18 de octubre de 1826: Pierzon masacra a quienes lincharon a Cirilo Flores

El coronel José Pierson, jefe del ejército del Estado de Guatemala, bate en Salcajá a los que lincharon al Jefe de Estado Cirilo Flores

18octubre1826
Iglesia de San Jacinto en Salcajá, la cual según la tradición data de 1524, siendo la primera iglesia católica formal que hubo en Guatemala. En el recuadro, el presidente federal Manuel José Arce y Fagoaga. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centroamérica, varios mercenarios europeos intentaron probar suerte en la región para hacer fortuna. Entre ellos destacan los franceses José Pierzon, Isidoro Saget y Jean-Baptiste Fouconnier y el inglés Gordon.1

En 1826, Pierzon ya era coronel y estaba en las filas de las fuerzas federales apostadas en el Estado de Guatemala. Sin embargo, tras la decisión del general presidente Manuel José Arce y Fagoaga de encarcelar al jefe del Estado de Guatemala Juan Barrundia en septiembre de ese año,2 Pierson desertó del ejército Federal para y organizó las tropas estatales de Guatemala refugiándose en la región de Los Altos, en el occidente de Guatemala.1

A principios de octubre Pierson salió de Quezaltenango a perseguir las tropas federales del comandante Manuel Montúfar y Coronado. Asistió a la Dieta de los Cuatro Jefes del Estado de los Altos, en donde se fomentó la organización de un verdadero frente de oposición militar al poder del Presidente Arce, a quien los criollos liberales de la región consideraban como un traidor a sus ideales por haberse aliado a los interes de los criollos aristócratas de la Ciudad de Guatemala.3

En preparación de sus tropas para enfrentar a las fuerzas federales, Pierson cometió el error de confiscar los caballos de los pobladores de Quetzaltenango por la fuerza, incluyendo los de las órdenes religiosas, lo que agitó los ánimos en contra del gobierno del Estado, reunido a la sazón en esa ciudad altense luego de que huyeran de Guatemala tras la prisión de Barrundia.3 Indirectamente, esta imprudencia fue la causa de la muerte del Jefe de Estado interino, Cirilo Flores, cuando fue a intentar a calmar los ánimos de la población quetzalteca que creía que los criollos liberales querían expulsar a los frailes del Estado.4

Al enterarse de la salvaje muerte de Flores Pierson decidió aplastar a los promotores de la misma, combatiéndolos el 18 de octubre de 1826 en Salcajá, donde murieron 40 soldados, pero en donde abusó de las facultades que le fueron confiadas y sacrificó multitud de víctimas inocentes.1,5 Posteriormente ocupó brevemente la población hasta fue derrotado por las fuerzas federales del comandante Francisco Cáscara, teniendo que salir huyendo a Malacatan, buscando asilo en la frontera con Soconusco, pero su fuerza fue aplastada allí el 28 de octubre, aunque Pierson logró huir al Estado de Chiapas pero sus compañeros fueron aprehendidos entre ellos varios diputados del estado de Guatemala amigos de Flores.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Belaubre, Christophe (2007). Principales aspectos de la experiencia militar de José Pierson en Centroamérica. AFEHC.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  4. Fernández Ordíñez, Rodrigo (2008) ¡Muerte al hereje!: el linchamiento de Cirilo Flores Estrada. Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación
  5. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 37.

13 de octubre de 1826: linchamiento de Cirilo Flores

Una turba fanática lincha al jefe de Estado Cirilo Flores en Quetzaltenango, poco después de la prisión de Juan Barrundia

13octubre1826
Vista general de la ciudad de Quetzaltenango en la década de 1880. En el recuadro: busto del Jefe de Estado Cirilo Flores que se encuentra en la ciudad de Quetzaltenango. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y del Departamento de Educación de la Universidad Francisco Marroquín.

El primer presidente de la República Federal de Centro América, el general Manuel José Arce y Fogoaga, fue electo en 1825 tras un proceso electoral poco satisfactorio y desde que tomó posesión el 29 de abril de ese año, tuvo que hacer malabares para gobernar a la naciente república federal, intentando mediar entre los criollos aristócratas y los criollos liberales, quienes se odiaban mutuamente. La situación de Arce se vió agravada cuando el jefe de Estado de Guatemala, el liberal Juan Barrundia decide retornar la capital del Estado a la ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, pues ahora había dos gobiernos constituidos, ubicados a pocas calles uno del otro; cada uno con su propio ejército, y sus propias necesidades y pretensiones.1

La tensión llegó al máximo cuando Barrundia fue destituido y hecho prisionero en septiembre de 1826,2 luego de que los aristócratas rechazaran los decretos anticlericales y el decreto que clausuraba el Consulado de Comercio (los cuales afectaban directamente sus intereses económicos) y consiguieran influir en el presidente Arce para modificarlos.3 Esto llevó a que tanto el Congreso como el Senado federales se declararan disueltos al no aprobar las acciones del presidente federal, quien asumió poderes dictatoriales y llamó a nuevas elecciones legislativas, convocando a un Congreso extraordinario que se habría de reunir en la Villa de Cojutepeque, en el Estado de El Salvador.2

Pero en el estado de Guatemala, la situación estaba lejos de estar bajo control. Tras la destitución de Barrundia, asumió como jefe del Estado Cirilo Flores el 6 de septiembre de 1826, en medio de la persecución política contra los criollos liberales que había lanzado el presidente Arce. Por esto, en una reunión secreta el Consejo de Estado y la Asamblea Legislativa del Estado acordaron trasladar su sede a la ciudad de Quetzaltenango, para iniciar desde allí labores el 15 de septiembre de ese año, pero Flores logró detenerlos en Chimaltenango y acordaron que la Asamblea se instalara en la villa de San Martín Jilotepeque, desde donde emite un decreto llamando a que se establezcan las milicias de «voluntarios defensores de la constitución» para defender la autoridad el Estado el 22 de septiembre.4

Ante esto, el presidente federal los amenazó con disolver la Asamblea por la fuerza, y los diputados decidieron trasladarse definitivamente a Quetzaltenango el 29 de septiembre y así poder para iniciar sesiones allí el 10 de octubre. En esa ciudad, no obstante, ya había un mal ambiente contra el el jefe interino Flores, ya que éste se expresado en público contra algunas preocupaciones religiosas, y porque, algunos días antes, había fomentado el proyecto de introducir el agua a la plaza pública por arquerías hechas con capitales de obras pías.5

Los frailes regulares, principales colaboradores de los criollos aristócratas por sus mutuos intereses económoicos, circularon pastorales subversivas e hicieron correr rumores haciendo creer a sus feligreses que los liberales eran masones y que estaban tratando de acabar con los conventos de religiosos. Además, acusaron a los liberales de que querían remover a los curas seculares de sus curatos, y tomarse la plata y vasos sagrados de las iglesias y el dinero de las cofradías. Incluso se llegó al extremo de asegurar que había intentos de degollar a los sacerdotes. Baste decir que la voz de alarma corrió entre los quetzaltecos, y se regó entre los indígenas de los pueblos vecinos. Flores, mientras tanto, estaba preocupado por una posible agresión del Presidente de la Federación y ordenó las medidas necesarias para la defensa de la ciudad, alistando tropa en todos los pueblos y estableciendo como plaza fuerte la población de Patzún. Como no disponía de dinero de forma inmediata, decretó un empréstito forzoso, lo que no fue bien recibido por la población. Y, por si esto fuera poco, el coronel José Pierzon, comandante de las fuerzas del estado, dio orden a algunos de sus oficiales para que, en la misma noche, los sacasen por fuerza a los caballos de casa de sus dueños, armando un alboroto cuando la tropa llegó a un convento y abrió la puerta a sablazos para sacar a las bestias.5

Aquel fue el detonante de la tragedia.

Al día siguiente los frailes franciscanos anunciaron que abandonarían la ciudad por no poder seguir soportando las arbitrariedades de los liberales, lo que enardeció a la población, que empezó a agolparse en la puerta de los conventos. El alboroto iba escalando sin control, por lo el alcalde Pedro Ayerdi y el regidor Tomás Cadenas se presentaron en la casa de Flores para ponerlo al tanto de los sucesos, y éste dispuso ir al convento franciscano a dar explicaciones. Pero fue recibido con improperios e insultos, y tuvo que refugiarse en el convento. Cuando entró al asilo sagrado algunas mujeres se arrojaron sobre él, le arrancaron bruscamente el bastón y el gorro que llevaba en la cabeza, con parte del pelo y le dieron golpes con el mismo bastón, mientras que otras le tiraban de su ropa. Si no hubiera sido por el fraile Antonio Carrascal, que logró llevarlo hasta el púlpito, lo matan allí mismo.5

Flores descubrió entre la multitud a José María Marcelo Molina y Mata, y sabiendo que éste gozaba de algun influjo en la población, lo llamó para que subiese al púlpito, y desde allí hablase a la multitud. Molina y Mata logró llegar, pero apenas pronunció las primeras palabras en favor de Flores, cuando el pueblo gritó «Muera el hereje, y usted no se meta a defenderlo, porque también corre peligro«. Pero Molina y Mata siguió intentando y logró aplacar los ánimos, prometiendo que Jefe de Estado interino saldría desterrado. Pero en ese momento, una descarga de fusilería de la tropa sobre el pueblo echó por tierra todo el plan. El pueblo en masa se echó sobre la tropa, desarmó una parte, y puso en fuga a los demás, mientras que los frailes hicieron a Flores descender del púlpito, atravesaron con él la iglesia y parte del claustro, y le conducían con gran fatiga a la celda del cura. Pero antes de llegar, Longino López lo arrancó de los brazos de los religiosos, le dio el primer golpe con un palo, y lo entregó a la horda fanática y rabiosa, compuesta en su mayor parte de mujeres; como furias desencadenadas se echaron sobre el Flores, con piedras, palos y puñales, golpeándolo e hiriéndolo salvajemente hasta matarlo.5

Tras estos terribles sucesos los criollos aristócratas se hicieron con el poder en Guatemala, pero el resto de estados se alzó en armas iniciando la Guerra Civil Centroamericana, la cual terminó en su primera fase el 14 de abril de 1829, cuando el general liberal hondureño Francisco Morazán invadió Guatemala, hizo prisioneros a los aristócratas6 y al cabo de unos meses expulsó a las órdenes religiosas del territorio centroamericano.6 Irónicamanete, si bien los frailes habían hecho circular noticias alarmantes sobre lo que querían hacer los liberales en 1826 solamente para alterar los ánimos de sus feligreses, todos sus temores se cumplieron en 1829: Morazán expulsó a los frailes y quitó el diezmo obligatorio a los curas párrocos, también les confiscó todos sus bienes, y las tropas liberales se robaron todo lo que pudieron de los vasos sagrados y joyas de los templos. De hecho, los frailes no regresarían a Guatemala sino hasta 1840.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta publica y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p.p 32-36.
  3. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  4. Asamblea Legislativa and Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre de 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  5. Fernández Ordíñez, Rodrigo (2008) ¡Muerte al hereje!: el linchamiento de Cirilo Flores Estrada. Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación
  6. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.

22 de septiembre de 1826: crean los «Voluntarios Defensores de la Constitución»

Tras el golpe de estado contra Juan Barrundia, en San Martín Xilotepeque la Asamblea crea las milicias de «Voluntarios Defensores de la Constitución»

22septiembre1826
La Hoja Suelta en que el derrocado Vice jefe de Estado intento establecer las milicias de Voluntarios de Defensores de la Constitución. Imagen tomada de la Universidad de Rice, Estados Unidos.

La Asamblea del Estado de Guatemala inició su primera serie de sesiones ordinarias el 1 de febrero de 1826 dominada por diputados liberales, y para el 20 de julio de ese año emitieron el primer decreto que afectaba los intereses de las órdenes monásticas y criollos conservadores: prohibieron que a los conventos ingresaran menores de 23 años y que profesaran menores de 25 años.1

Este cambio en la hasta entonces altamente rentable carrera eclesiástica no sentó bien a los criollos conservadores ni a las autoridades eclesiásticas, quienes se aliaron a las autoridades federales y consiguieron que el senado federal fuera disuelto con la renuncia de dos de sus miembros el 2 de septiembre. Ya con el presidente federal erigido en dictador, consiguieron hacer prisionero al jefe de Estado Juan Barrundia y desarmar a las guardas cívicas del Estado.2

Guatemala entró así a la Guerra Civil Centroamericana que enfrentó al presidente Manuel José Arce y Fagoaga y los criollos aristócratas guatemaltecos (ahora gobernados por Mariano de Aycinena como jefe Estado) contra los criollos liberales del resto de las provincias.3

En Guatemala, los liberales de la Asamblea se reagruparon en San Martín Xilotepeque y emitieron el siguiente decreto, tratando inútilmente de iniciar una rebelión contra las autoridades conservadoras:4

DECRETO

El Vice-Jefe del Estado de Guatemala.

Por cuanto la Asamblea legislativa tubo à bien decretar y el Consejo Representativo sancionar lo siguiente.

La Asamblea legislativa del Estado de Guatemala, teniendo en consideración las críticas circustancias en que se haya el mismo Estado: amenazada su existencia politica por la autoridad ejecutiva de la república, y siendo un deber del cuerpo Legislativo dictar todas las resoluciones convenientes a fin de reponer las cosas al Estado constitucional, ha tenido a bien decretar y decreta:

      1. Se levantarán milicias en el Estado, con la denominación de «Voluntarios Defensores de la Constitucion».
      2. Podrán alistarse en las milicias de voluntarios, los individuos de la cívica, y activa, y a estos últimos se les computará triple el tiempo que sirviesen como voluntarios.
      3. Los alistamientos serán por el término de tres meses, a menos que antes se haya asegurado la independencia y fueros del Estado, pues en este caso se retirarán los voluntarios que no quieran continuar en la milicia activa.
      4. Quedan exceptuados del primer sorteo para la milicia activa todos los Ciudadanos que sean alistados en la voluntaria.
      5. El Gobierno formará un reglamento para la organización de los cuerpos voluntarios defensores de la Constitución, y dictará las medidas necesarias para su arreglo y disciplina.

Comuniquese al consejo Representativo para su sanción.

Dado en la Villa de San Martin Xilotepeque a diez y ocho de Septiembre de mil ochocientos veinte y seis.

        • Nicolás Espinosa, Diputado Presidente
        • Eusebio Arzuate, Diputado secretario
        • José Mariano Vidaurre, Diputado secretario.

Sala del consejo representativo de Guatemala en la Villa de San Martín a veinte y dos de Septiembre de mil ochocientos veinte y seis.

Al Vice Jefe del Estado

        • José Maria Santa Cruz, Vice presidente
        • Miguel de Talavera
        • Mariano Zenteno
        • José Bernardo Escobar, Secretario.

Y habiendo dispuesto el Vice Jefe del Estado se imprima, publique, y circule, de su orden lo comunico a Ud. acompañándole suficiente número de ejemplares al efecto.

Dios, Unión, Libertad. Villa de San Martín Xilotepeque, Septiembre 22 de 1826.

        • Castillo.4

Los liberales no lograron derrocar a las autoridades conservadoras sino hasta que Francisco Morazán invadió a Guatemala e hizo prisioneros a los Aycinena el 14 de abril de 1829.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 34.
  2. Ibid., p. 35.
  3. Ibid, p. 36.
  4. Asamblea Legislativa de Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.

1 de julio de 1823: se forman las Provincias Unidas del Centro de América

La recién constituida Asamblea Nacional Constituyente da el nombre de Provincias Unidas del Centro de América a las que formaban el antiguo Reino de Guatemala. Ese mismo día declaran la independencia absoluta de Centro América.

1julio1823
Mapa de la República Federal de Centroamérica en 1840. Nótese la extensión de Totonicapá y Soconusco, y la presencia del enclave inglés en Belice y del enclave belga en Izabal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los primeros actos de la recién formarda Asamblea Nacional Constituyente en 1823 fue denunciar la Anexión al Primer Imperio Mexicano y declarar la independencia absoluta del antiguo Reino de Guatemala y llamarlo  Provincias Unidas del Centro de América temporalmente en lo que se redactaba una constitución y se le daba un nombre definitivo.  A esta Asamblea no habían llegado representantes de León ni Granada —en la actual Nicaragua— ni tampoco de Costa Rica y Chiapas —esta última porque prefirió mantenerse anexada a México—.

Reproducimos el Acta en su integridad dada su importancia histórica:

Decreto de la Asamblea nacional constituyente de 1.° de julio de 1823.

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, congregados á virtud dé la convocatoria dada en esta ciudad a 15 de setiembre de 1821 y renovada en 29 de marzo del corriente año, con el importante objeto de pronunciar sobre la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes: sobre su recíproca unión: sobre su gobierno; y sobre todos los demas puntos contenidos en la memorable acta del citado dia 15 de setiembre que adoptó entonces la mayoría de los pueblos de este vasto territorio, ya que se han adherido posteriormente todos los demás que hoy se hallan representados en esta asamlea general.

Después de examinar, con todo el detenimiento y madurez que exije la delicadeza y entidad de los objetos con que somos congregados, asi la acta expresada de setiembre de 1821, y la de 5 de enero de 1822, como también el decreto del gobierno provisorio de esta provincia de 29 de marzo ultimo, y todos los documentos concernientes al objeto mismo de nuestra reunión.

Después de traer á la vista todos los datos necesarios para conocer el estado de población, riqueza, recursos, situación local, extensión y demás circunstancias de los pueblos que ocupan el territorio antes llamado Reino de Guatemala.

Habiendo discutido la materia oído el informe de las diversas comisiones que han trabajado para acumular y presentar á esta asamblea todas las luces posi
bles acerca de los puntos indicados; teniendo presente cuanto puede requerirse para el establecimiento de un nuevo Estado y tomando en consideración:

PRIMERO.

Que la independencia del gobierno español ha sido y es necesaría en las circunstancias de aquella nación y las de toda la América: que era y es justa en sí misma y esencialmente conforme á los derechos sagrados de la naturaleza: que la demandaban imperiosamente las luces del siglo, las necesidades del nuevo mundo y todos los más caros intereses de los pueblos que lo habitan.

Que la naturaleza misma resiste la dependencia de esta parte del globo separada por un océano inmenso de la que fue su metrópoli, y con la cual le es imposible mantener la inmediata y frecuente comunicación, indispensable entre pueblos que forman un solo Estado.

Que la experiencia de más de trescientos años manifestó á la América que su felicidad era del todo incompatible con la nulidad á que la reducía la triste condición de colonia de una pequeña parte de la Europa.

Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la nación española y la conducta que ésta observó constantemente desde la conquista, excitaron en los pueblos el más ardiente deseo de recobrar sus derechos usurpados.

Que a impulsos de tan justos sentimientos, todas las provincias de América sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos; que las que pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su independencia en los últimos meses de 1821; y que la resolución de conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus habitantes.

SEGUNDO

Considerando por otra parte: que la incorporación de estas provincias al extinguido imperio mejicano, verificada solo de hecho en fines de 1821 y principios de 1822, fue una expresión violenta arrancada por medios viciosos e ilegales.

Que no fue acordada ni pronunciada por órganos ni por medios legítimos: que por estos principios la representación nacional del estado mejicano, jamás aceptó expresamente ni pudo con derecho a aceptarla; y que las providencias que acerca de esta unión dictó y expidió don Agustín de Iturbide, fueron nulas.

Que la expresada agregación ha sido y es contraria a los intereses y a los derechos sagrados de los pueblos nuestros comitentes: que es opuesta a su voluntad y que un concurso de circunstancias tan poderosas e irresistibles, exigen que las provincias del antiguo Reino de Guatemala se constituyan por sí mismas y con separación del Estado mejicano.

Nosotros, por tanto, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con la autoridad y conformes en todo con sus votos, declaramos solemnemente:

      1. Que las expresadas provincias representadas en esta asamblea, son libres e independientes de la Antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo, como del nuevo mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.
      2. Que en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derecho y en aptitud de ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los otros pueblos libres de la tierra.
      3. Que las provincias sobredichas, representadas en esta asamblea (y las demás que espontáneamente se agreguen de las que componían el antiguo Reino de Guatemala) se llamarán por ahora y sin perjuicio de lo que se resuelva en la constitución que ha de formarse, PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMERICA.

Y mandamos que esta declaratoria y la acta de nuestra instalación se publiquen con la debida solemnidad en este pueblo de Guatemala y en todos y cada uno de los que se hallan representados en esta asamblea: que se comuniquen a las provincias de León, Granada, Costa Rica y Chiapas; y que en la forma y modo que se acordará oportunamente, se comuniquen también a los gobiernos de España, de Méxijo y de todos los demás estados independientes de ambas Américas.

Dado en Guatemala al 1.° de julio de 1823.

        • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
        • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
        • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
        • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
        • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
        • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
        • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
        • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
        • Juan Miguel Beltranena, diputado por Coban.
        • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
        • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
        • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
        • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
        • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
        • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
        • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
        • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
        • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
        • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
        • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
        • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
        • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
        • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
        • José María Castilla, diputado por Cobán.
        • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
        • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
        • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
        • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
        • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
        • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
        • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
        • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
        • José Beteta, diputado por Salamá.
        • José María Ponce, diputado por Escuintla.
        • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
        • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
        • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
        • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
        • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
        • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
        • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. 

BIBLIOGRAFIA: