25 de junio de 1956: gobierno de Castillo Armas reprime con violencia una manifestación de la Asociación de Estudiantes Universitarios

 

25junio1956
El Cine Lux en 2019, tras su remodelación luego de convertirse en el Centro Cultural de España en Guatemala.  En esta esquina ocurrió el ataque contra los estudiantes universitarios en 1956.  En el recuadro: el entonces presidente de facto de Guatemala, el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas, instituido tras el golpe de estado dirigido por la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) mediante la Operación PBSUCCESS en 1954, retornó al sistema de gobierno utilizado por el general Jorge Ubico, lo que significaba favorecer los intereses de la compañía frutera estadounidenses United Fruit Company y reprimir cualquier movimiento contra la misma.   Debido al descontento que esto provocaba, se produjeron numerosos reclamos y protestas que obligaron al gobernante a restringir los derechos de los pobladores, mientras se redactaba una nueva constitución.  Ya cuando la nueva constitución fue publicada a principios de 1956, las protestas continuaron contra la político pro-estadounidense del gobierno de Castillo Armas.

El 25 de junio de 1956, fecha en que se conmemora el día del Maestro por el fallecimiento de la profesora María Chinchilla durante las protestas en contra del régimen del general Jorge Ubico en 1944, una masiva manifestación organizada por la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, salió del Paraninfo Universitario, ubicado en 2a. calle y 12 avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, para exigir el disfrute de las libertades de los ciudadanos y el respeto a los derechos humanos.  Pero al anochecer, en la esquina del entonces lujoso y emblemático cine Lux, ubicado en la 6a. avenida y 11 calle de la zona 1, los manifestantes fueron atacados por las fuerzas del gobierno y resultaron heridos de metralla cerca de treinta personas, además de que hubo casi ciento cincuenta detenidos, casi treinta estudiantes que tuvieron que salir al exilio (entre quienes estaba Mario Monteforte Toledo) y otros cinco estudiantes que fallecieron el lugar: Salvador Orozco, Julio Arturo Acevedo, Julio Juárez, Alvaro Castillo Urrutia y Ricardo Carrillo Luna. 1

El operativo del gobierno estuvo coordinado y ejecutado por Bernabé Linares y Santos Miguel Lima Bonilla, y el gobierno justificó sus acciones indicante que la marcha había sido organizada por los comunistas que todavía permanecían en el país.  Las víctimas fueron recordadas por la Asociación de Estudiantes Universitario con una placa conmemorativa que estuvo en el lugar en donde fallecieron los estudiantes hasta 1992, en que desapareció misteriosamente durante los apagones programados por la escacez de energía elétrica durante el gobierno del ingeniero Jorge Serrano Elías.2

Finalmente, varios periódicos y radio noticieros fueron clausurados; entre ellos estaban: “El Estudiante“, “Nuetro Diario“, “Semanario Lunes“, “Voz y Antena“, “La Voz de la Actualidad” y “Audio Prensa“.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cifuentes Rivas, Américo (26 de junio de 2014). Asesinados y presos el 25 de junio de 195610. Guatemala: Albedrío, Revista electrónica de discusión y propuesta social.
  2. Lemus, Juan Carlos (1 de agosto de 2015) Lugar de Memoria. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) Guatemala: Memoria del silencio. Guatemala: Servigráficos S.A. p. 115

22 de mayo de 1920: se funda la Asociación de Estudiantes Universitarios

22mayo1920
Estudiantes universitarios de la época en que se fundó la Asociación de Estudiantes, reunidos en el patio de la Facultad de Derecho y Notariado.  En el recuadro: el presidente Carlos Herrera, quien les donó la antigua Escuela “Manuel Cabral” para que fuera la sede de su asociación.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 2 de mayo de 1918, a pesar de la evidente ineficacia del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera para resolver los problemas de la Ciudad de Guatemala las muestras de servilismo hacia la figura presidencial continuaban en el país, y se creó la Universidad “Estrada Cabrera reuniendo en una sola entidad a todas las Escuelas Facultativas que existían en ese entonces y la cual, en su primer acto oficial, le otorgó el grado de Doctor al presidente.1 Hasta 1914, el apoyo del gobierno de los Estados Unidos hacia Estrada Cabrera había sido sólido, al punto que la revista de la United Fruit Company, la frutera transnacional estadounidense que era el principal producto agrícola e industrial de Guatemala en esa época, había publicado que era más que segura la reelección del gobernante para un término más, a pesar de estar gobernando desde 1898.2

Pero aquel apoyo para Estrada Cabrera se derrumbó cuando fue incapaz de formar la República Suroriental con la región sur de México y el Petén, aprovechando la anarquía que se vivía en México durante la revolución contra el presidente de facto Victoriano Huerta. Los Estados Unidos le habían pedido que sobornara a algún oficial mexicano para que comandara un ejército que segregara la región de Soconusco, Lacantún y Chiapas, pero el presidente guatemalteco no logró su cometido, pues el general mexicano Ricardo Carrascosa, a quien Estrada Cabrera había proporcionado armas y municiones se negó a realizar aquella traición a su país. Aunque el presidente guatemalteco redujo a prisión a Carrascosa, éste logró escapar y se refugió en la Legación Mexicana, en donde pidió asilo, a pesar de ser un rebelde contra el gobiero de Huerta. Tras el triunfo de la revolución de Victoriano Carranza contra Huerta, Carrascosa regresó a México dejando muy mal parado al gobiernante guatemalteco.3,4

Desde ese momento, el gobierno de Woodrow Wilson ya solamente estaba esperando una excusa para quitarle el apoyo a Estrada Cabrera, y se le presentaron dos: primero, la deficiente respuesta del presidente guatemalteco al desastre provocado por los terremotos de 1917-185 y la persecución en contra del obispo José Piñol y Batres, miembro de la familia conservacora Aycinena, luego de que éste criticara duramente al gobierno cabrerista durante 11 homilías en las que aprovechó para dar sermones contra el presidente. El obispo era sobrino del político Antonio Batres Jáuregui, quien a pesar de ser conservador había trabajado para todas las administraciones liberales desde J. Rufino Barrios hasta Estrada Cabrera, y era primo de Manuel Cobos Batres, un líder conservador que fue quien le escribió los discursos.4

A sabiendas de que el gobierno estaba debilitado, los conservadores liderados por Cobos Batres publicaron el “Acta de los Tres Dobleces” a finales de 1919, en la cual se declaraban contrarios al presidente y promovían la Unión Centroamericana. Así nació el Partido Unionista, que poco a poco empezó a reunir a todos los miembros de la sociedad guatemalteca en contra de Estrada Cabrera.4 A principios de 1920, los estudiantes de la Universidad “Estrada Cabrera” se unieron a los Unionistas y tuvieron una destacada participación en las actividades contra el gobernante; era una época en que los estudiantes universitarios provenían principalmente de las clases altas de la sociedad guatemalteca, eran todos varones y apenas sobrepasaban los doscientos en total.

El 8 de abril de 1920, tras un pacto secreto entre los unionistas y cabreristas, la Asamblea Legislativa presidida por el licenciado Arturo Ubico, hasta entonces incondicional de Estrada Cabrera, declaró mentalmente incapaz para gobernar al presidente y lo sustituyó por Carlos Herrera y Luna, diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa. Don Manuel se negó a entregar al poder y se inició la “Semana Trágica“, la cual terminó el 14 de abril con la renuncia del presidente.4 Entonces, por la colaboración prestada por los universitarios para el derrocamiento de Estrada Cabrera, el presidente Herrera clausuró la Universidad “Estrada Cabrera” y reorganizó las Facultades de la misma de la siguiente forma:

  • Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia
  • Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales
  • Facultad de Ciencias Médicas
  • Facultad de Ingeniería

Asimismo, en reconocimiento a la colaboración que los estudiantes universitarios prestaron al Partido Unionista, devolvíó a las Facultades Superiores la autonomía para la elección de autoridades (que había sido retirada en 1893) de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto No. 1031
La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala
DECRETA:
Artículo 1o.- Se deroga el Decreto Legislativo No. 193, emitido el 21 de marzo de 1893, y en consecuencia, quedan en vigor las disposiciones de la Ley de Instrucción Pública, modificadas por el mencionado Decreto.
Artículo 2o.- Las elecciones de los miembros de las Juntas Directivas de las diversas Facultades Profesionales, tendrán lugar el presente año en el corriente mes de mayo, y los electos tomarán posesión de sus cargos inmediatamente; pero el período de dos años de su ejercicio se contará desde el mes de enero próximo entrante.
Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.
Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cuatro de mayo de mil novecientos veinte.
  • Arturo Ubico Presidente de la Asamblea
  • Adrián Recinos Secretario5

Finalmente, y también por reconocimiento a la contribuciones de los universitarios al derrocamiento de Estrada Cabrera, el gobierno otorgó un espacio para que éstos pudieran celebrar reuniones de toda índole:

Palacio del Poder Ejecutivo:
Guatemala, 23 de abril de 1920.
El Presidente Constitucional de la República.
En el deseo de prestar apoyo a los jóvenes Estudiantes Universitarios y con el propósito de que tengan un local adecuado para celebrar sus reuniones y editar sus periódicos científicos,
ACUERDA:
Concederles gratuitamente el uso del edificio que ocupa actualmente la Escuela Nacional de Niñas «Manuel Cabral» situado en la 10a. Calle Oriente, contiguo a Capuchinas.
Comuníquese.
  • Herrera
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Arroyo7

Poco después, el 22 de mayo de 1920, se fundó la Asociación de Estudiantes Universitarios, y sus miembros orignales fueron también miembros del grupo intelectual conocido como “La Generación del 20“. Aquellos estudiantes que luego serían intelectuales y periodistas de gran renombre como Miguel Angel Asturias, David Vela, Epaminondas Quintana y Clemente Marroquín Rojas, entre muchos otros, hicieron contribuciones notables a la Huelga de Dolores ya que aparte de revivir el “No Nos Tientes” (que había dejado de publicarse en 1908), escribieron la letra de la Canción de Guerra Estudiantil “La Chalana“, en la cual hacen crítica mordaz de todos los miembros de la sociedad guatemalteca, y en 1921 reiniciaron el desfile bufo que recorre las calles de la Ciudad de Guatemala. Pero no solamente en la actividades de Huelga participaron activamente, ya que crearon la Universidad Popular en 1922 para aumentar la instrucción del obrero guatemalteco, acercándose al ideal socialista para criticar el orden establecido, dado que la cuestión social del indígena guatemalteco y el papel que debía jugar la educación como una vía de redención de los sectores populares fueron dos de los ejes principales de aquella generación.8

Ahora bien, este compromiso con los intereses de los obreros e indígenas fue únicamente una estrategia para colocarse políticamente en la esfera pública pues la “Generación del 20” compartía con la vieja guardia liberal cabrerista desprecio y temor por las culturas populares; esto quedó en evidencia a medida que los jóvenes escalaron puestos en la jerarquía estatal, ya que poco a poco fueron abandonando su ideario radical e incluso hubo algunos que colaboraron con los gobiernos liberales subsiguientes, especialmente el del general Jorge Ubico Castañeda.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. United Fruit Company (19 de junio de 1915) Latin-America A periodical for the promotion and interchange of commerce between the United Stated and the Latin-American Republics. New Orleans, Louisiana. IV (17)
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Pérez Verdía, Luis (1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014.
  5. Batres Jáuregui, Antonio (1944) La América Central ante la Historia. 1821-1921: Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 673.
  6. Asamblea Legislativa (10 de mayo de 1920). “Decretos del Organismo Legislativo”. Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
  7. Gobierno de Guatemala (25 de abril de 1920). “Decretos del Organismo Ejecutivo”. Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
  8. Fuentes Oliva, Regina (2012). “1920, una década de cambios educativos para Guatemala”. Boletín AFEHC(N.°54).

20 de mayo de 1877: se publica el primer número del periódico de la Sociedad Literaria “El Porvenir” de los intelectuales liberales de la época de J. Rufino Barrios

20mayo1877
Composición fotográfica del Teatro Colón (anteriormente Teatro Carrera) realizada por Alberto G. Valdeavellano y publicada por la revista cultura “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Sociedad literaria “El Porvenir” se formó en Guatemala con las principales personalidades literarias entre los criollos liberales que habían tomado el poder tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1871. “El Porvenir” se reunió por primera vez la noche del lunes 19 de marzo de 1877, por iniciativa de Vicente Carrillo, quien fue su primer presidente, y con el objetivo de crear una “literatura nacional”.1

Los estatutos de la nueva sociedad fueron redactados por Carrillo, sometidos a discusión y aprobados por todos los miembros. Contaron desde el principio con la venia del gobierno del general J. Rufino Barrios, y todos los representantes del gobierno eran automáticamente miembros honorarios de ella, destacando entre ellos el licenciado Lorenzo Montúfar, quien no solamente era Ministro de Estado sino que era el principal ideólogo liberal anticlerical.1 Montúfar, quien fue un guía-protector de los miembros más jóvenes de la Sociedad dada su experiencia como Ministro de Estado en Costa rica y de Rector de la Universidad de Santo Tomás,<sup>1</sup> había regresado a Guatemala durante el gobierno de Barrios, tras haber salido huyendo del país disfrazado de clérigo cuando el general Rafael Carrera regresó a Guatemala de su autoimpuesto exilio en agosto de 1849.2

Las reuniones de la Sociedad eran semanales, y de julio acordaron también imponer una cuota de 50 centavos a cada miembro, para sufragar los gastos y en agosto de este mismo año, Barrios concedió, a través de la tesorería de la Universidad, cincuenta pesos mensuales para apoyar las labores de «El Porvenir», dada la importancia de esta asociación en la formación y desarrollo de los intelectuales liberales guatemaltecos.1

El 20 de mayo de 1877 la sociedad empezó a publicar un periódico quincenal que llevó el nombre de “El Porvenir” y en su primer número incluyó una lista de los socios que la componían:

  1. Honorarios: personajes relevantes, principalmente miembros del gobierno y a las mujeres.
  2. Asistentes: los que concurrían con regularidad a las juntas.
  3. Corresponsales: socios que se encontraban fuera de la ciudad o del país y contribuían con materiales para las sesiones y el periódico.1
  4. La junta directiva se componía de presidente vicepresidente, secretario, sub-secretario, varios vocales y tesorero, aunque en de 1879 se suprimieron los cargos de presidente y vice-presidente y se eligieron doce presidentes para ejercer el cargo durante un mes cada uno. Y en mayo de 1880 ampliaron las temáticas abordadas a otras ciencias e inauguraron una serie de conferencias públicas como otro medio de difusión de sus trabajos para lo cual organizaron veladas artístico-literarias en el Teatro Nacional.1

Máximo Soto Hall, quien luego sería un ideólgo del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, clasificó a los miembros de la siguiente forma: 3

  • “Sombras protectoras”: eran las personalidades de mayor edad, y entre ellas estaba el ya mencionado Lorenzo Montúfar, el padre Ángel María Arroyo, quien a pesar de ser sacerdote fue uno de los principales aliados de J. Rufino Barrios y uno de sus principales aduladores,4 Antonio Machado y el escritor José Milla y Vidaurre. Los tres primeros citados eran considerados como los grandes oradores de la época,5 mientras que Milla, era muy respetado como orador y catedrático universitario a pesar de ser conservador y miembro de los gabinetes de Carrera y Vicente Cerna antes de la revolución de 1871.3
  • Mayores de 30 años: eran los que empezaban por aquel entonces a a labrarse un nombre. Entre ellos destacan:3
    • Antonio Batres Jáuregui: quien luego sería Ministro de EStado de Barrios y de todos los presidentes liberales hasta Manuel Estrada Cabrera, a pesar de ser conservador. Fue vice-presidente de la Sociedad desde su fundación hasta noviembre de 1877.
    • Fernando Cruz: quien luego sería Ministro de Estado.
    • Salvador Falla: jurista y político que fue vocal 1º y luego asumió la presidencia de la asociación desde noviembre de 1877 hasta enero de 1879.
    • Ricardo Casanova y Estrada: por entonces un joven abogado, quien después de ser humillado por el presidente Barrios durante un litigio que se seguía por la propiedad que había sido de la Orden de San Felipe Neri de la Escuela de Cristo, decidió hacerse sacerdote y llegó a ser el arzobispo de Guatemala.
    • Juan Fermín de Aycinena: otro escritor conservador, quien era descendiente del patriarca de su familia, que tenía el mismo nombre. Aycinena fue miembro del gobierno de Carrera, pero abandonó la política tras la Revolución de 1871.
  • Jóvenes: los literatos que apenas empezaban. Entre ellos se encontraban:
    • Manuel Valle: joven poeta de 16 años, miembro asistente y asiduo colaborador del periódico con su poesía. Llegó a ser abogado, escribió varias obras de teatro y en 1902, junto a Virgilio Rodríguez Beteta y Francisco Contreras fundó el primer ateneo de Guatemala.3
    • Miguel Ángel Urrutia: secretario particular de Barrios. Ingresó a la sociedad en febrero de 1879 y fue un asiduo colaborador del periódico principalmente con su poesía.<sup>3</sup>
    • Ramón A. Salazar: médico, quien luego llegaría Ministro de Instrucción Pública de Barrios y luego editor de la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” durante el gobierno del general José María Reina Barrios. Fue miembro de varias Asambleas Legislativas que favorecieron al gobernante liberal de turno y también fue ministro del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Fue uno de los principales intelectuales anticlericales guatemaltecos y director del Diario de Centro América, que en esa época era un periódico semi-oficial.
    • Juan Arzú Batres: ingeniero, quien fue director del Diario de Centroamérica y padre del escritor José Arzú. Fue miembro fundador de la Academia Guatemalteca correspondiente a la española de la lengua y ocupó diferentes puestos en la directiva de la sociedad.3
    • Guillermo Hall: tío de Máximo Soto Hall y padre de Elisa Hall de Asturias
    • Domingo Estrada: de 22 años de edad, era hijo de Arcadio Estrada, un abogado que participó en el movimiento de 1871 y que ocupó varios puestos ministeriales durante los gobiernos liberales. Por la influencia de su padre, Estrada ocupó puestos públicos mientras todavía estudiaba en al Universidad de donde se graduó de abogado en agosto de 1877. Pasó la mayor parte de su vida fuera de Guatemala sirviendo puestos diplomáticos, principalmente en los Estados Unidos. Fue vocal, tesorero, miembro de la comisión de imprenta y publicó asiduamente en el periódico “El Porvenir“.3

Entre los miembros extranjeros destacaron:

  • El ingeniero mexicano Alejandro Prieto, quien fungió en la sociedad como vocal 1º y era Secretario de la Legación de México en Guatemala. Prieto escribió el primer Tratado de Agrimensura recopilando leyes y decretos, y se hizo cargo, ad honorem, de las asignaturas de Topografía, Agrimensura y dibujos y con ello formó la Facultad de Ciencias Exactas de donde salieron los primeros veintidós Ingenieros Topógrafos. Trazó el Cementerio General y el Hipódromo del Norte. Hizo el primer estudio de los límites con México, y la nivelación de los ríos Pensativo y Democracia.1
  • El licenciado hondureño Marco Aurelio Soto,3 quien fuera Ministro del gobierno de Barrios durante los primeros años de éste, y luego fue colocado en la presidencia de Honduras junto a su primo Ramón Rosa por el general Barrios. Años después, cuando ya no le era útil, Barrios lo derrocó y lo sustituyó por Luis Bográn.
  • El poeta cubano José Martí, quien aparece en la lista de socios asistentes que se publicó en el primer número del periódico. En 1878 figura como Vicepresidente de la sociedad y pronunció un discurso en la primera velada que realizara la sociedad el 25 de julio de 1877, que fue el que le valió el sobrenombre de “Dr. Torrente“.6

Por supuesto, la ideología liberal y el progreso que proponía y documentaba la Sociedad Literaria era para las élites ilustradas y no para el ciudadano común, en particular el indígena. Los literatos se convirtieron, entonces, en apologistas de la medidas económicas anticlericales y pro-cafetaleras de J. Rufino Barrios que utilizaron a los indígenas como mano de obra casi gratuita. He aquí algunas frases publicadas en las páginas de aquel periódico por Salvador Falla, que dejan clara la posición de los intelecuales liberales:

El aborigen, poseedor de inmensos terrenos vírgenes henchidos de fecundidad, pero que yacen hace siglos esperando la hora de la redención por el cultivo, … alega no sé qué derechos señoriales adquiridos de tiempos remotísimos y se opone con una tenacidad propia de su raza a que una mano extraña, una mano aleve toque el árbol que él no ha plantado, el árbol que no ha cuidado ni visto crecer.”7“No le pidamos al indio iniciativa, adelanto, progreso; porque la iniciativa individual no se encuentra en la degeneración y en la ignorancia; no queramos que sienta la sed de la riqueza, la ambición del bienestar material; porque la ambición no puede avenirse con una alma empequeñecida. Pidámosle al indígena lo que puede darnos: que auxilie la obra del progreso con su mano callosa, su brazo fornido, su índole suave“.8

Así pues, para aquellos eruditos liberales, lo “nacional” era únicamente lo español y lo occidental. Juan Arzú Batres, en un artículo titulado “La imaginación y el pensamiento” llega al extremo de eliminar a toda la población indígena de América considerando que el continente era únicamente la reunión de dos razas: la inglesa y la española, y que estaba llamado a ser la síntesis de ambas y lograr con ello “que no se reconozca otra raza que la raza humana, ni otra civilización que la civilización Universal”.9

Uno de los sucesos más relevante de la Sociedad Literaria ocurrió en diciembre de 1879 cuando el presidente Barrios les encargó convocar a un concurso para elegir un himno nacional. Pretendían utilizarlo para las celebraciones que el gobierno planeaba para el mes de marzo de 1880 cuando entraría en vigor la Constitución de 1879, cuya redacción se había pospuesto por varios motivos desde que Miguel García Granados se había hecho con el poder en 1871. El 5 de enero de 1880 la sociedad convocó al concurso para el cual se otorgó un plazo de quince días. Nombró un jurado calificador compuesto por José Milla, José Antonio Salazar, Javier Valenzuela, Manuel Ramírez y Salvador Falla. Pero solamente se recibieron sólo trece composiciones y cuando el jurado eligió los tres primeros lugares, todos miembros de la Sociedad (Juan Fermín de Aycinena, Miguel Ángel Urrutia y Manuel Arzú y Saborío), dictaminó que ninguno de ellos merecía el calificativo de Himno Nacional y el evento quedó como un simple concurso literario.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Fuentes Oliva, Regina (4 de junio de 2009). Una aproximación al ambiente intelectual guatemalteco de la Reforma Liberal, a través de la sociedad Literaria El Porvenir“. En Boletín AFHEC. (41) Guatemala: Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  3. Soto Hall, Máximo (1966). La niña de Guatemala: el idilio trágico de José Martí. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 53.
  4. Vela, David (1948). Literatura Guatemalteca Guatemala: Tipografía Nacional. p. 315.
  5. Ibid, p. 307.
  6. Hall, La niña de Guatemala, p. 67.
  7. Falla, Salvador (24 de julio de 1877). El Porvenir ¡Adelante!. En El Porvenir I (5), p. 65.
  8. Ibid, pp. 66-67.
  9. Arzú Batres, Juan (5 de julio de 1877). La novela. En El Porvenir I (4), pp. 53-54.

 

26 de abril de 1902: la Asamblea Legislativa aprueba el Reglamento del Ejercicio de la profesión de Farmacia

26abril1902
Unión Farmacéutica de Lanquetin, Castaing & Co. que funcionaba en la Ciudad de Guatemala. Era propiedad de los franceses Julio Lanquetin, Víctor Castaing y del guatemalteco Felipe Solares.  Imagen tomada de El Libro Azul de Guatemala.

El 20 de febrero de 1902, el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera reguló la profesión de Farmacia en Guatemala, por medio del decreto 621 el cual estaba basado en las modificaciones formuladas por una Comisión Mixta de médicos y abogados y por la Facultad de Medicina y Farmacia del Centro. Se reproducen a continuación algunos de los aspectos más importantes de dicho decreto:1

Decreto Número 621:Capítulo IClasificaciones de las sustancias medicionales y personas a quienes compete la venta

Artículo 1°. Para los efectos de este reglamento, se dividen las sustancias medicinales como a continuación se expresa:

  1. Medicamentos, que son las sustancias simples o compuestas ya preparadas y dispuestas para su uso medicinal inmediato.
  2. Drogas, objetos naturales y productos químicos empleados como primeras materias en la preparación de los medicamentos.
  3. Plantas medicinales indígenas.

Artículo 2°. La preparación oficinal y magistral, y el expendio por menor de toda sustancia medicamentosa, así como de cualquier medicina de patente, aguas minerales, etc., corresponde exclusivamente a los Farmacéuticos titulados.

Artículo 3°. El derecho exclulsivo profesional de los Farmacéuticos, y libertad de comercio e industria de los drogueros y herbolarios, se sujetará, no obstante, a las prescripciones del presente reglamento.

Capítulo II

Del ejercicio de la Farmacia

Artículo 4°. La profesión de farmacia se ejerce regenteando una botica, ya en concepto de propietario, o como responsable de la que se le encargue. […]1

Artículo 6°. Si en una población no hubiere farmacia servida por un profesor, podrá la Junta Directiva de la FAcultad conceder licencia a una o más personas para establecer puntos de venta, debiendo quitarlos cuando llegue a establecerse un farmacéutico y siempre que llene las condiciones siguientes:

  1. Sujetarse a un examen práctico sobre reconocimiento, usos principales y dosis a que pueden administrarse las sustancias que podrán expender y que serán las de uso más comun y menos peligroso, si el capital que empleen en un surtido de drogas y medicinas fuere mayor de quinientos pesos.
  2. Presentar una información de vida y costumbres.
  3. Pagar los derechos de xamen, si lo hubiere, y el valor de la matrícula

Artículo 7°. Autorizada la apertura de una botica, pondrá el farmacéutico, en la parte exterior del establecimiento un rótulo que diga: Botica de N.N, y un farol, en la parte superior de la puerta, que por la noche indique el lugar del establecimiento.[…]

Capítulo IV

De los envases

Artículo 9°. Todos los medicamentos estarán en sus frascos esmerilados y de color correspondiente para las sustancias alterables por la luz, así mismo, los frascos propios para los jarabes, aceites, aguas gaseosas, etc., vasos de loza fina y de porcelana con sus tapaderas, y el demás envase relativo a las sustancias que deben contener; todo rotulado uniformemente, sujetándose a una misma nomenclatura que será la de la Farmacopea guatemalteca, cuyos nombres deberán estar en castellano y en latín sin abreviaturas.[…]2

Capítulo V

De las obligaciones de los farmacéuticos

Artículo 11.- Los farmacéuticos están obligados a habitar en sus establecimientos; a dirigir las operaciones de laboratorio; a despachar, por si o bajo su propia responsabilidad, los medicamentos o las recetas.

Artículo 12.- Los farmacéuticos con botica abierta, no podrán ausentarse por más de un mes de la población en donde se hallen establecidos, sin dejar un regente farmacéutico que los sustituta.[…]

Artículo 15.- Es absolutamente prohibido al farmacéutico recetar o suministrar medicamentos sin orden de algún médico con título legal.[…]3

Capítulo VI

Despacho de boticas

Artículo 25. Las boticas estarán abiertas desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche, sin perjuicio de quedar los farmacéuticos obligados a despachar los medicamentos que se soliciten a cualquier hora de la noche; pero en la población donde hubiere varias boticas, la Junta Directiva, o la autoridad local en su defecto, señalará las de turno, que serán las obligadas al despacho durante la noche.[…]

Artículo 28.- Aún con receta, los farmacéuticos no despacharán medicamento alguno heróico o venenoso en dosis extraordinaria, sin consultar antes con el médico que suscriba la receta y exigir la ratificación de ésta.  La misma precaución tendrán con las sustancias incompatibles.[…]4

Artículo 31.- Para la venta de los medicamentos, lo mismo que para el despacho de recetas y prepración de medicamentos oficinales, los farmacéuticos se ceñirán en lo posible al Codex francés, mientras tanto se forma la Farmacopea del país.[…]

Capítulo VII

Obras necesarias al farmacéutico

Artículo 42. – En toda botica deberá tenerse el Codex francés, entre tanto se emite la Farmacopea guatemalteca: una colección de formularios más usados para satisfacer las exigencias de los médicos; un tratado de farmacia; otro de química; otro de historia de drogas y otro de falsiciaciones y alteraciones de los medicamentos.[…]5

Capítulo XIII

Droguería

Artículo 55.- Toda droguería que se establezca en la República estará bajo la inmediata inspección de la Junta Directiva de la Facultad de Medicina y Farmacia.[…]6

Del presente Decreto se dará cuenta a la Asamblea Nacional Legislativa en sus próxima sesiones.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo. En Guatemala, a veinte de febrero de mil novecientos dos.

  • Manuel Estrada C.
  • El Secertario de Gobernación y Justicia, Juan J. Argueta7

El 26 de abril de ese año, la Asamblea Legislativa aprobó este reglamento, por medio de este escueto decreto:

DECRETO NUMERO 522

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala

Decreta:

Artículo único.- Apruébase el Decreto número 621, emitido por el Ejecutivo el 20 de febrero de 1902, que reglamenta el ejercicio de la profesión de Farmacia.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, a los veinticuatro días del mes de abril de mil novecientos dos.

    • Arturo Ubico, presidente
    • Vicente Sáenz, secretario
    • J. Eduardo Girón, secretario8

BIBLIOGRAFIA:


 

22 de abril de 1812: la Gaceta de la Regencia de España e Indias informa que el Consejero de Estado José de Aycinena había pacificado El Salvador

22abril1812
El cura José Matías Delgado durante el primer grito de independencia en El Salvador en 1811.  En el recuadro: retrato de José de Aycinena, publicado en la nota que la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo publicó para celebrar su victoria contra el alzamiento de El Salvador.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los criollos aristócratas centroamerianos llegaron a tener mucha influencia en las esferas del poder peninsular, al punto de que algunos consiguieron títulos nobiliarios, como el del marqués de Aycinena, y muchos fueron asesores y consejeros del Capitán General, además de ostentar importantes cargos en el gobierno colonial y altos puestos en la jerarquía de la Iglesia Católica.  De allí que, no apoyaran el proceso de Independencia sino hasta que se dieron cuenta de que la situación del rey Fernando VII era insostenible y les convenía más intentar establecer un gobierno local en la región.  El resto de criollos, por el contrario, resentía este favoritismo hacia los aristócratas y veía en la Independencia la solución para sacudirse del dominio aristocrático.  De allí se formaron los partidos conservador y liberal casi inmediatamente después del 15 de septiembre, los que llevaron a la región a una guerra civil que se extendió hasta la década de 1850.1

Para que el lector se de una idea de cómo estaba la situación de los criollos durante los últimos años de la colonia, reproducimos a continuación el reporte que dió la Gaceta de la Regencia de España e Indias sobre el papel que jugó José de Aycinena, hijo del marqués de Aycinena en el combate contra el alzamiento independentista que se produjo en la provincia de El Salvador en 1811:2

“En la provincia de San Salvador, reino de Guatemala, había prendido el fuego de la insurrección a principios de noviembre último; pero lo han logrado sofocar en sus principios las acertadas y eficaces providencias del capitán general D. José de Bustamente, auxiliado del patriotismo y fidelidad general de los habitantes, del celo de los ayuntamientos, del excelente espíritu de estado eclesiástico, y de la prudencia, luces y energía del Excelentísimo Sr. Consejero de Estado D. José de Aycinena, que comisionado para restablecer y asegurar el orden y la tranquilidad, lo ha conseguido felizmente, continuando el sosiego el 17 de diciembre, fecha de sus últimos oficios en la ciudad de San Calvador, capital de la provincia.”2

El nombre completo de Aycinena era José Alejandro de Aycinena y Carrillo y era Dr. en Leyes y abogado graduado en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo. También fue catedrático y rector de la Universidad y, gracias al poder de su familia, fue alcalde de la Nueva Guatemala de la Asunción, abogado de la Real Audiencia, director de la Sociedad Económica de Amigos de la Patria y Consiliario del Ilustre Colegio de Letrados.3

La influencia de los Aycinena durante el gobierno del capitán general José de Bustamante y Guerra se inició desde la llegada del nuevo gobernante en marzo de 1811, ya que José de Aycinena y su amigo José María Peinado organizaron la fiesta de recepción.​ La carrera política de ambos fue en ascenso a partir de ese momento, y tras la gestión de Aycinena para acabar con los insurrectos en El Salvador fue nombrado Intendente de San Salvador, puesto que dejó en manos de su amigo Peinado en 1812.4,5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena»Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica). Archivado desde el original el 9 de septiembre de 2014.
  2. Regencia de España e Indias (Abril de 1812) Gaceta de la Regencia de España e Indias. 52. Cádiz: Imprenta Real. p. 426.
  3. Cañas, José Simeón (1812). Oración encomiástica ofrecida por el Rector y Claustro de la Real y Pontificia Universidad de Guatemala al Excmo. Señor don José de Aycinena y Carrillo. Guatemala: Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. González Alzate, Jorge (2012). «José María Peinado: esboce de la biografía de uno de los actores más destacados e influyentes del período llamado “constitucional” a raíz de la promulgación de las Cortes de Cádiz de 1812»Asociación para el fomento de los estudios históricos de Centroamérica. Guatemala.
  5. Vives, Pedro A. «Intendencias y poder en Centroamérica: La Reforma incautada»Anuario de Estudios Centroamericanos (Costa Rica: Universidad de Costa Rica) 13 (2).

Viernes de Dolores de 1956: el arzobispo Mariano Rossell amenaza con la excomunión a los participantes y asistentes al desfile bufo de la Huelga de Dolores

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El Parque Central y la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala a finales de la década de 1950.  En el recuadro, un sello conmerorativo del arzobipos Mariano Rossell.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En la cuaresma de 1956, se produjo un hecho que evidenció que el arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano pensó que, tras ayudar a la Contrarrevolución en 1954 y obtener privilegios para la Iglesia Católica en la Constitución promulgada en febrero de 1956, el clero había recuperado todo el poder que había perdido en 1872. Y es que en la época colonial y el gobierno de los 30 años, el poder de los eclesiásticos era prácticamente absoluto. Desafortunadamente para Rossell, pronto se dió cuenta de que los tiempos habían cambiado radicalmente y que ya no podía dominar la situación como lo habían hecho sus antecesores.

Lo que ocurrió fue que Rossell y Arellano condenó las actividades de la Huelga de Dolores, porque “parodiaban sacrílegamente la liturgia sagrada y [las] oraciones, inclusive el Credo y el Padre Nuestro“, aunque no dijo que le molestaba que la actividad de sátira y crítica política lo llamara “sor Pijije” y lo acusara de haberse prestado a los intereses de la United Fruit Company, combatiendo el “comunismo ateo” enarbolando al Cristo Negro de Esquipulas para recuperar los privilegios que la Iglesia Católica había perdido desde el régimen liberal de J. Rufino Barrios. Lo que dijo Rossell para justificar su molesta fue que “era ilícito toda burla a los credos religiosos, sobre todo en tiempos de democracia“.

Así pues, el arzobispo emitió un comunicado a toda su feligresía (que en esa época era la mayoría de la población guatemalteca) en el que decía: “advertimos a todos los católicos que no les es lícito autorizar con su presencia los actos de representaciones, desfiles, etc. de la llamada huelga de Dolores“. Rossell y Arellano llegó al extremo de amenazar con la excomunión a todo aquel que participara o presenciara el desfile, pues le parecía que era “incoherente el participar en la huelga de Dolores, burlarse de la liturgia y los símbolos católicos y luego participar piadosamente en las procesiones, las cuales se celebran días después de la Huelga, en Semana Santa.”

El Honorable Comité de Huelga de Dolores hace su desfile el Viernes de Dolores precisamente para criticar a las procesiones de Semana Santa, y por ello, respondió en un comunicado que no permitirían que los “ministros de la religión actuaran con hipocresía” y que la huelga se realizaría “quisieran o no“.

Al día siguiente del comunicado del arzobispo y de la respuesta de los estudiantes, hubo un mitin del “Comité de defensa moral pública” en el que hacían responsable al Gobierno “por los hechos de sangre que pudieran suceder, si los estudiantes persisten en ofender la religión“. Aquel comité estaba dirigido por el diputado José García Bauer (quien vivía frente a la Iglesia de La Recolección) y estaba conformado por miembros conservadores de la sociedad guatemalteca que creían que con el triunfo de la Operación PBSUCCESS de la CIA en 1954 habían regresado a la época del general Rafael Carrera.

Las advertencias del arzobispo y del Comité cayeron en oídos sordos, como ocurre siempre que hay una queja por faltas a la moral, ya que lo único que consiguen es que la curiosidad del público sea mucho mayor.  Así pues, cuando el desfile de la Huelga se realizó ese Viernes de Dolores las calles estaban abarrotadas; pero, poco después de haber iniciado su recorrido, cuando los estudiantes iban por la 12 calle entre segunda y cuarta avenidas de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, tres hombres elegantemente vestidos lanzaron una bomba sobre una carroza, causando una explosión que dejó a más de treinta personas lesionadas, entre estudiantes y espectadores. A pesar del pánico inicial, el desfile continuó como estaba programado.

Al darse cuenta de que no le hicieron caso, Rossell y Arellano montó en cólera y decidió suspender las procesiones de semana santa, cumpliendo con la amenaza de de sancionar a los que participaran en el desfile. Pero la presión por continuar con las procesiones fue muy fuerte, y el 26 de marzo el arzobispo, en una reunión en la Catedral, atendió la petición de los feligreses y miembros de todas las hermandades de que extendiera licencia para que las procesiones se realizaran “como de costumbre“. Y, dándose cuenta de que ya la Iglesia Católica no podía influir en la sociedad como lo había hecho en los siglos pasados, dijo simplemente que esperaba que los estudiantes recapacitaran y que el próximo año “si no había huelga decente no habrían procesiones“.


BIBLIOGRAFIA:


Huelga de Dolores de 1922: los estudiantes universitarios dan a conocer “La Chalana”, su canto de guerra

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Grupo de estudiantes universtarios de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1922 durante las actividades de Huelga de Dolores. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El comité de Huelga de Dolores de 1922 estaba conformado por los mejores intelectuales jóvenes de su época. Tal y como narra uno de sus miembros, el escritor Miguel Angel Asturias, en su novela “Viernes de Dolores“, el canto de guerra estudiantil surgió entre bromas, tragos y visitas a lugares de “sana recreación” que frecuentaban los universitarios. La letra fue escrita por estudiantes de las Escuelas Facultativas de Medicina, Farmacia y de Derecho y Notariado del Centro en el edificio que en ese entonces era de la Facultad de Derecho en la Ciudad de Guatemala (convertido posteriormente en el Museo de la Universidad de San Carlos de Guatemala -MUSAC). Entre los escritores que participaron el propio Asturias, el estudiante de medicina Epaminondas Quintana y el estudiante de derecho David Vela, quien después fuera por muchos años el director del periódico “El Imparcial“.​ La música, por su parte, fue compuesta por el maestro José Castañeda (conocido entre los estudiantes como “José con hache”) quien posteriormente sería el director fundador de la Orquesta Sinfónica de Guatemala.

Pero, ¿qué significa el canto de guerra? El contexto histórico en que fue creada “La Chalana” fue 1922, dos años después de que el Partido Unionista de los conservadores guatemaltecos derrocara al gobierno de 22 años del licenciado Manuel Estrada Cabrera, y un año después de que el general José María Orellana derrocara al gobierno de Carlos Herrera mediante un golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company; de esta forma, muchos de los párrafos hacen referencia a la situación guatemalteca imperante en esa momento, aunque tristemente, muchos de ellos siguen vigentes hasta la fecha.

He aquí una breve explicación del significado de aquel canto que muchos han entonado y que empieza con “¡Matasanos practicantes!“:

CORO
Matasanos practicantes,
Del Emplasto Fabricantes,
Güisachines del lugar,
estudiantes:

en sonora carcajada
prorrumpid ¡Ja, ja!

(Nota de HoyHistoriaGT: La primera estrofa, hace referencia a las tres Facultades que formaron parte del Honorable Comité de Huelga en 1922; en su orden: la Escuela Facultativa de Medicina, la Escuela Facultativa de Farmacia, y la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro. Si bien la Facultad de Ingeniería ya existía, ésta se mantenía al margen de estas actividades por sus estrechos nexos con la Escuela Politécnica.)

I

Sobre los hediondos males
de la Patria arrojad flores,
ya que no sois liberales
ni menos conservadores.

Malos bichos sin conciencia
que la apresan en sus dientes
y le chupan inclementes
las fuerzas de su existencia.

(Nota de HoyHistoriaGT: Ya en ese entonces, como ahora, los políticos de turno se aprovechaban del erario nacional para hacer fortuna, sin importar el partido al que pertenezcan. Aunque en ese tiempo los únicos dos partidos realmente eran el liberal y el conservador, al momento de hacer elecciones, se fraccionaban en sub-partidos para dar la apariencia de elecciones libres.)

CORO
Matasanos practicantes
Del Emplasto Fabricantes
Güisachines del lugar,
choteadores:

en sonora carcajada
prorrumpid ¡Ja, ja!

Reíd de los Liberales
y de los Conservadores.

II

Nuestro quetzal espantado
por un ideal que no existe
se puso las de hule al prado
más solo, pelado y triste.

Y en su lugar erigieron
cinco extinguidos volcanes
que en cinco también se hundieron
bajo rudos yataganes.

(Nota de HoyHistoriaGT: Esta estrofa se refiere al derrocamiento del licenciado Estrada Cabrera, cuyo símbolo era el escudo con un quetzal que instituyeron los liberales en 1871.  Fue sustituido por Carlos Herrera, quien llegó al poder con el apoyo de los unionistas, cuyo símbolo eran cinco volcanes. Finalmente, Herrera fue derrocado por un golpe militar en 1921.)

CORO

Matasanos practicantes
Del Emplasto Fabricantes
Güisachines del lugar,
hermanitos:

en sonora carcajada
prorrumpid ¡Ja, ja!
Reíd de los volcancitos
y del choteado quetzal.

III

Contemplad los militares
que en la paz carrera hicieron.
Vuestros jueces a millares
que la justicia vendieron.

Nuestros curas monigotes
que comercian con el credo
y patrioteros con brotes
de farsa, interés y miedo.

(HoyHistoriaGT: Luego de la desastroza “guerra del Totoposte” contra El Salvador en que Guatemala ganó de manera fortuita tras la muerte accidental del caudillo Tomás Regalado la reputación del ejército quedó muy mal parada, al punto que aquí se hace referencia como habían huído a la carrera en la frontera del río Paz.  Por otra parte,  las estrofa también menciona los oscuros casos judiciales que se ventilaron durante el gobierno de Estrada Cabrera y los intereses económicos del clero, que en esa época estaba luchando por recuperar los privilegios retirados por J. Rufino Barrios. El término “clerigalia” se refiere en forma despectiva a los sacerdotes católicos y el de “chafarotes” al los oficiales de línea del Ejército.)

CORO

Matasanos practicantes
Del Emplasto Fabricantes
Güisachines del lugar,
malcriadotes:

en sonora carcajada
prorrumpid ¡Ja, ja!
Reíd de la clerigalia;
Reíd de los chafarotes.

IV

Patria palabrota añeja
por los largos explotada.
Hoy la patria es una vieja
que está desacreditada.

No vale ni cuatro reales
en este país de traidores.
La venden los liberales
como los conservadores.

(Nota de HoyHistoriaGT: Hasta ese momento, los criollos liberales y conservadores habían entregado la patria a intereses internacionales.  Los conservadores, por su parte, firmaron onerosos préstamos a bancos ingleses para costear sus constantes guerras contra sus vecinos, llegando incluso a entregar a los británicos a cambio de armas la regién comprendida entre el río Belice y el río Sarstún; también entregaron el sur de Izabal a los Belgas para su colonización, aunque ésta fracasó. Y los liberales también firmaron préstamos con los ingleses, aparte de las generosas concesiones que otorgaron a los alemanes en Verapaz y a los estadounidenses en Izabal.)

CORO FINAL
Matasanos practicantes
Del Emplasto Fabricantes
Güisachines del lugar,
muchachada:

de la patria derengada
riamos ya: ¡Ja, ja!


BIBLIOGRAFIA:


 

Viernes de Dolores de 1945: después de 14 años de prohibición, revive la Huelga de Dolores de los estudiantes universitarios

viernesdolores1945
Desfile bufo de la Huelga de Dolores en 1945, primera que salía desde que fue prohibida por el gobierno de Jorge Ubico en 1931.  En el recuadro:  “La Chabela”, estandarte de los huelgueros, dibujada por Hernán “Pan” Martínez Sobral en 1921.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Así como la Universidad de San Carlos de Guatemala ha tenido varias transformaciones profundas desde su fundación como una institución católica para los criollos guatemaltecos, la Huelga de Dolores ha pasado por varias fases desde su creación en 1898.  El desfile bufo dejó de salir en 1903, luego de quelos estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado fueran atacados por los guardias del presidente, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y el “No Nos Tientes“, periódico de la Escuela Facultativa de Medicina, dejó de publicarse en 1908, luego de los atentados de los que se salvó milagrosamente Estrada Cabrera en abril de 1907 y abril de 1908.

Las actividades de la Huelga de Dolores se retomaron en 1921, ya cuando había sido derrocado don Manuel, y siguieron realizándose todos los años hasta que en 1931 fueron prohibidas nuevamente cuando llegó al poder el general Jorge Ubico.  Nuevamente, fue hasta que el gobierno del general Federico Ponce Vaides fue derrocado el 20 de octubre de 1944, que los estudiantes universitarios empezaron a realizar nuevamente las actividades de Huelga.

En esos años, el desfile bufo y el periódico “No Nos Tientes” cumplían una función muy importante:  la de informar al pueblo por medio de sátira escrita y representada los demanes en que incurría el gobierno de turno.  Y es que en la ciudad de Guatemala de esa época había muy pocos periódicos (y casi todos estaban controlados o censurados por el gobierno), las estaciones de radio apenas acababan de empezar a dar las noticias (y también estaban muy censuradas), y la televisión todavía no había llegado al país.  Es más, cuando llegó la televisión en la década de 1950, el restringido poder adquisitivo de la mayoría de la población limitó el uso del radio y del televisor cuando éstos llegaron a la población guatemalteca.  No fue sino hasta que se inventó el radio de transistores y el sistema de ventas a plazos que la población dispuso de formas más amplias de conocer las noticias; esto es algo prácticamente inimaginable para la sociedad guatemalteca del siglo XXI, la cual se ha vuelto muy dependiente de los teléfonos inteligentes que le permiten conocer lo que esta ocurriendo en cualquier parte del mundo instantáneamente.

Uno de los principales intelectuales que participó en el resurgimiento de la Huelga en 1945 fue el licenciado Carlos Guzmán Böckler, quien relata de la siguiente forma sus experiencias con esta actividad universitaria:

Fue a principio de 1945 cuando el entonces estudiante de los últimos años de la Facultad de Derecho, Jesús “Chus” Guerra Morales, secundado por Francisco “Chico” Luna (Sir Jesus War y Sir Francis Moon, según decía este último), […] y otros [estudiantes], presentaron ante la asamblea general de la Asociación de Estudiantes “El Derecho” la moción de reanudar la celebración de la Huelga de Dolores, silenciada durante [el largo gobierno] de Jorge Ubico. Una respuesta jubilosa, vertida a través de una votación unánime, dio paso a una etapa más en la vida azarosa de la chusca y controvertida festividad estudiantil. El entusiasmo se contagió a los estudiantes de medicina, en primer término, y a los de las otras Facultades con menor intensidad. De ahí que el paso obligado fuera constituir el Comité de Huelga y tratar de llenar, a partir del ingenio de los revividores, el esquema general de la festividad trazando a partir de 1898 […] el cual contenía dos grandes actividades: la publicación del “No Nos Tientes” y la realización del Desfile, con el objeto de combinar la sátira escrita con la escenificación ambulante de situaciones embarazosas para los políticos de turno, sea mediante cuadros en vivo, sea con esculturas perecederas montadas en plataformas rodantes y ornamentales: las carrozas, a fin de que, de la combinación de las palabras con las formas, los volúmenes y los colores surgieran las expresiones capaces de cautivar la imaginación de un público simple y multitudinario, al que se gratificaba con la burla de los poderosos, en especial de quienes gobernaban, caricaturizados para escarnio propio y alegría de la concurrencia. Correspondía entonces a los niveles huelgueros del 45 dar forma y contenido a los temas y los personajes de su propia época, uniendo en una sola expresión las dificultades de los géneros cómico y satírico.

Como era de esperarse, recurrieron a los huelgueros de la generación de 1920 que aun mantenían el entusiasmo de sus años mozos, en especial al médico Joaquín “la Chinche” Barnoya, pero en gran medida echaron mano de su propia inventiva y, casi sin proponérselo, en algunos momentos, cruzaron los umbrales de la creatividad. Además, de Chus Guerra, primer director del No Nos Tientes, cabe recordar a Mario “El Loco” Alvarado Rubio, encargado de las carrozas junto con Rodolfo “La Vieja” Martínez Sobral, hijo del huelguero de la generación del 20 Hernán “Pan” Martínez Sobral, que le heredó las habilidades carroceras y las de pintar a La Chabela, esqueleto blanco sobre fondo negro que haciendo una mueca obscena danza al inicio del desfile, portada por estudiantes de medicina ataviados como tales.

[…] desde que la Huelga se inició, el desfile es la parodia de una procesión de la Semana Santa, que se abre con la réplica chusca de la pintura del esqueleto que simboliza la muerte y que inicia la marcha del santo entierro. Las carrozas son la versión burlona de las andas que llevan los pasos; las hileras de estudiantes que, en fila india, caminan flanqueándolas, están compuestas por los epígonos chocarreros de los cucuruchos, y la tarjeta que, con dibujos y versitos alusivos al momento, lleva cada huelguero en el pecho, es la versión profana de la que, con el retrato de la imagen a cargar y con el turno en que le corresponde a cada cual hacerlo, portan en igual forma los cucuruchos. La banda, en vez de tocar marchas fúnebres, esparce las notas irreverentes de versos satíricos pespuntados a piezas de música popular fácilmente reconocibles e incluso coreables por la concurrencia. El haber escogido el Viernes de Dolores para llevar a cabo el desfile, apareja un desafío al recato y la continencia que la iglesia exigía de sus fieles durante la cuaresma y, máxime, cuando se estaba a las puertas de su culminación natural, es decir, de la Semana Santa; y la transmutación de los dolores propios de la pasión de Cristo en los dolores que el pueblo sufría a causa de la arbitrariedad, la desfachatez y la venalidad de sus gobernantes subrayaba la hipocresía del clero que, coludido con los poderosos, se escudaba en una moral incompatible con su proceder en la vida cotidiana.

Para comprender la profundidad de la crítica social y política que tenía toda esta pantomima, hay que recordar que, en la Ciudad de Guatemala de fines del siglo XIX y de un poco más de la mitad del XX, la población no sólo era muy escasa, si la comparamos con la de [1998] (entre 1945 y [1998], ha pasado de 350,000 a 3.500,000 habitantes, incluyendo los municipios conurbados) sino que los personajes que en ella sobresalían eran bastante conocidos tanto en las clases acaudaladas y medias como en ciertos barrios populares. La chismografía propia de todos los pueblos chicos (o infiernos grandes como reza el dicho) hacía circular de boca en boca las actuaciones públicas y las debilidades íntimas de muchas familias y personas, por lo que no era difícil para los huelgueros recopilar las historias que ya andaban de boca en boca o que se guardaban bajo una secretividad más que dudosa y, debidamente aderezadas, volverlas a desparramar con una dosis pura de picardía y con un vocabulario coloquial y desvergonzado que fácilmente invadía los terrenos de la procacidad, a pesar de algunos intentos de guardar las normas de un ingenio que siempre está ligado al aquí y al ahora, razón por la cual los artículos de los “No Nos Tientes” de años anteriores arrancan muy pocas sonrisas a los lectores de hoy, sobre todo porque las palabras y las situaciones sobreentendidas en los textos nunca quedan, según el caso, escritas ni señaladas.”

Y no solamente las palabras y situaciones sobreentendias quedaron en el olvido.  Actualmente aunque el desfile bufo sigue recorriendo las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, su crítica pasa inadvertida para la mayoría de la población de la ciudad, que ahora no solamente vive en los municipios de Chinautla, Fraijanes, Santa Catarina Pinula, Mixco, Petapa, San Juan Sacatepéquez, y Villa Nueva, sino que tiene un sinnúmero de opciones para enterarse de los desacatos del gobierno de turno.


BIBLIOGRAFIA:


20 de marzo de 1901: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera reglamenta la instrucción militar en las Escuelas Facultativas de la Universidad

20marzo1901
La antigua Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia que estaba en el convento que fue expropiado a los Paulinos en 1873.  Aquí funcionó la escuela de Medicina hasta que fue destruida por los terremotos de 1917-18.  En el recuadro: el presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1901.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien en el siglo XXI la Universidad de San Carlos es una entidad autónoma identificada con las causas populares que no permite el ingreso de la policía ni del ejército en ninguna de sus instalaciones, esta situación empezó hasta en 1945.  Antes de eso, las escuelas facultativas de la Universidad eran instituciones para la élite económica en donde solamente estudiaban varones y las promociones no pasaban de quince profesionales por año; además, eran dependientes directas del presidente de turno, por intermedio del Ministerio de Instrucción Pública.

El 6 de marzo de 1901, el gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera dispuso que se implementara la instrucción militar para todos los estudiantes universitarios de primer año, aprovechando que la gran mayoría de ellos ya había recibido dicha instrucción en el militarizado Instituto Nacional Central para Varones.  Esto fue reglamentado por el Ministerio de la Guerra mediante el siguiente decreto:

“Palacio del Poder Ejecutivo:

Guatemala, 20 de marzo de 1901

La Secretaría de la Guerra, de acuerdo con la de Instrucción Pública, en virtud de lo dispuesto en acuerdo gubernativo de seis del presente mes, relativo a la instrucción militar que debía darse por una duración de seis meses en las Escuelas Facultativas de la República, emite el siguiente

Reglamento:

1. Los alumnos de primer año de las Escuelas Facultativas, recibirán las clases de Ordenanza y Táctica Militares los jueves de cada semana, durante dos horas.  La primera se destinará al estudio teórico y la segunda a los ejercicios prácticos.

2. De la Ordenanza se enseñara:

  • Ley Militar
  • Obligaciones del Soldado, Cabo, Sargento, Subteniente, Teniente y Capitán
  • Organización de la infantería
  • Divisas, univormes y armamentos del Ejército

3. La instrucción de Táctica, comprenderá:

  • Instrucción teórica y práctica del recluta; y
  • Instrucción teórica y práctica de Sección y Compañía

4. Los cursantes de Medicina, estudiarán, además de las materias prescritas en los puntos precedentes, la organización de los cuerpos de Sanidad Militar y las leyes penales referentes al soldado, cabo y sargento.

5. El Catedrático formará el programa detallado de dichas materias y lo someterá a la aprobación de la Secretaría de la Guerra.

6. Las materias que se mencionan en los puntos anteriores se cursarán en los seis meses que fija el acuerdo gubernativo antes citado.

7. Los exámenes se practicarán en el tiempo que establece el artículo 168 de la Ley de Instrucción Pública, por un Jurado compuesto de tres Jefes del Ejército, nombrados por la Secretaría de la Guerra, observándose lo prevenido en la Ley citada sobre calificaciones y demás requisitos. En los exámenes por suficiencia, se estará a las prescripciones del Decreto número 312; debiendo formar parte del Jurado, además, el Catedrático de la asignatura y otro jefe nombrado por la misma Secretaría de la Guerra.

8. Los cursantes que el año próximo pasada hayan asistido a las clases de instrucción militar, tendrán derecho a examinarse en esta materia cuando lo soliciten, sirviendo de base, para su admisión, por tiempo o por suficiencia, el número de faltas en que hubieran incurrido.

9. El presente reglamento queda en vigor desde esta fecha.

Dado en la Secretaría de la Guerra; en Guatemala. a veinte de marzo de mil novecientos uno.

Luis Molina”


BIBLIOGRAFIA:


19 de febrero de 1992: fallece el eminente periodista David Vela, ex-director del diario “El Imparcial”

19febrero1992
Desfile Bufo de la Huelga de Dolores de 1922, año en que David Vela fue miembro del Honorable Comité y autor de “La Chalana” junto con otros miembros de la “generacióm del 20“.  En los recuadros de la izquierda: el logo y el Muñequito de “El Imparcial” periódico al que Vela dedicó toda su vida.  En el recuadro de la derecha: David Vela en 1926.  Imágenes tomadas de “El Imparcial“.

Uno de los miembros de la “generación del 20” que contribuyó al derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera y luego sería instrumental en el periodismo guatemalteco fue el licenciado David Vela Salvatierra.

Vela nació el 25 de febrero de 1901 y realizó sus estudios de bachillerato en el Instituto de Varones de Oriente, donde se graduó en 1918. Luego ingresó a la Universidad “Estrada Cabrera” desde donde participó activamente en las actividades estudiantiles contra el gobierno del presidente Estrada Cabrera en 1919 y principios de 1920. Tras el derrocamiento de Estrada Cabrera, el presidente Carlos Herrera donó un edificio para que los estudiantes universitarios fundaran su Asociación, y los de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado fundaron la Asociación de Estudiantes “El Derecho” de la que Vela fue el primer presidente. Fue uno de los iniciadores del deporte universitario en 1922 y estuvo entre los fundadores de la Universidad Popular ese mismo año, la que fue la primera institución que llevó las actividades de extensión universitaria a los obreros de la Ciudad de Guatemala, quienes hasta entonces no tenían acceso a educación formal más allá de la escuela primaria. En la universidad fue compañero de estudios de famosas personalidades, como el escritor Miguel Angel Asturias, quien posteriormente sería galardonado con el Premio Lenín y el Premio Nóbel de Literatura, y el periodista Clemente Marroquín Rojas, patriarca de los redactores y propietarios de periódicos de Guatemala.  De sus épocas estudiantiles, Asturias escribió la novela “Viernes de Dolores” en la que narra como eran las actividades del Honorable Comité de Huelga de los estudiantes universitarios de 1922, del que todos ellos formaban parte, y menciona a Vela como “el Gato” y uno de los autores del canto de guerra estudiantil “La Chalana“, que todavía se mantiene vigente.

Pero fue en el periodismo en donde Vela verdaderamente se destacó. Se inició como redactor de “El Estudiante“, y como editor y redactor de las revistas “Electra” y “Studium”; pero fue en el periódico “El Imparcial” fundado por Alejandro Córdova en donde realmente hizo carrera.  Empezó allí como redactor en 1922, y pasó luego a jefe de redacción tras la renuncia de César Brañas a ese puesto en octubre de 1926, luego de que el periódico reinició sus actividades tras la muerte del general presidente José María Orellana, quien lo había suspendido por los ataques en su contra.  En aquella oportunidad, el periódico publicó lo siguiente: “con sincera aprobación de todos los elementos intelectuales de EL IMPARCIAL, la dirección del periódico dispuso ayer encomendar a las aptitudes trabajadoras y al entusiasmo del compañero David Vela, la jefatura de redacción, para llenar la vacante que deja César Brañas“.  Y por si fuera poco, Vela se graduó de licenciado en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro el 30 de octubre de ese mismo año y el periódico lo celebró por todo lo alto, publicando su foto en primera plana con el título “El Jefe de Redacción de El Imparcial triunfa“.

El 22 de junio de 1944, Vela fue parte de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala tras la represión de las revueltas populares de ese mes. Aquel documento, seguido por un reclamo por la represión que llevó a la muerte de la profesora María Chinchilla, fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944.

El 1 de octubre de ese año, el presidente interino, general Federico Ponce Vaides, ordenó asesinar al periodista Alejandro Córdova por los ataques contra su persona que aparecían en el periódico, y tras el asesinato, Vela pasó a ser director del periódico, puesto en que se mantuvo hasta que “El Imparcial” quebró en 1984.

En 1952, la Escuela Centroamericana de Periodismo, adscrita a la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, le reconoció el título de Periodista Profesional. Vela fue catedrático universitario y autor de numerosos libros y ensayos; además, perteneció a la Academia Guatemalteca de la Lengua y a la Sociedad de Geográfica e Historia de Guatemala.  Y también, junto con el periodista Rigoberto Bran Azmitia, fundó el Museo del Libro Antiguo en la ciudad de Antigua Guatemala el 16 de marzo de 1956.

El 27 de septiembre de 1954, cuando Vela era miembro de la Asamblea Legislativa ya durante la época del gobierno del coronel Carlos Castillo Armas, éste pidió que se revisaran los contratos suscritos con la United Fruit Company con el gobierno de Lázaro Chacón el 25 de mayo de 1930 y con el gobierno de Jorge Ubico, el 3 de marzo de 1936.  Al recibir la solicitud, la Asamblea eligió a una comisión específica conformada por los diputados David Vela, Oscar Nájera Farfán, Abraham Cabrera Cruz, Ramiro H. Alfaro, Luis Padilla y Guillermo Flores Avendaño (quien luego sería presidente de la República), para que estudiaran los contratos y dictaminaran al respecto.  Al día siguiente, 28 de diciembre, la comisión inusualmente presentó su dictamen de aprobación, junto con contratos adicionales que habían sido firmados el día anterior entre el gobierno de Castillo Armas y la United Fruit Company, los cuales de inmediato fueron enviados de vuelta a la Asamblea para su aprobación final.

Tras una vida intensa, Vela falleció en la Ciudad de Guatemala el 19 de febrero de 1992.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias, Miguel Ángel (1978). Viernes de Dolores. Buenos Aires: Lozada.
  • Córdova, Alejandro (4 de octubre de 1926). David Vela: nuevo jefe de redacción. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  • — (30 de octubre de 1926). El Jefe de Redacción de El Imparcial triunfa. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  • Méndez, Francisco Alejandro (2010). «David Vela Salvatierra»Diccionario de Autores y Críticos de Guatemala (Guatemala: La Tatuana). Archivado desde el original el 22 de octubre de 2010.
  • Quintana, Epaminondas (1971). La Historia de la Generación del 20. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Villagrán Kramer, Francisco (1993). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970. Guatemala: FLACSO.