10 de septiembre de 1829: unos cuantos conservadores intentan tomar la Ciudad de Guatemala tras el exilio de Manuel José Arce y Mariano de Aycinena

10septiembre1829
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Allí residía el gobierno de la República Federal de Centro América cuando Manuel José Arce era presidente. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de la colección de La Calle donde tú vives y Wikimedia Commons.

La prensa partidista en Guatemala siempre ha sido dura con sus oponentes.  Esto queda ejemplificado cuando el periódico liberal “La Antorcha Centro-Americana” publicó las siguiente notas el 10 de septiembre de 1829:

  • Con respecto al exilio del expresidente Manuel José Arce y del ex-jefe de Estado Mariano de Aycinena:  “el 7 del corriente salieron de esta Capital con destino a embarcar a los puertos del norte, el ex-presidente C. Manuel José Arce, y el intruso Jefe de Estado C. Mariano Aycinena.  Este escarmiento en estos dos funcionarios traidores a sus juramentes y a los compromisos que debían a su Patria, es un saludable ejemplar para que los Jefes venideros no lo sigan en suerta tan desgraciada y afrentosa“.1
  • Con respecto a los acontecimientos que siguiente al exilio de los arriba indicados: “Se descubrió una conspiración en esta Capital en que se trataba de apoderarse de la plaza, destruir el orden restablecido, y reponer el imperio de los intrusos.  Uno de los proyectos era degollar a las personas empleadas en el Gobierno, y otras que pudieran resistirse.  Se deduce de la causa que contaban con armas, parque, dinero y algunos hombres. Esta tentativa es una verdadera reacción del partido que sucumbió, y que ha tenido animosidad de intentarla por la indulgencia con que han sido tratados los criminales.  Ellos no se contienen por el sentimiento noble de la gratitud de que debían estar penetrados. Ellos acaso ni aun están bastantemente convencidos de la moderación con que se se ha procedido.  Jamás se han contenido los delitos por dejarlos de castigar; esta máxima que hemos procurado gravar, ha producido contradicciones poco honrosas a sus autores, porque suponen o mucha ignorancia o complicidad en los delitos. Hay filósofos que opinan que todo crimen supone una perturbación en la mente; pero ninguno lo manifiesta tanto, como la conspiración intentada: ella era un verdadero acto de despecho, pues no tenía la más remota probabilidad del suceso. Cuando hubiesen conseguido una sorpresa habría sido momentánea; pues la opinión pública en que se apoya el actual Gobierno lo habría sostenido y destruido a los audaces conspiradores.”1

Es importante indicar aquí lo siguiente:

  1. El “orden restablecido” se refiere al triunfo de la invasión liberal dirigida por el general Francisco Morazán, que derrocó al jefe de Estado conservadora Mariano de Aycinena y al gobierno federal,2 entonces a cargo del vicepresidente Mariano de Beltranena, ya que el general Manuel José Arce estaba separado del cargo.3  Las autoridades conservadores habían llegado al poder en septiembre de 1826, luego del golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia.4
  2. El “imperio de los intrusos” se refiere al gobierno que presidía Mariano de Aycinena, líder del partido criollo conservador, al que detestaban los criollos liberales por todas las prebendas de que dicho grupo gozaba durante la época colonial.  De hecho, Morazán declaró como usurpador a todo lo actuado por Aycinena y su gobierno.5
  3. El “partido que sucumbió” era el partido conservador. 
  4. No hubo tal “indulgencia para los criminales” ni “moderación“, como asegura el artículo.  Tras la rendición, Morazán ocupó la plaza, y luego invitó a todas las autoridades estatales y federales al Palacio Colonial, a donde llegaron vestidos de gala, y fueron hechos prisioneros en el acto, ya que Morazán declaró unilateralmente nula la rendición.6  Todos estos personajes pasaron en prisión varios meses y sus propiedades fueron confiscadas; además de que se les obligó a devolver los salarios que habían devengado cuando eran miembros del gobierno.2,3  Por otra parte, las tropas de Morazán saquearon cuanto pudieron de las mansiones de los conservadores y de las iglesia católicas, al punto que surgió el dicho popular “se fue con Pancho” por todo lo que se perdió tras la invasión.
  5. La “opinión pública en que se apoya el actual gobierno” era obviamente favorable, pues estaba conformado por los liberales guatemaltecos.  Los conservadores habían sido expulsados del país o reducidos a prisión.

Por supuesto, cuando los conservadores retomaron el poder en 1839, luego del derrocamiento del gobierno del liberal Mariano Gálvez, la prensa que les era favorable publicó artículos similares en contra del caído gobernante y sus malhadados Códigos de Livingston.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  2. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala»La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  3. Hernández de León, Federico  (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala. pp. 114-120.
  6. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  7. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

22 de julio de 1826: la Asamblea constituyente ordena el cierre del Consulado de Comercio en el Estado de Guatemala

 

22julio1826
Vista de la ciudad de Guatemala desde el Cerrito del Carmen en 1875.  Se observan las iglesias de Candelaria y de la Parroquia. Fotografía de Eadweard Muybridge tomada de Wikimedia Commons.

El Real Consulado de Guatemala se fundó por real Cédula del 11 de diciembre de 1793 y defendía una concepción monopolista del comercio internacional del Reino de Guatemala.  Su finalidad era contraria a las tendencias liberales que adoptaron los criollos rurales, en oposición a las de los criollos aristócratas, y buscaron por todos los medios eliminar dicha institución.1

Así, luego de la independencia el 15 de septiembre de 1821, se creó una adminstración de las aduanas marítimas para suplir las deficiencias del Consulado, que había perdido toda legitimidad y razón de ser al crearse la nación independiente.  Luego de la anexión y posterior separación del efímero Primer Imperio Mexicano en 1823, la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, miembro de la recién formada República Federal de Centro América, ordenó el 15 de enero de 1825 que el Consulado de Comercio de la ciudad no podía intervenir en los asuntos mercantiles pertenecientes a los restantes estados de la República, hasta que, finalmente, lo abolieron formalmente el 22 de julio de 1826.1

Sin embargo, debido al golpe de estado de los criollos conservadores en contra del Jefe de estado, el liberal Juan Barrundia el 22 de septiembre de 1826,2 se derogó ésta y otras medidas que atacaban a los intereses de los aristócratas y de la iglesia, lo que mantuvo vigente al Consulado de Comercio hasta el 14 de abril de 1829, en que el general liberal Francisco Morazán invadió Guatemala y derrocó al gobierno Federal y al Jefe de Estado, Mariano de Aycinena.3  En mayo de ese año, el Consulado fue ordenado a entregar los documentos que aún estaban en su poder, y poco después se dispuso que la casa que el consulado había ocupado fuera convertida en un cuartel.1

El Consulado de Comercio fue restablecio el 13 de agosto de 1839, ya cuando había triunfado la revolución católica campesina que había derrocado al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez que había ayudado a los conservadores a retomar el poder,4 aduciendo que con ello se producirían grandes beneficios por estar encargado de dirimir las disputas de comercio, y de sentenciar pleitos por el principio de verdad sabida y buena fe guardada, además de promover y ejecutar la construcción de bodegas en los puertos, la de puentes, caminos y calzadas, y de fomentar al mismo tiempo los ramos de la industria nacional.5

Durante el régimen de los 30 años y la presidencia vitalicia del capitán general Rafael Carrera, el consulado se transformó en una agencia gubernamental que funcionó para regular el comercio de los criollos conservadores.1

En 1871, luego del triunfo de la Revolución Liberal, el Consulado de comercio fue definitivamente suprimido, y en su lugar se creó el Ministerio de Fomento, el que eventualmente se convirtió en los Ministerios de Comunicaciones y de Economía.


BIBLIOGRAFIA

  1. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  2. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz
  3. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. — (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Pineda de Mont (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala. I. Guatemala: Imprenta de La Paz.

 

4 de junio de 1829: decreto federal de Francisco Morazán considera usurpador al gobierno conservador de Guatemala de 1826 al 29 y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias

4junio1829
En la imagen: la antigua Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro a principios del siglo XX. En este edificio funcionó originalmente la Real y Pontificia Universidad de San Carlos y luego el Congreso Federal. Allí fueron hechos prisioneros los conservadores derrotados por Morazán en 1829. Imagen tomada del Museo de la Universidad de San Carlos.

Tras la victoria del general liberal hondureño Francisco Morazán el 12 de abril de 1829, éste hizo prisioneros a los criollos aristócratas, todos ellos miembros o parientes de la familia Aycinena, que había tomado el poder en Guatemala tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826.1

 

Por medio del decreto del 4 de junio de ese año, el gobierno federal se declaran nulas las elecciones del Estado de Guatemala del 31 de octubre de 1826, considera usurpadores de la soberanía de dicho Estado a todos los que legislaron hasta 1829, y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias.2

De acuerdo al historiador conservador Antonio Batres Jáuregui (quien a pesar de ser conservador fue funcionario de los gobiernos liberales desde J. Rufino Barrios hasta Manuel Estrada Cabrera), aquel decreto “con mengua del derecho natural y de todo sentimiento humanitario, fue, para nuestra desventurada tierra, causa de grandes dolores y fuego voraz que incendió la pasión partidista, a la cual se deben sangrientas luchas, devastaciones, miserias y lágrimas.”3

Dicho decreto fue recogido en la Recopilacidn de Leyes de la República de Guatemala de 1821 a 1869 escrito por Manuel Pineda de Mont, pero sus artículos 2.° y 3.° fueron editados porque incluían nombres y apellidos de las familias aristócratas que habían sido miembros del gobierno de 1826 a 1829.  El decreto dice así:

1.° Se declaran nulas y contrarias a las leyes fundamentales de la República y del Estado las elecciones celebradas en virtud del decreto anti-constitucional del presidente de la República, de 31 de octubre de 1826, y las siguientes de 27 y 28.

2.° Editado

3.° Editado

(Nota de HoyHistoriaGT: Los artículos 2.° y 3.° declaran reos de usurpación y traición a los que ejercieron la autoridad en virtud de las elecciones mencionadas en el artículo 1.°, y los listaba con nombres completos y los condenaban a muerte obligándolos antes a devolver lo que habían ganado en concepto de salario durante su gestión. Además, se agregaba la confiscación de bienes a los principales miembros de la familia Aycinena y del gobierno conservador.4)

4.° Son nulas y de ningun valor las determinaciones que con el nombre de leyes, decretos, órdenes, acuerdos, providencias y reglamentos hayan sido dictadas por estos poderes intrusos, y quedan en su vigor y fuerza las emitidas por las legítimas autoridades, hasta el 13 de octubre de 1826.

5.° Se han por válidos y subsistentes los actos emanados de la corte superior y jueces de primera instancia en lo civil y criminal en todas las causas, con excepción de las que se versan sobre materias políticas; pero quedan expeditos a las partes, en las causas puramente civiles, los recursos de nulidad e injusticia notoria, debiendo correr el término designado por la ley desde la publicación de este decreto.5

Aunque eventualmente las penas de muerte fueron conmutadas, los principales miembros del partido conservador fueron condenados al exilio, de acuerdo al decreto del Congreso Federal del 7 de septiembre de 1829, que dice así:

4.° Serán expatriados perpetuamente y confinados fuera la república, al país que designe el gobierno de acuerdo con el senado:

  • Primero: El ex-presidente y ex-vicepresidente de la República Manuel José Arce y Mariano de Beltranena,
  • Segundo: Los ex-secretarios de estado y del despacho de Relaciones Juan Francisco de Sosa, y de Guerra Manuel de Arzú,
  • Tercero: Los jefes de sección que funcionaron como secretarios en los mismos ramos, Francisco María Beteta y Manuel Zea.
  • Cuarto: Los primeros y segundos jefes del ejército federal que sirvió a disposición del gobierno durante la revolución, Francisco Cáscara, Manuel Montúfar y José Justo Milla, pues los demás quedan incluidos en este artículo bajo otros aspectos. (Nota de HoyHistoriaGT: José Justo Milla fue el padre del escritor José Milla y Vidaurre).
  • Quinto: El que se tituló jefe de estado de Guatemala, Mariano de Aycinena.
  • Sexto: Los que le sirvieron en calidad de secretarios, Agustín Prado, José Francisco de Córdova, Antonio José de Irisarri, José de Velasco, Vicente Domínguez y Vicente del Piélago.
  • Séptimo: El comandante general que fue de las armas de la federación y del estado, Antonio del Villar.1

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala. pp. 114-120.
  2. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1946). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 131.
  4. — (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 185.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 239-240.

12 de abril de 1829: se negocia el cese al fuego entre las fuerzas federales y guatemaltecas y las del Ejército Protector de la Ley dirigido por Francisco Morazán

12abril1829
Salón de actos del edificio de la Pontifiia Universidad de San Carlos de Borromeo, en donde redujeron a prisión a los criollos aristócratas tras la capitulación del 12 de abril de 1829.  En el recuadro, el general Francisco Morazán.  Imágenes tomadas del Porvenir de Centro América de 1892.

El 12 de abril de 1829 fue un día aciago para los criollos aristócratas guatemaltecos ya que fue el día en que tras dos meses de sitio, tuvieron que negociar la rendición de la plaza de la Nueva Guatemala de la Asunción ante el Comandante Francisco Morazán, general del Ejéricto Protector de la Ley que invadió a Guatemala en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se desató cuando los conservadores y miembros del clero dieron un golpe de estado contra el Jefe de Estado Juan Barrundia en 1826.

Cuando ya era evidente que la causa estaba perdida, el jefe de estado Mariano de Aycinena envió los siguientes mensajes a Morazán:

Al C. Francisco Morazán General en Jefe de las Fuerzas de El Salvador y HondurasEstoy de acuerdo con las bases que Ud. fija en su primera nota, y esto quise decir en la mía última. En tal concepto, mandaré a mis comisionados al punto que Ud. designe, desde luego que se sirva darme el correspondiente aviso.  Reitero a Ud. mis consideraciones y respetos . D.U.L. Guatemala, 12 de abril de 1829.

Mariano de Aycinena

C. Francisco Morazán.  Los CC. brigadier Manuel de Arzú y el teniente coronel Manuel F. Pavón, son los comisionados que he nombrado para las conferencias en que se debe arreglar el modo en que ocupe Ud. la plaza con sus tropas. Ya he dado mis instrucciones y suscribo a cuanto ambos convengan. Reitero a Ud. mis consideraciones y respetos . D.U.L. Guatemala, 12 de abril de 1829.

Mariano de Aycinena

De aquella reunión, se suscribió el siguiente acuerdo de capitulación:

El general en jefe del Ejército Unido Protector de la Ley, y los CC. brigadier Manuel de Arzú y teniente coronel Manuel F. Pavón, comisionados del Jefe del Estado, como comandante de las fuerzas que existen en la plaza mayor de esta ciudad han convenido en la siguiente capitulación:

Artículo 1.°: Desde esta hora habrá una suspensión de armas y tanto el ejército del General Morazán, como el que se haya en la plaza, recogerá sus partidas a los puntos que ocupan, evitando todo acto de hostilidad.

Artículo 2.°: Mañana a las diez del día entrará el ejército sitiador a la plaza principal de esta ciudad.

Artículo 3.°. Las tropas sitiadas se replegarán antes de este acto a sus cuarteles y se depositarán en la sala de armas todas las existentes en la misma plaza mayor.

Artículo 4.°. El general Morazán, si lo tuviere por conveniente, incorporará a su ejército los individuos de las fuerzas capituladas que no quisieren ser licenciados, ya sean de las milicias del Estado, o de la fuerza federal que existe unida a ellas.

Artículo 5.° Cuatro comisionados del ejército sitiador pasarán mañana a las ocho del día a la plaza, para asegurarse del cumplimiento del artículo 3.° y luego que se hayan recibido formalmente de todos los elementos de guerra y armas que existen en la plaza, darán aviso de ello, para la ocupación de la misma plaza.

Artículo 6.° El general Morazán garantiza las vidas y propiedades de todos los individuos que existen en la plaza.

Artículo 7.° Les dará pasaporte, si lo tuviere por conveniente, para que salgan a cualquier punto de la República, o fuera de ella.

Artículo 8. El general Morazán y los comisionados a nombre del jefe que representan, ofrecen bajo su palabra de honor, cumplir esta capitulación en la parte que les toca.

 

Morazán estaba ansioso por apropiarse de los bienes de los aristócratas guatemaltecos, así que el 14 de abril los citó al Palacio de Gobierno, y allí mismo unilateralmente declaró nulo el acuerdo del 12 de abril (especialmente el artículo 6.° en el que se había comprometido a respetar vidas y bienes y el 7°. en el que se comprometía a darles pasaporte para salir del país) y redujo a prisión no solamente al ex jefe de estado Mariano de Aycinena, sino que a todos los miembros del gobierno y de la familia de éste para luego expulsarlos de la región unos cuantos meses más tarde.  Si se atiende al artículo 8.°, esto significó que la palabra de honor del general Morazán no valía nada.


BIBLIOGRAFIA:


22 de septiembre de 1826: tras el golpe de estado contra Juan Barrundia, en San Martín Xilotepeque la Asamblea crea las milicias de “Voluntarios Defensores de la Constitución”

22septiembre1826
La Hoja Suelta en que el derrocado Vice jefe de Estado intento establecer las milicias de Voluntarios de Defensores de la Constitución. Imagen tomada de la Universidad de Rice, Estados Unidos.

La Asamblea del Estado de Guatemala inició su primera serie de sesiones ordinarias el 1 de febrero de 1826 dominada por diputados liberales, y para el 20 de julio de ese año emitieron el primer decreto que afectaba los intereses de las órdenes monásticas y criollos conservadores: prohibieron que a los conventos ingresaran menores de 23 años y que profesaran menores de 25 años.1

Este cambio en la hasta entonces altamente rentable carrera eclesiástica no sentó bien a los criollos conservadores ni a las autoridades eclesiásticas, quienes se aliaron a las autoridades federales y consiguieron que el senado federal fuera disuelto con la renuncia de dos de sus miembros el 2 de septiembre. Ya con el presidente federal erigido en dictador, consiguieron hacer prisionero al jefe de Estado Juan Barrundia y desarmar a las guardas cívicas del Estado.2

Guatemala entró así a la Guerra Civil Centroamericana que enfrentó al presidente Manuel José Arce y Fagoaga y los criollos aristócratas guatemaltecos (ahora gobernados por Mariano de Aycinena como jefe Estado) contra los criollos liberales del resto de las provincias.3

En Guatemala, los liberales de la Asamblea se reagruparon en San Martín Xilotepeque y emitieron el siguiente decreto, tratando inútilmente de iniciar una rebelión contra las autoridades conservadoras:

Ministerio Gral. del Gobierno del Estado de Guatemala
Departamento de Guerra.El Vice Jefe del Estado se ha servido dirigirme el decreto siguiente:DECRETOEl Vice-Jefe del Estado de Guatemala.

Por cuanto la Asamblea legislativa tubo à bien decretar y el Consejo Representativo sancionar lo siguiente.

La Asamblea legislativa del Estado de Guatemala, teniendo en consideración las críticas sircustancias en que se haya el mismo Estado: amenazada su existencia politica por la autoridad ejecutiva de la república, y siendo un deber del cuerpo Legislativo dictar todas las resoluciones convenientes a fin de reponer las cosas al Estado constitucional, ha tenido a bien decretar y decreta:

  1. Se levantarán milicias en el Estado, con la denominación de “Voluntarios Defensores de la Constitucion”.
  2. Podrán alistarse en las milicias de voluntarios, los individuos de la cívica, y activa, y a estos últimos se les computará triple el tiempo que sirviesen como voluntarios.
  3. Los alistamientos serán por el término de tres meses, a menos que antes se haya asegurado la independencia y fueros del Estado, pues en este caso se retirarán los voluntarios que no quieran continuar en la milicia activa.
  4. Quedan exceptuados del primer sorteo para la milicia activa todos los Ciudadanos que sean alistados en la voluntaria.
  5. El Gobierno formará un reglamento para la organización de los cuerpos voluntarios defensores de la Constitución, y dictará las medidas necesarias para su arreglo y disciplina.

Comuniquese al consejo Representativo para su sanción.

Dado en la Villa de San Martin Xilotepeque a diez y ocho de Septiembre de mil ochocientos veinte y seis.

  • Nicolás Espinosa, Diputado Presidente
  • Eusebio Arzuate, Diputado secretario
  • José Mariano Vidaurre, Diputado secretario.

Sala del consejo representativo de Guatemala en la Villa de San Martín a veinte y dos de Septiembre de mil ochocientos veinte y seis.

  • Al Vice Jefe del Estado
  • José Maria Santa Cruz, Vice presidente
  • Miguel de Talavera
  • Mariano Zenteno
  • José Bernardo Escobar, Secretario.

Y habriendo dispuesto el Vice Jefe del Estado se imprima, publique, y circule, de su orden lo comunico a Ud. acompañándole suficiente número de ejemplares al efecto.

Dios, Unión, Libertad. Villa de San Martín Xilotepeque, Septiembre 22 de 1826.

  • Castillo.4

Los liberales no lograron derrocar a las autoridades conservadoras sino hasta que Francisco Morazán invadió a Guatemala e hizo prisioneros a los Aycinena el 14 de abril de 1829.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz
  2. Ibid
  3. Ibid
  4. Asamblea Legislativa and Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  5. Marure, Alejandro. Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842

18 de septiembre de 1827: se produce una fuerte erupción del volcán Atitlan, seguida de varios sismos

 

18septiembre1827
Lago y volcán de Atitlan, aparecidos en una fotografía de 1897 publicada por Anne Maudslay en su obra “A Glimpse of Guatemala

Reproducimos a continuación lo que relató en 1843 el historiador liberal Alejandro Marure sobre lo ocurrido en el lago de Atitlan el 18 de septiembre de 1827, cuando era jefe de estado de Guatemala Mariano de Aycinena:

“Reventó el volcán Atitlán, situado á las orillas del lago de Panajachel, en el Estado de Guatemala, arrojando una cantidad prodigiosa de mal-pais, arena y cenizas sobre la costa de Suchitepéquez, quedando toda aquella comarca, por más de cincuenta horas, envuelta en profundas tinieblas. Fueron notables los estragos que causó esta erupción, especialmente á causa de los grandes terremotos que la acompañaron. Este mismo fenómeno se repitió á principios de 828, y se ha repetido en años posteriores con
no menor violencia, como está sucediendo en el presente de 1843.

Se deduce de lo referido por Marure que la región del Lago de Atitlan sufrió esporádicamente un enjambre sísmico que se prolongó prácticamente durante todo el gobierno de Dr. Mariano Galvez (1831-1838) y parte del gobierno del licenciado Mariano Rivera Paz (1838-1844).

El volcán Atitlan es el único de los tres que rodean el lago del mismo nombre que ha estado activo en los siglos recientes. Documentos indigenas refieren que estuvo activo alrededor de 1469, mientras que la última erupción de la que se tiene registro data del 3 de junio de 1853, en la que arrojo ceniza que provoco obscurecimiento de la región.


BIBLIOGRAFIA:


1 de julio de 1823: la recién constituida Asamblea Nacional Constituyente da el nombre de Provincias Unidas del Centro de América a las que formaban el antiguo Reino de Guatemala

1julio1823
Mapa de la region ocupada por las Provincias Unidas del Centro de América.  En negro aparece el enclave británico de Belice.  Imagen tomada de Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation

Uno de los primeros actos de la recién formarda Asamblea Nacional Constituyente en 1823 fue denunciar la Anexión al Primer Imperio Mexicano y declarar la independencia absoluta del antiguo Reino de Guatemala y llamarlo  Provincias Unidas del Centro de América temporalmente en lo que se redactaba una constitución y se le daba un nombre definitivo.  A esta Asamblea no habían llegado representantes de León ni Granada (en la actual Nicaragua) ni tampoco de Costa Rica y Chiapas (esta última porque prefirió mantenerse anexada a México).

Reproducimos el Acta en su integridad dada su importancia histórica:

Decreto de la Asamblea nacional constituyente de 1.° de julio de 1823.

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, congregados á virtud dé la convocatoria dada en esta ciudad a 15 de setiembre de 1821 y renovada en 29 de marzo del corriente año, con el importante objeto de pronunciar sobre la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes: sobre su recíproca unión: sobre su gobierno; y sobre todos los demas puntos contenidos en la memorable acta del citado dia 15 de setiembre que adoptó entonces la mayoría de los pueblos de este vasto territorio, ya que se han adherido posteriormente todos los demás que hoy se hallan representados en esta asamlea general.

Después de examinar, con todo el detenimiento y madurez que exije la delicadeza y entidad de los objetos con que somos congregados, asi la acta expresada de setiembre de 1821, y la de 5 de enero de 1822, como también el decreto del gobierno provisorio de esta provincia de 29 de marzo ultimo, y todos los documentos concernientes al objeto mismo de nuestra reunión.

Después de traer á la vista todos los datos necesarios para conocer el estado de población, riqueza, recursos, situación local, extensión y demás circunstancias de los pueblos que ocupan el territorio antes llamado Reino de Guatemala.

Habiendo discutido la materia oído el informe de las diversas comisiones que han trabajado para acumular y presentar á esta asamblea todas las luces posi
bles acerca de los puntos indicados; teniendo presente cuanto puede requerirse para el establecimiento de un nuevo Estado y tomando en consideración:

PRIMERO.

Que la independencia del gobierno español ha sido y es necesaría en las circunstancias de aquella nación y las de toda la América: que era y es justa en sí misma y esencialmente conforme á los derechos sagrados de la naturaleza: que la demandaban imperiosamente las luces del siglo, las necesidades del nuevo mundo y todos los más caros intereses de los pueblos que lo habitan.

Que la naturaleza misma resiste la dependencia de esta parte del globo separada por un océano inmenso de la que fue su metrópoli, y con la cual le es imposible mantener la inmediata y frecuente comunicación, indispensable entre pueblos que forman un solo Estado.

Que la experiencia de más de trescientos años manifestó á la América que su felicidad era del todo incompatible con la nulidad á que la reducía la triste condición de colonia de una pequeña parte de la Europa.

Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la nación española y la conducta que ésta observó constantemente desde la conquista, excitaron en los pueblos el más ardiente deseo de recobrar sus derechos usurpados.

Que a impulsos de tan justos sentimientos, todas las provincias de América sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos; que las que pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su independencia en los últimos meses de 1821; y que la resolución de conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus habitantes.

SEGUNDO

Considerando por otra parte: que la incorporación de estas provincias al extinguido imperio mejicano, verificada solo de hecho en fines de 1821 y principios de 1822, fue una expresión violenta arrancada por medios viciosos e ilegales.

Que no fue acordada ni pronunciada por órganos ni por medios legítimos: que por estos principios la representación nacional del estado mejicano, jamás aceptó expresamente ni pudo con derecho a aceptarla; y que las providencias que acerca de esta unión dictó y expidió don Agustín de Iturbide, fueron nulas.

Que la expresada agregación ha sido y es contraria a los intereses y a los derechos sagrados de los pueblos nuestros comitentes: que es opuesta a su voluntad y que un concurso de circunstancias tan poderosas e irresistibles, exigen que las provincias del antiguo Reino de Guatemala se constituyan por sí mismas y con separación del Estado mejicano.

Nosotros, por tanto, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con la autoridad y conformes en todo con sus votos, declaramos solemnemente:

  1. Que las expresadas provincias representadas en esta asamblea, son libres e independientes de la Antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo, como del nuevo mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.
  2. Que en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derecho y en aptitud de ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los otros pueblos libres de la tierra.
  3. Que las provincias sobredichas, representadas en esta asamblea (y las demás que espontáneamente se agreguen de las que componían el antiguo Reino de Guatemala) se llamarán por ahora y sin perjuicio de lo que se resuelva en la constitución que ha de formarse, PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMERICA.

Y mandamos que esta declaratoria y la acta de nuestra instalación se publiquen con la debida solemnidad en este pueblo de Guatemala y en todos y cada uno de los que se hallan representados en esta asamblea: que se comuniquen a las provincias de León, Granada, Costa Rica y Chiapas; y que en la forma y modo que se acordará oportunamente, se comuniquen también a los gobiernos de España, de Méxijo y de todos los demás estados independientes de ambas Américas.

Dado en Guatemala al 1.° de julio de 1823.

  • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
  • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
  • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
  • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
  • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
  • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
  • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
  • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
  • Juan Miguel Beltranena, diputado por Coban.
  • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
  • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
  • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
  • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
  • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
  • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
  • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
  • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
  • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
  • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
  • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
  • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
  • José María Castilla, diputado por Cobán.
  • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
  • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
  • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
  • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
  • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
  • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
  • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
  • José Beteta, diputado por Salamá.
  • José María Ponce, diputado por Escuintla.
  • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
  • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
  • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
  • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
  • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
  • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
  • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. 

BIBLIOGRAFIA:


29 de junio de 1823: se inician las sesiones de la primera Asamblea Constituyente en Centroamérica

29junio1823
Fuente de la Plaza Mayor de la Nueva Guatemala de la Asunción, que estaba frente al Palacio Colonial, en donde se realizó la primera reunión de la Asamblea Constituyente en el mismo salón en el que se firmó el Acta de Independencia en 1821.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Primera Asamblea Constituyente de Centroamérica que había sido instalada el 24 de junio de 1823 inició sus sesiones el 29 de junio de ese año a instancias del jefe politico del extinto Primer Imperio Mexicano, el general Vicente Filísola.   El primer acto que se hizo fue circular el acta inagurual de la Asamblea a todos los miembros de las Provincias Centroamericanas.

Reproducimos a continuación el acta, para que nuestros lectores se den cuenta de la  enorme influencia que tenia el Ayuntamiento de los criollos aristócratas y la Iglesia Católica.  Además, es importante destacar que la  mayoría de los representantes era de Guatemala, seguidos de un número considerable de representantes de El Salvador y unos cuantos de Honduras.  Las otras provincias no tenían representantes.

En la ciudad de Guatemala á veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitrés, dia señalado para la instalación del congreso á que convocó el acta de 15 de
setiembre de 1821, se reunieron en el palacio del gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, gefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo geje político, se dirigieron á implorar el auxilio divino á la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontifical y se pronunció tambien un discurso análogo de las circunstancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debian prestar los diputados. El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial, les preguntó: “¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto á vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y prosperidad de los mismos pueblos?” contestaron: “sí juramos:” y pasaron á tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el ediñcio del congreso acompañados de las mismas autoridades. Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos á la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación, y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de las sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento, y el gefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido á llenar tan justos deseos. Dio también un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el gefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. Se procedió á la de presidente, y fué electo el señor Delgado con treinta y siete votos, teniendo dos el señor Dávila, y otros dos el señor Molina.

En la de vice-presidente reunió catorce votos el señor Dávila; once el señor Barrundia; ocho el señor Molina; siete el señor Barrutia, y uno el señor Cañas (don Simeón), y como ninguno obtuvo la mayoría se procedió á nueva elección entre los señores Dávila y Barrundia. De esta vez resultó electo el primero con veintisiete votos.

Por veintitrés fué nombrado para primer secretario el señor Sosa; el señor Gálvez habia tenido diez, el señor Córdova (don Mariano) seis, el señor Alcayaga uno, y otro el señor Córdova (don José Francisco).

Para segundo secretario resultó electo el señor Gálvez, por treinta y nueve votos. Tuvo los dos restantes el señor Córdova (don José Francisco.)

Para tercer secretario, el señor Córdova (don Mariano) que reunió treinta y tres votos. El señor Córdova (don José Francisco) tenia cuatro, el señor Dieguez tres, y uno el señor Cañas (don Antonio) .  Por veintiséis fué nombrado cuarto secretario el señor Vasconcelos, teniendo cinco el señor Dieguez, tres el señor Cañas (don Antonio), igual número el señor Estrada, dos el señor Menéndez (don Isidro), uno el señor Sánchez V otro el señor Azmitia.

Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado. Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocupando los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos toman los que les correspondan.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ”El Congreso está solemnemente constituido é instalado.”

A continuación nombró una comisión compuesta de los señores Valenzuela y Menéndez (don Marcelino) para que llevasen al gobierno el parte oficial concebido en estos términos:  ‘El congreso general de estas provincias se ha declarado hoy 24 de junio de 1823, solemnemente constituido é instalado, después de haber elejido un presidente, un vice-presidente y cuatro Secretarios. Recayó el nombramiento de presidente en el señor don José Matías Delgado, diputadlo por el partido de San Salviulor. el de vice-presidente en el señor don Fernando Antonio Dávila, diputado por el de Sacatepéquez. y el de secretarios en los que suscribimos, y representamos por los de San Salvador, Totonicapam, Huehuetenango y San Vicente, según el orden de nuestras firmas.’

La comisión salió a palacio, previo aviso que se habia dado al jefe político para que se sirviera esperarla.

El congreso continuó reunido, hasta que, regresada la comisión, entregó la respuesta del gefe político, que uno de los secretaries leyó en la tribuna, y es como sigue: ”Con la más viva satisfacción, me he impuesto por el parte oficial de VV. SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sido nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José María Delgado, por vice-presidente el señor don Femando Antonio Dávila VV. SS. de secretarios. Ruego á VV. SS. se sirvan manifestar á su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla á mi nombre con la más cordial enhorabuena.”

El señor presidente dio por concluido el acto, señalando para la apertura y primera sesión del congreso, el domingo 29 del presente mes.

  • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
  • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
  • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
  • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
  • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
  • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
  • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
  • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
  • Juan Miguel Beltraniena, diputado por Coban.
  • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
  • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
  • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
  • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
  • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
  • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
  • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
  • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
  • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
  • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
  • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
  • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
  • José María Castilla, diputado por Cobán.
  • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
  • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
  • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
  • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
  • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
  • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
  • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
  • José Beteta, diputado por Salamá.
  • José María Ponce, diputado por Escuintla.
  • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
  • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
  • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
  • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
  • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
  • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
  • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. —
    Es copia: Sosa. 

BIBLIOGRAFIA:


27 de mayo de 1866: muere Mariano de Beltranena, prócer de la Independencia y expresidente de la República Federal de Centro América

27mayo1866
Imagen de las calles de Matanzas, cuba en 1902, en donde falleció Mariano de Beltranena en 1866.  Imagen de los archivos de la Universidad de Miami.

Mariano de Beltranena y Llano era miembro de lo que se llamara en su época “las familias“, que eran grupos de criollos de origen español emparentados con la familia Aycinena y que aspiraban a crear una nobleza criolla, ya que la nobleza española auténtica nunca viajó a América y prefirió mantenerse en Europa.

La familia Aycinena se opuso originalmente a la independencia debido a sus aspiraciones aristocráticas, pero cuando la necesidad de la emenacipación se hizo evidente fueron los encargados de negociar con Gabino Gaínza la traición de éste al monaca español, y de hecho, la firma de Mariano de Beltranena es la que se sigue a la del capitán general en el acta del 15 de septiembre de 1821. Para entonces Beltranena tenía poco más de 40 años, era abogado y había pertenecido al Ayuntamiento (que era el gobierno criollo opuesto a la Real Audiencia), al consulado de comercio e integraba la diputación provincial.

La situación de la región se deterioró en los siguientes años hasta que estalló la Guerra Civil Centroamericana entre los criollos conservadores y los liberales luego del golpe de estado que derrocó al Jefe de Estado Juan Barrundia en Guatemala dejando a Mariano de Aycinena en el poder.  Sin embargo, tras la debacle del presidente federal Manuel José Arce en San Salvador en 1827, el poder de los conservadores se fue debilitando gradualmente.  Finalmente, el general liberal Francisco Morazán derrotó al gobierno de Mariano de Aycinena, y entró a la Ciudad de Guatemala el 13 de abril de 1829 después de firmarse la capitulación en la que garantizaba las vidas y los bienes de los sitiados.  Sin embargo, las sus tropas invasoras consumaron saqueos y abusos contra los habitantes de la ciudad de Guatemala, incluyendo robos y asesinatos sin importarles la dichosa capitulación y la casa de Beltranena fué uno de los principales blancos de los forajidos debido a que eran miembros de las familias aristocráticas.

Para como de males, al día siguiente de ocupar la plaza, Morazán citó a un número de vecinos distinguidos, entre los que se encontraba el presidente de la República Federal en receso, Manuel José Arce, el vicepresidente en ejercicio del poder Mariano de Beltranena, el jefe del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena, los Ministros de la República y del Estado, y cuando todos estaban en una sala del palacio, trajeados con sus vestidos de etiqueta, se presentó un oficial invasor que los redujo a prisión por a Morazán se le había antojado romper unilateralmente el convenio de capitulación.

Cuando todos esperaban lo peor y escribían o gritaban su testamente, Beltranena se mantuvo altivo y sereno, y pidió un papel para escribir la siguiente protesta

“Hallándome en el palacio nacional el día de ayer con los Secretarios del despacho, dedicado a los asuntos del Gobierno, fué ocupada la capital de la República por las fuerzas de los Estados de Honduras y El Salvador, después de haber capitulado la guarnición que la defendía. El Secretario de Estado dirigió inmediatamente por mi orden mía comunicación al general de dichas fuerzas, en solicitud de que le informase si el Gobierno podía considerarse libre y expedito en el ejercicio de sus funciones; y habiéndosele contestado que desde el momento de la ocupación de la plaza debían de cesar de funcionar todas las autoridades que existían en ella, repuso el Secretario de Estado: que el Gobierno se abstendría de todo acto gubernativo, cediendo al imperio de las circunstancias. Durante estas comunicaciones, el coronel J. Gregorio Salazar me comunicó de palabra orden de prisión y también la intimó al Secretario de Estado. Fui arraneado en unión suya del palacio del gobierno, para ser conducido a un cuartel por el mismo jefe y por un oficial subalterno. Se ha violado en mi persona la suprema autoridad de la nación, y se ha ultrajado al pueblo centroamericano. Yo solo puedo responder de mi administración y de mi conducta a sus representantes: la ley fundamental que lo prescribe ha sido hollada por el poder de las armas. Yo protesto solemnemente contra la ilegalidad y contra la violencia de estos procedimientos. En el cuartel de mi prisión, a 14 de abril de 1829.

  • M. Beltranena 
  • F. de Sosa, Ministro de Relaciones Interiores, Exteriores, Justicia y Negocios Eclesiásticos

Pese a su formal protesta, Beltranena permaneció en prisión, prácticamente pasando de la presidencia de la República de Centro América a una celda. Al poco tiempo Arce y Aycinena, se dirigieron al general Morazán pidiéndole gracia en su infortunio y al cabo de unos meses, los puso en libertad y les expatrió hacia Nueva Orleáns, con la condición precisa que no podían regresar ni a Centro América ni a México.  Por su parte, Beltranena permaneció prisionero y cuando por fin salió en libertad, salió para la Isla de Cuba en donde murió, sin querer regresar jamás a Guatemala aún después de que Rafael Carrera recuperó el poder para los conservadores en 1838.


BIBLIOGRAFIA:


 

19 de mayo de 1828: el ex-presidente de la República Federal de Centro América, Manuel José Arce, es obligado a solicitar un salvoconducto para poder salir del Estado de Guatemala

19mayo1828
Panteón del expresidente Manuel José Arce en El Salvador.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El declive del general Manuel José Arce inició tras el desastre de las tropas a su mando en Milingo el 18 de mayo de 1827.  En tan solo un año fue obligado a dejar el mando supremo del ejército federal,  la Asamblea le aceptó la renuncia al cargo de presidente y se retiró a la Antigua Guatemala.

Ya en la Antigua, quiso recuperar el poder y así lo solicitó a la Asamblea, pero ésta no lo aceptó de Vuelta, dejando en su lugar a Mariano de Beltranena, quien había sido su vicepresidente.  Desalentado por este nuevo fracaso, Arce decidió dejar Guatemala y regresar a El Salvador, su estado natal, en donde intentaría reconciliarse con los criollos liberales.

En el camino hacia El Salvador, se encontró con un mercenario español de apellido Monge, quien montaba guardia en los caminos junto con su escolta por órdenes del gobierno federal.  Tras una tarde de amena conversación ambos personajes se despidieron y cada quién siguió su camino.  Pero al día siguiente, cuando Arce había retomado el camino hascia El Salvador, se aparecieron nuevamente los hombres de Monge, pero esta vez, exigiéndole que les presentara su pasaporte para poder continuar su camino.

Arce quedó estupefacto ante tal solicitud, no solamente porque él era el expresidente de la República Federal, sino porque ya habían matenido una larga conversación con Monge el día anterior.  Cuando se dió cuenta de que no se trataba más de que una maniobra de los miembros de la Asamblea para humillarlo, Arce mandó a uno de sus sirvientes de regresó a la Ciudad de Guatemala para que le consiguiera un salvoconducto para poder continuar su camino.

Aunque el sirviente cumplió con su encargo lo más rápido que pudo, Arce se vió oibligado a pernoctar en una causcha abandonada mientras esperaba, mientras escuchaba las burlas de Monge sobre su situación.  Finalmente, obtuvo el salvoconducto y pudo continuar su camino, pero ya nunca se recobraría de aquella humillación.


BIBLIOGRAFIA: