28 de abril de 1897: la Asamblea Legislativa extiende el período presidencial del Gral. José María Reyna Barrios y nombra al Lic. Manuel Estrada Cabrera como primer designado a la presidencia

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La Ciudad de Guatemala en tiempos de Reina Barrios. Arriba: el Cuartel de Artillería, Instituto Agrícola de Indígenas, Parque Central y Escuela Politénica.  Al centro: la ciudad vista desde el Cerrito del Carmen.  Abajo:  Catedral Metropolitana, Instituto Nacional Central para Varones, Hipódromo del Norte, Teatro Colón y el Fuerte de San José.  Composición de Alberto G. Valdeavellano, publicado en “La Ilustración Guatemalteca“.

Los guatemaltecos conocen muy poco del general José María Reina Barrios y de su gobierno.  Algunos saben que embelleció a la Ciudad de Guatemala y que quería convertirla en un “pequeño París” adornando la “Avenida de La Reforma”.  Y hay quienes que conocen la historia de su asesinato, el 8 de febrero de 1898.

Pero, ¿cuáles fueron las razones para que el ciudadano suizo británico Edgar Zolinger asesinara al presidente guatemalteco, si éste se había preocupado por embellecer a la ciudad?

La situación del país durante el gobierno de Reina Barrios era muy compleja.  Tras la Revolución Liberal de 1871, los gobiernos de Miguel Garcia Granados y de J. Rufino Barrios emprendieron una amplia reforma agraria, que resultó en la eliminación de las tierras comunales de las comunidades indígenas y el embargo de todas las grandes haciendas que tenían las órdenes regulares de la Iglesia Católica.  Todas estas extensiones de tierra pasaron a los correligionarios de los generales liberales quienes las utilizaron para sembrar café, un cultivo novedoso en esos años.  Adicionalmente, para poder cultivar café se necesita de grandes cantidades de mano de obra y, para ello, el gobierno de Barrios estableció el Reglamento de Jornaleros, por medio del cual mediante artimañas legales, se obligaba a las poblaciones indígenas a trabajar en la fincas cafetaleras y a hacer jornales de una a otra.

Como resultado de esta política económica, los grandes caficultores y el gobierno liberal vieron un incremento considerable en sus ingresos.  Para cuando Reina Barrios asumió la presidencia en 1892, Guatemala disfrutaba de una bonanza económica sin precedentes.  Aprovechando esto, Reina Barrios emprendió numerosos proyectos faraónicos que incluyeron:

  • El Ferrocarril que comunicaba a Puerto Barrios con la Ciudad de Guatemala
  • La construcción de un nuevo Palacio Presidencial
  • La construcción de un nuevo acueducto para el suministro de agua para la Ciudad de Guatemala, para complementar el suministro que venía en el acueducto de Pinula
  • Numerosas construcciones de palacios y edificios públicos
  • Embellecimiento de la Avenida de la Reforma con estatuas traídas del extranjero
  • Remodelación de la Plaza de Armas
  • La Exposición Centroamericana, al mejor estilo de la Exposición de París.

Fue tal el auge económico que su gobierno fue el único de todos los gobiernos liberales que permitió la libertad de prensa y derogó el reglamento de jornaleros.  De hecho, se preocupó por la educación de los indígenas y estableció la Escuela Agricola de Indígenas en la ciudad de Guatemala, en donde llegaban becados los estudiantes más aventajados.

¿Qué pasó entonces?  Ocurrió que concluyó una larga revolución en Brasil, enorme país que empezó a producir café, con lo que el precio del grano se desplomó en 1897, y con él, el gobierno del general Reina Barrios.  Aprovechando la libertad de prensa que existía en ese entonces, se hicieron serias acusaciones contra el gobierno, llamándolo inepto y hasta corrupto.

La situación era desesperada, y por ello, Reina Barrios disolvió la Asamblea Legislativa y con unos cuantos representates que le favorecían consiguió que extendieran su mandato presidencial de 1898 hasta 1902, y que le confirieran atribuciones dictatoriales.  Y el 28 de abril de 1897, nombró al Lic. Manuel Estrada Cabrera (entonces Ministro de Gobernación y Justicia) como Primer Designado a la Presidencia. Al saber esto, hubo grupos de poderosos caficultores que se levantaron en armas, tanto en Occidente como en Oriente de Guatemala.

La Revolución Quetzalteca de 1897, dirigida por los paisanos del presidente, quien era originario de San Marcos, fue sumamente violenta y fue reprimida a sangre y fuego por el gobierno.  Reina Barrios estaba muy decepcionado de que sus propios paisanos se alzaran en armas y estuvo dispuesto a dar un escarmiento ejemplar.  Hizo mandar a fusilar a los supuestos líderes de la revolución, Juan Aparicio, hijo y Sinforoso Aguilar algo a lo que los quetzaltecos se opusieron y mandaron un telegrama rogando al presidente que reconsiderara.   Reina Barrios accedió y dió orden a Estrada Cabrera de que notificara la suspension de la sentencia, pero Estrada Cabrera era quetzalteco y tenía una vieja rencilla contra Aparicio, por lo que mandó el telegrama pasada la hora de la ejecución.  Por cierto, Edgar Zollinger era un ciudadano inglés que trabajaba para los Aparicio y decidió vengar este atropello en contra de su benefactor con los resultados arriba mencionados.

A Reina Barrios no le dio tiempo de cambiar el nombre del Primer Designado a la Presidencia en caso de muerte del gobernante, y por ello, al morir, fue sucedido por el licenciado Estrada Cabrera.  Y su obra física no fue duradera: el ferrocarril quedó inconcluso, la Exposición fue un fracaso rotundo y los terremotos de 1917-1918 destruyeron la mayor parte de los edificios que fueron construidos durante su gestión.  Irónicamente, cuando ocurrieron los terremotos todavía gobernaba Guatemala el licenciado Estrada Cabrera.

BIBLIOGRAFIA:

21 de abril de 1877: durante su exilio en Guatemala, el héroe y poeta cubano José Martí conoce a María García Granados y Saborío, La Niña de Guatemala

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María Garcia Granados y Saborío: La Niña de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El poeta y prócer cubano José Martí llegó a Guatemala invitado por el professor Jos  María Izaguirre y atraído por el tinte liberal del gobierno del general J. Rufino Barrios.  El recién llegado fue invitado a las tertulias de las familias más acomodadas del país y en una de ellas conoció a María García Granados, el 21 de abril de 1877: una hermosa adolescente, siete años menor que él. El padre de ella, el general Miguel García Granados había sido presidente provisorio entre 1871 y 1873, tras el triunfo de la Revolución Liberal que él mismo encabezó.

Debido a su carácter diplomático, y a sus estrechos lazos con muchos de los conservadores, los criollos liberales apoyaron a que J. Rufino Barrios se hiciera cargo del gobierno en sustitución de García Granados, y lograron que Barrios ascendiera al poder en 1873.   A pesar de ello, el anciano general García Granados gozaba de mucho prestigio en la sociedad guatemalteca del gobierno de Barrios y su tertulia era de las más concurridas por los líderes liberales.

Martí pronto se hizo amigo del general, quien lo invitaba a su residencia a jugar al ajedrez con frecuencia, lo que aprovechaba el poeta para conversar con María.  Pero, desafortuandamente, Martí estaba comprometido para casarse y  no pudo corresponder a la muchacha como hubiera querido; de hecho, fue a México y regresó a Guatemala ya casado.

El final de la historia quedó grabado en el poema que escribió Martí años después, cuando supo que María había fallecido tras una excursion:  “La Niña de Guatemala”.  De hecho, cuando Martí consiguió publicar los Versos Sencillos, en 1891, su esposa Carmen lo abandonó embarcando hacia La Habana con la colaboración de las autoridades españolas y llevandose a su hijo para siempre; Martí entonces le escribió a un amigo: «Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María, por Carmen, que ha subido las escaleras del consulado español para pedir protección de mí».​

He aquí el poema de La Niña de Guatemala:

Poema IX
Tomado de: Poemas de José Martí

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda…

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores…

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;

él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!…

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

BIBLIOGRAFIA:

 

17 de marzo de 1882: el gobierno de J. Rufino Barrios eleva a San José del Golfo a la categoría de municipio

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Ferrocarril del Norte de Guatemala en 1896.  Imagen de la revista “La Ilustración del Pacífico”, tomada de Wikimedia Commons.

Durante la colonia española, el único puerto en la costa del Atlántico en la region era el Puerto de Omoa, en la actual Honduras.  Para llegar a la provincia Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, se utilizaban naves pequeñas en el río Motagua, que llevaban los productos que dicha ciudad necesitaba o exportaba. Los productos eran transportados hacia o desde el pueblo de Tocoy Tzima (hoy Morazán) en el actual departamento de El Progreso en donde partían en yuntas que pasaban por San José del Golfo.

Al decretarse la primera Constitución Política del Estado de Guatemala el 11 de octubre de 1825, este se dividió el territorio en once distritos y varios circuitos.​ Esa constitución estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que San José del Golfo era parte del Distrito N.°1 (Guatemala) y específicamente del Circuito Norte-Guatemala.

San José del Golfo fue creado como municipio el 17 de marzo de 1882 durante el gobierno liberal del general J. Rufino Barrios, como parte del departamento de Baja Verapaz. Posteriormente, el decreto 683 del 13 de abril de 1908 del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera creó el Departamento de El Progreso para administrar de mejor forma la región por donde pasaba el recién construido Ferrocarril del Norte.  El nuevo departamento incluyó a los municipios de Cabañas, Acasaguastlán, Morazán, Sanarate, San Antonio La Paz, San José del Golfo, Guastatoya, y Sansaria.

Tras el derrocamiento del licenciado Estrada Cabrera en abril de 1920, el departamento se suprimió por el decreto gubernativo No. 756 del 9 de junio de 1920 del gobierno de Carlos Herrera y Luna, por no llenar las aspiraciones que el gobierno tuvo en mira para su creación.

El gobierno del general Jorge Ubico emitió el decreto legislativo de 1965 del 3 de abril de 1934 por medio del cual se creó de nuevo el Departamento de El Progreso, pero San José del Golfo permaneció en el Departamento de Guatemala.

El municipio de San José del Golfo sufrió considerables daños durante el terremoto del 4 de febrero de 1976, quedando destruido casi en su totalidad.

En los últimos años, el muncipio ha cobrado relevacia por el conflicto entre sus pobladores y el proyecto minero de “La Puya”.

BIBLIOGRAFIA

15 de marzo de 1907: muere asesinado en la Ciudad de México el ex-presidente Manuel Lisandro Barillas

 

 

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Palacio de los Capitanes Generales en 1890, tras su restauración parcial ordenada por el general Barillas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.
El general Manuel Lisandro Barillas Bercián, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892, es uno de los presidentes menos recordados en Guatemala.  La principal razón para ello fue su enemistad y rivalidad con el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó al país entre 1898 y 1920 y cuyos colaboradores se encargaron de borrar a Barillas de los libros de historia.

El gobierno de Barillas (1885-1892) fue de un liberalismo radical, al punto que expulsó al arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada, cuando éste tradujo bulas papales y las distribuyó en el país en 1887.  En cuanto a insfraestructura, ordenó la remodelación del “Teatro Nacional” (antiguamente “Teatro Carrera”) con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y la reconstrucción del Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala en 1890.

Durante su gobierno recibió personalmente al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien llegó como exiliado desde El Salvador, tras la revolución de los Ezeta en ese país.  Y también declaró la guerra al gobierno salvadoreño tras dicho golpe de Estado, aunque esta Guerra nunca se materializó y fue llamada en broma como “la Guerra del Totoposte” por los guatemaltecos.

Barillas fue el único presidente liberal que entregó el poder a un sucesor electo por los ciudadanos;  todos los otros murieron, fueron asesinados o fueron derrocados por revoluciones o golpes de estado.  En 1892 le entregó el poder al general José María Reina Barrios, sobrino del general de J. Rufino Barrios.

Estrada Cabrera llegó al poder en 1898, tras el asesinato del general Reina Barrios, y el general Barillas le fue leal al principio, pero luego salió al exilio e intentó dirigir revoluciones contra el presidente guatemalteco desde México y El Salvador, pero sin éxito.  Cansado de esas escaramuzas, Estrada Cabrera envió a dos sicarios a la ciudad de México, quienes asesinaron a Barillas el 15 de marzo de 1907.  Desde entonces, la calle en donde ocurrió el crimen se llama “calle Guatemala”.

BIBLIOGRAFIA: