31 de octubre de 1996: muere el ex-presidente Julio César Méndez Montenegro

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Teatro Nacional, cuya construcción se inició durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El licenciado Julio César Méndez Montenegro fue el único presidente civil que gobernó Guatemala entre 1951 y 1985, aunque su gobierno no fue muy diferente del resto.

Méndez Montenegro estudió en el entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones y luego obtuvo el título de abogado y notario en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El 22 de junio de 1944, Méndez Montenegro fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente general Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala, el cual fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944.

Tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954 y el asesinato del líder liberacionista Carlos Castillo Armas el 26 de julio de 1957, su hermano Mario Méndez Montenegro, ex alcalde de la Ciudad de Guatemala entre 1944 y 1948, fundó el Partido Revolucionario (PR) y era uno de los principales candidatos a ser el presidente del “Tercer Gobierno de la Revolución“, cuando el coronel Enrique Peralta Azurdia convocó a elecciones generales luego del golpe de estado contra el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes en 1963. Sin embargo, el Partido Revolucionario se distanció de los izquierdistas radicales y de ​los cambios de fondo propuestos por la Revolución de Octubre y optó por una posición de derecha moderada para poder participar en los comicios.

Desafortundamente, Mario Méndez murió en circunstancias sospechosas en octubre de 1965 y Julio César Méndez se presentó en su lugar como candidato del Partido Revolucionario. El aparecimiento de los escuadrones de la muerte y la persecución que inició el gobierno de facto de Enrique Peralta Azurdia en contra de los líderes de izquierda por el surgimiento del grupo guerrillero “13 de Noviembre” y las “Fuerzas Armadas Rebeldes“, no impidió que Méndez Montenegro fuera electo presidente, y que el célebre periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas fuera electo vicepresidente. El historiador izquierdista y ex presidente de Guatemala Francisco Villagrán Kramer relató que Méndez Montenegro y Marroquín Rojas antes de asumir el puesto tuvieron un conflicto, pues Marroquín Rojas se negaba a firmar el conocido como “Pacto Secreto con el Ejército“, que habría sido la condición que ponía el alto mando militar para entregar la presidencia a Méndez Montenegro.

Ya en el poder, su esposa, Sara de la Hoz,tuvo como secretaria de prensa a la periodista Irma Flaquer Azurdia, reconocida figura del periodismo de izquierda, y que fuera secuestrada pocos años después.

Durante su gobierno se estableciaron definitivamente las especificaciones de la bandera nacional y se estableció la fecha del 30 de junio como feriado oficial para celebrar el “Día del Ejército“, aunque en realidad lo que se conmemora es la victoria de la Revolución Liberal de 1871 cuyos líderes, los generales Miguel García Granados y J. Rufino Barrios, se atribuyeron la creación del Ejército de Guatemala. Con esto se evidenció que el gobierno de Méndez Montenegro fue controlado por los militares,​ al punto que el periódico satírico “No nos tientes” de la huelga de Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos dijo de él: “Perdimos a un licenciado, ¡pero ganamos a un coronel!” Asimismo, hubo persistentes rumores de que el licenciado Méndez Montenegro era únicamente un presidente títere, y que el alto mando del ejército lo mantenía alcoholizado en los dispensarios de licor que se encontraban en las cercanías del Palacio Nacional en el llamado “Callejón del Conejo“.

En marzo de 1968 concluyeron las negociaciones entre el gobierno de Méndez Montenegro con personeros de la International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la United Fruit Company, para lograr concluir con la huelga de cuatro mil trabajadores que acumuló setenta y dos días. La huelga estuvo organizada por el entonces poderoso sindicato ferrocarrilero y al resolverla ambas partes llegaron a varios acuerdos, entre los cuales estaba incluido que fondos del gobierno cubrirían los 1.6 millones de quetzales para pagar los sueldos de los trabajadores quienes depusieron el movimiento. La concesión del ferrocarril para la International Railways of Central America (IRCA), se inició en 1904 durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, pero para 1968 la empresa había tenido pérdidas sustanciales luego de la construcción de la carretera al Atlántico durante los gobiernos de Jacobo Arbenz Guzmán y Carlos Castillo Armas, utilizó excusas (como el pago de los salarios atrasados de la huelga de 1968) para crear artificialmente un estado de insolvencia y de esta forma lograr que sus ya decrépitos activos pasaran a propiedad del Estado de Guatemala, hecho que se ejecutó al margen del procedimiento administrativo público, lo que permitió a la IRCA evitar la responsabilidad por el pasivo dejado.  Así fue como se creó la empresa gubernamental Ferrocarriles de Guatemala (FEGUA).

En cuanto al Conflicto Armado Interno que se dió en Guatemala, inicialmente las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) arengaron a la población para que votara por Méndez Montenegro, pero el Ejército de Guatemala no le permitieron ningún margen de acción, y las FAR recrudecieron sus actos de violencia. De hecho, durante su gobierno la violencia política se incrementó. (Dos años después de la toma de posesión, el Clemente Marroquín Rojas hizo público que el presidente había pactado previamente con el ejército, quien lo conminó a que le dejara mano libre para aplicar su estrategia contrainsurgente a cambio de dejarlo gobernar). Ante esta situación, la población rural que originalmente creía que los guerrilleros iban a regresar a la capital para tomar el poder junto con Méndez Montenegro, se dió cuenta que debían esperar y que iba a haber una guerra prolongada, por lo que se desencantaron del movimiento guerrillero, sintiéndose engañados.

Para 1968 se habían producido más de dos mil asesinatos en el país producto del enfrentamiento entre la guerrilla izquierdista y los comandos de extrema derecha. Y hubo varios hechos de alto impacto. Por ejemplo, un hecho que conmovió a la sociedad guatemalteca fue el secuestro, tortura y asesinato de la ex-miss Guatemala de 1958, Rogelia Cruz Martínez, quien se había unido a la guerrilla después de las jornadas estudiantiles de 1962 en contra del gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes. Fue raptada en diciembre de 1967 por las fuerzas de derecha, y encontrada muerta el 11 de enero de 1968 cerca de un puente en las proximidades de Escuintla, con terribles señales de tortura. Los guerrilleros, por su parte, vengaron su muerte atacando a un grupo de personal militar de los EE.UU. Y la situación no quedó allí. En agosto de 1968, la Fuerzas Armadas Rebeldes asesinaron al embajador de Estados Unidos en Guatemala John Gordon Mein, quien había dado el pésame a las familias de los militares estadounidenses asesinados por la guerrilla; y como represalia, el Ejército de Guatemala asesinó a varios dirigentes de las FAR.

Otro hecho siginificativo fue que el 27 de febrero de 1970 fue secuestrado Alberto Fuentes Mohr, ex-ministro de Hacienda y Crédito Público, quien había asumido la cancillería tras la repentina muerte de Emilio Arenales Catalán, y el 6 de marzo secuestraron a Sean Holly, agregado laboral de la embajada estadounidense. Ambos fueron secuestrados por las FAR, y fueron liberadas luego de que el Gobierno accediera a las exigencias planteadas por los guerrilleros, consistentes en la liberación de militantes de la organización. Posteriormente, el 31 de marzo de 1970, en la avenida de las Américas de la ciudad de Guatemala fue secuestrado por miembros de las FAR el embajador alemán Karl von Spreti; cuando las exigencias de los guerrilleros no se cumplieron, el 5 de abril por la noche la policía descubrió el cadáver del embajador en las cercanías de San Pedro Ayampuc. (Durante el gobierno de Méndez Montenegro ocurrió la muerte del comandante guerrilero Turcios Lima y hubo una fuerte ofensiva contrainsurgente, que provocó la casi derrota total de los grupos guerrilleros, quien dieron estos golpes para tratar de mostrar que aún tenían presencia).

Tras pasar a la vida privada luego de entregar el poder a su antiguo ministro de la defensa, general Carlos Arana Osorio, Méndez Montenegro falleció el 31 de octubre de 1996 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


19 de octubre de 1899: nace en la Ciudad de Guatemala el escritor Miguel Angel Asturias

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Miguel Angel Asturias en su época de estudiante.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los guatemaltecos conocen a Miguel Angel Asturias como el escritor guatemalteco que ganó el Premio Nóbel de Literatura en 1967 por su novela “El señor Presidente“, que critica al gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Y de hecho, desde que ganó ese prestigioso galardón, Asturias es el único referente del arte guatemalteco, ya que hasta al Teatro Nacional le cambiaron de nombre y lo bautizaron como “Centro Cultural Miguel Angel Asturias”.

Pero hay muchas cosas de Asturias que no nos han contado y muchos otros artistas y escritores de alto nivel que han quedado a la sombra del famoso “Moyas“.  He aquí algunos de los datos que no son muy conocidos del escritor guatemalteco:

  1. Estudió en el entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones, en donde durante el bautizo que se acostumbraba le pusieron el apodo de “Chirimoyas” o “Moyas
  2. Participó en los movimientos estudiantiles que contribuyeron al derrocamiento del presidente Manuel Estrada Cabrera, cuando era estudiante de la Universidad “Estrada Cabrera
  3. Fue miembro del Honorable Comité de Huelga de Dolores y uno de los autores del canto de guerra “La Chalana“, de los estudiantes universitarios.
  4. Era parte del grupo de intelectuales guatemaltecos conocido como “la generación del 20“.  Desafortunadamente, de todos ellos solamente la memoria de Asturias se conserva.
  5. En su tesis de graduación, que versaba sobre los problemas que afrontan los indígenas guatemaltecos, escribió que una forma de mejorar el intelectual de los mismos era la de practicar un mestizaje con “razas más avanzadas“.
  6. Era alcohólico consetudinario, aduciendo que en Guatemala “sólo bolo se podía vivir“.  Su alcoholismo era tan grave que amanecía tirado en las calles.
  7. Durante el gobierno del general Jorge Ubico dirigió un programa radial llamada “Tribuna del Aire” desde el que adulaba al presidente.
  8. Tras el derrocamiento de Ubico escribió la llamada trilogía bananera, la cual es una obra en tres partes en las que critica tanto al gobierno guatemalteco, como a la sociedad y a la intervención de la compañía transnacional estadounidense “United Fruit Company”.  En el libro llama al general Ubico “La bestia del Guacamolón” en referencia al color del Palacio Nacional que hizo construir el presidente. Los tres volúmenes de la trilogía son:
    • “Viento Fuerte”
    • “El Papa Verde”
    • “Los Ojos de los Enterrados”
  9. Debido a su identificación con los indígenas guatemaltecos, la cual se manifiesta en mayor grado en su novela de realismo mágico ‘Hombres de Maíz“, sus contemporáneos lo despreciaban por “indio“.  (De hecho, la obra es sumamente difícil de leer para el lector común, ya que esté escrita desde la perspectiva de la cultura indígena guatemalteca.
  10. Por su colaboración con el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán fue despojado de la ciudadanía guatemalteca tras el triunfo de la Operació PBSUCCESS que puso al coronel Carlos Castillo Armas al frente del gobierno guatemalteco.  Asturias tuvo que vivir en el exilio en Argentina y Chile durante esa época.
  11. De su estadía en Chile comentó que lo más le gustó fue “el vino y las tendaladas de bolos
  12. Siempre en el exilio se trasladó a Génova, Italia, en donde publicó la novela “Mulata de Tal” en 1963.
  13. Por la Trilogía Bananera la Unión Soviética le entregó el “Premio Lenín de la Paz“, ya que en la obra criticaba duramente el intervencionismo de los Estados Unidos en los asuntos internos de Guatemala.
  14. El Premio Nóbel le fue otorgado por las diez obras que había escrito hasta entonces y no solamente por el “El señor Presidente“.   De hecho, el premio le fue conferido “por sus logros literarios vivos, fuertemente arraigados en los rasgos nacionales y las tradiciones de los pueblos indígenas de América Latina
  15. Tras ganar el Premio Nóbel, el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro se vió obligado a reivindicar su figura en el país y le devolvió la ciudadanía guatemalteca, además de nombrarlo embajador de Guatemala en Francia, por lo que Asturias se mudó a Paris en donde vivió hasta su muerte.
  16. Su hijo Rodrigo Asturias adoptó el pseudónimo de “Gaspar Ilom” cuando se unió a los grupos guerrilleros guatemaltecos. Este era el personaje principal de la novela “Hombres de Maíz
  17. Debido a sus problemas económicos no había podido escribir más novelas hasta que recibió el Premio Nóbel.  Gracias a él pudo escribir la obra “Viernes de Dolores” en la que relata su participación en el Comité de Huelga de Dolores de 1922.
  18. La obra “El señor Presidente” fue convertida en una versión teatral y presentada en Guatemala en 1974, el año en que falleció.  Los esbirros de la policía judicial del gobierno del general Carlos Arana Osorio llegaron al teatro en el que se estaba presentando la obra con la intención de apresar a Asturias, sin saber que ya había fallecido.

BIBLIOGRAFIA:


18 de octubre de 1961: se firma el protocolo de fundación de la Universidad Rafael Landívar

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Campus Central de la Universidad Rafael Landívar en la zona 16 de la Ciudad de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los miembros de la Compañía de Jesús han estado relacionados con la educación en Guatemala desde su arribo a la región durante la época colonial, a diferencia de las otras grandes órdenes regulares, las que se enfocaron más en las doctrinas de indígenas. Por supuesto, al igual que las otros frailes, los jesuitas poseían lujosos monasterios, producto de los grandes ingresos que les representaban sus haciendas, ingenios y trapiches.

 

Durante el siglo XVII los frailes de la Orden de Predicadores establecieron su propio colegio también en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el cual competía con el colegio jesuita de San Borja. Ambas instituciones educativas rivalizaban en calidad y prestigio y, por ello, retrasaron la fundación de la Universidad de Guatemala, pues aducían que no era necesario dicho establecimiento cuando ya había dos instituciones de tan buena calidad. Finalmente, a pesar de los bloqueos de jesuitas y dominicos, la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo se estableció en 1676, y los religiosos tuvieron que adaptarse a esta nueva organización educativa.

El control que mantenían las órdenes religiosas sobre la Corona Española se desmoronó cuando los Austrias perdieron el poder y éste recayó en los Borbones. Esta nueva familia real implementó las llamadas “Reformas Borbónicas” inspiradas en las ideas de la Ilustración de la segunda mitad del siglo XVIII y que condujeron a una separación entre la Iglesia y el Estado en España. Una de las medidas más drásticas de estas reformas fue la Pragmática Sanción de 1767, por medio de la cual el rey expulsó a todos los jesuitas de los territorios del Imperio Español, y confiscó todos sus bienes.

Los jesuitas, pues, salieron de toda América en ese año y fueron a refugiarse a Bolonia, Italia, donde les dieron asilo. Y su situación empeoró cuando las colonias americanas se independizaron, pues muchas abrazaron la idealogía liberal, y expulsaron al resto de frailes de sus territorios. En Guatemala, fue Francisco Morazán el que expulsó a las órdenes regulares en 1829.

Pero en 1838, ocurrió en Guatemala algo que no estaba en los planes de los criollos liberales americanos: surgió un líder campesino católico que empuñó las armas y recuperó el poder para los conservadores y religiosos. Ese líder fue el general Rafael Carrera, quien permitió que retornaran los frailes al territorio guatemalteco y, en 1840, le permitió retornar a los jesuitas. Esto convirtió a Guatemala en un refugio para los frailes que habían perdido mucho de su poder político y económico en la región.

Durante el gobierno de Carrera (1844-1865) se firmó un Concordato con la Santa Sede por medio del cual se entregó la educación del país a la Iglesia Católica, y nuevamente estuvo a cargo de los jesuitas que dirigieron el Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción en la Ciudad de Guatemala. Allí estuvieron hasta que el 30 de junio de 1871, el gobierno del mariscal Vicente Cerna fue derrocado por la Revolución Liberal y nuevamente empezaron a ser perseguidos por el gobierno.

Los jesuitas fueron los primeros frailes en ser expulsados de Guatemala por las nuevas autoridades, seguidos poco después del resto de órdenes religiosas. De hecho, en la Constitución de Guatemala de 1879 se prohibía terminantemente que se establecieran monasterios en el país; esta prohibición fue incluída también en la Constitución de 1945, la cual tenía ya una orientación más socialista, pues fue promulgada por los gobiernos revolucionarios (1944-1954).

Durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se dió cuenta de que aliándose con los anticomunistas podría recuperar los privilegios y propiedades que la Iglesia había perdido en 1871, por lo que trabajó de lleno en atacar al “comunismo ateo”, llegando incluso a utilizar a una réplica del Cristo Negro de Esquipulas como el estandarte de los inconformes.

Con el éxito de la Operación PBSUCCESS que derrocó al gobierno arbencista en 1954, los grandes triunfadores fueron la United Fruit Company, el ejército y la Iglesia Católica. Y esto quedó evidenciado con la nueva Constitución promulgada en 1956, en donde se autoriza nuevamente a los religiosas a tener propiedades y a establecer monasterios en el país.

Los jesuitas regresaron poco después (aunque ya había algunos viviendo ilegalmente en el territorio guatemalteco) y establecieron varias instituciones educativas, entre ellas el Colegio Loyola y el Liceo Javier. Y luego, con la modificación de las leyes que permitieron que se establecieran universidades privadas, el 18 de octubre de 1961 en la Casa Yurrita, celebraron una sesión solemne presidida por el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes, en la que autoridades civiles, eclesiásticas, representantes de la Universidad de San Carlos, cuerpo diplomático y de la Universidad Católica Centroamericana (que es la universidad jesuita de El Salvador) firmaron el protocolo de la fundación de la Universidad Rafael Landívar, la cual recibió ese nombre en honor al poeta y sacerdote jesuita homónimo que fue egresado de la Pontificia Uniersidad de San Carlos y escribió el poema “Rusticatio Mexicana“.


BIBLIOGRAFIA:

  • Batres Jáuregui, Antonio (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Chamorro G., Faustino (2001). Rafael Landívar, Rusticatio Mexicana, Edición Crítica Bilingüe (2.ª edición). Universidad Rafael Landívar, Guatemala.
  • Domínguez Ortiz, Antonio (2005) [1988]. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5970-3.
  • La Academia Guatemalteca (1931). Homenaje a los Poetas Nacionales: Rafael Landívar, S. J. y Fr. Matías de Córdoba, de la O. P. Academia Guatemalteca de la Lengua.
  • Mata Gavidia, José (1979). Landívar, El Poeta de Guatemala. Editorial José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación, Guatemala.
  • Mestre, Antonio; Pérez García, Pablo (2004). «La cultura en el siglo XVIII español». Luis Gil Fernández y otros, ed. La cultura española en la Edad Moderna. Historia de España XV. Madrid: Istmo. ISBN 84-7090-444-2.
  • Salazar, Ramón (1897). Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala. 1, La Colonia. Tipografía Nacional.
  • Universidad Rafael Landívar (2017) Historia. Guatemala: Universidad Rafael Landívar

17 de octubre de 1873: exoneran a los estudiantes universitarios de prestar el servicio militar, mientras que se endurece el reclutamiento de indígenas

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Captura de un colaborador del licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1920.  Obsérvese a la tropa descalza y mal uniformada.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1873, debido a la inestabilidad política, el gobierno del general J. Rufino Barrios estableció estrictos lineamientos para cumplir con el servicio militar obligatorio.  Para entonces la reforma agraria introducida por ls Revolución Liberal estaba en marcha, y ya se habían formado grandes fincas con los terrenos expropiados a las órdenes religiosas y a las comunidades indígenas.  En esas fincas ya estaban trabajando mozos colonos pues el cultivo del café requería de grandes cantidades de mano de obra.  Por otra parte, la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos había sido clausurada y había sido sustituida por varias Escuelas Facultativas en las que estudiaban aproximadamente ciento cincuenta universitarios en total.  En esa época solamente los hijos varones de las clases altas estudiaban en las facultades, las cuales tenían una orientación laica y práctica, en vez de la orientación católica que tenía la Pontificia Universidad.

El reclutamiento para el servicio militar no era el mismo para los indígenas que trabajaban en las fincas que para los estudiantes universitarios, como lo demuestran los siguientes dos decretos emitidos el 16 y 17 de octubre de 1873:

Palacio del Gobierno: Guatemala, octubre 16 de 1873.

En el deseo de protejer debidamente el ramo de la agricultura, conciliando las prevenciones de la ley sobre servicio militar: el General Presidente de la República, tiene a bien disponer que en lo sucesivo, los individuos empleados en fincas, que vivan en ellas y estén obligados a las listas militares del Cuerpo a que pertenezcan, pasen lista a fin de cada semana en la propia finca, ante el dueño ó administrador de ella, quien al siguiente dia entregará una copia de dicha lista al Comandante del lugar más próximo, para constancia; que el primer domingo de cada mes, los trabajadores concurran personalmente á pasar lista ante el Comandante local que haya recibido las listas parciales de cada semana; y por último, que los respectivos Comandantes, cuando necesiten cubrir el servicio militar, lo verifiquen pidiendo a cada finca, por conducto del dueño ó administrador, el número de hombres que corresponda, debiendo abstenerse de enviar patrullas a tomarlos, mientras no observen que sus disposiciones no han sido obedecidas.

Comuníquese.

  • Rubricado por el señor Jeneral Presidente.
  • Samayoa.

En resumen: este decreto dejaba a los campesinos prácticamente obligados a prestar servicio militar hasta que dicho requisito se eliminara.

Por otra parte, he aquí el decreto relativo a los estudiantes universitarios:

Palacio del Gobierno: Guatemala, octubre 17 de 1873.

Traída a la vista la exposición que han elevado al Gobierno los pasantes de derecho, contraída a pedir se les exonere del servicio militar míentras llegan al término de su carrera literaria, fundándose en que los pocos recursos con que cuentan, no permiten excepcionarse pagando la contribución establecida.

Considerando justa la mencionada solicitud, y deseando el Gobierno allanar todo embarazo de la instrucción de la juventud, tiene a bien acordar el General Presidente de la República: que tanto 1os pasantes de derecho, como los de medicina y cursantes de la Universidad, los cuales se hallan en el mismo caso que los que han solicitado esta gracia, queden exceptuados del servicio de 1as armas, por el tiempo que deban concurrir clases para terminar sus respectivas carreras. El Jefe Político del Departamento, estenderá los boletos del caso por un período de seis meses, con vista de certificación de los catedráticos en que conste la regular asistencia del solicitante a las clases; y estos boletos deberán renovarse cada seis meses, presentándose igual certificación.

Comuníquese.

  • Rubricado por el señor General Presidente.
  • Samayoa

Por supuesto, al terminar la carrera universitaria tenían fondos suficientes para excepcionarse del servicio militar, quedando así libres de prestar servicio militar alguno.


BIBLIOGRAFIA:


30 de septiembre de 1978: fuertes protestas civiles contra aumento de tarifa de transporte urbano hacen tambalear gobierno de Lucas García

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Pasaje Rubio en la sexta avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala.  En ese lugar fue asesinado Oliverio Castaneda de León, secretario general de la Asociación de Estudiantes Universitarios y uno de los principales líderes de las masivas protestas contra el gobierno de Lucas García.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Se ha reportado ampliamente que el gobierno del general Fernando Romeo Lucas fue altamente represivo, pero es importante destacar que se vió obligado a emprender dichas medidas por el grado de organización que tenía la izquierda cuando tomó posesión del gobierno el 1 de julio de 1978.

El gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud García había sido mucho más tolerante que el del general Carlos Arana Osorio, lo que aunado con el terremoto del 4 de febrero de 1976 que desvió la atención del gobierno hacia la reconstrucción nacional permitió que la izquierda se organizara ampliamente.  Los altamente capaces intelectuales antigubernamentales tomaron el control de numerosas entidades civiles, como la Universidad de San Carlos, la Asociación de Estudiantes Universitarios, la Coordinadora de Educación Media y la dirección de los sindicatos y unidades sindicales más importantes y lograron establecer un frente muy bien organizado contra el gobierno.

Este poderoso movimiento de izquierda se manifestó el 30 de septiembre de 1978, cuando el gobierno intentó aumentar la tarifa del transporte urbano en la ciudad de Guatemala de 5 a 10 centavos: jóvenes de diversos barrios populares reanudaron su protesta al construir barricadas en las principales calles en sitios que habían sido claves las jornadas de protesta contra el gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes en marzo de 1962. El fin de semana siguiente, se declaró una huelga general y los empleados estatales paralizaron sus labores y ocuparon sus lugares de trabajo, mientras que los institutos de nivel medio y sus alrededores fueron controlados por estudiantes que se enfrentaron a la policía.​ El descontento popular era tan grande que la manifestación casi se sale del control de sus dirigentes.

Las protestas finalizaron hasta que se alcanzó el objetivo más importante: el viernes 7 de octubre el Concejo Municipal restauró la tarifa de cinco centavos; los manifestantes habían logrado vencer al Gobierno militar a través de la movilización popular, aunque a costa de cerca de cuarenta a cien fallecidos. Algo quedó muy claro: la movilización de octubre enunció una posición revolucionaria contra el gobierno, inspirada por la insurrección que estaba ocurriendo en Nicaragua.

En ese momento, el gobierno de Lucas García estaba en crisis, ya que podía ver la inminente posibilidad que las guerrillas rebeldes guatemaltecas también aprovecharan la movilización popular en la ciudad como estaban haciendo los sandinistas nicaragüenses. Entonces contraatacó: a partir de octubre 1978 el Estado y la extrema derecha señalaron a los líderes estudiantiles e intelectuales de la Universidad de San Carlos como los posibles líderes políticos de la oposición y entonces empezaron los ataques de los escuadrones de la muerte, que eran grupo paramilitares financiados por la extrema derecha.

Pocos días después del fin de las protestas, el profesor universitario y dirigente de la Democracia Cristiana René de León Schlotter sufrió un atentado a tiros en el que resultó muerto su chofer. Luego, el martes 17 de octubre, Santiago López Aguilar, director de la Escuela de Orientación Sindical, sobrevivió un atentado, y el 18 de octubre, el Ejército Secreto Anticomunista (ESA), un grupo paramilitar, publicó una lista negra en la cual amenazó de muerte a treinta y ocho personajes clave del movimiento popular. Entre ellos estaban varios universitarios, incluyendo al rector de la Universidad de San Carlos, Saúl Osorio Paz, varios decanos de la universidad y el secretario general de la AEU, Oliverio Castañeda de León, quien sería asesinado el 20 de octubre tras la manifestación de ese día pleno centro de la ciudad y a escasos metros del Palacio Nacional.

Era solo el prinpicio; a partir de ese momento, el régimen de Lucas se convirtió en un gobierno represivo que eliminó la resistencia civil en la ciudad y venció a la guerrilla en el interior de la República.


BIBLIOGRAFIA:

  • CEUR (2009). «En pie de lucha: Organización y represión en la Universidad de San Carlos, Guatemala 1944 a 1996»Centro de Estudios Urbanos y Regionales, Universidad de San Carlos. Archivado desde el original el 11 de marzo de 2009.
  • Levenson-Estrada, Deborah (1994). Trade Unionists Against Terror: Guatemala City, 1954-1985 (en inglés) (1.a edición). ISBN 978-0807844403.
  • McClintock, Michael (1985). «The American Connection: State terror and popular resistance in Guatemala». Third World Books (en inglés) (1.aedición) (Zed Books, Universidad de Texas) 2ISBN 9780862322595.

17 de septiembre de 1945: el Consejo Superior Universitario crea la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala

17septiembre1945
Estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en el patio central de su Facultad.  En ese edificio funcionó inicialmente la Facultad de Humanidad.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el triunfo de la Revolución del 20 de octubre de 1944 se iniciaron una serie de cambios sociales en Guatemala inspirados en el “New Deal” que había implementado el gobierno del fallecido presidente Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos para ayudar a las capas pobres de la nación a sobrellevar las penurias provocadas por la Gran Depresión. De los programas que impuso Roosevelt y que fueron introducidos en Guatemala por los gobiernos revolucionarios sobresalen:

  • La “Social Security Administration”, la cual fue importada en Guatemala como el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social por el gobierno del Dr. Juan José Arévalo. Por medio de esta ley el gobierno de los Estados Unidos estableció un sistema de protección social a nivel federal que incluía: jubilación para mayores de 65 años, seguro contra el desempleo y ayudas diversas para minusválidos.
  • Wagner Act“, o “National Labor Relations Act“, por medio de la cual se reforzaron los sindicatos de trabajadores.
  • Pero lo principal fue crear un sistema por medio del cual se crearon agencias gubernamentales que protegieron a diversos grupos de ciudadanos (principalmente a obreros urbanos), permitiéndoles hacer contrapeso al poder del empresariado y de los círculos de negocios.

En este contexto, después de la caída de los regímenes liberales en Guatemala, la Universidad Nacional pasó de ser una fábrica de profesionales a ser un centro de apoyo al mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad guatemalteca. El 9 de noviembre de 1944, la Junta Revolucionaria de Gobierno, emitió el decreto No. 12 por medio del cual se otorgaba autonomía a la Universidad y se cambiaba el nombre a “Universidad de San Carlos de Guatemala“. Este decreto entró en vigencia el 1 de diciembre del mismo año.

Aparte de las facultades tradicionales, se estipuló la creación de la Facultad de Humanidades para reforzar esta nueva orientación social de la institución de educación superior. Este era un cambio radical de la finalidad de la Universidad, ya que desde su fundación en 1676 había estado enfocada a la formación académica de las élites sociales.

El 17 de septiembre de 1945, ya durante el gobierno del Dr. Arévalo, mediante el punto décimo sexto del acta No. 78 del Consejo Superior Universitario, se funda oficialmente la Facultad de Humanidades y se declara aquella ocasión como “Día de la Cultura Universitaria”. Originalmente, la Facultad funcionó en el edificio de la Facultad de Derecho en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala y tenía cuatro secciones: Filosofía, Historia, Letras y Pedagogía. El profesorado se obtenía luego de cuatro años de estudio y dos años más para el doctorado. Además de esos títulos, que se otorgaba a los estudiantes regulares, la Facultad ofrecía certificaciones de asistencia a estudiantes no inscritos formalmente.


BIBLIOGRAFIA:

  • Badger, Anthony J. (2002) The New Deal: The Depression Years, 1933-1940, Ivan R. Dee, Publisher, 2002. ISBN 1566634539.
  • Facultad de Humanidades (s.f.) Facultad de Humanidades: Reseña Histórica. Guatemala, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  • Flynn, Kathryn  and Polese, Richard  (s.f.) The New Deal, Gibbs Smith, ISBN 1423602927
  • Hamilton, David E. (1999) The New Deal, Boston, Houghton Mifflin.
  • Kaspi, André (1988) Franklin Roosevelt, Paris, Fayard, ISBN 2213022038
  • Leuchtenburg, William E. (s.f.) Franklin D. Roosevelt And The New Deal, Harper Perennial. ISBN 0061330256
  • Rauchway, Eric (2007) The Great Depression and the New Deal: a Very Short Introduction Oxford University Press, ISBN 9780195326345.
  • Rosenof, Theodore (1997) Economics in the Long Run: New Deal Theorists and Their Legacies, 1933-1993 The University of North Carolina Press.

31 de agosto de 1852: nace el ideólogo liberal Ramón A. Salazar quien fue ministro de los presidentes J. Rufino Barrios y José María Reina Barrios

31agosto1852
Fotografía de Ramón A. Salazar publicada en “La Ilustración Guatemalteca“.

El político, diplomático, escritor y medico Ramón A. Salazar nació en la Ciudad de Guatemala el 31 de agosto de 1852. Era de una familia de escasos recursos, pero su gran capacidad intelectual le permitió obtener una beca para estudiar en el colegio de San Buenaventura (que estaba a cargo del renombrado profesor Santos Toruño) y luego en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos.

Después de la muerte del general Rafael Carrera el 14 de abril de 1865 el movimiento liberal poco a poco empezó a cobrar auge entre la juventud educada en Guatemala, como lo demuestra su obra “El Tiempo Viejo, Recuerdos de mi Juventud” en la que Salazar relata cómo la vida en tiempos del régimen conservador giraba en torno a las actividades de la Iglesia Católica. Y también describe como confiaban en que el Mariscal José Víctor Zavala resultara electo como presidente de la República en vez del Mariscal Vicente Cerna en 1869 y su decepción cuando esto no ocurrió.

Tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1871 fue miembro de una “Junta Patriótica”, que albergaba a los seguidos más radicales de las reformas liberales que impulsaba el general J. Rufino Barrios y que eventualmente lo llevaron al poder en 1873. Salazar fungió luego como ministro de estado del gabinete de Barrios y más tarde del gobierno del general José María Reina Barrios, aparte de ser cónsul de Guatemala en Hamburgo y en Berlín, y de ser catedrático de la Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia. Con respecto a su gestión como ministro, dijo de él Marcelino Pineda cuando tomó posesión el presidente Reina Barrios: “en resumen, en el primer gabinete del general Reina Barrios el elemento malo está compuesto por el doctor Ramón A. Salazar, Ministro de Relaciones Exteriores y el ingeniero Jorge Vélez, ministro de Fomento; el elemento mediano por Salvador Herrera, ministro de Hacienda; el elemento bueno por el licenciado Manuel Cabral, ministro de Instrucción Pública; y el elemento desconocido por Manuel Estrada Cabrera“. (Por cierto, un escritor anónimo le respondió a Pineda en 1920, luego de los veintidós años de gobierno de Estrada Cabrera: “Creemos que ahora don Marcelino Pineda ya sabe quien es don Manuel“.)

Durante su vida, Salazar escribió varias obras literarias y numerosos artículos de opinion en la prensa de la época, incluyendo la prestigiosa revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” siempre criticando y desprentigiando a los gobiernos conservadores y a los religiosos y poniendo por las nubes a los logros de los gobiernos liberales.  Junto con Ramón Rosa y Lorenzo Montúfar, fue el responsable de que los logros del gobierno de los 30 años quedaran olvidados o tergiversados en los textos de historia oficial.


BIBLIOGRAFIA:


20 de agosto de 1922: los estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro fundan la “Universidad Popular”

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Estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro, miembros de la llamada “Generación del 20”.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado de 1921, el general José María Orellana inició una política totalmente favorable a los intereses de las compañías estadounidenses que habían obtenido generosas concesiones del gobierno de Manuel Estrada Cabrera, especialmente la United Fruit Company y sus afiliadas; Herrera se había negado a ratificar dichas concesiones,  y por ello fue derrocado.

Bajo los principios clave que de desanalfabetización, elevación del nivel educativo y fortalecimiento de la instrucción cívica, que se postularon durante el gobierno de Carlos Herrera y Luna se creó en 1922 la Universidad Popular, desde donde el proyecto educativo se fortaleció y extendió.

La idea inicial fue del poeta colombiano Porfirio Barba Jacob. Y fueron un grupo de intelectuales, miembros de la llamada “Generación de 1920“, Epaminondas Quintana, Carlos Federico Mora, David Vela, Miguel Ángel Asturias y Carlos Fletes Sáenz, quienes la fundaron el 20 de agosto de 1922. Se trataba de llevar a los sectores populares un tipo de instrucción que hasta entonces había sido propiedad exclusiva de las élites del país y el nombre “Universidad” no hacía referencia a una casa de estudios de enseñanza superior: el objetivo era tomar un nombre que aludía a una institución de carácter elitista, que monopolizaba el derecho al conocimiento y bajarlo a un nivel al que todas las personas pudieran tener acceso.

Los objetivos fundacionales de la Universidad Popular en Guatemala se centraban en los tres aspectos nodales del problema educativo:

  1. Enseñar a leer y escribir.
  2. Enseñar el círculo de conocimientos generales en las clases sociales, que por circunstancias de la fortuna no han podido adquirirlas.
  3. Difundir en el pueblo las nociones más importantes de higiene, de instrucción cívica y moral, para obtener un mejoramiento en las condiciones físicas y espirituales de la gran masa.

Cuando tomó posesión el general Jorge Ubico Castañeda como presidente en febrero de 1931, cerró la Universidad Popular la cual fue abierta nuevamente por el gobierno del Dr. Juan José Arévalo Bermejo en 1945.


BIBLIOGRAFIA:


31 de julio de 1980: en medio del Conflicto Armado Interno, el Ing. Ricardo Molina Mejía, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Carlos, finaliza su turbulenta gestión como Rector interino

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Edificio de la Rectoría del Campus Central de la Univesidad de San Carlos en la zona 12 de la Ciudad de Guatemala.  Muy cerca de donde se tomó esta fotografía se registró el asesinato indiscrimado de estudiantes de Ingeniería.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1980, la represión en contra de la izquierda que había emprendido el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García, luego de que ésta había dado enormes muestras de poder y organización recién iniciado su período gubernamental en julio de 1978 se agudizó. Los grupos que habían dado muestras de ser los que coordinaban la oposición al régimen oligárquico-militar eran la Universidad de San Carlos, las asociaciones estudiantiles, grupos campesinos, las iglesias, y los sindicatos, los cuales se habían reforzado tras el terremoto del 4 de febrero de 1976 (pues el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud García tuvo que enfocarse en las tareas de reconstrucción), y tenían fuertes nexos e incluso miembros que también pertenecían a las fuerzas guerrilleras marxistas que libraran una guerra contra el gobierno.

En 1980, la situación se agudizó aún más tras la quema de la Embajada de España en Guatemala el 31 de enero en un confuso incidente que incluyó la toma de las instalaciones por parte de un grupo de campesinos asesorados por universitarios y guerrilleros y una respuesta brutal por parte de las fuerzas de seguridad del estado. Por esta razón, cada miércoles en reunión ordinaria y otros días en reuniones extraordinarias, se reunía la mayoría de los cuarenta y cuatro miembros del Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad de San Carlos para analizar la situación de Guatemala, la cual era alarmante para los grupos de izquierda. La influencia de los opositores al régimen era evidente pues no había consenso sobre las acciones a tomar ya que solamente un reducido grupo sugería que la universidad debía bajar el perfil en su identificación con el movimiento izquierdista. Pero los que no querían cambia de postura estaban divididos: el grupo en el que se incluía el Rector Saúl Osorio Paz (quien era miembro del proscrito Partido Guatemalteco del Trabajo) propugnaba la firmeza en su postura, sin llegar a provocar al gobierno, mientras que el grupo más radical consideraba deber de la universidad unirse al proceso revolucionario marxista.

La estrategia del gobierno era infiltrar el Campus Central con miembros de las fuerzas contrainsurgentes clandestinas para identificar mejor a los líderes de las asociaciones y sindicatos, lo que resultó en que a diario hubiera víctimas universitarias de la represión del régimen, al punto que el mismo Rector estuvo a punto de morir en un par de veces. Ante esta situación, el CSU decidió que lo mejor era que el Rector Osorio Paz saliera del país, algo que logró después de momentos sumamente tensos. A partir de entonces estuvo trabajando en el exilio entre México y Costa Rica, mientras que en Guatemala fue reemplazado en sus funciones en Guatemala por el licenciado Leonel Carrillo Reeves, Decano de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia.

Tras un mes de relativa tranquilidad, el CSU se vio emplazado por los miembros que querían un cambio en la postura de la universidad (entre quienes había algunos universitarios con estrechos contactos con militares de alto rango) para que se pidieran la renuncia a Osorio Paz, aduciendo que las declaraciones y acciones de éste en el exterior ponían en peligro la integridad física de los universitarios que seguían en Guatemala. Carrillo Reeves planteó entonces que él no seguiría siendo el Rector en funciones para forzar a que Osorio Paz renunciara a su condición de Rector en el exilio o regresara a asumir nuevamente sus funciones. Los miembros izquierdistas del CSU rechazaron el planteamiento del Rector en funciones, pues consideraban que esto equivaldría a descabezar a la universidad y, vía nuevas elecciones, someterla al control militar.

Como Carrillo Reeves había asumido por ser el Decano que más tiempo había estado en el ejercicio de dicho cargo, luego de su renuncia le correspondeió asumir la Rectoría al segundo Decano más antiguo en el puesto, quien era el Ing. Roberto Molina Mejía. La fecha del traspaso de funciones se programó para el 14 de julio de 1980 y Mejía llegó antes de las 7:00 a.m. a la Rectoría en el Campus Central para cumplir con el mandato del CSU.  Los miembros del CSU procedieron a preparar la firma del acta de traspaso de funciones y justamente cuando Molina Mejía estaba a punto de firmar una de las copias del acta, se escuchó lo que parecía la explosión de muchos cohetillos en las afueras del Edificio de la Rectoría. Pero no eran juegos pirotécnicos; durante varios minutos, fuerzas de seguridad del gobierno provenientes de la zona 7 de la Ciudad de Guatemala dispararon en contra de todas las personas que ingresaban o circulaban por el acceso a la ciudad universitaria desde el Anillo Periférico, muy cerca de la Rectoría. Hubo docenas de heridos de bala y el saldo fatal fue de ocho estudiantes muertos (todos ellos estudiantes del curso de vacaciones de la Facultad de Ingeniería). Se trató del primer ataque en los recintos universitarios desde 1962, y la explicación oficial fue que esa mañana un grupo guerrillero había matado al jefe de la estación de policía de la zona 7 y que, en venganza, y en función de la acusación pública del presidente Lucas García de que la universidad era “centro de subversión“, integrantes de ese contingente habían decidido atacar a los universitarios, en forma inmediata e indiscriminada.

La universidad declaró tres días de duelo, cerró todas sus actividades académicas y sostuvo una conferencia de prensa para hacer conocer su posición a la opinión pública. Los diecisiete días que Molina Mejía fungió como Rector Magnífico de la Universidad fueron los más intensos de la época represiva; su equipo de trabajo tuvo audaces iniciativas para salvar la crisis y las amistades se solidarizaron con el Rector y la institución, ofreciendo su concurso para detener el baño de sangre. La universidad planteó el diálogo nacional y se alcanzó a los ámbitos académico, religioso y político, pero no se llegó a plantear tal diálogo. Incluso, hubo personas que, corriendo riesgos personales, le permitieron pasar cada noche en una casa distinta hasta que entregó el cargo el 31 de julio de 1980.

Carrillo Reeves fue nuevamente rector de la Univerisdad hasta que entregó el cargo al nuevo rector, Mario Dary Rivera en 1981.  Ambos murieron asesinados en el Campus Central de la universidad, Dary Rivera por un grupo izquierdista en diciembre de 1981 y Carrillo Reeves en diciembre de 1983.  Los decanos de tres escuelas facultativas tuvieron que renunciar y salir al exilio, y tres murieron asesinados o secuestrados; y se calcula que alrededor de 150 profesores y quinientos estudiantes murieron o desaparecieron en esa época.


BIBLIOGRAFIA:


17 de julio de 1856: el gobierno del general Rafael Carrera emite un decreto para proporcionar fondos adicionales a la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos

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El edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos, convertido en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro en 1895. Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.

En 1855, el gobierno del general Rafael Carrera emitió un decreto reformando los estatutos de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala, por su importancia en el buen orden social, para evitar los abusos que se estaban cometiendo y la actualización de los estudios eclesiásticos basados en lo dispuesto en el Concordato celebrado con la Santa Sede en 1854.

En primer lugar, el estatuto fundamental de la Pontificia Universidad pasó a ser nuevamente las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, aprobado por el rey Carlos II el 20 de febrero de 1686, los cuales se iban a observar tal y como estaban en uso en 1821, al momento de la Independencia de Centroamérica.  Por supuesto, en caso de que hubiera discrepancias derivadas de los cambios que habían ocurrido en el gobierno y la sociedad guatemalteca en los últimos treinta años, el Rector quedaba facultado para decidir lo que más le conviniera a la universidad.

La influencia de la Iglesia Católica sobre la formación universitaria quedó de manifiesto cuando se formó un claustro de consiliarios que elegiría al rector, conformado de la siguiente forma:

  • Doctores:
    • Facultad de Cánones: Juan José de Aycinena, marqués de Aycinena, obispo in partibus de Trajanópolis y arcediano de la Catedral Metropolitana
    • Facultad de Teología: Basilio Zeceña, consejero de Estado
    • Facultad de Leyes: Pedro Valenzuela, consejero de Estado
    • Facultad de Medicina: Quirino Flores, protomédico
  • Bachilleres:
    • Padre Nicolás Arellano, prepósito de la congregación de San Felipe Neri
    • Fray Juan Félix de Jesús Zepeda. guardián de la comunidad de San Francisco
    • Francisco Abella
    • Presbítero Vicente Hernández

El requisito de ingreso a los estudios de bachillerato era haber aprobado latinidad y, en el caso de los estudiantes de medicina y de farmacia, ciencias naturales; ahora bien, el decreto de reforma estipulaba que los alumnos del Colegio Tridentino, del Colegio de Infantes y del Colegio de la Compañía de Jesús podían optar inmediatamente al grado de bachiller, previa certificación.  Las cátedras generales impartidas eran filosofía, y matemática (que incluía geometría, trigonometría y álgebra), y los planes de estudio eran los siguientes:

  • Teología: 3 años
    • Dogma
    • Moral
    • Escritura Sagrada
  • Derecho civil y canónico:
    • Cánones
    • Leyes
    • Instituta
    • Derecho natural
  • Medicina:
    • Anatomía descriptiva
    • Fisiología
    • Cirugía
    • Patología externa
    • Medicina legal
    • Patología interna
    • Higiene

Para el funcionamiento de la institución el gobierno asignó una pensión anual de cuatro mil pesos, y le asignó las matrículas, propinas y derechos para los grados, con la que se esperaba cubrir el presupuesto estimado de seis mil quinientos pesos, pero no fue suficiente.  Así pues, el 17 de julio de 1856, se mitió el siguiente decreto para mejorar las finanzas de la universidad:

  • Artículo 1°.— Todos los empleados de la administración pública, inclusos los de las corporaciones civiles, y con excepcion de los militares, pagarán a la arca de la universidad, por una sola vez y al librárseles el título, el dos por ciento de la renta o sueldo de un año, siempre que exceda de trescientos pesos; e igual impuesto pagarán los que obtengan beneficios eclesiásticos titulares; si los proventos ó rentas de un año pasaren de trescientos pesos. En los mismos casos pagarán el uno por ciento, si fueren nombrados interinamente.
  • Artículo 2°.— En los casos en que por las leyes vigentes se adeude alcabala por la venta, arrendamiento e imposición de censos, sobre fincas urbanas ó rusticas, en los mismos se pagará el uno por ciento, en beneficio de la universidad.
  • Artículo 3°.— Por la emisión de títulos de abogados, escribanos, médicos y cirujanos, farmacéuticos, agrimensores e ingenieros civiles, se pagará a la universidad por aquellos en cuyo favor se libren la suma de doce pesos; e igual impuesto se pagará por las venias de edad, para administrar bienes, y por los autos de emancipación, no pudiéndose librar los despachos respectivos, sin que previamente se haga constar haberse hecho el entero, con certificación del tesorero de la misma universidad.
  • Artículo 4°.— Quedan vigentes los derechos de grados mayores y menores, y los de matrículas y exámenes, de la manera que se hallan establecidos; y se derogan las demás disposiciones que fijaron rentas primeramente a la academia de estudios y después a la universidad.

BIBLIOGRAFIA: