Viernes de Dolores de 1956: el arzobispo Mariano Rossell amenaza con la excomunión a los participantes y asistentes al desfile bufo de la Huelga de Dolores

Viernesdolores1956
El Parque Central y la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala a finales de la década de 1950.  En el recuadro, un sello conmerorativo del arzobipos Mariano Rossell.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En la cuaresma de 1956, se produjo un hecho que evidenció que el arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano pensó que, tras ayudar a la Contrarrevolución en 1954 y obtener privilegios para la Iglesia Católica en la Constitución promulgada en febrero de 1956, el clero había recuperado todo el poder que había perdido en 1872. Y es que en la época colonial y el gobierno de los 30 años, el poder de los eclesiásticos era prácticamente absoluto. Desafortunadamente para Rossell, pronto se dió cuenta de que los tiempos habían cambiado radicalmente y que ya no podía dominar la situación como lo habían hecho sus antecesores.

Lo que ocurrió fue que Rossell y Arellano condenó las actividades de la Huelga de Dolores, porque “parodiaban sacrílegamente la liturgia sagrada y [las] oraciones, inclusive el Credo y el Padre Nuestro“, aunque no dijo que le molestaba que la actividad de sátira y crítica política lo llamara “sor Pijije” y lo acusara de haberse prestado a los intereses de la United Fruit Company, combatiendo el “comunismo ateo” enarbolando al Cristo Negro de Esquipulas para recuperar los privilegios que la Iglesia Católica había perdido desde el régimen liberal de J. Rufino Barrios. Lo que dijo Rossell para justificar su molesta fue que “era ilícito toda burla a los credos religiosos, sobre todo en tiempos de democracia“.

Así pues, el arzobispo emitió un comunicado a toda su feligresía (que en esa época era la mayoría de la población guatemalteca) en el que decía: “advertimos a todos los católicos que no les es lícito autorizar con su presencia los actos de representaciones, desfiles, etc. de la llamada huelga de Dolores“. Rossell y Arellano llegó al extremo de amenazar con la excomunión a todo aquel que participara o presenciara el desfile, pues le parecía que era “incoherente el participar en la huelga de Dolores, burlarse de la liturgia y los símbolos católicos y luego participar piadosamente en las procesiones, las cuales se celebran días después de la Huelga, en Semana Santa.”

El Honorable Comité de Huelga de Dolores hace su desfile el Viernes de Dolores precisamente para criticar a las procesiones de Semana Santa, y por ello, respondió en un comunicado que no permitirían que los “ministros de la religión actuaran con hipocresía” y que la huelga se realizaría “quisieran o no“.

Al día siguiente del comunicado del arzobispo y de la respuesta de los estudiantes, hubo un mitin del “Comité de defensa moral pública” en el que hacían responsable al Gobierno “por los hechos de sangre que pudieran suceder, si los estudiantes persisten en ofender la religión“. Aquel comité estaba dirigido por el diputado José García Bauer (quien vivía frente a la Iglesia de La Recolección) y estaba conformado por miembros conservadores de la sociedad guatemalteca que creían que con el triunfo de la Operación PBSUCCESS de la CIA en 1954 habían regresado a la época del general Rafael Carrera.

Las advertencias del arzobispo y del Comité cayeron en oídos sordos, como ocurre siempre que hay una queja por faltas a la moral, ya que lo único que consiguen es que la curiosidad del público sea mucho mayor.  Así pues, cuando el desfile de la Huelga se realizó ese Viernes de Dolores las calles estaban abarrotadas; pero, poco después de haber iniciado su recorrido, cuando los estudiantes iban por la 12 calle entre segunda y cuarta avenidas de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, tres hombres elegantemente vestidos lanzaron una bomba sobre una carroza, causando una explosión que dejó a más de treinta personas lesionadas, entre estudiantes y espectadores. A pesar del pánico inicial, el desfile continuó como estaba programado.

Al darse cuenta de que no le hicieron caso, Rossell y Arellano montó en cólera y decidió suspender las procesiones de semana santa, cumpliendo con la amenaza de de sancionar a los que participaran en el desfile. Pero la presión por continuar con las procesiones fue muy fuerte, y el 26 de marzo el arzobispo, en una reunión en la Catedral, atendió la petición de los feligreses y miembros de todas las hermandades de que extendiera licencia para que las procesiones se realizaran “como de costumbre“. Y, dándose cuenta de que ya la Iglesia Católica no podía influir en la sociedad como lo había hecho en los siglos pasados, dijo simplemente que esperaba que los estudiantes recapacitaran y que el próximo año “si no había huelga decente no habrían procesiones“.


BIBLIOGRAFIA:


Huelga de Dolores de 1922: los estudiantes universitarios dan a conocer “La Chalana”, su canto de guerra

viernesdolores1922
Grupo de estudiantes universtarios de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1922 durante las actividades de Huelga de Dolores. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El comité de Huelga de Dolores de 1922 estaba conformado por los mejores intelectuales jóvenes de su época. Tal y como narra uno de sus miembros, el escritor Miguel Angel Asturias, en su novela “Viernes de Dolores“, el canto de guerra estudiantil surgió entre bromas, tragos y visitas a lugares de “sana recreación” que frecuentaban los universitarios. La letra fue escrita por estudiantes de las Escuelas Facultativas de Medicina, Farmacia y de Derecho y Notariado del Centro en el edificio que en ese entonces era de la Facultad de Derecho en la Ciudad de Guatemala (convertido posteriormente en el Museo de la Universidad de San Carlos de Guatemala -MUSAC). Entre los escritores que participaron el propio Asturias, el estudiante de medicina Epaminondas Quintana y el estudiante de derecho David Vela, quien después fuera por muchos años el director del periódico “El Imparcial“.​ La música, por su parte, fue compuesta por el maestro José Castañeda (conocido entre los estudiantes como “José con hache”) quien posteriormente sería el director fundador de la Orquesta Sinfónica de Guatemala.

Pero, ¿qué significa el canto de guerra? El contexto histórico en que fue creada “La Chalana” fue 1922, dos años después de que el Partido Unionista de los conservadores guatemaltecos derrocara al gobierno de 22 años del licenciado Manuel Estrada Cabrera, y un año después de que el general José María Orellana derrocara al gobierno de Carlos Herrera mediante un golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company; de esta forma, muchos de los párrafos hacen referencia a la situación guatemalteca imperante en esa momento, aunque tristemente, muchos de ellos siguen vigentes hasta la fecha.

He aquí una breve explicación del significado de aquel canto que muchos han entonado y que empieza con “¡Matasanos practicantes!“:

CORO
Matasanos practicantes,
Del Emplasto Fabricantes,
Güisachines del lugar,
estudiantes:

en sonora carcajada
prorrumpid ¡Ja, ja!

(Nota de HoyHistoriaGT: La primera estrofa, hace referencia a las tres Facultades que formaron parte del Honorable Comité de Huelga en 1922; en su orden: la Escuela Facultativa de Medicina, la Escuela Facultativa de Farmacia, y la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro. Si bien la Facultad de Ingeniería ya existía, ésta se mantenía al margen de estas actividades por sus estrechos nexos con la Escuela Politécnica.)

I

Sobre los hediondos males
de la Patria arrojad flores,
ya que no sois liberales
ni menos conservadores.

Malos bichos sin conciencia
que la apresan en sus dientes
y le chupan inclementes
las fuerzas de su existencia.

(Nota de HoyHistoriaGT: Ya en ese entonces, como ahora, los políticos de turno se aprovechaban del erario nacional para hacer fortuna, sin importar el partido al que pertenezcan. Aunque en ese tiempo los únicos dos partidos realmente eran el liberal y el conservador, al momento de hacer elecciones, se fraccionaban en sub-partidos para dar la apariencia de elecciones libres.)

CORO
Matasanos practicantes
Del Emplasto Fabricantes
Güisachines del lugar,
choteadores:

en sonora carcajada
prorrumpid ¡Ja, ja!

Reíd de los Liberales
y de los Conservadores.

II

Nuestro quetzal espantado
por un ideal que no existe
se puso las de hule al prado
más solo, pelado y triste.

Y en su lugar erigieron
cinco extinguidos volcanes
que en cinco también se hundieron
bajo rudos yataganes.

(Nota de HoyHistoriaGT: Esta estrofa se refiere al derrocamiento del licenciado Estrada Cabrera, cuyo símbolo era el escudo con un quetzal que instituyeron los liberales en 1871.  Fue sustituido por Carlos Herrera, quien llegó al poder con el apoyo de los unionistas, cuyo símbolo eran cinco volcanes. Finalmente, Herrera fue derrocado por un golpe militar en 1921.)

CORO

Matasanos practicantes
Del Emplasto Fabricantes
Güisachines del lugar,
hermanitos:

en sonora carcajada
prorrumpid ¡Ja, ja!
Reíd de los volcancitos
y del choteado quetzal.

III

Contemplad los militares
que en la paz carrera hicieron.
Vuestros jueces a millares
que la justicia vendieron.

Nuestros curas monigotes
que comercian con el credo
y patrioteros con brotes
de farsa, interés y miedo.

(HoyHistoriaGT: Luego de la desastroza “guerra del Totoposte” contra El Salvador en que Guatemala ganó de manera fortuita tras la muerte accidental del caudillo Tomás Regalado la reputación del ejército quedó muy mal parada, al punto que aquí se hace referencia como habían huído a la carrera en la frontera del río Paz.  Por otra parte,  las estrofa también menciona los oscuros casos judiciales que se ventilaron durante el gobierno de Estrada Cabrera y los intereses económicos del clero, que en esa época estaba luchando por recuperar los privilegios retirados por J. Rufino Barrios. El término “clerigalia” se refiere en forma despectiva a los sacerdotes católicos y el de “chafarotes” al los oficiales de línea del Ejército.)

CORO

Matasanos practicantes
Del Emplasto Fabricantes
Güisachines del lugar,
malcriadotes:

en sonora carcajada
prorrumpid ¡Ja, ja!
Reíd de la clerigalia;
Reíd de los chafarotes.

IV

Patria palabrota añeja
por los largos explotada.
Hoy la patria es una vieja
que está desacreditada.

No vale ni cuatro reales
en este país de traidores.
La venden los liberales
como los conservadores.

(Nota de HoyHistoriaGT: Hasta ese momento, los criollos liberales y conservadores habían entregado la patria a intereses internacionales.  Los conservadores, por su parte, firmaron onerosos préstamos a bancos ingleses para costear sus constantes guerras contra sus vecinos, llegando incluso a entregar a los británicos a cambio de armas la regién comprendida entre el río Belice y el río Sarstún; también entregaron el sur de Izabal a los Belgas para su colonización, aunque ésta fracasó. Y los liberales también firmaron préstamos con los ingleses, aparte de las generosas concesiones que otorgaron a los alemanes en Verapaz y a los estadounidenses en Izabal.)

CORO FINAL
Matasanos practicantes
Del Emplasto Fabricantes
Güisachines del lugar,
muchachada:

de la patria derengada
riamos ya: ¡Ja, ja!


BIBLIOGRAFIA:


 

Viernes de Dolores de 1945: después de 14 años de prohibición, revive la Huelga de Dolores de los estudiantes universitarios

viernesdolores1945
Desfile bufo de la Huelga de Dolores en 1945, primera que salía desde que fue prohibida por el gobierno de Jorge Ubico en 1931.  En el recuadro:  “La Chabela”, estandarte de los huelgueros, dibujada por Hernán “Pan” Martínez Sobral en 1921.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Así como la Universidad de San Carlos de Guatemala ha tenido varias transformaciones profundas desde su fundación como una institución católica para los criollos guatemaltecos, la Huelga de Dolores ha pasado por varias fases desde su creación en 1898.  El desfile bufo dejó de salir en 1903, luego de quelos estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado fueran atacados por los guardias del presidente, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y el “No Nos Tientes“, periódico de la Escuela Facultativa de Medicina, dejó de publicarse en 1908, luego de los atentados de los que se salvó milagrosamente Estrada Cabrera en abril de 1907 y abril de 1908.

Las actividades de la Huelga de Dolores se retomaron en 1921, ya cuando había sido derrocado don Manuel, y siguieron realizándose todos los años hasta que en 1931 fueron prohibidas nuevamente cuando llegó al poder el general Jorge Ubico.  Nuevamente, fue hasta que el gobierno del general Federico Ponce Vaides fue derrocado el 20 de octubre de 1944, que los estudiantes universitarios empezaron a realizar nuevamente las actividades de Huelga.

En esos años, el desfile bufo y el periódico “No Nos Tientes” cumplían una función muy importante:  la de informar al pueblo por medio de sátira escrita y representada los demanes en que incurría el gobierno de turno.  Y es que en la ciudad de Guatemala de esa época había muy pocos periódicos (y casi todos estaban controlados o censurados por el gobierno), las estaciones de radio apenas acababan de empezar a dar las noticias (y también estaban muy censuradas), y la televisión todavía no había llegado al país.  Es más, cuando llegó la televisión en la década de 1950, el restringido poder adquisitivo de la mayoría de la población limitó el uso del radio y del televisor cuando éstos llegaron a la población guatemalteca.  No fue sino hasta que se inventó el radio de transistores y el sistema de ventas a plazos que la población dispuso de formas más amplias de conocer las noticias; esto es algo prácticamente inimaginable para la sociedad guatemalteca del siglo XXI, la cual se ha vuelto muy dependiente de los teléfonos inteligentes que le permiten conocer lo que esta ocurriendo en cualquier parte del mundo instantáneamente.

Uno de los principales intelectuales que participó en el resurgimiento de la Huelga en 1945 fue el licenciado Carlos Guzmán Böckler, quien relata de la siguiente forma sus experiencias con esta actividad universitaria:

Fue a principio de 1945 cuando el entonces estudiante de los últimos años de la Facultad de Derecho, Jesús “Chus” Guerra Morales, secundado por Francisco “Chico” Luna (Sir Jesus War y Sir Francis Moon, según decía este último), […] y otros [estudiantes], presentaron ante la asamblea general de la Asociación de Estudiantes “El Derecho” la moción de reanudar la celebración de la Huelga de Dolores, silenciada durante [el largo gobierno] de Jorge Ubico. Una respuesta jubilosa, vertida a través de una votación unánime, dio paso a una etapa más en la vida azarosa de la chusca y controvertida festividad estudiantil. El entusiasmo se contagió a los estudiantes de medicina, en primer término, y a los de las otras Facultades con menor intensidad. De ahí que el paso obligado fuera constituir el Comité de Huelga y tratar de llenar, a partir del ingenio de los revividores, el esquema general de la festividad trazando a partir de 1898 […] el cual contenía dos grandes actividades: la publicación del “No Nos Tientes” y la realización del Desfile, con el objeto de combinar la sátira escrita con la escenificación ambulante de situaciones embarazosas para los políticos de turno, sea mediante cuadros en vivo, sea con esculturas perecederas montadas en plataformas rodantes y ornamentales: las carrozas, a fin de que, de la combinación de las palabras con las formas, los volúmenes y los colores surgieran las expresiones capaces de cautivar la imaginación de un público simple y multitudinario, al que se gratificaba con la burla de los poderosos, en especial de quienes gobernaban, caricaturizados para escarnio propio y alegría de la concurrencia. Correspondía entonces a los niveles huelgueros del 45 dar forma y contenido a los temas y los personajes de su propia época, uniendo en una sola expresión las dificultades de los géneros cómico y satírico.

Como era de esperarse, recurrieron a los huelgueros de la generación de 1920 que aun mantenían el entusiasmo de sus años mozos, en especial al médico Joaquín “la Chinche” Barnoya, pero en gran medida echaron mano de su propia inventiva y, casi sin proponérselo, en algunos momentos, cruzaron los umbrales de la creatividad. Además, de Chus Guerra, primer director del No Nos Tientes, cabe recordar a Mario “El Loco” Alvarado Rubio, encargado de las carrozas junto con Rodolfo “La Vieja” Martínez Sobral, hijo del huelguero de la generación del 20 Hernán “Pan” Martínez Sobral, que le heredó las habilidades carroceras y las de pintar a La Chabela, esqueleto blanco sobre fondo negro que haciendo una mueca obscena danza al inicio del desfile, portada por estudiantes de medicina ataviados como tales.

[…] desde que la Huelga se inició, el desfile es la parodia de una procesión de la Semana Santa, que se abre con la réplica chusca de la pintura del esqueleto que simboliza la muerte y que inicia la marcha del santo entierro. Las carrozas son la versión burlona de las andas que llevan los pasos; las hileras de estudiantes que, en fila india, caminan flanqueándolas, están compuestas por los epígonos chocarreros de los cucuruchos, y la tarjeta que, con dibujos y versitos alusivos al momento, lleva cada huelguero en el pecho, es la versión profana de la que, con el retrato de la imagen a cargar y con el turno en que le corresponde a cada cual hacerlo, portan en igual forma los cucuruchos. La banda, en vez de tocar marchas fúnebres, esparce las notas irreverentes de versos satíricos pespuntados a piezas de música popular fácilmente reconocibles e incluso coreables por la concurrencia. El haber escogido el Viernes de Dolores para llevar a cabo el desfile, apareja un desafío al recato y la continencia que la iglesia exigía de sus fieles durante la cuaresma y, máxime, cuando se estaba a las puertas de su culminación natural, es decir, de la Semana Santa; y la transmutación de los dolores propios de la pasión de Cristo en los dolores que el pueblo sufría a causa de la arbitrariedad, la desfachatez y la venalidad de sus gobernantes subrayaba la hipocresía del clero que, coludido con los poderosos, se escudaba en una moral incompatible con su proceder en la vida cotidiana.

Para comprender la profundidad de la crítica social y política que tenía toda esta pantomima, hay que recordar que, en la Ciudad de Guatemala de fines del siglo XIX y de un poco más de la mitad del XX, la población no sólo era muy escasa, si la comparamos con la de [1998] (entre 1945 y [1998], ha pasado de 350,000 a 3.500,000 habitantes, incluyendo los municipios conurbados) sino que los personajes que en ella sobresalían eran bastante conocidos tanto en las clases acaudaladas y medias como en ciertos barrios populares. La chismografía propia de todos los pueblos chicos (o infiernos grandes como reza el dicho) hacía circular de boca en boca las actuaciones públicas y las debilidades íntimas de muchas familias y personas, por lo que no era difícil para los huelgueros recopilar las historias que ya andaban de boca en boca o que se guardaban bajo una secretividad más que dudosa y, debidamente aderezadas, volverlas a desparramar con una dosis pura de picardía y con un vocabulario coloquial y desvergonzado que fácilmente invadía los terrenos de la procacidad, a pesar de algunos intentos de guardar las normas de un ingenio que siempre está ligado al aquí y al ahora, razón por la cual los artículos de los “No Nos Tientes” de años anteriores arrancan muy pocas sonrisas a los lectores de hoy, sobre todo porque las palabras y las situaciones sobreentendidas en los textos nunca quedan, según el caso, escritas ni señaladas.”

Y no solamente las palabras y situaciones sobreentendias quedaron en el olvido.  Actualmente aunque el desfile bufo sigue recorriendo las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, su crítica pasa inadvertida para la mayoría de la población de la ciudad, que ahora no solamente vive en los municipios de Chinautla, Fraijanes, Santa Catarina Pinula, Mixco, Petapa, San Juan Sacatepéquez, y Villa Nueva, sino que tiene un sinnúmero de opciones para enterarse de los desacatos del gobierno de turno.


BIBLIOGRAFIA:


20 de marzo de 1901: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera reglamenta la instrucción militar en las Escuelas Facultativas de la Universidad

20marzo1901
La antigua Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia que estaba en el convento que fue expropiado a los Paulinos en 1873.  Aquí funcionó la escuela de Medicina hasta que fue destruida por los terremotos de 1917-18.  En el recuadro: el presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1901.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien en el siglo XXI la Universidad de San Carlos es una entidad autónoma identificada con las causas populares que no permite el ingreso de la policía ni del ejército en ninguna de sus instalaciones, esta situación empezó hasta en 1945.  Antes de eso, las escuelas facultativas de la Universidad eran instituciones para la élite económica en donde solamente estudiaban varones y las promociones no pasaban de quince profesionales por año; además, eran dependientes directas del presidente de turno, por intermedio del Ministerio de Instrucción Pública.

El 6 de marzo de 1901, el gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera dispuso que se implementara la instrucción militar para todos los estudiantes universitarios de primer año, aprovechando que la gran mayoría de ellos ya había recibido dicha instrucción en el militarizado Instituto Nacional Central para Varones.  Esto fue reglamentado por el Ministerio de la Guerra mediante el siguiente decreto:

“Palacio del Poder Ejecutivo:

Guatemala, 20 de marzo de 1901

La Secretaría de la Guerra, de acuerdo con la de Instrucción Pública, en virtud de lo dispuesto en acuerdo gubernativo de seis del presente mes, relativo a la instrucción militar que debía darse por una duración de seis meses en las Escuelas Facultativas de la República, emite el siguiente

Reglamento:

1. Los alumnos de primer año de las Escuelas Facultativas, recibirán las clases de Ordenanza y Táctica Militares los jueves de cada semana, durante dos horas.  La primera se destinará al estudio teórico y la segunda a los ejercicios prácticos.

2. De la Ordenanza se enseñara:

  • Ley Militar
  • Obligaciones del Soldado, Cabo, Sargento, Subteniente, Teniente y Capitán
  • Organización de la infantería
  • Divisas, univormes y armamentos del Ejército

3. La instrucción de Táctica, comprenderá:

  • Instrucción teórica y práctica del recluta; y
  • Instrucción teórica y práctica de Sección y Compañía

4. Los cursantes de Medicina, estudiarán, además de las materias prescritas en los puntos precedentes, la organización de los cuerpos de Sanidad Militar y las leyes penales referentes al soldado, cabo y sargento.

5. El Catedrático formará el programa detallado de dichas materias y lo someterá a la aprobación de la Secretaría de la Guerra.

6. Las materias que se mencionan en los puntos anteriores se cursarán en los seis meses que fija el acuerdo gubernativo antes citado.

7. Los exámenes se practicarán en el tiempo que establece el artículo 168 de la Ley de Instrucción Pública, por un Jurado compuesto de tres Jefes del Ejército, nombrados por la Secretaría de la Guerra, observándose lo prevenido en la Ley citada sobre calificaciones y demás requisitos. En los exámenes por suficiencia, se estará a las prescripciones del Decreto número 312; debiendo formar parte del Jurado, además, el Catedrático de la asignatura y otro jefe nombrado por la misma Secretaría de la Guerra.

8. Los cursantes que el año próximo pasada hayan asistido a las clases de instrucción militar, tendrán derecho a examinarse en esta materia cuando lo soliciten, sirviendo de base, para su admisión, por tiempo o por suficiencia, el número de faltas en que hubieran incurrido.

9. El presente reglamento queda en vigor desde esta fecha.

Dado en la Secretaría de la Guerra; en Guatemala. a veinte de marzo de mil novecientos uno.

Luis Molina”


BIBLIOGRAFIA:


19 de febrero de 1992: fallece el eminente periodista David Vela, ex-director del diario “El Imparcial”

19febrero1992
Desfile Bufo de la Huelga de Dolores de 1922, año en que David Vela fue miembro del Honorable Comité y autor de “La Chalana” junto con otros miembros de la “generacióm del 20“.  En los recuadros de la izquierda: el logo y el Muñequito de “El Imparcial” periódico al que Vela dedicó toda su vida.  En el recuadro de la derecha: David Vela en 1926.  Imágenes tomadas de “El Imparcial“.

Uno de los miembros de la “generación del 20” que contribuyó al derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera y luego sería instrumental en el periodismo guatemalteco fue el licenciado David Vela Salvatierra.

Vela nació el 25 de febrero de 1901 y realizó sus estudios de bachillerato en el Instituto de Varones de Oriente, donde se graduó en 1918. Luego ingresó a la Universidad “Estrada Cabrera” desde donde participó activamente en las actividades estudiantiles contra el gobierno del presidente Estrada Cabrera en 1919 y principios de 1920. Tras el derrocamiento de Estrada Cabrera, el presidente Carlos Herrera donó un edificio para que los estudiantes universitarios fundaran su Asociación, y los de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado fundaron la Asociación de Estudiantes “El Derecho” de la que Vela fue el primer presidente. Fue uno de los iniciadores del deporte universitario en 1922 y estuvo entre los fundadores de la Universidad Popular ese mismo año, la que fue la primera institución que llevó las actividades de extensión universitaria a los obreros de la Ciudad de Guatemala, quienes hasta entonces no tenían acceso a educación formal más allá de la escuela primaria. En la universidad fue compañero de estudios de famosas personalidades, como el escritor Miguel Angel Asturias, quien posteriormente sería galardonado con el Premio Lenín y el Premio Nóbel de Literatura, y el periodista Clemente Marroquín Rojas, patriarca de los redactores y propietarios de periódicos de Guatemala.  De sus épocas estudiantiles, Asturias escribió la novela “Viernes de Dolores” en la que narra como eran las actividades del Honorable Comité de Huelga de los estudiantes universitarios de 1922, del que todos ellos formaban parte, y menciona a Vela como “el Gato” y uno de los autores del canto de guerra estudiantil “La Chalana“, que todavía se mantiene vigente.

Pero fue en el periodismo en donde Vela verdaderamente se destacó. Se inició como redactor de “El Estudiante“, y como editor y redactor de las revistas “Electra” y “Studium”; pero fue en el periódico “El Imparcial” fundado por Alejandro Córdova en donde realmente hizo carrera.  Empezó allí como redactor en 1922, y pasó luego a jefe de redacción tras la renuncia de César Brañas a ese puesto en octubre de 1926, luego de que el periódico reinició sus actividades tras la muerte del general presidente José María Orellana, quien lo había suspendido por los ataques en su contra.  En aquella oportunidad, el periódico publicó lo siguiente: “con sincera aprobación de todos los elementos intelectuales de EL IMPARCIAL, la dirección del periódico dispuso ayer encomendar a las aptitudes trabajadoras y al entusiasmo del compañero David Vela, la jefatura de redacción, para llenar la vacante que deja César Brañas“.  Y por si fuera poco, Vela se graduó de licenciado en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro el 30 de octubre de ese mismo año y el periódico lo celebró por todo lo alto, publicando su foto en primera plana con el título “El Jefe de Redacción de El Imparcial triunfa“.

El 22 de junio de 1944, Vela fue parte de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala tras la represión de las revueltas populares de ese mes. Aquel documento, seguido por un reclamo por la represión que llevó a la muerte de la profesora María Chinchilla, fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944.

El 1 de octubre de ese año, el presidente interino, general Federico Ponce Vaides, ordenó asesinar al periodista Alejandro Córdova por los ataques contra su persona que aparecían en el periódico, y tras el asesinato, Vela pasó a ser director del periódico, puesto en que se mantuvo hasta que “El Imparcial” quebró en 1984.

En 1952, la Escuela Centroamericana de Periodismo, adscrita a la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, le reconoció el título de Periodista Profesional. Vela fue catedrático universitario y autor de numerosos libros y ensayos; además, perteneció a la Academia Guatemalteca de la Lengua y a la Sociedad de Geográfica e Historia de Guatemala.  Y también, junto con el periodista Rigoberto Bran Azmitia, fundó el Museo del Libro Antiguo en la ciudad de Antigua Guatemala el 16 de marzo de 1956.

El 27 de septiembre de 1954, cuando Vela era miembro de la Asamblea Legislativa ya durante la época del gobierno del coronel Carlos Castillo Armas, éste pidió que se revisaran los contratos suscritos con la United Fruit Company con el gobierno de Lázaro Chacón el 25 de mayo de 1930 y con el gobierno de Jorge Ubico, el 3 de marzo de 1936.  Al recibir la solicitud, la Asamblea eligió a una comisión específica conformada por los diputados David Vela, Oscar Nájera Farfán, Abraham Cabrera Cruz, Ramiro H. Alfaro, Luis Padilla y Guillermo Flores Avendaño (quien luego sería presidente de la República), para que estudiaran los contratos y dictaminaran al respecto.  Al día siguiente, 28 de diciembre, la comisión inusualmente presentó su dictamen de aprobación, junto con contratos adicionales que habían sido firmados el día anterior entre el gobierno de Castillo Armas y la United Fruit Company, los cuales de inmediato fueron enviados de vuelta a la Asamblea para su aprobación final.

Tras una vida intensa, Vela falleció en la Ciudad de Guatemala el 19 de febrero de 1992.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias, Miguel Ángel (1978). Viernes de Dolores. Buenos Aires: Lozada.
  • Córdova, Alejandro (4 de octubre de 1926). David Vela: nuevo jefe de redacción. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  • — (30 de octubre de 1926). El Jefe de Redacción de El Imparcial triunfa. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  • Méndez, Francisco Alejandro (2010). «David Vela Salvatierra»Diccionario de Autores y Críticos de Guatemala (Guatemala: La Tatuana). Archivado desde el original el 22 de octubre de 2010.
  • Quintana, Epaminondas (1971). La Historia de la Generación del 20. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Villagrán Kramer, Francisco (1993). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970. Guatemala: FLACSO.

14 de enero de 1646: el correo mayor y alguacil del Santo Oficio, Pedro Crespo Juárez, dota con fuerte suma para el establecimiento de varias cátedras

14enero1646
Retrato de Pedro Crespo y Suárez que fue mandado a hacer por la Facultad de Derecho y Notariado el 25 de abril de 1882, para que fuera colocado en el Salón de Actos de dicha facultad en homanje de gratitud.  Actualmente se conserva en el museo del Palacio de los Capitanes Generales de Antigua Guatemala.  Imagen de HoyHistoriaGT.

Si bien es al obispo Francisco Marroquín a quien se le atribuye dejar una cuantiosa donación para la fundación de la Universidad en Guatemala, en realidad fue la dotación que dejó el alguacil mayor Pedro Crespo Juárez la que determinó la fundación de la institución de educación superior en el Reino de Guatemala.

La dotación, autorizada por elescribano Felipe Díaz, dice:  “que teniendo el colegio de Santo Tomás de Aquino renta anual de 2,400 tostones y que su majestad no había permitido la erección de universidad por facta de capital suficiente, a pesar de que Sancho de Barahona y su esposa legaron cien ducados de renta anual; que existiendo en la ciudad de Santiago de Guatemala, una audiencia, un obispado, seis centros conventuales para hombres y dos para mujres; que la población es numerosa y que en atención a todo, cedía la cantidad de mil tostones de cuatro reales para el sostenimiento de las cátedras siguientes:

  • dos de sagrada teología (una de vísperas y otra de prima)
  • dos de cánones y leyes (una de prima y otra de vísperas), y
  • una de medicina”.

Además, de los fondos donados para sostenimiento de cátedras, cedía otra cantidad para alimento de colegiales y reconstrucción o edificación de casas de estudios.  E indicaba que la universidad que se erigiera, debería tener las mismas prerrogativas que las universidad de Valladolid, Salamanca y Alcalá “[…] e que por ello e para ello dejaba la donación de cuarenta mil tostones de a cuatro reales cada uno…

Finalmente decía que la advocación tendría que ser a la Santísima Virgen María, a San Pedro Mártir y a Santo Tomás de Aquino.

Crespo Suárez otorgó su testamento ante el escribano Juan de Palomino el 7 de febrero de ese año y en la segunda clausula confirmó la dotación y fundación de las cinco cátedras de la universidad.

El cargo de correo mayor fue tomada por el capitán Francisco de Lira y Cárcamo, quien fue recibido en el ayuntamiento criollo el 12 de junio de 1646.


BIBLIOGRAFIA:


 

9 de junio de 1686: el rey de España emite una Real Cédula organizando al claustro y personal administrativo de la Real Universidad de San Carlos

9junio1686
Edificio de la Universidad de San Carlos en la Antigua Guatemala en 2019.  En los recuadros: el escudo de Castilla y León, y el de los Estados Pontificios, indican que la universidad era Real y Pontifica. Imagen de HoyHistoriaGT.

La autorización para crear una universidad en la provincia de Guatemala fue un camino tortuoso y difícil que tardó más de cien años a partir del momento en que se fundó el colegio de Santo Tomás con la herencia que dejó para el efecto el obispo Francisco Marroquín al morir en 1563.

Aunque la universidad empezó a impartir clases el 7 de enero de 1681, no fue sino hasta el 20 de febrero de 1686 que el rey de España emitió la real cédula en que aparece el auto del consejo de Indias, aprobando los estatutos y constituciones de la Real Universidad de San Carlos. Unos meses más tarde, para poner orden en la administración de la institución que hasta ese momento había estado funcionando con profesores interinos, el 9 de junio de ese mismo año emitió una real cédula en la que nombró como primer rector de la universidad al Dr. José de Baños y Soto Mayor, e hizo los siguientes nombramientos de profesores propietarios de las cátedras primas:

  1. Teología: Dr. José de Baños y Soto Mayor
  2. Cánones: Lic. Pedro de Ozaeta y Oro
  3. Leyes: Dr. Bartolomé de Amézquita
  4. Medicina: Dr. Miguel Fernández

Asimismo, en dicha real cédula permitió que los frailes de San Francisco pudiera servir una cátedra ad honorem de la doctrina de Escoto en la universidad y prometió al doctor en medicina Miguel Fernández egresado del colegio médico, que pasados cinco años en la cátedra de medicina de la universidad, se le conferiría el título de protomédico general del Reino de Guatemala.

Por otro lado, el rey informó que había solicitado al papa Inocencio IX que se otorgara una bula confirmando la erección de la universidad de San Carlos con privilegio de otorgar grados mayores en la facultad de sagrada teología y cánones y que el rector y maestrescuela tuvieran la misma jurisdicción que la que gozaban los de las universidades de México y Lima.  Esta bula fue emitida el 18 de junio de 1687, y por lo mismo a partir de ese momento pasó a ser la Real y Pontificia Universidad de San Carlos.

Por útimo, el rey ordenó que los capitales pertenencientes al fondo de la dotación de la universidad fueran recogidos y depositados en la caja real.

El 3 de enero de 1688 el doctor José de Baños y Soto Mayor fue confirmado en el cargo de rector y ese mismo día encargó al bachiller presbítero José de Lara, cura rector de la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, que tradujera al español la bula del papa Inocencio XI, en la que éste confirmaba la erección de la universidad guatemalteca.  Lara trabajó en dicho encargo y a las tres de la tarde del 15 de febrero de ese año, en el salón mayor de la universidad en la ciudad de Santiago de Guatemala, el presbítero Ignacio de Mármol leyó la bula en presencia del recién llegado presidente Jacinto de Barrios Leal, de los oidores, del cabildo eclesiástico, capiturales, miembros del clero regular y secular, y vecinos distinguidos.


BIBLIOGRAFIA:


 

23 de septiembre de 1832: nace en Salamá Francisco Lainfiesta, gran colaborador de J. Rufino Barrios como presidente de la Asamblea Legislativa y ministro de Fomento

Aunque había nacido en Salamá, Baja Verapaz, Francisco Lainfiesta era diputado por Suchitepéquez en la Asamblea Constituyente de 1879, y uno de los firmantes del decreto que instauró la Constitución de Guatemala de ese año y que benefició considerablemente al general presidente J. Rufino Barrios.

Una vez instalado Barrios en el poder como presidente constitucional, Lainfiesta fue electo como diputado por Santa Cruz del Quiché en 1880, y a partir de 1881 fue presidente de la Asamblea Legislativa. Entre los decretos aprobados por aquel cuerpo legislativo se encuentran:

  1. 8 de abril de 1881: aprobar el Tratado de Amistad y Comercio entre Guatemala y Honduras, que fue suscrito por el pelnipotenciario Lorenzo Montúfar y el hondureño Enrique Soto.
  2. 25 de abril: posponer la Exposición Nacional que iba a realizarse el 1882 por carecer de suficiente tiempo para organizarla.
  3. 25 de abril: extinguir la Sociedad Económica, creada durante la colonia en 1795 y restituida en 1840, quedándose con sus bienes e ingresos, y trasladando la sede de la Asamblea al edificio de dicha sociedad, y la Biblioteca Nacional al antiguo edificio de la Asamblea.  El Ministerio de Fomento había tomado las funciones de dicha Sociedad desde su creación.
  4. 26 de abril: regula la celebración de matrimonios religiosos, los cuales debían hacerse previa verificación de que ya se había realizado el matrimonio civil.
  5. 12 de marzo de 1883: aceptar la renuncia del diputado por Izabal, Antonio Batres Jáuregui, quien partió para los Estados Unidos como ministro plenipotenciario, y organizar la elección de su suplente.
  6. 9 de abril de 1883: aprobar el ascenso a general general de brigada para el coronel Manuel Lisandro Barillas.

De 1883 a 1885, Lainfiesta fungió como Secretario de Fomento, primero con el general J. Rufino Barrios y luego con el presidente interino Manuel Lisandro Barillas tras las muerte de Barrios en Chalchuapa.  Ahora bien, desde su época como presidente de la Asamblea, se autorizó al Ministerio de Fomento a emitir las leyes que fueran convenientes durante los prolongados recesos de la Asamblea Legislativa, por lo que Lainfiesta fue partícipe de numerosos decretos, entre los que destacan:

  1. 1 de mayo de 1884: aprobación del contrato entre la Compañía del Ferrocarril del Norte y la Shea Cornick y Cía., para la construcción del primer tramo de 62 millas de dicho ferrocarril entre la costa del Atlántico y Los Amates, Izabal. El contrato se aprobó tras solo 24 horas de discusión.
  2. 27 de junio de 1884: decreto en el que se le concedía en propiedad un lote de once y cuarta hectáreas (un cuarto de caballería) de los terrenos expropiados a las comunidades indígenas en los departamentos de Petén, Izabal, Zacapa, Alta Verapaz y Baja Verapaz, a aquellos trabajadores estadounidenses o europeos que la compañía que construía el Ferrocarril del Norte trajera a Guatemala y trabajara en la misma por más de un año.
  3. 7 de julio de 1884: contrato con Guillermo Nanne de la “Central American Pacific Railway & Transportation Co.” para construir un hotel a la orilla del Lago de Amatitlán y poner un buque a vapor para que funcionara en el mismo.
  4. 9 de agosto de 1884: contrato con Roderico Toledo para mejorar el sistema de agua potable de la Ciudad de Guatemala.
  5. 6 de octubre de 1884: adjudicación de un terreno de mil quinientas caballerías del “Central American Pacific Railway & Transportation Co.” siendo limitada al norte por el río Motagua, al sur por la frontera con Honduras, al oeste por el río Bobo y al este por las tierras de Chapulco. (De éstas, 300 pasaron a propiedad  del general Barrios).
  6. 17 de octubre de 1884: girar las instrucciones al Comisionado de Guatemala en Nueva Orleans para la “Exposición Universal de Industrias y Centenaria-algodonera” de esa ciudad en la que se promocionaría el Ferrocarril del Norte y el puerto en la bahía de Santo Tomás.
  7. 15 de noviembre de 1884: aprobación del Reglamento de Ferrocarriles de Sangre (tirados por caballos) y de Vapor (tirado por locomotora de vapor).

9 de diciembre de 1944: se deroga la constitución de 1879, según el decreto 18 de la Junta Revolucionaria de Gobierno

9diciembre1944
Los triunviros de la Junta Revolucionaria de Gobierno: ciudadano Jorge Toriello, teniente coronel Francisco Javier Arana y mayor Jacobo Arbenz. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la revolución de octubre de 1944 que derrocó al gobierno del general Federico Ponce Vaides, la Junta revolucionaria emitió el decreto 18, derogando la constitución de 1879 el 28 de noviembre de 1944, y la Asamblea Legislativa lo aprobó el 9 de diciembre de ese mismo año, convocando a una Asamblea Constituyente que emitió la nueva constitución de la República el 15 de marzo de 1945.

En ese decreto, se dejaron vigentes los títulos I, II, III, V y VI de la constitución de 1879, tal y como estaban antes de las reformas que hizo el general Jorge Ubico el 11 de julio de 1935 mientras se escribía la nueva constitución.  Los títulos indicados eran los siguientes:

  • Título I: de la Nación  y sus Habitantes
  • Título II: de las Garantías
  • Título III: del Poder Legislativo
    • Sección 1a.: organización del poder legislativo
    • Sección 2a.: atribuciones del poder legislativo
    • Sección 3a.: de la formación y sanción de la ley
    • Sección 4a.: de la comisión permanente
  • Título V: del Poder Judicial
  • Título VI: del Gobierno de los Departamentos y de las Municipalidades

Se reproducen las porciones más importantes del decreto Número 18 por su importancia histórica:

La Junta Revolucionaria de Gobierno,

Considerando:

Que de acuerdo con la Declaración de Principios hecha el día de hoy en Decreto número diecisiete, procede dictar las medidas a que debe sujetarse la organización política-administrativa del país,

Por tanto, decreta:

Artículo 1.°: se deroga totalmente la Constitución de la República.

Artículo 2.°: mientras la Asamblea Nacional Constituyente dicta la nueva Carta fundamental, se claran en vigor los títulos I, II, III, V y VI de la Constitución existente antes de las reformas del once de julio de mil novecientos treinta y cinco, con las siguientes modificaciones:

Artítulo 3°.: el Artículo 8°., Título I queda así: “Son ciudadanos los guatemaltecos mayores de diez y ocho años que sepan leer y escribir o tengan renta, industria, oficio o profesión que les proporcione medio de subsistencia”. […]

Artículo 5°.:  el Artículo 18.° del mismo título, queda así: “La instrucción primera es obligatoria; la sostenida por la Nación es laica y gratuita. La Universidad Nacional es autónoma.”

Artículo 6.°: la fracción 2a. del artículo 22, del mismo título, queda así: “La fuerza arma es una institución apolítica, no puede ejercer los derechos de petición y de sufragio, ni deliberar, salvo en los asuntos relativos a su propia organización y demás que autorice la Ley Constitutiva del Ejército.” […]

Artículo 11.°: el presente Decreto entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Diario Oficial y de él se dará cuenta a la Asamblea Nacional Legislativa en sus próximas sesiones extraordinarias.

Dado en el Palacio Nacional: ciudad de Guatemala, a los veintiocho días del mes de noviembre de mil novecientos cuarenta y cuatro.

Publíquese y cúmplase.

El 9 de diciembre de 1944, la Asamblea Legislativa, entonces presidida por el dramaturgo Manuel Galich y Alfonso Bauer Paiz, ratificó este decreto y convocó a elecciones de una Asamblea Legislativa para redactar la nueva constitución política de la República.


BIBLIOGRAFIA:


28 de noviembre de 1944: la Junta Revolucionaria de Gobierno emite el Decreto No. 17 por medio del cual se modifica completamente la estructura del gobierno

28noviembre1944
El Palacio Nacional de Guatemala el 20 de octubre de 1944.  En el recuadro: los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobienro: Jacobo Arbenz, Jorge Toriello y Francisco J. Arana.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la creación de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847 por el general consevador Rafael Carrera, hasta la caída del general Federico Ponce Vaides, el gobierno guatemalteco era dirigido por el presidente de la República, el cual tenía control absoluto sobre todos los organismos del Estado. Es decir, a pesar de que había tres poderes en el Estado, esto solamente era una pantalla para disfrazar el absolutismo imperante.

No importaba la clase social, el respeto hacia la figura presidencial rayaba el fanatismo. Así pues, la población ilustrada se refería al presidente de turno como “Benemérito“, “Supremo Gobierno“, “Excelentísimo Señor Presidente“, “Caudillo Adorado de los Pueblos” etc., mientras que la población se refería al gobernante como “Tata” (por ejemplo, a Rafael Carrera le decían “Tata Rafa” y a J. Rufino Barrios le decían “Tata Rufo“; de hecho, a todas las figuras de poder les decían así y por eso al General Serapio Cruz le decían “Tata Lapo“).

Esto empezó a cambiar cuando el 20 de octubre de 1944, la revolución de Octubre derrocó al gobierno del general Federico Ponce Vaides, quien había intentado perpetuarse en el poder tras la renuncia del general Jorge Ubico el 1 de julio de 1944. El 28 de noviembre de ese mismo año, la Junta Revolucionaria emitió el Decreto No. 17, el cual modificó por completo la forma de hacer gobierno en el país, eliminando la centralización del poder en la figura dictatorial de un presidente, y otorgó autonomía diferentes entidades gubernamentales.

El resultado no deseado de este cambio fue la creación de gobernantes títeres que han pasado con mayor pena que gloria por el Despacho Presidencial, obedeciendo a los intereses de grupos de poder nacionales y extranjeros.

El decreto se reproduce a continuación por su importancia histórica:

Decreto Número 17

La Junta Revolucionaría de Gobierno,

CONSIDERANDO:

Que es imperativo e impostergable consolidar el triunfo de la Revolución del veinte de octubre, iniciada en la gesta cívica de junio y afirmar la obra revolucionaria en forma que garantice los justos anhelos del pueblo para lograr una efectiva libertad política, económica y religiosa y un estado de bienestar social de acuerdo con las exigencias de la época y los postulados de la Revolución;

CONSIDERANDO:

Que la centralización de los poderes del Estado en manos de un dictador irresponsable ha sido característica de todos los gobiernos anteriores con detrimento de los principios democráticos que propugnan todos los pueblos libres de la tierra; que el pueblo de Guatemala está resuelto a defender esos principios para hacerlos efectivos y evitar que se repita la farsa democrática en que hasta ahora hemos vivido;

CONSIDERANDO:

Que el centralizar en un solo hombre las facultades y poderes para gobernar, ha traído como consecuencia la desmedida ambición de mando, creando el tipo absurdo de presidente providencial que tiende a perpetuarse no obstante la prohibición constitucional absoluta, establecida para garantizar el principio de alternabilidad; que la institución de designados a la presidencia ha sido uno de los medios para que hombres sin escrúpulos burlen el sufragio y ha contribuido de manera eficaz a que individuos que no encarnan la genuina voluntad del pueblo, lleguen al poder y se mantengan en él;

CONSIDERANDO:

Que para mejor garantizar el principio de no reelección, además de la disposición constitucional tantas veces violada, es indispensable poner en manos del pueblo un medio más eficaz: el derecho de rebelión;

CONSIDERANDO:

Que el Ejército Nacional debe ser una institución vinculada al pueblo e identificada con él en sus aspiraciones democráticas, apolítica en su organización, guardián fiel de la Constitución de la República y defensor de la integridad territorial, pero nunca sostén de las dictaduras ni apoyo de la opresión;

CONSIDERANDO:

Que la organización del municipio a base de elección popular de sus componentes constituye una modalidad de la forma democrática de Gobierno, y que la institución de intendentes fue creada dictatorialmente como uno de los medios de centralización del Poder, para cimentar la opresión e impedir el libre ejercicio del sufragio;

CONSIDERANDO:

Que el funcionamiento orgánico de la democracia exige como condición primordial la aplicación de la ley sin privilegios irritantes; y que para que la Justicia llene las altas finalidades a que está llamada, se hace indispensable la autonomía del Poder Judicial, condición ineludible para la defensa del derecho contra la arbitrariedad;

CONSIDERANDO:

Que una de las cuestiones de más alta trascendencia para el futuro de Guatemala, estriba en la difusión de la cultura en todas sus formas; y que hasta ahora los gobiernos totalitarios que nos han regido han sido enconados adversarios de las manifestaciones del pensamiento, negando a la Universidad Nacional su condición de autónoma, que es indispensable para que pueda realizar su elevada misión;

CONSIDERANDO:

Que el sistema de sufragio mayoritario para elegir miembros de los cuerpos colegiados que establece la Carta Constitutiva deja sin representación en dichos cuerpos a las minorías organizadas en partidos políticos, con lo que a un sector de la opinión pública se le priva de intervenir en la gestión de los negocios del Estado; y que por tal razón debe reconocerse constitucionalmente la existencia de los partidos políticos que reúnan los requisitos que la ley determine;

CONSIDERANDO:

Que el sistema de sufragio que rige en Guatemala es imperfecto y constituye un mecanismo propicio para defraudar la voluntad del pueblo y que, por otra parte, no acepta las modernas tendencias que aspiran a conceder la ciudadanía a la mujer preparada para ejercerla;

CONSIDERANDO:

Que el peculado y la malversación de fondos del Erario ha sido vicio de las administraciones anteriores, sin que haya sido obstáculo para el enriquecimiento indebido de los altos funcionarios la existencia de disposiciones legales tendientes al resguardo de los haberes públicos; y que se hace indispensable el establecimiento de normas de moralidad y honradez para garantizar al pueblo, de manera efectiva, el manejo de los dineros que le pertenecen;

POR TANTO,

DECRETA:

ARTICULO 1.- Se declaran principios fundamentales de la Revolución del veinte de octubre, los siguientes:

I.— Descentralización de los poderes del Ejecutivo y efectiva separación de los del Estado.
II.— Supresión de designados a la presidencia y substitución de éstos por un Vicepresidente.
III.— Alternabilidad en el poder, aboliendo la reelección y reconociendo al pueblo el derecho de rebelarse cuando se intente
IV.— Nueva constitución y organización del Ejército, que garantice en forma efectiva su posición apolítica y le permita desempañar la función, para que fue instituido, de defender la libertad, la Constitución y la integridad nacional, creando dentro de la nueva organización de éste una garantía efectiva para sus miembros a efecto de que su profesión quede instituída bajo bases sólidas que no puedan ser destruídas a capricho del gobernante, quien no tendrá ingerencia en la organización técnica ni profesional del mismo, la cual será delegada en el Consejo Superior del Ejército para obtener así la posición social y profesional que se merece.
V.— Organización democrática de las municipalidades mediante la elección popular de sus miembros.
VI.— Autonomía efectiva del Poder Judicial.
VII.— Autonomía de la Universidad Nacional.
VIII.— Reconocimiento constitucional de los partidos políticos de tendencia democrática, organizados conforme la ley, y representación de las minorías en los cuerpos colegiados de elección popular.
IX.— Sufragio obligatorio y voto secreto para el hombre alfabeto. Sufragio obligatorio y voto público para el hombre analfabeto, limitando su ejercicio a elecciones municipales. Reconocimiento de la ciudadanía a la mujer preparada para ejercerla.
X. — Efectiva probidad administrativa.

Los principios anteriores se consideran esenciales para consolidar la ideología de la Revolución del veinte de octubre y deberán incorporarse a la Constitución de la República.
La reforma del principio III sólo podrá decretarse cuando lo resuelva así la Asamblea Nacional Legislativa, por el voto de las dos terceras partes de sus miembros, por lo menos; y aun así, la Asamblea Constituyente no podrá reunirse para conocer de reforma en tal caso, sino cuando hayan transcurrido doce años contados desde que se decretó.
La reforma de los otros principios sólo podrá ser decretada transcurridos seis años desde la promulgación de la nueva Carta fundamental.

ARTICULO 2.— Mientras se organiza el Poder Ejecutivo de acuerdo con la nueva Constitución que se dicte, la Junta Revolucionaria de Gobierno hará sus veces, y en ese concepto podrá dictar todas las disposiciones, acuerdos y decretos que a su juicio sean necesarios para consolidar los principios de la Revolución consignados anteriormente. La Junta durará en el ejercicio de sus funciones hasta el día quince de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco, fecha en que hará formal entrega del Poder al Presidente electo por la voluntad del pueblo.

ARTICULO 3.— Ninguno de los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno podrá ser postulado candidato ni electo Presidente de la República para el próximo período constitucional. Esta prohibición, que constituye un compromiso irrevocable e ineludible de la Junta Revolucionaria de Gobierno para con el pueblo de Guatemala, se hace extensiva a sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, y a los miembros del Gabinete.

ARTICULO 4. Para el mejor desempeño de sus funciones ejecutivas, la Junta Revolucionaria de Gobierno actuará con el número de Secretarios que considere conveniente a la buena organización de la administración pública.

ARTICULO 5.— Todos los contratos y tratados internacionales debidamente aprobados y llevados a cabo de conformidad con la ley serán respetados por la Junta Revolucionaria de Gobierno y conservarán su plena validez jurídica.

ARTICULO 6.— Mientras entra en vigor la nueva Constitución, las municipalidades de la República continuarán organizadas en la forma en que se encuentran actualmente.

ARTICULO 7.— Practicadas las elecciones presidenciales, el Presidente electo tomará posesión de su cargo el día quince de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco.

ARTICULO 8.— La nueva Carta fundamental de la República deberá ser promulgada a más tardar el cinco de marzo de mil novecientos cuarenta y cinco, a efecto de que entre en vigor y sea jurada por el Presidente de la República en el momento en que tome posesión de su cargo.

ARTICULO 9.— El presente Decreto entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Diario oficial y de él se dará cuenta a la Asamblea Nacional Legislativa en sus próximas sesiones extraordinarias.

Dado en el Palacio nacional: en la ciudad de Guatemala, a los veintiocho días del mes de noviembre de mil novecientos cuarenta y cuatro.

Comuníquese y cúmplase.

  • Francisto Javier Arana
  • Jacobo Arbenz
  • Jorge Toriello
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Juan Córdova Cerna
  • El Secretario de Estado en el Despachode Relaciones Exteriores, E. Muñoz Meany
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Educación Pública, Jorge Luis Arriola
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Rafael Pérez de León
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, Gabriel Orellana, h
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Agricultura, Pedro G. Cofiño
  • El Delegado de la Junta Encargado del Despacho de Guerra, Francisco J. Arana
  • El Secretario de Estado sin Cartera, F. Silva Peña

BIBLIOGRAFIA:

  • Junta Revolucionaria de Gobierno (28 de noviembre de 1944). Decreto 17.  Guatemala.