20 de febrero de 1787: se inaugura y bendice la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, en la Nueva Guatemala de la Asunción; conocida coloquialmente como “El Calvario”

El antiguo “Calvario” al final de la Calle Real (hoy sexta Avenida) en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala en 1940.  En la época de la fotografía funcionaba como el Museo Nacional de Historia.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1784 se iniciaron los trabajos de construcción de una iglesia definitiva para la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en la recién fundada ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, específicamente en las faldas del “Cerro del Cielito”, que era el final de la “Calle de los Pasos” (hoy sexta Avenida del Centro Histórico).  En ese entonces, era el límite al sur de la nueva ciudad. La iglesia se inauguró y se bendijo el 20 de febrero de 1787 con el nombre original de “Iglesia de Nuestra Señora De Los Remedios”, aunque la construcción finalizó efectivamente hasta en 1789.

Como la iglesia estaba ubicada en la cima del “Cerro del Cielito”, para poder llegar al atrio principal se construyó una escalinata de cincuenta gradas de treinta centímetros de altura cada una, en un área de ocho por cincuenta metros. Este graderio se iniciaba desde “Calle de la Habana” (hoy 18 calle del Centro Histórico)​ y su construcción fue costeada por Juan J. González Batres.​ Por lo difícil del acceso a la iglesia, ésta fue apodada como “El Calvario” por los feligreses.

Tras la Independencia de Centroamérica en 1821, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado; en dicha constitución se menciona que el barrio de Los Remedios, que rodeaba a El Calvario era parte del Circuito Sur-Guatemala, junto con los barrios de la parroquia de Santo Domingo y los poblados de San Pedro Las Huertas, Ciudad Vieja, Guadalupe, Pinula, Arrazola, los Petapas, Mixco, Villa Nueva y Amatitlán.

La estructura resistió muy bien los terremotos de 1917-18, y únicamente perdió uno de sus campanarios, mientras que en su interior solamente se dañaron unas cuantas pinturas coloniales.  A pesar de ello, en 1926 el gobierno del general José María Orellana anunció el proyecto de demolición del viejo Templo del Calvario, ya que esto serviría para prolongar la Calle Real hacia el Cantón Tivoli (ampliando la sexta Avenida lo que hoy es la zona 9 de la Ciudad de Guatemala). Los reclamos y solicitudes de los feligresos consiguieron que la demolición no se realizara de inmediato, y que el gobierno de Orellana se comprometiera a que previamente se construiría un nuevo templo a pocos metros del antiguo, y el cual es el modern templo de “El Calvario”.

El Proyecto fue abandonado por la crisis económica que sobrevino en 1929, y el antiguo Calvario fue convertido en el Museo Nacional de Historia, hasta que finalmente fue demolido durante el gobierno del doctor Juan José Arevalo en 1946.

BIBLIOGRAFIA:

27 de enero de 1553: se celebra el primer capítulo provincial de la Orden de Predicadores en Guatemala

La catedral de Cobán, en Alta Verapaz, en 1887.  En lo alto de la fachada se puede observer hoy en día el escudo de la Orden de Predicadores, ya que esta fue una de sus principals ubicaciones en Guatemala.  Imagen tomada del libro “Guatemala, The land of Quetzal“.

La conquista de Guatemala no pudo ser menos glamorosa:  invasiones de unas cuantas decenas de aventureros españoles sin ningun futuro en su tierra natal acompañados de miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas que se habían aliado a los invasores europeos para dominar a sus vecinos tanto en México como en Guatemala.

Como resultado, los pueblos conquistados fueron sometidos a una serie de vejámenes y esclavitud por parte de los invasores, cuya codicia era desenfrenada, lo que motivó a que llegaran a la región frailes y sacerdotes de las órdenes regulares para intentar poner un poco de orden a la situación.

Una de las primeras órdenes en llegar a la region fue la poderosa Orden de Predicadores, conocida también como la Orden de los Dominicos la cual una vez establecida realizó su primer capítulo provincial el 27 de enero de 1553.  A partir de allí sus esfuerzos fueron encaminados a la conquista pacífica de indígenas por medio de la Capitulación de Tezulutlán en 1537, resultando en la formación de la region de la Vera Paz. Intentaron también pacificar a los itzáes en Petén, pero no pudieron y varios de los frailes murieron en el intento.

Una vez establecidas las otras órdenes en la región, se dividieron el área de Guatemala en la cual establecieron sus doctrinas (poblados de indígenas a quienes impartían la religion católica a cambio de que trabajaran en sus enormes haciendas); de esta forma, los mercedarios se establecieron en la region de Chiapas, Soconusco, Huehuetenango y San Marcos,  los Franciscanos en la costa sur del país y los Dominicos en Quiché, Escuintla, Sacatepéquez, y la Vera Paz.  Es possible todavbía ver los vestigios de la enorme hacienda de San Jerónimo que los dominicos poseyeron en el valle en donde hoy en día se encuentran los poblados de Salamá y San Jerónimo en la Baja Verapaz.

Los dominicios fueron los únicos frailes que no tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular en la segunda mitad del siglo XVIII gracias a su enorme influencia en la corona española, pero finalmente fueron expulsados del país y perdieron sus propiedades cuando Francisco Morazán invadió a Guatemala en 1829, ocho años después de la Independencia de Centroamérica.

BIBLIOGRAFIA:

23 de enero de 1752: se emite la Bula Papal designando a Francisco José de Figueredo y Victoria como el segundo arzobispo de Guatemala

Ruinas de la Iglesia de la Compañía de Jesús en Antigua Guatemala.  Fotografía de Eadweard Muybridge tomada en 1875.

Francisco José de Figueredo y Victoria fue el segundo arzobispo y XVIII Obispo de Guatemala.  Era originario de Granada  y fue nombrado obispo de Popayano en 1740 y luego arzobispo de Guatemala en 1751. La Bula Papal que lo confirmó se expidió el 23 de enero de 1752 y llegó  la Capitanía General el 13 de mayo de 1753.  La ceremonia en que se le impuso el palio en la iglesia de Cuajiniquilapa.

Lo más importante de su gestión fue poner en práctica la orden Real por la que se despojó a las órdenes religiosas regulares de sus doctrinas y pasarlas al control del clero secular.  Aunque en la práctica la poderosa orden de los Dominicos conservaron sus grandes docrinas en la Verapaz y en el Quiché.

Figueredo y Victoria era ya de edad avanzada cuando se hizo cargo de la mitra guatemalteca, pero eso no le impidió visitarla ni apoyar en todo cuando pudo a otra orden muy poderosa, la de los Jesuitas, a quienes apoyó mucho con su colegio en la ciuad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Figueredo y Victoria quedó ciego a los 80 años de edad y pidió al rey que le asignaran un coadjutor que le ayudara en su ministerio.  El Rey asignó al guatemalteco  Miguel de Cilieza y Velasco, quien era Maestrescuela de la Catedral, pero la autorización llegó al Reino después del fallecimiento del arzobispo, que ocurrió el 24 de junio de 1765.

Irónicamente, los jesuitas serían expulsados de todos los territorios del Rey de España en 1767, como parte de la Pragmática Sanción.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

20 de enero de 1731: se erige la Real Casa de Moneda en la Capitanía General de Guatemala por real cédula del rey de España

Palacio de los Capitanes Generales, cuando su arcada se había reconstruido parcialmente.  Imagen de Eadweard Muybridge de 1875, tomada de Wikimedia Commons.

Con el fin de paliar la escacez de dinero circulante, la Real Casa de Moneda se erigió en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala por Real Cédula el 20 de enero de 1731 y el 17 de febrero de 1733 llegaron los sellos y otros instrumentos para la fabricación de monedas de oro procedentes de México.

Los instrumentos mencionados fueron recibidos con toda solemnidad:  salieron a encontrarlos al pueblo de Jocotenango y fueron colocados en el carruaje del Capitan General, en donde fueron transportados con guardias montados a ambos costados.  Por delante del carruaje iban los representantes de los poblados vecinos, los miembros de Ayuntamiento y los criollos vestidos de gala, acompañados de repique general de campanas y una salva de artillería.

El 19 de marzo se acuñaron la primeras moneda de oro, al mismo tiempo que se prohibió la extracción de plata.  Las monedas fueron cinco doblones de a dieciséis que por un lado tenían un busco del Rey y la inscripción “Philipus V, Dei gratia, Hispaniarum et Indiarum Rex“; y por el reverso las armas de los Reyes de España y la inscripción “Initium Sapientia est timor Domini”.  Con motivo de tan importante evento, estuvieron presents el Ayuntamiento, los Prelados Regulares y muchos criollos; y al concluir la ceremonia, el Capitan General y su comitiva se trasladaron a la Catedral en donde se encontraba el Obispo con su cabildo y se canto con gran solemnidad un Te Deum.  Al finalizar el acto religioso se hizo repique general de campanas y una salva de artillería y fusilería.

El edificio de la Casa de Moneda fue concluida el 15 de julio de 1738 en la esquina noroeste frente al  Palacio de los Capitanes Generales y fue bendecida por el Obispo de Guatemala, Pedro Pardo en presencia de toda la nobleza local.  El edificio era muy sólido y apenas fue afectado por los terremotos de Santa Marta en 1773.

Las monedas eran acuñadas a mano y eran de mala calidad, lo que se prestaba al contrabando del oro en la región.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

16 de enero de 1775: el maestro mayor de obras Bernardo Ramírez inicia el retiro de los materiales que se podían utilizar de las ruinas del Palacio de Capitanes Generales

Ruinas del Palacio de los Capitanes Generales luego de que se había retirado todo el material utilizable tras los terremotos de 1773 y antes de la reconsttrucción de 1890. Imagen publicada por Harper’s Weekly en el artículo- An Ancient City of Central America, Supplement of Harper’s Weekly

Después de los terremotos de 1751, se renovaron muchos edificios y se construyeron numerosas estructuras nuevas en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, de tal modo que para 1773 daba la impresión de que la ciudad era completamente nueva. La mayoría de las casas particulares de la ciudad eran amplias y suntuosas, al punto que tanto las puertas exteriores como las de las habitaciones eran de madera labrada y las ventanas eran de finos cristales y tenían portales de madera labrada. Era frecuente encontrar en las residencias pinturas de artislas locales con marcos recubiertos de oro, nácar o carey, espejos finos, lámparas de plata, y alfombras delicadas. 

Pero el 29 de julio de 1773, día de la festividad de Santa Marta de Betania, un enjambre sísmico destruyó la ciudad ​en medio de una tenaz lluvia que azotaba el lugar. La sacudida ocasionó el destrozo de las edificaciones religiosas, gubernamentales y privadas, así como rompió acueductos y provocó la escasez de alimentos.

El 13 de diciembre dos fuertes sismos sobrevinieron en la zona,​ desatando un nuevo enjambre sísmico, lo que reforzó la posición de quienes preferían mudarse a una nueva ciuad. En enero de 1774 el Concejo de Indias se pronunció sobre el traslado interino hacia el valle de La Ermita.

Posiblemente los daños causados por el terremoto fueron serios, pero fueron más serios los que provocó el saqueo y el abandono de la ciudad. El 16 de enero de 1775 el maestro mayor de obras Bernardo Ramírez, comenzó a sacar todos los materiales utilizables del edificio para trasladarlos a la nueva capital ya que se había emitido orden legal en la cual se ordenaba que debían ser trasladados al nuevo asentamiento todos los materiales que pudiesen servir en la construcción de edificios y casas. Por esta disposición el Palacio Real fue despojado de puertas, ventanas, balcones, objetos decorativos, etc.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

9 de enero de 1630: fallece el Obispo de Guatemala, Fr. Juan Zapata y Sandoval, O.S.A.

Obispos y arzobispos de Guatemala desde Francisco Marroquín en 1525 hasta Ricardo Casanova y Estrada en 1913.  Composición fotográfica de Juan José de Jesús Yas.

Fray Juan Zapata y Sandoval, O.S.A. fue Obispo de Guatemala de 1621 a 1630. Era oriundo de la Ciudad de México, proveniente de una de las familias criollas más  influyentes de dicha ciudad y, como tal, había tomado los hábitos en una de las órdenes regulares, específicamente en la de San Agustín.  Fue professor en México y luego en Valladolid hasta que fue electo Obispo de Chiapas en 1613, gobernando dicha diócesis hasta que fue trasladado a Guatemala en 1621.

Zapata fue el primer Obispo que impartió cátedras en el Colegio de Santo Tomás en Guatemala y durante su época como Obispo s estrenó el primer templo del Colegio de la Compañía de Jesus, en cuya función canto la misa.  (Ese templo fue destruido por el terremoto de 1717, lo que obligó a los jesuitas a construir uno nuevo, que es el que esta en ruinas hoy en día en Antigua Guatemala).

Vivió en completa austeridad y escribió una obra llamada “Justicia distributiva”.  Falleció el 8 de enero de 1630 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y fue sepultado en la Catedral Primada de Santiago, la cual también fue destruida por lo terremotos de 1717, 1751 y 1773.

BIBLIOGRAFIA:

 

7 de enero de 1681: con poco más de sesenta estudiantes la Real Universidad de San Carlos de Borromeo inicia lecciones en cinco de sus nueva cátedras

Retrato de San Carlos de Borromeo, santo patrocinador de la Universidad de Guatemala que se encuentra en el Museo Diocesano de Milán.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Después de varias décadas, alegatos y peticiones, el rey Carlos II expidió una real cédula, con fecha de 31 de enero de 1676, que dio licencia a la capital del Reino de Guatemala (situada entonces en Santiago de los Caballeros de Guatemala) para fundar una universidad real o Estudio General, como también se les denominaba a este tipo de instituciones. Esta sería la tercera universidad real y pública de la América hispánica.​ Después de un conflictivo proceso de organización, cinco años después de expedida la cédula real, la Real Universidad de San Carlos inició las lecciones de cinco de sus nueve cátedras, el 7 de enero de 1681, con más de sesenta estudiantes matriculados y siendo el Rector el Doctor José de Baños y Soto Mayor, arcediano de la Catedral, Predicador del Rey de España y Doctor de la Universidad de Osuna.​ La universidad fue inaugurada bajo el patrocionio de San Carlos Borromeo, dictando sus estatutos don Francisco Saraza y Arce, copia de los de México que, a su vez, eran adaptación de los de la Universidad de Salamanca en España.

Algunos de los catedráticos electos no tomaron posesión de sus sillas, debido a sus ocupaciones como procuradores y su pronta salida del reino, otros porque consideraron que su nueva categoría, como “interinos” y no como “propietarios” de la cátedra, no eran digna de su prestigio, y uno más, el catedrático de medicina, nunca llegó a Guatemala porque se encontraba en la Real Universidad de México leyendo otra cátedra.e

La constitución universitaria exigía la libertad de cátedra, asimismo obligaba a que se leyesen doctrinas filosóficas contrarias para motivar la dialéctica y la discusión de ideas.

Las primeras cátedras de la Universidad de San Carlos fueron:

  • Cánones
  • Leyes
  • Medicina
  • Teología Escolástica
  • Teología Moral
  • Dos cursos de lenguas

La Real Universidad de San Carlos Borromeo recibió la aprobación papal por bula del 18 de junio de 1687, diez años después de su fundación y seis años después de que comenzaran las clases.

BIBLIOGRAFIA: