10 de enero de 1932: el gobierno del general Jorge Ubico desmantela al incipiente Partido Comunista Guatemalteco

10enero1932
El Cementerio General de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  En este recinto se hacían las reuniones clandestinas de los miembros del Partido Comunista Guatemalteco en la década de 1930, aprovechando los cortejos fúnebres para pasar desapercibidos.  En el recuadro, el general Jorge Ubico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1929, la economía guatemalteca se había ido a pique, causando un sinnúmero de problemas entre la población. Para tratar de arreglar la situación, el Gobierno decidió hacer un préstamo de dos millones y medio de dólares a la compañía sueca Svenka Tansticks Antiebologet a cambio de una concesión de monopolio en la fabricación de fósforos, y otorgar a la United Fruit Company la construcción de un moderno puerto en el Pacífico, ambos con gran oposición de numerosos grupos sociales; pero cuando se empezaron a hacer los avalúos de las garantías, la cosecha de café no fue suficiente pues el precio del grano se había desplomado por la Gran Depresión, lo que obligó al gobierno a desistir de los contratos mencionados y reajustar el presupuesto recortando el gasto público.

Ya para agosto de 1930 era imposible pagar a los empleados públicos y frente a la Tesorería Nacional se veían a diario columnas de funcionarios en espera de sus sueldos atrasados, provocando que a finales de ese mes renunciara en pleno el gabinete del presidente Lázaro Chacón. Por otra parte, la crisis también afectó al sector privado, llegando al colmo de que en los meses de octubre y noviembre de 1930 varios comercios fueron incendiados por sus propietarios para cobrar el seguro ya que era más rentable eso que tratar de subsistir normalmente.

El 12 de diciembre de ese año se hizo público que el general Chacón había sufrido de un derrame cerebral el 10 de ese mes, lo que dió lugar a una grave crisis política con varios presidentes interinos y golpes de estado, de la cual salió victorioso el general Jorge Ubico, con apoyo del embajador norteamericano Whitehouse y de la United Fruit Company. Ubico tenía el apoyo del Departamento de Estado dada su excelente relación con la compaña frutera estadounidense, y su fama de excelente administrador y hombre fuerte.

Luego de que el gobierno estadounidense no reconociera al gobierno de facto del general Manuel María Orellana, hizo presión para que éste renunciara en favor del licenciado José María Reina Andrade, a quien a su vez le exigió que convocara a elecciones en las que se presentó el general Jorge Ubico y ganó por inmensa mayoría el 7 de febrero de 1931. Luego de tomar posesión el 14 de ese mismo mes, la sociedad guatemalteca pronto se dió cuenta de que el régimen del general Ubico era muy similar al del licenciado Manuel Estrada Cabrera, de quien fuera Ministro de Fomento y para quien fungió como jefe político en Retalhuleu y en Alta Verapaz.

Ya en el poder, Ubico atacó los movimientos de huelga que hubo en el país, principiando con la que estaba ocurriendo en la única fábrica de cemento del país, apresando a los líderes del comité de huelga en el momento en que discutían con los empresarios sobre las reivindicaciones obreras y accediendo a dejarlos en libertad el 1 de mayo, luego de que las organizaciones obreras accedieran a que el desfile conmemorativo del Día de Trabajo se limitaría a las condiciones impuestas por la policía. Posteriormente apresó a los líderes indígenas del municipio de San Antonio Las Flores que se habían lanzado a la huelga en protesta por la situación laboral de los campesinos guatemalcos en general, y cómo ésta se había agravado con el desplome de los precios mundiales del café.

Aprovechando la crisis capitalista que se estaba extendiendo por todo el mundo, surgieron partidos comunista en muchos países y Guatemala no fue la excepción. El incipiente Partido Comunista Guatemalteco (PCG), inspirado en el exitoso movimiento que estaba liderando Farabundo Martí en El Salvador, celebraba sus reuniones en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala aprovechando las multitudes de los cortejos fúnebres para pasar inadvertidos, e imprimía manifiestos en Quetzaltenango y en la Ciudad de Guatemala, los cuales eran deslizados durante la noche por debajo de las puertas de las casas. En ellos, los comunistas atacaban la decisión gubernamental de implantar la cédula de vecindad obligatoria como medida de control de la población y hacía denuncias acerca de los campesinos y obreros que estaban en prisión y contra la explotación que sufrían los indígenas en las fincas del país (algo que ya habían expresado representantes de los 48 cantones de Totonicapán en un extenso campo pagado que fue reproducido en octubre de 1930 por los principales periódicos del país). Los comunistas guatemaltecos hacían acusaciones específicas contra los dueños de los ingenieros azucareros en Santa Lucía Cotzumalguapa y contra la única fábrica de cerveza en el país, y llamaban a seguir el ejemplo de los campesinos salvadoreños para derrocar al gobierno de Ubico y sustituirlo por el de la “colectividad obrero-campesina“.

Dada la agitación que ya existía en El Salvador y la grave crisis económica todavía imperante en todo el mundo, Ubicó decidió actuar rápidamente contra el PCG y a fínales del mes de noviembre de 1931 inició una ola de arrestos que tuvo éxito debido a la debilidad y al trabajo desorganizado del partido comunista. El gobierno guatemalteco envió tropas del interior del país y acordonó la capital, allanando los barrios de la misma, en donde encontraron propaganda y una lista de los miembros del PCG los cuales, de acuerdo a varios autores, oscilaban entre 250 y 400 en todo el país. Luego, el 4 de enero capturaron a algunos de los principales dirigentes comunistas y el 12 aprehendieron a Juan Pablo Walnwright, un influyente líder comunista hondureño que había promovido huelgas en contra de las fruteras estadounidenses en Honduras.  A Walnwright lo capturaron en la estación central del ferrocarril.

Con estos resultados, el 10 de enero de 1932 la prensa comenzó a dar información sobre el desmantelamiento de un “complot comunista” dirigido contra el presidente guatemalteco y que debía haber tenido lugar 1 de enero. Los miembros del PCG que todavía quedaban libres hicieron circular un manifiesto en el que pedían la liberación de todos los presos hasta el momento, pero todos fueron finalmente capturados a finales del mes de enero, dando por terminada su organización.

A principios de febrero, el gobierno inició el proceso contra el PCG, señalando que actuaba “bajo influjo, dirección y apoyo económico del Soviet ruso” y que quería “lograr por todos los medios establecidos la creación de una República Soviética en Guatemala y Centroamérica, gobernada por obreros y campesinos“. El fiscal pidió por ello la pena de muerte y la sentencia dictada el 9 de febrero fue confirmada por la corte marcial el 14 del mismo mes, a un año exacto de la toma de posesión del general Ubico.

Ubico conmutó la pena de muerte por quince años de prisión a nueve de los acusados, no así a Juan Pablo Wainwright quien fue fusilado el 18 de febrero a las 4 de la tarde en la Penitenciaría Central, ya que éste había escupido a Ubico cuando éste en persona lo interrogaba. Aunque trató de suicidarse cortándose las venas, fue fusilado y murió gritando: “¡Viva la Internacional! ¡Viva la clase obrera!”.

Para celebrar el fin de esta amenaza, el gobierno guatemalteco organizó una gran manifestación anticomunista para el domingo 14 de febrero, en el que se destacó la participación del Partido Liberal Progresista del general Ubico, del Partido Fascista de Guatemala (recientemente constituido por guatemaltecos de origen italiano admiradores del dictador Benito Mussolini) y de la Sociedad Israelita “Maguen David“. A la cabeza de la manifestación, que reunió aproximadamente a diez mil personas, iban los miembros de la Asamblea Legislativa y miembros del cuerpo diplomático, y terminó con un Te Deum en la catedral en presencia del arzobispo Luis Durou Sure.


BIBLIGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  • Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  • Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía.
  • Taracena Arriola, Arturo (30 de mayo de 2011) “El Partido Comunista de Guatemala y el Partido Comunista de Centroamérica 1922-1932“. El Socialista Centroamericano.
  • Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). Died. General Lazaro Chacon, 56, President of Guatemala (en inglés). Estados Unidos.

30 de octubre de 1930: nuevos cambios en el gabinete del general Chacón; el general Mauro de León es nombrado Ministro de la Guerra

30octubre1930
Recorte del periódico “El Imparcial” del 30 de octubre de 1930, que muestra que el general De León tenía que renunciar como primer designado a la Presidencia tras ser nombrado Ministro de la Guerra.  En los recuardos: los generales Lázaro Chacón y Mauro De León.  Imágenes tomadas de “El Imparcial“.

En medio de la aguda crisis económica que vivía Guatemala en 1930, el general Lázaro Chacón se veía enfrentado con numerosos problemas con un desempleo galopante, incendios de comercios, unarevuelta indígena en Totonicapán, huelga en la Universidad y la indignación ciudadana por el atroz asesinato conocido como “el crimen de la novena avenida“.

En agosto ya había renunciado en pleno el gabinete y Chacón había hecho algunos cambios, resevándose para sí el ministerio de la Guerra.  Sin embargo, el 30 de octubre nuevamente renunciaron algunos ministros por lo que tuvo que modificar su gabinete una vez más; pero en esta oportunidad ocurrió un cambio que sería muy importante en los próximos dos meses, aunque en ese momento no se advirtió en su justa dimensión.

El cambio en mención fue el nombramiento del Primer Designado a la presidencia, el general Mauro De León como ministro de la Guerra.  Esto significaba que De León tenía que renunciar a su nombramiento como primer Designado, dejando el puesto vacante.  Y eso, a su vez, quería decir que, en caso de que algo le ocurriera al presidente Chacón, el llamado a sucederlo en la presidencia era el segundo designado, en este caso el licenciado Baudilio Palma.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió el 12 de diciembre de 1930, cuando se hizo del conocimiento público que el general Chacón había sufrido un derrame cerebral dos días antes, y una comisión de médicos lo declaró incapacitado para continuar a cargo de la presidencia.  En ese momento, el licenciado Palma asumió  la presidencia, como le correspondía.

Pero apenas unos cuantos días después se produjo un alzamiento militar aduciendo que el licenciado Palma había incurrido en ilegalidades para quedarse con el poder y que era el general De León quien debía haber sido nombrado presidente interino.  Como resultado de aquella asonada militar dirigida por el comandante del cuartel de Matamoros, general Manuel María Orellana, el licenciado Palma renunció a la presidencia interina, y el general De León fue una de las muy pocas víctimas mortales del enfrentamiento que se dió en el Parque Central durante el alzamiento armado.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturas Morales, M. (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.
  • Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  • Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía.
  • Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). Died. General Lazaro Chacon, 56, President of Guatemala (en inglés). Estados Unidos.

 

26 de septiembre de 1926: a las 12:15 am fallece en Antigua Guatemala el general presidente José María Orellana; el general Lázaro Chacón asume presidencia interina

26septiembre1926
Retrato oficial del general Orellana.  En los recuadros: los ministros de Estado del gabinete de Orellana; H. Abraham Cabrera (Gobernación), Roberto Lowenthal (Relaciones Exteriores), Miguel Larrave (Guerra), Salvador Herrera (Agricultura), Luis Sáenz Knoth (Fomento) y Carlos O. Zachrisson (Hacienda). Imágenes tomadas del Diario de Centro América.

La muerte repentina del general José María Orellana el 26 de septiembre de 1926 a las 12:15 am en el Hotel Manchén de la Antigua Guatemala tomó a toda la población guatemalteca por sorpresa, pues el general presidente no mostraba indicidos de que padeciera enfermedad alguna, y acababa de cumplir con uno de sus principales proyectos: la creación del Banco Central de Guatemala, único ente emisor de moneda autorizado en el país a partir de ese momento.

Aquel día, no ocurrió nada extraordinario en la rutina del presidente.  Acostumbraba a salir de la ciudad junto con su familia y algunos amigos, e iba ya fuera a Amatitlán o a la Antigua Guatemala.  Ese día, iban con él (de acuerdo al oficialista “Diario de Centro América“) su esposa, hijas, cuñada María de Lavagnino, el doctor Fernando Iglesias y algunos miembros de la Plana Mayor presidencial.  Estuvieron jugando hasta la media noche un juego de cartas con sus amigos y cuando se retiró a su habitación, la No. 3 del hotel Manchén comenzó a sentirse mal y llamó por ayuda diciendo que sentía cmo un ataque de pulmonía”.  Fue atendido inmediatamente por el doctor Iglesias, pero todo fue en vano.  Sus útimas palabras fueron “me muero, siento que me falta la respiración“.

Inmediatamente se dispuso que condujeran los restos a la ciudad de Guatemala, saliendo a la 1:40 am y llegando a la casa de gobierno a las 2:50 am.  Ya en la ciudad, y en medio de la crisis nerviosa de los familiares se procedió a disponer la autopsia, la cual fue llevada a cabo por el doctor Carlos Federico Mora, en presencia de otros galenos. El resulto del meticuloso proceso determinó que el general Orellana tenía problemas cardíacos y falleció de un ataque al corazón.

El cuerpo fue expuesto en capilla ardiente en el Ministerio de la Guerra y luego llevado al cementerio general para su sepultura.

Mientras tanto, los ministros de estado emitieron el siguiente decreto, nombrando al primer designado a la Presidencia, general Lázaro Chacón, como presidente interino de la República:

Guatemala, 26 de septiembre de 1926

El Consejo de Ministros

Lamentando profundamente el sensible fallecimiento del cudadano Presidente de la República, general e ingeniero José María Orellana, y con presencia de lo dispuesto en el artículo 69 de la Constitución de la República, acuerda:

Llamar al primer designado general don Lázaro Chacón, para que de conformidad con la Ley Constitutiva, se haga cargo del Poder Ejecutivo.

Comuníquese.

  • H. Abraham Cabrera, Ministro de Gobernación y Justicia
  • Miguel Larrave, Ministro de la Guerra
  • C. O. Zachrisson, Ministro de Hacienda y Crédito Público
  • Rafael Ordóñez Solís, Ministro de Educación Pública
  • Salvador Herrera, Ministro de Agricultura
  • Roberto Lowenthal, Ministro de Relaciones Exteriores
  • L. Sáenz Knoth, subsecretario de Fomento, encargado de la cartera

Y Chacón, por su parte, emitió su primer decreto como presidente interino en los siguientes términos:

Decreto No. 928

Lázaro Chacón, general de brigada, Primer Designado a la Presidencia de la República

Por cuanto:

El día de hoy falleció de muerte natural el general don José María Orellana, Presidente de la República.

Por tanto, 

en cumplimiento del artículo 69 de la Constitución, 

Decreta:

Artículo 1.°: Organizar el Gabinete con los siguientes Secretarios de Estado:

  • Licenciado H. Abraham Cabrera, en el despacho de Gobernación y Justicia
  • General Miguel Larrave, en el despacho de la Guerra
  • Licenciado Carlos O. Zachrisson, en el despacho de Hacienda y Crédito Público
  • General Luis Sáenz Knoth, en el despacho de Fomento
  • Licenciado Rafael Ordóñez Solís, en el despacho de Educación Pública
  • Ingeniero Salvador Herrera en el despacho de Agricultura
  • Licenciado Roberto Lowenthal en el despacho de Relaciones Exteriores

Artículo 2.°: Del presente decreto se dará cuenta a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones.  

Dado en la casa de Gobierno, en Guatemala, a veintiseis de septiembre de mil novecientos veintiseis.

  • Lázaro Chacón
  • E Menéndez, subsecretario general del gobierno

BIBLIOGRAFIA:

  • Diario de Centro América (26 de septiembre de 1926): “Consejo de Ministros llama al primer designado. El general L. Chacón asume el P. Ejecutivo”. Guatemala: Diario de Centro América
  • Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América
  • — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América

2 de octubre de 1926: tras reiniciar sus labores ese mes, el periódico “El Imparcial” publica la autopsia del general José María Orellana realizada por el doctor Federico Mora

2octubre1926
El Hotel Manchén en Antigua Guatemala, en donde falleció el general Orellana el 26 de septiembre de 1926.  En el recuadro, el útimo retrato del general presidente.  Imágenes tomadas del “Diario de Centro América”.

El 2 de octubre de 1926, es decir, al día siguiente de haber empezado nuevamente a operar normalmente luego de la restricción a las garantías constitucionales, el periódico “El Imparcial” publicó la autopsia del general José María Orellana, fallecido en el Hotel Manchén en la Antigua Guatemal el 26 de septiembre, la cual reproducimos a continuación:

El veintiséis de este mes en curso a las cuatro y media de la mañana, ayudado por el doctor Ramón Calderón y en presencia de los doctores Juan J. Ortega, Mario J. Wunderlich, Ricardo Alvarez, Rodolfo Robles, Alfonso Castellanos, Jorge E. Alvarado y Leopoldo Aschkel y del juez secto de primera instancia de este departamento, así como de dos oficiales de la Plana Mayor practiqué la autopsia al cadáver del general José María Orellana, en una de las habitaciones de la casa número uno de la octava calle poniente. Por el reconocimiento exterior se pudo ver que se trataba de una persona de buena constitución esquelética y bien nutrida, aunque con el panículo adiposo muy desarrollado en algunas partes del cuerpo.  Como signos que confirmaron la realidad de la muerte se comprobó que ya había manchas lívidas de hipostasis cadavérica en el dorso y que la reigidez comenzaba a establecerse en las cuatro extremidades.

Los legumentos tenían una coloración y un aspecto normales,pero había en las dos regiones maleolares un edema fácilmente visible y que se dejaba deprimir por la presión del dedo.  Además, se encontró una esquimosis rojiza en la cara anterior y tercio medio de la pierna derecha y la picadura de una aguja (¿hipodérmica?) en la fosa ilíaca derecha.  Por los orificios de las aberturas bucal y nasal se escapaba, al mover el cadáver, una abundante cantidad de espuma blanca y espesa.  En las otras cavidades naturales no se encontró nada de anormal. Abierta la cavidad del cráneo que el pericráneo, la bóveda ósea, el seno longitudinal superior y las meninges no presentaban ninguna alteración. El cerebro bien conformado, pesaba un mil trescientos gramos; se notaba al examinarlo exteriormente que los vasos superficiales estaban congestionados, principalmente en la región occipital, lo que indica que se trataba de una congestión pasiva y seguramente agónica o post-mortem.

Por el examen interno del propio cerebro se vió que estaba completamente normal y que los ventrículos laterales estaban libres.  El cerebelo, la protuberancia anular y el bulbo tampoco ofrecían ninguna alteración; la base del cráneo estaba intacta; los senos de la base se hallaban congestionados, aunque no en exceso y la hipófisis estaba completamente sana.

Fue abierta la cavidad toráxica, comprobándose, en primer lugar, que el esqueleto no tenía nada de extraordinario; que los órganos se encontraban en su posición anatómica normal y que las dos cavidades pleurales se encontraban vacías y no presentaban adherencias de ninguna clase.  El pericardio estaba muy recargado de grasa en su cara anterior y contenía en su cavidad unos treinta gramos de líquido, es decir una cantidad normal. El corazón se presentó muy aumentado de tamaño, sobre todo en la mitad izquierda, y con alguna torción sobre su eje vertical a causa del predominio del corazón izquierdo sobre el derecho.

La hoa visceral del pericardio estaba muy sobrecargada de grasa.  El órgano vaciado de la sangre que contenía sus cavidades, pesó quinientos cincuenta gramos, es decir mucho más de lo normal.  La sangre que se le extrajo era fluida y abundante; no se encontraron coágulos de ninguna clase.  El miocardio estaba muy hipertrofiado en la pared del ventrículo izquierdo en donde alcanzaba un espesor de dos centímetros, no observándose en él ninguna degeneración macroscópica.  El endocardio no presentaba ninguna modificación patológica, así como tampoco las válvulas auriculovenriculares y las pulmonares. Las válvulas aórticas, en cambio, presentaban las siguientes lesiones:

  • Retracción consecutiva a una esclerosis muy marcada que se extendía a todo el contorno del orificio aórtico y nódulos endurecidos en el espesor de las propias válvulas.
  • A consecuencia de la retracción valvular el mencionado orificio aórtico se había ensanchado considerablemente, como pudo comprobarse poniendo agua en el tronco de la aorta y asegurándose que pasaba inmediatamente a la cavidad del ventrículo.
  • Dicha cavidad estaba dilatada lo que, con el engrosamiento considerable de la pared del ventrículo demuesta que había una hipertrofia excéntrica, como son las que se observan en la insuficiencia aórtica.

El examen del cayado de la aorta permitió descubrir grandes placas de ateroma, algunas de las cuales tenían una consistencia ósea; esta degeneración de la pared arterial se extendía a toda la aorta toráxica y a causa de ella el vaso daba una sensación de dureza y tenía numerosas nudosidades.  El calibre de la arteria no estaba alterado en ninguna parte de su trayecto, es decir, que no había estrecheces, ni dilatación, ni aneurismas.

Las dos arterias coronarias estaban permeables, sus paredes estaban sanas y no había en el controno de su desembocadura ninguna formación patológica que la estrechara; tampoco había coágulos en el interior de las mencionadas arterias.

Examinados a continuación los órganos de la cavidad bucal y del cuello y los pulmones se pudo anotar lo siguiente:

La lengua tenía un tamaño, una coloración y un aspecto normales, sucediendo otro tanto con las paredes de la cavidad, en el itsmo de las fauces no había  más que un poco de espuma, la que también sse encontraba en la faringe; la laringe estaba normal y no contenía cuerpos extraños; el esófago tenía una mucosa de coloración y aspecto normales; la tráquea y los grandes bronquios estaban llenos de espuma blanca y consistente; el tiroides y las parótidas se hallaban sanas; las venas yugulares estaban muy dilatadas y repletas de sangre; en las parótidas no había nada extraordinario.

Los pulmones se presentaban, al examinarlos por fuera, con un tamaño, un color y una consistencia normales; al hacer corte sobre ellos se notaba que el parénquima no llevaba vestigios de lesiones antiguas, pero que estaba invadido de espuma, siempre blanca y espesa, que brotaba en abundancia al ejercer presiones. No había equimosis subpleurales en ningún lugar; los vasos pulmonares estaban completamente sanos y no se había obstruido ni habían formado focos de infarto pulmonar.

Haciendo la autopsia de la cavidad abdominal se realizaron las siguientes observaciones:

  • El diafragma se encontraba a la altura normal
  • En la cavidad no había ningun líquido o producto patológico de otra clase
  • Los órganos etaban situados en su posición anatómica
  • El hígado pesaba un mil ochocientos gramos y tenía algunas adherencias al diafragma en la cara superior de su lóbulo derecho, hallándose completamente sano en su interior
  • El vaso pesaba doscientos gramos y era normal
  • La vesícula biliar, sana, contenía unos veinte gramos de biis y los conductos biliares estaban permeables
  • El páncreas no tenía nada de anormal, así como tampoco las glándulas suprarenales.
  • El meenterio estaba muy recargado de grasa
  • El estómago, cuyo tamaño, forma y apareicnia externa e interna eran normales contenía en su cavidad unos ciento cincuenta gramos de materias alimenticias en vías de digestión, sin ningun olor especial.
  • Los riñones se hallaban sumergidos entre un exceso de grasa perirenal, pero estaban completamente sanos, hasta donde pudo comprobarse por el examen a simple vista
  • La vejiga contenía cincuenta gramos de orina amarillenta, sin nada en particular, en su aspecto
  • Los intestinos tampoco presentaban ninguna alteración patológica
  • El apéndice estaba atrofiado y adherido al mesenterio
  • Los órganos genitales no tenían nada de anormal.

Por considerarse innecesario no se practicó la apertura de la cavidad raquídea.

Como resumen de los resultados obtenidos por la autopsia de la diversas cavidades puede decirse que únicamente había lesiones graves en el corazón y en la aorta, por lo que es posible afirmar las siguientes conclusiones:

  1. El general José María Orellana falleció a consecuencia de un síncope cardíaco
  2. Dicho síncope fue originado por una insuficiencia aórtica y una aortitis crónica
  3. No se encontrón ninguna lesión traumática
  4. Tampoco se encontró ningún indicio que hiciera sospechar un envenenamiento.

Soy de usted atentamente.

Federico Mora


BIBLIOGRAFIA:

  • Mora, Federico (2 de octubre de 1926) “Autopsia al cadáver del general Orellana”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.

 

Enero de 1930: alcalde 3ro. de la municipalidad indígena de Totonicapán exige una contribución a la población para evitar que el gobierno imponga un impuesto a la propiedad

enero1930
Totonicapán en 1925.  En el recuadro: el general presidente Lázaro Chacón, a quien el alcalde indígena supuestamente iba a comprar un presente con una contribución de los pobladores, para evitar que decretara un impuesto sobre la propiedad. Imágenes de Wikimedia Commons y “El Imparcial“.

El actuar arbitario y despótico de un alcalde tercero de la municipalidad indígena de Totonicapán tras una visita al presidente Lázaro Chacón y su ministro de agricultura el 7 de enero de 1930, llevó a la larga a un alzamiento de los indígenas de aquel municipio el 28 de julio de ese año, y que resultó en la muerte de tres de ellos y un ataque con piedras a las instalaciones del cuartel, obligando al gobierno del general Lázaro Chacón a suspender las garantías constitucionales en todo el país por un poco más de un mes.  En aquellos momentos, Guatemala atravezaba por una aguda crisis económica derivada de la Gran Depresión que afectaba a todo el mundo después de la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1929, y la suspensión de las garantías ayudó al gobierno a calmar un poco la situación, que se le iba de las manos.

Reproducimos a continuación parte de la carta que enviaron los representantes de los 48 cantones de Totonicapán al general presidente Lázaro Chacón el 16 de octubre de 1930 para explicarle lo que realmente ocurrió durante el alzamiento indígena Totonicapán el 28 de julio, detallando el papel que tuvo en ella en alcalde tercero Roberto Baquiax.  La carta también presenta quejas graves al presidente sobre la situación en que se encontraba la población indígena en aquellos años.

“Nosotros, los que abajo firmamos y en representación de los cuarenta y ocho cantones del municipio de Totonicapán, en pleno uso de nuestros derechos ciudadanos, venimos a relatar con la verdad y la justicia los orígenes de los hechos que desgraciadamente culminaron sangrientamente en la plaza de armas de la cabecera el 28 de julio del corriente año, hechos imprevistos que fueron resultado de un momento de arrebato y de violencia ciega a que los manejos turbios y desvergonzados de dos o tres individuos de nuestra clase condujeron a los sufridos y laboriosos moradores del municipio, los que llevados por mil engaños y mútiples amenazas produjeron una santa indignación de nuestra parte, al ver nuestras propiedades en peligro y nuestra tranquilidad de honrados trabajadores a merced de dos o tres ambiciosos.

[…]

Cuando se conocieron los candidatos que oficialmente fueron propuestos por la jefatura política para integrar el cuerpo municipal que entraría a fungir en el presente año de 1930, sólo una persona fue repulsiva al pueblo, y ésta fue la de Roberto Baquiax, quien estaba postulado para desempeñar el cargo de alcalde tercero de la municipalidad indígena.  Los antecedentes de Baquiax dejaron entrever futuros males al conglomerado, pues bien conocida ha sido la actuación de este individuo en varios cargos que ha desempeñado, perfilándose como un hombre de una ambición desmedida y sin escrúpulos y capaz de toda clase de villanías.  Y el pueblo no se equivocó, desgraciadamente.  Ahí tenemos los resultados que culminaron en una protesta que causó tantos e irreparables daños.

El 5 de enero del corriente año, el alcalde tercero Roberto Baquiax, en compañía de Adrián Juárez, Cándido Batz, Victoriano Tiu y otros individuos, que están reconocidos como el azote del sufrido pueblo indígena, marcharon a la capital de la República, regresando el 10 del propio mes.  A su vuelta, hicieron saber a todos los habitantes de los cantones del municipio, que en breve plazo se decretaría una ley en que se aumentarían los impuestos territoriales, además de pagar por cada casa o rancho Q1.00 mensualmente; que así lo habían manifestado en lo personal tanto el presidente de la República como el ministro de agricultura.  Al saber la noticia los terratenientes, y en lo especial los pequeños agricultores, que apenas poseen una o dos cuerdas de tierra, manifestaron su incoformidad, como tenía que ser, a Baquiax y adláteres, a lo que contestaron que de todas maneras tendría que promulgarse dicha ley si no se tomaban medidas para evitarla o por lo menos amenguarla en sus efectos.

Como premetidamente, Baquiax ya tenía la idea de sacar provecho de aquella noticia, que con sobra de mala fe adobara en consorcio con sus cómpices, propuso a todos los cantones que se reuniera una contribución y con la suma que se colectaría poder halagar a los altos funcionarios del gobierno a manera que no se llevara a efecto la ley que se trataba de implantar.  Los indígenas rechazaron desde un principio aquella proposición, pues juzgaron que era una añagaza de Robero Baquiax y compinches para arrancarlos dineros con el pretexto de la ley de marras.  Con el objeto de manifestarlo, se reunió un crecido número de trabajadores en el despacho de Baquiax para hacerle saber que no estaban dispuestos a dar ni un centavo, porque lo consideraban indebido.  Baquiax montando en cólera, en su propio despacho, arremetió contra los manifestantes blandiendo un enorme revólver, profiriendo grandes amenazas e insultos y sacándolos del recinto a cañonazos y puntapiés.  Inmediatamente giró órdenes por medio de los alcaldes auxiliares de los cantones para que todos los habitantes hicieran efectivas las contribuciones acordadas por sí y ante sí, imponiendo una tarifa que es la siguiente: $30.00 billetes por cada habitantes que tuviera más de tres rebaños de ovejas; $20.00 por cada propietario que poseyera un rebaño, y $10.00 para los que no lo poseyeran.  Los encargados de cumplir aquella disposición, desempeñaron sus comisiones valiéndose de la violencia y de la amenaza,explotando el miedo instintivo que la raza indígena ha venido heredando desde los tiempos de la conquista y a través de muchos gobiernos despóticos de caciques y mandarines.  Así fue como, a pesar de su protesta, la mayor parte de los cantones fueron dando lo que tenían esperanzados de que talvez por ese medio se libraban del fantasma de la ley que Baquiax y cómplices decían se pondría pronto en práctica.

Desde remotos tiempos a nuestra clase indígena se nos puede explotar de mil maneras y nuestro trabajo honrado y fatigoso de esclavos, ha servido en millares de ocasiones para enriquecer a jefes políticos, alcaldes y caciques, pero en cuanto se trata de gravar nuestras parcelas con impuestos onerosos, parcelas que son nuestra fuente de vida y que guardamos con religioso respecto, nuestra voz de protesta se alza hasta las altas esferas del gobierno, y de una manera respetuosa hemos suplicado que no se nos toque en lo referente a contribuciones sobre nuestras tierras.  Por ese motivo fue que la tributación impuesta por Baquiax se dió,aunque con desgano, de buena fe.  Baquiax y adláteres nos manifestaron que la suma que se recaudara serviría para hacer un presente al presidente de la República y al ministro de agricultura y así nos libraríamos de gravámenes sobre nuestros terrenos.  Sabido es que el departamento más poblado de la República, es del de Totonicapán y que sólo el municipio de Totonicapán tiene poco más de 80,000 habitantes.  Calcúlese a cuanto ascendería la contribución impuesta por Baquiax, descontando a muchas familias que no poseen rebaños.  Muy posibles es que la cantidad recaudada haya pasado de Q2,000. En el mismo despacho de Baquiax y aun en su propia casa de habitación se fueron enterando las cantidades que según tarifa arribamencionada, se impusieron y se guardó muy bien de dar ninguna clase de recibos ni de comprobantes que sirvieran de base para una reclamación.  De aquella respetable suma deben dara cuenta Roberto Baquiax, Adrián Juárez, Cándido Batz, Domingo Chuc, Victoriano Tiu y otros que cometion tal despojo y robo desvergonzado, y que merodearon por montes y caseríos.

Quedamos esperanzados en que aquella suma colectada serviría para salvar nuestras tierras de gravámenes y gabelas, cuando sorprendidos nos dimos cuenta de que de lo que se trataba era simplemente de la revisión de la matrícula, sin recargos de mayor cuantía, para lo que Baquiax mandó citar a los de los cantones para hacer efectiva dicha revisión.  El día 28 de julio se reunieron todos los citados por Baquiax, que llegaron de diferentes lugares a la plaza de armas.  Así fue como nos encontramos reunidos ese día en la cabecera.  Era natural que existiera malestar entre nosotros, pues seguíamos creyendo que se nos quería gravar con contribuciones leoninas, máxime cuando ya habíamos contribuído para evitarlo.

Aquella carta explicando el detalle el motivo de lo ocurrido llegó muy tarde para que el presidente Chacón hiciera algo, puesto que para octubre de 1930 los efectos de la crisis mundial se habían agravado y los comerciantes en la ciudad de Guatemala habían recurrido a prenderle fuego a sus comercios para cobrar el seguro, o bien a rebajar la mercadería para liquidar sus negocios.  También había un marcado descontento entre los estudiantes universitarios, que se fueron a la huelga y lograron que el rector y los decanos de todas la facultades renunciaran.   Al final, el presidente Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre, que lo separó de la presidencia y tras varios cambios de presidente, golpes de estado e injerencia directa del gobierno de los Estados Unidos, resultó electo el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931 y desde un principio retornó a un estilo dictatorial similar al de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera y totalmente opuesto al de Chacón.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial.

29 de agosto de 1930: renuncia en pleno el gabinete del general presidente Lázaro Chacón

29agosto1930
Vista de la Catedral Metropolitana desde el Parque Central en la época del gobierno del general Chacón. A la izquierda el monumento de la colonia española en Guatemala para celebrar el centenario de la Independencia.  En el recuadro: el general Lázaro Chacón.   Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los problemas no cesaban para el presidente Lázaro Chacón.

Debido a la grave crisis económica que siguió a la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929 que provocó que se desplomara el precio internacional del café, el gobierno guatemalteco intentó realizar varios contratos con compañías internacionales para obtener fondos y así poder cumplir con sus compromisos. Pero severas críticas a los contratos para la construcción del puerto del Pacífico que se firmó con la estadounidense United Fruit Company el 25 de mayo de 1930 y para el del monopolio de los fósforos con la sueca Svenska Tandsticks Aktiebolaget que se propuso el 13 de agosto del mismo año, se dejaron escuchar desde varios sectores económicos.  Además, una fuerte sequía afectaba a las cosechas del país y amenazaba el futuro de las exportaciones, cuyas expectativas eran de por sí muy poco optimismtas.

Por otra parte, había habido un ataque de aproximadamente dos mil campesinos indígenas contra el cuartel de Totonicapán el 28 de julio que obligó a suspender las garantías constitucionales y en la Universidad Nacional existía mucha tensión entre las autoridades y un grupo de estudiantes radicales que amenazaba con cerrar indefinidamente las actividades de la educación superior.

Ante tal situación, el 29 de agosto de 1930 el gabinete de gobierno presentó su renuncia en pleno al general presidente, quien recibió el documento y decidió lo siguiente:

  1. Ratificar la confianza de los ministros de Hacienda, de Educación Pública y de Agricultura.
  2. Chacón asumió el ministerio de la Guerra y nombró como subsecretario al coronel Arturo Ramírez.
  3. Decidió nombrar varios nuevos ministros: a Francisco Castillo Monterroso en Gobernación, al general Federico Aguilar en Fomento, y al licenciado Alfredo Skinner Klee en Relaciones Exteriores.

Otros nombramientos fueron el del coronel Marco Antonio Ramírez como Jefe de la Plana Mayor Presidencial y el general Romero como director de la Escuela Politécnica.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (29 de agosto de 1930) “El gabinete presentó su renuncia hoy” Guatemala: Nuestro Diario.

28 de julio de 1930: luego de que dos mil indígenas atacaran a pedradas el cuartel de Totonicapán el gobierno restringe las garantías constitucionales

28julio1930
Grabado del Valle de Totonicapán.  En el recuadro: retrato del presidente Lázaro Chacón. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La crisis económica que afectaba a Guatemala durante la Gran Depresión tuvo un serio impacto en todos los habitantes, no solamente en la ciudad sino en toda la República.  De esta cuenta, el 28 de julio de 1930 se reunieron en la plaza de Totonicapán aproximadamente dos mil indígenas a protestar por las nuevas medidas impositivas, quienes fueron escuchados por el señor Guillermo Flores Avendaño.  Sin embargo, no conformes con la respuesta de que se iba a notificar de la queja al general presidente Lázaro Chacón, atacaron el cuartel y la administración de rentas de la localidad; entonces, el comandante de armas ordenó que los soldados defendieran la plaza y se produjo un tiroteo en el que resultaron dos muertos en el cuartel y uno en la administración de rentas, además de varios heridos.

Flores Avendaño reportó a la presidencia que pidió refuerzos de Quetzaltenango para evitar nuevos desórdenes, mientras que Juan Moscoso envió un telegrama informando que los grupos indígenas se habían disuelto después del tiroreo y que todos los ladinos de la localidad estaban listos y armados en prevención de nuevos ataques, pendientes de las órdenes de las autoridades militares del lugar.

(Nota de HoyHistoriaGT: como dato curioso, es importante destacar que Flores Avendaño llegó posteriormente al grado de coronel y fue presidente interino de la República, luego del asesinato del coronel Carlos Castillo Armas, del 26 octubre de 1957 al 2 de marzo de 1958.)

El racismo imperante en la época es evidente en los telegramas en que se informa de la situación al presidente Chacón.  En uno de ellos se dice: “esta plaza está ya apaciguada; la masa indígena se dispersó cuando vio que se le disparaba.  Ahora ya están armados todos los vecinos ladinos. Además ha venido refuerzo de Quetzaltenango pue se tienen noticias de que los momostecos han ido a comunicar a toda la tribu lo sucedido.”

Por su parte, el 16 de octubre de 1930 los representantes de los 48 cantones de Totonicapán enviaron al presidente Chacón una extensa carta en la que le explican que el origen del descontento en la población de la localidad estaba dirigida al alcalde tercero de la municipalidad indígena Roberto Baquiax.  He aquí lo descrito en aquella carta:

[…] la tributación impuesta por Baquiax se dió, aunque con desgano, de buena fe.  Baquiax y adláteres nos manifestaron que la suma que se recaudara serviría para hacer un presente al presidente de la República y al ministro de agricultura y así nos libraríamos de gravámenes sobre nuestros terrenos.  Sabido es que el departamento más poblado de la República, es del de Totonicapán y que sólo el municipio de Totonicapán tiene poco más de 80,000 habitantes.  Calcúlese a cuanto ascendería la contribución impuesta por Baquiax, descontando a muchas familias que no poseen rebaños.  Muy posibles es que la cantidad recaudada haya pasado de Q2,000. En el mismo despacho de Baquiax y aun en su propia casa de habitación se fueron enterando las cantidades que según tarifa arribamencionada, se impusieron y se guardó muy bien de dar ninguna clase de recibos ni de comprobantes que sirvieran de base para una reclamación.  De aquella respetable suma deben dara cuenta Roberto Baquiax, Adrián Juárez, Cándido Batz, Domingo Chuc, Victoriano Tiu y otros que cometion tal despojo y robo desvergonzado, y que merodearon por montes y caseríos.

Quedamos esperanzados en que aquella suma colectada serviría para salvar nuestras tierras de gravámenes y gabelas, cuando sorprendidos nos dimos cuenta de que de lo que se trataba era simplemente de la revisión de la matrícula, sin recargos de mayor cuantía, para lo que Baquiax mandó citar a los de los cantones para hacer efectiva dicha revisión.  El día 28 de julio se reunieron todos los citados por Baquiax, que llegaron de diferentes lugares a la plaza de armas.  Así fue como nos encontramos reunidos ese día en la cabecera.  Era natural que existiera malestar entre nosotros, pues seguíamos creyendo que se nos quería gravar con contribuciones leoninas, máxime cuando ya habíamos contribuído para evitarlo

Estando reunidos en el interior del cuartel, expusimos al señor jefe político, coronel don Guillermo Flores, nuestra inconformidad con la disposición adoptada, y dicho funcionario, oyendo nuestras querellas, nos exhortó con palabras convincentes y pataernales a que tuviéramos paciencia, que dentro de diez días de esa fecha, nos diría la resolución del gobierno, pues lo consultaría debidamente, haciendo ver nuestras justas quejas.  Con la promesa del señor coronel Flores nos retirábamos a nuestros respectivos hogares cuando Roberto Baquiax nos mandó llamar a su despacho para ir a recoger unos papeles de seguridad, pero en esos mismos momentos supo lo que nos manifestó el jefe político; entonces usó de mil evasivas, nos hizo entrever el engaño de que éramos víctimas, pues le reclamamos lo del dinero recaudado.  Baquiax, no sintiéndose seguro, salió violentamente del despacho y fue a refugiarse a la mayoría de plaza, seguido de una inmensa rechifla que provocó su huída.  El grupo ya colérico por la huída de Baquiax, en voz alta dirigió cargos no sólo a éste sino contra Adrián Juárez, Cándido Batz, Victoriano Tiu y otros, tratándolos de ladrones.  A cada alusión que Baquiax oía, contestaba con una risa burlona.  El señor coronel don Guillermo Flores nos exhortó a que nos retiráramos tranquilos que todo se arreglaría, pero ya era tarde.  La desvergonzada risa burlona de Baquiax fue encendiendo los ánimos hasta que estalló en una inmensa indignación, que ya no reconociendo miramientos ni midiendo las consecuencias, algunos exaltados, no encontrando más armas que los piedrines de los promontorios que servirían para los trabajos del parque Unión, arremetieron contra Baquiax, dando por resultado la rotura de las vidrieras de la mayoría de la plaza.  Inmediatamente la guarnición hizo fuego sobre los manifestantes, no respetando las órdenes del comandante de armas, que recomendó tirar al aire. Resultaron tres asesinados, uno frente a la mayoría, otro frente a la guardia y otro frente a la administración de rentas, situada a cuadra y media de la plaza central.  A los disparos, el grupo se disolvió, huyendo a sus asas con varios varios heridos.  Los muertos que cayeron en la plaza de armas respondían a los nombres de Ventura Tacam y Tomás Gutiérrez, y el de la administración Manuel Ajpacajá. Entre los heridos hay muchos, entre los que se cuentan Baltasar Canastuj y Agustín Chaclán, no sabiéndose sis e salven de sus heridas, pues son graves.

En la Ciudad de Guatemala las informaciones iniciales fueron confusas, pero luego de que se recibieron los telegramas notificando lo que había ocurrido realmente, se emitió un decreto restringiendo las garantías constitucionales para ayudar a resolver la situación lo más pronto posible.  Dicho decreto dice así:

Decreto No. 1088

Lázaro Chacón, Presidente de la República

Considerando:

Que el gobierno tiene conocimiento de la existencia de trabajos sediciosos encaminados a perturbar gravemente la paz y el orden públicos, que han cultimnado en un ataque armado contra la guarnición de Totonicapán y amenaza trastornar la tranquilidad en los demás pueblos de la República y produce un malestar general que hace necesaria la adopción de medidas que garanticen a la población pacífica y laboriosa el goce de sus derechos y bienes;

Considerando:

Que el Ejecutivo tiene la obligación de tomar todas las medidas conducentes para velar por la tranquilidad y el orden del país;

Por tanto:

En uso de las facultades que me confiere el artículo 39 de la Constitución de la República y en Consejo de Ministros, Decreto:

Artículo 1°. – Se restringen en toda la República y por el término de seis meses las garantías a que se refieren los artículos 25, 26, 30 y 38 de la Constitución.

(Nota de HoyHistoriaGT: los artículos que se restringieron fueron:

  • Derecho de asociación
  • Libre emisión del pensamiento
  • Seguridad personal
  • Inviolabilidad del domicilio)

Artículo 2°.- El presente decreto comenzará a regir desde esta fecha y de él se dará cuenta inmediatamente a la Asamblea Nacional Legislativa.

Dado en la casa de gobierno, en la Ciudad de Guatemala, a los veintiocho días del mes de julio de mil novecientos treinta.

  • L. Chacón
  • Ed. Aguirre V., Secretario de Relaciones Exteriores
  • R. A. Mendoza, Secretario de Educación Pública
  • J. B. Padilla, Secretario de Guerra
  • Daniel Hernández F., Secretario de Fomento
  • Samuel E. Franco, Secretario de Hacienda y Crédito Público
  • M. M. Herrera, Secretario de Agricultura
  • R.E. Sandoval, Secretario de Gobernación y Justicia

Debido a que en realidad solamente se había tratado de un ataque con piedras, y que los indígenas fueron repelidos a balazos, no había mucho que controlar en el país. Pero he aquí qué fue lo que ocurrió en los cantones de Totonicapán durante el período que dichos derechos estuvieron restringidos, de acuerdo a lo expuesto por los delegados de los 48 cantones de Totonicapán:

“Del aciago día 28 de julio arranca el martirologio de los cantones.  Baquiax, Juárez, Tiú, Chuch, una caterva de malvados, no contentos con las desgracias ocurridas por su causa, se dieron a recorrer los montes y caseríos, cometiendo verdaderos actos de bandolerismo y de pillaje, saqueando propiedades, llevándose grandes cantidades de maíz, frijol, habas, trigo y otros granos, ovejas, gallinas y otros animales domésticos, violando mujeres, principalmente jovencitas.  Decían que toda esa cantidad de granos serviría para la manutención de la tropa que vine a sofocar la ‘revolución’.  El mismo Roberto Baquiax, montado en su mula, agredió a mano armada a varios transeuntes en el camino que conduce a la aldea de Paquí.  El natural temor y la restricción de la garantías constitucionales obligaron a los damnificados a no presentarse en queja contra aquella pandilla de forajidos, pues es seguro que las autoridades departamentales estuvieron ignorantes de lo que pasaba.”

Finalmente, el 9 de septiembre de ese año, el gobierno del general Chacón restituyó las garantías mediante este escueto decreto:

Decreto No. 1096

Lázaro Chacón, presidente de la República

Considerando:

Que han dejado de existir las causas que obligaron al Ejecutivo a restringir las garantías individuales para el mantenimiento de la tranquilidad y el orden público,

Por tanto:

En Consejo de Ministros:

Decreto:

Artículo único: se deroca el Decreto Gubernativo No. 1088 de 28 de julio del corriente año, quedando, en consecuencia, restablecido en toda la República el ejercicio de los artículos 25, 26, 30 y 38 de la Constitución.

Del presente Decreto, que comenzará a regir desde esta fecha, se dará cuenta a la Asamblea Legislativa.

Dado en la Casa del Gobierno, en Guatemala, a los nueve días del mes de septiembre de mil novecientos treinta.

  • L. Chacón
  • A. Skinner Klee, Secretario de Relaciones Exteriores
  • R. A. Mendoza, Secretario de Educación Pública
  • J. B. Padilla, Secretario de Guerra
  • F. Aguilar V., Secretario de Fomento
  • Samuel E. Franco, Secretario de Hacienda y Crédito Público
  • M. M. Herrera, Secretario de Agricultura
  • F. Castillo Monterroso, Secretario de Gobernación y Justicia
  • R. A. Ramírez, subsecretario de la Guerra

Es interesante advertir que en tan poco más de un mes habían cambiado la mitad de los ministros de Estado.  Esto se debió a que por la crisis que atravezaba el país, el gabinete presentó su renuncia en pleno el 29 de agosto y Chacón solamente mantuvo en su puesto a algunos ministros.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • — (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  • Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial.

29 de octubre de 1930: en medio de una grave crisis económica, se incendia el almacén “El Barato” en el Pasaje Aycinena, destruyendo los archivos de la Casa de Aycinena

29octubre1930
El Portal del Comercio de la Ciudad de Guatemala visto desde la Catedral en 1923.  Detrás de dicho portal se encontraba el edificio en donde se produjo el incendio del almacén “El Barato”.  En el recuadro: general Lázaro Chacón, presidente de Guatemala en esa época.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En octubre de 1930 el gobierno del general Lázaro Chacón atravezaba por una terrible situación, derivada de la Gran Depresión que se había iniciado el año anterior en los Estados Unidos conla quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York.  El gobierno había intentando paliar la situación otorgando un contrato para la construcción de un moderno puerto en el Pacífico a la United Fruit Company y otro a una compañía sueca para la fabricación de fóstoros, pero ambos contratos fueron recibidos con serias críticas por parte de la prensa independiente que publicó sendos artículos en contra de los mismos. La crisis se extendió a los agricultores y hubo numerosas críticas a la política agraria de ponerle énfasis únicamente al café, pues la caída del precio de este grano era la principal causa de la situación del país.

Por otro lado, los estudiantes de la Universidad Nacional estaban inconformes con la junta directiva de la institución y un grupo de estudiantes autodenominados “Revolucionarios” habían desconocido al rector y a los decanos, provocando que el gobierno cerrara la universidad.  Ahora bien, la actividad del grupo de los “Revolucionarios” había sido mermada cuando el gobierno de Chacón restringió las garantías constitucionales luego de un alzamiento indígena en Totonicapán ocurrido el 28 de julio.

Y para colmo, el 19 de julio se había perpetrado un horrible crimen contra la señora Mercedes Estrada viuda de Blanco y dos damas de su servicio en la novena avenida de la ciudad, por el que habían sido capturados Eduardo Felice, Juan Emilio Blanco y Cayetano Asturias el 25 de juio de ese año, y contra quienes se habían alzado voces exigiendo la aplicación de la pena de muerte.

En medio de esta crisis, los comerciantes desesperados preferían prenderle fuego a sus negocios y cobrar el seguro.  Reproducimos a continuación la nota que apareció en “Nuestro Diario” sobre el incendio del almacén ” El Barato” en la Ciudad de Guatemala, que tuvo como daño colateral la destrucción de los archivos de la Casa de Aycinena y en el que uno de los afectados dice claramente que se trató de un incendio provocado:

Anoche como a las doce principió un incendio en uno de los puntos más céntricos de la ciudad, que alarmó al vecindario.

Regresaba de uno de los teatros el señor don Domingo Sierra Salazar, cuando en la novena calle y sexta avenida se encontró con el doctor don Juan Beltranena, quien le preguntó si no sentí un olor a humo.  Se encaminaron con dirección al Pasaje de Aycinena, donde el señor Salazar tiene establecido el Instituto Comercial Moderno, y vieron que del almacén El Barato provenía el humo. Alarmados dieron aviso al agente que hacía su turno en la sexta avenida y novena calle, quien dió la voz de alarma, sonado repetidas veces su silbato para pedir auxilio.

Mientras llegaban más agentes los tres antes mencionados procedieron a abrir el almacén donde salía el humo, para ver en qué consistía. Las llamas ya habían abrazado los estandos y toda la mercadería que había dentro.

Fueron llamados inmediatemente todos los propietarios que tenían almacenes y oficinas en el Pasaje de Aycinena, para que las desocuparan inmediatamente, porque el fuego amenazaba con destruir la manzana entera.

Llegaron los señores José García, propietario del almacén El Barato, donde principió el fuego, el licenciado R. Valdés Calderón, Domingo Sierra Salazar que fue el que dió la voz de alarma, el licenciado Héctor Polanco, Alberto Lazzari, propietario de la joyería que está situada contiguo al almacén El Barato, y algunos otros propietarios.

Las llamas siguieron devorando los demás establecimientos cercanos, incendiándose el segundo piso, y luego propagándose el fuego al Instituto Comercial Moderno, que está en el segundo piso, quemándose también gran parte de las oficinas de los abogados que estaban en el primer piso.

La policía ayudada por los vecinos que llegaron a presenciar el desarrollo del voraz incendio, procedió a desocupar todas las habitaciones, pero con poca cautela, desde el segundo piso se dejaban caer las cajas de seguridad, máquinas de escribir y toda clase de muebles, que al caer se rompían.

Varias personas nos dicen que tal vez hubiera sido posible sofocar el incendio si contáramos con un cuerpo de bomberos, pero como en el lugar donde se desarrolló no había ni agua suficiente, la labor de los que querían apagarlo era completamente estéril, por eso en su mayoría se concretaron a desocupar las oficinas y procurar cortar el fuego.

El señor H. Rogzinsky, que tenía establecida su oficina en la parte superior del edificio cerca al portal del comercio, y donde el fuego ya no llegó, nos dijo esta mañana, que la pérdida que él tenía era muy considerable.

La pérdida mía, – dice – no consiste precisamente en que se haya quemado nada de mi oficina, sino por la barbaridad que se cometió, de tirármelo todo por la ventana, con el pretexto de cortar el fuego, y en este lugar no había ningún peligro pues el fuego había sido sofocado desde el local que ocupa el Instituto Comercial Moderno.

Además,  – nos dice – que los encargados de desocupar la pieza que él tenía en alquiler, no se concretaron a ese trabajo, sino que le abrieron todas las gabetas, y cuando él llegó no se encontró sino con una regazón de papeles por todos lados.  Aquí perdí documentos valiosos – continúa – todos mis pedidos.  Un muestrario completo que yo tenía de café de las principales fincas de café de Guatemala, se lo llevaron no dejándome más que unos botes.

El señor Sierra Salazar, director del Instituto Moderno, nos dijo que él tenía también una gran pérdida, de todo el mobiliario de su establecimiento, no logró salvar casi nada, únicamente unas cuantas máquinas de escribir.  Todos sus objetos de uso personal se le quemaron.  Calcula que su pérdida no baja de tres mil quetzales.

Las oficinas de los abogados de la planta baja también fueron desocupadas inmediatamente, pero sin embargo, muchas de ellas sufrieron los estragos del incendio. Todos los muebles se arruinaron.  Con la lluvia que cayó durante la noche los papeles y documentos se arruinaron casi por completo.  La pérdida sufrida por los profesionales también es considerable.

Aparte de las pérdidas materiales ocasionadas por el incendio, hay otro cuyo valor es verdaderamente incalculable, y es la del archivo de la Casa Aycinena, que contenía verdaderos tesoros históricos. Todos los documentos conservadores a través de los años y a costa de grandes esfuerzos, fueron convertidos en cenizas en unas pocas horas.  Si todo lo demás se puede reponer, todos esos documentos puede decirse que pasaron a la historia para siempre. 

En la mañana de hoy se nos informó que de las personas que sufrieron a consecuencia de este siniestro, está asegurado el dueño del Almacén El Barato, por la suma de veinte mil pesos oro americano.  El edificio incenciado lo estaba por la suma de veinticinco mil pesos de la misma moneda, suma bien modesta si se considera el valor del edificio destruido por las llamas.  Se dice que también el señor Lazzari está asegurado.

[…], las pérdidas materiales son bastante crecidas, principalmente las de las personas que no tenían ningún seguro.  […] El señor Domingo Salazar, nos dice que sus pérdidas son mayores que las de los demás, si se toma en consideración que él dormía en el mismo establecimiento y que ahí conservaba todos sus artículos de uso personal.  El señor Rogozinsky, nos dijo […] que si hubiera estado asegurado, a estas horas se encontraría muy tranquilo… pero en la cárcel.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturas Morales, M. (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.
  • — (30 de octubre de 1930) “Se registra el primer incendio de la temporada de lluvias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.

23 de septiembre de 1832: nace en Salamá Francisco Lainfiesta, gran colaborador de J. Rufino Barrios como presidente de la Asamblea Legislativa y ministro de Fomento

Aunque había nacido en Salamá, Baja Verapaz, Francisco Lainfiesta era diputado por Suchitepéquez en la Asamblea Constituyente de 1879, y uno de los firmantes del decreto que instauró la Constitución de Guatemala de ese año y que benefició considerablemente al general presidente J. Rufino Barrios.

Una vez instalado Barrios en el poder como presidente constitucional, Lainfiesta fue electo como diputado por Santa Cruz del Quiché en 1880, y a partir de 1881 fue presidente de la Asamblea Legislativa. Entre los decretos aprobados por aquel cuerpo legislativo se encuentran:

  1. 8 de abril de 1881: aprobar el Tratado de Amistad y Comercio entre Guatemala y Honduras, que fue suscrito por el pelnipotenciario Lorenzo Montúfar y el hondureño Enrique Soto.
  2. 25 de abril: posponer la Exposición Nacional que iba a realizarse el 1882 por carecer de suficiente tiempo para organizarla.
  3. 25 de abril: extinguir la Sociedad Económica, creada durante la colonia en 1795 y restituida en 1840, quedándose con sus bienes e ingresos, y trasladando la sede de la Asamblea al edificio de dicha sociedad, y la Biblioteca Nacional al antiguo edificio de la Asamblea.  El Ministerio de Fomento había tomado las funciones de dicha Sociedad desde su creación.
  4. 26 de abril: regula la celebración de matrimonios religiosos, los cuales debían hacerse previa verificación de que ya se había realizado el matrimonio civil.
  5. 12 de marzo de 1883: aceptar la renuncia del diputado por Izabal, Antonio Batres Jáuregui, quien partió para los Estados Unidos como ministro plenipotenciario, y organizar la elección de su suplente.
  6. 9 de abril de 1883: aprobar el ascenso a general general de brigada para el coronel Manuel Lisandro Barillas.

De 1883 a 1885, Lainfiesta fungió como Secretario de Fomento, primero con el general J. Rufino Barrios y luego con el presidente interino Manuel Lisandro Barillas tras las muerte de Barrios en Chalchuapa.  Ahora bien, desde su época como presidente de la Asamblea, se autorizó al Ministerio de Fomento a emitir las leyes que fueran convenientes durante los prolongados recesos de la Asamblea Legislativa, por lo que Lainfiesta fue partícipe de numerosos decretos, entre los que destacan:

  1. 1 de mayo de 1884: aprobación del contrato entre la Compañía del Ferrocarril del Norte y la Shea Cornick y Cía., para la construcción del primer tramo de 62 millas de dicho ferrocarril entre la costa del Atlántico y Los Amates, Izabal. El contrato se aprobó tras solo 24 horas de discusión.
  2. 27 de junio de 1884: decreto en el que se le concedía en propiedad un lote de once y cuarta hectáreas (un cuarto de caballería) de los terrenos expropiados a las comunidades indígenas en los departamentos de Petén, Izabal, Zacapa, Alta Verapaz y Baja Verapaz, a aquellos trabajadores estadounidenses o europeos que la compañía que construía el Ferrocarril del Norte trajera a Guatemala y trabajara en la misma por más de un año.
  3. 7 de julio de 1884: contrato con Guillermo Nanne de la “Central American Pacific Railway & Transportation Co.” para construir un hotel a la orilla del Lago de Amatitlán y poner un buque a vapor para que funcionara en el mismo.
  4. 9 de agosto de 1884: contrato con Roderico Toledo para mejorar el sistema de agua potable de la Ciudad de Guatemala.
  5. 6 de octubre de 1884: adjudicación de un terreno de mil quinientas caballerías del “Central American Pacific Railway & Transportation Co.” siendo limitada al norte por el río Motagua, al sur por la frontera con Honduras, al oeste por el río Bobo y al este por las tierras de Chapulco. (De éstas, 300 pasaron a propiedad  del general Barrios).
  6. 17 de octubre de 1884: girar las instrucciones al Comisionado de Guatemala en Nueva Orleans para la “Exposición Universal de Industrias y Centenaria-algodonera” de esa ciudad en la que se promocionaría el Ferrocarril del Norte y el puerto en la bahía de Santo Tomás.
  7. 15 de noviembre de 1884: aprobación del Reglamento de Ferrocarriles de Sangre (tirados por caballos) y de Vapor (tirado por locomotora de vapor).

29 de diciembre de 1918: ocurre el segundo terremoto de 1917-18, esta vez a las 2:00 pm

29diciembre1917
Campamento establecido en las faldas del Castillo de San José (hoy Teatro Nacional).  Este fue uno de los primeros asentamientos que se formaron el ciudad de Guatemala y fue retirado hasta en 1927, cuando el gobierno del general Lázaro Chacón construyó el Barrio “El Gallito” para los daminificados por los terremotos de 1917-18.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Después del sismo del 25 de diciembre, la población ya no durmió en sus casas sino que se refugió como pudo en las plazas y parques, lo que contribuyó a que los siguientes sismos no produjeran un gran número de víctimas mortales.

El 29 de diciembre de 1917 a las 2:00 PM, ocurrió el primer sismo fuerte a la luz del día; muchas personas sufrieron desmayos por el terror y hubo una víctima mortal, el Dr. Manuel del Valle, quien murió sepultado junto con su caballo por una casa que se derrumbó mientras revisaba a los heridos mientras trabajaba en una comisión por la Cruz Roja.

Aquel sería el último sismo fuerte por unos días y los pobladores aprovecharon para armar campamentos provisionales en los parques y plazuelas de las iglesias (las que también quedaron por los suelos).​ Estos refugios temporales se construyeron con lo que se pudo conseguir: carruajes, mantas, muebles y demás enseres; afortunadamente, como solamente la ciudad de Guatemala fue afectada por los sismos, el resto del país envió suficientes provisiones por lo que no se desató una hambruna.

Pero fue en el cementerio general de la Ciudad de Guatemala en donde se apreció la devastación en toda su magnitud: el lugar quedó totalmente destruido por el terremoto y se contaba que unos ochenta mil muertos habían salido literalmente de sus tumbas, quedando expuestos y poniendo en peligro la ciudad por una posible peste. Fueron quemados en una pira gigantesca, pero las tumbas quedaron en ruinas.

Aunque en los días siguientes continuaron las réplicas, las personas se encontraban en refugios temporales pues muchos habían perdido sus hogares, y poco a poco se fueron acostumbrando a los sismos, hasta que llegó el terremoto del 3 de enero de 1918, a las 10:40 PM, que fue un terremoto aún más fuerte que los anteriores.


BIBLIOGRAFIA: