27 de diciembre de 1954: la Asamblea del gobierno de Castillo Armas se reúne de emergencia para restablecer los contratos leoninos que favorecían a la United Fruit Company

28diciembre1954
Tramo del Ferrocarril de Guatemala en la década de 1940.  En esa época el monopolio del ferrocarril lo tenía la companía International Railways of Central America, la cual era una subsidiaria de la United Fruit Company.  En el recuadro: el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 27 de septiembre de 1954 se solicitó a la Asamblea del gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas que se revisaran los contratos suscritos con la United Fruit Company con el gobierno de Lázaro Chacón el 25 de mayo de 1930 y con el gobierno de Jorge Ubico, el 3 de marzo de 1936.   Por medio de estos contraros, la compañía frutera, y sus subsidiarias (la ferrocarrilera IRCA y la generadora de electricad Electric Bond and Share) fueron exoneradas del pago de impuestos, y habían quedado en una posición privilegiada frente a otras empresas nacionales y extranjeras.  De hecho, los enclaves bananeros en Tiquisate, Escuintla y Bananera, Izabal, estaban unidos por el único ferrocarril que existía en el país, y que era controlado por la IRCA, la cual tenía también el uso exclusivo de los puertos de Champerico, San José y Puerto Barrios por medio de su flota mercante, la Great White Fleet. (Este monopolio del transporte de pasajeros y carga hacía que la UFCO, además de la exoneración de impuestos, fuera la que verdaderamente mandara en el país, y la llevó a un enfrentamiento directo con los gobiernos revolucionarios, especialmente el del coronel Jacobo Arbenz Guzmán).

Al recibir la solicitud, la Asamblea eligió a una comisión específica conformada por los diputados David Vela (quien era director del periódico “El Imparcial“), Oscar Nájera Farfán, Abraham Cabrera Cruz, Ramiro H. Alfaro, Luis Padilla y Guillermo Flores Avendaño (quien luego sería presidente de la República), para que estudiaran los contratos y dictaminaran al respecto.

Al día siguiente, 28 de diciembre, la comisión inusualmente presentó su dictamen de aprobación, junto con contratos adicionales que habían sido firmados el día anterior entre el gobierno de Castillo Armas y la United Fruit Company, los cuales de inmediato fueron enviados de vuelta a la Asamblea para su aprobación final, ya que era urgente para el gobierno liberacionista cumplir sus compromisos con su principal patrocinador antes de que terminara el año.

Así, por medio de aquellos contratos, que en realidad fueron simples modificaciones de los de 1930 y 1936, la UFCO:

  1. Dió por terminado el reclamo que había presentado contra el gobierno de la República por la aplicación de la reforma agraria y la expropiación de parte de sus tierras ociosas.
  2. Daba al Estado otras tierras de menor calidad que quedarían como reserva, y con la condición de que ninguna reforma agraria futura podría afectarlas bajo ningún concepto.
  3. Ya no tenía el compromiso de construir un puerto en el litoral Pacífico, pero quedaba obligada a pagar un impuesto del 30% de las utilidades netas que obtuviere con motivo de todas las actividades que realizare en Guatemala.

La cuestión del pago de impuestos fue crucial en este nuevo decreto.  A pesar de que altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos tenían intereses económicos en la UFCO (como el propio secretario de Estado de Eisenhower, John Foster Dulles, y del embajador de los EEUU ante las Naciones Unidas, John Cabot Lodge), fue muy delicado para el gobierno estadounidenses enterarse que la UFCO no pababa impuestos sobre utilidades en Guatemala, pues iba en contra de la imagen que quería proyectar de libertad y prosperidad.  Por ello, le hizo ver a la UFCO y a Castillo Armas que no iba a permitir la exoneración de impuestos y que tenían que encontrar la manera de llegar a un acuerdo para resarcir a la frutera por los embargos hechos durante la reforma agraria y de que ésta pagara impuestos al estado guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:


18 de diciembre de 1926: tras unas elecciones cuestionadas, asume como presidente constitucional el general Lázaro Chacón

18diciembre1926
Así lucía el terreno en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en la época en que el general Lázaro Chacón asumió la presidencia de Guatemala.  El Arco Chino y el Cine fueron demolidos pocos años después.  Al fondo se ve la Iglesia Presbiteriana Central, una de las primeras protestantes en Guatemala, la cual todavía sigue en ese lugar. En el recuadro: el general Lázaro Chacón.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El general José María Orellana no terminó su período de gobierno (aunque ya había comenzado a preparar su campaña de reelección) porque murió repentinamente en Antigua Guatemala el 26 de septiembre de 1926. La prensa de la época estaba amordaza y por lo tanto no hay mayores detalles sobre su muerte, lo que al cabo de los años generó varias teorías al respecto.

Al momento de la muerte de Orellana, el Primer Designado a la presidencia era el general Lázaro Chacón, quien asumió al día siguiente como presidente provisional, algo que era muy común en la época de los gobiernos liberales. Aunque Chacón no tenía la intención de seguir en la presidenciq, los ministros de Orellana lo convencieron de lanzar su candidatura para las elecciones que debían realizarse en octubre de ese mismo año. Esto fue también muy común en la época liberal, y así fue como llegaron al poder Manuel Lisandro Barillas tras la muerte de J. Rufino Barrios en 1885 y Manuel Estrada Cabrera tras la muerte de José María Reina Barrios en 1898.

A Chacón lo apoyaba el Partido Liberal Federalista, que era el mismo que había postulado al general Orellana en 1924, mientras que el relativamente nuevo Partido Liberal Progresista, lanzó la candidatura del General Jorge Ubico Castañeda, ex-ministro de la Guerra del general Orellana. La mantra del partido de Ubico era la búsqueda de reformas sociales y democráticas y el rechazo al imperialismo internacional, y estaba formado por miembros de la generación del 20, quienes habían participado activamente en el derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera.

Las elecciones se cerraron el 5 de diciembre con el triunfo, como era de esperarse, candidato oficial. Los ubiquistas no aceptaron fácilmente los resultados porque creían tener la mayoría de votos, y aunque hubo protestas y acusaciones de fraude, al parecer el general Ubico no aprobó las medidas de hecho y esperó pacientemente su turno para llegar la presidencia. El recuento final mostró que Chacón ganó las elecciones con 287,412 votos frente a 36,940 de su oponente, pero es conviente indicar que el proceso eleccionario estuvo bajo el control absoluto del Ejecutivo.

Y así, el 18 de diciembre de 1926, Chacón fue confirmado en el poder y gobernó con buenas intenciones e impuso reformas educativas, pero no contaba con que la Gran Depresión de 1929 iba a destruir la economía del país y que él mismo iba a sufrir un desvastador derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, casi exactamente cuatro años después de haber asumido la presidencia.


BIBLIOGRAFIA:


8 de diciembre de 1941: tras el ataque a Pearl Harbor, el gobierno de Guatemala rompe relaciones diplomáticas con el Imperio Japonés.

8diciembre1941
La tripulación del submarino alemán “Emden” desfilando en la Ciudad de Guatemala en 1936, durante un viaje de buena voluntad para promocionar las Olimpiadas de Berlín. En el recuadro: el general Jorge Ubico, presidente de Guatemala entre 1931 y 1944.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto entre los imperios coloniales más grandes del mundo enfrentados por el control de los recursos naturales de las colonias que poseían. Por un lado, estaba la Francia colonial y el Imperio Británico (que por ese entonces era el más grande del mundo), mientras que por el otro estaba la Italia colonial de Benito Mussolini; la renacida Alemania, que se había reforzado y resurgido de las cenizas, tras perder su imperio colonial y verse obligada a pagar enormes indemnizaciones tras ser derrotada en la Primera Guerra Mundial; y el Japón Imperial.

El conflicto estalló el 1 de septiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia luego de que este país se negara a regresarle el territorio de Prusia a los alemanes, el cual había sido anexado a Polonia tras la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. En ese momento, solamente los imperios francés e inglés declararon la guerra a la Alemania nazi, mientras que otras grandes potencias, como los Estados Unidos y el Imperio Japonés se mantuvieron neutrales. La Unión Soviética, por su parte, inicialmente firmó un pacto de no agresión con los alemanes, e incluso también invadió Polonia el 17 de septiembre;  pero luego se aliaría con EEUU, Inglaterra y Francia cuando Alemania los invadió en 1941 y sería determinante en la derrota nazi en 1945.

En Guatemala, el presidente Jorge Ubico tenía fuertes lazos de amistad con la colonia alemana que se había establecido en la Verapaz gracias a las generosas concesiones que hizo el gobierno de J. Rufino Barrios a los extranjeros. (Ubico había sido Jefe Político de esa región en 1907, durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera). El presidente guatemalteco también simpatizaba con el estilo totalitario de los gobiernos de Benito Mussolini de Italia y de Adolfo Hitler en Alemania, al punto que el Duce Mussolini fue uno de los primeros en recibir la Orden del Quetzal, que es una condecoración guatemalteca que fue establecida por el gobierno de Ubico en 1936. Por cierto, que en enero de ese mismo año, el presidente guatemalteco recibió a la tripulación del submarino alemán “Emden”, el cual arribó al país en un viaje de buena voluntad promocionando los Juegos Olímpicos de Berlín de ese año, y desfiló por las principales calles de la Ciudad de Guatemala.

El 7 de diciembre de 1941 el Imperio Japonés, agobiado económicamente por el embargo financiero que los bancos estadounidenses habían establecido sobre los bienes japoneses, atacó la base militar de los EEUU de Pearl Harbor, en Oahu, Hawaii, tras lo cual el gobierno de Franklin D. Roosevelt declaró la guerra a Italia, Alemania y Japón. Al día siguiente, 8 de diciembre, el gobierno de Ubico rompió relaciones diplomáticas con los japoneses y el 11 de diciembre le declaró la guerra a las otras naciones del Eje Roma-Berlín-Tokio.

Ubico se vió obligado a tomar estas medidas anti-germánicas debido a que el principal apoyo de su gobierno provenía de la frutera estadounidense United Fruit Company (UFCO), la cual había controlado los destinos de Guatemala desde el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. La UFCO había patrocinado el golpe de estado que derrocó al efímero gobierno unionista de Carlos Herrera en 1921 (en el que Ubico tuvo una importante parcipación), y luego movió sus piezas para que Ubico resultara electo presidente de Guatemala tras el derrame cerebral que dejó imposibilitado para el ejercicio del poder al general Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 1930.

No contento con la declaratoria de guerra que hizo Guatemala, el gobierno de lo EEUU presionó para que Guatemala confiscara empresas y propiedades alemanas, ya que de acuerdo con el coronel Joseph Pate, agregado militar estadounidense en Guatemala, los alemanes que vivían en el país “podían forzar la caída del gobernante y la del resto de gobiernos de Centroamérica“. Además,exigieron que el gobierno guatemalteco pusiera todas sus instalaciones a disposición de Estados Unidos y enfocara sus exportaciones para el esfuerzo militar norteamericano especialmente con caucho y quinina.

El estado de guerra de Guatemala con las naciones del eje se mantuvo hasta el 16 de octubre de 1954 con Japón y el 22 de noviembre de 1956 con Alemania, mediante tratados que específicamente prohibían la reparación de toda índole a todos los afectados por la expropiación de bienes durante la Segunda Guerra Mundial en el país. Es importante destacar que ambos tratados fueron firmados por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas, cuyo régimen llegó al poder con el patrocinio, una vez más, de la United Fruit Company.


BIBLIOGRAFIA:

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  • Gaitán, Héctor (1982). La calle donde tú vives I (rústica edición). Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489452114.
  • Hemeroteca PL (12 de noviembre de 2017) 1956: Guatemala termina la guerra con Alemania.  Prensa Libre. Guatemala.
  • Nuestro Diario (1931). «General Ubico es electo presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
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  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.

4 de diciembre de 1930: en medio de un caos generalizado derivado de la Gran Depresión, estalla el polvorín del cuartel de “El Aceituno” en la Ciudad de Guatemala

4diciembre1930
Instalaciones de la Finca “El Aceituno” cuando en ellas funcionaba el Instituto Agrícola de Indígenas en 1895.  Aquí estaba localizado el polvorín que explotó en 1930.  En el recuadro, el general Lázaro Chacón, presidente de Guatemala de 1926 a 1930.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El último año del gobierno del general Lázaro Chacón fue una pesadilla tanto para el gobernante como para los habitantes de Guatemala.  Debido a la Gran Depresión que se había iniciado el año anterior tras la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York, el país estaba sumido en una profunda crisis social y económica.

En noviembre de 1930 la situación era tan grave que los comerciantes desesperados le prendían fuego a sus propiedades en la Ciudad de Guatemala para cobrar el seguro.  Y es que para entonces ya se habían producido huelgas y revueltas universitarias, además del desplome de las exportaciones de café y, prácticamente, la quiebra del Estado por la grave crisis económica que empezaba a expandirse por todo el mundo.

Para colmo de males, el 4 de diciembre, aproximadamente a las diez y media de la mañana, mientras la población esperaba disfrutar de una exposición de aviación de una escuadrilla estadounidense que estaba de paso hacia la Zona del Canal, una explosión en la guarnición militar de “El Aceituno” estremeció a toda la ciudad, dejando a muchas viviendas sin vidrios.  El polvorín del cuartel, situado al norte de la ciudad, había estallado causando decenas de muertos entre soldados y oficiales.

He aquí como describió el periódico “El Imparcial” aquel suceso:

“El edificio quedó totalmente arrasado, hasta sus cimientos, y los árboles vecinos, como las siembras,desaparecieron.  Los cuerpos despedazados de las víctimas  muertas fueron lanzados a gran distancia del lugar del siniestro y no se han encontrado todos.

“Esta mañana, cuando la atención de la gente se distraía esperando las evoluciones de los aviones norteamericanos, que inicaban un simulacro aéreo, fuimos sorprendidos, a las diez y cinco minutos, por una sorda detonación, seguida por el estruendo de algunos vidrios que se quebraban repentinamente en las casas de altos.

La primera suposición fue la de que alguna pared cercana se hubiese derrumbado y otros presumieron que alguno de los aviones cayera sobre la ciudad incendiándose el motor.  De todas las casas particulares y de comercio salían caras inquietas y curiosas, hasta que se advirtió hacia el oriente, gruesa columna de humo, que hacía pensar en una desgracia en el fuerte de Matamoros o la repetición del suceso de Aceituno, cuando explotó el polvorín causando graves perjuicios en la tarde del 16 de diciembre de 1927 […]

[…] Gran cantidad de carros se agromeraba al final de la calle de Matamoros, cerca del castillo del mismo nombre; pero al convencerse sus tripulantes de que no era allí, sino en la finca Aceituno, el teatro de la tragedia, cambiaban de rumbo para formar larga cola en el camino de Las Vacas. 

[Al Aceituno] llegaron el director de la policía, el subdirector, el jefe de investigación, el comandante de la cuarta demarcación y otros empleados y agentes.  Se encontraba ya en el lugar el ingeniero Jesús Hernández y el licenciado Ernesto Viteri h., […] cuya familia estaba en una temperada en una propiedad rural […] muy cercana al emplazamiento del polvorín.

El edificio del polvorín quedó demolido completamente, removido hasta en sus cimientos en torno la tierra aparecía agrietada.  El camino hacia él mostraba una siembra de milpa que fue por completo arrasada por el aire desplazado por la explosión. […] Toda la vegetación circundante sufrió los estragos del siniestro, los árboles habían sido deshojados, y algunos quebrados y calcinados; otros averiados por sinnúmero de proyectiles.

[Uno de los sobrevivientes]. el solvado Román Chalel, estaba sumido en un agudo estado de nerviosismo; tenía varias heridas de consideración, aunque tal vez no muy graves […] Sevía de asistente al coronel Manuel Rivera, jefe de la guarnición, y se encontraba en compañía de éste cuando ocurrió el suceso; solo recuerda que vió humo y no se explica cómo ni a qué horas resulta sentado en la lodera de un carro, cubriéndose con la mano izquierda una herida que tiene en el abdomen, del lado derecho.  Indicó que el coronel está herid, lo mismo que la esposa de su jefe; y que eran treinta los que formaban la guarnición y supuso que sus compañeros están casi todos muertos o por lo menos muy mal heridos.  

[Arribaron muchos oficiales del gobierno] y la policía y los peones de caminos comenzaron a rescatar víctimas de entre los escombros.  Trajeron a un muchacho como de siete años, gravemente herido, casi agonizante; después otro mucho como de diez y seis años que, auxiliado por dos hombres, logró caminar por sus propies pies; procede del camión A-3439, que traía pasajeros a la ciudad y pasó cerca del polvorí en el momento de producirse la explosión. Sacaron luego a cinco soldados heridos, casi todos en etado de inconsciencia y con gravísimas lesiones […], las heridas restañadas con la misma tierra que los bañó y el peligro de una infección que agravaría su estado.

4diciembre1930a
Composición fotográfica pubicada por “El Imparcial” el 4 de diciembre de 1930.  Arriba a la izquierda: camión particular que fué destruído por la explosión.  Arriba a la derecha: trabajos de descombramiento en busca de cadáveres. Al centro: el anciano panadero Anastasio de Paz que llegó a pedir trabajo y salió mal herido. Abajo, a la izquierda: lo que quedó del polvorín. Abajo, a la derecha: los daños en la casa de la administración de la finca Aceituno.

[…] después condujeron a un soldado muerto, difícil de identificar; dos en agonía casi, con gran número de lesiones y conmovidos por un fuerte choque nervioso; otro muerto, también soldado de la guarnición, y un muchacho como de 16 años, gravemente herido, con un aspecto de moribundo.  [Todos fueron] metidos en ambulancias y camiones para trasladarlos al hospital militar […]

La lista de heridos que se recabó en el lugar: Luis Catalán, Apolonio Cazuch, Faustino Carías, coronel Manuel Rivera, teniente Tereso Carías, sargento Francisco Oliva, Anastasio de Paz, José antonio Aroche y un niño de doce años.

El coronel Rivera era jefe de la guarnición y habitaba allí con su familia; tanto él como su esposa fueron conducidos al hospital militar, sufriendo lesiones de consideración; una hija suya y una chiquilla fueron aventadas muy lejos por la explosión y recibieron heridas muy graves […]

Hubo varios soldados que se salvaron por milagro, mientras que algunos semovientes perdieron la vida a consecuencia del desastre.  La casa del administrador de la finca Aceituno quedó destruida.  También se encontraba cerca el departamento de fibras textiles, que funcionaba como dependencia del ministerio de agricultura.  La casa quedó eriamente perjudicada, todos los vidrios rotos, las paredes cuarteadas y desniveladas, próximas a derrumbarse, el piso agrietado; sin embargo, en el interior quedó la maquinaria ilesa.”

Aunque la versión oficial en ese momento indicó que se trató de un caso de “pólvora mal cuidada”, surgen numerosas dudas al respecto, si se toma en cuenta lo que ocurrió después:

 

  • 12 de diciembre: el presidente Lázaro Chacón sufre un derrame cerebral que lo imposibilidad de continuar al frente del gobierno.  En su lugar asume el licenciado Baudilio Palma, segundo designado a la presidencia, quien aprovechó la ausencia del primer designado, general Mauro de León, para hacerse con el poder.
  • 13 de diciembre: el licenciado Palma ordena al comandante del cuartel de Matamoros, general Manuel María Orellana, que traslade al coronel Aguilar Bonilla (uno de los más capaces artilleros con que contaba el ejército) a una misión en el interior de la República.
  • 17 de diciembre: disgustado por el traslado de Aguilar Bonilla y aduciendo que la presidencia le correspondía al general Mauro de León, el general Manuel María Orellana se levanta contra el gobierno y tras un breve enfrentamiento militar en el Parque Central de la ciudad obliga a renuncia a Palma. Casualmente, en la refriega murieron el coronel Aguilar Bonilla y el general de León, quedando Orellana en el poder.
  • 31 de diciembre: los Estados Unidos no reconocen al gobierno de Orellana y lo obligan a renunciar en favor de José María Reina Andrade, a quien obligan a convocar a elecciones en las que resulta electo el general Jorge Ubico. A este último lo apoyaba el gobierno estadounidense y los personeros de la United Fruit Company, que tenía una fuerte presencia en América Latina en esa época y estaba velando por sus intereses económicos en vista de la Gran Depresión.
  • 14 de febrero de 1931: tras resultar electo presidente, Ubico toma el poder inmediatamente, sin esperar al 15 de marzo, como le correspondía de acuerdo a la Constitución vigente en ese momento.

BIBLIOGRAFIA:

28 de noviembre de 1944: la Junta Revolucionaria de Gobierno emite el Decreto No. 17 por medio del cual se modifica completamente la estructura del gobierno

28noviembre1944
El Palacio Nacional de Guatemala el 20 de octubre de 1944.  En el recuadro: los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobienro: Jacobo Arbenz, Jorge Toriello y Francisco J. Arana.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la creación de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847 por el general consevador Rafael Carrera, hasta la caída del general Federico Ponce Vaides, el gobierno guatemalteco era dirigido por el presidente de la República, el cual tenía control absoluto sobre todos los organismos del Estado. Es decir, a pesar de que había tres poderes en el Estado, esto solamente era una pantalla para disfrazar el absolutismo imperante.

No importaba la clase social, el respeto hacia la figura presidencial rayaba el fanatismo. Así pues, la población ilustrada se refería al presidente de turno como “Benemérito“, “Supremo Gobierno“, “Excelentísimo Señor Presidente“, “Caudillo Adorado de los Pueblos” etc., mientras que la población se refería al gobernante como “Tata” (por ejemplo, a Rafael Carrera le decían “Tata Rafa” y a J. Rufino Barrios le decían “Tata Rufo“; de hecho, a todas las figuras de poder les decían así y por eso al General Serapio Cruz le decían “Tata Lapo“).

Esto empezó a cambiar cuando el 20 de octubre de 1944, la revolución de Octubre derrocó al gobierno del general Federico Ponce Vaides, quien había intentado perpetuarse en el poder tras la renuncia del general Jorge Ubico el 1 de julio de 1944. El 28 de noviembre de ese mismo año, la Junta Revolucionaria emitió el Decreto No. 17, el cual modificó por completo la forma de hacer gobierno en el país, eliminando la centralización del poder en la figura dictatorial de un presidente, y otorgó autonomía diferentes entidades gubernamentales.

El resultado no deseado de este cambio fue la creación de gobernantes títeres que han pasado con mayor pena que gloria por el Despacho Presidencial, obedeciendo a los intereses de grupos de poder nacionales y extranjeros.

El decreto se reproduce a continuación por su importancia histórica:

Decreto Número 17

La Junta Revolucionaría de Gobierno,

CONSIDERANDO:

Que es imperativo e impostergable consolidar el triunfo de la Revolución del veinte de octubre, iniciada en la gesta cívica de junio y afirmar la obra revolucionaria en forma que garantice los justos anhelos del pueblo para lograr una efectiva libertad política, económica y religiosa y un estado de bienestar social de acuerdo con las exigencias de la época y los postulados de la Revolución;

CONSIDERANDO:

Que la centralización de los poderes del Estado en manos de un dictador irresponsable ha sido característica de todos los gobiernos anteriores con detrimento de los principios democráticos que propugnan todos los pueblos libres de la tierra; que el pueblo de Guatemala está resuelto a defender esos principios para hacerlos efectivos y evitar que se repita la farsa democrática en que hasta ahora hemos vivido;

CONSIDERANDO:

Que el centralizar en un solo hombre las facultades y poderes para gobernar, ha traído como consecuencia la desmedida ambición de mando, creando el tipo absurdo de presidente providencial que tiende a perpetuarse no obstante la prohibición constitucional absoluta, establecida para garantizar el principio de alternabilidad; que la institución de designados a la presidencia ha sido uno de los medios para que hombres sin escrúpulos burlen el sufragio y ha contribuido de manera eficaz a que individuos que no encarnan la genuina voluntad del pueblo, lleguen al poder y se mantengan en él;

CONSIDERANDO:

Que para mejor garantizar el principio de no reelección, además de la disposición constitucional tantas veces violada, es indispensable poner en manos del pueblo un medio más eficaz: el derecho de rebelión;

CONSIDERANDO:

Que el Ejército Nacional debe ser una institución vinculada al pueblo e identificada con él en sus aspiraciones democráticas, apolítica en su organización, guardián fiel de la Constitución de la República y defensor de la integridad territorial, pero nunca sostén de las dictaduras ni apoyo de la opresión;

CONSIDERANDO:

Que la organización del municipio a base de elección popular de sus componentes constituye una modalidad de la forma democrática de Gobierno, y que la institución de intendentes fue creada dictatorialmente como uno de los medios de centralización del Poder, para cimentar la opresión e impedir el libre ejercicio del sufragio;

CONSIDERANDO:

Que el funcionamiento orgánico de la democracia exige como condición primordial la aplicación de la ley sin privilegios irritantes; y que para que la Justicia llene las altas finalidades a que está llamada, se hace indispensable la autonomía del Poder Judicial, condición ineludible para la defensa del derecho contra la arbitrariedad;

CONSIDERANDO:

Que una de las cuestiones de más alta trascendencia para el futuro de Guatemala, estriba en la difusión de la cultura en todas sus formas; y que hasta ahora los gobiernos totalitarios que nos han regido han sido enconados adversarios de las manifestaciones del pensamiento, negando a la Universidad Nacional su condición de autónoma, que es indispensable para que pueda realizar su elevada misión;

CONSIDERANDO:

Que el sistema de sufragio mayoritario para elegir miembros de los cuerpos colegiados que establece la Carta Constitutiva deja sin representación en dichos cuerpos a las minorías organizadas en partidos políticos, con lo que a un sector de la opinión pública se le priva de intervenir en la gestión de los negocios del Estado; y que por tal razón debe reconocerse constitucionalmente la existencia de los partidos políticos que reúnan los requisitos que la ley determine;

CONSIDERANDO:

Que el sistema de sufragio que rige en Guatemala es imperfecto y constituye un mecanismo propicio para defraudar la voluntad del pueblo y que, por otra parte, no acepta las modernas tendencias que aspiran a conceder la ciudadanía a la mujer preparada para ejercerla;

CONSIDERANDO:

Que el peculado y la malversación de fondos del Erario ha sido vicio de las administraciones anteriores, sin que haya sido obstáculo para el enriquecimiento indebido de los altos funcionarios la existencia de disposiciones legales tendientes al resguardo de los haberes públicos; y que se hace indispensable el establecimiento de normas de moralidad y honradez para garantizar al pueblo, de manera efectiva, el manejo de los dineros que le pertenecen;

POR TANTO,

DECRETA:

ARTICULO 1.- Se declaran principios fundamentales de la Revolución del veinte de octubre, los siguientes:

I.— Descentralización de los poderes del Ejecutivo y efectiva separación de los del Estado.
II.— Supresión de designados a la presidencia y substitución de éstos por un Vicepresidente.
III.— Alternabilidad en el poder, aboliendo la reelección y reconociendo al pueblo el derecho de rebelarse cuando se intente
IV.— Nueva constitución y organización del Ejército, que garantice en forma efectiva su posición apolítica y le permita desempañar la función, para que fue instituido, de defender la libertad, la Constitución y la integridad nacional, creando dentro de la nueva organización de éste una garantía efectiva para sus miembros a efecto de que su profesión quede instituída bajo bases sólidas que no puedan ser destruídas a capricho del gobernante, quien no tendrá ingerencia en la organización técnica ni profesional del mismo, la cual será delegada en el Consejo Superior del Ejército para obtener así la posición social y profesional que se merece.
V.— Organización democrática de las municipalidades mediante la elección popular de sus miembros.
VI.— Autonomía efectiva del Poder Judicial.
VII.— Autonomía de la Universidad Nacional.
VIII.— Reconocimiento constitucional de los partidos políticos de tendencia democrática, organizados conforme la ley, y representación de las minorías en los cuerpos colegiados de elección popular.
IX.— Sufragio obligatorio y voto secreto para el hombre alfabeto. Sufragio obligatorio y voto público para el hombre analfabeto, limitando su ejercicio a elecciones municipales. Reconocimiento de la ciudadanía a la mujer preparada para ejercerla.
X. — Efectiva probidad administrativa.

Los principios anteriores se consideran esenciales para consolidar la ideología de la Revolución del veinte de octubre y deberán incorporarse a la Constitución de la República.
La reforma del principio III sólo podrá decretarse cuando lo resuelva así la Asamblea Nacional Legislativa, por el voto de las dos terceras partes de sus miembros, por lo menos; y aun así, la Asamblea Constituyente no podrá reunirse para conocer de reforma en tal caso, sino cuando hayan transcurrido doce años contados desde que se decretó.
La reforma de los otros principios sólo podrá ser decretada transcurridos seis años desde la promulgación de la nueva Carta fundamental.

ARTICULO 2.— Mientras se organiza el Poder Ejecutivo de acuerdo con la nueva Constitución que se dicte, la Junta Revolucionaria de Gobierno hará sus veces, y en ese concepto podrá dictar todas las disposiciones, acuerdos y decretos que a su juicio sean necesarios para consolidar los principios de la Revolución consignados anteriormente. La Junta durará en el ejercicio de sus funciones hasta el día quince de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco, fecha en que hará formal entrega del Poder al Presidente electo por la voluntad del pueblo.

ARTICULO 3.— Ninguno de los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno podrá ser postulado candidato ni electo Presidente de la República para el próximo período constitucional. Esta prohibición, que constituye un compromiso irrevocable e ineludible de la Junta Revolucionaria de Gobierno para con el pueblo de Guatemala, se hace extensiva a sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, y a los miembros del Gabinete.

ARTICULO 4. Para el mejor desempeño de sus funciones ejecutivas, la Junta Revolucionaria de Gobierno actuará con el número de Secretarios que considere conveniente a la buena organización de la administración pública.

ARTICULO 5.— Todos los contratos y tratados internacionales debidamente aprobados y llevados a cabo de conformidad con la ley serán respetados por la Junta Revolucionaria de Gobierno y conservarán su plena validez jurídica.

ARTICULO 6.— Mientras entra en vigor la nueva Constitución, las municipalidades de la República continuarán organizadas en la forma en que se encuentran actualmente.

ARTICULO 7.— Practicadas las elecciones presidenciales, el Presidente electo tomará posesión de su cargo el día quince de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco.

ARTICULO 8.— La nueva Carta fundamental de la República deberá ser promulgada a más tardar el cinco de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco, a efecto de que entre en vigor y sea jurada por el Presidente de la República en el momento en que tome posesión de su cargo.

ARTICULO 9.— El presente Decreto entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Diario oficial y de él se dará cuenta a la Asamblea Nacional Legislativa en sus próximas sesiones extraordinarias.

Dado en el Palacio nacional: en la ciudad de Guatemala, a los veintiocho días del mes de noviembre de mil novecientos cuarenta y cuatro.

Comuníquese y cúmplase.

  • Francisto Javier Arana
  • Jacobo Arbenz
  • Jorge Toriello
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Juan Córdova Cerna
  • El Secretario de Estado en el Despachode Relaciones Exteriores, E. Muñoz Meany
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Educación Pública, Jorge Luis Arriola
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Rafael Pérez de León
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, Gabriel Orellana, h
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Agricultura, Pedro G. Cofiño
  • El Delegado de la Junta Encargado del Despacho de Guerra, Francisco J. Arana
  • El Secretario de Estado sin Cartera, F. Silva Peña

BIBLIOGRAFIA:

  • Junta Revolucionaria de Gobierno (28 de noviembre de 1944). Decreto 17.  Guatemala.

 

21 de noviembre de 1857: nace en Quetzaltenango el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó a Guatemala de 1898 a 1920

21noviembre1857

El padre de Manuel Estrada Cabrera era Pedro Estrada Monzón quien había sido hermano en el Convento de San Francisco hasta 1829, cuando el ejército del general liberal Francisco Morazán desterró de Centroamérica a los miembros de las órdenes regulares. Estrada Monzón no se fue de Guatemala, pero tuvo que renunciar a la vida monástica. Cuando nació su hijo Manuel, en Quetzaltenango en 1857, no quiso aceptar la paternidad que le exigía la madre, Joaquina Cabrera, pero llegó al acuerdo de ella tuviera la patria potestad del niño y que él los ayudara periódicamente.

Durante sus primeros años, la madre de Estrada Cabrera se dedicaba a vender dulces y alimentos en las casas de las familias acomodadas de Quetzaltenango, entre ellas la casa de la familia Aparicio, en donde tuvo un serio problema cuando fue acusada de robar unos cubiertos de plata y fue apresada, aunque fue luego absuelta. Este hecho causó una profunda impresión en Estrada Cabrera quien guardó rencor por los Aparicio y se vengó de ellos en 1897, cuando retrasó el telegrama de indulto que le perdonaría la vida a Juan Aparicio, hijo, luego de ser acusado de ser el líder de la Revolución Quetzalteca que había estallado contra el gobierno del general José María Reina Barrios, de quien Estrada Cabrera era Ministro de Gobernación.

Obtuvo una beca en el colegio de San José, que los jesuitas regenteaban en Quetzaltenango, en donde se distinguió por su inteligencia y caligrafía, aunque también sufrió la burla de sus compañeros que lo llamaban “bolitero” o “el hijo de la bolitera” por el trabajo de su madre. De hecho, de los jesuitas recibió la formación católica que lo caracterizaría en la presidencia, y de su madre el conocimiento de los ritos indígenas de la región occidental de Guatemala.

En 1872 ingresó al Instituto Nacional para Varones de Occidente de donde se graduó en 1874 a los 17 años obteniendo una felicitación personal del presidente J. Rufino Barrios, en su examen público de bachiller.​ En 1876,  Barrios creó la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado de Occidente, en la que se inscribió Estrada Cabrera en 1877 y en donde estudió con grandes penurias económicas y para poder continuar su carrera ocupó una plaza en el juzgado segundo de primera instancia de Quetzaltenango, fue director de una escuela de primeras letras, dio clases particulares e incluso se dedicó a la carpintería.

Se recibió con el título de licenciado en Derecho, y su bufete fue la base para su futuro despacho presidencial: era una pieza con puerta a la calle amueblado únicamente por una mesa de pino, dos estantes con pocos libros y un par de sillas; precisamente encima de la recepción había otra habitación a la que se subía por una escalera y en la que permanecía el licenciado, oculto a los que solicitaban sus servicios. Un escribiente de su confianza atendía en la recepción y cuando este no podía responder a alguna pregunta, se escuchaban sobre el entarimado de arriba unos toques en clave con la respuesta de Estrada Cabrera. Cuando la clave no era suficiente, entonces subía el escribiente a una señal convenida a recibir la respuesta de viva voz.

Afiliado al Partido Liberal, entonces en el poder, sirvió como juez de Primera Instancia en Retalhuleu, el mismo puesto en Quetzaltenango y, por último, magistrado de la Sala Cuarta de la Corte de Apelaciones.​ Mientras estaba en la facultad conoció a Desideria Ocampo, pero el cortejo fue difícil porque el padre de la muchacha se oponía a la relación. Al fin, por su gran perseverancia consiguió la mano de Desideria, se casó con ella en 1884 y tuvo dos hijos: Diego y Francisco.​


BIBLIOGRAFIA:


31 de octubre de 1996: muere el ex-presidente Julio César Méndez Montenegro

31octubre1996
Teatro Nacional, cuya construcción se inició durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El licenciado Julio César Méndez Montenegro fue el único presidente civil que gobernó Guatemala entre 1951 y 1985, aunque su gobierno no fue muy diferente del resto.

Méndez Montenegro estudió en el entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones y luego obtuvo el título de abogado y notario en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El 22 de junio de 1944, Méndez Montenegro fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente general Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala, el cual fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944.

Tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954 y el asesinato del líder liberacionista Carlos Castillo Armas el 26 de julio de 1957, su hermano Mario Méndez Montenegro, ex alcalde de la Ciudad de Guatemala entre 1944 y 1948, fundó el Partido Revolucionario (PR) y era uno de los principales candidatos a ser el presidente del “Tercer Gobierno de la Revolución“, cuando el coronel Enrique Peralta Azurdia convocó a elecciones generales luego del golpe de estado contra el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes en 1963. Sin embargo, el Partido Revolucionario se distanció de los izquierdistas radicales y de ​los cambios de fondo propuestos por la Revolución de Octubre y optó por una posición de derecha moderada para poder participar en los comicios.

Desafortundamente, Mario Méndez murió en circunstancias sospechosas en octubre de 1965 y Julio César Méndez se presentó en su lugar como candidato del Partido Revolucionario. El aparecimiento de los escuadrones de la muerte y la persecución que inició el gobierno de facto de Enrique Peralta Azurdia en contra de los líderes de izquierda por el surgimiento del grupo guerrillero “13 de Noviembre” y las “Fuerzas Armadas Rebeldes“, no impidió que Méndez Montenegro fuera electo presidente, y que el célebre periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas fuera electo vicepresidente. El historiador izquierdista y ex presidente de Guatemala Francisco Villagrán Kramer relató que Méndez Montenegro y Marroquín Rojas antes de asumir el puesto tuvieron un conflicto, pues Marroquín Rojas se negaba a firmar el conocido como “Pacto Secreto con el Ejército“, que habría sido la condición que ponía el alto mando militar para entregar la presidencia a Méndez Montenegro.

Ya en el poder, su esposa, Sara de la Hoz,tuvo como secretaria de prensa a la periodista Irma Flaquer Azurdia, reconocida figura del periodismo de izquierda, y que fuera secuestrada pocos años después.

Durante su gobierno se estableciaron definitivamente las especificaciones de la bandera nacional y se estableció la fecha del 30 de junio como feriado oficial para celebrar el “Día del Ejército“, aunque en realidad lo que se conmemora es la victoria de la Revolución Liberal de 1871 cuyos líderes, los generales Miguel García Granados y J. Rufino Barrios, se atribuyeron la creación del Ejército de Guatemala. Con esto se evidenció que el gobierno de Méndez Montenegro fue controlado por los militares,​ al punto que el periódico satírico “No nos tientes” de la huelga de Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos dijo de él: “Perdimos a un licenciado, ¡pero ganamos a un coronel!” Asimismo, hubo persistentes rumores de que el licenciado Méndez Montenegro era únicamente un presidente títere, y que el alto mando del ejército lo mantenía alcoholizado en los dispensarios de licor que se encontraban en las cercanías del Palacio Nacional en el llamado “Callejón del Conejo“.

En marzo de 1968 concluyeron las negociaciones entre el gobierno de Méndez Montenegro con personeros de la International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la United Fruit Company, para lograr concluir con la huelga de cuatro mil trabajadores que acumuló setenta y dos días. La huelga estuvo organizada por el entonces poderoso sindicato ferrocarrilero y al resolverla ambas partes llegaron a varios acuerdos, entre los cuales estaba incluido que fondos del gobierno cubrirían los 1.6 millones de quetzales para pagar los sueldos de los trabajadores quienes depusieron el movimiento. La concesión del ferrocarril para la International Railways of Central America (IRCA), se inició en 1904 durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, pero para 1968 la empresa había tenido pérdidas sustanciales luego de la construcción de la carretera al Atlántico durante los gobiernos de Jacobo Arbenz Guzmán y Carlos Castillo Armas, utilizó excusas (como el pago de los salarios atrasados de la huelga de 1968) para crear artificialmente un estado de insolvencia y de esta forma lograr que sus ya decrépitos activos pasaran a propiedad del Estado de Guatemala, hecho que se ejecutó al margen del procedimiento administrativo público, lo que permitió a la IRCA evitar la responsabilidad por el pasivo dejado.  Así fue como se creó la empresa gubernamental Ferrocarriles de Guatemala (FEGUA).

En cuanto al Conflicto Armado Interno que se dió en Guatemala, inicialmente las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) arengaron a la población para que votara por Méndez Montenegro, pero el Ejército de Guatemala no le permitieron ningún margen de acción, y las FAR recrudecieron sus actos de violencia. De hecho, durante su gobierno la violencia política se incrementó. (Dos años después de la toma de posesión, el Clemente Marroquín Rojas hizo público que el presidente había pactado previamente con el ejército, quien lo conminó a que le dejara mano libre para aplicar su estrategia contrainsurgente a cambio de dejarlo gobernar). Ante esta situación, la población rural que originalmente creía que los guerrilleros iban a regresar a la capital para tomar el poder junto con Méndez Montenegro, se dió cuenta que debían esperar y que iba a haber una guerra prolongada, por lo que se desencantaron del movimiento guerrillero, sintiéndose engañados.

Para 1968 se habían producido más de dos mil asesinatos en el país producto del enfrentamiento entre la guerrilla izquierdista y los comandos de extrema derecha. Y hubo varios hechos de alto impacto. Por ejemplo, un hecho que conmovió a la sociedad guatemalteca fue el secuestro, tortura y asesinato de la ex-miss Guatemala de 1958, Rogelia Cruz Martínez, quien se había unido a la guerrilla después de las jornadas estudiantiles de 1962 en contra del gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes. Fue raptada en diciembre de 1967 por las fuerzas de derecha, y encontrada muerta el 11 de enero de 1968 cerca de un puente en las proximidades de Escuintla, con terribles señales de tortura. Los guerrilleros, por su parte, vengaron su muerte atacando a un grupo de personal militar de los EE.UU. Y la situación no quedó allí. En agosto de 1968, la Fuerzas Armadas Rebeldes asesinaron al embajador de Estados Unidos en Guatemala John Gordon Mein, quien había dado el pésame a las familias de los militares estadounidenses asesinados por la guerrilla; y como represalia, el Ejército de Guatemala asesinó a varios dirigentes de las FAR.

Otro hecho siginificativo fue que el 27 de febrero de 1970 fue secuestrado Alberto Fuentes Mohr, ex-ministro de Hacienda y Crédito Público, quien había asumido la cancillería tras la repentina muerte de Emilio Arenales Catalán, y el 6 de marzo secuestraron a Sean Holly, agregado laboral de la embajada estadounidense. Ambos fueron secuestrados por las FAR, y fueron liberadas luego de que el Gobierno accediera a las exigencias planteadas por los guerrilleros, consistentes en la liberación de militantes de la organización. Posteriormente, el 31 de marzo de 1970, en la avenida de las Américas de la ciudad de Guatemala fue secuestrado por miembros de las FAR el embajador alemán Karl von Spreti; cuando las exigencias de los guerrilleros no se cumplieron, el 5 de abril por la noche la policía descubrió el cadáver del embajador en las cercanías de San Pedro Ayampuc. (Durante el gobierno de Méndez Montenegro ocurrió la muerte del comandante guerrilero Turcios Lima y hubo una fuerte ofensiva contrainsurgente, que provocó la casi derrota total de los grupos guerrilleros, quien dieron estos golpes para tratar de mostrar que aún tenían presencia).

Tras pasar a la vida privada luego de entregar el poder a su antiguo ministro de la defensa, general Carlos Arana Osorio, Méndez Montenegro falleció el 31 de octubre de 1996 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


28 de octubre de 1929: cae la Bolsa de Valores de Nueva York, arrastrando consigo a la economía mundial a la Gran Depresión

28octubre1929
El Palacio Nacional en construcción en 1943.  Al igual que en Alemania e Italia, el gobierno del general Jorge Ubico realizó obras monumentales como ésta (que daban trabajo a muchas personas) como parte de su plan para contrarrestar los efectos de la Gran Depresión. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa en Estados Unidos ocurrió en la última semana de octubre de 1929, y dió lugar a la Crisis de 1929 también conocida como “La Gran Depresión”. La caída de la Bolsa se produce en tres fechas:

  • Jueves Negro: 24 de octubre. Se produce una aparatosa caída inicial.
  • Lunes Negro: el 28 de octubre el deterioro se aceleró a niveles catastróficos.
  • Martes Negro: el 29 de octubre cundió el pánico y se empezaron a notar consecuencias sin precedentes en la economía, pues cien mil trabajadores estadounidenses perdieron su trabajo en esos tres días.

La crisis afectó severamente la economía de los Estados Unidos, y el presidente Hoover no fue reelecto, siendo sustituido por Franklin D. Roosevelt quien impulsó políticas llamadas “New Deal” como el Seguro Social, plan de prestaciones y fortalecimiento de sindicatos para recuperar la economía del país. Pero los problemas económicos no se quedaron solamente en los EEUU; los socios comerciales se vieron severamente afectados, especialmente los de América Latina.

Los países americanos eran en ese momento un mercado abierto exportador de materias primas y totalmente dependiente de las importaciones de productos elaborados. Y fueron los más afectados en el mundo por la Gran Depresión, debido a la brusca caída del precio de sus productos, que tenían su principal mercado en Estados Unidos. Así, el café brasileño y centroamericano, el azúcar cubano, el algodón peruano, el petróleo y los cereales venezolanos, el cacao ecuatoriano y el salitre chileno fueron especialmente castigados en el nuevo escenario económico.

En la región de América Latina la crisis resultó en la movilización de enormes masas empobrecidas, que abandonaron los centros de producción de materias primas exportables en el campo (donde ya vivían en condiciones difíciles), para buscar algún precario medio de vida en la periferia de las grandes ciudades, constituyendo precarios asentamientos de gran extensión. Esto hizo que se fortaleciera el rol estatal en la economía y el fomento oficial a la industria local.

En Guatemala, lo difícil de la situación económica derivada de la caída del precio del café provocó que el presidente general Lázaro Chacón sufriera un derrame cerebral el 12 diciembre de 1930, y que fuera sustituido por el licenciado Baudilio Palma, quien a su vez fue derrocado pocos días después por un golpe de estado dirigido por Manuel María Orellana. Como el embajador de los EEUU y la United Fruit Company no aprobaron este cambio de gobierno, Orellana tuvo que renunciar y entregó el poder a José María Reina Andrade, quien convocó a elecciones en donde resultó unámimamente electo el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931.

Ya en la presidencia, el general Jorge Ubico emitió los decretos de la “Ley de Vagancia” y de la “Ley de Vialidad para forzar a los campesinos emprobrecidos a trabajar en las fincas cafetaleras y en la construcción de caminos para contrarrestar estas tendencias de centralización en la Ciudad de Guatemala.  También otorgó una generosa concesión en Tiquisate a la United Fruit Company para que ésta contratara la mano de obra que se estaba desplazando de las fincas y mantuviera a los empleados contentos con salarios competitivos, que la UFCO recuperaba mediante el ingenioso sistemas de colocar comisariatos dentro de sus instalaciones para que sus trabajadores gastaran en ellos todo su salario.

Adicionalmente, para salir de la crisis la mayoría de país utilizaron inicialmente un liberalismo económico clásico, y que consistió en adoptar varias medidas drásticas:

  • Reducción del gasto público: en Guatemala, el gobierno del general Ubico eliminó numerosos municipios y los convirtió en aldeas adscritas a otros para ahorrar en gastos administrativos
  • Restricción de los créditos: el gobierno del general Ubico centralizó la banca y formó el primer Banco Nacional de Guatemala.
  • Disminución de los gastos sociales y salarios: Ubico tomó fuertes medidas de reducción del gasto social, eliminando becas para estudiantes en el extranjero y numerosas prestaciones, además de cerrar programas de extensión universitaria como la Universidad Popular. En cuanto a los salarios, se impuso que los empleados públicos iban a recibir únicamente la mitad de su salario original.
  • Disminución de las importaciones

En la mayoría de países estas políticas liberales fracasaron y generaron aún más paro y recesión, pero en Guatemala funcionaron y la economía se estabilizó dada la fuerte personalidad y estilo tiránico de gobierno del presidente, muy similar a los gobiernos fascistas de Adolfo Hitler en Alemania y de Benito Mussolini en Italia.  Por cierto, que estos dictadores europeos recuperaron la economía de sus países y los convirtieron en potencias mundiales mediante la intervención y control autoritario de la economía, construcción de obras públicas, fomento de la industria militar, autosuficiencia agraria e industrial y centralización empresarial.  En Guatemala, Ubico no disponía de industria militar ni de autosuficiencia industral, pero sí logró centralizar la economía, impulsar la agricultura y construir grandes obras públicas para crear empleos, aunque éstos estuvieran mal remunerados.  (Ejemplo de estas obras son el Palacio Nacional, el Palacio de Correos, el Palacio de la Policía, y la remodelación del Parque Central, entre otros).

Por su parte, en los Estados Unidos, donde los trabajadores no aceptaban tan fácilmente condiciones como las arriba mencionadas, el gobierno del presidente Roosevelt impulsó el New Deal para mejorar la economía, pero no fue si no hasta que se produjo el rearme del país para la Segunda Guerra Mundial que la Unión Americana se repuso.


BIBLIOGRAFIA:

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  • Nuestro Diario (1931). «General Ubico es electo presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  • Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″»Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.
  • Prensa Libre (7 de noviembre de 2007). «Fascismo en Guatemala»Prensa Libre(Guatemala). Archivado desde el original el 22 de enero de 2015.
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22 de junio de 1944: 311 ciudadanos envían una carta al presidente general Jorge Ubico pidiendo que se restituyan las garantías constitucionales

22junio1944
El palacio de la Policía Nacional en la década de 1970, construido durante el gobierno del general Jorge Ubico.   Imaen tomada de Wikimedia Commons.

El 1 de junio de 1944, el gobierno del general Jorge Ubico incrementó el salario de los empleados públicos en un 15%, pero solo para aquellos que ganaban menos de 15 quetzales mensuales, lo que dejaba fuera a los maestros, quienes reaccionaron con una serie de protestas pacíficas con el fin de ser beneficiados con ese aumento.​ Por su parte, los estudiantes universitarios iniciaron marchas pacíficas para exigir la destitución de sus decanos, ya que, durante el gobierno de Ubico, las Escuelas Facultativas eran dependencia del Ministerio de Instrucción Pública y las autoridades eran nombradas directamente por el presidente de la República.​ Ubico accedió a cambiar a los decanos, pero los sustitutos, nombrados por el presidente, no fueron del agrado de los estudiantes, quienes en consecuencia redoblaron sus protestas.

Cuando el gobierno suprimió las garantías constitucionales luego de las protestas de los estudiantes universitarios un grupo de 311 ciudadanos le envió la siguiente misiva:

Señor Presidente de la República:

Los suscritos ciudadanos guatemaltecos, en ejercicio del derecho garantizado por el artículo 22 de la Constitución de la República, nos dirigimos a usted con las muestras de nuestro mayor respeto y exponemos:

El día de hoy promulgó su gobierno el Decreto No. 3114, que restringe las garantías constitucionales. La parte considerativa de esta disposición consigna que elementos disociadores de tendencias nazi-fascistas perturban gravemente la paz de la República procurando obstaculizar al gobierno el mantenimiento del orden. Es por todos conocida la génesis de ese decreto, y la propia Secretaría Presidencial, en un boletín dado a publicidad en la prensa, la funda en la acción de problemas de orden interno de la Universidad.

La opinión pública espontáneamente se ha solidarizado con las aspiraciones de los estudiantes en esta hora trágica en que la flor de la juventud de los países libres ofrendan sus vidas en defensa de los altos ideales de la humanidad y de la democracia, a cuya causa está afiliada nuestra patria.

Es por ello doloroso ver que el Primer Magistrado de la Nación, sin duda basado en informaciones inexactas, tendenciosas e interesadas, haya lanzado a la juventud el grave cargo de nazi-fascismo.​ La juventud, señor Presidente, jamás vibra al impulso de mezquinas tendencias y, por el contrario, interpreta y encarna los ideales más limpios y las más nobles aspiraciones. La de Guatemala no es en este caso una excepción.
Convencidos de la pureza de los ideales de la juventud universitaria guatemalteca, nos sentimos obligados, como ciudadanos conscientes, a solidarizarnos plenamente con sus legítimas aspiraciones.

Es así como, movidos tan sólo por nuestro fervoroso patriotismo, venimos a rogar la ilustrada atención de usted acerca de los apremios de la hora actual y del imperativo del deber, sentido por todos, de que el Gobierno se encauce hacia metas prometedoras que aseguren el derecho y satisfagan las legítimas aspiraciones de la familia guatemalteca.
El decreto de suspensión de garantías ha venido a crear una situación de intranquilidad y zozobra que agudiza la angustia de la hora en que vive la humanidad, en vez de asegurar la paz y el orden que pareció inspirarlo.

La restricción de garantías crea una situación de hecho, en la cual el pueblo carece de medios legales para manifestar sus justos anhelos y es susceptible de provocar consecuencias funestas que, como guatemaltecos conscientes, seríamos los primeros en deplorar.

Ante un régimen de derecho, la ciudadanía actúa dentro de la legalidad. Una situación de hecho engendra, tarde o temprano, una reacción de violencia. Con toda hidalguía reconocemos que la actual administración presidida por usted ha hecho, en lo material, obra constructiva. Empero, su labor, como todo lo humano, no ha llegado a satisfacer muchas aspiraciones populares por falta de medios de libre expresión.

Alrededor de los gobernantes actúan y medran fuerzas burocráticas e intereses creados que se fortalecen con el transcurso de los años y que llevan al mandatario visiones falseadas de la realidad ambiente. Por esta razón debe desconfiarse siempre de las “adhesiones” que, nacidas del temor o del interés, llegan hasta el gobernante a través del mecanismo oficial, las cuales jamás presentan el auténtico “sentimiento popular”. Seguramente corresponderá a usted aquilatar muy pronto el valor de tales “adhesiones”, a diferencia de la genuina sinceridad que nos anima.

Guatemala no puede substraerse a los imperativos democráticos de la época. Es imposible frustrar con medidas coercitivas los incontenibles impulsos de la generosa ideología que está reafirmándose en la conciencia universal a través de la más sangrienta de las luchas libradas entre la opresión y la libertad.

Estamos seguros, señor Presidente, de que su espíritu comprensivo acogerá la presente gestión con el mismo interés patriótico que nos mueve a dirigírsela. Confiados en él, pedimos lo siguiente:

  1. El restablecimiento de las garantías suspendidas, para que el pueblo pueda gozar, sin demora, de la plenitud de sus derechos constitucionales; y
  2. Dictar las disposiciones pertinentes a fin de que tales garantías tengan plena efectividad.

Guatemala, 22 de junio de 1944.

Este memorial fue redactado en casa del doctor Julio Bianchi y firmado por 311 personas, entre quienes figuraban destacadas personalidades de la sociedad guatemalteco, como el Dr. Carlos Federico Mora y estudiantes universitarios, entre quienes estaba el futuro presidente Julio César Méndez Montenegro.  Sin embargo, la carta no tuvo la respuesta que esperaban los firmantes, sino que al contrario, se había producido una represión violenta contra manifestantes, que resultó en la muerte de la profesora María Chinchilla el 25 de junio, y que a la larga, resultaría en la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944.


BIBLIOGRAFIA:

  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.

15 de octubre de 1927: el presidente general Lázaro Chacón renegocia la Deuda Inglesa

15octubre1927
El general presidente Lázaro Chacón condecorando a un oficial del ejército.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En medio de la bonanza económica sin precedentes que se vivió en Guatemala durante el gobierno del general José María Reina Barrios gracias al incremento del precio internacional del café, el gobierno de Guatemala emprendió una serie de obras faraónicas destinadas a mejorar la infraestructura comercial e industrial del país. El principal proyecto fue, sin lugar a dudas, la construcción del Ferrocarril del Norte, el cual de haberse concluido, le hubiera permitido al gobierno guatemalteco ofrecer una vía interoceánica para el transporte de carga.

Desafortunadamente para el gobierno de Reina Barrios, el precio del café colapsó en 1897 cuando el gobierno del presidente Prudente de Morais en Brasil logró pacificar el Brasil luego de casi diez anos de guerras civiles tras la instauración de la República por el golpe de estado al emperador Pedro II en 1889, resultando en un una producción masiva de café en ese vasto territorio sudamericano.

La caída de la economía nacional obligó al gobierno de Reina Barrios a incrementar sus préstamos con bancos ingleses, que ya había iniciado en 1895, y la Asamblea Nacional le autorizó a solicitar un préstamo por dos millones de libras esterlinas en medio de una grave destabilización derivada de las drásticas medidas de austeridad impuestas por su gobierno y el autogolpe de estado perpetrado en 1897 para extender su gobierno hasta 1902. Tras dos revoluciones que tuvo que apaciguar el ejército, el presidente fue asesinado el 8 de febrero de 1898, dejando a su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera a cargo de un gobierno económicamente hundido y con una Deuda Inglesa de casi dos millones de libras esterlinas, a pesar de que afortunadamente nunca se ratificó el préstamo de dos millones que había aprobado en 1897.

Para evitar que los ingleses invadieran Guatemala para cobrar la Deuda Inglesa, como ya se le llamaba, Estrada Cabrera se alió con los Estados Unidos y dió grandes concesiones a las empresas de esa país, principalmente a la United Fruit Company (UFCO) y sus subsidiarias, la International Railways of Central America (IRCA) y la Great White Fleet.

En 1913, el gobierno de Estrada Cabrera estableció una nueva negociación de la Deuda Inglesia el 1 de julio de 1931, y a partir de esa fecha el gobierno cumplió con pagar los intereses anticipados puntualmente hasta el 30 de junio de 1922, así como también amortizó los bonos de 1919 al 31 de diciembre de 1921, por un total de 415,420 libras, quedando por lo tanto la deuda reducida a 1,940,643 tras más de viente años de pagos. De acuerdo a la renegociación indicada, el pago de 15 mil libras de amortización anuales se suspendía por cuatro años a partir del 1 de julio de 1913, con la condición de que pasado ese tiempo, se convendría en la forma más favorable para el gobierno para pagar su deuda.

Durante el gobierno del general presidente Lázaro Chacón se realizó una nueva renegociación el 15 de octubre de 1927, en el marco de las negociaciones periódicas que tenían lugar desde 1913. En esa fecha, el gobierno guatemalteco llegó a un acuerdo con el representante del Consejo de Tenedores de Bonos, Jack Proby Armstrong, para suscribir un nuevo Contrato, el cual fue aprobado por el Presidente de la República en la misma fecha, y por medio del cual se hicieron tres cosas:

  1. Se mantuvo intactos los bonos de la deuda externa del 4% emitidos en 1895;
  2. Se emitieron nuevos bonos en 1928 básicamente para documentar la nueva deuda originada por los intereses no pagados y caídos en mora, lo que en la legislación actual se conoce como “capitalización de intereses”;
  3. Se convino que las amortizaciones y garantías de pago fueran las mismas para las tres series de bonos.

Por esta razón, en el texto de los bonos de 1928 se hace referencia a los tres convenios: el de 1895 por originalmente 1,600,000, el de 1913 por 29,660 y el de 1927 por 844,600 libras esterlinas. Con base en este acuerdo, dDel 1 de julio de 1930 al 31 de diciembre de 1933 se amortizaron bonos por valor nominal de 176,783 libras esterlinas, quedando así reducida la Deuda Externa de Guatemala del 4% a la cantidad de 1,490,620 libras esterlinas. Pero en pago de los intereses vencidos y no pagados, el Consejo de Tenedores de Bonos aceptó una nueva emisión de bonos, que se hizo efectiva en 1928, y cuyo monto era por las misas 844,603 libras esterlinas a que se refería el Convenio de 1913. Se convino que ambas emisiones, la nueva y la antigua, serían tratadas como una sola y estarían reguladas en cuanto a garantía, amortización y título por las condiciones estipuladas en la de 1927. Con esta nueva emisión la deuda inglesa ascendió a 1,737,803 libras esterlinas tan solo un año antes de que la economía mundial se derrumbara con la Gran Depresión que siguió a la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.

La situación económica de Guatemala entró en una profunda crisis durante la Depresión, al punto que el general Chacón sufrió un derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930 derivado de los problemas financieros que afrontaba el gobierno. Tras una serie de cambios presidenciales por golpes de estado o por intervención directa de los Estados Unidos, la presidencia recayó en el general Jorge Ubico el 14 de febrero de 1931, quien emprendió agresivas medidas económicas y austeridad en el gasto público, que le permitieron pagar la Deuda Inglesa el día que renunció a la presidencia, el 1 de julio de 1944.


BIBLIOGRAFIA: