11 de mayo de 1929: el gobierno del general Lázaro Chacón emite el Decreto de reforma a la Ley Orgánica de la Educación y creación de la Escuela Normal Superior

 

Retrato del general Lázaro Chacón. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general presidente Lázaro Chacón gobernó a Guatemala entre 1926 y 1930 tras vencer en las elecciones presidenciales al también general Jorge Ubico. Aunque su gestión no fue perfecta y fue acusado de corrupción, fue conocido en su época como “el presidente bueno” por su carácter benévolo, la construcción de infraestructura (el Congreso de la República y la Facultad de Ciencias Médicas) y sus políticas para el mejoramiento educativo y de vivienda luego de los terremotos de 1917-18, pero su memoria fue dejada en el olvido tras la llegada al poder el general Ubico, cuyos aduladores se ocuparon no solamente de minimizar el impacto del régimen de Chacón, sino de pintarlo como un completo incompetente.

 

Chacón emitió la reforma a la Ley Orgánica de la Educación el 11 de mayo de 1929, la cual comprendía la creación de la “Escuela Normal Superior” y los reglamentos que establecían sus finalidades y su plan de estudios. En el acuerdo de la creación se estableció como requisito esencial, para inscribirse y matricularse en el establecimiento, poseer el título de Maestro de Educación Primaria y al terminar los estudios correspondientes el derecho de obtener el título de Profesor Normal. Los egresado de esta institución, conocidos como “profesores normales” tenían derecho a ocupar los puestos siguientes:

  • direcciones de Escuelas Normales e Institutos de Secundaria
  • cátedras en dichos establecimientos
  • jefaturas de secciones en los departamentos escolar y administrativo del Ministerio de Instrucción Pública
  • inspecciones técnicas

Desafortunadamente, muchos de los cambios que el gobierno de Chacón intentó no pudieron llevarse a cabo, principalmente por problemas económicos, ya que durante su administración sufrió los primeros embates de la Gran Depresión de 1929 y la tensión que esto le produjo lo llevó a sufrir un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930.

Cuando el general Jorge Ubico tomó la presidencia en 1931, acabó con todas las novedades en materia educativa y dificultó seriamente las condiciones para el magisterio nacional ya que su enfoque principal era mantener la estabilidad económica de Guatemala frente a la Gran Depresión y proteger los intereses de la United Fruit Company y las élites locales. El proyecto educativo permaneció dormido hasta que fue retomado por el gobierno del doctor Juan José Arévalo.


BIBLIOGRAFIA:

 

 

9 de mayo de 1894: la Asamblea Legislativa ordena el traslado de los restos del general Miguel Garcia Granados del antiguo Cementerio San Juan de Dios al nuevo Cementerio General

Monumento al general Miguel Garcia Granados que se encuentra en la Avenida de La Reforma.  Fue inaugurado por el presidente José Maria Reina Barrios en junio de 1896.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los restos del general Miguel García Granados, presidente de facto de Guatemala de 1871 a 1873, han sido itinerantes; primero estuvieron en el Cementerio San Juan de Dios, ubicado a la par del hospital del mismo nombre, luego en el Cementerio General, en donde fueron depositados en un monumento a su memoria en 1894, y finalmente fueron trasladados a una tumba sencilla en el mismo cementerio en 2015 cuando deslaves provocados por las lluvias y la falta de tratamiento en el vecino basurero de la zona 3 de la Ciudad de Guatemala socavaron las laderas del cerro en donde estaba el monumento.

El traslado de los restos fue un gran acontecimiento y reunió a una enorme comitiva, en una época en que la adulación a los personajes del gobierno era excesiva, como consta en el “Acta de la Inhumación de los Restos del General García Granados“, que reproducimos a continuación con algunos comentarios de los editores de esta pagina debido a la importancia historica de los personajes mencionados:

En la Ciudad de Guatemala, a los treinta días del mes de junio de mil ochocientos noventicuatro;

En virtud de lo dispuesto en el Decreto Legislativo número 255, de 9 de mayo del corriente año, que previene la traslación de los restos del eximio patriota, General Miguel García Granados, del antiguo al nuevo cementerio, y la erección de un monumento que perpetúe la memoria del digno Jefe de la Revolución Liberal y reformista de 1871, y de entero acuerdo con el programa de los actos que el Ejecutivo decretó para solemnizar tal acontecimiento; estando los restos en el Salón de recepciones del palacio del Poder Ejecutivo, convertido en capilla ardiente – por haber sido trasladados allí, después de efectuada su exhumación el día anterior – se procedión en el orden siguiente:

  1. A la lectura del referido Decreto número 255.
  2. Ocupó la tribuna el señor Ministro de Relaciones Exteriores, Doctor don Ramón A. Salazar, y pronunció un discurso en que hizo el panegírico del ilustre patricio, General García Granados.
  3. Organizado incontinenti el cortejo de honor formado por: las Escuelas primarias, el Instituto de Indígenas, la Escuela de Artes y Oficios, la Escuela de Bellas Artes, el Conservatorio, el Instituto Central de Varones, la Academia Central de Maestros, las Facultades de Derecho, Medicina é Ingeniería, las Delegaciones de las Municipalidades de la mayor parte de las poblaciones de la República, de los Clubs politicos, de las clases obreras y demás corporaciones, la Municipalidad de la capital, las autoridades departamentales, la prensa, los Subsecretarios del Gobierno, el Poder Judicial, la Comisión Permanente de la Asamblea, y Diputados presents, el Consejo de Estado, el Cuerpo Diplomático y Consular, los Secretaros de Estado, los señores Presidentes de lost res Podres, cerrando el cortejo la Escuela Politécnica y Cuerpos Militares de fuerza efectiva de esta capital, denominados: Guardia de Honor, Batallón Permanente, Batallón Móvil y Artillería, emprendióse la marcha en la dirección indicada en el programa. (En esa época tanto el Instituto Central como las Escuelas Facultativas eran instituciones de educacion exclusivas y prestigiosas a las que solamente asistian varones de las familias más acomodadas de Guatemala).
  4. Se dió puesto al féretro en el centro de la comitiva, llevando a la vanguardia los alumnus de los establecimientos de instrucción pública; a la retaguardia, las corporaciones y demás funcionarios y empleados públicos; y a los lados, una custodia formada por los Jefes y Oficiales existentes que tomaron participio en las fatigas de la campaña del 71, llevando los crespones fúnebres los más antiguos Generales del Ejército Nacional, C.C. Julio García Granados, Felipe Cruz, Luis Molina y Gregorio Solares.  (Solares fue el general de las fuerzas del presidente Vicente Cerna que derrotaron al mariscal Serapio Cruz (Tata Lapo) y cuyas tropas le cortaron la cabeza al fallecido mariscal para exhibirla como trofeo).
  5. Llegado el cortejo al Cementerio, se colocó la urna en el catafalco del salón de duelo; y una vez constituido en él todas las coporaciones, los funcionarios, empleados y demás personas invitadas, el ciudadano diputado Rafael Spínola, por comisión del Poder Legislativo, hizo uso de la palabra en términos propios del acto: a continuación habló don Belisario Herrera a nombre de las clases obreras de la capital y por ultimo, el Síndico de la Municipalidad de la propia capital. (Spínola fue editor de “La Ilustracion Guatemalteca” y Ministro de Estado del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  El fué el de la idea de celebrar las “Fiestas a Minerva“, pero murio en 1901 y ya no pudo ver el alcance que tuvieron).
  6.  
  7. Reorganizado el cortejo, fueron conducidos los restos al monument erigido, en donde se depositaron en presencia de todos los concurrentes, y en ese mismo momento se hicieron los honores civiles y militares correspondientes al Benemérito de la Patria y al ilustre ex-presidente de la República, General Miguel García Granados.

En fe de lo cual, firman la presente acta los Señores Presidentes de los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, los Secretarios de Estado, el Alcalde 1.° Municipal de esta ciudad y el Director de las Casas de Beneficiencia y de este Cementerio, debiendo conservarse este original en el Ministerio de Gobernación y Justicia y depositarse una copia de esta misma acta en el féretro que guarda los restos.

  • Arturo Ubico(Fué el eterno presidente de la Asamblea Legislativa desde el gobierno del general José Maria Reina Barrios, hasta casi el final del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Era el padre del general Jorge Ubico.)
  • José María Reina Barrios(Presidente de la Republica y sobrino lejano de J. Rufino Barrios).
  • Antonio Batres Jauregui(Presidente del Organismo Judicial y pocos años después Ministro del gobierno del general Reina Barrios.  A pesar de provenir de una familia conservadora, trabajó para los gobiernos liberales guatemaltecos).
  • Manuel Cabral
  • Próspero Morales(Ministro de Instrucción Publica del gobierno de Reina Barrios.  Años después se alzaria en armas en contra de su antiguo jefe cuando éste intentó extender su mandato presidencial, y luego contra el licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Murió intentando combatir al gobierno cabrerista).
  • Manuel Estrada C.(Ministro de Gobernación, sucedió a Reina Barrios en la presidencia cuando éste fue asesinado el 8 de febrero de 1898 y gobernó hasta el 14 de abril de 1920)
  • Ramón A. Salazar(Ministro de Relaciones Exteriores, junto con Rafael Spinola fué uno de los editores de la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” y luego fue ministro de estado de Estrada Cabrera.  Fue ademas escritor, dejando varias obras en las que se mofa de los gobiernos conservadores de Rafael Carrera y de Vicente Cerna)
  • Neri Asturias
  • Rafael Angulo

BIBLIOGRAFIA:

29 de abril de 1907: el presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera, se salva milagrosamente de morir cuando una bomba estalla frente a su carruaje (segunda parte)

Croquis de la casa que sirvio de centro de operaciones para el “Atentado de La Bomba” el 29 de abril de 1907. Dibudo del ingeniero Enrique Invernizzio tomada de la revista oficial “La Locomotora“.

Continuación:

Segunda parte: Datos técnicos

El ingeniero en Minas Enrique Invernizzio, de la revista gubernamental “La Locomotora”, publicó los detalles técnicos del artefacto explosivo en el número del 10 de mayo de 1907. Invernizzio estuvo presente en el lugar de los hechos, la 7.ª avenida sur, frente a la casa número 56 poco después de la explosión y a su juicio preliminar la misma fue provocada por una carga de dinamita.​ Luego realizó un estudio detallado de las dos casas vecinas sobre la 17 calle oriente y la 7.ª avenida sur, del cráter de la explosión y de los olores que emanaban del sitio horas después del hecho.

El ingeniero describió que antes de la explosión la casa número 58 de la 7.ª avenida sur daba la impresión de estar abandonada o en ruinas, mientras que la número 56 sí estaba habitada y tenía una buena entrada; sobre la base de sus observaciones, dedujo que los trabajos de preparación fueron prolongados, pues los perpetradores tuvieron que recabar todo el material necesario y contar con un vigilante que lo tuviera a buen resguardo mientras lo conseguía.​ Además, dedujo que quien dirigió la instalación era un experto en la materia, pues todas los detalles fueron cubiertos a cabalidad.

De acuerdo a su análisis, Invernizzio determinó que los autores del atentado “empezaron excavando el frente interno de la pared exterior de la casa número 58 de la 7.ª avenida sur, en donde estaba una ventana cerrada con viejas hojas de madera, clausurando las otras ventanas y la puerta de la casa abandonada”; así pues, se valieron de las puertas de la casa número 3 de la 17 calle oriente. Invernizzio calculó que la profundidad de la excavación fue de aproximadamente un metro por debajo del nivel del suelo de la casa, que ya no tenía piso, y de cerca de cuarenta centímetros de espesor; la misma se prolongaba como cuatro metros hacia adentro de la casa, lo que permitía maniobrar las herramientas que se usaron para excavar por debajo de la acera y el adoquinado, a una profundidad que permitiera que la explosión fuera efectiva y que, al mismo tiempo, evitara que se dañara la calle y delatara la excavación.

De acuerdo a su experiencia con excavaciones, Invernizzio determinó que la excavación fue realizada de noche y con mucho cuidado, utilizando varillas de hierro con punta para abrir la tierra y luego arrastrarla hacia la casa; la cámara ya terminada tenía aproximadamente dos pies cuadrados de ancho, y en ella colocaron los explosivos en contacto con alambres de cobre conectados con un fulminante de mercurio, los que salían de la cámara hasta llegar al detonador, protegidos mediante el uso de unos tubos de cañería revestidos de caucho. Fue tal el cuidado que se realizó en la construcción, que incluso rellenaron la excavación con piedras, para evitar el efecto de cañón cuando ocurriera la explosión.

Los cables pasaron por una puerta y una ventana y seguían hasta el centro de la casa número 3 de la 17 calle poniente, en donde estaban conectados con el detonador eléctrico; este detonador estaba en una caseta de madera robusta, construida para proteger a quien operara el detonador de la caída de piedras o rocas tras la explosión.El detonador, o «blasting device» estaba activado por un dínamo eléctrico que estaba instalado en una casa contigua.

Continúa.

BIBLIOGRAFIA:

 

29 de abril de 1907: el presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera, se salva milagrosamente de morir cuando una bomba estalla frente a su carruaje (primera parte)

Así quedó el carruaje presidencial tras la detonación del artefacto explosivo.  Imagen tomada de la revista oficial “La Locomotora“.

Primera parte: Los Hechos

Desde mediados de 1906, el abogado Enrique Ávila Echeverría y su hermano, el médico Jorge Ávila Echeverría, junto con el también médico Julio Valdés Blanco y el ingeniero eléctrico Baltasar Rodil, (todos ellos miembros del Partido Conservador) planearon un atentado contra Estrada Cabrera, que se ejecutó el 29 de abril de 1907 y que se conoció en su época simplemente como “La Bomba”. Los hermanos Echeverría y sus compañeros eran de posición económica solvente, egresados del entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones en 1890 y habían estudiado en universidades extranjeras; sin embargo, al regresar al país se encontraron con un estado de cosas en el cual predominaban el servilismo y el abuso de poder, lo cual afectaba los intereses economicos de sus familias. Cuando decidieron atentar contra la vida del presidente, planearon con todo detalle un atentado con explosivos; todo fue meticulosamente preparado: los explosivos, los detonadores de hierro, la caja de hierro macizo, la complicidad del cochero del presidente, Patrocinio Monterroso, así como la hora y el punto precisos.

El escritor liberal Fernando Somoza Vivas, en su obra “El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco” refiere que el atentado ocurrió en dos fases; primero, los atacantes cavaron un túnel por debajo de la novena avenida para que hacer estallar allí una bomba cuando el presidente fuera a presentar su informe anual a la Asamblea Nacional Legislativa. Para entonces ya tenían comprado al cochero del presidente, a quien habían sobornado con cincuenta mil pesos; éste, al llegar a lugar indicado, fingió que se le rompió una rienda y se detuvo justo sobre el artefacto explosivo mientras los conjurados interaron detonar la bomba sin éxito.​ Un cable había hecho corto circuito y a pesar de que intentaron detonar el artefacto explosivo diecisiete veces, no lo lograron.

Al fallar en el primer intento, cambiaron de plan; los conjurados cavaron un nuevo túnel, esta vez debajo de la séptima avenida sur, una vía por la que el coche del mandatario circulaba con frecuencia. La conspiración trascendía: ya había muchos conjurados y muchos ciudadanos más sabían vagamente que en aquellos días iba a ocurrir un atentado en contra del presidente; el espía de la conjura (un médico de renombre) montaba guardia a poca distancia de la mansión presidencial a la espera de que Estrada Cabrera se dirigiera hacia el sur de la ciudad, pero pasaban los días y esto no ocurría.

