Efemérides por mes

28 de marzo de 1838: nace Juan Fermín de Aycinena y Aycinena

Nace el poeta y literato guatemalteco Juan Fermín de Aycinena y Aycinena

28marzo1838
Retrato del poeta publicado en «La Ilustración del Pacífico» en 1898. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El poeta y literato guatemalteco Juan Fermín de Aycinena y Aycinena nació el 28 de marzo de 1838 en la Ciudad de Guatemala . Era hijo de Pedro de Aycinena, quien fue ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno del capitán general Rafael Carrera y presidente interino tras la muerte de éste en 1865.1

Aycinena y Aycinena fue diputado ante la Cámara de Representantes en 1870 y consejero de Estado durante el gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna.  Tras el derrocamiento de Cerna en 1871, la familia Aycinena se retiró de la política, y Juan Fermín de Aycinena se dedicó a la escritura y poesía.​ Siendo devoto católico, como todos los miembros de su familia, fungió como secretario de la hermandad San Juan de Dios, fue miembro de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, y en 1888 fue uno de los miembros fundadores de la Academia Guatemalteca de la Lengua.1,2

Aycinena y Aycinena era un hombre tranquilo y pacífico que vivía dedicado a su obra literaria, pero a pesar de ello sufrió un violento ataque en su residencia por parte de un desconocido que lo golpeó brutalmente en la cabeza el 23 de diciembre de 1897. Era el período turbulento e inestable que siguió al colapso económico y el autogolpe de estado del general José María Reina Barrios a mediados de ese año. Desafortunadamente, el poeta ya no se pudo recuperar y murió en su casa el 11 de enero de 1898.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario histórico biográfico de Guatemala. Guatemala: Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. ISBN 99922-44-01-1.
  2. La Ilustración del Pacífico (15 de febrero de 1898). «La lírica guatemalteca está de duelo; Ramón Uriarte y Juan Fermín de Aycinena». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Síguere y Cía.) II (36).

Subir

27 de marzo de 1829: la Conferencia de Ballesteros

Se lleva a cabo la Conferencia de Ballesteros para intentar terminar la guerra entre las fuerzas de Francisco Morazán y el Estado de Guatemala

Los criollos aristócratas abandonan el Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala tras pactar la Independencia de la región con el Capitá General Gabino Gaínza. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para 1829 el poder del gobierno conservador a cargo de la República Federal de Centro América era cada día más débil. Las fuerzas del general liberal Francisco Morazán, al frente del autodenominado «Ejército Defensor de la Ley» asediaban a la ciudad de Guatemala desde febrero de ese año. La situación era delicada, al punto que el Ministro Plenipotenciario de los Países Bajos, el general Veerneer, convocó a una conferencia de paz el 27 de marzo para intentar llegar a un acuerdo pacífico.

Es interesante ver los diferentes actores que participaron en esa conferencia:

  • Por un lado estaba Verneer, a quien le preocupaba la construcción de un canal interoceánico en la region de Nicaragua ya que la derrota del gobierno conservador significaba que Holanda perdiera una gran cantidad de tiempo y dinero invertido para la construcción del canal.
  • Tambien estaba la familia Aycinena, criollos conservadores aristocráticos guatemaltecos que abogaban por mantener la misma estructura socioeconómica que había estado vigente durante la época colonial; de hecho, Mariano de Aycinena era el gobernador del Estado de Guatemala y el asesor del presidente federal retirado, el general Manuel José Arce y Fagoaga.
  • Y, por último, estaba el líder criollo liberal Francisco Morazán, quien contaba con el apoyo de Inglaterra y abanderaba la causa del liberalismo anticlerical para expulsar a los conservadores del poder.

La conferencia de Ballesteros no llegó a ningun acuerdo, principalmente porque Morazán estaba decidido a hacerse del poder Federal y a saquear cuanto pudiera de los bienes de los conservadores guatemaltecos y de sus principales aliados: las órdenes regulares de la Iglesia Católica.


BIBLIOGRAFIA:


1 de abril de 1903: primera víctima mortal de la Huelga de Dolores

Primera víctima mortal entre los estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado

1abril903
Estudiantes de Derecho y Notariado en aquel 1 de abril de 1903. Imagen de José García, tomada momentos antes de la incursión de la guardia del presidente. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación el artículo publicado por el renombrado escritor Federico Hernández de León en su obra «El Libro de las Efemérides» en 1924. Las cosas curiosas que se desprenden de este excelente artículo son:

  1. El gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera ya era una férrea dictadura en 1903.
  2. Solamente las Escuelas Facultativas de Derecho y de Medicina y Farmacia participaban en la Huelga de Dolores. La de Ingeniería no lo hacía.
  3. El licenciado Hernández de León escribió su artículo en la década de 1920 y se refiere a la Huelga de Dolores en pretérito, ya que la Huelga desapareció en 1908 y no resurgió sino hasta 1921, luego de la caída de Estrada Cabrera. —Por cierto, la Huelga desapareció nuevamente durante el gobierno del general Jorge Ubico, entre 1931 y 1944—.
  4. Las Escuelas Facultativas eran dependencia del Ministerio de Instrucción Pública y el presidente de la República era quien designaba a las autoridades y docentes.
  5. Solamente había doscientos estudiantes universitarios en total, quienes recurrían al ingenio y no a la vulgaridad para realizar sus denuncias. Lo que no menciona Hernández de León, es que esos doscientos estudiantes eran de las familias criollas del país y de la región centroamericana.
  6. La Cervecería de los Castillo ya enviaba el contingente de esta bebida alcohólica para los estudiantes.

He aquí el artículo:

Las huelgas anuales de los estudiantes, eran notas seguras en los meses de marzo y abril. Los estudiantes de Derecho elegían cualquier día de la cuaresma y los de Medicina, indefectiblemente, el Viernes de Dolores. Los estudiantes de Ingeniería, sometidos a la seriedad de los números y al prosaísmo de los teodolitos, permanecían alejados de las zalagardas escolares.

Fiscalizadas las imprentas por los sabuesos del régimen, no era dable publicar manifestación alguna que rompiera el ritmo de la paz varsoviana. Los estudiantes adobaban un Decreto de declaratoria de Huelga y un Programa de los festejos. En esos documentos había un derroche de ingeniero fresco, jocundo, cascabelero, sin vulgaridades salidas de tono. El «Vos Diréis» ya no se imprimía ni en la vecina república salvadoreña, así era el espanto que provocaba la dictadura.

Aquel año de 1903, los hijos de Palas eligieron el primer día de abril, del mes cantado por Diéguez, para la declaratoria solemne y bulliciosa de la huelga. Era decano de la Facultad don Salvador Escobar, el maestro más maestro de cuantos ha dado nuestra próvida tierra, y Ministro de Educación Pública don José Antonio Mandujano, que ya por aquel entonces parecía un escapado del Valle de los Reyes.1

Estrada Cabrera entraba en el sexto año de su loco reinado: cinco años largos y corridos de fastidiar a los guatemaltecos. Aun no había podido someter a los muchachos, que daban muestras de independencia y sabías ser estudiantes por sus estudiantadas. De ellos partían las voces de protesta, las frases de insurrección, las manifestaciones de rebeldía y la expresión franca de la inconformidad con el régimen de fuerza imperante. Nacían y morían los periódicos nacionales y, desde las tribunas del gremio, se lanzaban los apóstrofes. El despotismo no podia con el mundo de los estudiantes.

Por la mañana de aquel primero de abril llegaron los estudiantes a la perspectiva de la huelga. Los primeros fueron, precisamente, los que llegaban por ultimo a sus clases. Empezó el revolverse de grupos, el disponer y organizer las comisiones y el comentar la última disposición oficial: los huelguistas no podían salir a la calle, como era uso y costumbre, y su fiesta se celebraría dentro del propio edificio. La empresa del tranvía se resistió a dar las plataformas que otrora cediera con espontánea largueza, y no era cosa de ponerse a buscar en aquellas horas, carretones en donde meterse toda la muchachada. Los hermanos Castillo mandaron su contingente de barriles de cerveza, contingente establecido de muchos años atrás.2

Y hubo de conformarse el gremio con la celebración interior. Se soltaron los primeros petardos, anunciadores de la fiesta y en la esquina del edificio (9a. avenida y 10a. calle) se improvisó la tribuna y el delegado official dió lectura al Decreto y al Programa. Gálvez Molina fue el destinado: con voz que se oyera a doscientas varas, soltó la ristra de donaries que componían uno y otro documento.

Las bocacalles estaban apretadas de gentes; un público heterogéneo, desde el varón severo a la damisela escurridiza, reían de buena gana con los flechazos de los estudiantes. Los hombres del día salían despedazados: Estrada Cabrera, Juan Barrios, Wenceslao Chacón, los ministros y autoridades, amén de unos cuantos catedráticos, satirizados con la más picante travesura.

Resonaron los triquitraques y las sonoridades de la marimba. ¡Adentro todos! Alguien tubo la ocurrencia de llamar un fotógrafo y fue Pepe García el que acudió con su cámara y sus placas. Se hizo el grupo. Para evitar que gente extraña se metiera en donde no cabía, se cerraron las puertas y los muchachos se enracimaron en mitad del patio mayor. Pepe García apenas se las entendía con aquel enjambre de endemoniados.

De pronto, Marciano Castillo, subido en la parte más alta de la Fuente central, gritó

– ¡Muchachos, allí está la policía: fuera con ella!3

Varios agentes de la policía trataban, desde la calle, de abrir la puerta de la reja y forcejaban por romper las cadenas que la aseguraban. Al grito de Marciano, todos los estudiantes volvieron la cara y gritaron a una:

– ¡Fuera! ¡Fuera los orejas! ¡Fueras los sinvergüenzas! ¡Fuera la canalla!

Los agentes cerraban los puños, amenazadores; los estudiantes les cubrían de frases duras y se reían de sus inútiles esfuerzos por franquear la entrada. En medio de las burlas, se vió que la puerta lateral, una puerta de escape situada al norte se abría violentamente y una corriente impetuosa de policiales, como un desbordante de agua sucia, inundó los corredores. Iban a la cabeza los de la montada, un cuerpo de agentes feroces, célebres por su crueldad, por la sumisión al amo, por la violencia de los procedimientos, por la impunidad de sus actos. En los momentos graves, los de la montada eran los que resolvían las cuestiones…

Virgilio Mejicanos, un buen compañero, muerto ya, se plantó en medio de uno de los corredores y apostrofó a los policiales. Un golpe brutal derribó al estudiante. Miguel Prado, que estaba en el fondo del corredor, no pudo contener su indignación y gritó furiosamente:

– ¡Ah, canallas, no se pega así!

El número de agentes aumentaba, como en un reborbotar maldito. A las palabras de Prado, enfilaron a él su agresividad y, los palos en alto y las pistolas en guardia, avanzaron con gestos matadores. Miguel, en aquellos momentos, recordó que llevaba en el bolsillo un revólver, envuelto en un enorme pañuelo de seda; la portación de aquella arma era incidental. Al verse amenazado, valientemente requirió el arma y al sentir los primeros golpes de batón, descargó el primer tiro. La bala vació un ojo a uno de los esbirros.4

En esos momentos, Bernardo Lemus, estudiante salvadoreño, muchacho muy bien parecido, estudioso, apartado de todo lo que significara desorden y que, en aquellos días estaba para someterse al último examen, pasó del corredor que está al oriente, para dirigire por el corridor del norte, busca de la salida. Al llegar al ángulo, uno de los agentes parapetado tras de la pilastra, disparó secamente su revólver. Lemus se llevó violentamente las manos al pecho y, sin una sola exclamación, cayó de espaldas. Un ligero sacudimiento contrajo su cuerpo y no se movió más. La bala le había partido el corazón.

Los policiales seguían un tiroteo espantoso, sin acertar con el blanco. Los muchachos se replagaron a la Secretaría y, en esos instantes, se oyó por la calle, pasaba una cabalgata. Era Estrada Cabrera, metido en su coche y rodeado de edecanes. Supo lo de la huelga y quiso, en un arranque único, llegar personalmente hasta los estudiantes. Para resguardarse mandó a la policía por delante, con tan mal suceso, que los esbirros entraron a golpes de palo y disparos de revólver. Cuando Estrada Cabrera oyó el tiroteo, prudentemente siguió de largo.5

Aquel suceso, como todos los sucesos que merecían reprobación, pasó en silencio para los guatemaltecos. La sangre del estudiante quedó vertida como si se hubiera tratado de un cordero. No hubo una protesta, una sola manifestación de reproche; así la tiranía se enseñoreó sobre nuestro pueblo muy merecidamente. Porque, en las sociedades en donde los avances de los déspotas son hechos que se cubren con la indiferencia, bien merecen esos pueblos que se les azote, que se les escarnezca y que se les cubra de oprobio.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 3.
  2. Ibid., p. 4.
  3. Ibid., p. 5.
  4. Ibid., p. 6.
  5. Ibid., p. 7.
  6. Ibid., p. 8.

Subir

21 de marzo de 1847: Carrera funda la República de Guatemala

El gobierno del capitán general Rafael Carrera funda la República de Guatemala.

21marzo1847

Mapa de la República de Gutaemala en 1847, cuando esta se estableció. Nótese que Soconusco ya no aparece dentro del territorio y que el enclave de Belice ocupaba la región al norte del río Belice. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de más de veinticinco años de guerra civil, la Federación Centroamericana estaba disuelta y en Guatemala se había impuesto el régimen del capitán general Rafael Carrera, quien a sangre y fuego se impuso a los criollos liberales del país y los aplastó cuando quisieron formar su propio estado en Los Altos en 1838.1

Cuando se hizo evidente que Guatemala necesitaba constituirse como República para establecer relaciones comerciales con el resto del mundo, Carrera estableció la República el 21 de marzo de 1847. Con el fuerte apoyo de la Corona Británica el régimen conservador se consolidó y se convirtió en un refugio para los miembros del clero regular que habían sido expulsado de muchos países latinoamericanos por los criollos liberales de esos países, ya que dicho clero había sido la clase social económicamente más poderosa durante la época colonial.1

He aquí el decreto en mención el cual, a su vez, incluye los decretos en los que se basa:2

El presidente del Estado de Guatemala, con el importante objeto de fijar, de una manera permanente, el bienestar de los pueblos, cuya administración es a su cargo, dando cumplimiento a la ley constitutiva, debida a la previsión de las legislaturas de 1832 y 33 que dice así:

El Jefe Supremo del estado de Guatemala, por cuanto la asamblea extraordinaria tuvo a bien emitir y la actual ordinaria sancionar el decreto que sigue:

La asamblea legislativa del estado de Guatemala, reunida en sesiones extraordinarias con el principal objeto de dictar medidas que aseguren en el mismo estado el orden constitucional y la tranquila pública: 

Considerando: que la forma de gobierno que han adoptado la nación, no está del todo cimentada, y que antes bien, los movimientos populares del estado de El Salvador y el pronunciamiento de la Asamblea de Nicaragua, presentan los síntomas más tristes de la disolución del pacto federal.

Conociendo, que si por desgracia llegase esto a suceder, acaso los enemigos del orden para entablar la anarquía reputarán por roto el lazo que une entre sí a los pueblos del estado, desconociendo la misión de sus altos poderes. 

Deseando prevenir estos males y conservar en todo caso la integridad del estado; previos los trámites prescritos por la constitución y con unanimidad de votos, ha venido en decretar y decreta:

Art. 1°.— Si por algún evento ó en cualquier tiempo llegase á faltar el pacto federal, el estado de Guatemala se considera organizado como preexistente á dicho pacto, y con todo el poder necesario para conservar el orden interior, la integridad de su territorio y poder libremente formar un nuevo pacto con los demás estados, ó ratificar el presente, ó constituirse por sí solo de la manera que mas le convenga.

Art. 2°.— El artículo anterior se tendrá como adición al 11.° , sección 1.° de la constitución del estado.

Art.3 °.— Se sujetará el presente decreto á la ratificación de la próxima legislatura ordinaria.

Dado en Guatemala, á veintisiete de enero de mil ochocientos treinta y tres.  [Siguen las firmas de los diputados]

Y la presente legislatura ordinaria, en uso de la facultad que le concede el artículo 265 de la constitución del estado, ha venido en sancionar, por unanimidad de votos, el decreto que antecede, de veintisiete de enero de mil ochocientos treinta y tres.

Dado en Guatemala, á veintiséis de febrero de mil ochocientos treinta y tres. [Siguen las firmas de los diputados, entre quienes estaba el futuro jefe de Estado Mariano Rivera Paz, entonces diputado por Verapaz]. Guatemala, abril 12 de 1833.

Ejecútese. Firmado de mi mano, sellado con el sello del estado, y refrendado por el secretario del despacho general del gobierno. Mariano Gálvez— Y por disposición del poder ejecutivo se inserta en el boletín oficial para los efectos consiguientes. —Dios, unión, libertad.— Guatemala, abril 12 de 1833.

Y considerando:

        1. Que en el espacio de ocho años transcurridos desde la disolución del pacto federal que este estado concurrió a formar con los demás de Centro América en 1824, no ha sido posible restablecer dicho pacto, ni formar otro nuevo, y Guatemala no ha podido ejercer la parte del poder público que tenía cometida a las autoridades federales, y se ha visto privado de las relaciones políticas que era de su deber abrir y fomentar, para aprovecharse de los progresos de la civilización y de los frutos de la paz, que afortunadamente ha gozado en estos últimos años.
        2. Que durante esta situación desventajosa y de tanto peligro, que ha debido cesar desde que se observó ser infructuosas las tentativas de reorganización por no haberse llegado á reunir la convención ni la dieta, convocadas en distintas épocas para aquel objeto, se han sufrido usurpaciones permanentes y otros ultrajes de parte de nuestros vecinos, sin que de la nuestra pudieran emplearse para reparar ó impedir estos males, los medios de que las naciones usan en semejantes casos por no poder dichos estados servirse directamente del derecho de gentes.
        3. Que en consecuencia, se incurriría en grave responsabilidad dejando continuar por más tiempo esta situación excepcional, cuyos enormes inconvenientes son obvios, principalmente para los que han estado encargados del gobierno, y tenido que transigir, por no ser posible terminar legalmente, cuestiones que de otra manera exponían al estado y comprometían su misma existencia.
        4. Que habiéndose ofrecido en el decreto de 17 de abril de 1839, que continuanan sin alteración las disposiciones federales que tocasen al exterior, el estado ha quedado sujeto a leyes en las cuales no puede introducir las reformas que el transcurso del tiempo y nuevas circunstancias hacen necesarias; lo que envuelve el absurdo de que hallándose el mismo estado independiente de hecho, lo es solamente para tener obligaciones, y no para hacer respetar sus derechos.
        5. Que en la expectativa de reorganización nacional, el estado no ha podido darse una constitución política, porqué en la incertidumbre de los términos y condiciones en que aquella pudiera tener efecto, era imposible fijar el número y la entidad de las facultades que el estado debiera reservarse, pudiendo tal reorganización verificarse desde la adopción de un sistema que produjese la fusión completa de intereses hasta el de la confederación intentada inútilmente; y también porque Guatemala no ha querido prevenir ni poner obstáculo de ningún género a la reforma proyectada.
  1. Por tanto, en ejecución de la ley de 27 de enero de 1833, y para que pueda utilizarse la autorización concedida por la asamblea constituyente en decreto de 27 de Julio de 1841, que dice así:

    El gobierno queda autorizado por el presente decreto y se le faculta, cuanto sea bastante, para proveer á la seguridad y defensa del territorio, y para mantener las buenas relaciones con el exterior, según convenga al estado, sin considerarse restringido en aquellas atribuciones que anteriormente ejercía el gobierno federal:

    Con anuencia del consejo y demás autoridades del estado, declara y decreta:

      1. El estado de Guatemala se halla en el caso prevenido en la última parte del artículo 1°. de la preinserta ley constitutiva: en consecuencia, le corresponde todo el poder de nación independiente; y se considera en toda la capacidad de cuerpo político.
      2. La representación popular, que será convocada para deliberar sobre el proyecto de constitución que presentará el gobierno, tomará en consideración, de preferencia, ésta declaratoria.
      3. Todos los habitantes del estado, sus autoridades y funcionarios obrarán en el sentido de esta declaratoria, dada en ejecución de una ley constitutiva; y aquellos á quienes corresponda, cuidarán de que los actos públicos como las ejecutorias y provisiones de los tribunales, sean expedidas a nombre de la REPUBLICA DE GUATEMALA.
      4. Continuando vigentes, como lo están, y en su vigor y fuerza los tratados y convenios existentes con los demás estados, sus ciudadanos gozarán en Guatemala de las consideraciones a que tengan derecho por dichos convenios, ó por los que en adelante se celebren.
      5. La absoluta independencia en que ahora se constituye esta república, no será jamás un obstáculo á la reorganización de Centro-América, y los otros estados hallarán perpetuamente en Guatemala la misma favorable disposición de su antigua confraternidad.
      6. Todo acto en contravención a lo dispuesto en la ley de 27 de enero de 1883, y a la presente declaratoria, se reputará como una hostilidad, si viniere del exterior; y si de parte de los habitantes de esta república, como una traición que será juzgada y castigada con arreglo á las leyes existentes.

Dado en el palacio del supremo gobierno de Guatemala, a veintiuno de marzo de mil ochocientos cuarenta y siete.

El régimen de Carrera se mantuvo hasta la muerte del caudillo, aunque tuvo un breve exilio entre 1848 y 1849, y los conservadores se mantuvieron en el poder hasta el 30 de junio de 1871, cuando los criollos liberales liderados por J. Rufino Barrios y Miguel García-Granados y Zavala vencieron al ejército del presidente, el mariscal Vicente Cerna, con apenas un puñado de insurrectos pero con modernas armas proveídas por el gobierno mexicano de Benito Juárez.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 73-76.

Subir

19 de marzo de 1840: Carrera vence de forma definitiva a Morazán

Rafael Carrera retoma la ciudad de Guatemala tras fingir una retirada y vence de forma definitiva al invasor Francisco Morazán, entonces presidente de El Salvador.

19marzo1840
El Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Aquí estuvo el cuartel general de Francisco Morazán mientras duró su breve sitio de la Ciudad de Guatemala en 1840. En el recuadro: el general Rafael Carrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la recuperación del Estado de los Altos a principios de 1840, el presidente de El Salvador, y expresidente de la disuelta República Federal de Centro América, general Francisco Morazán, invadió a Guatemala al frente de mil trescientos salvadoreños. Ante el inminente peligro, el jefe de Estado Mariano Rivera Paz puso en manos del general de brigada Rafael Carrera, Comandante General del Ejército, y sus dos mil hombres el destino del país.1

Dado lo reducido de sus fuerzas, Carrera dejó en la plaza de la ciudad de Guatemala a unos ochocientos hombres al mando de Vicente Cruz, con la orden de hacer una ligera resistencia y retirarse tras tres horas, para reunirse con él en Aceituno, a dos millas al oriente de la ciudad —y donde posteriormente se estableció la brigada «Mariscal Zavala»—. Allí reunió más tropa y se presentaron muchos indígenas voluntarios y algunos de los soldados a quienes había dado licencia tras recuperar a Los Altos en enero.1

A las ocho de la noche, cuando las fuerzsas de Morazán ya tenían controlada la ciudad y los criollos liberales, incluyendo a Dolores Bedoya de Molina, habían enviado emisarios a Quetzaltenango avisando que los conservadores habían caído, se escucharon los gritos de guerra de las fuerzas guatemaltecas, que entonaron la «Salve Regina» al pasar por la calle de San José decididos a recuperar la ciudad. Morazán tenía una fuerza de infantería, y toda su caballería en las alturas de la Iglesia del Calvario y en los alrededores de la plaza de toros; su guardia personal estaba en el Hospital San Juan de Dios junto con las vivanderas que preparaban comida para las tropas, y parte de su infantería estaba en la Plaza de Armas, mientras que su estado mayor estaba en el Santuario de Guadalupe.2

Por parte de las fuerzas guatemalteca, Vicente Cruz atacó a Trinidad Cabañas en la plaza de toros y Sotero Carrera a las fuerzas acantonadas en el hospital, a las que venció rápidamente. Cabañas se vio obligado a retroceder hasta el Calvario, en donde estaba Morazán, quien a su vez tuvo que retirarse hasta la Plaza de Armas. Morazán supo que había perdido por lo que intentó incendiar los cajones del mercado y hacer volar la Catedral Metroplitana, pero sus oficiales se opusieron. Entonces, emprendió la fuga de la plaza a eso de las 2 de mañana del 19 de marzo, junto con los principales de los suyos, escapando por la calle que llamaban de «La Escuela de Cristo» gritando «Salve Regina» y «¡Viva Carrera!» para salvarse.2

Morazán y sus más allegados salieron huyendo de la ciudad por la garita de El Incienso, dejando en la Escuela de Cristo a 300 hombres al mando de un hijo del Dr. Pedro Molina, quien quedó con la consigna de sostener el fuego hasta perder más de la mitad de sus hombres. Al verse derrotado, Molina huyó por los barrancos de El Incienso hacia Chinautla, en donde fue escondido por la familia del licenciado Manuel Beteta.3

El 7 de abril de 1840, el periódico guatemalteco «El Tiempo» publicó: «[la primera fuga de Morazán] fue rechazada por el vivo fuego que le hacían nuestras tropas. En situación tan crítica, varios de los íntimos del invasor que odiaba a Guatemala se introdujeron a las casas cercanas a la plaza, se escondían en los techos y volvían a salir sin saber qué hacer ni qué partido tomar; pues algunos hasta la respiración sentían suspendida. Viendo Morazán frustrada su primera tentativa, recurrió a la estratagema de poner una parte de sus tropas a que sostuvieran el mortífero fuego en las trincheras, y a favor de esa maniobra y de vivas al General Carrera que entonó él mismo, pudo escapar miserablemente por una calle, como con cuatrocientos hombres, abandonnado el resto de su tropa comprometida y sujeta a una muerte cierta, por el detestable egoísmo de su general que no quiso dejar un jefe que capitulase, porque sólo pensaba en salvar su persona y la de sus parásitos«.4

Las fuerzas de Carrera, en represalia de la política de tierra arrasada que había implementado el gobernador liberal Mariano Gálvez desde que se iniciara la revuelta campesina en 1837, tomaron la plaza a sangre y fuego. De acuerdo a Ignacio Solís, editor de las «Memorias del General Carrera«, «al ocupar la plaza, los vencedores no daban cuartel. Por fortuna aparece el Padre Dr. Basilio Zeceña, tratando de amparar a los vencidos, envía a llamar a Carrera cubre con su persona y su manto a las víctimas y en él recibe algunas balas y bayonetazos, llega al fin Carrera y hace cesar la salvaje carnicería. Desde ese acto el Padre Zeceña tuvo la predilección del General Carrera. Durante muchos años aquel manto que yo tuve en mis manos, fue conservado con veneración y en él se notaban los rasgos de las bayonetas y de los balazos y las señas de donde hubo sangre. Las pilastras del portal municipal fueron los testigos de tanto horror«. Al final, hubo 414 muertos y 396 prisioneros, aparte de las cien vivanderas salvadoreñas que Morazán había traído.3

Morazán, perseguido por las fuerzas de Carrera, pasó por la Antigua Guatemala, y luego tomó para la costa sur, y no paró hasta llegar a San Salvador, en donde, enterados del desastre militar en Guatemala, lo obligaron a abandonar el poder y por eso tuvo que embarcarse para el Perú. Carrera dejó de perseguir a Morazán y se encaminó a poner orden a Los Altos, en donde los criollos liberales habían derrotado al destacamente del Corregidor guatemalteco y habían declarado nuevamente la independencia del Sexto Estado. Como era de esperarse, las consecuencias de aquella breve rebelión fueron funestas para los criollos quetzaltecos.

Después de eso, Carrera fue hasta San Salvador, en donde obligó a las autoridades de aquel Estado a firmar un acuerdo de paz en el que aceptaban toda la responsabilidad por la invasión morazánica y accedían a pagar el resarcimiento.5

Este fue el fin politico del general Morazán y el inicio del dominio del gobierno conservador de Guatemala en la región centroamericana.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 159.
  2. Ibid., p. 160.
  3. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  4. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 161.
  5. Ibid, p. 168.

Subir

17 de marzo de 1882: San José del Golfo es elevado a municipio

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios eleva a San José del Golfo a la categoría de municipio.

Telegrama de la década de 1900, mostrando los retratos de los tres presidentes que trabajaron en la construcción del Ferrocarril del Norte. San José del Golfo cobró mucha relevancia con la construcción de esta línea férrea. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante la colonia española, el único puerto en la costa del Atlántico en la región era el Puerto de Omoa, en la actual Honduras. Para llegar a la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, se utilizaban naves pequeñas en el río Motagua, que llevaban los productos que dicha ciudad necesitaba o exportaba. Los productos eran transportados hacia o desde el pueblo de Tocoy Tzima (hoy Morazán) en el actual departamento de El Progreso en donde partían en yuntas que pasaban por San José del Golfo.1

Al decretarse la primera Constitución Política del Estado de Guatemala el 11 de octubre de 1825, este se dividió el territorio en once distritos y varios circuitos y menciona que San José del Golfo era parte del Distrito N.°1 (Guatemala) y específicamente del Circuito Norte-Guatemala.2

El municipio de San José del Golfo fue creado el 17 de marzo de 1882 durante el gobierno liberal del general J. Rufino Barrios, como parte del departamento de Baja Verapaz luego de eliminar el municipio de Santo Domingo Los Ocotes y segregar la aldea Pontezuelas del municipio de San Pedro Ayampuc. He aquí el decreto en mención:3

Palacio Nacional: Guatemala. 17 de marzo de 1882.

Examinadas las diligencias relativas a la solicitud que han formulado los vecinos de las aldeas pertenecientes al Municipio de Santo Domingo los Ocotes, para que se suprima éste y se erija en San José del Golfo, anexándose á el la aldea de Pontezuelas, á cuya petición se han adherido los habitantes de dicho lugar y la Municipalidad del distrito de San Pedro Ayampuc del cual forma parte; y considerando que en el pueblo de Santo Domingo no concurren las circunstancias necesarias para que continúe con el carácter de Municipio independiente; que el de San José del Golfo, a su situación respecto de las aldeas vecinas, reúne condiciones ventajosas para ser erigido en Distrito Municipal; que a los intereses de los habitantes de Pontezuelas es más conveniente segregarse de San Pedro Ayampuc y anexarse a San José por su proximidad a éste, el Presidente de la República, con vista del informe que ha emitido el Jefe político del departamento, de conformidad con lo pedido por el Ministerio Fiscal, y en uso de la facultad que dá al Gobierno el artículo 5°. del Decreto de 30 de Setiembre de 1879, acuerda:

    1. Suprimir el Municipio de Santo Domingo los Ocotes;
    2. Crear el Distrito Municipal de San José del Golfo, el que deberá comprender las aldeas de que aquel se compone; y
    3. Segregar la aldea de Pontezuclas de San redro Ayampuc y quede anexa al nuevo Municipio.

Comuniqúese.

        • Barrios
        • Díaz Mérida3

Por medio del decreto 683 del 13 de abril de 1908, el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera creó el Departamento de El Progreso para administrar de mejor forma la región por donde pasaba el recién construido Ferrocarril del Norte. El nuevo departamento incluyó a los municipios de Cabañas, Acasaguastlán, Morazán, Sanarate, San Antonio La Paz, San José del Golfo, Guastatoya, y Sansaria. El decreto dice así:4

Decreto Número 683

Manuel Estrada Cabrera, Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

Considerando: que la actividad comercial suscitada en los puntos por donde la vía férrea interoceánica pasa, requiere la más próxima vigilancia de las Autoridades no sólo para conservar el orden sino para encausar las diversas corrientes del adelanto á un fin común, siendo uno de los medios para conseguirlo el de la creación de nuevos departamentos;

Considerando: que la proporción de la República en donde por ahora conviene aplicar esa medida es la que se halla comprendiendo las siguientes extensiones: parte Sudoeste del departamento de Zacapa, Noroeste del de Chiquimula, Sudeste del de la Baja Verapaz, Nordeste del de Guatemala y la mitad Norte del de Jalapa,

Por tanto, decreta:

Artículo 1°.— Créase con el nombre de «El Progreso» un nuevo departamento que comprenderá los siguientes Municipios: Cabañas, Acasaguastlán, Morazán, Sanarate, San Antonio la Paz, San José del Golfo, Guastatoya, Sansaria y las aldeas que están al Noroeste de Chiquimula formando la mitad de dicho Municipio: la Cabecera del nuevo departamento será Guastatoya que cambiará el nombre por el de «El Progreso.»
Artículo 2°.— La inauguración de esta entidad político-administrativa se verificará el día 29 del mes en curso.
Artículo 3°.— Del presente Decreto se dará cuenta a la Asamblea Legislativa en sus actuales sesiones.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo: en Guatemala, á trece de abril de mil novecientos ocho.

      • Manuel Estrada C.
      • El Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación y Justicia, J. M. Reina Andrade4

Tras el derrocamiento del licenciado Estrada Cabrera en abril de 1920, el departamento se suprimió por el decreto gubernativo No. 756 del 9 de junio de 1920 del gobierno de Carlos Herrera y Luna, por no llenar las aspiraciones que el gobierno tuvo en mira para su creación y San José del Golfo pasó al departamento de Guatemala.5 Luego, el gobierno del general Jorge Ubico emitió el decreto legislativo 1965 del 3 de abril de 1934 por medio del cual se creó de nuevo el Departamento de El Progreso, pero San José del Golfo permaneció en el Departamento de Guatemala.1

Aunque el municipio de San José del Golfo sufrió considerables daños durante el terremoto del 4 de febrero de 1976, quedando destruido casi en su totalidad en ese momento, fue totalmente reconstruido y en los últimos años ha cobrado relevancia por el conflicto entre sus pobladores y el proyecto minero de «La Puya«.6


BIBLIOGRAFIA

  1. Escalante Herrera, Marco Antonio (2007). «San José del Golfo». Pbase.com. Guatemala. Archivado desde el original el 20 de abril de 2013.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Supremo Gbierno de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 211.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (1910). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1908-1909. XXVII. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. 28.
  5. Pan American Union (1920). Bulletin of the Pan American Union (en inglés) 51. Washington, D.C.: The Union.
  6. Mercantante, Rob (11 de marzo de 2014). «The peaceful anti-mining resistance at «La Puya» celebrates two years of struggle». Upside down world (en inglés). Archivado desde el original el 16 de enero de 2015.

Subir

16 de marzo de 1956: fundan el Museo del Libro Antiguo

Los periodistas David Vela Salvatierra y Rigoberto Bran Azmitia fundan el Museo del Libro Antiguo en el edificio del Ayuntamiento de Antigua Guatemala.

16marzo1956
Palacio del Ayuntamiento de Antigua Guatemala, aproximadamente en 1880. En los recuadros: los periodistas David Vela Salvatierra y Rigoberto Bran Azmitia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y del periódico «El Imparcial».

Dos de los más grandes exponentes del periodismo guatemalteco fueron Rigoberto Bran Azmitia y David Vela. Ambos tuvieron una gran trayectoria, siendo el primero el eterno director de la Hemeroteca Nacional,1 y el segundo el director del periódico «El Imparcial» desde el asesinato de su fundador Alejandro Córdova el 1 de octubre de 19442 hasta que el periódico cerró en 1984.3 Vela había sido Jefe de Redacción en «El Imparcial» desde 1926,3,4 año en que se graduó en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro junto con otros importantes literatos de la llamada «Generación del Veinte», entre los que estaba el escritor Miguel Angel Asturias.5,6

El 16 de marzo de 1956, Bran Azmitia y Vela fundaron el «Museo del Libro Antiguo» en el Palacio del Ayuntamiento de la Antigua Guatemala, precisamente donde estuvo la primera imprenta del Reino de Guatemala a cargo de José de  Pineda Ibarra en 1660.7 En esa época, Vela gozaba de mucho prestigio en las esferas gubernamentales, ya que había sido diputado a la Asamblea Nacional Constituyente que emitió la constitución liberacionista fue aprobada por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas el 6 de febrero de ese año.8

El museo cuenta con tres salas y posee una colección calculada en dos mil quinientos documentos.  El edificio, por su parte, fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII y estaba recién estrenado cuando los terremotos de Santa Marta de 1773 destruyeron parcialmente la ciudad.  Debido a su diseño, el edificio soportó los sismos y fue utilizado como municipalidad del nuevo poblado que fue establecido entre las ruinas de la Antigua ciudad, la cual fue abandonada en favor de la Nueva Guatemala de la Asunción.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bran Azmitia, Rigoberto (1967). Vida y misión de una hemeroteca: Panorama del periodismo guatemalteco -1965. Guatemala: José de Pineda Ibarra.
  2. Miguel, José (2009). «La muerte de Alejandro Córdova». El blog chapín. Guatemala. Archivado desde el original el 17 de abril de 2014.
  3. Córdova, Alejandro (4 de octubre de 1926). David Vela: nuevo jefe de redacción. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  4. – (30 de octubre de 1926). El Jefe de Redacción de El Imparcial triunfa. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  5. Méndez, Francisco Alejandro (2010). «David Vela Salvatierra». Diccionario de Autores y Críticos de Guatemala (Guatemala: La Tatuana). Archivado desde el original el 22 de octubre de 2010.
  6. Quintana, Epaminondas (1971). La Historia de la Generación del 20. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. Bran Azmitia, Rigoberto (1978). Parnaso Antigüeño. Guatemala: José de Pineda Ibarra.
  8. Azurdia Alfaro, Roberto (1956). Recopilación de Leyes de la República de Guatemala 1954-1955. LXXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. LXXIX.
  9. Antigua Guatemala online. Museo del Libro Antiguo Guatemala.

Subir

15 de marzo de 1907: asesinato de Manuel Lisandro Barillas

Muere asesinado en la Ciudad de México, por orden del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el ex-presidente Manuel Lisandro Barillas

15marzo1907
Palacio de los Capitanes Generales en 1890, tras su restauración parcial ordenada por el general Manuel Lisandro Barillas. En el recuadro: retrato a lápiz del general Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Manuel Lisandro Barillas Bercián, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892, es uno de los presidentes menos recordados en Guatemala. Las principales razones para ello fueron, primero, su enemistad y rivalidad con el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó al país entre 1898 y 1920 y, segundo, el rompimiento que tuvo con los allegados del general J. Rufino Barrios luego de que éste muriera y de que Barillas se hiciera cargo de la presidencia interina en 1885.1 En ambos casos, los incondicionales de Barrios y de Estrada Cabrera se encargaron de desmerecer los logros del gobierno de Barillas o de mostrarlo como un inepto o incompetente. Véase, por ejemplo, las obras «Apuntamientos para la Historia de Guatemala» de Francisco Lainfiesta2, y «Paralelo entre dos administraciones» de Adrián Vidaurre3.

Dado que la constitución de 1879 había sido redactada para favorecer la perpetuidad del general J. Rufino Barrios en el poder,4 la Asamblea Legislativa la modificó para reducir el poder del jefe del Ejecutivo tan pronto como asumió el cargo de presidente interino Barillas en 1885.1 Cansado de esa situación, el gobernante perpetró un autogolpe de estado en 1887 e hizo reformar la constitución para devolver el poder absoluto,5 y ya con ello, expulsó al arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada, con la excusa de que éste había traducido bulas papales y las distribuyó en el país en 1887.6 En cuanto a insfraestructura, ordenó la remodelación del «Teatro Nacional» —antiguamente «Teatro Carrera»— con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y la reconstrucción del Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala en 1890.7

Durante su gobierno recibió personalmente al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien llegó como exiliado desde El Salvador, tras la revolución de los Ezeta en ese país.8 Y también declaró la guerra al gobierno salvadoreño tras dicho golpe de Estado, aunque esta guerra nunca se materializó y fue llamada en broma como «la Guerra del Totoposte» por los guatemaltecos.9

Barillas fue el único presidente liberal que entregó el poder a un sucesor electo por los ciudadanos, ya que todos los otros murieron, fueron asesinados o fueron derrocados por revoluciones o golpes de estado. En 1892 le entregó el poder al general José María Reina Barrios, sobrino del fallecido general J. Rufino Barrios.7

Al principio, el gobierno de Reina Barrios fue muy progresista, gracias a la bonanza económica que se produjo por el alza internacional del precio del café. Sin embargo, cuando éste se desplomó en 1897, todos los grandes proyectos del presidente se desmoronaron y cuando el gobernante intentó extender su mandato presidencial, se produjeron revoluciones en su contra.10 Si bien Reina Barrios logró resolver la situación, fue asesinado el 8 de febrero de 1898 y fue sustituido por el primer designado, el licenciado Manuel Estrada Cabrera.10 El general Barillas le fue leal al principio e incluso dirigió al ejército que sofocó la invasión de Próspero Morales en 1898,11 pero luego salió al exilio e intentó dirigir revoluciones contra el presidente guatemalteco desde México y El Salvador en mayo de 1906, pero sin éxito. El problema era que Barillas no hizo buen uso del apoyo que recibió en México ni de la gran cantidad de enemigos de Estrada Cabrera, y en lugar de dedicarse a combatir con valor hacía vida de salón y se dedicaba a galantear con las mujeres.12

Cansado de esas escaramuzas, y sabiendo que cada vez más emigrados políticos que querían derrocarlo, Estrada Cabrera solicitó del general José Marí­a Lima que enviara a dos de sus asesinos —Florencio Morales y Bernardo Mora— a la ciudad de México para asesinar a Barillas, a quien consideraba uno de sus principales rivales políticos. Aquellos hombres perpetraron el crimen utilizando puñales, pero fueron capturados, pues no sabían que en México no contaban con la protección del presidente guatemalteco y tras confesar su crimen y que fueron enviados por el general Lima y el comandante del puerto de San José, Onofre Bone, fueron juzgados y condenados al pelotón de fusilamiento.13 Desde entonces, la calle en donde ocurrió el crimen se llama «calle Guatemala«, en donde el hecho produjo mucha indignación, especialmente porque el presidente mexicano, general Porfirio Díaz detestaba a Estrada Cabrera por la alianza que éste tenía con los Estados Unidos.14

Debido a aquella enemistad entre ambos gobiernos no es de extrañar que Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores de México,Nota enviara la siguiente nota al Embajador de México en Guatemala, Federico Gamboa:

Ministro Mexicano – Guatemala -. En vista constancias causa instruídas contra Florencio Morales y Bernardo Mora, por homicio Gral. Barillas, y con arreglo artículo 5 Tratato Extradición, pida por nota detención provisional Gral. José María Lima, contra quien se ha dictado orden de prisión como instigador o cómplice del delito. Van documentos necesarios extradición. Además, conforme el artículo 16 del mismo Tratado, pida la comparecencia personal aquí del Jefe puerto San José, Onofre Bone, como testigo. Haga presente que aun cuando indicado probablemente es guatemalteco, y el Tratado no establece la obligación de entregarlo, no quita la facultad de hacerlo y tiene ese Gobierno el interés de que por tal medio se aclare en todos sus pormenores un delito de tan excepcional gravedad cometido por guatemaltecos. Conteste inmediatamente recibió.

    • Mariscal

El gobierno de Estrada Cabrera se negó rotundamente a la pretensión de Mariscal, como indica la contestación del embajador en Guatemala:

Este Gobierno acaba de responderme, nueve treinta noche d ehoy dos mayo, que fundado excepción específica artículo primero Convención extradición, no detendrá provisionalmente a Lima ni menos entregarálo después; y que bone opta, usando derecho artículo dieciséis, por prestar testimonio ante autoridad guatemalteca.

    • Gamboa15

Los restos mortales de Barillas descansan en Quetzaltenango; por su parte, el general José Marí­a Lima, nunca fue condenado por esto y llegó a ser Comandante de una Sección de Unionistas en contra de Estrada Cabrera en 1920 y en 1921 formó parte de un consejo militar que derrocó al presidente Carlos Herrera con el patrocinio de la United Fruit Company.16


NOTAS:

  • Ignacio Mariscal ya era Ministro de Relaciones Exteriores del general Porfirio Díaz en 1882, cuando firmó por México el tratado Herrera-Mariscal, por medio del cual el gobierno de J. Rufino Barrios renunció para siempre al reclamo que tenía Guatemala sobre Soconusco. Aquel tratado nefasto para Guatemala, que además perdió considerable territorio adicional, fue firmado por Manuel Herrera Moreno, hijo del entonces Ministro de Barrios que estaba relacionado con la producción azucarera en Santa Lucía Cotzumalguapa.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales, pp. 340-344.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  3. Vidaurre, Adrián (1907). Paralelo entre dos administraciones: apuntes para la historia. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  6. Barillas, Manuel Lisandro. Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  7. Museo del Ejército (s.f.). «Manuel Lisandro Barillas». Museo Militar de Guatemala. Guatemala: Ejército de Guatemala.
  8. Hemeróteca PL (18 de enero de 2017). El paso de Rubén Darío por Guatemala. Guatemala: Prensa Libre.
  9. Gómez Carrillo, Agustín (1890). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala. IX. Guatemala: El Modelo. p. 116.
  10. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  11. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Revoluciones para la Exportación: Plutarco Bowen y su final en Guatemala». Guatemala: Universidad Francisco Marroquín
  12. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 146.
  13. Torres Moss, Clodoveo (1993). La verdad sobre el asesinato del General Manuel Lisandro Barillas. Guatemala: Editorial del Ejército.
  14. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  15. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, pp. 167-168.
  16. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una Tiranía. Páginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-156.

Subir

14 de marzo de 1851: modifican la bandera de la República

El gobierno conservador del general Mariano Paredes modifica el escudo de la República de Guatemala

14marzo1851
Diseño de la bandera de la República de Guatemala según el decreto del 14 de marzo de 1851. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del general Mariano Paredes, estableció la nueva bandera de la República de Guatemala, por medio de un decreto publicado en la Gaceta de Guatemala el 21 de marzo de 1851, sustituyendo al que fue establecido por el gobierno de Mariano Rivera Paz el 14 de noviembre de 1843. Esta nueva bandera fue establecida para la República luego del triunfo del general Rafael Carrera sobre los aliados liberales en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de ese año, tras el que Guatemala se convirtió en la Repúbica hegemónica en la región.1

He aquí el decreto en mención:

DECRETO NÚMERO 55

El Presidente de la República de Guatemala: En atención a que desde que Guatemala se proclamó república independiente y soberana, ha debido adoptarse un pabellón particular que la distinga de las demás potencias, como también las otras señales que se usan y acostumbran en todas partes con aquel objeto;

Siendo conforme al sentimiento público el conservar aquellos colores establecidos desde antes de la declaratoria de independencia, como asimismo los que se adoptaron con posteridad a aquel suceso;

Considerando todo detenidamente, y con presencia del Decreto expedido por la Asamblea Constituyente estableciendo el escudo de armas, que debe conservarse tal como hoy existe;

De acuerdo con el dictamen del Consejo Consultivo, decreta:

    1. Los colores nacionales serán el azul, el blanco, el amarillo y el encarnado, dispuestos en la forma que manifiesta el diseño que acompaña a este decreto.
    2. El pabellón nacional llevará el escudo de armas de la República en el lugar que indica el mismo diseño.
    3. El pabellón mercante será el mismo; pero sin el escudo.
    4. El gallardete será de color rojo en caso de guerra, negro en ocasión de duelo blanco en señal de paz, o de cualquiera otro motivo de regocijo.
    5. La cucarda llevará los mismos colores nacionales, conforme al diseño.
    6. Las ciudades y corporaciones que tengan escudo de armas propios, usarán de él, colocando en el lugar destinado el escudo de la República.
    7. Este decreto se publicará para que se tenga puntual observancia; se darán por las secretarías del despacho las órdenes convenientes para que se tenga exacto cumplimiento en los departamentos y oficinas de su dependencia, y se dará cuenta con él, para su aprobación, al cuerpo representativo en su próxima reunión.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala a catorce de marzo de mil ochocientos cincuenta y uno.

    • Mariano Paredes
    • Secretario de Gobernación Pedro N. Arriaga2,3

Si bien el escudo se mantuvo en esencia como lo indicaba el decreto de Rivera Paz de 1843, se le hicieron algunas modificaciones:

  1. Se removió el círculo que rodeaba a la imagen dentro del escudo y se eliminó la inscripción «Guatemala en Centro América, 15 de Setiembre de 1821«.
  2. La imagen del escudo se dividió en dos horizontalmente. En la parte superior en lugar de los cinco volcanes se presentaron solamente tres y se agregó el océano.
  3. En la parte inferior de la imagen del escudo se agregó la nueva bandera y un pedestal con la inscripción «15 de Set. 1821«.

Esta bandera y escudo estuvieron vigentes hasta 1858, en que el gobierno del general Rafael Carrera modificó el escudo una vez más.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 193-197.
  2. La Gaceta de Guatemala (21 de marzo de 1851). «Decreto del gobierno de la República de 14 de marzo de 1851, fijando los colores de que deba formarse el pabellón nacional con otras prevenciones del caso» V (39) Guatemala: La Gaceta de Guatemala.
  3. Pineda de Mont (1869). «Recopilación de Leyes de Guatemala. compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República» I. Guatemala: Tipografía de la Paz en el Palacio. p. 56.

Subir