8 de abril de 1920: declaran mentalmente incapaz a Estrada Cabrera

Tras pactar con los cabreristas, el Partido Unionista que aglutinaba a los conservadores guatemaltecos, consigue que la Asamblea Legislativa declare mentalmente incapaz al licenciado Manuel Estrada Cabrera.

8abril1920
Barricada de unionistas preparade para el ataque a la residencia presidencial de «La Palma».  En el recuadro: retrato oficial del presidente Manuel Estrada Cabrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En Guatemala la rivalidad entre criollos (ya sean liberales y conservadores, o comunistas y anticomunistas) ha sido la causante de los golpes de estado, guerras civiles y revoluciones que han retrasado el desarrollo del país.  Esta rivalidad ha sido aprovechada por las potencias internacionales desde el inicio de la vida independiente, fomentando la inestabilidad local para su beneficio, dada la privilegiada ubicación geográfica del país y su proximidad al Canal Interoceánico de Panamá y al de Nicaragua —que las potencias extranjeras han estado intentando construir desde 1821—.1

Hasta 1898, la principal potencia con intereses en el área era Inglaterra, la cual dominaba la situación desde el enclave comercial en Belice y sus hábiles diplomáticos y banqueros —entre ellos el embajador Frederick Chatfield y las familias Skinner y Klee— quienes endeudaron a los gobiernos del área gracias a la venta de armas para repeler ataques de sus enemigos.

La situación empezó a cambiar poco a poco cuando en 1871 el gobierno mexicano por fin empezó a poner orden en su territorio y en 1898 los Estados Unidos se consolidaron como el otro gigante local al vencer a España y arrebatarle Cuba y Puerto Rico. Los gobiernos de ambos países empezaron a influir en la política centroamericana, con los Estados Unidos aliándose con el presidente de Guatemala, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, mientras que el presidente mexicano, el general Porfirio Díaz, buscaba alianzas con las otras naciones del Istmo.   Desafortunadamente para Díaz, la Revolución Mexicana de 1910 dió al traste con las aspiraciones porfiristas de dominio en la región y los estadounidenses consolidaron su hegemonía en Centroamérica, apoyando al gobierno de Estrada Cabrera por más de 20 años y haciendo sentir su presencia por el enclave bananero de la United Fruit Company —y sus empresas subsidiarias que tenían los monopolios del transporte ferroviario y marítimo—.2

Pero el licenciado Manuel Estrada Cabrera perdió el apoyo político de los personeros de la United Fruit Company tras no poder aprovechar la agitación que había México por las revoluciones contra el golpista Victoriano Huerta para formar la República Suroriental con Chiapas y Petén y quedarse con el apetecido y estratégico estrecho de Oaxaca.   El gobierno norteamericano solamente estaba esperando una excusa para no permitir una nueva reelección de Estrada Cabrera, y tras las quejas de los criollos conservadores de que había perseguido al obispo José Pinol y Batres por haber dado unas homilías en las que criticó al gobierno, le retiró su apoyo. Esto envalentonó a los conservadores, quienes a finales de 1919 distribuyeron el «Acta de los tres dobleces» anunciando la formación del Partido Unionista,  que don Manuel tuvo que aceptar.  Aquel partido estaba formado por los conservadores y su directiva incluía, entre otros, a Emilio Escamilla, Tácito Molina, Julio Bianchi, José Azmitia, Manuel Cobos Batres —quien era primo del obispo perseguido— y otros miembros prominentes de la familia Aycinena. El 1° de marzo de 1920 en la inauguración del período de sesiones de la Asamblea Nacional Legislativa, se reconoció al partido quedando así oficializada su existencia. A partir de entonces, Estrada Cabrera reiteró públicamente su voluntad de atender los deseos de la comunidad internacional para dar mayor apertura política, aunque seguía arrestando y persiguiendo a los simpatizantes unionistas.3

​El 11 de marzo de 1920, los unionistas convocaron a una manifestación en la que participaron miles de ciudadanos, siendo abanderado de aquella manifestación el ciudadano y dirigente unionista José Azmitia. Pero esta manifestación fue reprimida por el Gobierno; el Ejército y la Policía dispararon contra los indefensos manifestantes, lo que unió a la población y a la comunidad internacional en contra de que Estrada Cabrera continuara en el poder. Y ya el 18 de marzo todo el personal de correos y aduanas se unió al nuevo partido, acción que fue inmediatamente imitada por el personal de telégrafos.4

Para el 7 de abril de 1920, todo el pueblo de Guatemala estaba afiliado al partido unionista y la autoridad de su directiva regía en toda la República.​ Con Estrada Cabrera quedaba un grupo reducido de partidarios que todavía buscaban su precaria protección y unos cinco mil hombres de tropa, en su mayoría indígenas de Momostenango, bien armados y en posesión de las dos anticuadas fortalezas de Matamoros y San José y del fuerte contingente militar en la residencia presidencial de La Palma. ​ Los unionistas no tenían armas ni habían buscado conexiones militares; Silverio Ortiz, líder obrero, y algunos otros directores habían recibido la promesa de muchos jefes militares de apoyarlos en caso de conflicto armado, pero solo uno de ellos, López Avila, tenía a la sazón tropas a su mando y exigía un decreto de la Asamblea para resguardo de su honor militar.​ Había llegado el momento de dar el golpe decisivo, pero se resolvió, a propuesta de Tácito Molina, que el presidente provisional que sustituyera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva del partido unionista, pero no un miembro relevante de este, dejándose para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.4

Para lograr el acuerdo, fue necesario que los unionistas entraran en componendas con un grupo de diputados liberales cabreristas, y con el presidente de la Asamblea Nacional, que en ese momento era el cabrerista Adrián Vidaurre y su segundo, José Beteta; entre los diputados con quienes se pactó estaban: Mariano Cruz, Carlos Herrera y Luna y Manuel Arroyo. Por parte de los unionistas, los que negociaron con los diputados fueron: Tácito Molina, Manuel Cobos Batres, Demetrio Avila y Julio Bianchi.​ Al final, acordaron que el presidente interino fuera el ciudadano Carlos Herrera, mientras que los cabreristas iban a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres.3,4 Escritores unionistas como el propio Julio Bianchi y Rafael Arévalo Martínez aducen que el partido aceptó esta fórmula propuesta por Vidaurre por buena fe y por desconocimiento político, dados los nefastos resultados que tuvo, pero es más probable que aquellas hayan sido las directrices del embajador de los Estados Unidos.

Ya acordado como se formaría el gabinete, se procedió a programar la sesión de la Asamblea del 8 de abril. Se acordó que el orden del día sería:

  1. dar la licencia, no solicitada, a Estrada Cabrera para que pudiera ausentarse del país;
  2. elegir a Herrera como presidente provisional, y
  3. emitir un decreto ordenando a todas las fuerzas militares que reconocieran al nuevo Gobierno como la única autoridad legítima de la república.4

En la sesión legislativa del 8 de abril de 1920 el líder unionista José Azmitia entregó un documento con las acusaciones contra el presidente, y el diputado Letona (reconocido cabrerista que había hablado con los unionistas la noche anterior) pronunció un discurso que había sido acordado, y en el que proponía derrocar al presidente declarándolo mentalmente incapaz para gobernar, contentando así al pueblo sin que los diputados aparecieran como traidores. Su discurso fue saludado con una gran ovación.5

El decreto por el cual se declaró mentalmente incapaz al presidente se reproduce a continuación:6

Decreto número 1022

La Asamblea de la República de Guatemala,

Considerando: que por los documentos que se tienen a la vista se ha establecido debidamente la alteración mental del Doctor Manuel Estrada Cabrera, Presidente de la República, por lo que está imposibilitado para continuar al frente del Poder Ejecutivo; y a fin de que pueda atenderse al restablecimiento de su salud; de conformidad con los artículos 52, inciso VII y VIII, y 63 de la Ley Constitución. Por tanto; decreta:

Artículo 1°. — Se declara separado de la Presidencia de la República al Doctor Manuel Estrada Cabrera, y se le concede licencia para ausentarse del territorio de Centro América.

Artículo 2°. — El mando supremo se depositará en el Ciudadano que se nombre al efecto por la Asamblea.

Artículo 3°. — Mientras el Doctor Estrada Cabrera se encuentre en el país, se le harán los honores correspondientes al alto cargo que ha ejercido; y se le garantiza ampliamente por el pueblo en el goce de sus derechos.

Pase al Ejecutivo para su cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo, en Guatemala, el ocho de abril de mil novecientos veinte.

        • José A. Beteta
        • Adrián Vidaurre
        • Carlos Herrera
        • Alberto MencosNota a
        • León de León Flores, Secretario
        • Alberto Madrid, Secretario interino
        • Santiago Romero, Secretario interino
        • J. Antonio Villacorta, Secretario interino
        • Otros diputados firmantes: J. M. Letona R., Abr. Orantes, F. S. Pereira, C. Escobar, Mariano Batres Pineda, Luis Ibarra Rivera, Virgilio J. Valdés, Ignacio G. Saravia, Adalberto Aguilar F., Francisco Fuentes, Guillermo Sánchez, B. López R., T. A. Barrios, Mariano Cruz, F. Z. Mazariegos, M. Serrano M., Leopoldo Rosales, José María Lazo, Luis Aguilar P., J. Antonio Godoy, Manuel Palomo Arrióla, Domingo F. Muñoz, José A. Medrano, N. Gálvez S., Salvador Ortega, Antonio G. Saravia, Aurelio F. Recinos, S. Serrano M., J. Pinto, Ramón Alvarado, Fernando Aragón Dardón6

Y he aquí el decreto por el que se nombró presidente interino a Carlos Herrera:7

Decreto número 1023

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que por Decreto de esta fecha se ha tenido por separado del ejercicio del Poder Ejecutivo al Doctor Estrada Cabrera, y que debe nombrarse la persona que haya de sucederle en ese alto puesto, Por tanto;

De conformidad con lo dispuesto en el articulo 52, Inciso 8°. de la Constitución, decreta:

Se nombra Presidente Constitucional de la República, en sustitución del Doctor Manuel Estrada Cabrera, al ciudadano Carlos Herrera.

Pase al Ejecutivo para su publicación. Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo, en Guatemala, el ocho de abril de mil novecientos veinte.

        • José A. Beteta, Presidente.Nota a
        • León de León Flores, Secretario
        • Alberto Madrid, Secretarlo interino
        • J. Antonio Villacorta C., Secretario interino
        • Santiago Romero, Secretarlo interino7

Al enterarse de los decretos, el presidente Estrada Cabrera dijo simplemente: «¿Loco, yo?  ¡Ya verán su loco!» y así se inició la llamada «Semana Trágica«, en la que se produjeron bombardeos desde La Palma hacia la Ciudad de Guatemala, empezando por el bombardeo desde el Cuartel de Matamoros el mismo 8 de abril.  Después de encarnizados combates durante las primeras 48 horas, la situación bélica se calmó y los unionistas finalmente se consiguió que el ejército leal a Estrada Cabrera se rindiera luego que se consiguiera sobornar a sus oficiales cercanos.8


NOTAS:

  • a. El presidente de la Asamblea, licenciado Arturo Ubico Urruela, la había presidido durante los vientidós años que gobernó Estrada Cabrera.  Nótese cómo en su lugar firman Letona, Mencos, y Adrián Vidaurre, los diputados que habían negociado con los unionistas.  Nótese también que Carlos Herrera firma como presidente de la Asamblea.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  2. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (Mayo de 2005). «The Octopus and the generals: The United Fruit Co. in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés)
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Bianchi Smout, Julio (1941). Prólogo de «¡Ecce Pericles!» de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  6. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp.: 4-5.
  7. Ibid., pp. 5-6.
  8. Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209

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7 de abril de 1910: crean el municipio de La Esperanza, Quetzaltenango

El gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera eleva a la aldea «Los Alisos» a categoría de municipio con el nombre de «La Esperanza»

Licenciado Manuel Estrada Cabrera, presidente de Guatemala de 1898 a 1920, durante un acto oficial. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El municipio de La Esperanza era anteriormente la aldea llamada «Los Alisos» y formaba parte del municipio de Quetzaltenango.​ En 1894, el entonces alcalde auxiliar de Quetzaltenango, Francisco Escobar, compró terrenos para incrementar el territorio de la aldea. Posteriormente, el 25 de febrero de 1899, Escobar recibió terrenos adicionales de cien varas cuadradas que le donó el señor José María Barrios.1

Gracias al gran crecimiento territorial y poblacional que había en la aldea, ésta se convirtió en un lugar urbano, y el 7 de abril de 1910 fue declarada y fundada oficialmente como municipio del departamento de Quetzaltenango con el nombre de «La Esperanza» por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. He aquí el decreto:2

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 7 de abril de 1910.

Con vista de las diligencias seguidas por las autoridades y vecinos de la aldea «La Esperanza», relativa a que se le erija en municipio independiente del de Quetzaltenango, y para lo cual reúne las condiciones que exige la Ley.

Por tanto:

El Presidente Constitucional de la República, acuerda:

Acceder a la solicitud indicada; debiendo el Jefe Político de aquel departamento, dar las disposiciones oportunas para establecer la nueva Municipalidad.

Comuníquese.

      • Estrada Cabrera
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, J. M. Reina Andrade2

Con el terremoto que se registró el seis de agosto de 1942 La Esperanza sufrió graves daños, y el 95% de la población quedo sin vivienda; por iniciativa de algunos vecinos, quienes aprovecharon que la cabecera municipal estaba aislada de la carretera asfaltada por derrumbes, se trasladaron las oficinaes municipales al cantón «El Progreso«, o «Pila de Los Rodas» y sin autorización alguna le dieron el nombre de «La Victoria» el 12 de febrero de 1943. Debido a los conflictos que los pobladores tenían con el nuevo nombre, el 26 de septiembre de 1945 el municipio volvió a llamarse «La Esperanza«.1

La Mancomunidad Metrópoli de Los Altos que se formó en el siglo XXI, cuenta con una extensión territorial de 871.06 km² y está compuesta por los municipios de San Andrés Xecul y Totonicapán en el departamento de Totonicapán y por los municipios de San Carlos Sija, Sibilia, La Esperanza, San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, Zunil y Salcajá en el departamento de Quetzaltenango, los cuales se adhirieron a la entidad voluntariamente.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Posadas Rosado, Irma Teresa et al. (2008). Diagnóstico socioeconómico, potencialidades productivas y propuestas de inversión: Municipio de La Esperanza, departamento de Quetzaltenago. Tesis. Guatemala: Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016.
  2. Matta, Juan (1912). Recopilación: Las leyes de la República de Guatemala, 1910-1911 XXIX. Guatemala: Tipografía Nacional.

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15 de marzo de 1907: asesinato de Manuel Lisandro Barillas

Muere asesinado en la Ciudad de México, por orden del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el ex-presidente Manuel Lisandro Barillas

15marzo1907
Palacio de los Capitanes Generales en 1890, tras su restauración parcial ordenada por el general Manuel Lisandro Barillas. En el recuadro: retrato a lápiz del general Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Manuel Lisandro Barillas Bercián, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892, es uno de los presidentes menos recordados en Guatemala. Las principales razones para ello fueron, primero, su enemistad y rivalidad con el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó al país entre 1898 y 1920 y, segundo, el rompimiento que tuvo con los allegados del general J. Rufino Barrios luego de que éste muriera y de que Barillas se hiciera cargo de la presidencia interina en 1885.1 En ambos casos, los incondicionales de Barrios y de Estrada Cabrera se encargaron de desmerecer los logros del gobierno de Barillas o de mostrarlo como un inepto o incompetente. Véase, por ejemplo, las obras «Apuntamientos para la Historia de Guatemala» de Francisco Lainfiesta2, y «Paralelo entre dos administraciones» de Adrián Vidaurre3.

Dado que la constitución de 1879 había sido redactada para favorecer la perpetuidad del general J. Rufino Barrios en el poder,4 la Asamblea Legislativa la modificó para reducir el poder del jefe del Ejecutivo tan pronto como asumió el cargo de presidente interino Barillas en 1885.1 Cansado de esa situación, el gobernante perpetró un autogolpe de estado en 1887 e hizo reformar la constitución para devolver el poder absoluto,5 y ya con ello, expulsó al arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada, con la excusa de que éste había traducido bulas papales y las distribuyó en el país en 1887.6 En cuanto a insfraestructura, ordenó la remodelación del «Teatro Nacional» —antiguamente «Teatro Carrera»— con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y la reconstrucción del Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala en 1890.7

Durante su gobierno recibió personalmente al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien llegó como exiliado desde El Salvador, tras la revolución de los Ezeta en ese país.8 Y también declaró la guerra al gobierno salvadoreño tras dicho golpe de Estado, aunque esta guerra nunca se materializó y fue llamada en broma como «la Guerra del Totoposte» por los guatemaltecos.9

Barillas fue el único presidente liberal que entregó el poder a un sucesor electo por los ciudadanos, ya que todos los otros murieron, fueron asesinados o fueron derrocados por revoluciones o golpes de estado. En 1892 le entregó el poder al general José María Reina Barrios, sobrino del fallecido general J. Rufino Barrios.7

Al principio, el gobierno de Reina Barrios fue muy progresista, gracias a la bonanza económica que se produjo por el alza internacional del precio del café. Sin embargo, cuando éste se desplomó en 1897, todos los grandes proyectos del presidente se desmoronaron y cuando el gobernante intentó extender su mandato presidencial, se produjeron revoluciones en su contra.10 Si bien Reina Barrios logró resolver la situación, fue asesinado el 8 de febrero de 1898 y fue sustituido por el primer designado, el licenciado Manuel Estrada Cabrera.10 El general Barillas le fue leal al principio e incluso dirigió al ejército que sofocó la invasión de Próspero Morales en 1898,11 pero luego salió al exilio e intentó dirigir revoluciones contra el presidente guatemalteco desde México y El Salvador en mayo de 1906, pero sin éxito. El problema era que Barillas no hizo buen uso del apoyo que recibió en México ni de la gran cantidad de enemigos de Estrada Cabrera, y en lugar de dedicarse a combatir con valor hacía vida de salón y se dedicaba a galantear con las mujeres.12

Cansado de esas escaramuzas, y sabiendo que cada vez más emigrados políticos que querían derrocarlo, Estrada Cabrera solicitó del general José Marí­a Lima que enviara a dos de sus asesinos —Florencio Morales y Bernardo Mora— a la ciudad de México para asesinar a Barillas, a quien consideraba uno de sus principales rivales políticos. Aquellos hombres perpetraron el crimen utilizando puñales, pero fueron capturados, pues no sabían que en México no contaban con la protección del presidente guatemalteco y tras confesar su crimen y que fueron enviados por el general Lima y el comandante del puerto de San José, Onofre Bone, fueron juzgados y condenados al pelotón de fusilamiento.13 Desde entonces, la calle en donde ocurrió el crimen se llama «calle Guatemala«, en donde el hecho produjo mucha indignación, especialmente porque el presidente mexicano, general Porfirio Díaz detestaba a Estrada Cabrera por la alianza que éste tenía con los Estados Unidos.14

Debido a aquella enemistad entre ambos gobiernos no es de extrañar que Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores de México,Nota enviara la siguiente nota al Embajador de México en Guatemala, Federico Gamboa:

Ministro Mexicano – Guatemala -. En vista constancias causa instruídas contra Florencio Morales y Bernardo Mora, por homicio Gral. Barillas, y con arreglo artículo 5 Tratato Extradición, pida por nota detención provisional Gral. José María Lima, contra quien se ha dictado orden de prisión como instigador o cómplice del delito. Van documentos necesarios extradición. Además, conforme el artículo 16 del mismo Tratado, pida la comparecencia personal aquí del Jefe puerto San José, Onofre Bone, como testigo. Haga presente que aun cuando indicado probablemente es guatemalteco, y el Tratado no establece la obligación de entregarlo, no quita la facultad de hacerlo y tiene ese Gobierno el interés de que por tal medio se aclare en todos sus pormenores un delito de tan excepcional gravedad cometido por guatemaltecos. Conteste inmediatamente recibió.

    • Mariscal

El gobierno de Estrada Cabrera se negó rotundamente a la pretensión de Mariscal, como indica la contestación del embajador en Guatemala:

Este Gobierno acaba de responderme, nueve treinta noche d ehoy dos mayo, que fundado excepción específica artículo primero Convención extradición, no detendrá provisionalmente a Lima ni menos entregarálo después; y que bone opta, usando derecho artículo dieciséis, por prestar testimonio ante autoridad guatemalteca.

    • Gamboa15

Los restos mortales de Barillas descansan en Quetzaltenango; por su parte, el general José Marí­a Lima, nunca fue condenado por esto y llegó a ser Comandante de una Sección de Unionistas en contra de Estrada Cabrera en 1920 y en 1921 formó parte de un consejo militar que derrocó al presidente Carlos Herrera con el patrocinio de la United Fruit Company.16


NOTAS:

  • Ignacio Mariscal ya era Ministro de Relaciones Exteriores del general Porfirio Díaz en 1882, cuando firmó por México el tratado Herrera-Mariscal, por medio del cual el gobierno de J. Rufino Barrios renunció para siempre al reclamo que tenía Guatemala sobre Soconusco. Aquel tratado nefasto para Guatemala, que además perdió considerable territorio adicional, fue firmado por Manuel Herrera Moreno, hijo del entonces Ministro de Barrios que estaba relacionado con la producción azucarera en Santa Lucía Cotzumalguapa.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales, pp. 340-344.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  3. Vidaurre, Adrián (1907). Paralelo entre dos administraciones: apuntes para la historia. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  6. Barillas, Manuel Lisandro. Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  7. Museo del Ejército (s.f.). «Manuel Lisandro Barillas». Museo Militar de Guatemala. Guatemala: Ejército de Guatemala.
  8. Hemeróteca PL (18 de enero de 2017). El paso de Rubén Darío por Guatemala. Guatemala: Prensa Libre.
  9. Gómez Carrillo, Agustín (1890). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala. IX. Guatemala: El Modelo. p. 116.
  10. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  11. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Revoluciones para la Exportación: Plutarco Bowen y su final en Guatemala». Guatemala: Universidad Francisco Marroquín
  12. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 146.
  13. Torres Moss, Clodoveo (1993). La verdad sobre el asesinato del General Manuel Lisandro Barillas. Guatemala: Editorial del Ejército.
  14. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  15. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, pp. 167-168.
  16. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una Tiranía. Páginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-156.

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