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Que Significa La Ley En La Biblia?

Que Significa La Ley En La Biblia
‘La ley, entonces, primero, afirma los principios; segundo, cita casos a fin de exponer las implicaciones de esos principios; y tercero, tiene como fin y meta la restitución del orden de Dios ‘.

¿Que se entiende por ley según la Biblia?

De Wikipedia, la enciclopedia libre La ley divina o ley de Dios es el concepto religioso cuyas leyes estarían establecidas y dependientes por alguna divinidad, La ley divina se percibe por sus creyentes como derivado de una fuente trascendente, como la voluntad de un dios o grupo de ellos, en contraste con la ley hecha por el hombre o la ley secular.

¿Dónde Viene la ley en la Biblia?

Las leyes registradas en el Antiguo Testamento se encuentran en los primeros cinco libros de la Biblia.

¿Que nos enseña la ley de Dios?

La ley de Dios nos ayuda a conocer a Dios, a conocernos a nosotros mismos, a conocer nuestra necesidad, y a conocer la vida de paz y bendición. Nos ayuda a conocer a Dios porque nos revela específicamente Su carácter y Sus atributos, Su santa voluntad, cómo es Él.

¿Cuál es la diferencia entre la ley y la gracia?

(Juan 1:12; Gálatas 4:4-6) La ley fue un pacto de Dios con Israel a través de Moisés. La gracia es el nuevo pacto de Dios para con todo el Ese Israel es el pueblo terrenal, los hijos de Abraham en la mundo, a través de Cristo.

¿Cuál es la ley evangélica?

En un segundo momento del trabajo, desarrollamos la ley evangélica, entendida, como una ley que no se limita sólo a mandar lo que debemos hacer, sino que da la luz para conocerlo y fuerza para cumplirlo ; no se limita a indicamos lo que hemos de hacer y a exhortarnos a llevarlo a cabo.

¿Cuál es la primera ley en la Biblia?

“La obediencia debe ser voluntaria: no debe ser forzada,no debe haber compulsión. Los hombres no deben ser obligados a obedecer la voluntad de Dios contra la voluntad de ellos; deben obedecerla porque saben que es justa, porque desean hacerlo y porque se complacen en ello. Dios se deleita en el corazón bien dispuesto.” 1

¿Cuál es el propósito de la ley?

Pasaje devocional: Gálatas 3:21-25 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Gálatas 3:24 Algunas veces las personas tienen dificultad en alcanzar una meta o propósito. Hay maestros y conferencistas que ofrecen una información abundante, que son excelentes oradores, pero al exponer el contenido de su conferencia o clase no llegan a ningún objetivo que ayude al oyente a descubrir cómo alcanzar la salvación o como edificar sus vidas de acuerdo a la voluntad de Dios para ellos.

No ocurre esto con el propósito de la ley de Dios. Su meta está definida, tiene un solo objetivo y es llevar a la persona a un encuentro con Cristo. No hay palabra más clara para entender el propósito de la ley de Dios que la que utiliza el apóstol Pablo en el pasaje bíblico de hoy cuando dice: “la ley ha sido nuestro ayo”.

Ayo era la persona cuya labor consistía en cuidar de los niños y disciplinarlos cuando fuera necesario. Su principal responsabilidad se basaba en dirigir a esos niños que estaban a su cuidado hacia la persona que tenía a su cargo enseñarlos. El ayo cuidaba que no se desviaran en el camino hasta que no estuvieran seguros al lado del maestro.

  • Una vez que el ayo hacía su trabajo de guía, su misión estaba cumplida.
  • Así mismo ocurre con la ley de Dios.
  • Su propósito es señalar el camino hacia Cristo al mismo tiempo que revela la perfección de Dios y la pequeñez de los seres humanos ante Él.
  • La ley hace que reconozcamos lo que es pecado y genera en nosotros la necesidad de arrepentirnos ante Dios.

La ley de Dios es perfecta, pero no puede dar salvación ni hacer perfectas a las personas aunque estas se esfuercen al máximo por lograrlo. La ley de Dios es clara, permite que podamos vernos realmente como somos. Su misión es guiar a todos hacia la salvación que Dios ofrece.

¿Cuáles son las 5 leyes de la Biblia?

Pentateuco. El Pentateuco o la ‘Torá’ (en hebreo) es el conjunto de los cinco primeros libros de la Biblia, que son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. La palabra hebrea ‘Torá’ significa enseñanza, instrucción o Ley, de manera que en sus cinco libros se recogen las enseñanzas de Dios al Pueblo de Israel.

¿Cuál es la diferencia entre la ley de Dios y la ley de Moisés?

La ley de Cristo – Esta es la ley que Dios pone en el corazón y escribe en la mente (véase Hebreos 10.15-16). En Romanos 8.2 se refiere a ella como “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”, Otras veces el Nuevo Testamento habla sencillamente de “la ley de Cristo”,

  • Esta ley se compone de todas las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles, grabadas en el Nuevo Testamento.
  • Por medio de ella salimos del cautiverio de la ley de Moisés a la libertad de Cristo.
  • La ley de Moisés declaró la justicia de Dios al hombre pecaminoso.
  • La ley de Cristo nos trae el poder de vivir conforme a esa justicia.

La ley de Moisés fue instituida con amenazas de muerte para los desobedientes, pero Jesús vino para salvar a su pueblo de sus pecados, así dándole vida. La ley de Cristo la conocemos también como la dispensación de la gracia. La gracia no nos da libertad para pecar, sino nos da el poder de vivir libres del pecado.

¿Cuál es la importancia de la ley?

La importancia de la Ley radica en que brinda orden y certidumbre jurídica a los ciudadanos. Ellos están obligados a cubrir solamente las contribuciones que dispone el marco jurídico.

¿Qué dijo Jesús con respecto al cumplimiento de la ley?

Puntos principales – Ayer escuchaba la frase de un rabino judío que decía: “La historia del cristianismo se resume en los cristianos tratando de ignorar las enseñanzas de Jesús en el sermón del monte”. Esto me hacía pensar en lo que hemos estado hablando en los últimos mensajes, que si ponemos en práctica estas enseñanzas que Jesús nos dio, vamos a reflejar al mundo a Jesús y su carácter.

Este es el tema de central importancia, conocer a Cristo, obedecerlo y reflejarlo. En el antiguo testamento encontramos lo que los judíos llamaban: La Ley. Se resume en un conjunto de reglas bajo las cuales se regía el pueblo de Israel. Básicamente cuando estamos hablando de la ley, nos referimos a todo el antiguo testamento.

Tomando en cuenta esto, debemos entender que la forma en que el pueblo de Israel tenía una relación con Dios era a través de la ley. En ocasiones, nosotros también interpretamos que nuestra relación con Dios se basa únicamente en un conjunto de leyes.

Lo basamos en lo que Sí puedo y lo que No puedo hacer. Incluso llegamos a medir qué tan bien estamos en nuestra relación con Dios por cuánto estamos haciendo lo que debemos hacer y cuánto lo que no debemos. En el pasaje principal que estamos estudiando, Cristo quiere ampliar mucho más nuestra mente sobre la ley, que es la justicia y cómo relacionarnos con Dios.

En los tiempos de Jesús, habían dos vertientes principales de cómo el pueblo interpretaba la ley. Estaban los laxos o minimalistas y los radicales o legalistas. Entonces, había un grupo que pensaba que no importaba cuán estricta fuera la ley, Dios siempre nos amaba, aún cuando no se cumpliera.

  • Por otro lado, estaban los radicales, que buscaban cumplir las leyes al pie de la letra, y entre estas personas estaban grupos como los Fariseos.
  • Cuando la gente de Israel empezó a ver a Jesús, la mayoría de los maestros del momento pensaron que Jesús estaba más de parte de los laxos de la ley que de aquellos que la cumplían con más exactitud.

Como veían que Jesús tenía bastante relación con pecadores y que sus discípulos eran recaudadores de impuestos, publicanos y pescadores, llegaron a pensar que Cristo era más laxo en la ley. Los fariseos rechazaron a Jesús porque pensaron que Él buscaba llevar a las personas a salirse de la ley y vivir de una manera más laxa con el pecado.

  1. Cristo dijo: No he venido a anular la ley y los profetas.
  2. Probablemente todos los laxos de la ley se espantaron cuando Jesús dijo esto.
  3. También les dijo: “No entrarán al reino de los cielos al menos que su justicia supere a la de los fariseos”.
  4. Es decir, Jesús les estaba diciendo que los laxos no entrarán al reino de los cielos porque no están cumpliendo la ley, pero tampoco los fariseos o maestros de ley entrarán al reino de los cielos porque no tienen el nivel de justicia necesario.

En otras palabras, Jesús nos deja claro que la clase de justicia que nos deja entrar en el reino de los cielos y tener una relación con Dios, no es la justicia laxa ni la justicia devota y estricta. Jesús quería mostrarnos que somos más pecadores de lo que creemos.

Él quería botar ese pensamiento de autojusticia que la gente tenía en aquel tiempo. A partir de esto, en Mateo 5:21-48, Jesús nos muestra seis ejemplos de cómo Él interpreta la ley, las escrituras del antiguo testamento. Nos empieza a mostrar que somos más pecadores de lo que creemos: 1. Homicidio. Habían muchas personas que pensaban que este mandamiento lo estaban cumpliendo porque no habían matado a nadie.

Pero Jesús les dijo que cualquiera que se enoje con su hermano es sinónimo de matarlo. Enojarte o insultar a tu hermano surge del mismo corazón contaminado de una persona que asesina. Para Jesús, haber insultado a alguien es lo mismo que haber asesinado a alguien.2.

Adulterio. Muchas personas pensaban que nunca habían cometido adulterio, porque no habían estado con una pareja diferente a la de su matrimonio. Jesús les dijo que el corazón que cometía adulterio, era similar al de aquellos que miraban a otra persona con deseo. Jesús trataba de enseñarles que no solamente se trataba del acto externo, sino que existe un asunto interno que tratar primero.3.

Divorcio. En aquel tiempo los fariseos tomaron una interpretación muy vaga acerca del divorcio. El plan de Dios jamás ha sido el divorcio. El divorcio solo ha sido una permisividad a causa del corazón del hombre. Hay escritos históricos hoy donde se descubrió que los fariseos establecieron leyes donde si la esposa quemaba la comida del marido, era un motivo válido para presentar una carta de divorcio.

Entendamos, el pueblo de Israel había llevado el divorcio a un punto tal de degradar la identidad de la mujer. En medio de todo esto Jesús levantó el valor de la mujer. Él dijo que no era necesario divorciarse para caer en ese pecado, si tratas mal a tu esposa o esposo de una manera que daña su identidad, eso es lo mismo que el pecado del divorcio.4.

Los juramentos. En los diez mandamientos encontramos uno que dice: No tomarás el nombre de Dios en vano. Los fariseos se tomaron este mandamiento muy literal, no juraban en el nombre de Dios, pero si lo hacían tomando el nombre de otras cosas. Jesús les explicó que lo importante de ese mandamiento no solamente limitarnos de usar el nombre de Dios, sino que seamos, íntegros así como Dios lo es.

¿Cuántas veces decimos que sí y no terminamos haciendo las cosas? ¿Cuántas veces faltamos a promesas? Jesús quiere que seamos íntegros, y que nuestro sí sea sí y nuestro no, un no.5. Venganza. En aquel momento, los romanos tenían oprimido al pueblo de Israel. Los Zelotes era un grupo radical que llevaba la interpretación de la ley a la violencia.

Incluso, ellos portaban dagas para asesinar a los romanos. Jesús estaba diciéndoles que reaccionar con violencia es un reflejo del pecado en nuestros corazones. ¿Cómo reaccionas ante tus autoridades hoy? 6. Amar a los enemigos. Amar a nuestro prójimo no solamente es amar a los que nos caen bien, también es amar a las personas que hoy tienen algo en nuestra contra.

No debemos guardar resentimiento en nuestro corazón. En medio de todas estas enseñanzas, Jesús trata de que tomemos conciencia acerca de los conflictos internos en nuestro corazón y no solamente quedarnos con las acciones externas. “Sean perfectos, así como el Padre es perfecto”. El estándar de justicia que Dios quiere para nosotros y que Cristo enseñó en estos pasajes es: La perfección de Dios.

El estándar de justicia no es ningún hombre, no son nuestros esfuerzos, es la santidad de Dios. El Padre es nuestro modelo. Estoy seguro que la gente que escuchó este mensaje de Jesús, se preguntó: ¿Quién podrá salvarse? ¡Esto parece imposible de cumplir! Si tu te has hecho esta misma pregunta hoy, déjame decirte que estás un paso más cerca del reino de los cielos.

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Jesús quería llevar a los laxos y radicales al punto de darse cuenta que no era por esfuerzos o por creer que eran buenas personas que alcanzarían justicia. El propósito de la ley jamás fue que a través de cumplirla a cabalidad, nos acercáramos a Dios, sino mostrarnos que tan lejos estamos de Dios. En medio de todo esto hay una buena noticia.

Jesús vino a darle cumplimiento a la ley. Él es el cumplimiento de la ley. Si ya te diste cuenta que tu corazón está alejado de Dios más de los que creías, la única forma de obtener un nuevo corazón es a través de Jesús. Jesús es el cumplimiento de la ley porque: 1.

Él cumplió toda la ley.2. Él es el cumplimiento de todas las promesas de la ley. (Jeremías 31:33) 3. Todo el castigo de la ley se cumple en Cristo. (2 Corintios 5:21) 4. A través de Cristo se logró lo que la ley no pudo lograr. (Romanos 8:1) Si en lugar de acercarnos a Dios y decirle que mire cuánto nos hemos esforzado, cuánto oramos, leemos la palabra o cuánto ayudamos a los necesitados, reconocemos que sin Él estamos lejos de sus estándares de justicia, en ese momento la Justicia de Cristo será impartida a nuestra vida y nos será dado un nuevo corazón y una nueva mente a través de su Espíritu Santo.

CONÓCEME MEJOR.

¿Cuándo eras más joven, qué pensabas acerca de la Justicia, cuál era tu definición de justicia? En general, ¿Cuál es la enseñanza de Jesús que más te gusta poner en práctica?

PROFUNDICEMOS EN EL MENSAJE

Honestamente, ¿Alguna vez meditaste en lo que Jesús enseña en Mateo 5 con el sermón del monte? ¿Sientes que has estado basando tu relación con Dios en reglas, en qué se puede y qué no se puede hacer? ¿Qué cosas cambiarías en tu vida después de comprender que la Justicia de Cristo es impartida a nuestras vidas después de reconocer nuestra condición sin Él, y no que alcanzamos justicia por nuestro propio mérito?

OREMOS CONFORME AL MENSAJE

Padre, gracias porque Cristo nos confronta con nuestro pecado. Hoy reconocemos que lo que tu quieres es poder vivir en el mismo carácter que Cristo vivió. Hoy sabemos que no estamos solos, sino que tu nos das las herramientas para poder vivir reflejando a Cristo. Perdona todos mis pecados y te pido Jesús que la justicia de Dios sea impartida a mi vida, dame un nuevo corazón y una nueva mente que piense como Cristo.

RETO DE LA SEMANA : Cristo el cumplimiento de la ley

¿Por qué debemos guardar la ley de Dios?

“Se engañan a ustedes mismos si piensan que pueden quebrantar las promesas que han hecho al Padre Celestial y no sufrir los consecuencias.” En esta ocasión deseo hablar principalmente a los jóvenes y a las jóvenes de la Iglesia. Ruego que el Espíritu me ayude a inspirarles para que deseen llevar una vida recta.

  • Algunos de ustedes quizá no comprendan bien el plan de nuestro Padre Celestial y no se den cuenta cabal de lo importante que es llevar una vida moralmente limpia para tener paz, felicidad y una sólida propia estimación.
  • Si lo comprenden, las verdades del evangelio les brindaran la guía que precisan para ser dignos miembros de la Iglesia.

Si aceptan los principios básicos del evangelio y resuelven vivirlos, tendrán la comprensión espiritual indispensable para ser hombres y mujeres jóvenes de pureza, integridad y fe. Lamentablemente, vivimos en un mundo en el que abundan los tóxicos morales de todo tipo, entre ellos, las drogas, la violencia, el lenguaje soez, las publicaciones pornográficas, los videocasetes, las películas y los programas de televisión que fomentan el concepto de que las relaciones sexuales ilícitas son un proceder normal.

Y hay actualmente en los Estados Unidos un candente debate sobre si el escoger el aborto es aceptable. En medio de esas dificultades, es preciso que tengan presente que no se encuentran solos para hacerles frente, ya que hay personas que les aman y desean que sean felices. Nosotros deseamos lo mejor para ustedes.

Mas que nadie, su Padre Celestial les ama y desea que tengan regocijo y alegría. El ha hecho promesas extraordinarias a Sus hijos fieles que le aman, que se bautizan y guardan Sus mandamientos. Cuando ustedes entraron en las aguas del bautismo, hicieron al Señor la promesa de que “se humillarían ante Dios y testificarían ante la iglesia que se han arrepentido verdaderamente de todos sus pecados, y que están dispuestos a tomar sobre ustedes el nombre de Jesucristo, con la determinación de servirle hasta el fin, y verdaderamente manifestarle por sus obras que han recibido del espíritu de Cristo para la remisión de sus pecados” (véase D.

Y C.20:37). Por tanto, quedaron obligados por convenio a manifestar “por su comportamiento y conversación según Dios, que son dignos andando en santidad delante del Señor” (D. y C.20:69). Muchos de ustedes fueron bautizados a los ocho años de edad y quizá no se den cuenta de que esa es la promesa que hicieron a su Padre Celestial cuando fueron bautizados.

Siempre deben recordar que están bajo este convenio. Su Padre Celestial les ha prometido a Su vez que El dará inefables bendiciones a los que cumplan con los convenios que hayan hecho, guarden Sus mandamientos y perseveren siendo fieles hasta el fin; estos serán sellados por el Santo Espíritu de la promesa y les serán entregadas “todas las cosas” (cursiva agregada) incluso una herencia en el reino celestial (véase D.

  • Y C.76:50–55, 70; 2 Nefi 31:16–20).
  • El apóstol Pablo escribió: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9).
  • Los que lleven una vida limpia y guarden los mandamientos “moraran en la presencia de Dios y su Cristo para siempre jamas” (D y C 76 62), tendrán “la vida eterna, que es el máximo de todos los dones de Dios” (D.

y C.14:7). Deseo recordar a ustedes, los varones jóvenes que han sido ordenados al sacerdocio, que han hecho un convenio adicional con Dios. Cuando fueron ordenados, hicieron al Señor la promesa sagrada de que magnificarían su sacerdocio siendo fieles (véase D.

  • Y C.84:33–42).
  • Nos complace saber que muchos de ustedes son leales y fieles en todo aspecto a sus convenios del sacerdocio y que se están preparando para recibir las bendiciones que el Señor ha prometido.
  • Lamentablemente, también sabemos que demasiados jóvenes poseedores del sacerdocio otorgan poca o ninguna consideración a la seriedad de las promesas sagradas que han hecho con nuestro Padre Celestial.

Permítanme explicar las razones por las que ustedes, los jóvenes y las jóvenes, deben guardar los convenios que han hecho con Dios. En el mundo preterrenal, antes de que saliéramos de la presencia de nuestro Padre Celestial, El nos previno y nos advirtió con respecto a lo que enfrentaríamos aquí en la vida terrenal.

Se nos hizo saber que íbamos a tener un cuerpo físico de carne y hueso. Como nunca antes habíamos sido mortales, no teníamos idea de lo que eran las tentaciones de la vida mortal. Pero nuestro Padre Celestial, que lo sabia y lo comprendía, nos encomendó que dominásemos nuestro cuerpo mortal, sujetándolo al imperio del espíritu.

Nuestro espíritu tendría que vencer las tentaciones que sobrevendrían a nuestro cuerpo físico en el mundo temporal. El poder espiritual para vencer la influencia de Satanás lo adquirimos al guardar los mandamientos de nuestro Señor Jesucristo. Al estar aquí en la tierra por vez primera en nuestra existencia eterna, nos encontramos lejos de la presencia protectora de nuestro Padre Celestial y estamos sujetos a la influencia de Satanás y sus secuaces.

  1. Recordemos que Satanás procuró tentar aun a nuestro Salvador para que no cumpliera las promesas que había hecho a Dios.
  2. Después que Jesús fue bautizado, se fue al desierto para ayunar y orar durante cuarenta días.
  3. Satanás escogió los momentos en que Cristo tenia hambre y estaba físicamente débil para tentarle.

Pero Jesús no sucumbió, sino que se mantuvo firme. Satanás procurara tentarnos en las ocasiones en que pueda valerse con mayor eficacia de nuestras debilidades o en que pueda echar por tierra nuestros puntos fuertes. Pero el placer que el promete no es mas que el engaño de un deleite fugaz; su intención maligna es llevarnos a pecar, porque sabe que cuando pecamos nos separamos de nuestro Padre Celestial y de nuestro Salvador Jesucristo, y comenzamos a alejarnos de las bendiciones que nuestro Padre Celestial nos ha prometido, dirigiendo nuestros pasos a la miseria espiritual y a la angustia en que se encuentran Satanás y los suyos.

Cuando pecamos, nos ponemos a merced del poder de Satanás. Mis queridos y jóvenes amigos, comprendo lo que luchan día tras día por guardar los mandamientos del Señor. La batalla por llevar las riendas de sus propias almas es cada vez mas encarnizada. El adversario es fuerte y astuto. No obstante, ustedes tienen en su cuerpo físico el espíritu poderoso de un hijo o hija de Dios.

Por motivo de que nuestro Padre Celestial les ama y desea que vuelvan a Su lado, les ha dado una conciencia que dice al espíritu de ustedes cuando están observando los mandamientos del Señor y cuando no lo están haciendo. Si prestan mas atención a su yo espiritual, que es eterno, que a su yo mortal, que es temporal, siempre resistirán las tentaciones de Satanás y vencerán los malignos esfuerzos de el por atraparles en su poder.

  • Es preciso que sean sinceros con ustedes mismos y que permanezcan fieles a los convenios que han hecho con Dios.
  • No caigan en la trampa de pensar que pueden pecar un poco y que el hacerlo no tendrá mayor trascendencia.
  • Recuerden que el Señor “no pued considerar el pecado con el mas mínimo grado de tolerancia” (D.

y C.1:31 ). Hay hombres y mujeres jóvenes en la Iglesia que hablan sin tapujos de la transgresión sexual, habiendo olvidado que el Señor prohibe las relaciones sexuales antes del matrimonio, incluso las caricias impúdicas, la perversión sexual de cualquier clase y el interés desmedido por lo sexual ya sea en pensamiento, en palabra o en acción.

Hay jóvenes que con necedad se dicen que no es tan grave pecar en el momento, ya que al fin y al cabo podrán arrepentirse después cuando vayan al templo o a la misión. El que hace eso quebranta las promesas que ha hecho a Dios tanto en la existencia preterrenal como en las aguas del bautismo. Eso de que se pueda pecar un poco equivale a engañarse a uno mismo.

¡El pecado es pecado! El pecado debilita espiritualmente y siempre pone al pecador en peligro en lo que toca a las cosas eternas. El escoger el camino del pecado, aun cuando se tenga la intención de arrepentirse, es sencillamente volver la espalda a Dios y violar los convenios.

Felizmente, muchos de ustedes los hombres jóvenes honran su sacerdocio y muchas mujeres jóvenes “defienden la verdad y la rectitud”, como lo dice el lema de las Mujeres Jóvenes (Manual de las Mujeres Jóvenes, pág.6). Les felicitamos por su fidelidad e integridad. Para los que se han extraviado, nuestro Salvador ha preparado el camino de regreso; sin embargo, este no está desprovisto de dolor.

El arrepentimiento no es fácil, y toma tiempo ¡tiempo doloroso! Se engañan a ustedes mismos si piensan que pueden quebrantar las promesas que han hecho al Padre Celestial y no sufrir las consecuencias. Ustedes sostienen a la Primera Presidencia y a los Doce Apóstoles como profetas, videntes y reveladores.

Hemos preparado para ustedes un folleto titulado La fortaleza de la juventud. La mayor{a de ustedes saben que ese inspirado folleto contiene pautas que les servirán para medir su proceder moral. Les insto a leerlo palabra por palabra una y otra vez para que comprendan lo que el Señor y Su Iglesia esperan de ustedes.

El mensaje de la Primera Presidencia es tan importante que citare algunas partes de el: “Nuestros amados jóvenes y señoritas: “Deseamos hacerles saber que les amamos y que tenemos plena confianza en ustedes, por lo que quisiéramos hablarles con franqueza y honradez “Dios les ama tal como ama a todos y a cada uno de sus hijos.

  • Su deseo, propósito y gloria es que regresen a su lado puros y sin mancha, habiendo probado que son dignos de heredar una eternidad de gozo en su presencia “Les aconsejamos que escojan vivir una vida moralmente limpia.
  • El profeta Alma declaró: ‘ la maldad nunca fue felicidad’ ( Alma 41:10 ).
  • ¡Nunca se dijeron palabras tan ciertas! “No se puede hacer el mal y sentirse bien.

¡Es imposible! “Rogamos que ustedes —la generación joven— mantengan sus cuerpos y sus mentes limpios, libres de la contaminación del mundo, que sean instrumentos aptos y puros para cumplir triunfalmente con las responsabilidades del reino de Dios en preparación para la segunda venida de nuestro Salvador” (págs.3–5).

  • Por favor, consigan un ejemplar del folleto La fortaleza de la juventud y léanlo con regularidad.
  • Lleven a todas partes la tarjeta con el resumen de el.
  • Lean detenidamente la sección del folleto sobre la pureza sexual y sigan el consejo al pie de la letra.
  • Los que imprudentemente hayan caído en transgresión deben leer la sección sobre el arrepentimiento y orar acerca de ello.

Puesto que esto también es muy importante, citare partes de esta sección: “Algunas personas desobedecen a sabiendas los mandamientos de Dios. Piensan arrepentirse antes de salir a una misión o antes de recibir los convenios y las ordenanzas sagrados del templo.

  • Arrepentirse de un comportamiento de este tipo es difícil y doloroso y puede tomar mucho tiempo.
  • Lo mejor es no cometer el pecado, porque algunos, entre ellos los sexuales, son de tal gravedad que pueden poner en peligro tu calidad de miembro de la Iglesia y tu vida eterna.
  • Si tus decisiones ya te han conducido a la impureza sexual, el camino de regreso es el arrepentimiento.

Habla con tus padres y con tu obispo, ya que ellos te aman y te explicarán cómo arrepentirte y poner tu vida en orden. Sigue sus consejos. “El milagro del perdón es real, y el Señor acepta el verdadero arrepentimiento. Hay algunos pecados cuyo arrepentimiento pleno requiere, además de confesárselos al Señor y resolverlos con El, que también los resolvamos ante la Iglesia.

El obispo y el presidente de estaca han sido nombrados por revelación para servir como jueces en estos casos. “Solamente el Señor puede perdonar los pecados, pero estos lideres del sacerdocio pueden ayudar al transgresor a seguir el proceso del arrepentimiento Si has pecado, cuanto mas pronto retomes el camino de regreso, mas pronto encontraras la dulce paz y el gozo que se reciben a través del milagro del perdón”.

Los presidentes de estaca y de misión y los obispos y los presidentes de rama han recibido hace poco instrucciones de la Primera Presidencia referentes a recomendar miembros dignos y calificados para el servicio misional regular. Hermanos, confiamos en que ustedes enseñen a los lideres de los jóvenes, a los padres de estos y a los mismos jóvenes estos principios desde hace largo tiempo establecidos.

Los misioneros deben ser moralmente puros y ser espire preparados por ustedes para servir al Señor en el mundo de hoy. Les insto a seguir las instrucciones paso a paso y a hacer todo lo que este a su alcance por ayudar a la gente joven a evitar cualquier pecado que les descalifique para servir en el reino de Dios.Y.

bien, mis queridos y jóvenes amigos, les insto a tomar un tiempo todas las semanas para estar a solas con ustedes mismos, lejos de la televisión y de los demás. Lean las Escrituras y, al hacerlo, mediten en ellas y oren al respecto, para evaluar con realismo su propia vida.

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Echen una mirada a la forma en que estén cumpliendo con las promesas que han hecho a nuestro Padre Celestial. Si tienen algún problema, hablen de el con el Señor en ferviente y humilde oración. Hablen con sus padres; ellos les ayudaran. Su obispo y sus lideres de los Hombres Jóvenes y de las Mujeres Jóvenes les ayudaran.

Ellos les aman y desean que estén en paz con ustedes mismos para que participen dignamente de la Santa Cena todas las semanas. Sin embargo, al fin de cuentas, sólo ustedes saben si en verdad están siendo fieles a los convenios que han hecho con Dios. ¡Que agradecidos se sentirán cuando llegue el día en que vayan al templo por haber seguido el consejo del Señor y por haber escogido ser moralmente limpios! Que Dios les bendiga a cada uno de ustedes, jóvenes y señoritas, con pureza de corazón y el deseo sincero de servir al Señor siendo dignos.

  1. Se que esta Iglesia es verdadera.
  2. Se que Dios vive y que Jesús es el Cristo.
  3. Se que si ustedes, los jóvenes de la Iglesia, tienen la valentía de guardar sus convenios y de seguir el consejo de sus padres y de los lideres de la Iglesia, desearan llevar una vida digna y tendrán la fortaleza para hacerlo.

Entonces estarán preparados para cumplir con sus responsabilidades tanto en el hogar como en la Iglesia y en su comunidad, y, asimismo, estarán preparados para volver a la presencia de su Padre Celestial. Ruego que Dios les bendiga, a cada uno de ustedes, los jóvenes, en el nombre de Jesucristo.

¿Qué dice el apóstol Pablo de la ley?

Ahora bien, Pablo afirma que los preceptos de la ley son cumplidos por los gentiles ‘por naturaleza’. Esto quiere decir que hay otra forma de cumplir lo que está mandado en la ley (mas no se afirma que toda la Torá se pueda cumplir de esta forma, sino unos preceptos de esta).

¿Qué significa estar bajo la gracia y no bajo la ley?

El que viva bajo la gracia, no invalida la ley, sino que la confirma, pues es sólo con Cristo cuando se puede cumplir la ley de Dios, esto no de nosotros, sino de Dios quien es el que produce una renovación en nuestro pensamiento para entender lo que es lógico para la armonía y el bienestar de todos, no solamente de

¿Cuál es la diferencia entre la ley y el evangelio?

Diferencia entre la Ley y el evangelio Lo primero a destacar es que no hay oposición entre la Ley y el Evangelio. Es un grave error que cometen los que, oponiendo la Ley al Evangelio, no admiten más diferencia entre ellos que la que existe entre los méritos de las obras y la gratuita imputación de la justicia de Cristo con la que somos justificados.

Es verdad que no hay que rechazar esta oposición sin más, pues muchas veces san Pablo entiende bajo el nombre de Ley la regla de vivir rectamente que Dios nos ha dado y mediante la cual exige de nosotros el cumplimiento de nuestros deberes para con Él, sin darnos esperanza alguna de salvación y de vida, si no obedecemos absolutamente en todo, amenazándonos, por el contrario, con la maldición si faltáremos en lo más insignificante.

Con ello nos quiere enseñar que nosotros gratuitamente, por la pura bondad de Dios, le agradamos, en cuanto Él nos acepta por justos perdonándonos nuestras faltas y pecados; porque de otra manera la observancia de la Ley, a la cual se ha prometido la recompensa, jamás se daría en hombre alguno.

  • Muy justamente, pues, san Pablo, pone como contrarias entre sí la justicia de la Ley y la del Evangelio.
  • Pero el Evangelio no ha sucedido a toda la Ley de tal manera que traiga consigo un modo totalmente nuevo de conseguir la justicia; sino más bien para asegurar y ratificar cuanto ella había prometido, y para juntar el cuerpo con las sombras, la figura con lo figurado.

Porque cuando Cristo dice que «todos los Profetas y la Ley profetizaron hasta Juan» (Mt.11:13; Lc.16:16), no entiende que los padres del Antiguo Testamento han estado bajo la maldición, de la que no pueden escapar los siervos de la Ley, sino que han sido mantenidos en los rudimentos y primeros principios, de tal manera que no han llegado a una instrucción tan alta como es la del Evangelio.

  1. Por esto san Pablo, al llamar al Evangelio «poder de Dios para salvación a todo aquel que cree», añade que tiene el testimonio de la Ley y los Profetas (Rom.1:16).
  2. Y al final de la misma epístola, aunque dice que el predicar a Jesucristo es una manifestación del misterio que había estado oculto desde toda la eternidad, luego para mejor exponer su intención, añade que este misterio ha sido manifestado por los escritos de los profetas.

De donde concluimos que, cuando se trata de la totalidad de la Ley, el Evangelio no difiere de ella más que bajo el aspecto de una manifestación mayor y más clara. Por lo demás, como Jesucristo nos ha abierto en sí mismo una inestimable corriente de gracia, no sin razón se dice que con su venida ha sido erigido en la tierra el Reino celestial de Dios.

El ministerio de Juan Bautista Entre la Ley y el Evangelio fue puesto Juan, que tuvo un cometido de intermediario entre ambos. Porque, bien que al llamar a Jesucristo «Cordero de Dios» y “sacrificio para expiar los pecados», comprendió la suma del Evangelio, sin embargo, como no explicó la incomparable gloria y virtud que al fin se manifestó en la resurrección, por esto Cristo afirma que no es igual que los apóstoles.

Porque esto quieren decir sus palabras: “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él» (Mt.11:11). No se trata aquí de alabanza personal, sino que después de haber preferido a Juan por encima de todos los profetas, ensalza soberanamente el Evangelio, al cual, según su costumbre, llama Reino de los cielos.

En cuanto a lo que san Juan responde a los enviados de los escribas, que él no era más que una voz (Jn.1:23), como si fuera inferior a los profetas, no lo hace por falsa humildad; más bien quiere mostrar que Dios no le había dado a él un mensaje particular, sino que simplemente desempeñaba el papel de precursor, como lo había antes profetizado Malaquías: «He aquí, yo os envío el profeta Ellas, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible» (Mal.4:5).

De hecho, no hizo otra cosa en el curso de todo su ministerio, que preparar discípulos de Cristo; y prueba por Isaías que Dios le ha encomendado esta misión (Is.40:3). En este sentido también le llamó Cristo «antorcha que ardía y alumbraba» (Jn.5:35), porque no había llegado aún la plena claridad del día.

Todo esto no impide, sin embargo, que sea contado entre los predicadores del Evangelio, pues de hecho usó el mismo bautismo que luego fue confiado a los apóstoles. Mas lo que él comenzó no se cumplió hasta que Cristo, entrando en la gloria celestial, lo verificó con mayor libertad y progreso por medio de sus apóstoles.

— Extracto del libro: “Institución de la Religión Cristiana”, de Juan Calvino : Diferencia entre la Ley y el evangelio

¿Qué consiste la nueva ley que nos da el Espíritu Santo?

UNA LEY NUEVA, QUE ES DEL ESPÍRITU SANTO Levítico 19, 1-2.17-18 Sal 102,1-2.3-4.8 y 10.12-13 san Pablo a los Corintios 3, 16-23 san Mateo 5, 38-48 Las tres lecturas de este día nos hablan de la santidad de Dios. También se refieren a nuestra vocación a la santidad.

El amor que Dios nos tiene se manifiesta también en ese deseo suyo de que seamos santos como Él. Dios se comunica al hombre dándose a sí mismo. En esa donación nos comunica su propia vida, que es su santidad. Pero esta no se ofrece de una manera mecánica sino que pide la correspondencia de nuestra libertad.

Cuando Dios habla a Moisés (primera lectura), de alguna manera le presenta un imposible. Les dice que han de ser santos como Él. Sin embargo esa posibilidad estaba lejos del alcance del pueblo de Israel. Pero la ley, como dirá, san Pablo, actuaba ya como pedagogo e indicaba un camino que había que seguir.

  • Dios la recordaba con frecuencia para evitar el endurecimiento del corazón.
  • Será con el envío del Espíritu Santo cuando la santidad de Dios sea comunicada al hombre.
  • Esa comunicación es tan íntima que transforma totalmente al hombre.
  • Por eso san Pablo nos recuerda que somos templos del Espíritu Santo.
  • Es decir, verdaderas casas de Dios.

Y, Dios no habita en nosotros sin transformarnos sino que viene a nuestro interior para morar con nosotros. El cristiano es santo porque Dios habita en él y es santo. Su presencia nos santifica porque su vida nos es comunicada. En esta perspectiva se entienden las enseñanzas del Evangelio de hoy.

  • Si Jesús nos muestra todo el alcance de la ley es porque nos da la posibilidad de cumplirla.
  • Como señala Santo Tomás de Aquino, la nueva ley es el Espíritu Santo.
  • Ya no se trata sólo de mover nuestra libertad para comportarnos de acuerdo con algunos preceptos dados por Dios y reconocidos en nuestro interior como buenos.

Ahora lo que debemos hacer es dejarnos guiar por el Espíritu Santo, ser movidos por Él. La presencia de Dios en nosotros dilata nuestro corazón para que amemos como Dios ama. Es esa una de las verdades que más sorprenden a quienes no conocen el don de Dios.

  1. Se preguntan cómo es posible amar a los que nos odian y querer a nuestros enemigos.
  2. Pero la realidad es esa.
  3. Encontramos muchos testimonios.
  4. Pienso, por ejemplo en el beato Tito Brandsma.
  5. Este fraile carmelita murió asesinado en un campo de concentración nazi.
  6. Fue ejecutado con una inyección venenosa.
  7. La encargada de aplicársela fue una enfermera que después abrazó la fe.

Cuando le preguntaron que le había movido a ello respondió simplemente: “¡Tenía compasión de mí!”. Aquel hombre se comportó como lo habría hecho Jesucristo; fue resplandor de su santidad. Y aquel episodio no fue algo accidental sino una muestra más de su vida.

¿Dónde se encuentra la nueva ley o ley evangélica?

Finalmente, Lex evangélica se encuentra en 4 pasajes de la obra del Aquinate (De potentia, q.5 a.6 ad 9; In Mt, cap.13 lect.

¿Qué son las obras de la ley?

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Lo que realmente dijo N.T. Wright – «¿Cuáles son, pues, en este sentido las “obras de la ley”, por las que no se puede ser “justificado”? Son el “vivir como judío” de Gálatas 2:14, la separación de los “pecadores de entre los gentiles” de Gálatas 2:15.

No son, en otras palabras, las “buenas obras” morales que a la tradición de la Reforma le encanta odiar. Son las cosas que dividen al judío del gentil», —N.T. Wright, Justification: God’s Plan and Paul’s Vision, pp.116-117. La definición de la frase de Pablo «obras de la ley» es uno de los desacuerdos más significativos entre N.T.

Wright y la comprensión de la Reforma sobre la justificación por la fe sola. ¿En qué se basa Wright para afirmar que Pablo no tiene en cuenta la justicia por las obras? Wright sostiene que el tema principal de la epístola de Pablo a los gálatas no es la justicia por las obras (legalismo), sino la comunión en la mesa. Wright sostiene que los cristianos judíos de Galacia estaban perplejos al ver cómo los gentiles podían ahora sentarse con ellos y compartir el pan.

Eso es cierto, Cristo había venido a salvar tanto a los judíos como a los gentiles, pero ¿cómo podían estos gentiles ser considerados parte de la familia de Abraham si no llevaban las marcas de ser judíos: la circuncisión, las leyes alimentarias y la observancia del sábado? Estos cristianos judíos estaban dispuestos a permitir la presencia de gentiles entre ellos, pero solo si llevaban las «obras de la ley» y se sometían a la circuncisión, comían la comida adecuada y observaban el sábado.

De ahí que, según Wright, Pablo escribiera a los gálatas para que comprendieran que Cristo había bajado terminado con las «obras de la ley» y que los gentiles podían ser cristianos sin estas marcas judías de identidad. Jesús había bajado la bandera de las obras de la ley y levantado una nueva en su lugar —la de la fe en Él— para identificar al pueblo de Dios.

  • El problema con el punto de vista de Wright es que toma asuntos que están en el trasfondo de la carta de Pablo y los traslada a un primer plano (como dijo Doug Moo).
  • En otras palabras, Wright toma el mensaje de Pablo sobre la salvación y cómo uno es declarado justo a los ojos de Dios y lo coloca en un segundo plano.

Luego toma un asunto secundario, el de la comunión en la mesa, y lo traslada al primer plano, casi hasta el punto de eclipsar el mensaje sobre el pecado y la salvación. Observa algunos de los siguientes puntos. En primer lugar, ¿por qué Pablo se preocuparía tanto por la comunión de la mesa hasta el punto de advertir a los gálatas de la condenación por abrazar un falso evangelio (Gal 1:8-9)? En segundo lugar, cuando Pablo utiliza la frase «obras de la ley», ciertamente tiene en mente la circuncisión, las leyes alimentarias y el sábado.

Pero también tiene en mente muchas otras cosas. La tríada de marcas de identidad judía no es más que una pequeña porción del pastel de la ley. Cuando Pablo condena la confianza en las «obras de la ley», cita Deuteronomio en Gálatas 3:10: «Maldito todo el que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas» (énfasis añadido; ver Dt 27:26).

Pablo no solo condenó el hecho de basarse en la circuncisión, las leyes alimentarias y el sábado, sino que también incluyó todo lo que está escrito en la ley. Es decir, cualquiera que intente ofrecer su propia obediencia a la ley en un esfuerzo por ser aprobado y declarado como justo (como obediente) a los ojos de Dios, atraería en cambio una maldición sobre sí mismo.

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En tercer lugar, cuando Pablo ilustra lo que significa confiar en las obras versus la fe, apela a un tiempo anterior a que Dios instituyera la circuncisión, las leyes alimentarias y el sábado. Pablo apela a los esfuerzos pecaminosos de Abraham y Sara para cumplir la promesa divina por sus esfuerzos pecaminosos, en lugar de hacerlo por la fe sola en la simiente que había de venir: Jesucristo (Gal 3:16; 4:21-31).

Y, en cuarto lugar, Wright opone la circuncisión, las leyes alimentarias y el sábado a la fe como señas de identidad del Antiguo y del Nuevo Testamento, respectivamente. Sin embargo, la definición de Wright pone a la Biblia en contradicción consigo misma.

¿Acaso no era la fe un marcador de identidad de los santos del Antiguo Testamento? Como nos dice el gran salón de la fe de Hebreos 11, la fe en Cristo siempre ha sido la forma de identificar al pueblo de Dios. La elección de la definición adecuada de la frase «obras de la ley» no es una cuestión entre Wright y la Reforma, sino una cuestión, en última instancia, entre Wright y el apóstol Pablo; de hecho, entre Wright y la propia Escritura.

Pablo se esfuerza por refutar la confianza pecaminosa de los judaizantes en su propia obediencia (sus obras de la ley), porque se trataba de su salvación, no simplemente de la comunión en la mesa. La extensa argumentación de Pablo en Gálatas puede destilarse en una declaración en su carta a los efesios «Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» (Ef 2:8-9).

¿Cuál es la ley en el Nuevo Testamento?

Como expresión de la voluntad de Dios, la Ley es santa, justa y buena (Rom 7, 12; 1 Tim 1, 8), por esto es que la Ley constituye uno de los elementos básicos de la doctrina cristiana, como deja entrever el apóstol Pablo.

¿Quién puede cambiar la ley de Dios?

En su encuentro con decenas de miles de personas para el rezo del Ángelus, el Papa Francisco ha recordado este domingo que Jesús, en respuesta a una pregunta insidiosa de los fariseos, cambió la prioridad de los 613 mandamientos de la Ley de Moisés y añadió uno nuevo.

¿Cuáles son las leyes hebreas?

Leyes de los hebreos Son los rabinos los que adoptan el nombre del pentateuco, incluso posteriormente se reconoce como los cinco libros de Moisés o las cinco primeras partes del Torá que significa enseñanza o ley.

¿Cuál es la diferencia entre la ley de Dios y la Ley de Moisés?

La ley de Cristo – Esta es la ley que Dios pone en el corazón y escribe en la mente (véase Hebreos 10.15-16). En Romanos 8.2 se refiere a ella como “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”, Otras veces el Nuevo Testamento habla sencillamente de “la ley de Cristo”,

  • Esta ley se compone de todas las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles, grabadas en el Nuevo Testamento.
  • Por medio de ella salimos del cautiverio de la ley de Moisés a la libertad de Cristo.
  • La ley de Moisés declaró la justicia de Dios al hombre pecaminoso.
  • La ley de Cristo nos trae el poder de vivir conforme a esa justicia.

La ley de Moisés fue instituida con amenazas de muerte para los desobedientes, pero Jesús vino para salvar a su pueblo de sus pecados, así dándole vida. La ley de Cristo la conocemos también como la dispensación de la gracia. La gracia no nos da libertad para pecar, sino nos da el poder de vivir libres del pecado.

¿Qué significa la palabra ley en griego?

En la lengua griega la palabra homóloga sería nómos, que se identifica con ‘ley, acuerdo o convención’ en la que está presente la noción de equidad y encuentra su proveniencia en el verbo némein, istribuir.

¿Cuál es la ley de Cristo según Gálatas 6 2?

¡JESUS NO TE OLVIDA! – Gálatas 6:2 Gálatas 6:2 dice, Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. ¿Cuál es la ley de Cristo? “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Y amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Las palabras “unos a otros” es una de las frases claves del vocabulario cristiano.

“Ámense los unos a los otros” se encuentra, por lo menos, “doce veces” en el Nuevo Testamento, junto con “oren unos por otros”, “edifíquense unos a otros”, “mostremos deferencia a los demás”, bríndense mutuo hospedaje”, y otras exhortaciones parecidas. Cuidar de otros no nos viene fácil. Al contrario.

Todas hemos nacido con una naturaleza caída, que es egoísta, y estamos absortas en nuestras propias necesidades y deseos. ¿No me crees? Simplemente ofrécete como voluntaria en la clase de los “niños pequeños” de la iglesia, donde la palabra “MIO” es todo lo que oyes.

  1. Y hasta nunca falta un chiquito tratándole de arranchar el juguete a otro niño.
  2. Este egoísmo natural es la razón que Pablo exhorta a los creyentes de Galacia, a que siguieran intencionalmente “A SU NUEVA NATURALEZA”, que es motivada por el amor de Cristo.
  3. En realidad, los escritos de Pablo, muchas veces, enfatizan el ministerio de servirse unos a otros con amor.

Sobrellevar las cargas de otros “es la expresión desinteresada de una vida redimida”, y de nuestra nueva naturaleza. Jesús asumió todas nuestras cargas. Y más que nada, Él cargó el gran peso de nuestros pecados. Cuando seguimos los pasos de Jesús, nos volvemos más como El, escogiendo sobrellevar las cargas de otros.

Cuando nosotras, gustosamente asumimos las necesidades y cargas de otros, exhibimos la calidad y belleza del carácter de Jesús a un mundo adolorido. Ken Tada practica esto día tras día, 365 días al año, porque su bella esposa, Joni Eareckson Tada, es cuadripléjica, y hasta ha sobrevivido el cáncer de mama.

Aunque no es siempre fácil, Ken dice que ser “el compañero de por vida de Joni”, ha sido la mayor bendición de su vida. Ken dice que el secreto “de una persona que cuida a otra” es de comprender cuan desesperadamente necesitamos a Jesucristo, poniendo toda nuestra confianza en El”.

  • Cuando estoy cuidando a Joni”, dice Ken, “estoy sirviendo a Cristo”.
  • Cuando me enfoco en Jesús, cuidar a Joni o a algún familiar, puede ser pesado, pero no tiene que ser pesado.
  • Yo podré cansarme, pero la vida no tiene que ser monótona.
  • ¡Todo lo que hacemos es para Él ¡PARA JESUS!.
  • Y para Su gloria!”.

Cuidar a otros puede incluir ayudar con las comidas, con el transporte, o la higiene personal. Puede significar darle aliento a la persona que está sufriendo, ayudarla a resistir la tentación de darse por vencida. O puede significar “acompañar a alguien” que ha sufrido la pérdida de un ser querido.

  1. El ministerio de la persona que cuida a otra, no es solo una obligación, sino es también un privilegio con promesa de bendición.
  2. Gálatas 6:7-10 dice, Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará.8 El que siembra para sí mismo, de sí mismo cosechará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.9 No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cosecharemos, si no nos desanimamos.10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Cuando Dios pone a alguien en tu vida, que tiene alguna necesidad, Él está al tanto de lo que les hace falta, y sabe que Él te ha dado los recursos para satisfacer esas necesidades. Dios no hace nada por accidente. Cuando una necesidad aparece alrededor tuyo, inmediatamente anda donde el Padre y dile, “Tú me pusiste aquí por una razón.

Tu sabías que esto iba a pasar. ¿Qué es lo que planeas hacer “a través mío” para ayudar a esta persona a acercarse más a ti”? Reconocer la necesidad en la vida de alguien puede ser una de las más grandes invitaciones que recibirás de Dios. Es muy fácil sentirte frustrada por los problemas de otros. Estos pueden abrumarte a lo que ves venir una necesidad tras otra.

En vez de mirar cada nuevo problema, como una pérdida de tu tiempo, energía o finanzas, pregúntale a Dios por qué te ha puesto en esta situación. Deja que Dios te ayude a anticipar las necesidades obvias de otros a las cosas que Él quiere que hagas en sus vidas.

No te pierdas la actividad de Dios por no querer sobrellevar las cargas de otros. ¿Te está bendiciendo Dios materialmente? Puede que sea que Él esté desarrollando un “almacén de suministros en tu vida” por medio del cual, Él pueda proveer por otros. ¿Te ha dado Dios una vida familiar fuerte y saludable? Puede que Él requiera un hogar como el tuyo, para ministrarle a familias lastimadas alrededor tuyo.

¿Te ha consolado Jesús en momentos de gran dolor? Puede que El haya estado edificando cosas en tu vida para que ahora seas la clase de persona que sobrelleve las cargas de otros. Jesús dijo en Mateo 25:40: Todo lo que hicieron “por uno de mis hermanos más pequeños”, por mí lo hicieron.” Mi amiga Cristina estaba caminando tristemente hacia el super mercado, aunque no estaba muy interesada en comprar comida.

La pobre no tenía hambre. El dolor de haber perdido a su esposo de 37 años, estaba demasiado fresco en su corazón. Y este super mercado le traía recuerdos y nostalgia de su vida juntos. Su esposo, Carlos, había ido con ella, muchas veces, al supermercado, y “como quien no quiere la cosa”, se iba a la sección de flores para sorprender a Cristina.

Carlos siempre regresaba con una sonrisa pícara, y tres rosas amarillas en sus manos. Él sabía que a Cristina le encantaban las rosas amarillas. Con el corazón triste, Cristina solo quería comprar lo esencial, e irse a casa. Hasta hacer el mandado – era ahora diferente – desde que Carlos había fallecido.

Comprar la comida para una sola persona, requería más planeamiento que comprar la comida para dos. Finalmente, Cristina llegó a la sección de carne. Buscar un pequeño bistec para ella, le hizo recordar cuánto le gustaba a Carlos un buen bistec. De repente, una mujer se detuvo al lado suyo. Era rubia, delgada, y tenía puesto un lindo saco verde.

Cristina vio como ella cogía un paquete grande de lomo, y lo ponía en su carreta. Luego la vio titubear, y poner el paquete de carne de regreso a su lugar. La mujer volteó para irse, y nuevamente, quiso coger el paquete de carne. La mujer vio que Cristina la estaba observando, le sonrió, y dijo.

  • A mi esposo le encanta el lomo, pero honestamente, a estos precios, no sé.” Conteniendo su emoción, Cristina le dijo, “Mi esposo murió hace diez días”.
  • Mirando el paquete de carne, le dijo,” Cómprale los bistecs a tu esposo ¡Y valoren el tiempo que tengan juntos”! Emocionada, la mujer agarró el paquete, lo puso en su carreta, y se despidió.

Mientras Cristina se dirigía a la caja para pagar, ella notó que la rubia del saco verde venía hacia ella. En sus brazos llevaba algo. ¡Ella tenía la más bella sonrisa en los labios! Mientras se acercaba, Cristina notó “lo que la mujer traía”. Sus ojos se le llenaron de lágrimas.

  1. Estas son para ti”, le dijo, “poniendo tres bellísimas rosas amarillas en sus brazos”.
  2. La mujer se inclinó, y la besó en la mejilla.
  3. Cristina quería decirle “lo que esas rosas amarillas significaban para ella”, pero no podía hablar de la emoción.
  4. Así que, ella vio a la mujer alejarse.
  5. Cristina miró las bellísimas rosas amarillas, y se preguntó ¿Cómo supo ella? De repente la respuesta le vino a la mente.

Ella no estaba sola. Dios estaba con ella. “Señor Jesús, tú nunca me olvidas, “susurró ella en medio de sus lágrimas”. Tú nunca me vas a dejar. Tú estarás siempre conmigo. ¡GRACIAS POR MIS ROSAS”! JESUS NUNCA TE DEJARÁ A TI TAMPOCO. ¡SIGUE ADELANTE! SOBRELLEVA LAS CARGAS DE OTROS ¡Y SERÁS BENDECIDA! : ¡JESUS NO TE OLVIDA! – Gálatas 6:2

¿Como tiene que ser la ley?

Características de las leyes –

Obligatorias. Deben ser respetadas y cumplidas por todos los ciudadanos que estén en el territorio en el que rijan esas leyes, incluso, cuando estas vayan en contra de la voluntad del individuo. El no conocimiento de la ley no es excusa para su no cumplimiento. Impersonales. Son creadas para ser aplicadas a un grupo indeterminado de sujetos y no a una sola persona. Abstractas. Se aplican en todos los casos, lo que implica un número de casos no establecidos ni particularizados. Permanentes. Son formuladas con carácter indefinido y permanente, solo dejan de tener vigencia cuando son subrogadas, abrogadas o derogadas a partir de leyes posteriores. Irretroactivas. Regulan hechos que se desarrollan luego de su sanción por lo que no rigen sobre conductas anteriores a su aparición. Generales. Son aplicables a todos los individuos, sin excepciones. Coercitivas. Su no cumplimiento implica la imposición de una pena o castigo.

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