilo que recibía. El diplomático debía tomar decisiones y precisaba instrucciones concisas de sus superiores.1

De hecho, el embajador mexicano, ante la solicitud de algunos familiares de un sentenciado, intercedió ante el ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco, Alfredo Skinner Klée, sin ningún resultado favorable, aunque a diferencia de Gamboa, Serrano contaba con el apoyo de la Convención sobre Asilo Político de La Habana (1928) y de Montevideo (1933).  Por esta razón, el canciller mexicano José Manuel Puig recomendó ecuanimidad y absoluto respeto hacia el gobierno de Ubico, pretendiendo “borrar completamente para el futuro las suspicacias por las acciones del pasado”, en alusión a lo que ya había ocurrido con Gamboa.  El gobierno mexicano, ocupado en amainar las tensiones a flor de piel de la familia revolucionaria y sofocar los combates con el clero de Veracruz, Tabasco y Jalisco, actuó ante la represión en Guatemala como esperaba que sus vecinos reaccionaran ante un eventual levantamiento de sus enemigos.1

Mientras tanto, Jorge García Granados, político y abogado descendiente del ex-presidente Miguel García Granados, dirigió una carta al presidente pidiendo un juicio comedido de la confabulación y el perdón hacia los condenados; sin embargo, este razonamiento cayó en saco roto. El 13 de septiembre de 1934, los medios escritos, completamente controlados por el régimen, publicaron un editorial donde justificaron la represión, aduciendo que la sedición era admisible cuando se lidiaba con el andar oprobioso de los gobernantes “ineptos, descentrados, retrógrados ladrones, que pisotean las leyes del país y hacen escarnio de las garantías individuales y sociales”, pero no lo era “ante un gobierno que realizaba una obra de reconstrucción económica y rescataba a la nación del maremágnum de la lucha fratricida“.1 Esto era una alusión directa a la recuperación económica que había vivido Guatemala poco a poco tras la llegada de Ubico al poder en 1931, con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, luego de una serie de golpes de estado que siguieron a la renuncia del general Lázaro Chacón luego de que éste sufriera un derrame cerebral que lo imposibilitó para seguir gobernando dada la anarquía que se vivía en el país tras la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.8

De acuerdo al periódico “El Liberal Progresista“, órgano oficial del gobierno de Ubico, la actitud de los conspiradores se debía a su “mentalidad enfermiza, característica de sujetos desprovistos de toda moralidad, carentes por completo de los más elementales escrúpulos y que, por lo mismo, han encontrado en el gobierno del general Ubico una barrera infranqueable”. La tolerancia, pues, se había agotado y en su lugar debía imponerse una justicia inflexible, sin distingos ni miramiento para “los traidores en toda la extensión de la palabra, una sanción ejemplar que, de una vez por todas, sirva de escarmiento a los que de tal forma quieran ensangrentar el país, y hacer befa de sus instituciones y leyes”.1

Por supuesto, dejó por un lado completamente que aquella conspiración, igual que la ocurrida contra J. Rufino Barrios y Juan Martín Barrundia en 1884, era una cortina de humo para eiminar a enemigos del régimen.  En 1934, se pretendía esconder el hecho de que el registrador de la Propiedad Inmueble, el abogado Efraín Aguilar Fuentes de 37 años de edad, había descubierto que el coronel Roderico Anzueto Valencia, gran aliado del presidente Ubico, se estaba apropiando de numerosas propiedades en la Ciudad de Guatemala, y que se lo había hecho ver al gobernante cuando éste le reclamó que por qué no apoyaba su reelección.  El registrador no sabía que Anzueto Valencia únicamente era un testaterro del propio Ubico.9

En total fueron doce las personas que el tribunal militar envió al paredón de fusilamiento el 20 de septiembre de 1934, entre ellos Aguilar Fuentes. Además, en septiembre de 1934, se detonaron públicamente en el Campo Marte las bombas incautadas, acción con la cual pretendieron exaltar la reacción acertada del régimen; sin embargo, el proceso siguió abierto. Faltaba aprehender a dos de los supuestos cabecillas principales, a quienes había supuestamente había acusado Aguilar Fuentes durante una de las tantas sesiones de tortura de las que fue víctima.  Uno de ellos era el Miguel García Granados, coronel de aviación y nieto del general homónimo que gobernó a Guatemala de 1871 a 1873, tras el triunfo de la revolución liberal que acabó con régimen conservador de los 30 años;  García Granados estaba en la mira del presidente porque ya había mostrado antipatía contra la reelección que buscaba Ubico.  El otro supuesto cabecilla era el licenciado Clemente Marroquín Rojas, prestigioso periodista que había atacado al general ubico desde que éste intentera ser electo presidente en 1926, publicando una serie titulada “Desnunando al Idolo“.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Monterrosa Cubías, Luis Gerardo (Agosto de 2020) ¡Por la democracia y libertad de Guatemala! Exiliados del ubiquismo en la frontera sur de México (1934-1938). En: Secuencia. (107).  México: Secuencia.
  2. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 202.
  3. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (9 de mayo de 1907).  El 29 de abril y las otras minas. Guatemala: La Locomotora, Tipografía Nacional. p. 5.
  5. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala).
  6. Taracena Arriola, Arturo (30 de mayo de 2011) “El Partido Comunista de Guatemala y el Partido Comunista de Centroamérica 1922-1932“. El Socialista Centroamericano.
  7. Gamboa, Federico (1934). Mi diario. México: Ediciones Botas.
  8. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  9. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.

4 de septiembre de 1939: tras la invasión de Alemania a Polonia, el presidente Jorge Ubico se adhiere a la neutralidad declarada por Colombia ante el conflicto

4septiembre1939
Mapa de Polonia y Alemania en donde se muestra el corredor polaco y la ciudad libre de Danzig en 1937, territorios arrebatados a Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Fue por esta región que Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939, con ayuda de la Unión Soviética. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Segunda Guerra Mundial se inició cuando Alemania invadió a Polonia luego de que ésta nación, cuyo territorio fue formado por una parte de la Prusia Alemana después de la Primera Guerra Mundial, se negó a retornar la región del llamado “corredor polaco” (Danzig en alemán)  al gobierno de Adolfo Hitler por la vía diplomática, apoyada por Francia e Inglaterra.    Este corredor mantenía separada a Prusia del resto de Alemania y por eso era que lo exigía Hitler y buscó la colaboración de la Unión Soviética para conseguirlo.1

Dado que el grado del rearme alemán era impresionante, y violaba lo estipulado en el tratado de Versalles, firmado al final de la Primera Guerra Mundial y que era humillante para Alemania, los gobiernos de Inglaterra y Francia declararon la guerra contra los alemanes. Al enterarse de esto, en el continente americano el presidente colombiano, Eduardo Santos, dirigió un mensaje a los Jefes de Estado de América, indicando que los principios de solidaridad proclamados en las Conferencias Panamericanas eran necesarios para enfrentar unidos el grave conflicto que se iniciaba.2 Y es que el problema de América era que había numerosas compañías e intereses ingleses, franceses, italianos y alemanes en el continente y no le convenía tomar partido cuando todavía no se sabía en favor de quien se iba a producir la victoria.  En Guatemala, por ejemplo, estaban las familias alemanas poseedoras de grandes fincas cafetaleras en la región de Alta Verapaz, las de italianos con propiedades en la región sur del país y de varios negocios, y las de banqueros de descendencia inglesa.

El mensaje del presidente Santos fue el siguiente:

Ante la gravedad máxima de los sucesos que se desarrollan en Europa, quiero reiteraros la firma resolución del Gobierno de Colombia, unánimemente respaldado por su pueblo, de proceder en estrecho acuerdo con los Gobiernos de América y sobre la base de los principios de solidaridad proclamados en las Conferencias Panamericanas, en la defensa de los bienes esenciales que nos son comunes: la plenitud de nuestra independencia y soberanía, la normalidad de nuestro desarrollo económico, la esencia de nuestros regímenes democráticos, la paz, a cuya sombra fecunda quieren los pueblos de este hemisferio realizar sus destinos. Para mi Gobierno será grato y honroso proceder en constante acuerdo con el Gobierno de Vuestra Excelencia y cooperar por cuantos medios estén a su alcance para que la solidaridad americana sea efectiva y produzca todos los bienes que de ella tenemos derecho y esperar, y pra que en estas horas amarguísimas de la humanidad, la acción solidaria de América se ejerza en el sentido de los ideales que la animan y pueda servir para evitar, atenuar o remediar la catástrofe que se avecina.”2

Nótese que se menciona a “nuestro regímenes democráticos“, en una época en que los gobiernos militares de línea dura eran comunes en el área, y cuando ya la hegemonía dictatorial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) estaba consolidada en México. Por ejemplo, en Centroamérica gobernaban con mano de hierro los generales Jorge Ubico en Guatemala, Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador, Tirurcio Carías Andino en Honduras y Anastasio Somoza García en Nicaragua.3  También menciona  la “independencia y soberanía” cuando había muchos intereses europeos en la región, además de intereses estadounidenses, ya que los Estados Unidos estaban emergiendo como uno de las principales potencias mundiales, aunque Francia e Inglaterra eran las principales potenciales coloniales del momento.

La respuesta del general Jorge Ubico, enviada el 4 de septiembre, dice así:

Me es grato estar de acuerdo con ideología y sentimientos que se sirve manifestarme en su atento mensaje, sobre las probables repercusiones del conflicto europeo en nuestro Continenete, y la necesidad de una estrecha cooperación americana en estas horas de tanta gravedad par ael mundo por su esencia democrática y sus solemnes compromisos contraídos en las Conferencias Panamericanas, así como por los imperativos de una indispensable solidaridad con sus hermanas de América.  Guatemala y su gobierno están dispuestos a mantener los principios de cooperación que garanticen y defiendan nuestra independencia económica y política y los principios esenciales que nos son comunes, así como para hacer cuanto sea posible para contribuir al alivio o atenuación de la catástrofe mundial.  Espero que, como se sirve decírmelo, tendré el agrado de mantener en contacto con el Gobierno de Vuestra Excelencia sobre estos objetivos trascendentales.”3

Los países americanos declararon la neutralidad ante el conflicto, y así se mantuvieron hasta que Japón atacó la base estadounidense de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, por lo que los Estados Unidos le declararon la guerra a Alemania, Italia y Japón, y forzaron a los estados americanos a hacer lo mismo.  En Guatemala, esto significó que los intereses alemanes fueron confiscados y los ciudadanos de ese país expulsados, y la propaganda oficial acusaba de nacionalsocialistas a todos los enemigos del gobierno, debido a que los comunistas de la Unión Soviética eran aliados de Estados Unidos, Francia e Inglaterra en la guerra contra el Eje.4-6

En cuanto al corredor polaco, cuando terminó la guerra, la ciudad de Dánzig, la región de Pomerania y la parte meridional de Prusia Oriental se integraron como territorio de Polonia de modo definitivo, conforme a los Acuerdos de Potsdam entre las potencias vencedoras; de acuerdo con ello se expulsó a la población alemana de estas regiones y el corredor dejó de existir para todo efecto.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Richard Blanke (1993). Orphans of Versailles: The Germans in Western Poland 1918–1939, University of Kentucky Press,  ISBN 0-8131-1803-4.
  2. Santos, Eduardo (1 de septiembre de 1939).  Mensaje dirigido por el Presidente de Colombia a los Jefes de Estado de las Repúblicas Americanas, y respuestas de dichos mandatarios. LXXV (24163). Colombia: Diario Oficial. p. 721.
  3. Ibid., pp. 723-724.
  4. Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″»Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.
  5. Chávez, Carlos (25 de enero de 2009). «La cara alemana de Guatemala»La Prensa Gráfica (San Salvador). Archivado desde el original el 30 de junio de 2015
  6. Prensa Libre (7 de noviembre de 2007). «Fascismo en Guatemala»Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 22 de enero de 2015.

3 de septiembre de 1930: se desata una crisis universitaria cuando los estudiantes exigen autonomía para las facultades y mejoramiento de docentes

3septiembre1930
Escuela de Ciencias Químicas y Farmacia, construida durante la administración del general Lázaro Chacón. En el recuadro: el presidente Chacón durante su gobierno. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En septiembre de 1930 el gobierno del general Lázaro Chacón enfrentaba ya no solamente la crisis económica, sino que la anarquía que se estaba extendiendo en todo el país.  Tras el mal llamado levantamiento de Totonicapán que lo obligó a suspender las garantías constitucionales por unos días,1,2 se sumó el descontento de los estudiantes universitarios de la Facultad de Medicina y Cirugía y la de los estudiantes de la Facultad de Derecho y Notariado del Centro, los cuales empezaron a tomar medidas de hecho contra las autoridades de sus escuelas y de la Rectoría.3

Era 1930 y la situación universitaria era muy diferente a la que existe en el siglo XXI.  En ese entonces, las facultades funcionaban en edificios situados en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, y solamente tenían estudiantes varones provenientes en su gran mayoría de las familias acomodadas del país y de algunos países vecinos.  Pero, lo más importante, es que la universidad no era autónoma y dependía directamente del Presidente de la República por medio del Ministerio de Instrucción Pública.

A principios de septiembre ya había habido muestras de descontento en la Facultad de Derecho, pero la situación se extendió a la Escuela Facultativa de Medicina y Cirugía el 3 de septiembre, cuando un grupo de estudiantes le exigió la renuncia al cargo de Secretario de la Facultad, doctor Ramiro Gálvez por incompetencia y por servir “de instrumento a un grupo de médicos enemigos de la juventud“, y éste, en represalia, solicitó al Decano que cerraran la Escuela para prevenir desórdenes.  Los estudiantes protestaron aquella medida, porque les dificultaba sus exámenes de grado y de inmediato entraron en contacto con el grupo de estudiantes de derecho que ya estaba en plena revolución en contra de sus autoridades.3

Las discusiones que siguieron entre los estudiantes giraron en torno a las divisiones que ya existían entre los que estaban a favor de tomar medidas de hecho y los que no; la diferencia era que en la Escuela de medicina nunca había llegado a haber un entendimiento entre los profesores y los alumnos, mientras que en la de Derecho los profesionales habían ayudado considerablemente a los cursantes y el problema de los estudiantes estaba enfocado en obtener la autonomía para la administración de la facultad y elección de autoridades, y en el mejoramiento del profesorado.3

Un estudiante resumió la posición de sus compañeros de la siguiente forma: “Es muy sencillo. Yo no estoy de acuerdo con las medidas violentas seguidas por mis compañeros, pues eso no es una buena labor de iniciación de trabajos universitarios.  La actitud violenta en contra del consejo no es justa, pues no se ha manifestado en forma hostil a nosotros en ninguna circunstancia.  El programa de los universitarios tiene cuatro puntos fundamentales y con ellos estamos acordes.  Tenemos el problema de la autonomía y del profesorado, que deben tener una solución.  El de la autonomía es el más grave, y ésta no puede conquistarse si no se cuenta con fondos; todo lo demás es música celestial.  También creemos, que el profesorado no cuenta con las facilidades que se tienen en otros países para su preparación técnica.  con treinta quetzales no vamos a conseguir catedrático capaz de perfeccionarse en la asignatura que desempeña“.3

La situación poco a poco se fue saliendo de control, pues de pedir la renuncia del Secretario de Medicina, pasaron a pedir la renunia de los decanos y a solicitar que se convocara a una asamblea de la universidad, a la que debían concurrir todos los profesionales de la República.3  Pero aquel movimiento estudiantil terminó junto con el gobierno del general Lázaro Chacón, que sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, y quedó imposibilitado de seguir en su cargo como presidente.4,5  Luego de varios golpes de estado, y la injerencia del gobierno de los Estados Unidos y de la empresa estadounidense United Fruit Company, fue electo como presidente el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931, y de inmediato adoptó fuertes medidas de austeridad para enfrentar la crisis económica que asolaba al país, y entre ellas fue la de eliminar todo intento de dar autonomía a las escuelas facultativas.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  2. — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  3. — (5 de septiembre de 1930). “Las inquietudes universitarias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  4. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  5. Nuestro Diario (14 de diciembre de 1930). «Informe de las autoridades de Medicina». Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  6. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.

 

2 de septiembre de 1887: el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada protesta formalmente el decreto 395 que limitaba la potestad eclesiástica

2septiembre1887
La Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 1890. Se aprecia la fuente colonial y las esculturas de los apóstoles, antes de la remodelación de 1896. En el recuadro: el arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1887, el ministro de Instrucción Pública del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, dirigido por el salvadoreño Manuel Antonio Herrera, dispuso que se reimprimiera el libro “Cartas a Eugenia” de Fréret, para que fuera lectura obligatoria en todas las escuelas guatemaltecas.  El libro, totalmente anticlerical, fue rechazado por el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en los términos siguientes:1

Desde la primera a la última página, ese opúsculo contiene multitud de herejías, errores y calumnias… Para el autor de las Cartas a Euginea la Religión es una invención de los sacerdotes, es superstición, es fanatismo; los libros sagrados de la Biblia, ficción humana también; la Revelación, un imposible, como si Dios que pudo crear al hombre, no tuviera bastante poder para comunicar con él e instruirlo… Pinta al Sacerdote cristiano con los más negros colores… Que la Fe, la Esperanza y la Caridad son errores y debilidades… La castidad y pobreza voluntarias cosas absurdas prohibiéndole al hombre los más legítimos placeres.  La Religión es un mal; los sacerdotes los más malos de los hombres y peores ciudadanos de un Estado“.1

En resumen, aquel libro era detestado por la Iglesia, y cuando los curas párrocos quisieron prohibirlo, hubo problemas entre ellos y las autoridades municipales.  Los padres llevaban la peor parte, pues terminaban en prisión y eran multados.2

Casanova y Estrada declaró que el libro en mención era pecaminoso y perniciosa, y que constituía pena de pecado y excomunión para quienes lo leyeran.  Al enterarse de dicha resolución eclesiástsica, el 29 de agosto de 1887 el presidente Barillas emitió el decreto 395, que se reproduce a continuación:

DECRETO NUM. 395

MANUEL L. BARILLAS, general de division y presidente de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO:

    1. Que por el artículo 92 del Código Penal se etsablece que: “Toda persona, culaquiera que sea su clase, condición o fuero, que, sin el pase del Gobierno, ejecutare en la República bulas, breves, rescriptos o despachos de la Curia Romana; les diero curso o los publicare, será castigado con la pena de arresto mayor y con multa de trescientos a tres mil pesos.
    2. Que para garantizar mejor el orden y tranquilidad públicos, se hace necesario ampliar la prohibición contenida en el artículo transcrito.

Por tanto,

DECRETO:

Artículo 1: El artículo 92 del Código Penal, se adiciona así: “Tampoco deberá darse curso, ni publicarse, bajo ninguna forma, disposiciones dimanadas de cualquier cura eclesiástica, ya tenga la denominación de “Pastorales”, edictos u otra, sin la previa autorización por escrito del Ministerio de Gobernación, quien la negará en caso que tales disposiciones afecten o puedan afectar directa o indirectamente la tranquilidad o el orden público, las leyes o las instituciones políticas o civiles de la Nación; castigándose también la infracción de esta segunda parte del artículo 92 citado, con arresto mayor y multa de trescientos a tres mil pesos.

Artículo 2: Cuando, a consecuencia de la infracción del artículo 92 adicionado, resulten otros delitos, porque se trastorne el orden público, se desobedezcan las leyes o se amenacen las instituciones de la República, se aplicarán las disposiciones respectivas de la legislación penal.

Artículo 3: Este decreto comenzará a regir el día de su promulgación.

Dado en el Palacio del Gobierno, a veintinueve de agosto de mil ochocientos ochenta y siete.

      • M.L. Barillas
      • Siguien las firmas de los Ministros de Estado3

Como se ve, este era un decreto hecho a propósito en contra del arzobispo Casanova y Estrada, y por esta razón, cuando éste presentó su enérgica protesta contra el mismo, el 2 de septiembre, argumentando que limitaba los ejercicios de la potestad eclesiástica y atentaba contra la independencia de la iglesia local, violando los decretos que se referían a la liberal de culto, y que además era un acto de abuso de poder del gobierno, Barillas no esperó más y al día siguiente expulsó al arzobispo país.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 80.
  2. Ibid., 81.
  3. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 232-233.

11 de agosto de 1930: la Asamblea Legislativa aprueba un contrato por un préstamo de US$20 millones a cambio del monopolio de fósforos

11agosto1930
Anuncio de “La Samaritana” promocionando una liquidación total debido a las difíciles circunstancias por que pasaba Guatemala en 1930.  Imagen tomada de “Nuestro Diario“.

La quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York 1929, que marcó el inicio de la Gran Depresión, tuvo efectos casi inmediatos en Guatemala, ya que ésta dependía únicamente de la exportación del café, cuyo precio se desplomó. La inestabilidad económica estuvo acompañada del descontento popular por la falta de ingresos, que resultaron en huelgas de estibadores en Puerto Barrios y de estudiantes universitarios en la Ciudad de Guatemala.1

Para calmar la situación, el Gobierno decidió hacer un préstamo a la compañía sueca Svenka Tansticks Antiebologet a cambio de una concesión de monopolio en la fabricación de fósforos, cuya fase inicial fue aprobada el 16 de mayo de 1930, cuando la Asamblea Legislativa dictó la resolución correspondiente, ya que “los fondos de dichas negociaciones permitirían satisfacer algunas de las más inmediatas y urgentes necesidades del país, facilitando el estudio y las gestiones del empréstico mayor y su obtención en las mejores condiciones posibles“.2

Pero ya para julio de 1930 era imposible pagar a los maestros y a los demás empleados públicos; frente a la puerta de la Tesorería Nacional se veían a diario columnas de funcionarios en espera de sus sueldos atrasados y era de urgencia nacional conseguir el préstamo con la empresa sueca.1 Así pues, el 12 de julio se celebró el contrato entre ambas partes y el 11 de agosto la Asamblea Legislativa aprobó el segundo préstamo por US$20 millones (una cifra considerable en esa época), en los siguientes términos:

  • Monto de la operación: veinte millones de dólares, representados por bonos cuyo tipo de emisión sería del noventa por ciento y con intereses del siete por ciento anual y un plazo máximo de redención de la deuda de treinta años.
  • Garantías: se asignó el producto total de la renta del estando de fósforos y la parte que sea necesaria del impuesto del tres por millar, así como un respaldo en la producción nacional de café.2

A pesar de la aprobación por parte de la Asamblea, se consideraba que el Ejecutivo iba a vetar el decreto porque el ministro de Hacienda no era partidario de suscribir préstamos. Esto llevó a agrias discusiones entre los diputados que pospusieron la tercera lectura del decreto.2

Al final, no se logró finalizar el contrato con la compañía sueca, porque cuando se hicieron los avalúos de las garantías, la cosecha de café se encontraba ya por los suelos y su monto no cumplía con lo requerido por el contrato original.1 Ante este fracaso, el Gobierno decidió al reajuste del presupuesto y recortar los gastos, pero esto solo llevó a un total descalabro de la situación económica.  El 29 de agosto el gabinete de Chacón renunció en pleno3 y la situación se deterioró a tal punto que los comerciantes quemaban sus propios negocios para cobrar el seguro,4 ocurrió una misteriosa explosión en el polvorín del cuartel del Aceituno el 4 de diciembre5 y el general Chacón terminó sufriendo un derrame cerebral que lo dejó imposibilitado para seguir en la presidencia el 12 de diciembre de 19306.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Partido Socialista Centroamericano (14 de septiembre de 2011). Antecedentes históricos del Partido Socialista Centroamericano. En: Cuadernos de El Socialista Centroamericano. (VII). Centroamérica. p.57.
  2. Hernández de León, Federico (14 de agosto de 1930). Sesiones Extraordinarias de la Asamblea Legislativa; décimoquinta de la tanda. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1.
  3. Asturias Morales, M. (29 de agosto de 1930) “El gabinete presentó su renuncia hoy” Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz, Plaza & Cía. p. 1.
  4. Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1.
  5. Vela, David (4 de diciembre de 1930) “Esta mañana explotó el polvorín del Aceituno, provocando numerosas víctimas”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  6. — (12 de diciembre de 1930). “El general Chacón dejó la presidencia”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.

7 de agosto de 1904: la Asamblea Legislativa felicita al licenciado Manuel Estrada Cabrera por su reelección como presidente

 

7agosto1904
Invitación del Club J. Rufino Barrios de Chiquimula para celebrar la primera reelección del presidente Manuel Estrada Cabrera en agosto de 1904. Ya para entonces lo llamaban “Benemérito de la Patria” y “Jefe del Partido Liberal”. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación el mensaje enviado al licenciado Manuel Estrada Cabrera por el presidente de la Asamblea Legislativa, licenciado Arturo Ubico Urruela, cuando Estrada Cabrera fue reelecto para la presidencia de Guatemala el 7 de agosto de 1904.  El estilo adulador de dicha respuesta era algo común entre los miembros del partido liberal cuando se dirigían al gobernante:1

Contestación al Mensaje que el Señor Presidente de la República, Licenciado Manuel Estrada Cabrera, dirigió a la Asamblea nacional Legislativa al abrir sus sesiones extraordinarias de 1904.
Señor presidente de la República:

Uno de los actos más trascendentales en la vida de los pueblos, es la delegación de la soberanía nacional, por medio del sufragio, base de la democracia y fundamento de la república, ejercitando los ciudadanos, en los comicios, el derecho sagrado de designar la persona que debe presidir, conforme la Constitución, los destinos del país; de tal suerte, que la primera palabra de la Asamblea Nacional Legislativa, convocada extraordinariamente para hacer el escrutinio de votos en las elecciones que acaban de verificarse, no puede menos que reflejar la más viva satisfacción ya que á la sombra del orden y de la libertad, sin restricciones ni cabalas, han concurrido los guatemaltecos á las urnas electorales, en muchísimo mayor número que en otras ocasiones, guiados por el anhelo del bien general, sin miras rastreras, ni odios de partido.

(Nota de HoyHistoriaGT: en esa época, solamente podían votar los ciudadanos. La constitución de 1879 consideraba como tales únicamente a los varones que supieran leer y escribir, o que tuvieran un oficio que les representara renta. También se incluyeron a los miembros de la tropa, aunque fueran analfabetos).

Es que la nación entera, con buen sentido, guiada por aspiraciones generosas, comprende que la solución de los graves problemas públicos, y el goce de un porvenir próximo y halagüeño, se cifran, no en controversias especulativas, ni en teorías contradictorias, ni en vanas palabras, ni en satisfacer intereses parciales, sino en la conservación del orden, en la amplitud del trabajo, en las garantías públicas, en la cultura general, en el mejoramiento de las condiciones de la vida, por medio — como decís Señor Presidente, en vuestro interesante Mensaje — de una evolución regeneradora, del acercamiento de todas las voluntades y la concordia de los diversos círculos sociales.

¡Espectáculo halagador el de un pueblo que sabe comprender cuánto valen el respeto de los derechos y el cumplimiemto de los deberes, y que acude, con buena voluntad, sin apelar á la fuerza, que es la negación de la ley, ni trastornar la paz, que constituye la vida de las sociedades, á depositar un voto unánime es el estadio eleccionario dando así fehaciente prueba de que, como Vos mismo lo consignáis, ha entrado de lleno en el régimen de sus instituciones!

El Gobierno ha guardado la actitud digna y decorosa que le correspondía, garantizando el sufragio y fortaleciendo el espíritu público, que sólo se desarrolla á la luz del día, bajo la égida de la Constitución, cuando no encuentra obstáculos de intereses bastardos, ó pasiones desencadenadas, que cercenan ó embarazan la expresión genuina de la voluntad general.

(Nota de HoyHistoriaGT: los “intereses bastardos y pasiones desencadenadas” se refieren a los miembros del partido conservador, quienes por ese entonces estaban completamente derrotados.  A pesar de ello, siempre eran atacados por los liberales,, quienes incluso los culpaban de los atentados contra el gobierno de Estrada Cabrera, llamándolos “enemigos del progreso“).

Una de las dificultades del Gobierno popular-representativo consiste en que, apenas se ha comenzado a poner en práctica un programa de administración, a raíz de las luchas electorales, que desgraciadamente conmueven a las veces todo el cuerpo social, cuando al volver, poco después, al campo eleccionario, estallan los intereses y se pone en juego las pasiones, desequilibrando la tranquilidad, esparciendo desconfianza, y exacerbando rencillas y odios entre los mismos conciudadanos. En ese flujo y reflujo se paraliza el trabajo, sufren los intereses, amengua, con detrimento, la riqueza pública y privada.

(Nota de HoyHistoriaGT: el párrafo anterior, si bien fue escrito para adular al licenciado Estrada Cabrera, describe perfectamente la situación que se ha vivido en el país desde que se instauraron las elecciones de gobiernos civiles en 1985).

Es, por lo tanto, motivo plausible de congratulación para la Asamblea, el que se hayan verificado las elecciones para el próximo período presidencial, por modo tan espontáneo como sensato y ordenado, concurriendo con su voto una mayoría tan notable de ciudadanos, que bien revela el espíritu público esparcido por todos los ámbitos de la Nación. Ese acto solemne de la vida política de Guatemala lleva sobre sí, como un sello ostensible, el asentimiento popular, la voluntad explícita y libre del país entero, en su más amplia manifestación.

(Nota de HoyHistoriaGT: de acuerdo a los detractores de Estrada Cabrera, las elecciones eran anómalas ya que se acarreaba a muchos analfabetos a las urnas, o se contaban votos dos veces.)

Por más que Vos, Señor Presidente, prescindáis, con personal modestia, de vuestro preclaro nombre, el merecido prestigio de que goza, y el celo y tino singular con que habéis dirigido la administración y la política, en anormales circunstancias, y en arduas y complicadas emergencias, son relevantes prendas que reconocen todos los guatemaltecos que se interesan por la ventura de la Patria, como lo acaban de demostrar en los comicios, con voto tan elocuente como genérico, tan amplio como entusiasta, tan espontáneo como lleno de patrióticos anhelos.

Si hay algo en la vida pública que pueda ofrecer al gobernante satisfacción elevada, sin presuntuosos alardes, es el contemplar que se reconocen y aprecian los esfuerzos y los sacrificios que hace en pro de los intereses generales, es el ver á los guatemaltecos, sin distinción de colores políticos, ni odios de bandería, al pié del Pabellón de la Patria y al derredor del Jefe Supremo, para procurar, por medio de la paz y del trabajo, el progreso de Guatemala.

¡En ocasión tan propicia, se complace el Poder Legislativo al corresponder, con parabienes sinceros, al saludo que Os habéis servido dirigirle !

Señor Presidente de la República.

Arturo Ubico,
Presidente.

Palacio del Poder Legislativo: Guatemala, 7 de agosto de 1904.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Estrada Paniagua, Federico (1909). Recopilación de Leyes de la República de Guatemala.  XXIII Guatemala: Arturo Siguere y Cía.  pp. xv-xxviii.

21 de julio de 1890: Guatemala declara la guerra a El Salvador, iniciando la primera “guerra del Totoposte”

21julio1890
Volcán de Agua visto desde Santa María de Jesús en 1890.  En ese año, los gobernantes de El Salvador, el general Carlos Ezeta (a la izquierda) y de Guatemala, el general Manuel Lisandro Barillas (a la derecha) se enfrascaron en una corta guerra que fue llamada por sus contemporáneos “guerra del totoposte”.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1890, el general Manuel Lisandro Barillas tenía una buena relación con el presidente de El Salvador, general Francisco Menéndez, de tal forma que cuando éste murió durante una revolución en su contra el 22 de junio de ese año, el gobierno guatemalteco emitió el siguiente decreto:1

Decreto No. 430:
Manuel Lisandro Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,
Considerando:
Que se tiene noticia de haber fallecido, a causa de un movimiento revolucionario en la noche del veintidós de este mes, el Benemérito de la Patria, general don Francisco Menéndez, Presidente de la República de El Salvador:
Que este doloroso acontecimiento es motivo de duelo para el pueblo y gobierno de Guatemala, porque aquel eminente ciudadano, Jefe de una sección hermana, mantuvo leales y amistosas relaciones con esta República, y prestó importantísimos servicios a la paz y a la unión de la América Central:
Que, si por un deber de fraternidad corresponde dar prueba de deferencia al pueblo salvadoreño con motivo de la muerte de su ilustre Mandatario, ese deber es aun más imperioso en estas circunstancias, en que el vecino Estado sufre un movimiento perturbador de la tranquilidad pública, la cual mantuvo el General Menéndez con notable tino;
por tanto;
Decreta:
  1. Durante seis días, que comenzarán a contarse desde esta fecha, los empleados civiles y militares de la República llevarán luto por la muerte del Excelentísimo señor General don Francisco Menéndez, Presidente de la República de El Salvador.
  2. Durante esos mismos días estará izado, a media asta, el pabellón de la República en todos los edificios nacionales.
  3. Este decreto será comunicado por telégrafo a todos los departamentos para que en ellos se haga igual demostración.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a los veincuatro días del mes de junio de mil ochocientos noventa.

  • Manuel L. Barillas
  • E. Martínez Sobral, secretario de Estado de Relaciones Exteriores1

Menéndez había muerto luego del alzamiento de Carlos Ezeta, el cual de inmediato se comunicó con el general Juan Martín Barrundia, antiguo ministro de la Guerra del gobierno de J. Rufino Barrios y enemigo mortal de Barillas, y quien se encontraba exiliado en México trabajando en desestabilizar al gobierno guatemalteco que pretendía juzgarlo por apropación indebida de fondos públicos, y abuso de poder.2  Barrundia había intentado quedarse con el poder a la muerte de Barrios, pero Barillas y los diputados de la Asamblea Legislativa le ganaron la partida.

La situación empeoró y el veintiocho de junio, el gobierno guatemalteco se vió obligado a suspender las garantías constitucionales en los departamentos de Santa Rosa, Jutiapa y Chiquimula:3

Decreto No. 431Manuel L. Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

Considerando:

Que los últimos graves acontecimientos de El Salvador, que han perturbado la paz en aquella República, son motivo de amenaza para la tranquilidad en nuestros departamentos limítrofes al vecino Estado:

Que es un deber del Poder ejecutivo velar por la conservación del orden público, dictando las medidas que se dirijan a ese efecto;

Por tanto,

En Consejo de Ministros y con presencia de lo dispuesto en los artículos 39 y 77 de la Constitución,

Decreta:

  1. Se suspende en los departamentos de Santa Rosa, Jutiapa y Chiquimula, las garantías individuales a que se contrae el título 2.° de la ley constitutiva.
  2. Dése cuenta de este decreto a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala a veintiocho de junio de mil ochocientos noventa.

  • M. L. Barillas,
  • E. Martínez Sobral, ministro de Relaciones Exteriores3

Pero cuando la situación lejos de mejorar se agravó, Barillas extendió la suspensión de garantías constitucionales a todo el país el 20 de julio, mediante el siguiente decreto:4

Decreto Número 433Manuel L. Barillas, General de División y presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que los acontecimientos ocurridos en El Salvador y que han sido una amenaza para la tranquilidad del país, determinaron la emisión del decreto de 28 de junio próximo pasado:

Que habiendo tomado mayores proporciones el estado de anarquía de la vecina República, son más trascendentales para la paz de Guatemala los sucesos que en El Salvador se verifican:

Siendo un deber del Gobierno velar por la conservación del orden público: en consejo de Ministros y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 39 y 77 de la Constitución,

Decreto:

  1. Se hace extensiva a todos los departamentos de la República la suspensión de las garantías individuales a que se refiere el decreto citado de 28 de junio anterior.
  2. Dése cuenta de este decreto a la Asamblea Legislativa para sus próximas sesiones.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a los veinte días del mes de julio de mil ochocientos noventa.

  • M. L. Barillas
  • F. Anguiando, secretario de Estado de Gobernación y Justicia4

Finalmente, el 21 de julio, Guatemala aceptó la guerra con El Salvador y adjudicó los recursos necesarios para el efecto.  Como la guerra duró apenas unas cuantas batallas y no se resolvió nada con ella, los guatemaltecos la llamaron burlonamente “Guerra del Totoposte“, pues sólo había servido para transportar dicho alimento al frente de batalla. 5  A pesar de esto, la guerra tuvo un importante beneficio para el presidente guatemalteco, ya que el general Juan Martín Barrundia fue muerto por la policía del país cuando se encontraba a bordo del vapor estadounidense “Acapulcoel 28 de agosto de 1890 haciendo escala en el Puerto de San José en camino a reunirse con las fuerzas salvadoreñas.2

El decreto en el Barillas solicitó el uso de recursos para los combates es el siguiente:

Decreto No. 435

Manuel L. Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando:

Que las circunstancias que el país atraviesa exigen gastos extraordinarios, que no pueden llenarse con el actual producto de las rentas establecidas:

Que, sin afectar los intereses de las clases pobres ni gravar los artículos de consumo general, se puede atender a aquellas necesidades, haciendo algún aumento transitorio,

Por tanto;

En Consejo de Ministros,

Decreto:

  1. Desde el 1 de agosto del presente año se pagará un peso más por cada quintar de café que se exporte.
  2. La contribución sobre la propiedad inmueble será de seis por millar desde el trimestre en curso.
  3. Se aumentar cinco centavos por cada botella de aguardiente que se extraiga de los depósitos fiscales para el consumo, desde el 1 de agosto del presente año.
  4. Se suspenden los efectos del Decreto número 101 de la Asamblea Legislativa, que declara libre la elaboración de la sal en el país.
  5. Los artefactos y productos naturales que de las Repúblicas de Centro América se introduzcan de 1 de agosto próximo en adelante, serán libres de derechos de importanción, menos la sal común, jabones, candelas de estearina o de cualquiera otra clase, aguardiente y tabaco.
  6. Los aumentos que este Decreto establece tendrán efecto solamente por un año.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo: en Guatemala, a veintidós de julio de mil ochocientos noventa.

Debiendo reunirse los fondos necesarios para el sostenimiento de las fuerzas que se han levantado con motivo de los acontecimientos políticos, el presidente de la República,

Acuerda:

  1. Autorizar al señor secretario en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, para que, de conformidad con las bases que ha formulado, contrate un empréstito por valor de un millón de pesos, que se repartirá proporcionalmente en toda la República.
  2. Igualmente se le autoriza para que nombre las personas que deban encargarse de recoger la subscripción.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gómez Carrillo, Agustín (1890). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala. IX. Guatemala: El Modelo. p. 116.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5 y siguientes.
  3. Gómez Carrillo, Recopilación de las Leyes, pp. 111,112.
  4. Ibid, p. 116.
  5. Hernández de León, Federico (1930) El Libro de las Efemérides. III. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  6. Gómez Carrillo, Recopilación de las Leyes, pp. 117,118.

20 de julio de 1906: se firma el tratado de paz del Marblehead, con el que Guatemala ratifica su hegemonía en el Istmo, y se inicia de hecho la injerencia de los Estados Unidos en la región

20julio1906
Los representantes de El Salvador, Honduras y Guatemala, reunidos con el embajador de los Estados Unidos Leslie Combs y con el de México, Federico Gamboa, a bordo del crucero estadounidense “Marblehead” para la firma del tratado de paz de 1906.  En el recuadro: el embajador Combs, de los Estados Unidos. Imágenes tomadas de “La Locomotora“.

Tras la fortuita victoria del ejército guatemalteco sobre las fuerzas salvadoreñas  comandadas por el general Tomás Regalado el 9 de julio de 1906, la situación del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera fue inmejorable.1 Hasta ese momento, las potencias de Norteamérica, Estados Unidos y México, (en donde gobernaban los presidentes Theodore Roosevelt y Porfirio Díaz, respectivamente) tenían un gran interés en mantener el control de la región centroamericana, y por ello el gobierno de Díaz había apoyado las invasiones desde El Salvador y desde el propio México para derrocar al gobierno de Estrada Cabrera, el cual se había aliado a los Estados Unidos desde el principio para contrarrestar la amenaza de una invasión inglesa.2  Dicha invasión, era una fuerte posibilidad, dado el grave endeudamiento que dejó su antecesor, el fallecido general José María Reina Barrios, debido a los grandiosos proyectos que había emprendido durante su gobierno y que quedaron inconclusos tras el desplome de la economía guatemalteca en 1897.3

Con el triunfo de las armas de Guatemala, la posición del presidente Roosevelt en la región quedó consolidada; aunque ya era más poderosa después del triunfo de los Estados Unidos contra España por las islas de Cuba y Puerto Rico en 1898, y por la construcción del Canal Interoceánico después de independizar a Panamá de Colombia, todavía no había controlado al resto de países centroamericanos, que hasta 1906 habían estado más allegados al régimen porfirista que al de los Estados Unidos.   De hecho, a los presidentes centroamericanos les llamaban despectivamente “porfiritos“.4

Reconociendo su derrota, Díaz no tuvo más remedio que convocar a una reunión en aguas neutrales entre los representantes de Guatemala, Honduras y El Salvador, junto con enviados de los Estados Unidos y México.  Dicha reunión se llevó a cabo en el crucero estadounidense “Marblehead” en presencia del embajador Leslie Combs, de los Estados Unidos, y del embajador Federico Gamboa, de México, y los delegados firmaron un convenio que terminaba la contienda suscitada por la invasión de Regalado.5  Esto significó un gran triunfo para los Estados Unidos y para Estrada Cabrera, ya que los primeros y sus poderosas transnacionales impusieron sus condiciones en la región, mientras que el segundo, seguiría siendo presidente de Guatemala hasta que ya no le sirvió a los intereses norteamericanos en 1920.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921III Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 660-662.
  2. Buchenau, J. (1996). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6. pp. 50 y siguientes.
  3. La Ilustración Guatemalteca (15 de mayo de 1897). «Resumen quincenal»La Ilustración Guatemaleca (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) I (20).
  4. Buchenau, In the Shadow of the Giant, p. 57.
  5. Estrada Paniagua, Felipe (28 de julio de 1906). «Paz». La Locomotora (Guatemala: Pacheco) I (2)  pp. 1,2.
  6. Dosal, Paul (1995). Doing Business with the Dictators: A Political History of United Fruit in Guatemala, 1899-1944 (en inglés). Nueva York: Rowman and Littlefield.

18 de julio de 1935: como parte de las celebraciones del centenerario de J. Rufino Barrios, el presidente Jorge Ubico inaugura la Plazuela Barrios

 

18julio1935
En la imagen: la Plazuela Barrios en 1935, con el monumento al fallecido general J. Rufino Barrios que originalmente estaba en el Palacio de la Reforma en donde en el siglo XIX se encuentra el Obelisco a Los Próceres, y que fue derribado por los terremotos de 1917-18. En el recuadro: los líderes de la Reforma Liberal. Aparte de Barrios y García Granados están en primera fila: los mariscales José Víctor Zavala y Serapio Cruz (ambos incondicionales del gobierno conservador del general Rafael Carrera). Imagenes tomadas de La Gaceta de 1935.

Los gobiernos liberales, a partir del régimen del general Manuel Lisandro Barillas se dedicaron a impulsar el mito heróico del general J. Rufino Barrios por encima de otras figuras históricas guatemaltecas, en especial las de los regímenes conservadores, particularmente la del capitán general Rafael Carrera, fundador de la Repúbica de Guatemala y presidente vitalicio de la misma de 1854 a 1865.1

Gracias al triunfo de la Revolución de 1871, dirigida por Miguel García Granados y J. Rufino Barrios, se logró retomar las reformas iniciadas por el gobierno liberal del Jefe de Estado Mariano Gálvez junto con la del presidente federal, el general Francisco Morazán, quien había invadido a Guatemala y expulsado a las autoridades conservadoras y principales miembros del clero secular y de las órdenes religiosas en 1829.2 Desafortunadamente para los criollos liberales, aquellas reformas habían terminado abruptamente luego de la nefasta implementación de los Códigos de Livingston, que impulsaban el matrimonio civil, el divorcio y los juicios de jurados.3,4 De aquellas modificaciones legales, únicamente sobrevió el Habeas Corpus tras la revolución campesino-católica de 1837-38, por ser lo único que se adaptaba a la realidad del campesinado guatemalteco en ese momento, y que se había alzado contra los “herejes liberales“.4,5

Barrios ha sido llamado “Reformador” y “héroe” por los historiadores liberales, encabezados por el Dr. Lorenzo Montúfar, debido a que Francisco Morazán no era de Guatemala, y que el Dr. Mariano Gálvez no solamente fue derrotado por las fuerzas de los campesinos encabezadas por Rafael Carrera, sino que sus métodos militares de tierra arrasada contra las posiciones de los alzados no fueron aprobados por muchos de sus correligionarios liberales en su época, provocando una fractura entre ellos en medio de la guerra civil.6 Además, Barrios murió en el campo de batalla, algo que han mitificado los liberales diciendo que “[…] el Caudillo de la Unión rindió tributo a la tierra en los campos de Chalchuapa, […] y todavía llega a nosotros el eco de aquella tragedia que, como los esquilianas, envuelve a los héroes en un temblor sagrado, por la grandeza de sus propósitos y porque, en sus páginas, los héroes desfilan envueltos en un halo de fatalidad. […] a estas horas, Barrios ya no sólo es héroe y caudillo del liberalismo, sino un símbolo nacional, una gloria de la Patria“.7

Los historiadores liberales han creado un mito alrededor de Barrios, dejando por un lado la tiranía que impulsó éste durante su gobierno, la cruel persecución contras sus enemigos8 el terrible tratado Herrera-Mariscal que resultó en una pérdida considerable de territorio guatemalteco cuando se finiquitaron los límites con México,9 el despojo de terrenos de los indígenas y de los religiosos para favorecer a su cúpula de allegados, la entrega de la Verapaz a inmigrantes alemanes,10 el uso de los indígenas como mano de obra gratuita y como miembros de la milicia,11 y el uso de los fondos nacionales como sus finanzas personales.12-15 Esto fue hecho a propósito, a fin de legitimar las transformaciones sociales, económicas y políticas impulsadas por los liberales desde 1871, en especial el concepto de ciudadanía que más les convenía y que dejaba a los indígenas por un lado.1

El concepto de ciudadanía apareció por primera vez en la Constitución de 1879, escrita a la medida de Barrios, y consiste en un perfil de ciudadano alfabeto, consciente de sus derechos y obligaciones.16 De esta forma, iniclamente eran ciudadanos los varones mayores de 21 años que sabían leer y escribir o tenían renta, industria, oficio o profesión; luego, la reforma de 1887 impulsada por Manuel Lisandro Barillas tras su golpe de estado para modificar la constitución para que no le restringiera el uso del poder,17 amplió el concepto hacia los miembros del ejército y a los mayores de 18 años que poseían un grado o título literario.16 Barillas utilizaría esta nueva definición de ciudadanos para permitir que los soldados analfabetos votaran y elegir así a un sucesor que le conviniera, como ocurrió en la elección del general José María Reina Barrios en 1892.

Aprovechando el centenerario del nacimiento del héroe liberal que se celebraba en 1935, el general Jorge Ubico, quien era ahijado de Barrios e hijo de uno de sus cercanos colaboradores (el poderoso político y cafetalero, licenciado Arturo Ubico Urruela),18 se legitimó ante la población como sucesor del héroe mediante celebraciones en honor al fallecido gobernante, con inauguraciones de monumentos como la Plazuela Barrios el 18 de julio de ese año, y de la Torre del Reformador,1 y afianzó su liderazgo como heredero del régimen liberal mediante la modificación a la constitución que se hizo en mayo de 1935 y que permitió, entre otras cosas, la reelección del gobernante.19


BIBLIOGRAFIA:

  1. Polanco Pérez, Perla Patricia (2016). Ubico frente al héroe liberal: El Centenario de Barrios en la legitimación de la dictadura, Guatemala 1935. Guatemala: Universidad de San Carlos, Facultad de Humanidades. p. 68 y siguientes.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. García Laguardia, Jorge Mario (2011). La Reforma Liberal en Guatemala. Guatemala: TipografíaNacional. p. 26.
  4. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Tip. de Sánchez y de Guise. Guatemala.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  6. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Anzueto Vielman (14 de febrero de 1935). Datos biográficos del General Barrios. Guatemala: en La Gaceta, revista de Policía y Variedades III (27). p. 131-138.
  8. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales.
  9. Comisión Guatemalte de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 164-170.
  10. Caso Barrera, Laura (Diciembre 2014). Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX. Su aportación al conocimiento de las lenguas y cultura mayas. Revista Brasileria de Lingüística Antropológica. 2. p. 414.
  11. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 69-73.
  12. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 3 y siguientes.
  13. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 413.
  14. Wagner, Regina (2001). The History of Coffee in Guatemala. Guatemala: ANACAFE, Villegas Editores. p.125.
  15. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 226,227.
  16. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  17. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  18. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia.
  19. Valladares de Ruiz, Mayra (Agosto de 1995). Los gobiernos liberales y sus fuerzas políticas 1871-1944. En Estudios del IIHAA, 2 (95). Guatemala: Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas, Universidad de San Carlos. p. 106.

13 de julio de 1922: se firma el contrato preliminar para la constucción del Ferrocarril de Los Altos con la Allgemeine Electricitats-Gesellschaft

 

13julio1922
Teatro Municipal de Quetzaltenango, en 1930.  En el recuadro: la señorita Carmen Galindo, representante de Guatemala en la Feria de Independencia de ese año.  Imágenes tomadas de Quezaltenango : Álbum conmemorativo de la inauguración del Ferrocarril de los Altos

Luego del golpe de estado del 5 de diciembre de 1921, el presidente de facto, general José María Orellana, convocó a una licitación pública, para otorgar el contrato para la construcción del Ferrocarril de Los Altos. La empresa alemana Allgemeine Elektricitats-Gesellschaft (AEG), con sede en Berlín, Alemania, ganó la licitación y el contrato se realizó el 13 de julio de 1922.1

El contrato con AEG fue aprobado por el gobierno de Orellana y publicado en el
Diario Oficial, “El Guatemalteco“, el 2 de octubre de 1924. En dicho contrato se estipulaba que el proyecto constaba de dos partes: la línea férrea y el ferrocarril propiamente dicho y la planta hidroeléctrica, para proveerle energía, situada en Santa María de Jesús, Zunil. El último arreglo financiero para poner en marcha el ferrocarril fue de un monto de US$2.5 millones, a través de una emisión de bonos al tipo del 85%, al 8% de interés anual; es decir, que la deuda pública contraída por Guatemala para la construcción del ferrocarril tenía un descuento del 15% sobre su valor nominal.1

Contrario a la opinión generalizada en la actualidad, aquel ferrocarril no utilizaba locomotoras de vapor ni sistema de cremalleras, debido a la elevada pendiente de la región, de poco más de 9%. La línea férrea recorría 44 kilómetros y la empresa alemana instaló un sistema eléctrico con chasís metálico y vagones de madera. Los vagones de personas y transporte de carga eran en realidad tranvías, movidos en cada eje por motores propios, y con un sistema de frenos magnéticos.2

En cuanto a la obra civil de la colocación de rieles, los ingenieros alemanes hicieron un trabajo más eficiente que el acostumbraban a hacer los de la International Railways of Central America, subsidiaria de la United Fruit Company, la cual tenía hasta entonces el monopolio del transporte en ferrocarril. También se construyó un túnel, que eventualmente se utilizó para la carretera de automóviles.2

Para el sistema eléctrico se construyó la primera planta hidroeléctrica estatal, con embalse de agua, dique, y su propio cuarto de máquinas, la cual inició sus operaciones en 1927, con dos turbogeneradores de 2 MW cada uno, y que surtía de energía eléctrica a Quetzaltenango y a poblaciones aledañas. Al principiar la operación del ferrocarril, en marzo de 1930, se agregó otra unidad de 2 MW, para un total de 6 MW.2


BIBLIOGRAFIA: