29 de septiembre de 1833: muere el rey Fernando VII, el monarca español que perdió los territorios de América

29septiembre1833
Retrato del moarca español Fernando VII en 1828 con el uniforme de Capitn General y portando la orden de Carlos III.  Pintura de Vicent López Portaña, tomada de Wikimedia Commons.

El rey Fernando VII tuvo un tormentoso gobierno. Padeció la invasión de las tropas de Napoleón, tuvo que gobernar con los liberales y aceptar su Constitución de Cádiz en 1812, y cuando recuperó el poder en 1814 tuvo que enfrentar sublevaciones de la tropa acantonada en la península que debía partir hacia América para reprimir la insurrección de las colonias españolas en 1820.​ Aunque la sublevación inicial no fue exitosa, el gobierno tampoco fue capaz de sofocarlo, y poco después se extendió por toda España. Fernando VII se vio obligado entonces a jurar la Constitución en Madrid el 10 de marzo de 1820, con la histórica frase: “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional“, que no tenía nada de franqueza. Y es que con Fernando VII se hundió el régimen absolutista más por su propia debilidad que por la fuerza de los liberales. En seis años, había sido incapaz de modernizar las estructuras estatales ni cambiar las estructuras sociales ni que mantenían los privilegios de los aristócratas, ambos objetivos que se había propuesto en 1814.​

Comenzó así el Trienio Liberal o Constitucional, durante el cual se propusieron medidas en contra del absolutismo y se suprimieron la Inquisición y los señoríos. Sin embargo, aunque el rey aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba secretamente para restablecer el absolutismo; además, utilizó los poderes constitucionales para entorpecer la aprobación de reformas que deseaban implantar los liberales. Por su parte, los liberales mostraron ser novatos en los asuntos de Estado y una errónea confianza en que la restauración de la Constitución acabaría por sí sola con los anhelos independentistas en América.​

Los liberales pronto se dividieron entre los “moderados” y los “exaltados”; los primeros solían tener más experiencia, edad y cultura, mientras que los segundos habían desempeñado un papel destacado en el triunfo liberal de 1820.​ Al igual que ocurriría con Miguel García Granados y J. Rufino Barrios en 1871 en Guatemala, los primeros se conformaban con menores reformas y estaban más dispuestos a colaborar con las viejas clases dominantes, mientras que los segundos ansiaban mayores cambios.​ Los liberales también tenían otro problema: el pueblo español, en su mayoría analfabeto, prefería el absolutismo del rey. ​ Tal y como ocurrió en Guatemala durante el gobierno de Mariano Gálvez (1831-1838) el principal adversario del gobierno constitucional, además de los eclesiásticos, fue el campesinado, que constituía el setenta y cinco por ciento de la población española, apegado a tradiciones y viejas instituciones y perjudicado por algunas medidas de los liberales. Y como ocurrió con el gobierno de Gálvez, los seguidores del rey organizaron movimientos guerrilleros en 1822, que contaron con apoyo popular y adoptaron una posición fundamentalmente reaccionaria acosando al ejército regular. Y es que los gobiernos liberales intentaron establecer medidas que no se aplicaban al pueblo español de la época.

Para recuperar el poder, Fernando VII estaba solicitando ayuda a Francia y a Rusia, para que interviniesen en España contra los liberales al punto que tras el Congreso de Verona, las potencias solicitaron al Gobierno español que renunciase a la Constitución, petición que fue rechazada.​ Este rechazo decidió finalmente a Francia, que había buscado en vano una solución política, a invadir España en una operación bien planeada para evitar las requisas y saqueos de la anterior invasión napoleónica.​ Finalmente, la intervención del ejército francés de los “Cien Mil Hijos de San Luis” bajo los auspicios de la Santa Alianza, restableció la monarquía absoluta en España en octubre de 1823.

Fernando VII eliminó todos los cambios del Trienio liberal, restableciendo los privilegios de los señoríos y mayorazgos, con la única excepción de la supresión de la Inquisición. Y como ocurriría posteriormente en Guatemala, los liberales tuvieron que partir al exilio para evitar la persecución.​ Eso sí, para garantizar el trono de Fernando, los franceses mantuvieron un conjunto de guarniciones en el país, que ejercieron también un efecto moderador del absolutismo del rey.

Se inició la última década de su reinado, la llamada “Década Ominosa” (1823-1833), en la que se produjo una durísima represión de los elementos liberales,​ acompañada del cierre de periódicos y universidades en la primavera de 1823. La Real Cédula de 1 de agosto de 1824 prohibió “absolutamente” en España e Indias las sociedades de francmasones y otras cualesquiera secretas.​ También, una de las primeras medidas del nuevo Gobierno absolutista fue la creación del Consejo de Ministros, que en los primeros años mostró escasa cohesión y poder, pero que resultaba una novedad en el sistema de gobierno.

Los liberales intentaron recuperar el poder varias veces, pero fracasaron en todos sus intentos. Junto a la represión de los liberales, empero, se llevó a cabo también una serie de reformas moderadas que modernizaron parcialmente el país y que auguraron el fin del Antiguo Régimen y la instauración del Estado liberal, que se consumó tras la muerte de Fernando el 29 de septiembre de 1833.​ También durante esta época se consumó la desaparición del Imperio español ya que en un proceso paralelo al de la península tras la invasión francesa, la mayor parte de los territorios americanos declararon su independencia y comenzaron un tortuoso camino hacia repúblicas liberales. Solo las islas caribeñas de Cuba y Puerto Rico, junto con las Filipinas, las Marianas (incluyendo Guam) y las Carolinas, en el Pacífico, permanecían bajo el dominio de España. En 1829 una expedición partió desde Cuba con la intención de reconquistar México al mando del almirante Isidro Barrada, pero la empresa acabó finalmente derrotada por las tropas mexicanas.


BIBLIOGRAFIA:

  • Lafuente, Modesto (1869). Historia general de España XXVI (2.ª edición). Madrid.
  • La Parra López, Emilio (2018). Fernando VII. Un rey deseado y detestado. XXX Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias. Barcelona: Tusquets. ISBN 978-84-9066-512-1.
  • Payne, Stanley G. (1977). Ejército y sociedad en la España liberal (1808-1936). Madrid: Akal. ISBN 84-7339-215-9. OCLC 637325133.
  • Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2. OCLC 212905232.
  • Ramírez, Pedro J. (2014). La desventura de la libertad. Madrid: La esfera de los libros. ISBN 978-84-9060-097-9.
  • Sánchez Mantero, Rafael (2001). Fernando VII. Borbones, 6. Madrid: Arlanza. ISBN 84-95503-23-9.

21 de septiembre de 1685: llega a Santiago de los Caballeros fray Antonio Margil de Jesús, quien fue el último fraile que intentó reducir pacíficamente al pueblo Itzá

 

22septiembre1826
Portada del reporte official en que se relata cómo ocurrió la consquista del pueblo Itzá en 1697.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El fraile español ntonio Margil de Jesus recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la ciudad de Valencia, España en 1675 y luego se alistó entre los misioneros que venían a la Nueva España a fundar el Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Querétaro. Hizo misión en Querétaro y en México, y luego salió en marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor López, hacia las provincias de Yucatán, Chiapa y Soconusco. Continuaron su misión por las costas del Pacífico, y llegaron a Guatemala el 21 de septiembre de 1685, estableciéndose en Santiago de los Caballeros, y desde allí predicaron en la provincia guatemalteca, para luego partir a las provincias de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.

Pero cuando se hallaban inmersos en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, y ya habían levantado once iglesias en esa región, dos en la de los Turrabas, y una en la de los Tejabas, y “formado otros tantos pueblos con los indígenas que habían sacado de la montaña“, recibieron orden del M. H. P. Comisario General, para que se regresara a su Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz (hoy Petén) ya que esta “se hallaba tumultuada“.  (Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia).

Partieron inmediatamente para la referida Provincia y lograron calmar la situación en el área en donde la presencia española era considerable. Luego se adentraron en las montañas en busca de los indígenas Choles, que habían “apostatado de la fe y andaban por los bosques errantes y descarriados” (lo que se traduce a que estaban en comunicación con los Itzáes que los habían convencido de luchar por su independencia). Aunque al principio sufrieron vejámenes y torturas, los misioneros consiguieron que los Choles regresaran al catolicismo y se establecieran en ocho poblaciones o doctrinas. Esto lo consiguieron gracias a la labor que ya habían hecho los dominicos cien años antes en la región con las reducciones de Tezulutlán, lo que hizo un poco más fácil convencer a los Choles de regresar a la dominación espanola y al trabajo no remunerado en las doctrinas de los frailes, quienes a cambio “los instruían en la ley de Dios“.

Pero cuando Margil y Melchor se adentraron en la región de los itzaes, quienes eran indómitos e independientes, la situación fue muy diferente. Los misioneros llegaron a esa región en febrero de 1694, pero no fueron bien recibidos por los indígenas, quienes no solamente los vilipendiaron sino que los expulsaron de su territorio. Ante esto, los misioneros regresaron a Santiago de los Caballeros en donde relataron a la Real Audiencia todo lo acontecido. Con base en este informe, a principios de 1695 salió el Presidente Jacinto Barrios, por orden del rey a reducir a los itzaes, con 600 soldados, y varios religiosos dominicos, y mercedarios, ademas de Margil. Los españoles masacraron al pueblo itzá en la isla del lago Peten Itzá, y los pocos que sobrevivieron fueron reducidos a tres poblados que quedaron a cargo de los mercedarios. De esta forma, se completó, por fin, la Conquista de la provincia de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


13 de septiembre de 2007: se inagura en la ciudad de Quetzaltenango el arco conmemorativo a la Revolución Quetzalteca de septiembre de 1897

13septiembre2007
Arco conmemorativo de la Revolución Quetzalteca de 1897.  Fotografía de Harry Díaz tomada de Wikimedia Commons.

En la ciudad de Quetzaltenango existen dos monumentos principales a la Revolución Quetzalteca en contra del presidente José María Reina Barrios que ocurrió en 1897. El primero es el Panteón de los Mártires, el cual se encuentra en el Cementerio General de la ciudad, y fue erigido en 1897; y el segundo es el Arco del Sexto Estado y Víctimas de la Revolución de 1897, el cual fue inaugurado el 13 de septiembre del 2007 y está situado en la entrada principal de la ciudad de Quetzaltenango, cerca del monumento a la marimba.

En las fachadas del arco puede leerse: “El Amor a la Libertad los hizo Héroes, el Odio a Los Tiranos los hizo Mártires”, y en la parte superior se colocó la estatua de un león, el cual era el antiguo símbolo de Quetzaltenango.  El diseño del arco original fue realizado en 1898 por Alberto Porta,  puede verse en el Panteón de los Mártires, mientras que el diseño del actual monumento fue hecho por el arquitecto quetzalteco Roberto Henry Mull.

El principal dirigente revolucionario fue Próspero Morales, ex-ministro de Instrucción  Pública y de la Guerra del presidente Reina Barrios, y quien se alzó en armas cuando en medio de la grave crisis económica de 1897, el presidente dió un autogolpe de estado, disolvió la Asamblea y consiguió que un grupo de sus incondicionales formara una Asamblea que extendiera su mandato presidencial hasta 1902.  Todo esto dió por tierra con las aspiraciones presidenciales de Morales quien organizó el movimiento contra su antiguo jefe.

Pero Morales no está entre los mártires de esa ocasión, ya que logró escapar de las tropas del general Calixto Mendizábal, cuando éste recuperó la región para el gobierno de Reina Barrios.  Si bien Morales murió intentando derrocar al sucesor del presidente, el licenciado Manuel Estrada Cabrera un ano después, los mártires de 1897 son, principalmente, el filántropo Juan Aparicio, hijo y Sinforoso Aguilar, quienes fueron acusados injustamente por el gobierno de ser los cabecillas del movimiento y luego fueron pasados por las armas.  Este hecho pudo haberse evitado, ya que el presidente Reina Barrios atendió los pedidos de piedad de parte de la sociedad criolla quetzalteca en favor de los acusados, pero su ministro de Gobernación, el licenciado quetzalteco Estrada Cabrera, tenía una profunda enemistad en contra Aparicio, y retrasó el envío del telegrama en que se perdonaba a los acusados hasta que ya fue muy tarde.


BIBLIOGRAFIA:

 

 


23 de agosto de 1894: el gobierno del general José María Reina Barrios actualiza los estatutos del Conservatorio Nacional de Música

23agosto1894.jpg
Fachada del Templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala.  En el portón que aparece en la esquina inferior derecha funcionó por primera vez el Conservatorio Nacional de Música.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Conservatorio Nacional de Música fue fundado por el gobierno del general J. Rufino Barrios en 1873 y tuvo su primera sede en el convento de Iglesia de Santo Domingo, que fue expropiado a la Orden de Predicadores tras el triunfo de la Reforma Liberal en 1871. El objeto principal de la institución fue formar profesores de música, pero inicialmente no había reglamentos que rigieran convenientemente el estudio de cada instrumento en particular.

El director fundador fue el maestro italiano Juan Aberle (quien además financiaba la institución con sus propios fondos), y sus primeros alumnos fueron Víctor Manuel Figueroa, Juan Cividanes, Alfonso Méndez y Salvador Iriarte, quienes eran estudiantes internos. Además de los recursos de Aberle, la institución recibía ayuda de la Sociedad Filarmónica de Guatemala, que también era presidida por el maestro italiano. Aunque un acuerdo presidencial del 17 de febrero de 1875 autorizó para que se le asignaran 165 pesos semanales al Conservatorio, la ayuda gubernamental fue cortada pocos años después y, pese a la ayuda de Daniel Quinteros, Pedro J. Pineda y la familia Rosemberg, Aberle tuvo que cerrar la institución y se trasladó a El Salvador.

El acuerdo gubernativo del 3 de agosto de 1880 reinició el proyecto del conservatorio en Guatemala, iniciando las actividades en el Convento de la Merced con los alumnos de la sección de música del Instituto de Artes y Oficios, con los de la Escuela de Sustitutos y con los que habían estudiado en Santo Domingo. El nuevo Conservatorio era una dependencia del Ministerio de Instrucción Pública y, debido al prestigio que habían ganado los estudiantes, el gobierno amplió la asignación presupuestaria para el plantel el 27 de diciembre de 1882.

En 1883 se trasladó a las instalaciones del Colegio “El Progreso” (que funcionaba en donde antes estuvo la Escuela “San José de Calazans”, una de las do escuelas que había sido fundada por el arzobispo de Guatemala Cayetano Francos y Monroy en la década de 1790). En esta nueva sede fue llamado “Escuela Nacional de Música y Declamación“, y en ella se impartían cursos de música vocal e instrumental, además de declamación lírica y dramática.

El 27 de mayo de 1885, poco después de la muerte del general J. Rufino Barrios en Chalchuapa, el conservatorio fue militarizado y su director el alemán Emilio Dressner, quien también fungía como director de la Banda Marcial. Sin embargo, este cambio no fue productivo, y el Dressner fue sustituido por el maestro Leopoldo Cantilena cuando el Conservatorio fue devuelto a la jurisdicción del Ministerio de Instrucción Pública por acuerdo del 9 de febrero de 1886 del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas.

Por acuerdo del 12 de abril de 1892, Juan Aberle retornó a la dirección de Conservatorio y los estatutos de la institución fueron reformados el 23 de agosto de 1894 por el gobierno del general José María Reina Barrios, de la forma siguiente:

Organización de la educación musical en el conservatorio
Instrumento Duración
(años)
Comentarios
Piano Ocho El curso elemental duraba cinco años y el de perfeccionamiento tres años.
Violín Nueve El curso elemental duraba cinco años y el de perfeccionamiento cuatro años.
Violoncello
Contrabajo Seis No requería de perfeccionamiento.
Corno
Trombón
Trompeta
Flauta Siete
Clarinete
Oboe
Fagote

En esa época el gobierno otorgaba becas para estudiantes que tuvieran entre nueve y quince años de edad, que fueran aprobados en un examen de admisión y que pasaran exitosamente una evaluación médica para determinar si su condición física le permitía dedicarse al estudio de un determinado instrumento.


BIBLIOGRAFIA:


31 de julio de 1980: en medio del Conflicto Armado Interno, el Ing. Ricardo Molina Mejía, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Carlos, finaliza su turbulenta gestión como Rector interino

31julio1980
Edificio de la Rectoría del Campus Central de la Univesidad de San Carlos en la zona 12 de la Ciudad de Guatemala.  Muy cerca de donde se tomó esta fotografía se registró el asesinato indiscrimado de estudiantes de Ingeniería.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1980, la represión en contra de la izquierda que había emprendido el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García, luego de que ésta había dado enormes muestras de poder y organización recién iniciado su período gubernamental en julio de 1978 se agudizó. Los grupos que habían dado muestras de ser los que coordinaban la oposición al régimen oligárquico-militar eran la Universidad de San Carlos, las asociaciones estudiantiles, grupos campesinos, las iglesias, y los sindicatos, los cuales se habían reforzado tras el terremoto del 4 de febrero de 1976 (pues el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud García tuvo que enfocarse en las tareas de reconstrucción), y tenían fuertes nexos e incluso miembros que también pertenecían a las fuerzas guerrilleras marxistas que libraran una guerra contra el gobierno.

En 1980, la situación se agudizó aún más tras la quema de la Embajada de España en Guatemala el 31 de enero en un confuso incidente que incluyó la toma de las instalaciones por parte de un grupo de campesinos asesorados por universitarios y guerrilleros y una respuesta brutal por parte de las fuerzas de seguridad del estado. Por esta razón, cada miércoles en reunión ordinaria y otros días en reuniones extraordinarias, se reunía la mayoría de los cuarenta y cuatro miembros del Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad de San Carlos para analizar la situación de Guatemala, la cual era alarmante para los grupos de izquierda. La influencia de los opositores al régimen era evidente pues no había consenso sobre las acciones a tomar ya que solamente un reducido grupo sugería que la universidad debía bajar el perfil en su identificación con el movimiento izquierdista. Pero los que no querían cambia de postura estaban divididos: el grupo en el que se incluía el Rector Saúl Osorio Paz (quien era miembro del proscrito Partido Guatemalteco del Trabajo) propugnaba la firmeza en su postura, sin llegar a provocar al gobierno, mientras que el grupo más radical consideraba deber de la universidad unirse al proceso revolucionario marxista.

La estrategia del gobierno era infiltrar el Campus Central con miembros de las fuerzas contrainsurgentes clandestinas para identificar mejor a los líderes de las asociaciones y sindicatos, lo que resultó en que a diario hubiera víctimas universitarias de la represión del régimen, al punto que el mismo Rector estuvo a punto de morir en un par de veces. Ante esta situación, el CSU decidió que lo mejor era que el Rector Osorio Paz saliera del país, algo que logró después de momentos sumamente tensos. A partir de entonces estuvo trabajando en el exilio entre México y Costa Rica, mientras que en Guatemala fue reemplazado en sus funciones en Guatemala por el licenciado Leonel Carrillo Reeves, Decano de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia.

Tras un mes de relativa tranquilidad, el CSU se vio emplazado por los miembros que querían un cambio en la postura de la universidad (entre quienes había algunos universitarios con estrechos contactos con militares de alto rango) para que se pidieran la renuncia a Osorio Paz, aduciendo que las declaraciones y acciones de éste en el exterior ponían en peligro la integridad física de los universitarios que seguían en Guatemala. Carrillo Reeves planteó entonces que él no seguiría siendo el Rector en funciones para forzar a que Osorio Paz renunciara a su condición de Rector en el exilio o regresara a asumir nuevamente sus funciones. Los miembros izquierdistas del CSU rechazaron el planteamiento del Rector en funciones, pues consideraban que esto equivaldría a descabezar a la universidad y, vía nuevas elecciones, someterla al control militar.

Como Carrillo Reeves había asumido por ser el Decano que más tiempo había estado en el ejercicio de dicho cargo, luego de su renuncia le correspondeió asumir la Rectoría al segundo Decano más antiguo en el puesto, quien era el Ing. Roberto Molina Mejía. La fecha del traspaso de funciones se programó para el 14 de julio de 1980 y Mejía llegó antes de las 7:00 a.m. a la Rectoría en el Campus Central para cumplir con el mandato del CSU.  Los miembros del CSU procedieron a preparar la firma del acta de traspaso de funciones y justamente cuando Molina Mejía estaba a punto de firmar una de las copias del acta, se escuchó lo que parecía la explosión de muchos cohetillos en las afueras del Edificio de la Rectoría. Pero no eran juegos pirotécnicos; durante varios minutos, fuerzas de seguridad del gobierno provenientes de la zona 7 de la Ciudad de Guatemala dispararon en contra de todas las personas que ingresaban o circulaban por el acceso a la ciudad universitaria desde el Anillo Periférico, muy cerca de la Rectoría. Hubo docenas de heridos de bala y el saldo fatal fue de ocho estudiantes muertos (todos ellos estudiantes del curso de vacaciones de la Facultad de Ingeniería). Se trató del primer ataque en los recintos universitarios desde 1962, y la explicación oficial fue que esa mañana un grupo guerrillero había matado al jefe de la estación de policía de la zona 7 y que, en venganza, y en función de la acusación pública del presidente Lucas García de que la universidad era “centro de subversión“, integrantes de ese contingente habían decidido atacar a los universitarios, en forma inmediata e indiscriminada.

La universidad declaró tres días de duelo, cerró todas sus actividades académicas y sostuvo una conferencia de prensa para hacer conocer su posición a la opinión pública. Los diecisiete días que Molina Mejía fungió como Rector Magnífico de la Universidad fueron los más intensos de la época represiva; su equipo de trabajo tuvo audaces iniciativas para salvar la crisis y las amistades se solidarizaron con el Rector y la institución, ofreciendo su concurso para detener el baño de sangre. La universidad planteó el diálogo nacional y se alcanzó a los ámbitos académico, religioso y político, pero no se llegó a plantear tal diálogo. Incluso, hubo personas que, corriendo riesgos personales, le permitieron pasar cada noche en una casa distinta hasta que entregó el cargo el 31 de julio de 1980.

Carrillo Reeves fue nuevamente rector de la Univerisdad hasta que entregó el cargo al nuevo rector, Mario Dary Rivera en 1981.  Ambos murieron asesinados en el Campus Central de la universidad, Dary Rivera por un grupo izquierdista en diciembre de 1981 y Carrillo Reeves en diciembre de 1983.  Los decanos de tres escuelas facultativas tuvieron que renunciar y salir al exilio, y tres murieron asesinados o secuestrados; y se calcula que alrededor de 150 profesores y quinientos estudiantes murieron o desaparecieron en esa época.


BIBLIOGRAFIA:


20 de julio de 1872: se aprueba un pequeño presupuesto para construir escuelas en varios poblados del departamento de Escuintla

20julio1872
Plaza central de Palín, en Escuintla a principios del siglo XX.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la derogación del Concordato que el gobierno conservador había establecido con la Santa Sede en 1852, de la expulsión de las órdenes religiosas, y de la creación de primaria laica obligatoria, el gobierno de facto provisorio de Miguel García Granados hizo una evaluación de la infraestructura escolar en el país pidiendo a sus Jefes Políticos que le enviaran un informe sobre las escuelas de sus respectivos departamentos. El decreto del 20 de julio de 1872, sobre la situación en Escuintla refleja la situación escolar en el país en ese entonces:

Palacio de Gobierno, 22 de julio de 1872.

Con presencia de la exposición dirígida por el Jefe político de Escuintla. en que manifiesta la necesidad de fundar escuelas de uno y otro sexo en varios pueblos de aquel Departamento, que carecen de ellas, licita para este fin. se asigne alguna suma mensual como se ha hecho en otros departamentos; el Presidente provisorio, en el deseo de que se difunda la instrucción, y mientra asignan á los municipios, los fondos necesarios para fomentar las escuelas primarias, tiene a bien acordar: que la Administración de Rentas de Escuintla cubra mensualmente al Jefe político la suma de cien pesos, que dicho funcionario invertirá precisamente en la fundación de los establecimientos de que se ha hecho mérito, en los pueblos que más los necesiten y destinando el sobrante, si lo hubiere, a mejorar los existentes.— Comuniqúese.

  • Rubricado por el señor Presidente provisorio.
  • Soto.

Veinte años después, el arqueólogo británico Alfred Percival Maudslay y su esposa Anne visitaron Guatemala y describieron así como se encontraba la educación guatemalteca en su libro “A glimpse at Guatemala”:

“El maestro ladino nos relató que las clases consistían en que los niños indígenas [de San Antonio Palopó, departamento de Sololá] llegaran a clase y luego de pasar lista estuvieran con la cara cubierta por sus libros de trabajo durante tres horas; luego nos confesó que era el mejor método, ya que ni él sabía la lengua de los niños, ni ellos sabían nada de idioma español. A pesar de los esfuerzos hechos por el gobierno guatemalteco, esta era una situación común en el país; incluso supimos de un caso en el que el Jefe Político descubrió que el maestro de una localidad era analfabeto y amenazó con destituirlo en el acto, pero los padres de los niños le rogaron que no lo hiciera, porque así los niños estaban ocupados y tranquilos por las mañanas, mientras sus madres podían dedicarse tranquilamente a hacer las tortillas para las comidas.


BIBLIOGRAFIA:


14 de julio de 1898: para asegurarse la victoria electoral el presidente interino Manuel Estrada Cabrera envía una circular a todos los jefes politicos para que destituyan a todos los alcaldes que no eran de su confianza

 

14julio1898
José Leon Castillo, férreo opositor del régimen de los presidentes José María Reina Barrios y Manuel Estrada Cabrera. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

 

En 1898 la Asamblea Legislativa convocó a la elección de presidente luego de que el 8 de febrero de ese año fuera asesinado el presidente José María Reyna Barrios y el licenciado Manuel Estrada Cabrera fuera nombrado presidente interino. Aparte de Estrada Cabrera, los otros candidatos que se presentaron a la elección fueron:

  • José León Castillo: exdiputado que contaba con cinco clubes castillistas en la capital y setenta en los departamentos, y quien era el líder de la revolución de oriente contra Reina Barrios. Era el candidato más fuerte;
  • Francisco Fuentes: tenía la mayoría de sus partidarios en Quetzaltenango
  • Próspero Morales: exministro de la Guerra del general Reina Barrios y uno de los líderes de la Revolución quetzalteca.

El periódico opositor “La Ley” apoyaba a León Castillo y basaba la candidature de éste en el hecho de que como Estrada Cabrera había sido ministro de Gobernación hasta pocos meses antes de la muerte del general Reina barrios, su gobierno sería muy similar al del fallecido president. Es decir, habría inicialmente leyes muy liberales y desarrollo en la instrucción y en las obras públicas, y al cabo de unos pocos años habría un régimen despótico, que acabaría con la hacienda pública, confiscaría bienes, atacaría la libertad de prensa, llenaría de luto a las familias guatemaltecos y prorrogaría inconstitucionalmente su período presidencial.

Por su parte, los allegados al presidente interino hacían circular un periódico satírico llamado “El Torpedo“, supuestamente editado por Napoleón Rivera Cabezas, el cual era impreso en la Tipografía Síguere y Cía, misma que había impreso La Ilustración Guatemalteca y en donde trabajaron numerosos amigos y colaboradores de Estrada Cabrera. Este periódico, además que criticar duramente a Castillo, hacía burla de su persona y de los periódicos que lo apoyaban.

Previendo un fraude electoral, el 6 de junio de 1898, el periódico castillista exigió que la Asamblea Nacional Legislativa se convocara para el primero de agosto porque ese día en se inicaban las elecciones para evitar que el presidente interion recibiera pliegos de las juntas electorales municipales y pudiera modificarlas.  Por supuesto, esta solicitud fue ignorada y el 27 de junio de 1898 Estrada Cabrera emitió un decreto para que la Asamblea Nacional Legislativa se reuniera el 1.° de septiembre para realizar el escrutinio de votos de las elecciones. La comisión electoral permanente solicitó entonces al presidente interino que revocara ese decreto y que convocando a la Asamblea para los primeros días de agosto y no esperar hasta septiembre, pero el presidente denegó la solicitud porque la comisión permanente no era un cuerpo consultivo y no tenía la atribución de hacer iniciativas de la ley y que no tenía derecho a vetar lo actuado por le ejecutivo.

El 12 de junio de 1898, el periódico “Pro Patria”, que también apoyaba a León Castillo criticó severamente a las tácticas de Estrada Cabrera para las elecciones, afirmando que Estrada Cabrera toleraba la prensa independiente durante la época electoral, pero que cuando los setecientos mil indígenas que estaban aprendiendo a decir “Vas botar Cabrera” hubieran depositado sus votos, el gobierno ya no les permitiría circular.

Pero el presidente interino siempre les salía adelante. El 14 de julio de 1898 Estrada Cabrera envió una circular secreta a todos los jefes políticos y comandantes departamentales ordenándoles despedir inmediatamente a los alcaldes que no eran de la confianza del gobierno y que nombraran personas afines a Estrada Cabrera; de esta forma, solamente sus partidarios intervinieron en las mesas electorales. También se ordenaba que alistaran las boletas de votantes y que las elaboraran registradores cabreristas, dejando un número considerable en blanco, y que pagaran estos servicios con fondos que el presidente había destinado para ello. Finalmente, se les ordenaba que si algún candidato opositor tenía una considerable cantidad de votos, que movilizaran a los adeptos cabreristas y que hicieran votar cuantos fuera necesario.

Ya para el 28 de julio las anomalías contra la candidatura de Castillo eran muy descaradas:

  • la policía amenazaba a los vendedores de la “La Ley” para que no lo siguieran ofreciendo (de hecho, hubo graves acusaciones de que el gobierno estaba sacando criminales peligrosos de las cárceles para trabajar a favor de la candidatura de Estrada Cabrera, vapuleando, amenazanda e incluso asesinando a los partidarios de León Castillo, y que habían conformado la policía secreta).
  • aparecían circulares castillistas apócrifas que hacía la policía secreta,
    los principales miembros de los clubes castillistas que estaban en el interior de la república fueron hechos prisioneros,
  • el registro de ciudadanos no daba boletas a los partidarios de León Castillo.

Al final de cuentas, Estrada Cabrera fue elegido por una abrumadora mayoría de votos y fue proclamado presidente de la República para el período 1899-1905 el 25 de septiembre de 1898. Luego continuaría reeligiéndose hasta que finalmente fue derrocado el 14 de abril de 1920, y de más está decir que todos los pronósticos que hicieron los periódicos castillistas sobre su régimen se cumplieron.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • El Torpedo (25 de junio de 1898). «Garantías constitucionales». El Torpedo 1 (2) (Guatemala: Síguere y Cía.).
  • Gramajo, J.R. (1927). Las Revoluciones Exteriores contra Estrada Cabrera. Coatepeque, Mazatenango, Guatemala: Tipografía Torres y Hermanos.
  • La Ilustración Guatemalteca (1897). «Dipultados al Congreso: José León Castillo». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía.) I (22).

25 de mayo de 1794: a los 95 años de edad toma posesión de su cargo como Capitán General José Domás y Valle

25mayo194
Iglesia de San Francisco en la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX.  Aquí fue sepultado el capitán general Domás  y Valle en 1802.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

José Domás y Valle era Jefe de Escuadra de la Real Armada y había sido gobernador de Panamá.  Ingresó a la Ciudad de Guatemala por la garita de Buena Vista (hoy Teatro Nacional) procedente de su antiguo puesto escoltado por dragones y en un carruaje que puso a su servicio el capitán general Bernardo Troncoso Martínez, quien era teniente general de los Reales Ejércitos.  Por su avanzada edad los vecinos decían “¡Otra cáscara para la silla de la gobernación!”.

Domás y Valle había nacido durante el gobierno del rey Felipe V, primer rey de la familia borbón en España, y procedía de una familia de marinos.  Desde los dieciocho años participó en los combates navales de la Armada Española, llegando a estar en un total de veinticho acciones; así como pasó de ser un simple grumete a ser jefe de escuadra de la Real Armada.

En 1786, contando ya con 87 años de edad, el Rey lo envió a hacerse cargo de la gobernación de Panamá, en donde estuvo ocho años antes de ser nombrado a la gobernatura de Guatemala. Al enterarse los vecinos de la avanzada edad del nuevo gobernador, pensaron que no iba a tardar ni un año en el puesto, pero se equivocaron:  Domás y Valle ejerció su período con gran energía hasta que lo entregó el 28 de julio de 1801 a Antonio González Mollinedo y Saravia a sustituirlo. Por cierto que González Mollinedo también era de edad avanzada contando más de setenta años cuando tomó posesión.

Domás y Valle ya no quiso regresar a su tierra natal y prefirió terminar sus días en Guatemala en donde falleció tranquilamente muy poco tiempo después de haber entregado el poder.  Sus restos fueron sepultados en el templo de San Francisco en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


18 de mayo de 1827: el presidente de la República Federal de Centro América, Manuel José Arce intentó atacar la plaza de San Salvador con 2000 efectivos, pero es derrotado y expulsado de El Salvador

18mayo1827
Retrato del presidente federal Manuel José Arce. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia pacífica en 1821 y el fiasco de la efímera anexión al Imperio de Agustín de Iturbide, se formaron las Provincias Unidas del Centro de América y luego la República Federal de Centro América; pero para entonces la animosidad entre criollos conservadores y liberales era cada vez mayor y no tardó en desencadenarse la Guerra Civil Centroamericana entre ambos bandos. Puede decirse que la caída del gobierno de la República Federal de Centro América que se produjo luego de la invasión del general Francisco Morazán a Guatemala en 1829, tuvo su origen en la derrota que sufrió el general presidente Manuel José Arce en San Salvador el 18 de mayo de 1827. Dicha derrota la sufrió el presidente debido a su inexperiencia y su afinidad por los salvadoreños, ya que él era oriundo de ese Estado, lo que hizo que su tropa y oficialidad desconfiara de él e incluso desertara tras la derrota. Reproducimos a continuación cómo describe aquella debacle Miguel García Granados, quien peleó para el ejército guatemalteco en aquella oportunidad:

“El 17 de mayo salieron los salvadoreños de sus fortificaciones al mando de Don Tomás Alfaro, que no es military, y bajo la dirección de Saget. Cuando los dos ejércitos estuvieron a la vista, los salvadoreños se creyeron perdidos y lo estaban realmente: se recurrió a la perfidia, engañaron al Presidente con proposiciones de paz, el General salvadoreño pasó al campo del Presidente, y este le dictó un acomodamiento impracticable y peligroso: los dos ejércitos debían entrar juntos en San Salvador aquel día, y juntos, sin contar con el Vice-Jefe de aquel Estado, ni con autoridad alguna fuera de los militares, se daría el decreto de convocatoria para el Nuevo Congreso, segun los preliminaries de Nejapa. Alfaro sólo quería ganar tiempo para retirarse en seguridad, y ofreció al Presidente que iba a conferenciar con sus jefes y oficiales y que contestaría en el acto: la respuesta tardó en llegar, y se observó que los salvadoreños comenzaban a deslizarse, sin hacer la señal convenida de la negativa, que era un tiro de cañón: el Presidente en vez de atacarlos, envió un ayudante a requerir por la respuesta; entonces pasó Saget al campo del Presidente para excusar a su general, porque no había podido reducer a los oficiales a resolver sin el Gobierno: ofreció dar la respuesta al día siguiente, y el Presidente se dió por satisfecho con amanezarlos que en caso contrario atacaría la ciudad el 18.”

“Desde entonces comenzaron a disgustarse la oficialidad y tropas guatemaltecas: creyeron que el Presidente había renunciado a la victoria por ahorrar desgracias a sus paisanos: las opinions vulgares fueron menos favorables a Arce; él no había consultado en esta vez ni con su Segundo el general Cáscaras; poco antes, por una providencia de economía, él mismo en una restive general había dejado a las tropas sin más que una parade por plaza, y el soldado creyó que se le quería entregar al enemigo: la amenza de atacarlos otro día, fue pública, y el vulgo de la tropa lo interpretó como un aviso.”

“Y lo fué en efecto, bien que no haya sido esa la intención de Arce. Pero lo que debía haber causado peor efecto en el ejército ha debido ser el no haber atacado al enemigo el 17 y permitido que se retirase sano y salvo. La superioridad de la tropa federal sobre la salvadoreña era tal, que con la mitad de la fuerza que tenia Arce era segura la Victoria, y conseguida ésta la reistencia que podrían oponer los salvadoreños habría sido nula, y la guerra quedaba concluida. Tuvieron, pues razón la oficilidad y tropa de irritarse, y desde este momento, desconfiar de Arce. ¡Cómo es que los salvadoreños cometieron la torpeza de salir de sus atrincheramientos y presenter batalla al ejército federal, es lo que no tiene explicación, y la única que yo me doy a es que en nada comete la inexperiencia mayors desaciertos y torpezas, que en la guerra!”

Arce intentó tomar San Salvador a través de un foso de grandes dimensiones que detuvo a sus fuerzas, pues no llevaban materiales para terraplenarlo. Y, según cuenta García Granados, “el Presidente colocó las tropas a su orilla el tiempo necesario para llenarlo de cadáveres”. El presidente trató de mandar cargar la cabellería contra las trincheras y los fosos, y cuando vio que no se podia avanzar alguien le dijo “¡Llénenlo de hombres y caballos!”, pero Arce ordenó la retirada por ser imposible salvar el foso. A las cinco y media de la tarde “el reducto deApopa resonaba con los quejidos de más de doscientos heridos, más de cien muertos quedaron en Milingo. No todo el ejército pudo entrar en acción, pero en la retirada, desertó mucha parte de él, y con las bajas de muertos y heridos, podia calcularse un total de quinientos o seiscientos hombres; así, quedaba reducido como a mil cuatrocientos. Cuando el General Presidente ordenó la retirada se habían agotado las municiones y esta fue otra falta, porque no debió emprenderse el ataque sin tenerlas de sobre. Esto obligó al Presidente a retirarse de Apopa en la noche misma del 18 de mayo”.


BIBLIOGRAFIA:


3 de mayo de 1946: el Congreso de la República aprueba la Ley de Titulación Supletoria

3mayo1946
Los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno ingresando al Congreso de la Republica para el acto de toma de posesion del president electo, Dr. Juan José Arévalo Bermejo en 1945.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 5 de marzo de 1945 la Junta Revolucionaria de Gobierno que gobernaba a Guatemala tras el derrocamiento del general Federico Ponce Vaides anunció la Ley de Titulación Supletoria, la cual fue aprobada por el Congreso de la República según decreto 232 del 3 de mayo de 1946, ya cuando gobernaba el presidente Juan José Arévalo Bermejo. Esta ley, cuya intención buscaba favorecer a las personas carentes de título legal de propiedad, habia sido propuesta originamente en 1925 y fue retomada por los gobiernos revolucionarios con el fin de dar a las personas que carecen de título legal “todas las facilidades necesarias para que puedan titular las tierras que poseen y trabajan legítimamente, siempre que no se lesionen los derechos de terceros“, y siempre que comprueben ante un tribunal “su posesión legítima, continua, pacífica y pública, durante un término no menor de diez años“.

En la práctica, la ley buscaba crear los mecanismos legales para garantizar la posesión de la tierra a quienes la cultivasen desde hacía al menos diez años, y contenía un procedimiento relativamente fácil:

  1. Presentar ante el Tribunal de Primera Instancia una solicitud con informaciones sobre la superficie, situación y condiciones de adquisición de la tierra.
  2. Cuando la solicitud había sido aceptada, el tribunal se encargaba de pasar en el diario oficial tres publicaciones en un intervalo de un mes.
  3. Paralelamente, la municipalidad que aseguraba la jurisdicción de la tierra verificaba si la información presentada por el solicitante era o no exacta.
  4. Una vez todo estaba en orden, la confirmación de la atribución definitiva del título de propiedad concernía al Ministerio Público.

Aunque la titulación supletoria aprobada por los revolucionarios no se circunscribía a los campesinos, la amplitud de los preceptos del decreto 232 en lo relativo al tamaño de las posesiones sujetas a titulación, dejan ver con claridad que, salvo las comunidades campesinas, los únicos poseedores de grandes extensiones de tierra como las que señala la ley, no podían ser campesinos.

La parte conducente de la ley decía así:

Artículo 1º—El poseedor de bienes inmuebles que carezca de título inscribible en el Registro de la Propiedad Inmueble, puede solicitar en la vía voluntaria su titulación ante un Juzgado de Primera Instancia, probando plenamente su posesión legítima, continua, pacífica y pública, durante un término no menor de diez años. El interesado podrá agregar la posesión de su antecesor o antecesores a la que él tenga en la fecha de su solicitud.

No podrá extenderse título supletorio de extensiones de terreno mayores de quinientas hectáreas (11 caballerías y 1/10), salvo que se trate de terrenos labrados o cultivados, en cuyo caso el título supletorio podrá amparar cualquier extensión, siempre que esta no exceda de 4,502 hectáreas (100 caballerías).

Las personas extranjeras, naturales o jurídicas, deberán, para obtener título supletorio, probar además que los inmuebles que deseen titular, ya sean rústicos o urbanos, están destinados exclusivamente al desarrollo o incremento de su negocio principal.

Después del golpe de Estado de Carlos Castillo Armas en 1954, la Ley de titulación supletoria produjo efectos opuestos a los buscados originalmente, al punto que durante los años setenta, numerosos conflictos entre campesinos y hacendados estallaron en la Franja Transversal del Norte (los departamentos del Quiché, Alta Verapaz, Huehuetenango e Izabal), que era un área en donde los gobiernos militares que gobernaron Guatemala entre 1970 y 1982 encontraron grandes reservas de minerales y de petróleo y fue en donde se produjeron los hechos más violentos durante la Guerra Civil de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:

  • Collectif (2011). «PERENCO: explotar petróleo, cueste lo que cueste». Collectif Guatemala (Guatemala). Archivado desde el original el 18 de febrero de 2015.
  • Gobierno de Guatemala (1937). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala 1935-1936, LIV, Tipografía Nacional, Guatemala, pp. 1075-1076.
  • (1938). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala 1936-1937, LV, Tipografía Nacional, Guatemala, pp. 674.
  • (1942). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala 1940-1941, LIX, Tipografía Nacional, Guatemala, pp. 452-453.
  • (1945). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala 1944-1945, LXIII, Tipografía Nacional, Guatemala, pp. 444-445.
  • (1949). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala 1946-1947, LXV, Tipografía Nacional, Guatemala, pp. 731.
  • Solano, Luis (2012). Contextualización histórica de la Franja Transversal del Norte (FTN). Centro de Estudios y Documentación de la Frontera Occidental de Guatemala, CEDFOG. Archivado desde el original el 31 de noviembre de 2014.