25 de abril de 1702: terminan el puente de la calle de los Recoletos

Comoparte de la construcción del convento de los miembros del Colegio de Cristo Crucificado de Propaganda fide se termina de construir un puente sobre la calle que da al nuevo convento.

Ruinas de la Iglesia de La Recolección en 1840. En el recuadro: las ruinas en 1875 tras el terremoto de 1874. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1683 se estableció el primer Colegio franciscano de Propaganda Fide en el Virreinato de la Nueva España, específicamente en Querétaro. Estos colegios-seminarios de misioneros, tenían una doble finalidad. Por un lado, eran centros de apostolado popular para las poblaciones ya cristianizadas y servían de base de penetración en los territorios habitados todavía por indígenas todavía no convertidos. El grupo original de Querétaro floreció por toda las colonias americanas, estableciendo colegios en Santiago de los Caballeros de Guatemala, Guadalupe de Zacatecas, San Ferando en la ciudad de México, Ocopa en el Perú, Tarifa en Bolivia, Chillón en Chile, y Popayán en Colombia, entre muchos otros.1

El Colegio de Guatemala fue establecido en 1694 por los padres franciscanos Antonio Margil de Jesús, y Melchor López. Ellos habían llegado a Guatemala en 1685, pero se habían traslado a la provincia de Costa Rica en donde estaban trabajando en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, cuandor recibieron la orden del M. H. P. Comisario General, para que regresaran al Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz —hoy Petén— ya que esta «se hallaba tumultuada«.2, Nota_a Como parte de esta misión, tuvieron una parte muy importante en la conquista de los Itzaes, la cual intentaron hacer pacíficamente en un principio, pero después no tuvieron problemas en que las autoridades españolares redujeran a los indígenas a sangre y fuego en 1697.3

Cuando algunos frailes más de la orden llegaron en las años siguientes, le pidieron permiso al cabildo criollo​ de Santiago de los Caballeros para construir un monasterio; pero éste les hizo saber que no había suficientes frailes para justificar la construcción y que además ya había suficientes monasterios en la ciudad. Ante esta negativa, los frailes se dirigieron a la Real Audiencia, la cual si autorizó la construcción en 1700 del «Colegio de Cristo Crucificado de los Misioneros apostólicos«, por un decreto real.​ En 1701 se inició la construcción de los edificios cuando les fueron otorgados dos parcelas en la parte Noroeste de la ciudad y el acta del cabildo de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala del 25 de abril de 1702 indica que había quedado terminado el puente de la calle del «Colegio de los Padres Misioneros«.4

Seis años después se colocó la primera piedra de la iglesia y en 1708 se completaron el convento, la biblioteca y la enfermería. La iglesia fue inaugurada el 23 de mayo de 1717, pero pocos meses después la ciudad de Santiago de los Caballeros fue destruida por los terremotos de San Miguel.5 Tras las reparaciones correspondientes, el complejo estuvo en posición de albergar a los frailes, llegando a tener hasta 35 en 1740.

Gracias a estos colegios-seminarios, los franciscanos pudieron hacerse cargo de las misiones de los jesuitas cuando éstos fueron expulsados de todos los dominios españoles en 1767;6 es más, incluso estuvieron en condiciones de acrecentar varias de estas misiones. Así pues, a fines del siglo XVIII la gran mayoría de las misiones de América eran franciscanas, muchas veces gracias a los Colegios de Cristo Crucificado de Propaganda Fide.1

Ahora bien, aunque el nombre de «Colegio de Cristo Crucificado» podría sugerir que éstos eran centros de formación y enseñanza, en realidad se trataba principalmente de asegurar un mejor reclutamiento del personal misionero y de proporcionar a éste el ambiente propicio para que sus miembros se dedicaran exclusivamente a las misiones. Así pues, la enseñanza teórica fue esporádica y se limitaba al estudio de lenguas y principios morales. Esto era así porque para ser misionero en las colonias americanas era mucho ás importante la vocación que los conocimientos.1

En Guatemala, luego del terremoto de Santa Marta se trasladaron a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776 por orden del capitán general Martín de Mayorga, en donde fundaron un fastuoso templo y convento, gracias a la ayuda del marqués Juan Fermín de Aycinena, el criollo aristócrata más importante de su época y quien era síndico de la orden.7  Sin embargo, tras la independencia en 1821,  debido a la guerra civil entre liberales y conservadores, fueron expulsados junto con los franciscanos, dominicos y mercedarios en 1829,8 y aunque regresaron en 1840, fueron expulsados definitivamente en 1872 por el gobierno del general presidente J. Rufino Barrios y su antiguo convento fue convertido en la Escuela Politécnica en donde se preparaban los futuros oficiales del ejército guatemalteco.9  Para entonces, la organización de los Colegios de Cristo Crucificado de Propaganda Fide estaba en decadencia, hasta finalmente desaparecieron definitivamente a finales del siglo XIX.1


NOTAS:

  • a: Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia.

BIBLIOGRAFIA:

  1. de Espinosa, Isidro Félix (1964). Crónica de los Colegios de Propaganda Fide de la Nueva España. Washington, D.C.: Academy of American Franciscan History. p. XV.
  2. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de GuatemalaI. Guatemala: Ignacio Beteta.
  3. Webre, Stephen (2004). «Política, evangelización y guerra: Fray Antonio Margil de Jesús y la frontera centroamericana, 1684-1706» (DOC). VII Congreso Centroamericano de Historia, Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Tegucigalpa, 19-23 julio de 2004 (San José, Costa Rica: Universidad de Costa Rica, Escuela de Historia). Archivado desde el original el 2 de noviembre de 2014.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala. Unión Tipográfica. p 101.
  5. Ibid., pp. 115-116.
  6. Carlos III de España (1767). Colección del Real Decreto de 27 de febrero de 1767, para la ejecución del Extrañamiento de los Regulares de la Compañía, cometido por S. M. al Excmo. Señor Conde de Aranda, como Presidente del Consejo. Madrid: Imprenta Real de la Gazeta. pp. 3-30.
  7. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.:Universidad Nacional Autónoma de México). p. 137.
  8. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise  pp. 132-133.
  9. González, Miguel Rómulo (1 de septiembre de 1899). «Escuela Politécnica»Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (19).

14 de abril de 1687: se bendice el templo de las Carmelitas Descalzas

Se bendice el templo de las Carmelitas Descalzas en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Ruinas de la iglesia de Santa Teresa de las Carmelitas Descalzas en la ciudad de Antigua Guatemala. En el recuadro: retrato oficial del obispo Andrés de las Navas, quien bendijo el templo. Imágenes tomadas de Aprende Guatemala. e Historia religiosa de Guatemala.

Tres religiosas de las Carmelitas Descalzas llegaron en 1677, procedentes de Lima, traídas por el padre Bernardino de Ovando.1 Entraron a la ciudad de Santiago de los Caballeros el 25 de mayo  y se hospedaron en el Convento de Santa Catarina Mártir en lo que se terminaba de construir el de ellas.  Las religiosas eran Sor Ana de San Joaquín, priora, María de la Asunción, superiora; y María Gerónima de San Juan, tornera.2

La iglesia de este convento se comenzó a construir en el 17 de agosto de 1685, cuando el obispo Andrés de las Navas y Quevedo colocó la primera piedra en presencia de los miembros del Ayuntamiento criollo y de la Real Audiencia.  El templo se concluyó el 12 de abril de 1687 y ese mismo dia por la tarde colocaron en él el Santísimo Sacramento, que llevaron desde la Catedral en procesión.2

El 14 de abril se realizó la solemne bencición del templo y las celebraciones continuaron por ocho dias.3 Y posteriormente, el 9 de enero de 1705, el ayuntamiento decidió suministrar los fondos para que se colocara un óleo de San José en el templo.4


BIBLIOGRAFIA:

    1. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 69.
    2. Juarros, Domingo (1857) [1808]. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Imprenta de la Luna. p. 182.
    3. Pardo, Efemérides de la Antigua Guatemala, p. 81.
    4. Ibid., p. 104.

9 de abril de 1638: autorizan construir ermita de Nuestra Señora del Carmen

Los Cofrades de Nuestra Senora del Carmen reciben el permiso del presidente del Reino de Guatemala para construir su ermita en la cuidad de Santiago de los Caballeros.

Ruinas de la Ermita de Nuestra Señora del Carmen de Antigua Guatemala en 1910. Fotografía de Alberto G. Valdeavellano.

El 3 de septiembre de 1634 el obispo Agustín de Ugarte y Saravia instituyó la Cofradía del Santo Escapulario de Nuestra Señora del Carmen en la capilla de Santa Teresa en la Iglesia Catedral de Santiago de los Caballeros de Guatemala, y el 20 de noviembre de ese año aprobó los estatutos de la misma.1 Los miembros de esta cofradía eran conocidos como «los encamisados» del Santo Escapulario de Nuestra Señora del Carmen, y eran los encargados de recoger limosnas para costear sus gastos. Estos encamisados gestionaron durante cuatro años el permiso para construir su ermita al obispo doctor de Ugarte y Saravia y al Presidente del Reino de Guatemala, Alvaro Quiñónez Osorio. Los encamisados organizaban paseo a pie y acaballo y vestían trajes multicolores. Adornaban sus caballos con flecos, estrellas y cometas de papel de varios colores y los pobladores los acogían magníficamente ya que junto con ellos iban los «fieros» quienes hacían burla a los funcionarios y personajes del momento.2

Finalmente, el permiso eclesiástico fue concedido el 9 de abril de 1638 y el presidente Quinonez Osorio, en uso de la regalía del vicepatronato real, confiere el permiso civil al día siguiente.3 Los trabajos de la capilla comenzaron tan pronto como se tuvo el permiso delvpresidente, y la misma estuvo concluida en dos meses, ya que trabajaron día y noche en su construcción.2

El 10 de junio se realizó la ceremonia de consagración de la capilla, que era de adove y techo de paja, y que fue destruida por el terremoto de 1651. El templo fue reconstruido y fue inaugurado nuevamente el 12 de abril de 1686 a la que años más tarde se le adjuntó la casa conventual, cuando adquirieron la que casa que había sido del pintor capitán Antonio Montúfar, situada al sur del templo.2

Como ocurrió con todas las estructuras de la ciudad de Santiago de los Caballeros, el terremoto de San Miguel en 1717 destruyó al templo de Nuestra Señora del Carmen casi por completo, y para reconstruirla, la curia eclesiástica nombró prioste al presbítero Manuel de Morgan, quien pidió limosna entre los fieles. De esta forma, se reconstruyó un templo aún mayor que el anterior, a un costo cuarenta mil pesos, el cual fue estrenado en 1725. Y entre 1725 y 1728, se construyó la hermosa fachada característica del templo, la cual tenía varias imágenes de santos, además de un adorno bordado que complementaba lo más destacado del estilo barroco.4


BIBLIOGRAFIA:

    1. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 28.
    2. Bojórquez, Cativo, Lionel Enrique (2014). Proyecto de restauración y reciclaje del Templo de Nuestra Señora del Carmen, Antigua Guatemala.  Guatemala: Univerisdad de San Carlos de Guatemala. p. 14.
    3. Pardo, Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779, p. 40.
    4. Bojórquez Cativa, Proyecto de restauración y reciclaje, p. 15.

3 de abril de 1579: avistan al pirata Francis Drake en las costas de Centroamérica

Avistan a la flota del temible pirata inglés Francis Drake en las costa del Pacífico en Centroamérica.

La isla de Plymouth del pirata inglés Francis Drake. En el recuadro: un retrato del corsario. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A los pocos de que tomara posesión como presidente del Reino de Guatemala García de Valverde en sustitución de Pedro de Villalobos, llegó la noticia a Santiago de los Caballeros de Guatemala de que el pirata inglés Francis Drake estaba navegando por las costa del sur de la región.1

El espanto se apoderó de los habitantes de la región, ya que la costa sur se encontraba indefensa porque todos las fuerzas se encontraban concentradas en la costa atlántica, que era por generalmente donde ocurrían los ataques de piratas y corsarios. De hecho, el presidente saliente, Villalobos, había hecho fortificar la población de Trujillo en la costa de Honduras y mantuvo una fuerza militar constante en la costa en prevención de las invasiones inglesas.  No obstante sus precauciones, el pirata inglés Guillermo Parker destruyó algunas poblaciones hondureñas en 1579.1

Para entonces Drake ya era un navegante consumado y se dedicó a saquear las posesiones españolas en América en una época en que la rivalidad entre la España católica de Felipe II y la  Inglaterra anglicana de Isabel I estaba en su apogeo.Nota Así que los saqueos y crímenes que cometía Drake fueron motivo para que la reina de Inglaterra lo agasajara y colmara de atenciones.  La reina Isabel le dió al pirata cinco barcos con los que formó una flota que lo llevó a recorrer una gran parte del mundo, incluyendo la costa del Pacífico del continente americano.2

Para 1879 su fama ya infundía terror entre los pobladores de América, pero eso no impidió que el nuevo presidente Valverde, los oidores de la Real Audiencia y los miembros del Ayuntamiento criollo se aprestaran a defenderse como pudieran del pirata inglés.  La última armada española que había en Centroamérica fue la que utilizó Pedro de Alvarado hasta que llegó a territorios controlados por Francisco Pizarro, quien se la quitó; por eso, para 1879 no había tiempo ni dinero suficientes para adquirir lo que hacía falta para enfrentar a los piratas, pero se logró recaudar los suficientes entre los pobladores para adquirir tres pequeños barcos y una lancha de unos mercaderes que, dicho sea de paso, los vendieron a un precio mucho mayor del que realmente valía.2

Las autoridades también lograron fundir cinco cañones de bronce y con esto, nombraron a Diego de Herrera como comandante de aquella improvisada escuadra, que salió en busca de la poderosa flota de Drake, a quien siguieron la pista por más de trescientas leguas, pero sin darle alcance; así pues, cuando Herrera y sus doscientos hombres llegaron hasta Acapulco sin encontrar a Drake, decidieron regresar a Guatemala.3


NOTAS:

  • Debe notarse que la única diferencia entre ambas religiones era que los anglicanos podían divorciarse.  Esta religión había sido creada por el rey Enrique VIII, padre de Isabel I, cuando se divorció de la reina Catalina de Aragón —que era de origen español— porque ésta no le podía dar hijos varones.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralVI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 34.
  2. Ibid., p. 36.
  3. Ibid., p. 37.

26 de enero de 1688: toma posesión el Capitán General Barrios Leal

Tras arribar a Centroamérica y ser atacado por piratas en Bodegas del Golfo en Izabal, toma posesión como Capitán General Jacinto de Barrios Leal.

26enero1688
Castillo de San Felipe de Lara.  Ubicado en Bodegas, Izabal a las orillas de Río Dulce y el Lago de Izabal, el castillo fue destruido por los piratas en varias ocasiones.  El Capitán General Barrios Leal ordenó que fuera reconstruido luego de que él mismo fuera asaltado por piratas a su llegada al Reino en 1687. En el recuadro: firma del capitán general Barrios Leal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de «Gobernantes de Guatemala Siglo XVII«.

El Maestre de Campo y General de Artillería Jacinto de Barrios Leal arribó a Puerto Caballos en el Reino de Guatemala el 19 de noviembre de 1687, para tomar posesión como Capitán General del Reino. Barrios Leal había salido de Cádiz, el 3 de septiembre de ese mismo año con una comitiva muy numerosa que incluía a treinta frailes dominicos encabezados por Ambrosio de Ipenza, además de su esposa María Bernabela Morales y Galinas, su médico y varios colaboradores y criados.1

Barrios Leal había nacido en Cádiz en 1656 y entre 1672 y 1677, durante la guerra en que España en unión de Holanda, enfrentó a Francia, Barrios Leal combatió primero en Flandes y después en Cataluña, donde fue herido y hecho prisionero en la Batalla de Espolla. El año siguiente, después de la firma de la paz, ingresó a la Carrera de Indias, como integrante del cuerpo militar que acompañaba a las flotas, y donde ascendió a los grados de Maestre de Campo y General de Artillería, no tanto por méritos sino por compra, algo usual durante el reinado de Carlos II.2

A pesar que Barrios Leal había arribado el 19 de noviembre, fue hasta el 24 de ese mes que escribió al Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros para anunciar su arribo y solicitarle excusar todo gasto en su recibimiento. Permaneció en Puerto Caballos hasta el 28 de diciembre, esperando que se terminara la construcción de dos barcas luengas para trasladar a Bodegas del Golfo a la mayoría de viajeros, así como un buen número de frangotes o pacas con mercancías. El Gobernador de Puerto Caballos intentó que Barrios Leal no partiera y aguardara un par de días, para que tres navíos de guerra que saldrían hacia Santo Tomás de Castilla los acompañaran y los protegieran contra piratas. Sin embargo, Barrios Leal, fiado en su valor y vanagloriándose de haber combatido en Flandes, no quiso esperar, partiendo en las barcas luengas, artilladas con pedreros y con cincuenta y cinco hombres armados.3

Después de navegar por el Río Dulce y el Lago de Izabal, llegaron a Bodegas, en Izabal, y, dejando las barcas cargadas con todas las riquezas de los viajeros, celebraron una gran fiesta en tierra. Como no habían dejado ni un centinela, los piratas que estaban en el área se acercaron sigilosamente y les dispararon, sin acertarles. Como habían dejado todo en las embarcaciones, Barrios Leal y su comitiva salieron huyendo para ponerse a resguardo de los atancantes, pero perdieron un total de trescientos mil pesos. Entre las mercaderías, Barrios Leal traía consigo mil armas de fuego, con autorización real para venderlas entre los vecinos con un recargo del 50% del precio de costo, pero los piratas las descubrieron y sólo pudo salvar 65 escopetas y 15 arcabuces. Para evitar ser hechos prisioneros por los piratas, Barrios Leal y su comitiva se mantuvieron escondidos por la Montaña del Mico, en donde fueron restacatos por un bastimento que habían enviado las autoridades provinciales para recibir a los frailes dominicos.3

Finalmente, el Presidente Enrique Enríquez de Guzmán hizo entrega del mando a Barrios Leal, el 26 de enero de 1688. Es importante destacar que aunque el cargo de Presidente de Audiencia no se encontraba entre los oficios vendibles y renunciables, el nombramiento de Jacinto de Barrios Leal aparece asociado con un préstamo de 80,000 pesos que su padre Diego de Barrios Soto hizo con urgencia a la Monarquía, con un gravamen del 6% anual, cuya entrega garantizaba apenas se realizara la venta de azogue que ya tenía almacenado en Veracruz.4

Profundamente impresionado por el ataque pirata que sufrió en Izabal, el 30 de enero de 1688, Barrios Leal hizo Junta de Guerra y Hacienda y consiguió reunir entre los vecinos de Santiago de los Caballeros de Guatemala mil pesos para la reedificación del Castillo de San Felipe que hacía cuatro años había sido destruido por un ataque pirata. La obra se realizó rápidamente, entejando el techo que hasta entonces había sido de manaca o palma, y sacando la artillería que los piratas habían echado al agua. El 15 de mayo de 1688, el Castillo ya estaba listo, equipado con tres piezas de artillería, veinte milicianos armados, cuatro artilleros, ocho piezas de artillería de poco porte y con una asignación anual de 6,500 pesos, en la que se incluía el salario del Alcalde Mayor de Amatique, el cura y los vigías.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cabezas Carcache, Horacio (2017) Gobernantes de Guatemala en el siglo XVII. Guatemala. p. 130.
  2. Ibid, p. 131.
  3. Ibid, p. 132.
  4. Ibid, p. 133.
  5. Ibid, p. 135.

27 de marzo de 1696: toma posesión el presidente Sánchez de Barrospe

Tras la muerte del presidente Jacinto de Barrios Leal y la usurpación del oidor José de Scals como presidente provisorio, toma posesión el capitán general Gabriel Sánchez de Berrospe

27marzo1696
Ruinas de la iglesia de La Recolección en la ciudad de Antigua Guatemala en 1890, aproximadamente. El único arco que se observa fue un símbolo de la ciudad hasta que fue derribado por el terremoto de 1976. Imagen tomada de Mizner Scrapbook of Central America.

Tras lograr salir avante de las serias acusasiones que presentó contra él el Juez Pesquisidor Fernando López de Ursiño, el presidente Jacinto de Barrios Leal fue restituido en la presidencia de la Capitanía General de Guatemala en 1694 y se empezó a preparar para la conquista de los itzáes y del Lacandón.  Había iniciado los combates contra los únicos indígenas que todavía se mantenían independientes del Imperio Español, pero enfermó de gravedad y regresó a Santiago de los Caballeros de Guatemala, en donde murió el 12 de noviembre de 1695.1

Aún antes de que arribara el Juez Pesquisidor el presidente se enfrentaba al problema de que los oidores Antonio María Bolaños, Francisco Valenzuela Venegas y Manuel Baltodano se coligaron con Antonio de Navia y Bolaños, e incurrieron repetidamente en el delito de cohecho al momento de resolver causas judiciales.  Estos oidores se encontraron con la oposición de los otros oidores, Joseph de Scals y Bartolomé de Amézquita, ya que éstos no aceptaron participar en tales ilícitos, iniciando así una división entre los miembros de la Real Audiencia.2

Por esta razón, tras la muerte de Barrios de Leal los miembros de la Real Audiencia tenían que nombrar al Oidor decano, Francisco Valenzuela Venegas,  como presidente provisional, pero Scals logró que lo nombraran a él debido a las irregularidades en que había incurrido Valenzuela, dando lugar a una violenta crisis entre el grupo que apoyaba a Valenzuela y el que apoyaba a Scals.  De hecho, la situación llegó a tal punto que Scals tuvo que emitir una orden para que Valenzuela Venegas lo respetarara en las peticiones y escritos que le dirigía, pues éste útimo repetidamente le decía que había usurpado la presidencia.3

Cuando el general Gabriel Sánchez de Berrospe tomó posesión como presidente de la Capitanía General de Guatemala el 27 de marzo de 1696,4 quedó en el medio de la crisis entre los oidores, e incluso tuvo muchos problemas para realizar su trabajo, ya que no pudo poner controlar el desorden de la administración pública y se enfrentó con la férrea oposición que le presentaba Scals y su aliado, el oidor Amézquita, quienes impidieron que progresara cualquier intento de legislación que Berrospe intentaba.3

En 1697, Berrospe logró la conquista de los itzáes en Verapaz y Petén pero esto no impidió que siguieran sus problemas con la Real Audiencia.  El 17 de junio de 1699, esto hizo que Diego Antonio de Oviedo y Baños un oidor de Santo Domingo, y Gregorio Carrillo y Escudero, entre otros, fueran nombrados como oidores de Guatemala, ya que se determinó que era necesario hacer una investigación sobre lo que estaba ocurriendo en la Audiencia guatemalteca.  Y como si no bastara con los problemas que ya existían, Oviedo y Baños fue nombrado oidor decano, pero como se retrasó en Cuba, Carrillo usurpó el puesto y se negó a entregárselo cuando finalmente llegó a Guatemala.5

Todas estas controversias hicieron que el licenciado Francisco Gómez de la Madriz, o licenciado Tequeli, fuera nombrado Visitador en 1699 para resolver la situación.  Sin embargo, la prepotencia del licenciado Tequeli, lejos de solucionar los problemas que había, solamente empeoraría la situación del gobierno y la rivalidad entre los bandos, y terminaría siendo expulsado del país por Real Audiencia.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. II. Guatemala: Ignacio Beteta. p. 140.
  2. Cabezas Carcache, Horacio (2017) Gobernantes de Guatemala en el siglo XVII. Guatemala. p. 143.
  3. Bancroft, Hubert Howe (1883) Central America: 1530-1800. (en inglés) En: The Pacific States of North America. II. San Francisco, California: Bancroft Publishers. p. 661.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala,. 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 93
  5. p. 662.
  6. Juarros, Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala, I. p. 267

21 de marzo de 1687: fallece Manuel Lobo, S.J., confesor del Hermano Pedro

Fallece el padre Manuel Lobo, S.J., quien fuera maestro, biógrafo y confesor del Santo Hermano Pedro de Betancur.

21marzo1687
Las ruinas del Convento y colegio de la Compañía de Jesús en la Antigua Guatemala en 1875. En el recuadro: un grabado que representa al Santo Hermano Pedro. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El primer libro que se escribió sobre la vida del Santo Hermano Pedro fue el que hizo el sacerdote Manuel Lobo, S.J. quien en 1626 fue enviado por sus padres a México para que prosiguiera con sus estudios en el colegio de San Ildefonso, en donde fue discípulo del padre Miguel Godínez.1

Ya en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el padre Lobo ya era parte de la congregación jesuita y era profesor en el Colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús y allí, como maestro de los estudiantes seglares,2 tuvo la oportunidad de ser quien educó al Hermano Pedro de San José de Betancur y con el mismo estilo, régimen y método que él mismo practicaba, y en donde convivió con el futuro santo durante aproximadamente quince años.3

El 15 de noviembre de 1658, debido a su reputación en la sociedad de Santiago de los Caballeros, el padre Lobo predicó en la Catedral Primada de Santiago el sermón conmemorativo para celebrar el nacimiento del príncipe Felipe Próspero.4

En 1667, el padre Lobo publicó su obra «Relación de la vida y virtudes del V. Hno. Pedro de San José», en base a la cual, el 8 de junio de 1668, el alcalde ordinario capitán José de Aguilar y Revolledo expuso ante el Ayuntamiento criollo que habiendo fallecido el Hermano Pedro, «quien en su vida fue en esta ciudad consuelo de ella por su mucho ejemplo, caridad y buenas obras, que en servicio de Dios hizo y sus penitencias tan grandes, que con ellas y su buena vida, se vieron efecto de admiración y fue por ello venerado en esta república, por todo género de personas eclesiásticas y seglares y todos en su entierro, con general aclamación de hombre de vida ejemplar y penitente, le hicieron su entierro a que asistieron el señor don fray Payo de Rivera, arzobispo de México, siendo obispo de este obispado, con los de su cabildo eclesiástico y lo señores de la Real Audiencia y todas las comunidades de los conventos de religiosos de esta ciudad y porque habiendo tenido la dicha de haber muerte en ella, un varón de tan esclarecidas virtudes, como se saben por el tratado que de su vida se ha escrito por su confesor, el maestro Manuel Lobo, de la Compañía de Jesús, sería bien que esta ciudad por su parte haga diligencia en orden a que se hagan informaciones de la vida de tan virtuoso varón y de los casos raros que en su vida le sucedieron, que fueron  indicios de su santidad, para que conste en todo tiempo, o para los efectos que convengan«.5

Así pues, la obra del Padre Lobo fue el punto inicial para que los capitanes José Agustín de Estrada, Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán —quien también fuera alumno suyo en el Colegio de San Lucas6— y el mismo Aguilar y Revolledo iniciaran la documentación para la canozación del Hermano Pedro.  Asimismo, la obra del padre Lobo también sirvió de base al fraile franciscano Francisco Vásquez de Herrera —quien también se educó en el colegio de San Lucas de los jesuitas—, para escribir su obra «Vida y virtudes del venerable fray Pedro de Betancur«, en la que éste agregó una amplia recopilación de testimonios de otros confesores del Hermano Pedro y de otros testigos.7

El padre Lobo falleció el 21 de marzo de 1687 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, y el Ayuntamiento lo reconoció en esa fecha, por el aprecio que se le tenía por sus dotes intelectuales.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Vásquez de Herrera, Francisco , S.J. (1962) [1706]. Vida y virtudes del venerable fray Pedro de Betancur. Guatemala: Tipografía Nacional. p. xvii.
  2. Sariego, Jesús Manuel (2004). Evangelizar y educar. Los jesuitas de la Centroamérica colonial. En: Revista Diakonia. (111). p. 57
  3. Vásquez de Herrera, Vida y virtudes del venerable, p. xix
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de Antigua Guatemala, 1451-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 52.
  5. Ibid., pp. 60-61.
  6. Sariego, Evangelizar y educar, p. 62.
  7. Barillas, Edgar (2019). Literatura y cine en Guatemala (III). El cine al servicio de la religión: El Hermano Pedro. Guatemala: Re-contracampo. 
  8. Pardo, Efemérides de Antigua Guatemala, p. 81.

14 de marzo de 1811: termina el período del capitán general González Mollinedo

El capitán general Antonio González Mollinedo y Saravia entrega el mando a José de Bustamante y Guerra.

14marzo1811
Pintura de la Ermita de la Asunción en la época en que González y Mollinedo era Capitán General del Reino de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Brigadier de Infantería de los Reales Ejércitos Antonio González Mollinedo y Saravia fue nombrado capitán general del Reino de Guatemala el 6 de agosto de 1799 tras una larga carrera militar, llegando al puerto de Trujillo el 10 de junio de 1801.1  Finalmente, tomó posesión del cargo de manos de José Domás y Valle el 28 de julio de 1801.2 Era hijo  de Andrés González Saravia y de María Agustina de Mollinedo y de la Cuadra, y nació el 11 de agosto de 1743.1,Nota

Durante su gobierno no tuvo mayores problemas en la región, ya que aunque España estaba pasando la crisis de la invasión de Napoleón y pasó a ser gobernada por la Regencia, aquellos sucesos que alteraron la estabilidad política de la Península, apenas y tuvieron repercusión alguna en Guatemala. Por esto González Mollinedo y Saravia, quien tenía un trato afable y caballeroso, se dedicó a realizar reformas agrarias que impulsaron el cultivo del añil e implantó otros cultivos alternativos. También liberalizó en lo posible el comercio, mejorando las vías de comunicación y combatiendo el contrabando; y reorganizó las fuerzas militares del Reino, mejorando asimismo las fortificaciones.1

Durante su gobierno la autoridad eclesiástica era poderosa.  El clero secular estaba dirigido por un Episcopado compuesto por un arzobispo y dos obispos sufragáneos —uno en León, Nicaragua, y el otro en Comayagua—, y contaba con diecisiete vicarios, entre rectorales y medio-rectorales, y un Cabildo Eclesiástico integrado por un deán, un arcediano, un chantre, un maestre-escuela, un tesorero y dos canónigos penitenciarios y magistrales.  En todo el Reino había curatos y parroquias, santuarios y ermitas.  Y aunque las rentas de los seculares eran reducidas, muchas familias acomodades les hacían importantes donaciones que constituían sus principales ingresos.  Por su parte, las órdenes regulares —principalmente los franciscanos, dominicos y mercedarios— tienen a su cargo grandes haciendas que representaban considerables ingresos para las órdenes y para las arcas reales.3

Quizá lo más importante en cuestión religiosa era que todas las familias acomodadas estaban influenciadas por un sacerdote confesor, lo que hacía que su vida íntima estuviera rigurosamente registrada en los archivos eclesiásticos.  De hecho, aunque había un capítulo de la Inquisición en el Reino, éste realmente no era necesario ya que todas estas familias eran espiadas por su servidumbre y aunpor sus mismos familiares que se encargaban de contarle todo a los clérigos.3

En el tiempo que residió en Guatemala, González Mollinedo y Saravia fue ascendido a mariscal de campo el 31 de enero de 1802 y a teniente general el 11 de abril de 1810.  Finalmente entregó el mando a su sucesor, el jefe de escuadra José Bustamante y Guerra, el 14 de marzo de 1811.1

La regencia lo nombró como Virrey de Nueva España, a las órdenes de Venegas, ocupando la ciudad de Oaxaca. Allí fue atacado por las fuerzas del independentista José María Morelos, y aunque se defendió hasta que cayó la paza, fue hecho prisionero el 25 de noviembre de 1812, y fusilado en los llanos de las Canteras, en Oaxaca, el 2 de diciembre siguiente.1


NOTAS:

  • El historiador guatemalteco Clemente Marroquín Rojas dice que González y Mollinedo era hijo bastardo del rey Carlos IV, pero éste rey nació en 1748 por lo que lo indicado por Marroquín Rojas no es posible.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Real Academia de Historia (s.f.)  Antonio González Mollinedo y Saravia. España: Real Academia de Historia.
  2. Marroquin Rojas, Clemente (1970) [1945]. Historia de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 8.
  3. Ibid., p. 9

9 de marzo de 1595: Quirio Cataño entrega el Cristo de Esquipulas

El escultor Quirio Cataño entrega la escultura del Cristo de Esquipulas.

9marzo1595
La Basílica de Esquipulas en 1889, tal y como fue fotografiada por el arqueólogo británico Alfred Percival Maudslay. En el recuadro: vista parcial de la imagen del Cristo Negro de Esquipulas, que se encuentra en un camarín especial dentro de la Basílica. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El historiador colonial eclesiástico Domingo Juarros dedica varios párrafos a la imagen del Cristo Negro de Esquipulas en su obra «Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala«. He aquí lo que relata en su primer tomo, publicado en 1808:

Santiago Esquipulas, el pueblo de más nombre que tiene ésta comarca: es de temperamento húmedo y enfermizo; su vecindario se compone de españoles, indios y mulatos; tiene muy decentes casas, y un mesón, cosa que no se vé en otro pueblo; está plantado en un llano rodeado de cerros, en 14 grados de latitud septentrional, 287 grados 30 minutos de longitud.  A la orilla de este pueblo, está el celebre Santuario del Señor de Esquipulas: templo de los más capaces, hermosos, y bien dispuestos del Reino: es de tres naves, y en sus cuatro ángulos se levantan cuatro vistosas torres, sumamente elevadas: en la cabecera de la nave principal hay un primoroso camarín, donde está colocada la imagen de Cristo Crucificado. Dicha sagrada efigie se esculpió en Guatemala, el año 1595 por el celebre artífice Quirio Cataño, y se puso en la Iglesia Matriz del pueblo de Esquipulas, donde se concilió tal veneración, con los prodigios y maravillas, que se obraron en favor, de los que le tributaban reverentes cultos; que se hizo la peregrinación más famosa de todo el Reino, siendo innumerables las personas, que vienen en romería a visitar esta devota imagen; no solo de las Provincias del Reino de Guatemala, sino aún de las de la Nueva España: especialmente el día 15 de enero, en que se celebra la fiesta principal de la expresada Efigie: en cuyo tiempo es tan grande el concurso de gentes, que se asegura llegaran a 85 mil las personas, que se juntan en el citado pueblo , unas por asistir a la festividad, y otras por hallarse en la gran feria, que se hace en él, por este tiempo. Siendo muy corta la Iglesia Parroquial de Esquipulas, para el inmenso concurso de peregrinos, levantó el suntuoso templo , de que acabamos de hablar, el Illmo, Señor Arzobispo de Guatemala D. Fr. Pedro Pardo de Figueroa: cuyas venerables cenizas descansan en el Camarín de la enunciada Iglesia, a donde se trasladaron el año de 1758, en que se celebró su estreno, con extraordinaria solemnidad.1

Juarros entra en más detalle sobre el Cristo Negro en el segundo tomo de su obra, publicado 1818:

Entre las cosas maravillosas, y que llaman la atención en esta basta Comarca [de Chiquimula], debe ocupar el primer Jugar la portentosa Imagen de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado, que se venera en el pueblo de Esquipulas. Ésta es sin disputa, la imagen de mayor aclamación, y su templo la romería mas famosa de todo el Reino: no hay tiempo del año, en que no se vean en dicho Santuario peregrinos, que vienen de partes muy remotas a implorar las misericordias de Dios, ó a cumplir los votos, que han hecho en sus necesidades.

La referida efigie se esculpió en Guatemala por Quirio Cataño; consta de testimonio auténtico, que en 9 de agosto de 1594 el Sr. Provisor D. Cristóbal Morales trató con Quirio Cataño Escultor, que haga un Crucifijo de vara y media para el pueblo de Esquipulas, por el que se le han dar cien tostones: y por el recibo de dicho artífice se ve, que entregó la pieza acabada en [Santiago de los Caballeros de] Guatemala, a 9 de marzo de 1595: cuyos instrumentos originales hallándose muy maltratados, para que no se perdiese la noticia del origen de la referida imagen, el Illmo. Sr. D. Fr. Andrés de las Navas, por auto de 9 de abril de 1685, mandó se saque testimonio de ellos, y se ponga en el libro de Bautismos de la Parroquia del expresado pueblo.

Son sin número los milagros que se refieren obrados por medio de esta Imagen: se asegura, que estando no sé por qué motivo, en una estancia, se vió repetidas veces, que la casilla donde estaba la efigie despedía resplandores, de suerte que creyendo los de las haciendas vecinas, que la casa se quemaba, corrieron aceleradamente a apagar el fuego, pero acercándose hallaron ilesa la choza; más repitiéndose por segunda y tercera vez este prodigio, entraron en la casa, y advirtieron, que el sol que despedía tan Divinas luces era esta sagrada Imagen. Igualmente se afirma, que queriendo los Indios llevar en procesión este devoto simulacro á cierto trapiche, puesto en las andas, no pudieron moverlas por mas esfuerzos que hicieron. También se refiere como cosa cierta, que la citada Imagen ha sudado tres ocasiones. Finalmente es tradición constante, que en su templo reciben vista los ciegos, habla los mudos, movimiento los tullidos, y salud todo género de enfermos.

Tan grande multitud de prodigios obrados en beneficio de los que devotos rinden reverentes cultos á esta milagrosa Imagen, ha sido la causa del extraordinario concurso de gentes, que vienen en tropas á asistir á la fiesta principal de este Santuario el día 15 de enero, que se asegura llegarán á cien mil las personas, que se juntan dicho día en el pueblo de Esquipulas: ésta ha sido el principio de la gran veneración, que se tiene en todo el Reino a este portentoso simulacro: y ésta ha movido a la Silla Apostólica a expedir Bula especial, en que determina el rito, con que se debe descubrir esta sagrada efigie.«2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808) Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta. pp. 36-37.
  2. — (1818) Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. II. Guatemala: Ignacio Beteta. pp. 156-157.

1 de marzo de 1735: ayuntamiento solicita expulsión de ingleses sectarios

En una época en que la Iglesia Católica tenía el dominio absoluto de los vasallos del Imperio Espanol, el ayuntamiento criollo pide al presidente del Reino de Guatemala que expulse a los ingleses sectarios protestante.

1marzo1735
El Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de Santiago de los Caballeros en 1875. El edificio se empezó a construir tras el terremoto de San Casimiro en 1751 y soportó muy bien el de Santa Marta en 1773. Imagen tomada de Mizner Scrapbook Central America.

En la primera mitad del siglo XVIII el dominio de la Iglesia Católica sobre los vasallos del Imperio Español todavía era absoluto.  Es por ello que no es de extrañar que el 1 de marzo de 1735 el ayuntamiento criollo haya acordado solicitar al Presidente del Reino de Guatemala que expulsara a las ingleses sectarios, debido a «los perjuicios gravísimos de que […] permanezcan en [la ciudad de Santiago de los Caballeros]y [Reino de Guatemala], porque no infesten a los que justa y santamente profesan nuestra santa fe«.1

En esa época los católicos llamaban sectarios a los protestantes, y las autoridades religiosos consideraban la doctrina de Martín Lutero, el fundaron de la Reforma, como peligrosa ya que éste había dicho: «Que el Papa no es de derecho divino; que el poder que ha usurpado está lleno de arrogancia y de blasfemias; que todo lo que ha hecho y hace todavía en virtud de este poder, es diabólico; que la Iglesia puede y debe subsistir, sin tener un jefe; que aunque el Papa confesara que no es de derecho divino, sino que ha sido establecido solamente para mantener con más facilidad la unidad de los cristianos contra los sectarios, jamás resultaría nada bueno de semejante autoridad; y que el mejor medio de gobernar y conservar la Iglesia, es que todos los obispos, aunque desiguales en dones, sean iguales en su ministerio, bajo un solo jefe, que es Jesucristo; que en fin el Papa es el vedadero Anticristo«.2

El dominio de la Iglesia empezó a disminuir con la llegada del rey Carlos III al poder en 1759.  El nuevo monarca era de la familia Borbón y estaba influenciado por las ideas de la Ilustración que aprendió mientras se educaba en la corte de Nápoles, de donde era originario.  De hecho, su rompimiento con la Iglesia fue más notorio cuando ordenó que expulsaran a los miembros la Compañía de Jesús de todos sus dominios en 1767 y le pidió al Papa que clausura la orden.3

Debido a la Revolución Francesa en 1791 y a la llegada al poder de Napoleón a principios del siglo XIX, las ideas de la Ilustración se diseminaron más en España, que fue invadida por Francia.  Surgieron entonces movimientos llamados «liberales» que abrazaban un modo de pensar anticlerical y que se extendieron a las colonias americanas, especialmente entre los criollos hacendados que no eran beneficiados por las políticas comerciales de que disfrutaban los criollos aristócratas que vivían en las principales ciudades.4  De esta forma, cuando se produjo la indepencia de las colonias, pronto se iniciaron guerras civiles en América en la que los criollos liberales y los criollos conservadores aristócratas luchaban por el poder de sus respectivas regiones, utilizando como pretexto defender o atacar a la Iglesia.

En el caso de Guatemala, en particular, luego de treinta anos de guerra civil y un período de tranquilidad de veinte anos bajo el control conservador ultra católico del general Rafael Carrera, los criollos liberales terminaron por imponerse en 1871, con lo que expulsaron a las principales órdenes regulares de frailes y redujeron considerablemente el poder del clero secular, llegando al extremo de expulsar a los arzobispos metropolitanos.  También se decretó la libertad de cultos y se permitió el ingreso de protestantes, aunque éstos no llegaban ni al 1% de la población en ese momento.5

La hostilidad hacia la autoridad eclesiásticas disminuyó un tanto en la primera mitad del siglo XX, aunque se mantuvo la prohibición de que se establecieran monasterios en el país.  Sin embargo, gracias a la decisiva participación del arzobispo Mariano Rossell y Arellano en el derrocamiento del régimen del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954,6 la iglesia católica recuperó parte de sus anteriores privilegios y algunas órdenes de frailes pudieron retornar al país y recuperar algunos de sus antiguos templos y propiedades.7  Pero, al mismo tiempo, se produjo un gran influjo de iglesias cristianas protestantes —la mayoría con pastores estadounidenses— que han hecho una labor considerable entre los indígenas guatemaltecos, lo que junto con el cambio de enfoque de la Iglesia Católica tras el Concilio Vaticano II y la creación de la Teología de la Liberación que exige una opción preferencia por los pobres y que ha hecho que las élites del país busquen otras religiones8, ha hecho que en el siglo XXI prácticamente la mitad de la población guatemalteca pertenezca a alguna iglesia cristiana protestante.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779.  Guatemala: Unión Tipográfica. p. 144.
  2. Benigno Bossuet, Jacobo (1852) Historia de las Variaciones de las Iglesias Protestantes. I. Traductor: Díaz de Baeza, Juan. Barcelona: Librería Religiosa de Pablo Riera. p. 194.
  3. Carlos III de España (1767). Colección del Real Decreto de 27 de febrero de 1767, para la ejecución del Extrañamiento de los Regulares de la Compañía, cometido por S. M. al Excmo. Señor Conde de Aranda, como Presidente del Consejo. Madrid: Imprenta Real de la Gazeta.
  4. Payne, Stanley G. (1977). Ejército y sociedad en la España liberal (1808-1936). Madrid: Akal. ISBN 84-7339-215-9OCLC 637325133.
  5. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso.
  6. Rossell y Arellano, Mariano (1954). Declaración contra la demagogia comunista y liberal. La Iglesia no busca privilegios. Guatemala: Arzobispado de Guatemala.
  7. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1955-1956LXXIV . Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente. pp. 17-39.
  8. Boff, Leonardo (1989) «Teología de a Liberación: Recepción creativa del Vaticano II a partir de la óptica de los pobres»; Desde el lugar del pobre: 9-39. Ediciones Paulinas.
  9. Juárez, Eder (2013). «Iglesias evangélicas proliferan en Guatemala, ¿simple casualidad?»La Hora. Archivado desde el original el 5 de abril de 2014.