El 29 de abril de 1907 por la mañana el licenciado Manuel Estrada Cabrera estaba de buen humor (algo raro en su carácter y que sembraba el temor entre sus oficiales) y quiso que su hijo Joaquín se sentara a su lado (algo también extraño, pues el presidente no era dado a expresar afecto para los suyos). Los ayudantes rodearon el carro y emprendieron la marcha. Cerca de la casa donde estaban los conjurados (ubicada frente a la Correccional de Menores) había una taberna y en la puerta algunos borrachos escandalizaban; el cochero atento sabía que estaba cerca del lugar indicado y que una línea en la pared de la calle le indicaría el sitio exacto en que tendría que detenerse. Pero los caballos no le obedecieron, y el carro se acercó a la acera de tal forma que el Jefe del Estado Mayor (el entonces brigadier José María Orellana) tuvo que subir su caballo a la acera para proteger al presidente de los que escandalizaban en la vía pública. El carruaje se detuvo a unas pulgadas más allá de donde debía haberlo hecho.

A las siete y media de la mañana estalló la bomba, destrozando el asiento del cochero y el que estaba frente al presidente (asiento que su hijo Joaquín, de 13 años, había estado momentos antes);​ el cochero murió despedazado por una bomba que no sabía iba a estar en el camino ya que le habían hecho creer que francotiradores se encargarían de Estrada Cabrera.​ Los dos viajeros y la mayoría de sus acompañantes rodaron por el suelo tras la explosión, siendo el presidente el primero en levantarse y ayudar a su jefe de Estado Mayor a hacer lo mismo; el presidente, revólver en mano, aparecía sereno sin saber que uno de los conspiradores pasaba a su lado en ese instante con un arma amartillada dentro de su saco para matarlo. Pero al ver la fisonomía decidida del presidente, el hombre se acobardó y no le disparó (de hecho, hay quien dice que no paró sino hasta que estuvo fuera de las fronteras de Guatemala).

Continuará…

BIBLIOGRAFIA:

 

28 de abril de 1897: poco antes de su disolución por el general presidente José María Reina Barrios, la Asamblea Legislativa elige al licenciado Manuel Estrada Cabrera como Primer Designado a la Presidencia de la República

El gabinete del general José María Reina Barrios en 1896.  A su izquierda a parece el licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca

Era abril de 1897 y Guatemala estaba inmersa en una gran crisis económica derivada del desplome del precio internacional del café, único producto de exportación de la pequeña República. No hacía ni un año todo era muy diferente: se vivía una bonanza económica sin precedentes y el gobierno estaba construyendo obras faraónicas para mejorar la infraestructura del país, al mismo tiempo que organizaba una Exposición Centroamericana con gran pompa para mostrar el Ferrocarril Interoceánico, que se estaba construyendo, y que era la principal obra emprendida por Reina Barrios.

Hasta entonces, el Ministro de Fomento había sido un licenciado quetzalteco de poco renombre politico que poco a poco se había consolidado por uno de los principales consejeros del presidente: Manuel Estrada Cabrera.  Era tal la confianza que tenía el presidente en su ministro, que el 28 de abril de 1897 la Asamblea Legislativa lo eligió como Primer Designado a la Presidencia por medio del siguientes decreto:

DECRETO NUMERO 360

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

DECRETA

Artículo Unico: declárase electos por la Asamblea como primer y Segundo designados a la presidencia de la República, respectivamente, a los señores licenciado Manuel Estrada Cabrera y general Manuel Soto.

Pasa el Ejecutivo para su publicación.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo a los veintiocho días del mes de abril de 1897.

  • Francisco Villacorta, presidente
  • Feliciano Aguilar, secretario
  • Rafael Spínola, secretario

¡Qué lejos estaban aquellos diputados de imaginar que en menos de un año el licenciado Estrada Cabrera estaría al frente de lo que quedaba de Guatemala tras el caos que se produjo en los meses siguientes! ¡Y mucho menos que lo estaría durante los siguientes veintidós años!

BIBLIOGRAFIA: