10 de enero de 1812: fundan la Universidad de León

Las Cortes Generales y Extraordinarias reunidas en Cádiz expiden el Decreto CXVI, creando la Universidad de León, Nicaragua, en el Seminario conciliar de esa ciudad.

2abril1885
El edificio de la Universidad de León en Nicaragua en 2012. En el recuadro: el escudo del Consejo de Regencia del rey Fernando VII durante las Cortes de Cádiz, que estableció la Universidad de León. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 10 de enero de 1812, las Cortes Generales y Extraordinarias reunidas en Cádiz expidieron el Decreto CXVI, en virtud del cual se crea la Universidad de León, Nicaragua, en el Seminario conciliar de esa ciudad, con las mismas facultades que las demás de América, á solicitud del Obispo Nicolás García Xerez. Aquella nueva universidad, segunda en el Reino de Guatemala después de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo en la Nueva Guatemala de la Asunción fue fundada por un decreto dice así:<sup1

Decreto CXVI

De 10 de enero de 1812

Erección de Universidad en el Seminario conciliar de León de Nicaragua

Atendiendo las Cortes Generales y extraordinarias a las circunstancias particulares en que se halla el seminario conciliar de León de Nicaragua, y a las ventajas que en general resultan a la Nación de fomentar el establecimiento de educación pública, decretan:

      1. En el Seminario conciliar de León de Nicaragua se erigirá universidad con las mismas facultades de las demás de América.
      2. El Consejo de Regencia, con presencia de la solicitud y testimonio remitido por el R. Obispo de León de Nicaragua, y de los establecido en la Península con respecto a las universidades reformadas, ordenará el plan que haya de seguirse en la de León.

Lo tendrá entendido Consejo de Regencia, y dispondrá lo necesario a su cumplimiento, mandándolo imprimir, publicar y circular.

Dado en Cádiz a 10 de enero de 1812.

        • Manuel de Villafañe, presidente
        • Josef Antonio Sambiela, diputado secretario
        • José María Gutiérrez de Terán, diputado secretario.1

Al Consejo de Regencia. Reg. fol. 174.1

Este establecimiento, el único de educación literaria que existía en Nicaragua, y la segunda universidad en el Reino de Guatemala durante la época colonial, casi había desaparecido totalmente durante la inestabilidad que aquejó a Centroamérica tras la formación de las Provincias Unidas del Centro de América el 1 de julio de 1823.2 Finalmente, la universidad fue restablecida el 10 de octubre de 1831, por medio el decreto que se reproduce a continuación y que muestra la fragilidad de la región centroamericana en la época en mención:3

La Asamblea Constituyente del Estado:

considerando: que uno de los medios mas eficaces de promover la felicidad pública, y consolidar el sistema que nos rige, es facilitar la instruccion de la juventud y propagar las luces atendiendo á que esto se logra en mucha parte con los establecimientos literarios, y considerando: que el único que habla en el mismo Estado, que es la Universidad de esta ciudad, al presente se halla reducido á nulidad, suspensa la enseñanza de las ciencias que allí se estudiaban y sin esperanza de su establecimiento sin una especial proteccion de los Supremos Poderes del propio Estado y sin los auxilios pecuniarios que exige la escasez de sus fondos; ha venido en decretar y decreta:

Art. 1°. El Gobierno dispondrá que á la mayor brevedad posible se restablezcan las aulas y la enseñanza de las ciencias que se estudiaban en la Universidad de esta ciudad; dando al efecto las correspondientes órdenes para que el Rector de dicha Universidad, si lo hubiere, y estubiere en la misma ciudad, ó el Doctor más antiguo en su defecto, haga reunir el Claustro, quien acordará y dispondrá lo conveniente á fin de que se verifique el pronto restablecimiento de la espresada enseñanza, siguiendo en todo lo dispuesto por la Constitucion particular de la propia Universidad, y por las demas disposiciones legales.

Art. 2°. El mismo Claustro dispondrá que el Catedrático de Derecho romano dé tambien alternativamente lecciones de Derecho público, y explique asi mismo la Constitucion Federal de la República y la del Estado cuando esté decretada; debiendo los cursantes concurrir á esta aula al mismo tiempo, que cursan la de leyes para poder obtener el grado de Br. en uno ú otro derecho.

Art. 3°. Tambien deberá el Claustro cuidar de que las ciencias que se estudian en la Universidad se expliquen por Autores de buena opinion, y análogos á las luces del siglo.

Art. 4°. La Tesorería de diezmos proveerá a la Universidad del fondo de vacantes que debe ingresar á la Tesorería general, mil doscientos pesos, para el pago de las rentas de los Catedráticos de Gramática, Filosofía, Teología, Moral, Teología dogmática, Cánones, Instituta y Medicina; cuya cantidad se distribuirá en esta forma: cien pesos para el Catedrático de Cánones, la misma cantidad para el de Medicina, y doscientos pesos para los restantes: el mismo Catedrático de Cánones gozará ademas otros cien pesos de los fondos de la Universidad, y el de leyes los doscientos que siempre ha disfrutado de los mismos fondos. Comuníquese al Gobierno para que lo haga cumplir, publicar y circular

Dado en Leon á 21 de octubre de 1825.

      • Gregorio Porras, diputado presidente
      • Silvestre Selva diputado secretario
      • Francisco Parrales, diputado secretario

Es copia fiel de su origen. Ministerio general del Supremo Gobierno. Granada, octubre 10 de 1831.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cortes Generales y Extraordinarias (1812). Colección de los decretos de órdenes que han expedido las Cortes Generales y Extraordinarias. II España: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. p. 50-51.
  2. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro-américa. Guatemala: Tipografía Nacional. p.170. 
  3. De la Rocha (s.f.). Recopilación de las Leyes, Decretos y Acuerdos Ejecutivos de la República de Nicaragua en Centro– América. Nicaragua: Asamblea General de la República de Nicaragua.

7 de enero de 1675: Fuentes y Guzmán felicita al rey por su cumpleaños

El historiador del Cabildo de Santiago de los Caballeros de Guatemala, capitán Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, escribe unos versos para felicitar al rey Carlos II en su décimotercer cumpleaños.

7enero1675
El convento de los mercedarios en la Antigua Guatemala en 2011. En el recuadro: la firma del historiador colonial Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los primeros historiadores de Guatemala fue el capitán Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, criollo descendiente del conquistador Bernal Díaz del Castillo, y quien en su “Recordación Florida” dejara plasmados numerosos hechos históricos mezclados con descripciones difíciles de entender debido a la forma de escribir propia de su tiempo.1 Fuentes y Guzmán era una especie de Historiador del Ayuntamiento Criollo y estaba encargado de dilucidar todos aquellos asuntos que por su antigüedad resultaban dudosos al Cabildo criollo.2 Aspiraba a obtener el título de Cronista del Reino y por ello, cuando el rey de España era Carlos II, apodado “El Hechizado” cumplió trece años de edad, le dedicó unos versos al monarca.3

He aquí cómo está estructurado aquel documento: en primer lugar, los versos tienen un título que incluye el acontecimiento, el nombre del autor y sus títulos, el nombre y títulos del capitán general y el nombre y licencia del impresor: “Fiesta Reales, en geniales días y festivas pompas celebradas, a felicísimos trece años que se le contaron a la Majestad de nuestro señor Don Carlos segundo, que Dios guarde; por la Nobilísima y siempre leal ciudad de Guatemala.  Dedícalas la obsequiosa y reverente Musa del capitán don Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, regidor perpetuo de dicha ciudad, el Ilustrísimo señor don Francisco Fernando de Escobedo, señor de las villas de Samayón y Santís en la Religión de Señor San Juan, general de Artillería del reino de Jaen, Presidente, Gobernado y Capitán general de estas provincias, etc.  Con licencia en Guatemala, por Joseph de Pineda Ibarra, impresor de libros, año de 1675.”4

A continuación, aparece la licencia que otorgó el capitán general: “en la ciudad de Santiago de Guatemala, a los ocho días del mes de enero de mil seiscientos setenta y cinco“, la cual fue autenticada por el señor Diego de Escobar.  Después le siguen el informe técnico de Lorenzo Ramírez de Guzmán, y una aprobación del maestro Juan Velásquez de Lara, capellán mayor del Convento de Religiosos de la Concepción de Guatemala, la cual dice: “Por mando del señor doctor don Antonio de Salazar, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Guatemala, Juez provisor, vicario general y gobernador del obispado, con fecha de 10 de enero de 1675“.   Esta aprobación es seguida por la autenticación realizada por el notario apostólico y público, Miguel de Cuéllar Varona.5

Ya con las aprobaciones de que lo escrito no ofendía al rey ni al dogma católico, se presentan las recomendaciones literarias.  La primera es una décima escrita por el licenciado Francisco Márquez de Zamora, relator de la Real Audiencia, y las siguientes son sonetos del capitán Felipe Arenzana, de Gaspar Ochoa de Zárate, del capitán de mar Antonio de Lima, del capitán Juan Cristóbal de Lima y Cabrera, hijo del anterior, y, por último, un soneto de Juan Antonio Guerrero, natural de San Miguel Ultramar y vecino de la ciudad de San Juan de Puerto Rico de las Indias. Y, por último, antes de escribir su poema al rey, Fuentes y Guzmán agrega una dedicatoria al capitán general Escobedo.6

Debido a todos estos protocolos que parecen absurdos para quienes viven en el siglo XXI, la obra de Fuentes y Guzmán, en especial su compendio histórico “Recordación Florida“, está llena de conocimientos y observaciones valiosas pero que se han tomado con cierta duda debido a que todo lo escribió en forma exagerada y confusa.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Fuentes y Guzmán, Francisco Antonio de (1883) [1690]. Zaragoza, Justo; Navarro, Luis, ed. Recordación Florida. Discurso historial y demostración natural, material, militar y política del Reyno de Guatemala II. Madrid, España: Central.
  2. Martínez Peláez, Severo (1965) [2015] La Patria del Criollo; ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca.  Guatemala: Papeles de Sociedad. p. 26.
  3. Hernández de León, Federico (1963). El libro de las Efemérides. Captítulos de la Historia de la América Central. V Guatemala: Tipografía Nacional. p. 45.
  4. Ibid., p. 46.
  5. Ibid., p. 47.
  6. Ibid,. p. 48.

17 de diciembre de 1693: agradecen al rey la restitución del capitán general

El Ayuntamiento criollo acuerda elevar un memorial al Rey para agradecer la restitución del capitán general Jacinto Barrios Leal

17diciembre1693
Castillo de San Felipe de Lara en Izabal, Guatemala. Este fue reforzado por el presidente Jacinto de Barrios Leal luego de haber sido atacado por piratas en su camino a tomar posesión como Capitán General de Guatemala. En el recuadro: la firma del capitán general Barrios Leal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons. y de “Gobernantes de Guatemala del siglo XVII“.

El capitán general Jacinto Barrios y Leal había tomado posesión el el 26 de enero de 1688, luego de haber tenido problemas con piratas en su camino hacia Guatemala.1  Ya durante su gestión tuvo que enfrentarse a la crisis que se derivó del enfrentamiento entre los criollos comerciantes y el Superintendente Real de Aduana, Enríquez de Selva en 1688,2 y a los destrozos provocados por el terremoto del 12 de febrero de 1689, el cual destruyó el Real Palacio, las Casas Consistoriales y varios templos católicos.3 Y por si esto fuera poco, en forma ilícita, comerciantes peruanos vendían varios productos al Reino de Guatemala. Toda esta situación hizo que el licenciado Fernando López de Urziño fuera nombrado juez pesquisidor el 13 de marzo de 1690 para que “secreta y extrajudicialmente” verificara si Barrios Leal estuvo involucrado en el contrabando entre Guatemala y el Perú, además de la agresión sufrida por el supertindente y el acoso al Oidor Francisco de Valenzuela.4

El licenciado Fernando López de Urzino y Orbaneja llegó el 1 de febrero de 1691 a Santiago de los Caballeros, para encargarse de la comisión de juez de residencia del presidente y capitán general de caballería Jacinto Barrios Leal.5 López de Urziño tomó el poder y envió a Barrios Leal a reclusió primero a Patulul y luego a Santa Ana. A pesar de esto, la población seguía en contacto con él, lo que obligó al juez de residencia y presidente interino a celebrar un cabildo abierto el 1 de octubre de ese año para notificar a los alcaldes, capitulares y vecinos, que tenían que cesar toda comunicación con Barrios Leal, porque éste estaba “sometido a juicio de Su Majestad“. 5 Al cabo de un tiempo, el juez pesquisidor presentó serias acusasiones contra el Presidente, las cuales fueron refutadas por éste. Y mientras esperaban la resolución, la corrupción en los asuntos de la Corona prosperó por el descuido del presidente y del pesquisidor, y por el poder que ya ostentaban los criollos locales que retaban a las autoridades peninsulares.4

Uno de los asuntos más importantes que tuvo que resolver López de Urzino fue la elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, la cual se realizaba el 5 de noviembre de cada año, pero como desde 1689 existía un litigio por la compatibilidad del maestrescuela de la Catedral, doctor Lorezno Pérez Dardón para ociupar el cargo, el claustro le expuso al presidente interino la necesidad de celebrar una junta para elegir al nuevo rector. López de Urzino y Orbaneja se excusó de conocer el asunto, aduciendo que había que esperar la resolución del rey.6

Los ánimos políticos de la ciudad estaban muy caldeados con fuertes bandos contra el presidente y las autoridades peninsulares.  Por ello, el 10 de junio de 1692, para estar mejor preparado y más seguro ante el descontendo de la población, junto con la la Real Audiencia que presidía prohibió que hubiera armas de fuego en las casas particulares, y ordenó que fueran depositas en la Sala Real de Armas del Palacio.5 Aunque esto ayudó un tanto, la exaltación se mantenía, pues exactamente un año después, la Real Audiencia prohibió que los indígenas hicieran “juntas o mitotes” en sus festividades y que “usaran armas, sino que solamente usaran fuegos de cohetes, bombas y ruedas de pólvora“.7

Mientras esperaban la resolución real sobre el juicio de residencia, los miembros del ayuntamiento recibieron una carta del nuevo presidente, Gabriel Sánchez de Berrope el 21 de julio de 1693, anunciado que iba a llegar próximamente a la ciudad.  Y, finalmente, el 23 de noviembre de 1693, en real acuerdo extraordinario de justicia, el juez de residencia y presidente interino, junto con los oidores y fiscal de la Real Audiencia acordaron obedecer la Real Cédula por la cual el general Barrios Leal fue restituido en su puesto de presidente.8

El 17 de diciembre de ese año, el Ayuntamiento celebró un cabildo extraordinario para despedir al licenciado López de Urzino y Orbaneja, al terminar su comisión, y el mismo día dispusieron que despidieron al juez de residencia, acordaron elevar un memorial al rey para agradecerle que hubiera restituido al capitán general a su antiguo puesto.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cabezas Carcache, Horacio (2017) Gobernantes de Guatemala en el siglo XVII. Guatemala. p. 128.
  2. Ibid., p. 136.
  3. Ibid., p. 135.
  4. Ibid., p. 137.
  5. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica, p. 86.
  6. Ibid., p. 87.
  7. Ibid., p. 88.
  8. Ibid., p. 89.

16 de noviembre de 1555: establecen la Correduría de Lonja

El ayuntamiento de Santiago de los Caballeros de Guatemala acuerda establecer la Correduría de Lonja y pone a su cargo a Diego Ponce

16noviembre1555
Ruinas del templo de La Merced en la Antigua Guatemala en 1926. Al fondo se observa el complejo volcánico Fuego-Acatenango. En el recuadro: la porta de la Recordación Florida del capitán Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, historiador criollo guatemalteco. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los Corredores de Lonja eran burócratas del reino español que incluían a los Corredores de Mercancías, de Seguros y Fletes, y de Cambio, entre otros.  Con la conquista de América la reglamentación del comercio en tan vasta región se hizo de vital importancia para el Imperio Español por lo que por Real Cédula de 1527, el emperador Carlos V instituyó el oficio de corredor de Lonja aplicable a la Nueva España.1

En las colonias americanas se extendió la aplicación de las Ordenanzas de Bilbao, que mantuvo un principio monopolista de la profesión de corredor, permitiendo a las partes libremente contratar, otorgándoles seguridad jurídica pues los documentos en que intervenían tenían carácter de instrumento público.1

De acuerdo a estas Ordenanzas, los Corredores de Lonja estaban reglamentados de la siguiente forma:2

  1. Los Corredores de Lonja debían ser nombrados por los Cónsules, con la obligación de prestar juramento, ratificándolo a principio de cada año.
  2. Debían ser naturales del Reino y vecinos de la villa, ser hombres de buena opinión y fama, prudentes, secretos, hábiles e inteligentes en el comercio.
  3. Proponer los negocios con discreción y modestia, sin exagerar las partes y calidades, proponiéndolo sinceramente.
  4. Al intervenir en letras debían llevarlas del Librador al Tomador, y estar presentes si lo pedían las partes en la entrega, peso y medida de las mercancías.
  5. Estaban obligados a llevar un libro foliado para los asientos diarios de las operaciones en que intervinieran.
  6. Se les prohibía hacer por si o para si mismos negocio alguno, bajo pena de ser multados la primera vez y destituidos la segunda.
  7. Se les prohibía ser aseguradores por mar ni tierra, ni tener interés en navíos.
  8. El corretaje debía ser pagado por mitad entre el vendedor y comprador.
  9. Debían prestar también juramento cada año de haber llevado bien su libro y demás registros.2

En la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el ayuntamiento acordó establecer la Correduría de Lonja el 16 de noviembre de 1555 y nombró a Diego de Ponce para hacerse cargo de la misma.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Astiazarán, Adrián Ahumada (2018) Evolución histórica de la Correduría Pública. Conociendo sus orígenes. En: Iuris Tantum (28). p. 243.
  2. Ibid., p. 242.
  3. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala. 1541-1779.  Guatemala: Unión Tipográfica. p. 8.

6 de noviembre de 1779: aprueban planos de la Catedral

El rey de España emite la Real Cédula aprobando los planos de la catedral de la Nueva Guatemala de la Asunción

6noviembre1779
Vista del Altar Mayor de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 2017. En el recuadro: los planos del Palacio Arzobispal, residencias eclesiásticas y cementerio presentados al arzobispo Cayetano de Francos y Monroy. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien la capital del Reino de Guatemala se trasladó oficialmente de la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asunción el 2 de enero de 1776, la nueva ciudad se fue construyendo muy lentamente, tardando varias décadas en llegar a tener una infraestructura eficiente.1 De hecho, luego de la Independecia de Centroamérica el 15 de septiembre de 1821, de la Guerra Civil Centroamericana de 1826-29 y de las guerras internas entre los Estados que siguieron,  la ciudad no pudiera progresar verdaderamente sino hasta en 1851.

Uno de los edificios afectados por este lento proceso de construcción a pesar de su importancia fue la Catedral Metropolitana de Santiago en la nueva ciudad.  Inicialmente la Catedral se mantuvo en la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros, debido a que el arzobispo Pedro Cortés y Larraz se negó rotundamente a que el clero secular se trasladara a la nueva ciudad; pero cuando fue sustituido forzosamente por el arzobispo Cayetano de Francos y Monroy, Cortés y Larraz huyó a El Salvador y la Catedral se trasladó a la nueva capital el 22 de noviembre de 1779. Los retablos, muebles e instrumentos de la antigua Catedral de Santiago se quedaron en la antigua iglesia, aunque en 1783 fueron retirados y almacenados en el edificio de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo de la ahora llamada Antigua Guatemala y en la sacristía de la iglesia de El Sagrario, que funcionaba en el recinto de la destruida catedral -y que actualmente todavía funciona, pero convertida en la Parroquia de San José Catedral-.2

A pesar de la renuencia de Cortés y Larraz, las autoridades civiles ya estaban trabajando en la construcción de la nueva Catedral y el arquitecto Marco Ibáñez, el delineador Antonio Bernasconi -quien llegó desde España en julio de 1777- y el ingeniero Joaquín de Isasi tuvieron a cargo el levantamiento de los planos de la misma. Después de dos años de trámites, lograron que los planos fueran aprobados por Real Cédula del 6 de noviembre de 1779, la cual arribó a Guatemala en febrero de 1780.El nuevo arzobispo de Guatemala, Cayetano Francos y Monroy, bendijo el solar y colocó la primera piedra de la Catedral en 1782,2 y el capitán general, el teniente general y caballero español distinguido Matías de Gálvez se hizo cargo de la reconstrucción de la Ciudad hasta que fue promovido a Virrey de México en 1783, por su grandes servicios al derrotar y expulsar a los ingleses en la isla de Roatán en Honduras.3

Los trabajos de construcción de la Catedral se iniciaron formalmente el 13 de agosto de 1783, con los cimientos para las criptas, paredes y columnas de la Catedral.  Mientras se hacían los trabajos, la catedral estuvo asentada provisionalmente en una pequeña capilla, pero la misma se dañó rápidamente obligando a que la catedral se trasladara en 1786 al Beaterío de Santa Rosa.2 El 15 de marzo de 1815 fue llevada procesionalmente desde su trono en la Provisional Catedral la imagen de Nuestra Señora del Socorro, la cual fue colocada en el altar principal de su capilla, en donde ha permanecido desde entonces. Para entonces, ya estaba terminada la mayor parte del templo y entonces trasladaron el órgano a la misma, así como numerosas imágenes de santos, todas en procesión solemne. La iglesia se inauguró oficialmente en esa fecha con una solemne misa de Acción de Gracias.4

En 1816 se retiró el oro de los retablos de la antigua catedral y con ese mismo se doraron los retables en la nueva catedral. En 1821, se construyeron las dos torres del lado oriente -torres menores que daban hacia el cementerio de la ciudad, que era parte del complejo de la Catedral y que estaba en donde ahora se encuentra el Mercado Central-.  En esas torres se colocaron los primeros campanarios y en 1826 se instalaron las puertas del lado oriente, sur y poniente, y las rejas a las claraboyas de las criptas.4

Pero en 1826 se inició un grave período de inestabilidad política en el país cuando el presidente federal, general Manuel José Arce y Fagoaga hizo prisionero al jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, presionado por los criollos aristócratas y eclesiásticos que veían como las leyes federales y estatales atacaban sus privilegios.5 El líder conservador aristócrata Mariano de Aycinena tomó el poder en Guatemala, pero el resto de estado centroamericanos, liderados entonces por criollos liberales, se rebelaron contra el poder federal y se inició la Guerra Civil Centroamericana.  Esta Guerra Civil concluyó el 14 de abril de 1829, cuando las fuerzas del general liberal Francisco Morazán invadieron la Nueva Guatemala de la Asunción y saquearon cuanto pudieron.  Poco después, fueron expulsados del país los criollos aristócratas, los frailes regulares y el arzobispo metropolitano, Ramón Casaus y Torres, quedando la Catedral cerrada por falta de un líder eclesiástico.6,7

La iglesia permaneció cerrada hasta febrero de 1838, cuando las huestes católico-campesinas del general Rafael Carrera hicieron su entrada triunfal en la ciudad luego de derrotar a las fuerzas estatales del gobierno del Dr. Mariano Gálvez.  Aquella revolución había sido promovida por los curas párrocos del clero secular que no habían sido expulsados, quienes aprovecharon los errores políticos de los liberales, en especial el tributo individual contra los indígenas y campesinos mestizos, los códigos de Livingston y sus leyes laicas que no se aplicaban a la realidad guatemalteca y el hecho de que los liberales estaban haciendo negocios con los “herejes” británicos.  Al ingresar a la ciudad, lo primero que pidieron los campesinos alzados fue que abrieran la Catedral, y cuando el Deán intentó oponerse diciendo que a la Santa Iglesia no entraba chusma y mucho menos armada, los líderes del movimiento lo amenazaron de muerte para que la abriera.8

Con el retorno de los conservadores al poder, aprovechando el descalabro liberal que produjo la revuelta campesina, se derogaron todos los decretos anticlericales y poco a poco retornaron los frailes y las autoridades eclesiásticas.  Pero durante toda la década de 1840 el país vivió un período de anarquía que obligaba a que los pocos ingresos que tenía el estado se utilizaran en financiar las constantes guerras. No fue sino hasta que el general Carrera derrotó definitivamente a los criollos liberales centroamericanos en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851 que el país finalmente se pacificó y nuevamente se empezó a pensar en la infraestructura de la ciudad.9

Con Carrera firmemente en el poder, y ya nombrado presidente vitalicio desde 1854, continuaron los trabajos en la Catedral.  El 23 de julio de 1860 fue colocado el nuevo altar de mármol de Carrara, el cual sustituyó el antiguo Altar Mayor que era de madera dorada y dimensiones mayores y que fue trasladado al Beaterio de Santa Rosa.4

Finalmente se construyeron las torres principales de los campanarios y del bronce de los cañones del fuerte de San José fue fundida la campana mayor de la Iglesia de la Catedral, la cual fue bendecida en 1871, en celebración del Concilio Vaticano I, y desde entonces es conocida como “La Chepona”.4 Pero ese mismo año se produjo la Revolución Liberal que nuevamente implementó las políticas anticlericales, que dejaron a la iglesia con muy pocos fondos hasta que se inició el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).
  2. Ibid., p. 170.
  3. Stephens, Alexander (1804). Public Characters, Volume 4. (en inglés) Impreso para R. Phillips, por T. Gillet. OCLC 1929272.
  4. Melchor Toledo, El arte religioso de la Antigua Guatemala. p. 172.
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  6. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  8. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise. 
  9. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  10. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso.

31 de octubre de 1755: finalizan camino entre Omoa y Santiago de Guatemala

Finalizan el camino entre el puerto de Omoa, en la costa de Honduras, y la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

31octubre1755
Un camino en Guatemala en 1840, aproximadamente. Así eran todos los caminos en el Estado en esa época. Nótese el uso de indígenas para transportar carga y viajeros cuando los caballos no pueden transitar por las veredas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La estructural vial de la Capitanía General de Guatemala era paupérrima, al punto que la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala se comunicaba con el resto del Reino por medio caminos  de herradura, que en general eran escabrosos y difíciles y que estaban eran  interrumpidos por ríos y barrancos. Aunado a esto, lo insalubre de las regiones selváticas de Izabal, Verapaz y Petén provocaba que muchos viajeros procedentes de España contrajeran paludismo y perdieran la razón en su camino hacia la capital del Reino. (Nota de HoyHistoriaGT: Debido a esto, llegar a la costa actual de Belice era sumamente difícil y esto fue aprovechado por los corsarios ingleses, que establecieron un enclave en la región a la que no podían llegar ni las autoridades de Yucatán, ni las de Guatemala. Este enclave -que se extendía desde Yucatán hasta el río Belice- era controlado por la corona británica desde la isla de Jamaica y luego de la Independencia de Centroamérica fue el centro de operaciones de los ingleses en la región.)

Las vías de comunicación eran de vital importancia, pero la teconología de la época no permitía que se construyeran caminos adecuados. Desde el prinicipoi de la colonia, el 28 de enero de 1538, el emperador Carlos V, ordenó que se construyeran y conservaran caminos y puentes para que pudieran transitar carretas, y  con ello ayudar a evitar que los indígenas cargaran carga y personas. Luego, por medio de la Real Cédula del 20 de enero de  1541 se ordenó a los Ayuntamientos que tuvieran bajo su cuidado la  construcción y conservación de caminos. 1

Para tener mejor  comunicación con el puerto de lztapa, ubicado en la costa del Océano Pacífico, el 31 de julio de 1538 el Cabildo dispuso abrir un camino de carretas, de modo que pudiera ir una y venir otra, salvo en los estrechos. Se ofreció a quienes lo abrieran el privilegio de  comerciar con las carretas por dos años o vender sus derechos. El 22 de  agosto de dicho año propuso tomarlo Antonio Salazar, pidiendo se doblase  a cuatro años la concesión, porque la carretada hasta la mar no pasaba  de veintisiete pesos, por lo que los miembros del Cabildo le concedieron tres años el 31 de enero de 1539. El camino que construyó  Salazar era una vereda por donde podían pasar las carretas tiradas por  bueyes y mulas.1

El licenciado Alonso López Cerrato, presidente de la Real Audiencia, presentó un proyecto para la construcción  de varios caminos en la provincia de Guatemala el 9 de noviembre de 1548, y luego, en junio de 1549  el monarca español ordenó que se enviaran bestias de carga a Guatemala, y envió órdenes a  López Cerrato para que se gastaran de su Real Hacienda mil pesos oro para abrir  caminos al Golfo y al Mar del Sur. 1

El 7 de junio de 1550 la Real Audiencia anunció al rey que se había  iniciado la construcción de una vía que comunicaría la nueva capital de Santiago de los Caballeros con las  costas del norte, la cual fue concluida en 1576.

Cuando era capitán general Alonso Criado de Castilla se descubrió y comenzó á utilizar el puerto de Santo Tomás de Aquino, que actualmente se conoce como “Santo Tomás de Castilla” en su honor.  Para  1615, cuatro años después del fallecimiento de Criado de Castilla, avanzaba la construcción del camino entre Santiago de los Caballeros el puerto, bajo los auspicios de su sucesor, el Conde de la Gomera.

Finalmente, en octubre de 1754, durante el gobierno del Mariscal de Campo Alonso Arcos y Moreno se dispuso llevar a cabo el reconocimiento de un  posible camino desde Santiago de los Caballeros de Guatemala hasta el puerto de Omoa en las costa de Honduras. Este camino se inició desde  Omoa y el 31 de octubre de 1755 se unió en Gualán, con el trazo hecho  por Pedro Truco que saliendo de la capital de la Capitanía General, pasaba por Mixco hasta llegar a la ribera del río Motagua, que desde entonces ha servido como la principal vía de comunicación desde las regiones del altiplano guatemalteco y los puertos en el Atlántico.

La construcción de caminos no mejoró luego de la Independencia de Centroamérica, ya que los criollos locales se enfrascaron en una guerra civil que provocó que la región se mantuviera prácticamente estancada hasta 1851. En Guatemala, no fue sino hasta el gobierno de J. Rufino Barrios (1873-1885) que se utilizó el trabajo forzoso de indígenas para abrir caminos que permitiera sacar la producción de café de las nuevas plantaciones que se formaron con el cultivo a gran escala de ese grano, y posteriormente, el mismo gobernante introdujo el ferrocarril para el transporte de la producción de las mismas fincas.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Dirección General de Caminos (s.f.) La Dirección General de Caminos, Quiénes Somos. Guatemala: Ministerio de Comunicaciones, Gobierno de Guatemala.

14 de octubre de 1794: autoriza publicación de la Gazeta de Guatemala

El Rey de España autoriza que se publique la Gazeta en el Reino de Guatemala

14octubre1794
La Plaza de Armas de la Nueva Guatemala de la Asunción en la década de 1840. Estas estructuras estaban a medio construir en 1796. En el recuadro: facsímil de una de las páginas de la Gazeta de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Un personaje importante para la difusión de la cultura en Guatemala fue el señor Ignacio Beteta, quien aprendió el oficio de encuadernador al lado del español Antonio Sánchez Cubillas, quien le vendió su imprenta el 18 de junio de 1785 cuando éste regresó a España. De hecho, desde algunos días antes de celebrarse el contrato, Beteta ya se había hecho cargo del taller y para 1788 editó el voluminoso “Manual de párrocos“, que luego fue mandado a reimprimir por el arzobispo Cayetano de Francos y Monroy. Además, en 1789 publicó la Descripción de las Exequias de Carlos III, con un lujo y profusión de grabados hasta entonces desconocidos en Guatemala.1 Es importante destacar que para entonces, la capital del Reino se acababa de trasladar de la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776 y apenas estaba empezando a reconstuirse.2

Deseoso de que en Guatemala se llevasen a cabo publicaciones similares a las que se hacían en las capitales de los virreinatos de Nueva España y el Perú, publicó una “Guía de Forasteros“, a instancia del Capitán General Bernardo Troncoso Martínez del Rincón, en la que consignó la cronología de los capitanes generales y obispos del reino. En base este arduo trabajo, solicitó al Gobierno que se le otorgase privilegio exclusivo para la impresión de las Guías y de los Almanaques; sin embargo, como ya las imprentas de Bracamonte y de la Viuda de Arévalo tenían a su cargo los almanaques, únicamente pudo obtener las Guías ya indicadas, y los almanaques de bolsillo como premio de consolación.1

A mediados de 1793, después de haber visto un ejemplar de “El Mercurio Peruano“, que poco antes había circulado en Lima, tuvo la idea de publicar un periódico en el Reino de Goathemala y para ello envió un ejemplo de su publicación a la Real Audiencia para que lo aprobaran. En estos tiempos, los trámites tardaban años debido a lo lento del transporte, y por ello aunque la aprobación del Rey fue extendida el 14 de octubre de 1794, no se supo en Guatemala sino hasta casi dos años más tarde.1

En vista de la buena acogida que tuvo la Gazeta, Beteta tuvo la idea de publicar dos números al mes, para lo que nuevamente tuvo necesidad hacer las gestiones correspondientes, pero en 1798, con el pretexto de que el papel escaseaba debido a la guerra que había con la Gran Bretaña, le fue notificado que suspendiese la publicación.  Es más, las autoridades peninsulares recomendaron al Capitán general que estuviese pendiente de que en el periódico no se insertasen noticias ni discursos que pudiesen ser perjudiciales a la tranquilidad de sus vasallos, ni a las buenas costumbres.  Y es que no faltaron entre los primeros dignatarios del reino, incluyendo entre ellos a un arzobispo y a un oidor, quienes denunciaran que el periódico de Beteta atentaba contra las máximas de fidelidad al Soberano y hasta a las buenas costumbres.1

Años después, el 16 de septiembre de 1821, con motivo de la Independencia de Centroamérica, Beteta llamó a su establecimiento “Imprenta de la Libertad“, la cual siempre funcionó en la esquina de la Séptima Calle Oriente y Callejón del Pino en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, en donde permaneció en funciones hasta la muerte de Beteta, ocurrida el 2 de septiembre de 1827, a la edad de 70 años.1

Si bien Beteta dejó de publicar la Gazeta de Guatemala en 1816, ésta no murió con él, ya que fue resucitada por el gobierno conservador de Rafael Carrera, que la utilizó como su diario oficial.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Fundación Biblioteca Miguel de Cervantes (s.f.). La Imprenta en Guatemala. España: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).

1 de septiembre de 1793: autorizan construir la bódeva de Santo Domingo

La Corona Española otorga el permiso para construir la bódeva del templo de Santo Domingo en la Nueva Guatemala de la Asunción

1septiembre1793
Templo de Santo Domingo en 1859, durante el gobierno del general Rafael Carrera. En el recuadro: placa conmemorativa de la reconstrucción del templo dominico tras los terremotos de 1917-18. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de junio de 1792 el Procurador General Provincial de la orden de Predicadores de Chiapa y Guatemala, Padre Maestro Fray Vicente de Navas, informó que la obra estaba casi terminada y solicitó permiso para techar con bóveda el templo, pese a que el diseño original indicaba artesonado.  Para entonces el convento llevaba ya catorce años en construcción, con muy buen ritmo gracias a los grandes recursos económicos de la poderosa orden, y ya se había quedado en el olvido el daño que sufriera su templo en Santiago de los Caballeros en 1773.1,2

Reproducimos a continuación la solicitud de los dominicos, por los importantes datos técnicos que presenta:

“Madrid 4 de Junio de 92

Representacion de Fr. Vicente Martinez, Procurador del Convento de Santo Domingo solicitando permiso para cubrir de Bóveda la Iglesia de su nuevo Convento de esta Capital. La Provincia de San Vicente de Chiapa, y Guatemala de la Orden de Predicadores con el debido respeto expone a Vuestra Majestad que su comunidad de Guatemala como tuvo la honra de ser la primera que puso en ejecución las Reales ordenes relativas ala traslacion de aquella ciudad, lo ha sido también como era consiguiente en la construcción de su nuevo Convento, y de su Iglesia. Ésta se halla ya tan adelantada que segun se explica el Prelado Provincial en carta de cinco de febrero próximo, dentro de muy poco tiempo podrá quedar concluida y por ventura será la fábrica de mejores proporciones, y el Templo más hermoso de la Nueva Guatemala. Constantes aquellos Religiosos, como es de su obligación en la obediencia a las órdenes de su Soberano, desean dar al público al concluir su obra, el mismo ejemplo de subordinación, que dieron al principiarla.3

(Nota de HoyHistoriaGT: para 1793 la posición de las órdenes regulares había quedado muy debilitado debido a las Reformas Borbónicas que se enfocaron en separar a la Iglesia del Estado.  De esta cuenta, en 1767 fueron expulsados los jesuitas de todos los territorios de Imperio Español y el resto de órdenes quedó advertida de un destino similar.  Así que cuando el capitán Martín de Mayorga recomendó el traslado a una nueva ciudad después de los terremotos de Santa Marta en 1773,2 las órdenes regulares aceptaron dócilmente, al contrario del arzobispo y el clero secular, que resistieron hasta 17784).

Y aunque la experiencia que han ido adquiriendo en el nuevo sitio les ha hecho tocar los graves inconvenientes que resultaran de cubrir su Iglesia de artesón, y no de bóveda, con todo están prontos á ejecutarlo, arreglándose a lo que dispone la instrucción en esta parte como lo han hecho en todas las demás; pero considerando que estas órdenes se fundarían sobre los informes que se tomaron para el efecto; y que en Arte y uso de arquitectura de la orden de predicadores del antiguo convento de Santo Domingo éstos, o por causa del terror que a la sazón tenía sobrecogido, y turbado aquel vecindario, ó por no tenerse todavía un perfecto conocimiento experimental de nuevo sitio, y de todas sus circunstancias, pudo haberse omitido alguna de ellas, la cual si se hubiese tenido presente habría por ventura hecho variar la disposición; les ha parecido conveniente dar órdenes al Procurador para que ponga en la alta consideración de Vuestra Majestad, que en aquel paraje son frecuentes, y abundantísimas las lluvias, de cuyo principio naturalmente se sigue que las cubiertas de las fábricas en aquel sitio deben ser más proporcionadas que en otro alguno, para resistir a los perjuicios que una humedad excesiva debe causar forsozamente, que en aquellas immediaciones se carece de Tierra que tenga aquella unión, y consistencia necesaria para fabricar buena teja, sin la cual no puede ser duradero el artesón; pues por más que se gaste en renovarla de tiempo en tiempo, es preciso que a poco descuido se pudran las maderas.3

(Nota de HoyHistoriaGT: los dominicos fueron los primeros en trasladarse a la Nueva Guatemala debido a que su fastuoso convento de Santiago de los Caballeros quedó completamente destruidos tras el terremoto de Santa Marta.1  Pero después de 20 años, ya el recuerdo de la gravedad de los sismos se fue difuminando y perdieron el miedo a la construcción de bóvedas.  La iglesia se derrumbó con los terremotos de 1917-18 y de 1976).

Que estas tienen contra sí tambien el abundar allí sobremanera la polilla: de modo que taladrando el artesón, dentro de muy poco tiempo no solo no podrá hacer resistencia a los terromotos; pero ni aun sufrir, ni sostener el peso de los tejados, que al paso que en la Ciudad Antigua se arruinaron muchísimas fábricas cubiertas de artesón, quedaron en pie algunos arcos de otras cubiertas de bóveda dando con su misma duracion un testimonio irrefragable de que los temblores de tierra no destruyen con tanta facilidad un arco bien trabajado como un artesón cubierto de mala teja, y compuesta de maderas apolilladas.

Finalmente que a la luz de estas reflexiones nacidas de la experiencia, se ha ido desimpresionando aquel público de la idea que había concebido en orden a la ventaja de los artesones; y parece que de resultas intenta el Cabildo Eclesiástico recurrir a Vuestra Majestad retractando su opinión anterior en esta parte por lo respectivo a la fábrica de la Catedral.

(Nota de HoyHistoriaGT: la iglesia de Santo Domingo era la más lujosa de la ciudad de Santiago de los Caballeros antes de su destrucción, ya que la orden era la más poderosa y tenía suficientes ingresos de sus haciendas y doctrinas.  No todas las órdenes y parroquias disponían de los recursos para techar sus templos con bóveda).

En vista de todo lo cual, y de que los cimientos de dicha Iglesia tienen según avisa el mismo superior al exponente toda la proporción que es necesaria suplica a Vuestra Majestad que si las reflexiones que deja insinuadas, fueren en realidad de aquel peso que conceptúan los Religiosos de su Convento de Guatemala se digne permitirles que puedan cerrar su iglesia de boveda, bajo las reglas, y con las precauciones que la alta penetración de Vuestra Majestad tuviere por convenientes en que recibirá merced.”

Madrid cuatro de junio de mil setecientos noventa y dos: Fray Vicente de Navas. Es copia de la original de que certífico yo Don José Antonio Cornejo Caballero de la orden de Santiago del concejo de Su Majestad su secretario y Oficial Mayor de la secretaria de la Nueva España. Madrid diez de Noviembre de mil setecientos noventa y dos. Por su indispocion, Ygnacio Sebastian de la Parra.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mejía Samayoa, Cristian Fernando (2013). Arte y uso de arquitectura de la Orden de Predicadores del Antiguo Convento de Santo Domingo y una aproximación a la vida monástica masculina en la Nueva Guatemala de la Asunción. Guatemala: Universidad Rafael Landívar, Facultad de Arquitectura. p. 182.
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México). Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. pp. 118-119.
  3. Mejía Samayoa, Arte y uso de arquitectura de la Orden de Predicadores, pp. 183-184.
  4. Belaubre, Christophe (2013). «Francos y Monroy, Cayetano: Aspectos de la vida del arzobispo de Guatemala que vino para retomar el control de un clero guatemalteco en estado de rebelión casi abierto». Archivado desde el original el 22 de julio de 2017.

27 de agosto de 1717: fuerte erupción del Volcán de Fuego

La erupción del Volcán de Fuego inició enjambre sísmico que resulta en el terremoto de San Miguel el 29 de septiembre.

27agosto1717
Volcanes de Fuego y Acatenango en Guatemala. En el recuadro: portada del informe hecho en 1774 acerca del terremoto de Santa Marta, que recoge todos los terremotos que se habían registrado en la ciudad de Santiago desde 1541. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1717 el dominio de la Iglesia católica sobre los vasallos de la corona española era absoluto y esto hacía que cualquier desastre natural fuera considerado como un castigo divino y tratara de resolverse mediante demostraciones de fe. En el caso particular de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, los habitantes también creían que la cercanía de los volcanes y las montañas que rodeaban a la ciudad, en especial el Volcán de Fuego, era la causa de los temblores que los afectaban con frecuencia.​  De hecho, un breve resumen de lo que había ocurrido hasta 1717 es el siguiente escrito elaborado por la Junta General del año de 1717, para realizar un informe para el rey sobre los terremotos de San miguel del 29 de septiembre:1

  • Por el año de 1541, en que no habían pasado 14 de la fundación de Guatemala en el paraje, o sitio, que actualmente llaman Ciudad Vieja, se experimentó no solo la quasi general inundación, sino también con desmesurados estremecimientos comenzó babanear la tierra (así dice el Escritor) como a las 2 de la madrugada del 11 de septiembre del citado año”.
  • Por los meses de agosto y septiembre del año de 1565, se experimentaron también fuertes y espantosos temblores, que generalmente causaron muchas ruinas en los edificios;
  • En 1575 se sintieron los terribles terremotos que igualmente causaron considerables estragos, con la circunstancia de que desde el expresado año hasta el de 1590, apenas pasó alguno en que no se experimentaran estos terribles avisos de la Divina Justicia.
  • El día de San Andrés del de 1577, en que sindiéndose uno como por el término de tres horas (así dice el Historiador) arruinó muchas casas. 
  • El 26 de diciembre de 1581 se experimentaron grandes sobresaltos, y temores; pues se llegó a encencer luz a las 12 de la mañana, por haberse cubierto el Sol con porción considerable de ceniza, y sin verse unos a otros.  
  • El 14 de enero de 1582, no se vio nada del Volcán sino ríos de fuego, y que eran tantos, y tan temerosos los truenos, que andaba toda la gente atemorizada.
  • Desde el 16 de enero de 1585 hasta el 23 de diciembre de 1586 hubo fuertes y terribles terremotos, que se asoló casi toda la Ciudad.
  • El 8 de octubre de 1651 se volvió a asolar la ciudad de fuertes temblores, los cuales cesaron por intercesión de Nuestra Señora del Rosario, a cuya milagrosa imagen joró por su Patrona.
  • El fuerte temblor del día del Señor de San Felice, en que se arruinó casi toda la Ciudad.  
  • En 1663, 1666 y el 12 de febrero de 1689 se volvieron a destruir todos los edificios, y dicen que fueron grandes pérdidas de los censos de Conventos y Capellanías impuestas sobre sus fincas.
  • En 172 se volvieron a experimentar temblores, siguiedo el 1 de febero de 1705 cuando el volcán arrojó tanta porción de ceniza y humo, y con tanto ruido, que dicen, estuvieron para perecer; y con la circunstancia de que cubriéndose la atmósfera, fue preciso entre nueve o diez de la mañana encender la luz. 
  • El 14 de octubre de 1709 refieren haber experimentado el espantoso y terrible suceso que atemorizó a los habitantes pues fueron tantos los plumajes y ríos de fuego que vomitó el Volcán con grandísimo estruendo.1

Varios testigos fueron consultados por la Junta General del año de 1717, siendo éstos:

  • Bernardo Valdes de 39 años
  • Pedro de la Barrera, de 31 años
  • Felipe Ximenez, de 40 años
  • Juan Santos, Sargento mayor, de 42 años
  • Licenciado Diego Arias de Miranda, Cura del Partido de Caluco, de 41 años
  • Josef Sierra y Rebolorio, de 45 años.
  • Juan de Molina, de 55 años
  • Juan Antonio Mallén, de 37 años
  • Josef Fernández de la Fuente, de 42 años
  • Alfonso Capriles de Guzmán, español de 30 años
  • Bachiller Laureano Simón de Ypinza, de 40 años.2

De acuerdo a los testigos “resulta acreditado, que desde principios de la noche del 27 de agosto de aquel referido año (bien fatal, y trabajoso a la desgraciada Ciudad de Guatemala, y sus vecinos) arrojó uno de los Volcanes voraces llamas de Fuego, y humo con espantosos bramidos, y retumbos, atemorizando en extremo a todos los habitadores; continuando en esta conformidad el siguiente día 28, y aún el 29; cuyos espantos sucesos se habían experimentado en otras ocasiones, de que se hará alguna atención: que se suspendieron por espacio de tiempo; y que se aplacó su furia, mediante la Divina Misericordia, que imploraron los habitadores, por medio de los Santos, de Rogativas, Procesiones, y Novenas, y con particularidad la Ciudad, tomando por Patró al Señor San Miguel, y jurándole como se acostumbra“.3

Continúa el reporte oficial: “No parándose la consideración en que afirmen los testigos, que la causa de los temblores proviene de los Volcanes, pues no son los únicos que concuerdan en este común sentir, resulta justificado, que hallándose como se halla, la Ciudad circunvalada por todas partes de Cerros elevados (bien que el de Agua, y los dos Volcanes de Fuego con exceso considerable, como es hecho manifiesto) estimaban su temperamento poco favorable, y aún nocivo a la salud por su mala situación, y cielo melancólico; y de que en su concepto provenía variedad de enfermedades.”4

Y finaliza: “no cesaron, segun parece, estos actos religiosos y devotos, pero sí calmaron los Terremotos, y los cuidados, y peligros de los habitantes de Guatemala por algún tiempo: pero cuando se hallaban en parte tranquilizados los ánimos, empezaron a aumentarse los sustos, y temores con espantosos, fuertes y terribles terremotos, que principarion como aprima noche del 29 de septiembre del citado año de 717“.5


BIBLIOGRAFIA:


25 de agosto de 1811: Larrazábal asume como diputado en Cádiz

Antonio de Larrazábal comienza su función como diputado del Reino de Guatemala ante las Cortes de Cádiz

25agosto1811
Portada de la Constitución Política de la Monarquía Española publicada el 19 de marzo de 1812. En el recuadro: el presbítero Atonio de Larrazábal, diputado por la Capitanía General de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 24 de agosto de 1811, en Cádiz, se aprobaron los poderes como diputados de Andrés Ángel de la Vega, diputado por Asturias; Francisco Salazar y Carrillo, por la ciudad de los Reyes del Perú; y Antonio de Larrazábal y Arrivillaga, por Santiago de los Caballeros de Guatemala.1 El Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros había elegido el 24 de julio de 1810 a tres candidatos y por sorteo resultó electo el presbítero Larrazábal, quien era miembro de la influyente familia Aycinena.

Ese día se eligió para presidente de las Cortes a Ramón Giraldo y Arquellada por 70 votos; como vicepresidente a Francisco de La Serna y Salcedo por 80 votos; y secretario a Juan Valle por 76 votos.  Luego de la elección, pasó a la comisión de Poderes un escrito de los hermanos Andrés y Manuel de Llano, diputados suplentes por Guatemala, para que se proceda a la salida de uno de ellos ya que ya se ha aprobado el poder de Larrazábal, como de diputado propietario de esa provincia.  El otro diputado propietario era José Francisco Morejón, quien iba en camino desde Honduras en la Capitanía General de Guatemala.1

Al día siguiente, 25 de agosto, comenzó el debate del Proyecto de Constitución que dió lugar a la Constitución Política de la Monarquía Española, que sería finalmente promulgada en Cádiz, el 19 de marzo de 1812.  La comisión encargada de redactar el borrador de la Constitución había hecho muy buen trabajo, y de hecho muchos artículos se aprobaron sin apenas debate en la sesión pública. El presidente Ramón Giraldo y Arquellada abrió el debate diciento: “Señor, ha llegado felizmente el deseado día en que vamos á ocuparnos en el más grande y principal objeto de nuestra misión. Hoy se empieza á discutir el proyecto formado para el arreglo y mejora de la Constitución política de la Nación española, y vamos á poner la primera piedra del magnífico edificio que ha de servir para salvar á nuestra afligida Patria, y hacer la felicidad de la Nación entera, abriéndonos un nuevo camino de gloria…”1

Tras este discurso inicial, uno de los secretarios leyó lo siguiente:1

Proyecto de Constitución política de la Monarquía española, presentada a las Cortes Generales y Extraordinarias por su Comisión de Constitución.

En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad.

Las Cortes generales y extraordinarias de la Nación española, bien convencidas, después del más detenido examen y madura deliberación, de las antiguas leyes fundamentales de esta Monarquía, acompañadas de las oportunas providencias y precauciones que aseguren de un modo notable y permanente su entero cumplimiento, podrán llenar debidamente el grande objeto de promover la gloria, la prosperidad y el bienestar de toda la Nación, decretan la siguiente Constitución política para el buen gobierno y recta administración del Estado.

Y se puso a discusión el Título I y el Artículo 1.°, sobre la Nación española y los españoles, los cuales se aprobaron después de largas deliberaciones.1

Cuando fue aprobada en 1812, la constitución representó reformas legislativas importantes, entre las que destacan el decreto que establece la soberanía nacional y la división de poderes y el de libertad política de la imprenta, aprobado en la Real Isla de León el 19 de noviembre de 1810.2 La legislatura de 1813-1814, ya de carácter ordinario, celebró sus sesiones entre el 1 de octubre de 1813 y el 25 de febrero de 1814 y su sede estuvo en varios lugares: el Oratorio de San Felipe Neri en Cádiz, el Convento de Carmelitas en la Isla de León y, ya en Madrid, en el Teatro de los Caños del Peral, mientras se habilitaba el Convento de María de Aragón. En la última sesión se da cuenta de la llegada de Fernando VII a Játiva en su camino de regreso de su retiro en Francia a España.2

El 2 de abril, 69 diputados, con Bernardo Mozo de Rosales a la cabeza, firmaron el conocido como “Manifiesto de los Persas”, solicitando a Fernando VII la vuelta al Antiguo Régimen y la abolición de la Constitución de 1812. Los diputados absolutistas escogieron el nombre del Manifiesto de la costumbre de los antiguos persas de tener cinco días de anarquía tras la muerte del Rey. De esta forma, el período absolutista de Fernando VII rigió de 1814 a 1820, y se inició con una orden del rey de hacer prisioneros a todos los diputados que habían participado en la redacción de la Constitución de 1812.2 Luego, cuando se produjo la revolución liberal en 1820,3 la Constitución de Cádiz estuvo nuevamente en vigencia, y durante este período se produjo la Independencia absoluta de México y la independencia de la Capitanía General de Guatemala.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Congreso de los Diputados (2011). Hace 200 años. Diario de las Cortes de Cádiz.  Madrid: Congreso de los Diputados.
  2. — (2014). Cortes de Cádiz. 1810-184.  Madrid: Congreso de los Diputados.
  3. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2OCLC 212905232.