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Cuando Llego Colon A America

Cuando Llego Colon A America
Día de Colón conmemora la llegada del explorador al Nuevo Mundo El 12 de octubre 1492, es una fecha de enorme importancia en la historia de Occidente: Es el día en que Cristóbal Colón completó su viaje a través del Océano Atlántico y llegó al “Nuevo Mundo”.

A donde Colón realmente llegó ese día de octubre fue a una isla que llamó San Salvador, que ahora es parte de las Bahamas. Colón creyó que había encontrado una nueva ruta a la India, y describió como “indios” a los pueblos que conoció. No obstante, su trascendental descubrimiento dio comienzo a la exploración y colonización europea del continente americano.

Hoy, el “Día de Colón” es un día festivo federal que se celebra en Estados Unidos cada año el segundo lunes de octubre. La celebración continúa evocando discusiones sobre la Era de la Exploración y las transformaciones que causó, inclusive las injusticias cometidas contra los pueblos indígenas.

  1. Pero para la mayoría de los estadounidenses, proporciona un fin de semana largo para disfrutar con la familia en los primeros días de otoño.
  2. Todos los años, Estados Unidos celebra el Día de Colón para conmemorar la llegada del explorador Cristóbal Colón al Nuevo Mundo (en la isla de San Salvador, también conocida como Isla de Waitling, que hoy pertenece a las Islas Bahamas británicas), el 12 de octubre de 1492.

Colón no fue el primer europeo en cruzar el Atlántico con éxito. Se cree que marineros vikingos establecieron un asentamiento temporal en Terranova en el siglo XI, y los académicos han propuesto distintas posibilidades en lo que respecta a desembarcos precolombinos.

Sin embargo, fue Colón quien inició el duradero encuentro entre los europeos y los pueblos indígenas del continente americano. Distintos países celebran esta ocasión con festivos anuales: entre ellos cabe destacar el Día del Descubrimiento, en Las Bahamas y Colombia; el Día de la Hispanidad, en España, y el Día de la Raza, en gran parte de América Latina.

En 1971, el Congreso de Estados Unidos trasladó la fecha del 12 de octubre al segundo lunes de octubre, para dar a los trabajadores un fin de semana largo. En Estados Unidos, el Día de Colón suele celebrar el patrimonio italiano e italo-estadounidense, ya que se considera que Colón era oriundo de Génova (Italia).

  • A finales del siglo XV, los navegantes portugueses dominaban la ruta marítima entre Europa y la India que circunnavegaba el continente africano.
  • Fue con la idea de superar a los portugueses que Isabel la Católica autorizó una expedición en la que Colón viajaría rumbo al oeste desde la Península Ibérica, con el objetivo de llegar a la India.

Esta idea, por supuesto, suponía que el mundo era redondo. Muchas personas instruidas ya lo entendían así; el logro de Colón radica, en cambio, en el éxito que tuvo en persuadir a Isabel para que financiara una peligrosa e incierta expedición. Cuando Llego Colon A America En la temprana neblina de la mañana, una réplica de una de las carabelas de Cristóbal Colón, la Niña, parte de Maysville (Kentucky), donde realizó un recorrido en noviembre de 2005. La carabela, que fue construida por la Fundación Colón en 1991. (© AP Image) En agosto de 1492, Colón zarpó con 90 hombres en tres carabelas: la Pinta, la Niña y la Santa María.

  • Después de navegar rumbo al oeste durante cinco semanas, la expedición tocó tierra el 12 de octubre.
  • Colón creyó que había encontrado una nueva ruta a la India, de ahí el uso de la palabra ‘indios’ para describir a los pueblos con que se encontró.
  • Colón haría tres viajes más posteriormente y moriría convencido de que había descubierto una nueva ruta a la India y a Asia, en lugar de haber descubierto la entrada a América del Norte y del Sur.

Debido a que Estados Unidos evolucionó a partir de la colonización británica, en lugar de las reclamaciones españolas de Colón y sus sucesores, durante mucho tiempo Estados Unidos no celebró el “descubrimiento” de Colón, aunque sí se celebraron ceremonias en el tercer y cuarto centenarios de su primer desembarque.

  • Los inmigrantes italianos fueron los primeros en celebrar la fiesta anual en ciudades de EE.UU.
  • Donde se habían asentado en gran número, en parte como una celebración de su patrimonio, ya que se considera que Colón era italiano.
  • La primera de estas celebraciones las reclaman las ciudad de Nueva York (en 1866) y San Francisco (en 1868).

En 1937, el presidente Franklin D. Roosevelt proclamó el Día de Colón festivo nacional y, a partir de ese año se celebraba cada 12 de octubre. Muchas localidades, entre ellas la ciudad de Berkeley (California), han reemplazado el Día de Colón por el Día de los Pueblos Indígenas para rendir homenaje a los habitantes originarios de las islas donde desembarcó Colón.

El estado de Dakota del Sur cambió el nombre por el Día del Indígena Americano, mientras que el estado de Alabama celebra una mezcla del Día de Colón y Día del Patrimonio Indígena Americano. El estado de Hawaii lo denomina Día del Descubrimiento. Las oficinas del gobierno federal permanecen cerradas el Día de Colón, al igual que la mayoría de los bancos.

Las escuelas suelen permanecer abiertas, al igual que la mayoría de los comercios. La ciudad de Nueva York, Denver y muchas otras ciudades siguen realizando desfiles del Día de Colón, más de 500 años desde la histórica aparición de tres carabelas frente a las costas de una pequeña isla del Caribe.

¿Dónde llegó Colón por primera vez?

12 de octubre 1492; ¿descubrimiento de América? El desarrollo de la navegación, la necesidad de encontrar otra ruta comercial hacia la India y el interés por lograr una expansión territorial y religiosa con fines comerciales y económicos fueron algunos de los antecedentes que llevaron a España a adentrase en el océano a través de rutas inexploradas con la promesa de obtener grandiosas ganancias.

Esto llevó a que en 1492 el navegante genovés Cristóbal Colón partiera de Europa con tres barcos y una tripulación conformada por cerca de un centenar de hombres en busca de la India. Este viaje se realizó con la inversión económica de Isabel de Castilla, algunos integrantes de la nobleza, comerciantes y magnates.

De esta manera, el 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llegó a lo que hoy conocemos como América al encontrarse con las Antillas y desembarcar en la isla de Guanahaní, misma que bautizó con el nombre de San Salvador (posteriormente arribó a los actuales territorios de Santo Domingo y Cuba).

  • El Día del Descubrimiento y la Raza, el Día de la Raza y la Hispanidad, el Día de la Raza y el Día de la Fiesta Nacional son algunos nombres con los que comenzó a conmemorarse de manera oficial esta fecha en España, Colombia, Costa Rica, Argentina, México y otros países de habla hispana.
  • No obstante, el término “descubrimiento de América” ha sido puesto en cuestión por múltiples investigadores e historiadores que encuentran en la denominación una grave problemática, pues reduce, simplifica o invisibiliza la complejidad de las relaciones sociales y de poder que surgieron con la venida de los españoles conquistadores; al mismo tiempo que suprime la validez y existencia de una historia, un territorio y una civilización previas a su llegada.
  • “Los indígenas del continente que habían permanecido desconocidos para los europeos, sólo entran en escena cuando ocurre que ‘son descubiertos’, ‘son conquistados’, ‘son cristianizados’ y son ‘colonizados'”, señala el recién fallecido Miguel León-Portilla en su texto Encuentro de dos mundos, presentado en 1992 en la Conferencia Internacional: Reescribiendo la Historia, que tuvo lugar en Baja California.
  • Además, agrega: “El desconocimiento y desdén de no pocos de los europeos respecto de las trayectorias culturales de los pueblos nativos del Nuevo Mundo se vio luego acompañado de su desinterés por la historia de las colonias que allí se implantaron y de las naciones que más tarde alcanzaron la independencia”.

En este texto, Miguel León-Portilla señala algunos posicionamientos encontrados en la “historia universal” y en las posturas de algunos filósofos con respecto a los habitantes del “Nuevo Mundo”, en ellas se encuentran visiones que califican a los indígenas como “primitivos”, “casi animales” e “incapacitados”.

Ante estos argumentos, León-Portilla alerta sobre un sesgo en la forma en la que se construye el conocimiento sobre el continente americano (exceptuando Estados Unidos) y sobre lo que se ha denominado “descubrimiento de América”. En Visión de los vencidos (1959), Miguel León-Portilla incluye una expresión que ofrece una perspectiva que invita a la reflexión sobre la forma en la que se narra y se explica este momento de la historia.

Se trata del término “encuentro de dos mundos”.

  1. A través de él León-Portilla pone de manifiesto que a raíz de la llegada de los españoles a lo que hoy nombramos América se dio cabida a un proceso que tuvo como resultado “la fusión de pueblos y culturas”, así como “intercambios de todas clases”; precisamente, por medio de la idea del “encuentro de dos mundos” se adopta una postura que toma en cuenta a todos los participantes de dicho proceso: tanto a los pobladores indígenas como a los africanos llevados a estas tierras y a los conquistadores españoles.
  2. Asimismo, León-Portilla puntualiza que otro sentido se halla en dicha expresión, pues “encuentro” también hace alusión o guarda relación con el “contra” y tiene como significado “choque”, “enfrentamiento” y “lucha”, lo cual hace referencia a la invasión, sometimiento, explotación y asesinato de indígenas, así como la resistencia de dichos pobladores.
  3. El tlamatini no fue el único historiador en evidenciar la perspectiva unilateral que guarda la idea del “descubrimiento de América”.
  4. Poco antes que el autor de Visión de los vencidos hablara de un “encuentro de dos mundos”, Edmundo O’Gorman analizaba la cuestión del descubrimiento bajo una mirada poco convencional (quizás opuesta a la de León-Portilla) y que, según en las propias palabras del historiador, “sembró el caos” en la academia mexicana, pues puso en cuestión las interpretaciones históricas tradicionales del arribo de Colón a América.

Para O’Gorman, América simplemente no pudo haber sido descubierta, porque América no existía. Este postulado se encuentra en el libro La invención de América (1958); en este texto O´Gorman argumenta que América no fue descubierta, sino que fue inventada, por lo que para el historiador es preciso reconstruir la historia, no del descubrimiento de América, sino de la idea de que América fue descubierta.

“El problema fundamental de la historia americana estriba en explicar satisfactoriamente la aparición de América en el seno de la Cultura Occidental, porque esa cuestión involucra, ni más ni menos, la manera en que se conciba el ser de América y el sentido que ha de concederse a su historia. Ahora bien, todos sabemos que la respuesta tradicional consiste en afirmar que América se hizo patente a resultas de su descubrimiento, idea que ha sido aceptada como algo de suyo evidente y constituye, hoy por hoy, uno de los dogmas de la historiografía universal”, señala O’Gorman en su libro.

También añade: “Cuando se nos asegura que Colón descubrió a América no se trata de un hecho, sino meramente de la interpretación de un hecho. Pero si esto es así, será necesario admitir que nada impide, salvo la pereza o la rutina, que se ponga en duda la validez de esa manera peculiar de entender lo que hizo Colón en aquella memorable fecha, puesto que, en definitiva, no es sino una manera, entre otras posibles, de entenderlo”.

  • O’Gorman asegura que con esta nueva perspectiva América podrá ser entendida no como un ente que se postula a posteriori e inalterable, sino como el resultado de un proceso histórico que implicó el “apoderamiento de aquellas tierras por Europa, para realizar en aquellas tierras su cultura”.
  • Y bajo esta nueva luz, los acontecimientos posteriores a la “invención de América” (la conquista, la colonización y la independencia) podrán ser analizados de otra manera y adquirir una nueva significación.

Finalmente, de manera más reciente, el historiador Federico Navarrete ha ofrecido diversos elementos para entender bajo otro lente aquello que de manera incuestionable se denomina “descubrimiento de América”. En 2016, el autor de La Conquista de México (2008) y México Racista (2017) presentó un artículo titulado Las historias de América y las historias del mundo: una propuesta de cosmohistoria, en él Navarrete apunta que la llegada de América y de sus habitantes a la historia universal (la historia de Europa) se hizo con la imagen tradicional del desembarco de Cristóbal Colón en lo que hoy conocemos como Las Bahamas.

Según el autor, ese momento, narrado por el propio Colón, dio los elementos clave que le proporcionaron forma a la visión de los europeos sobre este “nuevo continente” y que dieron paso al establecimiento de relaciones de dominación colonial. Es a través de la idea del descubrimiento que la dominación se impone, pues para Navarrete la idea del descubrimiento entraña la subordinación de América frente a Europa, y convierte a la primera en una extensión del segundo.

“La facilidad con que el ‘descubridor’ comenzó a disponer del territorio y las vidas de los americanos es inseparable de la idea misma de descubrimiento. Para los europeos las tierras que hallaran () y también sus habitantes, eran desconocidos y eso significaba que estaban disponibles para hacer con ellos su voluntad”, señala Navarrete.

Además, comenta: “La idea de que los europeos ‘descubrieron’ América implica privilegiar la mirada de los recién llegados sobre el punto de vista de las personas que ya habitaban en el continente. Conlleva también privilegiar el conocimiento, la geografía y la historia occidentales, sobre los conocimientos y las concepciones que los indígenas americanos tenían del espacio y del tiempo y de sus propias tierras.

Desde esta perspectiva, un territorio sólo es ‘descubierto’ cuando es incorporado a los mapas europeos, cuando recibe un nombre europeo, cuando forma parte del conocimiento europeo del mundo”. A través de las obras y aportes de Miguel León-Portilla, Edmundo O’Gorman y Federico Navarrete podemos vislumbrar paradigmas historiográficos que difieren de las miradas eurocéntricas, tradicionales y convencionalistas en las que la historia se cuenta unilateralmente, es decir, por medio de una sola y absoluta voz.

¿Cuánto tiempo duró el viaje de Cristóbal Colón?

El viaje comenzó un 3 de agosto de 1492 y concluyó un 12 de octubre de 1492. Por lo tanto duraron 58 días, mientras ellos creían que habían sido 70

¿Quién llegó primero a América antes que Colón?

Gracias a sus conocimientos marítimos, los vikingos llegaron a América siglos antes que Cristóbal Colón. El relato de esas travesías está plasmado en la novela titulada Leif Eriksson, los vikingos que descubrieron América en el siglo XI.

¿Cuándo salió Colón hacia América?

Expedición de Cristóbal Colón Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera | 27 de agosto de 2020 El 3 de agosto de 1492 se suscitó el primer viaje de Cristóbal Colón, también conocido como el “Viaje del Descubrimiento”; una expedición marítima capitaneada por Colón al servicio de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando de Castilla y Aragón, con la finalidad de encontrar una nueva ruta de comercio hacia la India.

  • La expedición salió aquel día del Puerto de Palos de la Frontera, en la actualidad se ubica en Huelva, España.
  • En dicha expedición participaron tres embarcaciones: la carabela “Pinta”, la carabela “Niña” y la nao “Santa María”, al mando de Martín Alonso Pinzón, Vicente Yáñez Pinzón y Cristóbal Colón, respectivamente.

Con base en la versión de Fray Bartolomé de las Casas, la cual es aceptada por la mayoría de historiadores, se dirigieron en primera instancia hacia las Canarias, donde se tuvo que arreglar el timón de la Pinta. El regreso de la expedición sucedió el 16 de enero de 1493, unos días más tarde una tormenta separó las dos naves, pues para ese entonces la nao Santa María había encallado.

La Pinta llegó a Bayona, actualmente Galicia, a finales de febrero y anunció a los Reyes Católicos el descubrimiento de nuevas tierras. Entretanto, la Niña, en la que viajaba Colón, hizo escala el 17 de febrero en la isla Santa María. El día 15 de marzo Colón regresó al Puerto de Palos y el mes siguiente fue recibido en Barcelona por los reyes.

El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) te invita a conocer este y otros mapas históricos que resguarda la Mapoteca “Manuel Orozco y Berra” en su gran acervo. Entra a su página web: http://mapoteca.siap.gob.mx : Expedición de Cristóbal Colón

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¿Cuál fue la primera isla descubierta por Colón?

Descubrimiento de América. Cristóbal Colón, sus viajes, sus médicos (1492-1504) – El descubrimiento del Nuevo Mundo se pudo efectuar por la protección que prestaron los Reyes Católicos al insigne navegante genovés Cristóbal Colón. Este, fundado en la teoría de la esfericidad de la Tierra, pretendió llegar a Oriente navegando desde Occidente.

  1. Con la ayuda de los Reyes, del cardenal Mendoza, fray Juan Pérez, Martín Alonso Pinzón y otros, después de muchos trabajos y fatigas, se hizo a la vela en el Puerto de Palos de Moguer, Huelva, España, el 5 de agosto de 1492.
  2. Sus barcos fueron las carabelas Pinta, Niña y Santa María, las dos primeras mandadas por los hermanos Martín Alonso y Vicente Pinzón, navieros de Palos; y la tercera, al mando de Colón, enarbolaba la insignia de Almirante.

Llevaban unos 120 hombres, por todos. Después de un angustioso viaje, y al amanecer del día 27 de octubre, un marino de la Pinta, llamado Rodrigo, natural de Triana, Sevilla, gritó, tierra, y era la isla de Guanahaní, a la que Colón llamó San Salvador- hoy Wattlin- siendo esta, por tanto, la primera tierra del Nuevo Mundo descubierta.

Ese mismo día, por la tarde, divisó la expedición las costas de Cuba. Continuando Colón su viaje hacia Oriente descubrió el 1° de diciembre la isla de Bohío (hoy Santo Domingo) a la que llamó española. Allí construyó el fuerte de La Navidad, con los restos de la nao Santa María que abatió un ciclón. Dejó en ese sitio 38 personas y a un “físico” (médico) y regresó a España.

En su segundo viaje salió Colón de Cádiz el 25 de septiembre de 1493 con tres galeones o carracas, 14 carabelas y 1 500 acompañantes. Llegó a las Islas Caribes el 4 de noviembre del mismo año. Descubrió la Isla de Borinquen (Puerto Rico) y el 27 citado mes llegó a La Española, donde con dolor sólo encontró las ruinas del fuerte de La Navidad.

  • Estuvo en La Española hasta el 24 de abril de 1494, dejando reconstruida una población que llamó La Isabela.
  • Siguiendo su viaje descubrió la isla de Jamaica el día 3 de mayo, recorrió el sur de Cuba y llegó hasta la isla de Pinos que llamó Evangelista.
  • Regresó enfermo a La Isabela, y mejorado, volvió a España.

En su tercer viaje- en 1498- descubrió la isla de Trinidad, el río Orinoco y parte de América del Sur. Volvió a Santo Domingo donde por chismes diversos fue reducido a prisión por Bobadilla y enviado a España. Su cuarto y último viaje se efectuó de mayo de 1502 a 17 de noviembre de 1504 en que volvió enfermo a España.

Visitó las pequeñas Antillas, La Española, Jamaica y Honduras. Este atrevido navegante murió pobre y casi olvidado en Valladolid el 28 de mayo de 1506. En la obra titulada Cristóbal Colón, edición monumental, por D. José Ma. Asencio, editada por Espasa, en Barcelona, y en el Libro I, Capítulo XII, página 191, se lee: “En la nao Santa María enarboló el Almirante el pabellón real de Castilla y Aragón.

En ellla se embarcaron con Cristóbal Colón el alguacil mayor de la Armada Diego Arana, primo hermano de Da. Beatriz Enríquez, Rodrigo Sánchez de Segovia, inspector general o veedor por los Reyes y Rodrigo Escobedo, escribano real. Iba por maestre el dueño de la nave Juan de la Cosa y por piloto Sancho Ruiz, llevando también a bordo al físico de Moguer maese Alonso, al cirujano maese Juan y a 40 marineros más”.

En la página 192 dice, refiriéndose al número de tripulantes que hicieron el viaje primero: “Washington Irvinng, conciliando ambas cifras -90 y 120- pone aparte a las personas que ejercían cargo y dice “también iba un médico y un cirujano con varios aventureros particulares, algunos criados y noventa marineros, total ciento veinte personas”.

En la parte de Aclaraciones y Documentos del Libro Segundo, en la página 545 y refiriéndose a los tripulantes que dejó Colón en La Española y que fueron muertos por los indios, lo que conoció cuando volvió a poblarla en 1493, señala: “No puede dejar de observarse que en la lista que hemos concluido, no aparecen cuarenta individuos sino cuarenta y uno; porque Navarrete no incluyó al médico maestre Juan y el Sr.

Fernández Duro a éste pero pasó por alto a Francisco Vergara, natural de Sevilla, faltando uno de cada una de ellas”. En el Libro III, Capítulo I, pág.608, del mismo Sr. Asencio, y en relación con los acontecimientos ocurridos en el segundo viaje de Colón, se dice: “En la nao Marigalante además de los pilotos y de los oficiales, muchos de los principales empleados, y con ellos Alonso de Ojeda, Ginés de Garbalan y Mosen Pedro Margarit.

Los religiosos se habían dividido en varias embarcaciones pero el P. Boil y dos o tres más acompañaban al Almarirante y también iba a su lado el Dr. Diego Álvarez Chanca, que con sus cuentos y dichos agudos amenizaba los coloquios cuando la animación iba decayendo y las ideas tristes y el recuerdo de la patria y de la familia abandonada, daban tinte de melancolía a la conversación”.

Y en la página 609, refiriéndose a la alegría que embargaba a los tripulantes por ver tierra, la isla Dominica, bautizada así por Colón por haberla descubierto en domingo: “Grandísima fue la alegría de los navegantes y era maravilla oír los gritos y placeres que todos hacían con tanta razón pues iban ya fatigados con tanto navegar, siendo por lo general, gente poco avenzada a ello; y como dice con su particular gracejo el doctor Chanca, después de haber navegado desde Cádiz 1 100 leguas ” no siente quien no fuese satisfecho de ver agua”.

En la página 616, y refiriéndose a lo que encontraron los descubridores en la isla de Guadalupe muchas de cuyas plantas eran nocivas: “Allí había salvaginas -escribe el Dr. Diego Álvarez de la Chanca- de diferentes maneras, de las cuales algunos no muy sabios probaban y del gusto solamente tocándolos con las lenguas, se las hinchaban las caras y les venían tan grande ardor y dolor que parecía que rabiaban, las cuales se remediaban con cosas frías”.

Por otras fuentes se sabe en 1495 salieron para La Española cuatro carabelas en la que por Real Cédula de ocho de abril se dispuso que llevaran físico e cirujano e boticario. Con seguridad se cumpliría la disposición real y por los menos, a lo narrado por Asencio, tenemos que agregar un médico y un cirujano más.

En su último viaje de 1502 llevó Colón a Indias un médico, un cirujano y un boticario que le asistieron su gota y su paludismo. Con todos estos antecedentes podemos sentar que fueron Maese Alonso, físico de Moguer, y el cirujano Maese Juan, los primeros facultativos de medicina españoles, que acompañando a Colón en su primer viaje, visitaron a Cuba. Fig.4. Dr. Tomás Romay Chacón (1764-1849). Personalidad representativa de la medicina europea en Cuba. En su segundo viaje prestaron sus servicios a los navegantes el Dr. Diego Álvarez de la Chanca y un Cirujano. Se ignora el número y los nombres de los que siguieron al Almirante en el tercero y cuarto (último) viaje que por lo menos serían dos médicos y dos cirujanos.

  • Si a estos añadimos el físico y el cirujano de la expedición de 1495, resulta que hasta 1502 habían visitado y observado el Nuevo Mundo por lo menos diez facultativos conocedores de una medicina estudiada a fines de la edad media.
  • Entre todos ellos el más destacado fue el Dr.
  • Diego Álvarez de Chanca, que ejerció en Sevilla y fue Médico de Cámara de los Reyes.

Este hombre acompañó a Colón en su segundo viaje, como antes se dijo, vio las ruinas de La Navidad, supo de la muerte de su compañero Maese Juan, observó el efecto de algunas plantas americanas, asistió al Almirante de una grave enfermedad -paludismo o tifoidea, pues estuvo varios días sin conocimiento- y desde allí pidió al Cabildo de Sevilla que le enviase medicinas y bastimentos por haber muchos enfermos con fiebre “por mudamientos de aires y aguas”.

Sin duda, tal personaje acompañó al Almirante en su regreso convaleciente a España. Estos médicos habían estudiado con las obras de Galeno, Hosain, Hipócrates, Avicena, Villanueba y Razhes y eran fieles a ellas con la fe del dogmatismo religioso. Sus estudios anatómicos eran deficientes pues sólo habían practicado contadas disecciones.

Sus estudios teóricos en las cuatro cátedras de medicina y dos de anatomía y cirugía le habían robado el tiempo para asistir a las clínicas que aun se encontraban en pañales. La poca práctica que tenían al recibirse la habían adquirido al lado de algún profesional de prestigio.

Ya tenían en sus manos libros impresos que sirvieron para darles a conocer los trabajos de los médicos extranjeros. Casi todos los Doctores procedían de la Universidad de Salamanca y se encontraban bajo la influencia de la teoría humoral e impresionados por las disputas escolásticas de la época después de haber hecho el examen de la Cofradía de San Cosme y San Damián que ya existía en aquellos tiempos.

El Dr. Chanca, al examinar un enfermo procedía primeramente a ver el estado de la lengua, pulsaba la arteria, palpaba los costados, investigaba la vida del paciente y pensando en el balance de los humores echaba una mirada a la orina y heces fecales. Terminado todo esto, se sentaba con aire majestuoso, pronunciaba algunas palabras en latín, tomaba la pluma de ave, tinta y papel que se le tenía preparado y prescribía: la gran triada, castoreo, hierro, azufre, pomada mercurial, algún purgante, ungüento, clister, gargarismo, masticatorio, un jarabe o disponía una sangría con la dieta y medidas higiénicas correspondientes.

Ante la enfermedad febril de Colón en Santo Domingo pensaría Chanca que la calentura se debía a la elevación de la temperatura de las fibras del corazón y observaba con cuidado dicho órgano central. Como clínico, conocía algo de anatomía patológica y sabía diagnosticar el garrotillo, la tosferina, la sífilis, la lepra, la hidropesía, etc.

En actos oficiales usaba un traje oscuro con pequeñas boca mangas de encaje blanco y un cuello alto rizado lo que cubría en invierno con una elegante pelliza de piel fina. Sus compañeros de más baja esfera, los cirujanos y romancistas, eran más ignorantes y usaban una vestimenta parecida a la de los hombres del pueblo: calzones cortos y ajustados, casaca, gran chaleco de color, camisa con cuello, pecheras y puños bordados de encaje, peluca rizada y empolvada, trenza y sombrero chambergo.

  • Sólo sabían hacer alguna mala cura empleando la interminable sarta de ungüentos recomendados por Galeno o efectuar alguna operación menor.
  • La operación de la piedra, de la catarata, de la hernia y amputaciones, sólo se practicaban por los grandes cirujanos.
  • Tirso de Molina pinta admirablemente al médico y al cirujano vulgar español de la época con estas estrofas: Médico muy barbudo, belfo, sin ser alemán; guantes de ámbar, gorgoran, mula de felpa, engomado, muchos libros, poca ciencia.

porque con cuatro aforismos, dos textos, tres silogismos, curaba una calle entera. harto de ver orinales, y fístulas revolver, Hipócrates, y leer, Decid a vuestra señora Que le ha dado garrotillo, al hijo de tal condesa, y que está la ginovesa su amiga con tabardillo.

¿Cuál fue el primer vikingo que llego a América?

De Wikipedia, la enciclopedia libre No debe confundirse con Leif Erickson, actor estadounidense.

Leif Erikson
Estatua de Leif Erikson en Leif Erikson Park, Duluth, Minnesota,
Información personal
Nombre en nórdico antiguo Leifr heppni Eiríksson
Nacimiento c.970 EiríksstaðIr ( Mancomunidad Islandesa )
Fallecimiento c.1020 Groenlandia
Religión Cristianismo
Familia
Padre Erik el Rojo
Información profesional
Ocupación Explorador y marino

Leif Erikson (en nórdico antiguo Leifr Eiríksson ), apodado El afortunado ( Leifur heppni ) (c.970 -c.1020 ), fue un explorador nórdico considerado como uno de los primeros europeos que llegó a América del Norte, ​ ​ Su patronímico, Erikson, se puede escribir también como Ericsson, Eiríksson o Ericson.

Se cree que fue el primer europeo en pisar América del Norte continental, aproximadamente medio milenio antes de Cristóbal Colón, ​ ​ Según las sagas de los islandeses, estableció una asentamiento nórdico en Vinland, que generalmente se interpreta como la costa de América del Norte. Existe una especulación continua sobre que el asentamiento realizado por Leif y su tripulación corresponde a los restos de un asentamiento nórdico encontrado en Terranova, Canadá, llamado L’Anse aux Meadows, que fue ocupado hace 1000 años (las estimaciones de datación del carbono son entre 990–1050 CE), ​ ​ ​ sin embargo el contenido que narran las sagas de los islandeses (que describen un asentamiento permanente en Vinland) se contradice con los yacimientos arqueológicos, las evidencias encontradas en el sitio apuntan a que se trataba de un asentamiento temporal.

​ En 1929, la Cámara Legislativa de Wisconsin aprobó un proyecto de ley para hacer del 9 de octubre el « Día de Leif Erikson » en el estado. ​ En 1964, el Congreso de los Estados Unidos autorizó y pidió al presidente que proclamara el 9 de octubre de cada año como «Día de Leif Erikson».

¿Que sucedió entre 1492 y 1502 en España durante la conquista?

Asentamiento español Los viajes de Cristóbal Colón (1492-1504) proporcionaron a la corona española tierras, nuevos súbditos y oro. Sin embargo, muy pronto el proyecto colombino, consistente en instalar factorías en las Antillas, fue sobrepasado por los hechos, los intereses de la corona y de los compañeros de Colón.

¿Qué fue primero Haití o República Dominicana?

Un origen común – El explorador italiano Cristóbal Colón descendió en la isla, habitada por los taínas, en 1492 en su viaje financiado por la corona española y la nombró Hispaniola (La Española, en latín). Se cree que había 250.000 taínas al momento de la llegada de los europeos. Imagen de archivo de Santo Domingo, República Dominicana, tomada el 18 de mayo de 2020. (Crédito: ERIKA SANTELICES/ AFP vía Getty Images) Fue una de las colonias más ricas de su época, con una economía basada en la agricultura y la mano de obra esclava.

  • En 1697 España reconoció el derecho de Francia al tercio occidental de la isla, futura Haití, que se independizó en 1804 tras una revuelta de esclavos.
  • Se trata del segundo país de América, luego de Estados Unidos, que logró independizarse.
  • Mientras que en el sector oriental continuó la colonia española de Santo Domingo.

La República Dominicana, en cambio, se formó como país en 1844, tras pasar 22 años bajo control de Haití. El país estuvo de ida y vuelta entre el dominio español y la independencia hasta que finalmente declaró la independencia definitivamente en 1865.

¿Quién fue el descubridor de España?

El complejo de Colón – La primera vez que oí el nombre de Colón fue en la cola del cine Canout, cuando alguien le gritó a mi padre: «¡Oiga, señor! No sea colón, pues». La segunda fue en casa, cierta vez que dije algo tan obvio que mi mamá me respondió burlona: «¡Qué colón que eres, papacito!».

  1. Pero a la tercera fue la vencida y recién en segundo de primaria recibí puntual información acerca del verdadero Colón; es decir, Cristóbal.
  2. Todo lo que aprendí sobre Colón en el colegio cabría en muy pocas líneas: su lugar de nacimiento es desconocido, aunque hay razones para pensar que fue genovés; sostenía que era posible llegar al Oriente navegando por Occidente; sus teorías fueron desoídas en numerosas cortes europeas antes de llegar a España convertido en mendigo; en el convento de La Rábida el clérigo Juan Pérez avaló sus proyectos y le llevó ante los Reyes Católicos; una vez firmada la Capitulación de Santa Fe zarpó del puerto de Palos al mando de tres carabelas; el 12 de octubre de 1492 avistó tierra y tomó posesión de aquellos parajes en nombre de la Corona de Castilla; después de cuatro viajes regresó a España cargado de cadenas y, finalmente, falleció convencido de haber hallado una ruta hacia el mítico Cipango.

Como se puede apreciar, el Almirante fue una suerte de atónito bienaventurado que apenas disfrutó los beneficios de su fortuna, y por eso Colón no me parecía un nombre sino un apodo. Las primeras asignaturas de historia que cursé en la universidad también arrumbaron al genovés a un papel secundario, ya que los hechos del descubrimiento y conquista de América debían estudiarse dentro de Historia del Perú I, donde todo el protagonismo se lo llevaba Pizarro.

En realidad, la expedición colombina ni siquiera figuraba en los programas de Historia Universal, que para mayor indiferencia establecían que el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna se había producido gracias a la caída de Bizancio en 1453. Al parecer, la humanidad habría obtenido granjerías más provechosas de la expansión otomana que del descubrimiento del Nuevo Mundo.

Tampoco la Facultad de Letras le hizo justicia al Almirante, pero al menos compensé aquella turbia laguna con la lectura de los cronistas de Indias, quienes me dieron pistas para comprender la persistencia de esas brumas que difuminan la figura de Colón.

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Así, de las crónicas se desprende que los méritos del despistado genovés fueron mínimos, ya que el apoyo de los Reyes se lo debía a los frailes de La Rábida, la enderezada navegación a la pericia de los hermanos Pinzón y el propio descubrimiento a Rodrigo de Triana, que según Gonzalo Fernández de Oviedo fue «natural de la villa de Lepe» y el primero en divisar el continente americano.

En el colmo del escamoteo, se tenía por cierto que la ruta descubierta se la había revelado en las islas Madeira un moribundo marinero español. De ahí que el cronista López de Gómara negara que el Almirante hubiera tenido alguna noticia sobre la existencia de las Indias «hasta que topó con aquel piloto español, que por fortuna de la mar las halló».

  1. En realidad, Colón habría sido incapaz de urdir teoría geográfica alguna, pues no era cosmógrafo ni hombre de letras.
  2. De hecho, en 1492 no reparó en las nuevas constelaciones del estrellado cielo antillano y todo el bagaje intelectual del Diario de su primer viaje se reduce al mapa de Toscanelli.
  3. Es decir, que antes del descubrimiento ni siquiera había leído la Historia Natural de Plinio o El Millón de Marco Polo y -por descontado- tampoco la Imago Mundi de Petrus de Alliaco ni la Historia Rerum de Eneas Silvio Piccolomini.

Sin embargo, para defenderse de las críticas de sus enemigos el Almirante acabó recurriendo a esas y otras autoridades, a las cuales llegó a citar con boticaria erudición. Cuánta razón tenía López de Gómara cuando afirmaba que «No era docto Christóval Colón, mas era bien entendido».

Pero ante sus contemporáneos el Almirante no sólo era una especie de truchimán, sino además un extranjero. En efecto, los inmigrantes instalados en España desde los tiempos de la unificación de las coronas de Castilla y Aragón, controlaron muy pronto la banca, el comercio y la usura, malquistándose así con una sociedad prejuiciosa que les requería y despreciaba a la vez.

Ello facilitó la adhesión de los extranjeros residentes en la península, quienes formaron factorías, negocios y familias entre sí, como en el caso de Colón. Casado con portuguesa y vinculado a casas comerciales de Lisboa, Colón se avecindó en Sevilla, donde hizo negocios con los florentinos Simón Verde y Amerigo Vespucci, y donde una docena de banqueros genoveses financiaron algunos de sus viajes.

Para mayor agravio castellano, el milanés Pedro Mártir de Anglería publicó en Sevilla sus Décadas del Nuevo Mundo (1511), obra de manifiesta propaganda colombina y de extraordinaria acogida en Italia. Por lo tanto, no debería extrañarnos que los cronistas españoles emborronaran la imagen de Colón y exageraran los presuntos méritos de sus compatriotas -los Reyes Católicos, fray Juan Pérez, los hermanos Pinzón, Rodrigo de Triana y el anónimo piloto de Madeira- en la gesta de las tres carabelas, porque de lo contrario habría prevalecido la peligrosa idea de la exploración y colonización del Nuevo Mundo como una empresa «extranjera».

El descubrimiento de América no sólo supuso una revolución geográfica, sino también una controversia teológica: ¿por qué el Nuevo Mundo no aparecía en las Escrituras?, ¿acaso figuraba en la Biblia con otro nombre? El propio Colón se atrevió a insinuarlo cuando afirmó que La Española era el legendario Ofir, asiento de las ricas minas del rey Salomón; pero tales especulaciones sólo proporcionaron nuevos argumentos a sus criticastros, quienes le reprocharon al Almirante no haber descubierto ningún lugar desconocido y además de infringir la Capitulación de Santa Fe, donde el impetuoso genovés se había comprometido a fondear en la India Oriental.

No obstante, la exégesis canónica le allanó el camino al escrutinio de los textos clásicos, y así el estudio de la geografía y la historia del Nuevo Mundo se pobló de referencias al Diluvio, a las zonas tórridas entresacadas de Plinio, a los viajes de Josafat, al Timeo de Platón, a la clarividencia de los profetas y al continente perdido de los atlantes.

Obnubilados por la Biblia -esa summa de la literatura fantástica-, los doctores de la Iglesia incluso sentenciaron que un apóstol de Cristo había impartido doctrina en las Indias Occidentales, cumpliendo la consigna que el mismo Cristo dejó a sus discípulos antes de ascender a los cielos: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Marcos 16, 15).

En consecuencia, Colón había llegado en 1492 a unas tierras que ya eran mencionadas en el Génesis, que aparecían en los Diálogos de Platón, que los mercaderes fenicios explotaron en tiempos de Salomón, que Plinio había descrito en su Historia Natural, que fueron evangelizadas según las Escrituras y que un desconocido piloto español recorrió antes que arribara a ellas un advenedizo genovés con carnet de descubrir.

«¡Qué colón que eres, papacito!», le hubiera espetado mi madre al Almirante. En el colmo de la fatalidad, en 1513 Balboa descubrió el Mar del Sur, en 1519 Cortés conquistaba México, en 1522 Elcano dio la vuelta al mundo y en 1532 Pizarro sometió a los Incas del Perú.

  1. ¿Quién iba a recordar a Cristóbal Colón después de tantas epopeyas y hazañas realizadas por los castellanos? En menos de cincuenta años las inéditas riquezas de las Indias desmesuraron los yerros colombinos y el Almirante devino en personaje insignificante, en un héroe menor.
  2. De ahí que las crónicas de la conquista del Perú -sobre todo las redactadas a partir de 1550- no le concedan a Colón ni la más mínima importancia.

Fue el caso de Pedro Sarmiento de Gamboa, quien en su Historia Índica (1572) no denotó interés alguno por el descubrimiento, sino más bien por demostrar que camino a Ítaca Odiseo recorrió Campeche y Yucatán, y que los incas eran descendientes de los antiguos atlantes.

Algo semejante ocurrió con Miguel Cabello Valboa, quien dedicó dos de las tres partes de su maciza Miscelánea Antártica (1586) a remendar pasajes bíblicos con la historia de los pueblos mediterráneos y los flamantes lugares descubiertos en las Indias, mencionando a Colón de refilón como coetáneo del Inca Huayna Cápac.

Tampoco le prestó demasiada atención el jesuita Joseph de Acosta, pues en su empeño de excusar la ignorancia de Platón y Aristóteles con respecto al continente americano, aseveró en 1590 que «así sucedió en el descubrimiento de nuestros tiempos, cuando aquel marinero (cuyo nombre aún no sabemos, para que negocio tan grande no se atribuya a otro autor sino a Dios) habiendo por un terrible e importuno temporal reconocido el Nuevo Mundo, dejó por paga del buen hospedaje a Cristóbal Colón la noticia de cosa tan grande» ( Historia Natural y Moral de las Indias, XIX).

Pero quien remató al Almirante hurtándole todo mérito fue el Inca Garcilaso, pues en sus Comentarios Reales de los Incas (1609) relata una sorprendente historia que no me resisto a transcribir: Cerca del año de mil y cuatrocientos y ochenta y cuatro, uno más o menos, un piloto natural de la villa de Huelva, en el condado de Niebla, llamado Alonso Sánchez de Huelva, tenía un navío pequeño, con el cual contrataba por la mar, y llevaba de España a las Canarias algunas mercaderías que se le vendían bien; y de las Canarias cargaba de los frutos de aquellas islas y las llevaba a la isla de la Madera, y de allí se volvía a España cargado de azúcar y conservas.

Andando en esta su triangular contratación, atravesando de las Canarias a la isla de la Madera, le dio un temporal tan recio y tempestuoso, que no pudiendo resistirle se dejó llevar de la tormenta, y corrió veinte y ocho o veinte y nueve días sin saber por dónde, ni adónde; porque en todo este tiempo no pudo tomar el altura por el sol, ni por Norte.

Padecieron los del Navío grandísimo en la tormenta, porque ni les dejaba comer ni dormir: al cabo de este largo tiempo se aplacó el viento, y se hallaron cerca de una isla; no se sabe de cierto cuál fue, mas de que se sospecha que fue la que ahora llaman Santo Domingo El piloto saltó en tierra, tomó el altura, y escribió por menudo todo lo que vio, y lo que le sucedió por la mar a ida y a vuelta; y habiendo tomado agua y leña, se volvió a tiento, sin saber el viaje tampoco a la venida como a la ida, por lo cual gastó más tiempo del que le convenía.

Y por la dilación del camino les faltó el agua y el bastimento, de cuya causa, y por el mucho trabajo que a ida y venida habían padecido, empezaron a enfermar y morir de tal manera, que de diez y siete hombres que salieron de España, no llegaron a la Tercera más de cinco, y entre ellos el piloto Alonso Sánchez de Huelva.

  • Fueron a parar a casa del famoso Cristóbal Colón, genovés, porque supieron que era gran piloto y cosmógrafo, y que hacía cartas de marear.
  • El cual los recibió con mucho amor, y les hizo todo regalo por saber cosas acaecidas en tan extraño y largo naufragio, como el que decían haber padecido.
  • Y como llegaron tan descaecidos del trabajo pasado, por mucho que Cristóbal Colón les regaló, no pudieron volver en sí, y murieron todos en su casa, dejándole en herencia los trabajos que les causaron la muerte.

Como se puede apreciar, para una mayoría de españoles de los siglos siguientes el Almirante sólo fue un oportunista albacea que se aplicó a explotar sin conmiseración el inestimable legado del legítimo descubridor naufragado, muerto y sepultado. «¡Oiga, señor! No sea colón, pues», provocaba decirle.

  • Pero mientras semejantes resquemores reconcomían las entendederas de España y sus colonias, en el resto del mundo el genovés era considerado un héroe y un fascinante personaje.
  • En Italia tuvo varias reimpresiones la Historie.
  • E vera relatione della vita e de’fatti dell’ammiraglio Christoforo Colombo (1571) entregada a la estampa por el propio Hernando Colón; Tommaso Stigliani le dedicó su poema heroico Del Mondo Nuovo (1617) y el cardenal Pietro Ottoboni le compuso una ópera, Il Colombo, en 1690.

En Francia fue exonerado por Montaigne y más tarde por el abate Raynal de la despellejadura de la conquista española, e incluso a mediados del siglo XIX fue promovida desde París su disparatada causa de beatificación. En Alemania Schiller escribió el Kolumbus (1795) y Alexander von Humboldt dejó reiterados testimonios de admiración en varios fragmentos de su vasta obra.

Pero fueron los ingleses quienes con mayor ahínco se consagraron a glorificar a Colón. Así, Francis Bacon le honró con una gran estatua en su New Atlantis (1626), Milton lo bendijo en su inmortal Paradise Lost (1667), y un curioso texto publicado en Londres en 1682 – De jure maritimo et navali – aseguraba que Christopher Columbus era en realidad un piloto inglés exiliado en Génova.

Esa anglosajona pasión colombina tuvo un auge extraordinario en la colonización norteamericana, donde numerosos ríos, cordilleras, mesetas y poblados recibieron el nombre de Columbia, Casi podríamos decir que un nuevo país brotó al conjuro de Christopher Columbus,

  1. En efecto, pocas naciones como los Estados Unidos de América han profesado por Cristóbal Colón una admiración tan incondicional y desenfrenada, pues la exaltación del Almirante ha sido invariable desde 1776.
  2. De tal suerte, los padres de la independencia americana fundaron la Columbian Order y uno de ellos – Joel Barlow – urdió el extenso poema épico The Columbiad (1787); las primeras monedas de la Confederación llevaron el epígrafe «Inmune Columbia» y en 1786 apareció en Philadelphia la Columbian Magazine, revista de pensamiento y divulgación científica que perseveró en el empeño del American Mercury,

La temprana exploración del oeste americano también comenzó bajo los auspicios de Colón, pues a bordo de una barcaza llamada Columbia el pionero Robert Gray descubrió en 1792 la desembocadura del río más caudaloso de la costa oeste norteamericana, conocido todavía como Columbia River,

Para entonces el vetusto King’s College de Nueva York ya se había convertido en Columbia University (1784) -una de las más prestigiosas universidades del mundo- y en Washington DC se fundó el Columbian Institute, que más tarde daría origen al célebre Smithsonian Institution, Pero la imagen heroica y romántica de Colón se entronizó en el imaginario americano gracias a la obra de Washington Irving, The Life and Voyages of Columbus (1828), que en menos de tres años tuvo vertiginosas ediciones y fue traducida a más de seis lenguas.

Colón se convirtió así en una figura literaria a quien honraron otros escritores como Walt Whitman, Alfred Tennyson o James Fenimore Cooper, autor de trepidantes novelas de aventuras como The Last of the Mohicans (1826); mas confieso que para mí los mejores homenajes de la literatura norteamericana fueron «La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall» de Edgar Allan Poe y los relatos marineros de H.P.

  • Lovecraft, donde sin mencionar a Colón abundan contraseñas que remiten al Libro de las Profecías y al Diario del primer viaje.
  • Después de todo, el Almirante también se había zambullido en la ficción cuando anotó que había visto huellas de grifos, que tuvo noticia de los monstruos cinocéfalos y que una noche divisó tres sirenas en el océano, aunque menos hermosas que las de los mares de Guinea.

En los Estados Unidos sólo George Washington supera en popularidad a Christopher Columbus, pero la Casa Blanca -residencia del presidente en Washington DC – se encuentra en el distrito de Columbia, Asimismo, Columbus es la capital de Ohio y el nombre de más de media docena de ciudades repartidas por Indiana, Georgia, Nebraska y Mississippi ; lo mismo que Columbia, capital de Carolina del Sur y la más importante de otras homónimas poblaciones de Missouri, Mississippi, Pennsylvania y Tennessee,

Por otro lado, la primera Exposición Universal se celebró en Chicago para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América y fue conocida como la World’s Columbian Exposition ; la mayor empresa de radiotelevisión norteamericana es la Columbia Broadcasting System ( CBS, Inc.); la gran obra de consulta de los Estados Unidos es la Columbia Encyclopædia ; uno de los estudios de cine más representativos de Hollywood pertenece a la Columbia Pictures, Inc.

y -entre otros halagos- el primer transbordador espacial de la NASA fue precisamente el Columbia, Por contra, en España «Colón» sólo es un detergente. ¿Por qué el país que le debe toda su trascendencia histórica le ha despreciado de esa arbitraria manera? Si en Inglaterra se le honró como descubridor, en España muchos le escamotearon tales méritos; si en Francia tuvo fama de gobernante justo, en España fue apostrofado como «tirano faraón»; si en Alemania alabaron su ciencia y su curiosidad por la naturaleza, en España fue tachado de indocto e ignorante.

  • Ni siquiera el valor le ha sido reconocido, pues hasta hoy en España se habla con más frecuencia del huevo de Colón, cuando el plural le haría más justicia al osado genovés.
  • Pero mientras el moderno Diccionario de la Real Academia Española no admite nombres propios y sí la curiosa expresión Huevo de Colón como «cosa que aparenta tener mucha dificultad, pero resulta ser fácil al conocer su artificio» (¿como el descubrimiento de América?); Covarrubias incorporó la siguiente voz en su viejo Tesoro de la lengua castellana o española (1611): COLÓN,

Nombre propio del que descubrió las Indias Occidentales, Las murmuraciones y el vilipendio infligidos a Colón tuvieron su origen en siglos de represiones de toda índole, pacatos providencialismos religiosos y prejuicios estamentales que amputaron de la mentalidad española el aprecio por el éxito, la felicidad y el placer.

  • Mas la «memoria de los siglos» no ha olvidado aquellos indignos grilletes, y por eso españoles y latinoamericanos padecemos el Complejo de Colón : nos escuece que nuestros méritos no sean reconocidos, pero jamás reconocemos los méritos ajenos.
  • Si alguien cree haber descubierto algo, ya dirán que un anónimo piloto lo hizo antes.
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Si el descubrimiento resulta verdadero siempre habrá quien susurre que todo fue gracias al poder de los reyes, al enchufe del Juan Pérez de turno o a la ubicuidad de un Rodrigo de Triana. Y si uno alcanzara a disfrutar las prebendas del hallazgo, no faltará el Bobadilla industrioso en hierros y cepos.

En suma, que por causa de la maldición del Almirante nunca nos libraremos de que alguien nos diga que somos unos colones o que no seamos colones, en cualquiera de las acepciones que conocí antes de saber quién era Colón. Sin embargo, el cine y la literatura nos han enseñado que todas las historias de maldiciones y cuerpos encadenados pueden terminar felizmente si se exhuma la tumba apropiada.

¿Dónde están los despojos del Almirante para destrabar los grillos que aprisionan el mezquino espíritu hispano? Habría que ser Colón para descubrirlos. La historia reza que en 1506 Cristóbal Colón fue sepultado en la iglesia de San Francisco de Valladolid, pero en 1509 su hijo Diego ordenó trasladar los restos a la cartuja sevillana de Santa María de las Cuevas.

  1. De ahí salieron en 1544 rumbo a Santo Domingo, hasta que fueron traspalados a La Habana cuando España perdió la soberanía de la isla en 1795.
  2. No obstante, al producirse la independencia de Cuba en 1898, las reliquias colombinas volvieron a cruzar el océano para hallar definitivo reposo en la catedral de Sevilla.

Con todo, a pesar del documentado trasiego de sepulcros, cuatro ciudades se precian de atesorar los escombros del Almirante. A guisa de coda debo añadir que se consuelan en vano quienes barruntan que algún día el tiempo y la historia pondrán las cosas derechas y su memoria reparada, pues todavía quinientos años después de su fortuito descubrimiento, Cristóbal Colón ha sido acusado de genocida, paladín del capitalismo y precursor de la hecatombe ecológica.

¿Por qué Cristóbal Colón llamo indios a los nativos americanos?

¿De dónde radica la mala costumbre de llamar indios a los indígenas? – Cuando llegó Colón a América él llamó a los aborígenes (que sería el término correcto porque significa originario del suelo en el que vive) indios porque pensó que había llegado al territorio de la India, ya que estaba en búsqueda de especias.

  • De aquí resulta en primera instancia la palabra ‘indio’, por el territorio que creían estar y por ende sus habitantes.
  • En principio, y durante la colonia, no estuvo mal y no era peyorativo referirse a los indios de esta manera, sino que en los procesos de mestizaje y de organizar socialmente la sociedad colonial se crearon castas y estamentos, en donde los españoles eran los que ocupaban la cúspide de la jerarquía social”, explica Margarita.

Después venían los criollos, que era los hijos de españoles nacidos en el territorio y empieza toda “la mezcolanza”, en donde ahora se dividen entre españoles, criollos, mulatos, mestizos, zambos, negros e indios.hacen un llamado a los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos para que no se sigan cometiendo estos genocidios en nuestro país #Colombia #ColombiaResiste pic.twitter.com/RymgJjO3UJ — Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) (@CRIC_Cauca) May 5, 2021 En todo ese proceso de jerarquía y de mezcla cultural, de la que todos nosotros somos producto, empiezan a crearse connotaciones raciales y de supremacía social o racial, en donde los indios no ocupan el primer lugar.

En este punto se conforman las clases sociales, en las que se asume que lo españoles o lo criollo es mejor que ser indio o indígena. Es importante saber que en la época colonial también existían muchas culturas de indígenas con sus propias jerarquías y sus propias tensiones. Es decir, lo que hacen los españoles es decirles a los aborígenes que estaban en el territorio americano que todos son lo mismo y ha costado mucho trabajo hacer las distinciones justas, reconociendo que cada grupo indígena tiene sus propias características y connotaciones culturales.

“El vocablo indio se crea desde la mirada del blanco, del conquistador del español, hacia el otro y por eso hay una connotación peyorativa. Se vuelve sinónimo de inferior, de personas pobres y de persona inculta. La palabra en sí misma no está mal, sino que se ha dado un proceso en el que se le atañen connotaciones negativas, que hace que la palabra cuando se pronuncia, teniendo en cuenta quien lo pronuncia y la intención con que lo hace, puede llegar a ser un insulto”, afirma Margarita.

Teniendo en cuenta este proceso de evolución del término, la palabra indio sí tiene una connotación despectiva, de la misma manera que la palabra negro, que van adquiriendo ese tinte peyorativo y por tal razón se ha promovido mucho el reemplazar la palabra indio por indígena, como también cambiar negro por afrocolombiano.

Hay que tener presente que ser indio significa ser natural de la India, es decir, que pertenece a la India, mientras muchas personas tienen la confusión y los llaman hindúes, lo cual también es un error. El hindú es una persona practicante de la religión hinduista, pero no todos los indios son miembros de este credo.

  • Por lo tanto, hay corrientes que llegan a la conclusión de que la forma correcta para llamar a los aborígenes nacidos en Latinoamérica es indígenas.
  • Ahora la palabra indígena es una palabra cargada de dignidad o cualidades políticas, donde se está buscando es resaltar el honor de las personas que provienen de este origen y que, además son representantes de su cultura, por lo tanto, es mucho más respetuoso hablar de indígenas que hablar de indios” Sin embargo, la fundación Fundéu (Fundación del Español Urgente) también plantea que la utilización de la palabra indígena puede ser errónea al ser un tipo de sinónimo de indio.

” Por lo tanto, el término aborigen, que serían las personas originarias de la tierra en la que nacieron, considero que es la definición más respetuosa que hay, siendo la políticamente más recomendada”, afirma López. Las palabras se cargan de intenciones y es allí donde se convierten en insultos.

Tanto indio como negro, son términos que en su origen gramatical no tienen maldad, pero históricamente sí se ha cargado de intenciones racistas o despectivas. Como ciudadanos debemos analizar la manera en que hacemos uso del lenguaje y empezar a cambiar esta situación, dando aportes positivos a palabras que en el pasado pudieron ser armas hirientes en bocas mal intencionadas.

ERIKA PULIDO PRADA

¿Cuántos viajes hizo Colón al continente americano?

Los cuatro viajes de Cristóbal Colón a América Noviembre 29, 2021 Luego de aquel 12 de octubre de 1492, se abría una nueva etapa para la historia de la humanidad. Cristóbal Colón, que pretendía encontrar una nueva ruta para llegar a la India, llegó a Guanahani, una isla de la actual Bahamas.

  1. A partir de ese momento, comenzaría ese proceso de encuentro entre diferentes culturas.
  2. Con el apoyo de los Reyes Católicos de España, Colón firmó el 17 de abril de 1492 las Capitulaciones de Santa Fe.
  3. En este documento se le otorgaban a Colón los títulos de almirante, virrey y gobernador de los territorios que ganara o descubriera durante toda su vida.

Además, tenía derecho a un diezmo de todas las mercaderías que encontrara o requisara durante el tiempo de conquista de territorios. Todo ello permitió que, luego de la llegada de Cristóbal Colón a América, este se convirtiera en uno de los más importantes personajes de la gestión territorial de ese momento.

Colón realizó cuatro viajes a América, cada uno con rutas distintas que le permitió conocer nuevos caminos marítimos y encontrar nuevas tierras para colonizar. El primero de los viajes fue entre 1492 y 1493. Durante este trayecto arribó a varias islas del Caribe como Guanahaní, Cuba y Santo Domingo. La expedición partió de Palos de la Frontera, el 3 de agosto de 1492, compuesta por tres naves: la Santa María, la Pinta y la Niña.

Luego de atravesar muchas calamidades y la tripulación amenazar con un amotinamiento, el 14 de octubre de 1492, Rodrigo de Triana divisó tierra firme. Comenzaba así uno de los hitos más grandes del mundo: el “descubrimiento” de un nuevo continente. El segundo viaje de Colón se extendió desde 1493 hasta 1496.

Descubrió las Antillas Menores (Dominica y Guadalupe), pasó por San Juan de Puerto Rico y llegó a La Española. Muy cerca de allí, fundó su primera ciudad a la que bautizó con el nombre de “La Isabela”. Después exploró Cuba, recorrió hasta La Habana, navegó al sur y descubrió entonces Jamaica. El tercer viaje fue entre 1498 y 1500.

En mayo de 1496, Colón emprendía un nuevo recorrido hacia las Indias con la intención de encontrar Cipango o la costa de China. El almirante continuaba con la idea de que cabía la posibilidad de que esas tierras antes descubiertas pertenecieran a partes desconocidas de Asia.

Durante este viaje descubrió la desembocadura del río Orinoco. Ello le hizo pensar que estaba ante una inmensa porción de tierra debido a la fuerza por la cual el río desembocaba en el mar. Ante esta realidad, Colón afirmó que se encontraban en el Paraíso Terrenal que citaba la Biblia. El último de los viajes sucedió entre 1502 y 1504, con el que exploró las costas de América Central: Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

La Corona le permitió volver a navegar en 1502 para que encontrara el paso entre las tierras descubiertas y Asia, algo que nunca logró. Colón murió el 20 de mayo del año 1506, en Valladolid, a la edad de 55 años, hundido en la máxima miseria, destituido de todos los títulos que había logrado obtener y sin saber que había encontrado un nuevo continente: suceso que cambió de manera radical todas las relaciones humanas, mercantiles, políticas, sociales y culturales que hasta ese momento se habían sucedido en la Historia.

¿Qué país colonizó a República Dominicana?

La República Dominicana ocupa dos tercios de la isla que escogió Cristóbal Colón para establecer la primera colonia española en el Nuevo Mundo. En esta isla, llamada la Española por Colón, los colonos españoles adquirieron las primeras experiencias acerca de la naturaleza americana y sus sociedades.

Aquí conocieron las primeras comunidades aborígenes y padecieron nuevas enfermedades al tiempo que importaban gérmenes europeos que afectaron devastadoramente a las poblaciones amerindias. Después de un corto período dominado por la minería, los colonos españoles experimentaron con éxito en la producción de azúcar de caña que, junto a la ganadería, constituyó la base de la economía colonial dominicana durante todo el siglo XVI.

Atacada por corsarios y descuidada por España, que concentró sus atenciones en México, Perú y otros territorios más ricos en el continente, la colonia de Santo Domingo empobreció y se despobló paulatinamente. Aventureros franceses ocuparon la parte occidental de la isla en la segunda mitad del siglo XVII.

  1. En el siglo siguiente desarrollaron la colonia de plantaciones más rica de las Antillas: Saint-Domingue.
  2. De esta colonia surgió más tarde Haití, la primera república negra en el mundo, luego de una cruenta rebelión de esclavos detonada por la Revolución Francesa,
  3. Santo Domingo, entretanto, continuó debatiéndose entre la pobreza y el contrabando, aunque logró recuperar paulatinamente su población durante el siglo XVIII para caer nuevamente en una profunda crisis demográfica, a consecuencias de las guerras y la emigración, a principios del siglo XIX.

Los criollos de Santo Domingo proclamaron su emancipación de España en el 1821, coincidiendo con los movimientos independentistas hispanoamericanos, pero no pudieron sostener su autonomía pues los haitianos invadieron inmediatamente la parte española de la isla y la incorporaron a la República de Haití desde 1822 a 1844,

En este último año, los dominicanos proclamaron su separación de Haití y mantuvieron una larga guerra de independencia contra los haitianos hasta que el país fue anexado a España en 1861 buscando evitar una nueva dominación haitiana. Después de cuarenta años de alejamiento de España, la población dominicana se había acostumbrado de tal manera a los moldes republicanos que muy pronto empezó a resentir la nueva dominación española que trataba despectivamente a un pueblo de color acostumbrado a la libertad.

Durante la anexión, Santo Domingo fue convertido en una provincia de ultramar como Cuba y Puerto Rico, en donde todavía existía la esclavitud. A partir de agosto de 1863 españoles y dominicanos se enfrentaron entonces en una violenta y corta guerra de dos años, llamada Guerra de la Restauración que le costó a España miles de bajas, la mayoría por enfermedades tropicales.

España abandonó la isla en Julio de 1865 y Santo Domingo volvió a su estatus anterior de República Dominicana, A partir de entonces, y hasta 1916, la historia política dominicana es una de alternancias entre dictaduras y levantamientos revolucionarios, asonadas, golpes de Estado y pronunciamientos militares.

Sin embargo, en el último cuarto del siglo XIX, una sucesión de gobiernos liberales ofreció incentivos y franquicias fiscales a inversores extranjeros que quisieran invertir en empresas agrícolas, particularmente ingenios de azúcar y plantaciones de café, cacao y bananos.

Hasta entonces la economía dominicana había descansado en la producción campesina de tabaco y en las exportaciones de madera, pero entre 1875 y 1930, las masivas inversiones protegidas por el Estado produjeron una profunda revolución económica que convirtió a la dominicana en una economía de plantaciones, como la cubana, la puertorriqueña y las demás economías antillanas.

Entretanto, el Estado dominicano incurrió en un creciente endeudamiento para financiar gastos políticos y para construir importantes obras públicas, como ferrocarriles y puertos. Al no poder pagar a los acreedores, la República Dominicana confrontó serios problemas con sus acreedores extranjeros.

Para bloquear intento de intervención europea en Santo Domingo, los Estados Unidos impusieron un protectorado financiero sobre el país en 1905 y, luego de numerosos incidentes, ocuparon militarmente el territorio dominicano en 1916. Esta ocupación militar concluyó en 1924 y catalizó numerosos cambios en la vida dominicana, entre ellos la pacificación permanente del país por medio del desarme de la población y la creación de un ejército y una gendarmería profesionales.

Después de un corto interregno democrático de seis años, el jefe del ejército se hizo con el poder mediante un golpe de Estado en 1930 e instituyó una de las dictaduras más largas y crueles de América que concluyó con el asesinato del dictador en 1961.

  • La dictadura de Rafael Trujillo continuó muchas de las reformas iniciadas durante la ocupación militar estadounidense y ejecutó nuevos cambios.
  • Pagó la deuda externa, amplió las vías de comunicación, inició la industrialización de sustitución de importaciones, estimuló la urbanización del país, modernizó la agricultura y la ganadería, y transformó el Estado en una maquinaria de control totalitario.

Muerto Trujillo en 1961, la sociedad dominicana se lanzó a la construcción de una democracia mientras sus gobiernos y empresarios acentuaban la revolución capitalista iniciada en años anteriores. Un golpe de Estado en 1963, una guerra civil en 1965, una nueva dictadura entre 1966 y 1978, así como numerosos conflictos sociales han sido parte del costo que los dominicanos han pagado para lograr crear un espacio político nuevo en el que, finalmente, el cambio político se realiza mediante elecciones pacíficas y la economía responde libremente a las fuerzas del mercado.

¿Quién vio América por primera vez?

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Rodrigo de Triana
Representación de Rodrigo de Triana en el Muelle de las Carabelas, en Palos de la Frontera, Huelva,
Información personal
Nacimiento 1469 Lepe ( Huelva )
Fallecimiento 1535 Islas Molucas ( Indonesia )
Nacionalidad española
Religión Catolicismo
Información profesional
Ocupación Marinero, vigía,

Rodrigo de Triana (n. siglo XV ), fue un marinero español, Fue tripulante de una de las carabelas de Cristóbal Colón en su primer viaje, en el que se produjo el descubrimiento del continente americano. Según la historiografía, fue el vigía que avistó el Nuevo Mundo,

¿Cómo se llama actualmente la isla de Guanahaní?

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San Salvador
Ubicación geográfica
Región Archipiélago de las Lucayas
Océano Atlántico
Coordenadas 24°02′12″N 74°29′35″O  /  24.03667, -74.49306
Ubicación administrativa
País Bahamas
División Bahamas
Características generales
Superficie 163 km²
Longitud 21 km
Anchura máxima 8 km
Punto más alto (12 metros)
Población
Capital Cockburn Town
Población 930 hab. ()
Mapa de localización
San Salvador Ubicación (Antillas Mayores).

San Salvador, conocida también como Isla Watling (inglés: Watling Island ), es una de las islas que integran el archipiélago de las Bahamas, Se cree que San Salvador es Guanahani, la isla en la que desembarcó Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492, Su principal centro habitado es Cockburn Town, sede del gobierno local.

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