24 de octubre de 1902: violenta erupción del volcán Santa María en el departamento de Quetzaltenango destruye el occidente de Guatemala

El Santa María en erupción en 1902. Imagen tomada de Weltrundschau zu Reclams Universum 1902

La primera erupción del Santa María en la época colombina ocurrió el 24 de octubre de 1902.  Hasta entonces, el volcán había estado inactivo por al menos quinientos años, pero su despertar fue claramente indicado por un enjambre sísmico en la región que comenzó en enero de 1902 y un fuerte terremoto destruyó la ciudad de Quetzaltenango el 18 de abril de 1902. La erupción comenzó el 24 de octubre, y las explosiones más grandes ocurrieron durante los siguientes dos días, expulsando aproximadamente 5,5 km³ de magma.

La pumita formada en la erupción culminante cayó sobre un área de aproximadamente 273.000 km², y la ceniza volcánica fue detectada hasta en San Francisco, California y la erupción arrancó gran parte del flanco sudoeste del volcán, dejando un cráter de aproximadamente in kilómetro de diámetro y unos trescientos metros de profundidad.

Los habitants no reconocieron la sismicidad precedente como un signo de aviso de una erupción y por lo menos cinco mil personas murieron no solamente como resultado directo de la erupción sino además por un brote posterior de malaria.​

La erupción del volcán tardó treinta y seis horas y lanzó una columna de material que alcanzó veintiocho kilómetros de altura y formó una nube oscura que cubrió la luz del sol durante varios días.

La Jefatura Política y la Corporación Municipal se encargaron de organizar los recursos inmediatos de que disponían para socorrer a las víctimas, organizar la ayuda proveniente de los vecinos que la podían proporcionar y gestionarla al gobierno de la capital. En la Ciudad de Guatemala el Presidente Manuel Estrada Cabrera y su gabinete estaban ocupados en la organización de los festejos de Minerva. Su respuesta ante la catástrofe fue disminuirla y en el peor del caso, tratar de silenciarla evitando que los medios de prensa divulgaran las dimensiones de la catástrofe en la región occidental del país. Es más, la respuesta oficial del gobierno central ante las autoridades quezaltecas fue de declarar no disponibilidad de fondos públicos, ya que recientemente se habían empleado en la ayuda para esa misma ciudad, para los damnificados por los terremotos del mes de abril, por lo cual era imposible atender a la petición.

Ante semejante respuesta gubernamental, el alcalde de la ciudad, en sesión extraordinaria informó a todos los miembros del consejo que a raíz de la erupción los pastos y siembras de la “la zona de occidente de la República se arruinaron”, por lo que entonces era de esperarse escasez de granos básicos, afectando tal situación especialmente a las personas de escasos recursos. Por tal razón, la corporación municipal decidió que doscientos pesos se invirtieran en la compra de alimentos para ser repartidos entre los más necesitados. Asimismo, el ganado de las haciendas estaba pereciendo. Empezaron a reportarse pérdidas, no solo por la desaparición de los rebaños sino también por la falta de ganado para abastecimiento de las carnicerías de la ciudad. Ante la escasez de alimentos en la región, el consejo municipal tomó la decisión de solicitar al gobierno central la autorización para importar libre de gravamen dos mil quintales de harina hasta llegar a completar diez mil, durante los meses siguientes.

La población fue afectada en distintas formas: para los indígenas la situación fue verdaderamente catastrófica, ya que no solamente porque perdieron parientes y amigos, sus casas y cosechas, sino que además fueron obligados a trabajar en las labores de reconstrucción. Por su parte, los terratenientes vieron la oportunidad de resarcirse de los daños obteniendo otras tierras y así lo solicitaron al presidente Estrada Cabrera, quien les dio terrenos en San Miguel Uspantán en el Quiché y en Panam en Suchitepéquez y Sololá, las que hasta entonces habían sido tierras comunitarias de los indígenas de la región. De hecho, en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala de 1902-03 solamente aparece este decreto referente a la erupción:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 12 de noviembre de 1902

En el deseo de prestar toda clase de auxilios a los agricultores que, con motivo de los últimos fenómenos volcánicos, han venido tropezando con dificultades; y teniendo el Jefe del Ejecutivo decidio empeño en aliviar éstas y prestar todo apoyo para la recolección de los frutos,

El Presidente Constituciopnal de la República, en uso de las amplias facultades de que está investido,
Acuerda:

  1. Crear una oficina, con residencia en Quetzaltenango, bajo la denominación de «Proveeduría General de Auxilios para la Agricultura» […]
  2. Nombrar para Jefe de oficina, al Coronel don Marcos R. Calderón, quien prudencialmente repartirá los auxilios, quedando, a la vez, autorizado para elegir y nombrar al Secretario y a los dos Auxiliares.
  3. Los Jefes Políticos de los Departamentos de Occidentes, atenderán las comunicaciones que reciban del expresado Jefe de Oficina, para que ésta llene debidamente su cometido.
  4. Quedan exceptuados de toda contribución directa los mozos que, en virtud de esta disposición, presten sus servicios a los agricultores.
  5. El Ministerio de Fomento queda encargado de dicgar las providencias conducentes al exacto cumplimiento de este acuerdo.

Comuníquese.

—Estrada Cabrera
Ministro de Fomento: José Flamenco

BIBLIOGRAFIA:

23 de octubre de 1876: debido a las circunstancias difíciles en que se hallaba Guatemala, la Asamblea Constituyente pospone la emisión de la nueva ley constitutiva y mantiene al presidente Barrios como dictador

Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala.  Se observan la Catedral Metropolitana, la Fuente Colonial, el Colegio de Infantes y el Portal del Comercio. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada en 1875, el año en que Barrios fue nombrado dictador.

El 21 de octubre de 1875 la Asamblea Constituyente que había convocado el presidente J. Rufino Barrios entre sus correligionarios decidió conferirle al presidente guatemalteco amplios poderes de los que “se había hecho mérito” entre los pueblos que ellos representaban, con miras a mantener el orden público; de esta cuenta, el presidente Barrios gobernó como dictador con poderes absolutos a partir de ese momento.

Luego, el 23 de octubre de 1876, por considerar que las circunstancias no habían mejorado, la Asamblea convocada ese año consideró que las circunstancias difíciles se mantenían y por ello consideraron que no era conveniente emitir todavía la Constitución de la República por los próximos cuatro años.

Sin embargo, en 1878 Barrios convocó a una nueva Asamblea Nacional Constituyente compuesta por sesenta y un representantes de los pobladors de Guatemala, ya que consideraba que el país estaba finalmente en paz y era momento de regresar a la constitucionalidad.

Solamente los Jefes Políticos, Comandantes de armas y curas párrocos eran quienes no podían ser diputados constituyentes; pero debe aclararse que en esa época solamente los varones que supieran leer y escribir o que fueran soldados eran considerados como ciudadanos.

De esta cuenta, Barrios gobernó sin una constitución vigente desde que tomó el poder en 1873 hasta que fue electo como primer presidente constitucional en 1879, momento en el que fue elegido para un período de seis años.   Queda claro que, con constitución o sin ella, el general Barrios, al igual que había hecho el general Carrera antes que él, gobernó el país a su sabor y antojo.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

18 de octubre de 1889: se establecen los estatutos de la “Sociedad Educacionista del bello sexo” en Totonicapán, destinada a fomentar la educación de las damas de la localidad

La promoción de profesoras tituladas de la Escuela Normal Central (hoy Instituto Belén) en 1896.  El gobierno del general Manuel Lisandro Barillas impulsó la educación de la mujer, creando esta Escuela Normal.  Nótese que a pesar de lo esmerado de la educación adquirida, ese año solamente hubo seis profesoras graduadas en toda Guatemala.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca“.

Reproducimos el día de hoy algunos de los estatutos de la “Sociedad Educacionista del bello sexo” que se estableció en Totonicapán el 18 de octubre de 1889, y que fue aprobada por el presidente Manuel Lisandro Barillas el 23 de octubre de ese año.  En esa época era muy bajo el porcentaje de la población que sabía leer y escribir, quedando las mujeres muchas veces relegadas.  El gobierno del general Barillas fue uno de los primeros en impulsar la educación de la mujer guatemalateca.

ESTATUTOS de la Sociedad Educacionista del bello sexo, establecida en la ciudad de Totonicapán, aprobados por acuerdo del 23 de octubre ultimo

Organización de la Sociedad

La Sociedad Educacionista del bello sexo está compuesta por todas las señoras inscritas hasta la fecha como socias; habrá también una junta directive compuesta del personal siguientes: Una Presidenta, seis Vocales, una Secretaria y una Tesorera.

Objeto de la Sociedad

“La Sociedad Educacionista del bello sexo” tiene por objeto contribuir en la esfera de sus facultadas a dar a la insrucción de la mujer en este departamento , el mayor ensanche posible, secundando así los propósitos del Supremo Gobierno, e interesándose por todo aquello que tienda a su perfeccionamiento moral, y auxilar con estos fines a las autoridades del departamento.

De la Junta Directiva

[…] Procurará que todas las niñas que residen en la ciudad y que reúnen las condiciones que determina la ley de la materia, se aprovechen de la instrucción que se da en establecimientos públicos y privados, influyendo al efecto por cuantos medios sea posible y comunicando a la junta local las dificultades que encuentre, cuando su intervención sea ineficaz, y velando siempre por la punctual asistencia de las niñas inscritas.

Visitará con la mayor frecuencia posible, por medio de comisiones designadas al efecto, los planteles de enseñanza.

Procurará remover los obstáculos que se presenten para el incremento de la instrucción, y comunicará aquellos que no esté en sus facultades remediar.

Es su deber velar por la moralidad y cumplimiento de los deberes de las directoras, comunicando a la dirección e inspección departamental las faltas que notare, y proponer los medios que a su juicio convenga emplear para corregirlas.

Cuidará de que los establecimientos estén provistos de los útiles que necesitan, proveyendo de sus propios fondos o por medio de la junta local, de lo que hiciera falta.

[…] Presenciará por medio de comisiones, los exámenes de fin de curso, acordando algunos premios en favor de las alumnas que se distingan, y contribuirá a la solemnidad de esos actos. 

BIBLIOGRAFIA:

21 de septiembre de 1848: aprovechando el exilio del presidente general Rafael Carrera, los departamentos del occidente de Guatemala establecen nuevamente el Estado de los Altos

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En las imágenes: el Escudo del Estado de Los Altos, retrato del capitán general Rafael Carrera y la verdadera firma del president, a quien los historiadores liberals acusaron de analfabeto y de firmar como “Raca Carraca”.  Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

Para septiembre de 1848 el presidente Rafael Carrera había sido obligado a renunciar y abandonar Guatemala por sus mismos partidarios, los criollos conservadores.  Carrera no había logrado pacificar el país y eran constantes los crímenes politicos, los asesinatos en las carreteras, las invasiones de forajidos desde Honduras y El Salvador y los intentos de invasión desde esos países.

Los criollos, tanto liberales como conservadores, no miraban con buenos ojos que un mestizo como Carrera dirigiera los destinos del país y encontraron en la situación imperante la oportunidad perfecta para salir de él.  Carrera renunció y se fue a exiliar a México, hasta donde le llegó la noticia de que iba a ser fusilado sin previo juicio si osaba poner nuevamente un pie en Guatemala.

Pero era el general Carrera muy inteligente y más sagaz que sus rivales políticos y se dedicó a esperar un tiempo prudencial en el exilio, a sabiendas de que los criollos no iban a poder gobernar el país en su ausencia.

Y así sucedió.  Para el 21 de septiembre de 1848, el estado de Los Altos se volvió a formar, de la mano de su líder militar y político, el general Agustín Guzmán y con el apoyo de los criollos liberales que residían al oeste de las Verapaces y de Escuintla.  La respuesta del gobierno guatemalteco fue muy timorata, y da una idea de por qué Carrera simplemente esperó el momento oportuno para retornar a hacerse cargo del país en 1849.

He aquí la respuesta de la Asamblea Constituyente:

“Habiendo tomado en consideración la asamblea constituyente la consulta que el gobierno dirigió con fecha 31 de agosto ultimo, con motivo del pronunciamiento de la municipalidad de Quetzaltenango, erigiendo a los departamentos de Los Altos en estado independiente de Guatemala: oídos los dictámenes de varias comisiones que entendieron en el asunto con presencia de los demás pronunciamientos que posteriormente fueron remitidos; tuvo a bien acordar este alto cuerpo se diga al gobierno:

  1. Que los pronunciamientos indicados, se consideran perjudiciales a la causa misma que por ellos se quiso establecer.
  2. Que la voluntad general, libremente expresada por los pueblos de Los Altos, será respetada y decidirá de su suerte cuando se obtenga legalmente.
  3. Que para reglamentar la manera de lograrlo como corresponde, es muy urgente la concurrencia de los diputados de todos los distritos de Los Altos.
  4. Que el gobierno proteja eficazmente a los pueblos que no hayan secundado el pronunciamiento, o tengan manifestada su voluntad de continuar unidos a esta república.
  5. Que explore la voluntad de aquellos pueblos, ya manifestada en muchos documentos, trayéndonos a la vista y dictando otras medidas, si lo tiene por conveniente.
  6. Y en fin, que emplée todos los medios suaves que dicta la prudencia para atraer al orden a los pronunciados en aquellos departamentos, y si no fueren bastante para obtener el resultado que se desea, que use de sus facultades ordinarias conforme previente las leyes vigentes.”

De más estaría decir que el Estado de Los Altos se formó y empezó a intentar relaciones internacionales para ser reconocido.  Pero no contaba con que el general Carrera regresaría en cuestión de unos pocos meses, y que retomar Los Altos por la fuerza sería solamente el primero de una larga serie de triunfos políticos y militares que se extendieron hasta su muerte, en 1865.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

19 de septiembre de 1903: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera aclara la circular a los Jefes Políticos en la que se especifica un jornal de doce reales diarios para los mozos jornaleros de las fincas

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Temporeras (jornaleras) en una finca de café en 1875, fotografía de Eadweard Muybridge.  En los retratos: general J. Rufino Barrios, quien implement el Reglamento de Jornaleros (arriba) y el licenciado Manuel Estrada Cabrera (abajo) quien lo restableció en 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Restablecido el Reglamento de Jornaleros para surtir de mano de obra a las fincas del país durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue necesario emitir algunas directrices para regular su implementación. Para que el lector se de una idea de como era aplicada en la práctica, se reproducen a continuación fragmentos de dos circulares que envió el gobierno a sus Jefes Políticos para intentar regular el reglamento y evitar los abusos que se estaban cometiendo.

El 12 de agosto de 1903, el gobierno emitió una circular enviada a los Jefes Políticos, a quienes se les informaba que el reglamento mencionado no debería “nunca convertirse en in azote para el infeliz, ni en ramo de especulación y de comercio, que es tan más infame cuanto que recae sobre los desheredados de la fortuna, sobre los padres que abandonan sus hogares, que no pueden ni subsistir con el mezquino jornal que ahora se les paga“.

Por estas poderosas razones“, continuaba la circular, “se le solicita notificar a los propietarios y pueblos de su jurisdicción, que el jornal que desde el próximo 1 de septiembre debe satisfacerse a los mozos es el de doce reales diarios, sin descuento alguno“.  Y finalizaba: “haga Ud. que los jornaleros cumplan con exactitude los compromisos contraídos; que los propietarios entre sí respeten sus mutuos derechos; que no se exploten la ignorancia o la pobreza, y que no re cobren por ninguno ni a ninguno emolumentos indebidos“.

Pero la implementación de semejante circular era muy difícil, al punto que el 19 de septiembre se envió una nueva, que decía: “Aunque es bastante clara y precisa la circular del 12 de Agosto, ha sido, por ignorancia o malicia, mal interpretada.  El Presidente de la República hace las siguientes aclaraciones:

  1. La circular del 12 de agosto no se refiere en manera alguna a los mozos colonos de las fincas rústicas, culaquiera que sea la clase de cultivo a que sus propietarios los hayan destinado o en lo sucesivo los destinen.
  2. Tampoco afecta a los mozos habilitados con anterioridad o que, voluntariamente, lo fueren después de la fecha de la expresada disposición,
  3. Los contratos celebrados quedan en todo su vigor y fuerza; y los finqueros y mozos en complete y absoluta libertad para celebrar otros nuevos, al precio que les convenga.

Luego continuaba diciendo: “reitero a Ud. (como Jefe Político) de una manera enérgica y terminante, la prevención de vigilar con toda actividad y eficacia, porque no se trafique por ninguno ni para ninguno con la ignorancia o la pobreza del indio“.

BIBLIOGRAFIA:

 

12 de agosto de 1872: el gobierno del presidente provisorio Miguel García Granados crea el departamento del Quiché tomando gran parte de los departamentos de Sololá y deTotonicapán

La atedral y el Palacio de la Gobernación del departamento de Quiché en la villa de Santa Cruz del Quiché en 1910. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la Reforma Liberal de 1871, el presidente de facto provisiorio Miguel García Granados dispuso crear el departamento de Quiché para mejorar la administración territorial de la República dada la enorme extensión del territorio de Totonicapán y de Sololá.​ De esta cuenta, el 12 de agosto de 1872 se creó el nuevo departamento de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto N.º 72

Considerando, que la grande extensión que hoy tienen los Departamentos de Sololá y Totonicapán hace ineficaz la acción de las autoridades, y que es conveniente para remediar este mal y atender al mejor servicio público de aquellos pueblos, la creación de un nuevo Departamento, tengo a bien decretar y

DECRETO:

  1. Se establece un nuevo Departamento, que denominará Quiché, cuya cabecera es la villa de este nombre.
  2. Componen este departamento loas poblaciones siguientes: Joyabaj, Lemoa, Santo Tomás Chichicastenango, Chinic, Chiché, San Pedro Jocopilas, San Andrés Joyabajá, Cunem, San Miguel Uspantán, Cotzal, Chujuyup, Patzité, San Bartolo Jocotenango, Sacapulas, Nebaj, Chajul, Caniyá y Sacualpa.
  3. En consecuencia, el Departamento de Sololá queda con los pueblos siguientes: villa de Sololá, cabecera, San José Chacallá, San Andrés Semetabaj, Concepción, Panajachel, San Jorge, Santa Cruz, Santa Lucía Utatlán, Santa Clara, Santa Bárbara, San Juan de los Leprosos, Visitación, San Pedro, San Juan, San Pablo, San Marcos, Atitlán, San Lucas Tolimán, San Antonio Palopó, Santa Catarina Palopó y Patulul.
  4. El Departamento de Totonicapán se compone de los pueblos siguientes: Totonicapam, ciudad cabecera, San Cristóbal, San Andrés Xecul, San Francisco El Alto, San Carlos Sija, San Antonio Sija, San Bartolo Agua Caliente, Calel, Momostenango, Santa María Chiquimula, San Antonio Ilotenango, Nagualá, Santa Catarina Ixtahuacán y Santo Tomás Perdido, en la costa de Suchitepéquez.

Dado en Guatemala, a doce de agosto de mil ochocientos setenta y dos,

—Miguel García Granados

Secretario del Interior, Gobernación y Negocios Eclesiásticos: Marco Aurelio Soto.

BIBLIOGRAFIA:

11 de abril de 1836: el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez establece los juicios de jurados, basados en el Código de Livingston

Juicio en Linvingston, Izabal en 1884. Grabado del libro Guatemala, the land of quetzal de William T. Brigham, publicado en 1887. Corte municipal de Livingston.

Los criollos liberales, en su afán por distanciarse de los eclesiásticos se esforzaron por establecer una sociedad laica, basada en el código de Livingston que se utilizaba en los Estados Unidos.  Dicho código fue traducido por José Francisco Barrundia, uno de los llamados próceres de la Independencia.

Entre los aspectos que introdujo aquel novedoso código, estaba el divorcio, el matrimonio civil y los juicios de jurados.  De más está decir que aquel cambio fue nefasto para una sociedad con un analfabetismo que alcanzaba el 99% y que toda su vida había estado en mayor o menor grado influenciada por las doctrinas católicas o por las tradiciones derivadas del sincretismo de la religión católica con las creencias indígenas.

Este sería el principio del fin del gobierno del Dr. Galvez, y a la larga, de la República Federal de Centro América que tanto esfuerzo le había costado a los criollos liberales.   Francisco Morazán había expulsado de Centroamérica a las  órdenes regulares, por ser en su mayoría criollos conservadores emparentados con la familia Aycinena, y también expulsó al arzobispo Ramón Casaus y Torres, con lo que dejó acéfalo al clero secular.  Pero los curas párrocos se quedaron y aprovecharon su influencia en los poblados para crear un ambiente hostil en contra del código de Livingston, afirmando que se oponía a las santa religion católica y que los criollos liberales estaban influenciados por los herejes británicos.

La labor de hormiga de los curas párrocos poco a poco fue creando malestar en la población campesina, lo que estalló con la epidemia de cólera de 1838.  Acusando al gobierno de contaminar los ríos, los curas bendijeron al líder campesino Rafael Carrera como el ungido por la Santa Madre María para expulsar a los herejes liberales.  De esta forma se inició un movimiento guerrillero católico que terminó derrocando a Galvez y luego vencería a Morazán en 1840.

BIBLIOGRAFIA: