16 de mayo de 1833: Gálvez presenta su renuncia a la jefatura del Estado

El Dr. Mariano Gálvez presenta su renuncia a la jefatura del Estado de Guatemala cuando la Asamblea Legislativa pretende extender el período ordinario de sesiones ante la crisis secesionista en Centro América

Así lucía la región de México y Guatemala durante la época en que la amenaza secesionista se enseñoreaba en Centroamérica.  Mapa de Daniel Lizars II, tomado de Wikimedia Commons.

Tras la invasión a Guatemala en 1829 y la expulsion de los criollos conservadores del clan Aycinena y los miembros de las órdenes regulares de la Iglesia Católica, el general Francisco Morazán y los criollos liberales quedaron al mando de la situación.  En septiembre de 1830 Morazán fue electo presidente de la federación, mientras que en el Estado de Guatemala fue electo como jefe del Estado en sustitución de Juan Barrundia el doctor Pedro Molina, líder liberal, pero quien se retiró por roces con Morazán.1

En lugar de Molina estuvo a cargo de la jefatura del estado Antonio Rivera Cabezas quien con su carácter enérgico mantuvo la tranquilidad del Estado.  Al terminar su período fue sustituido por José Francisco Barrundia, y cuando éste renunció fue sustituido por Gregorio Márquez. Todos ellos eran criollos liberales.1

En las elecciones del 24 de agosto de 1831 fue popularmente electo el Dr. Mariano Gálvez quien con mucha habilidad se había logrado mantener en las primeras filas de la política centroamericana desde la época del capitán general Gabino Gaínza, de quien fue secretario.2 Ya como jefe de Estado, Gálvez  se metió de lleno a implementar muchas reformas, sobre todo de índole social, entre las que estuvo la publicación del Código de Livingston, la imposición del matrimonio civil, del divorcio y un sistema de juicios de jurados, todos ellos novedosos y muy extraños a la población guatemalteca, especialmente la rural.3,4

En 1833 se empezaron a mostrar las fisuras en el seno de la Federación de Centroamérica y todos los estados se declararon autónomos ante la incapacidad del gobierno federal de garantizar su estabilidad política. En Guatemala la Asamblea no quiso acuerpar este movimiento secesionista y propuso que se extendiera el período ordinario de sesiones para emitir una posición cuando ya hubiera algo más claro en el ambiente político de la región.5

El jefe de Estado presentó su renuncia ante la Asamblea ante esta situación aduciendo que esa no era una actitud digna.  La Asamblea no aceptó su renuncia, pero quedó el precedente a pesar de que la Federación ya estaba prácticamente desmembrada.5 Gálvez continuaría al frente del Estado hasta que fue derrocado por el movimiento católico campesino dirigido por el clero secular y el general campesino Rafael Carrera en 1838.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Peloso, Vincent C.; Tenenbaum, Barbara A. (1996). Liberals, politics, and power; state formation in Nineteenth-Century Latin America (en inglés). Georgia, EE.UU.: University of Georgia Press. ISBN 978-0-8203-1800-4.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  3. Pineda Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 464-470.
  4. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 17-20.
  5. Gómez Carrillo, Agustín (1900). Elementos de la historia de Centroamérica. Madrid, España: Imprenta de Hernando y Compañía.
  6. Solís, Memorias de Carrera, pp. 20-70.

11 de mayo de 1827: Aycinena ordena fusilar a José Pierson

El jefe del Estado de Guatemala, el líder conservador Mariano de Aycinena, manda a fusilar al mercenario francés José Pierzon quien se había aliado a los liberales y alzado en armas

Cementerio de San Juan de Dios. En este camposanto fue sepultado el mercenario Pierzon luego de haber sido fusilado en los paredones del Hospital del mismo nombre. Fotografía de Eadweard Muybridge tomada de Wikimedia Commons.
Cementerio de San Juan de Dios. En este camposanto fue sepultado el mercenario Pierzon luego de haber sido fusilado en los paredones del Hospital del mismo nombre. Fotografía de Eadweard Muybridge de 1875 tomada de Wikimedia Commons.

José Pierzon era un ciudadano francés que llegó a Centroamérica en busca de aventuras y fortuna en 1825, huyendo del despotismo del reinado de Luis XVIII y de su primer ministro Richelieu.  Al llegar, se puso a las órdenes del gobierno Federal de Centroamérica, entonces a cargo del presidente Manuel José Arce, quien lo nombró teniente coronel.1

Arce envió al recién nombrado teniente coronel a vigilar la frontera de Soconusco y Chiapas ——que ya para entonces había abandonado a Centroamérica y se había unido a México—, situación que aprovechó Pierzon para buscar fortuna con los mexicanos.  Al enterarse de esto, el presidente federal envió al coronel Manuel Montúfar a sustituir a Pierzon, quien se resistió a entregar su puesto y hubo que reducirlo por la fuerza.2

Las constantes pugnas entre los criollos liberales y los criollos conservadores marcarían el rumbo de la historia:  las autoridades federales, apoyadas por la familia Aycinena entraron en conflicto con las autoridades del Estado guatemalteco, dirigido por el liberal Juan Barrundia debido a varios decretos anticlericales y el cierre del Consulado de Comercio.3  Derivado de esta pugna, el presidente federal hizo prisionero a Barrundia en septiembre de 18264 y las autoridades del estado salieron de la Nueva Guatemala de la Asunción y se fueron a San Martín Jilotepeque, a donde llegó Pierzon y se puso a sus órdenes.5

Ya a las órdenes de sus nuevos jefes, Pierzon se fue a Chimaltenango, a la Antigua Guatemala y a Quetzaltenango en donde enardeció los ánimos y reclutó a doscientos hombres dispuestos a derrocar a los aristócratas de la ciudad.6

El vice-jefe de Estado, el doctor Cirilo Flores, actuando como Jefe de Estado interino fue a Quetzaltenango a intentar calmar los ánimos pero fue linchado en Quetzaltenango por una turba que creía que los liberales intentaban expulsar a los  frailes franciscanos.7 Tras ese asesinato, Pierzon persiguió a varios de los linchadores y se enfrentó a las fuerzas federales conservadoras en Salcajá y en Malacatán, en donde su escasa preparación militar resultó en sendas derrotas.8

Llegó entonces Mariano de Aycinena al poder del estado en Guatemala y emitió duros decretos que le permitían, entre otras cosas, ordenar el fusilamiento de cualquier instigador de rebelión y por ello, empezaron a perseguir a Pierzon, quien salió huyendo a Chiapas.   Pero los mexicanos lo devolvieron a Guatemala tras varias gestiones diplomáticas, y cuando Pierzon huyó de sus captores, le avisaron a las autoridades guatemaltecas del camino que seguía el prófugo.9

Pierzon fue capturado y enviado engrilletado y encadenado a la Nueva Guatemala de la Asunción, a donde llegó el 10 de mayo de 1827.  Fue juzgado sumariamente y el jefe de Estado decretó su fusilamiento inmediato. Pierzon fue fusiliado el 11 de mayo, frente a los muros del hospital San Juan de Dios, luego de desfilar desde la Plaza de Armas y fumando un habano, como última gracia.  No permitió que le vendaran los ojos y él mismo ordenó fuego en su contra.9

La Guerra Civil Centroamericana y la caída de los aristócratas guatemaltecos, apenas empezaba.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 257.
  2. Ibid., p. 258.
  3. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. Asamblea Legislativa and Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  6. Hernández de León, Federico, El libro de las Efemérides, p. 260.
  7. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008) ¡Muerte al hereje!: el linchamiento de Cirilo Flores Estrada. Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación.
  8. Belaubre, Christophe (2007). Principales aspectos de la experiencia militar de José Pierson en Centroamérica. AFEHC.
  9. Hernández de León, Federico, El libro de las Efemérides, p. 261.

23 de abril de 1830: terremoto sacude Nueva Guatemala de la Asunción

Un terremoto afecta a la Nueva Guatemala de la Asunción, forzando a las autoridades a trasladarse temporalmente a Jocotenango

23abril1830
Cerrito del Carmen, primera estructura que hubo en la Nueva Guatemala de la Asunción.  Obra publicada en 1892 en la revista «El Porvenir de Centroamérica». En el recuadro: fotografía de un retablo de la Iglesia de La Merced que fue trasladado a la nueva ciudad desde Antigua; tomada de «Minzer Scrapbook of Central America».

Para 1830, la Nueva Guatemala de la Asunción ya había sido escenario del golpe de estado contra Juan Barrundia en 18261 y de las cruentas batallas y abusos de parte del «ejército defensor de la ley» al mando del general liberal Francisco Morazán, quien la invadió el 14 de abril de 1829 e hizo prisioneros a todos los criollos aristócratas relacionados con el gobierno del jefe de estado Mariano de Aycinena.2

En junio de ese mismo año Morazán declaró por sí y ante sí que todo lo actuado por Aycinena era nulo y redujo a prisión a los aristócratas, declarándolores reos de muerte,3 hasta que finalmente expulsó a muchos de ellos de la región en septiembre, no sin antes confirscar gran parte de sus bienes y los de la Iglesia Católica.  También expulsoó a los frailes regulares de las órdenes principales.4

Ese era la situación que se vivía en la ciudad, en se había restituito al jefe de Estado liberal Juan Barrundia cuando se produjo el sismo del 23 de abril de 1830, poco más de un año después de la capitulación del gobierno estatal de Aycinena y el federal de Mariano de Beltranena. Reproducimos a continuación el relato del historiador liberal Alejandro Marure de lo que ocurrió ese día: «a las nueve menos cuarto, de la noche, se experimentó en Guatemala un gran terremoto, el más fuerte de cuantos se han sentido desde el año de 1773.  Casi todos los moradores de la ciudad tuvieron que abandoner sus casas para pasar la noche en las calles, en las plazas y aun en los campos circunvecinos: la Asamblea entró en receso al siguiente día, y las demás autoridades del Estado se trasladaron al pueblo de Jocotenango.  Sin embargo, los estragos del terremoto fueron menores de lo que se había temido, aunque sí quedaron bastante maltratadas muchas casas particulares y varios edificios públicos, especialmente los templos de Santa Teresa, San Francisco y la Recolección.  A este terremoto habían precedido muchos sismos que comenzaron a sentirse desde fines de marzo en Amatitlán, Petapa y otras poblaciones vecinas al volcán de Pacaya, que quedaron casi enteramente arruinadas.»5

Al respecto de la situación en los poblados que rodean a la ciudad, existe un folio en el Archivo General de Centroamérica que describe su situación así: «Amatitlán, Petapa y Santa Inés son los pueblos que han padecido una ruina completa. Palin ha quedado ileso. En Villa Nueva solo han caído unos tapiales malhechos y de poco costo. En los tres primeros las iglesias y todos los edificios han quedado enteramente inutilizados á la reserva de los ranchos de paja cuyos materiales son de poco peso. El vecindario de [Amatitlán], y lo mismo de Petapa y Santa Inés, se han refugiado en los campos de bajo de los árboles… En el suelo de Santa Inés y Petapa se han abierto grietas en todas direcciones, al nivel del río algunos de citas grietas á hendiduras han escupido agua lo que demuestra que su profundidad es considerable.»6

Y en relación al enjambre sísmico que precedió al terremoto, se encuentra esta descripción: «a principios de abril se sintieron leves temblores, pero hacia fines del mes se fueron intensificaondo y multiplicando.  El día 21 se registraron 52 sismos entre las cuatro de la mañana y las cinco de la tarde.  La consternación era general.  La gente dejaba las casas para instalarse en tembloreras levantadas en patios, mercados y pueblos cercanos7

Es importante destacar como era de pequeña la Nueva Guatemala de la Asunción en ese entonces, ya que las autoridades federales y estatales salieron de lo que ahora es el Centro Histórico de la Ciudad y se mudaron al área que actualmente ocupa la zona 2, donde se encontraba el poblado de Jocotenango.  Y también es importante mencionar que los rivales políticos aprovecharon la ocasión para acusarse mutuamente de ser los responsables de las desgracias de la ciudad.  Los criollos conservadores dijeron que aquellos sismos eran castigo de Dios por haber expulsado al arzobispo Ramón Casaus y Torres y a los frailes regulares el año anterior, mientras que los criollos liberales se defendían diciendo que eran precisamente las casas de los conservadores las que más daños sufrieron y que los templos católicos de San Francisco, Santa Teresa, La Merced y Santo Domingo estaban derrumbados.8 


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 361-366.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 239-240.
  4. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  5. Marure, Alejandro (1895) [1844] Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Cento-américa, desde el año 1821 hasta 1842.  Guatemala: Tipografía Nacional.
  6. Archivo de Centro América. Leg. 2404. Exp. 50121. Folio No. 1, 1v y 2.
  7. Jacobo Haefkens (1969). «Viaje a Guatemala y Centroamérica». I. En Sociedad de Geografía e Historia, Serie Viajeros. Guatemala Editorial Universitaria. p. 261.
  8. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralVI. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 154.

21 de abril de 1825: Arce es elegido Presidente de Centroamérica

El general Manuel José Arce es elegido por los criollos liberales en el Congreso Federal como el primer Presidente de de la República Federal de Centro América

Pintura que muestra a los criollos guatemaltecos celebrando luego de la Independencia de Centroamérica en 1821.  En el mismo salón fue juramentado Manuel José Arce como presidente.  Pintura de Rafael Beltranena. En el recuadro: retrato del general Manuel José Arce. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En las elecciones presidenciales centroamericanas de 1825, la mayoría numérica le correspondió al criollo conservador hondureño José Cecilio del Valle, pero la fracción liberal del Congreso Federal decidió que no había habido mayoría absoluta y escogió a Manuel José de Arce y Fagoaga como Presidente para el período 1825-1829. Esto hizo que su administración fuese polémica desde el principio.1

El problema fue el siguiente:  del Valle era un personaje vanidoso y antipático que representaba al partido de los criollos aristócratas, además de haber sido la voz cantante de éstos con su periódico «El Amigo de la Patria» cuando se oponían  los movimientos independentistas;2 y si bien fue uno de los que redactó el acta de Independencia, debe recordarse que aquella acta fue más bien una negociación entre los criollos aristócratas, los líderes católicos y el presidente provisorio Gabino Gaínza cuando se dieron cuenta de que la causa de la indepencia de México a cargo del grupo liderado por Agustín de Iturbide era irreversible.3 Y, por encima de todo, formó parte de la Junta Provisional Consultiva que autorizó la anexión al Primer Imperio Mexicano el 5 de enero de 1822, y llegó a ser Primer Ministro del emperador Iturbide, poco antes de que éste se derrumbara.4 Manuel José Arce, por su parte, si bien también era arrogante, no lo era tanto como del Valle, y además tenía en su haber el haber sido el líder militar de la provincia de San Salvador cuando ésta fue invadida por las fuerzas de Vincenzo Filísola durante la breve Anexión al Primer Imperio Mexicano.2

Las elecciones fueron populares y se formaron los 82 colegios electorales para ello.  Los resultados finales fueron:

  • José Cecilio del Valle: 41 votos
  • Manuel José Arce: 34 votos
  • El resto de votos fue para otros candidatos que solamente llegaron a 1 o 2 votos.5

Al contar los votos efectivos, resultaron ser 78, por lo que del Valle había obtenido la mayoría absoluta, pero como sus 41 votos no correspondían a la mayoría de los 82 votos posibles, el asunto se elevó al Congreso para que éste decidiera.  El congreso, compuesto en su mayoría por criollos liberales, votó a favor de Arce, quien triunfó con 22 votos contra 5. Además, los diputados eligieron a del Valle como vice-presidente de la República.5

Al enterarse del resultado, del Valle renunció a la vice-presidencia mediante la siguiente carta, para el deleite de los diputadores liberales: 

No tengo ambición, ni es posible que la haya en quien conozca toda la delicadeza de nuestras circunstancias.  No pretendo empleos; no deseo destinos ni he mendigado sueldos. Abro mi alma para que la lea el que quiera.  Mi primera pasión, la que ha formado mi carácter y creado el género de mi vida, no es la de  mandar, especialmente en la época más espantosa para los mandos; noes la de estar cosido a un bufete leyendo procesos insípidos y repugnantes.  Es la del estudio en las delicias del retiro y soledad; la de cultivar esas ciencias que han sido el primer placer de mi alma; la de leer lo que ha publicado el talento en los libros inmortales, gloria del hombre, orgullo de la especia; la de admirar aquellas obras que al contemplarlas su autor puede decir con razón: «yo me adoro en lo que he escrito«.6

Admitida la renuncia de del Valle, designaron al líder liberal José Francisco Barrundia como vice-presidente, pero éste no aceptó, como tampoco lo hicieron los otros líderes liberales Mariano Gálvez —quien fue nombrado Ministro de Hacienda—, y el doctor Pedro Molina.  Tras el rechazo de los liberales, Arce se desmoralizó y buscó ayuda entre los aristócratas, hasta que finalmente fue designado Mariano de Beltranena.7

En septiembre de 1826, hartos de la serie de decretos que afectaban seriamente sus intereses y los de sus principales aliados del clero, los aristócratas lograron que Arce hiciera prisionero al jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, y en octubre de 1826, Arce disolvió el Congreso y el Senado de Centroamérica e intentó establecer un sistema unitario.  Cuando Mariano de Aycinena resultó electo jefe de Estado de Guatemala en noviembre de ese año, los liberales se rebelaron y se inició la Guerra Civil Centroamericana.1

 


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1895) [1844] Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Cento-américa, desde el año 1821 hasta 1842.  Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1925]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 140.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 81-82.
  5. Hernández de León, El libro de las Efemérides, p. 141.
  6. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta publica y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.

11 de abril de 1836: división territorial para juicios de jurados

La Asamblea Legislativa del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez divide el territorio de Guatemala en preparación para los juicios de jurados, basados en el Código de Livingston.


Mapa de Guatemala en la época en que se hizo la divisió territorial para juicios de jurados. En el recuadro: un juicio en Livingston, Izabal en 1884. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los criollos liberales, en su afán por distanciarse de los eclesiásticos se esforzaron por establecer una sociedad laica, basada en el Código de Livingston que se utilizaba en el Estado de Luisiana, en los Estados Unidos.  Dicho código fue traducido al español por José Francisco Barrundia y, a su vez, había sido escrito por Edward Livingston basado en el Código de Napoleón. Al respecto, dice el recopilador oficial Manuel Pineda de Mont en el primer volumen de su obra:1

«La Asamblea Legislativa del estado de Guatemala decretó en 27 de agosto de 1836 la institución de juicios por jurados, conforme al plan ideado por el norte-americano Eduardo Livingston, cuyo libro escrito en inglés se tradujo al español. El Estado de Guatemala, o más propiamente hablando, los diputados que compusieron aquel cuerpo, entusiasmados o alucinados con las ideas filantrópicas de Livingston, consignadas en su proyecto, lo adoptaron como ley para nuestro estado sin preveer sus malas consecuencias».

«Para llevarlo a su debida ejecución fijaron previamente los límites territoriales de cada departamento, distrito y circuito, en los cuales debían celebrar sus audiencias las cortes encargada de la administración de justicia. Al efecto, se formó un estado general de todas las ciudades, villas, pueblos, aldeas y toda clase de rancherías, para el nombramiento de jueces, jurados, etc. Esta tabla […] fue [preparada] por los secretarios de la asamblea legislativa el 11 de abril de 1836 y que impresa corre agregada al famoso código de Livingston, formando parte de la ya citada ley de 27 de agosto.»1

De más está decir que aquel cambio fue nefasto para una sociedad con un analfabetismo que alcanzaba el 99% y que toda su vida había estado en mayor o menor grado influenciada por las doctrinas católicas o por las tradiciones derivadas del sincretismo de la religión católica con las creencias indígenas.2 He aquí lo que dijo el general Rafael Carrera sobre ellos, luego de dirigir una violenta revolución católico-campesina contra el régimen de Gálvez en 1837-38:

«Otras de las causas que contribuyeron no menos que las primeras [para la agitación contra el gobierno de Gálvez] fue el establecimiento del Código en que se variaba enteramente la administración Judicial y la Religiosa, autorizando a los Jueces para casar y descasar a su antojo echando por tierra de un golpe a la Religión y sus ministros, y variando el sistema, estableciendo solamente por influencia de unos pocos a quienes parecía bueno el Código, que ellos mismos no entendían; esto causó alarma general en todo el país, en que por naturaleza las gentes son religiosas.»3

Así pues, la implementación de los juicios de jurados sería el principio del fin del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, y a la larga, de la República Federal de Centro América que tanto esfuerzo le había costado a los criollos liberales.   Francisco Morazán había expulsado de Centroamérica a las  órdenes regulares y a los criollos conservadores emparentados con la familia Aycinena, y también expulsó al arzobispo Ramón Casaus y Torres, con lo que dejó acéfalo al clero secular.  Pero los curas párrocos se quedaron y aprovecharon su influencia en los poblados para crear un ambiente hostil en contra del código de Livingston, afirmando que se oponía a las santa religion católica y que los criollos liberales estaban influenciados por los herejes británicos.4

La labor de hormiga de los curas párrocos poco a poco fue creando malestar en la población campesina, lo que estalló con la epidemia de cólera de 1837.  Acusando al gobierno de contaminar los ríos, los curas bendijeron al líder campesino Rafael Carrera como el ungido por la Santa Madre María para expulsar a los herejes liberales.  De esta forma se inició un movimiento guerrillero católico que terminó derrocando a Gálvez y luego vencería a Morazán en 1840.5

Ahora bien, la tabla que se adjuntó a los Códigos de Livingston fue la primera en que se encuentra registrada la división territorial de Guatemala tras la Independencia de Centroamérica en 1821, por lo que se reproduce aquí por su importancia histórica, respetando la ortografía original:6

Sección 1a.:

Distrito Circuito Parroquias, pueblos y lugares
Distrito 1°. Circuito Norte-Guatemala Sagrario, Merced, Candelaria, San Sebastián, Jocotenango, Chinautla, San Antonio Nacagüil, San Rafael, Carrizal, lo de Reyes, el Chato, las Vacas, las Tapias, las Flores, Palencia, San Antonio de la Paz, Pueblo nuevo de Santa Rosa, Pontezuelas, Navajas, San José, lo de Iboy, vuelta grande y Zarzal, con todas las dependencias de esta municipalidad hasta la orilla meridional del Río Grande.6
Circuito Sur-Guatemala Parroquia de Santo Domingo, Remedios, San Pedro Las Huertas, Ciudad Vieja, Guadalupe, Pinula, Arrazola, los Petapas, Mixco, Villa Nueva, Amatitlán.6
Distrito 2°
Escuintla
Circuito de Escuintla Escuintla, Palín, San Pedro Mártir, Chahuite, Masagua, Guanagazapa, los dos Mixtanes, Don García, Tecuaco, la Gomera, Chipilapa, Siquinalá, Cotzumalguapa.7
Circuito de Chiquimulilla Chiquimulilla, Guasacapam, Taxisco, Sinacantan, Nancinta, Tecuaco; Tepeaco, Tacuilula7
Distrito 3°
Mita
Circuito de Cuajiniquilapa Cuajiniquilapa, los Esclavos, el Oratorio, Concepción, la Vega, el Pino, los Verdes, los Arcos, Corral de Piedra, San Juan de Arana, el Zapote, Santa Rosa, Jumay, las Casillas, Mataquescuintla, Epaminondas7
Circuito de Jalpatagua Jalpatagua, Sacualpa, Quezada, Tempisque, Conguaco, Asulco, Comapa, Moyuta, Pasaco, Sapuyuca, San Vicente, Coco, Platanar, San Diego, Laguna grande, Don Melchor, San Isidro, Soyate, Coatepeque.7
Circuito de Mita Asunción, Santa Catarina, Achuapa, Agua Blanca, Quequesque, San Antonio, Anguiatú, las Cañas, Limones, Mongoy, Espinal, Hermita, Jutiapa, Chingo, Atescatempa, Yupiltepeque, Zapotitlán, Papaturro y San Diego.7
Distrito 4°
Chiquimula
Circuito de Chiquimula Chiquimula, San José, Ipala, Orégano, Cubiletes, Hermita, Alotepeque, San Isidro, Concepción, Esquipulas, Atulapa, Jagua, Olapa, Piedra de Amolar, Orcones, Jupilingo, Camotán, Jocotán, San Juan Hermita, Chancó, San Nicolás, Quetzaltepeque, San Jacinto, Santa Elena, San Esteban.7
Circuito de Zacapa Zacapa, Santa Lucía, San Pablo, Gualán, Izabal, Río Hondo, Trapiche, Estanzuela, Uzumatán, Teculután.7
Circuito de Acasaguastlán San Agustín, Tocoy, San Clemente, Guastatoya, Agua Blanca, Sanarate, Magdalena, Acasaguastlán, Chimalapa.7
Circuito de Jalapa Jalapa, Sansaria, Santo Domingo, Pinula y Jilotepeque.7
Distrito 5°.
Verapaz
Circuito de Cajavón Cajavón y Lanquín.7
Circuito de Cobán Cobán, Carchá, Chamelco, Santa Cruz, San Cristóbal, Santa Ana y San Joaquín, Tactic, Tamajú, Tucurú, Chamiquín, Purulá.7
Circuito de Salamá Salamá, San Jerónimo, Rincón grande, Llano grande, las Cañas y demás labores que hay entre el río Grande, una línea que se supone tirada al sur de San Jerónimo hasta el río Grande, y el camino que va de Guatemala a Salamá, San Miguel Chicaj, Pansuj y San Nicolás.7
Circuito de Rabinal Rabinal, Cubulco, Rabinalá, haciendas y trapiches de Saltán y Urrán, Chol y Chibac, hasta el canoadero en el citado camino de Guatemala.7
Distrito 6°.
Petén
Circuito de Flores Flores, San José, San Andrés y San Benito.8
Circuito de Santa Ana Santa Ana Chachalum, San Juan de Dios, Guadalupe Sacluc, Santo Toribio, Santa Rosa, Dolores, San Luis y San Antonio.8
Distrito 7°.
Sololá
Circuito de Sololá Sololá, Concepción, San Andrés, Panajachel, Santa Catarina Palopó, San Antonio Palopó, San Jorge, Santa Cruz, Santa Lucía Utatlán, Santa Catarina Istaguacán, Argueta.8
Circuito de Quiché Quiché, Lemoa, San Antonio Ilotenango, Jocopilas, San Bartolomé Jocopilas, Socochali, Chiché, Sacualpa, Joyabaj, Chinique, Santo Tomás Chichicastenango, Chuachorral y Canajal.8
Circuito de la Sierra Sacapulas, San Andrés Sacabaj, Cunén, Uspantán, Chicamán, Nebaj, Cosal y Chajul.8
Distrito 8°.
Sacatepéquez
Circuito de la Antigua Antigua Guatemala, San Cristóbal Alto, San Miguel Milpas Altas, Santa Ana, Magdalena, San Juan Cascón, San Mateo, Santa Lucía, Santo Tomás, Embaulada, San Bartolomé, San Lucas, Santiago, Cauque, Jocotenango, San Felipe, Ciudad Vieja, San Pedro las Huertas, Alotenango, San Lorenzo, San Antonio, Dueñas, Zamora, Urías, Santa Catalina, San Andrés y San Bartolomé Aguas Calientes, San Dionisio Pastores, Santa María y San Juan del Obispo.8
Circuito de Comalapa Comapala, Santa Polonia, Tepam-Guatemala, Patzum, el Molino, Balanyá y San Martín.8
Circuito de Chimaltenango Chimaltenango, Tejar, San Miguelito, San Luis, Parramos, Itzapa, Calderas, Chimcahoy, Patzicía, Nejapa, Acatenango, Yepocapa, Tuluché, Chicoj, y San Jacinto.8
Circuito de San Juan San Juan Sacatepéquez, Sumpango, Shenacó, San Pedro Sacatepéquez, San Raymundo, y las labores de estas municipalidades que expresamente no estén agregadas a otro circuito.8

Sección 2a.:

Distrito Circuito Parroquias, pueblos y lugares
Distrito 9°.

 

 

Totonicapán

Circuito de Totonicapán Totonicapán, Salcajá, San Cristóbal, Shejul, Vobós, Sija y San Francisco.8
Circuito de Momostenango Momostenango, San Bartolomé y Chiquimula (Santa María).8
Circuito de Huehuetenango Huehuetenango, Chiantla, Aguacatán y Chalchitán, la Cordillera y Moscoso, Todos Santos, San Martín, el Trapichillo, Guaylá, Necta y Usumacinta, Ixtaguacán, (San Ildefonso) Colotenango, Ichi, Santa Bárbara, Malacatán, San Samón, San Lorenzo, San Sebastián, Santa Isabel, San Juan Atitlán, Santiago Chimaltenango.9
Circuito de Jacaltenango Jacaltenango, Concepción, Petatán, los Güistas, San Marcos, San Andrés, Acatán, Ischcoy, Coatán, Soloma, Santa Eulalia, Istatán, Iscaco, Sajnabac, Ishcau, Pashuano, Cactaví, Chaquial, Nentón, Caruncuntic, Tierra negra, lo de alvarado y Montenegro.9
Distrito 10°
Quetzaltenango
Circuito de Quetzaltenango Quetzaltenango, Santa María de Jesús, San Mateo, Olintepeque, Cantel, Almolonga y Zunil.9
Circuito de Ostuncalco Ostuncalco, Chiquirichapa, San Martín, Sigüilá, Cajolá, Cabricán.9
Circuito del Barrio San Marcos, San Pedro, San Antonio, Maclén, San Cristóbal Cuch, Coatepque, San Lorenzo, San Pablo, Santa Lucía Malacatán, Izlamá, Tajumulco, Tejutla, San Miguel Ixtaguacán, Zipacapa y Comitancillo.9
Circuito de Cuilco Cuilco, Tutuapa, Canival, Tectitán, Tacaná, Sivinal, Chiquigüil, Amatenango, Masapa y Motosinta.9
Distrito 11°
Suchitepéquez
Circuito de Mazatenango Mazatenango, San Lorenzo, San Gabriel, Santo Domingo, Retalhuleu, San Bernardino, San Antonio Suchitepéquez, Sambo, Samayaque, Sapotitlán, Santo Tomás.9
Circuito de Cuyotenango Cuyotenango, San Andrés Villaseca, San Martín y San Felipe.9
Circuito de Retalhuleu San Antonio Retalhuleu, San Sebastián, Santa Catarina Guamuchal, Sanjón de Ocoz y Naranjo.9
Circuito de Atitlán Atitlán, Tolimán, San Pedro La Laguna, San Juan, Santa Clara, la Visitación, San Pablo, San Marcos, San Miguelito, Patulul, San Juan de los Leprosos, Santa Bárbara de la Costilla y la Grande.9

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda Mont, Manuel (1859). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz. pp. 463-464.
  2. Solís, Ignacio (1906). Memorias del general Carrera. En: Colección de datos históricos y biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 16-17.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 16-17.
  5. Solís, Memorias del general Carrera, pp. 18 y siguientes. 
  6. Pineda Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, p. 464.
  7. Ibid., p. 465.
  8. Ibid., p. 466.
  9. Ibid., p. 467.

5 de abril de 1844: Estados Unidos reconoce al Estado de Guatemala

El gobierno de los Estados Unidos notifica al Cónsul General, Antonio de Aycinena, del reconocimiento oficial al Estado Independiente de Guatemala

Descripción gráfica de como viajaba John Lloyd Stephens en Guatemala durante su visita oficial de 1840.  Litografía del libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas, and Yucatan realizada por Frederick Catherwood compañero de viaje de Stephens.

Tras el desgaste provocado por la Guerra Civil Centroamericana entre los criollos liberales y los criollos conservadores, el gobierno de Guatemala finalmente se estabilizó en 1840 cuando el general Rafael Carrera expulsó al presidente de El Salvador y expresidente de la Federación Centroamericana, el general Francisco Morazán, luego de que este hubiera invadido el país en represalia por la anexión violenta del Estado de Los Altos unos meses antes.1

Para entonces, las relaciones de Guatemala con el gobierno de la Corona Británica eran muy fuertes y los Estados Unidos (que en ese entonces eran sólo un conglomerado de antiguas colonias agrícolas) querían iniciar un acercamiento con la región.  Por ello, el presidente Martin Van Buren envió a su emisario, John Lloyd Stephens a que realizara una visita de buena voluntad al gobierno de Carrera entre 1838 y 1840, y éste hizo un extenso reporte que no solamente describe la violenta guerra y a la inseguridad que se vivía en esos años sino que también los maravillosos sitios arqueológicos mayas de la región.2

Aunque había ya un Consulado de Guatemala en los Estados Unidos desde el gobierno de Monroe en 1824, este era del Estado de Guatemala, parte de la República Federal de Centro América. No fue sino hasta el 5 de abril de 1844 que los Estados Unidos reconocieron al Estado Independiente de Guatemala, y enviaron la notificación correspondiente al Cónsul General de entonces, Antonio de Aycinena.3-4

La fuerte injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país no inició en ese entonces.  Era Inglaterra la que imponía su agenda, por medio de su embajador y las casas de préstamo de las familias Skinner y Klee.  Fue hasta en 1898, cuando la deuda inglesa era agobiante para Guatemala5 que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera inició in acercamiento con los estadounidenses, que para entonces ha habían extendido su territorio hasta el Océano Pacífico y arrebatado las islas de Cuba y Puerto Rico a España.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  2. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  3. Spanger, G. The American Almanac and Repository of Useful Knowledge for the year 1853. Little, Brown and Company, Boston, 1853.
  4. U.S. Embassy in Guatemala. «Policy & History«. gt.usembassy.gov
  5. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilaciónde Las Leyes de la República de Guatemala, 1897-1898 XVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 742-743
  6. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.

16 de agosto de 1838: se establece el Estado de Los Altos

En Totonicapán se establece el Estado de Los Altos, que aglutina a los criollos liberales del Estado de Guatemala tras la caída del gobierno liberal de Mariano Gálvez.

16agosto1838
Grabado del Palacio de Gobierno de la ciudad de Quetzaltenango en la segunda mital del siglo XIX.  Quetzaltenango fue la capital del efímero Estado de Los Altos.  Imagen tomada de Appleton’s Guide to Mexico and Guatemala de 1884.

La región occidental de la actual Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos capitalinos tenían el monopolio comercial y politico con España no les daban un trato justo. Así, su representante en las Cortes de Cádiz solicitó la creación de una intendencia en Los Altos, gobernada por autoridades propias. La Independencia de Centroamérica en 1821 canceló esta posibilidad, pero el separatismo de los altenses perduró.1

Tras la disolución del Primer Imperio Mexicano y la consecuente separación de las Provincias Unidas del Centro de América del mismo en 1823, la región de Los Altos continuó buscando su separación de Guatemala. Hubo dos condiciones que fueron favorables a las pretensiones de la élite criolla altense: la creación de un marco legal en la constitución centroamericana para la formación de nuevos estados dentro del territorio de la república y la llegada al gobierno de los federalistas liberales, encabezados por Francisco Morazán.1

Ahora bien, el área de Los Altos estaba poblada mayoritariamente por indígenas, quienes habían mantenido sus tradiciones ancestrales y sus tierras en el frío altiplano del oeste guatemalteco. Durante toda la época colonial habían existido revueltas en contra del gobierno español.​ Luego de la independencia, los mestizos y criollos locales favorecieron al partido liberal, en tanto que la mayoría indígena era partidaria de la Iglesia Católica luego de siglos de doctrina y del sincretismo religioso que se produjo con sus tradiciones ancestrales.1

Tras la caída del régimen liberal del Dr. Mariano Gálvez el 2 de febrero de 1838 los criollos de Quetzaltenango invitaron al resto de la región de Los Altos a formar su propio estado, dado el caos que existía en Guatemala en donde las huesta de Mita al mando del comandante mestizo Rafael Carrera se estaban imponiendo.2 El resto de la región estuvo de acuerdo, y el 15 de febrero, el gobierno de Guatemala decidió que fuera el Congreso Federal el que aceptara o no la formación del nuevo Estado.3

El gobierno Federal expidió ratificó el decreto del Congreso Federal el siguiente decreto el 16 de agosto de 1838:4

El Presidente de la República Federal de Centro-América: 

Por cuanto el Congreso decreta y el Senado sanciona lo siguiente:

El Congreso de la Federal de la República de Centro-América:

Considerando: que cuando un número de hombres se hallan en aptitud competente para constituirse y gobernarse como Estado independiente, tiene por la Constitución un derecho para efectuarlo, y que el oponerse a su justo deseo es contrariar el espíritu de la misma Constitución; habiendo tenido a la vista la solicitud hecha por la mayoría de los representantes de los departamentos de Los Altos para que los pueblos de ellos se erijan en Estado por tener más del número de población que previene el artículo 198 de la ley fundamental, y la capacidad necesaria para serlo, y que el de Guatemala notoriamente queda con la suficiente para subsistir, ha venido en decretar y Decreta:

Los departamentos de Sololá, Totonicapán y Quetzaltenango, con todos los pueblos y reducciones comprendidas bajo sus actuales límites, formará un nuevo Estado de la República Federal de Centro-América. En consecuencia el de Guatemala, a que aquellos han pertenecido, queda reducido a los de Chiquimula, Verapaz, Sacatepéquez y el de la Capital.

Pase al Senado. Dado en San Salvador, a 5 de junio de 1838.

Sala del Senado: San Salvador, agosto 14 de 1838.  Al Poder Ejecutivo.

Por tanto: ejecútese.

Casa de Gobierno, San Salvador, 16 de agosto de 1838.

          • Francisco Morazán
          • El Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones, Miguel Alvarez4

Así se hizo oficial entonces que en el territorio que ocupan los modernos departamentos de Huehuetenango, Quiché, Sololá, Suchitepéquez, Retalhuleu, San Marcos, Totonicapán y Quetzaltenango —así como la región del Soconusco (ahora en México)— se estableciera el efímero Estado de Los Altos.

Esto forzó a que el Estado de Guatemala se reorganizara en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Taracena, Arturo (1997). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.
  2. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-93.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 43.
  4. García Elgueta, Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia, pp. 96-97.
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869, pp. 471-473.

27 de marzo de 1829: la Conferencia de Ballesteros

Se lleva a cabo la Conferencia de Ballesteros para intentar terminar la guerra entre las fuerzas de Francisco Morazán y el Estado de Guatemala

Los criollos aristócratas abandonan el Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala tras pactar la Independencia de la región con el Capitá General Gabino Gaínza. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para 1829 el poder del gobierno conservador a cargo de la República Federal de Centro América era cada día más débil.  Las fuerzas del general liberal Francisco Morazán, al frente del autodenominado «Ejército Defensor de la Ley» asediaban a la ciudad de Guatemala desde febrero de ese año.  La situación era delicada, al punto que el Ministro Plenipotenciario de los Países Bajos, el general Veerneer, convocó a una conferencia de paz el 27 de marzo para intentar llegar a un acuerdo pacífico.

Es interesante ver los diferentes actores que participaron en esa conferencia:

  • Por un lado estaba Verneer, a quien le preocupaba la construcción de un canal interoceánico en la region de Nicaragua ya que la derrota del gobierno conservador significaba que Holanda perdiera una gran cantidad de tiempo y dinero invertido para la construcción del canal.
  • Tambien estaba la familia Aycinena, criollos conservadores aristocráticos guatemaltecos que abogaban por mantener la misma estructura socioeconómica que había estado vigente durante la época colonial; de hecho, Mariano de Aycinena era el gobernador del Estado de Guatemala y el asesor del presidente federal retirado, el general Manuel José Arce y Fagoaga.
  • Y, por último, estaba el líder criollo liberal Francisco Morazán, quien contaba con el apoyo de Inglaterra y abanderaba la causa del liberalismo anticlerical para expulsar a los conservadores del poder.

La conferencia de Ballesteros no llegó a ningun acuerdo, principalmente porque Morazán estaba decidido a hacerse del poder Federal y a saquear cuanto pudiera de los bienes de los conservadores guatemaltecos y de sus principales aliados: las órdenes regulares de la Iglesia Católica.


BIBLIOGRAFIA:


19 de marzo de 1840: Carrera vence de forma definitiva a Morazán

Rafael Carrera retoma la ciudad de Guatemala tras fingir una retirada y vence de forma definitiva al invasor Francisco Morazán, entonces presidente de El Salvador.

19marzo1840
El Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Aquí estuvo el cuartel general de Francisco Morazán mientras duró su breve sitio de la Ciudad de Guatemala en 1840. En el recuadro: el general Rafael Carrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la recuperación del Estado de los Altos a principios de 1840, el presidente de El Salvador, y expresidente de la disuelta República Federal de Centro América, general Francisco Morazán, invadió a Guatemala al frente de mil trescientos salvadoreños.  Ante el inminente peligro, el jefe de Estado Mariano Rivera Paz puso en manos del general de brigada Rafael Carrera, Comandante General del Ejército, y sus dos mil hombres el destino del país.1

Dado lo reducido de sus fuerzas, Carrera dejó en la plaza de la ciudad de Guatemala a unos ochocientos hombres al mando de Vicente Cruz, con la orden de hacer una ligera resistencia y retirarse tras tres horas, para reunirse con él en Aceituno, a dos millas al oriente de la ciudad —y donde posteriormente se estableció la brigada «Mariscal Zavala»—.  Allí reunió más tropa y se presentaron muchos indígenas voluntarios y algunos de los soldados a quienes había dado licencia tras recuperar a Los Altos en enero.1

A las ocho de la noche, cuando las fuerzsas de Morazán ya tenían controlada la ciudad y los criollos liberales, incluyendo a Dolores Bedoya de Molina, habían enviado emisarios a Quetzaltenango avisando que los conservadores habían caído, se escucharon los gritos de guerra de las fuerzas guatemaltecas, que entonaron la «Salve Regina» al pasar por la calle de San José decididos a recuperar la ciudad. Morazán tenía una fuerza de infantería, y toda su caballería en las alturas de la Iglesia del Calvario y en los alrededores de la plaza de toros; su guardia personal estaba en el Hospital San Juan de Dios junto con las vivanderas que preparaban comida para las tropas, y parte de su infantería estaba en la Plaza de Armas, mientras que su estado mayor estaba en el Santuario de Guadalupe.2

Por parte de las fuerzas guatemalteca, Vicente Cruz atacó a Trinidad Cabañas en la plaza de toros y Sotero Carrera a las fuerzas acantonadas en el hospital, a las que venció rápidamente. Cabañas se vio obligado a retroceder hasta el Calvario, en donde estaba Morazán, quien a su vez tuvo que retirarse hasta la Plaza de Armas. Morazán supo que había perdido por lo que intentó incendiar los cajones del mercado y hacer volar la Catedral Metroplitana, pero sus oficiales se opusieron.  Entonces, emprendió la fuga de la plaza a eso de las 2 de mañana del 19 de marzo, junto con los principales de los suyos, escapando por la calle que llamaban de «La Escuela de Cristo» gritando «Salve Regina» y «¡Viva Carrera!» para salvarse.2

Morazán y sus más allegados salieron huyendo de la ciudad por la garita de El Incienso, dejando en la Escuela de Cristo a 300 hombres al mando de un hijo del Dr. Pedro Molina, quien quedó con la consigna de sostener el fuego hasta perder más de la mitad de sus hombres.  Al verse derrotado, Molina huyó por los barrancos de El Incienso hacia Chinautla, en donde fue escondido por la familia del licenciado Manuel Beteta.3

El 7 de abril de 1840, el periódico guatemalteco «El Tiempo» publicó: «[la primera fuga de Morazán] fue rechazada por el vivo fuego que le hacían nuestras tropas. En situación tan crítica, varios de los íntimos del invasor que odiaba a Guatemala se introdujeron a las casas cercanas a la plaza, se escondían en los techos y volvían a salir sin saber qué hacer ni qué partido tomar; pues algunos hasta la respiración sentían suspendida.  Viendo Morazán frustrada su primera tentativa, recurrió a la estratagema de poner una parte de sus tropas a que sostuvieran el mortífero fuego en las trincheras, y a favor de esa maniobra y de vivas al General Carrera que entonó él mismo, pudo escapar miserablemente por una calle, como con cuatrocientos hombres, abandonnado el resto de su tropa comprometida y sujeta a una muerte cierta, por el detestable egoísmo de su general que no quiso dejar un jefe que capitulase, porque sólo pensaba en salvar su persona y la de sus parásitos«.4

Las fuerzas de Carrera, en represalia de la política de tierra arrasada que había implementado el gobernador liberal Mariano Gálvez desde que se iniciara la revuelta campesina en 1837, tomaron la plaza a sangre y fuego. De acuerdo a Ignacio Solís, editor de las «Memorias del General Carrera«, «al ocupar la plaza, los vencedores no daban cuartel.  Por fortuna aparece el Padre Dr. Basilio Zeceña, tratando de amparar a los vencidos, envía a llamar a Carrera cubre con su persona y su manto a las víctimas y en él recibe algunas balas y bayonetazos, llega al fin Carrera y hace cesar la salvaje carnicería.  Desde ese acto el Padre Zeceña tuvo la predilección del General Carrera.  Durante muchos años aquel manto que yo tuve en mis manos, fue conservado con veneración y en él se notaban los rasgos de las bayonetas y de los balazos y las señas de donde hubo sangre. Las pilastras del portal municipal fueron los testigos de tanto horror«. Al final, hubo 414 muertos y 396 prisioneros, aparte de las cien vivanderas salvadoreñas que Morazán había traído.3

Morazán, perseguido por las fuerzas de Carrera, pasó por la Antigua Guatemala, y luego tomó para la costa sur, y no paró hasta llegar a San Salvador, en donde, enterados del desastre militar en Guatemala, lo obligaron a abandonar el poder y por eso tuvo que embarcarse para el Perú.   Carrera dejó de perseguir a Morazán y se encaminó a poner orden a Los Altos, en donde los criollos liberales habían derrotado al destacamente del Corregidor guatemalteco y habían declarado nuevamente la independencia del Sexto Estado.  Como era de esperarse, las consecuencias de aquella breve rebelión fueron funestas para los criollos quetzaltecos.

Después de eso, Carrera fue hasta San Salvador, en donde obligó a las autoridades de aquel Estado a firmar un acuerdo de paz en el que aceptaban toda la responsabilidad por la invasión morazánica y accedían a pagar el resarcimiento.5

Este fue el fin politico del general Morazán y el inicio del dominio del gobierno conservador de Guatemala en la región centroamericana.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 159.
  2. Ibid., p. 160.
  3. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  4. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 161.
  5. Ibid, p. 168.