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Que Significa Sumisa A Una Persona?

Que Significa Sumisa A Una Persona
LAS PERSONALIDADES SUMISAS Que Significa Sumisa A Una Persona Las personas sumisas han aprendido a dejar de lado sus necesidades y deseos, es decir, a priorizar lo de los demás sobre lo suyo propio. Son capaces de soportar situaciones de estrés, incluso de humillación o abusos que otras personas no soportarían (en el trabajo, familia, amigos, pareja).

  1. El sentido de sus vidas es entregarse a los demás, llegando incluso a renunciar a lo personal con tal de hacer algo por alguien, por lo que llegan, a menudo, a renunciar a experiencias agradables.
  2. No buscan que les gratifiquen, si no que han aprendido a ser aceptadas y queridas por los otros y uno mismo a través del sacrificio y esfuerzo por mejorar la vida de los demás.

La persona con carácter sumiso padece, sufre y permanece subordinado a los otros sin poder salir de la situación en la que está. No suelen pedir favores ni realizar grandes esfuerzos para lograr sus propias objetivos, por lo que es habitual que sólo se permitan las lamentaciones y las quejas. Que Significa Sumisa A Una Persona

¿Qué significa que una mujer sea sumisa?

Conclusión – La diferencia entre las mujeres sumisas y las no sumisas es sutil pero significativa. Una mujer sumisa es aquella que está dispuesta a someterse a su hombre y a actuar en su nombre. También se la conoce como una mujer que está «en la caseta del perro» y que no puede decidir con qué o con quién pasa su tiempo.

  1. Una mujer no sumisa es lo contrario, alguien que no está dispuesta a someterse a nadie y no tiene interés en pasar el tiempo con nadie más que con su propia especie.
  2. A una mujer sumisa le encanta que su hombre la necesite y viceversa.
  3. Está dispuesta a hacer cualquier cosa por él, aunque tenga que quedarse en casa mientras él sale a conocer el mundo.

Una mujer no sumisa, en cambio, se conforma con quedarse en casa y ocuparse del hogar. No quiere salir y no quiere hacer nada por sí misma. Así que, la próxima vez que tengas una relación, presta atención a la mujer de tu vida. Puede que ella esté buscando un hombre sumiso que esté dispuesto a ser tratado como una princesa.

¿Qué es sumisa en amor?

‘Una persona sumisa se caracteriza, principalmente, por tener una autoestima deficiente y, por tanto, por tener problemas significativos a la hora de relacionarse de una manera sana y madura.

¿Cuál es el rol de una sumisa?

3. Perfil de personalidad discreto – Las personas sumisas tienden a no querer llamar mucho la atención. Esto es algo que se hace para evitar conflictos y momentos humillantes en los que cualquier agresión iniciada por parte de otros no podrá ser respondida de manera proporcional.

¿Qué es mi sumisa en la cama?

La mujer sumisa en la relación de pareja | RPP Noticias La sumisión en la mujer tendrá que ver con la escala de valores que posea sobre sí misma, y el rol de subordinada que adopte ante su pareja. La sumisión puede definirse como un cúmulo de comportamientos, costumbres y prácticas sexuales donde una persona accede que otro individuo pueda ejercer poder y dominio sobre este, dentro de un contexto sexual o más genérico, limitado o indefinido en el tiempo.

  • En algunos casos la persona puede sentir placer o disfrute erótico por el hecho de ser dominada o dominante.
  • Quienes consideran que se encuentran en un estatus superior son los “dominantes”; mientras quienes asumen un rol de insubordinación son los “sumisos”.
  • En pleno siglo XXI todavía existen mujeres dóciles y sumisas que creen que sentir pasión por su pareja es acompañarlo hasta el fin del mundo, venerarlo como si fuese un dios y vivir siempre arrojada a sus pies.

La escala de valores de estas mujeres estará sujeta al comportamiento y forma de ser de su pareja. Se ha dado el caso de hombres canallas, abusivos y maltratadores de su pareja, donde la mujer, “obnubilada”, lo consideraba más bien como un “gran hombre”, que si actuaba así era para protegerla, o “demostrar su amor”.

Antiguamente se pensaba que las mujeres más sufridas, las que permitían que el marido las manejara a su antojo, eran las que más amaban. Estaba descartado que la mujer abandonara a su pareja; era mal visto por la sociedad. Muchas mujeres sumisas dicen querer a su pareja, pero se la pasan contando cómo este las maltrata o controla.

Le justifican y permiten todo. Si llega borracho, es porque “necesita relajarse con sus amigos de vez en cuando”; si llega muy tarde, es porque “trabaja mucho”; si la controla o la cela, es porque “así demuestra cuánto la quiere”, y muchos ejemplos cotidianos más.

  1. Los hijos de este tipo de parejas dominantes y dominadas, asumirán también como modelo de conducta para la vida que así es como también deberán comportarse con sus respectivas parejas.
  2. Otros tomarán conciencia de la situación y se rebelarán ante ello, construyendo una relación basada en el respeto mutuo y la comunicación.

Por el contrario, si una mujer es de voluntad fuerte y no quiere vivir el resto de sus días enferma con una pareja dominante y autoritaria, buscará un compañero al que cuando le hable no le conteste con una agresión sino con dulzura y respeto La sumisión es propio en la cultura asiática u oriental, pero responde a las leyes y costumbres culturales y religiosas de cada país.

Hoy en día existen campañas en el mundo para que esa situación cambie y las mujeres dejen ese rol de sumisión o dominada, para tener un mejor protagonismo en el ámbito personal y profesional.**************Si deseas hacer alguna consulta sobre este tema, entonces no dejes de participar a partir de las 4:30 de la tarde, que el Dr.

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¿Cómo reconocer a una mujer sumisa?

LAS PERSONALIDADES SUMISAS Que Significa Sumisa A Una Persona Las personas sumisas han aprendido a dejar de lado sus necesidades y deseos, es decir, a priorizar lo de los demás sobre lo suyo propio. Son capaces de soportar situaciones de estrés, incluso de humillación o abusos que otras personas no soportarían (en el trabajo, familia, amigos, pareja).

El sentido de sus vidas es entregarse a los demás, llegando incluso a renunciar a lo personal con tal de hacer algo por alguien, por lo que llegan, a menudo, a renunciar a experiencias agradables. No buscan que les gratifiquen, si no que han aprendido a ser aceptadas y queridas por los otros y uno mismo a través del sacrificio y esfuerzo por mejorar la vida de los demás.

La persona con carácter sumiso padece, sufre y permanece subordinado a los otros sin poder salir de la situación en la que está. No suelen pedir favores ni realizar grandes esfuerzos para lograr sus propias objetivos, por lo que es habitual que sólo se permitan las lamentaciones y las quejas. Que Significa Sumisa A Una Persona

¿Cómo se le dice a una persona sexualmente activa?

Cómo saber si su pareja es adicta al sexo Que Significa Sumisa A Una Persona Un 6% de la población padece esta adicción y un 2% son mujeres Un alto deseo sexual nunca debe entenderse como adicción al sexo 21/10/2016 03:14 La adicción al sexo se ha conocido con el término estigmatizado de “ninfomanía” en el caso femenino o “satiriasis” en el masculino, incluso como “donjuanismo”, dándole una connotación terriblemente romántica, alabada por nuestra cultura.

Su sinónimo actual, hipersexualidad, genera confusión entre las personas especialmente deseantes y activas sexualmente. Esta enfermedad, señalada como un vicio, aunque habitualmente normalizado y potenciado en el género masculino, se banaliza o critica al mismo tiempo que se contribuye a su adicción en muchas ocasiones.

Nuestra sociedad actual está sexualizada, por suerte, e hipersexualizada, por desgracia en muchos sentidos, pues el mensaje “sexo como solución para todo” está a la orden del día y puede contribuir a este tipo de adicción. Tras la polémica de los últimos años sobre si la pornografía producía daño cerebral o no, con diversos estudios contradictorios, nos cuestionamos: ¿Son los estímulos los generadores de la adicción o son las características personales y el inadecuado uso de los mismos la que construyen la misma? En una formación de empresa, varios sexólogos estuvimos hablando sobre el modelo kano, de los años 80, sobre desarrollo de productos y satisfacción del cliente.

Aunque resulte sorprendente, este modelo me conectó con la adicción al sexo. Sugiere no sólo cubrir los requisitos básicos esperados por el cliente sino conseguir a su vez que se sienta satisfecho, lo que no va unido necesariamente. Y esto mismo sucede con las adicciones, incluidas las sexuales. Que aunque se consiga el objeto de deseo, tener un buen funcionamiento y rendimiento, alcanzar orgasmos o disfrutar sexualmente, la persona no queda satisfecha.

Esa insatisfacción constante, le encierra en un bucle de búsqueda incansable por conseguirlo y librarse del malestar que le genera su situación. Que elija la sexualidad es comprensible, pues su refuerzo positivo de placer inmediato es evidente aunque, a los pocos minutos, la persona adicta vuelva a sentirse vacía.

No, esta confusión es bastante habitual pues, en determinadas clasificaciones diagnósticas psiquiátricas, se denomina hipersexualidad, lo que genera bastante confusión sobre esta adicción. Además, ¿cómo determinar si se tiene un excesivo deseo sexual? Y sobre todo, ¿con quién nos comparamos? Un alto deseo sexual nunca debe entenderse como adicción al sexo.

Que éste sea más elevado que el de su pareja, incluso que dedique mucho tiempo a su sexualidad y satisfacer su deseo, incluso sus momentos de ocio, no implica una adicción. Ana Yáñez, con amplia experiencia en el tratamiento de adicciones sexuales, lo define como “una pérdida de control y dependencia de la conducta adictiva, junto con la aparición del síndrome de abstinencia cuando la persona deja de realizarla.

Se manifiestan recurrentes fantasías sexuales a modo de pensamientos obsesivos y un irrefrenable deseo sexual que las conductas impulsivas intentan, sin éxito, saciar. La persona vive por y para su adicción, siendo el sexo un comportamiento autodestructivo”, Por tanto, suele afectar a todas las áreas de su vida, laboral, familiar, pareja e incluso a su salud.

Aunque no se conozca exactamente el origen de este tipo de adicción, apunta Yáñez, sí pueden influir algunas dimensiones de la personalidad, ciertos antecedentes en la infancia, como abusos o traumas sexuales, rechazos afectivo-eróticos en la adolescencia o diversos elementos situacionales en la vida de la persona, como la soledad, vacíos existenciales o una relación de pareja insatisfactoria.

  • El perfil de la persona adicta al sexo presenta un trastorno de tipo obsesivo que afecta sobretodo a hombres, por una cuestión educacional y cultural.
  • Aumenta con la falta de satisfacción sexual y va unida a la ansiedad y la depresión, donde se confunde el amor con el éxtasis sexual, sintiendo el sexo como la única vía para conseguir gratificación personal y afectiva.

La percepción del sexo es mecánica, como una cadena de penetración-orgasmo, sin la existencia de preliminares, afecto o ternura. Considerando a las personas sólo en función de su sexo y viviendo la vida sexual en secreto y con culpa. “Se concibe el sexo como una forma de solucionar todos los problemas, aliviarse del malestar, aunque se contradiga su propio deseo”, afirma la experta.

  • En las redes podemos encontrar numerosos casos de celebrities como Ozzy Osbourne o David Duchovny, que no sólo lo han hecho público sino también han reconocido la problemática que conlleva asociada y la necesidad de ponerse en tratamiento, dando ejemplo y sin normalizar este tipo de adicción.
  • Russel Brand contó sus aficiones y adicciones, algunas casi envidiables como el harén del que disponía en su propia biografía.
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Destapó numerosos detalles, incluso cómo se inició y su experiencia en la rehabilitación. En ocasiones, que existan personajes famosos que salen del anonimato de su adicción sexual resulta muy positivo. En otras, se generan modelos a seguir, pues el sexo “mola”.

  • Otros famosos como Tiger Woods, Michael Douglas y Martin Sheen han sido noticia por diferentes incidentes relacionados con su declarada adicción sexual, sin embargo, muy pocas mujeres han reconocido sufrirla.
  • Se calcula que un 6% de la población padece esta adicción y un 2% son mujeres.
  • Aunque siempre es más habitual que una mujer no se declare adicta por cuestiones culturales y miedo a ser perjudicada por ello.

El novio de Lindsey Lohan, por ejemplo, la catalogó de adicta sexual y Sharon Stone reconoció ser muy activa sexualmente, lo que no las convierte en adictas, por supuesto. Sin embargo, se suelen encontrar en las listas de famosos adictos al sexo, incomprensiblemente.

  • Por supuesto.
  • Primero habría que determinar si se trata realmente de una adicción o no.
  • El tratamiento a cualquier tipo de adicción al sexo, incluida la pornografía, es similar a cualquier otro tipo de adicción.
  • Conlleva un necesario control de estímulos desencadenantes, una evaluación de las carencias que ha sustituido por prácticas sexuales y siempre considerando componentes físicos, sociales y psicológicos.

Resulta una adicción compleja pues tenemos y deseamos vivir la sexualidad durante el resto de nuestra vida y los estímulos sexuales son permanentes y necesarios para nuestra sexualidad. Por lo que la reeducación sexual, generando nuevos modelos de relación afectivos y diferentes recursos eróticos es fundamental para hacerlo de manera saludable.

En cuanto a la pornografía, utilizada con una buena educación sexual, como recurso erótico y placentero, con mirada crítica, sabiendo que se basa en la fantasía y no necesariamente en la realidad, no tiene por qué desencadenar adicción en una persona sin rasgos de vulnerabilidad adicionales. “Con las mismas normas que aconsejaría a su hijo para que utilizase un videojuego y no le generase ningún daño psicológico, social, físico, neurológico o sensorial, podría aplicarse el consumo de pornografía si lo desea”, matiza Ana Yáñez.

Vivida sin obsesión y haciendo un buen uso, conociendo que hay diferentes tipos de pornografía y eligiendo la que consideremos más adecuada para nosotros, sin abusar ni vivir para ella, no conlleva ningún tipo de daño cerebral en un adulto sano. : Cómo saber si su pareja es adicta al sexo

¿Cómo tratar a una pareja sumisa?

2. Darle espacio para expresarse – No avasallar. Interesarnos por ella. Preguntarle qué piensa de las cosas y qué le apetece hacer, escucharla, apoyarla, reforzar aquellas posturas en las que coincidimos con ella para que sepa que lo que le ocurre o quiere tiene un valor y que a veces es una experiencia compartida con nosotros.

¿Qué es mejor ser sumisa o dominante?

Dominantes o sumisas: por qué no podemos dejar que los roles en el sexo nos definan En un artículo reciente titulado ¿Dominación o sumisión? La paradoja del poder en las relaciones sexuales publicado en el medio especializado Psychology Today, el psicólogo Ph.D Leon F.

  • Seltzer explica que todos los seres humanos –junto a varias otras especies de mamíferos– poseemos circuitos subcorticales para el dominio y la sumisión sexual,
  • Es decir, todos tenemos una posible tendencia, a nivel cerebral, hacia ambos roles.
  • Y es que los dos tipos de circuitos, además, están conectados al circuito cerebral del placer, también llamado circuito mesocorticolímbico, conformado por las regiones cerebrales en las que se producen los niveles más altos de dopamina.

El especialista también da cuenta –respaldándose en la investigación A Billion Wicked Thoughts: What the Internet Tells Us About Sexual Relationships de los neurólogos Ogi Ogas y Sai Gaddam– de que la mayoría de las mujeres tienen una relación compleja con su deseo de ser dominantes o sumisas, una mucho más problemática que la que suelen experimentar los hombres.

Si a esto le sumamos que la discusión respecto a cómo se es en la intimidad, en contraposición a cómo se es en la esfera pública, como si se tratara de una dicotomía absoluta, es una discusión que se ha vuelto habitual, poniendo en riesgo de que la pregunta por estos roles arrastre una categorización fija.

Como explica la psicóloga y terapeuta de parejas especializada en sexualidad, Daniela Werner, el hecho de que se hable de dos roles opuestos y polarizados cuando se habla de sexo tiene que ver con el tipo de sociedad que hemos construido, “Asociamos a la persona dominante a una que tiene poder, que hace escuchar su voz y controla la situación.

  1. Versus el o la sumisa que es quién acata a las normas, quien no cuestiona y hace.
  2. Ambas, en definitiva, dan cuenta de una dinámica de poder, de un uno sobre el otro,
  3. Pero eso habla de la forma en la que nos relacionamos en una sociedad regida por la competencia.
  4. No así en sociedades o comunidades colaborativas, en las que no hay jerarquías verticales, sino que más bien una horizontalidad”.

Aun así, la especialista explica que las relaciones sexuales dan paso a un espacio en el que se muestran ciertas vulnerabilidades y fragilidades, y en eso es muy importante estar abiertos a la espontaneidad propia de ese contexto. “Los humanos somos complejos, tenemos distintas áreas y no todas son consistentes entre sí ni tendrían por qué serlo”.

Por lo mismo, alguien que puede ser independiente, empoderado o autónomo hacia fuera, puede querer mostrar mayores necesidades emocionales o jugar al rol del sumiso en la intimidad, Y eso, como explica la especialista, no tiene por qué ser concebido como algo negativo. La psicóloga y terapeuta de parejas, Macarena Araos, agrega que los seres humanos tendemos a encasillar y categorizar para poder asimilar y ordena r.

Pero el riesgo está en que ese orden se vuelva rígido. “Si categorizamos de una manera en la que esa categoría pasa a ser inamovible, dejamos fuera muchas posibilidades. En ese sentido, si alguien es resuelto –es decir, que es segura o seguro de sí mismo y sabe lo que quiere–, ¿por qué sería incoherente que quiera ser sumisa o sumiso en su sexualidad? Mientras sea consensuado y conversado, si quiere cambiar de rol entre su lado público y su intimidad, no debiese ser algo contradictorio.

  • Cuando se vuelve crónico un rol, ahí es cuando empieza la incomodidad “.
  • Según la especialista, el riesgo está en categorizar al otro o categorizarnos a nosotras mismas a tal punto que esas categorías nos inhabiliten de poder llevar nuestra vida y nuestra sexualidad de la manera que queramos, sin tener que atenernos a un único rol estático.
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“La idea no es saber todo, pero si abrirnos a las preguntas: ¿Qué me gusta? ¿Qué deseo? Y no caer en una dicotomía de esto o lo otro. Porque cuando tendemos a categorizar de manera absoluta, tendemos a radicalizar y polarizar. Sumisa o resuelta. Dos extremos.

  • Y nos olvidamos que entre medio hay muchos matices “, explica Araos.
  • Por lo mismo, lo más importante es el autoconocimiento físico, para no caer en el deber ser de todo lo que se nos ha impuesto históricamente a las mujeres”.
  • Catalina Baeza, psicóloga y terapeuta familiar, explica que mientras lo que hagamos sea por opción o por fantasía y no por estar sometidas únicamente al deseo del otro –sin considerar el nuestro–, no habría un problema.

Esa supuesta contradicción no se trata de una pérdida de poder, Se trata de tener suficiente conocimiento personal como para saber que se puede transitar de un rol a otro. De lo contrario, si se es víctima de un rol, se genera una problemática. “Ocuparse de las propias fantasías siempre y cuando no le generen daño ni a uno mismo ni al otro, no es un tema.

Pero si estamos presas y nos atenemos obligadamente a un solo papel, ahí tendríamos que partir a analizar el imaginario de lo que significa ser pasiva –no sumisa– sexualmente. Si en mi vida soy activa, pero en la cama me transformo solo en pasiva, eso vuelve a obedecer a lo que se asocia a lo femenino y a la socialización de los géneros; de lo que se espera o no de la mujer ; y a la idea de que si nos comportamos de una determinada manera, podríamos ser juzgadas”, explica Baeza.

“Lo complejo es que no tenemos muy claras nuestras fantasías, especialmente las que consideramos que corresponden a una esfera privada y casi tabú como lo es el sexo”. Werner explica que hablar de sumisa o dominante permite que se haga un ranking: somos uno o lo otro.

¿Qué significa sumisión ejemplo?

Significado de Sumisión Sumisión se refiere a la actitud que toman los individuos que se someten a la autoridad o voluntad de otras personas si hacer cuestionamientos. La palabra sumisión se origina del latín submissio, que significa “sometimiento”. Entre los sinónimos que se pueden emplear para referirse a sumisión están sometimiento, acatamiento, rendición, dócil y obediencia.

  • Las personas sumisas toman una postura de subordinación y acatan todas las órdenes que les dan sin hacer reproches o quejas, aun cuando están en desacuerdo con lo que deben hacer, esto puede porque se sienten amenazados o inferiores a los demás.
  • La sumisión se puede evidenciar en diferentes contextos de la sociedad y, por lo general, no es bien visto ya que se entiende que una persona sumisa es aquella que suele ser humillada o esclavizada por otra.

Entre los contextos en los que se puede dar la sumisión están las relaciones familiares entre padres e hijos, en relaciones de pareja o en relaciones laborales entre jefe y empleado. En estos casos las personas sumisas se someten a las órdenes del otro, se sienten inferiores e intimidados, por ello, no omiten opinión ni los contradicen.

  1. Se pueden mencionar muchos otros ejemplos de sumisión en los que se pueden apreciar cómo una de las partes debe someterse a las órdenes de la otra y cumplirlas.
  2. Por otra parte, la sumisión también se observa en otros ámbitos como, por ejemplo, en las artes marciales o en la lucha libre.
  3. En estos casos la sumisión se refiere a la inmovilidad del rival obligándolo a rendirse.

Asimismo, en las relaciones sexuales existe la sumisión en un conjunto de prácticas que implican el dominio de una persona sobre otra. En este caso, las personas que participan en el acto o fantasía sexual sienten placer al ser dominadas o ejercer el dominio.

  • Estas relaciones pueden conllevar actos de sadomasoquismo.
  • Por su parte, en el área del derecho la sumisión es el sometimiento a la pretensión de alguna de las partes, sin que esto signifique que una parte reconoce el derecho de la otra, ocasionando la publicación del dictamen por parte del juez.
  • De igual forma, sumisión también indica el acto por el cual una persona se somete a otra jurisdicción, renunciando su domicilio o fuero.

No obstante, se puede evidenciar la sumisión de una manera tácita o expresa. La persona sumisa se caracteriza por ser humilde, dócil, obediente, subordinada, rendida o subyugada ante otra persona, bien sea su jefe, pareja, amigo u otro. Por ejemplo, un hijo es sumiso ante sus padres ya que, debe cumplir y acatar sus órdenes.

Incluso, se puede evidenciar también la sumisión en los animales como, por ejemplo, cuando un animal es dominado por su amo o cualquier otra persona.En otro orden de ideas, Sumisión es el título de la novela del autor Michel Houellebecq, publicada en el año 2015, que se basa en una trama de ficción política.Vea también:

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