11 de junio de 1773: fuerte temblor sacude Santiago de los Caballeros de Guatemala

El 11 de junio de 1773 se siente un fuerte sismo en la ciudad de Santiago de los Caballeros, un día antes del arribo del Capitán General Martín de Mayorga

El valle de Pancho, con las ruinas de la ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX. Imagen tomada de Mizner Scrap Book Central America.

Después del terremoto de San Casimiro en 1751, la capital del Reino de Guatemala no había sufrido mayores problemas con los sismos, aunque los pobladores sí sintieron el terremoto de San Francisco de 1757, el de la Santísima Trinidad de 1765 y el de San Rafael, que destruyó a Suchitepéquez poco después.1

En 1773 se inició un enjambre sísmico que coincidió con la llegada del capitán general Martín de Mayorga. En mayo habían empezado a sentirse unos sismos leves en la ciudad de Santiago, pero el 11 de junio hubo uno fuerte y largo que daño varias casas y templos católicos, seguido de una réplica esa misma noche. Mayorga había llegado al puerto de Omoa en las costa de Honduras en mayo, y desde allí envió una larga carga a los miembros de la Real Audiencia para informales que iba a revisar el Castillo de San Fernando de Omoa, ya que en ella había muerto su antecesor, Pedro Salazar y Herrera Natera de Mendoza, víctima del paludismo y el nuevo capitán general quería recorrer el sitio para dictar las medidas sanitarias necesarias. Después, recorrió la costa norte hasta Izabal, y de allí emprendió largas y cansadas caminatas, durante la temporada de lluvias, para finalmente llegar a la ciudad de Santiago de los Caballeros el 12 de junio.2

Los miembros de la Real Audiencia ordenaron que se adornaran las calles de la entonces preciosa ciudad de Santiago con cortinas, tapices, arcos de flores y alfombras de pino para recibir al capitán general, y que los músicos amenizaran la celebración de la multitud que se agolpó para la ocasión. Incluso, el arzobispo Pedro Cortés y Larraz salió a recibirlo a las puertas del Palacio Arzobispal con toda solemnidad.3

En los días siguientes hubo otros sismos, aunque no tan fuertes ni tan seguidos. Como en esa época las órdenes religiosas y el clero secular todavía tenían casi el control absoluto de los súbditos del Imperio Español —a pesar de la implementación de las reformas borbónicas del rey Carlos III—, se hicieron varias rogativas para que cesaran los temblores. Por ejemplo, en la iglesia de San Franciso expusieron a la veneración pública, y sacaron en procesión por nueve días, la imagen de Nuestra Señora de los Pobres.1

Sin embargo, a pesar de las rogativas, lo peor estaba por llegar: el 29 de julio, a eso de las cuatro de la tarde, se produjo una violenta sacudida que alertó a los pobladores, y pocos minutos después comenzó el terremoto de Santa Marta, que destruyó la capital del reino.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1857) [1808]. Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Imprenta de Luna. p. 232.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1925]. El Libro de las Efemérides: Capítulos de las Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 455.
  3. Ibid, p. 456.

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16 de mayo de 1544: Audiencia de los Confines abre sus puertas al público

Departamento de Gracias a Dios en la moderna República de Honduras. Aquí se estableció la Real Audiencia de los Confines en 1544. En el recuadro: las puertas originales de la Real Audiencia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1542, el emperador Carlos V estableció en Barcelona una nueva organización para el Consejo Superior de Indias, por medio de la cual se formó el Reino de Guatemala que estaría gobernado por una Real Audiencia, tribunal supremo compuesto de cuatro oidores, uno de los cuales sería el presidente.  En ese momento, la región estaba atravesando una crisis, ya que el Adelantado Pedro de Alvarado había muerto en 1541,1 y en ese mismo año un alud había destruido a la ciudad de Santiago de los Caballeros,2 además de que había una rivalidad extrema entre los gobernadores de Comayagua y de Nicaragua y el virreinato de la Nueva España ejercía cierta injerencia desde la ciudad de México.3

Aunque se habían conferido el título de virreinato a México y a Perú, la región de Centroamérica fue nombrada únicamente como Capitanía General o reino, ya que en la región no había minas de importancia.3

Así, pues, las Ordenanzas de Barcelona datan de noviembre de 1542, y la cédula que fundó la Audiencia de los Confines —equidistante entre las provincias de Guatemala y de Nicaragua— son del 13 de septiembre de 1543.3 El oidor presidente de la nueva Audiencia fue Alonso de Maldonado, —quien ya había sido gobernador interino de Guatemala— y sus compañeros eran los licenciados Francisco de Herrera, Pedro Ramírez de Quiñónez y Juan Rogel.4

Los oidores se establecieron en Gracias a Dios, en donde fueron recibidos con gran regocijo, aunque carecían de albergue adecuado pues inicialmente tuvieron que vivir en las casas de los muy escasos vecinos.  De hecho, Alonso de Maldonado se fue a vivir con el cura párroco, en donde estableció la oficina de la Real Audiencia. Después de las fiesta, la audiencia se abrió al servicio público el 16 de mayo de 1544, conviertiendo al poblado de Gracias a Dios en la primera capital de Centroamérica.4

Poco después de haber abierto sus puertas al púbico, el rey recibió la primera queja sobre los oidores de parte del obispo de Nicaragua, fray Antonio de Valdivieso, quien detestaba a Maldonado, y quien se quejaba de esta forma:5

El licenciado Alonso de Maldonado, conviene no tenga el cargo que tiene, porque a lo que yo puedo entender, él solo impide la ejecución de los mandamientos reales y de la justicia, tan necesaria en todas partes, y cuya falta alborota y las revuelve y no las ordenanzas de Su Majestad, y también conviene que haga residencia del tiempo que ha gobernado, no menos mal, ni con menos agravios y perjuicio de la real hacienda de vuestra alteza que otros; de los demás oidores, sacando a don Diego de Herrera, que lo tengo por celoso de justicia y de servicio de vuestra alteza, ni aun el seso que se requiere y en caso de entidad son tenidos por muy desmandados y perjudiciales a las honras de los casados. Tdas las cosas que en esta real Audiencia se tratan, son muy delicadas en conciencia y así no puede haber buen fin, si los que la han de ejecutar no la tienen muy delicada y ciencia para regirla y a lo menos el presidente o alguno de ellos, debería ser teólogo.»6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Ignacio Beteta
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 291.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. pp. 1-3.
  5. Hernández de León, El libro de las Efemérides, VI. p. 292.
  6. Ibid., pp. 293-294.

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12 de mayo de 1605: informan al rey del descubrimiento del puerto de Santo Tomás

Los encomenderos guatemaltecos piden al rey de España mejores condiciones para sus encomiendas y le informan del descubrimiento del puerto de la bahía de Amatique.

Playa de la bahía de Amatique. En el recuadro: el rey Felipe III de España, a quien los encomenderos guatemaltecos enviaron la noticia del descubrimiento del puerto de Santo Tomás. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación la comunicación oficial que hizo el Cabilo de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala al rey Felipe III de España, luego del descubrimiento del puerto de Santo Tomás de Castilla en la bahía de Amatique, ya que en dicha comunicación aprovecharon para quejarse de las condiciones en que se encontraban las encomiendas del Reino de Guatemala:

Señor: en todas las ocasiones que se ofrecen, damos cuenta a V.M. de lo que conviene a su real servicio, conservación y aumento destas provincias, las cuales están con mucha necesidad por no tener minas, y el dinero que a ellas viene ser del Perú y Nueva España, para sacar la tinta añil y cacao, como por las bajas que se hacen en las tasaciones que hacen de las encomiendas, no guardando en las tasas la orden que V.M. tiene dada por sus reales cédulas, introduciendo por fines particulares un capítulo once, que se ordenó en esta Real Audiencia en perjuicio de los reales tributos y de los particulares y daño de los naturales, porque gastan el tiempo en pleitos y venir a esta Audiencia, lo cual se evita con guardar lo que V.M. tiene ordenado y mandado por sus reales cédulas.1

En el proveer de las encomiendas, se ha introducido repartir la encomienda que poseía un vecino entre muchos, que en gran daño y menoscabo de la nobleza y población desta Ciudad y provincia.  Porque con lo poco que se da ahora a un encomendero no se puede sustentar, ni cumplir con las obligaciones que tiene; y aunque se aumentan encomenderos, se aumenta mucha necesidad y pobreza de ello. Lo cual cesaría, y esta ciudad recibiría mucha merced, en que V.M. se sirva mandar que las encomiendas se provean, como se solían encomendar en las personas beneméritas y que lo merecen, sin desembarcarse.Nota a Porque desto resultaría aumentarse la nobleza y población desta Ciudad y provincia, y excusar a los naturales della las vejaciones y molestias que reciben, por tener un pueblo muchos encomenderos, que la experiencia desde daño se ve en el tiempo que ha que se reparten las encomiendas entre muchos encomenderos.Nota b Demas quel Presidente da la propiedad a uno de la encomienda, para que por muerte le herede al otro encomendero, y así es daño para los demás beneméritos, que desean hayan vacantes para entrar en ellas. Porque esperan que pasen dos vidas para pedir las encomiendas, y heredando a quien se da la propiedad de las encomiendas, si Dios le da vida o es mozo hereda a todos los demás, y viene a quedar con mucha renta, y otros están pobres aguardando vacantes.Nota c

El corregimiento del Valle, se va introduciendo de manera que ya se le ha dado traiga vara desde Ciudad, y va adquiriendo la jurisdicción que los alcaldes ordinarios tienen en ella. Y es ansí que reciben agravio en encuentros de jurisdicción y visitas, aunque V.M. tiene libradas cédulas para que no haya Corregidor del Valle y que se quite, y que los alcaldes ordinarios hagan el oficio de Corregidor y repartidor, con que se excusarán los inconvenientes que hay, y de que V.M. le dé de su real caja trescientos y cincuenta pesos de minas de salario, y las vejaciones de indios por acudir al llamado del Corregidor, y de los alcaldes, y todo se remediaría con que V.M. mandáse se cumpla su real cédula sobre este caso.2

Por otra tiene suplicado esta Ciudad a V.M., atento a tener pocos propios, de que por otros diez años prorrogáse la merced de la mitad de las encomiendas, que se encomendaren del primer año en los diez años; y de lo que valió la merded de los diez años pasados, tiene enviada esta ciudad razón, y en que ha gastado lo demás para que V.M. lo vea. Y de lo que le había quedado sirvió a V.M. con enviar su alcalde ordinario Don Estevan de Alvarado al puerto nuevo de Amatique, donde estuvo nueve meses; y mediante su solicitud y gastos se consiguió la entrada deste puerto, al cual se va por tierra desde Ciudad, y las recuas han comenzado a entrar en él.  Y pues la puesta y ayuda que pudo dijo esta Ciudad, suplica a V.M. se sirva de declarar le compete la jurisdicción, como la tenía en el Golfo dulce; pues con el nuevo camino se evitará el acudir de los barcos al Golfo, y los mantenimientos han de salir de sta Ciudad en las recuas para el puerto nuevo, que de todo hará avisor informará a V.M. el Presidente desta real audiencia.3

El año pasado dimos cuenta a V.M. del gobierno y buen proceder del Doctor Alonso Criado de Castilla, presidente de V.M. en esta real Audiencia y del principio que había dado al descubrimiento del nuevo puerto de Amatique, en el cual ha puesto tanta diligencia y cuidado, que ha pasado a él la población que había en Puerto de Caballos, y los navíos que este año vinieron a esta provincia, entraron en el nuevo puerto, donde han recibido la carga.  Y desde la dicha población a esta ciudad hizo así mismo abrir camino por tierra, muy bueno para llevar y traer las mercaderías, con que cesaran las dificultades y gran trabajo, que había en llevarlas por el golfo a Puerto de Caballos, de que se espera resultará muy gran bien a estas provincias, siendo V.M. servido de favorecer negocio de tanta importancia a su real servicio, y que ha muchos años que procura y desea.  Y con buenos sucesos se junta otro de no menos consideración, que es la reducción de los indios tequeguas, comarcanos al dicho puerto, donde están reducidos poblados.  Hase conseguido todo esto con los buenos medios, cuidado y solicitud, que para las muchas dificultades que se han ofrecido en ello, ha puesto el Presidente desta real Audiencia, el cual dará larga cuenta y relación con los recaudos que de los hecho envía a V.M., a quien suplicamos que teniendo consideración a sus buenas partes méritos y servicios, y al que esto ha hecho a V.M., se tenga dél por muy bien servido, que la merced que V.M. le hiciere la merece muy bien, y la recibirá esta ciudad por muy grande.4

Guarde nuestro Señor a V.M. muchos y felices años, como esta ciudad desea. De Guatemala de los Caballeros y de Mayo 12 de 1605 años.4


NOTAS: 

  • a: las encomiendas consistían en grandes terrenos que le eran otorgados a un conquistador o a sus descendientes, junto con un número determinado de indígenas, que le eran «encomendados» para que los cuidara.  En la práctica, la explotacióm de los indígenas era considerable.
  • b: en otras palabras, los indígenas tenían que trabajar para varios encomenderos prácticamente como esclavos.
  • c: los criollos se quejan aquí de su pobreza por tener pocoas posibilidades de obtener una encomienda.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1925]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 268.
  2. Ibid., p. 269.
  3. Ibid., p. 270.
  4. Ibid., p. 271.

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25 de abril de 1702: terminan el puente de la calle de los Recoletos

Como parte de la construcción del convento de los miembros del Colegio de Cristo Crucificado de Propaganda fide se termina de construir un puente sobre la calle que da al nuevo convento.

Ruinas de la Iglesia de La Recolección en 1840. En el recuadro: las ruinas en 1875 tras el terremoto de 1874. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1683 se estableció el primer Colegio franciscano de Propaganda Fide en el Virreinato de la Nueva España, específicamente en Querétaro. Estos colegios-seminarios de misioneros, tenían una doble finalidad. Por un lado, eran centros de apostolado popular para las poblaciones ya cristianizadas y servían de base de penetración en los territorios habitados todavía por indígenas todavía no convertidos. El grupo original de Querétaro floreció por toda las colonias americanas, estableciendo colegios en Santiago de los Caballeros de Guatemala, Guadalupe de Zacatecas, San Ferando en la ciudad de México, Ocopa en el Perú, Tarifa en Bolivia, Chillón en Chile, y Popayán en Colombia, entre muchos otros.1

El Colegio de Guatemala fue establecido en 1694 por los padres franciscanos Antonio Margil de Jesús, y Melchor López. Ellos habían llegado a Guatemala en 1685, pero se habían traslado a la provincia de Costa Rica en donde estaban trabajando en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, cuandor recibieron la orden del M. H. P. Comisario General, para que regresaran al Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz —hoy Petén— ya que esta «se hallaba tumultuada«.2, Nota aComo parte de esta misión, tuvieron una parte muy importante en la conquista de los Itzaes, la cual intentaron hacer pacíficamente en un principio, pero después no tuvieron problemas en que las autoridades españolares redujeran a los indígenas a sangre y fuego en 1697.3

Cuando algunos frailes más de la orden llegaron en las años siguientes, le pidieron permiso al cabildo criollo​ de Santiago de los Caballeros para construir un monasterio; pero éste les hizo saber que no había suficientes frailes para justificar la construcción y que además ya había suficientes monasterios en la ciudad. Ante esta negativa, los frailes se dirigieron a la Real Audiencia, la cual si autorizó la construcción en 1700 del «Colegio de Cristo Crucificado de los Misioneros apostólicos«, por un decreto real.​ En 1701 se inició la construcción de los edificios cuando les fueron otorgados dos parcelas en la parte Noroeste de la ciudad y el acta del cabildo de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala del 25 de abril de 1702 indica que había quedado terminado el puente de la calle del «Colegio de los Padres Misioneros«.4

Seis años después se colocó la primera piedra de la iglesia y en 1708 se completaron el convento, la biblioteca y la enfermería. La iglesia fue inaugurada el 23 de mayo de 1717, pero pocos meses después la ciudad de Santiago de los Caballeros fue destruida por los terremotos de San Miguel.5 Tras las reparaciones correspondientes, el complejo estuvo en posición de albergar a los frailes, llegando a tener hasta 35 en 1740.

Gracias a estos colegios-seminarios, los franciscanos pudieron hacerse cargo de las misiones de los jesuitas cuando éstos fueron expulsados de todos los dominios españoles en 1767;6 es más, incluso estuvieron en condiciones de acrecentar varias de estas misiones. Así pues, a fines del siglo XVIII la gran mayoría de las misiones de América eran franciscanas, muchas veces gracias a los Colegios de Cristo Crucificado de Propaganda Fide.1

Ahora bien, aunque el nombre de «Colegio de Cristo Crucificado» podría sugerir que éstos eran centros de formación y enseñanza, en realidad se trataba principalmente de asegurar un mejor reclutamiento del personal misionero y de proporcionar a éste el ambiente propicio para que sus miembros se dedicaran exclusivamente a las misiones. Así pues, la enseñanza teórica fue esporádica y se limitaba al estudio de lenguas y principios morales. Esto era así porque para ser misionero en las colonias americanas era mucho ás importante la vocación que los conocimientos.1

En Guatemala, luego del terremoto de Santa Marta se trasladaron a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776 por orden del capitán general Martín de Mayorga, en donde fundaron un fastuoso templo y convento, gracias a la ayuda del marqués Juan Fermín de Aycinena, el criollo aristócrata más importante de su época y quien era síndico de la orden.7  Sin embargo, tras la independencia en 1821, debido a la guerra civil entre liberales y conservadores, fueron expulsados junto con los franciscanos, dominicos y mercedarios en 1829,8 y aunque regresaron en 1840, fueron expulsados definitivamente en 1872 por el gobierno del general presidente J. Rufino Barrios y su antiguo convento fue convertido en la Escuela Politécnica en donde se preparaban los futuros oficiales del ejército guatemalteco.9  Para entonces, la organización de los Colegios de Cristo Crucificado de Propaganda Fide estaba en decadencia, hasta finalmente desaparecieron definitivamente a finales del siglo XIX.1


NOTAS:

  • a: Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia.

BIBLIOGRAFIA:

  1. de Espinosa, Isidro Félix (1964). Crónica de los Colegios de Propaganda Fide de la Nueva España. Washington, D.C.: Academy of American Franciscan History. p. XV.
  2. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de GuatemalaI. Guatemala: Ignacio Beteta.
  3. Webre, Stephen (2004). «Política, evangelización y guerra: Fray Antonio Margil de Jesús y la frontera centroamericana, 1684-1706» (DOC). VII Congreso Centroamericano de Historia, Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Tegucigalpa, 19-23 julio de 2004 (San José, Costa Rica: Universidad de Costa Rica, Escuela de Historia). Archivado desde el original el 2 de noviembre de 2014.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala. Unión Tipográfica. p 101.
  5. Ibid., pp. 115-116.
  6. Carlos III de España (1767). Colección del Real Decreto de 27 de febrero de 1767, para la ejecución del Extrañamiento de los Regulares de la Compañía, cometido por S. M. al Excmo. Señor Conde de Aranda, como Presidente del Consejo. Madrid: Imprenta Real de la Gazeta. pp. 3-30.
  7. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.:Universidad Nacional Autónoma de México). p. 137.
  8. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise  pp. 132-133.
  9. González, Miguel Rómulo (1 de septiembre de 1899). «Escuela Politécnica»Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (19).

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14 de abril de 1687: se bendice el templo de las Carmelitas Descalzas

Se bendice el templo de las Carmelitas Descalzas en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Ruinas de la iglesia de Santa Teresa de las Carmelitas Descalzas en la ciudad de Antigua Guatemala. En el recuadro: retrato oficial del obispo Andrés de las Navas, quien bendijo el templo. Imágenes tomadas de Aprende Guatemala. e Historia religiosa de Guatemala.

Tres religiosas de las Carmelitas Descalzas llegaron en 1677, procedentes de Lima, traídas por el padre Bernardino de Ovando.1 Entraron a la ciudad de Santiago de los Caballeros el 25 de mayo  y se hospedaron en el Convento de Santa Catarina Mártir en lo que se terminaba de construir el de ellas.  Las religiosas eran Sor Ana de San Joaquín, priora, María de la Asunción, superiora; y María Gerónima de San Juan, tornera.2

La iglesia de este convento se comenzó a construir en el 17 de agosto de 1685, cuando el obispo Andrés de las Navas y Quevedo colocó la primera piedra en presencia de los miembros del Ayuntamiento criollo y de la Real Audiencia.  El templo se concluyó el 12 de abril de 1687 y ese mismo dia por la tarde colocaron en él el Santísimo Sacramento, que llevaron desde la Catedral en procesión.2

El 14 de abril se realizó la solemne bencición del templo y las celebraciones continuaron por ocho dias.3 Y posteriormente, el 9 de enero de 1705, el ayuntamiento decidió suministrar los fondos para que se colocara un óleo de San José en el templo.4


BIBLIOGRAFIA:

    1. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 69.
    2. Juarros, Domingo (1857) [1808]. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Imprenta de la Luna. p. 182.
    3. Pardo, Efemérides de la Antigua Guatemala, p. 81.
    4. Ibid., p. 104.

9 de abril de 1638: autorizan construir ermita de Nuestra Señora del Carmen

Los Cofrades de Nuestra Senora del Carmen reciben el permiso del presidente del Reino de Guatemala para construir su ermita en la cuidad de Santiago de los Caballeros.

Ruinas de la Ermita de Nuestra Señora del Carmen de Antigua Guatemala en 1910. Fotografía de Alberto G. Valdeavellano.

El 3 de septiembre de 1634 el obispo Agustín de Ugarte y Saravia instituyó la Cofradía del Santo Escapulario de Nuestra Señora del Carmen en la capilla de Santa Teresa en la Iglesia Catedral de Santiago de los Caballeros de Guatemala, y el 20 de noviembre de ese año aprobó los estatutos de la misma.1 Los miembros de esta cofradía eran conocidos como «los encamisados» del Santo Escapulario de Nuestra Señora del Carmen, y eran los encargados de recoger limosnas para costear sus gastos. Estos encamisados gestionaron durante cuatro años el permiso para construir su ermita al obispo doctor de Ugarte y Saravia y al Presidente del Reino de Guatemala, Alvaro Quiñónez Osorio. Los encamisados organizaban paseo a pie y acaballo y vestían trajes multicolores. Adornaban sus caballos con flecos, estrellas y cometas de papel de varios colores y los pobladores los acogían magníficamente ya que junto con ellos iban los «fieros» quienes hacían burla a los funcionarios y personajes del momento.2

Finalmente, el permiso eclesiástico fue concedido el 9 de abril de 1638 y el presidente Quinonez Osorio, en uso de la regalía del vicepatronato real, confiere el permiso civil al día siguiente.3 Los trabajos de la capilla comenzaron tan pronto como se tuvo el permiso delvpresidente, y la misma estuvo concluida en dos meses, ya que trabajaron día y noche en su construcción.2

El 10 de junio se realizó la ceremonia de consagración de la capilla, que era de adove y techo de paja, y que fue destruida por el terremoto de 1651. El templo fue reconstruido y fue inaugurado nuevamente el 12 de abril de 1686 a la que años más tarde se le adjuntó la casa conventual, cuando adquirieron la que casa que había sido del pintor capitán Antonio Montúfar, situada al sur del templo.2

Como ocurrió con todas las estructuras de la ciudad de Santiago de los Caballeros, el terremoto de San Miguel en 1717 destruyó al templo de Nuestra Señora del Carmen casi por completo, y para reconstruirla, la curia eclesiástica nombró prioste al presbítero Manuel de Morgan, quien pidió limosna entre los fieles. De esta forma, se reconstruyó un templo aún mayor que el anterior, a un costo cuarenta mil pesos, el cual fue estrenado en 1725. Y entre 1725 y 1728, se construyó la hermosa fachada característica del templo, la cual tenía varias imágenes de santos, además de un adorno bordado que complementaba lo más destacado del estilo barroco.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 28.
  2. Bojórquez, Cativo, Lionel Enrique (2014). Proyecto de restauración y reciclaje del Templo de Nuestra Señora del Carmen, Antigua Guatemala. Guatemala: Univerisdad de San Carlos de Guatemala. p. 14.
  3. Pardo, Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779, p. 40.
  4. Bojórquez Cativa, Proyecto de restauración y reciclaje, p. 15.

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3 de abril de 1579: avistan al pirata Francis Drake en las costas de Centroamérica

Avistan a la flota del temible pirata inglés Francis Drake en las costa del Pacífico en Centroamérica.

La isla de Plymouth del pirata inglés Francis Drake. En el recuadro: un retrato del corsario. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A los pocos de que tomara posesión como presidente del Reino de Guatemala García de Valverde en sustitución de Pedro de Villalobos, llegó la noticia a Santiago de los Caballeros de Guatemala de que el pirata inglés Francis Drake estaba navegando por las costa del sur de la región.1

El espanto se apoderó de los habitantes de la región, ya que la costa sur se encontraba indefensa porque todos las fuerzas se encontraban concentradas en la costa atlántica, que era por generalmente donde ocurrían los ataques de piratas y corsarios. De hecho, el presidente saliente, Villalobos, había hecho fortificar la población de Trujillo en la costa de Honduras y mantuvo una fuerza militar constante en la costa en prevención de las invasiones inglesas.  No obstante sus precauciones, el pirata inglés Guillermo Parker destruyó algunas poblaciones hondureñas en 1579.1

Para entonces Drake ya era un navegante consumado y se dedicó a saquear las posesiones españolas en América en una época en que la rivalidad entre la España católica de Felipe II y la  Inglaterra anglicana de Isabel I estaba en su apogeo.Nota Así que los saqueos y crímenes que cometía Drake fueron motivo para que la reina de Inglaterra lo agasajara y colmara de atenciones.  La reina Isabel le dió al pirata cinco barcos con los que formó una flota que lo llevó a recorrer una gran parte del mundo, incluyendo la costa del Pacífico del continente americano.2

Para 1879 su fama ya infundía terror entre los pobladores de América, pero eso no impidió que el nuevo presidente Valverde, los oidores de la Real Audiencia y los miembros del Ayuntamiento criollo se aprestaran a defenderse como pudieran del pirata inglés.  La última armada española que había en Centroamérica fue la que utilizó Pedro de Alvarado hasta que llegó a territorios controlados por Francisco Pizarro, quien se la quitó; por eso, para 1879 no había tiempo ni dinero suficientes para adquirir lo que hacía falta para enfrentar a los piratas, pero se logró recaudar los suficientes entre los pobladores para adquirir tres pequeños barcos y una lancha de unos mercaderes que, dicho sea de paso, los vendieron a un precio mucho mayor del que realmente valía.2

Las autoridades también lograron fundir cinco cañones de bronce y con esto, nombraron a Diego de Herrera como comandante de aquella improvisada escuadra, que salió en busca de la poderosa flota de Drake, a quien siguieron la pista por más de trescientas leguas, pero sin darle alcance; así pues, cuando Herrera y sus doscientos hombres llegaron hasta Acapulco sin encontrar a Drake, decidieron regresar a Guatemala.3


NOTAS:

  • Debe notarse que la única diferencia entre ambas religiones era que los anglicanos podían divorciarse.  Esta religión había sido creada por el rey Enrique VIII, padre de Isabel I, cuando se divorció de la reina Catalina de Aragón —que era de origen español— porque ésta no le podía dar hijos varones.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralVI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 34.
  2. Ibid., p. 36.
  3. Ibid., p. 37.

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26 de enero de 1688: toma posesión el Capitán General Barrios Leal

Tras arribar a Centroamérica y ser atacado por piratas en Bodegas del Golfo en Izabal, toma posesión como Capitán General Jacinto de Barrios Leal.

26enero1688
Castillo de San Felipe de Lara. Ubicado en Bodegas, Izabal a las orillas de Río Dulce y el Lago de Izabal, el castillo fue destruido por los piratas en varias ocasiones. El Capitán General Barrios Leal ordenó que fuera reconstruido luego de que él mismo fuera asaltado por piratas a su llegada al Reino en 1687. En el recuadro: firma del capitán general Barrios Leal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de «Gobernantes de Guatemala Siglo XVII«.

El Maestre de Campo y General de Artillería Jacinto de Barrios Leal arribó a Puerto Caballos en el Reino de Guatemala el 19 de noviembre de 1687, para tomar posesión como Capitán General del Reino. Barrios Leal había salido de Cádiz, el 3 de septiembre de ese mismo año con una comitiva muy numerosa que incluía a treinta frailes dominicos encabezados por Ambrosio de Ipenza, además de su esposa María Bernabela Morales y Galinas, su médico y varios colaboradores y criados.1

Barrios Leal había nacido en Cádiz en 1656 y entre 1672 y 1677, durante la guerra en que España en unión de Holanda, enfrentó a Francia, Barrios Leal combatió primero en Flandes y después en Cataluña, donde fue herido y hecho prisionero en la Batalla de Espolla. El año siguiente, después de la firma de la paz, ingresó a la Carrera de Indias, como integrante del cuerpo militar que acompañaba a las flotas, y donde ascendió a los grados de Maestre de Campo y General de Artillería, no tanto por méritos sino por compra, algo usual durante el reinado de Carlos II.2

A pesar que Barrios Leal había arribado el 19 de noviembre, fue hasta el 24 de ese mes que escribió al Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros para anunciar su arribo y solicitarle excusar todo gasto en su recibimiento. Permaneció en Puerto Caballos hasta el 28 de diciembre, esperando que se terminara la construcción de dos barcas luengas para trasladar a Bodegas del Golfo a la mayoría de viajeros, así como un buen número de frangotes o pacas con mercancías. El Gobernador de Puerto Caballos intentó que Barrios Leal no partiera y aguardara un par de días, para que tres navíos de guerra que saldrían hacia Santo Tomás de Castilla los acompañaran y los protegieran contra piratas. Sin embargo, Barrios Leal, fiado en su valor y vanagloriándose de haber combatido en Flandes, no quiso esperar, partiendo en las barcas luengas, artilladas con pedreros y con cincuenta y cinco hombres armados.3

Después de navegar por el Río Dulce y el Lago de Izabal, llegaron a Bodegas, en Izabal, y, dejando las barcas cargadas con todas las riquezas de los viajeros, celebraron una gran fiesta en tierra. Como no habían dejado ni un centinela, los piratas que estaban en el área se acercaron sigilosamente y les dispararon, sin acertarles. Como habían dejado todo en las embarcaciones, Barrios Leal y su comitiva salieron huyendo para ponerse a resguardo de los atancantes, pero perdieron un total de trescientos mil pesos. Entre las mercaderías, Barrios Leal traía consigo mil armas de fuego, con autorización real para venderlas entre los vecinos con un recargo del 50% del precio de costo, pero los piratas las descubrieron y sólo pudo salvar 65 escopetas y 15 arcabuces. Para evitar ser hechos prisioneros por los piratas, Barrios Leal y su comitiva se mantuvieron escondidos por la Montaña del Mico, en donde fueron restacatos por un bastimento que habían enviado las autoridades provinciales para recibir a los frailes dominicos.3

Finalmente, el Presidente Enrique Enríquez de Guzmán hizo entrega del mando a Barrios Leal, el 26 de enero de 1688. Es importante destacar que aunque el cargo de Presidente de Audiencia no se encontraba entre los oficios vendibles y renunciables, el nombramiento de Jacinto de Barrios Leal aparece asociado con un préstamo de 80,000 pesos que su padre Diego de Barrios Soto hizo con urgencia a la Monarquía, con un gravamen del 6% anual, cuya entrega garantizaba apenas se realizara la venta de azogue que ya tenía almacenado en Veracruz.4

Profundamente impresionado por el ataque pirata que sufrió en Izabal, el 30 de enero de 1688, Barrios Leal hizo Junta de Guerra y Hacienda y consiguió reunir entre los vecinos de Santiago de los Caballeros de Guatemala mil pesos para la reedificación del Castillo de San Felipe que hacía cuatro años había sido destruido por un ataque pirata. La obra se realizó rápidamente, entejando el techo que hasta entonces había sido de manaca o palma, y sacando la artillería que los piratas habían echado al agua. El 15 de mayo de 1688, el Castillo ya estaba listo, equipado con tres piezas de artillería, veinte milicianos armados, cuatro artilleros, ocho piezas de artillería de poco porte y con una asignación anual de 6,500 pesos, en la que se incluía el salario del Alcalde Mayor de Amatique, el cura y los vigías.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cabezas Carcache, Horacio (2017) Gobernantes de Guatemala en el siglo XVII. Guatemala. p. 130.
  2. Ibid., p. 131.
  3. Ibid., p. 132.
  4. Ibid., p. 133.
  5. Ibid., p. 135.

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27 de marzo de 1696: toma posesión el presidente Sánchez de Berrospe

Tras la muerte del presidente Jacinto de Barrios Leal y la usurpación del oidor José de Scals como presidente provisorio, toma posesión el capitán general Gabriel Sánchez de Berrospe

27marzo1696
Ruinas de la iglesia de La Recolección en la ciudad de Antigua Guatemala en 1890, aproximadamente. El único arco que se observa fue un símbolo de la ciudad hasta que fue derribado por el terremoto de 1976. Imagen tomada de Mizner Scrapbook of Central America.

Tras lograr salir avante de las serias acusasiones que presentó contra él el Juez Pesquisidor Fernando López de Ursiño, el presidente Jacinto de Barrios Leal fue restituido en la presidencia de la Capitanía General de Guatemala en 1694 y se empezó a preparar para la conquista de los itzáes y del Lacandón. Había iniciado los combates contra los únicos indígenas que todavía se mantenían independientes del Imperio Español, pero enfermó de gravedad y regresó a Santiago de los Caballeros de Guatemala, en donde murió el 12 de noviembre de 1695.1

Aún antes de que arribara el Juez Pesquisidor el presidente se enfrentaba al problema de que los oidores Antonio María Bolaños, Francisco Valenzuela Venegas y Manuel Baltodano se coligaron con Antonio de Navia y Bolaños, e incurrieron repetidamente en el delito de cohecho al momento de resolver causas judiciales. Estos oidores se encontraron con la oposición de los otros oidores, Joseph de Scals y Bartolomé de Amézquita, ya que éstos no aceptaron participar en tales ilícitos, iniciando así una división entre los miembros de la Real Audiencia.2

Por esta razón, tras la muerte de Barrios de Leal los miembros de la Real Audiencia tenían que nombrar al Oidor decano, Francisco Valenzuela Venegas, como presidente provisional, pero Scals logró que lo nombraran a él debido a las irregularidades en que había incurrido Valenzuela, dando lugar a una violenta crisis entre el grupo que apoyaba a Valenzuela y el que apoyaba a Scals. De hecho, la situación llegó a tal punto que Scals tuvo que emitir una orden para que Valenzuela Venegas lo respetarara en las peticiones y escritos que le dirigía, pues éste útimo repetidamente le decía que había usurpado la presidencia.3

Cuando el general Gabriel Sánchez de Berrospe tomó posesión como presidente de la Capitanía General de Guatemala el 27 de marzo de 1696,4 quedó en el medio de la crisis entre los oidores, e incluso tuvo muchos problemas para realizar su trabajo, ya que no pudo poner controlar el desorden de la administración pública y se enfrentó con la férrea oposición que le presentaba Scals y su aliado, el oidor Amézquita, quienes impidieron que progresara cualquier intento de legislación que Berrospe intentaba.3

En 1697, Berrospe logró la conquista de los itzáes en Verapaz y Petén pero esto no impidió que siguieran sus problemas con la Real Audiencia. El 17 de junio de 1699, esto hizo que Diego Antonio de Oviedo y Baños un oidor de Santo Domingo, y Gregorio Carrillo y Escudero, entre otros, fueran nombrados como oidores de Guatemala, ya que se determinó que era necesario hacer una investigación sobre lo que estaba ocurriendo en la Audiencia guatemalteca. Y como si no bastara con los problemas que ya existían, Oviedo y Baños fue nombrado oidor decano, pero como se retrasó en Cuba, Carrillo usurpó el puesto y se negó a entregárselo cuando finalmente llegó a Guatemala.5

Todas estas controversias hicieron que el licenciado Francisco Gómez de la Madriz, o licenciado Tequeli, fuera nombrado Visitador en 1699 para resolver la situación. Sin embargo, la prepotencia del licenciado Tequeli, lejos de solucionar los problemas que había, solamente empeoraría la situación del gobierno y la rivalidad entre los bandos, y terminaría siendo expulsado del país por Real Audiencia.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. II. Guatemala: Ignacio Beteta. p. 140.
  2. Cabezas Carcache, Horacio (2017) Gobernantes de Guatemala en el siglo XVII. Guatemala. p. 143.
  3. Bancroft, Hubert Howe (1883) Central America: 1530-1800. (en inglés) En: The Pacific States of North America. II. San Francisco, California: Bancroft Publishers. p. 661.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala,. 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 93.
  5. p. 662.
  6. Juarros, Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala, I. p. 267.

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21 de marzo de 1687: fallece Manuel Lobo, S.J., confesor del Hermano Pedro

Fallece el padre Manuel Lobo, S.J., quien fuera maestro, biógrafo y confesor del Santo Hermano Pedro de Betancur.

21marzo1687
Las ruinas del Convento y colegio de la Compañía de Jesús en la Antigua Guatemala en 1875. En el recuadro: un grabado que representa al Santo Hermano Pedro. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El primer libro que se escribió sobre la vida del Santo Hermano Pedro fue el que hizo el sacerdote Manuel Lobo, S.J. quien en 1626 fue enviado por sus padres a México para que prosiguiera con sus estudios en el colegio de San Ildefonso, en donde fue discípulo del padre Miguel Godínez.1

Ya en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el padre Lobo ya era parte de la congregación jesuita y era profesor en el Colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús y allí, como maestro de los estudiantes seglares,2 tuvo la oportunidad de ser quien educó al Hermano Pedro de San José de Betancur y con el mismo estilo, régimen y método que él mismo practicaba, y en donde convivió con el futuro santo durante aproximadamente quince años.3

El 15 de noviembre de 1658, debido a su reputación en la sociedad de Santiago de los Caballeros, el padre Lobo predicó en la Catedral Primada de Santiago el sermón conmemorativo para celebrar el nacimiento del príncipe Felipe Próspero.4

En 1667, el padre Lobo publicó su obra «Relación de la vida y virtudes del V. Hno. Pedro de San José», en base a la cual, el 8 de junio de 1668, el alcalde ordinario capitán José de Aguilar y Revolledo expuso ante el Ayuntamiento criollo que habiendo fallecido el Hermano Pedro, «quien en su vida fue en esta ciudad consuelo de ella por su mucho ejemplo, caridad y buenas obras, que en servicio de Dios hizo y sus penitencias tan grandes, que con ellas y su buena vida, se vieron efecto de admiración y fue por ello venerado en esta república, por todo género de personas eclesiásticas y seglares y todos en su entierro, con general aclamación de hombre de vida ejemplar y penitente, le hicieron su entierro a que asistieron el señor don fray Payo de Rivera, arzobispo de México, siendo obispo de este obispado, con los de su cabildo eclesiástico y lo señores de la Real Audiencia y todas las comunidades de los conventos de religiosos de esta ciudad y porque habiendo tenido la dicha de haber muerte en ella, un varón de tan esclarecidas virtudes, como se saben por el tratado que de su vida se ha escrito por su confesor, el maestro Manuel Lobo, de la Compañía de Jesús, sería bien que esta ciudad por su parte haga diligencia en orden a que se hagan informaciones de la vida de tan virtuoso varón y de los casos raros que en su vida le sucedieron, que fueron  indicios de su santidad, para que conste en todo tiempo, o para los efectos que convengan«.5

Así pues, la obra del Padre Lobo fue el punto inicial para que los capitanes José Agustín de Estrada, Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán —quien también fuera alumno suyo en el Colegio de San Lucas6— y el mismo Aguilar y Revolledo iniciaran la documentación para la canozación del Hermano Pedro.  Asimismo, la obra del padre Lobo también sirvió de base al fraile franciscano Francisco Vásquez de Herrera —quien también se educó en el colegio de San Lucas de los jesuitas—, para escribir su obra «Vida y virtudes del venerable fray Pedro de Betancur«, en la que éste agregó una amplia recopilación de testimonios de otros confesores del Hermano Pedro y de otros testigos.7

El padre Lobo falleció el 21 de marzo de 1687 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, y el Ayuntamiento lo reconoció en esa fecha, por el aprecio que se le tenía por sus dotes intelectuales.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Vásquez de Herrera, Francisco , S.J. (1962) [1706]. Vida y virtudes del venerable fray Pedro de Betancur. Guatemala: Tipografía Nacional. p. xvii.
  2. Sariego, Jesús Manuel (2004). Evangelizar y educar. Los jesuitas de la Centroamérica colonial. En: Revista Diakonia. (111). p. 57
  3. Vásquez de Herrera, Vida y virtudes del venerable, p. xix
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de Antigua Guatemala, 1451-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 52.
  5. Ibid., pp. 60-61.
  6. Sariego, Evangelizar y educar, p. 62.
  7. Barillas, Edgar (2019). Literatura y cine en Guatemala (III). El cine al servicio de la religión: El Hermano Pedro. Guatemala: Re-contracampo.
  8. Pardo, Efemérides de Antigua Guatemala, p. 81.

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