20 de julio de 1906: se firma el tratado de paz del Marblehead, con el que Guatemala ratifica su hegemonía en el Istmo, y se inicia de hecho la injerencia de los Estados Unidos en la región

20julio1906
Los representantes de El Salvador, Honduras y Guatemala, reunidos con el embajador de los Estados Unidos Leslie Combs y con el de México, Federico Gamboa, a bordo del crucero estadounidense “Marblehead” para la firma del tratado de paz de 1906.  En el recuadro: el embajador Combs, de los Estados Unidos. Imágenes tomadas de “La Locomotora“.

Tras la fortuita victoria del ejército guatemalteco sobre las fuerzas salvadoreñas  comandadas por el general Tomás Regalado el 9 de julio de 1906, la situación del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera fue inmejorable.1 Hasta ese momento, las potencias de Norteamérica, Estados Unidos y México, (en donde gobernaban los presidentes Theodore Roosevelt y Porfirio Díaz, respectivamente) tenían un gran interés en mantener el control de la región centroamericana, y por ello el gobierno de Díaz había apoyado las invasiones desde El Salvador y desde el propio México para derrocar al gobierno de Estrada Cabrera, el cual se había aliado a los Estados Unidos desde el principio para contrarrestar la amenaza de una invasión inglesa.2  Dicha invasión, era una fuerte posibilidad, dado el grave endeudamiento que dejó su antecesor, el fallecido general José María Reina Barrios, debido a los grandiosos proyectos que había emprendido durante su gobierno y que quedaron inconclusos tras el desplome de la economía guatemalteca en 1897.3

Con el triunfo de las armas de Guatemala, la posición del presidente Roosevelt en la región quedó consolidada; aunque ya era más poderosa después del triunfo de los Estados Unidos contra España por las islas de Cuba y Puerto Rico en 1898, y por la construcción del Canal Interoceánico después de independizar a Panamá de Colombia, todavía no había controlado al resto de países centroamericanos, que hasta 1906 habían estado más allegados al régimen porfirista que al de los Estados Unidos.   De hecho, a los presidentes centroamericanos les llamaban despectivamente “porfiritos“.4

Reconociendo su derrota, Díaz no tuvo más remedio que convocar a una reunión en aguas neutrales entre los representantes de Guatemala, Honduras y El Salvador, junto con enviados de los Estados Unidos y México.  Dicha reunión se llevó a cabo en el crucero estadounidense “Marblehead” en presencia del embajador Leslie Combs, de los Estados Unidos, y del embajador Federico Gamboa, de México, y los delegados firmaron un convenio que terminaba la contienda suscitada por la invasión de Regalado.5  Esto significó un gran triunfo para los Estados Unidos y para Estrada Cabrera, ya que los primeros y sus poderosas transnacionales impusieron sus condiciones en la región, mientras que el segundo, seguiría siendo presidente de Guatemala hasta que ya no le sirvió a los intereses norteamericanos en 1920.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921III Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 660-662.
  2. Buchenau, J. (1996). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6. pp. 50 y siguientes.
  3. La Ilustración Guatemalteca (15 de mayo de 1897). «Resumen quincenal»La Ilustración Guatemaleca (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) I (20).
  4. Buchenau, In the Shadow of the Giant, p. 57.
  5. Estrada Paniagua, Felipe (28 de julio de 1906). «Paz». La Locomotora (Guatemala: Pacheco) I (2)  pp. 1,2.
  6. Dosal, Paul (1995). Doing Business with the Dictators: A Political History of United Fruit in Guatemala, 1899-1944 (en inglés). Nueva York: Rowman and Littlefield.

11 de julio de 1872: nace en El Jícaro el general José María Orellana Pinto, quien fuera presidente de facto de Guatemala de 1921 a 1926

11julio1872
Billete de 20 quetzales emitido por el Banco Nacional de Guatemala poco después de la muerte del general José María Orellana, y con la efigie del fallecido gobernante.  En el recuadro: el general Orellana con el presidente Manuel Estrada Cabrera y el hijo de éste, tras sobrevivir el atentado de La Bomba en 1907. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de Banknote Collection.

El general José María Orellana Pinto, nacido en El Jícaro, entonces una aldea del municipio de San Cristóbal Acasaguastlán en el departamento de Zacapa, (y actualmente un municipio del departamento de El Progreso).  Estudió en la Escuela Politécnica y fue director del Instituto Nacional Central para Varones, Jefe del Estado Mayor del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del presidente Carlos Herrera, y presidente de facto de Guatemala tras el golpe de estado perpetrado contra Herrera el 5 de diciembre de 1921 con el patrocinio de la estadounidense United Fruit Company (UFCO).

Orellana era hijo Esteban Orellana y Leonora Pinto y se graduó de subteniente de Infantería en la Escuela Politécnica en 1890 y como ingeniero topógrafo de la Escuela Facultativa de Ingeniería en 1895. Ya cuando el presidente Manuel Estrada Cabrera estaba en el poder y había militarizado la educación media, Orellana fue director del Instituto Nacional Central para Varones entre 1902 y 1904.​1

El coronel Guillermo Flores Avendaño (presidente de Guatemala en la segunda mitad de la década de 1950 y quien fue su subalterno en el Ejército) lo describió así: “en lo físico, a pesar de su color moreno de tono subido, era dueño de cualidades que le daban atractivo a su persona: de gran estatura, gallardo desenvuelto de maneras, mirada franca y voz insinuante, inspiraba respecto y confianza.“.1​  Por el color de su piel fue apodado “Rapadura” por los estudiantes de las Escuelas Facultativas que participaron en la Huelga de Dolores de 1922, poco después del golpe de estado de 1921.2

Orellana fue electo diputado en varias oportunidades, como miembro del Partido Liberal, y también fue Jefe del Estado Mayor del presidente Estrada Cabrera luego de ser ascendido a general de Brigada en 1906. Por esta razón, estuvo junto al presidente cuando ocurrieron los atentados de La Bomba en 1907 y de Los Cadetes en 1908. En el primero, sobrevivió milagrosamente, y en el segundo, que fue perpetrado por el cadete Víctor Vega sin el conocimiento del resto de sus compañeros, no estuvo en peligro pero sí estuvo a cargo de la persecución de los cadetes y supuestos cómplices junto con el coronel Mauro de León.4

El 8 de marzo de 1913 un terremoto azotó al territorio de Santa Rosa, destruyendo a la cabecera departamental, Cuilapa, dejando una considerable cantidad de víctimas mortales.5 Por acuerdo gubernativo del 10 de marzo de 1913, emitido por el presidente Estrada Cabrera el general José María Orellana estuvo a cargo de la transición de las cabeceras de Santa Rosa de la destruida Cuilapa a Barberena, junto con el general José María Letona.6

Su gobierno estuvo marcado por el entreguismo a los intereses internacionales, especialmente de la United Fruit Company y de su afiliada, la International Railways of Central America, así como por la corrupción, y la persecución a la libertad de prensa y los derechos laborales que se oponían a los intereses de las compañías mencionadas.7  Las concesiones que otorgó incluían:

  • corte de chicle en Petén, la cual fue vendida a Percy W. Shufeldt, quien llevó a cabo la explotación sin pagar impuestos.
  • contratos favorables a las compañías extranjeras, tales como la Empresa Eléctrica, que había sido expropiada a los accionistas alemanes y fue vendida a la Bond and Share Companyn​ el 4 de mayo de 1922.
  • bajo presión de la International Railways of Central America (IRCA) poner en vigor el Contrato Ferrocarrilero Méndez-Williamson de 1908, firmado en el período del presidente Manuel Estrada Cabrera. Al ser derrocado éste, la IRCA quiso darle vida a este acuerdo pero el presidente interino Carlos Herrera y Luna se resistió a poner en marcha dicho contrato por lo que la IRCA y la UFCO patronicaron el golpe de estado de Orellana contra él. ​Tras el derrocamiento de Herrera en 1921, el gobierno de Orellana ratificó el contrato el 10 de marzo de 1922.
  • contrato sobre servicio de luz, calor y fuerza eléctrica, celebrado en la capital de Guatemala entre el ministro de Fomento y la Central America Power Company
  • contrato entre el Gobierno y Emilio Capouillez, como apoderado de Washington Serruys, para la instalación de un tranvía eléctrico
  • contrato entre el Ministerio de Fomento y la Compañía All America Cables Incorporated, para el establecimiento en la capital de una oficina pública de cablegramas
  • contrato con AEG de Berlín, Alemania, para proseguir y terminar las obras del Ferrocarril de Los Altos y la planta eléctrica de Santa María.
  • contratos con empresas estadounidenses, para explotación de petróleo.7

El entreguismo hacia los intereses extranjeros no solamente quedó en las concesiones, sino que también en el uso de las fuerzas armadas para defender los intereses de éstas.  He aquí dos ejemplos:

  • A mediados de 1924, los trabajadores de Puerto Barrios, claves para la exportación de banano y para las importanciones a Guatemala por ser el puerto de la Great White Fleet (flota mercante de la UFCO), demandaron la jornada de 8 horas y aumento de sus salarios. La UFCO se negó a aceptar y no cedió; los trabajadores entonces se fueron a la huelga, a la cual se solidarizaron todos los trabajadores de las fincas de la frutera. La UFCO pidió ayuda al gobierno, que actuó con rapidez: enviado tropas que resolvieron la situación matando e hiriendo a varios obreros. La huelga tardó 27 días, pero la represión logró acabarla y 22 dirigentes fueron encarcelados y luego expatriados.8
  • A finales de 1924, los trabajadores de la IRCA demandaron la reducción de horas de trabajo, el aumento de salario y el respeto para su organización Sociedad Ferrocarrilera. Una vez más, la UFCO se negó rotundamente a aceptar estas demandas y movilizó al gobierno de Orellana para reprimir violentamente la huelga de cinco mil trabajadores.8

Debido a este entreguismo a los intereses internacionales, la prensa criticó duramente al régimen de Orellana, por lo que cerró varios periódicos y amordazó a otros.9

El gobierno de Orellana es conocido por haber sido el que implentó el quetzal como moneda nacional, ya que su efigie aparece en los billetes de Q.1.00. 7 Además, creó el Banco Nacional de Guatemala, en donde invirtió Q.25,000 de su propio peculio, parte del dinero que ganó como producto de las concesiones otorgadas.

Poco después de la creación del Banco Nacional, Orellana murió en circunstancias sospechosas en el hotel Manchén en la Antigua Guatemala, en donde estaba pasando unas vacaciones el 26 de septiembre de 1926.10,11  De acuerdo a la historia oficial publicado en el “Diario de Centro América”, Orellana estaba con su familia y repentinamente se sintió mal del pecho, falleció de un ataque al corazón poco después.11 Sin embargo, como la prensa independiente estaba suprimida, nunca se supo con certeza qué fue lo que realmente le ocurrió.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mérida González, Aracelly Krisanda (2003). El periodismo escrito en la Ciudad de Guatemala durante los años 1900-1925. Guatemala: Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  2. Asturias, Miguel Ángel (1978). Viernes de Dolores. Buenos Aires: Lozada.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 179.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala)
  5. Ambraseys, Nicholas; Adams, Robin A. (2001). The Seismicity of Central America; a descriptive catalogue 1898-1995 (en inglés). World Scientific. p. 309. ISBN 9781860942440. pp. 72,73.
  6. Gobierno de Guatemala (1913). Auxilio para los damnificados por el terremoto de Cuilapa. Tipografía Nacional. pp. 173,174.
  7. Molina C., José (2011). «José María Orellana y el Quetzal»Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
  8. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  9. Hernández de León, Federico (3 de marzo de 1926) Agentes de perturbación. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA
  10. Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América
  11. — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América

 

25 de junio de 1956: gobierno de Castillo Armas reprime con violencia una manifestación de la Asociación de Estudiantes Universitarios

 

25junio1956
El Cine Lux en 2019, tras su remodelación luego de convertirse en el Centro Cultural de España en Guatemala.  En esta esquina ocurrió el ataque contra los estudiantes universitarios en 1956.  En el recuadro: el entonces presidente de facto de Guatemala, el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas, instituido tras el golpe de estado dirigido por la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) mediante la Operación PBSUCCESS en 1954, retornó al sistema de gobierno utilizado por el general Jorge Ubico, lo que significaba favorecer los intereses de la compañía frutera estadounidenses United Fruit Company y reprimir cualquier movimiento contra la misma.   Debido al descontento que esto provocaba, se produjeron numerosos reclamos y protestas que obligaron al gobernante a restringir los derechos de los pobladores, mientras se redactaba una nueva constitución.  Ya cuando la nueva constitución fue publicada a principios de 1956, las protestas continuaron contra la político pro-estadounidense del gobierno de Castillo Armas.

El 25 de junio de 1956, fecha en que se conmemora el día del Maestro por el fallecimiento de la profesora María Chinchilla durante las protestas en contra del régimen del general Jorge Ubico en 1944, una masiva manifestación organizada por la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, salió del Paraninfo Universitario, ubicado en 2a. calle y 12 avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, para exigir el disfrute de las libertades de los ciudadanos y el respeto a los derechos humanos.  Pero al anochecer, en la esquina del entonces lujoso y emblemático cine Lux, ubicado en la 6a. avenida y 11 calle de la zona 1, los manifestantes fueron atacados por las fuerzas del gobierno y resultaron heridos de metralla cerca de treinta personas, además de que hubo casi ciento cincuenta detenidos, casi treinta estudiantes que tuvieron que salir al exilio (entre quienes estaba Mario Monteforte Toledo) y otros cinco estudiantes que fallecieron el lugar: Salvador Orozco, Julio Arturo Acevedo, Julio Juárez, Alvaro Castillo Urrutia y Ricardo Carrillo Luna. 1

El operativo del gobierno estuvo coordinado y ejecutado por Bernabé Linares y Santos Miguel Lima Bonilla, y el gobierno justificó sus acciones indicante que la marcha había sido organizada por los comunistas que todavía permanecían en el país.  Las víctimas fueron recordadas por la Asociación de Estudiantes Universitario con una placa conmemorativa que estuvo en el lugar en donde fallecieron los estudiantes hasta 1992, en que desapareció misteriosamente durante los apagones programados por la escacez de energía elétrica durante el gobierno del ingeniero Jorge Serrano Elías.2

Finalmente, varios periódicos y radio noticieros fueron clausurados; entre ellos estaban: “El Estudiante“, “Nuetro Diario“, “Semanario Lunes“, “Voz y Antena“, “La Voz de la Actualidad” y “Audio Prensa“.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cifuentes Rivas, Américo (26 de junio de 2014). Asesinados y presos el 25 de junio de 195610. Guatemala: Albedrío, Revista electrónica de discusión y propuesta social.
  2. Lemus, Juan Carlos (1 de agosto de 2015) Lugar de Memoria. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) Guatemala: Memoria del silencio. Guatemala: Servigráficos S.A. p. 115

17 de junio de 1940: fallece en Barcelona, España, el ex-presidente de Guatemala, general Manuel María Orellana Contreras

17junio1940
El general Manuel María Orellana, al centro, rodeado de sus familiares en la ciudad de Barcelona, España, en donde fungía como agregado militar de la Legación de Guatemala.  Falleció en esa ciudad en 1940.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cuando murió en Barcelona, España, el 17 de junio de 1940, el general Manuel María Orellana Contreras fungía como agregado militar de la Legación de Guatemala ante el gobierno del general Francisco Franco en España, en representación del gobierno del también general Jorge Ubico Castañeda.  Sus restos fueron llevados de regreso a Guatemala, en donde fue sepultado.1

Orellana Contreras era originario de El Jícaro, en el actual departamento de El Progreso, en donde nació el 17 de diciembre de 1870, y era primo del también general José María Orellana Pinto, quien fue Jefe del Estado Mayor del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del del ciudadano Carlos Herrera antes de convertirse en presidente de facto tras perpetrar un golpe de estado el 5 de diciembre de 19212-4 con el patrocinio de la United Fruit Company.5

Tras el misterioso fallecimiento de Orellana Pinto el 26 de septiembre 1926, el general Lázaro Chacón asumió el poder como presidente interino, y convocó a elecciones resultando electo presidente constitucional por encima del general Jorge Ubico, quien había sido Ministro de la Guerra del general Orellana Pinto y uno de sus colaboradores en el golpe de estado contra Herrera.6-8

Si bien en un principio el gobierno de Chacón fue muy progresista, en 1929 quebró la Bolsa de Valores de Nueva York desencadenando una grave situación económica a nivel mundial conocida ahora como la Gran Depresión, y Guatemala fue uno de los primeros países afectados.  La economía se derpimió como resultado del colapso del precio internacional del café y se llegó al extremo de que los negocios estaban siendo incendiados por sus propietarios para cobrar los seguros.9

En agosto de 1930 ya había renunciado en pleno el gabinete y Chacón había hecho algunos cambios, reservándose para sí el ministerio de la Guerra.  Sin embargo, el 30 de octubre nuevamente renunciaron algunos ministros por lo que tuvo que modificar su gabinete una vez más; pero en esta oportunidad ocurrió un cambio que sería muy importante en los próximos dos meses, aunque en ese momento no se advirtió en su justa dimensión.  El cambio en mención fue el nombramiento del Primer Designado a la presidencia, el general Mauro De León como ministro de la Guerra, lo cual significaba que De León tenía que renunciar a su nombramiento como primer Designado, dejando el puesto vacante.  Y eso, a su vez, quería decir que, en caso de que algo le ocurriera al presidente Chacón, el llamado a sucederlo en la presidencia era el segundo designado, en este caso el licenciado Baudilio Palma.9,10

Cuando el general Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, fue sustituido entonces por el licenciado Baudilio Palma, quien fue reconocido el 16 de diciembre 1930 por el presidente estadounidense Herbert C. Hoover a través de un telegrama.11 Pero el 17 de diciembre, unos cuantos soldados y miembros del Partido Progresista, liderados por el general Manuel María Orellana Contreras, irrumpieron en el despacho del nuevo presidente y le exigieron su renuncia por escrito. Tras la lucha que se desencadenó, Palma presentó su renuncia y fue detenido.12

A los dos días se publicó la noticia en los periódicos, que indicaban que los Partidos Liberales de Guatemala no estaban de acuerdo con el nombramiento de Palma, argumentando que era el general De León el primer designado a la Presidencia y que esto no fue respetado por quienes nombraron a Palma encargado de la Presidencia.  De forma por demás sospechosa, el general De León murió durante los breves combates que ocurrieron durante el golpe de Estado.13,14

Sin embargo, el gobierno de Orellana Contreras, no fue reconocido por el gobierno de los Estados Unidos, pues este y la United Fruit Company ya tenían planes para colocar al general Jorge Ubico en la presidencia, y el 31 de diciembre de 1930 Orellana Contreras presentó su renuncia, que la Asamblea Legislativa aprobó inmediatamente.  El cuerpo legislativo designó entonces al primer, segundo y tercer suplente de Manuel María Contreras Orellana, recayendo entonces la presidencia interina en el licenciado José María Reina Andrade, ex Ministro de Estado de Estrada Cabrera, ex-presidente de la Corte de Justicia y ex-presidencia de la Asamblea Legislativa, quien presionado por el embajador de los Estados Unidos, se apresuró a convocar a elecciones en las que resultó electo el general Jorge Ubico.3,4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mayoralgo y Lodo, José Miguel de (1940) Movimiento Nobiliario 1931-1940. p. 119
  2. Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  3. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. Díaz Romeu, Guillermo. “Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico.” Historia general de Guatemala. 1993-1999. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. 5. 1996.
  5. Dosal, Paul J. Doing business with the dictators: a political history of United Fruit in Guatemala, 1899-1944. (en inglés) Wilmington: Scholarly Resources. 1993.
  6. Diario de Centro América (26 de septiembre de 1926): “Consejo de Ministros llama al primer designado. El general L. Chacón asume el P. Ejecutivo”. Guatemala: Diario de Centro América. p. 1.
  7. Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América. p. 1.
  8. — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América. p. 1.
  9. Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1
  10. Vela, David (30 de octubre de 1930). El general De León R. habla de su llegada al Ministerio. Guatemala: El Imparcial. p. 1.
  11. Nuestro Diario (13 de diciembre de 1930). «Presidente Lázaro Chacón obligado a renunciar a la presidencia por enfermedad». Nuestro Diario (Guatemala). p. 1.
  12. — (17 de diciembre de 1930). «Alzados deponen al presidente Palma». Nuestro Diario (Guatemala). p. 1.
  13. — (18 de diciembre de 1930). «El general Manuel María Orellana presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala). p. 1
  14. Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).

 

16 de junio de 1922: Alejandro Córdova y otros colaboradores funda el periódico “El Imparcial”

 

16junio1922
Una colección del famoso “Muñequito del Imparcial” publicados entre 1926 y 1977.  Imágenes tomadas de diferentes publicaciones del periódico que se conservan en la Hemeroteca Nacional de Guatemala.

El 16 de junio de 1922, Alejandro Córdova, junto con César Brañas, Rafael Arévalo Martínez, Carlos Wyld Ospina, Luz Valle y el poeta colombiano Porfirio Barba Jacob fundaron el periódico “El Imparcial“; poco después, se unieron como colaboradores del periódico los jóvenes estudiantes de Derecho Miguel Ángel Asturias y David Vela, también miembros de la Generación del 20.1  El logo del periódico fue un quetzal estilizado, creado por el artista Carlos Mérida2 y su ideario originalmente contemplaba no servir como órgano de partido político alguno, no recibir subvenciones ni ayuda oficial, mantener y defender la libertad de expresión del pensamiento,1 aunque al pasar los años fue cayendo en los mismos vicios de que adolecían otros medios de la prensa escrita en el país.

El periódico surgió seis meses después del golpe de estado que había perpetrado el general José María Orellana, Jefe del Estado Mayor del presidente Carlos Herrera, y quien tuviera el mismo puesto durante muchos años durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​3 El periódico prácticamente nació exigiendo que se restableciera el régimen constitucional y denunciando que el gobierno del general Orellana hubiera celebrado el Pacto de Tacoma debido a los fuertes vínculos que tenía con la empresa transnacional estadounidense United Fruit Company,4 que fue de hecho quien patrocinó su golpe de estado.5 Además, el periódico alegaba que el tratado era inconstitucional y lesivo para Centroamérica pues cedía una isla a Nicaragua que era realmente de El Salvador y además, establecía que la bahía podría ser utilizada por la Armada estadounidense.4

El Imparcial” sufrió el acoso de la prensa oficialista inmediatamente, principalmente del “Diario de Centro América“;​ y es que apenas unos cuantos días después de su primera publicación, dedicó su editorial a reflexionar sobre las restricciones impuestas por el gobierno de facto de Orellana, quien pretendía controlar a la prensa para que sus nexos con la frutera estadounidense no fueran denunciados.6

Uno de las principales características del nuevo periódico fue el “Muñequito del Imparcial”, el cual fue obra de Alfonso Campins Raymundo, ingeniero dibujante de la Imprenta La Unión, donde se imprimía el periódico y que apareció por primera vez el 6 de noviembre de 1922.7​ Era un hombrecito fornido, con el pelo erizado y la cara oculta tras un ejemplar de El Imparcial, que representaba a un individuo cualquiera poniéndose al día con las noticias.7​ Alejandro Córdova y David Vela Salvatierra le pidieron a Campins Raymundo que creara este personaje para exaltar el ingenio humorístico chapín y darle voz al hombre de la calle.8


BIBLIOGRAFIA:


19 de octubre de 1972: el presidente Carlos Arana Osorio emite un acuerdo gubernativo autorizando a “Monte Corporation” a adquirir los bienes de la “United Fruit Company”

19octubre1972
Plantaciones bananeras de Del Monte-BANDEGUA en Izabal en 2010.  En el recuadro: el presidente de Guatemala en 1972, el general Carlos Arana Osorio.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Hasta 1972, la UFCO había sido el símbolo del imperialismo estadounidense en Guatemala, pues era el mayor terrateniente e inversionista en el país, había explotado sus recursos naturales y manejado la economía guatemalteca (al punto que había comprado la deuda de los ferrocarriles  y constituido su subsidiaria International Railways of Central America),  y había explotado a sus trabajadores por medio del sistema de comisariatos en los que los empleados gastaban hasta el último centavo de lo que les pagaba la empresa, además de luchar denodadamente en contra de las agrupaciones de trabajadores.1  Por si esto no fuera poco, fue el principal apoyo de los largos gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico,2 el promotor del golpe de estado contra el ciudadano Carlos Herrera,3 y el principal patrocinador de la operación PBSUCCESS de la CIA para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, luego de que éste hubiera impulsado varias medidas económicas para competir contra los monopolios estadounidenses en Guatemala.4

En 1972, la compañía frutera estaba siendo investigada por el gobierno de su país por las nuevas leyes anti-monopolio.  Para evitar esta persecusión y para reducir la imagen negativa que tenía en Centroamérica, la UFCO emprendió un sofisticado plan para dar la impresión de estar sumida en deudas para así reducir sus activos y desmembrarse en empresas más pequeñas, todas ellas agrupadas en United Brands Holdings.1  Así pues, en Guatemala, el presidente general Carlos Arana Osorio emitió el acuerdo gubernativo 19-10-1972 por medio del cual “otórgase el consentimiento y consiguiente se autoriza a la “United Fruit Company” para que ceda o traspase a la entidad jurídica “Monte Corporation”, o bien a una de las compañías subsidiarias de que ésta fuere propietaria y organizare para el efecto“.5 Y así fue como surgió Del Monte-BANDEGUA (Compañía de Desarrollo Bananero de Guatemala Limitada), la cual mantiene su presencia en Izabal y siguió con la tradición imperialista de la United Fruit Company enfocándose a mantener al país en el subdesarrollo para poder controlarlo más fácilmente.1

En 1975 el New York Times reportó que el gobierno guatemalteco, ahora dirigido por el general Kjell Eugenio Laugerud García iba a emprender una investigación para determinar si Del Monte había sobornado a un oficial guatemalteco con medio millón de dólares para lograr la autorización para comprar los bienes de la UFCO.6  Aquella investigación, por supuesto, nunca se concluyó.

De esta forma, Guatemala dejó de ser la República Bananera de la United Fruit Company, para convertirse en la República Bananera de Del Monte-BANDEGUA.


BIBLIOGRAFIA:

  1. NACLA (1976) Guatemala: Del Monte’s “Banala Republic”, NACLA’s Latin America and Empire Report, 10:7, 24-32, DOI: 10.1080/10714839.1976.11724813, p. 24
  2. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  3. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. Cullather, Nicholas (2006). Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 (en inglés) (2ª edición). Stanford University Press. ISBN 9780804754682
  5. Gobierno de Guatemala (1973). Recopilación de Leyes de la República de Guatemala. XCII Guatemala, 1972. pp. 325-328
  6. The New York Times (16 de julio de 1975). Guatemala studies Del Monte report. Nueva York: The New York Times.

Viernes de Dolores de 1956: el arzobispo Mariano Rossell amenaza con la excomunión a los participantes y asistentes al desfile bufo de la Huelga de Dolores

Viernesdolores1956
El Parque Central y la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala a finales de la década de 1950.  En el recuadro, un sello conmerorativo del arzobipos Mariano Rossell.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En la cuaresma de 1956, se produjo un hecho que evidenció que el arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano pensó que, tras ayudar a la Contrarrevolución en 1954 y obtener privilegios para la Iglesia Católica en la Constitución promulgada en febrero de 1956, el clero había recuperado todo el poder que había perdido en 1872. Y es que en la época colonial y el gobierno de los 30 años, el poder de los eclesiásticos era prácticamente absoluto. Desafortunadamente para Rossell, pronto se dió cuenta de que los tiempos habían cambiado radicalmente y que ya no podía dominar la situación como lo habían hecho sus antecesores.

Lo que ocurrió fue que Rossell y Arellano condenó las actividades de la Huelga de Dolores, porque “parodiaban sacrílegamente la liturgia sagrada y [las] oraciones, inclusive el Credo y el Padre Nuestro“, aunque no dijo que le molestaba que la actividad de sátira y crítica política lo llamara “sor Pijije” y lo acusara de haberse prestado a los intereses de la United Fruit Company, combatiendo el “comunismo ateo” enarbolando al Cristo Negro de Esquipulas para recuperar los privilegios que la Iglesia Católica había perdido desde el régimen liberal de J. Rufino Barrios. Lo que dijo Rossell para justificar su molesta fue que “era ilícito toda burla a los credos religiosos, sobre todo en tiempos de democracia“.

Así pues, el arzobispo emitió un comunicado a toda su feligresía (que en esa época era la mayoría de la población guatemalteca) en el que decía: “advertimos a todos los católicos que no les es lícito autorizar con su presencia los actos de representaciones, desfiles, etc. de la llamada huelga de Dolores“. Rossell y Arellano llegó al extremo de amenazar con la excomunión a todo aquel que participara o presenciara el desfile, pues le parecía que era “incoherente el participar en la huelga de Dolores, burlarse de la liturgia y los símbolos católicos y luego participar piadosamente en las procesiones, las cuales se celebran días después de la Huelga, en Semana Santa.”

El Honorable Comité de Huelga de Dolores hace su desfile el Viernes de Dolores precisamente para criticar a las procesiones de Semana Santa, y por ello, respondió en un comunicado que no permitirían que los “ministros de la religión actuaran con hipocresía” y que la huelga se realizaría “quisieran o no“.

Al día siguiente del comunicado del arzobispo y de la respuesta de los estudiantes, hubo un mitin del “Comité de defensa moral pública” en el que hacían responsable al Gobierno “por los hechos de sangre que pudieran suceder, si los estudiantes persisten en ofender la religión“. Aquel comité estaba dirigido por el diputado José García Bauer (quien vivía frente a la Iglesia de La Recolección) y estaba conformado por miembros conservadores de la sociedad guatemalteca que creían que con el triunfo de la Operación PBSUCCESS de la CIA en 1954 habían regresado a la época del general Rafael Carrera.

Las advertencias del arzobispo y del Comité cayeron en oídos sordos, como ocurre siempre que hay una queja por faltas a la moral, ya que lo único que consiguen es que la curiosidad del público sea mucho mayor.  Así pues, cuando el desfile de la Huelga se realizó ese Viernes de Dolores las calles estaban abarrotadas; pero, poco después de haber iniciado su recorrido, cuando los estudiantes iban por la 12 calle entre segunda y cuarta avenidas de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, tres hombres elegantemente vestidos lanzaron una bomba sobre una carroza, causando una explosión que dejó a más de treinta personas lesionadas, entre estudiantes y espectadores. A pesar del pánico inicial, el desfile continuó como estaba programado.

Al darse cuenta de que no le hicieron caso, Rossell y Arellano montó en cólera y decidió suspender las procesiones de semana santa, cumpliendo con la amenaza de de sancionar a los que participaran en el desfile. Pero la presión por continuar con las procesiones fue muy fuerte, y el 26 de marzo el arzobispo, en una reunión en la Catedral, atendió la petición de los feligreses y miembros de todas las hermandades de que extendiera licencia para que las procesiones se realizaran “como de costumbre“. Y, dándose cuenta de que ya la Iglesia Católica no podía influir en la sociedad como lo había hecho en los siglos pasados, dijo simplemente que esperaba que los estudiantes recapacitaran y que el próximo año “si no había huelga decente no habrían procesiones“.


BIBLIOGRAFIA:


11 de marzo de 1920: multitudinaria manifestación organizada por el Partido Unionista contra el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera

11marzo1920
La manifestación unionista a su paso por la Penitenciaría Central el 11 de marzo de 1920.  En el recuadro: el licenciado Manuel Estrada Cabrera, presidente de Guatemala desde 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1919 la relación entre los Estados Unidos y el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera se fracturó.  El distanciamiento se inició durante la guerra civil que se desató en México tras el asesinato del presidente Francisco Madero y la contrarevolución de Victoriano Huerta, cuando los Estados Unidos intentaron desmembrar el sur de México con la ayuda de Estrada Cabrera y forma la República Suroriental con parte de Chiapas, Tabasco y Petén; para conseguir este fin, el presidente guatemalteco intentó sobornar a un general antihuertista que estaba en el país, el lugarteniente de Venustiano Carraza, Ricardo Carrascosa, pero no lo consiguió.  A partir de allí, el gobierno estadounidense solamente estaba esperando una excusa para deshacerse del gobernante guatemalteco, al que había apoyado incondicionalmente desde 1900 sin importar el partido del gobernante de turno en el Imperio Norteamericano.

La excusa para que los estadounidenses le quitaran el apoyo al gobernante guatemalteco llegó con las charlas del obispo de Facelli, José Piñol y Batres, quien era miembro de la familia Aycinena y primo del líder conservador Manuel Cobos Batres, quien escribió los discursos y quien aborrecía al presidente por ser ser liberal y por considerarlo “mestizo de indio“.  El obispo de Facelli dio varias charlas entre las ruinas del templo de San Francisco en mayo de 1919 (que no estaba reconstruido tras los terremotos de 1917-18) en donde acusaba al gobierno liberal de Estrada Cabrera de todos los abusos que había cometido durante su ya larga gestión de más de 20 años.  Los esbirros del gobierno empezaron a perseguir al obispo, aunque sabían muy bien que la profunda fe católica del pueblo guatemalteco les impedía arrestarlo y llevarlo a la Penitenciaría Central, como habían hecho con todos los enemigos del gobierno hasta ese momento.

Estrada Cabrera entonces optó por reducir al obispo de Facelli a prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal, ya que el arzobispo de entonces, Julián Raymundo Riveiro, había sido puesto en la mitra por el propio presidente guatemalteco tras la muerte del arzobispo Casanova y Estrada en 1913 y era incondicional al presidente.  Tras un período en estas condiciones, Piñol y Batres fue exiliado del país el 21 de agosto de 1919.

Los conservadores, reunidos en el Partido Unionista, organizaron una comisión para quejarse del maltrado que había sufrido el obispo a manos del gobierno y consiguieron que el Secretario de Estado Joseph Patrick Tumulty (quien era el presidente de hecho tras el derrame cerebral que sufrió Woodrow Wilson, retirara su apoyo al gobierno guatemalteco ese mismo mes de agosto.  A partir de este momento, el Partido Unionista surgió como la espuma y se fue envalentonando más y más.

Así se llegó al 11 de marzo de 1920, cuando los Unionistas organizaron una manifestación contra el gobierno en la Ciudad de Guatemala, algo que no se había visto en varias décadas.  La marcha iba encabezada por el ciudadano José Azmitia, quien portaba la bandera centroamericana y quien no quiso entregarla a los otros miembros del partido que tenían que portarla por turnos, porque sabía que Estrada Cabrera había colocado francotiradores con órdenes de asesinar al que llevara la bandera.  Azmitia, ya había estado en prisión varias veces desde el atentado de La Bomba en 1907 pues, aunque no había tenido nada que ver en el asunto, fue a ponerse a las órdenes de las familias de los implicados frente a los esbirros del gobierno.

La marcha fue un éxito rotundo para el Partido Unionista, ya que aunque no derrocó al presidente en ese momento, si lo debilitó considerablemente y abrió las puertas para que los cabreristas traicionaran al presidente y pactaran con los unionistas declararlo mentalmente incapaz el 8 de abril de 1920.

(NOTA ACLARATORIA:  a nuestros lectores que han tenido el libro “¡Ecce Pericles!” como referencia del gobierno de don Manuel, es conveniente indicarles que dicho libro adolece de parcialidad hacia los conservadores, mostrando a los miembros del Partido Unionista como héroes de una gesta patriótica y defenestrando al presidente liberal.  Aquel libro fue escrito por el periodista Rafael Arévalo Martínez, quien tiene un sesgo marcadamente conservador y dejó en el tintero numerosas aclaraciones sobre las fuentes que utilizó para escribir su libro.  Por ejemplo, se basa en la obra “Mi Diario” del escritor y diplomático mexicano Federico Mexicano, quien era el embajador de México en Guatemala, para describir los horrores que se vivieron tras el atentado de La Bomba en 1907, pero convenientemente olvida mencionar que dicho diplomático era representante del gobierno conservador del general Porfirio Díaz, y que éste era enemigo declarado de don Manuel por la alianza que éste último tenía con los Estados Unidos.  Otro ejemplo es que Arévalo Martínez omite las relaciones familiares entre los líderes del Partido Unionista, quienes eran descendientes de la otrora poderosa familia Aycinena que gobernó el país junto con Rafael Carrera de 1838 a 1871.)


BIBLIOGRAFIA:

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3 de marzo de 1926: el periódico “Nuestro Diario” de los periodistas Federico Hernández De León y Carlos Bauer Avilés publica un fuerte editorial contra la corrupción y extranjerización en Guatemala

3marzo1926
La Ciudad de Guatemala en 1923.  Se aprecia la Catedral en ruinas, el Parque Central, el Arco Chino en donde ahora se ubica el Palacio Nacional y el Palacio de Cartón en donde hoy está el Parque Centenario.  En el recuadro: el retrao del general José María Orellana que aparece en el billete de un Quetzal desde su muerte, en 1926.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 3 de marzo de 1926, durante el gobierno de facto del general José María Orellana, el periódico “Nuestro Diario” publicó el siguiente editorial, que reproducimos íntegramente ya que, desafortunadamente, está todavía vigente:

“Desde cierto tiempo a esta parte, se advierte, en las esferas gubernativas, una creciente nerviosidad contra todos aquellos que en su modo de pensar siguen las corrientes de la ideología moderna o que bien, entusiasmados por los ideales en boga, tratan de difundirlo y propagarlo entre las clases populares. El grito ‘¡al Bolchevique!” se ha convertido en la voz de alarma, a la vez que de azuzamiento, para vigilar y perserguir a los que en una u otra forma se hacen eco de las tendencias de la época, aun cuando ellas no tengan relación alguna con el comunismo y sí mucha con los principios de verdadera democracia que, al decir del papel que todo lo aguanta y que siempre está pronto a mentir, son los que inspiran nuestra organización, tanto social como política.

No ha sido óbice para impedir los temores exagerados, la simpre consideración, al alcance de cualquiera, de la bien raquítica influencia que, sobre masas de la calidad de la nuestra, tendrán quienes le hablen a nombre del pensamiento.  Nose ha querido reflexionar que nuestras multitudes de la ciudad, y sobre todo, del campo, mantenidas en una ignorancia crasa y en un estado cultural lamentable, porque así ha convenido y sigue conviniendo a las minorías explortadoras, habrán de permanecer sordar a toda prédica de carácter ideológico, antes bien, habrán de acoger, con ceñuda desconfianza, todo lo nuevo, todo lo que pueda sacarlas de los carriles de su vida llena de prejuicios y supersticiones.  No se ha tenido en cuenta, para convencerse de la absoluta esterilidad de toda acción de propaganda de ideas, la existencia precaria de los órganos de divulgación espiritual, el periódico, y en particular, el libro.

En tanto, se dejan inadvertidos los verdaderos agentes de perturbación social y aún, de manera inconsciente pero sistemática se les estimula y fomanta y se crea otros nuevos.  En efecto, no se repara en todas aquellas circunstancias y condiciones que, por el estado en que se encuentran nuestra muchedumbres, – e incluyendo en ellas no solo al proletariado sino que a las clases medias y altas, – por fuerza han de operar y operan como los más activos factores para la gestación de serios trastornos futuros.  Así, se permanece ciego ante las consecuencias inevitables de una organización social y económica que descansa, de hecho, sobre las bases de la injusticia más vergonzosa, organización todopoderosa frente a un poder público que, como emanación de ella, se muestra insensible o impotente ante sus excesos, cuando no se convierte en su cómplice.

La rudimientaria mentalidad de las turbas y la rutinaria de las clases semi-instruídas, – que entre nosotros abarcan hasta la generalidad de los profesionales,- hace que ellas reacciones, no a los estímulos superiores del pensamiento, pero sí, ay en forma tanto más vehemente, a los materiales, sea de los apetitos y ambiciones, sea, de los apremios y necesidades, en especial de carácter económico.  Así, en nuestra situación actual llegan a destacarse como principalísimos agentes de perturbación para un futuro, que talvez no está muy lejano, las dificultades cada día mayores para hacer frente a la vida cotidiana y debidas, entre muchísimas otras causas, al empobrecimiento incontenible del país, a la extranjerización de la propiedad, al desplazamiento del nativo, de todas las fuentes de trabajo bien remunerado.

Por de pronto, los efectos se han hecho sentir en la inmensa ola de corrupción que se extiende, en proporciones cada vez más alarmantes, hacia todos los sectores sociales.  Es de suponerse, sin embargo, que su avance tendrá un límite, no tanto porque se le oponga una espontánea reacción moral, como porque los beneficios materiales que se derivaran de la corrupción y que empujaran a ella, habrán por motivos obvios, de reducirse y cesar.  Entonces, cuando hayamos llegado a los extremos que México en las postrimerías de don Porfirio, que la inmensa mayoría de los nacionales moría de hambre, desposeídos de otda propiedad en beneficio de los extranjeros y de unos cuantos nativos aliados a ellos contra los destinos del país, que la desesperación se apoderaba de todos los ánimos y que el analfabetismo, la ignorancia y los vicios empujaban a todos los excesos, habríamos asistido a la trajedia que no se quiso prevenir a tiempo.

Y elllo puede evitarse, no persiguiendo a los presuntos ‘bolcheviques’ que no llegan a la docena y cuyas actividades se estrellan ante la indiferencia e incompresión de nuestras multitudes, sino que iniciando una política seria, de grandes alcances, valiente y enérgica en favor del guatemalteco.  Política que habría de encontrar preferente terreno de acción en lo económico; en el estímulo a todas las actividades de los nacionales, en la preservación de las fuentes de riqueza que todavía son nuestras, para que no pasen a manos de extraños, y en la sistemática recuperación de las enajenadas; en el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de los salarios; en la lucha tenaz contra los vicios y las causas de degeneración y debilitamiento; en la imposición a las clases pudientes, siempre dispuestas a sustraerse a sus deberes sociales, el sacrificio en provecho de la colectividad.

A eso deberían de tender todos nuestros esfuerzos.  Para lograrlo, cabría hacer una tregua en todas las divisiones políticas, pero también, y sobre todo, hacer de lado las ambiciones personales que, en el fondo, son el obstáculo más poderoso para toda reconciliación nacional.”


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (3 de marzo de 1926) Agentes de perturbación. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

21 de febrero de 1954: en base a la propaganda de la United Fruit Company, el periódico “The New York Times” afirma que “los comunistas estaban listos para asumir el control directo en Guatemala”

21febrero1954
Póster publicitario de la Reforma Agraria emprendida por el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 192.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

A principios de 1954 el gobierno del coronel Jacobo Arbenz expropió más de setenta mil hectáreas de las enormes concesiones de terreno que tenía la entonces poderosa compañía frutera estadounidense United Fruit Company (UFCO), la cual era para entonces la principal productora de bananos en el mundo. El banano era vital para la economía estadounidense dado que es la materia prima para la fabricación de compotas para los recién nacidos.

Esta expropiación era el resultado de la aplicación del Decreto 900, por medio del cual se expropiaban las tierras ociosas y se le retribuía a los propietarios el valor por el que éstas habían sido declaradas ante el fisco guatemalteco.  Como era de esperarse, la UFCO había reportado el valor de los terrenos por una ínfima fracción de su valor real y quedó muy mal parada con el reembolso que le dió el gobierno guatemalteco.

La United Fruit Company era una empresa muy poderosa y tenía un excelente departamento de relaciones públicas, el cual empezó a trabajar para influir en la opinión pública de los Estados Unidos.  Cuando el gobierno de Guatemala le ofreció los 582,000 dólares por los terrenos expropiados, que era el valor por el que estaban reportados, la UFCO replicó que valían por lo menos quince millones;  el Departamento de Estado apoyó la pretensión de la frutera, olvidando lo estipulado por el gobierno de Franklin D. Roosevelt sobre que “el gobierno de Estados Unidos había dejado de ser una agencia de combranzas” de las empresas norteamericanas.  Y es que lo que estaba ocurriendo, es que en el consejo administrativo de la compañía, con sede en Boston, Massachusetts, estuvieron el ahora Secretario de Estado John Foster Dulles, y su hermano y director de la temible Central de Inteligencia (CIA), Allen Dulles, además de otras importantes figuras políticas y financieras de los Estados Unidos.

Y por esto, el 21 de febrero de 1954, el influyente periódico “The New York Times“, que hasta entonces se había mostrado cauteloso a la hora de referirse al gobierno guatemalteco tanto del Dr. Juan José Arévalo como del coronel Jacobo Arbenz,  publicó una nota que decía: “los comunistas estaban listos para asumir el control directo“.

Si bien Arbenz llegó al poder y desde el principio dejó claro que estaba en contra de los intereses comerciales extranjeros en Guatemala y tenía un fuerte apoyo entre los sindicatos del país, eso no significaba que los comunistas estuvieran a punto de tomar el el control del país.   Es cierto que había comunistas muy influyentes en el círculo privado del presidente Arbenz, principando por José Manuel Fortuny, pero todavía estaban muy lejos de ser una fuerza política importante.

Y aunque el gobierno arbencista no se quedó sin responder, acusando a los Estados Unidos de intromisión en sus asuntos internos (dado que ya se había descubierto la Operación PBSUCCESS que estaba buscando la ayuda de los gobiernos de extrema derecha en la región) y de estar utilizando armas biológicas en la guerra de Corea, de nada servirían sus débiles contrataques pues la demoledora operación PBSUCCESS ya estaba en marcha y no se detendría sino hasta lograr el derrocamiento del gobierno guatemalteco en junio de ese año.


BIBLIOGRAFIA:

  • Raymont, Henry (2007) “Vecinos en conflicto: la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica desde Franklin Delano Roosevelt hasta nuestros días.” Padilla, Luciano, Trad. México: Siglo Veintiuno.