8 de marzo de 1955: decretan que la Ceiba Pentandra sea el Árbol Nacional

El presidente Carlos Castillo Armas decreta que la ceiba Pentranda sea tenida como el Arbol Nacional de Guatemala.

8marzo1955
La ceiba de Palín aproximadamente en 1900 en una fotografía de Juan José de Jesús Yas. En el recuadro: una ceiba a la orilla de una carretera en Guatemala (obsérvese su tamaño comparado con el de los vehículos). Fotografía de Aprende Guatemala.

El 8 de marzo de 1955 el teniente coronel Carlos Castillo Armas, —quien había quedado como Presidente de la República tras la disolución de la Junta de Gobierno el 1 de septiembre de 19541— decidió establecer que la ceiba pentandra se tuviera como Árbol Nacional por medio del siguiente decreto:2

Palacio Nacional: Guatemala, 8 de marzo de 1955.

Considerando: que es aceptable la iniciativa presentada por el botánico guatemalteco Ulises Rojas, sobre que, entre las especies forestales que hay en el país, se designe una de ellas como «Árbol Nacional», y que tal denominación recaiga en la ceiba, científicamente clasificada con el nombre de ceiba (Pentandra) (L.) Gaertn;

Considerando: que, según se desprende de la tradición indígena del país, la ceiba tenía especial importancia, pues desde tiempos precolombinos bajo su follaje acostumbraban los nativos celebrar sus ritos, considerándola árbol sagrado, y en el transcurso de los siglos no sólo se encuentra en las selvas, sino también sigue figurando en las plazas públicas y otros paseos, siendo del aprecio general;

Por tanto, el Presidente de la República, acuerda:

Que la ceiba (Pentandra) se tenga como exponente del Árbol Nacional, debiendo dignificársele en la celebración anual del Día del Árbol.

Comuníquese,

    • Castillo Armas
    • El Ministro de Agricultura, Lázaro Chacón Pazos
    • El Ministro de Gobernación, Guillermo Vides Castañeda2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1954-1955. LXXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. LXXV
  2. Ibid., p. 573.

27 de julio de 1957: Luis González López asume la presidencia interina

Tras el asesinato de Castillo Armas, el primer designado, Luis González López decreta el Estado de Sitio por un mes.

27julio1957
El Palacio Nacional visto desde el famoso «Peladero» del Parque Centenario en la década de 1950. En el recuadro: el licenciado Luis Arturo González López. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La misma noche del asesinato del coronel Carlos Castillo Armas la Comisión Permanente del Congreso de la República convocó a sesiones extraordinarias de Legislativo1, el que al día siguiente que emitió los decretos 1191 y 1192, por medio de los que llamó al licenciado Luis Arturo Gonález López a hacerse cargo de la presidencia interina y convocó a elecciones presidenciales.  He aquí un resumen de aquel decreto:2

Decreto Número 1191

El Congreso de la República de Guatemala

Considerando: que la noche del veintiséis de los corrientes falleció trágicamente el ciudadano Presidente de la República, coronel Carlos Castillo Armas y que […] en caso de falta absoluta del Jefe del Ejecutivo, debe ser sustituido por el Primer Designado a la Presidencia de la República;

Considerando: […] el Decreto del Congreso en que se llame al Designado para ejercer la Presidencia, debe contener la convocatoria a elecciones presidenciales;

Por tanto, decreta:

Artículo 1. Se llama al primer Designado a la Presidencia de la República, licenciado Luis Arturo González López para que ejerza la Presidencia de la República, a quien previa protesta de ley se le da posesión. […]

Artículo 3. Se convoca al pueblo de Guatemala para elegir Presidente de la República dentro del término de cuatro meses, y en cuyas elecciones se observarán las prescripciones de la Ley Electoral.

Artículo 4. El presente decreto fue declarado de urgencia nacional y aprobado pcon el voto favorable de las dos terceras partes del número total de diputados que integran el Congreso, y entrará en vigor inmediatamente.[…]2

Una vez juramentado, González López emitió el Decreto número 590, por medio del cual instalaba el Estado de Sitio en todo el país:3

Decreto Número 590-Bis

El Primer Designado en Ejercicio de la Presidencia de la República,

Considerando: que la trágica muerte del Presidente Constitucional de la República, coronel Carlos Castillo Armas, coloca al país en una situación de grave pligro para la estabilidad de las instituciones públicas, y que en este concepto, es indispensable la adopción de medidas extraordinarias para preservar el orden público;

Considerando: que ante hecho de tal naturaleza el Organismo Ejecutivo está obligado a dictar las disposiciones que sean adecuadas para el mantenimiento de la constitucionalidad, seguridad de las personas y de sus bienes; 

Por tanto, en ejercicio de las facultades que le otorga la ley de Orden Público, y en Consejo de Ministros, decreta:

Artículo 1. Se declara el Estado de Sitio en todo el territorio nacional por el término de treinta días a partir de esta fecha.

Artículo 2. Cesa la vigencia plena de las garantías constitucionales contenidas en los artículos 43, 44, 46, 53, 54, 55 y 56, primer párrafo del número 54, 64, 70 y 71, última frase del 73 y 76, todos de la Constitución de la República.

Artículo 3. Durante la vigencia de este decreto se hará aplicación de las medidas comprendidas en los capítulos I, II y III del título II, capítulo II, II y III del título III, todos del Decreto número 22 de la Asamblea Nacional Constituyentes, Ley de Orden Público.

Artículo 4. Se ordena al Ministro de la Defensa emitir las ordenanzas y acuerdos de observancia general que sean necesarias, delegándose en las autoridades militares, la autoridad civil de acuerdo con lo previsto en el artículo 37 de la Ley de Orden Público.

Artículo 5. Se ordena la inmediat apublicidad y divulgación del presente decreto; de él se dará cuenta al Congreso de la República y entra en vigor inmediatamente.3

El Congreso de la República aprobó el decreto de González López ese mismo día, y pospuso la convocatoria a elecciones hasta que el Estado de Sitio se levantara:4

Decreto Número 1192

El Congreso de la República de Guatemala, 

Considerando: que son atendibles y justificadas las razones invocadas por el Primer Designado en ejercicio de la Presidencia para declarar el Estado de Sitio en todo el territorio nacional; […]

Considerando: que el Decreto 590 emitido por el Primer Desginado en Consejo de Ministros, con esta fecha, se ajusta a los principios constitucionales;

Considerando: que como consecuencia del Estado de Sitio se limitan los derechos ciudadanos, particularmente en cuanto se refiere a la función electoral y a la propaganda que de ella se deriva;

Por tanto, de conformidad con el artículo 77 de la Constitución de la República, decreta:

Artículo 1. Se ratifica el Decreto número 590 emtido por el Primer Desginado en el ejercicio de la Presidencia en Consejo de Ministros.

Artículo 2. La convocatoria a que se refiere el artículo 3 del Decreto número 1191 de este Congreso […] surtirá sus efectos hasta que cese la situación de emergencia a que ha dado lugar el Estado de Sitio.

Artículo 3. Este decreto aprobado con el voto favorable de las dos terceras partes del número total de diputados que integran este Congreso, entrará en vigor inmediatamente.[…]4

Un poco más tarde, el mismo 27 de julio, González López decretó duelo nacional por 9 días y el Ministro de la Defensa, Coronel Juan Francisco Oliva, en base al decreto 1192 del congreso emitió un decreto por el que se otorgó al ejército la facultad de hacerse cargo de la situación.5

Aquel estado de sitio duró hasta el 2 de agosto, fecha en que se convocó a elecciones.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa»Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1956-1957. LXXVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 50-51.
  3. Ibid, p. 73.
  4. Ibid,  pp. 51-52.
  5. Ibid,  pp. 263-264.

10 de febrero de 1958: Ydígoras Fuentes gana primera vuelta electoral

Tras un movimiento popular favorable a su causa luego de que se declaró que hubo fraude electoral el 20 de octubre de 1957, el general Miguel Ydígoras Fuentes gana la primera vuelta electoral de 1958.

10febrero1958
Ciudad Univesitaria, en la zona 12 de la Ciudad de Guatemala recién construida en 1958. Solamente estaba el edificio de la Rectoría (a la derecha), el complejo de la Facultad de Ingeniería (a la izquierda) y el Aula Magna (Iglú). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego del asesinato del coronel Carlos Castillo Armas, Guatemala entró en un período de inestabilidad en que el que sucedieron varias juntas militares en el poder, hasta que finalmente se convocó a elecciones para el 20 de octubre de 1957. Tras acusaciones de fraude, el presidente interino Carlos González López, mientro del consejo directivo del Movimiento Democrático Nacionalista (MDN) -que era el partido de los liberacionistas radicales-, tuvo que renunciar al poder y entregarlo a un triunvirato militar.1

Tras varios días de negociaciones, la Embajada de los Estados Unidos medió para que la Junta Militar entregara el poder al Segundo Designado, coronel Guillermo Flores Avendano y que el Congreso de la República emitió el decreto 1212, de fecha 18 de noviembre de 1957, que convocaba nuevamente a elecciones presidenciales para el día 19 de enero de 1958.1 Para estas nuevas elecciones, el ahora debilidato MDN postuló al coronel José Luis Cruz Salazar, a la sazón embajador de Guatemala en Washington, en alianza con la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), candidatura que contó con las simpatías y apoyo financiero de Estados Unidos, pues el MDN era el partido de los liberacionistas y Cruz Salazar no solamente representaba la continuidad de éstos, sino que en el gobierno de Eisenhower lo consideraba un político de derecha moderada que podía llenar el vacío existente entre las corrientes extremas que había en el país en ese momento. Por otra parte, el Tribunal Electoral dio vía libre a la participación del Partido Revolucionario, el cual postuló a su dirigente, Mario Méndez Montenegro. Y, finalmente, el general Ydígoras Fuentes repitió con su partido Redención. Como se esperaba, el ganador fue el general Ydígoras, por encima del liberacionismo, que había estado en el poder hasta octubre y que sufrió una contundente derrota en las primeras elecciones relativamente libres en las que participó.2

A pesar del triunfo electoral de Ydígoras, la elección se fue a segunda vuelta, la cual tenía que ser realizada en el Congreso por votación directa de sus diputados entre los dos candidatos con mayor cantidad de votos, tal y como lo estipulaba la Constitución de 1956, vigente en aquella época. Así pues, la elección fue entre Ydígoras y Cruz Salazar. Esto dió lugar a negociaciones entre los partidos participantes, con el fin de llegar al día de la elección en el Congreso con una solución ya definida.3

Un primer acuerdo entre ambas fuerzas políticas fue un pacto llamado de “Borrón y cuenta nueva” (frase que usaba la campaña de Ydígoras), firmado el 27 de enero de 1958, mediante el cual ambos candidatos y sus partidos se comprometieron, entre otras cosas, a dos puntos esenciales: respetar la decisión que tomara el Congreso respecto de la Presidencia de la República y que el candidato que fuera electo por el Congreso integraría un gobierno con la participación de partidos anticomunistas. Este documento se hizo público, aunque hubo otro que permaneció en secreto y que fue firmado el 31 de enero.  En este último, ambas partes dijeron que «[…] en la necesidad de aunar los esfuerzos de los partidos políticos en contienda a efecto de integrar un gobierno de carácter nacional y de contar así con mejores condiciones de luchar contra el comunismo, que como enemigo común, amenaza la subsistencia de las instituciones democráticas […]; se sugiere la conveniencia de que cuanto antes firme el coronel Cruz Salazar su renuncia de candidato ante el Congreso […]«.  Además, ambas partes se comprometieron a que el nuevo gobierno integraría un Gabinete con la inclusión de tres ministros anticomunistas  y que contribuiría con un subsidio mensual de 6 mil quetzales al partido MDN para su sostenimiento.3

De esta forma, el mismo 31 de enero el coronel Cruz Salazar presentó su renuncia al Congreso, mientras que Ydígoras, con el voto unánime del Congreso dado en su sesión del 12 de febrero, fue electo presidente de la República y tomó posesión del alto cargo el 2 de marzo.  Si bien Ydígoras comenzó su gobierno con un gran capital político obtenido en las jornadas de octubre de 1957, pero el nuevo presidente rápidamente perdió el favor de la ciudadanía, porque su gestión estuvo muy lejos de cumplir con las expectativas que creó su campaña electoral y porque su estilo de gobierno fue muy errático.4

Eventualmente, el gobierno de Ydígoras fue derrocado el 30 de marzo de 1963 por un golpe de estado perpetrado por el ala anticomunista radical del Ejército dirigido por su propio ministro de la Defensa, el coronel Enrique Peralta Azurdia.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013).  Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACSO, Serviprensa. pp. 87-90.
  2. Ibid., p. 91.
  3. Ibid., p. 93.
  4. Ibid., p. 94.
  5. Azurdia Alfaro, Roberto (1966) Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1963-1964. LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 14-15.

27 de diciembre de 1956: fallece el compositor Mariano Valverde

27diciembre1956
Ruinas de la Iglesia de San Nicolás en Quetzaltenango tras el terretomo de San Perfecto. Este evento inspiró a Valverde a componer su vals «Noche de Luna entre ruinas». Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El compositor Mariano Valverde nació en Quetzaltenango el 20 de noviembre de 1884  y allí se formó como músico.  Fue integrante de la Marimba Hurtado Hermanos, reconocida agrupación marimbística con la que se fue de gira por Guatemala y los Estados Unidos en donde grabó varias de sus propias composiciones.1

En 1917 acompañó a los hermanos Benedicto, Higinio y Eustorgio Ovalle Bethancourt, junto a Jesús Castillo, a una de las primeras presentaciones de marimba ofrecidas en la Ciudad de Guatemala para el presidente guatemalteco, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien también era originario de Quetzaltenango.2

Valverde enseñaba marimba en Quetzaltenango, exigiendo a sus estudiantes que aprendieran solfeo. También fue director de la Marimba «Maderas de mi Tierra«, y como compositor, su catálogo consta de más de un centenar de piezas, muchas de las cuales son intepretadas por las agrupaciones de marimba en Guatemala.  Entre sus obras se destaca el vals «Noche de luna entre ruinas», compuesto luego del terremoto de San Perfecto que destruyó la Ciudad de Quetzaltenango en 1902,3 donde falleció progenitora y en donde el panorama desolador que presentaba la ciudad lo inspiró a componer la obra.2

El compositor quetzalteco falleció el 27 de diciembre de 1956, pero para honrar su memoria su efigie fue colocada junto con la de los compositores Sebastián Hurtado, y Germán Alcántara, en el billete de 200 quetzales el cual comenzó su circulación el 23 de agosto de 2010.4,5

El vals de Valverde se puede escuchar en este enlace:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lehnhoff, Dieter (2005). Creación musical en Guatemala. Guatemala: Universidad Rafael Landívar y Fundación G&T Continental, Editorial Galería Guatemala. ISBN 99922-704-7-0.
  2. «Connotados quetzaltecos». El Quetzalteco. 26 de agosto de 2010. Archivado desde el original el 29 de agosto de 2010.
  3. Rockstroh, Edwin (1902). «1902 Earthquake in Guatemala»Nature (en inglés) 66: 150. doi:10.1038/066150a0. p. 150.
  4. «Ley Monetaria». Decreto número 17-2002. Guatemala.
  5. «Preguntas frecuentes sobre el nuevo billete de Q200.00». Guatemala.

27 de octubre de 1954: primera entrevista al exilado expresidente Arbenz

La revista mexicana «Siempre» publica la primera entrevista que se le hace al ex- presidente Arbenz en el exilio.

27octubre1957
La Catedral de la ciudad de México, en 1954. En el recuadro, el coronel Arbenz, cuando tuvo que desnudarse en el Aeropuerto La Aurora antes de salir al exilio a México el 9 de septiembre. Imágenes tomadas de Wikimedia commons.

Desde un principio, el ex-presidente Jacobo Árbenz Guzmán estuvo en constante observación y vigilancia por los miembros de la operación PBHISTORY de la CIA, los cuales incluían a su supuesto amigo y correligionario Carlos Manuel Pellecer.1 Este había descubierto en 1975, por el ex-agente de la CIA Philip Agee, quien publicó su información como agente de infiltración en el Partido Guatemalteco del Trabajo en el libro «La CIA por dentro«, y  luego, cuando en 2003 la CIA desclasificó sus documentos sobre los ocurrido en Guatemala en 1954, varios de los reportes que habían llegado a la CIA sobre el exilio de Árbenz eran prácticamente idénticos a los libros publicados por Pellecer años antes, confirmando que era, en efecto un operativo de la agencia secreta estadounidense.1,2

Árbenz había partido hacia México el 9 de septiembre de 1954, luego de setenta y tres días de asilo en la embajada de ese país en la Ciudad de Guatemala, y de sufrir una fuerte humillación en el Aeropuerto La Aurora cuando iba a salir del país.  Entonces, el embajador de Guatemala en ese país declaró que «confiaba en que el gobierno mexicano, fiel cumplidor de los tratados internacionales, entregaría a los criminales de delitos comunes que se han asilado en ese país«.  Aunque luego tuvo que publicar un Boletín Informativo aclarando sus declaraciones, el gobierno mexicano resintió la presión estadounidense sobre sus auntos internos.  Además, circulaban rumores de que Árbenz y sus principales funcionarios serían devueltos a Guatemala y juzgados.3

Fue en ese ambiente cuando el periodista peruano Genaro Carnera Checha, de la revista mexicana «Siempre» consiguió entrevistar al ex-gobernante guatemalteco.4

Empezó el relato de la entrevista diciendo que Árbenz vivía en algún lugar del Distrito Federal y que «salvo unos cuantos libros y periódicos sobre alguno de los muebles, nada hay de personal, de casa propio o de hogar, en este sencillo departamento.»  Árbenz  desmintó encontrarse escondido y dijo que necesitaba «reajustar algunas cosas en esta nueva etapa de mi vida, antes de poder visitar o recibir a mis amigos como son mis mejores deseos«.  También negó haberse intentado comunicar con el ex-presidente mexicano, el general Lázaro Cárdenas (conocido por haber nacionalizado la industria petrolera en su país) aunque dijo que le hubiera gustado.5

Con relación a su renuncia el 27 de junio, dijo que «no hubo tal decisión de mi parte […] fue una imposición.  La imposición del Ejército que prefirió traicionar sus deberes patrióticos, por instigación y acuerdo con la Embajada norteamericana y la United Fruit«.  Igualmente, dijo que la «imposición» no había terminado con su renuncia, sino que las exigencias para [con su sucesor, el coronel Carlos Enrique] Díaz, a quien consideraba como un militar «leal y democrático«, fueron «aún mayores de parte del embajador norteamericano, quien pretendió que fusilaran a todos los dirigentes políticos y populares«.  Y agregó: «[El embajador John] Puerifoy exigió todo, sin condiciones».6

Con respecto a la resistencia [a la invasión liberacionista], dijo que «se intentó, y que las órdenes fueron claras y se dieron«.  Que miles de obreros parecían dispuestos a combatir, pero su presencia «agravó las contradicciones y aceleró el golpe traidor«. Con respecto a México, no tuvo sino palabras de elogio y no opinó sobre su política interna.  Y con respecto a su asilo, dijo que respetaría «escrupulosamente» las reglas del mismo, dejando en claro que «los asuntos de Guatemala los resolverá en Guatemala el pueblo de Guatemala, y no en el exterior».6

Finalizó diciendo: «la intervención desde el exterior sólo la ha utilizado en Guatemala la United Fruit y la embajada norteamericana».6


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  2. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  3. García Ferreira, Operaciones en contra, p. 136.
  4. Ibid., p. 139.
  5. Ibid., p. 140.
  6. Ibid., p. 141.

25 de junio de 1956: reprimen una manifestación estudiantil

El gobierno del coronel Carlos Castillo Armas reprime con violencia una manifestación de la Asociación de Estudiantes Universitarios

25junio1956
El Cine Lux en 2019, tras su remodelación luego de convertirse en el Centro Cultural de España en Guatemala.  En esta esquina ocurrió el ataque contra los estudiantes universitarios en 1956.  En el recuadro: el entonces presidente de facto de Guatemala, el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas, instituido tras el golpe de estado contra el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán perpetrado por el Secretario de Estado John Foster Dulles y el embajador John Peurifoy, con la ayuda de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) mediante la Operación PBSUCCESS en 1954, retornó al sistema de gobierno utilizado por el general Jorge Ubico, lo que significaba favorecer los intereses de la compañía frutera estadounidenses United Fruit Company y reprimir cualquier movimiento contra la misma.   Debido al descontento que esto provocaba, se produjeron numerosos reclamos y protestas que obligaron al gobernante a restringir los derechos de los pobladores, mientras se redactaba una nueva constitución.  Ya cuando la nueva constitución fue publicada a principios de 1956, las protestas continuaron contra la político pro-estadounidense del gobierno de Castillo Armas.

El 25 de junio de 1956, fecha en que se conmemora el día del Maestro por el fallecimiento de la profesora María Chinchilla durante las protestas en contra del régimen del general Jorge Ubico en 1944, una masiva manifestación organizada por la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, salió del Paraninfo Universitario, ubicado en 2a. calle y 12 avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, para exigir el disfrute de las libertades de los ciudadanos y el respeto a los derechos humanos.  Pero al anochecer, en la esquina del entonces lujoso y emblemático cine Lux, ubicado en la 6a. avenida y 11 calle de la zona 1, los manifestantes fueron atacados por las fuerzas del gobierno y resultaron heridos de metralla cerca de treinta personas, además de que hubo casi ciento cincuenta detenidos, casi treinta estudiantes que tuvieron que salir al exilio —entre quienes estaba el escritor Mario Monteforte Toledo— y otros cinco estudiantes que fallecieron el lugar: Salvador Orozco, Julio Arturo Acevedo, Julio Juárez, Alvaro Castillo Urrutia y Ricardo Carrillo Luna. 1

El operativo del gobierno estuvo coordinado y ejecutado por Bernabé Linares y Santos Miguel Lima Bonilla, y el gobierno justificó sus acciones indicante que la marcha había sido organizada por los comunistas que todavía permanecían en el país.  Las víctimas fueron recordadas por la Asociación de Estudiantes Universitarios con una placa conmemorativa que estuvo en el lugar en donde fallecieron los estudiantes hasta 1992, en que desapareció misteriosamente durante los apagones programados por la escasez de energía elétrica durante el gobierno del ingeniero Jorge Serrano Elías.2

Finalmente, varios periódicos y radio noticieros fueron clausurados; entre ellos estaban: «El Estudiante«, «Nuetro Diario«, «Semanario Lunes«, «Voz y Antena«, «La Voz de la Actualidad» y «Audio Prensa«.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cifuentes Rivas, Américo (26 de junio de 2014). Asesinados y presos el 25 de junio de 195610. Guatemala: Albedrío, Revista electrónica de discusión y propuesta social.
  2. Lemus, Juan Carlos (1 de agosto de 2015) Lugar de Memoria. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) Guatemala: Memoria del silencio. Guatemala: Servigráficos S.A. p. 115

27 de enero de 1971: muere Jacobo Arbenz Guzmán

Tras un tormentoso exilio muere el expresidente Jacobo Arbenz Guzmán en la Ciudad de México

21enero1971
Los esposos Arbenz Vilanova durante su exilio en 1955.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de ser derrocado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y con la ayuda de la Operación PBSUCCESS patrocinada por la frutera norteamericana United Fruit Company (UFCO),1-3 el ex-presidente Jacobo Arbenz Guzmán vivió un verdadero calvario, que se inició con la humillación que sufrió al momento de salir del país para México,2 y luego rechazados en cualquier país a donde se dirigieran, ya fuera en América Latina o tras la Cortina de Hierro. Los países de la órbita de los Estados Unidos no querían tener nada que ver con el expresidente guatemalteco, a quien el gobierno de Einsenhower por iniciativa de los poderosos hermanos Johno Foster y Allen Dulles —Secretario de Estado y Director de la CIA, respectivamente— había tachado de comunista; por su parte, los países de la órbita soviética no querían saber nada de quien, a su forma de ver, no había sabido defender la revolución de 1944.3

El 4 de julio de 1954 se había iniciado la operación PBHISTORY, la cual tenía dos objetivos: encontrar documentos que demostraran que Arbenz tenía nexos con Moscú, y destruir sistemáticamente la reputación del ex-presidente guatemalteco. El equipo de PBHISTORY estaba compuesto por doce oficiales: tres del Departamento de Estado, uno de la Agencia de Información (USIA) y ocho de la CIA. Cuatro de ellos llegaron a ciudad de Guatemala un día después. El agente de la CIA con el seudónimo de Francis T. Mylkes quedó a cargo de la operación.  Ya en Guatemala, el equipo PBHISTORY adoptó el nombre de Social Research Group (Grupo de Estudios Sociales y después de algunas desavenencias con el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas empezó a trabajar en la sede del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo (CNDC), definido como una agencia ejecutiva del nuevo gobierno destinada a “combatir el comunismo en el país”.4 El equipo también utilizó espías de la agencia dentro del círculo íntimo del ex-presidente; específicamente, Carlos Manuel Pellecer, a quien acusaron de ser parte de la CIA en 1975,5, Nota_a  y quien publicó varios libros sobre su experiencia con Arbenz en el exilio,Nota_b los que a la larga resultaron idénticos a los informes que el agente LIN-LUCK enviaba a la agencia de inteligencia estadounidense, y que fueron hechos públicos posteriormente cuando la CIA desclasificó su documentación sobre el golpe de 1954.6

La Operación PBHISTORY fue exitosa, logrando que el expresidente cayera en una fuerte depresión que intentó ahogar en el alcohol y drogas. Viendo cómo se desmoronaba su familia, Arabella Árbenz Vilanova, una de las hijas del expresidente decidió no acompañar a su padre a vivir su exilio en Cuba tras la invitación de Fidel Castro luego del triunfo de la revolución de 1959 y prefirió quedarse en París estudiando actuación y trabajando como modelo. En Cuba, Árbenz tuvo que soportar las humillaciones de Fidel Castro, que en cada discurso repetía que Cuba no era Guatemala, y que él no abandonaría a su pueblo sin luchar como hizo Árbenz.7

El golpe de gracia para el abatido ex-presidente fue la muerte de su hija, Arabella.  Luego de una temporada en Paris, Arabella se fue a México, en donde debido a los sufrimientos padecidos en el exilio, empezó a usar LSD y marihuana y donde vivió un tórrido romance con el periodista guatemalteco Jorge Palmieri y luego otro con el futuro propietario de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, quien la ayudó con su carrera artística dada la spectacular belleza de la joven. Poco tiempo después, el abuso del LSD empezó a afectar su comportamiento y Azcárraga logró que la expulsaran de México en octubre de 1965.​ Arabella entonces conoció al torero mexicano Jaime Bravo Arciga, quien iba a realizar una gira por América del Sur.8 Estando en un restaurante en Bogotá, el 5 de octubre de 1965, Arabella trató de convencer a Bravo Arciga para que no siguiera toreando, pues temía por su vida; pero cuando éste no aceptó sus peticiones, Arabella sacó un revólver y se suicidó frento a los comensales.​9

Bravo Arciga se comunicó con Jorge Palmieri vía telefónica a México, y le pidió que se encargara de los funerales. Palmieri consiguió que se permitiera enterrar a Arabella en el Panteón de la Asociación Nacional de Actores de México (ANDA) y que se autorizara que Árbenz, su esposa y sus hijos Leonora y Jacobo pudiesen entrar a México para estar presentes en el entierro.  De acuerdo a Palmieri, durante el funeral de Arabella en México «Arbenz apareció muy envejecido; estaba demacrado y parecía un anciano cansado«.8 Unos meses después, el expresidente guatemalteco dejó Cuba y se fue a París y luego a Lausanne, Suiza; todavía pertenecía al Partido Guatemalteco del Trabajo pero su salud estaba muy quebrantada y su estado mental era de una fuerte depresión, sentimientos de fracaso y remordimientos por la muerte de Arabella.​7

En 1970 se le permitió regresar a México, pero con una visa que tenía que renovar en el extranjero cada seis meses; a pesar de ese requisito Arbenz dijo que siempre había querido pasar los últimos momentos de su vida cerca de Guatemala y se trasladó a la capital mexicana junto con su esposa.  Arbenz reanudó sus contactos políticos y se contactó con las Fuerzas Armadas Rebeldes, un grupo revolucionario comunista que había surgido en Guatemala en 196o,11 con quienes mantuvo una relación cordial, pero distante, y a quienes ofreció unirse en algún momento en el futuro.​ Pero ese objetivo no se realizó, pues Árbenz murió el 27 de enero de 1971 de un paro cardiaco producto de un extraño accidente en que su radio cayó dentro de la tina en que se estaba bañando. El día de su muerte estaba completamente solo, pues su esposa había salido de viaje a El Salvador para atender unos negocios familiares; sólo se supo que su última conversación fue con el líder comunista guatemalteco José Manuel Fortuny, antiguo consejero y amigo.12

Irónicamente, en 1969 la United Fruit Company, principal promotora de la persecución contra Arbenz, había sido comprada por AMK Corporation, que para 1970 tuvo que absorver las pérdidas que arrastraba la UFCO desde hacía una década.


NOTAS:

    • a: esto se hizo público en 1975 por Phillip Agee, un ex-agente de esa agencia de servicio secreto, quien escribió: “Pellecer, Carlos Manuel. Agente de infiltración de la CIA en el partido comunista de Guatemala (PGT) y en los movimientos comunistas y sus relacionados en la Ciudad de México.  Después de trabajar para la CIA, se supo que había roto con el comunismo. Criptónimo LINLUCK”.  De hecho, fue Pellecer quien hizo creer al expresidente guatemalteco que su esposa lo engañaba durante la crisis de 1954, contribuyendo con ello al desmoronamiento personal de Árbenz.
    • b: véase, por ejemplo: «Renuncia al comunismo» de 1963 y «Árbenz y Yo» de 1997.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Árbenz, Jacobo; Fortuny, José Manuel (1954). «Discurso de renuncia de Árbenz (audio)»YouTube
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1960) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1954-1955, Discuso pronunciado por el coronel Jacobo Arbenz Guzmán, el día 27 de junio de 1954, renunciando a la presidencia de la República. LXXIII Guatemala: Tipografía Nacional. p. LXVII-LXVIII.
  3. Ward, Matthew (s.f.). «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events». Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.
  4. Cullater, Nick (1994). The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. pp. 81-84.
  5. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  6. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  7. -. «The CIA and Jacobo Arbenz: The story of a disinformation campaign». Journal of Third World Studies (en inglés) (Estados Unidos) XXV (2): 59.
  8. Palmieri, Jorge (2007). «Arabella Arbenz Vilanova». Blog de Jorge Palmieri. Archivado desde el original el 16 de enero de 2015.
  9. Martínez, Luis Miguel (2012). «La extraña muerte de Jaime Bravo Arciga». Toros en el mundo. Archivado desde el original el 19 de agosto de 2014.
  10. Fortuny, José Manuel (2002). Memorias de José Manuel Fortuny. Guatemala: Editorial Óscar de León Palacios.
  11. Rinze de León, R. Otto (2013). «Asonada del 13 de noviembre de 1960»elPeriódico (Guatemala). Archivado desde el original el 5 de octubre de 2013.
  12. Huser, Isabella; Hoessly Andreas (1993) Los diablos no sueñan. Invertigaciones sobre Jacobo Arbenz Guzmán. 1:17:40 a 1:34:34.

27 de diciembre de 1954: restablecen contratos con la UFCO

La Asamblea del gobierno de Castillo Armas se reúne de emergencia para restablecer los contratos leoninos que favorecían a la United Fruit Company

28diciembre1954
Tramo del Ferrocarril de Guatemala en la década de 1940.  En esa época el monopolio del ferrocarril lo tenía la companía International Railways of Central America, la cual era una subsidiaria de la United Fruit Company.  En el recuadro: el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 27 de septiembre de 1954 se solicitó a la Asamblea del gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas que se revisaran los contratos suscritos con la United Fruit Company con el gobierno de Lázaro Chacón el 25 de mayo de 1930 y con el gobierno de Jorge Ubico, el 3 de marzo de 1936.   Por medio de estos contraros, la compañía frutera, y sus subsidiarias (la ferrocarrilera IRCA y la generadora de electricad Electric Bond and Share) fueron exoneradas del pago de impuestos, y habían quedado en una posición privilegiada frente a otras empresas nacionales y extranjeras.  De hecho, los enclaves bananeros en Tiquisate, Escuintla y Bananera, Izabal, estaban unidos por el único ferrocarril que existía en el país, y que era controlado por la IRCA, la cual tenía también el uso exclusivo de los puertos de Champerico, San José y Puerto Barrios por medio de su flota mercante, la Great White Fleet. Este monopolio del transporte de pasajeros y carga hacía que la UFCO, además de la exoneración de impuestos de que gozaba, fuera la que verdaderamente mandara en el país, y la llevó a un enfrentamiento directo con los gobiernos revolucionarios, especialmente el del coronel Jacobo Arbenz Guzmán.

Al recibir la solicitud, la Asamblea eligió a una comisión específica conformada por los diputados David Vela —quien era director del periódico «El Imparcial«—, Oscar Nájera Farfán, Abraham Cabrera Cruz, Ramiro H. Alfaro, Luis Padilla y Guillermo Flores Avendaño —quien luego sería presidente de la República—, para que estudiaran los contratos y dictaminaran al respecto.

Al día siguiente, 28 de diciembre, la comisión inusualmente presentó su dictamen de aprobación, junto con contratos adicionales que habían sido firmados el día anterior entre el gobierno de Castillo Armas y la United Fruit Company, los cuales de inmediato fueron enviados de vuelta a la Asamblea para su aprobación final, ya que era urgente para el gobierno liberacionista cumplir sus compromisos con su principal patrocinador antes de que terminara el año.

Así, por medio de aquellos contratos, que en realidad fueron simples modificaciones de los de 1930 y 1936, la UFCO:

  1. Dió por terminado el reclamo que había presentado contra el gobierno de la República por la aplicación de la reforma agraria y la expropiación de parte de sus tierras ociosas.
  2. Daba al Estado otras tierras de menor calidad que quedarían como reserva, y con la condición de que ninguna reforma agraria futura podría afectarlas bajo ningún concepto.
  3. Ya no tenía el compromiso de construir un puerto en el litoral Pacífico, pero quedaba obligada a pagar un impuesto del 30% de las utilidades netas que obtuviere con motivo de todas las actividades que realizare en Guatemala.

La cuestión del pago de impuestos fue crucial en este nuevo decreto.  A pesar de que altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos tenían intereses económicos en la UFCO (como el propio secretario de Estado de Eisenhower, John Foster Dulles, y del embajador de los EEUU ante las Naciones Unidas, John Cabot Lodge), fue muy delicado para el gobierno estadounidenses enterarse que la UFCO no pababa impuestos sobre utilidades en Guatemala, pues iba en contra de la imagen que quería proyectar de libertad y prosperidad.  Por ello, le hizo ver a la UFCO y a Castillo Armas que no iba a permitir la exoneración de impuestos y que tenían que encontrar la manera de llegar a un acuerdo para resarcir a la frutera por los embargos hechos durante la reforma agraria y de que ésta pagara impuestos al estado guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:


2 de agosto de 1954: el alzamiento de los cadetes

Los cadetes de la Escuela Politécnica, muchos de ellos adolescentes, y oficiales de la base militar «La Aurora» se alzan contra el «Ejército de la Liberación» y lo derrotan en el recién construido Hospital Roosevelt.

2agosto1954
Instalaciones de la Escuela Politécnica cuando ésta se encontraba al principio de la Avenida de La Reforma.  Desde aquí se alzaron los cadetes contra el ejército liberacionista en 1954.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El primer problema político sorteado por los liberacionistas tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, fue la sublevación de los cadetes de la Escuela Politécnica el 2 de agosto de 1954.

De acuerdo al historiador de la CIA, Nicholas Cullather en su obra desclasificada en 1997 «Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 «, el llamado «ejército de liberación» fue organizado y entrenado en Honduras para dar la apariencia de que el derrocamiento de Arbenz había sido obra de una levantamiento interno, pero en realidad la caída del presidente se debió a la presión que el gobierno de Dwight Eisenhower hizo sobre el régimen guatemalteco mediante la Operación PBSUCCESS financiada por la United Fruit Company. Las tropas comandadas por el coronel Carlos Castillo Armas estaban constituidas principalmente exiliados guatemaltecos y por soldados mercenarios de la CIA que se hacían pasar por campesinos y agricultores del oriente de Guatemala.1

La rebelión de los cadetes tuvo varias razones:2

  1. Antes de la llegada de Castillo Armas a Guatemala, se nombró al coronel Jorge Medina Coronado como director de la Escuela Politécnica, quien era un oficial intransigente y muy severo con sus cadetes.
  2. Los cadetes fueron obligados a rendir honores militares a Castillo Armas cuando éste llegó al Aeropuerto proveniente de El Salvador, por órdenes de los jefes militares que habían pactado con los liberacionistas.  En esta acción los liberacionistas que venían con el líder y sus admiradores en tierra se avalanzaron sobre la bandera, haciendo que los cadetes rompieran su formación y la perdieran por unos minutos.  Entre los guardaespaldas de Castillo Armas había numerosos jóvenes y personas de las élites económicas anticomunistas del país, que se unieron a últma hora al movimiento liberacionista y que no combatieron pero que sí mostraban sus armas y uniformes verde olivo con aire triunfal.
  3. El Director de la Escuela Politécnica dió un castigo ejemplar a sus cadetes por perder la bandera, primero reprendiéndolos frente al alto mando del ejército de Guatemala y a los miembros del ejército liberacionista y luego obligándolos a regresar a paso ligero desde el aeropuerto hasta la primera calle de la Avenida Reforma.  Posteriormente, los hizo correr hasta la medianoche en las instalaciones de la escuela con el uniforme de gala y el fusil al hombro.
  4. El 31 de julio, varios cadetes son humillados en el prostíbulo «El Hoyito» que estaba cerca de la Escuela en la Colonia Lima y que en la actualidad es el Instituto Guatemalteco Americano (IGA).  Los cadetes, quienes ya estaban en los últimos años de carrera, son desarmados y humillados por liberacionistas armados con subametralladoras que hicieron varios disparos al aire y a las casas del vecindario.  Tras el incidente, el director castigó con severidad a sus cadetes y degradó a los que eran galonistas.
  5. Los cadetes y otros oficiales fueron obligados a desfilar junto con las tropas liberacionistas para celebrar el Día de la Unidad Nacional del Ejército. En esta instancia se condecoró a los supuestamente valerosos miembros del ejército liberacionista, se rindieron honores a la bandera del MLN, y se reconoció al ejército «triunfador» en el territorio nacional, lo que fue humillante para los miembros del ejército que no habían pactado con los liberacionistas.2

Después de haber marchado triunfalmente por las principales calles de la Ciudad de Guatemala,  los liberacionistas entregaron las armas y fueron a dormir al recién construido hospital Roosevelt, en donde quedaron acantonados.   Lo que no sabían los liberacionistas era que en una residencia de Santa Clara se estaba fraguando un complot en contra de la Liberación por parte de los oficiales de la Base Militar «La Aurora» y que los cadetes de la Escuela Politécnica estaban planeando un alzamiento por su parte para vengar todas las afrentas recibidas.2

Amparados por la oscuridad, los cadetes atacaron a los invasores a  las 3:30 AM, aunque aquellos que estaban en su último año de carrera no quisieron combatir  Al enterarse, la Base Militar «La Aurora«, la Brigada Guardia de Honor y la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG) los apoyaron.  La FAG envió dos aviones P-51 y expulsó del país al P-47 que estaba ametrallando y bombardeando las posiciones defendidas por los cadetes.  El futuro presidente y entonces oficial en la Escuela Politécnica, Kjell Eugenio Laugerud García, les proporcionó el armamento y las municiones del Almacén de Guerra.2-4

A las 6:30 PM los cadetes lograron que los liberacionistas se rindieran, y acto seguido les hicieron marchar con las manos en alto y haciéndoles abordar un tren, les remitieron de regreso hacia el Oriente del país, rumbo a Zacapa; de esta forma demostraron lo verdaderamente débil que era el «ejército de liberación» y pusieron en evidencia la pasividad del Ejército durante la invasión.2-4

El oficial de la Base Militar «La Aurora», el mayor Manuel Francisco Sosa Avila, quien había proporcionado un batallón de tanques y había estado con los cadetes hasta que el último liberacionista había abordado el tren para Zacapa, relató en 1960 que él tuvo la oportunidad de quedarse con el poder ya que hubo un momento en que el país se quedó sin autoridades, debido a que Castillo Armas estaba celebrando su triunfo en Antigua Guatemala con el embajador estadounidense John Puerifoy y algunos oficiales de alto rango del ejército guatemalteco que habían traicionado al presidente Arbenz. Sin embargo, avisado de la situación, regresó a la ciudad de Guatemala a pie primero por Mixco, luego por la Finca El Naranjo para finalmente atravesar el barranco de El Incienso y llegar al Palacio Nacional junto con Peurifoy y su comitiva.2-4

Los cadetes habían quedado al mando de la situación, pero la habilidad del arzobispo de Guatemala Mariano Rossell y Arellano (quien era el capellán del ejército de liberación) y del embajador de los Estados Unidos John Peurifoy, nuevamente salió a la defensa de los intereses de la United Fruit Company: en una reunión en la que los cadetes se entrevistaron con el embajador y el arzobispo para hacerles saber que este no era un movimiento comunista, Puerifoy les dejó claro que no iba a tolerar ningún alzamiento, y que si ellos persistían en sus intenciones, ordenaría a los Marines de los Estados Unidos (que estaban muy cerca del país para paliar una huelga general que se estaba dando en contra de las compañías fruteras estadounidenses establecidas en Honduras) realizar una invasión a Guatemala. Los muchachos, alarmados por esta amenaza, depusieron las armas.2-4

Al final,  algunos de los jóvenes cadetes fueron enviados a prisión junto al oficial Sosa Avila y la acción dejó un saldo de numerosos muertos y heridos de ambos bandos, el cierre temporal de la Escuela Politécnica y el envío de cuantos cadetes se pudo a estudiar al exterior gozando de becas para que pudieran proseguir sus estudios, en áreas distintas a la milicia. Posteriormente se abrió nuevamente el plantel de estudios militares, bajo la dirección del coronel Carlos Arana Osorio, en 1955.2-4

Las consecuencias del alzamiento fueron las siguientes:2

  • Los líderes del movimiento murieron en combate;  ellos fueron los cadetes José Luis Araneda, Luis Antonio Bosh Castro, Carlos Enrique Hurtarte Coronado.  También murió el soldado Lázaro Yucut.
  • Castillo Armas, luego de un juicio, expulsó de la Escuela Politécnica  a los cadetes más comprometidos, que eran los del penúltimo año, incluyendo a los galonistas y al abanderado, que quedaron marginados de la carrera militar.
  • El gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes empezó a reincorporar a los cadetes y oficiales graduados que retornaban a Guatemala, entre ellos el mayor Sosa Avila que fue nombrado Comandante de la Marina de la Defensa Nacional, y los oficiales Alejandro de León y Francisco Franco Armendáriz, quienes el 13 de noviembre de 1960 se levantaron en armas contra el gobierno en protesta por la invasión que se planeaba contra Cuba en Retalhuleu y por las malas condiciones de la tropa, y quienes fueron de los primeros en caer en combate.
  • El gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia vigiló a los ex-cadetes a quienes no se les permitió continuar en la carrera militar, mientras que los que sí se reincorporaron fueron asignados a puestos administrativos alejados de cualquier comando.
  • Durante el gobierno de Carlos Arana Osorio, el presidente trató de ayudar a algunos de los ex-cadetes que sobrevivían sin trabajo y sin esperanzas de terminar su carrera militar.
  • Algunos cadetes que participaron en el movimiento del 2 de agosto tuvieron suerte.  El general Benedicto Lucas García, por ejemplo, llegó a ser general de brigada tras estudiar en Francia y gracias a que su hermano Romeo era presidente, llegó a ser el Jefe del Estado Mayor del Ejército.  Otro ejemplo es el general Jaime Hernández, quien fue nombrado Ministro de la Defensa durante el gobierno del presidente Vinicio Cerezo.
  • La acción de los cadetes fue finalmente reconocida como una gesta por el gobierno guatemalteco en 1995.2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullather, Nicholas (2006). Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 (en inglés) (2ª edición). Stanford University Press. ISBN 9780804754682.
  2. Wer, Carlos Enrique (1999). En Guatemala los héroes tienen 15 años.      Guatemala: Editorial del Ejército.
  3. Schlesinger, Stephen; Kinzer, Stephen (1982). «Bitter Fruit: The Untold Story of the American Coup in Guatemala»The David Rockefeller Center Series on Latin American Studies (en inglés) (Cambridge, EE. UU.: Harvard University Press): 1-331. ISBN 0-385-14861-5.
  4. Ward, Matthew. «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events»Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.

23 de julio de 1954: inicia la operación PBHISTORY

El secretario de Estado de los EEUU, John Foster Dulles, da luz verde a la operación PBHISTORY para crear documentación sobre los supuestos lazos entre Árbenz y el gobierno de Moscú

El embajador de los Estados Unidos John Peurifoy en Tailandia, poco después de haber derrocado al gobierno de Arbenz y poco antes de morir en un accidente automovilístico. En el recuadro: los esposos Arbenz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación el artículo de José Cal «Los libros que la CIA quemó en Guatemala«, publicado en el El Faro Académico en 2015:

Tras la renuncia del coronel Jacobo Árbenz Guzmán la presidencia de Guatemala el 27 de junio de 1954, se dió por concluida la operación PBSUCCESS, impulsada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). Frank Wisner, jefe de la nueva dirección de planes de la agencia instruía a sus colaboradores para desmantelar la infraestructura de esta operación sacando del país a los “cirujanos” (agentes) y “enfermeras” (diplomáticos) que habían trabajado en ella meses atrás.

No obstante, el trabajo de la agencia para él y sus jefes no había terminado. De la guerra fría política y militar, se pasó a la guerra fría cultural: esa guerra de ideas en la que los agentes estadounidenses justificaban sus acciones a partir de la amenaza que significaba para el mundo libre la estrategia soviética de penetración y expansión del comunismo en América Latina. Sus planteamientos sostenían que la enorme cantidad de propaganda, documentos y libros que no habían podido destruir los seguidores de Árbenz, debía ser registrada y analizada para entender las relaciones de los comunistas guatemaltecos con Moscú. Desde el 4 de julio, dos agentes de la agencia y dos agentes de la Oficina de Investigaciones en Inteligencia del departamento de estado (OIR) recopilan y registran la documentación. Casi tres semanas después, el 23 de julio de 1954, el secretario de Estado John Foster Dulles envía un telegrama al embajador John Peurifoy en el que le solicita seleccionar documentación que pueda ser utilizada apropiadamente para reconstruir el patrón de la influencia comunista en Guatemala, y recopilar datos biográficos esenciales de inteligencia, iniciando así la operación PBHISTORY.

Anticipando el fracaso de sus propios objetivos, la agencia indicaba en sus primeros reportes que los documentos “especialmente sensibles” para demostrar las relaciones de los comunistas guatemaltecos con Moscú habían sido destruidos. Pese a esta “decepción”, los reportes consignan la elaboración de más de 150,000 registros sin contar con la documentación gubernamental. Sobre este inventario preliminar se presentó un informe en Washington, el 20 de julio, y se elaboró un dossier con documentación de interés para el presidente Eisenhower. El 4 de agosto, después de diversas reuniones, la inteligencia estadounidense estructuró el nuevo equipo de PBHISTORY compuesto por doce oficiales: tres del Departamento de Estado, uno de la Agencia de Información (USIA) y ocho de la CIA. Cuatro de ellos llegaron a ciudad de Guatemala un día después. El agente de la CIA con el seudónimo de Francis T. Mylkes quedó a cargo de la operación.

Ya en Guatemala, el equipo PBHISTORY adoptó el nombre de Social Research Group (Grupo de Estudios Sociales). Después de algunas desavenencias con el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas empezó a desarrollar sus operaciones en la sede del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo (CNDC), definido como una agencia ejecutiva del nuevo gobierno destinada a “combatir el comunismo en el país”. Los miembros del equipo PBHISTORY instruyeron a los miembros del CNDC para desarrollar el trabajo de búsqueda, clasificación y registro de propaganda, libros y documentos “comunistas” que posteriormente serían enviados a Washington. Los sumarios de la documentación desclasificada anotan que para el 28 de septiembre de 1954, el equipo PBHISTORY había recolectado aproximadamente 500 mil documentos, de los que 2 mil 95 fueron fotografiados, 50 mil microfilmados y 750 fotografías utilizadas con fines propagandísticos en el exterior.

El CNDC también se constituyó en el primer proyecto de organización del sistema de inteligencia guatemalteco bajo control de la agencia, tal y como lo muestra el informe enviado por el equipo PBHISTORY a John Foster Dulles el 19 de febrero de 1955. Desde el arribo de los agentes estadounidenses también se convirtió en un organismo de persecución política sobre toda persona sospechosa de simpatizar con el comunismo. Esta persecución se emprendió no solamente contra activistas, sino también contra profesores universitarios y sus libros.

El Imparcial, en su edición vespertina del 4 de diciembre de 1954, da cuenta de lo mencionado por el profesor Cazali en su extensa nota titulada: ¿Una purga de libros? En ella se habla de la resonancia que tuvieron en los periódicos Prensa Libre y Diario de Centroamérica las actividades del CNDC y el Ministerio de Educación Pública, instituciones que formaron una comisión encargada de recoger en las bibliotecas públicas y otros establecimientos los libros que por sus tendencias e ideología se consideraban “peligrosos” y debían ser retirados de circulación. Este hecho sorprendente esboza los criterios establecidos por esta comisión para identificar la filiación comunista de las obras y, al mismo tiempo, ofrece evidencias sobre cómo el intenso debate periodístico se convirtió en una de las primeras acciones de divulgación del discurso cultural del anticomunismo entre los sectores medios y urbanos de la ciudad de Guatemala. Según esta nota, el Diario de Centroamérica, en su edición del 3 de diciembre de 1954, mencionó que la comisión haría un inventario profuso y detallado de las obras decomisadas por sus tendencias comunistas y filocomunistas guardándose un ejemplar de cada publicación, mientras que el resto sería quemado en una pira pública ante “todas aquellas personas que quieran asistir al entierro del comunismo”. Aunque los redactores de El Imparcial manifiestan una opinión desfavorable sobre estas acciones de purga y censura sobre obras del pensamiento, consideran que “tan ingrata tarea” debía realizarse cuanto antes, sugiriendo que se separaran las obras científicas marxistas de las meramente propagandísticas, las que debían destruirse sin mayor problema pero sin “hacer alardes de función teatral en la plaza pública”, sobre todo en un país de tan escasa cultura.

Pocos años después, el escritor y dirigente comunista Humberto Alvarado Arellano señaló en su libro «Preocupaciones» que esta persecución y censura se constituía en uno de los más brutales linchamientos de la cultura del continente americano, dirigido a impedir la formación de una mentalidad democrática indicando que una de las grandes desventajas del CNDC respecto a la inquisición española es que los conocimientos de sus censores eran nulos.

Los libros «La revolución guatemalteca», de Luis Cardoza y Aragón y «El carácter de la revolución guatemalteca», de Jaime Díaz Rozzotto, publicados en 1956 y 1958, tuvieron amplia resonancia más allá de las fronteras latinoamericanas por sus señalamientos críticos hacia la intervención de Estados Unidos en Guatemala. Inmediatamente, el equipo PBHISTORY puso a disposición del historiador Ronald M. Schneider los documentos incautados para escribir un libro, basado en su disertación doctoral, sobre la presencia del comunismo en Guatemala como parte del amplio programa de publicaciones que la agencia financió para difundir su visión de los hechos. Hasta 1967, la agencia había financiado la publicación de un millar de libros sobre la penetración comunista en el mundo. Sus funcionarios estaban convencidos de que la publicación de libros debía formar parte de sus acciones de “cambio de actitud” hacia Estados Unidos en los sectores medios e intelectuales a nivel internacional, por lo que el programa de publicaciones pasó a formar parte de sus acciones encubiertas.

El libro de Schneider «Communism in Guatemala, 1944-1954», publicado en 1959 en Nueva York, del que también se publicó la traducción al castellano el mismo año en Buenos Aires, con fondos de la agencia, llegó a una conclusión desconcertante: los vínculos entre los comunistas guatemaltecos y Moscú eran inexistentes. La documentación revisada tenía para Schneider una significación mayoritariamente local, lo que le condujo a concluir que aunque había relaciones identificables entre algunos comunistas guatemaltecos y elementos de apoyo de la política exterior de la Unión Soviética, éstos actuaron solos, sin ninguna ayuda o soporte fuera de su país.

Aunque la operación PBHISTORY no consiguió cumplir uno de sus objetivos fundamentales, contribuyó decisivamente a la expansión del anticomunismo en Guatemala y a que sus actividades relacionadas con la política editorial de la agencia se proyectaran hacia el resto de América Latina. La selección de la documentación incautada en Guatemala en 1954 se encuentra en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos bajo el nombre de Guatemala Documents Collection y en los Archivos Nacionales de Maryland dentro de la serie Records Relating to Activities in Guatemala, 1949-1996. Aunque estos acervos han sido revisados por los profesores Nick Cullather, Aaron Coy Moulton y el periodista Max Holland –para estudios sobre las operaciones de la agencia en Guatemala-, su contenido requiere de nuevas lecturas como la que se ha querido proponer en este trabajo; desde la que se pretende elaborar una caracterización del discurso cultural del anticomunismo expandido por Estados Unidos en el país, y pensar en una Historia crítica de su política exterior para entender cómo buscó combatir el comunismo en la esfera de las ideas. Fue precisamente en esta esfera donde se libraba una batalla tan decisiva como la militar: defender, desde cada sistema político, la propia forma de vida como la mejor. Las evidencias aportadas muestran que la divulgación, implantación y politización del anticomunismo en un país como Guatemala supera los tópicos simplistas de la “propaganda” y se entiende como una sofisticada estrategia de “diplomacia cultural”. Por ello, no es de extrañar que el uso generalizante y despectivo del término “comunismo” o del adjetivo “comunista”, aún presente en las opiniones cotidianas y en los desarrollos editoriales de los medios de comunicación del país, sean en gran medida resultado y reflejo de aquella incautación y destrucción de literatura comunista.


BIBLIOGRAFIA: