19 de noviembre de 1844: ratifican el tratado sobre bienes de súbditos de Bélgica

Como parte de la formación de la Compañía Belga de Colonización, se ratifica el tratado sobre sucesión y adjudicación de bienes entre ciudadanos de Guatemala y súbditos de Bélgica

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Mapa del territorio que iba a ocupar la Compañía Belga de Colonización autorizada en 1844. En el recuadro: la portada del documento donde se formaliza dicha colonia. Imágenes tomadas de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie

Por consejo del obispo Juan José de Aycinena y Piñol, el jefe de Estado de Guatemala, Mariano Rivera Paz le dió a la Compañía Belga de Colonización la región de Izabal en 1843 a perpetuidad a cambio de que la compañía pagara dieciséis mil pesos cada año al gobierno de Guatemala.​ Los colonos tenían que convertirse al catolicismo y adoptar la ciudadanía guatemalteca, pero tenían el privilegio de tener su propio gobierno;​ también se comprometieron a dar al gobierno guatemalteco dos mil fusiles, a construir un puente de metal sobre el río Motagua y a construir un puerto en la bahía de Amatique, en la localidad de Santo Tomás de Castilla. Además de las obras de infraestructura, Aycinena consideraba que la colonia de belgas católicos era una buena contención a las pretensiones de los británicos protestantes y su contrabando comercial en Belice.​1

Para facilitar el intercambio de bienes para los colonos belgas, el gobierno de Rivera Paz y del rey de Bélgica suscribieron el siguiente convenio:2

La Asamblea Constituyente del estado de Guatemala,

Habiendo tomado en consideración el tratado celebrado en diez y nueve de julio del corriente año entre su excelencia el presidente del estado, y su majestad el rey de los belgas, cuyo tenor es el siguiente:

Convenio celebrado entre su excelencia el presidente del estado de Guatemala y su majestad el rey de los belgas, para arreglar la manera de suceder y adquirir bienes los naturales de uno y otro país.

Su excelencia el presidente del estado de Guatemala en Centro América por una parte, y por la otra su majestad el rey de los belgas, deseando arreglar por estipulaciones formales los derechos de los ciudadanos respectivos de ambos países, en cuanto a la trasmisión de bienes, han conferido a este efecto sus plenos poderes, su excelencia el presidente del estado de Guatemala al señor Marcial Zebadúa, decano de la suprema corte de justicia; y su majestad el rey de los belgas, al señor Marcial Cloquet, su cónsul en Guatemala, quienes después de haberse comunicado sus plenos poderes y hallándolos en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°.— Los ciudadanos del estado de Guatemala gozarán en toda la extensión del territorio de la Bélgica, el derecho de recoger y trasmitir las herencias ab intestato o testamentarias, de la misma manera que los súbditos belgas, y sin estar sujetos, en razón de su calidad de extranjeros, á ninguna deducción ó impuesto que no sea debido por los naturales.

Recíprocamente, los ciudadanos belgas gozarán en toda la extensión del territorio del estado de Guatemala, del derecho de recoger y trasmitir las herencias ab instestato o testamentarias, de la misma manera que los súbditos de Guatemala, y sin estar sujetos, en razón de su calidad de extranjeros, a ninguna deducción ó impuesto que no sea debido por los naturales. La misma reciprocidad entre los subditos de los dos países existirá en cuanto á las donaciones entre vivos y cualquiera otra manera de adquirir conforme a las leyes.Nota a

Artículo 2°.— A la exportación de los bienes adquiridos por cualquier título que sea, ya por ciudadanos del estado de Guatemala en la Bélgica, ya por ciudadanos belgas en el territorio del estado de Guatemala, no se exigirá sobre estos bienes, ni en el estado de Guatemala, ni en el reino de la Bélgica derecho alguno de los conocidos con los nombres de ‘jus detractus, gabella hereditaria y census emigrationis’, ni otro cualquiera al que los naturales no estén obligados.

Artículo 3°.— Lo convenido en los artículos anteriores, se extiende no solamente a los derechos allí mencionados que pueden pertenecer al fisco, sino también á todos aquellos cuya percepción correspondiese a algun individuo, comunidad o fundaciones públicas.Nota b

Artículo 4°.— El presente convenio será ratiticado por su excelencia el presidente del estado de Guatemala y por su majestad el rey de los belgas, y canjeadas las ratificaciones dentro del término de ocho meses, ó mas pronto si ser pudiere.

En fé de lo cual, los plenipotenciarios respectivos han firmado y sellado el presente convenio, por duplicado original, en la ciudad de Guatemala, el dia diez y nueve de julio del año de gracia de mil ochocientos cuarenta y tres.

      • Marcial Zebadúa.
      • Marcial Cloquet.

Encontrándolo útil y conveniente a los intereses de los habitantes del estado; y de conformidad con el dictámen de la comisión de gobierno, ha decretado: Se aprueba el tratado celebrado entre su excelencia el presidente del estado, y su majestad el rey de los belgas el diecinueve de julio del corriente año.

Pase al gobierno para su publicacion y cumplimiento. Dado en el salón de sesiones. Guatemala, nueve de agosto de mil ochocientos cuarenta y tres.

        • José Mariano Rodríguez, presidente.
        • Andrés Andreu, secretario.
        • Manuel Ubico, secretario.

Palacio del gobierno. Guatemala, 19 de noviembre de 1844.

Por tanto: ejecútese.

Y por disposición del excelentísimo señor presidente del estado, se imprime, publica y circula.

Guatemala, noviembre 19 de 1844.2

Desafortunadamente para los belgas, las condiciones del área eran inhóspitas y empezaron a mermar rápidamente la salud de los colonos.​ Para 1853, la colonia ya había fracasado, las obras de infraestructura prometidas no se construyeron, y los colonos belgas se habían dispersado al interior de la República de Guatemala, aprovechando el decreto arriba mencionado para hacerse de bienes en la misma.3


NOTAS:

    • a: se prepara aquí entonces el camino para que los belgas en la Colonia de Izabal puedan poseer bienes en el resto del Estado de Guatemala.
    • b: obviamente se hace referencia aquí a la Compañía Belga de Colonización que se estableció en Izabal.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union». Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  2. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Real Palacio. pp. 824-831.
  3. Ibid., pp. 838,839.

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4 de julio de 1843: Asamblea Constituyente autoriza el retorno de los jesuitas

La Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, dominada en ese entonces por los conservadores, autoriza el retorno de los jesuitas al Estado

4julio1843
Logo de la Revista Educativa «El Instituto Nacional» mostrando el patio interior de dicho plantel en 1892.  Antes de la Reforma Liberal, funcionaba allí el Colegio y Seminario Tridentino, el cual estaba a cargo de los jesuitas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Mediante la pragmática sanción del 2 de abril de 1767, los religiosos miembros de la Compañía de Jesús fueron expulsados de todos los territorios del Imperio Español, al mismo tiempo que el papa Clemente XIV disolvió a la otrora poderosa e influyente orden mediante un breve pontificio. Los jesuitas exiliados tuvieron que refugiarse provisionalmente en Bolonia.1

Luego de la Independencia de Centroamérica en 1821, y de la Guerra Civil Centroamericana la mayoría de las órdenes religiosas en la región corrieron la misma suerte que los jesuitas: los franciscanos, recoletos, mercedarios y dominicos fueron expulsados del Istmo cuando los liberales se hicieron con el poder de la República Federal en 1829,2 pero luego de la revuelta católico campesina que derrocó a Mariano Gálvez en 1838 se les permitió regresar.  El Estado de Guatemala se convirtió entonces en un refugio para los religiosos regulares, quienes eran detestados en el resto del continente debido al auge de las ideas de la Ilustración entre los criollos.3

Quedaba el asunto de los jesuitas, y la Asamblea Legislativa decidió permitir el retorno de la orden el 4 de julio de 1843 mediante este simple decreto:

DECRETO 174 DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 4 DE JULIO DE 1843, PERMITIENDO A LOS JESUÍTAS VENIR A EJERCER SU INSTITUTO RELIGIOSO,

Se declara qne los padres de la Compañía de Jesús pueden venir al estado de Guatemala, y ejercer en él su instituto religioso.4

Gracias a esto, los jesuitas retornaron a Guatemala aprovechando las instalaciones de la Compañía Belga de Colonización que se había establecido en la Bahía de Santo Tomás de Castilla en 1843.4 Sin embargo, todo parece indicar que hubo indagaciones adicionales sobre los jesuitas, ya que éstos fueron expulsados nuevamente en 1845 aduciendo que pretendían el «dominio absoluto de todo tipo de gobierno» y que por ello «no era prudente tenerlos en el estado«. El decreto de expulsion era mucho más extenso que el anterior:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 8 DE MAYO DE 1845, DEROGANDO LA LEY QUE PERMITÍA LA VENIDA DE LOS JESUITAS.

El congreso constituyente del estado de Guatemala, considerando:

Que la asamblea constituyente no tuvo presente al permitir la venida de los padres de la Compañía de Jesús a este estado los estatutos de ella, ni sus doctrinas, ni su historia pasada, ni sus hechos actuales que tanto mal han causado al estado civil y al eclesiástico en Francia, en la Bélgica y en los Cantones Suizos; y que por tanto solo se limitó a facultar al gobierno para que pudiera promover su establecimiento:

Que no estando derogadas la pragmática sanción del rey don Carlos III, y el breve de Su Santidad Clemente XIV que estinguieron la compañia en 2 de abril de 1767, ella no ha sido restablecida en este estado por ninguna otra disposición pontificia de que se tenga conocimiento en el mismo, deben considerarse vigentes las dos enunciadas disposiciones;

Que no hallándose al presente decretada la constitución política de este estado, el gobierno no cuenta con la estabilidad correspondiente para acordar el establecimiento de la Compañía de Jesús; y siendo acusados sus individuos del proyecto y tendencias de aspirar á la dominación absoluta, á la depresión de toda clase de gobiernos, y a la subordinación á todo género de autoridades, no es prudente, en tales circunstancias admitirlos y establecerlos en nuestro estado.

Que los padres jesuítas que se hallan en la bahía de Santo Tomas no han presentado al gobierno sus estatutos para que fuesen examinados y aprobados, ni disposición pontificia que autorice el restablecimiento de su orden; pero que venidos con la esperanza que les ofrecía el decreto de 4 de julio de 1843, el crédito del estado está comprometido hasta cierto punto a indemnizarles sus gastos de viaje, decreta:

      1. Se deroga el decreto de 4 de julio de 1843, que permitió la venida de los padres jesuítas al estado.
      2. El gobierno queda ampliamente autorizado para proveer á los gastos que se causen en el reembarque de los individuos de la Compañia de Jesús que se hallan en la costa del norte.4

Los jesuitas retornaron a Guatemala en 1851 cuando por fin les fue permitida le entrada y estuvieron en el país hasta 1871, cuando fueron expulsados nuevamente tras la Revolución Liberal que triunfó el 30 de junio de ese año. Finalmente, retornaron una vez más en 1954, tras el derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán. Curiosamente, establecieron una de sus principales instituciones educativas, el Liceo Javier, en un terreno donado por una nieta del expresidente J. Rufino Barrios, quien se los dió en resarcimiento por las expropiaciones hechas por su abuelo en la década de 1870, a pesar de que los jesuitas habían sido expulsados desde 1787 y no habían recuperado propieades cuando retornaron en 1851.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  3. — (20 de febrero de 1926). «El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria». Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, en virtud de una orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union»Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  6. «Breve historial del Liceo Javier». Liceo Javier, sitio oficial. Guatemala. Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.

19 de enero de 1853: gobierno cesa la concesión de la Compañía Belga de Colonización

El gobierno de Guatemala cesa definitivamente la concesión hecha a la Compañía Belga de Colonización en Santo Tomás de Castilla

19enero1853

En 1842 y 1843 el gobierno de Guatemala hizo una generosa concesión a la Compañía Belga de Colonización para que construyera un pouerto en Santo Tomás de Castilla y emprendiera un agresivo plan de desarrollo en la region de Izabal.1,2

Pero diez años después lo inhóspito del lugar había diezmado a los colonos belgas quienes no habían logrado el desarrollo prometido para la región.  El gobierno del capitán general Rafael Carrera entonces cesó la concesión por medio del siguiente decreto:3

El presidente de la República de Guatemala.

Por cuanto la cámara de representantes de la República de Guatemala, habiendo tomado en consideración:

        1. Que las contratas de 4 de mayo de 1842 y adicional de 14 de octubre de 1843, celebradas con el objeto de poblar el Puerto de Santo Tomás en la costa del norte, no han sido cumplidas por la compañía belga de colonización establecida en Bruselas.
        2. Que en los diez años transcurridos desde aquella fecha, no han bastado los esfuerzos que ha hecho el gobierno de la República ni las concesiones y privilegios decretados en favor del mismo puerto para llevar adelante la empresa; y
        3. Que mientras tanto, la situación incierta en que se halla aquel establecimiento, causa graves males a la república, compromete sus derechos y con el tiempo los daños podrán ser irreparables, si no se adopta, desde luego, una medida eficaz.

Todo bien considerado, con vista de los expedientes e informes reunidos sobre el particular, resuelve lo siguientes:

        1. Cesan todas las concesiones hechas en las contratas celebradas en 4 de mayo de 1842 y 14 de octubre de 1843, con la compaña de colonización residente en Bruselas, e igualmente quedan sin efecto todos los privilegios y exenciones hechas al puerto de Santo Tomás, bajo el concepto de que iba a ser cumplido lo estipulado en dichas contratas.
        2. Las personas avecindadas en el puerto y distrito de Santo Tomás quedan bajo la protección del gobierno de la república y gozarán de los derechos que hayan adquirido legítimamente.
        3. Cualesquiera otras personas interesadas en las contratas referidas, tienen un año desde esta fecha para ocurrir al gobierno de la república con los documentos que acrediten los derechos que crean tener, a fin de que proceda a su reconocimiento conforme sea de justiciar.
        4. En lo sucesivo se observarán en el puerto de Santo Tomás las disposiciones generales que rigen en los demás de la república, quedando derogadas todas aquellas que se han dictado especialmente y no sean conformes con la presente resolución.3

BIBLIOGRAFIA:

  1. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union». Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  2. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Real Palacio. pp. 824-831.
  3. Ibid, pp. 838,839.

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14 de octubre de 1843: concesión a Compañía Belga de Colonización de Izabal

El gobierno conservador otorga la región sur de Izabal en concesión a la Compañía Belga de Colonización para que desarrolle el área

13octubre1843
Mapa de la colonia belga establecida en 1843.  Imagen tomada de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie

El interés de las grandes potencias europeas en el istmo centroamericano se disparó luego de la Independencia de la región en 1821.  Los primeros en extenderse en la región fueron los ingleses, quienes ya tenían su emplazamiento en Belice, pero también llegaron los holandeses y los belgas.

El 14 de octubre de 1843, el gobierno conservador, aconsejado por el Obispo Juan José de Aycinena y Piñol -marqués de Aycinena-  le dio en concesión a la Compañía Belga de Colonización la región sur de Izabal a perpetuidad a cambio de lo siguiente:

    1. Da compañía pagaría dieciséis mil pesos cada año al gobierno de Guatemala.
    2. Los colonos se convertirían al catolicismo y adoptarían la ciudadanía guatemalteca.
    3. La compañía daría al gobierno guatemalteco dos mil fusiles.
    4. Los belgas construirían un puente de metal sobre el río Motagua; y
    5. Construirían un puerto en la bahía de Amatique, en la localidad de Santo Tomás de Castilla, el cual gozaría de considerables concesiones y privilegios.1

La colonia tendría además el privilegio de tener su propio gobierno, ya que los criollos conservadores encabezados por Aycinena consideraron que tener belgas católicos en la región sería una contención a las pretensiones de los británicos protestantes y su contrabando comercial en Belice.

He aquí parte del acuerdo por el que fue otorgada la concesión a los belgas:2

La asamblea constituyente del estado de Guatemala.

Habiendo tomado en consideración la contrata que para la apertura del puerto de Santo Tomas y poblar sus inmediaciones celebraron, el diez y seis del próximo pasado abril, los señores doctor Antonio Colón y licenciado Manuel Arrivillaga, en concepto de comisionados del gobierno, con el señor Remy de Puydt, apoderado de la compañia de colonización establecida en Bruselas: visto el informe del mismo gobierno; y de conformidad con lo expuesto por la comisión especial que examinó el asunto, ha venido en ratificar dicha contrata en los términos y con las modificaciones que expresan los artículos que á la letra dicen así:

Artículo 1°.— Se concede en plena propiedad á los directores de la compañía de colonización, establecida en Bruselas, capital del reyno de la Bélgica, el terreno comprendido en los límites siguientes: [véase el mapa en la imagen]. Ademas las islas que se encuentran dentro de tres leguas de distancia de las costas indicadas.

Art. 2 °.— Se exceptúan de esta cesión todas las tierras que por título legal pertenezcan á particulares, ó pueblos ya establecidos, no pudiendo quedar estos con menos de una legua de circunferencia, medida desde su plaza principal. Se exceptúan igualmente cincuenta caballerías destinadas para la ciudad que debe fundarse y sus ejidos: para fortificaciones, aduauas y demás que el gobierno considere necesario al establecimiento del puerto, su defensa y la de la ciudad.

Art. 3 °.— Con excepción de estas tierras, en las restantes en la demarcación del artículo 1°. tendrá la compañía propiedad absoluta y perpetua, por la que podrá, como cualquiera otro propietario, gozar de ellas, desmontarlas, cultivarlas, cortar maderas, enagenarlas etc., todo con arreglo á las leyes establecidas, ó que se establezcan en el estado, y a lo convenido en la presente contrata.

Art. 4°.— La cesión que de estas tierras hace á la compañía belga, el estado, con el objeto de que establezca en ellas poblaciones sujetas al mismo, y que las cultiven, jamás se entenderá se verifica vendiendo el propio estado, enagenando ó transfiriendo el dominio eminente, y los derechos que por razón de soberanía le corresponden en las referidas tierras, ni menos que se hace expresa, implícita ó tácita cesión de su soberanía y jurisdicción; antes bien se declara, solemnemente y de la manera mas terminante, que las ya referidas tierras que se ceden, son y serán siempre parte integrante del territorio del estado de Guatemala, lo mismo que lo son todas las que en propiedad ó por cualesquiera otros títulos, pertenecen á sus habitantes, y que de ninguna manera se desmembren dichas tierras para formar sección separada é independiente.

Art. 5°.— Los nuevos pobladores, por el hecho solo de pisar las tierras cedidas, son guatemaltecos; y en consecuencia: reconocerán que el estado de Guatemala es libre, soberano é independiente; […]

Art. 6°.— En remuneración, el estado recibe á los nuevos pobladores como verdaderos guatemaltecos: les concede los derechos civiles y políticos de que gozan sus habitantes; y la misma protección que las autoridades dispensan por las leyes á los hijos del pais; acordándoles, ademas, las exenciones y privilegios contenidos en esto pacto.

Art. 7°.— La compañía belga no podrá traspasar esta contrata á ningún individuo, corporación, compañía ó gobierno, sin previo conocimiento y consentimiento expreso del estado de Guatemala.

Art. 8°.— Al enajenar la compañía los terrenos cedidos, deberá hacerlo en términos que nunca lleguen á acumularse en manos de un individuo ó compañía, más de cuatrocientas caballerías de tierra. Esta condición es trascendental a los compradores.[…]

Art. 12.— La superficie del terreno cedido, se calcula, por ahora, ser de ocho mil caballerías, y la compañía tiene diez años de término para tomar posesión de ellas, ocupándolas por partes succesivamente.

Art. 13.— La compañía pagará el precio total de la adquisición por décimas partes, á razón de veinte pesos caballería, ó lo que es lo mismo, diez y seis mil pesos cada año. El monto del primer décimo será satisfecho en dos plazos: á saber, ocho mil pesos el primero de enero de mil ochocientos cuarenta y tres, y ocho mil el primero de julio del mismo año. Los otros nueve décimos serán satisfechos al cumplirse cada año, que para el efecto comenzará á contarse desde el primero degenero de ochocientos cuarenta y tres. Los pagos que la compañía debe hacer por razón de este ó cualquiera otro artículo del presente convenio, serán precisamente con moneda de plata u oro, y de ningún modo con créditos contra el gobierno, cualquiera que sea su origen y naturaleza.

Art. 14.— La compañía se reserva el derecho de tomar posesión de la totalidad del terreno y de pagar su valor en el término mas corto.

Art. 15.— Antes de expirar los diez años, cuanto mas pronto sea posible, se hará una medida general del territorio cedido, y si pasare de las ocho mil caballerías calculadas, la compañía podrá adquirir el exceso, valorándose previamente por peritos. […]

Art. 16.— A mas del precio, la compañía dará dos mil fusiles, de primera calidad y de los que use el ejército belga, y seis cañones violentos, lo que será introducido en el estado en todo el año de ochocientos cuarenta y tres. Cooperará á los trabajos de la ciudad y fortificaciones en los términos que se expresará; y finalmente la compañía por su voluntad ha querido comprometerse á poner á disposición del gobierno del estado, cuatro familias inteligentes en hilar y devanar la seda, con las máquinas y utensilios necesarios al efecto.

Art. 17.— La compañía comenzará sus operaciones de desmonte, por el terreno contiguo á la bahía de Santo Tomas, é inmediatamente se ocupará de la construcción de la ciudad que alli debe formarse; la que se denominará Santo Tomás de Guatemala.

Art. 18.— Quedará defendida la nueva ciudad por un fuerte que se levantará en el lugar que parezca mas á propósito, y también la entrada del puerto por otro fuerte edificado en la parte N. O. de la bahía. […] 

Art. 23.— El terreno cedido a la compañía belga, será parte de un distrito denominado igualmente Santo Tomás, cuyos límites demarcará él gobierno; […]

Art. 24.— La compañía belga se obliga á introducir en el terreno cedido, por lo menos, cien familias cada año, hasta completar el numero de mil. […]

Art. 25.— Los nuevos pobladores que introduzca la compañía belga, serán precisamente católicos y originarios de la Bélgica, de Suiza, de la Alsacia, de otros países agrícolas del continente europeo ó de las Islas Canarias.[…]

Art. 41.— El cura ó curas que necesiten las nuevas poblaciones, estarán sujetos al ordinario eclesiástico, no de otra suerte que los demás párrocos del arzobispado.

Art. 42.— Si en algunos de los cinco primeros años faltare la compañia á cualquiera de las condiciones substanciales á que está obligada por la presente contrata, se tendrá esta por insubsistente, y sin derecho la misma compañia para reclamar las cantidades que hasta entonces hubiere satisfecho; volviendo á la propiedad exclusiva del estadolas tierras de que hubiese entrado ó debido entraren posesión […]2

Sin embargo, las condiciones del área eran inhóspitas y empezaron a mermar rápidamente la salud de los belgas. Para 1850, la colonia ya había fracasado, las obras de infraestructura prometidas no se construyeron, y los colonos belgas se habían dispersado al interior de la República, de forma que el 19 de enero de 1853 ​la Cámara de Representantes emitió un decreto por el cual retiraba todas las concesiones otorgadas a los belgas y declaraba nulo el contrato establecido en 1843.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union». Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  2. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Real Palacio. pp. 824-831.
  3. Ibid, pp. 838,839.

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