17 de abril de 1961: 1200 guerrilleros cubanos, muchos de ellos entrenados en la finca “Helvetia” de Roberto Alejos en Retalhuleu, Guatemala, desembarcan en Playa Girón, en la Bahía de Cochinos, Cuba

El 17 de marzo de 1960, el president Dwight Eisenhower ordenó a la CIA la organización de una unidad de guerrilla compuesta por exiliados cubanos, con el propósito de derrocar al líder Fidel Castro. En esta empresa, la CIA tenía la responsabilidad de coordinar acciones de inteligencia con grupos anticastristas dentro de Cuba, que pudieran facilitar la invasion, pues se confiaba en levantamientos populares contra Castro y en deserciones masivas en sus fuerzas.

En noviembre de 1959 comenzaron a reunirse grupos que habían sido opositores a la dictadura de Batista, y que no estaban de acuerdo con el rumbo que estaba tomando la revolución, como la “Legión de Acción Revolucionaria” (LAR)​ o la “Acción Católica Universitaria” (ACU). Estos movimientos estaban formados, en su mayoría, por jóvenes universitarios católicos de clases acomodadas, quienes decidieron buscar a otros excombatientes del “Movimiento 26 de Julio” que mostrasen desacuerdo con la implementación de un régimen comunista, recibiendo además el apoyo de la CIA y parte del clero cubano.

En estas reuniones se creó el “Movimiento de Recuperación Revolucionaria” (MRR) y fue trasladado a los Estados Unidos para ser entrenados militarmente por la CIA. A partir de enero de 1960 empezaron a trasladarse a Estados Unidos en forma individual el grupo formado por los estudiantes universitarios y el 17 de mayo de 1960, un grupo de diez individuos fue trasladado al Motel “María Antonieta” de Fort Lauderdale. En la madrugada del 19 de mayo, fueron presentados a los miembros de la CIA encargados de trasladarlos a Useppa Island, en el estado de Florida.

En días posteriores fueron llegando los otros miembros que conformarían el grupo fundador de la Brigada 2506. A este grupo de estudiantes se sumó un grupo de jóvenes oficiales del Ejército de Cuba, que habían servido durante el gobierno de Fulgencio Batista luchando contra la guerrilla de Fidel Castro.

El 4 de julio de 1960, el grupo de los radio-operadores fue trasladado al aeropuerto de Opalocka en Miami y transportado a Guatemala. Anteriormente, el grupo conformado por exmilitares y un puñado de universitarios, había sido trasladado a Panamá. El grupo de Guatemala aterrizó en el aeropuerto militar de San José, Escuintla y fue trasladado en un autobús perteneciente al Ejército de Guatemala a la finca “Helvetia” en Retalhuleu, propiedad de Roberto Alejos, hermano del Embajador de Guatemala en Washington, bajo el Gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes.

Los miembros de este grupo de radio-operadores estudiaban telegrafía durante la semana, los sábados y domingos construían la Base TRAX, en las montañas adyacentes a la finca Helvetia. Posteriormente llegó el coronel Napoleón Valeriano (a) “Coronel Vallejo”, el cual tenía gran experiencia en la lucha guerrillera en Filipinas, su tierra natal, derrotando a la guerrilla comunista Hukbalahap.

La Brigada 2506 contaba con la élite de las fuerzas aéreas de Cuba, compuesta por ex-pilotos de la Marina de Guerra, Fuerza Aérea y Ejército. En la parte civil de la Fuerza Aérea de Liberación (FAL), los pilotos de los aviones de transporte provenían de las líneas aéreas comerciales como Cubana de Aviación y Aerovías Q; algunos de ellos tenían un promedio de 20 000 horas de vuelo. Ellos volarían obsoletos aviones bimotores C-46 y cuatrimotores C-54 dados de baja tras la Segunda Guerra Mundial.

El armamento militar que el gobierno estadounidense suministró a la Brigada se componía de pistolas, fusiles, carabinas, subfusiles, fusiles automáticos, ametralladoras y granadas. El armamento pesado consistía en morteros, así como cañones sin retroceso y explosivo C-3 y C-4 para las demoliciones. Pero gracias a sus servicios de inteligencia, el gobierno de Fidel Castro sabia que la guerrilla cubana se estaba entrenando en Guatemala y estaba preparado para la posible invasión.

Tras cuatro o cinco días de navegación, durante la madrugada del lunes 17 de abril de 1961 se produjo el desembarco en Playa Girón y Playa Larga de 1200 miembros de la Brigada 2506 escoltados por sus buques y ante escasa resistencia local. Horas después los invasores son transportados tierra adentro para ampliar la zona invadida, con la misión principal de controlar las tres carreteras de acceso al lugar.

Hacia las 06:30 a. m., los aviones de la naciente Fuerza Aérea Revolucionaria del gobierno cubano derribaron siete aviones B-26 que escoltaban a los invasores, y pusieron fuera de combate a los buques “Houston” y “Río Escondido”, cerca de Playa Larga, perdiéndose el armamento que transportaban para las fuerzas en tierra. Los invasores quedaron sorprendidos al notar que los aviones gubernamentales dominaban el cielo de Playa Girón, en contra de lo que aseguraban los mandos militares estadounidenses desde el día 15.

Las tropas regulares del gobierno cubano llegaron paulatinamente a la zona, reforzando a los miembros de las “Milicias Nacionales Revolucionarias” locales que hasta entonces rechazaban el ataque con medios bastante reducidos. Antes de la caida de la noche, los barcos de la Brigada 2506 se retiraron definitivamente quedando sin desembarcar equipos y municiones.

Al final del día, los 1200 invasores habían establecido una cabeza de playa, penetrando hasta 10 kilómetros en tierra firme, mientras se proyectaban hacia las poblaciones de Jocuma y Horquitas. Pese al avance, la Brigada 2506 carecía de apoyo aéreo efectivo, en tanto el gobierno de EE. UU. no autorizó nuevos vuelos de aviones A-26 desde Nicaragua, entonces gobernaba por Anastasio Somoza.

El miércoles 19 de abril, las fuerzas invasoras tuvieron que retroceder durante la madrugada desde San Blas hacia Playa Girón, donde quedan prácticamente sitiadas por las tropas gubernamentales; los que quedan rezagados pronto fueron cercados y se rindieron en el transcurso de la mañana.

El propio Fidel Castro se traslado a la zona del conflicto y observo directamente las últimas acciones bélicas. Precisamente Castro presionó fuertemente para que la ofensiva se acelerara y así evitar que transcurrieran las 72 horas que necesitaba el gobierno de los EE. UU. para reconocer al “gobierno provisional” que allí se intentaba establecer, con el objetivo de evitar la invasión directa de la Marina y el Ejército estadounidense. Hacia el final del día la mayoría de sobrevivientes debieron rendirse poco antes del anochecer. La operación terminó con una derrota total de los miembros de la Brigada 2506.

El número de bajas entre los invasores sobrepasó el centenar de muertos; los capturados fueron 1189. Los prisioneros invasores fueron juzgados y condenados a prisión por el gobierno cubano, aunque algunos ex oficiales de la policía de Batista fueron condenados a muerte y ejecutados. Los sobrevivientes fueron canjeados a fines de 1962 mediante intermediarios con el gobierno estadounidense a cambio de 53 millones de dólares en forma de alimentos, medicinas y tractores.

La victoria generó un enorme respaldo político a Fidel Castro entre las masas cubanas y permitió a su gobierno profundizar en el carácter socialista de la Revolución Cubana, mientras que la oposición interna quedaba neutralizada por la alarma generada durante la invasión.

BIBLIOGRAFIA:

 

15 de febrero de 1838: la Asamblea del Estado de Guatemala decide que sea el Congreso Federal de Centro América el que resuelva aceptar o no la creación del Estado de Los Altos

Escudo del Estado de Los Altos, tallado en Piedra en una de las tumbas de los Héroes Altenses en el Cementerio de Quetzaltenango.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 2 de febrero de 1838 los criollos liberales se reunieron en la ciudad de Quetzaltenango y se declararon independientes del Estado de Guatemala.  Se autodenominaron “Estado de Los Altos y contaban con un territorio nada despreciable:  ocupaban Soconusco (actualmente en México) y los departamentos de Quetzaltenango, Totonicapán y Sololá, que en esa época eran enormes y comprendían a los modernos departamentos de Huehuetenango, Quiché, Suchitepéquez, San Marcos y Retalhuleu, además de los ya mencionados.   Con la creación de este estado, los liberales tenían suficiente territorio y recursos naturales para progresar  y contaban con salida al Océano Pacífico en las costas de San Marcos, Retalhuleu y Suchitepéquez.

El 15 de febrero de ese año el gobierno del Estado de Guatemala conoció el asunto y lo trasladó al Congreso Federal de Centro América para que resolviera.  Dado que el gobierno de Guatemala estaba controlado por los conservadores católicos y el gobierno federal lo estaba por el general liberal Francisco Morazán, era cuestión de tiempo que se creara formalmente el nuevo estado.

A pesar de la autorización federal, las relaciones entre Guatemala y Los Altos nunca fueron cordiales y ambos estados se armaron hasta los dientes con la ayuda del consul británico Frederick Chatfield, quien había abandonado la capital federal y se había mudado a la Ciudad de Guatemala por sus desaveniencias con el presidente Morazán.

Los criollos liberales impusieron en su nuevo territorio las leyes laicas que Mariano Galvez y José Francisco Barrundia intentaron establecer infructuosamente en Guatemala y mantuvieron el impuesto indígena que ya había sido derogado por los conservadores.  Esto hizo que los indígenas del estado rechazaran al nuevo gobierno y se mantuvieron protestando hasta que el 1 de octubre de 1839 un grupo de campesinos fue reprimido violentamente en Santa Catarina Ixtahuacán por los militares altenses, provocando por lo menos cuarenta muertos. En los libros de la época, los historiadores liberales refieren el incidente simplemente como “un escarmiento para los bárbaros”, pero esto sería el inicio del fin del Estado de Los Altos, pues los campesinos fueron a Guatemala a pedir ayuda al general mestizo Rafael Carrera quien era el que verdaderamente gobernaba y quien marzo de 1840 ya había recuperado el territorio para Guatemala.

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29 de enero de 1840: el general Rafael Carrera toma Quetzaltenango y reincorpora al territorio del Estado de Los Altos a Guatemala

Catedral de Quetzaltenango en 1887.  Fotografía del libro “Guatemala, The Land of Quetzal“.

Guatemala sufrió varios intentos de secesión durante las décadas de 1830 y 1840.  El principal fue la formación del Estado de Los Altos entre Soconusco, Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Sololá, Suchitepéquez, Totonicapán, y Retalhuleu.  Los criollos liberales viendo como habían perdido el poder en Guatemala tras el triunfo de la revolución campesina liderada por Rafael Carrera en 1838, se aglutinaron en el occidente del Estado y aprovechando que el general Francisco Morazán se aferraba todavía a la presidencia de la República Federal de Centroamérica formaron su propio Estado: el Estado de Los Altos.

Primero en la ciudad de Totonicapán, y luego en la ciudad de Quetzaltenango, los liberales se organizaron con el fin de exportar sus bienes en los puertos en la costa de Retalhuleu y hacerle presión al gobierno de Guatemala desde la frontera occidental, junto con las presión que estaba haciendo Morazán desde El Salvador y Honduras.  Pero en Guatemala estaba al mando la recia figura del general mestizo Rafael Carrera que recuperó a Los Altos a sangre y fuego, entrando a Quetzaltenango el 29 de enero de 1840.

Al saberlo, Morazán que tenia a Carrera entre ceja y ceja, invadió a Guatemala y arrasó el oriente del Estado a su paso.  El general mestizo le tendió una trampa y lo derrotó de forma aplastante en la Ciudad de Guatemala.  Sería el fin de los liberales en Los Altos y de la carrera política de Morazán.

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27 de diciembre de 1838: la Asamblea Constituyente del recién creado Estado de Los Altos ratifica el nombramiento de las autoridades del Ejecutivo del nuevo estado

Valle de Totonicapán en 1884.  Fue en este departamento en donde se declare la formación del Estado de Los Altos en 1838. Grabado del libro Guatemala, the land of quetzal de William T. Brigham, publicado en 1887

La revolución que derrocó a Mariano Galvez y a los criollos liberales en Guatemala los obligó a replegarse hacia El Salvador y hacia los departamentos del occidente del Estado. Contando con el apoyo del gobierno Federal, formaron su propio Estado al que llamaron “de Los Altos” y el 27 de diciembre de 1838 la Asamblea Constituyente del nuevo estado ratificó el nombramiento de los miembros del Ejecutivo.

Entre los miembros de aquel gobierno el más destacado fue sin duda el general Agustín Guzmán, un militar mexicano que llegó a Guatemala  las órdenes de Vicente Filísola en sustitución de Gabino Gaínza durante el efímero Imperio de Agustín de Iturbide.  Guzmán fue el segundo jefe del Estado y el jefe de la fuerzas armadas y como tal, tuvo que enfrentarse varias veces contra el genio militar del general Rafael Carrera.

En 1840, Guzmán fue derrotado por Carrera y enviado a la Ciudad de Guatemala montado en una mula y con sus heridas aún sangrantes.  Estuvo en prisión hasta que fue rescatado por Francisco Morazán quien lo envió a Quetzaltenango con la noticia de que Carrera había sido vencido.  Guzmán no podia extender sus extremedias por haber estado encadenado todo ese tiempo, pero montó a caballo como pudo y partió con la feliz noticia.  Desafortunadamente para Guzmán, solo se trataba de un ardid de Carrera y cuando se encontraba de viaje hacia el occidente, las fuerzas guatemalteca aplastaron a las fuerzas de Morazán y lo obligaron a huir.

Diez años después, Carrera, ya dueño absoluto de la situación en Guatemala aceptó salir al exilio, lo que fue aprovechado por los criollos liberals para intentar formar el Estado de los Altos una vez más.  Guzmán fue nuevamente el líder de los altenses, pero sus acciones fueron nuevamente derrotadas, primero por el presidente Mariano Paredes, y luego por el mismo Carrera cuando regresó al poder.

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13 de noviembre de 1960: grupo de oficiales jóvenes del Ejército de Guatemala, algunos de ellos entrenados en la Escuela de Las Américas, se alzan en armas contra el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes

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Diagrama de los lugares en donde se entrenaron las tropas cubanas en preparación para la fallida Invasión de la Bahía de Cochinos en 1961.  Nótese los lugares de entrenamiento o abastecimiento en Guatemala: Finca Helvetia, Retalhuleu y Ciudad de Guatemala.  Imagen tomada del National Archives and Records Administration del gobierno de los Estados Unidos.

En 1958, el político y militar Miguel Ydígoras Fuentes, un ferviente anticomunista y enemigo político de los gobiernos socialistas de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz Guzmán, llegó al poder tras fundar el Partido Redención y contar con el apoyo de sectores derechistas del Ejército de Gutaemala. Durante su gobierno se inició con una política de reconciliación y apertura que condujo a que muchos exilados retornaran al país (incluso algunos miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo – PGT) y la reactivación del movimiento sindical. Pero la inestabilidad se mantuvo con complots, atentados o protestas sociales y estudiantiles.

En 1959 el panorama de América Latina cambió radicalmente con el triunfo de la revolución comunista en Cuba. Ydígoras Fuentes rompió relaciones diplomáticas con Fidel Castro, por ser líder marxista, y luego consintió con que el gobierno del presidente estadounidense John F. Kennedy utilizara secretamente una finca en Retalhuleu para entrenar a un grupo de cubanos exiliados para la invasión a Cuba. Cuando se supo esto, el descontento contra el régimen ydigorista se incrementó y en julio de 1960 un grupo armado intentó infructuosamente tomar por asalto la Base Militar de Cobán.

Entre el 11 y 12 de noviembre de 1960, un grupo de jóvenes oficiales, suboficiales y soldados del Ejército Nacional de Guatemala, algunos de ellos entrenados en operativos contrainsurgentes en la tristemente célebre Escuela de Las Américas que los Estados Unidos tenían en Panamá,  se concentraron en la Ciudad de Guatemala con el fin de derrocar al gobierno de Ydígoras Fuentes, aduciendo la difícil situación de las unidades militares y la corrupción y malos manejos del gobierno.​ Inspirados y alentados por el triunfo de la Revolución Cubana​, señalaron en un comunicado que había llegado el momento de actuar para “derrocar al gobierno (…) y formar un gobierno que sea respetuoso de los derechos humanos, que busque los remedios para los males de nuestro país y que tenga una política exterior seria y digna“.

Los alzados se rebelaron el 13 de noviembre pero por falta de coordinación y la traición de varios de los conjurados, la rebelión fracasó y los dirigentes tuvieron que huir hacia las bases militares de Zacapa y Puerto Barrios, donde creyeron que sus compañeros los ayudarían, pero fueron traicionados nuevamente. Los principales líderes, Marco Antonio Yon Sosa y Luis Turcios Lima se tuvieron que esconder y exilar de Guatemala.

Dos días después del levantamiento militar del 13 de noviembre, el presidente guatemalteco decidió ir a Puerto Barrios a perseguir a los rebeldes personalmente, y varios miembros de su Estado Mayor Presidencial lo siguieron en un avión AT-11 de la Fuerza Aérea. El avión iba piloteado por el teniente Carlos Morales Villatoro y cuando llevaban una hora se quedó sin luces y sin instrumentos, y solo lograron aterrizar cuando vieron las luces de otro avión que ya había aterrizado y lograron ejecutar una maniobra de aterrizaje de emergencia.

Ese incidente es considerado el inicio de la Guerra Civil de Guatemala, o Conflicto Armado Interno aunque no fue sino hasta el 7 de febrero de 1962 que se integró un pequeño grupo de jóvenes rebeldes dirigidos por Yon Sosa y Turcios Lima, junto con César Montes: Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13). Este pequeño grupo abrió un nuevo tipo de lucha política en el país con el fin de derrocar al gobierno por medio de las armas, iniciando la lucha armada que se extendió hasta 1996.

BIBLIOGRAFIA:

 

10 de noviembre de 1878: nace en la Ciudad de Guatemala el general Jorge Ubico Castañeda, quien gobernó a Guatemala con mano de hierro de 1931 a 1944

Propaganda del general Ubico para las elecciones presidenciales de 1926 en las que perdió contra el general Lázaro Chacón. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Jorge Ubico es, sin duda, uno de los presidentes más recordados por la población guatemalteca. Es recordado por su don de mando, el bienestar económico de que gozó cierta parte de la población y las obras de infraestructura que construyó.  Tambien es recordado por la aplicación de la Ley Fuga en contra de sus enemigos politicos y por mantener a la población guatemalteca sumisa y tranquila.

Pero lo que se recuerda poco son las duras leyes de vialidad y de vagancia con las que mantuvo un constante suministro de mano de obra prácticamente gratuita para las grandes fincas cafetalera, ya que obligaba a las poblaciones indígenas a trabajar como jornaleros en las plantaciones y en las carreteras que las comunicaban a las principales vías de comunicación.  Tampoco se mencionan sus fuertes vínculos con la empresa multinacional estadounidense United Fruit Company (UFCO), a la que le entregó en concesión el área de Tiquisate, en el departamento de Escuintla y a quien le mantuvo los monopolios del transporte del ferrocarril y del uso de los Puerto Barrios por intermedio de la International Railways of Central America y de la Great White Fleet, ambas subsidiarias de la UFCO.

Ubico nació en el seno de una familia muy prestigiosa en los círculos de poder durante los gobiernos liberales.  Su padre, el licenciado Arturo Ubico Urruela fue diputado durante el gobierno del general J. Rufino Barrios y el propio presidente fue su padrino.  Luego, durante el largo gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Ubico Urruela fue el presidente de la Asamblea Legislativa y gracias a esto logró que la carrera militar y política de su hijo fuera meteórica.

El general Jorge Ubico ingresó a la Escuela Politécnica cuando ésta se encontraba en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala en las instalaciones del antiguo convento de la Iglesia de la Recolección, pero no terminó sus estudios debido a un desafortunado accidente que ocurrió durante su bautizo de estudiante de nuevo ingreso.  Esto, no obstante, no fue un impedimento para que su padre consiguiera que llegara a ser Jefe Político de Retalhuleu y de la Verapaz durante el gobierno de Estrada Cabrera, y hacia el final del gobierno cabrerista fue incluso Ministro de gobierno.

Tras el derrocamiento de Estrada Cabrera, el general Ubico participó en el golpe de estado patrocinado por la UFCO en contra el presidente Carlos Herrera y dirigido por el general José María Orellana.  A la muerte de Orellana en 1926, Ubico se presentó como candidato presidencial en contra del también general Lázaro Chacón, pero perdió y se retiró a la vida privada.   Pero tras la renuncia del general Chacón en diciembre de 1930 debido a un derrame cerebral que lo dejó incapacitado, se sucedieron una serie de golpes de estado y gobiernos efímeros que prepararon el terreno para que Ubico fuera electo presidente en febrero de 1931.

A partir de entonces, el gobierno ubiquista fue una réplica del gobierno de Estrada Cabrera, con la gran diferencia de que el bienestar económico de la población de la ciudad y de las principales cabeceras departamentales fue notorio, ya que Ubico era un administrador muy meticuloso y eficiente que estaba al tanto del más mínimo detalle de su administración y su plan para recuperar la economía del país tras la caída de las bolsa de valores de Nueva York en 1929 fue un éxito.

El general Ubico dejó grandes obras de infraestructura que se mantienen en pie: el Palacio Nacional, el Palacio de Correos, el Palacio de la Policía (hoy ministerio de Gobernación), la Aduana Central, la Casa Presidencial y los salones de la Feria de Noviembre (que se celebraba en honor al cumpleaños del presidente y que hoy son utilizados como Museos en la zona 13), entre otros.  Tambien fue muy cuidadoso de las finanzas públicas, al punto que el día de su renuncia, el 1 de julio de 1944, pagó la deuda inglesa que habían adquirido los gobiernos de Rafael Carrera, J. Rufino Barrios y José María Reina Barrios, pues no confiaba que sus sucesores lo hicieran.

Ubico renunció y se retiró a su casa de la 14 calle de la zona 1, pero cuando ocurrió la Revolución de Octubre de 1944, se embarcó hacia Nueva Orleáns, Luisiana, en donde estaba la sede de la United Fruit Company y a donde iban todas las rutas de la Great White Fleet desde Puerto Barrios y allí vivió hasta su muerte en 1946.  Al despedirse en el Puerto dijo únicamente:  “Tengan cuidado con los Cachos y con los Comunistas“, refiriéndose a los criollos conservadores y al movimiento comunista que se estaba activando en el mundo.

BIBLIOGRAFIA:

 

24 de octubre de 1902: violenta erupción del volcán Santa María en el departamento de Quetzaltenango destruye el occidente de Guatemala

El Santa María en erupción en 1902. Imagen tomada de Weltrundschau zu Reclams Universum 1902

La primera erupción del Santa María en la época colombina ocurrió el 24 de octubre de 1902.  Hasta entonces, el volcán había estado inactivo por al menos quinientos años, pero su despertar fue claramente indicado por un enjambre sísmico en la región que comenzó en enero de 1902 y un fuerte terremoto destruyó la ciudad de Quetzaltenango el 18 de abril de 1902. La erupción comenzó el 24 de octubre, y las explosiones más grandes ocurrieron durante los siguientes dos días, expulsando aproximadamente 5,5 km³ de magma.

La pumita formada en la erupción culminante cayó sobre un área de aproximadamente 273.000 km², y la ceniza volcánica fue detectada hasta en San Francisco, California y la erupción arrancó gran parte del flanco sudoeste del volcán, dejando un cráter de aproximadamente in kilómetro de diámetro y unos trescientos metros de profundidad.

Los habitants no reconocieron la sismicidad precedente como un signo de aviso de una erupción y por lo menos cinco mil personas murieron no solamente como resultado directo de la erupción sino además por un brote posterior de malaria.​

La erupción del volcán tardó treinta y seis horas y lanzó una columna de material que alcanzó veintiocho kilómetros de altura y formó una nube oscura que cubrió la luz del sol durante varios días.

La Jefatura Política y la Corporación Municipal se encargaron de organizar los recursos inmediatos de que disponían para socorrer a las víctimas, organizar la ayuda proveniente de los vecinos que la podían proporcionar y gestionarla al gobierno de la capital. En la Ciudad de Guatemala el Presidente Manuel Estrada Cabrera y su gabinete estaban ocupados en la organización de los festejos de Minerva. Su respuesta ante la catástrofe fue disminuirla y en el peor del caso, tratar de silenciarla evitando que los medios de prensa divulgaran las dimensiones de la catástrofe en la región occidental del país. Es más, la respuesta oficial del gobierno central ante las autoridades quezaltecas fue de declarar no disponibilidad de fondos públicos, ya que recientemente se habían empleado en la ayuda para esa misma ciudad, para los damnificados por los terremotos del mes de abril, por lo cual era imposible atender a la petición.

Ante semejante respuesta gubernamental, el alcalde de la ciudad, en sesión extraordinaria informó a todos los miembros del consejo que a raíz de la erupción los pastos y siembras de la “la zona de occidente de la República se arruinaron”, por lo que entonces era de esperarse escasez de granos básicos, afectando tal situación especialmente a las personas de escasos recursos. Por tal razón, la corporación municipal decidió que doscientos pesos se invirtieran en la compra de alimentos para ser repartidos entre los más necesitados. Asimismo, el ganado de las haciendas estaba pereciendo. Empezaron a reportarse pérdidas, no solo por la desaparición de los rebaños sino también por la falta de ganado para abastecimiento de las carnicerías de la ciudad. Ante la escasez de alimentos en la región, el consejo municipal tomó la decisión de solicitar al gobierno central la autorización para importar libre de gravamen dos mil quintales de harina hasta llegar a completar diez mil, durante los meses siguientes.

La población fue afectada en distintas formas: para los indígenas la situación fue verdaderamente catastrófica, ya que no solamente porque perdieron parientes y amigos, sus casas y cosechas, sino que además fueron obligados a trabajar en las labores de reconstrucción. Por su parte, los terratenientes vieron la oportunidad de resarcirse de los daños obteniendo otras tierras y así lo solicitaron al presidente Estrada Cabrera, quien les dio terrenos en San Miguel Uspantán en el Quiché y en Panam en Suchitepéquez y Sololá, las que hasta entonces habían sido tierras comunitarias de los indígenas de la región. De hecho, en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala de 1902-03 solamente aparece este decreto referente a la erupción:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 12 de noviembre de 1902

En el deseo de prestar toda clase de auxilios a los agricultores que, con motivo de los últimos fenómenos volcánicos, han venido tropezando con dificultades; y teniendo el Jefe del Ejecutivo decidio empeño en aliviar éstas y prestar todo apoyo para la recolección de los frutos,

El Presidente Constituciopnal de la República, en uso de las amplias facultades de que está investido,
Acuerda:

  1. Crear una oficina, con residencia en Quetzaltenango, bajo la denominación de «Proveeduría General de Auxilios para la Agricultura» […]
  2. Nombrar para Jefe de oficina, al Coronel don Marcos R. Calderón, quien prudencialmente repartirá los auxilios, quedando, a la vez, autorizado para elegir y nombrar al Secretario y a los dos Auxiliares.
  3. Los Jefes Políticos de los Departamentos de Occidentes, atenderán las comunicaciones que reciban del expresado Jefe de Oficina, para que ésta llene debidamente su cometido.
  4. Quedan exceptuados de toda contribución directa los mozos que, en virtud de esta disposición, presten sus servicios a los agricultores.
  5. El Ministerio de Fomento queda encargado de dicgar las providencias conducentes al exacto cumplimiento de este acuerdo.

Comuníquese.

—Estrada Cabrera
Ministro de Fomento: José Flamenco

BIBLIOGRAFIA: