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Qué Significa Rebeca En La Biblia?

Qué Significa Rebeca En La Biblia
Etimología – Su significado en el hebreo más probable era ‘conexión’ o ‘cautivante’. El idioma protosemítico tenía una raíz *r-b-q “juntar, ligar.” Hay un cognado árabe رفق. Puede ser de origen arameo, W.F. Albright sostuvo que significa ‘tierra’, y que era el nombre de una diosa-tierra, En griego también puede significar ‘fertilidad’.

¿Qué podemos aprender de Rebeca en la Biblia?

Objetivo – Enseñar a los niños que las mismas bendiciones eternas que se les prometieron a Abraham, a Isaac y a Jacob pueden ser de ellos si hacen convenios matrimoniales en el templo y los honran.

¿Qué edad tenía Rebeca cuando Isaac se casó con ella?

(7-2) Génesis 24-28. ¿Cuándo y dónde ocurrieron los acontecimientos sucedidos en la vida de Isaac y Jacob? – Por la información cronológica dada en Génesis y en el libro de Moisés, se calcula que Isaac nació aproximadamente 1900 años a.C. y que tenía cuarenta años de edad cuando se casó con Rebeca.

Esaú y Jacob nacieron veinte años después, o sea, unos 1840 años a.C. La huida de Jacob a Padam-aram, o Harán, probablemente ocurrió unos 1800 años a.C., lo que significa que los doce hijos nacieron entre 1800 y 1780 a.C. En la genealogía real de Adán, Abraham ocupaba el vigésimo lugar, Isaac el vigésimo primero y Jacob el vigésimo segundo.

De acuerdo con la información que ha prevalecido hasta los tiempos modernos, Isaac vivió toda su vida en una zona que puede ser encerrada en un círculo de ciento sesenta kilómetros de diámetro. En la parte norte de este círculo estaría Jerusalén, donde Abraham llevó a su hijo, y la parte sur de Israel, conocida como el Neguev, ocuparía la mayor parte del círculo.

  • Por otra parte, Jacob viajó mucho más lejos, yendo hasta Harán, en las regiones norteñas del Eufrates y posteriormente hasta Egipto donde José, su hijo, lo protegió durante su vejez.
  • En el Neguev se realizaban actividades agrícolas propias de un terreno árido.
  • Parece que Isaac, que era pastor, y su gran familia encontraron allí suficientes pasturas y otros medios de subsistencia.

Tenían que emigrar de un lugar a otro, sin embargo, por causa de los períodos de hambre que ocasionalmente se producían. Muchos siglos de conflictos, el abandono y algunas causas naturales han tornado al Neguev, desde aquel entonces hasta el presente, en una zona estéril que cubre casi la mitad de lo que es hoy día Israel.

En años recientes los israelíes han estado convirtiendo al Neguev en una zona otra vez productiva. Isaac vivió en estas tres zonas del Neguev: Beer-lahai-roi, Gerar y Beerseba. Al igual que su padre, Isaac hizo cavar muchos pozos y a menudo llevaba a su tribu y a sus rebaños a donde se podía encontrar agua.

Isaac era un hombre pacífico, según nos dice la historia, y prefería emigrar a otras tierras y cavar nuevos pozos antes que luchar por los que ya había abierto. El Señor lo hizo prosperar enormemente. Gerar está al sudoeste de Jerusalén, Beerseba al sudeste de Gerar y a unos sesenta kilómetros del extremo sur del Mar Muerto.

  • El clan de Isaac se estableció en Beerseba y se ha asociado dicha comunidad con su nombre desde entonces.
  • Beerseba está a ochenta y cinco kilómetros al sur de Jerusalén y en el Antiguo Testamento marcaba la frontera sur del reino de Judá.
  • Al huir hacia Padam-aram (Harán), Jacob tuvo una visión excepcional en Betel, en el lugar donde su abuelo, Abraham, había levantado un altar muchos años antes.

A unos diecisiete kilómetros al norte de Jerusalén, Betel posteriormente se convirtió en el centro religioso del reino del norte. Imagen Ruta seguida por Jacob hasta Harán, en Padan-aram

¿Quién era la mujer esteril de la Biblia?

Cómo hallar paz en los relatos de la Biblia sobre la infertilidad “Cómo hallar paz en los relatos de la Biblia sobre la infertilidad”, Liahona, septiembre de 2020 Solo en formato digital Cuando me di cuenta de la cantidad de relatos que hay en la Biblia sobre la infertilidad, supe que había algo importante que aprender de la vida de esas personas. Me cuesta no llorar cada vez que hablo de la lucha que mi esposo y yo tuvimos con la infertilidad. Tenía esperanza; me sentía fracasada; sentía gratitud hacia los médicos que tanto se esforzaban por ayudarnos; me sentía destrozada con cada tratamiento fallido; sentía el amor de mis familiares y amigos; me sentía sola y desconsolada en mi dolor.

Fue una época difícil. Al escudriñar las Escrituras durante esa época, me di cuenta de que había muchas parejas que padecieron infertilidad: Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Raquel, Elcana y Ana, y Zacarías y Elisabet. Eso me sorprendió. En la Biblia solo se cubre una pequeña parte de una vasta historia.

¿Por qué inspiraría Dios a los profetas para que incluyeran tantos relatos sobre la infertilidad? Sentí que era el principio de una respuesta a mis oraciones, había algo ahí que yo podía aprender. Así que decidí estudiar en cuanto a cada una de las mujeres de esos relatos y, conforme estudiaba, aprendí cuatro importantes lecciones que me ayudaron a crecer y a hallar paz a pesar de mis problemas con la infertilidad.

Al hacer frente a la infertilidad, me costaba trabajo no sentir que era culpa mía, que por alguna razón Dios no tenía confianza en mí. ¿Acaso no era lo suficientemente fiel? ¿Acaso no sería una madre lo suficientemente buena? Por las noches me quedaba despierta después de que mi esposo se dormía, ansiando saber de qué característica carecía.

La mente me decía que no estaba siendo razonable. El corazón me mantenía despierta. Una de las lecciones más grandes que aprendí de mi estudio de esas mujeres de la Biblia es que mi fertilidad no tenía que ver con que Dios confiara o no confiara en mí.

  1. La cantidad de información que encontré sobre cada mujer sin hijos variaba, aunque todas ellas tenían cosas en común.
  2. Su vida no fue fácil, y el hecho de no tener hijos era solo una parte de ello.
  3. La mayoría sufría el reproche de otras personas debido a que no tenían hijos.
  4. Varias tuvieron que esperar mucho tiempo para tenerlos.

No obstante, guardaban los mandamientos y oraban. Después de que Ana finalmente dio a luz a un hijo, lo llevó a Elí el sacerdote y le recordó a este de sus oraciones: “¡Oh, señor mío!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba” (; véanse también los ).

Todas esas mujeres se mantuvieron firmes y fuertes, a pesar de que sus oraciones y súplicas no se contestaron de inmediato de la forma en que lo esperaban. Esa era la clave. Su fe no estaba supeditada a la respuesta que recibieran ni al hecho de que tuvieran hijos en esta vida. Ellas habían decidido confiar en el Padre Celestial y yo podía hacer lo mismo.

Cuando esas mujeres finalmente tuvieron hijos, criaron a algunos de los hombres más formidables y fieles que hayan vivido en la tierra: Isaac, Jacob, José, Samuel y Juan el Bautista. Al considerar el impacto que cada uno de esos hombres tuvo en el mundo, me llamó la atención la confianza que el Padre Celestial había depositado en esas mujeres, la confianza que Él deposita en cualquier persona a la que le pide que enseñe a Sus hijos: madres y padres, tías y tíos, maestros de la Escuela Dominical, obispos, líderes de guardería y otras personas. Me encanta el relato de Elisabet, la madre de Juan el Bautista. Es muy poco lo que sabemos de su vida; no obstante, aprendí mucho de ella. Elisabet y su esposo, Zacarías, habían orado para tener hijos; sin embargo, esas oraciones no habían sido contestadas de la manera en que ellos esperaban.

  1. Aparte de eso, otras personas la miraban con desdén debido a que no tenía hijos, lo cual seguramente solo la lastimaba más.
  2. A pesar de eso, ella y su esposo se mantuvieron fieles a los mandamientos y las ordenanzas del Señor.
  3. No cabe duda de que eran personas admirables.
  4. Con el tiempo fueron bendecidos con un hijo.

Me pregunto cómo se habrá sentido Elisabet cuando se dio cuenta de que el momento en que sucedió su embarazo al menos en parte fue debido a que su hijo, Juan, prepararía el camino para el Mesías. Siendo la mujer fiel que era, es probable que se haya valido de eso para enseñar a su hijo a confiar en el tiempo del Señor.

Elisabet me recordó que yo solo puedo ver una pequeña parte de lo que el Señor ve. Esa idea me ayudó a seguir adelante después de cada tratamiento de infertilidad fallido. No entendía por qué el Señor seguía guiándonos por trayectos que parecían fracasos porque no terminábamos teniendo un bebé. Ahora, al mirar hacia atrás, puedo ver cómo cada uno de esos aparentes fracasos fue un importante paso en nuestro camino para comprender Su tiempo.

En una ocasión, el presidente Russell M. Nelson animó a las “hermanas que no t hijos” a “recorda que el concepto del tiempo en el plan del Señor es mucho más amplio que las horas solitarias de la preparación o la totalidad de esta vida mortal. Esta es apenas segundos en comparación con la eternidad”.

Sé que hay muchas otras cosas más que Él ve y sabe de nuestro futuro y, si lo escuchamos, Él siempre nos guiará por la senda que tarde o temprano nos conducirá a una gran felicidad. Eva es otra mujer de la Biblia de cuya experiencia he aprendido. Siempre he sentido amor por ella y la he admirado. Era fiel, valiente, compasiva y prudente.

El hecho de ver su relato a través de la lente de mi lucha con la infertilidad solo ha aumentado la admiración que siento por esta increíble mujer. No sé si Eva era plenamente consciente de que no podría tener hijos si no salía del Jardín de Edén; no obstante, el élder Jeffrey R.

Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explica que Eva “comprendió que ella y Adán tenían que caer para que los ‘hombres existiesen’ y para que hubiera gozo” (véase ). Conocemos la forma en que Eva llegó a ver su decisión de comer del fruto en retrospectiva. Después de que Adán y Eva fueron expulsados del jardín, un ángel vino y les enseñó sobre Jesucristo y Su expiación (véase ).

A continuación, el Espíritu Santo descendió sobre Adán e hizo que este testificara. Eva dijo con alegría: “De no haber sido por nuestra transgresión, nunca habríamos tenido posteridad, ni hubiéramos conocido jamás el bien y el mal, ni el gozo de nuestra redención, ni la vida eterna que Dios concede a todos los que son obedientes” (; cursiva agregada).

  • Ella encontró gozo en su decisión.
  • Me cuesta imaginar cuán doloroso fue haber sido expulsados, salir de la presencia del Dios a quien ella amaba.
  • No obstante, al contemplar esa decisión en el pasado, ella se regocijó en el conocimiento que había obtenido, porque sabía que mediante la expiación de Jesucristo podría regresar a nuestro Padre Celestial.

Eva me enseñó a encontrar felicidad en el presente. Ella podría haber vivido deseando estar aún en el Jardín de Edén, añorando la vida que había dejado atrás. En lugar de eso, halló gozo en su situación actual: en sus hijos, en el conocimiento que había obtenido y en el poder de la expiación del Salvador.

La lección de Eva fue muy poderosa para mí. Durante mi lucha con la infertilidad, a menudo me sentía tentada a concentrarme solo en lo que me faltaba, pero al enfocarme en el presente también hallé gozo. Entre otras cosas, pude emplear ese tiempo para servir como obrera de las ordenanzas en el templo.

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Antes de eso, asistía al templo porque se suponía que tenía que asistir. Sin embargo, ahora incluso me encanta más asistir. Siento un profundo agradecimiento por las ordenanzas que recibimos en el templo. ¡Las bendiciones que se prometen a los que guardan los convenios son maravillosas! Además, se ofrecen a todos: jóvenes y mayores, personas en buen estado físico y discapacitadas, casados y solteros, tengan hijos o no. Eva también me enseñó que el hecho de ser madre no tiene que vincularse con tener hijos: tanto Dios el Padre como Adán llamaron a Eva “la madre de todos los vivientes” (; ) antes de que tuviera hijos. Como preguntó Ardeth Greene Kapp, quien prestó servicio en calidad de Presidenta General de las Mujeres Jóvenes y nunca pudo tener hijos: “¿Se reserva la maternidad solo para aquellas que dan a luz? ¿Acaso la sagrada misión de la maternidad no fue preordenada por Dios para todas las mujeres antes de que el mundo fuere?”.

También hizo esta observación: “He llegado a la conclusión de que todas podemos regocijarnos en el sagrado llamamiento de la maternidad. Dar a luz es solo una parte de ese sagrado llamamiento”. Esa comprensión fue un reconfortante bálsamo para mi corazón destrozado. Yo era madre; no en el sentido habitual, por supuesto, pero tenía una función por cumplir, una responsabilidad que portar.

Sheri Dew, quien fuera Segunda Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, dijo: “La maternidad es más que dar a luz hijos. Se trata de la esencia de quiénes somos como mujeres. Define nuestra identidad, nuestra estatura y naturaleza divinas, así como los rasgos exclusivos que nos ha dado nuestro Padre,

  1. Como hijas de nuestro Padre Celestial, y como hijas de Eva, todas somos madres y siempre lo hemos sido”.
  2. Mediante la experiencia de Eva, me di cuenta de que la maternidad es un llamamiento para que ame, críe y guíe a la nueva generación, el cual he tenido independientemente de si he dado a luz hijos.

A los pocos días de enterarme de que tenía problemas de infertilidad, se me llamó como líder de Mujeres Jóvenes en mi barrio. Sé que esa fue una misericordiosa bendición de un amoroso Padre Celestial. Conforme entregaba el corazón en mi llamamiento, cada una de las jóvenes llegó a ser como una hija.

  1. El amor que sentía por ellas solo podía provenir de su Padre Celestial.
  2. Pude sentir en carne propia lo que significa ser madre sin dar a luz hijos, y fue algo hermoso.
  3. Siento agradecimiento por los relatos de esas maravillosas y rectas mujeres de la Biblia.
  4. Nunca imaginé que podría identificarme de una manera tan fuerte con mujeres que vivieron en una época tan distinta a la mía, pero lo cierto es que su fe y su arrojo al afrontar la infertilidad han significado mucho para mí.

He aprendido a confiar más plenamente en que soy una hija de Dios y en que Él me ama, cree en mí y tiene un plan para mí. He aprendido a sentir amor por el templo y a encontrar oportunidades de aprender aún en medio de la aflicción. He adquirido un mayor entendimiento de lo que significa ser madre. “Si tenemos fe en Jesucristo, los tiempos más difíciles de la vida, así como los más fáciles, pueden ser una bendición. En todas las situaciones, podemos elegir lo justo con la guía del Espíritu. Tenemos el evangelio de Jesucristo para dar forma y guía a nuestra vida si así lo decidimos.

Véase ; véase también la definición de afrenta en El Nuevo Testamento, Guía de estudio para el alumno de seminario (manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 2007), pág.101. Russell M. Nelson, ” Lecciones que aprendemos de Eva “, Liahona, enero de 1988, págs.87–88. Jeffrey R. Holland, “”, Liahona, julio de 1997, pág.40. Véase Neill F. Marriott, “”, Liahona, mayo de 2016, pág.11 Ardeth Greene Kapp, All Kinds of Mothers, 1979, pág.9; cursiva agregada. Ardeth Greene Kapp, “Drifting, Dreaming, Directing”, en Blueprints for Living: Perspectives for Latter-day Saint Women, editado por Maren M. Mouritsen, 1980, tomo I, pág.84. Sheri Dew, “”, Liahona, noviembre de 2001, págs.112–113.

: Cómo hallar paz en los relatos de la Biblia sobre la infertilidad

¿Que le dio Eliezer a Rebeca?

Se lo ofreció a Eliezer y él bebió del agua fresca. Entonces la joven dijo las mismas palabras que Eliezer había mencionado en su oración: ‘Además les daré agua a sus camellos’. Rebeca vació su cántaro en el bebedero de los animales y luego se apresuró a traer más agua del pozo.

¿Cuándo murió Rebeca esposa de Isaac?

REBECA Gen 24:15-27:46 Rebeca (heb. Ribqâh, tal vez “vaca”, “lazada “, “tender lazo ” o “la que entrampa”; gr. Rhebékka). Hija de Betuel, sobrino de Abrahán (Gen 22:23). Viví­a en Padan-aram hasta que fue persuadida por el siervo de Abrahán, que habí­a sido enviado por su amo para buscar una esposa para Isaac, a que lo acompañara a Canaán con ese propósito (24:1-67).

  • Finalmente, 20 años después de su casamiento, tuvo mellizos: Esaú y Jacob (25:19-26).
  • En una ocasión, cuando la familia viví­a en Gerar, Isaac intentó hacer pasar a Rebeca por hermana (26:6-11), como lo habí­a hecho Abrahán con Sara muchos años antes (12:1-20).
  • Favoreció a su hijo menor, Jacob (25:28), y lo indujo a engañar a su padre ciego para obtener la bendición paterna que Isaac iba a pronunciar sobre Esaú (27:1-29).

Sabiendo que éste hací­a planes de matar a Jacob por haberle robado sus derechos. Rebeca se las ingenió para enviar a Jacob a Padan-aram, y le ayudó en su huida (vs 41-46). Parece que ella murió durante los 20 años de ausencia de Jacob, pero no se registraron las circunstancias de su muerte.

Sin embargo, Jacob habla de su madre sepultada en la cueva de Macpela (49:31). Fuente: Diccionario Bíblico Evangélico hija de Betuel y esposa del patriarca Isaac, Gn 24, madre de los mellizos, que en su vientre se entrechocaban, por lo que R. consultó a Yahvéh y éste le dijo que llevaba en su vientre a dos pueblos.

El parto se presento. Salió primero un niño rubicundo al que llamaron Esaú y luego salió el segundo, agarrado del talón de su hermano. Lo llamaron Jacob. El favoritismo de R. por su hijo Jacob produjo resultados funestos en la familia, cuando ella consiguió engañar a Isaac haciendo que le diera la bendición destinada a Esaú, a su hijo preferido.R.

Instó a Jacob a huir de Esaú y nunca lo volvió a ver, Gn 27.R. murió y fue sepultada en la cueva de Makpelá, Gn 49, 31. Reconciliación, latí­n reconciliatio, acción de restituir relaciones quebrantadas. Griego katallagé cambiar por completo. Acción de restablecer la concordia entre los que estaban desunidos.

En el A.T., era la expiación del hombre caí­do en pecado con el fin de eliminar su distancia de Dios. Se llevaba a cabo mediante el sacrificio prescrito por el culto, por ejemplo el Dí­a de la Expiación, enviando un macho cabrí­o al demonio del desierto, Azazel, después de haber cargado sobre él, simbólicamente, por imposición de manos, todos los pecados de Israel, Lv 16.

  • Diccionario Bí­blico Digital, Grupo C Service & Design Ltda., Colombia, 2003
  • Fuente: Diccionario Bíblico Digital
  • Fue la hija de Betuel, la hermana de Labán, la esposa de Isaac, la madre de Esaú y de Jacob.

En Harán, Eliezer, el siervo de Abraham, encontró a Rebeca y con éxito la persuadió a que llegase a ser la esposa de Isaac (Génesis 24). Rebeca fue amada por Isaac (Gen 24:67), mas ella no le daba hijos por 20 años. Fue únicamente después de una intercesión especial por Isaac que Dios les dio mellizos: Esaú y Jacob.

  1. Rebeca nunca más vio a su hijo.
  2. Fuente: Diccionario Bíblico Mundo Hispano
  3. (lazo).
  4. Esposa de Isaac, madre de Jacob y Esau, ascendiente de Jesucristo, Gen 22:22-24, Gen 22:24, Gen 25:21-26.

Diccionario Bí­blico Cristiano Dr.J. Dominguez http://biblia.com/diccionario/ Fuente: Diccionario Bíblico Cristiano (Vaca). Esposa de Isaac. Hija de †¢Betuel. Nieta de †¢Nacor, el hermano de Abraham. Hermana de †¢Labán (Gen 22:23; Gen 24:15, Gen 24:29; Gen 25:20).

  1. ŒEra de aspecto muy hermoso†.
  2. Abraham no querí­a que su hijo Isaac casara con una cananea, por lo cual mandó su siervo a †¢Harán a buscar una esposa para él.
  3. Por medio de la contestación a la oración, Dios mostró a este siervo que la elegida serí­a R.
  4. La familia de ésta recibió al siervo y éste dio el mensaje de Abraham y la explicación de su viaje, y narró, además, la forma en que Dios habí­a contestado su oración cuando encontró a R.

Al preguntársele a R. si irí­a con el siervo para casarse con Isaac, ésta asintió. Así­, viajaron hasta donde estaba Isaac, que amó a R. desde que la vio (Gen 24:1-67). Cuando Isaac habitaba en †¢Gerar tuvo miedo de decir que R. era su mujer porque su hermosura era tal que los habitantes del sitio podí­an matarlo para robarla.

Por eso dijo que era su hermana. Pero †¢Abimelec, rey de los filisteos, los sorprendió en juegos amorosos y reconvino a Isaac por la mentira (Gen 26:1-10).R. resultó ser estéril, pero Dios oyó la oración de Isaac, y finalmente su mujer concibió. Recibió, además, un oráculo que hablaba del futuro de los dos hijos que tendrí­a.

Dio a luz mellizos: Esaú y Jacob. Cuando éstos crecieron, R. amó más a Jacob, mientras que Isaac preferí­a a Esaú.R. oyó cuando Isaac habló con Esaú acerca de la bendición que le darí­a y aconsejó a su hijo Jacob para que engañara a Isaac y la recibiera en lugar de su hermano.

  • Al descubrirse el engaño, Esaú hablaba de matar a Jacob, por lo cual R.
  • Aconsejó a éste que se fuera a Harán (Gen 27:1-46). Cuando R.
  • Murió fue enterrada en la cueva de Macpela (Gen 49:31).
  • Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano tip, BIOG MUJE MUAT vet, = “una cuerda con nudo corredizo”, es decir, una mujer joven de belleza hechizadora.

Hija de Betuel. Acudí­a a buscar agua a una fuente cercana a la ciudad de Nacor (Harán) en Mesopotamia. El siervo enviado por Abraham en busca de una esposa para su hijo Isaac pidió a Rebeca que le permitiera beber de su vasija. La joven le dio agua; abrevando además sus camellos.

El siervo se dio cuenta así­ de que Dios le daba la señal que habí­a pedido: la joven era bella y generosa. De inmediato le hizo magní­ficos presentes, preguntándole su nombre, y si su padre lo albergarí­a. Labán, hermano de Rebeca, ofreció hospitalidad al siervo de Abraham, que expuso a Betuel el objeto de su viaje a Mesopotamia.

A continuación pidió la mano de Rebeca para Isaac; Betuel y Labán aceptaron. Rebeca, acompañada de su nodriza, partió con el siervo y sus acompañantes; fue la mujer de Isaac, y dio a luz a los gemelos Esaú y Jacob (Gn.24:1-27). Rebeca cometió el error de preferir Jacob a Esaú.

A pesar de la profecí­a acerca de la preeminencia futura de su favorito, no dejó que Dios moviera el curso de la historia, sino que empujó a Jacob a obtener la bendición paterna usando de engaños (Gn.25:28; 27:1; 28:5). Rebeca murió, seguramente, durante la estancia de Jacob en Mesopotamia, y fue sepultada en la cueva de Macpela (Gn.49:31).

Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado Esposa de Isaac, traí­da por Eliezer, el criado de Abraham. (Gen.24.1-67). Su intervención en la vida del Patriarca se diversificó a lo largo de su Historia. Especial relevancia ofrece la Escritura en su preferencia por Jacob, quien usurpó la primogenitura con la mentira tramada por la madre.

  • (Ver Predestinada. Marí­a 4)
  • Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogí­a Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006
  • Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa

“Y no sólo esto, sino también Rebeca cuando concibió de uno” Romanos 9:10 Léase: Romanos 9:6-16. Se dice que Sara representa una figura regia. Comparada con ella pensamos en Rebeca como una mujer de su casa. En sus años jóvenes era, sin duda, hermosa, una doncella oriental.

Una belleza sencilla. Sin ostentación. Era una joven simple, casi infantil. Obsérvese cómo recibió a Eliezer en el pozo, y cómo estuvo dispuesta a acompañar al siervo a Canaán sin haber visto a Isaac. Las mujeres orientales suelen ser pasivas e introspectivas. Rebeca no lo era. Aunque procedí­a de una familia de reputación, no tení­a miedo de ensuciarse los dedos.

Ella misma iba a buscar agua en una vasija, ayudó a preparar la comida, y proveyó para los camellos de Eliezer. Debe de haber sido como su nombre indica, “una muchacha amable”. No dio un ejemplo especial de fe, pero es evidente que ésta existí­a en su corazón.

Por ejemplo, dejó la tierra idólatra de Arán en favor de las tiendas de Abraham. Lo confirma también el hecho que según Romanos 9:12 recibió una revelación directa del Señor. observemos también sus esfuerzos para asegurar la bendición del Mesí­as para su hijo predilecto Jacob. Este tipo de mujer recatada, esencialmente femenina, puede recurrir a toda clase de medios domésticos para conseguir sus propósitos.

No es orgullosa o jactanciosa, y quizá por ello tiende a arreglar las cosas a su manera. Esto evita descontento y contribuye a la armoní­a. Pero también pueden ser maniobreras: usar astucia para conseguir su propósito, confiando, por ejemplo que nadie lo va a notar.

  • Rebeca tení­a esta caracterí­stica.
  • Esto nos da a entender por qué tení­a tanto aprecio a Jacob y en cambio, a veces, no podí­a tolerar a Esaú.
  • Por otra parte, el mismo Jacob tení­a este mismo defecto antes de su conversión.
  • Esto no es digno de elogio, en modo alguno, pero procedí­a, sin duda, de su madre.
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Así­ vemos que en el asunto de la bendición patriarcal de Isaac, Rebeca no le habla a su marido directamente. No le recuerda la revelación de Dios, indicando el carácter desviado de Esaú, y sobre esta base le pide que bendiga a Jacob. En vez de ello, haciendo uso ya entonces de la idea que el fin justifica los medios, empieza sus maniobras.

Jacob coopera con entusiasmo. El también está cortado por el mismo patrón. Su madre le ha entrenado con mano maestra. Cuando se hace evidente que Jacob tiene que huir, Rebeca vuelve a intervenir para preparar al marido. (Véase a partir de Génesis 27:42.) Las Escrituras no se abstienen de dejarnos saber todas estas cosas, sino que las cuentan con detalles.

Podemos suponer que Rebeca obraba astutamente, en parte inspirada por la fe de que la bendición del Mesí­as fuera para Jacob, pero no podemos decir que obrara justificadamente, y el resultado de estos engaños lo pagó ella misma, pues nunca vio otra vez a su hijo.

  1. A pesar de sus cualidades Rebeca es un aviso para que la esposa no haga uso de engaños y astucias.
  2. Estos continuos engaños dan muestra de la relación de Rebeca con su esposo.
  3. Si hubiera habido confianza y sinceridad los resultados hubieran sido mucho mejores.
  4. La consideración de las consecuencias de esta conducta es aleccionadora.

Rebeca fomentó las tendencias de Jacob al engaño y para él el conflicto entre ellas y la fe se agudizó y se hizo más doloroso. En cuanto a Esaú, no contribuyó a alterar la base de su carácter. En realidad Rebeca descartó a Esaú y se dedicó como madre exclusivamente a Jacób.

El castigo lo pagó con las mujeres que Esaú trajo a su casa y que acabaron degradándole completamente. La negligencia de Rebeca en la educación de Esaú tuvo repercusiones más adelante para el pueblo de Israel, en las épocas de sus conflictos con Edom, que es lo mismo que Esaú. La ira de Esaú todaví­a hierve en Herodes que era idumeo, en el dí­a en que se burla del Varón de Dolores.

Preguntas Sugeridas Para Estudio Y Discusión: 1- ¿Cuál es la primera impresión que se nos da de la figura de Rebeca en la narración del Génesis? 2- ¿Qué nos enseñan las relaciones de Rebeca con sus hijos Esaú y Jacob, respecto a la educación de los hijos? 3- ¿Qué castigo recibió Rebeca por su falta de honradez? 4- ¿Qué promesa de Dios se cumplió en Rebeca? 5- ¿Quedan justificados los medios que usó Rebeca? Fuente: Mujeres de la Biblia (posiblemente: Vaca).

Hija de Betuel, el hijo de Nacor, y, por lo tanto, sobrina nieta de Abrahán. El nombre de su hermano era Labán. (Gé 22:20-23.) Alrededor del año 1878 a.E.C., Abrahán envió al administrador de su casa, probablemente Eliezer, a buscar una buena esposa para su hijo Isaac (quien entonces tení­a cuarenta años).

Este administrador fue a †œla ciudad de Nacor†, que estaba en la parte superior del valle de Mesopotamia. Allí­, junto a un pozo, oró para que la muchacha escogida por Jehová no solo le diese de beber cuando se lo pidiera, sino que además se ofreciese para dar de beber a sus diez camellos.

  1. Gé 24:1-14.) Mientras oraba, Rebeca fue al pozo con un jarro de agua.
  2. Cuando le pidió un sorbo de agua, ella fue amable, le dio de beber y luego †œrápidamente vació su jarro en el abrevadero y corrió vez tras vez al pozo para sacar agua, y siguió sacando para todos los camellos de él.
  3. Entretanto, el hombre se quedó mirándola con fijeza, admirado, guardando silencio para saber si Jehová habí­a dado éxito a su viaje o no†.

Rebeca fue amable, hospitalaria, modesta e industriosa; además, †œla joven era de apariencia muy atractiva†. (Gé 24:14-21.) El siervo de Abrahán reconoció que su oración habí­a sido contestada, y le regaló a Rebeca una nariguera y dos hermosos brazaletes de oro (que hoy costarí­an unos 1.350 dólares ).

  1. Ella se los enseñó a la casa de su madre y a su hermano Labán, quien a su vez mostró hospitalidad al visitante y a los servidores que estaban con él.
  2. Gé 24:22-32.) No obstante, antes de comenzar a comer, el hombre comunicó su propósito.
  3. En respuesta, Labán y Betuel, su padre, dieron su consentimiento para que Rebeca se casase con Isaac.

Luego, el siervo de Abrahán regaló a Rebeca y a su familia preciosos artí­culos de oro y plata, así­ como prendas de vestir finas, y después todos comieron juntos. (Gé 24:33-54.) Esta transacción constituyó un contrato matrimonial honorable, no entre Rebeca e Isaac, sino entre los padres de ambos, de acuerdo con la costumbre de la época.

De esta forma Rebeca fue prometida a Isaac, y a partir de ese momento era su esposa a todos los efectos. Con el consentimiento de Rebeca, la caravana salió a la mañana siguiente para el largo viaje hacia el Négueb, cerca de Beer-lahai-roí­, donde viví­a Isaac en aquel tiempo. Antes de partir, la familia de Rebeca la bendijo, diciendo: †œQue llegues a ser millares de veces diez mil, y que tu descendencia tome posesión de la puerta de los que la odien†.

Con Rebeca fueron Débora, su nodriza, y otras servidoras, que al parecer jamás regresaron a su tierra. (Gé 24:55-62; 35:8.) Cuando llegó a su destino, Rebeca se cubrió con una mantilla al acercarse Isaac, su esposo. Después que el siervo de Abrahán contó a Isaac todos los pormenores del viaje y cómo Jehová habí­a dirigido la selección, Isaac introdujo a Rebeca en la tienda de su madre para que pasase a ser su esposa.

  1. Isaac la amó profundamente y †œhalló consuelo después de la pérdida de su madre†, Sara, quien habí­a muerto tres años antes.
  2. Gé 24:63-67.) Al igual que Sara, Rebeca permaneció estéril por un largo perí­odo de tiempo.
  3. Después de unos diecinueve años, durante los cuales Isaac suplicó de manera persistente a Jehová, concibió y dio a luz gemelos: Esaú y Jacob.

Tan angustioso fue su embarazo, pues pugnaban el uno con el otro en la matriz, que Rebeca se preguntaba: †œ¿Exactamente por qué estoy viva?†. Como respuesta, Jehová le aseguró que serí­a la madre de dos grandes naciones, y que †œel mayor servirá al menor†.

(Gé 25:20-26.) Pablo dice que esto fue para demostrar que la selección de la †˜descendencia de la promesa†™ dependí­a por entero de Dios. (Ro 9:6-13.) Como Sara, Rebeca también encubrió su identidad en una ocasión, haciéndose pasar por la hermana de su esposo. Esto ocurrió cuando un hambre en la tierra obligó a su familia a establecerse temporalmente en territorio filisteo gobernado por el rey Abimélec.

Para ese tiempo, Rebeca debí­a estar entrada en años; sin embargo, debido a su gran belleza, Isaac, el heredero designado del pacto abrahámico, suponí­a que estaba en peligro de morir si se sabí­a que era su marido. (Gé 26:1-11.) Cuando Isaac, ya viejo, se dispuso a bendecir a Esaú, su primogénito, Rebeca inmediatamente tomó medidas para que Jacob fuera el bendecido.

(Gé 25:28-34; 27:1-5.) No se dice si Rebeca sabí­a que Jacob tení­a derecho legal a la primogenitura por haberla comprado, pero era muy consciente de lo que Jehová le habí­a dicho, es decir, que el mayor servirí­a al menor. De modo que se aseguró de que Jacob obtuviera para sí­ la bendición de su padre.

El resultado final estuvo en armoní­a con el propósito de Jehová. (Gé 27:6-29; véase JACOB.) Más tarde, cuando Rebeca se enteró de los planes que tení­a Esaú de matar a Jacob, indujo a Isaac a que enviara a Jacob a la tierra natal de ella con el fin de que se buscase esposa.

Tanto a ella como a Isaac les habí­a apenado mucho que Esaú hubiese tomado dos esposas de entre los odiados cananeos. (Gé 26:34, 35; 27:41-46; 28:1-5; 29:10-12.) No se dice exactamente cuándo murió Rebeca, pero puede ser que falleciera antes de que Jacob regresase de Mesopotamia. (Gé 35:27.) La enterraron en la cueva familiar de Macpelá, con Abrahán y Sara, en el mismo lugar donde más tarde serí­an enterrados también Isaac, Lea y Jacob.

(Gé 49:29-31; 50:13.) Fuente: Diccionario de la Biblia ( heb. riḇqâ, cf. el ár. ‘cuerda con lazo para atar animales jóvenes’ del vocablo rabaqa, atar firmemente’; gr. rhebekka ). Mujer de Isaac, hija de Betuel, sobrino de Abraham (Gn.22.23). El relato de la elección de Rebeca como esposa para Isaac (Gn.24) destaca marcadamente la guía y providencia divinas.

  1. Abraham envió al principal criado de su casa, cuyo nombre no se menciona pero que probablemente era Eliezer, a su país natal a buscar esposa para su hijo.
  2. Después de orar, el mayordomo fue guiado directamente a Rebeca.
  3. Betuel y el hermano de ella, Labán, habiendo escuchado todas las circunstancias, dieron su conformidad al casamiento.

Durante los primeros veinte años de su vida casada Rebeca fue estéril. Isaac suplicó a Dios, y ella dio a luz varones mellizos, Esaú y Jacob, recibiendo de Yahvéh antes del nacimiento un oráculo en el cual se profetizaba sus respectivos destinos (Gn.25.20–26).

  1. En Gn.25.28 se anuncia el comienzo de tragedias.
  2. Leemos allí del favoritismo de Isaac y Rebeca por uno u otro de los hijos, lo cual ocasionó inevitablemente la destruccción de la unidad de la familia.
  3. Reminiscente de Abraham y Sara fue el incidente durante la permanencia de Isaac en Gerar, cuando engañó a Abimelec y los filisteos simulando que Rebeca era su hermana (Gn.26.1–11; cf.

Gn.20). Tanto Isaac como Rebeca lamentaron los casamientos de Esaú con mujeres hititas, o sea de raza extraña (Gn.26.34s). En la acción traicionera por medio de la cual Jacob suplantó a Esaú, y obtuvo la bendición de su anciano padre, la iniciativa fue tomada por Rebeca, quien planeó el engaño (Gn.27.5–17).

  • Al tener éxito este plan, temiendo que Esaú diera muerte a Jacob, le hizo huir y buscar refugio con su tío Labán en Padan-aram, justificando esta acción ante Isaac diciendo que Jacob debía buscar esposa entre su propia pueblo (Gn.27.42–28.5).
  • Los últimos episodios de Rebeca de los cuales se tiene mención son la muerte de su ama Débora (Gn.35.8), y su sepultura junto a Isaac en la tumba de la familia en la cueva de Macpela (Gn.49.31).

En el NT la única referencia a Rebeca se encuentra en Ro.9.10. Pablo se refiere al oráculo que recibió ella antes del nacimiento d e Esaú y Jacob como ilustración de la elección divina por gracia. Rebeca era una mujer de voluntad y ambición fuertes, dedicadas primeramente a su esposo, pero más tarde transfiriendo parte por lo menos de esa dedidación a su hijo menor, con resultados desastrosos para la unidad de la familia, aunque el resultado demuestra que aun esto fue aprovechado para el cumplimiento de los propósitos divinos.

(Véase el árbol genealógico que acompaña a este artículo.) Bibliografía.G. von Rad, El libro del Génesis, 1976; J. Caubet, “Rebeca”, °EBDM, t(t). VI, cols.124–125.G. von Rad, Genesis, 1961; W. Vischer, The Witness of the Old Testament to Christ, 1949, pp.145–151.  J.G.G.N.  Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion.

Miami: Sociedades Bíblicas Unidas. Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico : REBECA

¿Cómo se enamoraron Isaac y Rebeca?

Amor en el desierto – Entonces, ¿dónde estaba Isaac en todo esto? Leemos que él era un hombre trabajador y que también, pasaba tiempo en meditación con Dios (v.63). (¡Dos rasgos de un carácter atractivo y piadoso!) Isaac había venido a Beer-lajai-roi, pues habitaba en la tierra del Neguev.

  • Y por la tarde Isaac salió a meditar al campo; y alzó los ojos y miró, y he aquí, venían unos camellos.
  • Rebeca alzó los ojos, y cuando vio a Isaac, bajó del camello, y dijo al siervo: ¿Quién es ese hombre que camina por el campo a nuestro encuentro? Y el siervo dijo: Es mi señor.
  • Y ella tomó el velo y se cubrió.
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Y el siervo contó a Isaac todo lo que había hecho. (vv.62-67). Las Escrituras no nos dan muchos detalles de la boda, pero sí leemos que Isaac amó a Rebeca —¡algo precioso para un matrimonio arreglado! Entonces Isaac la trajo a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca y ella fue su mujer, y la amó.

¿Cuántos años oro Isaac por Rebeca?

Génesis 25:19–28 describe el nacimiento de los gemelos de Isaac y Rebeca. Después de casarse cuando Isaac tenía 40 años, Rebeca no se quedó embarazada hasta que pasaron 20 años, después de que Isaac le orará al Señor para que así ocurriera.

¿Quién es la primera mujer que se menciona en la Biblia?

La mujer desaparecida – En el contexto de la Biblia, Lilith nació de un vacío. Su nombre sólo aparece una vez, en Isaías 34:14: “Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso”.

Aunque en los Rollos del Mar Muerto, el testimonio más antiguo del texto bíblico encontrado hasta la fecha, Lilith aparece también en la “Canción para un sabio”, un himno posiblemente utilizado en exorcismos. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto, En el Renacimiento, Miguel Ángel retrató a Lilith en la Capilla Sixtina, enroscada en el Árbol del Conocimiento.

A pesar de las pocas menciones, para los judíos, la Torá -los Cinco Libros de Moisés o el Pentateuco del Antiguo Testamento para los cristianos- es la fuente de las principales leyes y de la ética, por lo que debe ser interpretada, ya que es la sustancia de la revelación divina para la humanidad.

  • Y hay un fragmento en Génesis (1:27) que da lugar a muchas dudas y varias interpretaciones: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó,
  • Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos”.
  • Eso ocurre en el sexto día de la Creación,
  • En el séptimo, Dios descansó.

Más adelante, cuenta que puso “al hombre que había formado” en Edén, y sólo después.2:18 “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.2:21 “Y Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre Adán, y este se quedó dormido.

Entonces tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar; 2:22 y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una amujer y la trajo al hombre”. ¿Qué pasó con esa hembra creada el sexto día? Una interpretación es que ese ser creado primero era andrógino, una criatura que era hombre y mujer simultáneamente y que fue separada después.

Otra lectura es que hubo dos Evas : a Adán no le gustó la primera y Dios la reemplazó con otra más satisfactoria. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto, Vitral de Adán, Eva y Lilith en el Jardín del Edén, Catedral de Auxerre, Francia. Aunque esta última versión surgió pronto, la asociación con Lilith tardó en aparecer, a pesar de que ella ya había estado viva en la imaginación de la región al menos un milenio y medio antes de que se empezara a escribir la Biblia (siglos VI-V a.C.).

  1. La mención más antigua de su nombre aparece en la “Epopeya de Gilgamesh” -la obra épica escrita más antigua- y en el “Huluppu-Tree”, un poema épico sumerio encontrado en una tablilla en Ur que data aproximadamente del 2000 a.C.
  2. Como escribió la experta en literatura bíblica Janet Howe Gaines, ” sus orígenes oscuros se encuentran en la demonología babilónica, donde se usaban amuletos y encantamientos para contrarrestar los poderes siniestros de este espíritu alado que se aprovechaba de las mujeres embarazadas y los bebés.

“Lilith luego emigró al mundo de los antiguos hititas, egipcios, israelitas y griegos”. Eso explica, probablemente, que en el Libro de Isaías aparezca sin ninguna presentación: una muestra de que el escritor confiaba en que los lectores la conocían. Y también que estuviera en el Talmud de Babilonia (alrededor de 500-600 d.C.), un compendio de discusiones legales, relatos de grandes rabinos y meditaciones sobre pasajes de la Biblia.

  1. Esa Lilith talmúdica tenía, como la babilonia, cabello largo y alas, y encarnaba las prácticas sexuales malsanas.
  2. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto, Cuenco mágico con un texto de encantamiento para protejerse del demonio Lilith, siglo V-VI.
  3. Hay otros textos después que incorporan a Lilith en la historia del origen, notablemente el Zóhar, escrito alrededor del año 1300 d.C.

en España, uno de los dos libros fundamentales del pensamiento místico judío conocido como la Cábala. Afirma que esa criatura andrógina inicial fue dividida creando humanos distintos: macho, Adán, y hembra, “la Lilith original, que estaba con él y que concibió de él”,

¿Qué significaba ser estéril?

La infertilidad se define como la incapacidad de quedar embarazada a pesar de tener relaciones sexuales frecuentes y sin protección durante al menos un año en la mayoría de las parejas.

¿Qué dice la Biblia de las mujeres que no quieren tener hijos?

Una teología de la infertilidad – Al tomar decisiones relacionadas con la procreación, los cristianos deben hacerse preguntas no sólo tecnológicas. Las tecnologías reproductivas no son neutrales en cuanto a los valores. Es decir, sólo porque estas tecnologías están disponibles no significa que deben ser usadas, o que sean consideradas éticamente justificables.

Como otras decisiones, las que tienen que ver con la tecnología reproductiva deben ser informadas por una cosmovisión cristiana. ¿Qué dice la Biblia acerca de la infertilidad? Primero, tener hijos es bueno, y el poder ser padres, cuando es posible, debe ser celebrado. Desde el inicio, Dios bendijo la procreación.

En Génesis 1:28 Dios dijo: “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla”. Asimismo, el salmista dice: “Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud.

  • Dichosos los que llenan su aljaba con esta clase de flechas” (Salmos 127:3-5).
  • No es poco importante que diga: “Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos” (Gálatas 4:4, 5).
  • Es decir, Dios escogió usar el proceso de procreación para traer a su Hijo al mundo, si bien fue a través de una virgen que dio a luz.

No sólo eso, sino que los niños ocuparon un lugar especial en el ministerio de Jesús (Mateo 18:1-6; Marcos 10:13-16). Además, la relación del creyente con Dios se define como una relación de padre e hijo: “El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo,,” (Romanos 8:16, 17). Segundo, también queda claro que es el Señor soberano quien abre y cierra el vientre (1 Samuel 1:5, 6). Si bien los hijos son claramente una bendición de Dios, la capacidad de tenerlos está sujeta al misterio de su provisión.

De hecho, el apóstol Santiago advierte a los cristianos que no sean presumidos con relación a su vida. En vez de seguir abiertamente nuestros propios deseos, se nos enseña: “Más bien, debieran decir: ‘Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello'” (Santiago 4:15).

La providencia de Dios no debería ser una realidad sombría y aciaga para los creyentes. Como Padre nuestro, Él siempre tiene su propia gloria y nuestro mejor interés en el fondo de su corazón, y nunca hay conflictos entre ambos. Si bien no debemos citar el versículo alegremente a las personas que están sufriendo, igualmente es cierto que “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Dios puede obrar el bien a través de nuestras tragedias y nuestros traumas. Una de las realidades más reconfortantes de la fe cristiana es que Dios obra con propósito. Nunca se equivoca, nunca comete errores de juicio ni actúa caprichosamente. En algunos casos, podría ser que no es la voluntad de Dios que una pareja tenga hijos.

Las parejas infértiles no deberían sentir que son consideradas como seres humanos de segunda clase porque no pueden concebir. Dios bien podría tener otros buenos y misericordiosos propósitos para ellos. Tristemente, muchas parejas suponen que la infertilidad siempre es una señal de desaprobación de Dios o una forma de castigo.

Este no es el caso, necesariamente. Por otra parte, la voluntad de Dios podría ser llevar a la pareja a través de la experiencia de la infertilidad antes de que conciban. Hay una cosa de la que podemos estar seguros: Dios ha prometido nunca poner una carga mayor de la que podemos soportar ( ver 1 Corintios 10:13).

Finalmente, las pruebas –incluyendo la infertilidad– a veces vienen a la vida de los creyentes como un aliento para orar.1 Samuel 1 es un poderoso recordatorio de que la oración suele ser la forma designada por Dios para cumplir sus propósitos para nosotros. Ana era una mujer infértil que quería tener un hijo desesperadamente.

Estaba sumamente deprimida por no poder concebir. Oró tan intensamente que el sacerdote creía que estaba ebria (1 Samuel 1:11-15). Ana respondió a su alegación diciendo: “Yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová”.

¿Quién fue la primera mujer en la Biblia en tener gemelos?

Tamara dio a luz a dos gemelos : Farés y Zara. Tamar (Génesis)

Tamar
Cónyuge Er Onán
Pareja Judá
Hijos Farés

¿Qué mensaje nos da la historia del matrimonio de Isaac y Rebeca?

¿Qué es realmente ser felices por siempre? – La historia de Isaac y Rebeca comenzó de una manera maravillosa, pero a medida que continúas leyendo más acerca de su matrimonio en los capítulos siguientes de Génesis, ves que definitivamente no todo son rosas y mariposas.

Hay una lucha por tener hijos durante los primeros veinte años de su matrimonio. Hay favoritismo con sus gemelos. Hay deshonestidad y engaño entre el marido y la mujer.

Más ellos deben haber puesto su confianza en la total certeza de la fidelidad de Dios a la hora de escribir la historia de ambos. Era tan claro que ellos tenían que ser el uno para el otro —¡y Dios hizo que así sucediera! «Del Señor ha salido esto» (v.50).

  1. El haber tenido bebés no resolvió sus problemas matrimoniales, y mostrar favoritismo con sus hijos en un intento de sustituir lo que faltaba en su relación tampoco funcionó.
  2. La historia de Isaac y Rebeca nos recuerda lo siguiente: hallar un esposo no nos satisfará completamente en la vida ni nos evitará las luchas que esta trae consigo.» Como mujer soltera, he aprendido que cuando trato de intervenir en cómo tiene que ser el amor en mi vida, sólo me hago daño a mí misma (y también a los demás).

A medida que he crecido en mi relación con Dios desde la primera vez que lo conocí, he experimentado un amor verdadero que satisface mis anhelos y necesidades más profundas, algo que ningún hombre puede hacer. La certeza del amor de Dios me motiva a amar a los demás sin importar las dificultades.

¿Y tú? ¿Estás orando por el amor verdadero que sólo Dios puede dar? ¿Puedes decir junto con el apóstol Pablo en Filipenses 3:8, «yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor»? Regresa el martes 19, estudiaremos la historia de Jesús y su novia, la Iglesia en Efesios 5:25-27 y Apocalipsis 19.

No te olvides de leerlo antes de saltar a la publicación. : Isaac y Rebeca | Reto del amor verdadero

¿Qué aprendemos de Génesis 24?

Al principio de Génesis 24, vimos que Abraham le encargó a su siervo de confianza la importante tarea de elegir esposa para su hijo Isaac. El siervo estaba dispuesto a hacer todo lo humanamente posible para cumplir con su misión.

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