Que Significa Eg En Un Ultrasonido?

Que Significa Eg En Un Ultrasonido
Información. La edad gestacional es el término común que se usa durante el embarazo para describir qué tan avanzado va el embarazo. Se mide en semanas, desde el primer día del último período menstrual de la mujer hasta la fecha actual. Un embarazo normal puede ir de 38 a 42 semanas.

¿Qué significa EG por ecografía?

INTRODUCCIÓN Las curvas normales para la realización de la biometría fetal son de gran importancia para diagnosticar restricción de crecimiento, la condición de grande para la edad gestacional o ciertas malformaciones o enfermedades que presentan anomalías en el tamaño de los segmentos corporales.

Por otra parte, se ha demostrado la importancia del uso de curvas adecuadas para cada medio local (1) Por este motivo, es importante disponer de curvas nacionales adecuadas que hayan sido construidas con la metodología apropiada. Las curvas internacionales más conocidas son las de Chitty (2,3,4), Kurmanavicius y Snijders (5,6), las cuales son citadas en la mayoría de los libros de ultrasonografia y utilizadas como curvas de referencia en programas profesionales de informes ecográficos.

Localmente destacan las curvas de Vaccaro, realizadas en 1991 (7). El problema de las curvas de referencia, en la cual debe expresarse la normalidad de las medidas a lo largo de la gestación, es justamente la datación. De hecho, la información que demostró que la edad gestacional es más precisa por ecografía de primer trimestre que por una fecha de última regla (FUR) segura y confiable se publicó después de la construcción de estas curvas (8).

Los autores de estas curvas han utilizado como criterio de inclusión una FUR segura y confiable, y han excluido aquellos casos que a las 18 semanas no tenían biometría acorde. La práctica obstétrica actual se basa en la corroboración de la edad gestacional (EG) por la ecografía de primer trimestre, lo que hace que no sea el mismo sistema de determinación de la EG que las curvas con las cuales los fetos de nuestra población son comparados.

Finalmente, la resolución de los equipos de ultrasonografía de la última década son completamente diferentes a los utilizados en los años 80, por lo que es valedero reevaluar las curvas de normalidad, especialmente aquellas que miden partes blandas como la circunsferencia abdominal.

  1. El objetivo de esta investigación es construir curvas de biometría fetal con equipos modernos y determinación de la EG con ecografías de primer trimestre.
  2. MATERIAL Y MÉTODO La Unidad de Medicina Materno Fetal de la Clínica Alemana de Santiago cuenta con sistemas de autoevaluación periódica.
  3. Durante los años 2000 y 2004 se realizaron 20.400 ecografías obstétricas, utilizando equipos de ultrasonografía Acusón Sequoia y General Electric Voluson 730.

Los exámenes fueron efectuados por 9 operadores con experiencia en la realización de ecografías obstétricas y con técnica estandarizada de medición. Los datos fueron almacenados en programa de base de datos File Maker Pro®. Para la construcción de las tablas se seleccionaron los embarazos con feto único en los cuales se dispuso de una ecografía de primer trimestre efectuada en la institución.

  • Estas fueron definidas como aquellas en que se encontró un embrión vivo, único, con una longitud céfalo-nalgas entre 3 mm y 84 mm.
  • Posteriormente, se identificaron las pacientes de este grupo que tuvieran en el mismo embarazo al menos una ecografía con medición del diámetro biparietal (DBP), circunferencia abdominal (CA) y fémur (F).

Solo se consideraron las pacientes con 2 o menos ecografías con medición de dichos parámetros para evitar el sesgo de participación de cada paciente. Para efectos del estudio, se determinó la edad gestacional de las ecografías de segundo y tercer trimestre según la longitud cefalo-nalgas (LCN) encontrado en la ultrasonografía de primer trimestre de la curva de Hansmann (9) y no por la fecha de última menstruación, aunque ésta fuera confiable y segura.

De esta forma, la EG al momento de las subsiguientes ecografías fueron recalcula-das retrospectivamente por LCN de la ecografía de primer trimestre. El DBP se midió desde el borde proximal de cada hueso temporal, es decir, usando el criterio “externo-interno”. Aunque es un criterio que se ha abandonado por muchos centros por la calidad de los nuevos equipos que ya no presentan sombra posterior de estructuras óseas, se decidió en nuestro centro continuar con esta forma de obtención de la medición para mantener el mismo estándar.

La CA se obtuvo por dos mediciones ortogonales de los diámetros anteroposterior y transverso en un corte transversal del abdomen y utilizando la fórmula de tt x (D1+D2)/2. Para la elección del corte adecuado se utilizaron los criterios habituales que incluyen la porción intraabdominal de la vena umbilical y el estómago evitando la visualización de los ríñones y el corazón.

Las mediciones se realizaron desde los bordes de la piel. El fémur se midió con una inclinación menor a 45 s para eliminar la distorsión del ángulo en la medición. Se excluyeron los casos en que se observaron malformaciones que pudieran alterar las mediciones en la ecografía actual. En el caso de DBP se eliminaron los casos con encefaloceles o ventricu-lomegalias.

En la medición de la CA, no se consideraron los casos con onfalocele, gastrosquisis y ascitis. En la medición del fémur se excluyeron los casos con evidente patología osteomuscular. No se excluyeron los casos que posteriormente presentaron restricción del crecimiento intrauterino (RCIU) o macrosomía fetal, pues sesgaría la curva hacia mediciones con menor dispersión.

  1. Nuestras curvas fueron sometidas a test de normalidad a las 22 semanas, para poder compararlas con otras publicadas en la literatura.
  2. Cuando las curvas de referencia no publicaban la información necesaria para poder compararlas, se evaluó el porcentaje de nuestras mediciones que se obtenían bajo el límite inferior.

No se corroboró el peso al parto ni la edad ges-tacional o la patología obstétrica que pudo haber desarrollado posteriormente en nuestra población. Esto se debe a que el servicio de ecografía realiza exámenes a médicos externos, y a su vez, muchas pacientes que tienen el parto en la Institución realizan sus ecografías en otros lugares.

No se realizó análisis de variabilidad interobservador. Se compararon nuestras mediciones con las tablas de referencia más conocidas y utilizadas de Chitty (2,3,4), Kurmanavicius (5,6), Snijders (10) y Vaccaro (7). Para las tablas de Chitty y Kurmanavicius que publican el número de medidas, el promedio y la desviación estándar (DE), se utilizó el test de Student.

Para las tablas de Snijders y Vaccaro, que no publican el número de medidas, por lo que no permiten aplicar test estadísticos para comparar las poblaciones, se calculó el porcentaje de nuestra población que cae bajo el percentil 5. RESULTADOS Se presentan las curvas obtenidas de DBP, CA y F realizadas sobre la base de la edad gestacio-nal calculada por ecografía de primer trimestre.

  1. Se seleccionaron 4.762 ecografías realizadas a 2.614 pacientes.
  2. De ellas, 1.038, 1.004 y 572 pacientes tenían una, dos y tres ecografías respectivamente.
  3. Para la confección de las curvas se utilizaron 4.762 ecografías de 2614 embarazadas.
  4. Hubo un promedio de 176 mediciones por cada edad gestacional, con un rango de 24 a 339.

Solamente a las 14, 15, 39 y 40 semanas hubo menos de 100 mediciones. Se calcula mediana, p5 y p95 para cada EG del parámetro medido (DBP, CA y F). En las Figuras 1, 2 y 3 se muestran los gráficos para los p5, p50 y p95 para DBP, CA y F. Las Tablas I, II y III muestran la información resumida de las mediciones obtenidas. La medida del percentil 5 y 95 tienden a ser artificiosos en la mayoría de los artículos, ya que muchos de ellos tienen curvas con menos de 100 mediciones (n) por EG. En estas publicaciones se ha utilizado el método restar o sumar la desviación estándar (DE) multiplicada por 1,645 para estimar el valor del p5 y p95 respectivamente, lo cual sólo es aplicable si la población tiene una distribución normal. En nuestra población, tanto la aplicación de este método como el valor real del percentil 5 dieron exactamente lo mismo en todas las edades gestacionales evaluadas (22, 28 y 32 semanas), lo que concuerda con la distribución normal de las medidas. Las curvas presentadas en los gráficos fueron suavizadas por una regresión poli-nomial de tercer grado, en la que el coeficiente de correlación fue siempre mayor a 0,95 para todas las medidas (p5, p50 y p95). Se estudió la normalidad de nuestras mediciones con el Test de Kolmoro-gov-Smirnov a las 22 y 32 semanas. La distribución de las medidas de DBP (p=0,002), CA (p=0,006) y F (p<0,001) fueron normales. Se obtiene el promedio y la desviación estándar (DE) para cada EG y parámetro estudiado (DPB, CA y F). DISCUSIÓN Nuestras medidas de DBP son significativamente mayores a las 22 semanas que aquellas publicadas por Chitty (Student, p<0,001), similares a las publicadas por Kurmanavicius (Student, p=0,32) y similares pero no evaluables estadísticamente con la de Snijders por tener 40 mediciones y ausencia de una prueba que muestre una distribución normal de sus valores. Si se asume esto, se obtiene que no son diferentes (Student, p=0,10). Las tablas de referencia de Vaccaro no publican el número de mediciones por edad gestacional ni la DE, por lo que no puede compararse con nuestras curvas por este método. Sin embargo, su p5, p50 y p95 seleccionaron al 2,6%, 31% y 69% de nuestra po blación, lo que muestra que nuestras mediciones son mayores. A su vez, la medida de CA a las 22 semanas fue estadísticamente diferente, con una media 7 mm mayor que la curva de Kurmanavicius (Student p<2,5 x 10" 9 ). El resto de las curvas no pueden ser evaluadas por Student o un test no paramétrico, sin embargo, el p5 de Chitty, Snijders y Vaccaro seleccionan el 0,29%, 2,97% y 2,97% de nuestra población respectivamente. A su vez, nuestras mediciones bajo el p50 de las mismas curvas de referencia corresponden al 44,6%, 28,9% y 44,6% de la población. Por último, las mediciones bajo el p95 de las respectivas curvas corresponden al 97,3%, 94,3% y 88,4% de nuestras mediciones. Esta comparación muestra que las CA a las 22 semanas son mayores en nuestra población que a la de las mencionadas tablas de referencia. Por último, nuestras mediciones del fémur a las 22 semanas no son distintas que las de Chitty (p=0,02) y la de Kurmanavi-cius(p=0,0017). Las condiciones sociales y raciales locales son fundamentales para la confección de curvas normales para el uso de informes ecográficos. Así como en pediatría, las curvas de peso fetal deben adaptarse a las condiciones locales (11). En este sentido, la introducción de curvas nacionales para los pesos al nacimiento fue un gran avance (12). Pretendiendo seguir el mismo ejemplo, se publica la información de una gran cohorte de medidas fetales, con el fin de compararlas con otras de la literatura internacional y ponerlas a disposición para el medio nacional. Otro gran aporte de esta publicación es que se han presentado las medidas en relación a la edad gestacional calculada por una ecografía de primer trimestre. Mongelli (8) ya ha publicado lo importante del uso de la ecografía para la determinación de la EG, pues hasta un 18% de las mujeres con FUR segura y confiable tienen discordancia con una ecografía. La gran mayoría de las publicaciones provienen de los años 80, los cuales adolecen de una edad gestacional determinada por ecografía. Estos estudios han publicado sus resultados en base a fecha de última menstruación segura y confiable y todos han eliminado las mediciones cuando sus resultados no concuerdan con la edad gestacional. El estudio de Snijders y Nicolaides en 1994 (10) excluyó aquellos casos con peso al nacer p97, en los métodos. Las tablas de Kurmanavi-cius son más recientes y utilizan la confirmación por una ecografía precoz, pero se utilizan igualmente la FUR. Esto introduce un sesgo, que reduce falsamente la dispersión de las medidas. Posteriormente, en los años noventa, surgieron los estudios que publicaron las mediciones en embarazos obtenidos por técnicas de fertilización asistida (13). Ellos tienen la ventaja de conocer la edad gestacional precisa, pero carecen de un número de mediciones suficientes que permitan validar sus resultados. En nuestro estudio hay un número homogéneo de mediciones a lo largo todas las edades gestacionales y las curvas son más representativas de la población en general. En particular, esto se ve más afectado para el cálculo de los p5 y p95. En estos extremos de las curvas de normalidad, suelen haber pocos casos, y los resultados son dependientes de los pocos casos disponibles. Una debilidad de nuestro estudio consiste en que no se conocen los resultados al parto de los recién nacidos, sin embargo, es importante declarar que no se habría excluido ningún recién nacido por tener un peso demasiado pequeño o grande. Aquellos estudios que han excluido los recién nacidos pequeños para la edad gestacional, excluyen para sus curvas las mediciones obtenidas de estos niños (10). Esto conduce a que el p10 calculado de esta curva sea el p10 de los niños eutróficos al nacer. La introducción de este sesgo genera posteriormente, un exceso de medidas bajo p10. Por este motivo, creemos que el hecho de desconocer el peso al parto de estos recién nacidos no tiene mayor relevancia para la validez de esta información. Otra debilidad de este estudio es que no se dispone del respaldo de las imágenes de las mediciones realizadas, es decir, auditoria de imágenes y mediciones. En los primeros estudios internacionales, se pudo corroborar la calidad de las mediciones al revisar las fotografías. Suponemos que no debiera existir demasiado error ya que en la unidad las mediciones son realizadas por profesionales médicos especializados con experiencia. La única forma de corroborar que no existe error en la medición es mediante la realización de estudios de variabilidad interobservador en las mediciones. La comparación de nuestras curvas con otras publicadas en la literatura mostró resultados interesantes. Existen tres formas para comparar curvas. En principio, una curva es una distribución de valores a distintas edades gestacionales. Se puede concebir como una suma de distribuciones. La forma más simple es evaluando la proporción de las mediciones que están bajo un percentil o una medida de dispersión determinada de una tabla de referencia, y ver si se observa una distribución similar. Por ejemplo, es posible que la curva no sea adecuada para la población si el 25% de las mediciones de fémur en nuestra población caen por debajo del percentil 10 de la curva de referencia. Un segundo método para la comparación de curvas es el uso de pruebas estadísticas para comparar las mediciones en de una población con otra, a una determinada edad gestacional. Por ejemplo, aplicar un T-Student para comparar las medidas del fémur obtenidas en la población en estudio con otra de referencia. La dificultad para realizar esto es que la gran mayoría de los estudios no publican toda la información para poder aplicar estas pruebas. Una tercera forma de comparación de curvas consiste en la utilización del Z-score, la cual consiste en calcular el Z-score de cada medición y evaluar si es diferente de una distribución normal por la prueba de Kolmogorov-Smirnov. No se utilizó Z-score en este estudio por ser lo suficientemente extenso para ameritar otra publicación. El presente estudio acumula la experiencia de la Clínica Alemana de Santiago en la realización de biometrías fetales. La gran innovación de estas curvas es que se utilizó la ecografía de primer trimestre para la determinación de la edad gestacional al momento de la medición y no la fecha de última menstruación, lo que aporta mayor precisión al diagnóstico de la edad del embarazo. La comparación de las curvas mostró que el DBP de nuestra población es mayor que la publicada por Chitty y Vaccaro y similar a la de Kurmanavi-cius y Snijders. Nuestras medidas de CA son mayores que la de Kurmanavicius y Vaccaro, y similares a la de Snijders. Nuestras mediciones de CA tienen una menor dispersión que la de Chitty, dado que el p5 y p95 de esta tabla selecciona al 0,27% y 97% de nuestra población. Nuestra curva de fémur no tiene diferencias con las curvas de Chitty ni Kurmanavicius. CONCLUSIÓN Estimamos que las diferencias encontradas justifican el uso de estas tablas como referencia nacional de fetometría ultrasonográfica. BIBLIOGRAFÍA 1. Comité de Expertos de la OMS. El estado físico: Uso e interpretación de la antropometría. OMS, Serie de informes técnicos.1995; 854.2. Chitty L, AItman D, Henderson A, Campbell. Charts of fetal size: 2. Head measurements. Br J Obstet Gynaecol 1994;101:35-43.3. Chitty L, AItman D, Henderson A, Campbell. Charts of fetal size: 3. Abdominal measurements. Br J Obstet Gynaecol 1994; 101: 125-31.4. Chitty L, AItman D, Henderson A, Campbell. Charts of fetal size: 4. Femur length. Br J Obstet Gynaecol 1994; 101:132-5.5. Kurmanavicius J, Wright E, Royston P, Zimmerman R, Huch R, Huch A, et al. Fetal ultrasound biometry: 1. Head reference values. Br J Obstet Gynaecol 1999;106:126-35.6. Kurmanavicius J, Wright E, Royston P, Zimmerman R, Huch R, Huch A, et al. Fetal ultrasound biometry: 2. Abdomen and femur length reference values. Br J Obstet Gynaecol 1999;106:136-43.7. Vaccaro H. Crecimiento fetal. Rev Chil Obstet Ginecol 1991;56(5):353-8.8. Mongelli M, Wilcox M, Gardosi J. Estimating the date of confinement versus ultrasonographic biometry versus certain menstrual dates. Am J Obstet Gynecol 1996;174(1):278-81.9. Hansmann M, Schuhmacher H, Foebus J, Voigt U. Ultrasonic biometry of the fetal crown-rump length between 7 and 20 weeks gestation. Geburtshilfe Frauenheilkd 1979;39(8):656-66.10. Snijders R, Nicolaides K. Fetal biometry at 14-40 weeks' gestation. Ultrasound Obstet Gynecol 1994;4:34-48.11. Merialdi M, Caulfield LE, Zavaleta N, Figueroa A, Costigans KA, Dominici, Dipietro A. Fetal growth in Peru: comparisons with internacional fetal size charts and implications for fetal growth assessment. Ultrasound Obstet Gynecol 2005;26:123-8.12. González R, Gómez R, Castro R, Nien JH, Merino P, Etchegaragy A, et al. Curva Nacional de distribución de peso al nacer según edad gestacional. Chile, 1993 a 2000. Rev Med Chile 2004; 132:1115-65.13. Sladkevicious P, Saltvedt S, Almstrom H, Kublickas M, Grunewald C, Valentín L. Ultrasound dating at 12-14 weeks of gestation. A prospective cross validation of established dating formulae in in-vitro fertilized pregnancies. Ultrasound Obstet Gynecol 2005;26:504-11. Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

¿Qué significa EG FEP en un ultrasonido?

EDD o FPP o FEP: Fecha estimada del parto. HC o CC: El perímetro craneal del bebé, expresado en milímetros. AC o CA: El perímetro abdominal del bebé, expresado en milímetros. Se usa para conocer tanto el peso del bebé como su longitud, especialmente en la última etapa del embarazo.

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¿Qué significa ADM en un ultrasonido?

ADM: Adriamicina. ADN: Ácido desoxirribonucleico.

¿Qué significa EG cuando nace un bebé?

Clasificaciones del recién nacido I. La valoración de la edad gestacional del recién nacido (RN), se puede basar en:

  • La información obstétrica que considera:
    • 1. Fecha de última Regla (FUR)
    • 2. Estimación por Ecografía Fetal Precoz a las 12 semanas (precisión de ± 4 días)
  • La evaluación pediátrica al nacimiento utilizándose la exploración modificada de Dubowitz
    • (Nuevo score de Ballard) basada en signos de maduración física y neuromuscular, lo cual permite considerar RN muy inmaduros (ver anexo 1).
    • Se recomienda reevaluar la estimación de EG Pediátrica a las 24-72 horas de vida, cuando esta no resulta coincidente con la EG Obstétrica, y en los RN deprimidos al nacer o Pretérminos, dada la dificultad de la evaluación neuromuscular del RN en ciertos casos.

II. Según su Edad Gestacional, la Academia Americana de Pediatría, clasifica a los RN en:

  • RN de pretérmino: menos de 37 semanas completas (hasta 258 días después del inicio de la última mentruación)
  • RN de término: 37 – 41 semanas (259 días a 293 días después del inicio de la última mentruación)
  • RN postérmino: 42 semanas completas ó más (294 días ó más).

III. Según el peso para la madurez estimada, los RN se clasifican como:

  • Adecuados para la edad gestacional (AEG): entre percentiles 10 – 90
  • Grandes para la edad gestacional (GEG) : superior a percentil 90
  • Pequeños para la edad gestacional (PEG) : inferior al Percentil 10
  • Para esta clasificación se utilizan las tablas nacionales de crecimiento intrauterino 2010 (Alarcón Pittaluga) (ver Tablas)

IV. Otras definiciones:

  • De acuerdo al peso de nacimiento los RN se pueden clasificar en:
    • Macrosómicos: 4.000 g. o más
    • Bajo peso de nacimiento (BPN): 2.500 g o menos.
    • Muy bajo peso de nacimiento (MBPN): 1.500 g o menos.
    • Muy muy bajo peso de nacimiento (MMBPN) ≤ 1.000 g = Peso extremadamente bajo al nacer (PEBN)
  • Según edad gestacional, los RN de pretérmino se clasifican en:
    • Prematuros extremos: menor de 28 + 0 semanas de gestación
    • Prematuros muy prematuros : 28 +0 a 31 +6 semanas
    • Prematuros moderados: 32 semanas a 33 +6 semanas de gestación
    • Prematuros tardíos ( o leves): 34 +0 sem a 36 +6 sem de gestación
    • Cada uno de estos grupos tiene aspectos de morbimortalidad asociada.
    • Journal Obstet. Gynaecol. Res. Vol.41, No.5: 680–688, May 2015
  • Índice Ponderal.
    • Al establecer la relación Peso Talla, se obtiene el Índice Ponderal
    • (Peso (g)/Talla3 (cm) x 100), lo cual permite clasificar los trastornos del crecimiento en:
      • Simétricos: (entre percentiles 10-90)
      • Asimétricos: Percentil > 90 (RN con Sobrepeso Percentil <10 (RN enflaquecido).

Los recién nacidos prematuros se dividen en cuatro subgrupos basados en la edad gestacional (EG) en el parto:

  • Prematuros Extremos (< 28 semanas)
  • Muy prematuros (28-31 semanas),
  • Prematuros Moderados (32-33 semanas)
  • y Prematuros Tardíos (34-36 semanas)

Bibliografía

Phaloprakarn. Journal of Obstetrics and Gynaecology Research. May 2015 : Vol.41, N o,5 : 680–688

¿Cómo se calcula la talla del feto?

Peso y longitud, conocer el tamaño del feto Visitas periódicas y ecografías: con las medidas del feto, los futuros padres verifican el desarrollo regular de su hijo y comienzan a conocerlo. Conocer la longitud y el peso del feto: un deso común Durante el embarazo es bastante natural que los futuros padres quieran saber si su bebé está creciendo regularmente y quieren saber su apariencia y tamaño.

  1. Las visitas periódicas y los controles sirven para esto.
  2. El peso y la longitud medidos en la ecografía son dos parámetros indicativos del correcto desarrollo del niño.
  3. Calcular las medidas del feto Hay dos ultrasonidos de rutina durante el embarazo.
  4. El primero, llamado obstétrico, se lleva a cabo al final del primer trimestre y permite conocer la longitud cráneo-sacra, desde la cabeza hasta el sacro.

En esta etapa aún no es posible medir el tamaño total porque el feto está acurrucado. Desde la decimocuarta semana es posible realizar la segunda ecografía, llamada morfológica, que permite medir la longitud del feto desde la cabeza hasta el talón, así como el húmero y el fémur.

  • Si desea saber cuál es la longitud del feto sin esperar a la siguiente ecografía, puede usar una calculadora en línea ingresando la longitud del fémur en el sistema de cálculo, un parámetro que se indica en la última ecografía realizada.
  • Aproximadamente la longitud del feto es 7 veces mayor que la del fémur,

El peso del feto se calcula utilizando la distancia entre las dos orejas (o diámetro biparietal) y la circunferencia abdominal. En ambos casos, los resultados son solo indicativos. : Peso y longitud, conocer el tamaño del feto

¿Qué significa hr en un ultrasonido?

Fetal heart rate monitoring is a method of checking the rate and rhythm of the fetal heartbeat. La monitorización del pulso fetal es un método para comprobar la velocidad y el ritmo de los latidos del corazón del feto.

¿Qué tan exacta es la edad gestacional por ecografía?

¿Cómo se calculan las semanas de embarazo? Esa es tal vez una de las preguntas más frecuentes que nos hacen a los ginecólogos, así como la duración del embarazo. El embarazo dura 40 semanas y el conteo de estas empieza desde el primer día de la última menstruación (FUM).

  1. Si bien al estar menstruando la mujer no puede salir embarazada, se toma en cuenta esta fecha porque es un parámetro que se puede aplicar a la inmensa mayoría de las mujeres.
  2. En otras palabras, las mujeres se acuerdan de la FUM (aunque con frecuencia se les olvida) pero muy rara vez saben el día en el que salieron embarazadas.

Aún en los casos de tratamientos de fertilidad, en los que se tiene certeza del día de la concepción, se cuentan las semanas desde la fecha de la última regla. Cuando tu médico te dice que tienes 20 semanas, se refiere a que ese es el tiempo que ha transcurrido desde el primer día de la última regla.

  1. Cuando en una ecografía se calcula el número de semanas, también se hace partiendo de esa fecha.
  2. Esta forma de calcular la edad gestacional es exacta en las pacientes que tienes ciclos menstruales regulares ya que en ellas la fecha de ovulación se da alrededor del día 14, que corresponde a los días fértiles.

Cuando esto es así, por lo general la ecografía temprana (primer trimestre) coincide. Cuando los ciclos no son regulares y/o la FUM no está clara, la ecografía temprana es el estudio que nos entrega la información más precisa para fechar el embarazo; y el margen de error es de solamente 5 días.

En muchos casos hacemos una corrección de la FUM, es decir, recalculamos la regla cuando esta difiere en más de 5 días con la ecografía temprana y es con esta nueva fecha que nos quedamos para hacer todos los cálculos. Los estudios ecográficos pierden exactitud en cuanto al cálculo de las semanas a medida que avanza la gestación, hasta llegar al último trimestre donde el margen de error puede ser hasta de 3 semanas.

Los niveles de bhcg cuantitativa (gonadotropina coriónica fracción beta) también son un parámetro importante para calcular la edad gestacional en las primeras semanas ya que esta aumenta a medida que transcurren las mismas, pero los valores de normalidad para cada semana abarcan un rango muy amplio y se superponen mucho de una semana a otra por lo cual es una estrategia menos precisa para fechar el embarazo.

¿Qué significa NT en un ultrasonido?

Es un examen que mide el engrosamiento del pliegue de la nuca. Esta es un área de tejido en la parte posterior del cuello de un feto. Medir este engrosamiento ayuda a evaluar el riesgo para síndrome de Down y otros problemas genéticos en el bebé.

¿Qué significan las siglas GA en un ultrasonido?

GA (gestational age): edad gestacional.

¿Cuál es el peso ideal para que nazca un bebé?

Evaluación del peso de un recién nacido – El peso que un bebé tiene al nacer es un indicador importante de su salud. El valor promedio para bebés nacidos a término (entre las 37 y 41 semanas de gestación) es de aproximadamente 7 libras (3.2 kg). En general, los bebés pequeños o muy grandes tienden a tener más problemas.

  • Los recién nacidos pueden perder hasta el 10 por ciento del peso que tuvieron al nacer.
  • Es decir, que un bebé que al nacer pesa 7 libras y 3 onzas (3.26 kg) puede perder hasta 10 onzas (286 g) en los primeros días.
  • Su bebé recién nacido será pesado en el hospital y en todas las visitas de control.
  • En la mayoría de los casos, se utilizan las unidades del sistema métrico para pesar a los bebés.

El cuadro a continuación le ayudará a convertir la unidad del sistema métrico, gramos (g), en libras (lb) y onzas (oz).

¿Cuál es el peso ideal de un bebé al nacer?

¿Cómo se trata un bajo peso de nacimiento? – El tratamiento dependerá de los síntomas, la edad y la salud general de su hijo. También variará según la gravedad de la afección. El tratamiento para un bajo peso de nacimiento incluye:

Atención en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). Cama con temperatura controlada. Alimentación especial. En ocasiones esto se hace a través de un tubo hasta el estómago si el bebé no puede succionar. O también puede administrarse por vía intravenosa (IV).

Las perspectivas para un bebé con bajo peso al nacer dependen en gran parte de cuánto pese en el nacimiento. Los bebés que pesan menos de 500 gramos (1 libra y 1.5 onzas) son los que tienen más problemas y menos probabilidades de sobrevivir. Si no tienen otras complicaciones, los bebés con bajo peso de nacimiento suelen “ponerse al día” en su crecimiento físico.

¿Cuál es el peso ideal para un parto normal?

EL PESO SEGÚN LAS SEMANAS DE GESTACIÓN – La evolución del peso del bebé no se reparte por igual mes a mes. Normalmente alcanza:

1/2 kg al cumplir 23 semanas.1 kg al cumplir 27-28 semanas.2 kg al cumplir 33 semanas.3 kg al cumplir 37 semanas si es niño y 38 semanas si es niña.3.300 g si es niña y 3.400 g si es niño al cumplir 40 semanas, este suele ser el momento en que la mayoría de los bebés deciden nacer.

¿Qué significa FL bpd en una ecografía?

¿Qué significa BPD en una ecografía? – En una ecografía, BPD hace referencia al Diámetro Biparietal (diámetro de la cabeza).

Este valor se expresa en milímetros y se obtiene midiendo en línea recta la distancia de lado a lado de la cabeza. Se usa para ponderar tanto el peso del bebé como su longitud, especialmente en la última etapa del embarazo. Hay que tener en cuenta que también podemos encontrarlo indicado con sus siglas en español, DBP, en lugar de las siglas BPD (del inglés Biparietal Diameter).

¿Cuál es el peso normal de un bebé de 7 meses de gestación?

S emana 27 de embarazo – Si te preguntas cuánto debe pesar tu bebé a los 7 meses de embarazo, debes saber que en este punto el feto ya debería pesar alrededor de 1 kg. Por otro lado, sus ciclos de sueño comenzarán a regularse y notarás que empezará a moverse todos los días a la misma hora.

¿Cómo se calcula el peso de un bebé en una ecografía?

Obstetricia Estimación del peso fetal por ecografía | Progresos de Obstetricia y Ginecología

  • Obstetricia
  • Estimación del peso fetal por ecografía
  • Estimating fetal weight by ultrasound echography

S. Domingo A. Perales J. Cervera R. Barrachina R. Sánchez J. Monleón

  1. Servicio de Obstetricia
  2. Hospital Maternal Universitario La Fe, Valencia
  3. Correspondencia: Alfredo Perales Marín Gabriel Miró, 57 p.7
  4. 46008 Valencia
  5. Fecha de recepción: 10/2/99
  6. Aceptado para publicación: 22/4/99
  7. RESUMEN
  8. Objetivo: Desarrollar una fórmula que estime el peso fetal intraútero

Sujetos y métodos: A 281 gestantes, entre las 26 a 41 semanas se les practicó una ecografía dentro de los siete días previos al parto. Para derivar la ecuación del peso, se ha empleado técnicas de regresión múltiple. Para contrastar la precisión de nuestro modelo frente a otros, prospectivamente se evaluaron 87 fetos y comparamos el análisis de los errores.

  • Conclusiones: La estimación del peso fetal propuesta por nosotros es la más adecuada y precisa para nuestra población.
  • PALABRAS CLAVE
  • Peso fetal; Útero; Ecografía.
  • SUMMARY
  • Objective: To develop a formula for estimating fetal weight in uterus.

Subjects and methods: Two hundred and eighty one pregnant patients, ranging from 26 to 41 weeks were ultrasonically scanned within 7 days of delivery. Multivariate linear regression analysis were performed to derive the best equation. The accuracy of our model versus others, was evaluated prospectively in 87 cases and compared by the analysis of the errors.

  1. Conclusion: The fetal weight estimation we proposed, is more accurate and suitable for our population.
  2. KEY WORDS
  3. Fetal weight; Uterus; Ultrasound.
  4. INTRODUCCIÓN

La estimación de un peso adecuado, refuerza la existencia de bienestar fetal; su desviación está ligada a un peor resultado perinatal. Así pues, el cálculo del peso fetal a partir de parámetros ecográficos (1-8) constituye una herramienta valiosa para el perinatólogo, ya que le informaría del estado nutricional y, por ende, del riesgo asociado a sus alteraciones, defecto: retraso de crecimiento intrauterino (RCIU) (9-12) y muy bajo peso (13) ; y exceso: macrosomía (14),

El cálculo del peso fetal es uno de los métodos más frecuentes (10) y lógicos para identificar al feto pequeño para la edad de gestación (PEG) (9), ya que de los parámetros ultrasonográficos empleados en el diagnóstico del RCIU (grado placentario, volumen de líquido amniótico y ecobiométricas y sus razones) el cálculo ponderal es el de mayor sensibilidad (89%) con una especificidad aceptable (88%).

La continúa aparición, revisión y comparación de las fórmulas que estiman el peso fetal por ecografía (1-16) denota, tanto el interés por el conocimiento del peso fetal normal o alterado, como la necesidad de conocer las que aportan mayor precisión, ya que las estimaciones con diversos modelos aportan resultados diferentes, fruto de múltiples factores.

  • Nosotros (16), al examinar la precisión de seis fórmulas, de las cuales cinco provienen de poblaciones anglosajonas (1-4,6) y una oriental (7), desaconsejamos la utilización de los modelos de Campbell (1) y Shinozuka (7),
  • El resto, proporcionan resultados similares, sin embargo preferimos la de Shepard (3) y Hadlock (6), ya que estas últimas incorporan en la estimación del peso fetal el diámetro biparietal (DBP) (3) y la longitud femoral (LF) más el DBP (6) a la circunferencia abdominal (CA), ofreciendo un mayor substrato teórico.

Ante la ausencia de una fórmula derivada de nuestra población de referencia, hemos querido elaborar un modelo matemático que pudiera ser representativo de nuestro medio y por lo tanto más preciso. MATERIAL Y MÉTODO 281 gestantes, con feto único, edad gestacional conocida, calculada a partir de la última regla y corregida en caso de ser necesario con una ecografía del primer trimestre, aceptaron participar en el estudio.

La existencia de patología materna o fetal no malformativa no fue obstáculo para la admisión de pacientes en el estudio, recogiendo casos desde la semana 26 de gestación. A todas las pacientes se les practicó una ecografía antes del parto con un intervalo máximo de siete días (media de dos días), obteniendo el diámetro biparietal (DBP), el diámetro abdominal (DA), el diámetro anteroposterior (DAP) y la longitud de fémur (LF) según los cortes clásicos de Hadlock.

La circunferencia abdominal (CA) se calculó mediante la fórmula de la elipse CA = ¼ ˆ(DA 2 + DAP 2 )/2. Las mediciones se expresan en cm. Hemos utilizado un ecógrafo RT-X200 de General Electric CGR. Tras el nacimiento, entre otras actuaciones, se pesó al recién nacido (RN).

Utilizando los percentiles 10 y 90 del nomograma del peso de nuestro Centro (17) los RN fueron clasificados: 173 como adecuados a la edad gestacional (AEG), 61 como PEG y 29 como grandes para la edad de gestación (GEG). Los pesos de los RN se situaron entre 720 y 4.950 g, estando el 7,5% de los casos con peso ¾ 1.500 g, y sólo 1% pesaron más de 4.500 g.

Para modelizar el peso hemos empleado técnicas de regresión múltiple (18), Así, teniendo como variable dependiente el peso y dado que nuestro interés es predictivo: a partir de un conjunto de variables intentamos seleccionar aquellas que minimicen la variancia residual.

  1. Para ello, formulamos el modelo máximo.
  2. Posteriormente se selecciona la mejor ecuación entre las posibles utilizando como criterio principal el que tenga un menor índice de Mallows (Cp de Mallows), y que con mayor coeficiente de determinación ajustado (R 2 a), tenga menor número de elementos, así, obtendremos la ecuación más predictiva, descriptiva y parsimoniosa respectivamente.

Una vez modelizado el peso, enfrentamos las estimaciones ponderales obtenidas con nuestra fórmula a las obtenidas con los modelos Campbell, Warsoff, Jordaan, Shepard, Hadlock y Santonja (tabla 1). Calculando el error absoluto (EA), error relativo (ER), valor absoluto del error (VAE) y el porcentaje de casos infraestimados (% infra), en un grupo prospectivo de 87 gestantes incorporadas posteriormente al que generó la ecuación y con los mismos criterios de inclusión.

Los pesos en este grupo, oscilaron entre 845 y 4.650 g, con 6.9% de casos por debajo de 2.000 g y 11,5% mayores de 4.000 g. La comparación de los errores se realiza con un análisis de la variancia (ANOVA), y caso de ser significativo seguimos con un prueba de rango múltiple, menor diferencia significativa, para realizar comparaciones «dos a dos».

Hemos considerado como existencia de significación estadística, la probabilidad inferior a 0,05.

Tabla 1 Ecuaciones para estimar el peso fetal (PF)
Campbell: In PF = ­ 4,564 + (0,282 · CA) ­ (0,00331 · CA 2 ).
Warsof (CA): Ig PF = ­1,8367 + (0,092 · CA) ­ (0,019 · CA 3 /1.000).
Warsof: Ig PF = ­ (0,144 · DBP) + (0,032 · CA) ­ (0,000111 · CA · DBP 2 ) ­ 1,599.
Jordaan: Ig PF = 2.366 – (0,0061 · CA) + (0,002588 · CA 2 ) ­ (4,1 · 10- 5 · CA 3 ).
Santonja: PF = ­ 3.703 + (0.411 · DBP · LF) + (11.246 · CA).
Shepard: Ig PF = ­ 1,7492 + (0,166 · DBP) + (0,046 · AC) ­ (2.646 · DBP · CA/1.000).
Hadlock: Ig PF = 1,4787 ­ (0,003343 · CA · LF) + (0,001837 · BPD 2 ) + (0,0458 · CA) + (0,158 · LF).

El trabajo se ha realizado empleando un PC compatible, con el programa SPSS 7.5.

  • RESULTADOS
  • Previo a la modelización del peso mediante regresión múltiple, en toda la muestra estudiamos la asociación del peso fetal al nacimiento y su logaritmo con las variables ecobiométricas (DBP, DA, CA, y LF) y transformaciones (para cada variable, n = 10); observando, como era de esperar, una correlación positiva, con coeficientes de determinación semejantes para el peso y su logaritmo, siendo generalmente los ajustes lineal, potencia y cuadrático los de mayor coeficiente (p < 0,001), asimismo de entre los estimadores del peso univariantes, la CA mostró valores más elevados de determinación R 2 = 0,86 y 0,89, para la asociación lineal y la transformación a potencia, (p < 0,001)
  • Al realizar un estudio semejante en los diferentes subgrupos ponderales (GEG, AEG, y PEG) que componían nuestra muestra, en los fetos GEG no se observó asociación significativa del DBP, LF y sus transformaciones con el peso al nacimiento o su logaritmo, siendo la asociación débil con la CA, R 2 = 0,15, p < 0,05, en contraste con los grupos de AEG y PEG en los que se observó asociación significativa con todas las variables ecobiométricas (p < 0,001).
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A partir de los resultados precedentes, decidimos construir un modelo máximo con nueve elementos (DBP, CA, LF, sus cuadrados e interacciones). De entre las posibles ecuaciones propuesta elegimos por su simplicidad la de dos elementos (Cp Mallows = 4,09), con un coeficiente de determinación ajustado R 2 a = 0,89, p < 0,001. El modelo propuesto es: peso (g) = (9,96 x DBP x CA) + (5,25 x LF x CA) ­ 1010. En la tabla 2 se muestran los errores de nuestra fórmula y los de otras de uso frecuente en la literatura, obsérvese cómo nuestro modelo tiene un menor error absoluto 29 ± 208 g, relativo 1,3 ± 7,0%, valor absoluto del error 175 ± 115 g, siendo el porcentaje de casos con peso infraestimado del 39%. Al practicar el ANOVA se obtienen diferencias significativas entre nuestros errores y los debidos a otras estimaciones (tabla 2). Al estudiar qué estimaciones son diferentes del valor del peso real mediante el cálculo de los errores (IC 95% no incluye el valor 0), todas las fórmulas son diferentes en términos de EA y ER (%), excepto la propuesta por nosotros y la de Campbell, lo que indica una mayor precisión de estas dos, finalmente la nuestra tiene menor EA y VAE que la de Campbell. El VAE, como ya dijimos, es el menor y no diferente de los obtenidos con las fórmulas de Shepard y Hadlock.

Tabla 2 Análisis de los errores de las diferentes fórmulas que estiman el peso fetal (media ± SD. ANOVA, comparaciones respecto de La FE, 1 p < 0,05; 2 IC 95% de la estimación no incluye el 0)
EA (g) ER (%) VAE (g) % infra.
La FE 29 ± 208 1,3 ± 7,0 175 ± 115 39
Jordaan 72 ± 298 2 2,6 ± 10,3 2 251 ± 174 1 41
Warsof (CA) 84 ± 307 2 2,7 ± 10,4 2 255 ± 188 1 38
Campbell ­ 58 ± 280 1 ­ 1,3 ± 9,3 226 ± 173 1 52
Shepard ­ 62 ± 254 1, 2 ­ 2,4 ± 8,5 1, 2 203 ± 164 60
Hadlock ­ 78 ± 232 1, 2 ­ 2,9 ± 7,8 1, 2 191 ± 153 58
Warsof ­ 202 ± 245 1, 2 ­ 6,9 ± 8,4 1, 2 263 ± 176 1 82
Santonja ­ 563 ± 221 1, 2 ­ 20 ± 14 1, 2 563 ± 221 1 100

DISCUSION El destino de cualquier ecuación que estime el peso fetal, es ser contrastada y superada (2,3,5,6,8) ; a medida que se ajusta para: número y tipo de parámetros ecobiométricos a evaluar del peso fetal, herramienta matemática utilizada, precisión de las mediciones (técnico y tecnología), número suficiente de sujetos que componen el estudio y su representatividad (pesos extremos, tipo de patología de crecimiento) grupo étnico o poblacional al que se aplique.

Se ha sugerido el interés de generar ecuaciones para diferentes poblaciones y centros (8) ; así como para diferentes subgrupos ponderales, ya que de esa manera se incrementa la precisión (11-14), Entre nosotros Santonja Lucas y Pérez Gil (8) fueron pioneros en la creación de ecuaciones para el cálculo del peso fetal en nuestro medio, sin embargo el hecho de la limitación ponderal de su muestra 1.990 a 4.250 g, recogidos entre las semanas 33 a 43, limita la precisión al aproximarnos a los valores extremos.

En el cálculo del peso fetal, se postula que los mejores ajustes se obtienen con modelos en los que se introducen modelos cúbicos, esto obedecería al concepto del feto como volumen (esfera, cilindro) y a la constatación de la asociación matemática con el peso.

  • Así algunos lo incluyen en sus fórmulas (2,4,7), otros autores no incluyen términos cúbicos en sus ecuaciones.
  • Sin embargo se ha objetivado que estas aproximaciones brindan sólo una mejoría mínima en la precisión (9),
  • Nosotros tampoco los incluimos, y al ajustar los diferentes parámetros ecobiométricos con el peso fetal o su logaritmo, las transformaciones cúbicas tuvieron siempre menor coeficiente de determinación que otras, tanto al considerar la totalidad de los casos como al separarlos en grupos (AEG, PEG, GEG).

También el error cometido en cualquier medición se magnifica al elevar el valor al cuadrado o al cubo (15), lo que hace que nuestra fórmula no sea susceptible de magnificar ese error al igual que otras (3,8), El hecho de incluir en nuestro modelo tres variables ecográficas (DBP, CA, LF) confiere una robustez teórica a nuestra fórmula, así como mayor precisión.

Llama la atención que la fórmula más precisa (en términos de EA y ER) después de la nuestra sea la de Campbell (1) que sólo utiliza la CA, quizás la introducción de los otros parámetros esté más relacionada con las diferencias étnicas (4,7), de hecho la introducción de LF y DBP (perímetro cefálico) aumentaría la precisión de las estimaciones ponderales en el mismo grupo poblacional cuando existen diferencias antropométricas (5), al tiempo que sería útil cuando las diferencias étnicas en LF o DBP sean manifiestas.

Se ha observado que la utilización de tres o más parámetros en contraste a dos o uno, mejora la precisión (6,9) estimándose la disminución del error aleatorio en un 15 a 25% (5), Como otros autores, hemos observado que la CA es el parámetro más importante para determinar el peso fetal, diferentes ecuaciones reposan fundamentalmente en este parámetro (10), incluyéndolo todas la fórmulas (1-8), algunas como elemento único o afectado por exponentes o coeficientes que lo convierten en el elemento de mayor importancia (1-4,7,8),

Nosotros lo incluimos en los dos términos de nuestra ecuación. El restringir el número de términos de la ecuación (parsimoniosa) no sólo le confiere mayor sencillez (18), sino más precisión que cuando los términos son muchos (15), El contraste del modelo con una población diferente de la que originó la ecuación (tanto dentro de la misma y/o diferente área geográfica) así como la comparación con otros modelos es una cuestión de rigor no atendida inicialmente (1-3), que posteriormente se ha ido poniendo en práctica (5-8,11-15),

Si al postular un modelo, éste no mejora ecuaciones precedentes, no tiene sentido proponerlo como nuevo. Si se compara con sujetos de la misma población de la que se derivó la ecuación se goza de la ventaja matemática del mejor ajuste y mínimo error, si no se estudia en otra área geográfica no se atiende a su aplicabilidad interétnica o delimita su ámbito de influencia.

Para evaluar la precisión, nosotros utilizamos prospectivamente 87 casos de pesos comprendidos entre 845 y 4.650 g. Al analizar el valor absoluto del error, estimador más fiable de la bondad de las fórmulas, ya que no neutralizarían el error por el signo (12), nuestra fórmula no es diferente estadísticamente a las de Shepard (3) y Hadlock (5), si bien presenta menor VAE, siendo superiores al resto (1,2,4-6,8),

Asimismo la fórmula propuesta por nosotros tiene el menor error absoluto y relativo de las estimaciones, no siendo diferente de cero, con una bondad semejante a la de Campbell (1), en tanto que las otras son diferentes estadísticamente del valor ponderal real (2-6,8), la mayor diferencia en los otros casos se debería, entre otros factores, a la utilización de menor número de casos (1-6,8), rango ponderal estrecho (8), diferente grupo poblacional (1-6), étnico (7),

Modula la precisión de las fórmulas el tiempo entre la determinación ecográfica y la fecha de parto (13, 15), ya que en caso de que el lapso de tiempo en practicar la determinación de los parámetros ecográficos y parto sea mayor que el que se dio al diseñar la fórmula, es de esperar una infraestimación (15) y a la inversa.

Así se utiliza un intervalo de 48 horas (1-3), y siete días en nuestro trabajo así como otros (5,8). Por lo que se refiere a nuestra ecuación, si al aplicarla lo hacemos con intervalos menores, tenderemos a sobrestimar los pesos fetales, más cuanto menor sea el intervalo.

  1. Algunos autores introducen la conveniencia de la utilización del perímetro o área cefálica (4,6,15), Jordaan (4) afirma que el perímetro cefálico estimaría mejor el peso ya que refleja mejor el volumen y es menos dependiente de la forma que el BDP.
  2. Nosotros pensamos que la utilización del DBP en presencia de alteraciones de la morfología (braqui o dolicocefalia) puede introducir un sesgo, por lo que sería conveniente corregir el DBP real por el teórico para el perímetro o área cefálica, en estos casos.

Entre los posibles puntos débiles de nuestro modelo, se puede hipotetizar una mayor imprecisión en la predicción de los muy bajos pesos y GEG, esto se debe a diferentes motivos. En términos generales toda modelización del peso se encuentra constreñida por el numero de sujetos utilizados, la composición de la población (porcentaje de PEG, AEG, GEG) los límites de los valores que entraron en su formulación (peso y variables) así como por los elementos que se utilizaron en la formulación teórica del modelo máximo.

Nuestros límites ponderales se sitúan entre 720 y 4.950 g y parámetros correspondientes a las 26 a 41 semanas. Por lo tanto, cuando los pesos a estimar se encuentren más hacia los extremos mayor imprecisión se observará, no siendo prudente estimar pesos por encima o debajo de esos extremos. En el caso de los fetos GEG el hecho de no correlacionarse con DBP ni con la LF y al entrar estos parámetros en el modelo predictor supone un hándicap teórico, y una mayor imprecisión.

Consideramos que el modelo propuesto debe estar sujeto a contraste y sustituido cuando se disponga de otro más preciso, actualmente quizás sea el que mejor se adapte a la población española. BIBLIOGRAFÍA 01 Campbell S, Wilkins D, Ultrasonic measurement of fetal abdomen circumference in the estimation of fetal weight.

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¿Qué pasa si mi bebé tiene 170 latidos por minuto?

Taquicardia fetal La taquicardia fetal surge únicamente en el 0,4% o el 0,6% de todos los embarazos. La misma se manifiesta comúnmente en forma de taquicardia sinusal, la cual provoca un incremento en la frecuencia cardíaca cada vez que el bebé respira.

Puede ser un signo de sufrimiento fetal o a una conducción anormal de la sangre, pudiendo estar causada por falta de oxígeno (hipoxia fetal) o por elevados niveles de catecolaminas en la madre como consecuencia de estados de ansiedad, dolor, fiebre, infección intraamniótica o administración de determinados tipos de fármacos.

En un pequeño porcentaje de los casos, la taquicardia fetal se asocia a cardiopatías congénitas. La presencia de una taquicardia prolongada obliga a una monitorización del feto para detectar un posible sufrimiento fetal. Se considera que hay taquicardia fetal cuando la frecuencia cardiaca del feto supera los 170-180 latidos por minuto y esta situación se mantiene durante algún tiempo o de forma permanente. Que Significa Eg En Un Ultrasonido Hay diferentes tipos de taquicardias fetales:

Supraventriculares: suelen aparecer entre las 28 y 32 semanas de gestación y son las más frecuentes (60 a 70 por ciento). En ocasiones provocan fallo cardiaco derecho y ocasionan retención de líquidos en todo el cuerpo causando lo que se denomina hidrops fetal. Si no hay fallo cardiaco, pueden resolverse sin tratamiento, pero cuando aparecen síntomas fetales es necesario el uso de medicamentos para controlarla, teniendo en cuenta que los casos con hidrops responden peor al tratamiento. En caso de no responder al tratamiento habrá que inducir el parto y tratar adecuadamente al neonato. Ventriculares: son extremadamente infrecuentes, habitualmente se asocian a cardiopatías congénitas y suelen tener una mala evolución. Flutter auricular: representa el 10-30% de los casos y se caracteriza porque las aurúculas y los ventrículos van a un ritmo diferente de modo que por cada latido del ventrículo se producen dos o tres de la aurícula. Generalmente se detecten en la etapa final de la gestación. Responden bastante bien a determinados fármacos. Sin embargo, cuando no hay respuesta al tratamiento hay que inducir el parto o practicar una cesárea si el feto presenta hidrops. Una vez nacido el tratamiento será el mismo que para un adulto.

CONDICIONES DE USO DEL SERVICIO La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.

¿Qué tan exacta es la edad gestacional por ecografía?

ARTÍCULO DE REVISIÓN La importancia de la ecografía a las 11+0 a 13+6 semanas de embarazo. Actualización Importance of ultrasound evaluation at 11+0 – 13+6 weeks of pregnancy. An update Conny Nazario-Redondo 1 ; Jéssica Ventura-Laveriano 1 ; Édgar Flores-Molina 2 ; Walter Ventura, MD 3 1 Médico Residente, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú.2 Médico Sub-especialista en Medicina Materno Fetal, Hospital de Gineco-Obstetricia Luis Castelazo Ayala, México DF.3 Research Fellow.

  1. Harris Birthright Research Centre for Fetal Medicine.
  2. Ing’s College Hospital. London. UK.
  3. Resumen La evaluación ecográfica del primer trimestre (11+0 a 13+6 semanas) constituye actualmente una de las herramientas fundamentales en el manejo de toda paciente obstétrica.
  4. Es el mejor ejemplo de tamizaje en Obstetricia por medio del cálculo de riesgo de anormalidades cromosómicas y, sumado a ciertas características obstétricas y clínicas, se constituye en un potencial predictor de riesgo de las principales complicaciones obstétricas.

Es nuestro objetivo presentar en forma resumida y simplificada los avances en este importante tópico de Medicina Fetal, con la finalidad de que sea reafirmada y asumida por todos los responsables del cuidado de la salud materno-fetal, incluyendo los padres.

  1. Palabras clave: ecografía, primer trimestre, obstetricia.
  2. Abstract First trimester ultrasound scan (11+0 to 13+6 weeks) is currently one of the most important clinical tools in managing pregnant women and their fetuses.
  3. It represents the best example of screening in Obstetrics to assess risk for chromosomal abnormalities and combined with maternal and obstetrical characteristics could be a useful predictor of obstetrical complications.

We aim to present comprehensive summary of this important topic in Fetal Medicine for people involved in providing maternal and perinatal care, i.e. obstetricians, midwives and parents. Key words: ultrasound, first trimester, obstetrics. INTRODUCCIÓN La ecografía del primer trimestre del embarazo empezó a ser utilizada hace más de 35 años con la intención de medir la longitud cráneo-caudal (LCN) del feto y estimar la edad gestacional (1).

Confirmar la ubicación intrauterina del embarazo Confirmar la viabilidad fetal Determinar el número de fetos y corionicidad en caso de embarazos múltiples Determinar la edad gestacional Evaluación de marcadores de anormalidades cromosómicas Valoración de la anatomía fetal, para excluir anormalidades mayores Valoración Doppler de las arterias uterinas para determinar riesgo de pre-eclampsia Medición de la longitud cervical como potencial predictor de parto pretérmino.

Haremos una breve descripción de estas indicaciones. Confirmación del embarazo intrauterino Durante los últimos 25 años, la incidencia de embarazo ectópico se ha incrementado progresivamente, mientras la morbilidad y mortalidad asociada ha disminuido sustancialmente (2).

Esto es debido principalmente al diagnóstico temprano y la evidencia a favor de manejos mínimamente invasivos (i.e. laparoscopia) o no invasivos (i.e. manejo expectante, manejo médico). La ecografía entre las 11+0 y 13+6 semanas nos permite confirmar la presencia del embarazo intrauterino o determinar su localización en caso de tratarse de un embarazo ectópico.

Si bien la ecografía transvaginal convencional puede detectar confiablemente un embarazo viable intrauterino a las 6 y 7 semanas (3), no debe ser realizada en forma rutinaria para tamizar embarazo ectópico a esta edad gestacional, por el alto número de falsos positivos que requerirán después evaluaciones innecesarias y porque definitivamente no ha demostrado ser costo efectiva (4),

Dado que la forma común de presentación de un embarazo ectópico es sangrado vaginal o dolor abdominal, la ecografía temprana solo debe ser realizada ante este escenario clínico o tras la identificación de otros factores de riesgo. Confirmar la viabilidad fetal Igualmente, no existen evidencias actuales que hagan necesaria una evaluación temprana de la viabilidad del producto.

La mayoría de anormalidades cromosómicas severas no evolucionarán y se harán clínicamente evidentes bajo la forma de abortos espontáneos, los cuales pueden ser manejados de la forma estándar. En un estudio prospectivo de viabilidad fetal entre las 6 a 10 semanas, los únicos factores relacionados con pérdida fetal fueron edad materna avanzada, hábito de fumar y sangrado vaginal (5),

Adicionalmente, encontraron un menor diámetro del saco gestacional y bradicardia fetal; sin embargo, debido al alto número de falsos positivos en estos casos, no se recomienda la evaluación ecográfica de rutina antes de las 11 semanas. Determinar el número de fetos y corionicidad El embarazo múltiple es cada vez más frecuente, debido a que nuestra población de mujeres tiende a postergar su embarazo (6) y a que las técnicas de reproducción son cada vez más accesibles a la población.

La incidencia actual de embarazo múltiple es de 1 a 2% (7), Su seguimiento y manejo de las complicaciones plantean serios retos en nuestra práctica. De 1 a 2% de las gestaciones bicoriales va hacia muerte perinatal, mientras lo propio ocurre en 3 a 4% de las gestaciones monocoriales (8),

El 20% de las gestaciones monocoriales desarrolla transfusión feto-fetal y de estas, 50% presentará la forma más grave, que ameritará tratamiento (9), Por lo que, la determinación de la corionicidad definirá el futuro, manejo y pronóstico de un embarazo múltiple. La determinación de la corionicidad entre las 11 y 13 semanas es sencilla y confiable, alcanzando una sensibilidad y especificidad de casi 100% (10),

Sin embargo, el diagnóstico en el segundo y tercer trimestre es inexacto, por lo que no se debe dejar pasar la oportunidad de evaluar la corionicidad y etiquetar el embarazo de aquí en adelante. El signo de lambda ‘λ’ indica que la gestación es dicoriónica y el signo de la ‘T’ invertida hace el diagnóstico de monocoriónicodiamniótico (10),

Adicionalmente, la ecografía del primer trimestre puede identificar marcadores de riesgo para transfusión feto-fetal (i.e. discordancia de translucencia nucal de 20%) (11), Excepcionalmente, se puede diagnosticar complicaciones severas en embarazos múltiples de mayor orden, como lo publicamos recientemente (12),

Determinar la edad gestacional La determinación de la edad gestacional clásicamente fue basada en el número de semanas de amenorrea, la cual fija como criterios absolutos ciclos regulares de 28 días, no dudas en la fecha exacta y no uso de anticonceptivos por lo menos tres meses previos (13),

  1. Sin embargo, solo 50% cumple con estos criterios, por lo que la determinación actual de la edad gestacional debe hacerse en base a la ecografía del primer trimestre o ser confirmada con esta última.
  2. El momento más exacto y confiable para determinar la edad gestacional es entre las 8 y 12 semanas (14),
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La evaluación ecográfica del primer trimestre incluye la medida de LCN ( figura 1 ), que es el método más exacto para la estimación de la edad gestacional (15), Evaluación de marcadores de anormalidades cromosómicas En 1866, Langdon Down describió ciertas características fenotípicas comunes en pacientes con trisomía 21 (síndrome de Down): piel redundante, nariz pequeña y cara plana (16), Son estas características las que pueden ser visualizadas en la ecografía del primer trimestre por medio de la translucencia nucal (TN), la hipoplasia del hueso nasal y el ángulo máxilo-facial, respectivamente ( figura 2 ). El diagnóstico prenatal de fetos con síndrome de Down es posible en la mayoría de hospitales de referencia. Es llevado a cabo por medio de la biopsia de las vellosidades coriales o de amniocentesis, las cuales buscan células fetales para la realización del cariotipo.

Clásicamente, se suele comunicar una tasa de pérdida de 1%. Sin embargo, la tasa de pérdidas fetales ocasionada por la invasión de la placenta o cavidad amniótica es dependiente de la técnica del procedimiento, debiendo cada centro tener su propia estadística de acuerdo al número de procedimientos anuales y al personal involucrado en su realización.

Debido a este número indeseado de pérdidas, una prueba de tamizaje con buen nivel de detección y un menor número de falsos positivos es crucial. La translucencia nucal y los otros marcadores son el mejor método de tamizaje para este propósito y han cambiado nuestra práctica obstétrica en los últimos 20 años.

El tamizaje de fetos con síndrome de Down empezó en la década de los 70, teniendo como único criterio edad materna mayor de 35 años para proceder a la prueba invasiva. Sin embargo, la tasa de detección lograda con este criterio solo permitirá diagnosticar 30% de fetos afectos. En la década de los 80, se añadió ciertos marcadores bioquímicos en plasma materno durante el segundo trimestre (alfa fetoproteína, subunidad β de la hormona gonadotropina coriónica y estriol), mejorándose la tasa de detección a 50 y 70%.

La década de los 90 fue crucial para el futuro del tamizaje de fetos con síndrome de Down. En 1990, se informó por primera vez la asociación de la colección del fluido nucal en fetos del primer trimestre y el síndrome de Down (21), Simultáneamente, Nicolaides, en su centro pionero de Medicina Fetal del King’s College Hospital empieza a colectar la serie más grande de fetos del primer trimestre y denomina translucencia nucal (TN) a esa colección de fluido en la nuca, reportando mayor número de casos de T21 en fetos con TN aumentada (22),

  • Gracias a sus trabajos, actualmente medimos la translucencia nucal y sabemos qué riesgo representa cada medida.
  • Por primera vez en Obstetricia convertimos una apreciación subjetiva en un número y este número representa un riesgo diferente para cada paciente, dándole la oportunidad de interpretar ese riesgo al personal de salud y a los padres, quienes al final deben tomar la decisión tras un asesoramiento objetivo y conociendo todas las opciones de manejo.

Así por ejemplo, hoy sabemos que combinando la edad materna con la TN obtenemos una tasa de detección de 75% y una tasa de falsos positivos de 10% (23), Si a esto agregamos marcadores bioquímicos, como gonadotropina coriónica beta (β-hCG) y proteína plasmática A asociada al embarazo (PAPP-A), la tasa de detección es de 90% y la tasa de falsos positivos de 5% (24),

  • Si a esto le agregamos los otros marcadores, la tasa de detección puede ser tan alta como de 97% y la tasa de falsos positivos tan bajas como 2,5% (25),
  • Esta herramienta de tamizaje no solo nos permite detectar fetos con T21, sino también fetos con T13, T18, 45X0, entre otras aneuploidías (25),
  • Sin embargo, aún se sigue trabajando para mejorar las tasas de detección y reducir el número de falsos positivos.

Probablemente, el futuro del tamizaje o diagnóstico prenatal de anormalidades cromosómicas está en aislar material genético fetal libre en sangre materna. En los últimos años se viene usando el ADN fetal libre que circula en sangre materna para casos puntuales, como determinar el estado Rhesus (Rh) del feto en aquellos casos de riesgo de isoinmunización (26),

Sin embargo, había ciertas limitaciones metodológicas que no hacían posible lograr tasas altas de detección para fetos con T21. Este año se ha publicado una nueva metodología que permite obtener tasas de detección muy altas de casi 100% procesando específicamente regiones diferenciadas metiladas de ADN fetal.

Su uso extensivo en la práctica clínica necesita ser probado en estudios más grandes, evaluándose además factibilidad y accesibilidad de este promisorio método. Valoración de la anatomía fetal La anatomía fetal clásicamente se revisa entre las 18 y 23 semanas.

Este es el mejor momento para valorar la anatomía fetal y descartar la mayoría de patologías severas y el segundo momento para buscar marcadores de cromosomopatías, así como discutir la opción de una prueba invasiva. Sin embargo, en centros donde se hace rutinariamente este examen la tasa de detección de anormalidad estructural es de 50 a 60% (27),

Si el mismo examen es llevado a cabo en un centro de referencia, la tasa de detección puede llegar hasta 90% (28), La evaluación de la morfología fetal puede hacerse más temprano, a las 16 o 18 semanas en casos indicados. Actualmente, la anatomía fetal puede ser evaluada en el primer trimestre, con tasas de detección hasta del 100% para los casos de acrania, holoprosencefalia alobar, onfalocele, gastrosquisis, entre otros, 30% para el caso de anormalidades cardiacas mayores y 5% para defectos faciales (29),

  • Asimismo, puede evaluarse tempranamente marcadores de patología estructural severa que ayuden a referir las pacientes a centros de mayor experiencia.
  • El principal marcador en el primer trimestre es la translucencia nucal, y debe orientar a la búsqueda de patología estructural -principalmente cardiaca-, después de haberse descartado cromosomopatía (30),

Otros marcadores actuales son la evaluación del tronco cerebral (31) o translucencia intracraneal (32) para tamizar defectos del tubo neural, y la evaluación del triangulo retronasal para tamizar defectos de paladar (33), A pesar de no existir el amparo legal para la terminación del embarazo en nuestro país, nuestro deber es estar actualizados, proporcionar un adecuado diagnóstico a proporcionar a la pareja y darle la oportunidad a la madre de saber si está portando un feto sano, con un defecto incompatible con la vida o con riesgo de hándicap severo.

Valoración doppler de las arterias uterinas para determinar riesgo depreeclampsia La preeclampsia afecta a 2% de las gestantes y es causa principal de morbimortalidad materna y perinatal (34), En nuestros países, su incidencia suele ser mayor, llegando hasta el 4,8% (35), Su etiología es aún desconocida, pero está claro que el deterioro en la placentación es el evento fisiopatológico clave en la preeclampsia, por lo que la valoración de la función placentaria en el primer trimestre por medio de la flujometría Doppler de las arterias uterinas y/o biomarcadores en plasma materno producidos por la placenta constituye herramienta importante de predicción.

La medición del índice de pulsatilidad de las arterias uterinas de acuerdo a la metodología estándar (36) es sencilla y reproducible y debe ser evaluada en todas nuestras gestantes. Recientemente, se ha descrito que combinando las características clínicas obstétricas -el Doppler de las arterias uterinas y biomarcadores específicos como proteína plasmática A asociada al embarazo (PAPP-A) y factor de crecimiento placentario (PlGF)- se puede lograr una tasa de detección de preeclampsia de presentación temprana (i.e.

antes de las 34 semanas) hasta de 91%, con una tasa de falsos positivos de 5% (37), Medición de la longitud cervical como potencial predictor de parto pretérmino En países desarrollados, el parto pretérmino es responsable de 75% de todas las muertes neonatales y de más de 50% de hándicap neurológico en niños (38),

Si bien el parto pretérmino es considerado el nacimiento antes de las 37 semanas, el gran problema perinatal está concentrado en infantes nacidos antes de las 34 semanas. En la actualidad, el único método que ha demostrado ser efectivo en el tamizaje de parto pretérmino antes de las 34 semanas es la medición de la longitud cervical por ecografía transvaginal, entre las 20 a 24 semanas, y que combinado con ciertas características clínicas obstétricas puede detectar hasta 50% de estos casos (39),

  • Por otro lado, dado que el cérvix en el segundo trimestre debería tener la misma longitud que en el primer trimestre, la evidencia preliminar señala que la medición del cérvix en el primer trimestre puede ser un importante predictor de parto pretérmino espontáneo antes de las 34 semanas (40),
  • Asimismo, nosotros encontramos que la combinación de características clínicas y obstétricas, independientemente de los biomarcadores, ha demostrado ser útil en la predicción de parto pretérmino (41),

Queda aún por determinar si la longitud cervical, en el primer trimestre, integrado a nuestro modelo matemático mejora la tasa de predicción de parto pretérmino, con lo cual tendríamos una herramienta temprana de tamizaje y se podría empezar a ensayar tratamientos alternativos para la prevención del parto pretérmino.

CONCLUSIÓN Sin bien el objetivo del presente documento es remarcar la importancia de la ecografía en el primer trimestre, la evaluación de nuestra paciente gestante no se limita a una valoración ecográfica, sino más bien es una evaluación que integra clínica, ecografía y bioquímica, con la finalidad de señalar el camino que lleva del embarazo, determinando el número de visitas futuras y evaluaciones posteriores, anticipándonos a posibles complicaciones, que en un futuro próximo deben de tener prevención.

Esta primera visita debiera llamarse valoración obstétrica del primer trimestre a ser llevada a cabo entre las 11+0 y las 13+6 semanas; será realizada por personal capacitado en el entendimiento de la fisiología y patología obstétrica y de ninguna manera debe estar limitada a la evaluación ecográfica.

  1. Esto es denominado Medicina Fetal, la práctica de una nueva subdisciplina de la Obstetricia, que cuenta con tamizaje, diagnóstico, tratamiento y prevención.
  2. Este enfoque de valoración obstétrica del primer trimestre comprende mayores tópicos que traspasan los objetivos de esta primera publicación.
  3. Todo embarazo está expuesto a sufrir complicaciones.

Sin embargo, existen ciertos datos clínicos, ecográficos y biomarcadores que modifican la posibilidad de presentar problemas específicos. Creemos que quedaron atrás los tiempos de clasificar a la paciente en simplemente de riesgo bajo y alto, de acuerdo a los antecedentes.

Integremos ahora las herramientas disponibles y determinemos el riesgo verdadero de nuestra gestante en una primera visita integral. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1. Robinson HP, Fleming JE. A critical evaluation of sonar “crown-rump length” measurements. Br J Obstet Gynecol.1975;82(9):702-10.2. Centers for Disease Control and Prevention.

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  • La ecografía morfológica fetal ofrece información valiosa sobre el desarrollo del feto mediante un rastreo minucioso de toda la anatomía fetal (cabeza, cara, columna vertebral, abdomen, tórax y extremidades).
  • Esto permite detectar posibles anomalías, presentes en el 2% de los embarazos, realizar su seguimiento e intervenciones oportunas para logra el mejor resultado perinatal.

En esta ecografía también se evalúa la posición placentaria, la cantidad de líquido amniótico y la biometría fetal que permite establecer que el crecimiento fetal sea el correcto para la edad gestacional. Sobre este tipo de ecografía, nuestro equipo de Diagnóstico Prenatal comenta que “es un estudio especializado que requiere de profesionales con experiencia y entrenamiento en el diagnóstico de la patología fetal”.

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