15 de agosto de 1838: las huestes de Mita, al mando del general Rafael Carrera, aplastan a las fuerzas gubernamentales en los llanos de Jalapa

Vista del Arco de Santa Catalina en Antigua Guatemala en 1860, aproximadamente.  Así lucía la ciudad cuando las fuerzas de Rafael Carrera fueron derrotadas por el general salvadoreño Carlos Salazar en septiembre de 1838. Imagen tomada de An Ancient City of Central America, Supplement of Harper’s Weekly

A pesar de haber derrocado al gobierno del doctor Mariano Galvez, los conservadores no pudieron mantener el poder del Estado de Guatemala y lo perdieron a manos del presidente federal Francisco Morazán en marzo de 1838.  Este logró reducir al aguerrido general Carrera y confinarlo a las serranías de Mita retornado temporalmente la calma para los criollos guatemaltecos, tanto liberales como conservadores.

Pero Carrera no se quedó de brazos cruzados y ya en agosto de ese año se enconraba al mando de las “huestes de Mita”, como les llamaban en la ciudad de Guatemala a los campesinos alzados en armas que combatían al gobierno liberal.  Carrera derrotó a las fueras gubernamentales en los llanos de Jalapa de forma tan aplastante, que solamente un puñado de sobrevivientes pudo escapar.

Ante estos hechos, las filas de los campesinos se engrosaron con voluntarios hasta alcanzar los dos mil miembros. Cabe destacar que en esa época peleaban tanto hombres como mujeres, y existe evidencia histórica de que la esposa del general Rafael Carrera, comandante del ejército revolucionario, peleaba en primera fila junto con su esposo.  Tambien hay registro histórico de que los soldados gubernamentales le temían más a ella que al propio Carrera.

Las fueras revolucionarias se dirigieron entonces sobre la capital del Estado, enfrentándose nuevamente con el ejército a inmediaciones de Petapa.  Las fuerzas al mando del coronel Félix Fonseca iban solamente a hacer un reconocimiento, pero por un arranque de temeridad del coronel, atacaron a las fuerzas de Carrera, quienes los derrotaron fácilmente.

Carrera y sus soldados llegaron hasta la Antigua Guatemala, la cual tomaron sin ninguna resistencia el 7 de septiembre, preparándose para el as alto final a la ciudad.  Cupo la suerte para el gobierno liberal que gracias a una densa neblina fuerzas al mando del salvadoreño liberal Carlos Salazar atacaron por sorpresa a Carrera, infringiéndole una sangrienta derrota.   Por esta acción Salazar fue nombrado Jefe de Estado de Guatemala.

Pero esto solamente retrasó lo inevitable:  tras reagruparse y tomar fácillmente las ciudades salvadoreñas de Sonsonate, Ahuachapán y Santa Ana, las huestes de Mita regresaron a Guatemala, en donde se hicieron con el poder definitivo el 13 de abril de 1839, cuando tomaron la ciudad de Guatemala, obligando al jefe de estado interino Carlos Salazar a huir por los tejados de las casas.

BIBLIOGRAFIA:

7 de agosto de 1830: el Congreso de la República Federal de Centro América decreta la ley de responsabilidad de los servidores públicos

escudoguate1871
Escudo de la República de Guatemala que estuvo vigente entre 1858 y 1871, año en que se public la Recopilación de Leyes de donde se extrajo esta información.  Imagen tomada de la obra de Manuel Pineda de Mont.

Ya desde sus orígenes, los gobernantes de la región centroamericana intentaron poner en orden los asuntos internos por medio de leyes que tipificaran los delitos incurridos por los empleados públicos.  El 7 de agosto de 1830, cuando la Guerra Civil Centroamericana había terminado y los conservadores y eclesiásticos regulares habían sido expulsados de la región, el congreso liberal dispuso emitir la ley de responsabilidad de los empleados públicos.

Dicha ley dice textualmente sobre el presidente, ministros y senadores:

Artículo 6.°: El presidente y vicepresidente de la república; los senadores; ministros de la suprema corte de justicia y jefes militares y de rentas serán habidos y tratados como prevaricadores, siempre que se les compruebe cohecho o soborno en la provisión o presentación para los empleos, aun cuando la propuesta haya tenido efecto en los aspirantes y aun cuando no hubiersen recibido por si mismos, sino por medio de otro, alguna dádiva de estos, o en nombre suyo.  La aceptación de la promesa es por si sola motive bastante para incurrir en la pena de privación del empleo.

No es de extrañar que con semejante rigor, para 1840, los diferentes estados de la región se habían ido separando uno a uno de ls República Federal, en la que ya solamente quedaban los estados de El Salvador (donde vivía el president liberal Francisco Morazán), Guatemala (en donde los conservadores habían arrebatado el poder a Mariano Galvez) y Los Altos (a donde se habían ido a refugiar los liberales guatemaltecos).

En abril de 1840 Morazán fue categóricamente derrotado por Rafael Carrera en la Ciudad de Guatemala cuando intentaba mantener por la fuerza lo poco que quedaba de la Federación, dando por finalizada de hecho la República Federal de Centro América.

BIBLIOGRAFIA: